lunes, 18 de marzo de 2013

Tiene tubérculos la cosa...

Cuesta empezar el día de buen humor, la verdad. Es que el mundo nos lo pone difícil. Si tenéis la misma costumbre que yo lo entenderéis. Por las mañanas, antes de ponerme a hacer cosas relativamente productivas, me gusta informarme: escuchar las radio, leer algún periódico digital, etc. Una de las webs que visito es PortalParados, web que descubrí gracias a Perri. Suelo mirar las noticias, el blog, pero también el foro. Y, por si no ando ya cabreada con lo que he visto antes, el blog siempre tiene algún testimonio que te hace hervir la sangre. Somos muchos parados, y nos tiene que pasar de todo. Así es.

Hace unos días leí este testimonio. Está claro que puede haber muchas razones por las que ese agricultor destruyó las patatas que quedaban en el campo. A saber. Es más, estaba en su derecho. Eran suyas. Quizá es hasta razonable. Probablemente los que iban a "rebuscar" también tengan que ser reprendidos en algún sentido. Empezando por el hecho de que pedir permiso tampoco habría estado mal. No sé. Pero es que en los días en los que vivimos, en la situación en la que se encuentran hoy muchas personas, destruir alimentos me parece un crimen. 

Probablemente ese agricultor estuviese quemado. Había perdido su inversión, no le salía rentable recoger las patatas por el precio al que se las compran (ese es un problema gordo que hay que atajar a la de ya). Pero, ¿no había otra solución? No sé.  Pienso que si hubiese puesto un cartel, o si hubiese avisado en el pueblo, de unos horarios de recogida, en los que él pudiese vigilar que no se hacían estragos en el terreno... O si hubiese pedido a algún comedor social o similar que fuesen al campo a recoger las patatas que necesitasen, quizá voluntarios las habrían recolectado y les habrían dado buen uso. No sé. Quizá el hombre, con toda su buena intención, hubiese tenido que destruir las patatas porque a lo mejor no había quien fuese a cogerlas con ciertas condiciones. Que a veces a las personas hay que echarnos de comer aparte...

En cualquier caso, en el momento en el que leí aquello no pude más que sentir rabia y desesperanza. Sentí que, fuese como fuese, todavía hay personas que parecen sentirse inmunes al toque de la miseria. No fui capaz de ver atenuantes, o posibles razones por las que aquel agricultor actuó así. Simplemente ví en el hecho de destruir alimentos que muchas personas necesitan y no pueden comprar un crimen. Y sentí que nos queda mucho que aprender si queremos salir de esta y no volver a caer. Pero dudo que vayamos a aprenderlo. Por eso dudo que se vaya a salir realmente del hoyo. 

Con estos pensamientos, ¿quién empieza de buen humor el día?

6 comentarios :

  1. Yo muchas veces también pienso que entre tirarlas porque no sale rentable y regalarlas a quién no las podría comprar por muy baratas que fueran, no debe de haber una diferencia muy grande.
    Quiero comprender, como tú, que al agricultor no le salga rentable venderlas, pero es verdad que no DEBERIAMOS PERMITIR QUE NADIE PASE HAMBRE.
    Tu idea de poner un cartel e incluso si quiere limitar la recogida (por si hubiera algún listo que además las cogiera para vender) me parece muy acertada.

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    1. Pero yo no tengo patatas que repartir... así que... u.u

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  2. Ai no sé, yo casi preferiría que alguien cogiera las patatas para venderlas antes que destrozarlas. Pero bueno, allá ellos con su consciencia.

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    1. No sé, yo quizá en esa situación ...me daría rabia que otro se lucre por un trabajo que a ´mi no me ha reportado m´s que pérdidas... pero si alguien que las necesita las coge.... pues eso.

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  3. Esto es lo que en mi pueblo siempre han llamado: pa' que tú te saltes un ojo me salto yo los dos.

    Son ganas de dar x culo y joder la marrana

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    1. Me gusta el dicho ese de tu pueblo, muy acertado.

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¡Adelante! Deja tu retal :)

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