jueves, 31 de enero de 2013

Diario de una opositora: retomando el estudio.

Ya estoy más o menos asentada. Estamos esperando a traer lo último que queda en el piso, entre otras cosas, una estantería metálica grande, en la que podré -espero- colocar todos mis libros, o la mayoría de ellos. Pero eso será en un par de semanas.  Lo principal está ya colocado. 

Por eso mismo, ya no tengo excusa. Tampoco es que la haya buscado. Anteayer, es decir, el martes mismo, empecé a estudiar. Dediqué la mañana a solicitar la dichosa beca. Os lo digo ya: la sede electrónica del ministerio de educación es la muerte. Por lo menos, estaba bastante bien explicado todo en un PDF que enlazaban en la convocatoria.  Ayer mismo presenté la solicitud en Correos. Ahora, a esperar. Y a ver si hay suerte.  Por la tarde empecé desde el principio el tema que dejé a medias antes de venirme de Valencia. Con el estado mental que tenía yo, no estaba demasiado "potable".  Y en esa tarde igualé el trabajo que había hecho en Valencia durante 3 días.  Me siento bastante centrada, y tengo bastantes ganas. Sigo con la premisa de tomármelo con calma. Sin prisa y sin agobios, pero intentando ser constante. 

Ahora tengo que aclimatarme a mi nuevo entorno.  Nunca había estudiado en mi cuarto. Siempre estudiaba abajo, en la mesa de la cocina. Mi madre es un poco maniática de la limpieza y eso de tener restos de goma de borrar y demás por aquí, le daba repeluses. Pero supongo que ahora las cosas son distintas. Así que tengo que acostumbrarme a este nuevo entorno. Lo cierto es que me gusta bastante. Me siento muy cómoda. Las paredes son verdes, y muy luminosas, y todo alrededor mío son cosas que me traen buenos recuerdos y me transmiten buenas vibraciones.  Creo que es un buen sitio para estudiar, vaya. 

Aquí vivo ahora :P xD
Puedo permitirme tomármelo con calma. Finalmente este año no hay oposiciones de secundaria, sino de maestros. Mucho ánimo, si alguno de ellos llega por aquí por accidente.  Una de esos opositores es una prima mía, que ha aprobado 2 veces las oposiciones y no ha obtenido plaza en ninguna de las ocasiones. Peeero, este año ha tenido suerte y está trabajando aquí, en el cole del pueblo, como interina.  Y en las próximas oposiciones, vuelve a intentarlo. Un profesor nos decía que no se puede ser opositor de profesión. Que si se intenta dos veces y no sale, hay que pensar en dejarlo y hacer otra cosa. Pero, si es eso lo que quieres, ¿cómo lo dejas? 

He decidido, también, que dedicaré parte de mis fines de semana al inglés. Lo haré de una forma un poco rara. Intentaré repasar cosas de gramática, vocabulario y demás. Pero quiero, sobre todo, leer en inglés (y en ello estoy, con la saga de Harry Potter) y ver series y pelis en inglés. Tengo que acabar Buffy Cazavampiros y tengo para empezar Castle. Mi intención es presentarme a las pruebas de B2 este año, a ver qué sale. Ya veremos dónde. 

Por último, ayer salió de nuevo el tema de mi hermano y su graduado ESO. "Tendría que haber estudiado", "tendría que habérmelo sacado", ... Pero lo cierto es que tiene razón, que cuando trabajas tanto como él, lo que menos te apetece es ir al centro de formación de personas adultas para estudiar, y mucho menos, estudiar en tu tiempo libre.  Ahora directamente no puede, por los turnos rotativos. Así que yo, flamenca como soy, le dije: aprovecha ahora, que tienes una hermana profesora, aunque no trabaje, para sacártelo por libre.  Me sorprendió que me tomase la palabra, además con bastante entusiasmo, aunque sospecho que se deshinchará pronto. Ojalá no sea así, porque ser profesora de mi hermano sería todo un ejercicio de pericia docente y paciencia. Ya se sabe, que la confianza da asco. Además, con él tengo bastante trabajo. No es tonto, ni mucho menos, siempre sacaba muy buenas notas. Pero tiene la escritura muy abandonada (faltas de ortografía y demás), el inglés casi olvidado, y ya veremos con el ámbito matemático científico cómo nos las apañamos los dos, que yo hace mucho que no toco esas cosas... Os iré contando. 

Desde luego, eso sería un subidón. Si mi hermano se saca el graduado ESO estando yo aquí, esta estancia por necesidad cobraría algo más de sentido.


miércoles, 30 de enero de 2013

Libro: Si tú me dices ven lo dejo todo... pero dime ven, de Albert Espinosa.

Puede contener spoilers. Si estás pensando en leerlo, no sigas. O si lo haces, bajo tu propia responsabilidad :P


Creo que ya lo comenté: en un foro que frecuento surgió una conversación sobre este libro. Me lo recomendaron. Tras leer un hilo que le habían dedicado, me animé a probar. Había leído bastantes comentarios negativos sobre él, pero siempre es mejor tener una opinión propia que una ajena, así que, animada por el hecho de que es un libro muy breve, me lancé a leerlo hace unos días.  Y ya está acabado.

¿De qué va el libro?

Daniel es el protagonista del libro, un hombre que se dedica a buscar niños perdidos (secuestrados, que se escapan, etc.) El libro comienza con la ruptura con su pareja y la escapada de esa situación por medio de un caso que le hará encontrar el rumbo de su vida.

Hablando del libro...

Para empezar diré que el libro no sigue una línea cronológica clara. Va de flashback en flashback, luego al presente, luego deja el recuerdo en suspenso, se va a otra cosa... Lo digo porque hay gente a la que este tipo de novelas no les gustan nada. Si sois fans de la continuidad cronológica, este libro no es el vuestro.

Después, he de decir que los comentarios negativos que había leído estaban bastante cercanos a la opinión que tengo yo en este momento. Se trata de un libro que va de puntillas por la superficie de la historia, salta de un lado a otro, y en parte por las situaciones que narra, en parte porque no profundiza en ellas, ni en los personajes, no te toca, te resulta poco creíble, ajeno. No sé. Lo más repetido sobre este libro es que "le falta algo". Y yo estoy de acuerdo. No llega a donde podía llegar. Es un quiero y no puedo.  Podría haber sido una historia bonita, conmovedora, si no hubiese sido tan superficial y el autor no tuviese tanta prisa por acabarla. Creo yo, vaya.  Por ejemplo, creo que el tema de los niños perdidos, el caso que aborda, podría ser interesante. Pero lo resuelve en un plumazo, sin más ni más. Le sale bien la jugada, demasiado bien. Qué suerte tiene el tío, ¿verdad?

Por último, le sobra demasiado tópico sentimentaloide. Demasiada metáfora. Demasiado simbolismo. Las relaciones son cursis y forzadas. No sé. Ya digo, creo que quería conmover, pero se pasó con la forma y dejó de lado el fondo. Me ha pasado que iba leyendo y decía, bueno, va... Y de repente, ¡zas! Bajón. Porque me pasa que no me gustan los libros de autoayuda, y éste huele a autoayuda demasiado. Es un poco "mesiánico", salvador de vidas mediocres, y a mí esas cosas.... como que no. Y más hoy por hoy.

Hay un momento que me ha "jorobado" especialmente. Resulta que me gustan mucho las canciones de locos. Una de mis favoritas es "De cartón piedra", de Serrat. Va de un chico que se enamora de un maniquí y que la roba y baila con ella. Pues hay un momento así en el libro. Y la verdad es que me destroza un poco la magia de la canción, que queréis que os diga. Por esa parte, le voy a guardar rencor a este libro xD

Y luego el final. El libro empieza en el momento final, para después dar un salto y empezar a contar por qué ha llegado allí.  Pues el final esperas que sea algo apoteósico, revelador, conmovedor o a saber. Pero no. Es una cosa pseudo-filosófica (y me duele usar el adjetivo "filosófica" aquí, así que fijaos más bien en el "pseudo") extraña, insulsa y un poco en plan "deus ex-machina": aparece una señora, me "enciende" la luz del faro de mi vida y ya sé lo que tengo que hacer. Y todo se arregla súper bien, perfectamente. Fenomenal.

