sábado, 29 de noviembre de 2014

Educar por modas.


En este país planificamos la educación a golpe de modas, o al menos así me parece que ha sido en los últimos tiempos. Mientras en algunos aspectos estamos anclados en tiempos con olor a neftalina, en otros queremos ir a golpe de titular. Y no puede ser. Si algo necesita un plan, una hoja de ruta pensada y meditada, es la educación. 

Esto viene, por ejemplo, por la noticia que muchos habéis compartido conmigo, según la cual los profes de Filosofía nos veremos dando Iniciación a la Actividad Emprendedora. No creo yo que un profesor de Filosofía sea el más adecuado para estos menesteres, aunque más nos vale adquirir la capacidad. Tanto si nos gusta como si no, acabaremos hablando de emprendimiento. En el currículo de 1º de Bachillerato algún iluminao/a se ha empeñado en meter una parte relacionada con el emprendimiento. Y la manera de hacerlo no es hablando de la responsabilidad social de las empresas, que se me acaba de ocurrir, por ejemplo, sino relacionando la mayéutica socráctica con la actividad empresarial y el emprendimiento (o algo así, no lo recuerdo de memoria). Con dos coj...

No sé cómo estará la cosa en el resto de materias. Pero no me extrañaría que también hubiesen metido el emprendimiento por aquí, por allá y por acullá, con calzador si es menester. ¿Por qué? Porque ahora lo que está de moda es emprender, ser emprendedor. Alguien está empeñado en que nuestro sistema educativo no hace más que producir personas con vocación de funcionarios y hay que meter el emprendimiento. ¡Queremos un país de emprendedores y autónomos! Sobre todo de autónomos, que son muy rentables. 

 

En fin.

Otro tanto de lo mismo pasa con el tema de las TIC, para quien no lo sepa, Tecnologías de la Información y la Comunicación. Si eres docente, tienes que usar las TIC. Aunque sea para proyectar en powerpoint la lista de los reyes godos. 



Conste que yo a esto le veo más sentido que a lo del emprendimiento omnipresente. Vivimos en un mundo en el que, nos guste o no, la habilidad de manejarse con la informática y las nuevas tecnologías es fundamental. Para hacer una presentación (académica o profesional), para informarse, e incluso para mandar un currículo. Lo que pasa es que o nos pasamos o no llegamos. De repente todo lo que no sea TIC es retrógrado, caduco, la peste. Solo se puede innovar con cacharritos tecnológicos. Repito, aunque en muchos casos lo que se haga sea proyectar los apuntes y leer los libros de texto en digital. 

Lo que pasa es que si no ponemos coto a estas cosas, pues se cometen injusticias. Resulta que ahora se ha puesto de moda pedir a los niños y niñas que lleven tablet al colegio. Yo no tengo tablet. De hecho, ni tengo portátil. No sé yo hasta qué punto es normal incluir una tablet entre el material escolar. Pero se hace. Nos olvidamos de que hay criaturas que, con dificultades, consiguen llevar una flauta dulce, un libro de lectura, una mochila, y no hablemos de los libros de texto, y pedimos una tablet. 

Hablo de colegios públicos. Y hablo de la situación que se genera cuando una familia no puede conseguir la tablet a la niña. Para la familia y para la criatura. Y me pregunto qué pasa con esa niña si las actividades se planifican para hacerlas con la tablet y ella no la tiene. Porque no puede.

No lo entiendo. Como tampoco entiendo que los padres se quejen cuando un profesor pide un libro para leer en clase (una novela, un cuento, lo que sea) pero traguen con lo de la tablet sin rechistar. Y seguro que hasta compiten por ver quién lleva la mejor. 



Podríamos entrar también a la moda del bilingüismo. Pero por hoy lo dejo. Creo que me he explicado. Más o menos.

En fin. Que yo no entiendo nada. 


Hoy estoy... blandita
Y estoy escuchando... I'm only sleeping - The Beatles

jueves, 27 de noviembre de 2014

Dátiles y tomátiles.


A mi padre le encantan los dátiles. No es que tenga muchas comidas favoritas ni que se dé muchos caprichos, pero los dátiles son uno de ellos. Así que ayer compraron una bandejita de dátiles que estaban en oferta y, a la hora de cenar, mi padre los sacó.

Yo nunca los había probado, la verdad no sé por qué. Tenía la idea de que no me iban a gustar. Y ciertamente, no me parecen demasiado apetitosos... 


La cuestión es que anoche, no sé muy bien por qué, cogí, por primera vez en mi vida, un dátil de la bandeja mientras mi padre comía. Me lo llevé a la boca, mordí un poquito, como con miedo, y adivinad qué: me gustó. Mucho, además.

Fue mi descubrimiento del día. Me gustan los dátiles. ¡Yuju! 

En cuanto me senté en el PC se lo conté a Jack. Y la conversación fue algo así.

-¿Sabes qué he descubierto hoy?
-¿Qué?
- Que me gustan los dátiles. ¡Están súper ricos!

Pausa dramática.

-Pero... Eso ya lo sabíamos, ¿no?

He de reconocer que me descolocó.

-¿Cómo íbamos a saberlo, si lo acabo de descubrir? Si yo no he probado los dátiles en mi vida...

Pausa dramática. Again.

-Nena... Los dátiles con bacon llevan dátiles.



Y así es como destruyes a una persona. Destrucción humana total. 

Resulta que los dátiles con bacon son mi aperitivo favorito, el capricho que me daba cuando Jack y yo celebrábamos la Nochebuena juntos. Y a pesar de lo poco que me gusta la Navidad, estaba deseando que llegase esa noche. 

Joé, no me miréis así, que no es mi culpa. ¿Cómo iba yo a asociar los dátiles con bacon con los dátiles? Si es imposible...*glups*




Espero que os hayáis echado unas buenas risas a mi costa. :P


Por cierto, al final Jack y yo concluimos que los dátiles con bacon no son iguales que los dátiles normales, y que no tenían por qué gustarme unos porque me gustasen los otros. Premio de consolación. Pero algo es algo XD



¡Muá!


Hoy estoy... más sonriente que de costumbre
Y estoy escuchando... Como el agua - Camarón de la Isla

miércoles, 26 de noviembre de 2014

#RegalaLibros

Me he dado cuenta de que la gente ya está en plan navideño. Ya os he dicho alguna que otra vez que yo no soy muy navideña, salvo por la #OSNAU, que, por cierto, está todavía en pañales. Pero, ¿dónde va Vicente? Donde va la gente. Y si el mundo se pone navideño, pues aprovechemos la corriente, ¿no?

Mi carta a los Reyes Majos todavía tendrá que esperar un poco, pero hoy se me ha ocurrido hacer lo que, en estas fechas, hace todo el mundo: dar órdenes. ¿Que no? Compra esto, compra lo otro, regala esto, regala lo otro, come marisco, come pavo... Uf. Qué cansancio.

Pero sí, yo también me voy a poner cansina. Os voy a hacer una recomendación -no es una orden, faltaría más- para estas navidades: regalad libros. Da igual cuáles, si son de papel o electrónicos (seguro que más de unx sería feliz con un cheque regalo de Amazon para comprar ebooks xD), ... La cuestión es regalar todo lo que cabe en un libro, que es mucho.

Desde luego, no siempre un libro es un buen regalo, como pasa con todo. Pero si sabe leer, hay un libro para esa persona. Basta con buscar alguna afición, algún ídolo, ... Y encontrar un libro relacionado. Casi seguro que aunque esa persona no sea una gran lectora, le hará ilusión.

¿Que no estáis convencidxs? No pasa nada. Lo tengo todo pensado.

