martes, 31 de diciembre de 2013

Nochevieja.

De pequeña me gustaba la Nochevieja porque era un día en el que había excusa para quedarse despierto hasta tarde. Hasta las 12, al menos. Pero siempre conseguíamos "arañar" un poco más de noche para ver las galas de la tele.

Cuando fui creciendo disfrutaba de pasar la noche en vela, cantando, bailando y comenzando el año con alguna locura. También descubrí, algo más tarde, que no hay mejor forma de empezar el año que besando a la persona que quieres.

Últimamente me he dado cuenta de que hay infinitas formas de pasar la Nochevieja, pero tengo una firme convicción: Nochevieja es una noche para soñar. Despierto, o dormido, en una macrofiesta o viendo la tele, jugando al trivial con amigos o en una cena de gala. Y para desear que se cumplan nuestros sueños. 

2014, you know, bring us a dream.


lunes, 30 de diciembre de 2013

Queridos Reyes Magos:

Este año no sé si he sido muy buena. Lo que sí sé es que no he sido mala del todo. Y que he sido más buena que otros años, eso seguro. Así que, bueno, me siento más o menos legitimada a escribiros una carta. Luego ya veréis vosotros lo que hacéis. Sin rencores ni nada, de verdad.

Pondré varias cosas, pero supongo que ya sabréis de otros años que a mí, desde pequeña, me han enseñado que a los Reyes se les pide una cosa, así que mi intención no es que me lo regaléis todo, sino más bien que tengáis para elegir, que la cosa está mu malita. Además no es cuestión de abusar, que por Navidad ya he recibido un montón de regalos chulos de gente molona. Pero ya sabéis que yo soy más de vosotros, aunque eso suponga quedarme sin regalos de cumpleaños. 

domingo, 29 de diciembre de 2013

Escribir a un ídolo.

Hace unos días Emma FM contaba en Twitter que estaba escribiéndole una carta de fan a David Tennant, actor en el que tengo que reconocer que reparé -y que nadie me mate- hace poco más de un año, cuando una amiga (<3) me recomendó The Decoy Bride. Alucinante, porque había visto antes películas en las que aparece, como en alguna de la saga de Harry Potter. Pues nada. Yo soy así. 



Pero no quiero hablar de David Tennant. Quiero hablar de las cartas a los ídolos. Yo le dije a Emma que a mí me daría mucha vergüenza, no sabría que poner. Y es verdad. Hice repaso de mi vida y nunca, jamás, se me ha pasado por la cabeza, seriamente, escribir a alguno de mis ídolos. Sí, a veces he pensado en que me gustaría decirles las cosas que su música me hace sentir, o sus libros, pero nunca llegué a hacerlo. Lo más cerca que estuve fue cuando, siendo niña, me propuse escribir a Gloria Fuertes, con tan buena, tan buenísima suerte, que cuando tenía la carta preparada para pasarla a limpio supe de su muerte. 

A lo mejor esa experiencia me marcó y pensé en mis cartas como una maldición para las personas que admiro ... No, es broma. Pero lo cierto es que nunca he considerado que esas personas, tan famosas, tan ocupadas, tan-tan, tuviesen tiempo para leer lo que yo quisiera contarles, y mucho menos que fuera a interesarles. 

Alguna vez he dejado caer por aquí letras de admiración. Algunas con final muy feliz. Supongo que a veces siento la necesidad de expresar cómo me afectan ciertas canciones, o ciertos libros, o cómo me inspiran ciertas personas. Pero nunca directamente, qué cosas. Supongo que si un día me pusiese a ello, me quedaría en blanco.

Lo más parecido fue una confesión que le hice a una graffitera. ¿Os acordáis del graffiti que os dije que había cerca del instituto donde hice las prácticas? Pues encontré a la autora y le conté, en un privado de Facebook, todo lo que esa pintura me hacía sentir. Y me respondió. Supongo que me atreví porque la percibía como una chica normal, con un talento excepcional, eso sí, pero que paseaba las mismas calles que yo, que se movía por aquel barrio y que era alguien como yo en cierto modo. Y no estuvo mal confesarle mi amor por sus obras, he de reconocerlo.

¿Y vosotrxs? ¿Alguna vez habéis querido escribirle a un ídolo/a? ¿Lo habéis llegado a hacer? 

Besos domingueros :)


sábado, 28 de diciembre de 2013

Mi wishlist FNAC 2013

De esperanza también se vive, así que, por si acaso, voy a participar de nuevo en el sorteo de FNAC. Aunque este año la lista va a ser breve.

- 2 portátiles, uno para Jack y otro para mí. Que el suyo está muriendo lentamente y a mí no me vendría mal tener algo de movilidad informática. 2 x 799 euros

- 2 móviles, por lo mismo. El de Jack está muriendo poco a poco y el mío ya tiene unos añitos. 2 x 199 euros

Y con esto y un bizcocho, se acaba la historia, porque a lo tonto, me he plantado en 1996 euros.

¿Habéis visto? xD  Si es que el dinero vuela, aunque no lo tengas :P

¡Muá!

jueves, 26 de diciembre de 2013

2013

@cerodeinteres lo dijo mejor de lo que yo podría haberlo dicho, y con bastantes menos palabras de las que yo habría usado, y lo bueno, si breve, ya se sabe.

Y lo cierto es que si lo miro en detalle, tampoco ha estado tan mal. Conseguí sacarme el B2 de Inglés yo solita. Estoy haciendo deporte. He acabado de redactar los temas de las oposiciones. Me dieron el premio extraordinario de Fin de Máster. Me han publicado un artículo en una revista de Filosofía. He recibido muchísimo cariño. He escrito muchísimas cartas y he recibido otras tantas. Mandé versos para alegrarle la vida a la gente -y a veces lo conseguí. He disfrutado de pequeñas cosas de la vida (un té caliente, chocolate, el olor de un cosmético, unas zapatillas de andar por casa calentitas, unas sábanas suaves,...).  Me han regalado bombones. He disfrutado más de mi familia, o de parte de ella, al menos. He tenido larguíiiisimas charlas por teléfono. Por fin tengo un libro dedicado por su autor. Sigo teniendo en mi vida un compañero maravilloso. He superado momentos difíciles. He aprendido de otras personas. Me he alegrado de los triunfos de otra gente y les he consolado en sus fracasos. He leído mis primeros libros en inglés y he conseguido ver películas en versión original sin subtítulos. He disfrutado de Gato. He ganado el 3er premio en un concurso de poesía. He publicado un relato en una antología. He comido muchas verduras y frutas cultivadas por mi padre. Me han sonreído. He comido chuches. Y estoy viva.

Lo que es una verdadera pena es que haya un velo de tristeza que empañe todo eso y que, cuando miro hacia atrás en general, sin ir a los detalles, vea el peor año de mi vida. Sí, supongo que vendrán otros peores. Solo espero que 2014 no sea uno de ellos...

Gracias por estar ahí y ser parte de lo positivo de este 2013.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Saca la bota María, que me voy a emborrachar.

Así dice un villancico típico en una de sus estrofas. Y claro, luego pasa lo que pasa: que llegamos al estribillo y se lía la marimorena.

Por lo que se saca de los villancicos y canciones populares, pareciera que lo de ponerse hasta el ojete de alcohol es parte constitutiva e inseparable del espíritu navideño made in Spain. Y también por lo que se ve en la práctica de las comidas y cenas navideñas. Y luego la gente me pregunta que por qué no me hace gracia la Navidad... 

Reconozco que me estoy volviendo muy ultra con el tema. No con el de la Navidad, sino con el del alcohol. Lo cierto es que no entiendo que cada vez que hay una celebración de cierto rango (bodas, bautizos, comuniones, inauguraciones, comidas navideñas, cumpleaños,...) parezca obligatorio emborracharse como si no hubiera mañana, hasta tal punto que en algún caso podría no haberlo. Ahora hablo de la Navidad porque es lo que me pilla más reciente, pero vamos, es aplicable a muchos otros casos. Me pregunto también por qué no incluyen esto, tan nuestro, en el anuncio de Campofrío.

