viernes, 29 de julio de 2016

Peli: Gattaca (1997)




Hace AÑOS, pero AÑOS que tengo pendiente esta película. Aparece en todos los libros de texto de filosofía como película propuesta, me la ha recomendado un montón de gente y, además, es una distopía. ¿Cómo podía ser que no la hubiese visto hasta ahora? Pues mira, yo qué sé. Cosas que pasan. Pero más vale tarde que nunca.

¿De qué va Gattaca? Pues Gattaca nos sitúa en un futuro no demasiado lejano en el que impera un determinismo genético muy fuerte. Y digo determinismo con toda la intención: no es condicionamiento, no es que tener una u otra determinada información genética te suponga afrontar ciertas dificultades para hacer lo que quieres hacer, no. Es que si tienes una determinada información genética que es considerada deficiente (Inválidos, se les llama) se te cierran casi todas las puertas. Eso a nivel laboral y de estatus, pero no es la única cuestión. Me fascinó una escena en la que las mujeres acuden, después de haber besado a un hombre, a hacer test genéticos con la saliva que han dejado en sus labios para ver si son un buen partido o no. Tremendo.

En ese escenario, se nos cuenta la historia de Vincent, un niño engendrado por sus padres de manera natural, sin mediación técnica o médica. Cuando Vincent nace una sencilla prueba determina la fecha de su muerte, los posibles riesgos u enfermedades que podrá desarrollar y demás. Menudo palo, ¿no? Poneos a pensar...¿Os gustaría saberlo todo? 

Ni qué decir que los padres de Vincent, cuando deciden tener otro hijo, lo engendran in vitro, quitándose riesgos de enfermedades y casi a la carta. Y Vincent vive toda su infancia a la sombra de la perfección de su hermano Anton. 

Pues bien, a Vincent le fascina el espacio, quiere viajar allá fuera, lejos del mundo. Para ello tiene que trabajar en Gattaca y lo consigue...de limpiador. No importa que estudie o entrene hasta caer exhausto. ¿De qué sirve si un test de sangre, de saliva o un simple cabello pueden mostrar que eres "inválido"?

Así que Vincent decide saltarse los controles y luchar por su sueño. ¿Cómo? Pues de una manera muy dura. Pero él tiene claro que su sueño merece la pena. 

No quiero hablar mucho más del argumento -que ya he dicho bastante-, porque tenéis que verla. 

Debéis saber que sí, es una película de ciencia-ficción, una distopía, pero no creo que eso sea la cuestión fundamental, sino un escenario del que se sirven para contarnos una historia humana extrapolable al mundo actual (y eso es lo que me gusta de las distopías). Quizá por eso la parte de ciencia-ficción no está demasiado desarrollada: es el decorado de fondo. Lo verdaderamente importante de Gattaca, en mi opinión, es la historia personal o, mejor dicho, las historias personales, humanas. La de Irene, acomplejada por un fallo genético. La de Anton, que se siente en la obligación de ser mejor que Vincent. La de Vincent, a quien se le niegan todas las oportunidades. La de Jerome, que no ha sabido aprovechar su potencial. Estas historias podrían contarse en un escenario realista, desde luego, pero seguramente no les daríamos tanta importancia. Y, sin embargo, estas historias pasan día a día: hay quien no puede acceder a un trabajo por su sexo, o por el color de su piel, o quien no puede cumplir sus sueños por haber nacido pobre, o en un barrio marginal. Todas esas cosas pasan. 

Y si esto no os motiva bastante: UMA THURMAN. Divina. Tremenda. Genial. LA ADORO. 


Y, por último, una última razón: me parece que Gattaca trata MUY BIEN el tema del esfuerzo personal. No es una peli ñoña de autosuperación en la que todo va saliendo. No. El viaje de Vincent no es cualquier cosa. Tiene que renunciar a sí mismo y hacer sacrificios brutales, día tras día, para conseguir lo que quiere, y eso me gusta. Ya sabéis que las historias superficiales de éxito no me gustan nada

Yo qué sé. Vaya post de mierda que me ha quedado, ¿no? No me lo tengáis en cuenta, que no he dormido mucho. En resumen: que muy recomendable. 

¿La habéis visto? ¿Qué os pareció? ¿Os interesaría? 

¡Besos!


jueves, 28 de julio de 2016

Diez libros que me cambiaron la vida (y alguno más)

Hace poquito vi un vídeo de María Antonieta sobre los libros que le habían cambiado la vida. INSERTANDO VÍDEO SALVAJE:


En él, ella habla de que la gente, cuando acaba un libro que le ha gustado mucho, suele decir que el libro le ha cambiado la vida y demás. Yo coincido con ella en que no todos los libros que te gustan, o que disfrutas, te pueden cambiar la vida, ¡te desnortas, leñe! Ella reduce la lista de libros que le han cambiado la vida a 6. La mía tiene alguno más, pero es cierto que, como ella, he sido muy lectora. En los últimos años he leído alrededor de 50 libros al año, y llevo leyendo desde los 5 años, con más o menos intensidad, así que tampoco creo que diez o doce libros sea una cifra demasiado elevada. Allá vamos. 

El orden es aquel en el que se me han ido ocurriendo, no tiene que ver con su importancia ni nada.
  • Pippi Calzaslargas, de Astrid Lindgren.
Ya sabéis que Pippi es mi heroína. La serie me encantaba, así que cuando me regalaron el libro, lo devoré. Creo que, aunque en aquel momento no fui consciente, asimilé mucho de lo que Pippi era, y aunque nunca me ha salido ser tan genial y libre como ella, siempre lo he tenido en mente. Pippi, a la que siempre tengo presente, de una manera u otra, simboliza para mí el ideal de mantener la rebeldía de la infancia siempre, con todo lo que ello conlleva: la fantasía, la insumisión, cuestionarlo todo... 

  • El banquete, de Platón.

Fue el primer libro que leí en la carrera. El primero que me "recetaron", vaya. Yo no había leído filosofía como tal hasta ese momento, y la verdad tenía bastante miedo. Pero me encantó. El banquete es un diálogo sobre el amor, y es MA-RA-VI-LLO-SO. Ya os he hablado de él en el blog y he puesto algún fragmento. Lo disfruté muchísimo y me encantó leer las distintas teorías sobre el amor y demás. Además, me pilló en un momento de autodescubrimiento erótico y me ayudó muchísimo. 

  • Ciencia y feminismo, de Sandra Harding.

Otro libro que leí en la carrera, en una asignatura sobre teoría del conocimiento y feminismo. Lo escogí un poco al tun-tún, porque en aquel momento me parecía todo demasiado exagerado, como muy sobredimensionado y lo leí por cubrir el cupo, sin demasiado interés, pero he de reconocer que, pasado el tiempo, lo que leí caló y me ayudó a ver el mundo de otra manera y a darme cuenta de que la sociedad está construida a imagen y semejanza del hombre, y que ningún producto social o cultural escapa de eso. Supuso un gran cambio aunque, ya digo, tardé en asimilar la idea.

  • Sandman, de Neil Gaiman.

Esta obra es muy importante para mí. Primero, porque me mostró que el cómic no es una cosa de niños, y segundo porque me abrió todo un mundo de fantasía y me descubrió a Neil Gaiman, uno de mis autores favoritos. Cambió mi percepción de la literatura fantástica, abrió mi imaginación, me hizo sentir cosas fortísimas y se convirtió en mi religión. Así que, aunque va ligada a una experiencia dolorosa, no la cambio por nada.

  • Persépolis, de Marjane Satrapi.
Persépolis es una especie de autobiografía de Marjane Satrapí, en la que explica cómo la Revolución Islámica de Irán (que no fue tal en un principio) cambió y marcó su vida. Este libro me ayudó a quitarme un montón de prejuicios sobre Irán, sobre el Islam, sobre la inmigración, sobre la pobreza... En fin, que me abrió muchísimo la mente y es muy importante en mi vida. 

  • El harén occidental y El harén político: el Profeta y las mujeres, de Fatema Mernissi.
Pues es un poco lo mismo que con el anterior, pero de una manera más profunda. Para mi trabajo de Máster quise aprender un poco más del islam desde una perspectiva femenina, y acabé leyendo estos libros de Fatema Mernissi, y los adoré. El primero de ellos habla de la imagen que los occidentales tenemos del harén, y como difiere de la que los musulmanes tienen del harén, de cómo vemos el harén material, pero obviamos el harén de tiempo en el que las mujeres occidentales estamos encerradas (más invisible y, por tanto, más peligroso y más brutal). El segundo habla del papel de las mujeres en lo público en el Islam y utiliza, sobre todo, referencias a textos sagrados para apoyar la idea de que la mujer no tiene por qué estar confinada a lo privado. Me gustaron muchísimo y también me impactaron mucho.