RAZONES POR LAS QUE REGALAR LIBROS
  • No se pasan de moda.
  • Son independientes: a veces se pierden y vuelven a aparecer y otras, pues no.
  • Te permiten viajar sin moverte del sillón.
  • Te hacen vivir vidas que no sabías que podías vivir.
  • Pueden enseñarte cosas.
  • Te hacen sentir. Y puedes elegir lo que quieres sentir. 
  • Hay libros para todos los bolsillos.
  • Los libros tienen historia. No solo la que cuentan, sino la que viven. Y que, lo ideal, es que empiece con una dedicatoria. Los libros dedicados son EL BIEN. Y se convierten en un recuerdo muy valioso.
  • Si no te/le gusta leer, los hay con dibujos preciosos. Como los libros de Paula Bonet, por ejemplo.
  • Puedes esconder notitas de papel entre las páginas.
  • Los libros molan.

¿Se os ocurren más razones? Compartidlas en los comentarios, porfi :)

Además, si alguien está perdido de la vida, que deje un comentario diciendo qué tipo de libro tenía pensado, o qué tipo de lector es aquel que va a recibir el libro, y yo intentaré hacerle alguna sugerencia. No es que yo sea la que más sabe del mundo de estas cosas, pero si puedo echar una mano...

¡Ah! Y que nadie se olvide de los libreros. Ir a una librería de toda la vida, dar una vuelta y dejarse asesorar por alguien que sabe es una experiencia genial. 

En resumen, que os acordéis de los libros estas navidades. Que los incluyáis en vuestras cartas a los Reyes Majos y en los regalos que repartáis. Que los libros son chu-chu-chulis.


PD: Solo hay algo por encima de regalar libros, y esto es regalar cosas hechas a mano, preferentemente por uno mismo. A este respecto Señorita Palomo se va a currar unos tutoriales chulos, chulos, aptos para patosos y todo, para que podáis hacer regalos hechos a mano (aquí el primero). Y si os pasa lo que a mí, que las manualidades más bien no, siempre podéis comprar vuestros regalos a artesanos, ¡productos únicos y hechos con mucho amor!


Hoy estoy...tranquila
Y estoy escuchando...Here I am - Leona Lewis

martes, 25 de noviembre de 2014

Peli: Divergente



Resulta que estoy teniendo un día regulero, así que necesito mi ratico de blog. Pero como no sabía qué contaros, pues os voy a hablar de la peli "Divergente" que vi hace ya unos días. Como sabéis, y si no lo sabéis os lo cuento, también leí el libro hace algunos meses y resulta que no me gustó demasiado. Bueno, el primero -Divergente- tuvo un pase entonces, pero cuando lo miro ahora, en retrospectiva, y habiendo leído la trilogía... En fin. Que no son unos libros que yo recomiende a adultos. Y a jóvenes recomendaría otros títulos antes. 

Sin embargo tenía curiosidad por la peli. Ya sabéis, lo típico: quieres ver si se parece a lo que tú imaginaste. ¿Os lo digo? No. Divergente -la peli- no se parece mucho a lo que yo había imaginado, visualmente, pero eso tampoco es muy importante. ¿Sabéis por qué? Porque me ha gustado más que el libro. 

No es una adaptación perfecta, en el sentido de que cambia algunas cosas y suprime otras, pero la verdad es que es una película con acción, entretenida, ágil,... 

Sigo viendo rara a Shailene Woodley en la piel de Beatrice Prior a.k.a Tris. Pero bueno, lo cierto es que el personaje de la película me parece notablemente menos irritante que el del libro, así que, de nuevo, por mí bien. 

Lo que me ha chocado verdaderamente es que me ha gustado MÁS que la película de "Los Juegos del Hambre". Que jo, con lo que me gustó el libro, me parece una película totalmente desaprovechada. "En Llamas" mejora algo, pero no llega a lo que esperaba. Me extraña como una trilogía que me tuvo en vilo no consigue lo mismo con sus películas y otra, que me aburrió bastante, ha conseguido entretenerme y hacerme pasar un buen rato. En fin, cosas del cine. 

Veremos qué pasa con las siguientes entregas. 

 Y a vosotrxs, ¿qué os ha parecido?


En resumen, esta peli...


Toma post insulso. ¡Perdón! XD

Hoy estoy... coja de un oído (más)
Y estoy escuchando... Too hurt to dance - Duffy

domingo, 23 de noviembre de 2014

Nostalgia de la buena para pasar el domingo.

Algún día me curaré del malestar que me causan los domingos. No sé cuándo, pero espero que ocurra. Mientras tanto una intenta pasarlo lo mejor que puede, es decir, rodeándose de cosas agradables. Una taza de Irish Tea de Twinings (el té negro más negro que yo haya probado nunca), música que evoca buenos momentos, buena compañía (aunque sea virtualmente),...Y cosas bonitas. 

Hoy -más bien desde anoche, porque el domingo empieza a las 00.00- he estado pensando en mi infancia, en cosas bonitas. En buenos recuerdos. Y en esos sueños que, por lo que sea, aún no se han cumplido o has renunciado a cumplir. ¿Y sabéis de qué me acabé acordando? De mi heroína de la infancia. 

Me gustaría que en este post aportaseis todxs vuestro granito de arena, me haría mucha ilusión. Mejoraría el domingo, y no lo digo por presionar. Me gustaría que competieseis cuál era vuestro héroe o heroína de la infancia y por qué. Y que recordásemos juntxs cosas bonitas :)

¿Quién diríais que era mi heroína de la infancia? Va, ¿cuál me pega? Haced una apuesta y dejadla en un comentario, que me gustaría saberlo :)


...

...

...

...

¿Ya lo habéis pensado? Bueno, pues ahora os lo cuento.

Mi heroína de la infancia era Pippi Calzaslargas. Supongo que algunos ya lo sabéis, porque no es la primera vez que lo digo, pero nunca me cansaré de repetirlo.

Quería ser como ella. Y tiene gracia, porque Pippi era y es todo lo contrario a lo que yo era y soy: extrovertida, valiente, aventurera, odiaba el cole, era súper fuerte, no tenía miedo a nada. Supongo que ese propósito, el de ser como Pippi, es uno de los que he renunciado a cumplir.



Sin embargo, cuando llego a un sitio en el que se quiere a Pippi, me siento como en casa. Recuerdo la primera vez que entré al  Ateneo Anarquista de Albacete, en la Feria. Tenían un mural GENIAL de Pippi en una pared, al fondo. Y me encantaba estar allí. Por aquel entonces sentía que ese era mi sitio, y si estaba Pippi, pues más todavía. 

Lo cierto es que para mí Pippi es todo un símbolo, un ideal. ¿Sabéis lo que más me gustaba de ella? Bueno, ni yo misma lo sé. Pero una de las cosas que más me sorprendía de ella es que, aunque todo el mundo la creía incapaz de conseguir algo, lo hacía igualmente. Y lo conseguía. Lo mismo derrotar a un forzudo en una feria que hacer volar a un coche agitando los brazos. 

Uno de mis capítulos favoritos de la serie.

Y también estaba eso de que, la mayor parte del tiempo, le daba igual lo que la gente pensase de ella. Ella era feliz con sus zapatones, sus medias, una de cada color, sus trenzas desafiando la gravedad. Y sus pecas. Recuerdo un capítulo en el que, al pasar por la farmacia, ve un cartel con una pregunta: "¿Sufre usted de pecas?". Ella, ni corta ni perezosa, entra en la farmacia y dice:

- No. 
-No, ¿qué? -pregunta la farmacéutica.
-Que no sufro de pecas. El cartel ha preguntado y yo le respondo: no.
-¿Cómo que no? -dice la farmacéutica, escandalizada- ¡Pero si estás llena!
-Sí, pero no sufro por ellas. 

Algo así, lo he redactado de memoria. Es genial Pippi. 

A lo mejor tengo que irme pensando lo de retomar ese ideal y empezar a intentar parecerme a ella de nuevo...



Bueno, ahora os toca a vosotrxs. ¡Espero comentarios! :)

Hoy estoy... intentando sobrevivir al domingo.
Y estoy escuchando... la canción de Pippi Calzaslargas.