No es que esté a favor de la ley seca, pero creo que hay situaciones para todo, y que para emborracharse están los botellones, las fiestas con amigos, no sé, otras circunstancias, pero no las comidas familiares. Y cuando digo emborracharse, es lo que quiero decir, que una cosa es tomarse unas copas de vino mientras se cena con la familia, o unas cervezas, y unas copas en la sobremesa, y otra venir caliente de la calle antes de empezar. 

No lo entiendo, de verdad. No sé qué proceso mental lleva a ciertas personas a la conclusión de que ir borracho a una reunión familiar es una buena idea. Por si no es ya lo suficientemente fácil que se líe parda yendo sobrios... Y luego está el tema de que te pones en ridículo, aunque claro, supongo que eso es una opción que contemplan antes y que les importa bastante poco. 

Pero no hay caso, es como somos. Y si uno, o dos, o tres, o más, deciden que la verticalidad no pega con la ropa de los domingos, pues nos reímos todos, porque ¡qué gracia! ¡Qué tonterías dice! ¡Qué borracho va! Es todo maravilloso. Porque además, mientras nos reímos de él no me toca a mí.  Aunque claro, hay a quien no le hace tanta gracia: a la madre, la esposa, el hermano, etc. del sujeto o sujeta en cuestión seguramente no le siente tan bien. Y a mí, desde luego, no me sienta bien, ni cuando se trata de alguien cercano ni cuando no. Me da vergüenza ajena. 

Ya digo, de un tiempo a esta parte estoy radical con el tema. A lo mejor es que soy un muermo, que puede ser. Algo así debieron pensar anoche cuando preferí sentarme al lado de mi tío y ayudarle a cenar antes que ponerme en la mesa con la gente joven y el alcohol, y los gritos, y las discusiones. O a lo mejor es que he tomado la determinación de que, como no me emborracho para que nadie tenga que aguantarme, tampoco quiero aguantar los desvaríos y estupideces etílicas de nadie. 




lunes, 23 de diciembre de 2013

Mis libros de 2013

Este 2013 corre vertiginoso hacia su final, así que toca hacer balance. De momento, balance literario, que ha sido bastante positivo. Es curioso que este año he acabado leyendo EXACTAMENTE la misma cantidad de libros que en 2012: 41.


Para hacer balance voy a hacer un mezcladillo. Por un lado, y en primer lugar, voy a seguir el esquema que siguió Natalia Viel en esta entrada, y posteriormente, voy a completar con el cuestionario que rellené yo el año pasado en esta entrada. Va a quedar un poco largo, pero bueno :P ¡Vamos a ello!

- Descubrimientos.
La saga completa de Harry Potter, por un lado, y los libros de Castle, por otro. Los primeros, porque no pensaba que me fueran a gustar tanto. Y los segundos, porque no me imaginaba que de verdad existiesen los libros de los que se habla en la serie. :P

- Reencuentros.
Me he reencontrado este 2013 con Lorenzo Silva gracias a un post en este blog y a La marca del meridiano. Una lectura maravillosa dentro de una historia maravillosa. 

- Decepciones.
Pues, por destacar una, Si tú me dices ven lo dejo todo... pero dime ven. No sé, esperaba algo más. Me dejó bastante despagada.¡Ah! Y Ha vuelto, de Timur Vermes. Esperaba algo distinto.

- Odios.
Pues... la verdad es que este año no recuerdo nada así digno de odio. 

- Escritores.
Pues casi al final del año he descubierto a Daniel Glattauer, y creo, no sé, que esto va a ser una relación duradera... :P


Falta un apartado, lo que espero para 2013, pero como está también en el cuestionario, lo pongo al final de la entrada.  ¡Vamos con el cuestionario! :P

1.- ¿Cómo definirías tu año en libros en menos de una línea?
Pues, como el año anterior, variado. :P

 2.- ¿Qué lectura recomendarías de las que has hecho este año...
...para reír?: La huella de un beso, de Daniel Glattauer.
...para llorar?: La ridícula idea de no volver a verte, de Rosa Montero. Es bastante emocionante...
...para enamorarse?: No he leído demasiadas cosas así románticas, así que diré La princesa prometida, de William Goldman.
...para pensar?: El forastero misterioso, de Mark Twain.

3.- Un libro del que no esperases mucho pero que te haya sorprendido.
Pues... A ver, no es que no esperase mucho, pero desde luego no tanto. Hablo de The perks of being a wallflower, de Stephen Chbosky. Me encantó y requete-encantó.

4.- Un libro del que esperabas bastante y que te decepcionó. 
 Pues, me repito, pero Ha vuelto, de Timur Vermes. Meh. 

5.- Lo peor que has leído este año.
Creo que El oráculo de los peces, de Ángeles García. Pero me ha parecido mejor, con mucho, que lo peor que leí el año pasado :P

6.- Destaca algo positivo de ese libro (algo que hayas aprendido, que te haya sugerido, que te haya hecho pensar...) 
Pues tiene algunas ideas interesantes sobre el amor. Y también he aprendido que escribir sobre el amor es complicado. A ese respecto, me quedo con el libro de Ortega y Gasset, Estudios sobre el amor

7.- ¿Qué ha faltado este año en tu lista de lecturas? 
Pues este año yo diría que ha faltado algo de novela romántica y algo de terror. Espero solucionarlo para el año que viene :P

8.- De tu lista de libros cuál regalarías... 
...a tu madre/padre? El tiempo entre costuras, de María Dueñas.
 ...a tu mejor amigo/a? The perks of being a wallflower, de Stephen Chbosky.
...a tu pareja? Neverwhere, de Neil Gaiman.
...a un niño/a? Matilda, de Roald Dahl.
...a un joven? Nubes de kétchup, de Annabel Pitcher

9.- ¿Cuál te costó menos leer y por qué? 
A lo mejor me engaña mi memoria, pero yo diría que el de Daniel Glattauer, La huella de un beso...¡Lo devoré! Me pareció muy divertido y entretenido. 

10.- ¿Cuál te costó más leer y por qué? 
 Creo que Entrevista con el vampiro. Supongo que porque sabía más o menos por dónde irían los tiros y no tenía esa intriga que te mueve a pasar la página lo más rápido posible. 

11.- Un libro que te hayas dejado pendiente en este 2012
Cien años de soledad. 

12.- ¿Algún propósito lector para 2013? 
 Pues, recapitulando: leer algo más de romántica y terror, también leer Cien años de soledad, y, sobre todo, seguir disfrutando de la lectura.

Acabo este post literario con un anuncio: ¡Diciembre ya está aquí! Podéis descargar la antología de relatos desde el blog de Kissabook, aquí. También haciendo clic en la imagen de la barra lateral derecha. Yo lo empiezo esta misma noche...¡ya os contaré! :)

Y una recomendación....¡Leed, insensatxs!


domingo, 22 de diciembre de 2013

Dramas maquilliles.

Hay un abismo entre el estado del mundo cosmético dentro de mi habitación y el estado del mundo cosmético fuera, en mi pueblo. Ayer viví una odisea que, a diferencia de la original, no concluyó en buen puerto. Aunque claro, quizá si hubiese estado 10 años buscando...

¿La misión? Conseguir un desmaquillante de ojos. No soy yo muy exigente, gasto el de Mercadona, pero se lo encargué a mi madre y se le olvidó (junto con la arena de Gato, y eso es más grave, porque yo puedo estar sin maquillarme, pero Gato lo iba a pasar realmente mal sin hacer sus necesidades...). "No pasa nada", pensé, "algo habrá en el pueblo, aunque sea marca la cabra". 

Pues no. Bueno, para ser sincera, pues sí, encontré. Uno. Justo uno con el que me pican los ojos. En el resto de comercios las respuestas oscilaron entre un correcto "No, no tenemos", hasta un "Tenemos leche limpiadora, ¿eso no te vale?", pasando por un "¿Eso qué es?", seguido de la recomendación "Pues apáñate con agua y jabón, ¿no?". En resumen: que si quiero un desmaquillante de ojos en mi pueblo no voy a encontrarlo.