Nah, a este libro le falta algo. Mucho algo, vaya.  Pero bueno, como es breve y no se hace demasiado pesado, porque además los capítulos son muy breves, pues se deja leer. Pero no entiendo el boom que había en el momento en el que salió. Para nada.

Y aún así, es mejor que 50 sombras xD

Os dejo un trocito...
"Odio cuando las risas cambian a toses o a lágrimas. Cuando el sonido emocional de nuestro cuerpo se modifica sin nuestro propio control."

Ahora no sé qué empezaré. No sé si quiero empezar ya con Harry Potter de nuevo, que creo que no. Tenía pensado empezar Una isla para dos, pero no estoy yo muy en modo erótico. Así que no sé.  Ya veremos. :)

martes, 29 de enero de 2013

Hacer planes.

Siempre he sido muy de hacer planes, de proyectarme al futuro. Incluso de pequeña, planifiqué mi vida entera. Me hizo mucha gracia cuando Jack me contó que él, de pequeño, había hecho lo mismo. Yo acababa siendo profesora o escritora. Él, ingeniero aeronáutico, porque quería ser astronauta. Lo malo de estos planes, como de muchos otros, es que no suelen cumplirse. La vida no es como la planeas, e incluso, a veces, parece que se esfuerza por llevarte la contraria. Al menos en nuestro caso es así.

Pero claro, cuando los planes son tan concretos, y además, tan ambiciosos, pues a lo mejor es más fácil que las cosas no salgan como esperas. Pero da igual. No hace falta hacer planes serios, la vida se las apaña para pillarte en una posición que no habías calculado.

Mi hermano está haciendo planes. Los suyos parece que no van mal. Y yo me alegro. Su siguiente paso es comprarse una casa, y lo está mirando en serio. Hace tiempo que está interesado en una, en el pueblo de su novia. Más que interesado, está obsesionado. Y se ha propuesto intentar conseguir una hipoteca. Los padres de su novia les ofrecieron ayudarles con cierta cantidad económica. Mi padre ayer, con dolor, aunque no se notara, le dijo a mi hermano que ahora mismo no podía echarle una mano. Yo añadí que yo le pagaba la casa, ¡faltaba más! Pero nadie se rió. No creo que mi padre sea de esas personas que planean demasiado. Pero una persona, inevitablemente, espera cosas. Y mi padre, supongo que después de trabajar desde que era un crío,  de luchar toda la vida, esperaba que, el día en que sus hijos dijesen de entrar a comprar un piso, pudiese darles una pequeña ayuda. Pero no, no puede. Seguro que eso no se lo esperaba. Repite, una y otra vez, que en su vida ha pasado él más de 1 semana sin "dar un jornal". Y ahora van muuuchas y muuuchas semanas sin que trabaje. No se lo cree. No podía preverlo. Ni imaginárselo.

Y estoy segura de que el padre de mi compañero de reparto en La Revoltosa tampoco se esperaba lo que le pasó el domingo. Con menos de cincuenta años, cayó muerto. Seguro que su esposa no pensaba quedarse viuda tan pronto, ni sus hijos huérfanos de padre. Y menos, tan de golpe, sin previo aviso. Pero sí, esas cosas pasan.

Lo cierto es que van 3 hombres jóvenes (rondando la cincuentena) que mueren así, de repente, sin esperarlo, en muy poco tiempo en mi pueblo.  Este dato lo aporto, ya no por lo de los planes, sino para que veáis dónde me he metido: la gente del pueblo dice que han echado una maldición al pueblo, e incluso hay quien está pensando en irse a vivir a otra parte. Ay, señor señor.

En fin, y volviendo al hilo conductor, aunque nos gusta que los planes salgan bien, no suelen hacerlo. Por eso quizá me siento tan perdida y desganada, porque me he dado cuenta de que no sirve de mucho hacer planes. Pero yo siempre he ido por la vida así, planificando. Tendré que aprender una forma nueva de avanzar, y supongo que eso cuesta mucho.




lunes, 28 de enero de 2013

Mal.

Así es como estoy. Mal. Tirando a muy mal. 

Ayer os decía que estaba aguantando como una machota.  Y era verdad. Ayer no lloré en público ni una vez.  En privado sí, claro. Y no poco. Aunque bastante menos de lo que pensaba. 

Hoy ha sido más difícil. No estoy aquí para pasar unos días, sino para quedarme. Sola. Bueno no sola, pero sí sin él.  Afú.

Así que cuando estaba ocupada, pues bueno, más o menos. A ratos tenía que morderme el labio -se me nota mucho cuando estoy aguantándome el llanto- o escaquearme al baño. Y diréis: "Sí, sí. Mucha reivindicación del llanto y ahí estás, llorando por las esquinas..." Pues sí, así es. Lo que pasa es que si mi madre me ve llorar, se infla a llorar también. Y eso sí que no.

Pero esta tarde hemos salido a la calle. Y en un pueblo como este, la gente pregunta. Primero hemos ido al supermercado en el que trabaja una amiga de la infancia. Después de saludarnos me ha preguntado:

- ¿Te vuelves o te quedas ya?

Y entonces...





Y luego en otra tienda. Y en la calle, cuando nos hemos cruzado con un alguien. Y luego cuando nos hemos cruzado con la madre de otra amiga de la infancia. Y estando allí, llorando, ha pasado otra vecina, y se ha apuntado al festival con un:

- ¡Vaya ánimos, Bettie!

Y porque no estoy en mi ser, pero se ha ganado un: ¿Te ha preguntado alguien?

La gente da por sentado que estoy así porque echo de menos Valencia, el bullicio, los cines, las tiendas... Nada más lejos de la realidad, y menos ahora, que los últimos meses, o más bien, los últimos dos años, los he pasado más encerrada en casa que otra cosa. No echo de menos Valencia, que va. Que allí haya cosas que aquí no hay no es más que un inconveniente. Que aquí tenga que ir en coche a todas partes, porque tengo que salir del pueblo, es un gran inconveniente. Pero no es eso lo que me hace llorar. No lloro por los inconvenientes. Lloro por lo que lloro. Porque sea donde sea no estoy en mi hogar si no estoy con Jack. 

Con lo de la búsqueda de empleo estoy más hundida que nunca. Buscar, ¿para qué? Si no va a salir. Y si sale, no va a ser aquí, me va a tocar ir en coche. Pero no tengo coche. Y no tengo ganas. Ni ánimo. Perri me ha pasado un enlace esta tarde para unas becas de investigación/prácticas/nosequé. Y no sabéis lo mal que me he sentido pensando...no quiero hacer nada. No quiero irme a Madrid con una beca. No quiero ir a ningún sitio. Solo quiero estar con Jack. En una cueva si hace falta.  En serio, solo quiero vegetar. Debería a lo mejor estar buscando lo que fuese, deseando hacer cualquier cosa, aquí o en Lima. Pero mirad por dónde, supongo que he explotado esa actitud TANTO estos últimos meses que ya no puedo más. O a lo mejor es que soy una de esos parados que lo que quieren es vivir del cuento y sin trabajar,  aunque lo pasen fatal. Me inclino por esto último. Nací para ser rica o mantenida, me temo. 

Para colmo de males, ya casi es San Valentín. O no, pero vaya tela. En este pueblo hay cosas con forma de corazón por todas partes. En el supermercado, tartas. En la papelería, peluches y tarjetas.  A ver qué hago para mantener el ánimo sereno con este panorama...

domingo, 27 de enero de 2013

Despedida a la francesa.

Un dato más sobre mí: odio las despedidas. Las odio con todas mis fuerzas. No las despedidas esas de "hasta dentro de una semana", o hasta dentro de "dos meses". Sino las despedidas de "no sé hasta cuándo". Las odio. Y aquí parece que decido ahorrarme la inteligencia emocional, que tengo poca y no quiero que se gaste. Como no me gustan las despedidas, las evito. 

Huye, insensata!
Y así me he ido de Valencia, la ciudad en la que he vivido durante más de 6 años, sin decir adiós y sin hacer ruido. Muchos de mis amigos y conocidos (aunque no tengo muchos amigos y conocidos) ni siquiera sabían que nos estábamos mudando. Pero incluso entre los que sabían lo que había, no sospechaban que yo me marchaba hoy. Este es el caso de la familia de Jack. Así que no sé qué habrán pensado cuando hoy, a la hora a la que se suponía que debíamos llegar a comer, ha llegado él solo.  Soy una malqueda, ¿eh?

