jueves, 31 de marzo de 2016

Mi reloj.


Cuando acabé la carrera, un rato antes del acto de graduación, mis padres dijeron que iban a hacerme un regalo, algo para recordar. Mi suegra me había regalado un bolígrafo Inoxcrom modelo Granada. Un artículo de papelería de apariencia elegante y solemne. El primer regalo parecido que recibía. Así que se me ocurrió que mis padres podían regalarme otra cosa solemne (o a mí me lo parecía) de esas que recuerdas toda la vida. Me apetecía tener un reloj del que poder contar a la gente: "Este es el reloj que me regalaron cuando me licencié en la Universidad". 

Al final el modelo elegido fue un Lotus 15506. Este, pero con la esfera morada. 




Ese es mi reloj, el que me regalaron cuando me licencié. 

Ahora es también el reloj que llevo a trabajar o cuando tengo que acudir a alguna cita. Fue el que llevaba a las entrevistas de trabajo. Me encanta mi reloj, especialmente por el significado que tiene. Y, a pesar de todo, en cuanto acabo de trabajar me lo quito y lo dejo abandonado hasta el lunes siguiente. Me pesa en la muñeca.

¿Os habéis planteado alguna vez cómo sería nuestra vida sin relojes? Yo a veces intento imaginármelo y me cuesta.  Pero lo que sí intento es, cuando puedo, vivir sin contar el tiempo. No suele ser a menudo, quizá algún día de vacaciones y cosas así. Hay gente a la que esto le agobia, que el tiempo pase sin ser contado, no saber en qué minuto del día está. A mí no. No si no tengo "nada" urgente que hacer. 

Es difícil liberarse del dictado del tiempo, pero quitarme el reloj me hace sentir un poco más libre. Aunque supongo que, al fin y al cabo, no escogí el regalo mal del todo. Hacerse mayor es, en parte, someterse a los timbres, a las sirenas, a las horas en punto y a las medias horas, a la prisa.  Pero yo  no me resigno a hacerlo del todo. 


PD: Y repito que me encanta mi reloj pero... :P jaja.

miércoles, 30 de marzo de 2016

El precio y el valor del trabajo.

Allá por 2013 hice un post con una lista de cosas que hacer cuando tuviese un sueldo. Eran pequeños caprichos, cosas que me apetecía hacer y que en aquel momento parecían inalcanzables. Hoy ya no lo son (varias todavía se resisten, claro, pero vamos haciendo). 

Uno de esos deseos era comprarme un vestido pin-up muy bonito y, a poder ser, algo excesivo. O bien con mucho vuelo (para poner enaguas y todo) o bien algo despampanante, muy Joan de Mad Men. 


Al final no ha sido ni una cosa ni la otra, aunque se acerca bastante a Joan xD La culpa es de las rebajas de enero. Me puse a mirar vestidos en Lindy Bop y tenían unos ofertones flipantes. Lo peor fue que tenían súper rebajado un vestido que he querido desde hace un montón de tiempo...¡Me encantaba (y me encanta) ese estampado de amapolas! 

Total, que me dije: "Bueno, mira a ver y date un capricho de Navidad tardía" xD Y lo hice. Pero aún dudé. Así que puse esta foto en Instagram para pedir consejo y pregunté en Twitter.


Una foto publicada por bettie (@cuadernoderetales) el

Ganó el vestido número 1, pero creo que lo habría pedido igual aunque hubiese ganado el otro xD ¡Es que era mi antojo! Pero claro, tenía miedo de comprarlo y no ponérmelo. Ciertamente no es un vestido que me vaya a poner toooodos los días, pero es TAN bonito...  Además ya tengo una ocasión en mente para estrenarlo :P

Tardó un poco en llegar y, cuando llegó y me lo probé, ¡pof! Decepción. La falda me estaba perfecta y me ajustaba genial a la cadera, pero si me ponía el vestido con la cintura donde debía ir, me sobraba cuerpo por todas partes. Me estaba grande de ancho, pero también de largo, y del pecho me bailaba un montón. Jo. Menudo planchazo...

Pero no pasa nada, porque conozco a una mujer que hace arreglos y que cose fenomenalmente bien. Tuve mis dudas, pero al final me decidí a arreglar el vestido. Le expliqué el caso y me dijo que a ver si no me iba a merecer la pena y tal. Y yo le dije que era un capricho y que quería que me lo arreglase. Pues me tomó medidas, se lo llevó, y tras una prueba intermedia, ayer me lo trajo acabado. 

El vestido está PERFECTO y me sienta como un guante. Me veo guapísima con él puesto y me siento genial. Pero es que no parece que lo hayan tocado. ¡Y eso que tuvo que desmontarlo casi entero para arreglar todo lo que había que arreglar! 

Hoy he ido a pagarle. Esperaba un arreglo algo caro por lo que me dijo cuando hablé con ella la primera vez, pero sabía que merecería la pena... Pero cuando me ha pedido 15 euros me ha dado hasta vergüenza. Le he pagado más, porque no me podía creer lo que estaba oyendo. La costurera me ha explicado que la gente no suele ser tan comprensiva y que 15 euros les parece caro por arreglar un vestido y demás. "A veces hago cuentas y no me saco ni un euro por hora con algunos arreglos", me ha dicho. Y yo me lo creo. Es un trabajo muy laborioso que, aunque se intuye en el acabado, no llega a verse. 

Entonces me ha dado por pensar en lo injustos que somos a veces con el trabajo de la gente, y sobre todo con el de alguna gente (me parece que una costurera es más susceptible de que le pase esto que un mecánico, por ejemplo). Además, me llama la atención que gente que NO SABE COSER juzgue tan alegremente. Y no saben, porque si supiesen, ¿para qué iban a llevar su ropa a la costurera? Somos un país de cuñaos. Es fácil juzgar desde la ignorancia y decir que un trabajo (sea en la costura, en la enseñanza, en la hostelería o donde sea) no tiene mérito. Habría que ver a esa gente haciendo el trabajo en cuestión, a ver qué tal. 

No sé cuánto puede costar el trabajo que ha hecho esta mujer con mi vestido, no tengo ni idea, pero estoy casi segura de que no he cubierto su coste con lo que le he pagado. De lo que sí estoy segura es de que no puedo calcular el valor de su trabajo y lo que significa para mí cumplir este sueño y verme preciosa dentro de ese vestido. ¿Eso puede pagarse de alguna manera?


domingo, 27 de marzo de 2016

Libro: El asombroso viaje de Pomponio Flato, de Eduardo Mendoza.




Este es uno de esos libros que no habría cogido de no ser porque me han "obligado". Era la propuesta de este mes para el club de lectura. Y por poco... Casi no llego a tiempo >_<

¿De qué va el libro?

Pomponio Flato viaja por los confines del Imperio Romano buscando un manantial de aguas con efectos portentosos, eso sí, con poca fortuna. Esos infortunios le llevan a Nazaret, ciudad en la que será contratado como investigador privado por el hijo de un carpintero, que sostiene que su padre, acusado de asesinato y que no tardará mucho en ser crucificado, es inocente. 

Hablando del libro...

No quiero dar muchas pistas, pero el libro ha dado en ser una lectura de lo más "semanasantera". Lo malo (o bueno) del tema ha sido que la mitad la he leído yo, y la mitad me la han leído, porque he estado medio moribunda. Pero claro, yo, cuando me leen, caigo frita casi instantáneamente. Así que ha sido una lectura un poco accidentada, con muchas vueltas atrás y fragmentos un tanto borrosos.

Sé que esa es la razón por la cual no he disfrutado la novela tanto como parecía, pero tengo claro que se trata de una lectura entretenida, divertida y que merece la pena. Podría decirse que el esquema general es el de una novela de detectives aunque, eso sí, con unos personajes ciertamente peculiares. Sin embargo, ese toque de humor de Eduardo Mendoza hace que El asombroso viaje de Pomponio Flato sea mucho más que una novela negra. Aquí la novela no pierde el género, sino que lo trasciende, sí. 

Me he reído mucho con las ocurrencias y reflexiones de Pomponio, con las críticas veladas (o no tanto) que esconde la narración, con la agudeza y la inocencia (sí, a la vez) del hijo del carpintero. Y, como ya he dicho, con esos giros humorísticos que Mendoza utiliza como pocos. 