A lo mejor hay a quien le parece que esto es normal y que no es para tanto, pero yo es que estoy muy mal acostumbrada.  Me acostumbré a que, en un paseo -más o menos largo- llegaba a un supermercado o una tienda donde tenía lo que necesitaba a buen precio, cosas de las ciudades. Pero aquí no es sólo que haya escasez de suministros, sino que a la gente lo mismo le da que cuelgue que arrastre, y hacen verdaderas burradas cosmético-maquilliles que a mí me dejan alucinada. No puedo evitarlo, quien tuvo, retuvo. 

Y luego está el mundo dentro de mi habitación, donde guardo mi maquillaje y en el que, a veces, doy rienda suelta a mi fetichismo. Por ejemplo, hace un par de días estuve cinco minutos de reloj mirando -y acariciando- el envase de máscara de pestañas más bonito del universo. 




Sí, eso que veis ahí es encaje. El rímel es más elegante que yo. ¡Madre mía!

Y otros cinco minutos mirando un labial que da licencia para matar. Más que nada, porque parece una bala. 


En su interior esconde un color rojo sangre que me evoca muchas cosas.
Soy capaz de perderme en una polvera o en una sombra de ojos. Y qué os voy a contar de una bonita barra de labios... 

Así que en un entorno en el que la gente no sabe qué es el desmaquillante de ojos, como que me siento un poco fuera de sitio, qué queréis que os diga.



Pd: Si alguien ha llegado aquí y está pensando en que soy una frívola y cosas por el estilo...

sábado, 21 de diciembre de 2013

Libro: La letra escarlata, de Nathaniel Hawthorne.

Tenía ganas de leer este libro. Es de esos que tengo eternamente en la lista de pendientes. Le ha tocado ahora porque es muy cortito, y como sabéis, aunque el mes está a puntito de acabarse, yo sigo esperando a Diciembre... :P 

¿De qué va el libro?

Ester Prynne (he visto escrito por ahí Hester, pero en mi edición viene escrito así, igual que el nombre de su hija, Pearl, viene traducido, Perla) es una mujer que vive en una población puritana y a la que se marca con una gran letra A escarlata en el corpiño de su vestido como castigo por el pecado de adulterio. Pero es este un pecado que no puede cometerse a solas...¿quién es el hombre que debería cargar otra A escarlata? ¿Cómo salen adelante Ester y su hija cargando tal marca? 

Hablando del libro...

Bueno, como ya he dicho antes, se trata de un libro muy breve y que, sin embargo, se me ha hecho un poco pesado. Os explico el por qué: el estilo narrativo. No sé si es por la traducción que he leído yo, aunque sospecho que no, ya que la novela está publicada en 1850, pero tanto la forma de redactar como el vocabulario chocan bastante con los actuales, como es normal. Quizá a mí me ha chocado más si cabe porque últimamente leo sobre todo literatura actual.  Además, no sé si es cosa mía, pero esta manera de escribir es como ir a cámara lenta: se deleitan demasiado en la escritura para contar un acontecimiento, por lo que puede ser que hayas leído 4 páginas y no haya pasado absolutamente nada relevante. Esas cosas a mí no me gustan demasiado: las descripciones eternas, las cadenas de adjetivos, introducir detalles que, a mi modo de ver, no aportan gran cosa a la historia, pues me hacen desconectar de la lectura. Todo el mundo, cuando digo esto, me saca a relucir los libros de la saga Canción de Hielo y Fuego, y sí, vale, también hay descripciones pormenorizadas hasta de la comida -especialmente de la comida-, pero es que cuando leo esos libros ¡no las noto! xD 

Como decía, esas cosas me han hecho desconectar un poco de la historia de Ester. Además, esperaba algo más intenso, no sé. También es cierto que hay que tener en cuenta la época, probablemente mis expectativas estaban mal ajustadas, pero no sé, salvo un par de momentos puntuales, el libro es bastante plano. Angustioso, sí, porque la pobre Ester tiene lo suyo, pero uniforme. Y me da algo de rabia, porque la historia en sí es buenísima: la opresión de la cultura puritana, la doble moral, la importancia de las apariencias, el peso de la religión, el lugar al que queda relegado el amor, ... Muy interesante, en serio, pero el estilo, tan distante de nuestra época, hace un poco difícil implicarse en la historia, al menos en mi caso.
 
Tengo que destacar el personaje de Perla, la hija de Ester, que me habría gustado que tuviese más peso en la historia. Me parece un personaje muy curioso, aunque un tanto "desaprovechado". Tiene momentos estelares, pero creo que no dice ni hace todo lo que tendría que decir y hacer. Manías mías. 

En cualquier caso, creo que merece la pena leerlo, aunque tened en cuenta que estamos ante una novela de 1850 para que no os pase lo que a mí :P

Os dejo un trocito...

¡Tiemble el hombre que consigue la mano de una muer, si al mismo tiempo no obtiene por completo todo el amor de su corazón!

Este libro...

3.5/5

Hay también una película, en la que sale mi queridísimo Gary Oldman -y yo sin enterarme. Así que no creo que tarde mucho en verla. Mientras tanto, os dejo una reseña comparativa libro/película en el blog de Sofiatura.

Y, ¿qué empiezo ahora? Pues la verdad, no lo sé. Como sigo esperando a Diciembre, como os decía, probablemente tire del libro que tengo para momentos de indecisión y otras contingencias similares, a saber, Las mil y una noches. Hace tiempo que lo tengo abandonado y me parece maravilloso, y ahora es el momento perfecto. Así que probablemente con La letra escarlata concluye mi año lector. En unos días tendré que ponerme a hacer balance de lecturas :)

viernes, 20 de diciembre de 2013

Mi cuerpo, mi decisión.

Hoy es un día triste para la sociedad española. Para la sociedad entera, y no solo para las mujeres, porque la aprobación del anteproyecto de "Ley de Protección de la Vida del Concebido" nos hace retroceder de nuevo en el tiempo. Yo entre la LOMCE, esto y otras lindezas he descubierto que lo de viajar en el tiempo me da dolor de cabeza. Y hambre, porque viajas tantos años atrás y no se dignan ni a darte unos cacahuetes. 

Hay un artículo del diario El País en el que se resumen los puntos principales de esta ley, avanzados por Gallardón.  Lo digo por que le echéis un ojo, si no estáis al tanto. 

Me parece un despropósito "tot plegat", como dicen los catalanes, pero es que hay puntos que me parecen directamente medievales. Por ejemplo, el punto 3 del artículo. Que una mujer tenga que exponerse a dos personas y que sean estas personas las que decidan sobre su cuerpo, su maternidad y su vida a mí me parece de tribunal de la Inquisición. Sí, en la ley que aprobó el PSOE de González también tenían otros la última palabra sobre el cuerpo de la mujer. Sí, también me parece inquisitorial. Soy partidaria de una ley de plazos que permita el aborto libre a la mujer y en la que la última palabra la tenga ella. 

A eso podemos añadirle lo siguiente:
Después de que los facultativos hayan evaluado a la mujer, esta recibirá información "verbal" de la mano de un "colaborador del sistema público" sobre las alternativas a la interrupción de su embarazo; tras eso está obligada a esperar "al menos siete días" (frente a los tres actuales) para tomar su decisión.

Vale. Vayamos por partes. La única manera de abortar es que te hayan violado o que tu salud física o psíquica corra peligro. Es en este último caso en el que han de evaluarte los médicos para acreditar ese riesgo. Pues bien, aunque ese riesgo esté acreditado, un "colaborador del sistema público" te dará información sobre las alternativas. Vale, ¿quién? ¿El cura del hospital? ¿Un psicólogo? Porque es importante y no es lo mismo. Pero después de eso, tendrás que pasar una semana al menos antes de poder interrumpir tu embarazo. ¡Una semana! ¡Aunque se acredite ese riesgo! Me parece, simplemente, cruel e inhumano.

El punto 4, en el que se dice que los facultativos que evalúan  no pueden trabajar en la misma clínica donde se practicará el aborto es que me maravilla. No les preocupa tanto la independencia profesional o el conflicto de intereses en otros casos...

