lunes, 30 de abril de 2012

No mires, no escuches. Calla.

Aunque sé que la gente no lo hace con mala intención, últimamente no paran de decirme:
 "No veas las noticias", "Deja de ver eso, que lo único que consigues es hacerte daño", "Ponte una buena peli, y olvídate de todo". 
Lo que a mí me acaba llegando es:
"No mires, no escuches. Calla".
***


 Hace tiempo escribí un post en el que hacía referencia a lo mal que lleva la gente la tristeza o el malestar de los demás. Se nos hace desagradable tener alrededor a una persona que no es positiva, que no es optimista. Que nos hace recordar que el mundo no es perfecto. De repente, cuando en tu muro de Facebook no cuelgan bromas, chistes, videos graciosos o canciones, dejas de ser interesante, dejas de tener comentarios. Dejas de gustarle a la gente. Y en la vida real, lo mismo. ¡Seamos felices e insulsos aunque se caiga el mundo!

¿Sabéis qué creo? Que esto es el colmo. Ya no es necesario que los poderes nos faciliten el pan y circo de rigor para despistarnos y evitar que obstaculicemos sus maniobras. Nosotros mismos nos buscamos distracciones para no enterarnos, o para enterarnos lo menos posible, de lo que pasa a nuestro alrededor. ¿Estás en paro? ¿Vas a quedarte sin sanidad? ¡Ponte una peli! ¿Qué más da que el día de mañana no puedas ir al médico? ¿Qué más da que mañana no puedas comprar un calefactor para calentarte porque te han subido el IVA? ¿Qué más da que tus hijos no vayan a poder ir a la Universidad? ¡Si tú no puedes cambiar nada! Relájate, distráete, porque de lo contrario sólo vas a conseguir ponerte triste, desesperarte, cabrearte. ¿Qué sacas en claro?

Probablemente tengan parte de razón: no me hace más feliz estar al tanto de las cifras de paro, ni saber hasta donde nos van a recortar el bienestar. No son buenas noticias, ni son divertidas. ¿Pero qué me queda mientras veo como se desmorona el mundo que construyeron nuestros antepasados? ¿Cerrar los ojos, taparme los oídos y no decir nada molesto? 

Por responsabilidad, por coherencia, por humanidad, no voy a callarme. No voy a cerrar los ojos aunque a veces me apetezca. Voy a seguir viendo las noticias, leyendo los periódicos, buscando lo que no nos cuentan en blogs, páginas web y redes sociales. Voy a ejercer uno de los derechos que todavía tengo, el derecho a la información, como el que bebe ansioso de un manantial esperando a que lo privaticen y cierren el grifo. Y voy a seguir teniendo bien abiertos los oídos, para escuchar a todos los que están sufriendo, pasándolo mal, perdiendo la esperanza.  

A pesar de las muchas recomendaciones, no puedo hacer otra cosa.

domingo, 29 de abril de 2012

Una feliz casualidad y varias casualidades normales.

Hay quien dice que la casualidad no existe, solamente la causalidad, pero para mí hay ciertas conjunciones de causalidades que si no es por casualidad, no puedo explicar cómo ocurren. 

Ayer nos pasó algo curioso. Habíamos quedado con una amiga que deja el país para buscar su destino fuera. Esta amiga, aunque en estos momentos es común a mí y a mi pareja, en origen fue una compañera de universidad suya.  Tras un rato de risas, recuerdos de Irlanda y cervezas, cada mochuelo se fue a su olivo. Volvimos andando, y a mitad de camino, doblando una esquina, nos encontramos con otro amigo de mi pareja, también de la Universidad. Estuvieron hablando, riendo y recordando un buen rato. En un determinado momento, se despidieron y seguimos adelante. Entonces, mi novio hizo una broma: "Aún nos encontraremos a otro compañero más". 

Ya casi llegando a casa, nos encontramos a otro de sus compañeros. En este caso, la coincidencia fue todavía más rebuscada, porque el tipo suele vivir en Madrid. ¿Qué probabilidades había de que se cruzasen aquí, y a las dos de la madrugada? Yo diría que pocas, aunque no soy matemática. 

Fue curioso. 

¿Por qué digo que una de las casualidades fue feliz? Porque el primer compañero con el que nos encontramos es uno de los mejores amigos de mi novio. La verdad es que son un poco enfermos mentales, hacen bromas que sólo ellos entienden y se ríen de cosas que es difícil pillar. Estuvimos un buen rato allí, mientras ellos hablaban y recordaban cosas. Por primera vez desde hace mucho tiempo vi a mi novio reír casi hasta el límite del llanto durante tanto rato. Y eso me hizo tremendamente feliz. 

Y ese es mi retal colorido del día de ayer. 

viernes, 27 de abril de 2012

A pesar de todo...

...sigue habiendo flores.


Este es mi retal colorido de hoy. La primera flor de mi "jardín" que se ha abierto este año.

Vivir, sobre-vivir o sub-vivir.

Hoy iba a escribir sobre la concepción de la miseria que tiene la gente, que tenemos, debo decir. Y, ¡qué narices! Lo voy a hacer. Pero también voy a hablar de los cambios sutiles, o no tan sutiles que ciertas situaciones producen en ti. 

En otro blog escribí hace unos meses sobre el tema de que los conceptos de caro y barato son extremadamente relativos. Por eso, yo también admito fluctuaciones. Pero que me digas que por muy poco dinero ves Barcelona, cogiendo un Euromed por la mañana y volviendo por la noche... Pues por ahí no paso. Yo entiendo que cuando una persona tiene un cierto nivel de vida, puede permitirse algunas cosas. Pero, por favor, por ti y por mí, amplía tu perspectiva, tu campo de visión: por mí, porque me haces sentir mal cuando dices esas cosas, y por ti, porque no estaría mal que valorases que tienes un nivel de vida más que adecuado. 



La verdad es que en los últimos tiempos empiezo a sentir un poco de "resentimiento de clase". Me toca soberanamente la moral que una persona con un trabajo fijo, con una pareja con un trabajo fijo, ambos bien pagados, con una casa ya pagada  y que se van de vacaciones 3 veces al año, me mire a los ojos con cara de pena y me diga: "Sí, todos lo estamos pasando muy mal". Porque no sé si es que se está riendo de mí o es que no se da cuenta de lo que pasa a su alrededor. 