Supongo que en algún otro momento tendré que releerla en condiciones. Creo que podré encontrarle hueco: se trata de una obra muy breve (190 páginas) que se lee sin sentir. 

Os dejo un trocito...

-No te dé pena. Él mismo se ha buscado su infortunio. Es un filósofo.
-A lo mejor -replica el cuervo- no sirve para otra cosa.
-Un parásito -dice la zorra-. Su muerte no hará mal a nadie. 

En resumen, este libro...

Ahora no sé qué voy a leer. Me apetece leer un libro triste, triste, de llorar mucho, pero no se me ocurre ninguno, y mirad que tengo pendientes. Y todavía tengo por leer algunos libros que me regalaron en Navidad y San Valentín.  Supongo que empezaré Qué difícil es ser dios, de los hermanos Strugatski, que lo tengo más tiempo. No es triste, pero bueno, a lo mejor me conviene llevarle la contraria a mis ganas. 

¡Besos!


sábado, 26 de marzo de 2016

¿Son caras las entradas de la ópera?

Pues sí, caras de cojones. Bueno, depende de para quién, claro. Para mí lo son. Y no digo que no lo valgan, pero no acaba de parecerme correcto privar a un segmento bastante amplio de la población de una manifestación cultural.  Está bien que haya programas como This is Opera (si no lo habéis visto, debéis verlo) que acerquen este género al público en general. Lo malo es cuando Ramón Gener te ha picado el gusanillo, y quieres ir a ver un espectáculo de ópera, aún sabiendo que te va a costar dinero, pero te encuentras entradas del todo inasequibles. 

Leí un artículo que se titulaba como este post, y la tesis es que las entradas de ópera no son caras, que eso es puro tópico. Ajá. Decía que un concierto de los Rolling Stones cuesta más o menos lo mismo. Oqueeeei. ¿Es que he dicho yo que los conciertos de los Rolling son baratos? Llamadme loca, pero a mí me parece que 190 euros la entrada es algo caro. Y que cien euros las entradas en el gallinero con visibilidad es algo caro. 

Decía el artículo que, además, las salas se han adaptado y ofrecen entradas a precios muy populares. Es cierto. Entre 11 y 40 euros. Todas ellas sin visibilidad del escenario. Podéis volver a llamarme loca. Pero pagar una entrada de, pongamos, 25 euros para no ver nada de una ópera... Pues también me sigue pareciendo caro. 

Me puse a mirar entradas de ópera pensando en ese "caprichazo" que me quiero dar este verano. Lo de la ópera no va a poder ser, no solo por el precio, sino porque en agosto la temporada de ópera ya ha acabado.  Pero es curioso. Pensé en lo de la ópera porque (ilusa de mí) creí que sería un poco más asequible que un viaje (sí, ya me estoy echando atrás xD). Madre mía, por lo que me cuesta la ópera me hago una escapada la mar de apañada...

Pero bueno, hay opciones, parece ser. Carlota, que es una amante de la ópera, me sugirió una compañía, Opera 2001, que hace representaciones por aquí y por allá, y cuyos precios son bastante asequibles. Han estado representando Rigoletto en Valencia con entradas de entre 20 y menos de 50 euros. Me he puesto a seguirlos en todas las redes habidas y por haber para enterarme de sus próximas representaciones y ver si, finalmente, puedo cumplir el sueño de ver una ópera en directo. 

Y ahora, criaturas de Internet, ¡yo os invoco! ¿Conocéis alguna otra compañía de este estilo? A ver si tengo suerte :P 

Hasta aquí el post insulso. Y vosotros, ¿habéis ido a la ópera? ¿Os gustaría? ¿Alguna vez habéis mirado los precios, por curiosidad? (Yo lo hice hace años, cuando estaban representando Parsifal en Valencia, pero se me había olvidado xDDDD Por una buena razón, supongo xD)

Ahí os dejo con música :)


Y de parte de Jack, que es un friki de Wagner... xD




viernes, 25 de marzo de 2016

Lo urgente y lo importante, o quemarse antes de brillar.


Ayer me puse muy triste. Resulta que, como me desperté bastante mejor (he pasado unos días criminales con la dichosa gripe, o lo que fuese), decidí ponerme a rellenar la instancia para las oposiciones de Andalucía. Pues el ordenador, recién formateado, decidió que pasaba del tema. Yo no sé, algo debió ir mal en la instalación, o algo debió de irse al cuerno en algún momento, porque me tocó reinstalar el sistema operativo. Espero que fuese eso, porque si Ubuntu le tiene manía a mi PC, la hemos jodido. 

"Bueno, pues lo hago desde el portátil". Ahá. Problemón: no tengo el Java instalado y hacía falta para la dichosa firma digital. A pelear con Java, Ubuntu (que también lo tengo en el portátil), y la madre que lo fundó. 

Mientras yo estaba en todo eso, mi padre estaba haciendo ajo arriero abajo, porque yo se lo pedí.  Esa imagen, la de mi padre haciendo ajo arriero, es una de las más bonitas de mi infancia, tradición de cada Semana Santa.  Y este año me lo perdí por culpa de los dichosos problemas informáticos. Que, joder, qué manía me tienen los ordenadores :(  O no. Me lo perdí por mi culpa. Porque no supe parar, mandar el ordenador y la instancia al carajo e irme a vivir lo importante. 



(Lloré, lloré mucho cuando me di cuenta. Y mi ansiedad ahora me dice que ha sido para nada, que en cualquier momento el ordenador se irá al garete de nuevo, que no va a durar ni unos días en orden, y que entonces todo habrá sido para nada. Y, aunque no se así, aunque el problema informático esté solucionado, me he perdido a mi padre haciendo ajo arriero, y ya está. Me lo he perdido.)



Hoy he visto una imagen en Instagram, y esto tiene poco que ver con lo anterior, o quizá no. Era una nota de inspiredtowrite, una chica que cuenta sus subidas y bajadas como escritora y a la que llegué durante mi primer NaNoWriMo. 

La nota era esta:




No sé por qué, pero me ha emocionado. Quizá es porque necesitaba leer algo así. Quizá porque me he pasado todas las vacaciones, maldiciendo entre escalofríos y ataques de tos, porque no estaba haciendo "nada", porque no estaba estudiando, porque no he preparado cosas para el próximo trimestre, porque no estoy haciendo nada especial con Jack. Quizá porque cuando decido acabar de estudiar antes, o cuando no puedo concentrarme, o cuando me concedo tiempo para descansar, me siento mal, culpable. Como si estuviese malgastando el tiempo, como si no fuese necesario. Quizá porque me siento mal por no ser una "súper-opositora" que trabaja y, en sus días libres, echa 12 horas de estudio. Es que... no puedo. Ya me cuesta ser una opositora mediocre, con que...

No sé por lo que ha sido, pero he sentido la necesidad de compartirlo también en castellano para que todo el mundo que me lee por esos mundos de Internet pudiese entenderlo.




Yo soy de ritmo lento y, aún así, siento que necesito parar. Que no consigo seguirle el ritmo a la vida, pero no puedo quedarme atrás.

Y me da miedo. Me da miedo quemarme antes de tener la oportunidad de llegar a brillar, consumirme en un suspiro y que no queden más que cenizas.

Y esta es mi primera neura post-febril. 


lunes, 21 de marzo de 2016

Retales musicales: Por dignidad, de Joan Manuel Serrat.

Actualización de mi estado de salud, que sé que os preocupáis:

Según la doctora que me atendió ayer en urgencias de BettiePueblo (majísima ella, todo hay que decirlo), tengo un cuadro gripal majísimo. Acudí ayer porque me encontraba aún peor que el día anterior y oye, mano de santo, ya en la consulta empezó a bajarme la fiebre xD Me puso la médica el termómetro y quedé como una mentirosa: después de estar todo el día anterior sin bajar de 37.5 de fiebre, en ese momento 36.5 clavadicos. Claro, estaba sudando como un pollete. El problema hoy ha sido, por contra, la temperatura baja. Desde ayer por la noche ando hipotérmica, con 35.5 grados de temperatura, y tan pichi. >_< En fin, que me compre quien me entienda, reyes y reinas. 

En resumen: que sigo hecha un trapete. 

Y ahora, al post.