Hace un rato decía en Twitter que en un país normal las militantes del PP estarían entregando sus carnets. Puedes ser más o menos católica, tener una mentalidad al respecto más o menos progresista, pero a mí no me cabe en la cabeza que una mujer del siglo XXI acepte de buena gana que cualquier decisión que afecte únicamente a su vida la tenga que tomar otro, que aún tenga que pedir permiso. Es más: en un país normal este debate estaría superado. Este no es un país normal.



jueves, 19 de diciembre de 2013

Amores locos.

Me cuesta creer que el amor sea algo exclusivo de los seres humanos. De hecho muchas personas que tratan con animales con cierta frecuencia tienen la misma reticencia. Está claro que entiendo el amor no como amor romántico sino como algo más general. 

Del mismo modo, me niego a admitir que el amor sea una cosa de cuerdos. Porque el amor, al menos en su raíz, no tiene nada que ver con la razón.

Ya os conté mi obsesión con el mundo onírico, y en concreto, con las canciones que hablan de sueños. Hoy vengo con otra obsesión musical, aunque esta mucho más concreta, más que nada porque no he encontrado muchos ejemplos. Se trata de canciones que mezclan amor y locura. Me emocionan mucho, muchísimo. Y  hoy las comparto con vosotrxs :)

La primera se titula "De cartón piedra", y es de Joan Manuel Serrat. Trata de un hombre que se enamora de un maniquí y se vuelve loco de amor, así que la rescata de su escaparate y se la lleva. Todo es maravilloso hasta que los cuerdos vienen a romper la magia. 


La segunda es "A la sombra de un león", escrita por Joaquín Sabina, pero mi versión favorita es la que hizo Soledad Giménez para el disco "Entre todas las mujeres". Va de un loco que se enamora de la Cibeles, en Madrid. Y aunque parezca una locura, porque de eso va la historia, la Cibeles le corresponde. De nuevo, el loco hace una locura y acaricia la felicidad... hasta que los cuerdos se la arrebatan.


Creo que era Calderón de la Barca el que decía algo así como que cuando el amor no es locura, no es amor. Así que a lo mejor son los locos los que más y mejor aman... A lo mejor teníamos que volvernos todos un poco más locos...


miércoles, 18 de diciembre de 2013

Evitar el naufragio.

Espera, sin saber qué, pero espera.
Trémula, agitada por el vaivén del mundo.
Sus ojos vagan, buscando asidero:
quizá una sonrisa en un rostro desconocido.
No la encuentra, pero espera,
batallando en silencio contra el miedo.
Entrelaza sus manos temblorosas,
agitadas por la tempestad
y en su mirada se anuncia un naufragio.
Los párpados caen. Todo está perdido.

Pero entonces el relámpago y el trueno
agitan su cuerpo.
Sus manos, ahora firmes, buscan algo ansiosamente.
¿Quizá la salvación está en su bolso?
Deja sobre la mesa dos objetos insignificantes:
un pequeño espejo y una barra de labios.
Ella posa las manos en sus muslos,
los frota, respira hondo.
Y entonces ocurre.

La mujer se enfrenta al espejo.
Lo mira con desprecio, desde arriba. 
Titubea de nuevo y se muerde los labios
pero se adivina su determinación.
Toma la barra y la desliza,
acariciando la boca con delicadeza,
casi con ternura, ¿o quizás es pasión?
Sí, parece el beso de un amante
lo que se posa en su piel.
Yo la observo, y su boca entreabierta
me habla de pecados aún no cometidos,
pero prometidos.
Frota sus labios uno contra otro,
toma una servilleta y la besa.
Yo siento como si hubieran tirado
el oro por la borda.
Y de nuevo el espejo.
Se mira, de frente y de reojo,
desde arriba y desde abajo
y su mirada profunda queda fija, 
buscando algo en el frío reflejo.
Parece que lo encuentra, pues las comisuras
de su boca coloreada ascienden
y se enciende un faro.

Entonces yo avisto una isla.
Me acerco, con la esperanza de que,
aunque soy marinero inexperto,
mi nave pueda atracar en su sonrisa color vino.


***

Una mujer pintándose los labios es, para mí, una de las imágenes más eróticas que puede haber. Fijaos qué tontería, un gesto tan simple, pero para mí tiene un aura mágica. :)



¿Qué gesto cotidiano tiene algo mágico, especial, para vosotrxs? :)

Besos de colores.

Hoy, especialmente, besos de colores para aquellas personas que se empeñan en colorear mi sonrisa. 
Gracias. 

martes, 17 de diciembre de 2013

Premio + preguntas.

Ayer mismo -creo- recibí por primera vez en mi blog a Fani TT, que venía, como las buenas visitas, con algo para la anfitriona. En este caso, un premio:


¡Gracias Fani!

Fani dejaba a los nominados 11 preguntas que responder. Allá voy. 

1.- ¿Qué llevas en tu bolso?

Esta es la típica pregunta que se les hace a las mujeres, ¿verdad? No sé, supongo que alguien espera todavía que alguna responda que lleva un kit para arreglar naves espaciales, jaja. No sé, depende del día, pero cosas que no faltan en mi bolso: pañuelos de papel, un cacao de labios (por lo menos), algún bolígrafo, la cartera y la agenda, así que yo recuerde. 

2.- Dime un juguete de tu infancia que recuerdes especialmente 

El primero que se me viene a la mente es el Gusiluz que mi hermano ahogó, en paz descanse. El segundo, uno que me requetencantaba, el "Diseña tu moda": era una especie de círculo dividido en 3 secciones, que permitía combinar partes de arriba de vestir, partes de abajo, y diferentes caras. Luego se marcaba el modelo elegido con una especie de cera negra, y ¡a colorear! :) Me pasaba las horas muertas con ese juguete. 

3.- De vivir de nuevo, ¿qué te gustaría ser?

Pueeeees.... No sé. Supongo que, para empezar, un hombre. Por ver cómo es ser tío. Y dedicarme a algo relacionado con la música. Sí, es verdad, no he aprendido nada en esta vida acerca de elegir profesiones con futuro y estabilidad xD

4.- ¿Por qué decidiste iniciar un blog? 

Bueno, esto creo que ya lo he contado varias veces: soy muy de blogs. Y tenía uno personal, que empecé en el primer año de universidad y que me traía malos recuerdos que me bloqueaban: no podía escribir con regularidad. Y la culpa es del blog, porque ya veis que aquí no paro XD

5.- ¿Cuáles son tus temas favoritos? 

¿Temas? ¿De qué?  De lo que más escribo por aquí son cosas personales, y, de tanto en tanto, de educación/filosofía y/o actualidad. Pero poco. No sé si era a eso a lo que se refería la pregunta XD

6.- ¿Qué te gusta leer en otros blogs? 

Pues un poco de todo. Ahora estoy muy enganchada a blogs personales, en los que la gente cuenta cada día una cosa, porque la vida de las personas tiene un poco de todo. Y si es en tono humorístico, mejor que mejor.

También leo reseñas de libros, pelis o series, y algún que otro blog de belleza, aunque esto último cada vez menos.

7.- Un olor 

Uhmmmm... ¡El olor a panadería! Pan recién hecho, bollería, ....¡ñam! xD

8.- Un hobby 

La lectura. 

9.- Un sabor 

El del chocolate negro.

10.- Un lugar al que te gustaría ir y aún no conoces 

Pues mira, ya que lo decía Fani en su post, Asturias, por ejemplo. 

11.- Un animal y por qué lo has elegido.

Un erizo. Porque me identifico mucho con ellos: soy de "ni muy lejos ni muy cerca". 


¡Ale, hecho!

Ya sabéis que yo soy un poco punk con estas cosas y paso bastante de las reglas. Ahora tendría que nominar al personal, ¿problema? Os nominaría a muchas, y a lo mejor no estáis por la labor de responder preguntas y os pongo en un aprieto. Así que yo opto por el self-service: sírvanse ustedes mismxs. Aquí les dejo mis preguntas. Si las respondéis y queréis que os enlace, dejadme un comentario con el link y lo añado :)

1.- ¿Cuál es tu primer recuerdo?

