viernes, 31 de agosto de 2012

Torpe, incompetente,inútil.

Recuerdo una de las clases de pedagogía del máster. El profesor nos hablaba en un tono severo y nos decía que fuésemos comprensivos, sensibles. Nos señalaba que, como licenciados, probablemente no habíamos sabido en la vida lo que significaba el fracaso escolar, sentirse incapaz de aprobar, sentirse ridículo, incompetente. Que, cuando fuésemos profesores, si algún día llegábamos a ello, nos parásemos a pensar un minuto antes de colgar la etiqueta de negado a un alumno. Que pensásemos en por qué adopta la actitud que tiene, en cómo se siente fracasando una y otra vez. Porque fracasar no es plato de gusto para nadie, por muy convincente que sea la careta que se pone. Y tiene razón. No sé si muchos profesores se paran a pensar eso cuando cuelgan las inevitables etiquetas a sus alumnos. 

Lo que el paint no pueda expresar...
Pero mi profesor se equivocaba en parte, pues por muy exitosa que haya sido la vida académica de uno, eso no significa que la sensación de fracaso le sea ajena. Probablemente lo que puede ocurrir es que la gente que somos hábiles en el ámbito académico nos olvidamos de nuestras torpezas en otros ámbitos cuando juzgamos la capacidad académica de los demás. Es un error imperdonable.  Lo que a mí me ha resultado sencillo para otros puede resultar tan difícil como a mí me resultaba dar volteretas o saltar el potro.  O dibujar.  Es algo que pretendo tener bien presente el día que entre por primera vez en una clase, y todos los que le sigan.

Para que la selección sea justa todo el mundo hará el mismo examen: por favor, trepen a ese árbol.

¿Pero que no conocemos la sensación de sentirse incapaz, inútil? De ninguna manera. Tengo esa sensación con una frecuencia que me han llegado a decir que es casi enfermiza.  De verdad. Lo cierto es que hay una disonancia importante entre cómo me perciben los demás, o al menos las personas cercanas a mí -capaz, inteligente, resuelta, que consigue lo que quiere, etc.-  y como yo me percibo -dubitativa, incapaz, torpe, ...-, incluso en el ámbito académico. Y puede parecer que estoy de atar, de hecho a muchas personas se lo parece. ¿Cómo puede una persona con mi trayectoria académica sentirse torpe o incapaz en temas de estudio? Pues sí, me pasa. De hecho hoy tengo el día cruzado. En mi repaso a nivel de bachillerato por la Historia de la Filosofía me he metido ya en la Filosofía Contemporánea, y me siento incapaz de entender nada. Es como si estuviese leyendo chino, y, ¡por dios! estoy con un libro de 2º de Bachillerato. ¿Cómo hago yo para entender lo que dicen todos estos locos? (Si, los estudiantes de Filosofía también hablamos mal de los filósofos. Quizá más que el resto de los mortales)

En un momento de "me tiro por la ventana", de los que decía el otro día en Twitter, me he dicho: "Vale, calma. Ponte a mirar lo de los temarios de oposiciones y tal". Y ha sido peor el remedio que la enfermedad, porque todo el mundo a lo largo del máster y demás te dice: "Elabora tus propios temas, es la única manera de aprobar, bla-bla-bla,...", pero claro, son 72 temas maravillosos con títulos estupendos, de esos que los lees y dices...¿pero esto de dónde lo saco yo? ¿Cómo me lo monto? ¿Cuántos-mil libros tengo que leerme para sacar un tema decente? Me siento hiper-mega-ultra incapaz, torpe. Como si la tarea que hay ante mí fuese titánica y no pudiera abordarla ni en un millón de años. Y de paso, me denosto un poco más preguntándome: "¿Cómo es posible que te hayas licenciado, si no tienes ni idea de nada?", así, tal cual.

Y eso es en el ámbito académico, que es lo que se me da bien -lo que mejor se me da, en realidad. Si me pongo a hablar de otros temas y ámbitos... Pero mejor no me hundo más en la miseria. Dejémoslo en que adjetivos como torpe, incompetente o inútil no están fuera de la lista de los que me atribuyo de vez en cuando, por muy licenciada que sea.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Hetairas.

Ayer mencioné, hablando con un amigo la palabra hetaira, para atribuírmela a mí misma. No sabía de qué estaba hablando, así que le expliqué que las hetairas eran, en la antigua Grecia una especie de prostitutas de alto standing, que las llamaríamos hoy. Eran mujeres independientes, que se ganaban su sustento por si mismas y pagaban impuestos y que, al contrario que la mayor parte de las mujeres griegas de la época, tenían, a menudo, una exquisita educación y gozaban de ciertos privilegios reservados a los hombres, como la asistencia a los simposios. Algunas de ellas fueron muy influyentes. Su trabajo consistía en acompañar al hombre, a su cliente, darle una conversación que su mujer no podía darle, y además, ejercían la prostitución, es decir, cobraban por sexo. Su opinión no solo era escuchada, sino que se valoraba y respetaba. Conocemos el nombre de unas cuantas de ellas. Por ejemplo, la duda planea sobre Aspasia, que estuvo unida a Pericles. Hay muchos que se empeñan en desmentir que fuese una hetera, como si fuese lo más grave de esta vida. En fin.  Parece ser que sí lo es.



Esto lo digo porque la contestación de mi amigo fue, así, inmediatamente:

-¿Acabas de llamarte furcia?

A lo que yo contesté:

-Furcia no. En todo caso, prostituta.

Y la respuesta que recibí fue un: "Es lo mismo."

Es de lo más oportuno, porque hace un par de días Aura Zombie escribió un post titulado "Todas putas, tu madre también" en el que se hacía referencia a la prostitución como oficio, aunque brevemente. Ella decía que no había conocido ninguna mujer que no estuviese en contra de la prostitución. Bueno, yo decía que yo no estaba en contra, y en mi comentario decía que me hacía gracia eso de "vender el cuerpo", como si fuese lo peor del mundo, cuando casi todo el mundo que trabaja vende su cuerpo de alguna manera. Pero parece ser que esa es la peor manera de venderlo. Desde luego, estoy en contra de la explotación sexual y el maltrato, pero si una mujer decide libremente trabajar en la prostitución, ¿por qué voy a denostarla?  Que esa es otra: planea por ahí la idea de que ninguna mujer ejercería la prostitución libremente.

Da la sensación de que la prostituta es la peor alimaña social. Tanto que un nombre que hace referencia a una profesión (prostituta) acaba equiparándose a otros con intención despectiva: furcia, puta, ... Pues qué queréis que os diga, prefiero la compañía de una prostituta que la de un banquero estafador, o la de un político mentiroso, o la de un comercial embaucador, ... Prefiero un millón de veces a aquel que vende su cuerpo o su mente para hacer el bien a alguien, a aquel que vende su cuerpo o su mente para hacer daño a alguien. Y creo que las prostitutas son de las primeras. 

 


martes, 28 de agosto de 2012

Retales musicales: Adagio de Albinoni.


Por qué soy un erizo.

espinete erizo
Y no precisamente un erizo rosa.

Suelo decir que soy un poco erizo en mis relaciones interpersonales. No suelo estar cómoda en sitios con mucha gente,  ni soy una persona que esté constantemente en contacto con sus amigos (llamadas al móvil, mensajitos, etc.), ni soy, en general, una persona sociable. Esto tiene sus inconvenientes, como el de que soy bastante incapaz de mantener una amistad a largo plazo. Vamos, me pasa con bastante frecuencia. También ocurre que la gente suele pensar de mí que soy alguna especie de ogro solitario que se dedica a encerrarse en un sitio oscuro y comer niños mientras ve pelis de terror y ríe escandalosamente.  ¿Tenéis la imagen mental? Pues podemos continuar.

Está terriblemente mal visto no ser una persona sociable. Lo natural parece ser que una persona tenga la necesidad de llevarse bien con cuanta más gente mejor, y no solo eso, sino de pasar con otra gente cuanto más tiempo mejor. E incluso hay personas que si están solas un par de horas se desesperan y necesitan salir con alguien . No llego a entender eso...¿de qué tienen miedo? ¿De oirse pensar? No sé. Además, hay cosas que está prohibido hacer solo, como, por ejemplo, ir al cine.  Últimamente no lo hago, pero lo he hecho bastantes veces. Y es maravilloso llegar a la taquilla y decir "Una entrada para...", y después observar como la taquillera levanta la vista, mira a los lados y detrás de ti para comprobar si vas con alguien pero queréis comprar las entradas por separado, y finalmente preguntar, con un hilo de voz y cierta lástima: 

-¿Uuuna?