Ando dándole vueltas a la cuestión de que el siglo XXI no ha llegado aún a algunas mentes. Tenemos una concepción muy estrecha de las relaciones personales, ya os lo he comentado en alguna ocasión. El otro día escuché una conversación en la que ponían de vuelta y media a una mujer porque, en lugar de estar tomando una caña con su marido la estaba tomando con un amigo común de ambos. Hay que ver. Menudo crimen, ¿eh? 

Que digo yo que si no sería mejor dejar que la gente sea feliz como quiera, cada quién a su manera. A lo mejor estaríamos todos más a gusto. Luego esas mismas personas son las que, cuando oyen gritos en una casa, no llaman a la policía porque son "cosas de pareja", hay que joderse. 

En esto Serrat, como en otras cosas, fue un paso por delante. En lo de reclamar eso de "vive y deja vivir".  Pienso en concreto en una canción. En ella no habla de mujeres que salen de cañas con amigos. No. Os dejo el vídeo y la letra, que además hoy es el Día de la Poesía, y las letras de Serrat "algo" de poesía tienen :P




La familia, los amigos, 
aguardan con impaciencia 
que por dignidad, la saque 
de la casa con violencia. 

Apenados me contemplan 
o sonríen con desprecio. 
Se les nota que sospechan 
que sé cuanto saben ellos. 

Y lo sé, lo supe siempre 
que se acuesta con cualquiera 
y ellos piensan que, eso, un hombre 
como tal, no lo tolera. 

Pero es simple, toda hembra 
quiere a hombres diferentes 
y a diferentes mujeres 
quiere el hombre, es lo corriente. 

Qué me importa que en un cuarto 
otros encuentren amparo 
siempre y cuando lo precise 
lo halle desocupado. 

No renuncio a la delicia 
de tenerla sugerente 
en mi cama cada noche 
por prejuicios de otra gente. 

La familia, los amigos, 
me presionan a diario. 
No me queda otro remedio 
que mudarme de este barrio.


¿Conocíais la canción? ¿Qué os parece? ¿No os da la sensación de que la gente se mete dónde no la llaman con una facilidad pasmosa? 


sábado, 19 de marzo de 2016

Fiebre del sábado.

37.8, rait nao

Llevo desde anoche con fiebre. Fiebrecilla. Lo que sea. Más que la fiebre, lo que me molesta es que parece que me han dado una paliza. Me duelen las piernas (sobre todo los muslos), las caderas, los antebrazos, la cabeza,... Y me siento muy, muy débil. 

Sé por qué me he puesto enferma. Hoy ha llegado Jack para pasar unos días conmigo y ayer decidí que este finde iba a ser de relax total. De hecho, pensaba invitarlo a cenar esta noche a un sitio que nos gusta mucho. Tenía bastantes ideas.  Pero mi cuerpo, que es un cachondo, pues ha dicho que va a ser que no. 

Lo que sí he hecho ha sido formatear el PC, instalarle Ubuntu y ponerlo en orden, que ya Chrome no paraba de decirme que mi XP no iba a ser compatible con ese navegador (que sí, que manda narices que estuviese aún con Windows XP, pero es que la pereza...)

Y en eso he empleado la tarde. En eso, y en intentar no morir cada vez que toso, porque parece que el cerebro se me va a escapar por la frente. 

Ains.

Y en nada me toca tomarme el Algidol otra vez. Por si estar enferma no fuese suficiente...

En fin, espero que vuestro sábado sea un poquito más prometedor que el mío. 

Se admiten besitos de curasana en la frente :)


viernes, 18 de marzo de 2016

Libro: Su muerte, gracias, de Abel Amutxategi.



Ya tenía yo ganas de tener este libro en mis manos y de hacer esta reseña, hombre ya. Vamos a ello.

¿De qué va el libro?

Sin que sirva de precedente, voy a poner la sinopsis que comparte la editorial en su web:

Samuel Pineda es un vendedor de suicidios fracasado que trabaja para el padre de su novia Virginia.
Cuando Virginia le sugiere que formalicen su relación, Samuel se ve obligado a encontrar un cliente con el que ganarse la estima de su futurible suegro.
Mientras tanto, la Muerte disfruta de un retiro tan largo como merecido. Delega el trabajo en los volubles Emisarios de la Muerte y se concentra en lo único que de verdad le interesa: aprender a jugar al ajedrez de una vez por todas.
Samuel cree encontrar la solución a todos sus problemas con la llegada de Hortensia, una anciana deseosa de pasar al Otro Lado y con un evidente problema de gestión de la ira.
Pero sucederá algo que obligará a la Muerte a abandonar su descanso.
Y volverá dispuesta a hacer todo lo que haga falta para salvar al mundo de su destrucción.

Booktrailer:


'Su muerte, gracias' ¡El humor de Terry Pratchett con la acidez de Tom Sharpe! from Abel Amutxategi on Vimeo.


Hablando del libro...

Como decía, tenía ganas de leer este libro y de hacer esta reseña. ¿Por qué? Por varias razones, pero una de ellas es que soy una pequeña parte de la gente que ha hecho posible que este libro esté ahí fuera. Os cuento la historia un poco como yo la sé, y si me equivoco y el autor pasa por aquí, que me corrija. Yo entré en contacto con esta historia por Twitter. El autor compartía el primer capítulo para leer gratuitamente, y la verdad es que me llamó bastante la atención (podéis leerlo también en la web de la editorial que lo ha publicado, si tenéis curiosidad ^^), así que seguí al autor y las vicisitudes de la novela. Abel probó suerte, pero las editoriales no estaban por la labor de publicar el libro (pues vaya >_<) así que recurrió a una editorial que publica mediante crowfunding. Y yo, que por aquel entonces iba canina, hice el esfuerzo y contribuí al crowfunding. De esto hace casi un año, y hace apenas un par de semanas que tengo el libro en mis manos. Pero ¿qué le vamos a hacer? Lo bueno se hace esperar.

Así que, como mecenas del libro, le tenía ganas, ya digo. Y las expectativas estaban ALTAS, porque, como ya he señalado, ese primer capítulo me llamó mucho la atención. Me pareció una idea divertida, novedosa, audaz,... Un libro de humor que bromee con la muerte tiene bastantes puntos para gustarme. Y lo digo ya: no me ha decepcionado.

¿Cuáles son los puntos fuertes del libro? Pues el que más, el estilo de Abel. Este hombre escribe fenomenalmente bien. Sí, es un libro de humor, pero no por eso se descuida el estilo, en ningún momento. Vamos, que yo me quito el sombrero ante la manera de escribir que tiene. Genial, simplemente.

Pero otro de los puntos fuertes es el tipo de humor que hace Abel. Hacer humor, a pesar de lo que pueda pensar la gente, es una tarea compleja. Y hacer un humor que no sea chusco, más. Abel utiliza un sentido del humor ácido e irónico y, tomando situaciones que no tienen ninguna gracia y que podríamos reconocer perfectamente, las lleva al límite, a la exageración, y te hace que te rías, porque no te queda otra. En otras ocasiones lo que utiliza para hacernos reír son comportamientos habituales en los que no reparamos y que, cuando te paras a pensarlo, sí que tienen su gracia. O al menos el autor hace que la tengan. Y, por supuesto, las situaciones inverosímiles en las que se mete Samuel...pues no te queda otra que reírte ante ellas, es que es así :P

Señalo esos dos puntos como los puntos fuertes a destacar del libro, pero es que me costaría mucho señalar algún punto débil. Los personajes me parecen geniales. Hasta Virginia, que podría ser la insulsa hija del jefe, no lo es (la escena en el Metropolitan, genial xD). Y qué decir de Hortensia, la no-adorable viej...anciana (como diría Lorzagirl) que desencadena los acontecimientos.Y Sonia que, aunque al principio no me acababa de cuadrar, acaba encajándome perfectamente.

Quizá, y solo quizá, hacia el final me ha faltado algo. Quizá esperaba un poco más de la resolución del problema que se crea en la novela. Pero es un "quizás", un "por decir algo". Eso sí os digo, se me ha ido la sensación rápidamente con la última carcajada que he soltado. Porque el final-final, tiene tela xD

En resumen, un libro muy recomendable para pasar un muy buen rato y echarse unas risas. Espero que la carrera de Abel sea larga y fructífera, y que nos deleite con más libros de este estilo. O de otro cualquiera, porque con la manera que tiene de contar las cosas, podría escribir lo que se propusiera.