2.- ¿Cuándo y por qué has sonreído por última vez?

3.- Algo que te haga llorar (de emoción, tristeza, o lo que sea) y que no suela hacerle llorar a otras personas.

4.- Si tuvieras que cocinar para agradar a alguien, ¿qué le prepararías?

5.- ¿Cuál es la situación más ridícula en la que te has visto? (Si te da vergüenza, cuéntalo como que le pasó a un amigo/a xD)

6.- ¿Qué es lo último que has hecho y que te ha hecho sentir orgullosx de ti mismx?

7.- ¿Qué canción es tu "placer culpable"? (Una canción que todo el mundo considera mala, pero que a ti te gusta).

8.- ¿En qué película y libro te gustaría vivir?

9.- Si pudieses emparejarte con un personaje de ficción... ¿con quién sería?
 
10.- Cambiarías tu orientación sexual por... (persona o personaje, da igual)

11.- ¿Cuál es la última cosa amable que le has dicho a alguien? 

Así, si alguien tiene ganas de escribir un post pero está falto de ideas,... :) Me gustaría leer vuestras respuestas ^^

¡Besos y abrazos para todxs! :)

lunes, 16 de diciembre de 2013

Libro: La huella de un beso, de Daniel Glattauer


La culpa de que me haya puesto a leer este libro la tienen dos personas. La primera, Miss Marple, por este post. La segunda, Jack, que entre varios títulos de Daniel Glattauer me escogió este. ¿Será para bien o para mal? :P

¿De qué va el libro?

Max odia las Navidades, así que ha decidido marcharse a las Maldivas. El único inconveniente es su perro, Kurt, pero ha decidido poner un anuncio para ver quién se lo queda unos días. Katrin odia las Navidades, y el anuncio de Max le da una idea para escaparse. Sus caminos se cruzan, pero el camino no es tan recto como parece: Katrin tiene unos cuantos fracasos amorosos a sus espaldas y Max una fobia que hace muy, muy difícil eso de conseguir un final feliz. 

Hablando del libro...

Si no me gustase nada, pero nada nada leer, y me hubiesen dado este libro, probablemente me habría aficionado a la lectura instantáneamente. Así de bueno es. No es una novela que tenga que estar entre las obras cumbre de la literatura universal pero...¿y qué? A mí me ha hecho pasar uno de los mejores ratos entre letras de este año.

Este libro es una comedia romántica con mucho de comedia. La verdad es que yo me he divertido mucho, he sonreído una barbaridad y hasta he tenido que contener alguna carcajada, que aquí una servidora lee de noche, y a esas horas la gente de bien está ya descansando. Me ha gustado el estilo, sencillo, informal.  También me ha gustado la manera en la que los protagonistas se van acercando el uno al otro. Pero lo que más me ha gustado es que me he identificado mucho con ambos protagonistas. Quizá más con Max. No es solo que odie la Navidad, ¡es que también odia los domingos! :P No sé, supongo que por eso me ha gustado tanto, porque de tanto en tanto encontraba pasajes que parecían hacerme guiños. 

Si tenéis ganas de leer algo ligero, pero divertido, romántico, pero no ñoño, y que sea apropiado para estas fechas, navideño, os lo recomiendo. Se lee en tres ratos, y a mí particularmente me ha dejado un muy buen sabor de boca, y ganas de leer más cosas de este autor. 

Os dejo un trocito...

Por eso había decidido que este año se marchaba a las Maldivas. Lo cierto es que la idea era tan estridente que hasta le dolía. Pero estaba decidido a sufrir las Navidades a pleno sol. Quería darle un gusto a la piel; aunque ella a él no le regalaba nada. Por cierto, habían pronosticado nieve para el día siguiente. Para el domingo. Espantoso. Max odiaba los domingos.

Este libro...

5/5
Ahora no sé qué empezaré, la verdad. Quiero algo breve, que me gustaría empezar la antología Diciembre en cuanto saliese, y no me gusta dejar libros a medias. ¡Qué dilema! Jaja.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Una pieza más en mi puzzle.

Hoy os voy a contar algo sobre mí. Algo más. Sí, vale, lo siento, soy una pesada. Este blog es un antro de egocentrismo y rollos varios sobre mi persona...aunque, para eso es mi blog, ¿no? Así, bueno, quizá podáis poner una pieza más en mi puzzle.

No soy una persona más especial que el resto de personas. Tengo mi idiosincrasia, pero no soy especialmente divertida, ni especialmente diligente, ni especialmente nada. Sobre todo, no especialmente buena persona. Con eso tengo un trauma porque, desde pequeñita, desde muy pequeñita, en mi casa yo he sido la lista, pero mi hermano ha sido el que tiene mejor corazón. Y a la gente que sabe no se le puede llevar la contraria. Soy relativamente normal. 

Pero hay algo que a lo mejor no os imagináis, dado que este blog es muchas veces un nido de penas y tristezas a veces, o de mala leche en otras. Lo que a lo mejor no os imagináis, pero que es verdad al 100% es que yo SIEMPRE sonrío a la gente. Siempre. No es que sea más feliz que nadie. De hecho, imaginaos el típico día en el que desde que te levantas todo te sale mal. Pues no importa, porque yo, cuando salgo a la calle, sonrío. A lo mejor he quedado con amigas y ese día no me encuentro especialmente bien, pero no importa, porque sonrío todo el rato. Es algo que me da algo de rabia, porque cuando sonrío mucho se me pone algo de cara de tonta. Pero no puedo evitarlo. Muchas veces, sonrío hasta cuando lloro de pena. Hasta cuando no tengo ganas de sonreír, ¡es automático!


Mi sonrisa es casi una función fisiológica, porque cuando me falta me encuentro mal. Ya sé que he dicho que sonrío siempre, pero todos los siempres son susceptibles de tener excepciones. Yo ahora mismo recuerdo un par.

Una fue durante el máster. No sé por qué, pero yo estaba en plan nubarrón insoportable. Pero mucho. Solía sentarme al lado o cerca de una compañera que, vaya, era también jodidamente sonriente. Sonreía siempre. Lo bueno de ella es que no solo sonreía su boca, sino también sus ojos. Mi compañera solo dejaba de sonreír cuando se ponía muy pensativa. Pero eso también le quedaba bien. En un descanso entre clases empezamos a hablar de cosas relacionadas con el máster y yo empecé a despotricar de mala manera, me puse súper negativa. Y no sonreía. Porque yo hasta cuando despotrico sonrío y meto chistes. Pero esa vez no. Entonces mi compañera, la que también sonríe, me paró los pies como diciendo que no todo sería tan negro. Y me dí cuenta de que estaba siendo una persona horrorosa, porque nada de lo que estaba diciendo ayudaba a nadie allí a sentirse mejor ni a mejorar en nada. Y además no estaba sonriendo. Me sentí muy mal toda la tarde, pero por suerte no me volvió a ocurrir. Seguí sonriendo día tras día. 


Otra fue hace un par de meses, tres quizá. Quedé con mis amigas de la carrera, como suelo hacer cuando voy a Valencia. Ya os he dicho otras veces que aunque hablemos de nuestros males, siempre nos reímos. La especialista en humor negro y amargo, como el café, es mi amiga R. Pues bien, quizá fue porque ese día R. no estaba, pero hubo un momento en el que no pude aguantarme, porque llevaba muchas cosas encima y porque pronto me tocaría volverme a casa y porque... cosas. Y empecé a llorar. En un sitio público. Y eran lágrimas de esas que dolían, de las que queman. Y no podía sonreír, ni siquiera pensar. Y me sentí tan mal durante los días siguientes... Porque cuando no vas a ver a alguien durante un tiempo es mucho mejor despedida una sonrisa, aunque haya lágrimas, que las lágrimas a secas...¡dónde va a parar!