Supongo que esto es una cuestión que hunde sus raíces en mi infancia, así, en plan psicoanalítico. De niña no tenía amigos y pasaba bastante tiempo sola. Esto no me suponía un problema: me molestaba infinitamente menos estar sola con mis libros y mis películas que aguantar las burlas e insultos de mis compañeros de clase.  Sobre los 15 años eso cambió. Me incluí en una cuadrilla de amigas, empecé a conocer gente nueva en el instituto, me inicié en el mundo del punk y cambié de amigos. Vamos, que la gente no se metía conmigo y empecé a sentirme "aceptada" en ciertos círculos. Tuve unos años de gran sociabilidad y pérdida de timidez. Y eso duró, más o menos, hasta los 20 años. Más o menos.  Paulatinamente he ido volviéndome un erizo, volviendo a mi comportamiento infantil. Con consentimiento pleno de mi persona, que conste. No opongo resistencia.

Pues ayer, hablando con un viejo amigo, al que conocí en esa etapa de sociabilidad exacerbada salió el tema, y él me preguntó si antes - cuando él y yo nos conocimos - era también así. Le dije que no. Y me preguntó la razón del cambio. Y una cosa que me había preguntado unas cuantas veces a mí misma sin obtener una respuesta satisfactoria me salió de manera natural, fluida, sin pensarlo. 

Contesté que estaba lo suficientemente a gusto conmigo misma como para no tener que aguantar a personas con las que no estoy a gusto o que no me aportan gran cosa, y lo mismo con las situaciones incómodas.  Eso explica muchas cosas. Porque no es que yo sea una ermitaña que no quiera relacionarse con nadie, no. Sí que tengo ganas de quedar con gente, pero con gente muy determinada. Y me sentí bastante bien después de decirlo: estoy tan a gusto conmigo misma que no necesito "quedar bien" con nadie. Mola. Me han dicho alguna vez que ese tipo de pensamiento es de los que no te ponen las cosas fáciles en la vida. Pero es el que pega con mi manera de ser.  

Y creo que esto es un retal colorido, de autoaceptación y todo el rollo ese. O por lo menos, a mí me puso de buen humor. Es el paso que me faltaba para aceptar y amar a mi yo-erizo después de leer La elegancia del erizo, xD.

lunes, 27 de agosto de 2012

Mini-retal: Cuando cuesta respirar.

Noto cierta presión en el pecho y me cuesta respirar. Probablemente tenga que ver con cómo ha salido el día de hoy: el aire está impregnado de humedad y es muy denso y caliente. Probablemente esa sea la razón. No le daría más vueltas si no acabase de leer un artículo de Arturo Pérez-Reverte comentando una foto que me ha dejado desconsolada y sin aliento. No hay muertos, no hay violencia, al menos, no explícita. Pero para mí es lo suficientemente trágico y violento como para ponerme esta presión en el pecho.

En fin, si escribo esto no es para que los demás sintáis lo que yo siento ahora, sino para ver si me quito esta sensación.

El artículo: Ropa de niña, de Pérez-Reverte.
La foto: Ropa de niña, de Jorge Ginés.

Libro: Buscando novio sin morir en el intento, de Angie García.


Si, otra reseña. Ya. Es que la novela no es muy larga. 

Tenía ganas de leer esta novela porque "asistí" a su gestación, cuando era un blog. No, no intentéis leer nada porque los post están borrados, solo queda, que yo haya visto, uno donde se anuncia la puesta a la venta de la novela. La novela se publicó en formato electrónico, y en aquel momento yo no tenía dispositivo donde leerla. Hace poco me acordé de ella, y bueno,  me decidí a retomarla.

¿De qué va el libro?

El libro narra la historia de Lola, una treintañera residente en Barcelona, que harta de estar soltera decide apuntarse a una agencia matrimonial y a varias páginas de contactos por Internet. El libro narra sus venturas y desventuras en esas citas y especialmente, su historia con Giovanni, un hombre de esos que dices que es demasiado bonito para ser verdad.  

Hablando del libro...

Pues se trata de una novela que podemos enmarcar en el género Chick-Lit. No es mi tipo de literatura favorito, pero vaya, cuando era un blog me gustaba, y la curiosidad de ver cómo acababa la historia me podía. El blog dejó de escribirse en un momento de esos que te dejan con la boca abierta como..."¡No! ¡Esto no puede haber pasado!". Cuando abrí el libro y en mi dispositivo ví que rondaba las 80 páginas me quedé un poco despagadilla. Empecé a leer, recordando escena por escena los post del blog de Lola Bluu. Cuando por fin llego a la parte donde me quedé con el blog mi cara ha sido un poema...


¡¡¡No llegaba a 10 páginas más!!! ¿Pero esto qué es? Y ya cuando lo he leído ha sido como...


Menudo bajón, vaya final cutre, ¿cómo me dejas así? xDDDD El libro añade lo que vendría a ser un post a lo que yo leí en el blog, y no cambia nada el final con el que la autora lo dejó. Me he quedado más aplastada que una calcomanía. O algo. 

Pero entonces pienso....Si te quejas tanto, ¿por qué narices no escribes tú un libro? Y tengo que callarme.

En fin... Ahora estoy pensando en qué empiezo. Eso es lo malo de leer tan rápido, que no te da tiempo a pensar qué quieres leer después.

domingo, 26 de agosto de 2012

Libro: Danza de Dragones, de George R.R. Martin.

He hecho todo lo posible para no poner ningún spoiler. De hecho, no hay ninguno. Creo. ^^
danza de dragones


Esta lectura ha sido más bien una re-lectura, porque, como soy una ansias, había leído la traducción amateur de esta obra a principios del año. Lo que pasa es que algunos capitulos dejaban muuucho que desear, por lo que estaba esperando a que saliese la traducción oficial para leerla.  Esto ha sido un inconveniente en parte. Pensad que se trata de un libro de más de 1000 páginas,  así que sin el "hambre" de saber qué pasa a continuación, porque ya lo sabes, la lectura se hace eterna.  Y eso es lo que me ha pasado.

¿De qué va el libro?

Bien, este libro transcurre en parte paralelo a Festín de Cuervos, narrando lo que ocurre en la Bahía de los Esclavos y el muro, zonas y personajes que no aparecen en el libro anterior, pero también comienza a incorporar acontecimientos que tienen lugar en otras zonas de Poniente, avanzando cronológicamente respecto de Festín.  No quiero decir nada más para no hacer spoilers :P

Hablando del libro...

Este es uno de los buenos de la serie Canción de Hielo y Fuego. La lectura de la misma me ha hecho observar una regularidad: los libros impares son mejores que los pares. Choque de Reyes y Festín de Cuervos  se me antojaron algo más flojos que Juego de Tronos, Tormenta de Espadas y Danza de dragones. Hasta el momento el que más me ha impactado - porque decir que disfruté leyéndolo sería un poco impreciso - ha sido Tormenta de Espadas, pero este está cerca. Lo que ocurre es que los acontecimientos de Tormenta son TAN impactantes que es difícil superarlos. Pero ya digo, éste se acerca mucho, y deja varias líneas abiertas que hacen que quiera volar hasta George R. R. Martin y ponerle un arakh dotrhaki en el cuello hasta que acabe de escribir. Pero metemo que todavía nos queda. Desde que saquen Vientos de invierno hasta que lo publiquen en castellano -porque intenté leer Danza en inglés, pero es too much pa mí- nos pueden salir canas. A lo mejor el último libro se lo leo a mis hijos para dormirlos, quién sabe...

Os dejo un trocito...

 "Cuando era un niño solitario en las entrañas de Roca Casterly, muchas veces se pasaba la noche cabalgando a lomos de dragones, imaginando que era un príncipe Targaryen o un señor valyrio de los dragones que sobrevolaba campos y montañas. En cierta ocasión, cuando sus tíos le preguntaron qué quería por su día del nombre, les suplicó un dragon.
-No hace falta que sea grande; puede ser pequeño, como yo.
A su tío Gerion le pareció que era lo más divertido que había oído en su vida, pero su tío Tygett se encargó de devolverlo a la realidad: " El último dragón murió hace un siglo, chico". Aquello le pareció monstruosamente injusto, tanto que por la noche estuvo llorando hasta quedarse dormido.
Pero si se podía dar crédito a las palabras del señor del queso, la hija del Rey Loco había incubado tres dragones vivos."
Y no puedo evitar dejar una cita para todos los que somos apasionados de la lectura:

"-Un lector vive mil vidas antes de morir - dijo Jojen-. Aquel que nunca lee vive solo una."


Anoche, después de acabar Danza de dragones empecé con Buscando novio sin morir en el intento. No es que me mate la historia, pero empecé a leerla cuando era un blog y de repente la autora dejó de escribirlo porque lo convirtió en un libro. Así que la curiosidad me lleva a leerlo. Pero menudo chasco cuando lo abrí anoche en el eReader...¡80 páginas (aprox.)! Después de las mil y pico de Danza... jaja

jueves, 23 de agosto de 2012

¿Separar a los estudiantes por sexo?