Ese es uno de los cambios. Soy una persona más resentida. Pero el otro es que soy mucho más materialista (que no consumista). En momentos en que he vivido un poco mejor cualquier cosa me hacía ilusión porque lo importante es el detalle. Si una persona venía y me regalaba una tarjeta de felicitación por mi cumpleaños era la persona más feliz del mundo porque esa persona había pasado un rato pensando en mí y me había dedicado unas palabras. Pero ahora, aunque sigo valorando esas cosas, he cambiado. Ayer, mi madre me dio mi regalo de Reyes. Sí, ayer. Veo poco a mi familia, pero esa es otra historia. El regalo eran 50€ en un sobre con una de esas pegatinas que dicen "¡Felices Fiestas!". Y se me encogió el corazón. Porque es lo que más puedo necesitar ahora. Supongo que mi madre también pensó en mí, y sabe que es lo que me hace falta.  



Pero también me he dado cuenta de que cada vez mis deseos se acercan más al nivel de subsistencia. Cuando mi madre me dio el sobre, me dijo: "Para que te compres algo", a lo que yo contesté: "Sí, con esto comemos durante dos semanas." Por supuesto que hay cosas que me gustaría tener, y actividades que me gustaría hacer. No recuerdo cuándo fue la última vez que fui a un cine de estreno. Hace años. De hecho, la última vez que fui a un cine de reestreno fue hace más de medio año, seguro. Pero no pensé en ellas en un primer momento. Me siento culpable cuando pienso que de esos 50 € podría sacar 10 para comprarme algún capricho. O 25, para salir una noche a cenar y tomar algo. 

Supongo que tiene que ver con que no tengo perspectivas de que esos 50 € puedan ser repuestos. Ahora mismo en mis cuentas domésticas todo son gastos, así que cada entrada inesperada debe ser atesorada para destinarla a cubrir necesidades básicas. No hay presupuesto para ilusiones, para salidas, para caprichos. Supongo que hay quien cree que me gusta vivir así cuando digo que no voy a salir esta noche, o que no voy a cenar, o que no he podido ir al cine a ver esa película. Supongo, también, que no están en mi situación, ni lo han estado, y que por tanto, no pueden entenderme.




jueves, 26 de abril de 2012

El niño del autobús.

El otro día volvía a casa en el autobús. Me sorprendió que fuese casi vacío. Y fue una suerte, porque probablemente si hubiese ido tan lleno como otras veces me habría perdido al protagonista de este post. 

Detrás de mí oí una voz infantil que preguntaba a su madre:

-Mamá, ¿qué son los Goya?

Me dí la vuelta y descubrí a un niño. Vaya sorpresa, si he dicho que lo que oí fue una voz infantil. Pero no era un niño cualquiera. Era un niño de esos que ilustran las postales y que salen en las series de televisión. Mientras yo me fijaba en el chaval, y no perdía detalle, él le contaba a su madre, que le había respondido que eran unos premios parecidos a los Oscar, pero en España, por qué los premios Oscar se llamaban así, lo cual me hizo sacar una sonrisa.

Me fijé tan bien porque desde que lo vi supe que tenía que tomar nota, porque ese momento me hizo sentir muy alegre. Qué cosa tan tonta, ¿no?

El niño tenía pinta de tener unos 9 años, 10 quizá. Tenía el pelo oscuro y un poco despeinado, unos ojos vivos y brillantes detrás de unas gafas moradas. Llevaba unos vaqueros muy gastados y un polo gris jaspeado. En los pies unos mocasines con los cordones flojos, casi desatados. 

En un determinado momento el chaval suelta un grito de emoción:

- Ala, ¡qué guay!

Miro al televisor del bus  y veo que habían descubierto unos fósiles de dinosaurios en no sé dónde.  El chaval estira a su madre de la chaqueta y la obliga a mirar. La madre sonríe y le revuelve el pelo. Y a mí me dan ganas de coger al chaval y darle un abrazo. Tan curioso, tan simpático. Tan niño. 

Y ese es mi retal colorido de hoy. 




miércoles, 25 de abril de 2012

Libro: Momo, de Michael Ende


Leí este libro siendo muy pequeña. La verdad, ni recuerdo cuando. Recordaba vagamente el argumento, pero sabía que quería volverlo a leer. Y aquí estoy, con la reseñita.

¿De qué va el libro?

Momo es una niña muy especial, que un día llega a una ciudad, y comienza a vivir en las ruinas de su anfiteatro. Gracias a su talento especial, el de saber escuchar, hace muchos amigos y ayuda a todos los habitantes con sus problemas. Pero los hombres grises se cruzan en el camino de Momo, y ella, en el de los hombres grises, que quieren robar el tiempo de las personas. Momo, con la ayuda de otros entrañables personajes, intentará salvar a los hombres y devolverles de nuevo su tiempo.

Hablando del libro... 

Yo nunca fui una niña muy sabia, ya que fui una niña muy adulta. Pero la inteligencia infantil que tenía, esa que ve las cosas simples y claras,  esa que los adultos no entienden, la sacaba de libros como éste. 
Mientras lo leía, asentía resignada como diciendo...¿cómo es posible que no nos demos cuenta de estas cosas? ¿Por qué nos dejamos robar el tiempo? ¿Por qué no hacemos las cosas que queremos? Todos tenemos obligaciones, pero hay diferentes maneras de enfrentarse a ellas (Barrida, inspiración, barrida). Y merece la pena pararse a pensarlo. Porque no podemos ahorrar tiempo, es lo más perecedero del mundo. 

Os dejo una trocito...

"Momo miraba al maestro Hora. En voz baja preguntó:
- ¿Qué enfermedad es ésa?
- Al principio apenas se nota. Un día, ya no se tiene ganas de hacer nada. Nada le interesa a uno, se aburre. Y esa desgana no desaparece, sino que aumenta lentamente. Se hace peor de día en día, de semana en semana. Uno se diente cada vez más descontento, más vacío, más insatisfecho con uno mismo y con el mundo. Después desaparece incluso este sentimiento y ya no se siente nada. Uno se vuelve totalmente indiferente y gris, todo el mundo parece extraño y ya no importa nada. Ya no hay ira ni entusiasmo, uno ya no puede alegrarse ni entristecerse, se olvida de reír y llorar. Entonces se ha hecho el frío dentro de uno y ya no se puede querer a nadie. Cuando se ha llegado a este punto, la enfermedad es incurable. Ya no hay retorno. Se corre de un lado a otro con la cara vacía, gris, y se ha vuelto uno igual que los propios hombres grises. Se es uno de ellos. Esta enfermedad se llama aburrimiento mortal."
Eso es todo. Ahora creo que empezaré a leer Mundo de Dioses, de Rafael Marín.  Un poquito a regañadientes, pero es una recomendación, así que...¡habrá que intentarlo! :)


martes, 24 de abril de 2012

La cultura del esfuerzo

Bueno, antes de empezar a desvariar aviso: esto pretende ser una reflexión sin mucho calado. Diría que más bien un desahogo. Pero lo voy a soltar. Al fin y al cabo, este es mi Cuaderno de Retales, ¿no? Pues allá va. 