Pero son excepciones, en serio. Sonrío mucho. Muchísimo. Tanto que casi es indecente. Tanto, que no suelo tener que forzar las sonrisas, más bien lo contrario porque, a pesar de todo, hay situaciones en las que una sonrisa no queda bien. 

Esto es solo para que lo sepáis. Que sonrío. También cuando escribo aquí sonrío. Así que aunque leáis algo muy triste, imaginadme sonriendo. Me gustaría poder enseñaros siempre mi sonrisa pero a veces se ven más otras cosas. Pero creedme, está ahí: detrás de todo lo que veis, hay una sonrisa casi perenne.


sábado, 14 de diciembre de 2013

¿Qué he hecho yo para merecer esto?

Llevo un par de días dándole vueltas a la misma pregunta. ¿Qué he hecho yo para merecer esto? Es una de esas preguntas a las que no se les encuentra respuesta, por más que la busques.Y a pesar de ello, seguimos buscándola.

Normalmente cuando nos hacemos esta pregunta es porque la vida nos ha tratado mal. Yo también lo hago. Y cada vez con más frecuencia, casi constantemente. ¿Qué he hecho mal para estar en esta situación? ¿Por qué no encuentro trabajo? ¿Por qué se nos ha tenido que complicar tanto la vida? ¿En qué me equivoqué? ¿Cuándo empecé a torcer el camino de mi vida? Y muchas preguntas igual de dramáticas y estúpidas.

Pero no siempre es así. Y no ha sido así estos últimos días. A veces me pregunto por qué tengo tanta suerte en algunas cosas. O por qué me siento tan querida por gente tan lejana, que apenas me conoce. Tan valorada. Y me da un poco de miedo, porque no creo ser tan buena, ni tan simpática, ni tan agradable, ni tan... nada. Y sin embargo ahí están: kilotones de cariño que me llegan. A veces en forma de post. A veces en forma de tuit. O de email. O de carta. Otras veces en forma de detalles. Me da miedo no ser digna de tanto. Y me da miedo no saber querer tantísimo de vuelta. Quedarme corta. Porque estas personas no se lo merecen.


A veces, en medio de toda esta mierda, y perdonadme la palabra, me siento feliz. Feliz porque a pesar de todo, y aún en medio de mis tristezas y angustias varias, puedo encontrar motivos para estar agradecida. Agradecida porque no me falta nada material que pueda necesitar. Pero también agradecida por mucha de la gente que la vida me ha puesto en medio del camino. Por su cariño y sus palabras. Por su comprensión y su ayuda. Por cosas que te cambian el día y hasta la vida. Y agradecida porque aún sé buscar la belleza, lo bueno de las cosas. En una taza de chocolate caliente, en mandar tarjetas manuscritas, en un libro que te sorprende y te hace reír, en los gestos de la gente, en un bolígrafo nuevo, en una canción que te recuerda a alguien o en los éxitos de otros. Puedo sentirme afortunada porque, a pesar de todo, no me creo que todo sea una mierda. Me vale con que alguien me cuente que su hijo se sabe los diálogos de Star Wars, o con que alguien me diga que el mundo no sabe qué se pierde conmigo, o con darle a alguien unos minutos de felicidad, una ilusión o una sorpresa. Mientras no cedamos no todo será una mierda completa. Y eso está bien. Donde no hay mierda hay esperanza. 



Gracias a toda la gente que de una manera u otra hace hueco para la esperanza en mi vida. :)



viernes, 13 de diciembre de 2013

Libro: Aumenta el Calor, de Richard Castle.


Tercera entrega de la saga Nikki Heat de Richard Castle. Como buena friki de Castle que soy tengo que leerlos todos. ¡Ah! También es un incentivo ver si encuentras referencias a Firefly. Más bien ver si las hay, porque si las hay las encuentras, no son nada sutiles :P

¿De qué va el libro?

El invierno está siendo crudo en Nueva York. Un sacerdote aparece muerto en un antro sadomasoquista con evidentes signos de tortura. Un caso más para Nikki Heat, de no ser porque parece que el mundo entero conspira para que no llegue a resolverlo. ¿Lo conseguirá esta vez la prometedora detective?

Hablando del libro...

Primero de todo quiero decir que, de los tres libros de Castle que he leído este es el que más me ha gustado hasta el momento. Me ha enganchado muchísimo, pero mucho. La verdad es que a la investigación del caso de homicidio se suman otras cosas: la promoción de Nikki a teniente, líos de celos con Rook, el capitán Montgomery que está más raro que un perro verde,... Además, el caso de asesinato cada vez se vuelve más y más lioso. Hay muchos calcetines desparejados, que diría Nikki Heat. Y esta vez, por una razón que no voy a contar, Nikki tiene más difícil investigar que nunca. 

La cosa es que me he devorado el libro. Y que me ha gustado mucho. Con los libros policíacos es bastante fácil sorprenderme: yo nunca sé quién es el asesino si no hay un mayordomo. Pero en este caso es que me ha requetesorprendido.Y no solo por eso... Tengo ganas de coger el siguiente, pero tengo que esperar a Jack... :P

Por supuesto, hay paralelismos con la serie, y si tenemos buena memoria podemos encontrar datos aquí y allá de los diferentes episodios.

Os dejo un trocito...

No puedo evitarlo, he estado un par de días un poco monotemática, y anoche me encontré esto leyendo, y no he podido dejarlo pasar...

Hubo una breve salva de aplausos, que ella interrumpió extendiendo las manos. Cuando se volvió a hacer el silencio, continuó-. Y por esa misma razón rechazo, con todos mis respetos, la promoción a teniente.

Decir que la audiencia se había quedado muda de asombro sería decir poco. Aquellos graves policías veteranos de carrera con cara de póquer estaban visiblemente aturdidos. Phyllis Yarborough no lo estaba menos, y negó con la cabeza mirando a Nikki antes de buscar al resto en busca de algún tipo de explicación.

- Para no parecer desagradecida, porque me siento verdaderamente agradecida, les ayudaré a entender por qué he tomado esta decisión volviendo a lo que he dicho hace unos instantes. Este es el trabajo de mi vida. Me uní a la policía para ayudar a las víctimas del crimen y, con el paso del tiempo, mi trabajo me ha ido gustando cada vez más, si cabe, gracias a la posibilidad que este me ofrece de poder colaborar y hacer amistad con los mejores policías del mundo. Pero el hecho de que me concedan este ascenso, además de algunas experiencias personales que he vivido en las últimas semanas, me ha hecho darme cuenta de que subir de escalafón implicaría alejarme de las calles. Alejarme de la razón por la que soy una policía de Nueva York. La administración es un trabajo importante, pero mi corazón no está en las estadísticas, en las agendas y todo eso.

Este libro...


5/5

Ahora voy a empezar un libro de Daniel Glattauer, tomando la sugerencia de Miss Marple. En concreto, empezaré La huella de un beso. Además, es cortito, y no quiero enfrascarme en nada gordo...¡que Diciembre está al caer!

jueves, 12 de diciembre de 2013

Bobos cantarines.

Ayer escribí un post por el que algunx de vosotrxs me ha felicitado. Hay quien me dice que le ha gustado y hay quien me dice que se siente identificado. Bueno, si así es, creo que se trata de una buena señal. 

Aunque me alegro de que os haya gustado el cuentecillo, he de confesar que el post no tiene demasiado mérito: es casi una historia real. Un poco adornada, con una pizca de esto por aquí y de aquello por allá, pero la historia no me pertenece. Soy una ladrona de momentos, tengo que reconocerlo. Pero me parece una historia bastante ilustrativa y por eso tuve que contarla.

Me recuerda a una canción que me gusta mucho: Make your own kind of music, de Mama Cass Elliot. Seguro que la habéis escuchado alguna vez. 