Este es uno de los temas de debate del día, y he decidido mojarme al respecto. Evidentemente, no soy una especialista, pero como aquí opina todo el mundo, no voy yo a ser menos. Eso sí, no garantizo que esto sea ordenado, o sistemático, o nada que se le parezca. Allá voy.

Recuerdo que la primera vez que pasé por delante del CEIP Cervantes de Valencia me llamó la atención que todavía conservan las entradas separadas. Hay una puerta con un cartel hecho de azulejos que reza "Sección de niños" y otro igual en otra puerta que dice "Sección de niñas". Esa imágen me evoca unos tiempos pasados y bastante más oscuros, de fotos en blanco y negro. Admito que puede ser un prejuicio personal.

Hoy el debate vuelve a reavivarse: ¿educación mixta o segregada? He leído algunas cosas sobre la educación segregada, para entenderla, y he charlado con gente que la defiende. Por suerte, los defensores de este tipo de educación se ven obligados a aportar argumentos, y como hoy en día todo argumento que pueda ser tomado en consideración tiene que ser científico, pues allá que van, a los brazos de la ciencia a buscar apoyos. 

El argumento principal es el del dimorfismo sexual cerebral, que lo que dice es que hombres y mujeres tenemos cerebros distintos y, a raíz de esto, capacidades diferentes. Lo típico de por qué los hombres no escuchan y las mujeres no entienden los mapas. En definitiva: hombres y mujeres no tienen las mismas capacidades, no aprenden igual, y por tanto, no hay que educarlos igual.  El problema de esto es que su evidencia científica es reducida. Me explico: sí, se han detectado diferencias en las capacidades cerebrales de hombres y mujeres pero, ¿son naturales o culturales? ¿Nacemos con capacidades distintas o es la educación (en general) la que hace que desarrollemos más unas que otras por nuestro género? Es difícil disociar naturaleza y cultura en humanos que han estado en contacto con la sociedad. Y en bebés o fetos lo más que podemos constatar son diferencias de tamaño y demás, pero difícilmente podemos constatar que esas diferencias tengan repercusiones en las capacidades cognitivas. Tradicionalmente se ha creído que las mujeres, por su estructura cerebral, eran menos capaces para disciplinas como las matemáticas o los saberes técnicos o de gran abstracción, como la filosofía. Este argumento fue esgrimido en su momento para negar el acceso de las mujeres a la educación superior. La experiencia ha demostrado que eso era una mamarrachada y que las mujeres podemos ser estupendas físicas, matemáticas, ingenieras o filósofas. Mamarrachadas que, por otra parte, sobreviven. He presenciado en mi carrera algún momento digno de llevar a un museo de arqueología y presentarlo como pautas de acción del Hombre de Cro-magnon. Hay eminentes catedráticos que no asumen que a las mujeres también puede gustarnos la Filosofía, e incluso que podemos ser buenas en ello. Yo me inclino más a pensar que es la cultura la que influye en las capacidades y no a la inversa.  A mí el dimorfismo sexual no me sirve.

Otro argumento que se esgrime es el del desarrollo desigual. Esto es algo que se asume en el campo de la maduración sexual: las chicas maduran sexualmente antes que los chicos. Salta a simple vista. Ellas suelen desarrollarse antes que ellos, y esa maduración se refleja también, en cierto modo, en su manera de pensar y actuar. Incluso se dice que las chicas desarrollan antes la capacidad de razonar en abstracto que los chicos. Este argumento podría valerme, pero no me vale por dos razones: 1. esta diferencia de maduración tiene lugar en la adolescencia, y salvo dos años que pueden ser críticos, antes y después no habría tal problema, y 2. no todas las chicas entre ellas, ni los chicos, entre ellos, maduran al mismo tiempo, pudiendo darse grandes diferencias. Es más, si esgrimimos este argumento, podemos desmontar el sistema educativo tal y como está concebido: si el desarrollo es distinto entre individuos -no solo entre sexos- ¿por qué agrupamos a los niños por edad?  Este argumento tampoco me sirve.

No se me han dado otros argumentos dignos de consideración, así que, por mi parte, no estoy a favor de la educación segregada por razones de sexo como método pedagógico. No intenten disfrazar de ciencia lo que es ideología. No es casualidad que detrás de estos colegios segregados haya, en muchas ocasiones, instituciones religiosas muy concretas.Al tratarse de una cuestión ideológica yo, por mi parte, estoy en contra de que se financien conciertos con estos colegios con los impuestos de todos, sobre todo cuando no paran de decirnos que no hay dinero, y cuando en el campo de la educación no se para de recortar recursos.  Pero de nuevo, nuestro amantísimo ministro de educación nos sorprende: si la ley va contra mis ideas, ¡no hay problema! Cambiamos la ley, ¡y marchando! Verán, verán. Miedo me da la nueva ley de educación que nos vayan a endosar.



Seguro que entre los lectores/as de este blog hay quien sabe más de neurobiología, desarrollo psicológico y cognitivo, y demás, que yo. Se agradecen sugerencias y demases :D

miércoles, 22 de agosto de 2012

Destripando una película: Cómo entrenar a tu dragón

Este post no es una reseña, sino un análisis de la peli y los temas que plantea. Contiene spoilers.Os dejo el trailer y os animo a verla si no lo habéis hecho.

 





Me encantan las pelis de dibujos animados y no creo que haya un momento en el que dejen de gustarme. Me gustan las pelis de Disney, las más clásicas, y también las más modernas, de la factoría Pixar, pero he de admitir que me resultan especialmente atractivas las películas que son un poco más transgresoras -sin dejar de ser películas para niños-  y esas podemos encontrarlas en Dreamworks Animation.  Las de Pixar, sin dejar de ser películas buenas, todavía están limitadas por ciertos estereotipos. Tengo ganas de ver Brave, para constatar hasta qué punto los superan. Sin embargo, las pelis de Dreamworks - al menos las que yo he visto - son distintas: Shrek, por ejemplo, coge el esquema de los cuentos de hadas tradicionales y les da la vuelta totalmente: convierte al hada madrina en una trepa superficial, el príncipe es un descerebrado total, se cuestiona seriamente la idea de aislar a la princesa maldita en una torre como la más adecuada, y el ogro es el héroe. Otra peli que me encanta es Megamind, donde se nos cuenta la vida del malo, incluído por qué es malo, y se nos desmitifica al héroe, mostrándonos su lado más humano.

Otra de las pelis de Dreamworks es de la que quiero hablar hoy: Cómo entrenar a tu dragón. Anoche la ví por segunda vez y me volvió a encantar.


La historia tiene lugar en Isla Mema, una isla poblada por vikingos cuyo principal problema es que es regularmente atacada por dragones. Los habitantes de Isla Mema son curtidos guerreros y guerreras entrenados especialmente para hacer frente y matar a estas bestias. El protagonista de nuestra historia es Hipo, el hijo del jefe vikingo que, al contrario que sus vecinos, es bastante débil físicamente y un poco torpe, por lo que se le prohibe enfrentarse a los dragones. Hipo encuentra un conflicto entre lo que él es y lo que de él se espera.

Creo que en esta peli aparecen bastantes temas sobre los que se puede reflexionar con los niños.

- La diversidad. Hipo es el raro de Isla Mema. En un lugar en el que todos son fornidos guerreros y asesinos de dragones, él es un niño enclenque, débil. Sin embargo, Hipo, en su afán por verse aceptado, suple su debilidad y falta de destreza físicas con mucho ingenio: Hipo es un gran inventor. Diseña y fabrica una máquina que le permite atrapar a un Furia Nocturna, un dragón nunca visto ni capturado o matado por ningún vikingo. También le permite "arreglar" la cola del dragón Desdentao, que no puede volar e idear un mecanismo para montarlo.
En fin, la idea es que todos tenemos algún talento, pero por suerte, no todos tenemos el mismo.
Esto nos permite también reflexionar sobre la técnica: cómo ciertas carencias han sido en muchas ocasiones el acicate que ha impulsado el desarrollo técnico.

- Curiosidad vs. Dogmatismo. Los habitantes de Isla Mema creen que saben todo lo que necesitan saber respecto de los dragones: cuáles son sus ataques, cuál es su límite de llamaradas, sus puntos fuertes y débiles y la mejor manera de acabar con ellos. Y por supuesto saben que los dragones son bestias sanguinarias que lo único que quieren es acabar con los vikingos. Esto es lo que los jóvenes vikingos estudian durante su entrenamiento. Sin embargo Hipo es distinto: él no se enfrenta al Furia Nocturna, Desdentao, desde el dogmatismo que ha aprendido, sino desde la curiosidad. Esto le permite "domesticar" al dragón, así como descubir qué cosas les asustan, cuáles les gustan y cómo tranquilizarlos sin necesidad de matarlos. En última instancia, acaba descubriendo por qué los dragones atacan Isla Mema y llega a la conclusión de que no lo hacen porque son bestias endiabladas, sino por necesidad, y que no les atacan porque quieren, sino para defenderse.  En definitiva: si partimos del dogmatismo y creemos que lo sabemos todo no podemos descubrir nada; es la curiosidad, la capacidad de hacerse preguntas, la que inicia el saber.  También podemos reflexionar sobre a qué actitudes nos lleva el dogmatismo (en la película, a la barbarie y la violencia) y a cuáles la curiosidad (en la película, a la concordia y la armonía, al comprender a los dragones).