Os dejo un trocito...

-Cuando la señorita Moira me propuso incorporar la puerta fría telefónica a nuestra amplia cartera de técnicas de venta, la tildé poco menos que de loca. Ahora, con un siete por ciento de efectividad, la señorita Moira ha demostrado en sus ensayos fuera del horario laboral -pausa y barrido visual para que el Club de Amigos del Reloj tomara conciencia de que la empresa no se levantaba trabajando por lo que le pagaban a uno- que esta técnica puede ser tan efectiva como cualquier otra, si no más. Y es que no podemos olvidar que las personas, nuestros potenciales clientes, tienen muchos más motivos para morir de los que ellos creen.
El señor Hasting dejó un espacio para que la solemnidad de sus palabras se terminara de acomodar antes de seguir.
-Es nuestro deber recordárselo. 

En resumen, este libro...



Ahora estoy leyendo El asombroso viaje de Pomonio Flato, de Eduardo Mendoza, para el club de lectura. Este me lo iba a saltar, pero por lo poco que llevo leído, creo que merecerá la pena :)

martes, 15 de marzo de 2016

Retales musicales: Duermes.


¿Alguna vez os habéis parado a mirar cómo duerme alguien que queréis? Seguro que los que sois padres/madres sí lo habéis hecho. También es algo muy de enamorados. Imaginad que habéis estado enamorados de ese chico o de esa chica durante semanas o meses. Imaginad que habéis soñado cada noche con perderos con él o ella entre las sábanas de cualquier cama. E imaginad que, por lo que sea, finalmente ese sueño se cumple. Y ahí estáis vosotros, de madrugada, después del amor, con una sonrisa bobalicona en los labios, observando cómo duerme ese sueño hecho carne. Bonito, ¿verdad?

Hay algo maravilloso en ver dormir a alguien a quien quieres. En parte es la certeza de que en ese momento no sufre, que está en paz. También tiene algo que ver el hecho de ser tú quien vela su sueño, como un caballero o una guerrera protegiendo un tesoro. Y, claro, también está eso de estar ahí cuando despierte y recordarle (y recordar) lo maravilloso o maravillosa que es mientras se quita la pereza de encima tapándose la cara con los antebrazos. 

Ver dormir a alguien que amamos es casi un milagro y nos hace sentir privilegiados por ser los únicos en presenciarlo: el mundo sigue girando mientras esa persona duerme, sin ser consciente de que esa maravilla está ocurriendo y sin saber lo que se pierde. 

Hay una canción que habla de eso y que en días como hoy me hace emocionarme hasta las lágrimas. Es, como no, de Ismael Serrano, y se titula "Duermes". Aquí os dejo el vídeo, para que la disfrutéis, y la letra, que es maravillosa toda ella. 





Duermes, mientras la ciudad 

golpea el cristal con su llanto, 

ajena a tu sueño. 

Que pena que este milagro 

de verte dormida en paz 

no desborde el muro 

de esta habitación. 

Ojalá que mañana, cuando te 

despiertes, duerma mi dolor. 



Duermes, y bajo el flexo 

una estudiante reza la locura 

de huir con los muchachos 

del camión de la basura. 

Y, mientras los bares entierran 

la culpa de esta gran ciudad. 

Tantas soledades sin saber que duermes, 

no pueden amar. 



Duermes e insomne cruzo la casa 

y te busco intranquilo, 

porque sueño a tu lado, 

aunque no duerma contigo. 



Duermes, perdona mi maldita costumbre 

de despertarte, porque tengo miedo 

o porque llego tarde. 



Duermes y un hombre escribe 

versos frente a una computadora. 

Temblando en la pantalla, 

abre la caja de Pandora. 

Y en un cuarto de hotel, 

busca encendida en el minibar 

el rumor de unas olas, una pareja 

que esta noche no dormirá. 



Duermes y un hombre llora 

en un taxi mientras suena la radio. 

Una mujer desnuda lo detiene 

en un semáforo. 

Nadie sabe que duermes, 

no consta en los diarios. 

Que lástima la gente que nunca besará 

la paz sobre tus párpados. 



Duermes e insomne cruzo la casa 

y te busco intranquilo, 

porque sueño a tu lado, 

aunque no duerma contigo. 



Duermes, perdona mi maldita costumbre 

de despertarte, porque tengo miedo 

o porque llego tarde.

lunes, 14 de marzo de 2016

Ansiedad.

Aunque este post tiene poco que ver con la canción de Nat King Cole, no me puedo resistir a ponerla.


Hablemos de la ansiedad. La otra noche me encontraba fatal de la ansiedad y pensé lanzar un tuit del estilo: "Hablemos de la mierda que es la ansiedad", y empezar a despotricar en un hilo. Pero la edad (jo-jo) me ha dado la capacidad de pensar casi siempre antes de hacer algo (solo casi siempre) y preferí no hacerlo. Supongo que pensé que iba a quedar muy victimista, o que iba a parecer que quería llamar la atención. Y bueno, puede que eso último fuese cierto: si no quisiese atención escribiría un diario, ¿no?

Hace ya años que sufro de ansiedad. Desde que me volví al pueblo. Antes de eso había tenido un ataque de ansiedad, o eso creía yo. Uno solo. Fue en tercero de carrera, antes de un examen (no recuerdo de cuál). Me empecé a agobiar y a sentir nerviosa, y creí que eso era un ataque de ansiedad. No. Solo estaba nerviosa. Muy nerviosa, eso sí. Más nerviosa de lo que había estado nunca. Pero ahora sé que no era ansiedad.

Como decía, la ansiedad comenzó al venirme al pueblo, al dejar mi casa de Valencia (porque era mi casa, mi hogar). Comencé a despertarme agitada, inquieta, me costaba respirar. Yo, que si de algo disfruto es de estar en la cama, no podía estar en la cama, sentía claustrofobia. Normalmente después de eso venía el ataque: sensación de ahogo, falta de respiración, incluso temblores.



Pero lo peor no son los ataques, o eso creo. Cuando te da un ataque de ansiedad lo pasas mal, pero se pasa. Es un rato (más o menos largo) pero, yo al menos, cuando pasa, me siento aliviada, como si me hubiese quitado un peso de encima. Lo verdaderamente malo es la ansiedad en el día a día. Sentir que te pones nerviosa sin razón. Porque no es que te pongas nerviosa por algo, sino que te pones nerviosa porque sí, sin saber por qué. Es angustia pura y dura.



Eso es lo que me pasaba la otra noche. Y es una mierda, perdonadme la expresión, porque lo que sientes es que ya no eres dueño de tu cuerpo. Es como que tu cuerpo y tu mente se rebelan contra ti. Intentas tranquilizarte (respirar, imaginar escenas relajantes, concentrarte en algo y un millón de técnicas de relajación más) pero a veces nada funciona. Y de lo único que tienes ganas es de abandonar tu cuerpo y mandar todo a tomar por saco. 

No entiendo por qué a mí. Yo siempre he sido muy tranquila (tanto que mi madre dice que tengo menos sangre que un nabo), siempre he manejado bien los nervios y el estrés. No sé por qué esto me está superando. Ni sé si se va a acabar, si llegará un día en el que no me ponga ansiosa sin razón, en el que no sienta esa angustia acuciante pero indefinida. Me gustaría pensar que sí, pero no lo sé.

Escribo esto ... en parte porque sí, porque necesito soltarlo. Pero también porque si hay alguien al otro lado que se siente así quiero que sepa que no está solo/a, que yo también siento esa rabia y esa frustración cuando no puedo dominarme y tranquilizarme. Y también quiero que sepa que si necesita soltar lastre o similar, mi email está a su disposición. 

Y eso es todo. 

domingo, 13 de marzo de 2016

Fast world, fast reading.

Hace unos días, leyendo este post y comentándolo en Twitter se me ocurrió una idea para un post. Fue tal que así:



En él Sandy habla de la fiebre de las novedades y reparte cargas a partes casi iguales entre lectores y bloggers. Sí, los bloggers leen y reseñan novedades, especialmente cuando colaboran con las editoriales, porque estas están interesadas en promocionar sus lanzamientos. Pero también es cierto que una buena parte de los lectores pide ese tipo de posts y los bloggers/vloggers notan, como dice Sandy, que ese tipo de entradas tienen más comentarios, más visitas y más repercusión. ¿Entonces?