En fin, ya estoy instalada. De momento bien. Supongo que mi madre, a sabiendas de que no lo estoy pasando muy bien -aunque me estoy haciendo la machota que da gusto, os lo prometo- me trata como si fuese medio inútil. No me deja hacer nada, no quiere que me esfuerce demasiado. No sé. Supongo que cambiará pronto... Supongo que en cuanto esté todo lo de mi mudanza "colocado". Lo peor va a ser encontrar sitio a mis libros... Afú. Ya he sacado la libreta de las opos, en cuanto pueda empiezo con ello. Espero que a mediados-finales de esta semana, o principios de la que viene.

Mañana hago una primera parada: el paro. Voy a apuntarme aquí, por lo que pueda surgir. Y después, a seguir colocando cosas. No queda mucho, aparte de los libros, un par de cajas. Aún me sigue sorprendiendo lo rápido que se empaqueta la parte material de una vida, lo poco que ocupa, después de todo. Y lo poco que importa. Lo poco que seguiría importando aunque ocupase más. 

Pues sí, hoy me he despedido a la francesa. Sin mediar palabra. Y en momentos como este lo que se me ocurre es que a lo mejor este país necesita que se haga alguna cosa más al estilo francés. No sé si se arreglaría algo, pero, ¡jó! yo hoy me quedaba de un a gusto...

 

 



sábado, 26 de enero de 2013

Libro: Harry Potter and the Chamber of Secrets, de J.K. Rowling.

harry potter chamber secrets

Después de un breve descanso tras la lectura del primer libro de la saga de Harry Potter -y tan breve- me dispuse a seguir con ella. Total, se me hacía entretenida, y tampoco se me ocurría nada mejor que leer, o más bien, no me apetecía leer otra cosa.  La segunda entrega es Harry Potter and the Chamber of Secrets. Creo que en castellano se tradujo como Harry Potter y la Cámara Secreta.

¿De qué va el libro?

Harry Potter está pasando el verano en Londres, con sus tíos y primo, bastante triste porque no ha recibido noticias de sus amigos de Hogwarts. Sin embargo, un visitante inesperado le hará saber, a su pesar, que no ha sido olvidado. La vuelta a Hogwarts está llena de dificultades, pero nada que ver con lo que les espera durante el curso. Una serie de ataques hace presagiar lo peor: la cámara de los secretos ha sido abierta por el heredero de Salazar Slytherin, y liberado su huésped. ¿Pero qué esconde la cámara? ¿Quién es el heredero de Slytherin? 

Hablando del libro...

Bueno, para comenzar, he de decir que este libro me ha gustado más que el anterior. También lo he sentido un poco menos "infantil". Será percepción mía, porque dudo que de un libro a otro se note el cambio de registro. No sé.  

Influye que en este libro aparece un personaje al que le tengo mucho cariño: Dobby. Hablo de la saga por las pelis, porque no he tenido contacto con los libros antes de ahora, pero lo cierto es que en esta saga, o al menos en su versión cinematográfica, me acaban interesando más los personajes "secundarios" que los protas. Salvando, claro, a Hermione Granger :P (Otro de mis personajes favoritos es Luna Lovegood, que me gustaría que en los libros tenga más presencia que en las pelis -cruzo los dedos XD).  Lo dicho, Dobby me parece un personaje super gracioso y entrañable.  Y luego está, por el lado contrario, Gilderoy Lockhart, el nuevo profesor de Defensa contra las Artes Oscuras, que es el típico que va de pisto magdaleno por la vida y en realidad no se come un colín (¡toma expresión!). En fin, que en este libro se incluyen algunos personajes que dinamizan bastante. 

Luego está la cuestión de que el curso de los acontecimientos no es predecible. O al menos eso me parece. Yo había visto la peli, claro, así que sabía qué iba a pasar. Pero eso no me impide reconocer que es algo inesperado, vaya.

En cuanto al tema de leerlo en inglés, por si a alguien le interesa, pues bien, no he tenido por lo general problemas de comprensión. Sí palabras sueltas, claro, pero vamos que el contexto lo he entendido. Alguna vez he tenido que volver atrás y releer, porque iba leyendo tan rápido y tan normal que, de repente, me daba cuenta que había perdido algún dato. Pero vamos, no era algo muy común, ni me ha resultado fastidioso para seguir la lectura. Era quizá más un tema de que no tenía la cabeza donde debía tenerla. :P

Os dejo un trozo (al azar, que eso sí que lo tienen estos libros, no hay ningún pasaje que me llame especialmente la atención :S)...
"Fawkes is a phoenix, Harry. Phoenixes burst into flame when it is time for them to die and are reborn from the ashes. Watch him..."
Harry looked down in time to see a tiny, wrinkled, newborn bird poke its head out of the ashes. It was quite as ugly as the old one.
"It's a shame you had to see him on a Burning Day," said Dumbledore, seating himself behind his desk. "He's really very handsome most of the time, wonderful red and gold plumage. Fascinating creatures, phoenixes. They can carry immensely heavy loads, their tears have healing powers, and they make highly faithful pets."

De nuevo, voy a hacer una pausa de la lectura en inglés y de Harry Potter, pero ahora sí tengo pensado qué voy a empezar: Si tú me dices ven lo dejo todo...pero dime ven, de Albert Espinosa. He leído opiniones de todas acerca de este libro: desde lo que dicen que es de lo peorcito del mundo, que huele a autoayuda que apesta, hasta los que dicen que es un libro maravilloso y conmovedor. Hace poco salió el tema en un foro en el que participo, y lectoras en cuyo criterio confío me dijeron que no está mal, así que me lancé a comprobar por mí misma qué tal. Al fin y al cabo es un libro bastante cortito... Ya os contaré, como siempre :)

viernes, 25 de enero de 2013

Retales musicales. Listen, baby...

...ain't no mountain high, ain't no valley low, ain't no river wide enough, baby. ;)


jueves, 24 de enero de 2013

Más vale tarde que nunca: Premio por incentivar a la lectura.

campaña lectura
Merezco la muerte blogger. Hace más de una semana que Lya me nominó para este  premio en su blog, y hasta hoy, no me he puesto a publicarlo. Bueno, no sé si tanto como incentivar. Me encanta leer, y supongo que cuando algo te encanta transmites entusiasmo. Y luego están las reseñas de los libros que voy leyendo y publicando en el blog. Si eso incentiva a alguien, yo ¡feliz!

El caso es que Lya me nominó, y como digo en el título, más vale tarde que nunca. 

Voy a seguir el mismo orden que ella, y en primer lugar voy a nominar a los blogs:

- Mac&Dreams, porque leyendo su blog me apunto muchas novelas para leer.
- Vivir en una pecera, por sus reseñas. Aunque últimamente las leo a trozos para crearme curiosidad pero no comerme spoilers xD
- ¡Prooofeee!, porque gracias a ella leí Seda, que me encantó.

Así, de golpe, son los primeros que se me ocurren. :)

El siguiente paso es recomendar unos cuantos libros que recomendarías a alguien que se está iniciando en esto de la lectura.

  • Para niños:
 La recomendación que se me ocurre ahora tiene que ver con una colección, más que con otra cosa: El barco de vapor. Fueron los libros de El barco de vapor los que me engancharon a la lectura. Los quería todos.  De hecho, me leí todos los que tenían en la biblioteca del pueblo. Así, de repente, me acuerdo de Querida Susi, Querido Paul y Diario secreto de Susi, Diario secreto de Paul, ambos de Christine Nöstlinger. El segundo no tenía portada y contraportada. Eran dos portadas. Es decir: si empezabas el libro por una parte empezabas con la historia de Susi, y si le dabas la vuelta, leías la de Paul :)




Otros títulos serían Fray Perico y su Borrico, por ejemplo. Fan de esta colección, es lo que soy xD

  • Para no-tan-niños y adolescentes.
- Días de Reyes Magos, de Emilio Pascual. No recuerdo muy bien de qué iba, recuerdo que me gustó y que había cartas de por medio :)
-El cazador del desierto, de Lorenzo Silva. Ya os he comentado que este libro me encantó.
Y tampoco me privaría de recomendar la trilogía de Los Juegos del Hambre, de Suzanne Collins para adolescentes tirando ya a jovencillos.
  • Para adultos.
Nunca es tarde para empezar a leer, así que también hay que tener esto en cuenta.  Mi recomendación directa sería La voz dormida, de Dulce Chacón. Uno de mis libros favoritos. Los que me conocen y han tenido la suerte de pillarme en una mejor época económica pueden dar fe de ello: es el libro que regalo a todos mis amigos y seres queridos.  Es el libro con el que conseguí que mi madre se enganchase a la lectura, a sus 50. Ahí lo dejo.
Otros títulos que recomendaría serían Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea, de Anabel Pitcher y La marca del meridiano, de Lorenzo Silva, que ya os dije que me encantó.