- Reflexionar sobre las consecuencias de nuestros actos y asumir riesgos. En muchas películas los protagonistas lo pasan mal, son puestos al límite, corren graves peligros, pero siempre escapan sanos y salvos de ellos. No ocurre así en esta película, y esta es quizá una de las cosas que más me llaman la atención. Hipo, después de la gran batalla en el nido de los dragones, acaba perdiendo parte de una pierna. Su heroicidad tiene consecuencias: cuando se enfrenta a los dragones corre riesgos que acaban materializándose.

Aparte de ser una peli con contenido, se trata de una película muy entretenida y entrañable, con momentos graciosísimos y otros muy tiernos.  Y para qué voy a decir otra cosa: Desdentao me tiene robado el corazón.



¿La habéis visto? ¿Me recomendáis alguna peli de dibujos? ^^

martes, 21 de agosto de 2012

¿Mis defectos o su problema?



mobbing físico
Desde siempre he sido una persona que ha sufrido por su físico, pero poco acomplejada. Me explico: la gente te machaca sin piedad desde que tienes 6 años o antes por cualquier motivo. Si eres gorda, como es mi caso, parece que están intentando desbloquear algún logro sobre hacer la vida imposible a otros. Te insultan en el cole, te ponen motes, el profesor de gimnasia te mira raro, tus familiares te pellizcan los mofletes y te sueltan pullitas, ... La cosa se agrava cuando llegas a la adolescencia y quieres comprarte ropa para salir con tus amigas, ir "a la moda", o simplemente, vestirte según un determinado estilo y no comprar simplemente aquella ropa en la que cabes. Entonces tu madre, entre otras, empieza a decirte que "si no comieras tanto", "si hicieses más nosequé", "si pasases menos tiempo leyendo y más en la calle". Cosas así. Y conforme creces la cosa no mejora, la presión es cada vez mayor y las relaciones afectivo-sexuales suelen agravarlo. Expresiones tipo "yo no toco a la gorda esa ni con un palo" pues no matan, pero hieren. 

En los casos de otras personas que conozco estas cosas han derivado en auto-odio. No en el mío. Yo lo pasaba mal, como ya he dicho, pero nunca, hasta un determinado momento de mi vida que por suerte ya pasó, había sentido desprecio hacia mí misma. De hecho tuve una época, alrededor de los 16-19 años que estaba tan segura y pagada de mí misma - no solo de mi cuerpo, sino de todo lo que yo era - que sé que muchas de mis amigas y conocidas pensaban "¿qué se creerá ésta?". Pero me sentía cómoda, inteligente, guapa, sexy, segura, ... Me sentía bien. A pesar de que el mundo seguía machacándome y recordándome que no iba a desfilar para ninguna firma de alta costura. (Como si eso fuera importante...)

Y no es porque no tuviera "defectos". Desde los 16 años he tenido estrías en el pecho y varices finitas pero muy visibles en las piernas. No es algo que yo pidiese: mi pecho se desarrolló muy rápido y mis piernas llevan con bastante dignidad unas arañas vasculares que son herencia genética de mi madre, que las tuvo desde bien joven. Más tarde, llegaron las estrías en el vientre y las caderas, producto de subidas y bajadas de peso bruscas y no premeditadas.  En fin, que no creo que veáis mi cuerpo expuesto en ninguna revista. Pero mis estrías no me impidieron ponerme bikini y mis varices no me impidieron llevar falda. No voy a morirme de calor por no tener unas piernas de modelo.



Quiero decir... Sí, mis estrías y varices están ahí, pero no me molestan. No me duelen -aunque sé por mi madre que las varices dolerán - ni me piden pan, al menos de momento. Ellas no me agreden y yo no las agredo a ellas. No seré yo la que diga que una persona no haga lo que esté en su mano para cambiar lo que no le guste de sí misma. En fin, creo que cada uno debe ser soberano sobre su cuerpo, pero hasta ahí.  No me insinues que no me queda bien el bikini porque se me ven las estrías o que no me puedo poner falda corta porque se me ven las varices o porque soy demasiado blanca, porque puedo morderte la cabeza. Si a mí no me molestan, y están en mi cuerpo, ¿qué problema puedes tener tú?  ¿Ofenden a tu vista? Pues no mires. Puedes elegir mirar para otro lado que no sean mis estrías o mis varices y todos contentos.

Diréis que es fácil para mí porque no me generaron un complejo. Y en parte tenéis razón. Estos rasgos de mi físico no me plantean ni me han planteado problemas hasta hoy. Pero otros sí. Por ejemplo, a fueza de repetírmelo, me hicieron creer que las minifaldas no son para las chicas con muslos gordos, así que las faldas más cortas que llevaba estaban justo por encima de la rodilla. Pero eso también me lo salté y asumí que quien decidía como vestirse era yo. Me compré un vestido minifaldero y me lo puse. Y me miré, y remiré. Me sentía rara, la verdad, la idea de que no era para mí no paraba de revolotear en mi cabeza, pero le dí una patada y volví a mirarme de nuevo: "Ey, chica - me dije- no estás nada mal". Había ganado a uno de mis complejos. Me sentía pletórica, feliz, libre. Es cierto que desde aquel momento me he puesto minifalda en muy contadas ocasiones, pero no por el complejo, sino porque no es una prenda muy cómoda para mí. :P

Por suerte he conseguido disociar si las cosas de mi cuerpo que se consideran defectos no me gustan a mí o no gustan a los demás. Si son un inconveniente para mí, o para los demás. Si el problema es mío, intento solucionarlo. Si el problema lo tienen los demás, los que tienen que cambiar son ellos, no yo.

lunes, 20 de agosto de 2012

Conócete a ti mismo.


Se dice que una inscripción parecida a ésta presidía la entrada del oráculo de Delfos. "Conócete a ti mismo", un aforismo que ha traspasado océanos de tiempo, como el Drácula de la peli. Desde luego, queda muy filosófico, muy profundo, muy de precepto de vida: en esta vida uno debe conocerse a sí mismo. Y parece algo indiscutible. 

Pero como todo buen aforismo, eso de conocerse a sí mismo no es tan sencillo como pueda parecer. Normalmente se interpreta de una manera simple: conocerse quiere decir saber qué se quiere. Bueno, no creo -a lo mejor me equivoco- que fuera eso lo que los griegos querían decir. Más que nada porque lo de saber qué se quiere es una cosa más bien poco permanente, o al menos, no demasiado estable, y supongo que saber algo de ti mismo en un determinado momento no es conocerte. Eso es saber más bien poco, aunque no deja de ser difícil saber qué se quiere en cada momento. 

Supongo que los griegos se referían más a conocer el propio carácter y disposiciones, porque éste estaba relacionado con el destino de cada uno. Si sabías cuál era tu carácter sabrías como conducirte por la vida, lo cual no es poca cosa.  No sé. Los aforismos son maravillosos porque, dicen tanto con tan pocas palabras que permiten hablar sobre ellos durante horas.

En cualquier caso, yo venía a polemizar sobre la imposibilidad de conocerse a uno mismo. Esta mañana, mientras me tomaba el café con leche, una experta en coaching estaba hablando de "las tres C's" de su trabajo: Conocerse-Cuidar-Crear.  En la primera, la de conocerse, ha soltado un rollo pseudo-filosófico que sonaba a libro de autoayuda de producción en cadena, incluyendo, por supuesto, mención al aforismo antes citado.  Hace unos años un profesor comentó que es imposible conocerse a sí mismo, que quien dice que se conoce es porque ha decidido ser de una determinada manera. Y se te paras a pensarlo, creo que tiene razón. Conocernos parece suponer que hay un yo estable bajo nuestra piel, algo de lo que emanan todas nuestras conductas, deseos, etc., y con lo que éstas concuerdan. Yo no creo en eso.  Evidentemente sabemos cosas de nosotros: si somos tímidos o atrevidos, valientes o cobardes, reflexivos o impulsivos,...o creemos que lo sabemos, porque de vez en cuando actuamos o pensamos de manera que nos vemos obligados a decir "¡No parezco yo!". Pero sí, también somos nosotros.  No dejamos de ser nosotros porque nuestras conductas o deseos dejen de concordar con la idea que tenemos de nosotros mismos. 