  • El milagro del teísmo, de J. L. Mackie.
Otro libro que leí en una asignatura de la carrera. En él un autor habla, desde un punto de vista ateo, del teísmo, examinando y rebatiendo argumentos a favor de la existencia de Dios. Una parte importante es la de la existencia de milagros, cosa que se rebate. Sin embargo, hay una conclusión muy chula, que es que hay un milagro que no puede rebatirse: el de que la gente crea en Dios habiendo tantas pruebas que muestran que esa creencia no tiene fundamento. Y nada, que me pilló en un momento de crisis de fe y me gustó mucho leerlo. Creo que llegó en el momento adecuado. 

  • 1984, de Orwell y Un mundo feliz, de Huxley.
Los pongo juntos porque los leí juntos y me cambiaron juntos. Fueron mis primeras distopías y me dejaron enganchadísima al género. Leyendo estos dos libros me di cuenta de que esas cosas tan horrorosas que a veces imaginamos en un futuro lejano pueden estar pasando ya y no les prestamos atención porque son algo cotidiano. A partir de la lectura de estos dos libros empecé a examinar el mundo con otros ojos y a cuestionarme muchísimas cosas. Y así estoy yo, como una puñetera cabra. La culpa es de la ciencia ficción distópica, lo siento.

EXTRA:

Hay dos libros que tengo que mencionar, aunque no me hayan cambiado la vida como tal, pero sí forman parte de mi vida por alguna razón, así que los pongo como extra. Allá van.

  • La voz dormida, de Dulce Chacón.
Es el libro que más veces he releído y, de lejos, el que más veces he regalado. Es un libro que leí con 16 añitos, el primero que me hizo llorar a moco tendido, y bueno, es que me lo sé casi de memoria. Uno de mis libros favoritos. Es cierto que no cambió mi vida, ni mi manera de mirar al mundo, pero es parte de lo que soy y me marcó mucho su lectura. Vamos, que forma parte de mí, sin más.

  • Dueño del deseo, de Kinley MacGregor. 

Sí, he incluido una novela de Highlanders calentorros en mi lista, ¿qué pasa? xD Fue la primera novela romántica (o rosa) que leí y cuando me acerqué a ella yo estaba llena de prejuicios, pero la disfruté TANTÍSIMO que me leí las otras tres de la saga y me hice fan de la autora. No he vuelto a encontrar una novela del género que me haya gustado tanto como esta saga (especialmente Nacido en pecado, ya lo sabéis xD). Es fundamental porque me quitó los prejuicios respecto de este tipo de literatura y, de no ser así, pues probablemente yo no habría escrito mi primera novela todavía, y creo que eso es algo bastante importante como para que esté en esta lista. 


Y ya está, eso es todo, hasta aquí. Espero que os haya gustado la lista, que me comentéis que os parece, si habéis leído algún libro de ella, o que me digáis qué libros os han marcado. ¡Hablemos de libros, bonicos! :)



miércoles, 27 de julio de 2016

Libro: Los puentes de Madison County, de Robert James Waller

Esta reseña puede contener spoilercillos si no sabéis nada de la historia ni habéis visto la peli ni nada. Así que, bajo vuestra propia responsabilidad. 



Hace algunos meses me encapriché de este libro y vi que en mi librería favorita de Valencia lo tenían de oferta. Jack tuvo a bien pasarse a por él y regalármelo. Y por fin, después de mi bloqueo lector, le ha llegado el turno y me lo he devorado. ¡Bravo!

¿De qué va el libro? 

Robert Kincaid es un fotógrafo freelance, errante, intrépido y solitario. Un trabajo sobre los puentes cubiertos del condado de Madison hace que sus pasos se crucen con los de Francesca Johnson, una ama de casa con un espíritu mucho más grande que la vida que le ha tocado en suerte. La historia de amor apasionada está servida. 

Hablando del libro...

Bueno. Bueno. BUENO. A ver, yo había visto la película, y me encantó, y yo era de las que le gritaba a la pantalla: ABRE LA PUÑETERA PUERTA Y ECHA A CORRER. Porque sí, porque yo soy así, una irresponsable y una romántica de mierda en el mal sentido, supongo. Y no sé, la verdad es que esperaba que el libro no estuviese a la altura, quizá porque la peli dejaba el listón alto. Pero me equivocaba.

¿Qué es Los puentes de Madison County? Pues es una novela sobre una breve y apasionada historia de amor que, no obstante, puede pisar algún callo. De hecho, yo he conocido a personas a las que la historia no les acababa de gustar porque INFIDELIDAD. Pero es que yo creo que este libro no es para hacerle consideraciones morales, sino para sentirlo fuerte. 

El personaje de Robert Kincaid, bueno, es un personaje solitario, y creo que ese era su sino y que, aunque a veces echa de menos cosas, ha nacido para estar solo. Pero el personaje de Francesca está tan fuera de lugar allí, en la granja... Es una mujer con estudios, con grandes aspiraciones, una italiana apasionada llena de ansias de poesía y de arte... que ha acabado viviendo en un pueblo de mala muerte rodeada de gente que no le aporta nada. Que sí, que fue su decisión, pero tampoco era fácil. Así que me ha sido imposible no empatizar con ella. 

La historia desborda pasión. En un principio pasión física. Por ejemplo, son muy recurrentes las observaciones de Francesca sobre el cuerpo de Robert, algo que me chocó, porque Robert parece enigmático, interesante, vivido... No parece que lo físico sea lo más relevante. Pero claro, es que desarrollé una teoría al respecto.


Pero es cierto que, en apenas cuatro días, uno puede detectar como esa complicidad entre ellos, que se manifiesta sobre todo a través del sexo, llega mucho más allá. Que el sexo puede ser muy emocional y muy expresivo, ojo.

Hace un rato comentaba con Letraherido que la historia es perfecta tal y como es, porque es muy real. Es cierto que, a pesar de toda la pasión y de todo lo que Robert le ha hecho sentir, Francesca tiene unas responsabilidades, un marido y dos hijos, y no puede huir de ellas como haría una adolescente sin cargas. Pero en realidad es que Francesca no lo hace solo por eso, y creo que esa parte pasa más desapercibida: Francesca se queda porque ella sabe que el fantástico animal que es Robert está hecho para volar solo y que no se perdonaría frenarle. La verdad es que la reflexión de Francesca, sus razones, me han encantado, así como su manera de hundirse en la nostalgia de ese amor que duró cuatro días. Pero eso no quita para que yo siga gritando: ABRE LA PUERTA Y CORRE.

También es cierto, y no quiero cerrar la reseña sin decirlo, que este libro pasa por la típica historia de amor apasionada, pero también depende de cómo lo mires. Los puentes de Madison County da para replantearse muchas cosas, para pensar en qué concepto tenemos del amor, de las relaciones, de la pasión y hasta del sexo. De muchas cosas. Es romanticismo, pero de otra manera. A lo mejor es que las grandes pasiones son esas que no pueden asirse por mucho tiempo, yo qué sé. No me hagáis caso que estoy como un cencerro últimamente.

En fin, que he adorado la historia, lo apasionada que es, lo intensa, lo real... A lo mejor es por el momento, no sé, pero me ha parecido maravillosa.  Tengo el libro lleno de pegatinitas marcando citas xD

¿Recomendable? Sí, si os apetece una gran historia de amor. Porque las grandes, las más grandes historias de amor, son las dramáticas, y nadie va a convencerme de lo contrario.

Os dejo un trocito...

Más tarde él le dijo que, de alguna manera indefinible, verla quitarse las botas esa tarde había sido uno de los momentos más sensuales que recordaba. No importaba por qué. Él no se acercaba a la vida con porqués.
"El análisis destruye los conjuntos. Algunas cosas, las cosas mágicas, han sido hechas para permanecer enteras. Si uno las observa por partes, desaparecen." Eso había dicho.


Para una maniática del análisis y de darle vueltas a las cosas, como yo soy, esa frase es... Tengo que aprendérmela de memoria y, sobre todo, practicarla.

En resumen, este libro...



Ahora estoy en un momento de duda chungo. Quiero releer Buenos presagios, de Gaiman y Pratchett, pero tengo Instrumental ahí en la estantería, pendiente. Y claro, es que no sé si tengo el cuerpo para Instrumental ahora mismo, que me han dicho que es muy intenso y muy de remover cosas. Pero es que he leído la primera frase y... No sé. Seguramente le dé una oportunidad, y si veo que se me hace muy cuesta arriba, pues cambie a Buenos Presagios. Ya os iré contando, como siempre :)

Ah, y también estoy releyendo Estación de Nieblas, de Sandman. Jo-jo-jo.


martes, 26 de julio de 2016

Libro: Historia del corazón, de Vicente Aleixandre.


Me apetecía leer poesía, así que eché mano de lo que tenía más cerca. Tengo esta colección de El País desde hace diez años y mi intención es leérmelos todos, así que miré ahí y, bueno, acabé escogiendo este porque... Porque sí, supongo XD

¿De qué va el libro?