Por último, no me privaría de recomendar algun cómic/novela gráfica: Persépolis, Sandman, Watchmen, V de Vendetta... :)

 ¡Y eso es todo! ¿Qué os parecen las recomendaciones? ¿Cuál haríais vosotros?


miércoles, 23 de enero de 2013

¿Que son mis representantes? ¡Eso me ofende!

 Post con muchas fotos y cosas. Perdón :P


Va en serio. Cuando dicen que los políticos son los representantes de todos los españoles, yo me horrorizo. Porque estos son nuestros representantes:


 Podría seguir, pero creo que es suficiente. 

A lo que iba. Cuando dicen que estos son los representantes de todos los españoles, y por tanto, los míos también, mi autoestima se ve seriamente perjudicada. ¿En serio yo soy así? ¿Tengo esa cara? 

¡¡NOOOOOOOOOOOOOO!!

Que a lo mejor es verdad, y tenemos los políticos que merecemos, pero eso no lo hace menos doloroso. 

Jack y yo hablábamos de esto ayer, mientras comentábamos el discurso de investidura de Obama. Porque Obama tendrá sus fallos, pero como político, en sus capacidades retóricas y representativas, es un maquina.  Da gusto oírlo hablar, da gusto verlo en un escenario, en un programa, ante un atril.  O bailando. O cantando.

Es un político que se ríe de sí mismo. Todavía recuerdo la coña que hizo cuando se especulaba con su lugar de nacimiento:


Ya digo, no voy a entrar en sus ideas políticas y demás, pero hablando de él simplemente como "persona pública", oye, me da cierta envidia. La manera en la que habla Obama, la presencia que tiene, no tiene nada que ver con cómo habla Rajoy -con tics nerviosos incluidos-. Vamos, que a mí me da hasta cierta envidia. 



La verdad es que una se pregunta cómo los políticos que tenemos hoy en día han llegado a donde están. Porque, desde luego, no es por su capacidad retórica ni por su carisma, atributos que se supone que todo político debe tener. Eso, a no ser que tengan un programa extremadamente atractivo y popular. Cosa que, como ya sabemos, no vale en nuestro caso, porque salvo honrosas excepciones, en este país no se lee el programa NI EL TATO. 

¿En serio esto es lo mejor que los partidos políticos tienen que ofrecer? Pues qué triste. Me siento ahora mismo como una amante insatisfecha. 

Me la han dado con queso...

Yo creo que les da igual. Seguro que habéis oído eso de que en una pareja, cuando cada miembro da por sentado al otro, ambos se abandonan. Pues creo que en los partidos mayoritarios ha pasado eso: se dan cuenta de que si no les votan hoy, les votarán dentro de 4 años, y si no, en 8. Vamos, más de 8 años no pasan sin que les votemos. Y si no mirad el caso de Rajoy. Dicen que el burro jode por cansino, y no por guapo. Ejem. 

¡Lo que ha dichooooo!

Aunque a lo mejor se les acaba el chollo. No sé si a los del PP, porque siempre se ha dicho, y yo lo creo, que los votantes del PP no votan, "fichan". Pero a los del PSOE me da la sensación -y lo espero seriamente- de que van a tener que buscar a alguien carismático, a un buen orador, y, sobre todo, que huela a nuevo, no a antipolillas.  Que sea  capaz de emocionar e ilusionar. ¿Creéis que puede encontrarse un "Obama español"?  ¿Creéis que a los partidos les interesa? No sé a ellos, pero a mi me gustaría tener un representante que no dañase mi autoestima.



martes, 22 de enero de 2013

Yo no soy filósofa.

Yo lo que hice fue estudiar Filosofía, y poco más. Eso, según un profesor que tuve, me convierte en una especialista en la materia. Pero que sea una especialista en Filosofía no me hace filósofa, como un especialista en literatura contemporánea no es escritor.

Pero ni siquiera en eso de ser especialista las tengo todas conmigo. Una servidora, una vez acabada la carrera, intenta mantener el contacto con la materia a la que decidió dedicar sus estudios, a lo mejor por equivocación, quién sabe. Y se suscribe a blogs, páginas de Facebook y similares dedicadas a la Filosofía. Intenta mantener el contacto, aunque sea unilateralmente, con profesionales de la materia. ¿Resultado? Malo. Muy malo. Acabo sintiéndome profundamente estúpida. 

Ocurre que la gente que estudia Filosofía sabe mucho de Filosofía. Y cuando digo mucho es mucho, de todo. Y yo tengo muchísimas lagunas. Sobre todo en lo que viene siendo Filosofía contemporánea.  Cada vez que la gente habla de existencialismo, de Foucault, Derrida, y similares, aquí una servidora hace mutis por el foro y se va a sentirse tonta en un rincón. 

Snif.

Y lo peor no es que no sepa, es que, realmente no me interesa. A ver, sí me interesa, pero hasta un determinado punto: me interesa saber qué pensaban o decían  estos pensadores. Pero no hasta el punto de discutir sobre si este concepto quería decir esto o esto otro.  Estas personas de las que hablo leen mucha Filosofía, parecen dedicar su tiempo libre a leer cosas sobre la materia, a interesarse por lo que se mueve actualmente en filosofía (cosa de la que yo no tengo NI IDEA, pero nada absolutamente). Yo me dedico a leer novelas, ver pelis, series, ... Y todo lo hago con la filosofía en la cabeza. Jack os lo puede decir, que muchas veces viendo películas digo: "Esto me recuerda a..." o "Esto me hace pensar en...", y lo mismo cuando leo libros: "Esto en una clase de ética podría ser interesante". Pero no es lo mismo. Me temo que no me explico demasiado bien. Pero en resumen es que a lo mejor no quiero ser especialista. Bueno, a lo mejor no. No quiero.

Y luego está la manera en la que habla la gente que sabe de Filosofía. Que nadie se me ofenda, pero es que a mí me aburre soberanamente. Estoy segura de que es una incapacidad personal. Me pasa también con muchos filósofos famosos. Muchos en lugar de esforzarse por decir las cosas claras -todo lo claras que sea posible- parecen esforzarse por lo contrario. Y eso no me gusta nada. Creo que era José Gaos el que decía algo así como que la Filosofía, para serlo, tenía que ser ardua, tenía que suponer un esfuerzo de comprensión grande.  Luego está Ortega, que decía algo así como que la claridad es la cortesía del filósofo. Yo soy más de este segundo. Pero no todo el mundo lo es, claro.

Hablo balleno, pero no osuno. O como se diga.




En estas circunstancias me siento bastante mal, la verdad. Mal por no tener más interés. Mal por no leer mucha más filosofía. Mal por no escribir artículos para revistas. Mal por no leer revistas especializadas. En fin, espero que se entienda. Me ha pasado muchas veces durante la carrera.  Lo que pasa es que yo no entré a la carrera para investigar en Filosofía, para especializarme. De hecho, cuando he dicho a algunas personas, compañeros y profesores, que no tenía intención de hacer el Doctorado, y de que nunca se me había pasado por la cabeza me miraban como un poco raro.  Yo entré a la Facultad de Filosofía porque quería ser profesora de Filosofía. No estudio Filosofía para ser una erudita en la materia, sino por lo que me puede aportar para ser mejor persona, para comprender mejor el mundo, a los otros y a mí misma. Considero que en ese sentido es muy útil y por eso la considero profundamente educativa. Más que enseñar lo que tal filósofo o tal otro decía, quiero que los alumnos piensen, se hagan preguntas, se cuestionen cosas. Que reflexionen. No quiero erudición, quiero pensamiento. No quiero especializarme  en nada, soy curiosa, quiero saber un poco de todo. Se me acusa de ser superficial, de no llegar al fondo de cada cosa, de planear por las ideas. Quizá. O a lo mejor es que me interesan más las preguntas que las respuestas. No sé.