Creo que para conocerse a sí mismo es necesario un fuerte mecanismo de represión que, en cierta manera "sujete" nuestra vida interior dentro de los límites que nos hemos propuesto, dentro de las pautas que nos hemos marcado, de las características que nos hemos otorgado. Esto limita mucho la espontaneidad y nos corta las alas, en cierto modo, creo que nos impide cambiar: cualquier comportamiento extraño a las pautas nos hará creer que nos estamos convirtiendo en otra persona, y eso sí es buscado perfecto, pues será porque hemos decidido ser de otra manera, pero si ocurre de una manera no premeditada, no suele ser bien recibido. 

A lo mejor la cuestión no es tanto conocerse a sí mismo, sino estar en contacto con uno mismo, con el magma en ebullición que somos, que tiene cierto componente de imprevisibilidad. Creo que, de nuevo, la cuestión no está tanto en saber sino en sentir.

Decía Oscar Wilde que sólo los superficiales llegan a conocerse a sí mismos, y creo que tenía razón. A poco que profundicemos en nosotros mismos no encontraremos más que cambio e incertidumbre. En el fondo todos somos espontáneos, imprevisibles. Al final, nuestra previsibilidad depende de lo fuertes que sean nuestros mecanismos de represión, de con cuánta fuerza defendamos eso que creemos o queremos ser. 

O algo.

domingo, 19 de agosto de 2012

Retales musicales: Elvis Presley - Love me tender.

Love me tender,
Love me sweet,
Never let me go.
You have made my life complete,
And I love you so.

Love me tender,
Love me true,
All my dreams fulfilled.
For my darlin I love you,
And I always will.

Love me tender,
Love me long,
Take me to your heart.
For it's there that I belong,
And well never part.

Love me tender,
Love me dear,
Tell me you are mine.
Ill be yours through all the years,
Till the end of time.

(when at last my dreams come true
Darling this I know
Happiness will follow you
Everywhere you go).

sábado, 18 de agosto de 2012

También hay que preguntar al malo.

Estoy prácticamente convencida de que la objetividad no existe: están los que son subjetivos y lo reconocen, y están los que son subjetivos pero intentan ocultar su subjetividad. Esto es una opinión, claro, mi opinión. 

Sin embargo, y a pesar de lo que acabo de decir, creo que no está de más intentar aproximarse a ese ideal. Siempre es mejor tener una opinión subjetiva propia, formada por nosotros mismos, que la opinión subjetiva de otro. Por eso creo que es importante informarse, conocer los hechos desde diferentes puntos de vista, y a partir de ahí, construir nuestra opinión. 

En fin, este post no es lo que parece. Viene a que ayer ví una foto de Blancanieves en plan dominatrix en Facebook, y me acordé de uno de mis relatos favoritos. El autor es Neil Gaiman y el relato se llama "Nieve, cristal, manzanas". Se trata de la historia de Blancanieves contada por un personaje al que no se le preguntó nunca por sus razones: la madrastra.

blancanieves dominatrix

Me encantó cuando lo leí, porque es algo que creo que la gente no se plantea. Que los cuentos de hadas están contados desde una determinada perspectiva, y que nunca se le pregunta  a "los malos". Siempre se dice lo difícil que ha sido la vida de la princesa, pero nadie habla de la vida de la madrastra, o las hermanastras.  En la peli "El décimo reino", una de esas pelis que ponían en Tele5 hace millones de años, divididas en varias partes, sí se habla un poco de la madrastra y de cómo la trataron después de que el príncipe despertase a Blancanieves... Y desde luego, el trato no fue muy misericordioso. 

En fin, que todo esto es para recomendaros un relato muy chulo, y para invitaros a repensar y reinventar los cuentos de hadas.  ¡Disfrutadlo!


Neil Gaiman - Nieve, Cristal, Manzanas

viernes, 17 de agosto de 2012

Telediarios desinformativos.

Últimamente, la pequeña periodista que llevo dentro -oño, parezco Anastasia Steel, con tanta gente viviendo en mi interior- se retuerce de dolor cada vez que veo los informativos en televisión. Le duele hasta tal punto que me estoy planteando dejar de ver los telediarios en televisión e informarme a través de otros medios a mi disposición, básicamente, internet. 

En casa vemos, básicamente, el telediario de La Sexta y después el de Antena3. Me gustan más los de La Sexta, pero en fin, por esta parte tampoco se libran. Os cuento mi problema: constantemente me pregunto, mientras veo los informativos, si en este país no pasa nada más interesante o importante que ciertos contenidos. Y de esto no se libra nadie, ya que todos los informativos tienen contenidos de relleno. Algunos pueden ser pasables, pero otros no tienen pies ni cabza. Ayer, por ejemplo, los contenidos de relleno del informativo de Antena3 de medio día fueron: por qué pican más los mosquitos a unas personas que a otras, noticia que había leído en un medio digital hace más de una semana seguro, y, agarraos fuerte, Promise Phan, una chica que hace tutoriales de maquillaje con transformaciones: se maquilla para parecer Angelina Jolie, una princesa Disney, Eduardo Manostijeras, ... ¿Hola? Puedo entende que haya ciertos contenidos de relleno. Por ejemplo, lo de los mosquitos hasta puede ser interesante. Probablemente no todo el mundo hubiese leído la noticia en un medio digital. Pero la noticia "hay una chica que graba tutoriales de maquillaje en su casa, los tutoriales son muy buenos, es la mujer de las mil caras" como que me sobra mucho. Muchísimo. 

En España pasan cada día muchas cosas aparte de las que nos cuentan todos los informativos: la prima de riesgo, las reuniones políticas, las declaraciones salidas de tono del momento, los casos de violencia de género, desapariciones o secuestros, ... Por poner un ejemplo: la gente del SAT llevaba ocupando una finca rural durante semanas, pero eso no salió en los informativos hasta que no tuvo lugar la "expropiación alimentaria" de Mercadona y Carrefour. Y como eso, muchas cosas. No solo malas noticias, o regulares. Seguro que hay iniciativas interesantes de asociaciones, grupos de vecinos, colectivos, etc. que sean más festivas o alegres.  Vamos, que esos minutos que emplearon en soltar el rollo haciendo corta y pega de varios videos de Youtube de la susodicha, podrían haberlos llenado con otras cosas más relevantes. Pero claro, en coger 5 videos de youtube y montarlos se tarda menos que en buscar una noticia de verdad.

El periodismo, si no está muerto, está moribundo. Subsiste en medios independientes, fundamentalmente digitales y muchas veces casi desconocidos. Pero si ahí es donde se refugia, será allí donde haya que buscarlo. 

Creo que volveré a ver de nuevo los informativos cuando sean así. Y visto lo visto, no falta mucho. Por lo menos, me reiré.



Sep, me encantan los videos manipulados de El Intermedio, sobre todo estos y en los que ponen a cantar a Rajoy xD

jueves, 16 de agosto de 2012

Me merezco un cupcake


Esta mañana, mientras me tomaba el café me he encontrado que Aikoneko me había nominado a este premio. Y sí, me habría venido mu requetebién un cupcake con mi café, la verdad XD


Las condiciones son responder unas preguntas y nominar a cinco personas para que también lo hagan. Como ya sabéis, siempre sin obligación, nomino a:


Y ahora, al lío.

1. ¿Cuál es tu color favorito para vestir?
Diría que el negro, aunque hoy en día no tengo un armario tan monocromático como en otras épocas XD


2. ¿Qué situación graciosa te ha pasado últimamente?
Más que graciosa, un poco vergonzosa. Lo típico que te encuentras con alguien en la calle, sabes que lo conoces, te suena su cara, pero no sabes de qué. Y te habla, te habla, te habla, y tú contestas intentando no meter la pata... Pues eso xD

3. ¿Marca de maquillaje favorita? 
No tengo una marca favorita, ninguna me paga comisión XD Y aunque a lo mejor mi novio se desorina cuando lea esto, tampoco he probado tantísimas marcas.  En fin, que uso lo que me gusta y puedo permitirme. 

4. Tu ciudad favorita. 
No sé si tengo eso, aunque me inclino a decir que Cuenca. 

5. Tienda favorita.
Pues no sabría qué decir. Supongo que lo primero que se me viene a la mente es LUSH, con sus olores y sus colores tan llamativos y agradables. Aunque soy fan de las papelerías y librerías en general, sobre todo si tienen algo de encanto, de personalidad.

6. ¿Qué te llevarías a una isla desierta? 
Espero no tener que tomar nunca esta decisión, así que me lo tomaré como una pregunta que hay que responder de forma ideal y no práctica, y me haré la intelectual: libros, muchos libros, muchos muchos libros, y a Jack.

7. ¿A qué te dedicas?
Al alambre. Básicamente, a no arrancarme los pelos por la desesperación socio-político-laboral. Y tal. Y en modo productivo, en septiembre empiezo a estudiar oposiciones, mientras no salga otra cosa.