Efectivamente, aunque no deberían, nos dicen que hay una única canción que merezca la pena cantar. Que hay que cantar como Dios manda, que se diría por aquí. Y uno de los versos de esa canción dice que tienes que llegar lo más alto o lejos posible en la vida. Nada que objetar a esa afirmación. A lo que sí se puede objetar es a lo que se entiende por llegar lejos. Cuando pienso en estos temas siempre me acuerdo de cierta dependienta a la que no dejan de decirle que podría ser mucho más, con lo lista que parece. Supongo que se sienten autorizados a juzgar que no ha llegado lejos en la vida y, por ende, a imponer su vara de medir. Pero, aunque no la conozco mucho, tengo la sensación de que esta chica es feliz. Feliz de verdad. Y aún así, parece ser que no ha llegado lo suficientemente alto en la vida. ¡Cuántos quisieran! Porque no parece lista, lo es. Porque es feliz. Y porque tiene la valentía necesaria para vivir a su manera.

Con ese verso en la mente, los que cantan la misma canción a coro se empeñan en sentenciar que cada quien está en un lugar porque fracasó al intentar seguir subiendo. Y se sienten superiores y dignos de juzgarle, claro, sin pensar siquiera que cada quien tiene sus razones para hacer lo que hace y elegir lo que elige. Incluso dejar de subir.  Al menos, todos aquellos que hacen su propia música y no se dejan llevar por los pasos de baile de los demás. 

Cantad vuestra propia canción, bailadla a vuestra manera, aunque lo hagáis solos. Probablemente os tachen de bobos más de una vez. ¡Pero ojalá hubiese más de esos bobos por el mundo!

miércoles, 11 de diciembre de 2013

El bobo.

Piensa el necio que todos dirigen su vida neciamente.
Para ti, que eres mucho más de lo que la gente ve,
y muchísimo más de lo que entiende.


Hubo una vez un joven sencillo al que le llegó el turno de hacer el servicio militar: cuando la patria llama nadie puede hacerse el sordo. Así que el muchacho, nervioso, temeroso y emocionado, después de hacer todos los trámites necesarios, se marchó para el acuartelamiento en el que iba a pasar el siguiente año de su vida.

Para su propia sorpresa, y aunque era muy duro estar lejos de sus padres y hermanos, el joven se adaptó perfectamente a la vida castrense. Era diligente y trabajador, por lo que todos los mandos le tenían en muy alta consideración. También era amable y generoso, por lo que, aunque no era demasiado popular, sus compañeros le estimaban. 

Pasó el año y poco a poco se acercaba el momento de que les licenciasen y pudiesen volver a casa o les ofreciesen quedarse y trabajar para el ejército. Todos, militares y compañeros, sabían que aquel joven sencillo tenía un porvenir brillante en el cuartel. Pocos días antes de que acabasen el servicio empezó a circular un rumor entre las filas, en la cola de las letrinas y frente al rancho: que a aquel muchacho sencillo iban a ofrecerle un buen puesto al amparo de un teniente o un coronel, y que desde allí la carrera militar se le iba a hacer muy corta, aunque fuera a llegar lejos.

Como suele pasar siempre en estos casos, los compañeros que le tenían tanta estima empezaron a recelar y a hablar mal de él a sus espaldas: que si era un arribista, que si su familia tenía contactos con el Gobierno, que si era muy rico y el coronel quería casarlo con su hija,... Todo especulaciones sin fundamento, pero no por ello menos efectivas. En muy poco tiempo ningún compañero quería comer con él, ni acompañarle en las guardias. ¡Hasta dejaron de pedirle dinero prestado!

Llegó el día. Llamaron al muchacho por megafonía al despacho del coronel. Él acudió, tan rápido como siempre, y estuvo allí encerrado un largo rato. Cuando el coronel le abrió la puerta y lo despidió tenía cara de contrariedad, no así el joven, que sonreía como si le acabase de tocar en suerte un gran premio.

"Le han ofrecido un gran puesto", empezaron a murmurar, "seguro". Y cuando alguien se atrevió a preguntarle, él les contesto que sí, que así era: le habían ofrecido un gran puesto, uno que le encantaría desempeñar el resto de su vida. 

Imagínense las risas cuando, después de acabar todos licenciados, sus antiguos compañeros le vieron vigilando el cruce frente a un colegio, ayudando a pasar a los colegiales. Sí, vestía un uniforme verde, de tejido militar, pero no cargaba galones, ni tenía rango. 

- ¡Miren en qué quedó el niño bonito de los mandos, chicos! ¡En una niñera! 

Todos reían. Se felicitaban diciendo que no sería tan listo, ni tan trabajador, ni tan buen militar, cuando le habían degradado a aquel puesto. Y se sentían bien, porque al fin y al cabo, el que creían que era el mejor entre ellos no era tan bueno. Ni siquiera se pararon a pensar en qué significaba aquello para el resto. Prefirieron, entretanto, ponerle un apodo: "El bobo". 

El bobo siguió trabajando por muchos años en el cruce del colegio y aguantando las risas de los militares. Su historia se hizo chiste y todos los nuevos reclutas la conocían apenas cruzaban la puerta del acuartelamiento: ese es el torpe que no llegó ni para militar, vean. Nadie nunca le hablaba, ni él reprendió nunca a nadie por reírse. Simplemente sonreía a los escolares. Parecía feliz.

Pero un día otro joven sencillo, tras meditar mucho su historia, decidió ir a preguntarle. Tenía miedo de acabar convertido en otro bobo, así que quiso saber qué truncó una carrera militar tan prometedora. 

Antes de responder, el bobo suspiró.

- Mire joven. ¿Sabe por qué no quise ser militar? ¿Por qué no quise tener una carrera brillante, y ascender, y mandarles a ustedes? Porque nunca me sentí lo suficientemente justo para mandar sobre otros, ni lo suficientemente sabio para llevar un arma. Ni tampoco lo suficientemente irresponsable para que otros, que probablemente no sean más sabios o justos que yo, me dijesen qué hacer con un arma que no soy lo suficientemente sabio para llevar.

Días después, un bobo más ayudaba a los niños a cruzar la calle del colegio.

martes, 10 de diciembre de 2013

Açò és mel // Esto es miel.

El título de este post es una expresión que usan los valencianos para decir que algo está muy bien. Y creo que está muy acertada, porque la miel es és mel (¡toma tautología!). También podrían haber inventado algo como açò és pa (esto es pan), pero lo cierto es que no suena tan bien. Y es que la miel mola. A mí me encanta. Por eso, comparar algo con la miel es todo un cumplido.



El pueblo tiene cosas buenas. Algunas, al menos. Y casi todas relacionadas con la comida. Por ejemplo, aquí tomamos aceite de oliva DE VERDAD. Nada comparado con lo que venden en los supermercados. Y las verduras de la huerta de mi padre son una pasada. Hasta las acelgas. Y luego está la miel.

Resulta que aquí hay una familia de apicultores que, aparte de hacer sus negocios con empresas o lo que sea, también vende miel a particulares. Y es la miel más rica del mundo, de verdad. Cuando he estado en Valencia y me he quedado sin miel me ha tocado comprar de diferentes sitios, pero nada comparado a la miel de mi pueblo, ¡y eso que yo no soy muy sibarita con la comida! Pero aquí noto la diferencia, de verdad.  

Cuando llega el invierno, no me puede faltar la miel. Tiendo a tener problemas de garganta, y para esas cosas un vaso de leche bien calentito con una cucharada de miel es mano de santo. También para cuando se resecan los labios y se levantan pielecitas: se mezcla un poco de miel con un poquito de azúcar y se frota por los labios suavemente. Después se deja reposar. ¿Cuánto tiempo? Pues hasta que haya desaparecido a fuerza de lametones. A mí me dura poco, si os soy sincera.



Pues bien, esta tarde me he ido a por miel, con mi frasquito de cristal. Me gusta mucho ver cómo lo llenan: ponen el frasco bajo una especie de grifo y la miel va deslizándose lentamente, casi diría que con elegancia, hasta llenarlo. Me encanta que la miel no tenga prisa. Después me he vuelto para casa, con mi frasco lleno del dulce manjar entre las manos, casi abrazada a él, pensando en los pequeños tesoros que tenemos al alcance de la mano y en los que no solemos reparar. Y sonriendo como una tonta por la calle. Porque hay que buscar razones para sonreír, por pequeñas que sean. 



Queridxs, tomad miel: la vida ya es bastante amarga a veces.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Se me acaba la paciencia y la salud mental.