Lo que pasa es que me siento sola, una rara avis. No busco prestigio académico, yo solo quiero enseñar. Claro que me interesa la Filosofía, pero quizá no lo suficiente, o quizá de diferente manera.  El caso es que creo que el día de mañana (o de pasado mañana, o más adelante) cuando consiga ser profesora, no voy a encajar con los compañeros. O quizá me vean poco inteligente, o crean que no sé suficiente. O que soy solo una superficial. Y la verdad, me da bastantes quebraderos de cabeza. No quiero corroborar eso de que "quien no sabe, enseña". Pero desde luego, me siento más cercana a la enseñanza, con la que apenas he tenido contacto, que al mundo de la filosofía académica, con la que he tratado 5 años. Y sin embargo, también ahí me siento fuera de lugar. Odio sentir que tomé una decisión equivocada, que no encajo en esto. Pero no puedo evitarlo.

 

A lo mejor todo lo que he dicho son una sarta de tontás. De hecho hay una alta probabilidad de que lo sean. Qué le voy a hacer...

lunes, 21 de enero de 2013

Razones para seguir sonriendo.

Es fácil encontrar motivos para estar de mala leche, triste, enfadado, amargado,... Es más complicado, por el contrario, encontrar motivos para mantener la sonrisa. No siempre estos motivos pesarán más que los que tenemos para estar mal, pero por lo menos, tendremos razones para no verlo todo negro.

Hace unos días ví en el blog 7 pinceles una idea que me hizo bastante gracia: El tarro Anticatarro (emocional). La idea es sencilla: meter en un bote pequeñas notas en las que hayamos apuntado nuestros momentos felices del año. Así cuando acabe el año podremos darle la vuelta al bote y recordar todas las cosas buenas. Y, si en un momento bajo, necesitamos "vitaminas emocionales", podemos meter la mano, sacar unos cuantos papelitos, leerlos, animarnos un poco, y volverlos a guardar. 

Creo que lo voy a hacer, o al menos, lo voy a intentar.  Para ir practicando escribo este post con unos cuantos momentos dignos de entar en ese bote. 

1.- Tengo unos padres que me respaldan, que están ahí para mí cuando les necesito, hasta para las cosas más caprichosas. A veces damos por sentado a la gente que nos quiere y que siempre está ahí, pero no todo el mundo tiene esa suerte. Los que la tenemos somos muy afortunados.

2.- En estos momentos difíciles me estoy sintiendo muy arropada por gente que no tendría por qué apoyarme. A veces la vida te da sorpresas desagradables, cuando gente que crees que debería apoyarte o preocuparse por ti no lo hace. Pero otras veces la sorpresa es más que agradable, conmovedora, cuando gente que nunca te ha conocido en persona o por la que nunca pudiste hacer nada se preocupa por ti. A pesar de lo que voy a decir a continuación, no me refiero solo a regalos o detalles materiales. Como ya he dicho en otras ocasiones, me valen los mensajes, las palabras de ánimo, los gestos... De hecho empiezo a sentirme un poco extraña con tanto regalo de cumpleaños. Ayer mi madre me trajo un paquete que había llegado al pueblo, de parte de una amiga. Esta misma amiga hace unas semanas me mandó una carta muy emotiva que habría sido suficiente (ejem ¬¬'), pero parece que para ella no lo fue...


Mi amiga pensó que estudiar oposiciones con cosas bonitas aumenta la eficiencia. ¿Qué pensáis? ¿Demasiada Mafalda últimamente? :P

3.- Hoy hemos salido a la calle a comprar algunas cosillas. Justo antes de entrar a una perfumería un chico joven nos ha abordado, y con voz tímida nos ha preguntado dónde había una tienda de discos por la zona. Le hemos indicado una tienda, y el chico, súper sonriente, nos ha dado las gracias y se ha alejado. Un brindis por la gente que sonríe. 


4.- Por último, hemos ido al supermercado a comprar un par de cosillas. Yo me he quedado fuera porque llevaba bolsas de otros comercios. Jack, clandestinamente y aunque se lo había prohibido (¬¬) ha comprado mi helado favorito: el helado de chocolate con cookies de chocolate y sirope de chocolate de Hacendado. Hijas mías, el pecado hecho helado. Arf. Es que él no entiende eso de que algo me guste y no lo quiera comprar.  ¡Me boicotea! :P

Así que, en fin, voy a intentar quedarme hoy con esto. Con lo bueno.  Porque hay que mantener la sonrisa aunque se nos corra el rímel, como dice Freddie Mercury en la canción The Show must go on. Mi amiga, la de los regalos de Mafalda me ha dicho que no solo "must", que el show no solo debe continuar, sino que will, que continuará.  Y sí, es así. No podemos permitirnos que el show siga adelante sin nosotros, ¿no? Pues desenvainad esas sonrisas, anda.



domingo, 20 de enero de 2013

"No habéis sido vosotros."

Hoy mis padres han venido a completar lo que he llamado "Mudanza: Fase 1", y que ha consistido en llevarse la mayor parte de las cosas, dejando lo justito para pasar esta semana. Aunque ninguno hemos querido dejarlo ver, la atmósfera era triste, como no podía ser de otra manera.

Cuando hemos acabado de meter cosas en el maletero, o más bien, cuando han acabado mi padre y Jack, hemos subido al piso a descansar un poco y coger alguna última cosa (un par de bolsas, una mochila...). Estando allí sentados, mi padre nos ha regalado una de sus perlas de sabiduría. Mi padre, a pesar de ser un hombre humilde, de pueblo, sin estudios, es muy sabio. Lo repito mucho, pero no lo suficiente. De mayor, quiero ser como él. Porque todos dicen que me parezco mucho, pero no veo yo el parecido por ninguna parte, más allá de la mala vista y la inteligencia -y en ambas cosas, en una por suerte y en la otra por desgracia, no llego ni a la mitad que él. 

Pues bien, como decía, nos ha regalado un pensamiento. O un consejo. O tal vez ha dicho lo que necesitábamos oír. No sé. Lo que ha dicho, es, más o menos lo siguiente.

- "No habéis fracasado vosotros. Lo que ha fracasado es el trabajo. Vosotros habéis hecho todo lo que teníais que hacer, y no podéis hacer más. No es culpa vuestra. Y los que tienen la culpa no tienen los problemas."

Se ha callado, entre maldiciendo y contemplando el alcance de lo que acababa de decir.

Y da rabia. Porque podríamos ser tantas cosas...y no nos dejan.

Podría ser - Ismael Serrano

Vaya, justo hoy que sí me había puesto rímel...

sábado, 19 de enero de 2013

Desfici.

A mi vocabulario le faltaba una palabra hasta que me vine a vivir a Valencia. Esa palabra es "desfici", que también he oído castellanizada, "desficio". El adjetivo correspondiente a este sustantivo es, en valenciano "desficiós" y en castellano "desficioso" o "deficioso". Parece que se usa en las zonas de Castilla-La Mancha más cercanas a Valencia, pero yo no lo había oído nunca antes de llegar aquí.

¿Qué designa este sustantivo? Designa una sensación poco concreta pero que a mí me afecta con cierta frecuencia, no sé si soy la única. Se trata de una mezcla entre angustia, aburrimiento y malestar, psicológico, y a veces, casi físico. Es la sensación de no estar a gusto en ninguna parte, de querer hacer algo y no saber qué, y al mismo tiempo no tener ganas de nada. A mí me sobreviene, principalmente, los domingos. Antes de conocer su nombre, me refería a esta sensación como "estar dominguera". 




Ésta sí que me parece una palabra útil y necesaria, no como procastinar, que podemos sustituir por un "ya si eso luego" o similares. 

¿Hay alguna sensación, emoción, acción, o cosa en general para la que os falta una palabra? Tengo curiosidad. 


viernes, 18 de enero de 2013

La casi muerte de Kant.