Nos hablan mucho de la cultura del esfuerzo y derivados. Nos dicen que ya no nos esforzamos. Que estamos acostumbrados a conseguir rápidamente nuestros objetivos, a que se cumplan nuestros deseos. E incluso nos dicen que no queremos trabajar, que no somos como nuestros padres, acostumbrados a currárselo para conseguir lo que querían. Nosotros ya no lo hacemos. 

Bueno, yo creo que la cosa no está del todo desencaminada. No estoy de acuerdo en general con la perspectiva desde la que se emiten este tipo de juicios, pero últimamente me doy cuenta de que desde otra perspectiva, puede haber razones para decirlo.

Puede que la cultura del esfuerzo brille por su ausencia. Pero no es porque la gente no se esfuerce, o porque no queramos hacer cosas. Se trata de otra cosa. Digamos más bien que hay una mayoría de amantes de la mediocridad.

La mediocridad nos hace sentir bien, sobre todo si se trata de algo que nos afecta. Odiamos en secreto a ese compañero que llega siempre puntual a la oficina y que sale un poco más tarde. Si alguien propone una medida para mejorar alguna situación o proceso, le matamos con la mirada. Y cuando trabajamos con alguien que quiere que las cosas salgan bien pensamos que es un amargado. Todo el mundo elogia la proactividad, pero para los que rodean a una persona proactiva, esa cualidad es un grano en el culo. Sin embargo si la gente que se mueve a nuestro alrededor es mediocre nos sentimos cómodos, a gusto. Sabemos que no se nos va a exigir demasiado. Que no vamos a sentirnos inferiores.  Es más, si podemos evitar que alguien destaque por encima de nosotros, lo hacemos. Como Homer en esta escena:



Y esta plácida mediocridad es contraria a la cultura del trabajo, la anula. Porque estas personas trabajadoras son minoría, mientras que el rebaño es grande y suele unirse frente al "enemigo" común. Y al final, la persona con ganas de hacer cosas acaba rindiéndose, porque es agotador ir contra la marea, predicar en el desierto. Y en algunos casos, porque escarmienta cuando, por querer hacer cosas buenas la han vapuleado, la han hundido, insultado o descalificado. 

Quizá haya quien lea esto y piense: "¡Qué exagerada! Yo no soy así. Yo no odio a nadie. Yo valoro a estas personas y su esfuerzo." Piénsalo bien...¿nunca lo has pensado? ¿nunca lo has sentido? Porque sólo hay dos posibilidades: o eres una de estas personas trabajadoras y emprendedoras, o mientes.



lunes, 23 de abril de 2012

Feliz día del libro :)

Hoy es 23 de Abril, Día Internacional del Libro.

Yo soy la tonta de los libros. Casi siempre regalo libros. Me gusta rodearme de gente que lee. Y me gusta contribuir a ello. Un libro permite escoger un regalo adecuado para cada persona y es un billete barato para un viaje sin precio.

Por eso, os quiero dejar algunas recomendaciones. Es algo así como un pequeño homenaje a los libros.

- La voz dormida, de Dulce Chacón.  Leí este libro teniendo unos 16 o 17 años. En aquella época estaba muy implicada en todo lo implicado con la Guerra Civil española, por lo que esta novela me tocó, pues está basada en historias reales. Fue uno de esos libros que me hizo reir y llorar.  Trata de la vida de unas mujeres en los primeros años de posguerra.

- El pasillo de la muerte, de Stephen King. Es la novela en la que se basó la película La milla verde, que además, y esto no suele pasar, me parece una muy buena adaptación. Lo leí hace ya bastantes años, y fue el primer libro que leí de este autor. Después, he leído algunos más, y ninguno me ha decepcionado. Dicen que Stephen King hace los libros como churros, que todos son iguales, ... Pues qué queréis que os diga... A mí me gusta. Esta historia no es de terror, sino que cuenta una historia con toques mágicos vertebrada alrededor de un corredor de la muerte.

- Pippi Calzaslargas, de Astrid Lindgren. Este es quizá mi libro infantil favorito. Y está entre mis libros favoritos en general. Seguro que os acordáis de la serie de la tele. Que también era mi serie favorita. Vamos, que yo de mayor quería ser como Pippi. Es mi ídolo infantil. Por si no sabéis de qué va el libro, cuenta las aventuras de Pippi, una niña un tanto atípica, sus amigos Tommy y Anika, y sus mascotas, Mr. Nelson y Pequeño tío. Imposible aburrirse con este libro.

La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca. ¿Habéis visto una representación de esta obra de teatro? Es impresionante. Yo soy de las personas que creen que el teatro se disfruta más representándolo, o viéndolo representar, que leyéndolo. Pero esta obra es TAN buena, TAN intensa, que no pierde fuerza cuando la lees. Cuenta la historia de Bernarda y sus hijas, al comienzo del luto por su marido. De un luto de los de antes: de encerrarse en casa y vestir varios años de negro riguroso. De verdad, una obra impresionante.

¡Ah! Y casi se me olvida...¡Menos mal que Jack me recuerda las cosas! ¡También hay que leer cómics! Os dejo (dejamos) dos propuestas:

- Invencible, de Robert Kirkman. Cuenta la historia de un adolescente que descubre que tiene superpoderes, desarrollándose una historia de superhéroes muy bien narrada, interesante y divertida.

- Arrugas, de Paco Roca. También hay buenos cómics de autores españoles. Este nos cuenta la historia de un anciano con principios de Alzheimer, mostrando una realidad triste y cruda en ocasiones, y entrañable y tierna en otras.

¿Qué os parecen mis recomendaciones? ¿Habéis leído alguno de estos libros?

¡Feliz día del Libro y Feliz lectura!

"El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho"
Miguel de Cervantes en  El Quijote. 

domingo, 22 de abril de 2012

Wert the fuck?: El tasazo

En los pocos meses de gobierno del PP nos hemos acostumbrado a los despropósitos, ya que periódicamente se nos suelta uno. Supongo que para mantener la emoción de nuestras insignificantes vidas de pobres... Aprovecho para decir que mi vida es lo suficientemente emocionante, no es necesario que se tomen esa molestia.

No sé por dónde empezar. Hace unos días hablaba de los mensajes contradictorios que hablaban del copago en sanidad.  Finalmente la cosa se ha aclarado. Aquí paga hasta el tato. Hasta los pensionistas. 

Pero uno de mis ministros favoritos es el de educación, el ministro Wert. Las últimas noticias que tenemos del Ministerio de Educación, después de medidas tan simpáticas como el aumento de las ratios en enseñanza primaria y secundaria, nos dicen que estudiar en la universidad pública va a ser más caro. Una media de 500 euros más por alumno. Y, por si esto fuera poco, encarecen las penalizaciones - que ya existían - por repetir asignatura. 