No estoy bien. Me doy cuenta de que no estoy bien. Esto sería un problema menor si fuese una cosa mía, claro. El problema es que el país no está bien. Que mucha gente en este país está fatal. Y que digan lo que digan, la cosa parece que va a ponerse aún peor.

¿A qué viene esto hoy? A que me he descubierto disgustada, hecha polvo, porque no iba a poder trabajar gratis. Así son las cosas. No es normal que salgan prácticas en educación, pero en Castilla - La Mancha se han sacado de la manga un programa que se llama "Formación en el Aula" y que consiste, básicamente, en hacer otra vez LO MISMITO que se hizo en las prácticas del Máster de profesorado: ir a clase, acompañando a un profesor, ayudarle, dar alguna clase, etc.  La recompensa a este trabajo son unos créditos de formación permanente para el profe, y créditos de formación para el profesor en prácticas que aportar en procesos de oposiciones, por ejemplo. 

En un primer momento, cuando se convocaron, Filosofía no estaba entre las especialidades convocadas. Pero luego lo cambiaron y apareció. Y yo tenía ganas, ¿sabéis? Volver a un aula a lo mejor me recordaba por qué todo esto merece la pena. Porque, por si alguien tiene dudas, yo no estoy empecinada en hacer unas oposiciones para Secundaria por tener un trabajo fijo, sino para enseñar y aprender. O a lo mejor, quién sabe, me convencía de que lo mejor era mandarlo todo a tomar por saco y prostituirme. Sea como fuere, tenía ganas de salir de aquí y sentir que hago algo diferente. 

La remuneración por estas prácticas es cero. Y en mi caso tendría que pagar por hacerlas. Pagar por trabajar, sí, porque para empezar tendría que pagar el combustible del coche hasta alguno de los institutos de Educación Secundaria de la comarca. 

Pero no ha podido ser. Los institutos más cercanos donde hay una plaza de filosofía están a  una hora de aquí, más o menos. En tres direcciones distintas. Haciendo cálculos, ir al más cercano me supondría unos 1000 euros en combustible durante todo el periodo de prácticas. Y no está la cosa como para ir tirando. Aún así, he de reconocer que he dudado. Pero es mucho dinero que no me va a revertir en prácticamente nada. 

Y me he encontrado llorando. De tristeza, puede. Pero sobre todo de rabia. De ver que mi estabilidad emocional y mental depende de cosas como cuánto estoy dispuesta a pagar por trabajar. O de que los consejeros de educación de las distintas comunidades, o vaya usted a saber quién, decida que este año, pues que no va a haber oposiciones. O si las hay, las habrá de esto y de lo otro, pero no de lo tuyo, Bettie. 

No quiero decir que mi situación sea peor que la de otros, porque hay mucha gente peor que yo. Yo, por suerte, tengo un techo que cubra mi cabeza, un plato de comida en la mesa, y hasta turrón de praliné de trufa en un plato sobre el microondas, por si me apetece. Tengo ropa sobre el cuerpo y calzado en mis pies. Y una cama confortable donde dormir, cuando las neuras me dejan. Así que a lo mejor me vuelvo loca, pero no estaré desnutrida ni desnuda, cosa que otros no pueden decir. Pero esta situación está pudiendo conmigo.  No es solo la situación de la enseñanza. No es solo que aún no haya tenido mi oportunidad de ser profesora, y que probablemente no la tenga en mucho tiempo, y eso con suerte. Es todo. Mire para donde mire no veo más que ruinas del mundo que teníamos o creíamos tener, ya no lo sé.  Y no hablemos de las esperanzas. Mi plan más factible para salir de ésta es que me toque la lotería. Y juego. Por ejemplo: acabo de rellenar el formulario para trabajar en el Ikea de Valencia. Y en un proceso selectivo para 400 vacantes, que dura un mes, y en el cual, en 48 horas se inscribieron 20.000 personas, se necesita suerte, no me digáis lo contrario. 

Mirad que en el fondo no tengo mal corazón, y me cuesta desearle cosas malas a otras personas. Pero ahora mismo les deseo a todos los miembros del gobierno, a todos los políticos que gobiernan en las diversas autonomías, a todos los que hablan de recuperación, que sientan lo que yo siento. O lo que siente Jack. O lo que siente otra amiga, a la que despidieron hace poco. O lo que siente un enfermero, que he visto esta mañana en televisión, que tiene 300 euros en el banco y vive en una habitación cuyo alquiler le cuesta 380. O lo que siente alguien que se ve sin un duro y en la calle. O lo que siente alguien que ha dejado todo atrás para irse al extranjero y que no cree que vaya a poder volver. Y que vivan como vivimos nosotros. Porque la mayoría de ellos no han hecho más méritos que muchos de los que viven al borde de la indigencia por su culpa.

Y de verdad os digo que cuando intento pensar en algo que decirles lo único que me sale es un "¡Que os follen!", pero grande. 


domingo, 8 de diciembre de 2013

Película: "Super 8" (2011)

Desde que estrenaron esta película en 2011 Jack tuvo curiosidad por ella. La película de J.J. Abrams prometía recuperar el espíritu de las cintas míticas de los años 80, y eso es mucho prometer. Yo no sé con qué ánimo se dirigía Jack hacia ella, pero yo quería verla convencida de que iba a acabar diciendo: "No lo han conseguido". Pero, ¿sabéis qué? Me encanta equivocarme en estas cosas. 


Super 8 cuenta la historia de un grupo de amigos que están grabando un corto en el mítico formato que da título a la cinta. Pretenden contar una historia de zombies. El grupito es de lo más simpático. Tenemos a Charles, un niño regordete, amante del cine, que quiere escribir, dirigir y producir la película para presentarla a un concurso, y arrastra a todos los amigos, Martin, un chico larguirucho y un tanto cobardica que protagoniza el corto, Cary, un pelirrojo un tanto inquietante que siempre está pensando en explotar cosas y que es el que muere más veces en el corto y Preston, un chaval introvertido, tímido y muy majete que ha perdido a su madre hace poco en un trágico accidente y que es el que se encarga del maquillaje y otros menesteres.  A la producción se une una chica monísima, Alice.

Resulta que Preston y Alice congenian enseguida, pero por cosas de mayores, sus padres les prohiben terminantemente que continúen con su amistad. ¡Ja-Ja! Amoristad adolescente... No es tan fácil acabar con ella, y menos en una peli.

Bien, los chavales se escapan de casa en mitad de la noche para grabar unas tomas y desde el momento en el que Charles grita "Acción" eso es lo que hay: acción y más acción. Hubo momentos del metraje en los que, si hubiera sido verano, mi boca habría sido una fantástica trampa para mosquitos, porque no podía cerrarla.  No voy a desvelar demasiado de la trama, pero hay sucesos extraños, operaciones militares secretas, gente que desaparece, un ayudante de Sheriff testarudo y, por supuesto, unos adolescentes intrépidos que salvan el día. Y el mundo. Y todo.

¿Por qué hay que ver esta peli? Pues porque realmente te transporta a los años 80: tiene el espíritu de películas tan buenas como Gremlins o los Goonies: aventuras, amor, humor, misterios, amistad, ... Podría ponerse de moda esto, porque la verdad es que este tipo de pelis son de esas que si encuentras en la tele hacen que pares de hacer zapping, no importa las veces que las hayas visto. Además, los actores están tremendos. Los niños especialmente.

 No sé qué más deciros, no soy yo muy buena comentando películas. En eso, el bueno es Jack. Solo puedo añadir que el rato que dura Super 8 (Algo más de hora y media) se me pasó volando, que disfruté como una enana, que mi boca tan pronto estaba abierta, incrédula, como sonriendo. Y que hasta me emocioné con la historia. Es una peli perfecta para pasar un buen rato. Y si sois incondicionales de las pelis ochenteras, no os la podéis perder.


Os dejo el trailer:



En definitiva, esta película...

5/5

¿La habéis visto? ¿Os gustan las películas ochenteras? ¡Contadme cosicas! :)
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