Vaaamos a jugar a mi casa que es como un castillo...




sábado, 22 de noviembre de 2014

Challenge accomplished! #NaNoWriMo2014

Esto... Que yo venía a deciros algo, por si no os habíais enterado todavía...

(aplausos enlatados)

Pues sí, amigxs. Noviembre aún no ha acabado, pero yo ya he llegado a las 50.000 palabras. Y las he sobrepasado. He tenido días de escribir como una posesa y no sé cómo lo he hecho. Claro que antes nunca había medido mi escritura en palabras. El caso es que he llegado. 


Actualmente estoy cerca de las 53.000 palabras y aún no he acabado. Estoy en ese punto de la novela en el que todo se va al traste por razones completamente evitables. Y es que creo que para escribir una historia de amor hay que tener en cuenta lo mucho que nos gusta complicarnos la vida. Me quedan aún unos cuantos capítulos, tal y como lo planifiqué, así que no sé hasta dónde llegará el #ProyectoHL. Sí, ya lo sé: "Y eso que decías que no podías escribir en largo". Vale, jo. Para redondear, se trata de un género que he leído poco y que no había escrito nunca antes. Una completa locura.

Lo cierto es que estoy bastante contenta, sobre todo por una cosa. Resulta que, creo que ya lo he dicho, Jack está leyendo todo lo que escribo y me va dando su opinión. Esta se reduce básicamente a: "me encanta todo" xDD. Pero hay una cosa que me ha animado mucho, y es el hecho de que Jack se ha encariñado MUCHO con los protagonistas. Tanto que cuando les he puesto las cosas feas hasta se ha mosqueado conmigo por maltratarlos. Sé, estoy segura, vamos, que mis personajes no están constituidos de manera magistral ni mucho menos, pero si alguien puede encariñarse con ellos es que no están tan mal. ¿O sí? No sé.

En fin. Seguimos en ello y con mucho gusto. Estoy disfrutando una barbaridad con mis protas. Y con las referencias. Referencias a cosas que me gustan, a gente que conozco (real y virtualmente). Está siendo muy divertido. Incluso la parte erótica. Nota a Atteneri: tranqui, tomé apuntes y no hay blusas de seda ni pezones erectos. xDDDD

En fin, que ha sido y sigue siendo toda una experiencia. Merece la pena. Gracias a los que animáis y preguntáis (Rosa, eres un sol), y también a los que, aunque pensáis que esto es una gilipollez como un piano, intentáis no pisarme la guitarra xDDD. Estoy intentando hacerme a la idea de enseñaros algo. Pero ¡uff!, qué vergüenza... xD Y, por supuesto, gracias al "lector-beta" :)

A todos los wrimos que aún no han acabado: ¡ánimo! :) Aún queda noviembre :D




Hoy estoy... sabática
Y estoy escuchando...Hasta que pierda la voz - EUKZ

viernes, 21 de noviembre de 2014

Libro: El fugitivo, de Stephen King/Richard Bachman

Intento no hacer grandes spoilers, pero sí digo cosas relacionadas con el contexto y demás, así que si quieres leer este libro con frescura, que sepas que MOLA MUCHO. Ale, ya no hace falta que leas la reseña :P

Jack me había comentado que Los Juegos del Hambre le recordaba a una peli del "Chuache", que, a su vez, estaba basada en un libro de Stephen King. Ambos lo dejamos estar, pero hace poco volví a preguntarle y, unas semanas después, se presentó con el libro en cuestión en la mochila. ¡Y era para mí! (Chicas, enamoráos de mozos que os regalen libros, mola mogollón).

¿De qué va el libro?

Benjamin Richards es un hombre parado, padre de una niña enferma y marido de una mujer que tiene que prostituirse para salir adelante a duras penas. Estamos a mediados del siglo XXI y la Cadena tiene el control total. Uno de sus concursos, El Fugitivo, cuya base es la caza del hombre, bate récords de audiencia y promete grandes premios para los concursantes o, más bien, para sus herederos. Ese será el motivo de que Ben Richards se embarque en esa locura, con un único objetivo: resistir tanto como pueda para salvar la vida de su hija y dar un poco de dignidad a su familia. Aunque sabe que le costará la vida: nadie escapa a los Cazadores.

Hablando del libro...

Nunca había oído hablar de este libro de Stephen King. Nunca. Así que me atrevería a decir que no es de los más famosos. Fue publicado bajo el pseudónimo "Richard Bachman", porque el pobre Stephen no podía parar de escribir (y publicar) y sus editores pensaban que iba a saturar el mercado si usaba su propio nombre. Qué cosas, ¿verdad? 

Sea como sea, la cuestión es que este libro, que como digo no parece ser de los más conocidos del señor King, se ha convertido en uno de mis favoritos, si no en mi favorito. Casi diría que sí. Rivaliza con El pasillo de la muerte y Apocalipsis, pero creo que este se ha puesto por delante gracias a la intensidad de las emociones que me ha provocado. Supongo que también tiene que ver con eso de leer el libro correcto en el momento correcto.

Y con la sorpresa, claro. Por lo que Jack me había contado de la película, yo esperaba una cosa. Pero lo que me he encontrado es una distopía opresiva, de esas que a mí me gustan, en la que el narrador no te cuenta apenas nada del contexto, sino que lo vas deduciendo de las situaciones, los diálogos,... Al final la sensación es casi como si tú mismo vivieses en ese mundo. 

Imagina que el control TOTAL de lo público lo tiene la Cadena, es decir, una única corporación de medios de comunicación. Es obligatorio por ley tener un "librevisor" en casa, aunque, por suerte, la ley que obligaba a tenerlo siempre encendido no llegó a prosperar. El paro es una plaga. La desigualdad social es brutal, no solo a nivel económico. Por ejemplo, los barrios marginales viven en unas condiciones miserables: aire tan contaminado que causa cáncer, paro mayoritario, criminalidad,...  Y, ¡ojo! la cultura, la información, también están bien restringidas. Solo se ve lo que emite la librevisión. Las bibliotecas públicas no son públicas: hace falta un carnet para acceder y, para conseguirlo, al menos uno de los miembros de la familia debe tener asegurado un salario de 5000 dólares al año. (grito de espanto)

Y, a pesar del componente futurista (no demasiado), deja ese regusto amargo que dejan las distopías cuando descubres que no es tan ficción como parece. Especialmente la situación de miseria y paro es bastante evocadora. Recuerda al telediario. Y también la distinción entre pobres y ricos. King hace unas caracterizaciones magistrales. 

Que esa es otra. ¿Quién fue el que dijo que las novelas de King son de leer y tirar? Andaporahíhombreya. Esta novela es una pasada. Hace una disección del ser humano tan fina como perturbadora. La capacidad de ser manipulados (y de manipular, claro), el temor (y el odio) hacia lo desconocido o diferente, la indiferencia acerca de lo que no nos afecta directamente, la utilización de las pasiones humanas para conseguir dominar al personal... Y la decadencia moral, sobre todo. At the end of the day, como dicen los ingleses, el precario y retorcido código moral de Richards parece ser el único código válido.

La trama es, además, trepidante: una huída prácticamente sin pausa. Y un protagonista con mucho odio, muchos huevos y mucha imaginación. 

En fin, un libro para leer conteniendo el aliento.

Os dejo un trocito...

-Nosotros leemos. Eso de la librevisión es una mierda dirigida a la gente con cabeza hueca.
Richards emitió un gruñido de asentimiento.
-Yo estoy en un grupo, ¿sabes? -prosiguió Bradley-. Algunos chicos se dedican sólo a callejear y dar palizas a los blanquitos el sábado por la noche. En cambio algunos de nosotros acudimos a la biblioteca desde que teníamos doce años.
-¿Aquí, en Boston, os permiten entrar sin tarjetas de identificación?
-No. Y no te dan una si no hay en tu familia al menos una persona con unos ingresos garantizados de cinco mil dólares al año. Pero una vez asaltamos a un incauto y ahora utilizamos su tarjeta para ir a la biblioteca por turnos. Hasta tenemos un buen traje que nos ponemos para la ocasión -Bradley hizo una pausa-. Si te ríes de mí, te corto el cuello.