Pues es un poemario en el que Aleixandre habla, sobre todo, de las relaciones entre personas y, en particular, del amor y sus derivados. Hay, sin embargo, también espacio para otras cuestiones, como los recuerdos de la infancia.

Hablando del libro...

Pues como no tengo ni idea de poesía, intentaré hablar de mis impresiones sin meter demasiado la pata, no sé si seré capaz. Lo primero, supongo, es decir que me ha gustado. Unos poemas más y otros menos, pero me ha gustado. Me ha resultado un poco extraño el estilo de Aleixandre, que consiste, casi siempre, en versos muy largos que juegan con los límites de la poesía. Sin embargo, he encontrado en sus poemas un sentimiento muy fuerte, y en más de una ocasión he tenido que detenerme a asimilar lo que estaba leyendo, porque me ha parecido encontrar mensajes para mí en ellos. 

No he leído mucho más de Aleixandre, a parte de poemas sueltos, pero en este poemario, al menos, su estilo es bastante directo: no hay que retorcerse el cerebro ni el corazón para entender qué está queriendo decir, y creo que eso es algo que necesitaba ahora. 

¿Os lo recomiendo? Si os gusta la poesía, indudablemente. Y si no, hojeadlo si tenéis la oportunidad. Seguramente encontréis algún mensaje para vosotros.

Os dejo un trocito...

Difícil
¿Lo sabes? Todo es difícil. Difícil es el amor.
Más difícil su ausencia. Más difícil su presencia oestancia.
Todo es difícil... Parece fácil y qué difícil es
repasar el cabello de nuestra amada con estas manos materiales que lo estrujan y obtienen.
Difícil, poner en su boca carnosa el beso estrellado que nunca se apura.
Difícil, mirar los hondos ojos donde boga la vida,
y allí navegar, y allí remar, y allí esforzarse,
y allí acaso hundirse sintiendo la palpitación en la boca, el hálito en esta boca
donde la última precipitación diera un nombre o la vida.
Todo es difícil. El silencio. La majestad. El coraje:
el supremo valor de la vida continua.
Este saber que cada minuto sigue a cada minuto,
y así hasta lo eterno.
Difícil, no creer en la muerte; porque nadie cree en la muerte.
Hablamos de que morimos, pero no lo creemos.
Vemos muertos, pisamos
muertos: separamos
los muertos. ¡Sí, nosotros vivimos!
Muchas veces he visto
esas hormigas, las bestezuelas tenaces viviendo,
y he visto una gran bota caer y salvarse muy pocas.
Y he visto y he contado las que seguían, y su divina indiferencia,
y las he mirado apartar a las muertas y seguir afanosas,
y he comprendido que separaban a sus muertos como a las demás sobrevenidas piedrecillas del campo.
Y así los hombre cuando ven a sus muertos
y los entierran, y sin conocer a los muertos viven, aman, se obstinan.
Todo es difícil. El amor. La sonrisa. Los besos de los inocentes que se enlazan y funden.
Los cuerpos, los ascendimientos del amor, los castigos.
Las flores sobre su pelo. Su luto otros días.
El llanto que a veces sacude sus hombros. Su risa o su pena.
Todo: desde la cintura hasta su fe en la divinidad;
desde su compasión hasta esa gran mano enorme y extensa donde los dos nos amamos.
Ah, rayo súbito y detenido que arriba no veo.
Luz difícil que ignoro, mientras ciego te escucho.
A ti, amada mía difícil que cruelmente, verdaderamente me apartarás con seguridad del camino
cuando yo haya caído en los bordes, y en verdad no lo sepas.

En resumen, este poemario... 


Parece que voy saliendo del bloqueo lector. Estoy a punto de acabar Los puentes de Madison County, que me está gustando muchísimo, así que en breve tendréis reseña, probablemente mañana :)

¡Mua!

lunes, 25 de julio de 2016

Road trip to Córdoba

¿Habéis visto Elizabethtown? Hubo una época que estaba en Paramount Channel día sí y día también. En esa película aparece un "road trip", un viaje por carretera. Me gusta eso. Imaginad Estados Unidos, con lo grandísimo que es, coger una carretera y viajar, y detenerse solo en lugares señalados para visitar un bar, o un motel, o un monumento.

El otro día, mi padre y yo hicimos algo parecido. Tenía que entregar los papeles que solicitan a los seleccionados en la oposición y, aunque en teoría pueden entregarse en cualquier registro, ¿por qué no curarse en salud y entregarlos en una Delegación Territorial de Educación andaluza? Me habría ido en tren otra vez, a pasar unos días, pero cuando se lo dije a mi padre me propuso hacer el viaje en coche, ir y volver en el mismo día. Yo le dije que me parecía bien, que así podíamos turnarnos al volante, pero no lo consintió. Bueno, yo fui la encargada del GPS :)

Así que salimos temprano por la mañana el viernes y emprendimos el camino a Córdoba, otra vez. Esta vez, con mucha más alegría que las últimas, las cosas como son. Disfruté del paisaje, registré el nombre de los pueblos en mi memoria y sonreí, mucho, durante todo el camino.

Córdoba esta vez me recibió con los brazos abiertos: encontramos aparcamiento AL LADITO del sitio al que teníamos que ir, no había gente en el Registro, paramos en un bar y nos pusieron unas tapas riquísimas y @Kyol, que es un cielo, se acercó para que pudiese desvirtualizarlo, darle un par de besos y un abrazo enorme, que anda que no me ha costado. ¡CUATRO VIAJES A CÓRDOBA, @KYOL, CUATRO! Mira que te haces de rogar... 

Esta vez sí me gustó Córdoba. Mucho, además. Y pensar que ahora estoy cruzando los dedos por que me den destino por allí cerca... Alcolea estaría bien, que es casi un barrio de Córdoba, según me han dicho...  :P

Después de despedirnos de @Kyol (sí, mi padre también XD) salimos camino de Piedrabuena (Ciudad Real). Mi padre ha trabajado mucho tiempo con cosechadoras y ha viajado mucho por Castilla, Extremadura, Valencia y Andalucía, así que ha visto muchos sitios guays. Pero a él lo que se le quedan son los sitios donde se come bien, y quería que fuésemos a uno de esos sitios. Y yo, feliz, porque mi padre es el hombre de mi vida. Puse los datos en el GPS y nos llevó por unas carreteruchas que... ¡madre mía! xD Llegamos a comer a las tres, aproximadamente, comimos como reyes (no pude acabarme el menú) y después, emprendimos la vuelta hacia el pueblo. 

Llegué molida, pero contenta. Fue un día para recordar. Por todo, en general. 

Tengo que atesorar todos los recuerdos bonitos que me está dejando esta experiencia. 

Ains... 


PD: Cuando esto se publique, yo estaré viendo un desfile militar. Este verano, dentro de mis pocas posibilidades, me he propuesto improvisar, ver cosas, y disfrutar. ¡Alegría!

domingo, 24 de julio de 2016

En un instante (Kamikazes enamorados, de Quique González)

Se miran de lado, con los ojos llenos de cenizas. No deberían haberse visto pero, aun así, se miran. Y, a pesar de la niebla y la amargura, se sonríen. Ella primero. Él, reticente, después. 

En la estación todo es humo, y prisas, y movimiento, pero allí están ellos, casi parados. Ella mirando el billete. Él viendo a la gente pasar y pensando: "Hay que ver, sí que es guapa". 

De camino a su tren ella lo roza. Nada, apenas un instante. Y, a pesar de ello, por un momento, se encuentran en otra parte, lejos de la estación, del humo, de la gente. Ha sido como un relámpago, pero eso no quiere decir que no haya sido real: ambos lo han sentido. 

Van a alejarse pero, instintivamente, se cogen de la mano, como si temiesen caer. No se atreven a mirarse. La megafonía llama. Todo se acelera. Y entre sus manos, una decisión en un instante. Y todo en juego. 



sábado, 23 de julio de 2016

Libro: Jonathan Strange y Mr. Norrell, de Susanna Clarke



¡Poooooooooor fin! ¿Cuánto hace que empecé este libro? Dios, se me ha hecho eterno... XD Lo empecé con muchas ganas, pero acabarlo me ha resultado casi una tortura. Quizá no era el momento, puede ser, así que os aviso que, como no puedo hacer la reseña basándome en otra cosa que mi experiencia con el libro, a lo mejor no es muy fiable. O nada. Este libro tiene muy buenas críticas y me lo ha recomendado gente guay, así que será un caso de no sos vos, soy yo. Lo dicho, que no me hagáis mucho caso.

¿De qué va el libro? 

Pues el libro va de la lucha de un mago inglés, Norrell, para resucitar la magia inglesa. A principios del siglo XIX todos los magos ingleses eran magos teóricos, enfrascados en leer y discutir sobre magia (sobre todo en discutir) y sin plantearse siquiera hacer magia. Pero Norrell tiene grandes aspiraciones para la magia inglesa y quiere convertirse en el mejor mago de su tiempo, lo cual no es difícil cuando eres el único mago práctico de tu tiempo. La cosa se complica cuando toma a Jonathan Strange como discípulo, un hombre apasionado y muy dotado para la magia. ¡Ah, claro! Y también están los duendes... Todo el mundo sabe que no se puede hacer pactos con los duendes...