"En un tiempo, por razones de salud, Kant andaba unas seis millas diarias en el camino real. Esto llegó a oídos de alguien que tenía sus razones personales para cometer un asesinato y que se sentó en la tercera piedra miliar a partir de Könisberg a esperar a su "pretendido". Kant llegó a la hora exacta, puntual como un coche de correo. De no mediar un accidente era hombre muerto. El accidente estuvo en el carácter escrupuloso [...] de la moralidad del asesino. Un viejo profesor, se dijo, estará abrumado de pecados. No así un niño. Pensando en esto se alejó de Kant en el momento crítico y poco después dio muerte a una criatura de cinco años. Tal es al menos la versión alemana de los acontecimientos. Mi opinión es que el asesino era un aficionado que comprendió lo poco que ganaría la causa del buen gusto con el asesinato de un metafísico viejo, árido y adusto que no le daría ninguna oportunidad de lucimiento, puesto que no era posible que, una vez muerto, se pareciese más a una momia de lo que ya se parecía en vida." 

 Del asesinato considerado como una de las Bellas Artes, Thomas de Quincey.

Sobre el cierre de PAC (Urgencias) en los pueblos de Castilla-La Mancha. Una historia real.



Ayer vi un vídeo realizado por la Plataforma por las Urgencias de Tembleque, un pueblo de Toledo. No pude evitar derramar una lágrima. Tengo que decir que esas madres, o son muy buenas actrices, o realmente veían una probabilidad alta de que algo así ocurriese, porque se puede palpar su angustia y su miedo.


En el video una niña pequeña tiene un accidente, se cae de un columpio, con el resultado de que se abre la cabeza y queda inconsciente.  Al no haber urgencias, tienen que montarla en un coche y llevársela a otro pueblo para que la atiendan. Con el miedo y la angustia la madre, que no va atenta a la carretera, tiene un accidente. Al final, muere todo el mundo. 

Puede parecer dramático, pero estas cosas pasan. Este vídeo me recordó a muchas situaciones que he vivido siendo pequeña. Yo soy castellanomanchega,  y por suerte, no he crecido en una de las zonas peor comunicadas de la región. Sin embargo el coche hace falta para casi cualquier cosa. En mi pueblo, durante muchos años de mi vida no había urgencias médicas. Se atendía a la gente de 8 de la mañana a 3 de la tarde, aproximadamente. Si te ocurría algo fuera de ese horario (un resfriado con fiebre alta, un corte profundo, una quemadura grave...) tenías que coger tu coche e irte al centro de salud de un pueblo cercano.  En el caso de mi pueblo sí hay unos 15 minutos de trayecto en coche, y por suerte, la carretera no es de las peores de la Comunidad. Y aún así se pasa mal. 

Mis padres han tenido que hacer infinidad de viajes conmigo y con mi hermano, mayoritariamente cuando no podían bajarnos la fiebre siendo pequeños. Lo mismo ocurría con mi madre, que sufría desvanecimientos con causa desconocida de vez en cuando: mi padre tenía que cargarla en brazos, meterla al coche y llevársela corriendo, bien al centro de salud del otro pueblo, bien directamente al hospital de Albacete.

Una vez nos llevamos un buen susto. Mi hermano, que entonces tendría unos 5 o 6 años, despertó a mis padres de madrugada con gritos ahogados. Cuando mis padres llegaron a su dormitorio se dieron cuenta de que no podía respirar.  Mi madre gritaba su nombre, y le decía que respirase, que les dijese qué pasaba. Mi padre intentaba tranquilizar a mi hermano y a mi madre, en vano. Yo lo escuchaba todo desde mi habitación, asustada. Mi padre cogió a mi hermano en brazos, y, en pijama, salieron corriendo. Lo metieron al coche, semi tumbado. Mi madre lo suejtaba para que se mantuviese un poco incorporado, pensando que así facilitaba su respiración. Les oí decir, desde abajo, que qué hacían conmigo. Mi padre dijo que se fuesen, que yo estaba dormida, y que si tenían que irse finalmente a Albacete, que ya llamarían por teléfono para avisarme y que me fuse a casa de mi abuela. 

Escuchando la voz de mis padres puedo imaginar el trayecto. Mi madre sollozando, sujetando a mi hermano. Mi hermano intentando respirar, sin poder. Y mi padre intentando mantener la calma.  El viaje debió de hacerse eterno.

Por suerte llegaron a tiempo. Mi hermano tenía una inflamación en la glotis que le impedía respirar y que podía haberle costado la vida. Bastó una inyección y unos minutos para que volviese a encontrarse bien. Una inyección a tiempo que marcó la diferencia entre vivir y morir. 

Esto que se denuncia ahora ya pasaba en muchos pueblos de Castilla-La Mancha. Ahora pasará más.  En una situación como la que vivió mi hermano habrá quien no tenga tanta suerte. En primer lugar por los supuestos 15 minutos que hay entre unas poblaciones y otras. La ligereza con la que habla Mª Dolores Cospedal, con esa sonrisa falsa, me demuestra que no conoce la región que gobierna. Ella es madrileña, y el tiempo que ha pasado en su pueblo ha sido como veraneante, así que mejor que no nos intente tomar el pelo. Que no es lo mismo vivir en un pueblo de Castilla-La Mancha que acudir a Toledo a las procesiones, mantilla incluída. 


Y luego está el problema mismo del medio de transporte. En los pueblos hay gente que no tiene coche o que no puede conducir. Tendría que esperar a que llegase una ambulancia, que, de nuevo, viene de otro pueblo. Vamos, creo que os hacéis una idea.

Aún habrá quien diga que los puntos de atención continuada son un privilegio o algo así. O que así se ahorra dinero. ¿En serio? ¿Vamos a recortar de la vida y la muerte, de la salud de las personas? ¿No hay otra parte de donde quitar?  ¿Coches oficiales? ¿Sueldos astronómicos? ¿Corrupción?  ¡Hasta de las luces de edificios oficiales que se dejan encendidas! Porque sé que estas personas no tienen conciencia, si no, desearía que los muertos que van a llegar por su recorte no les dejaran dormir. Se nota que ellos tienen bien cerca centros médicos (privados, seguramente) y que nadie a quien quieres va quedarse desamparado en una situación de emergencia. Los problemas de los que nos gobiernan no son los mismos que los nuestros. Y tampoco les interesa conocerlos. Así nos pinta el pelo.

jueves, 17 de enero de 2013

Libro: Harry Potter and the Sorcerer's Stone, de J.K. Rowling

Una especialista en la materia me dice que es "Philosopher's stone", que lo de Sorcerer's lo pusieron en USA para los alma-pollos como yo. Snif. Vamos, que es la versión americana.

Hace muchos meses que tengo la intención de empezar con la saga de Harry Potter. Una compañera del máster, a la que sugerí la lectura de Los Juegos del Hambre, me devolvió la sugerencia, recomendándome los libros de Harry Potter y señalando que son unos buenos libros para leer en inglés, porque a medida que avanza la historia, va aumentando la dificultad. Siempre me han dicho, además, que los libros de Harry Potter han ido creciendo al mismo tiempo que sus lectores. Tenía curiosidad por ver cómo era eso.  Así que empecé por el principio.

¿De qué va el libro?

Harry Potter es un niño que vive con sus tíos, los cuales no le tratan demasiado bien. Un buen día empieza a recibir unas extrañas cartas que le prohíben leer. Sin embargo, la noticia llega a él finalmente: Harry es un mago y tiene que ir a la escuela de magia y hechicería "Hogwarts". Y ahí empieza su aventura.  (Así, brevemente, supongo que habréis visto las pelis, así qué...)

Hablando del libro...

Lo cierto es que a pesar de haber visto la peli, el libro se me ha hecho bastante entretenido, no se me ha hecho nada pesado. En cuanto a la lectura en inglés, creo que se entiende bastante bien. Vamos, yo he seguido la historia sin problemas, y en algún punto inlcuso me he olvidado de que estaba leyendo en inglés :) Bueno, eso menos cuando habla Hagrid, al que transcriben de una manera un tanto extraña para mostrar su forma particular de hablar. Eso sí, se nota que es un libro para pre-adolescentes, por decirlo de alguna manera: la trama es bastante sencilla, las palabras que utilizan son comunes,...  Pero vaya, que eso no hace que sea menos entretenido.Simplemente se nota que la novela va dirigida a un público concreto. 

Os dejo un trocito...(al azar)

"Snape, like Flitwick, started the class by taking the roll call, and like Flitwick, he paused at Harry's name.
"Ah, yes" he said softly, "Harry Potter. Our new - celebrity."
Draco Malfoy and his friends Crabbe and Goyle sniggered behind their hands. Snape finished calling the names and looked up at the class. His eyes were black like Hagrid's, but they had none of Hagrid's warmth. They were cold and empty and made you think of dark tunnels."