En resumen, este libro...

5/5

De verdad, los libros de Stephen King son como el cerdo: no tienen desperdicio.

Ahora voy a empezar a leer Estudios sobre iconología, de Erwin Panofsky. Parece que tengo el humor como para leer algo que no sea novela, y este libro lo recomendó uno de esos profes molongos de la universidad. Llegó más tarde a mis manos sin esperarlo, así que ya es hora de que lo lea. Además, estará bien leer algo de Historia del Arte, que me encanta y la tengo un poquillo -bastante- abandonada.


Hoy estoy... coja de un oído xD
Y estoy escuchando... Qué va a ser de mí - Ismael Serrano

PD: Justo le doy a publicar y me sopla Jack que van a hacer una nueva adaptación de Apocalipsis en 4 películas. Se me enamora el alma, amigxs.

jueves, 20 de noviembre de 2014

#DíaMundialDeLaFilosofía: ¿Por qué filosofía?

Hoy es el Día Mundial de la Filosofía y, como viene siendo costumbre, hoy dedico un post a este saber tan denostado y desconocido. Sí, sí, desconocido. Son muchas las personas que no tienen ni idea de qué es eso de la filosofía. Y, si como yo, vivís en ciertos contextos, son multitud las personas que no saben, siquiera, que tal cosa existe. 

Este año la pregunta es la que todos nos hemos hecho alguna vez durante nuestra época de estudiantes al respecto de alguna asignatura. ¿Por qué? ¿Por qué tengo yo que estudiar esto? Entonces, ¿por qué filosofía?


Seguro que estáis aburridos de leer que la palabra filosofía significa, etimológicamente, amor a la sabiduría. Dice Platón algo así como que se ama lo que no se tiene. Por eso el filósofo, consciente de todo lo que desconoce, anda perpetuamente en busca y captura del saber que le falta. Aristóteles, por su parte, empieza su Metafísica diciendo que todos los hombres desean, por naturaleza, saber. Entonces, ¿no somos todos filósofos?

Desgraciadamente, no. En el mundo hay personas que no buscan el saber, bien porque creen saberlo todo (y se engañan), bien porque no creen necesitarlo (y también se engañan). Son estos los que pueden preguntarse lo de "Filosofía, ¿por qué?" o "¿Para qué?" de manera despectiva. Pero si tú no eres de esos, si tú eres una persona curiosa, que mira al mundo con la intención de dejarse sorprender por las cosas cotidianas, entonces la pregunta tiene una respuesta bien sencilla que debería dejarte satisfecho: para saber.

Porque, queridxs amigxs, no todo el saber viene de la tecnociencia. Puede que nuestra comprensión de algún fenómeno del mundo o la vida, por ejemplo, el duelo o la pérdida, se enriquezca más con una novela (La ridícula idea de no volver a verte, por ejemplo) que con un tratado médico o psicológico. Hay saber en un cuadro o en una novela. Hay saber en la experiencia cotidiana. Hay saber en una obra musical. Y hay saber, y mucho, en la filosofía.


Y cuanto más se enriquece nuestra comprensión del mundo y de la vida, más disfrutamos de lo que se nos ofrece. Por ejemplo, me pasa constantemente con la ciencia-ficción. Es un género que me encanta, siempre yendo más allá de lo que existe, imaginando nuevos mundos y posibilidades. Supongo que por eso, en parte, también me gusta la filosofía. Por ejemplo, ¿habéis leído/visto Divergente? Nada nuevo bajo el sol. Ya Platón imaginó una sociedad dividida en clases según la virtud propia de cada individuo. Solo que en su caso la visión era una utopía y en el caso de la obra de Veronica Roth estamos ante una distopía. Es curioso ver, pues, como Divergente es un experimento (parcial) de la teoría política de Platón. ¿Matrix? Una mezcla entre la alegoría de la caverna platónica y la hipótesis del sueño de Descartes. Pasa, por supuesto, con otros tipos de literatura, con el arte, con la historia, con las cosas que nos pasan y los problemas que afrontamos. Cuando sabemos más interactuamos con lo que nos rodea y con nosotros mismos de una manera más intensa y más rica.

Pero eso de saber es algo curioso. Cuanto más sabemos, más notamos lo que nos falta. Entonces tendemos a hacernos preguntas en las que antes no habíamos reparado. Sabemos más, pero tenemos más hambre de saber. Una vez se entra en esa dinámica, el movimiento es imparable. 

Y eso es lo que nos hace falta, un movimiento imparable en busca de más saber. Especialmente aquí, en España, necesitamos ese movimiento. Unamuno y Ortega y Gasset lamentaban, cada uno en su estilo, la falta de hambre por el saber que existía (¿y sigue existiendo?) en nuestro país. Claro que se les podría haber dicho que lo que había era hambre de la de verdad. Ellos empezaron un movimiento interesante, un preguntarse filosófico por lo abstracto, pero también por las condiciones concretas en las que nosotros, los españoles, vivimos. Esa semilla empezó a germinar en el peor momento posible. Con el estallido de la Guerra Civil muchos pensadores tuvieron que marcharse y la semilla dio sus frutos lejos de España.  Y, en lugar de intentar retomar ese movimiento, lo estamos dejando perder. A lo mejor tiene algo que ver con eso que cuando leemos las obras de estos pensadores parecemos no haber avanzado nada. A lo mejor hay que poner otra vez la filosofía española en movimiento para avanzar. Por lo menos podríamos hacer el intento, ¿no? No se pierde nada.  Creo que un país como el nuestro, que en aquel momento apuntaba a algo prometedor en este campo, debería enorgullecerse y recuperar el camino donde se dejó: revitalizar el estudio de la filosofía para poder retomar el legado de nuestros grandes pensadores, no solo para la academia, sino para la cultura general, para enriquecer nuestras vidas también con saber (y sabor) español.

Por esto y por otras razones yo seguiré defendiendo la importancia de la filosofía, su valor y su necesidad. Y cada vez que me pregunten: ¿Por qué filosofía? ¿Para qué filosofía?, yo contestaré lo mismo:

Para saber. 

Y el que es curioso, el que no se conforma con mentiras, el que vive de inquietudes, el que cree que siempre queda territorio por explorar, me entenderá y luchará a mi lado.


De Promethea, de Alan Moore.
No tendremos vida exterior, poderosa y espléndida y gloriosa y fuerte mientras no encendamos en el corazón de nuestro pueblo el fuego de las eternas inquietudes.

Miguel de Unamuno, Vida de Don Quijote y Sancho.



Si quieres leer los post de años anteriores:
2013 - Sobre el amor.
2012 - En defensa de la Filosofía.


Hoy estoy... pensativa
Y estoy escuchando... Si amaneciera - Saratoga

lunes, 17 de noviembre de 2014

Serie: Penny Dreadful



Bien. Penny Dreadful. ¿De qué va esto? Penny Dreadful es una serie ambientada en el Londres de finales del siglo XIX. En este escenario se reunen personajes de la literatura de la época y temáticas altamente recurrentes en el momento. En la imagen, de izquierda a derecha, Ethan Chandler, americano escapado por razones que no puedo decir para no spoilear, Brona Croft, una prostituta irlandesa, Victor Frankenstein (este sí os suena, ¿a que sí?), Vanessa Ives, clarividente y espiritista (o algo), Dorian Gray, Sir Malcolm Murray, incansable explorador y Sembene, su ¿criado? ¿guardaespaldas? 

Faltan en la foto, por ejemplo, Mina Harker o el profesor Van Helsing. Entre otros. En fin, que por falta de grandes figuras no va a ser. 