Hablando del libro...

Yo quería que me gustara. En serio. De hecho nada más empezar tenía grandes expectativas. Las relaciones entre los magos teóricos eran muy parecidas a las relaciones entre filósofos y me hizo mucha gracia. Cuando Norrell obró su primer acto mágico me interesé muchísimo por ver cómo seguía la historia. Pero a medida que el libro fue avanzando... No sé, no me acabó de cuajar. No llegué a conectar con la historia (salvando, quizá, el episodio en la Guerra de la Independencia española y algunos episodios puntuales a lo largo del libro, muy breves) ni con los personajes ni llegué a ver sentido a una trama que me pareció demasiado dilatada en el tiempo (y esto puede ser porque he tardado media vida en leer el libro). 

Ya digo que no sé si ha sido cosa mía o qué, pero la trama me ha parecido lentísima. El argumento da muchísimos rodeos para llegar a donde quiere ir, y no sé, de nuevo puede que sea yo, pero no creo que fuese necesario. Pero bueno, cada autor decide cómo cuenta su historia. 

En realidad no puedo decir que el libro esté mal escrito ni nada por el estilo. Quizá que da demasiados rodeos para mi gusto y que en muchas ocasiones no tienes muy claro a dónde va a parar la historia, pero eso puede haber a quien le guste. Y, en cuanto al final, pues supongo que por la misma desidia que arrastraba no me ha parecido la gran cosa. Sí tiene sentido, pero no sé, no ha habido fuegos artificiales ni nada por el estilo. No sé. Ha sido un libro que me ha dejado muy apática. 

Tengo que señalar que el personaje de Norrell sí me ha gustado mucho cómo está construido, aunque me haya caído muy mal xD Quien sí me ha caído en gracia ha sido Stephen. Y bueno, me habría gustado que John Segundus tuviese más protagonismo, no sé XD 

En fin, reseña mierder para un libro que, muy a mi pesar, ha pasado con más pena que gloria por mi vida XD Supongo que  más adelante será necesario que le dé una segunda oportunidad. 

Os dejo un trocito...

-Porque entonces tendría que asentir a lo que usted dijera, ¿no? No sé cómo acabarán usted y Norrell. He consultado las cartas, pero la respuesta es ambigua. El porvenir es muy complejo para que las cartas puedan explicarlo con claridad, y yo no acierto con la pregunta clave. Le diré lo que voy a hacer. Le haré una promesa. Si usted pierde y el señor Norrell gana, dejaré su servicio. Abrazaré la causa de usted, lo combatiré a él con todas mis fuerzas esgrimiendo los argumentos que más lo incomoden... y seguirá habiendo en Inglaterra dos magos y dos opiniones sobre la magia. Pero si él pierde y usted gana, haré lo mismo con usted. ¿Le parece esta respuesta lo bastante buena?

Ya me jode que un libro con fragmentos tan geniales como este me haya dejado tan indiferente. >_< 

En resumen, esta novela...


A continuación creo que empezaré Los puentes de Madison County. Mi estado emocional es el idóneo para leer una historia así. Porque también tengo pendiente Instrumental, de James Rhodes, pero voy a esperar un poco xD

Ya os iré contando. 




viernes, 22 de julio de 2016

Buenos y malos consejos para opositores.

He recibido dese ayer un par de emails dándome las gracias por contar el proceso de oposición con tanta honestidad y de manera tan abierta. ¿Y por qué no iba a hacerlo? Si puedo ayudar a alguien... Ya lo hice el año pasado, cuando aprobé, pero este año lo repito, porque sí, se puede aprobar Y sacar plaza a mi manera

¿Y cuál es mi manera? Pues hacer lo que he considerado bien. Pedir ayuda u opinión a gente de confianza, y tomar aquello que me parecía adecuado o razonable. Y, sobre todo, no heredar los imposibles de otros.  Así que voy a empezar con una lista de malos consejos que me dieron. Si es que se les puede llamar así...

MALOS CONSEJOS PARA OPOSITORES

  • Si no vas a academia/preparador no vas a aprobar nunca. FALSO. Sabéis que yo no tenía dinero para un preparador ni una academia, así que le eché trabajo, ganas y esfuerzo. Pueden aprobarse las oposiciones sin ir a una academia. Otra cosa es que necesitéis sentir una obligación, o que os marquen horarios, o simplemente puede que os dé tranquilidad estar apuntados a una academia. Pero si te sientes seguro, puedes hacerlo por ti mismo. 
  • Elaborar tus propios temas es tirar el tiempo y el esfuerzo. No faltará quien te diga que lo mejor es comprarse un temario de academia porque son los que utilizan los tribunales para corregir. No sé si será cierto o no, ni dónde lo será, pero en mi experiencia los temarios de academia son una patata y, al final, requieren casi el mismo trabajo: hay que retocarlos, resumirlos, añadir alguna cosa... Es cierto que yo tuve MUCHO tiempo para dedicar a la elaboración de mis temas, porque me pillaron todos los recortes y no se convocaron oposiciones. No quiero decir que esta opción sea la mejor, pero tampoco es menos válida. Como en todo, tú sabes el tiempo que tienes, tus circunstancias y demás. No te cierres puertas.
  • En tal sitio, si no tienes acento, no te sacas la plaza. Eso me han dicho a mí esta vez no sé cuantísimas veces. Y es cierto que Andalucía tiene la fama de ser un sitio difícil para la gente que somos de fuera. En mi experiencia, esta fama es infundada. Si yo tengo acento cordobés, que baje Dios y lo vea XD También tengo que decir que los compañeros que tenían la defensa el mismo día que yo eran todos de fuera de Andalucía. Que no os gafen, que no os metan ideas estúpidas en la cabeza.
  • Es imposible sacar la plaza si no tienes mucha experiencia. FALSO. Yo he trabajado este año y por un error burocrático, no me han contado la experiencia xD Así que he sacado la plaza con los puntos por el expediente académico, el superior de inglés y dos cursillos que tengo hechos (ni siquiera tengo todos los puntos de ese apartado, tengo menos de la mitad xD). Evidentemente, la fase de concurso es importantísima, pero lo que hay que hacer es centrarse en lo que depende de uno. Tener o no experiencia no es una de esas cosas. Hazlo lo mejor que puedas y no dejes que eso te desanime.  Evidentemente, depende del número de plazas, de la nota que saques, de la nota que saquen el resto... pero como he dicho: céntrate en lo que depende de ti.
  • Tienes que dedicar muchísimas horas al día o no sacarás plaza. Ya lo he dicho en alguna ocasión: en mis primeras oposiciones estudiaba a jornada completa, de lunes a viernes. No tantísimas horas como otros, claro. Los sábados y domingos descansaba. Estas oposiciones han sido distintas. Me he pasado el curso lamentándome porque no estaba estudiando (cuando vi la ratio opositores/plaza me fustigué muchísimo por haber perdido mi gran oportunidad xD A veces soy gilipollas XD). Y lo cierto es que trabajar y estudiar es más complicado, y eso que yo trabajaba a media jornada. Pero también mi actitud ha sido distinta: estaba cansada, y este curso me han pasado cosas buenas que quería disfrutar: la firma para publicar mi primera novela y mi trabajo. Quería disfrutar de cada instante de ello. Y es cierto que este curso las oposiciones me las he tomado con bastante calma (sí, me he quejado mucho, pero estudiar, lo que es estudiar... ) Y aún así... Lo que quiero decir es que cada uno tiene sus ritmos. Hay que estudiar, sí, pero lo importante es brillar, no quemarse antes de tiempo. 

BUENOS CONSEJOS PARA OPOSITORES.