Nos dicen que no puede permitirse que un estudiante esté aprovechándose del Estado mientras hace el vago. Que no se puede consentir que haya universitarios que repitan y repitan una asignatura. Y afirman, incluso, que hay alumnos que les piden a los profesores que les suspendan ciertas asignaturas. ¿En serio? A mí nunca se me ha pasado tal cosa por la cabeza. Y no conozco a nadie que lo haya hecho. Debe ser que yo me relaciono poco...

Nos dicen también que no puede consentirse que un alumno empiece una carrera universitaria, y abandone al cabo de uno, dos o tres años. Que eso sale muy caro al Estado. Mejor no me pongo a enumerar otras cosas que salen caras para no desviarme, y voy al quid de la cuestión: ¿nos van a quitar el derecho a intentarlo? Me veo a Rajoy, o a Wert, a lo Yoda: "Hazlo, o no lo hagas, pero no lo intentes". 

Nos dicen que estas medidas tienen por objetivo penalizar a los malos estudiantes. No sé hasta qué punto tiene que ver esto con ser un buen o mal estudiante. Conozco personas que no van a curso por año, y que son buenos estudiantes. Simplemente, no pueden con todo, por diversas circunstancias.  También conozco a personas que van aprobando y que no son especialmente buenos estudiantes. En fin, no sé, quizá estén mirando para el lado equivocado. 

Pero, si algo tengo claro, es que, con el criterio acertado o equivocado, estas medidas no pretenden alejar a los malos estudiantes de la universidad. Y si de verdad es esa su intención, como políticos y administradores son penosos. Lo que al final se conseguirá es que las personas con menos recursos se alejen de la universidad: bien porque no puedan siquiera empezar, bien porque no puedan sostener el coste de la carrera, sobre todo si de vez en cuando repiten alguna asignatura.  Sin embargo, pueden quedar muchos malos estudiantes financiados por padres con exceso de recursos, campando a sus anchas por los campus. Se les ve el plumero: El rico al banco, y el pobre, al campo.



Desde que se anunciaron estas medidas estoy oyendo una cantidad de burradas tremenda. Como que el sistema universitario, tal y como se ha configurado, favorece el provincianismo. Que los jóvenes de ahora no salimos de nuestra casa. Que me lo digan a mí, que con 18 añitos tuve que salir de casa de mis padres - con todo lo que eso conlleva - para irme a una ciudad a estudiar. No voy a entrar en que no siempre en tu ciudad está la carrera que quieres estudiar. Iré directamente a lo que a mí me afecta: la población rural no es parte de España.  Y eso me toca soberanamente las narices, porque sigue latente la idea de que la cultura pertenece a las ciudades, y de que en el campo, nada de esto nos importa. 

Y aún nos hablan de la igualdad de oportunidades. Permitidme que me carcajee.



Me permito añadir un ejemplo ilustrativo: Carta de una estudiante al ministro Wert.

sábado, 21 de abril de 2012

Libro: Sinsajo + balance de la trilogía "Los Juegos del Hambre"

Más que una reseña del libro Sinsajo, me voy a dedicar a hacer un balance global de la trilogía. Intentaré no soltar spoilers, pero si no los has leído y estas cosas te molestan, mejor lee con precaución, o directamente, no sigas :P De todos modos, evitaré  dar datos del argumento y la sinopsis. Lo que quiero contar, más bien, es la impresión que he tenido leyendo estos libros.


Anoche acabé el libro, y con él, la trilogía. Y a pesar de lo que me había enganchado el primer libro, tengo la sensación de que la saga ha ido perdiendo fuerza por el camino, o quizá, cambiando de estilo. 

El primer libro, Los Juegos del Hambre, es quizá, más convencional dentro de la literatura juvenil: una historia en la que se ven envueltos adolescentes, eso sí, enriquecida, como ya dije en la reseña de este libro, con un contexto socio-político muy interesante. Y, llamadme tonta,  el triángulo amoroso que se monta me engancha un montón: quiero saber cómo acaba.

El segundo libro, En llamas,  continúa con la historia, y consigue mantener  el interés, aunque claro, la novedad se pierde.  En ese sentido, me emocionó un poco menos. Lo que pasa es que conforme va desarrollándose la acción, y a medida que llega el final, la historia se pone interesante. Y el final es TAN abierto que necesitas empezar el siguiente libro rápidamente para saber qué ha pasado. 

Pero el tercero, Sinsajo, se me ha hecho pesado. No puedo decir a ciencia cierta por qué, pero tengo un par de hipótesis. La primera es que quizá los he leído muy seguidos, aunque creo que eso no tiene que hacer que disfrutes menos de un libro. No me ha pasado, por ejemplo, con Canción de Hielo y Fuego. La segunda hipótesis, y la que más me convence, es que el peso de la narración recae muchísimo más en los aspectos bélicos y políticos.  No digo que no esté bien hecho. Pero una novela en la que tiene tanta importancia la táctica bélica, los movimientos de ataque, defensa y contraataque, se me hace pesada si no le añades alguna especia. En esta obra, por ejemplo, el componente "romántico" está prácticamente desaparecido: latente, sí, pero en ese campo, no hay avances prácticamente. Y aquí sí que voy a soltar un spoiler (o algo así): me pone de los nervios que Katniss esté besando a uno y a otro sin orden ni concierto. A lo mejor es lo que la autora pretendía, crear un personaje desorientado, incapaz de decidirse, que incluso parece dejarse llevar por la conveniencia de ponerse de parte de uno u otro según las circunstancias. Pero me cansa mucho, es demasiado repetitivo a lo largo de la trilogía... (selecciona el espacio en blanco para leer el spoiler).

Y lo que menos me ha gustado ha sido el final, porque se pulen una de las partes que más interés me ha generado a lo largo de la lectura en prácticamente 4 páginas. Psé. 

Eso sí, a su favor hay que decir que la reconstrucción del contexto sigue siendo brillante: una sociedad en la que nunca puedes tener claro quienes son los buenos y quienes los malos. Quizá porque, como en el mundo real, nadie es bueno del todo. Los conflictos de intereses, la instrumentalización de las personas, las traiciones... todo eso salva esta última novela. 




En conclusión: Merece la pena leer esta trilogía, es interesante si te gusta este tipo de literatura. Pero en mi opinión, no consigue mantener la buena impresión que causa la primera novela a lo largo del desarrollo de la trilogía. Una pena.  Porque ya digo, después de las altas expectativas que me creó el primer libro, al acabar Sinsajo me queda un sabor agridulce.