Es una serie que entremezcla fantasía y terror, aunque a dosis aceptables, con un gran componente de intriga. Me dijeron que era un poco "gorecilla", pero he de decir que nada insoportable y que la tendencia a la sangre y las viscerillas (soy Flanders, qué pasa) desaparece después de los dos o tres primeros capítulos. Y es que Penny Dreadful no necesita efectos especiales. 

Tiene una historia de intriga que cautiva. Tiene vampiros de los que dan miedo. Posesiones demoníacas. Monstruos. Amor. Odios. Venganzas. De todo, y todo bueno.

Y luego están los actores, claro. Esa Eva Green con toda la cara de loca que le ha dado la naturaleza está sembradísima en el papel de espiritista católica perseguida por el diablo. Ese Timothy Dalton, tan puesto, tan señor, al que dan ganas de ahostiar más de una vez. Ese Josh Hartnet interpretando a un americano de gatillo fácil y certero, pero más blandico por dentro que un bollicao. El pobre Dr. Frankestein, atormentado por la muerte, rechazado, con complejo de debilucho, que cobra vida gracias a Harry Treadaway... Y ese Dorian Gray con cara de niño bueno que no ha roto un plato en su vida y que acaba consiguiendo siempre lo que quiere. En fin, que están sembraos. Mención especial a las criaturas del Dr. Frankenstein, tanto Proteus como Caliban. <3


En fin. Que mola. Y ya está. 

Si os mola la estética victoriana, la fantasía, el terror y el misterio, deberíais darle una oportunidad. 

Os dejo el trailer. 






Hoy estoy... en calma
Y estoy escuchando...Sobra la luz - Fito y fitipaldis

domingo, 16 de noviembre de 2014

Libro: El amante de Lady Chatterley, D.H. Lawrence



Fin de la lectura. He tenido otra de mis experiencias traumáticas con libros clásicos. Doctor, ¿esto se cura? Vamos con la reseña.

¿De qué va el libro?

Constanza, Connie, es una muchacha que proviene de una familia burguesa e ilustrada, con ideas propias, apasionada del saber y de la manera más intensa en la que un hombre y una mujer pueden unirse: la conversación. El sexo era un añadido inevitable, pero no demasiado deseable. Sin embargo, tras casarse con Sir Clifford, paralítico tras la guerra, y convertirse en una aburrida miembro de la nobleza de las Midlands, Connie se da cuenta de que hay algo más en el mundo que la vida del espíritu.

Hablando del libro...

Estoy confusa. Empecé este libro sin saber muy bien qué me iba a encontrar, pero algo prevenida. Al fin y al cabo se trata de un libro de principios del siglo XX (época Downton, para ubicarnos xD) y todo quedaría un tanto distante: el estilo, las ideas, la concepción del amor y del sexo... Ya me pasó con Orgullo y prejuicio: esperaba una historia de amor alocada y apasionada, y lo es, pero toda esa pasión y esa locura está más bien latente. Sin embargo, no he estado bastante prevenida. En El amante de Lady Chatterley esperaba encontrarme también un romance alocado y apasionado, latente, sí, pero romance. Y la cosa es que no he encontrado el romance por ninguna parte :/

He caído en una trampa que consideraba que no me atraparía nunca: la de asociar amor y sexo. No digo que entre Mellors (el amante) y Connie no haya cierta implicación emocional, pero desde luego no tiene nada que ver con la mitología propia del amor romántico. Ni de lejos. O al menos eso me ha parecido a mí. Se trata más de una dependencia, de una necesidad casi animal que tiene que ver con lo que se hacen sentir físicamente el uno al otro. 

De ahí que el romance no sea lo más importante del libro. De hecho, ya digo, a mi modo de verlo es inexistente como tal. Tampoco el sexo en sí me parece demasiado interesante. No calificaría yo este libro de libro erótico, más allá de porque habla explícitamente de sexo. Sin embargo, no se recrea en detalles. Creo que el objetivo no es excitar al lector, sino provocarle. Hoy difícilmente puede parecernos provocador que un hombre se acueste con una mujer casada, pero en la época debía de serlo, y mucho. 

Pondría, en cambio, el acento, en el conflicto que se crea. Connie y su hermana Hilda, que en principio se encontraban situadas en la vida espiritual (conocimiento, conversación, etc.) aceptaban el sexo como el precio a pagar por conversar con los hombres. Sin embargo Connie acaba dejándose llevar "al otro lado" por un hombre de clase baja -el guardabosque de su marido-, que pese a no ser un completo iletrado, está lejos de representar el ideal de la intelectualidad y la razón. Mellors es el goce corporal, la vida de los sentidos. Y tal y como lo plantea el libro, parece que hay que elegir. 

Otros temas que se tratan son el caracter deshumanizador de la industrialización, el clasismo de nobles y burgueses, incluso de aquellos supuestamente socialistas, la importancia de las apariencias...

Las reflexiones de Connie y las intervenciones de Mellors y Sir Clifford (algunas) son muy interesantes a este respecto. Porque cuando habla Connie, sobre todo cuando habla con Mellors, parece perder toda la capacidad de articular palabras y pensamientos. Eso por no hablar de lo agradable que le parece que Mellors la llame "chochito" o la importancia que le da al hecho de que él le diga que tiene un culo sobre el que podría sostenerse el mundo. De nuevo, supongo que el autor quería provocar, escandalizar a los lectores. Pero a veces no he podido evitar sentir que el discurso era entre soez y ridículo.

En ese sentido he quedado algo disgustada. Después del MAGISTRAL primer capítulo (merece la pena leerlo, aunque sea aislado) en el que se presenta a unas mujeres cultas, independientes, autónomas, libres, ... acabamos conociendo a una Connie que acaba entregándose a Mellors de una manera un tanto irracional, como si fuese imposible compatibilizar mente, corazón y vientre. Aunque claro, supongo que ese era el efecto que se quería conseguir. Lo que sí sé es que Mellors no es para nada mi tipo. Supongo que eso también ha influído en mi percepción de la historia.

En fin, ¿qué digo al final? Pues que aquí tengo un caso nuevo de amor-odio a un clásico. Hay cosas que me han gustado, pero no sé si he conseguido salvar la distancia  temporal, cultural, etc. respecto de la obra. Me temo que no. Sin embargo, hay cosas que me han gustado mucho, la parte que tiene que ver más con historia, política y filosofía. Bueno, supongo que no todos los clásicos tienen que enamorarnos, ¿no?

Espero que a Rosa su relectura le haya aportado solo sensaciones agradables :)


Os dejo un trocito...

Las habían enviado a Dresde a los quince años, para aprender música entre otras cosas. Y lo pasaron bien allí. Vivían libremente entre los estudiantes, discutían con los hombres sobre temas filosóficos, sociológicos y artísticos: eran como los hombres mismos, solo que mejor, porque eran mujeres.

En resumen, este libro...

3/5

A continuación voy a empezar a leer El fugitivo, de Stephen King, un regalo que me ha hecho Jack por nuestro aniversario. Supongo que se ha propuesto que tenga todos los libros de Stephen King poquito a poco :P Tengo ganas de cogerlo, la verdad. No ha habido todavía ningún libro de Stephen King que me decepcione :)

También tengo que hablaros un día de estos de la peli "Divergente", que me ha gustado más que el libro, y de la serie Penny Dreadful, que al final me animé a verla (esta noche la acabo). Pero eso será otro día ^^

¡Muá!

Hoy estoy... anticipándome
Y estoy escuchando... All about that bass - Meghan Trainor

sábado, 15 de noviembre de 2014

¿Cómo no le voy a querer?


Esta semana han hecho 7 añitos de nada que conocí a Jack. ¡7 años!

Cuando hablo con gente que no me conoce demasiado de mi relación me dice: "Ya se te pasará cuando viváis juntos". Y cuando contesto que hemos convivido durante más de 4 años no saben qué responder. Incluso hay quien lo reconoce: "¿Y seguís juntos -y enamorados- después del tiempo, de la convivencia y de la distancia?". Y lo dicen como si 7 años fuese un gran logro. Aunque, eso sí, hay que reconocer que no lo hemos tenido súper fácil. Desde el inicio. Pero mereció la pena y la sigue mereciendo.