8. Un perfume que te guste y uses.
Me ha gustado mucho desde hace años Ralph, de Ralph Lauren, así que -como no me lo podía permitir- buscaba olores parecidos.  Ahora diría que uno que me gusta y uso es L'elixir, de Nina Ricci, (no se parecen mucho, la verdad), y tengo capricho de conseguir el Valentina.

9. ¿Bolso maxi o mini?
Yo soy de bolsos de tamaño medio tirando a grande. Eso sí, intento no pasarme al comprarlos, porque cuanto más grandes, más mierda trastos acabo llevando dentro. 

10. ¿Producto favorito para el pelo? Acondicionador de Aloe Vera de Nature's Gate. Muero de amor con él. Huele a chuches, deja el pelo super suave y brillante y además no tiene siliconas, sulfatos, parabenos, etc.  PROMO MOMENTO: Lo compro en iHerb, y si usáis el código JIV166 os harán un descuento de 5$ en la primera compra. xD 

11. Serie favorita.
Esta es una pregunta que no puedo responder. Soy muy freak de las series. Cuando me engancho a alguna, puf... Vamos, para dejar evidencia de ello diré que me levanté bien tempranito (a las 5.30 o así) para ver el final de LOST que se retransmitió al mismo tiempo en todo el mundo. Pero ahí no acaba la cosa. Unas horas más tarde, a las 9 de la mañana, tenía un examen de los gordos, Filosofía Política, uno de los huesos de la carrera. Sin remedio.

Ahora mismo, supongo que la serie que más intensamente sigo es Juego de Tronos.

12. No podría vivir sin...
Chocolate. La vida sin chocolate sería un error. xD


Y ya está. Eso es todo. 

¡Pasad un buen día!

lunes, 13 de agosto de 2012

Sentimientos encontrados y toma de conciencia.

Lo de tener sentimientos encontrados normalmente se aplica a las situaciones en las que no sabes qué opinión te merece algo o no sabes como posicionarte, porque la balanza entre pros y contras está muy equilibrada. Algo así podríamos decir, ¿no? Pero hoy lo mío no tiene que ver con una situación así, sino con algo parecido a una respuesta cósmica. O algo. Me explico. 

Resulta que esta mañana una buena amiga me ha pasado sus currículos para que les echase un ojo y me "inspirase", así como su carta de presentación. Para coger ideas, vaya.  Pues cuando abro los adjuntos del email y me pongo a leer me he quedado sin aliento. Vamos, que leer su curriculum y hundirme en la miseria ha sido todo uno. Y diréis: "Hombre, si tan amigas sois, no tienes de qué sorprenderte, ¿no? Ya sabrías por donde iban los tiros..." Pues sí y no. Yo sabía que esta mujer era alucinantemente inteligente, pero es que tener los datos concretos supera todo lo que yo podía imaginarme. Se trata, al fin y al cabo, de una mujer que ha sabido aprovechar bien su tiempo, que ha estudiado mucho, pero no se ha contentado con eso: ha participado en proyectos, ha sido un culo inquieto, siempre curiosa, y ha hecho MUCHÍSIMAS cosas. Y aunque su experiencia profesional no es muy amplia, su currículo, en general, quita el hipo. 

Y nada, ahí me he puesto yo a pensar, positiva y optimista, como de costumbre, en que soy una mediocre.  En que he sido un pez grande dentro de acuarios pequeños, y me he dormido en la complacencia del reconocimiento y demás. Que no hablo idiomas, que el año pasado, y por obligación, obtuve el triste B1 de Inglés, que el único curso que he hecho en mi vida es el de mecanografía.  Y no sé, me he hundido bastante.  He pensado en eso de "la generación mejor preparada de la historia" y me he sentido fuera, porque al fin y al cabo yo soy otra licenciada más. Sin más méritos. 

Bien, he de decir que no toda la culpa ha sido mía. Yo siempreh e querido hacer muchas cosas. Los idiomas me han fascinado desde siempre, pero vivir en un pueblo tiene sus inconvenientes. Lo mismo con la música: desde pequeña quise tocar el violín o el piano. Cuando la cosa no pudo ser, me conformaba con la flauta travesera. Y finalmente, me abandoné a la guitarra. Y he de decir que tampoco se me da tan bien. Aunque creo que podría haber sido una buena pianista, de tener un conservatorio o similar cerca. En fin, no voy a seguir con mis aficiones y aspiraciones frustradas, porque no merece la pena.  Al final, lo que se ve es lo que hay. Ahora quizá poría dedicarme a aprender idiomas, a otras cosas, pero ahora tengo la necesidad de sobrevivir, no sé muy bien como. Así que, en fin, me he sentido bastante hundida, la verdad. Sí, soy así de cruel conmigo misma, es un defecto terrible ese de no valorar los propios logros y en lugar de mirar hacia atrás, para ver cuánto has avanzado, mirar hacia arriba, para ver a aquellos a los que no llegas a alcanzar.  Hace pupa.

Pero de vez en cuando el cosmos te da una bofetada, PORQUE TE LA MERECES y para que entres en razón. En esto me andaba yo cuando, viendo Al Rojo Vivo, en la Sexta, se debatía sobre el tema de el hambre y la pobreza que se cierne sobre mi querida España, esta España mía, esta España nuestra. Se hablaba de que los recortes tienen un sesgo de clase, porque aunque la tijera corte ampliamente, la progresividad de los recortes es nula.  Paco Marhuenda, un personaje que creo que viene de Raticulín, de Alfa, de Beta, de Ganímedes,  intentaba rebatir esa afirmación diciendo que a él también le habían recortado, y que eso suponía un gran inconveniente para su familia. Entonces, otro tertuliano ha contestado que lo que para su familia es un gran inconveniente, para el ciudadano que cobra 700 euros es un drama. Y el tipo ha contestado algo así como... (minuto 10.25, y un poco adelante)



"Cada cual tiene la formación que tiene, ha llegao donde ha llegao, que a mí no me han regalado nada".

Olé, y olé. Plas-plas-plas. Plas. Pues nada, a partir de ahora, el que no tenga una carrera, no tiene derecho a comer y puede morirse de hambre. ¡Me ha dado tanta rabia! ¡TANTA! ¿Cómo puede una persona ser tan jodidamente elitista de mierda? Y me he dado cuenta de que yo, hacía unas horas, estaba siendo igual de intransigente. Igual de elitista. Igual de ciega e igual de imbécil.

Adoro a mi amiga, pero su punto de partida y mi punto de partida no son el mismo. Su contexto y el mío no son el mismo. Esto no dice nada malo de ella, ni nada bueno de mí, y tampoco a la inversa. Los hechos son los hechos. Y no nos engañemos: no existe la igualdad de oportunidades. No sé por qué me martirizo diciendo que si vivía en un pueblo, que si no había esto, o no había lo otro. ¡Por favor! Me auto doy un par de bofetones, porque me los merezo. Proabablemente mis padres no habrían podido pagar muchas de esas cosas: ni academias de idiomas, ni instrumentos musicales, ... Todavía recuerdo el sacrificio que les supuso comprarme la guitarra. Una guitarra que, por otra parte, es una obra maestra de la artesanía, porque mi padre quería que tuviese una buena guitarra, con una única condición: "Ahora no lo dejes a los dos días, ¿eh?".

No tengo que ser cínica. Soy hija de mis padres: un ama de casa que ha trabajado de lo que ha podido y un hombre de campo, que vale más que las pesetas y que podría haber sido cualquier cosa, pero cuyas oportunidades fueron nulas. Las mías han sido un poco mejores y por esa parte he tenido suerte. Pero no tengo que engañarme: he tenido que recorrer más camino que otros para llegar hasta aquí y hacer más esfuerzo.  Soy hija de gente humilde, de "cortos de bienes", como dice mi padre riendo, hija del pueblo, y más me vale empezar a ser consciente de ello y verlo como parte de mí.  A lo mejor nunca seré una filósofa famosa que escriba una columna en un diario, o una reputada profesora universitaria, ¡pero es que yo nunca quise eso! Mis aspiraciones son bastante sencillas, como mis orígenes: ser profesora, enseñar. ¡Ya está bien del juego de la ambición ilimitada! Tantas veces he oído esas canciones que creo que me las he acabado creyendo. Pero ya ha sido suficiente. Basta ya del más por más, pues al final es más rico el que nada tiene que el que nunca tiene suficiente.


Receta: Magdalenas de chocolate.

Os decía el sábado que si las magdalenas salían decentes, pondría la receta. Pues salieron decentes, o al menos para nuestro gusto, están comestibles. Así que aquí está. La receta, más o menos, la saqué de aquí, lo único que hice fue cambiar las proporciones para que saliese menos cantidad, eliminé algún ingrediente, cambié algún otro, ... Pero vamos, en esencia es esa receta. Ahora os dejo cómo las hice yo.  Con estos ingredientes me salieron 12 magdalenas. Tengo un molde con 6 huecos, así que tuve que hacer dos hornadas :P jaja.