Ahora, a ver si en algún momento puedo ver la peli. Tengo curiosidad :P

En cuanto a mi próxima lectura, creo que voy a empezar a releer Momo, de Michael Ende. Es un libro que leí hace muchíiiisimos años, y que recuerdo que disfruté mucho. Creo que volver a leerlo va a ser emocionante :)


Eh,  ¿os habéis dado cuenta de que  por fin no todo lo que tengo que decir de un libro es bueno? :P

viernes, 20 de abril de 2012

Bloqueadas las oposiciones a profesores de secundaria en Andalucía.

Finalmente lo han conseguido. Se suspenden las oposiciones convocadas para Andalucía. Después de incidentes varios, incluidos dos cambios de temarios, esos más de 33.000 opositores que esperaban encontrar una oportunidad laboral deben de estar a punto de tirarse por una ventana.

Yo pensé brevemente volverme loca este año y compaginar el máster con la preparación de las oposiciones para Andalucía (había unas 25 plazas de mi especialidad). Menos mal que no lo hice.

Si en 5 meses el Constitucional no se ha pronunciado, se levantaría el bloqueo. Pero esto no es serio, señores y señoras. Menuda tensión, Hay gente que ahí se juega prácticamente la vida.

En fin, os dejo el enlace a la noticia (clic aquí)

Fenómeno fan.

Con esto de las redes sociales e Internet es más fácil que nunca pertenecer a un club de fans, así que hace un tiempo empecé a seguir en Twitter al club de fans de una artista cuya música me gusta bastante. Pensaba: "estará bien compartir gustos, enterarme de novedades e incluso conocer a otros artistas similares". Ilusa de mí. 

La mayor parte de tweets eran algo así como: "Oh dios mío, muchas gracias por existir, eres una persona tan superfenomenal". Vale, quizá lo he exagerado un poco, pero creo que me entendéis. El resto de tweets eran incitaciones a hacer TT cualquier hastag cutre, o defensas a ultranza de cualquier cosa que a esta artista se le hubiese ocurrido hacer, no importa lo que fuese. Al fin y al cabo, era una diosa y lo que más deseaban en el mundo era ser sus mejores amigos/as o darle un abrazo. Literal. 

A lo mejor es que yo, dado el momento en el que me encuentro, veo las cosas de otra manera, ni mejor ni peor que los demás, simplemente diferentes. Así que, por favor, respondedme, ¿lo veis normal? Mientras leía esos tweets o alguna de sus entradas de blog pensaba en sus padres, hermanos, compañeros de trabajo, amigos... Seguro que no les tratan con tanto cariño ni les admiran tanto, a pesar de que hayan hecho por ellos mucho más que la artista en cuestión. Seguro que nunca les han dado a sus padres las gracias por existir. Pondría la mano en el fuego.

Hay muchas cosas que deseo hacer en esta vida y muchos deseos que me gustaría cumplir. Y ser la mejor amiga de un famoso, y mucho menos abrazarle, no está entre las 10 primeras, ni siquiera entre las 100. Incluso me arriesgaría a decir que tampoco entre las 1000. A lo mejor es que me dan envidia: deben de tener una vida tan plena si lo que más desean es eso... 


A la antigua usanza

Hoy me he sentado a escribir una carta. Una carta a la antigua usanza. Una de aquellas en las que te pones ante el papel en blanco con una sonrisa y balanceas el bolígrafo entre los dedos pensando en qué vas a contar, en cómo empezar.  Todo esto sin dejar de sonreír. Una de esas cartas en las que la pluma se mueve rápidamente, porque los pensamientos van más rápidos que la mano. Una carta que hace que el tiempo sea aún más relativo, porque cuando acabas, no te queda más que preguntarte, de una manera muy british: Oh God, is that the time? (perdón si he metido la gamba, creo recordar que era así)

Disfruto mucho escribiendo a mano. Y más todavía escribiendo cartas. Es cierto que se ha perdido bastante la costumbre, y no es difícil entender por qué: si puedo comunicarme instantáneamente con alguien a través de Internet, o escribir un email y tener una respuesta en muy poco tiempo, ¿qué sentido tiene?

Bueno, quizá no lo tenga a efectos de utilidad, pero no todo en la vida es utilidad - ¿qué puedo decir yo, que estudié Filosofía, eh? Pero yo le encuentro un doble encanto a eso de enviarse cartas. Para empezar, tienen esa  magia de las cosas que han caído en desuso. Llamadme tonta, pero me pasa lo mismo con el punto de jersey o el corte y la confección: me seducen. Y por otra parte, creo que escribir y enviar una carta es algo muy íntimo y personal. En la caligrafía de una persona se pone parte de su esencia. La otra persona ha estado tocando ese papel, ha estado poniendo en él sus palabras. Recuerdo, cuando era pequeña, que mis amigos de correspondencia y yo solíamos poner un poco de nuestra colonia en las páginas. Ya veis, me pongo nostálgica de recordar las páginas que olían a Ragazza, Chispas o Don Algodón.  

Cuando recibes una carta percibes en ella la ilusión de quien la ha enviado y sabes que está esperando tu respuesta. Y eso, hoy en día, donde hay cosas que son tan inmediatas, no está nada mal. Abrir el buzón y encontrar un sobre, con tu nombre escrito en la caligrafía de esa persona que, inevitablemente, es alguien especial, te alegra el día.



También me gusta escribir a máquina. Pero en una máquina antigua. Oyendo el "clin" del carro al pasar de línea y el "tracatracatraca" de las teclas al tatuar el papel. Pero eso es otra historia. 




jueves, 19 de abril de 2012

Keep calm and listen to The Beatles: Here comes the sun


Pues eso, 
una canción optimista. 

Después del frío invierno, por largo que sea, sale el sol.

:)

¡Que tengáis un buen día!

miércoles, 18 de abril de 2012

Libro: En llamas, de Suzanne Collins. (reseña atípica)


Bueno, sigo enganchadísima a esta trilogía. Anoche empecé la tercera entrega, Sinsajo, y mientras comenzaba la lectura me dije.... ¿qué vas a contar del segundo libro en la reseña? 

Me resulta tremendamente difícil exponer el argumento de este libro sin destripar parte del primero y anticipar parte del tercero, porque, en realidad, esta trilogía funciona como una única novela. Podrían haber hecho una novela muy gorda con los tres libros, porque los acontecimientos están perfectamente encadenados.  Por eso, si es la primera vez que tenéis conocimiento de estas novelas, os remito a la reseña del primer libro, Los Juegos del Hambre, para echar un ojo a la temática. Y si ya habéis empezado con la trilogía, estoy convencida de que no hay nada que decir. ¡Estaréis igual de enganchados que yo!

Si alguien de vosotros ha leído estos libros, por favor, ¡me encantaría que dejáseis vuestras impresiones en un comentario! :) 




martes, 17 de abril de 2012

Yo nunca...