Creo que es un síntoma más de la filosofía de vida que llevamos los occidentales. Vivimos en un "fast world", un mundo rápido, no porque el mundo sea rápido sino porque nosotros mismos estamos acelerados. La comida rápida fue, quizá, la primera muestra de esta manera de vivir, pero ya no es, ni mucho menos, la única. Últimamente se ha hablado bastante de la "fast fashion", la moda rápida: hay que comprar lo último, lo nuevo, aunque sepamos que nos va a durar cinco lavadas. Y, conscientes de este deseo irracional, las tiendas se forran: es tan sencillo como tener en la tienda ropa nueva cada 15 días. Ocurre también, por supuesto, con la tecnología. Hay que tener lo último, lo ultimísimo. ¿Que tu teléfono móvil todavía funciona? Da igual, porque han sacado uno ligeramente diferente que incorpora una "s" en el nombre del modelo. Bueno, podríamos seguir infinitamente, pero ocurre casi con todo. 

Si a eso, además, le añadimos el hecho de tener un blog más o menos visitado, o un canal de Youtube, la cosa se intensifica aún más: tengo que tenerlo porque mis seguidores quieren verlo, les va a interesar lo nuevo y se lo tengo que enseñar. 

Pues es lo mismo con los libros, y ya me duele decirlo. Hay una gran masa de lectores (no todos) que leen los libros que están de moda en ese momento. Y no digo que sea una masa acrítica y que a todos les guste lo mismo: a lo mejor lo leen y lo ponen a parir. Pero leer esos libros y no otros les garantiza estar "en la onda", estar a la moda. Y si, además, se dedican a hablar de libros, les garantiza que esa masa de lectores va a acudir, posiblemente, a su blog o canal para ver qué se dice del libro del momento.

Pero claro, el problema con lo fast es que dura un instante: antes de que nos demos cuenta ha pasado. Lanzan un libro, veinticatorce millones de personas hablan de ello en el espacio de una semana o quince días y después el efecto se va diluyendo hasta que ¡puf! desaparece. ¿Por qué? Porque ya hay varios libros NUEEEEVOOOOS que tienes que haber leído si quieres seguir el ritmo de los tiempos. 

Qué lata. Qué pereza, de verdad. Qué tedio ir en todo al dictado de los tiempos que otros (cadenas de ropa, editoriales, empresas de tecnología, quién sea) van marcando. Yo, personalmente, soy más de esperar a que pase el maremoto de reseñas promocionadas y demás y ver qué se saca en claro de ese libro. Qué opina la gente de la que me fío. Y después de eso, solo entonces, decido si lo leo o no. La vida es demasiado corta y mi lista de pendientes demasiado larga. Quiero intentar leer solo cosas que me merezcan la pena. 

El consuelo que me queda es que los libros que merezcan la pena sobrevivirán a su lanzamiento. No estoy hablando de obras cumbre de la literatura o que merezcan pasar a la posteridad, no es eso. Me refiero a libros que merezca la pena leer aunque sea porque son entretenidos. Si un libro es de esos la gente seguirá acercándose a él después del boom, y recomendándolo, y leyéndolo. O eso quiero creer, porque si todo se desvanece como el flash de un relámpago... Pues ya no sé qué pensar.

PD: Hoy me he encontrado con unos tuits relacionados con lo que yo llamo aquí "fast reading". Pasen y vean:





Pues eso.

Y vosotros, ¿qué pensáis?

sábado, 12 de marzo de 2016

Cuatro años de retales en mi cuaderno.

Pues sí, parece mentira, pero aquí estoy, una vez más, dispuesta a celebrar con vosotros otro aniversario del blog. ¡Cuatro años! ¡Y cuatro años dando por saco casi todos los días! Toda una hazaña. Es más, creo que acabo de batir mi récord blogger.


¡GIIIIIIFFSSSS DE GATETEEESSS! *____*

Vale, ya vuelvo xD

Como ya os comenté, para celebrarlo quise sortear algunas cosillas. El ganador o ganadora se escogería con el número de la lotería nacional del jueves 10 de marzo, y ese número fue el:  25847 (podéis comprobarlo aquí) y, de acuerdo con eso, la ganadora del sorteo fue mi querida Papish. Ya me puse en contacto con ella y en cuanto pueda (supongo que en cuanto acabe con la locura de la segunda evaluación) le mandaré sus regalos. También me he puesto ya en contacto con A. M. Irún para que le mande su copia digital de Nico, por favor. Quiero agradecerle una vez más a la autora que se prestase a colaborar en el sorteo :)

Pues sí, cuatro años ya...¿no se os han pasado rápido? Madre mía, la cantidad de cosas que me han pasado en estos cuatro años, buenas y malas. La cantidad de pruebas que he tenido que pasar, con más o menos éxito. Y ahí habéis estado, haciéndome compañía, dándome apoyo, ánimo y consejos. Gracias.

Ahora estoy en un tramo ascendente en la montaña rusa de la vida. Ahora tengo trabajo (increíble), además, un trabajo que me gusta. Ahora veo la luz al final del túnel y puedo empezar a contar los meses que faltan para que Jack y yo volvamos a vivir juntos. Ahora puedo plantearme darme un capricho de verdad este verano. Ahora estoy pendiente de que se publique mi primera novela. A pesar de que me queje mucho por algunas cosas (ya sabéis que las oposiciones este año se me están haciendo cuesta arriba, por ejemplo), el balance es muy positivo. Y eso se nota en el blog, creo. Espero no estar demasiado empalagosa, pero creo que si os habéis tragado mis penas también está bien que compartáis mis alegrías, ¿no?

Mejor echo el freno y no me pongo demasiado moñas, que tampoco es cuestión. Solo quiero daros las gracias una vez más, porque parte del mérito de que yo siga aquí, tecleando, después de cuatro años, es vuestro, de la gente que me ha acompañado. Ha habido momentos en los que me he sentido mucho menos sola y extraña gracias a vosotros. 

Y, sin más dilación y como viene siendo costumbre, una breve selección de entradas de la cuarta temporada de Cuaderno de Retales. Allá vamos:

-historias minúsculas. Para mí compartir una antología de relatos con todos vosotros supuso vencer muchos monstruos, pero creo que ha merecido la pena. Me sirvió de entrenamiento para lo que se me viene encima, aunque en este caso sigo batallando todavía con mis inseguridades. Eeeen fin. Volviendo a cosas bonitas: podéis descargarlo gratis en el enlace si no lo habéis hecho aún.

-Buenas nuevas. Un post compartiendo una buena noticia (creo, no lo tengo del todo claro). Para bien o para mal, voy a cumplir un sueño. 

-¡Anda! ¡Que sí! Cuando os comuniqué el final de mi primera oposición. No hubo plaza, pero sí ha habido trabajo. ¡Y qué trabajo! :)

-Manos. Un post que escribí pensando en las manos de mi padre.

-En el lavadero. Una historia inspirada por una escena real que vi paseando por mi pueblo.

-Gloriosas equivocaciones. Un relato que volví a leer hace poco y que me gustó más incluso que cuando lo escribí. 

-Frente a Ismael Serrano. Porque otra de las cosas maravillosas de esta "temporada", otro de los sueños cumplidos, ha sido ver a Ismael Serrano en concierto. Una maravilla. Me sentí muy, muy, muy feliz.

Y hasta aquí, que no quiero extenderme demasiado. Si queréis destacar algún post podéis hacerlo en los comentarios, por supuesto :)

En fin, acabo este post felicitando a la ganadora del sorteo y dando las gracias (sí, otra vez) a todos los que pasáis por aquí, os hagáis visibles o no, pero especialmente a los que han intentado endulzarme un poco los momentos amargos. Vuestra amabilidad ha significado mucho para mí. 

Y ya está, que me pongo moñas otra vez, jolín xD

¡Música para acabar!



jueves, 10 de marzo de 2016

Libro: El péndulo de Foucault, de Umberto Eco.