 Ingredientes.

150 gr de pepitas de chocolate negro.
45 gr de margarina (no tenía mantequilla, así que hizo el apaño)
125 gr de harina.
15 gr de cacao en polvo
1/2 sobre de levadura
1 cucharadita rasa de bicarbonato.
Una pizca de sal (un pellizquito)
85 gr de azúcar.
125 ml de leche.
1 huevo (yo lo puse grande)

¿Cómo hacerlo?

Básicamente he seguido el procedimiento de la receta que he indicado antes.
1. Precalentar horno a 190º
2. Fundir 75 gr de pepitas de chocolate con la margarina en el microondas, en modo descongelar. Parar de vez en cuando para remover.  Está cuando quede una pasta uniforme y brillante.
3. Tamizar la harina y mezclar con el cacao, la levadura, el bicarbonato y la sal. 
4. Batir los huevos con el azúcar. Añadirles el chocolate mezclado previamente (mirad que esté frío ya, para que no se cuaje el huevo)
5. Añadir a la harina y mezclar. Cuesta, porque se queda una pasta super dura, pero mezcladlo bien hasta que quede uniforme. Después, ir añadiendo la leche, poquito a poco: se pone un poquito de leche, se mezcla hasta que queda uniforme e integrado todo, y se añade un poco más. Así hasta que esté todo. 
6. Añadir el resto de las pepitas de chocolate - o más, según vuestro gusto-  y mezclar.
7. Llenar los moldes de magdalenashasta que falte un dedo (¡suben bastante!). Meted los papeles en moldes de metal o similar para que suban. :)
7. Hornear durante 25-30 minutos. 


Mi problema: Casi todas las pepitas de chocolate se quedaron en el fondo. No digo que esté mal, porque el final de la magdalena es de chocolate medio fundido y está riquísimo, pero vamos, habría estado mejor que quedasen más repartidas. Supongo que se solucionaría haciendo la masa un poco más espesa (pelín menos de leche) y reservando unas pocas pepitas para espolvorear una vez llenos los moldes por encima, para que al subir la masa las "atrapase".

Por lo demás, han sido mis mejores magdalenas en cuanto a textura: super esponjosa, super apetecible. Y de sabor también están riquísimas :) 

Os vuelvo a dejar fotico de las magdalenas en cuestión ^^


domingo, 12 de agosto de 2012

Pequeños gestos con un gran significado.

Cada persona tiene sus manías y yo no iba a ser menos. Incluso algunas de esas manías las elevo al nivel de ritos. Por ejemplo: para mí, lo relacionado con la agenda escolar es un rito. Desde hace muchos años, aproximadamente unos diez, comprar o recoger la agenda ha marcado la cuenta atrás para el inicio del curso, el calentamiento. Para concienciarme de lo que estaba a punto de llegar y darme ánimos en días duros, dedicaba bastante tiempo a "personalizar" y hacer más cálida mi agenda: buscaba citas, frases o fragmentos de canciones que me gustasen, me animasen o me emocionasen, y los plasmaba en las páginas. Si tenía pegatinas, o recortes, los pegaba. A veces también pasaba la agenda a amigos y amigas para que me dejasen alguna nota, y, en los últimos años,  ponía una pistola en la cabeza a Jack para que me hiciese dibujitos graciosos.  Como veis, todo un rito.

Los últimos 6 años la agenda que he utilizado era la que la Universitat de València regalaba. Ir a recogerla normalmente suponía el primer contacto con la Facultad después del verano. Pero este año ya había estado yo pensando que no habría agenda: no hay estudios ni ocupación que la requiera a la vista y comprar una agenda para nada... La verdad, me daba bastante pena romper con un ritual que tanto me gustaba.

Pero, de nuevo, Jack al rescate. Todos los días 12 de cada mes celebramos que llevamos un mes más juntos. Sí, somos así de ñoños, qué vamos a hacerle. Yo le regalé unas magdalenas con pancartas (que por cierto, están muy ricas, próximamente pondré la receta para no perderla :P) y él me obsequió con un regalo perfecto, un pequeño gesto con gran significado: me regaló la agenda más bonita que he tenido nunca.

agendas
Agenda del curso pasado, agenda del próximo curso. Y sí, me he entretenido jugando con los pinceles del Photoshop xD
El regalo en sí me encanta, y Jack sabía que había triunfado. Ayer me confesó, el muy gamberro, que mientras la dependienta envolvía el regalo, él le decía: "Sé que le va a encantar. A mi chica le vuelven loca todas las cosas de papelería. Seguro que le gusta muchísimo." :P Y acertó. Pero más allá del regalo, lo importante es el gesto, lo que esta agenda significa. Justo después del golpe de emoción, las lágrimas empezaron a inundar mis ojos:

- Es una pena... Tan bonita, y se va a quedar casi sin uso. 
- No digas eso. Algún uso le darás. Estoy seguro. 

Y me sonrió. Esta agenda significa que no tengo que dejar de hacer planes, de tener tareas, proyectos, "deberes". Y si no me los pone nadie, pues me los pongo yo.  Tengo mucho estudio que planificar, esas oposiciones -salgan cuando salgan- no se van a aprobar solas. 

Así que nada, esta misma tarde, empiezo a "personalizar" mi agenda. Ya he empezado, a decir verdad, pegando un trocito del precioso papel de regalo en el que venía envuelta en la contraportada. 

Gracias, cielo. Por tu apoyo y por tus ánimos.  Y por todo lo que hay detrás de detalles como éste. :)


sábado, 11 de agosto de 2012

Receta para conseguir una relación de pareja perfecta.

 Este post refleja mi opinión y nada más.
Precisamente por eso mis ideas pueden ser pura bazofia.
Yo de esto no tengo más idea que la que me ha ido dando la experiencia. A mí me vale, y si a alguien más bien, y si no, pues nada.
En resumen: que no me hagáis mucho caso aunque parezca que os estoy dando consejos. Es que tampoco he sabido expresarlo de otra manera.

¡Habéis picado! Nada de eso existe.

Las relaciones de pareja perfectas no existen. En este mundo no hay nada perfecto. Pero no os lo toméis a la tremenda. ¡Claro que creo que existen parejas que funcionan bien! Y otras que funcionan muy, pero que muy bien. Pero no hay parejas perfectas en el sentido de que nunca hayan tenido un problema. Olvidaos de eso. Nada de lo que yo u otro os diga os va a evitar que, de vez en cuando, pilléis un bache.

Y mucho menos, existen las recetas para conseguir una relación perfecta. Pero es que ni siquiera creo que exista una receta que valga para que cualquier relación funcione bien. Si cada persona es diferente, por lo que un consejo que funciona para una no va bien para otra, imaginaos si combinamos a dos personas distintas: no va a haber combinación resultante que se parezca, ni por asomo, a otra.  Por ejemplo, hace un tiempo, Ysugamo, de Petardineando, escribió un post sobre cómo hacía ella para que su relación de pareja fuese tirando. Yo en algunas cosas veía similitudes con mi relación y en otras no. Conforme leía su post me daba cuenta de que ella y su pareja son una de esas parejas casi perfectas, de esas que funcionan muy bien, pero hay cosas que a ella le funcionan que creo que a mí, en mi relación, pues no me funcionarían tan bien.  Somos diferentes. Y eso no es ni bueno ni malo, porque tengo la sensación de que mi relación de pareja también funciona bastante bien, al menos hasta el momento.

pareja

TOTAL, que a lo que yo iba: creo que no hay que obsesionarse por conseguir, a toda costa, que en una relación no hayan problemas. Por mucho que uno se esfuerce, los problemas acaban apareciendo, como ocurre en todo en esta vida. Conozco casos de personas que, por evitar un conflicto, agachan la cabeza, asienten, y acaban siendo infelices. No creo que eso sea lo más sano. Y no creo que el arte de las relaciones esté en evitar los problemas. Al menos esa es mi opinión.

Considero que el arte de saber llevar una relación consiste en que la pareja, es decir, LOS DOS, sepan afrontar los problemas de una manera sana: sin gritos, sin echar cosas en cara, sin reproches, en definitiva, con respeto e inteligencia emocional. Saber cómo nos sentimos en una determinada situación o cómo nos hace sentir un determinado comportamiento de nuestr@ compañer@ es muy importante: ¿esto me pone triste o me enfada? ¿Esto me excita o me pone nerviosa? ¿Esto me decepciona o me hace sentir inferior? ¿Esto me agrada o me asusta? Parece fácil distinguir un sentimiento de otro, pero no siempre lo es, y menos cuando está implicada una persona a la que queremos.Del mismo modo, también hay que detectar las causas de determinados comportamientos: ¿Por qué me contesta mal? ¿Será por cansancio? ¿Está deprimid@? ¿Le ocurre algo que no me ha contado? En fin, esas cosas.