Hace unos días una escritora dijo ante unas cámaras de televisión que creía que no podría enamorarse nunca de una persona de derechas. No es la primera vez que oigo algo así. A menudo, cuando comienza una conversación sobre amoríos, parejas ideales, etc., suele acabarse diciendo "yo nunca estaría con ...". Pero hay un dicho popular, que como muchos dichos populares, tiene razón:

"Nunca digas: 'de este agua no beberé'". 

Y que la gente ha alargado con otro elemento más:

 "Nunca digas: ' de este agua no beberé',
'este cura no es mi padre', o '...'"

Y lo dejo en puntos suspensivos porque es demasiado ordinario hasta para mí.

Pero a lo que iba. Si normalmente en esta vida nunca podemos decir nunca -o casi-, mucho menos en asuntos de amor. Y considero que quien lo dice, si lo dice en serio, es que no comprende del todo la naturaleza del amor.

No, no me he tragado tantas comedias románticas de amores imposibles como para que se me derrita el seso, pero estoy convencida de que no podemos enamorarnos a voluntad. No puedo elegir de quién me enamoro, para bien o para mal. Y eso explica la cantidad de meteduras de pata que preferiríamos no haber cometido en el terreno sentimental, ¿a que sí? Yo soy la primera que entona el "yo pecador" en este caso.

Y sí, normalmente nos enamoramos de personas más o menos afines a nosotros, porque nos movemos dentro de círculos donde nos sentimos cómodos y, por lo general, conocemos a gente que se siente igualmente cómoda en esos círculos, por lo que cabe suponer que hay puntos en común.

Pero podría pasar, y de hecho pasa, que dos personas se conozcan en una determinada circunstancia en la cual no se ven envueltos voluntariamente, por poner un ejemplo, un puesto de trabajo concreto, o la sala de espera de un hospital. Y se entabla una amistad que comienza como suelen comenzar las amistades, con conversaciones ligeras y poco íntimas. Y a partir de ahí una cosa lleva a la otra, y de repente, un día, cuando ya estás bastante colgada, te das cuenta de que él es de los Rolling, y tú, de los Beatles, por quitarle hierro al asunto. ¿Factible, o no factible?

En el amor, esas cosas no importan. No eliges enamorarte de alguien de tu equipo de fútbol o de tu cofradía de semana santa, y lo consigues.

Luego, está la relación amorosa. Y ahí sí que cabe plantearse: "Aunque estoy enamorada, ¿tolero esta diferencia?" Hay gente que quiere tener hijos mientras que su pareja no quiere, por ejemplo. Ese tipo de cosas sí habría que planteárselas. Porque el amor no es, por desgracia, la única cosa importante en una relación.

El arte de saber llevar una relación amorosa está, en mi opinión, en aprender a convivir con otra persona, que, inevitablemente, va a ser diferente a ti en mayor o menor medida. En aprender a aceptarla, a dialogar, y a encontrar puntos  en común. Y por qué no, en estar dispuesto a aprender algo nuevo, acercándote a sus intereses del mismo modo que tu pareja se acerca a los tuyos. Y si hay diferencias que no se pueden tolerar, porque son de suma importancia, pues quizá lo más inteligente es dejarlo correr. Pero, repito, el amor no depende de esas semejanzas o diferencias.

Hoy en día mi pareja está a bastante distancia de ser "mi otro yo". Es más, muchas veces, en broma, digo que  entre los dos hacemos una persona completa.  Y sin embargo, no imagino de qué manera podríamos ser más compatibles. Peeeeero, sin embargo, sí que coincidimos en ciertos planes y concepciones, a veces con pequeñas diferencias, pero salvables.

Yo también en algún momento dije "yo nunca saldría con..." y hoy por hoy he tenido que tragarme mis palabras.  Y ha merecido la pena.


Gracias a Isa, por la puntualización.

lunes, 16 de abril de 2012

Momento musical épico.

Aquí os dejo con 10 minutos de música épicos. Ayer vi este vídeo pululando por la red y no pude resistirme a compartirlo por todos los medios. ¡Tremendo! Se trata de la Filarmónica de Andalucía interpretando la banda sonora de Conan el Bárbaro.

¡Que lo disfrutéis!

Libro: Los Juegos del Hambre, de Suzanne Collins


Mi amiga Tania me recomendó el Jueves por la noche que empezase a leer este libro.  Me dijo que era fascinante, mientras me enseñaba, orgullosa, la trenza al estilo Katniss que le había hecho su hermana. Yo ya andaba al tanto de el fenómeno "Hunger Games", porque en mi Tumblr, mucha de la gente que sigo es fan de la saga y de la película. Lo cierto es que ya tenía curiosidad, pero como creo que ya dije alguna vez, los grandes fenómenos fan me causan cierto rechazo hacia el objeto del fanatismo en cuestión. Pero cuando una persona en cuyo gusto confío me hace una recomendación, no puedo más que hacer un intento.

Pues os digo que el intento ha merecido la pena. Lo empecé el Viernes y lo acabé anoche, Domingo. Y no esperé para asimilarlo, empecé justo después el segundo libro de esta saga, En Llamas.  Vamos, que estoy en vilo. 

Los Juegos del Hambre ha sido para mí uno de esos libros especiales que consiguen que te metas dentro hasta el punto de ponerte nerviosa por sus personajes, sufrir con ellos, e incluso, derramar alguna lagrimilla. Por desgracia, no me pasa muy a menudo. Me pasó con La voz dormida, de Dulce Chacón, y, recientemente, con los libros de la saga Canción de Hielo y Fuego. Me gusta cuando un libro consigue arrastrarme dentro de su trama hasta este punto. 

¿De qué va el libro? 

Estamos en Panem, un país formado por 12 distritos, en un futuro distópico. El país está dirigido por un gobierno opresor y ultra-controlador, ubicado en una ciudad llamada El Capitolio. En este contexto, y para recordar a los habitantes de Panem los peligros de la rebeldía, cada año se celebran los llamados Juegos del Hambre: cada distrito envía a dos jóvenes entre 11 y 18 años ¿o eran 17?, un chico y una chica, ya sean voluntarios o elegidos por sorteo (aunque el método del sorteo también tiene lo suyo), y estos son convertidos en estrellas mediáticas para un siniestro espectáculo que consiste en meterlos en un estadio al aire libre - cada año distinto, por lo que los participantes no saben qué encontrarán - y conseguir que se maten entre ellos hasta que sólo quede uno.
Por diversas razones Katniss se ve envuelta en estos Septuagésimocuartos Juegos del Hambre. Y su vida cambia para siempre. 

Hablando del libro...