  • Tómate la oposición como una carrera de fondo. Sí, es un topicazo gigante, lo oirás miles de veces, pero es cierto. Yo no corro, pero creo que el símil es bueno: si quieres correr una maratón tienes que tener estrategia, entrenamiento, saber dosificarte, aguantar los momentos de bajón, saber motivarte, avanzar aunque no veas la meta... Míralo así. Relativiza. Y, sobre todo, sigue adelante, aunque sea lento. 
  • Confía en tu criterio. Esto me lo dijo la madre de una amiga, también profesora de filosofía, allá en mis inicios como opositora. Encontré un fallo bastante gordo en un tema de academia (estuve consultando algunos mientras decidía si merecía la pena comprar uno) y me quedé algo confundida: ¿era posible que un temario de una academia tuviese un fallo TAN, PERO TAN garrafal? ¿Sería yo la equivocada? Le pregunté y me dijo que confiase en mi criterio, que había sacado la carrera y lo había hecho bien y que, con toda seguridad, podía juzgar si algo estaba bien o no, si me sonaba bien o no. Y sí, era un fallo del tema de academia. Me he aplicado esto a todo: las horas que dedico al estudio, cómo hago la programación, cómo organizo el tema, qué puntos toco más y cuáles menos... A todo. ¿Por qué? Porque es difícil defender algo de lo que no estás convencido o hacer algo tan pesado a la manera de otro. 
  • Cree en ti mismo. Sabes más de lo que crees. Puedes más de lo que crees. Eres más capaz de lo que crees. De verdad.
  • Huye del #Opocalipsis y de los consejos a granel. Tiene gracia, cuando estoy escribiendo este post, pero en serio: huid de los grupos de opositores histéricos. No digo que no os relacionéis con opositores, nada más lejos: pueden ser de ayuda, pueden echaros una mano, podéis compartir dudas, inquietudes... Pero huid del #Opocalipsis, de las espirales de fatalismo y negatividad, que son bastante comunes en grupos de oposiciones y demás. Opositores sí, pero opositores que os aporten cosas buenas :) Los malos ratos ya os los encontraréis solos :P Y, en cuanto a los consejos, ojito con esas personas que os hacen sentir que lo estáis haciendo todo mal. No tiene por qué ser así. Todos cometemos errores, pero no creo que estemos del todo equivocados. Escuchad lo que merezca la pena y utilizad lo que creáis que os conviene.
  • La oposición comienza con la publicación de la convocatoria. Ahí es donde empiezas a examinarte. Lee todo con cuidado, sigue todos los pasos con atención, cuida que todo esté como indica la convocatoria. Anda que no he dado este consejo veces, y aún así, a mí me ha pillado el toro  esta vez. Lo dicho: la presentación de solicitudes, de méritos, de documentos y demás es parte de la prueba. Leer y entender la convocatoria es el primer ejercicio. Y puede parecer una perogrullada, pero no lo es. 
Bueno, creo que ya paro. Espero que a alguien le sirva. Sabéis que, como siempre, si tenéis dudas o alguna cuestión específica, podéis preguntar en los comentarios o en el email. Contesto siempre.  Y no tenéis por qué hacerme caso xD 

Si estás opositando, o piensas hacerlo: ¡muchísimo ánimo! :)

miércoles, 20 de julio de 2016

Punto final. (#OpoBettie 4)

Las oposiciones son un proceso mejorable, pero ante todo y desde mi punto de vista, son un proceso bastante inhumano. Desde hace un par de días circula por ahí una carta de un profesor, un homenaje a un compañero opositor que murió sin saber que había ganado su plaza. En ella se menciona el caso de una chica que perdió a su padre mientras hacía la defensa de su Programación Didáctica. Conozco de primera mano el caso de una chica (maravillosa) que perdió a su padre mientras se preparaba las oposiciones. Embarazos, pérdidas, crisis, enfermedades... El mundo no se para, y la oposición tampoco. Y puede ocurrir (de hecho es lo más común) que ese esfuerzo y sacrificio no se vea recompensado.

Estas oposiciones, para mí, han sido un proceso complicado desde el principio. Por un lado, porque trabajaba: admiración infinita a todos esos interinos que, convocatoria tras convocatoria, se la juegan en las oposiciones. El último mes, por ejemplo, se ha juntado mi primer final de curso con las oposiciones. Os podéis imaginar lo que estudié desde finales de mayo. También por el desánimo: este curso no he estado nada motivada con las oposiciones. Arrastraba cansancio de tres años de estudio y, la verdad, lo que me apetecía era disfrutar de mis primeros alumnos. Y, al margen de eso, otras dificultades. Gente que se empeña en boicotearte y en ponerte las cosas difíciles. Gente que minusvalora el titánico trabajo que es preparar unas oposiciones. Y luego estoy yo, que no creáis que me pongo las cosas fáciles. He pasado buena parte del curso con dudas importantes sobre mi vida personal y he ido a tomar la decisión JUSTO en mitad del proceso de oposiciones, días antes de la encerrona. No ha sido ideal, la verdad, aunque hay situaciones mucho peores. 

A pesar de todo, tengo mi plaza. 




Y me vais a permitir que me eche flores. Estoy muy orgullosa de mí misma. Quienes me conocen un poco -y los que leéis este blog desde hace tiempo sois de esos- saben cómo ha sido mi trayectoria. Saben que mi familia es pobre. Saben que me prestaban los libros de lectura en el colegio. Saben que mis padres no tienen estudios. Saben que mi madre nunca quiso que estudiase (y no me lo perdona, ¿eh? xD). Saben que le eché muchas ganas y trabajo a la carrera, y casi más al máster. Saben lo que disfruté con mis prácticas y las ganas que tenía de ser profesora. Saben, también, que tuve que volverme a mi casa, después de casi 7 años viviendo fuera. Saben que estuve en paro desde que acabé la carrera. Saben que no tenía dinero para plantearme siquiera pagar una academia de oposiciones (y estando en el culo del mundo, ni os cuento). Saben que he tenido problemas de ansiedad. Saben que he machacado lo que no está escrito. Así que, aunque hace falta suerte en este tipo de procesos (así es, no puede decirse otra cosa), no me voy a cortar en decir que me lo he ganado. Que lo he sudado, lo he llorado y lo he trabajado MUCHO. Y que me lo merezco. Que esto es el fruto de muchos años de trabajo, muchos. De la práctica totalidad de mi vida. Pero es que también es el sueño de mi vida. 

También, desde luego, ha habido momentos dulces en esta, mi segunda oposición, de la que tanto me he quejado y con la que lo he pasado tan mal, a varios niveles. Conocer a Jorge en la primera prueba. El piso precioso en el que pasé unos días cuando fui a ver las notas y a entregar la programación. La cena de la noche previa a la encerrona. Los desvaríos tuiteros. La amabilidad de los desconocidos. Vuestro cariño, vuestro interés, vuestros ánimos. Ver Despeñaperros desde el tren mientras tarareaba "La huida", de Ismael Serrano. Y sí, alguien me lo dijo: atesóralo todo, hasta lo malo, porque lo recordarás con cariño. Y tenía razón: hoy aquellas lágrimas en el patio de la Mezquita adquieren otro significado. 

Y ahora vienen los agradecimientos. En primer lugar, por si alguno de ellos lo lee, querría dar las gracias a los miembros de mi tribunal, en Córdoba. He tenido suerte en mis dos oposiciones con los tribunales, pero es que este año ha sido fuera de serie: su amabilidad, su cercanía, su preocupación por nosotros... Y esos pequeños gestos que a un opositor le hacen un mundo: una sonrisa, unas palabras tranquilizadoras o un poco de ayuda para llevar los trastos al aula en la que se expone. Si algún día yo soy miembro de un tribunal de oposiciones (madre mía, que esto puede pasar, no lo asimilo xD) espero estar a la altura de los miembros del tribunal en el que conseguí mi plaza. Gracias por poner humanidad en un proceso que, como he dicho al principio, es tan inhumano.

Como no podía ser de otra manera, también tengo que dar las gracias a mis "fans" xD Un comentario anónimo me decía hace un par de días que media España estaba pendiente de mi suerte, que esta debía de ser la primera oposición que se retransmitía en directo. Pues bien: así soy yo. Os lo he contado todo (o casi todo), lo bueno y lo malo. Y vosotros habéis estado ahí para escucharme/leerme, animarme, apoyarme...  Todos vosotros, "desconocidos", si nos ponemos estrictos, habéis sido un apoyo tremendo. Me gustaría nombrar a algunas personas en particular, pero sé que me dejaría a alguien, así que, aunque quede feo: vosotros sabéis quiénes sois. Las y los de los emails, la profe que está pasando más nervios que yo, ese compañero que ha estado pendiente del teléfono para cualquier buena noticia, las y los de los mensajes privados por Twitter, y las que entran corriendo a ver si he puesto alguna novedad (xD), las y los de los comentarios en Instagram, mi contacto en Córdoba... Gracias especiales por aguantar mis nervios, mis dudas, mis inquietudes... Y por preocuparos por mí. (Ahora estoy llorando xD)

Y, como no, tengo que dar las gracias a mis alumnos. No lo van a leer aquí, pero me voy a preocupar de escribirles para que lo sepan y, por supuesto, de tomarles la palabra y visitarles en las fiestas del pueblo. Este curso, mi primer curso como docente, me ha confirmado que sí, que este es mi sueño, con lo bueno y con lo malo. Y ellos, mis chicos y chicas, me han enseñado a mí mucho más que yo a ellos. Ya lo creo.

En fin, pongo punto final a mi época como opositora (no la voy a olvidar nunca). Ahora, empieza una nueva aventura que, por supuesto, tendréis que tragaros. Ya sabéis, mi incontinencia verbal...

¡¡¡Seguimos!!!




martes, 19 de julio de 2016

Técnicas de relajación

Ayer decidí que, con toda mi histeria, no podía quedarme en casa, así que planeé coger el coche y marcharme hacia donde las ruedas y la carretera me llevasen. Pero luego recordé que necesitaba comprar una cosa y me dije: a Albacete a pasar la tarde.