La pregunta no sería por qué le quiero, sino cómo no voy a quererle. Creo que tarde o temprano todo el mundo se da cuenta de que casi nunca es "unx mismx". En la adolescencia, quizá cuando menos sabemos quiénes somos, solemos decir, o creer, que somos auténticos, somos así, y a quien no le guste, que no mire. Pero luego nos damos cuenta de que viajamos con un baúl lleno de máscaras para usar en cada ocasión. A veces creo que es en eso en lo que consiste la educación, entendida como "modales": en saber de qué disfrazarse en cada momento. 

Hay gente que vive a todas horas con la máscara puesta. Solo algunos afortunados han encontrado un momento, un espacio en el que despojarse de todos los disfraces y ser como son, sin miedo. Tanto unos como otros saben lo afortunados que estos últimos son.

Con Jack no necesito disimular. Es más, creo que a estas alturas sería imposible. Sabe cuando tengo ganas de llorar, incluso antes de que empiecen a brillarme los ojos. Con un simple "Hola" al otro lado del teléfono es capaz de adivinar que algo no va bien. Siempre sabe qué decir -o con qué sobornarme- para que recupere la sonrisa. Sabe como soy: conoce mis virtudes y mis defectos. Y me adora con todo y a pesar de todo. Cuando siento que me he vuelto loca él está ahí, para devolverme la fe en mi cordura. O para proponerme que enloquezcamos juntos. Al fin y al cabo hay pocos cuerdos felices.

Así que, como decía, ¿cómo no le voy a querer?




Hoy estoy... romántica
Y estoy escuchando...How deep is the ocean - Peggy Lee

jueves, 13 de noviembre de 2014

Postureo lector.

Hoy el día va de lecturas. Mientras hacía mi ronda de blogs me he encontrado con este post de Lileth en el que le daban ganas de soltar el puñito, y yo la entiendo. Porque decir que Tolkien es tu autor favorito es respetable siempre y cuando hayas leído algo de él. Ver las pelis no cuenta. Y he de confesar que entre mis prejuicios se encuentra el siguiente: una persona pierde ante mí todo el respeto como lector/a si me dice que su libro favorito es 50 sombras de Grey.

Son cosas que me pasan. Prejuicios de lectora. Y que soy un poco repelente, también. 



Yo no iba a escribir de esto, porque no, porque canso y me pongo muy ultra. Pero es que luego he visto un debatillo en Twitter que me he quedado picueta pa' siempre. Era sobre el tema de pedir libros a las editoriales. Comentarios de un lado, de otro, no voy a entrar en el debate. Pero ha habido un argumento que me ha hecho gracia. Decía un tuitero que hay gente que no podría leer las novedades si no es por los envíos de las editoriales. Ajá. 

Lo que me ha gustado tanto que casi aplaudo ha sido el contraargumento de otra tuitera. Tan simple y claro como que los libros no caducan.



Yo entiendo perfectamente que haya quien esté esperando determinadas novedades literarias. A mí me pasa, y supongo que a todo lector. Cuando salió El océano al final del camino, de Neil Gaiman, yo me puse a hacer cola mentalmente en una librería imaginaria. Sin embargo, por cuestiones de la vida, todavía no he podido comprar el libro. Cosas que pasan. Pero no me he muerto ni he dejado de leer. De hecho, cuando me pongo a pensar en la cantidad de libros que hay en el mundo y en lo corta que es mi vida me da depresión. Hay tantísimos libros en las casas, en las bibliotecas, abandonados por la calle,... No me parece que no poder leer una novedad en el mismo momento que se publica sea un drama. 

Ya casi parece que el principal aliciente para leer un libro es que sea nuevo. Como si después de unos meses fuese a ser parte de la "temporada pasada", como la moda. Y no lo entiendo. Se me ocurre que quizá lo que hay detrás de ese afán por la novedad es conseguir más visitas en el blog, que llegarían desde los buscadores, supongo. Pues vaya mierda, así de claro.

Aunque yo por estas cosas me sofoco lo justo. Lo bueno que tienen los libros es que, aunque no escapen a las modas, permanecen. Y aunque todo el mundo esté leyendo ahora mismo los libros de John Green o esperando con avidez Fangirl, de Rainbow Rowell, yo puedo leer El amante de Lady Chatterley (1928) y tener pendiente El fugitivo (1982). Y no importa que haya una oleada de locura con las dichosas sombras, porque la gente sigue leyendo 1984 mucho después de la fecha que le da título y de la fecha de publicación (1949). Y podría seguir. 



Dicho esto, lanzo una pregunta: ¿Qué libro "intemporal" no cambiaríais por ninguna novedad? (Para aumentar mi lista de pendientes)


Hoy estoy... picueta de la vida
Y estoy escuchando... Chove en Santiago - Luar Na Lubre

PD: Dicho todo esto, es mejor que la gente lea. Pero ya puestos... ¿no? :P

martes, 11 de noviembre de 2014

Blogger nos odia a mí y a mi plantilla (mucho).

No sé si lo sabréis, pero a mí todo lo que viene siendo tocar la apariencia del blog me da vértigo y dolor de cabeza. No tengo gusto para ello pero, al mismo tiempo, no me conformo con nada. Si la apariencia de un blog mío no me gusta, siento el impulso incontenible de cambiarlo y cambiarlo y cambiarlo. Si me gusta, cualquier cambio me parece terrible. ¡Y eso que yo solo utilizo el asistente de Blogger! En serio, la gente que se mete en temas de diseño y se personaliza el blog toqueteando y por su cuenta y riesgo merece toda mi admiración.

Resulta que aquí, en este Cuaderno de Retales, me encontraba más o menos cómoda. Lo más que hago es cambiar, de tanto en tanto, el fondo y con menos frecuencia la tipografía del texto principal. Estaba conforme con la estructura, los colores, la distribución,... Pero ya verás como viene alguien y lo jode.

Y ese alguien ha sido Blogger. Se le ha puesto en las... dos g que mi plantilla no le entraba. Y no le entraba porque no. 

Desde hace unos días y sin que yo hubiese añadido o quitado nada al blog ha habido gente que me decía que no le cargaba o que le tardaba siglos en cargar. El primero fue Jack. Luego llegó Caroline. Después Perri también me dijo que tenía pendiente comentármelo. A mí me cargaba bien, así que cuando Jack me lo dijo no le di mucha importancia, pensé que sería algo puntual. Pero cuando empezó a pasarle a más gente me mosqueé. Entré en el blog desde mi móvil y... Más bien digamos que lo intenté, porque ni para delante ni para atrás. 

No sé cómo ni de qué manera me dio por cambiar la plantilla para la versión móvil del blog, et voilá: se solucionó. Al volver a la plantilla antigua, de nuevo imposible de abrir. Dejé otra plantilla para móviles y esperé.

Finalmente, al acumular avisos, decidí hacer la prueba con la plantilla del blog en versión web. Hice copia de seguridad y probé a entrar al blog desde otro navegador (porque en el que uso normalmente me cargaba fenomenal) y marchaba como un tiro. Restauré la plantilla anterior, y nada. Así que anoche, en lugar de escribir, que es lo que me apetecía hacer, estuve dedicándome a rehacer la plantilla de mi blog para que quedase lo más parecida a la que tenía. Tres o cuatro intentos después de empezar, creo que lo conseguí. 

Parece ser que ahora va bien (gracias Caroline ^^), pero si os vuelve a pasar, os agradecería que me lo comentáseis. Más que nada por coger un lanzallamas y marchar hacia donde trabaja la gente de Blogger. Porque no lo entiendo: de repente un día a Blogger dejó de gustarle mi plantilla, sin más. Ahora mismo tengo el mismo fondo, el mismo banner, los mismos widgets, ¡todo igual! Y parece funcionar. Además, yo no he notado nada raro en vuestros blogs. :/

En fin, misterios. 