Ahora lo lógico sería que empezase con el siguiente libro de la saga, pero quiero dejar un descanso entre ellos, para no saturarme de leer en inglés ni de la historia. Así que ya veremos qué sigue :) Estoy un poco indecisa, o un mucho :P




miércoles, 16 de enero de 2013

Lecciones de vida: aprender a comprar.

Con motivo de la mudanza estoy removiendo el piso entero, todos los rincones y escondites.  Hoy toca el canapé de la cama, en donde guardamos las cosas que no usamos demasiado o que no caben en otro sitio. Rebuscar entre las cosas que no usamos demasiado es una buena terapia contra el consumismo, creo. Esta mañana me he puesto con los zapatos. Y me he dado cuenta de que tengo dos problemas relacionados con las cosas: 1. Cuando algo me gusta, me resisto a tirarlo aunque esté hecho polvo, literalmente. 2. Tengo cantidad de cosas que compro por capricho, estreno, y no vuelvo a usar nunca o casi nunca.

Por hoy voy a dejar mi problema número uno y me voy a centrar en el dos. He sentido verdadera vergüenza al  ver apiladas todas las cajas de zapatos que no he usado apenas y que en su momento compré por puro capricho. Por poner el ejemplo que más me impresiona, he encontrado cuatro pares de zapatos de tacón negros, básicos. Uno con una pulserita, otro en un negro grisáceo, otros en negro mate, otros brillantes con un adorno...

Lo cierto es que casi nunca llevo zapatos de tacón. Desde luego, no a diario. Tampoco uso este tipo de zapatos de tacón para ir a entrevistas de trabajo. No está mal tener un par para ocasiones señaladas, tipo bodas y demás. De hecho, es para eso para lo que los uso. Pero, para esas ocasiones supongo que basta con tener un par de fondo de armario. ¿Y los otros 3?

Al final, unos cuantos pares de calzado irán a un contenedor para ropa usada. Incluídos los de tacón. No me imagino a quién le pueden venir bien unos zapatos de tacón, si no tiene qué ponerse en los pies, pero imagino que algún uso se les dará cuando lleguen a su destino. 

Tengo que decir que esos pares de zapatos los compré hace al menos 4 años, en los inicios de mi relación con Jack. Muchos me los regalaba él porque yo soy bastante aficionada a quedarme mirando los escaparates de las zapaterías. Me gusta VER los zapatos de tacón, pero no soporto usarlos durante mucho rato.  No os vayáis a pensar que en mi colección de zapatos hay algunos de marca o similar, al contrario. Lo que me ocurría es que los veía, me gustaban y como eran baratos, los compraba sin pensar demasiado. En los últimos años, en cambio, solo he comprado calzado cuando he necesitado algo concreto: unas botas calientes, unos zapatos planos, ...Y he aprendido a seleccionar, a comprar algo que me guste y que además sea funcional, se ajuste a lo que necesito.  Lo mismo me ocurría con los bolsos, problema que abordaré esta tarde. Con la ropa, debido a usar tallas grandes, el problema es menor. 

Me alegro sinceramente de haber cambiado el chip. De haber aprendido algo bueno de tanto malos ratos.Y creo que lo he aprendido de manera que la lección no se me va a olvidar nunca.

lunes, 14 de enero de 2013

Cuando algo funciona bien... Correos.

En nuestro país hay muchas cosas que funcionan mal, no vamos a negarlo. Sin embargo adolecemos de un problema: quejarnos mucho de lo que no funciona bien, pero no reconocer lo que sí funciona, de suerte que parece que todo va fatal. Quizá ahora no tanto, sobre todo en el tema de servicios públicos, porque al ver que nos los quitan los valoramos más, y al presenciar como restan calidad y servicios valoramos lo que significaba tenerlos. Claro, algo tarde. Suele pasar. Sin embargo ese aspecto criticón nos la juega, porque ahora los que quieren acabar con todo se sirven de esas críticas para decirnos que no funciona bien, que es insostenible, que hay que privatizar, que hay que recortar.  Y oye, esas críticas todavía siguen ahí, en nuestro subconsciente y en nuestro consciente, grabadas a fuego: "No, es que los médicos viven muy bien, es que cobran mucho, es que se escaquean, es que no trabajan". Críticas, algunas de ellas, que según me dijeron, hacía una auxiliar de enfermería. Si los propios profesionales están en ese plan...

Por eso me propongo empezar a reconocer cuándo algo funciona bien. Y me propongo empezar hoy, con algo que me ha pasado.Y he pensado...



Íbamos Jack y yo por la calle, hacia el banco, para hacer unas consultas sobre la cancelación de una cuenta bancaria que tenemos conjunta y demás. De repente oigo que alguien me llama por mi nombre:

-Bettieeeeeeee

Veo que es la cartera, pero claro, yo sigo andando, pensando que cómo se va a estar refiriendo a mí. Pero no, insiste:

-¡No, no os vayáis, que tengo un paquete!

Me paro, y se acerca. Me pregunta si soy Bettie Jander. Efectiviwonder, respondo. Bueno, no respondo eso, pero le digo que sí. Total, que saca un paquete certificado y me lo entrega, firmo lo necesario, mientras me explica que iba para nuestra casa y que no nos iba a pillar. Y yo pienso, ¡qué maja mi cartera! Gracias a ella he podido disfrutar de otro regalito de Reyes Majos/cumple hoy, sin esperar a mañana. 

No es una anécdota. Hubo una época, durante el verano, en la que tuve ciertos problemas con unos envíos. Sospechaba que alguien me estaba sustrayendo correo que venía sin certificar y que contenía pequeños objetos. Puse una queja por la web y la supervisora de mi zona vino a casa, me dejó una tarjeta en el buzón, al no estar yo en ese momento, y cuando hablé con ella por teléfono se esforzó mucho en encontrar una solución, por si fuese verdad que el cartero que sustituía al cartero habitual en ese momento estaba sustrayendo correo.  Vamos, que la chica se tomó todas las molestias necesarias y me hizo un seguimiento.  Que sí, que era su trabajo, pero da gusto que la gente lo haga tan a conciencia.

Hoy, mientras agradecía a mi amiga el regalo me ha dicho que mis regalos siempre son los primeros en llegar, que es una gozada el servicio de correos que tenemos en Valencia.  Y eso es lo que ha acabado de animarme a escribir este post.


Por si tenéis curiosidad, os dejo una foto de mis regalicos. La verdad, me encuentro algo abrumada. Son productos de maquillaje, pero algunos de ellos de alta gama, de marcas que yo no compro ni he comprado nunca. Tengo amigas muy espléndidas, vaya.  En fin, tendré que darles buen uso :)

Son un duo de sombras de Nars, el Kuala Lumpur, un labial de Sleek en tono coral, muy veraniego, el Papaya Punch, una paleta de tres coloretes, también de Sleek, la Pumpkin 363 y los Celestial Powder de Kevin Aucoin, un cotizadísimo iluminador - y muy bonito. Demasié pal body, nenas. Permitidme la licencia "grey" de decir que mi diosa-aficionada-al-maquillaje interior está dando volteretas de alegría.

Y aprovecho para avisar de otro regalito que me llegó por correo ¡en un día! Venía con alguna cosilla más, alguna muestra de productos, pero mi amiga me dijo que vio esto y que no pudo evitarlo, que "tenía mi nombre". 


Dice Jack que va a empezar a llamarme Mafalda. Y con razón.


Para concluir, quiero decir que estoy muy agradecida. A estas chicas las conozco de Internet, de un foro. Una de ellas sí que me conoce en persona, y yo a ella. Y es una de mis mejores amigas. La otra, sabiendo de mi difícil situación se ha volcado conmigo. Como otras muchas chicas del mismo foro y lectoras de este blog. He recibido mucho apoyo por email, privados de Twitter, en el foro... Los detalles materiales son lo de menos, de verdad. El hecho de que la gente empatice conmigo y se preocupe por mí, aún cuando no me conoce de nada, es más que suficiente para dar millones de gracias.  Gracias.

domingo, 13 de enero de 2013

Arriba el telón.