Hacía diez años, si no más, que tenía pendiente este libro. En una charla informal un amigo mencionó que lo estaba leyendo y que le estaba gustando mucho, y yo tomé nota. Por aquel entonces no había leído nada de Umberto Eco, así que la recomendación fue pasando, y pasando, y pasando. Hasta que encontré el libro en ReRead Valencia y lo compré, unido a que, poco después, Umberto Eco falleció. Parecía la ocasión perfecta para ponerme con él finalmente.

¿De qué va el libro?

Me va a costar decirlo, pero podría resumirse de una manera bastante chusca y simplista en que tres personajes Diotallevi, Belbo y Casaubon se empeñan en urdir un plan conspiranoico relacionado con los Templarios para una colección hermética/esotérica/whatever de una editorial y la historia se acaba complicando. Perdonad la cutrez de la sinopsis y la falta de entusiasmo que destila, pero es que... pfs. 

Hablando del libro...

Voy a ser súper siesa. Lo digo desde ya. A ver, el libro es una especie de "deconstrucción" de esa literatura que se alimenta de las teorías de la conspiración y de la necesidad de los humanos de creer en cosas más allá de lo que hay. Leí en una noticia que El péndulo de Foucault es a este tipo de literatura lo que El Quijote a los libros de caballerías. Desde luego la intención está y se ve. Me ha gustado bastante (aunque en ocasiones se me ha hecho tremendamente pesado) ver cómo relacionan unos hechos con otros de manera casi totalmente arbitraria, pero utilizando algún cabo que pueda dotar de algún tipo de verosimilitud a su "Plan" conspiranoico. 

Pero...¿me ha gustado el libro? ¿He disfrutado de su lectura? Pues a ratos, y en general, más bien poco. ¿Por qué? Supongo que por mi culpa. O no era el momento, o simplemente no es un libro para mí. O quizá por las expectativas. Yo esperaba algo como El nombre de la rosa, una novela que aúna reflexión, historia de la filosofía, historia general, trama detectivesca, enfrentamientos religiosos,... El nombre de la rosa me encantó, me pareció una novela completísima que, aunque trasciende el género narrativo, no deja de ser narrativa. A ver si consigo explicarme: aunque en la novela hay mucho más que la historia de los asesinatos y demás, ese hilo conductor sigue siendo fundamental y todo lo demás se estructura alrededor de él. Y eso me ha fallado en El péndulo de Foucault. Yo pensaba que iba a haber una trama parecida, detectivesca, en la que hubiese que resolver un crimen o desaparición, pero no. El desarrollo de la novela va de un lado a otro sin seguir un hilo definido. Es como si estuviese entre la novela y el ensayo sin ser ninguna de las dos cosas. O como si fuese una especie de ensayo ficcionado. No sé. O quizá yo no he sabido ver esa línea de desarrollo.

Eso no quita que el libro esté muy bien escrito y que contenga verdaderas perlas. He marcado muchos fragmentos porque son simplemente geniales, e incluso me dio por escribir una entrada a raíz de uno de ellos. Quizá si hubiese leído los capítulos poco a poco, con más distancia en el tiempo, casi como si fuesen reflexiones aisladas, lo habría disfrutado más. Quién sabe. 

En resumen, un libro denso (mucho) cuya lectura, como dijo Pilar (creo que fue Pilar), se parece a la minería: hay que picar y picar, aunque encuentras cosas valiosas. Lo que pasa es que yo he percibido mucho del picar y casi que no me ha compensado mucho lo que he encontrado al final xDDD (Dios, acabo de perder como mil puntos de cultureta xDDD)

Os dejo un trocito...

Hubo alguien, quizá Rubinstein, que cuando le preguntaron si creía en Dios respondió: "Oh, no, yo creo... en algo mucho más grande..." Pero hubo otro (¿quizá Chesterton?) que dijo: "Desde que los hombres han dejado de creer en Dios, no es que no crean en nada, creen en todo."


En resumen, esta novela...

2.5/5

He empezado a leer Su muerte, gracias, de Abel Amutxategi, un libro que ayude a financiar en una campaña de crowfunding. Ahora necesito reírme y desconectar, espero hacerlo con esta novela. 

Y para finalizar, os dejo con el dichoso péndulo xD No es del que se habla en el libro, sino el que hay en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia.






miércoles, 9 de marzo de 2016

Llantos.

¿Alguna vez os habéis parado a observar cómo llora la gente? Supongo que no. Es una imagen bastante incómoda. En ocasiones ha dado la casualidad de que he coincidido en algún sitio cerrado, quizá en un autobús o en el metro, o en alguna sala de espera, con alguien que lloraba. Mi impulso es siempre el mismo: acercarme, preguntar si está bien, cogerle la mano. Pero casi nunca lo he hecho. Me da miedo que la persona no vaya a reaccionar bien, o invadir su intimidad, no sé. En una ocasión, en el metro, sí tendí un pañuelo de papel a una chica que lloraba a mi lado. Supongo que lo hice por eso, porque estaba muy, muy cerca. Cuando vio el pañuelo, rompió a llorar más fuerte y se abrazó a mí. No sé qué le pasaba, no hablamos. Se bajó en la parada de Àngel Guimerà y, aunque yo también tenía que bajar ahí, seguí hasta la parada Avinguda del Cid, sin acabar de comrpender muy bien qué había pasado. A lo mejor es que no había nada que comprender. 



Pero esa no es la reacción normal, y yo lo entiendo. Normalmente la gente vuelve la vista con incomodidad. Las razones de esa incomodidad pueden ser diversas, pero el hecho es que no solemos observar a la gente que llora. Ni siquiera cuando se trata de personas cercanas, de seres queridos. Por eso a lo mejor no habéis reparado en que la gente llora de maneras muy distintas.

Por ejemplo, hay personas que lloran de una manera escandalosa, siempre. Da hasta un poco de miedo verlos llorar porque a los sonidos que emiten suelen unirse unos movimientos parecidos a convulsiones y casi da la impresión de que fuesen a romperse.  Son personas que lloran con todo el cuerpo, como si llorasen por el mundo entero. No hay que confundirlos con los que lloran poco y gimen mucho: esos pretenden hacer ver que sienten más de lo que sienten en realidad. 

Otras personas lloran con aire: son más los suspiros que se les escapan que las lágrimas que vierten. Es un llanto doloroso. A veces me da por pensar que son personas que han llorado tanto que ya solo les queda suspirar. Suelen tener la mirada perdida y lloran como el que respira, sin poder evitarlo. 



También están los que lloran como niños, de una manera violenta, casi agresiva, y demandante: quieren algo y lo quieren ya. Su llanto no solo tiene una causa clara, también un objetivo. Quieren que se sepa que están llorando y por qué lo hacen. Y, como algunos llantos, no sería raro darse cuenta de que comienzan a llorar cuando alguien los mira. 

Y luego está esa gente que llora totalmente en silencio. No sé si alguna vez habréis coincidido con alguien así. Quizá sí, y puede que no os hayáis dado cuenta. Lloran sin que se note. Hasta que no los miras fijamente y ves su rostro inundado no reparas en que se están disolviendo. No suspiran, no gimen, no tiemblan. Simplemente lloran, dejan que su pena o su dolor fluyan, pero sin que se note, sin molestar a nadie. Quizá lo hacen por modestia o quizá porque tienen la certeza de que a nadie le importa su llanto. O de que no le importan a nadie. 




No sé a vosotros, pero a mí me rompe el corazón la gente que ha aprendido a llorar en silencio. 



lunes, 7 de marzo de 2016

Peli: Straight outta Compton.





Hace unos días Jack me propuso que viésemos una peli sobre un grupo de rap de la que decían que debería haber sido nominada a mejor película para los Oscars. Jack es negro (si no exteriormente, al menos sí interiormente) y durante su adolescencia fue un gran seguidor de la cultura hip-hop (en una época en la que no era demasiado común). Además, ha sido gracias a él que me he acercado a iconos de la cultura afroamericana, como Malcolm X. Yo, por el contrario, ni soy seguidora de la música rap (aunque tuve mi época con Nach Scratch) ni una gran conocedora de lo afroamericano. Por eso me ha parecido hacer un comentario de la peli en cuestión desde las dos perspectivas. A ver qué sale. :)

La opinión de Jack:

Me encarga la señorita Bettie Jander que dé "mi visión" sobre la "penícula" que videamos hace poco: STRAIGHT OUTTA COMPTON. 

Pues nada, a ver qué se nos ocurre... 