Hoy espero escribir un poco más y llegar ya a las 28.000 palabras. ¡Ya voy cuesta abajo! (Aunque no lo parece, jaja)

¡Mua! Y gracias por todo ^^.

Hoy estoy...desficiosa
Y estoy escuchando... Como el viento de poniente - Marea

lunes, 10 de noviembre de 2014

Ser pensante y escribiente.


Ese es uno de los versos de la canción de Cecilia "Dama, dama". Así era la dama de su canción, entre otras cosas, un "ser pensante y escribiente, de algún versillo autora aunque ya no estén de moda".

No era la dama pensadora, ni escritora. Pero pensaba y escribía. 

El otro día Angie contestaba las preguntas que propuse en mi último tag (podéis ver sus respuestas aquí) y decía de mí que soy filósofa y escritora. Yo le dije, por supuesto, que cómo se pasaba :P

No me siento cómoda con ninguna de las dos etiquetas. Con la de filósofa porque creo que ese es un término que se atribuye a los grandes pensadores, a los que han hecho una contribución importante a la historia del pensamiento. Yo, a lo sumo, me alimento de sus contribuciones. Pero eso no quita que sea un ser pensante, que le dé demasiadas vueltas a casi todo. Sin embargo, nada tiene eso que ver con mi título universitario. Era así antes y lo habría sido -creo- aunque hubiese estudiado cualquier otra carrera. 



Pero me siento casi más incómoda con la etiqueta "escritora". A mi modo de verlo, un escritor es un profesional de la escritura, le de su oficio o no para vivir. Yo no soy escritora. Y eso que escribo desde que sé hacerlo y que llevo inventando historias desde antes de eso. Podría decirse, desde luego, que soy un ser escribiente. También me llamo a veces "cuentista": juego con el matiz negativo que tiene la palabra y hago broma. Soy una chica que cuenta cuentos, que inventa historias en parte por diversión y en parte por naturaleza (no puedo dejar de hacerlo). ¿Pero escritora? No, yo no me llamaría eso. 



Aunque, desde luego, ustedes pueden llamarme como quieran. Los nombres y los atributos tienen esa característica, que aunque son nuestros rara vez los elegimos. En la mayor parte de las ocasiones lo único que podemos hacer es sentirnos más o menos cómodos con ellos. Pero, para que no se diga que yo no lo dije, me siento más cómoda calificada como ser pensante y escribiente. Como la dama de Cecilia, pero sin ser dama. Y eso.

Hoy estoy... plof
Y estoy escuchando... When you kiss me - Shania Twain

viernes, 7 de noviembre de 2014

Cosas que he aprendido tras la primera semana de #NaNoWriMo

Aún no hace siete días exactos que comenzó el NaNoWriMo y ya he tenido oportunidad de darme cuenta de bastantes cosas. A saber:

1. Una hora de escritura puede dar mucho de sí. Cuando leí la cantidad de palabras que había que escribir diariamente para conseguir cumplir el objetivo, 1667 palabras cada día, me parecieron una burrada. Lo cierto es que yo no tenía perspectiva, cuando me ponía a escribir no contaba las palabras. Como mucho, las páginas, pero ya se sabe que esa es una medida muy flexible (todos hemos visto trabajos presentados con una letra tamaño 22). Sin embargo, hasta hoy, todos los días he escrito de más. Entre semana dedico a escribir una hora, más o menos. Y ya digo, cunde. Eso sí, he de decir que no me he enfrentado a ningún bloqueo. De momento las cosas me van saliendo. 

2. Hay muchos escritores por ahí escondidos en el cuerpo de gente normal. O aparentemente normal... :P Me he dado cuenta al participar en los foros que muchos de los que habitan por ahí, muchos de los que se han apuntado a esta locura, no son escritores profesionales. Muchos escriben, simplemente, porque les gusta, porque les apetece, porque les estimula. Me encanta eso de hacer las cosas porque sí.

3. Escribir una novela romántica es mucho más difícil de lo que pueda parecer. Si tienes que creerte la historia en general y el romance en particular, si tienes que hacer unos personajes medianamente interesantes, si tienes que crear momentos de tensión, momentos de risa y momentos de romance sin que quede una mezcla informe... Si tienes que hacer todo eso la tarea que te espera es complicada. 

4. Esto ya lo sabía, pero lo reitero: escribir pasajes eróticos es muy complicado. Quiero decir, si los intentas escribir bien. Hace falta un gran vocabulario, mucha imaginación y sensibilidad y, dicho sea de paso, no está de más saber de qué va la cosa. Moverse en el poco espacio que queda entre lo cursi y lo soez es un trabajo para equilibristas. Pero bueno, en ello estamos, intentándolo.

5. "No hay camino que no se acabe si no le gana la pereza" (Cervantes). Cuando empezó a rondarme por la cabeza esto del NaNoWriMo lo aparté de mi mente, creyéndome incapaz de escribir algo tan largo en tan poco tiempo. Ahora, tras una semana, con más de 18.000 palabras a mis espaldas, me veo más capaz de conseguirlo. Eso sí, estoy motivadísima. Ojalá tuviese la misma motivación para otras cosas... :/


En fin. Este fin de semana tocará escritura intensiva. Además, contaré con el apoyo de Jack, que está de visita. <3 ¡Felicidáaaaaaaaaaaa! Además me ha traído, de regalo, la agenda para 2015 y es genial <3 ¡Si es que lo tengo que querer!

¡Muá!
 


Hoy estoy... feliz-feliz-feliz
Y estoy escuchando... Mi problema - Ismael Serrano

miércoles, 5 de noviembre de 2014

El bolígrafo de gel verde, de Eloy Moreno.


Después de leer Lo que encontré bajo el sofá por recomendación de mi querida Runa de mi vida, y después de enamorarme de él por completo, supe que tenía que intentar provocar otro flechazo con el primer libro de Eloy Moreno. Y eso hice. Me brindó la oportunidad una oferta de gastos de envío gratuitos en su tienda, por lo que mi ejemplar está dedicado, ¿adivináis con qué? Sí, con un bolígrafo de gel verde. :P

¿De qué va el libro? 

El protagonista (acabo de darme cuenta de que, si se le nombra en la novela no me he dado cuenta O_o) de nuestra historia ha pasado demasiado tiempo en un espacio demasiado reducido y, a consecuencia de ello, no se le ha atrofiado el cuerpo, sino la vida. Pero tiene un plan: cambiarlo todo. Lo que le falta es la valentía para hacerlo. Pero es curioso como algo insignificante, un simple bolígrafo de gel, verde, consigue precipitar los acontecimientos. 

Hablando del libro...

Este libro va a ser siempre, siempre, especial para mí, por los "reconocimientos". El primero de ellos me ha hecho mucha gracia. Ha sido un reconocimiento subjetivo, eso sí. Hacia el final de la novela me he encontrado con una muchacha pelirroja, con coletas, un cascabel cosido a la ropa, felicidad perpetua y un pequeño perro que le mordía unos calcetines de arcoiris. No he podido evitar ponerle la cara y el cuerpo de mi querida PequeCol (y añadirle sus pecas). Ha sido muy curioso. Pero ha habido, también, otro reconocimiento, este objetivo. ¿Os acordáis que decía que España existe también en la ficción? Cuando escribía pensaba que tenía que ser fantástico encontrarse en un libro un lugar familiar, conocido. También creía que no iba a ser fácil que eso me ocurriese a mí. Bueno, quizás con Valencia, podría ser. Eloy Moreno ambienta su segunda novela en Toledo. Esta, la primera, también está ambientada en España, pero no esperaba yo reconocer uno de los escenarios. Ha sido una sensación fantástica. De hecho esa noche, la noche que lo leí, me costó un montón dormir, por la excitación. ¡Ale! ¡Ya sé lo que se siente! Solo por eso este libro va a tener un lugar especial en mi corazón y en mi estantería. 