Los Juegos del Hambre es una novela dirigida a público juvenil-adulto, yo diría que para adolescentes a partir de 15 o 16 años (pero esto es una valoración personal). Lo que más me ha llamado la atención es el rico escenario que la autora construye alrededor de la historia de Katniss, la protagonista. El foco no está fijo sobre sus aventuras y sus dilemas amorosos - que existen -, sino que se amplía para mostrar un contexto socio-político muy interesante (me encantan los escenarios distópicos, no puedo evitarlo), en el que los personajes no se mueven sólo por intereses egoístas y frívolos, sino que son conscientes que cada una de sus acciones, e incluso sus palabras, puede tener un precio y causar un efecto mariposa que escape a su control. 

Además, esta riqueza se va añadiendo a la novela desde la perspectiva de Katniss, por introspección, recuerdos o narración, o por el testimonio de otros personajes. Esto hace que te impliques mucho más con los personajes, que te adentres en la historia todavía más. 

¿Lo recomiendo?

Por supuesto, siempre que este tipo de novelas os gusten - se que las novelas distópicas no son del gusto de todo el mundo. Y no sólo para adolescentes. Este contexto tan rico puede hacer que se disfrute a cualquier edad, aunque, claro, perdiendo quizá identificación con los personajes. 



Yo, por mi parte, ya estoy por la mitad de En Llamas, aunque no creo que pueda acabarlo tan rápido, pues mañana vuelvo a las clases y tendré mucho más trabajo - menuda semanita me espera - y menos tiempo para leer.  Pero tengo claro que lo próximo que haré en materia de lectura será acabar esta saga. 

Creo que he perdido todo mi criterio, porque últimamente todo lo que leo me gusta ... :P

domingo, 15 de abril de 2012

Un extraño ladrón.

Se notaba que no tenías práctica. Te deslizabas con torpeza, hecho un manojo de nervios, intentando encontrar y abrir la caja fuerte. Encontrarla fue sencillo, abrirla, no tanto. 

Pero quien la sigue, la consigue, y tú conseguiste colarte dentro. ¡Y menudo desastre! Aquello estaba casi abandonado y lleno de polvo.  Las riquezas prácticamente habían desaparecido: inocencia, esperanza, confianza... Y en su lugar, había un montón de trastos inservibles, despojos y malos recuerdos.

¡Qué ladrón tan extraño fuiste! Pasaste meses acudiendo puntualmente, intentando arreglar el estropicio. Al contrario que los demás, cada día dejabas allí algo valioso y te llevabas alguna de las causas de mi amargura. 
Poco a poco conseguiste devolver el esplendor a lo que poco antes no eran más que ruinas.

¿Cómo pude confundirte con un ladrón siendo un artista?

sábado, 14 de abril de 2012

Sentimientos que no me gustan nada.

Una de cal y una de arena. Empezaba el día con un pensamiento positivo, y lo acabaré con uno de los que no me gustan.  No porque sea negativo, sino porque es mezquino, y no me gusta ser mezquina. En absoluto.

Resulta que la cosa está mu mala, por muchas razones, pero en lo que respecta al trabajo, la situación es verdaderamente dramática.  


Convivo con una persona que ronda ya el año y medio en paro. Y como aún no hemos aprendido a vivir del cuento, la situación es bastante desesperada. Yo recuerdo pasar los dos meses de verano buscando trabajo, frustrada porque las únicas llamadas que recibía era para vender seguros puerta a puerta, a comisión, y sobre todo, pagándome yo misma el cupón de autónomo.  Mi pareja me apoyaba, con la comprensión de aquel que ya sabe lo que se sufre, de la frustración que se siente. Y ahora lo sabemos los dos. 

Te esfuerzas por pensar: "tarde o temprano me toca". Pero pasa el tiempo y ni siquiera recibes llamadas para entrevistas de trabajo. Cuando, por fin, tienes una entrevista, te conviertes en un manojo de nervios, y sin querer, te haces ilusiones. Ilusiones que acaban desmoronándose. Y casi un año y medio de esta dinámica es mucho tiempo. El trabajo sigue sin tocarnos, pero esta situación nos afecta profundamente. 

Esas decepciones, esa desesperación, ha hecho que brote en mí un sentimiento muy desagradable y mezquino. Cuando me entero de que alguien ha conseguido un trabajo, lo primero que siento no es alegría, sino envidia y malestar. Me pregunto por qué no nos toca a nosotros. Y si además se trata de alguien que apenas ha perdido un trabajo encuentra otro, el sentimiento es más punzante y doloroso. Dura apenas unos instantes. Momentos después recapacito y pienso en qué suerte para esa persona. Qué bien que tenga una preocupación menos. Qué alegría que no vaya a sentirse como yo.

Y me siento como una mala persona por mi primera reacción. Y espero, de nuevo, que pronto nos toque a nosotros para que mi alma deje de envenenarse por la desesperanza.

Pequeños placeres.

Bueno, antes que nada, decir que me he mudado de Wordpress a Blogger, primero, por costumbre, y después, porque Blogger es mucho más personalizable. Echaré de menos, eso sí, el maravilloso menú con desplegables de Wordpress, que se hacía en un "plis". La gente de Blogger debería copiarlo.

Hoy vengo con otro retal colorido. Otro de esos momentos que te alegran el día. Y hoy tiene que ver con la comida.

Soy una gran amante de la comida, y quiero que esto se entienda bien. Tengo una amiga que dice que no es lo mismo ganar kilos de los buenos que ganar kilos de los malos. La distinción es sencilla: no es lo mismo un kilo ganado por comer hamburguesas de MacDonalds que el que ganas por comer unas buenas lentejas, o un postre casero.  Pues yo soy de las de ganar kilos de los buenos. Me pirra la comida casera, y en cuanto a dulces, me rindo delante del chocolate negro. Y espero que nadie me diga que el chocolate negro es comida basura... 

Pero llega un momento en el que no te puedes permitir ganar kilos, ni de los buenos, ni de los malos. Vamos, de ninguna clase. ¿Significa eso que tienes que dejar de disfrutar de este placer que es el comer? De eso nada. Ayer me dí un capricho que me sentó de perlas y me alegró el día.


Me metí entre pecho y espalda este vistoso y saludable bol de fresas con dos cucharaditas de azúcar. Dulce, para quitar amarguras, y rojo, para dar alegría. ¡Estaban riquísimas! ¿No sienta bien comer algo rico?

viernes, 13 de abril de 2012

Libro: Maldito karma, de David Safier.


Lo dicho, yo no leo libros, los engullo. Esto no es ni medio normal.  Lo que pasa, es que tampoco tiene mérito la cosa. Últimamente estoy leyendo libros muy ligeritos, entretenidos y fáciles de leer.