La peli está basada en la historia de un grupo de rap de la costa oeste de los Estados Unidos, NWA (Niggaz Wit Attitudes - Negratas con Orgullo, o con Actitud, la traducción varía, pero el sentido está claro, ¿no?). Bueno, el caso es que este grupo nació a mediados de los ochenta, cuando el panorama del rap estaba mucho más orientado a los temas mas de corte funky, para bailar, dicharacheros y sin pretensiones. 

Hijos de las calles mas duras de California (Compton, como si dijéramos La Plata, Las 3000 Viviendas u otros barrios "chungos" de España, pero multiplicado por ARMAS y un RACISMO que comparado con el de aquí lo deja en pañales), fueron pioneros en incluir en sus letras lo mas sórdido del mundo que les rodeaba y que, por desgracia, para ellos formaba parte del "pan nuestro de cada día". El gangsta rap, está emparentado en cierto modo con los famosos "narco-corridos", porque a fin de cuentas, no dejan de ser lo mismo, aunque los estilos musicales de ambos sean completamente diferentes. En el barrio (Da Hood, en el slang de la calle) el gangsta (el delincuente) es el "héroe" por oposición al policía, normalmente (o así lo ven ellos, por desgracia acertando muchas veces) racista y corrupto.

Da para más de un debate, ¿verdad? 

El caso es que los chavales de NWA lo petaron. Crearon escuela. Hoy en día son venerados en el mundillo del HIP-HOP como auténticos "padres fundadores", como suele decirse. 

Sus dos miembros mas notorios son el Dr. Dre y Ice Cube. Dr. Dre no os sonará si no os gusta este tipo de música, pero seguro que habéis oído hablar de Eminem, o de 50Cent y quizás también de Snoop Doggy Dog. Pues bueno, a todos ellos los descubrió Dr. Dre en su faceta de productor. Su sello, AFTERMATH siempre se ha caracterizado por dar oportunidades a nuevos artistas y buena prueba de ello son los anteriormente citados. 

Ice Cube seguramente os sonará mas por su faceta de actor. Ha participado en un montón de películas y alguna que otra serie, como por ejemplo Los Chicos del Barrio, Semillas de Rencor, Tres Reyes, Anaconda, Fantasmas de Marte, La Barbería, xXx2 o las dos partes de Infiltrados en Clase. 

Ahora un poquillo de cultura, blanquitos: 

¿Que es el HIP-HOP?

El HIP-HOP es un movimiento cultural que nace en los años 70 en el Bronx Neoyorquino. Básicamente, los cuatro "palos" del HIP-HOP serían estos: 

-EL RAP, poesía de la calle, rimas rítmicas. El rapero (o MC-"maestro de ceremonias") no es solo un tío con el pantalón cagao y la gorrica patrás... 

-EL SCRATCH, ese sonido tan característico que se produce cuando el DJ (el pinchadiscos) hace girar un disco en el sentido contrario al habitual usando su mano, alterando la base rítmica o el sample musical, creando una nueva composición, a todas luces única e irrepetible. Se amplían las atribuciones del DJ tradicional, convirtiéndose en un autentico creador. 

-EL BREAKDANCE. No creo que necesite mucha explicación. El breakdance es de sobras conocido por todos. Solo un apunte, cuando alguien os diga que se ha apuntado a clases de baile "hip-hop" podéis mandarlo a la mierda directamente. O se ha apuntado a clases de breakdance o le están tomando el pelo (cosa que pasa en un 99% de las ocasiones). Solo hay dos maneras de "bailar hip-hop": o haces breakdance o, como decía el grupo de rap español El Club de los Poetas Violentos, "el rap se baila con un nazi en pareja"... Ahí queda eso. 

-EL GRAFFITI. Antes que me toque nadie las narices: Un graffiti no es manchar una pared para poner "te quiero cuki" o "puta barça". El verdadero graffiti debe tener un contenido y además un valor estético. ¿Vandalismo? Todo depende del cristal con el que se mire. Yo prefiero un vagón bien graffiteado (BIEN GRAFFITEADO, no manchado) a la pulcra insulsez. Nuestras ciudades están llenas de paredes vacías de edificios vacíos o dejados de la mano de dios (o de los ayuntamientos) de los que solo se preocupan cuando el graffitero de turno ha dejado su impronta en él. Vamos, que hay quien prefiere un desconchón a una obra de arte. Es el mundo en el que vivimos... 

Y hasta aquí la lección de cultura afroamericana del día.

Bueno, volviendo a la película y ya sin extenderme mas (porque vaya tocho, macho...) hay que destacar el gran parecido de los actores con los personajes reales a los que representan. Mención especial para O'Shea Davis Jr. que es igualico que Ice Cube, aunque claro, sabiendo que es su hijo, pues lo ve uno mas lógico el tema, aunque no por ello deja de fliparlo XD

TODOS están (parecidos aparte) geniales en sus actuaciones. Paul Giamatti, como mánager judío del grupo está también impresionante en su papel de chupasangres que al principio va de amigo pero en el fondo todos sabemos que está en el tema por y solamente para "sangrar al negro". 

El director del tinglado es F. Gary Gray, director afroamericano cuyas película mas conocida por estos lares es The Italian Job, con Charlize Theron y Mark Wahlberg (quien también tiene su pasado como rapero, cuando era conocido como Marky Mark y hacia sus cosicas con su grupo The Funky Bunch). La verdad es que no lo he seguido mucho, pero después de ver esta STRAIGHT OUTTA COMPTON habrá que tenerlo en cuenta, en un giro inversamente proporcional a la reacción provocada por el IMBÉCIL de Iñárritu con su MIERDÓN POMPOSO y SOBREVALORADO de Birdman (no me volverás a pillar en un renuncio, CABRÓN). 

Obviamente, no es un película para todos los públicos ni mucho menos para todos los paladares. Si odias a los negros o sencillamente te la sudan más que comerte un bocata de mierda, pues entonces NO LA VEAS. Ahórratelo. La peli es MUY NIGGA. 

Ahora, si no tienes problema con los negros, o te va el tema, esto es UN PELICULÓN. Muy buena. La historia es MUY POTENTE y las actuaciones, así como la dirección son SOBRESALIENTES. 

Y paro ya, porque esto es la biblia pero con menos fantasía, o sea, UN COÑAZO. 

A ver que dice la jefa. 

Besitos, abracitos y un par de huevos duros para todos (y todas).

La opinión de Bettie:

Y ahora va mi opinión. Yo nunca he sido especialmente fan del rap, y mucho menos del gangsta rap. No es mi estilo. No había oído hablar de N. W. A. hasta que vi la película ni había escuchado ninguna de sus canciones. Quizá "Fuck da police", pero no estoy segura.  No me enfrenté a la película con una actitud demasiado receptiva. A ver, no es que creyese que no me iba a gustar, pero no tenía las expectativas muy altas.  No ayudó el inicio de la película o saber que duraba sus buenas dos horas y media, las cosas como son.

Y, sin embargo, me gustó. Bastante. Más de lo que esperaba, desde luego. Y eso que llevaba en contra la ambientación, que no es que me seduzca precisamente. Lo que pasa es que cuando intentas hacer el ejercicio de empatía y situarte en Compton, un ghetto en el que no sabes si yendo a por el pan te van a pegar un tiro, la cosa cambia. Tiene que ser jodido sobrevivir en ese ambiente. Si a eso le sumamos un racismo galopante, especialmente entre los policías, que hace que se identifique al negro con un delincuente, uno va viéndole el sentido. Creo que la película consigue eso: introducirte en la mente de esos chavales, mostrarte el mundo a través de sus ojos y, de esa manera, hacer comprensible el fenómeno que supuso el gansta rap en el momento. Claro, la gente se echaba las manos a la cabeza: estos chicos cantaban de tiroteos, tráfico de drogas, peleas de bandas, violencia, desobediencia, asesinatos... ¡Pero es que era lo que veían cada puñetero día! 

También hay en la película una reflexión sobre la industria de la música y la fama, pero quizá esa parte me ha parecido menos rompedora, menos interesante, quizá por lo previsible. Junto ala reflexión sobre la fama y el dinero, también hay una reflexión moral. ¿Qué hacen unos chicos de barrio cuando empiezan a ganar dinero a sacos? ¿En qué se convierten? ¿Cómo reaccionan unos pandilleros (pues eso lo que son, más o menos) cuando además del poder que les da la violencia que son capaces de ejercer tienen también el poder del dinero? 