Y una vez se sabe cómo nos sentimos y por qué, pues se intenta arreglar, mano a mano. Normalmente, esto requiere hablar el uno con el otro, dar salida a todo eso que hemos estado pensando y reflexionando, pero ¡ojo! con tranquilidad, con calma y con sinceridad. Y hace falta que ambos pongan de su parte.  

En fin, que a lo que yo iba, que los problemas llegan, tarde o temprano, así que hay que estar dispuesto a afrontarlos. Y sobre todo, a reconocer qué parte de responsabilidad tenemos nosotros, como individuos, en el problema: la culpa no es siempre del otro, ¿eh? :P

Estas cosas no se consiguen de un día para otro. Hay que ganarse la confianza de la pareja, día a día. Hay que mostrar que se apuesta por esa relación, apostar por los detalles, por el cariño, por la sinceridad cotidiana. Incluir al otro en tu vida, compartir tus problemas, pedirle consejo, ... El diálogo y la confianza en una pareja son más difíciles que una disciplina olímpica, así que requieren mucho más entrenamiento. Pero un buen trabajo reporta mucho más que una medalla de oro.

En fin, os dejo con uno de esos gestos de amor cotidianos. Como Jack está trabajando mucho-muchísimo estos días, y llega hecho polvo, pues bueno, que al llegar haya una sorpresa esperándole estará bien, ¿no? 

magdalenas chocolate
¡Oño! ¡Magdalenas con pancartas! xD

Cuando las probemos, si están ricas, os pongo la receta :) Es la primera vez que las hago, así que podemos esperar cualquier cosa...


viernes, 10 de agosto de 2012

Filosofía para legos: 3. Los sofistas y Sócrates.

¡Hola!

Bueno, ya tengo la tercera entrega de Filosofía para legos. Me ha salido un poquito más larga, pero bueno, lo dicho, como podéis descargarlo podéis leerlo a ratillos o como queráis.

Para leerlo o descargarlo, click aquí.

Bueno, no ha estado mal la primera semana de refresco/repaso filosófico.

La próxima entrega, Platón. ^^


jueves, 9 de agosto de 2012

Compra en el mercado de tu barrio.


Si vivís en una ciudad, es fácil  que hagáis toda la compra en el mismo sitio, tanto los productos envasados como los frescos: al fin y al cabo es muy cómodo comprar todo en el mismo hipermercado. En los pueblos es distinto. Por ejemplo, en el mío hay dos supermercados y en ambos, excepto las frutas y verduras, los productos frescos son vendidos por comerciantes locales: el supermercado alquila las zonas de carnicería y pescadería a algún comerciante para que establezca allí su negocio.  En ese sentido es casi como comprar en un mercado de barrio, pero en las ciudades la cosa es diferente. 

Entiendo que hay productos que es difícil encontrar fuera de un supermercado, en parte porque en las ciudades las tiendas de ultramarinos o pequeños comercios alimentarios son una anomalía. Además, si que puede ocurrir que en este tipo de productos los precios sean más altos en pequeñas tiendas, por no ofrecer marcas blancas, o porque simplemente, son menos competitivos y necesitan tener más margen de beneficio. Pero los productos frescos son otro cantar. Creo firmemente que merece la pena acercarse a un comercio de la zona o al mercado del barrio a comprarlos. ¿Por qué?

1. Mejor precio. Aunque parezca mentira, en los mercados podemos encontrar fruta y verdura a precios más bajos que en los supermercados o hipermercados. El truco está en comparar, ir con tiempo y darse una vuelta por los diferentes puestos. En el mercado de mi barrio hay dos fruterías, pero ya tengo calada la mía: tiene algo menos de variedad, se limita sobre todo a productos del terreno y de la temporada, pero lo que tiene lo tiene más barato. Hoy, por 3 euritos me he traído casi 3 kg de fruta y verdura, entre berenjenas, melocotones y manzanas.

Además, podemos encontrar ofertas. Estos comerciantes no suelen tirar tanta comida como en las grandes superficies, porque un kilo de verdura perdido es un kilo de pérdidas de su bolsillo, ya que suele tratarse de empresas familiares. Por eso, cuando la fruta o verdura está más estropeada, o muy madura, o incluso tiene "peor cara", la ponen a precios más bajos. Hoy, por ejemplo, tenían melocotones "menos bonitos" a 80 céntimos el kilo, entre otras ofertas.  Las frutas y verduras de este tipo pueden servirnos para batidos, purés, salteados, guisos, ... Comemos bien y al mismo tiempo ahorramos dinero.

2. Mejor calidad. No digo que en todos los supermercados la fruta sea igual. De hecho compro algunos productos en un supermercado y no están mal, salen bien de calidad y precio, e incluso el champiñón que tienen es de mi pueblo XD. Pero por lo general, no suele ser así. La fruta suele saber a corcho, y las verduras desaparecen prácticamente cuando las pones en la sartén (más que de costumbre), y lo mismo pasa con la carne.  En el puesto del mercado puedes contar con el consejo del tendero, e incluso en ocasiones te dan a probar el producto. Desde luego, en algún comercio o incluso en alguna ocasión, en tu puesto de siempre, puede salirte algo mal, pero por lo general, la calidad es mejor.

3. Compras lo que necesitas. Aunque hoy en día en la mayor parte de los supermercados cuentan con compra "al peso", no ocurre en todos, ni ocurre con todos los productos (es más común en frutas y verduras que en carne y pescado, por ejemplo). En una carnicería puedes comprar una hamburguesa,  dos filetes de lomo o dos longanizas, si es lo que necesitas.

4. Favoreces una economía más localizada. Normalmente, estos comerciantes compran sus productos a agricultores y ganaderos de la zona.  Además, como he dicho antes, suelen ser negocios familiares. Comprando en este tipo de comercios inviertes en tu barrio, en tu ciudad, en tu comarca.

Seguro que hay alguna razón más, pero estoy pensando que tengo que irme a hacer la comida. XD ¿Se os ocurre alguna? ¿Dónde compráis los productos frescos?

miércoles, 8 de agosto de 2012

He dado el paso.

Sí, he hecho algo que hace un par de años habría creído que era una tontería: he borrado de mi curriculum vitae mis 6 últimos años de estudios, la licenciatura y el máster. En estos momentos se me viene a la cabeza la frase que tanto oí decir a mi padre, "estudia para que seas alguien en la vida", y me río por no llorar.  Ahora tengo dos curricula (sí, curricula es el plural de curriculum, si usamos latinismos, los usamos bien): uno para ofertas de empleo que no piden cualificación (dependienta, recepcionista, etc.) y otro para ofertas relacionadas con la enseñanza o que pidan formación superior. También he redactado dos cartas de presentación que tengo en Infojobs y Laboris: una para puestos relacionados con la docencia y otra que es un esqueleto que puedo rellenar cuando presente mi candidatura a ofertas de otro tipo. Me parece una gilichorrada que tengamos que hacer esto, la verdad. ¿Desde cuando alguien es demasiado culto? No sé, puedo tener más conocimientos de los necesarios para un puesto, pero eso no quiere decir que me vayan a estorbar, digo yo. 

Me ha tocado pasar la "milan" por los últimos 6 años de mi vida.

Lo cierto es que el curriculum "recortado" (¡¡¡lleeeegan los recortes a los curricula, oigaaaaaaaaaaa!!!) queda bastante triste. Se supone que solo he estudiado hasta Bachillerato, es decir, que acabé mis estudios hace seis años. Y entre tanto, mi única experiencia consiste en un mes de camarera y un par de años gestionando un blog de belleza (si cuela, cuela). Si yo leyese un CV así me preguntaría...¿qué ha estado haciendo esta chica todo este tiempo? Si por algún casual me llaman para una entrevista y me hacen esa pregunta, ¿qué respondo? 

Lo veo negro, amig@s. Ayer se lo decía a Jack: él, aparte de su flamante licenciatura en Bellas Artes (vaya par de dos con estudios con futuro xD) y el CAP, tiene el título de Vigilante de Seguridad, y experiencia en ese campo. Algo es algo, y por lo menos tiene un posible nicho de empleo ahí. Yo, nanai. Con el paro que hay, un montón de personas que buscan empleo tienen experiencia en los puestos más comunes, así que van por delante de mí.  Jack me dice que no piense en eso, que habrá un trabajo para mí. Y yo sonrío, me callo e intento asesinar mentalmente a la voz que, con tono guasón me dice "sigue soñando". 

En fin, que sigo sin tener el día. Al menos, y aunque no lo parezca, estoy algo mejor que ayer. :)

 


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