Que yo diga de irme a Albacete en coche es... fuertecito xD 

Al final mi padre se apuntó y pasamos la tarde por allí, tranquilamente. Me compré lo que necesitaba, unos zapatos de oferta y una botella de vino por si acaso hay que brindar mañana. Y me comí un cono de tres chocolates. 

Cuando volvimos fuimos a la huerta dando un paseo y estuvimos haciendo una merienda-cena allí. Y mi padre, que parece que no, pero es muy perspicaz, estuvo emborrachándome. Bueno, eso es fácil, que una con dos vasos de vino, va servida. Pues tomé una cerveza y dos vasos de vino. Me duró la alegría hasta bien entrada la noche. Llevaba un buen rollo que ni os cuento. 

Y aún me dura. Pensaba que hoy estaría histérica, más, y no. Estoy bien, dentro de lo esperable. Bastante tranquila, desde luego mucho más que ayer. Esperando a mañana.

De momento ya tengo plan para esta tarde: quiero ver Mulan y Tangled en versión original. Y no descarto acompañarlas de vino, que ayer no me fue mal :P

Gracias a todas por los ánimos. Sois de lo que no hay. 

¡Muaaaaaa! 

lunes, 18 de julio de 2016

Breve actualización de estado: más histérica.

Ha salido la nota de la 2ª parte y bien. Peor de lo que esperaba, pero aún así, notaza global. Y yo no quería, pero me he puesto a hacer números con el baremo provisional. Y bueno, tal y como están las cosas, estaría dentro. 

¿Para qué narices me he puesto yo a hacer cuentas? Porque soy masoquista.

Mañana sale el baremo definitivo y puede haber cambios. Y en este caso, unas décimas pueden ser vitales para que yo me quede sin la plaza (o una diezmilésima). Y ahora la agonía es REAL. Creo que me va a dar algo antes del miércoles. 

Socorro. 


domingo, 17 de julio de 2016

Actualización de estado: histérica.

Hola, queridos seres de Interné, visitantes de este blog.

Mañana salen las notas de la segunda parte de las opos y el miércoles las listas de seleccionados. He pasado estos últimos días (desde el miércoles) bastante nerviosa. Bastante tirando a muchísimo. Y sobre todo, muy intratable, muy arisca y muy ausente. Y echando de menos. Eso también. 

A los nervios post-oposición y pre-notas se une un estado de desubicación salvaje que no ayuda nada. Total, que ando muy, muy necesitada de cariño y muy falta de quien me lo dé. Ya sabéis, culo del mundo, amigos repartidos por toda España y parte del extranjero... Esas cosas.

No obstante, he de agradecer a la gentecilla que ha intentado darme conversación, animarme y distraerme los intentos. Y pedir perdón en algunos casos: no estoy siendo yo misma. No es por ser drama queen, pero lo estoy pasando bastante peor de lo que dejo ver. 

Esta mañana, en cambio, me he levantado un poco mejor. He dormido bastante y bastante bien, y mi plan era irme a ver las motos con mi padre. Tenía ganas. Ir con mi padre al bar, tomar unas cervezas, ver la carrera mientras le comento las jugadas... Eso siempre me levanta el ánimo.


Además, me he quitado el antojo de queso frito, que en este bar lo hacen de muerte mortal:


Vaya, que ha estado muy bien la mañana. Pero después de comer la cosa ha ido cuesta abajo. He ido notando que me ponía nerviosa, así que he intentado echarme la siesta, sin éxito, y aquí ando, intentando llenar el tiempo. Por suerte tengo planeadas torturas para mí misma esta tarde. Y, ¿sabéis qué? Que creo que voy a ir a comprarme chuches para sobrellevar los nervios.

Ojalá hubiese conseguido quitarme las esperanzas, en serio. Lo he intentado: "Piensa que no hay oportunidad que valga, que lo has hecho lo mejor que has podido pero que ha vuelto a no ser suficiente". Pero hay algo ahí, algo que me sale de la boca del estómago y que me dice: "¿Y si sí? Esta vez te ha salido mejor que el año pasado. ¿Y si esta es la tuya?". Y me dan ganas de golpearme la cabeza contra la pared para que todo el mundo que vive dentro se calle.

En fin. Os mantendré informados.



jueves, 14 de julio de 2016

#ProyectoP es... "Pedazos" y...¡Elegimos la portada!

Hoy no iba a escribir, pero va, ya que he cogido carrerilla, vamos a ello. Además, los lectores del blog, que me aguantáis con tanto estoicismo, también tenéis derecho a opinar. 

Resulta que lo del poemario ya va estando más o menos. Bueno, a ver, le falta el prólogo y un último repaso y eso, pero vamos, que lo "gordo" ya está hecho. Así que esta tarde en un ratillo me he puesto a buscar imágenes (libres de derechos) para montarme la portada. Justo en ese momento he decidido el nombre, no penséis que lo tenía claro xD No soy ninguna fitipaldi con estas cosas y el tema de la tipografía lo llevo... mal. Pero bueno. Esto es lo que ha salido. Hay tres posibilidades:




He hecho una encuesta en Twitter preguntando, pero lo dicho, quiero que vosotros también opinéis. Teniendo en cuenta que es un poemario...¿cuál os gusta más? :)

¡Besos!

miércoles, 13 de julio de 2016

Respirar profundamente.

Hace algo más de un año hay cosas que no habría hecho. O que no habría creído posible hacer. Por ejemplo, coger el coche por placer, para viajar, simplemente. Sí, porque me apetecía y porque accedí a ir a una excursión planificada en diez minutos. Bañarme en un río. Disfrutar de la naturaleza (que yo soy muy poco campestre) y pasarlo bien, simplemente, sin pensar en nada más.  Y coger el coche de vuelta, y volver tarareando, y sonriendo, y dando gracias por haber hecho algo más o menos impulsivo. Y sentir que respiro profundamente otra vez.


martes, 12 de julio de 2016

¡Qué pacto ni qué pacto!

Esta mañana escuchaba en la tele la enésima opinión del enésimo experto sobre el enésimo intento de formación de Gobierno. Bueno, esto último no es enésimo, pero todo se andará. Entre las propuestas o cesiones que tendría que hacer el PP para que pactasen con él (que tiene guasa lo de hacer gala de diálogo ahora, después de cuatro años de rodillo) estaba la ley educativa. 

El experto en cuestión ha dicho que hace falta un pacto educativo que sea sostenible a largo plazo y en el que se despolitice la educación. "La educación es la educación, la política es otra cosa". 

Ajá. 

Pues lamento disentir del señor experto. La política está en todas partes. Toda decisión que se toma sobre lo público es una decisión política y las decisiones sobre la educación lo son. La educación no es algo neutral. Podría serlo, quizá, si entendiésemos educación como "contenidos", pero tampoco. Lo que se dice en un libro de historia, o de lengua, no es neutral. Pero es que la educación es mucho más que eso. Cuando elegimos un modelo educativo lo hacemos mirando al tipo de persona que queremos que salga de ese modelo. Y eso, amiguitos, también es una cuestión política: la del tipo de persona (y de ciudadano) que queremos.

El problema, creo, por tanto, no es que la educación esté politizada, sino que la política en España esté tan polarizada que no seamos capaces de llegar a un acuerdo sobre el tipo de ciudadano que queremos. Esa creo que es la cuestión: que somos incapaces de llegar a un consenso sobre los mínimos. Y sí, es así de crudo: sobre los mínimos. ¿Os acordáis de la Educación para la Ciudadanía? Era gracioso ver como aquellos que defienden el adoctrinamiento religioso dentro de las aulas se echaban las manos a la cabeza diciendo que aquello adoctrinaba. He dado Educación para la Ciudadanía, y es lo más INOCENTE y anodino que puede haber (hasta que di aquella clase sobre el Apocalipsis Zombi, claro xD).  Los contenidos son: valores constitucionales, qué es ser ciudadano, los derechos humanos, la igualdad, la seguridad vial... Pues ni en eso hemos llegado a ponernos de acuerdo.

Así que, permitidme que desconfíe de ese supuesto pacto educativo, porque si no saben ni sobre qué hay que ponerse de acuerdo... 


lunes, 11 de julio de 2016

Complejos de verano.


Ya os he contado alguna vez que pese a tener "razones" (si atendemos a los cánones social y mayoritariamente aceptados), no he sido una mujer excesivamente acomplejada por su físico. A ver, que tengo mis días, como todo el mundo, pero por lo general no me he dejado llevar por esos complejos, ni he impedido que me dejasen hacer las cosas que me apetecía hacer. Por lo general. 

Y es que, si cuando alguien es infeliz con su cuerpo, alguien aparece para decirle que no tiene motivos, creo que algo parecido ocurre a la inversa: cuando alguien es feliz con su cuerpo, a pesar de sus defectos, cuando no tiene problemas con sus kilos, sus cicatrices o sus estrías, aparece alguien para decirle que debería tenerlos. 