Creo que lo he dicho en alguna que otra ocasión, y si no, lo digo ahora: soy una enamorada del mundo del teatro. De la actuación, vaya. De verla, y de realizarla. No es que quiera ser actriz, no creo que por ese camino me hubiese ido mejor. Me refiero al mundo del teatro amateur. Creo que personas normales y corrientes, en sus ratos libres, pueden preparar funciones estupendas. No he participado en muchas obras de teatro, pero las pocas experiencias que he tenido han sido maravillosas. Casi todas ellas fueron con 14/15 años, durante el tiempo en el que formé parte de un grupo de teatro amateur de mi pueblo. No había niños ni adolescentes. Los más jóvenes rondaban los 18 años. Y luego estaba yo.  Participé como extra en una representación de Jesucristo Superstar. Básicamente hacía bulto. Pero estaba bien estar en el escenario y demás. Luego hice una obra infantil, en la que hacía de viento y que representamos para los peques de un pueblo vecino. Y por último, participé en la obra Una noche en su casa, señora, de Jean de Letraz, una comedia de enredos muy graciosa. Hacía de extra, pero tuvimos que ir a representarla a un pueblo de la sierra de Cuenca, dejado de la mano de Dios, y ahí me tocó hacer de protagonista. Fue gracioso, porque hacía de señora esposa, y el compañero que hacía de marido me llevaba como 30 años. Vamos, que aquello no quedaba muy creíble. Pero bueno, nos aplaudieron mucho, así que no estaría tan mal...



Pero a la obra a la que más cariño tengo tuvo lugar antes. Doña Mercedes, mi maestra de música de 2º de ESO preparó una actividad muy chula con nosotros: una representación de la zarzuela "La Revoltosa". La verdad, no recuerdo muy bien cómo fue, pero nos lo supo vender bien. En principio todo el mundo andaba reticente a representar una obra (qué vergüenza, menudo rollo, más para estudiar), y más una Zarzuela (eso es de abuelos, es un rollaco). Pero poco después le fuimos viendo la gracia a fingir el acento, a caracterizarnos como chulapos y chulapas, y a montar aquel tinglado. Vamos, que al final accedimos. Hubo más voluntarios a actores de los que se esperaba, y casi toda la clase se ofreció para realizar decorados, como apuntadores, para manejar el equipo de música, las luces... Vamos, que nuestra maestra supo avivar la llama y consiguió meternos de lleno en el proyecto. 

Hizo el reparto de los papeles por sorteo. Como en mi quitan somos muchas más niñas que niños, alguna que otra tuvo que hacer de chulapo. A mí me "tocó" el papel protagonista. Digo "tocó", con comillas, porque tengo la sospecha de que la maestra hizo una pequeña trampa para dármelo.  Ya os he contado también alguna vez que en el colegio me mimaban bastante.  Sea como fuere, me tocó el papel de Mari Pepa. Y mi compañero, Felipe, lo representaba uno de esos chicos malos, que no dan palo al agua, de esos que todo el mundo dejan como caso perdido. Creo que todos estábamos un poco nerviosos, pero lo cierto es que se lo tomó muy en serio, se aprendió todos los diálogos y lo hizo fenomenal. Muy bien.  Además, nos ayudamos mucho mutuamente, y en cuanto superé el problema de vergüenza que me causaba a mí, acomplejada, gordita, empollona, actuar con un chico malo que se las llevaba de calle, todo fue sobre ruedas. 


No sé si conocéis el argumento de la zarzuela. Mari Pepa es una guapa joven que vive en una corrala madrileña, y que acaba despertando el deseo de sus vecinos y la envidia y resentimiento de sus vecinas. Sin embargo, el hombre que a ella le interesa, Felipe, parece despreciarla. Parece. Mientras Felipe y Mari Pepa se acercan el uno al otro, las esposas de los vecinos deciden tenderles una trampa, que concluye en que Felipe, que iba a declararse a Mari Pepa, acaba pensando que es una mujer de dudosa virtud. Al final todo se resuelve y acaba bien.  

La cuestión es que, claro, la mitad del reparto, compañeros y compañeras iban detrás de mí durante toda la obra. No había manera de que eso no le subiese la autoestima a una. Por ejemplo, en esta parte: http://www.youtube.com/watch?v=h4oF6UJH9Kw (no puedo insertar el vídeo, ¡cachis!). Lo cierto es que adoptar el papel de presumida, coqueta y resuelta me costó bastante, pero lo interioricé y creo que me sirvió de terapia. 

Si tenéis curiosidad por saber cómo acabó aquello, pues bien, os diré que una obra que en principio se representaba para compañeros del colegio y familiares, acabó siendo repetida 4 veces más, para que la gente del pueblo fuese a verla, y las 4 veces se llenó la Casa de la Cultura. Todo un éxito.  Luego nos felicitaban por la calle.  No estuvo nada mal.

Siempre he querido volver al teatro amateur, pero por unas o por otras... Hace un par de meses una amiga me dijo que su madre estaba en un grupo de teatro amateur en formación y que buscaban gente. Yo le dije que quizá me interesase, pero tenía ya en la cabeza que quizá pasase lo que está pasando ahora mismo, así que no podía comprometerme con nada serio. Vamos, que no hay manera.

Pero un día de estos volveré, estoy segura. Y estoy segura de que volveré a pasar muchos buenos ratos.  Mientras tanto me quedo con la mentalidad tan propia del mundo del espectáculo, la que nos repetía Doña Mercedes, la que retrató Freddie Mercury en su magistral canción: Pase lo que pase, el show debe continuar.


sábado, 12 de enero de 2013

La culpa es de los videojuegos.

Hoy he visto en las noticias un reportaje que me ha llamado la atención. Resulta que, parece ser, en Estados Unidos se culpa a los videojuegos violentos de incidentes como los del tiroteo del estreno de Batman, o el tiroteo en el colegio de Newtown. Evidentemente, las empresas de videojuegos han desmentido esa información y han pedido un estudio científico serio sobre la influencia de los videojuegos en los índices de criminalidad, ya que parece haber indicios de que estos índices han disminuido a medida que la popularidad de los videojuegos ha aumentado. A saber.

Lo que pasa es que me resulta llamativo que en un país como Estados Unidos, donde más o menos sabemos como funciona el tema de las armas, se eche la culpa de la violencia a los videojuegos. Es como si, realmente, se creyese que al eliminar los videojuegos violentos el mundo se convertiría en una balsa de aceite. Yo lo dudo seriamente. Y hablo de esto como una lega absoluta en la materia: no me gustan los videojuegos, ni violentos ni no violentos. Pero me voy a permitir opinar.

Se ha echado la culpa de la violencia de la sociedad a los videojuegos. Pero cuando no había videojuegos, la culpa era de la televisión. O del cine. Debe de ser que los medios audiovisuales nos vuelven malas personas, porque todo el mundo sabe que antes de que se inventase el cine en el mundo todos los seres humanos habitaban en paz y armonía.  Las cruzadas no existieron. Ni la Inquisición. Qué va. Ni las brutalidades que se llevaron a cabo durante la colonización. En fin, creo que captáis mi idea. 



No sé. Se me ocurre la teoría de que, quizá, el hombre tiene ciertas pulsiones violentas que en ocasiones puede reprimir, y en otras no. Y cuando no puede hacerlo, pues explotan de una determinada manera. Quizá el chaval que se desahoga con un videojuego y canaliza esas pulsiones violentas hacia el juego, luego tenga menos problemas. Quizá los datos que manejan las empresas de videojuegos tengan cierta lógica. 

Sin embargo, parece que es más fácil culpar a la violencia a la que los niños y jóvenes están expuestos audiovisual o virtualmente, que a la violencia real: a la del revólver en la mesita, o la escopeta bajo la cama, o el rifle sobre el armario. A la violencia de una sociedad que vive atemorizada y que viste a los niños con chalecos y mochilas antibalas. 



Con esto no quiero decir que no haya demasiada violencia en televisión, en los videojuegos, en el cine. Pero esa violencia es controlable. Es tan fácil como que los padres supervisen qué ven sus hijos y qué no, a qué videojuegos juegan. Que pasen tiempo con ellos. No creo que haga falta mucha más regulación, más allá de la calificación recomendada por edades. Al fin y al cabo, un videojuego poco daño puede hacer, aún usándolo como arma arrojadiza. Sin embargo, un arma que cae en las manos equivocadas sí puede hacer mucho daño. A lo mejor sería eso lo que hay que regular. No sé.  Esta obsesión de mostrar que las armas son inocuas y que el peligro viene de otra parte no deja de maravillarme.
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