En resumen, me ha parecido una película muy interesante, de la que destaco, además, el cásting. Cuando empiezan los créditos aparecen fragmentos de documentales sobre N. W. A. y los actores son tremendamente parecidos. Las actuaciones, además, son impecables. En resumen: muy recomendable. 


Conclusión: creo que voy a tener que invitar a Jack a que hagamos más reseñas de pelis conjuntas. Se nota que él pilota mucho más en cine que yo, y le salen unas cosas de lo más dicharacheras xDDD ¿Qué os parece la idea? ¿Pensáis ver/habéis visto Straight outta Compton?

Os dejo con el tema que da título a la peli:




domingo, 6 de marzo de 2016

Cuando una novela pierde el género.

Esta mañana estaba cambiando de canal la televisión cuando me encontré con el programa de libros de Sánchez Dragó, "Libros con uasabi". Hoy la invitada era María Dueñas y hablaban de sus libros. Cuando he puesto el programa, Anna Grau estaba hablando sobre La Templanza, la última novela de María Dueñas. En ese mismo momento decía algo así como que la novela tenía billar, minería, bodegas, y no sé qué más, y que no era una novela rosa, en absoluto.(Minuto 28 aproximadamente)  Y yo:


Como si las novelas rosas no tuviesen escenario, o ambientación, o yo qué sé. 

Me ha fastidiado bastante. Y no ha sido un comentario aislado. De tanto en tanto han estado intentando convencer al espectador de que las novelas de María Dueñas no son novelas románticas. Y yo:



Porque vamos a ver, no he leído ninguna a parte de El tiempo entre costuras, pero ya que hablaban de ella también, me voy a permitir opinar. A ver, queridos y queridas, El tiempo entre costuras es UN CULEBRÓN. Punto. ¿Que es un buen culebrón? Sí. A mí al menos me lo parece. Pero eso no quita que sea un culebrón y que el romance sea una parte fundamental de la historia. ¿Que no es una novela romántica al uso? Pues también puede ser, pero es que "el uso" ha cambiado bastante. 

Ahora bien, ¿eso descalifica en algo a la obra? No en mi opinión. Si la novela es entretenida, si está bien escrita, si te enamora, si te cautiva...¿qué más da el género? Me cabrea tanto, pero TANTO, que se disculpe a los libros el género cuando se quiere decir que son buenos... 

Hablando con Jack me decía que pasa con todos los géneros y me ponía el ejemplo de Frankenstein, de Mary Shelley. Como es un clásico, ya no es ciencia-ficción, sino novela gótica o nosequémovidas. Ahá. Como es brillante hay que disculparle el género. Pero con la novela romántica me parece que pasa con más frecuencia. El caso de las novelas de María Dueñas es un buen ejemplo, pero seguro que hay muchas más novelas en las que el romance es el componente central que se publicitan como ficción, sin más, porque tienen miedo a la etiqueta "romántica". Pues menuda mierda, con -o sin- perdón. 

Se me ocurre que, por ejemplo, las novelas de Daniel Glattauer Contra el viento del norte y Cada siete olas son novelas románticas. La historia gira alrededor del romance entre Emmi y Leo, pero además de una manera TOTAL. Estas novelas no son denostadas, no se las tacha de "novelas rosas" despectivamente. Pero a mí nadie me quita la idea de que si las firmase Anna Casanovas o Elísabet Benavent la opinión general que se tendría de ellas sería otra. Y estas cosas me cabrean mucho. 

Pero lo que más me ha chirriado es que la propia María Dueñas ha dicho algo así como que no quería caer en la "literatura femenina" y luego ha añadido "pero bueno, tampoco voy a esconderme". Pero...¿qué narices pasa? ¿Qué es "literatura femenina"? ¿Por qué acomplejarse del género de una obra? 

En fin, hasta aquí mi despotrique. ¿Qué opináis? ¿Qué os parece que las novelas "buenas" pierdan el género y se conviertan en ficción general? ¿Conocéis algún ejemplo?  

sábado, 5 de marzo de 2016

No eternity.





Se conocieron a la puerta de la sala Babylon. El concierto había terminado y ella lidiaba con el silencio apoyada en la pared al lado de la puerta sorbiendo de un cubalitro de kalimotxo. Él, en cambio, disfrutaba del ritmo de sus gestos. Ella vio que la miraba y le sonrió. 

-¿Quieres? -dijo, levantando el cubalitro.

-Preferiría beber de tus labios -respondió él, sorprendiéndose al escucharse.

La sonrisa de ella se amplió y él pudo percibir un destello en sus ojos: tenía la mirada de una niña que se dispusiese a cometer una travesura deliciosa. Lo tomó de la mano y lo arrastró hasta un rincón oscuro. Se entregaron el uno al otro allí, de pie, apresurada e intensamente. 

Él acertó a pedirle el teléfono mientras se abrochaban los pantalones. 

-No tengo móvil -respondió ella-, pero puedo darte mi Messenger, si quieres. 

"Mucho mejor", pensó él, intuyendo noches de charlas hasta la madrugada. Apuntó su email en un sms, lo guardó en borradores y volvió a besarla. Ella le sonrió de nuevo y se marchó, subiendo las escaleras a la carrera y perdiéndose en la oscuridad de la noche conquense. La observó alejarse. Pensó que se parecía a Cenicienta, si Cenicienta hubiese sido heavy, y sonrió al caer en la cuenta de que ella no iba a perder el zapato: llevaba las botas muy bien atadas. Para pisar fuerte. 

Al día siguiente él se conectó al Messenger y se dedicó a esperarla mientras escuchaba música que, hasta aquel momento, había calificado de "moñas". Sonaba "Poison", de Alice Cooper cuando apareció el cartel azul: "*DarkAngel*  acaba de iniciar sesión".

Hablaron, sí. Ambos descubrieron que el otro era algo más que un desahogo de una noche cuando vieron que la luz del sol comenzaba a entrar por la ventana. 

No pasó mucho tiempo hasta que su cita a través del monitor se convirtió en un hábito. Se contaban sus planes, sus problemas, sus sueños y sus miedos, pero no solían hablar de lo que sentían. Un día él rompió la regla no escrita y le dijo que la quería. 

Ella escribió un mensaje y lo borró varias veces mientras él esperaba sin respirar. 

-Deberíamos hacer algo al respecto, ¿verdad? 

Decidieron quedar. Ella no vivía en la ciudad y tendría que planificar el viaje. Entretanto siguieron hablando e intercambiando emails. Él leía una y otra vez los que ella le escribía: misivas apasionadas, entregadas, poéticas. Suspiraba y, cuando exhalaba el último soplo de aire, sentía que algo andaba mal. Que aquello era demasiado perfecto para ser cierto. Pero prefería no prestar atención. 

Llegó el día de la cita. Él aparcó el coche frente a la estación de autobuses porque había llegado con el tiempo justo. Cuando entró, el autobús que ella había tomado ya estaba allí. La buscó con la mirada entre el gentío pero no la vio. No tardó mucho en darse cuenta de que aquel no era el autobús que ella había tomado, sino el que debería haber tomado. 

Cuando volvió al coche encontró una multa de la Policía Municipal en el salpicadero. La arrugó con furia y la tiró allí mismo. Condujo a toda velocidad de vuelta a casa y se conectó al Messenger. Cuando ella apareció, un par de horas más tarde, él no esperó un instante para hablar.

I will unlock my door and pass the cemetery gates ha dicho:

No has venido.

*DarkAngel* Sin with me ha dicho:

No.

I will unlock my door and pass the cemetery gates ha dicho:

Nunca te fíes de una poeta. 

*DarkAngel*  ha dicho:

Ni de un animal herido. 

*DarkAngel* se ha desconectado.

Nunca volvieron a saber el uno del otro. Ella aún pasa noches en vela imaginando qué podría haber pasado si hubiese acudido a la cita, si no se hubiese dejado llevar por el miedo, si no hubiese prestado tanta atención a su pasado. Él sigue odiándose por no haber sabido lamer sus heridas. 




Mi pequeño homenaje (cutre) a la sala Babylon, que cerró sus puertas la semana pasada. 
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