En mi caso ese alguien es, sobre todo, mi madre.

Desde que tengo memoria, recuerdo a mi madre haciendo observaciones poco halagadoras sobre mi cuerpo. Y mi memoria es muy buena. La etapa más intensa empieza en mi adolescencia. Cuando iba a comprarme ropa la pesadilla era constante: eso no, eso te hace gorda, eso no le va bien a tus muslos, eso te marca demasiado el pecho, eso ... Era horroroso. Porque yo me miraba en el espejo del probador y me veía bien (con lo difícil que es eso), pero salía y mi madre me hundía en la más absoluta miseria. Será por eso de que dicen que quien bien te quiere te hará llorar.

Eso era todo el año, pero en verano la cosa era tremenda. Porque los vestidos son más cortos, o tienen menos tela, o porque se llevan colores más claros. Y, también, porque llega la temida hora de comprar el traje de baño. 

Yo siempre he sido muy de bikini, desde que he podido elegir. Sí, a pesar de mis kilos de más. Sí, porque me gustaba, y punto. Pues mi madre no ha llevado eso bien nunca. De hecho tengo la certeza de que fue ella la que hizo desaparecer mi bikini favorito de todos los tiempos (negro, de triángulo, con estampado hawaiano) para ver si conseguía que me comprase un bañador.  Y porque los trajes de neopreno son caros, que si no...

Tengo un bañador, morado, sencillo. Lo compré en el momento en el que mi autoestima ha estado más tocada. Cada vez que lo saco, recuerdo los comentarios de la vendedora: "Este es perfecto así para chicas... como tú. No es llamativo, tiene mucho refuerzo, disimula...". Y sí, porque estaba en un momento muy malo, pero hoy le habría dicho...¿qué tiene que disimular? Por eso este verano me he propuesto comprarme otro bañador y mandar ese al carajo.

Hace poco, en un arrebato, me pedí un bañador por Internet. Este. 


Para mí es un sueño hecho realidad, por el estilo, por el estampado, por todo. Pero claro, cuando llegue lo mismo me queda como una patada en el culo. Así que hoy, aprovechando que tengo que llenar el tiempo, me he ido de mercadillo, a la caza y captura de un bañador. No, de un bañador no. De un bikini. 

Me he probado un par y he pensado en mi madre, en la cara que iba a poner cuando volviese con el bikini. De hecho, últimamente está muy preocupada por mi apariencia física. Lleva unos días dándome la lata con un vestido de verano porque es "muy corto" y con otro porque es "demasiado ajustado, así no puedes salir a la calle". Ay, qué cruz. Al final no me he comprado el bikini, pero no ha sido por los complejos que haya podido infundirme mi madre, sino porque no he encontrado ningún bikini que reuniese las dos condiciones fundamentales: bonito + cómodo. Pero estoy decidida a hacerme con un bikini nuevo. Porque la vida es demasiado corta para llenarla de complejos. 



domingo, 10 de julio de 2016

#ProyectoP


Hola, mocicos y mocicas. Aquí estoy, intentando sobrevivir al domingo sin volarme los sesos. 

Vengo a contaros hoy en qué voy a estar ocupando gran parte de mi tiempo los próximos días. Como es de esperar en mí, en alguna cosa inútil. Estoy preparando una antología de poemas. O algo así.

Escribo poesía desde que aprendí a escribir. Bueno, que escribo poesía sería mucho decir. Más bien junto palabras en cosas que quieren ser versos. Pero sí, lo hago desde muy pequeña. De hecho, yo de pequeña quería ser poeta, lo de escritora, como categoría global, vino después.  Siempre he adorado la poesía y he escrito mucha, muchísima. Hubo un momento de mi vida en el que creí que acabaría hablando en verso. Pero ese momento pasó y llegó otro en el que decidí que aquello no era lo mío, que no escribía más que basura, y que más valía que lo dejase. Y así lo hice. 

Nunca lo dejé del todo. Cayó algún poema en algún blog suelto, pero poco más. Cuando tuve que volverme de Valencia escribí un poema en serio que, mire usted por dónde, acabó ganando un premio. Ni eso me animó a volver a escribir. Fue, por una parte, un regalo de Ro y, por otra, el hecho de que me hayan vuelto las ganas de volver a la poesía al cruzarme con los poemarios de Jordi Monteagudo. Bueno, y la nostalgia. También ha sido la nostalgia. Volví a leer un antiguo blog, lleno de poemas, de cuando aún escribía y... Yo qué sé. Ese día (más bien esa noche) estaba inspirada, o sensible, o débil, y aquello me pareció que no estaba tan mal. Y entonces pensé, en un momento de iluminación, que quizá podía hacer un ePub para tenerlos juntitos y organizados. Y para torturar a los inconscientes que decidiesen leerlos. 

Así que bueno, asumí que ese sería mi proyecto para este verano. Para parte de él, al menos. Para los próximos días, seguro. 

He estado seleccionando, ordenando y corrigiendo los poemas estos días, generalmente a altas horas de la madrugada, así que a saber qué sale de ahí. Pero anoche puse unos cuantos en Twitter, haciendo capturas de pantalla desde el procesador de textos. Os dejo alguno. 



Y la que más me ha afectado...




En fin, que a lo mejor no es la mejor actividad para mi estado emocional actual, pero bueno, es una actividad. Algo es algo. 

sábado, 9 de julio de 2016

El vacío de después.

He acabado con las oposiciones (más o menos). Ahora, hasta que salgan las notas o, mejor dicho, la lista de seleccionados, porque a mí las notas me vienen dando igual en sí mismas, toca esperar. O dejar pasar el tiempo. Y me gustaría, me gustaría mucho, poder llenar estos días de actividades, de salidas con amigos, de noches en vela, charlando, de mil cosas. 

Peeeeeeeeeeeero. Está el pero. Y es que aquí estoy, perdida en el culo del mundo, con los amigos más bien dispersos. Mis amigas están en Valencia. Y el resto de gente interesante con la que me podría gustar quedar a tomar algo, o salir a pasear, o ir a alguna parte, desperdigados por la geografía española (y de parte del extranjero). Y eso es una mierda.

Tengo ganas de que pase el verano, la verdad, y de que empiece septiembre. De empezar a trabajar otra vez. Al menos en el trabajo me siento útil. Ocupada. No sé, esas cosas. Ahora lo que tengo por delante son dos semanas horrorosas de espera y aburrimiento, y eso implica demasiado tiempo libre para hacer justo lo que no debería hacer: darle vueltas a la cabeza. Porque, lo mejor de todo, es que no tengo ganas de leer, de ver cine, de nada. Pensaba, tenía la intención hace unos meses, de pasarme este verano escribiendo una novela (o intento de), pero no hay manera. Lo que sí he conseguido es reunir unos cuantos poemas viejos que tenía por ahí, juntarlos, y ponerme a repasar, corregir y descartar. La idea es hacer un PDF/ePub para que no lo lea nadie xD Pero bueno, al menos me entretengo. 

Y supongo que miraré en Coursera, a ver si hay algo interesante que aprender, no sé. 

A ver si, por iluminación divina, se me ocurre alguna manera para llenar el vacío de después de... todo. 


viernes, 8 de julio de 2016

La encerrona de San Fermín (#OpoBettie 3)

Yo pensaba hacer de este post algo más conclusivo, pero sí, tengo razón, siempre la he tenido, cuando he dicho que las oposiciones comienzan con la convocatoria. Y yo que creía que ya había terminado mi actuación activa he tenido que joderme al ver el baremo de méritos. Reclamaré, sin esperanza de que me cuenten la experiencia que no me han contado. Pero me queda el disgusto, la mala leche, y la sensación de ser una gilipollas iletrada. Qué guay. Las oposiciones son lo más bonito que hay. Y lo mejor para la autoestima. 


Y ahora dejo esta parte porque he prometido que me olvidaría de ella hasta el lunes. 

Vamos con la crónica FELIZ que pensaba hacer de la segunda parte de mi oposición.

Como ya sabéis muchos de vosotros, después de aprobar la primera parte con buena nota, tenía que enfrentarme a la temida "encerrona" que, para más guasa, me cayó el día de San Fermín. Me fui el día de antes en tren. Ya era la tercera vez que cogía el dichoso Talgo a Córdoba, y la segunda vez que se retrasaba. Además se retrasó de lo lindo, casi una hora. La parte buena es que, vaya usted a saber por qué, esta vez el viaje se me hizo más corto.