Pero hablando ya de cosas menos mías, he de decir que me gustó más Lo que encontré bajo el sofá. En todos los aspectos. Las historias me llegaron más, me gustó más el estilo, el ritmo,... Todo. No quiero decir que esta novela esté mal, para nada, pero la otra, ya digo, me gustó más. Supongo que se nota, o al menos yo lo noto, que este es el primer libro del autor. 

Sin embargo y a pesar de eso, el libro no tiene prácticamente desperdicio. Quizá el estilo de Eloy Moreno está un poco menos pulido que en su segunda novela y hay puntos en los que la búsqueda de lirismo (o algo) es demasiado evidente. Pero eso no quita que, de vez en cuando, te encuentres con una frase, o un par de frases, o un párrafo que te da una bofetada, que te deja sin aliento, que te hace detener la lectura y asimilarlo. No sé cómo lo hace, pero me encanta.

También hay que destacar la complejidad de la trama que, aunque no llega al nivel de Lo que encontré bajo el sofá, tiene lo suyo. Eloy hace de pequeños detalles, que pasan desapercibidos, la clave de algunas situaciones. Eso también me gusta mucho, porque te hace darte cuenta de cómo solemos juzgar categóricamente algunas circunstancias o a algunas personas por un aspecto concreto, cuando multitud de detalles que podrían cambiar nuestra opinión nos han pasado desapercibidos o han sido interpretados erróneamente. 

Luego está el tema. Los títulos de los libros de Eloy Moreno, como sus sinopsis, son parte de la novela. No te destripan nada, más bien, te invitan a desvelar un misterio. El bolígrafo de gel verde tiene una importancia relativamente pequeña en la trama, pero es el detonante de varias situaciones centrales en la trama. Qué cosas, ¿verdad? ¡¡¡El material de papelería es poderoso!!! :P

Pero si tuviese que destriparos un poco de la novela para contaros de qué va, os diré que va de la vida de cualquier persona: una vida que empezó, seguramente, llena de ilusiones, que supuso renunciar a cosas que importaban para conseguir otros sueños, y que, con el paso del tiempo, acabó encorsetada, menguada, casi irreconocible. ¿Cuándo dejamos de trabajar para vivir y empezamos a vivir para trabajar? ¿Cuándo dejamos de reclamar besos largos y apasionados y empezamos a conformarnos con roces rituales? ¿Cuándo empezamos a dar más importancia al dinero que al tiempo? ¿Cuándo dos amantes se convierten en extraños?  Y, sobre todo, ¿se puede hacer algo para recobrar la vida, la ilusión, el tiempo?

Pues de eso va esta novela que, creo, merece la pena leer. 

Os dejo un trocito...

Y pienso ahora -desde un tren sin paradas, porque así lo he querido, porque tenía miedo a bajarme en la primera y volver- qué clase de sociedad permite que un padre vea a su hijo sólo veinticinco minutos por la mañana, y otros tantos por la noche. Qué clase de sociedad permite que un niño de dos años se levante a las siete para, diariamente, mudarse a otra casa.

En resumen, este libro...

4/5

Ahora pensaba coger alguno de los libros que tengo pendientes de releer, todos interesantísimos: Comunidades imaginadas, sobre el fenómeno del nacionalismo; Ciencia y feminismo, de Sandra Harding, sobre el sesgo de género en la ciencia; El trampolín faústico, sobre el mito del desarrollo sostenible... Como digo, todos ellos muy interesantes pero, como ya los he leído, acabo lanzándome a por otras cosas. Hace poco Rosa me habló de El amante de Lady Chatterley, y hace aún menos me dijo que lo iba a releer. Pues nada, me apunto. Voy a leerlo yo también. A ver qué tal.

Hoy estoy... blandita
Y estoy escuchando... Ahora - Ismael Serrano

lunes, 3 de noviembre de 2014

Comprar mascotas.

Hace poco presencié una conversación que me dejó un poco triste. Una chica acababa de comprar un cachorro para regalárselo a su novio. El cachorro en cuestión era un Husky Siberiano y le había costado varios cientos de euros. Lo primero que pensé es en lo mal que lo iba a pasar el pobre animal en las temporadas de calor. Recuerdo haber visto algún Husky cuando vivía en Valencia y parecía que iba a caer desplomado de un momento a otro. Y luego me eché las manos a la cabeza por el precio del cachorro. Especialmente cuando oí a esa persona insinuar que no merecía la pena gastar dinero en el veterinario. Ejem.

Supongo que las personas que compran perros creen que están comprando un bolso. Quieren ESE perro, esa raza, y si no es ese, no quieren ninguno. Lo quieren por la apariencia, principalmente. Y no les importa gastarse un dineral en él. Incluso cuando, si cogiesen a un animalito de un refugio, con ese dinero podrían mantenerlo más de un año, y creo que me quedo corta. No tienen en cuenta nada más: ni los cuidados que requiere, ni si son propensos a enfermedades, ni si el hábitat es el adecuado,... Sé de lo que hablo, porque con Gato pasó algo así. Fue un regalo (muy caro), y es monísimo, no voy a decir yo que no, pero es un animalito súper delicado, que requiere de un montón de cuidados que el legítimo dueño no le da. Eso, por no hablar de su propensión a ponerse enfermo. Luego, cuando hay un problema, todos a maldecir al animal que no tiene culpa de nada. Ains, mi pobre Gato es un marqués incomprendido.



Lo peor de todo esto es que la compra-venta de animales se realiza en muchas ocasiones entre particulares, y está fuera de todo control. Ahora no sé cómo está la cosa, pero he sabido de gente con perros o gatos de raza que se dedicaba a hacerlos criar como máquinas para sacar dinero :(



Yo entiendo que cada persona tenga unas preferencias respecto al animal de compañía que quiere. Hay personas que quieren un perro grande y otras que no pueden tenerlo. Hay quien quiere un animal muy activo, para salir a hacer deporte con él y otros que quieren un animalito casero. Hay quien puede permitirse dedicar mucho tiempo y dinero al cuidado de su mascota y otros que no. Entiendo que hay que elegir (no solamente por criterios estéticos, porfa-plis). Pero en los refugios de animales hay perros y gatos de todas clases. Cachorros y adultos, grandes y pequeños, tranquilos y activos. Esto de los abandonos no entiende de criterios. Incluso, a veces, también hay otros tipos de animales.

(Arya tuvo suerte y es de lo más molona :D Los gatos negros son ¡mágicos! :D)

En fin, que yo sé que la gente va a seguir haciendo lo que quiera. Pero si mi opinión cuenta para algo, antes de ir a comprar un perro, dad una vuelta por Internet. Buscad protectoras de animales. Muchas tienen página web en la que hay fotos de todos los bichitos que tienen acogidos. Incluso a veces buscan la manera de acercarte al animalito a casa para que no tengas que viajar. Son gente que trabaja mucho para darle a los bichines una vida mejor con una familia que los quiera. Seguro que entre todos los bichines que tienen alguno os provoca un flechazo. Que sí, que os lo digo yo. 



Quiero hacer desde aquí mención especial a esas personas que ejercen de "familia de acogida" de bichines, porque los refugios no dan a basto. Estas personas invierten dinero y amor en cuidar a animalitos, muchas veces enfermos, que, finalmente, acabarán  adoptados de manera defintitiva por otros. Son unos héroes :) (Sí, Papish, va por vosotros también y especialmente).



Os pido, por favor, que si conocéis alguna asociación protectora de animales o similar, dejéis la información en los comentarios. ¡SPAM a tope! Así, si alguien llega aquí con la idea de comprar un animalito, tendrá un montón de información para adoptar uno. Se lo pondremos fácil :)


Hoy estoy... un poco indignada
Y estoy escuchando... Bewitched - Frank Sinatra


PD: Me voy a darle duro al #ProyectoHL y al #NaNoWriMo. Este finde ha sido bastante productivo, creo. Go, go, go! :D

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