Llegué a Córdoba, con mil horas de retraso, muerta de calor y de cansancio (la noche anterior no había dormido) y me fui a cenar. Y bueno, esto carece de interés, claro xD Venga, que me lío. Total, que cuando vuelvo de cenar, me ducho y me meto en la cama a intentar dormir. ¿Posible? Pues más bien no. QUÉ-PUÑETERO-CALOR. No dormí, no pegué ojo, en serio. Nada. Así que llegué a la encerrona después de dos noches sin dormir. Os diré que nunca he estado tan fresca en circunstancias similares... xD

Total, que llegué, de aquella manera, pero llegué. El tribunal nos llamó, nos dio el orden de actuación, nos llevó a una sala de estudio con aire acondicionado (las aulas de encerrona y exposición también tenían, alabado sea), en la que podíamos esperar y nos explicó cómo irían las cosas. He de decir que mi tribunal era MAJÍSIMO. Es que eran muy, muy majos. De verdad. Así que nada, como me tocaba la cuarta, pues esperé. ¡Qué remedio! Durante el rato que estuve esperando, mientras repasaba y preparaba algunos esquemas, recibí muchos comentarios de ánimo vía Twitter, Whatsapp y demás. Así que gracias a todos. Moláis mucho :)

Llegado el momento hice el sorteo, me encerré y me sorprendió que en esta oposición el tribunal no podía hacer preguntas a los opositores y que no podían quedarse el material complementario que llevamos. Vaya, que tuve que volverme cargada con las programaciones extra y los dossieres con ejercicios que había preparado. 

Pero, a parte de eso, bien. Me encontré muy tranquila, muy segura. Sí, los diez meses de experiencia docente se notan. Quizá por eso, conseguí que el tribunal asintiese, sonriese, e incluso que se riese abiertamente. A uno de los miembros se le escapó incluso alguna expresión de "apoyo" en plan "y tanto" y cosas así. Además, tuve la sensación de que mi nota les había impresionado y de que me miraban con buenos ojos, no sé. Quizá sea una sensación mía. Al acabar, el presidente del tribunal dijo algo así como que estaba "muy bien" y que lamentaba mucho no poder hacerme preguntas. Y que me fuese y disfrutase del verano. Ya digo, salí con muy buenas sensaciones. Ahora lo mismo el batacazo es épico. No lo sé.

Y nada, después de salir, me fui al alojamiento con toda mi euforia incontenible, me organicé el equipaje y marché para la estación. Bueno, comí por ahí de menú. Aunque la camarera no era muy fina, la comida estaba rica. Muy rica. Y nada, si me seguís en Twitter sabréis que me pasé la tarde quejándome de lo aburrida que estaba y del sueño que tenía. Ninguno de mis fans cordobeses acudió a pedirme autógrafos y amenizarme la tarde >_< Después hice el viaje de vuelta y llegué a casa a las 23.30 de la noche. Me duché y me metí en la cama, y ya está.

Esta mañana estaba hecha polvo. Supongo que por la tensión acumulada. He pasado el día un tanto rara. Y bueno, tengo la sensación de que lo difícil empieza ahora. No en las opos, sino así un poco en general.

Así, por de pronto, tengo miedo. Varios. Pero uno muy, muy concreto que sé que me va a acechar hasta el día en el que salen las listas de seleccionados. Sé -creo, vamos- que lo he hecho bien, y creo que lo más posible es que la nota lo refleje. Pero tengo miedo de que eso no sea suficiente. De que a pesar de tener una nota muy buena, puede que aún mejor que el año pasado, vuelva a quedarme sin plaza. Y tengo miedo de que sea por poco. No sé si hoy por hoy podría soportar ese golpe.

Lo sabremos en dos semanas, más o menos. Mientras tanto, yo intentaré no morirme de los nervios.

Gracias por acompañarme en este camino. Otra vez.


martes, 5 de julio de 2016

La más lista del insti. O algo.

Hoy he tenido que ir al ambulatorio a una revisión y, mientras esperaba allí, rodeada de embarazadas y positive thinking, ha llegado una chica que me resultaba familiar. Bueno, familiar... En 3º de ESO fuimos uña y carne durante todo el curso. Recuerdo que el profesor de Física y Química nos llamaba la atención por hacer manitas debajo de la mesa xD

Pues bien, no la veía desde la cena de fin de curso de 2º de Bachillerato, más o menos. He sabido de ella por las redes sociales. Sé que estudió una carrera y poco más. Me ha hecho ilusión verla. Hemos estado hablando de nuestras vidas. ¿Estás por aquí? Sí, ¿y tú? Sí, también. ¿Trabajas? Sí... 

Y los puntos suspensivos. Porque no es el trabajo de sus sueños, pero se contenta, porque ha pasado por cosas peores. Tiene un coche que tiene 23 años, vive con sus padres y no tiene perspectivas de cambiar la situación. 

"Te entiendo", le he dicho, antes de contarle mi periplo. "Ya ves... Tú, que eras la más lista del insti, y mira... Y luego ves a cada ceporro por ahí que vive como quiere...". Bueno, sus méritos habrán hecho, pero nosotras también hemos hecho los nuestros, creo. Y a mí, aunque ha costado, no me ha ido mal finalmente. 

Mañana salgo para Córdoba. Pasado mañana tengo la encerrona (en San Fermín, curioso). A ver si eso de haber sido la más lista del insti me vale para algo. 

Deseadme suerte. 

sábado, 2 de julio de 2016

Seguimos adelante (#OpoBettie 2)

Esta semana han salido las notas de la primera parte de la oposición. Como, al día siguiente de saber la nota, había que entregar la programación didáctica en caso de que se hubiese aprobado, y yo tenía esperanzas, me fui a Córdoba a pasar unos días para estar preparada.

Y bueno, la cosa es que hice bien. Ya lo sabréis todos, porque he dado bastante la lata, pero he aprobado y con muy buena nota. Tanto es así que el día que fui a entregar la programación, el presidente del tribunal me felicito por mi "gran nota". 

Este post va a ser breve, porque solo quiero hacer un par de reflexiones útiles para opositores o futuros opositores que sigan mis aventuras.

La primera es que nunca se sabe. Yo salí del examen satisfecha, pero preocupada. Satisfecha porque creía que había hecho todo lo posible, porque tuve la oportunidad de demostrar que había trabajado. Pero preocupada por varias razones. La primera, que me sobró más de una hora del tiempo de examen. Dediqué algo más de hora y media al tema, y aproximadamente lo mismo a los prácticos. Cuando salí de la sala de examen todavía quedaba mucha gente dentro. Eso me inquietaba. La segunda, que los prácticos me habían parecido fáciles. No asequibles, fáciles. Para lo que es una oposición, casi un regalo. Autores que aparecen en el temario, textos bastante sencillos, la prueba de lógica era facilísima... Eran unos prácticos que te permitían lucirte o, por lo menos, tirar de cosas que se saben para salir del paso. ¿Qué pensé? Que iban a corregir a degüello. Y, en mi experiencia, creo que no lo hicieron. 

Mi reflexión es que en esto de las oposiciones no se sabe hasta que no sale la nota (a no ser que se haya hecho un desastre, o crucigramas, o se haya dejado el examen en blanco). 

Mi segunda reflexión tiene que ver con otra preocupación. Yo tuve suerte relativa con las bolitas. De 4 temas, me había estudiado 3, pero uno, Husserl, filósofo con H, bloqueo. Otro, Descartes, demasiado común para que yo pudiese decir algo interesante, algo que destacase. El tema que me quedaba era el de Freud. No lo pensé, lo supe en el momento, tenía que hacer ese tema. Era el que me podía quedar más resultón. Pero me preocupaba que esa elección me perjudicase, pues me parece que, filosóficamente hablando, es un tema mucho más sencillo. No tiene la complejidad de Husserl ni las implicaciones e importancia filosófica de Descartes. Mi tema era, prácticamente, de divulgación. Eso sí, establecí relaciones con filósofos (contemporáneos o no), con el contexto de la época e incluso con la filosofía de la ciencia (breves), pero aún así... Es un tema flojito. Y, sin embargo, ahí está: notaza. Me han faltado centésimas para el 9. De nuevo: NUNCA-SE-SABE.

La tercera reflexión que quiero hacer es que hay que confiar en el trabajo y las capacidades de uno. Sí, es cierto, el opositor nunca está seguro de llevarlo lo bastante bien, pero una idea aproximada sí se tiene. Y no hablo solo del estudio del proceso de preparación de las oposiciones. Hablo de lo que ya se sabe. De los libros que se han leído, de lo que se ha estudiado anteriormente, incluso de los intereses y aficiones particulares. Hay que echarle ingenio. 


Y ahora... Pues ahora estoy centrada, centradísima, hiperconcentrada en la segunda parte. Y siento bastante presión. Con una nota tan alta necesito que la segunda parte me salga fenomenal, necesito saber que lo he hecho lo mejor posible. Tengo una oportunidad real y tengo que aprovecharla. Al menos, si me quedo sin la plaza, que no haya remordimientos. Porque no las tengo todas conmigo, la dichosa fase de concurso... Pero bueno, eso no depende de mí.  Aún así, os digo que si esta vez veo pasar la plaza por delante de mis narices y me quedo sin ella, me va a sentar como una patada giratoria en la boca del estómago.

Ver veremos. 


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