Maldito Karma es una novela escrita en tono humorístico, divertidísima. Busca la risa, o la sonrisa, pero sin dejar de lado la historia. Me lo veo venir. Algún día alguien me va a decir que me conformo con bien poco. Puede. Pero sí, no es una historia enrevesada, con multitud de matices. Simplemente, pasan cosas, no te aburres leyéndolo, que eso es justamente lo que yo le pido a un libro hoy por hoy.  Así que, como no sé qué más decir de esta novela sin meterme en el argumento, vamos a pasar a las preguntitas.

¿Un breve resumen?

Kim Lange es una mujer casada y con una hija, pero además, es una exitosa presentadora de televisión. Quizá lo de ser una exitosa presentadora debería ir primero, pues está más acorde con sus prioridades vitales. Después de una muerte bastante absurda, y dado que ha acumulado bastante mal karma a lo largo de su vida, Kim se reencarna en una hormiga.  En el hormiguero conoce a un curioso compañero de viaje, también reencarnado, que le ayudará a acumular buen karma. Este es el requisito para ascender al Nirvana. Aunque a Kim no le interesa demasiado el Nirvana: sus prioridades son otras: volver a estar al lado de su hija y separar a su ex-amiga de su marido. Pero eso de acumular buen karma no es tan fácil...

¿La recomendaría?

Sí. Me he reído mucho, he disfrutado la lectura, y me parece un planteamiento original. Creo que merece la pena echarle un ojo.

¿Una cita del libro?



"Después de pasar dos años en cuerpos de animales, estaba contenta de volver a ser una persona. Una persona que practicaba el sexo. Con Daniel Kohn.

Y tampoco a él parecía importarle mi sobrepeso. En el sexo conmigo se comportaba según el lema: lánzate y disfruta. Por un lado, porque percibía mi alma; por otro - como descubrí más tarde -, conmigo se dio cuenta deque las modelos de Rubens le resultaban más sensuales que las rubias delgadas con las que solía acostarse («¡Te clavan los huesos y te haces daño!»)

Si las revistas femeninas llegaran a descubrir que los hombres como Kohn no encuentra atractivas a las mujeres delgadas, los pialres de las redacciones se verían sacudidos."



Tengo unas cuantas recomendaciones apuntadas para empezar a leer. Pero creo (no estoy segura hasta que no empiezo el libro :P)  que de una vez, empezaré con Los Juegos del Hambre. Por lo menos con el primero. A ver qué tal.

jueves, 12 de abril de 2012

Barry Louis Polisar - All I want is you (Juno OST)



Retales coloridos para un día gris.

Hace tiempo abrí un blog con el mismo nombre que este, pero en otra plataforma. La idea era obligarme a escribir algo positivo todos los días. Recoger retales coloridos para ánimar una época de mi vida un poco teñida de gris. Hablaba de parejas besándose en la calle, de personas que te sonríen al cederles el asiento en el bus,... Detalles como luciérnagas: pequeños, sin importancia, que a plena luz pasan desapercibidos, pero que destacan en la oscuridad. La cosa es que no llegué a la decena de posts.  Me rendí antes. Bien, en realidad no. Pensé: "Tengo otro blog medio abandonado, ¿y abro uno nuevo? ¿Por qué no incorporo esos retales coloridos al blog que ya tengo?". Y así lo hice. Mi primer Cuaderno de Retales murió, y sus entradas pasaron a mi otro blog. Y dejé de recopilar retales.  Supongo que aquel blog estaba viciado de recuerdos, y bueno, me cortaba el buen rollo. Así que decidí abrir un nuevo Cuaderno de Retales y abandonar mi antiguo blog para siempre (soy una mala ciber-madre, ya van tres blogs que abandono).

Pero este Cuaderno de Retales tiene otro enfoque. Como aquí nada sobra, quiero que entren en él todas las cosas que se me pasen por la cabeza, positivas y negativas, para no caer en la trampa del pensamiento positivo. Aún así, lo cierto es que estos retales coloridos brillan por su ausencia, pero, paciencia, que este blog acaba de nacer. Así que hoy empiezo con ellos. Está siendo un buen día, ¡y eso que apenas acaba de empezar la tarde!

¿Os acordáis del libro de Rafael Alberti del que os hablé hace unos días? Hubo, entre mis pocos pero maravillosos lectores, quien notó el cariño que me inspiraba ese libro, e incluso me dijo que lo había encontrado en cierta librería, por si me interesaba (Gracias Papish). En efecto, debí transmitirlo bien: adoro ese libro. Y digo adoro, y no adoraba, porque ¡el libro pródigo ha vuelto!  Decidí buscar una excusa para preguntarle a mi madre por el libro sin que pareciese que le estaba echando la bronca por prestarlo. No conocéis a mi madre, pero yo sí, y es muy fácil que se sienta atacada por cualquier cosa. Además, yo no soy la persona con más tacto del mundo.  Total, que, excusa en mano, llamo a mi señora madre. Ya sabes, Bettie, contención.



- ¿Mama? Antes de que cuelgues, una cosina. Necesito un libro para el Trabajo de Fin de Máster. ¿Me lo podrías buscar?

- Si, dime, ¿cómo es?

- Pues es así grandote, ¿sabes? Como un álbum de los de "Recuerdo de Mi Primera Comunión", así blanco, con tapas de estas que brillan, y así acolchaditas, ¿sabes? Es de poesías, con dibujos dentro.  Se llama "Rafael Alberti para niños".

- Uy, no me suena haberlo visto por las estanterías. Espera, que apunto el título.

-Mama, si no lo has visto es porque no está, porque ese libro es grandote, no como el otro que te pedí, que me dijiste que no estaba, y al final sí. Este se ve.  Creo -contención al máximo- que se lo dejaste a la vecina ****, y probablemente no te lo devolviera.

- Nena, a mi no me suena habérselo dejao a nadie.


Aquí sí que contención máxima a tope.



- Mama, se lo dejaste delante de mí, y por cierto, sin mi permiso. - a tomar por saco la contención.


Bueno, total, que hablando un rato, mi madre me dice que lo buscará, y que si no, irá a casa de la vecina. Hoy me ha llamado la mujer, toda emocionada, diciéndome que lo ha encontrado, que lo tenía la vecina, y que de la emoción, se ha sentado en el porche, y se lo ha leído entero...¡Mi madre! Que cuando le prestan un libro lo devuelve después de 2 semanas y dice que le ha gustado mucho, cuando no ha leído ni la contraportada. Incluso me ha confesado que la preocupación no le había dejado dormir esta noche. ¡Ains! Pero bueno: mi libro está de vuelta a casa, y mi madre ha leído algo de poesía, por lo que su día también habrá sido un poco más bonito, estoy segura.

Aunque este post ya es bastante largo, quiero añadir algo más cotidiano. Todos los días 12 de cada mes mi pareja intenta hacerme la vida un poco más agradable. Hacemos el gran esfuerzo de olvidarnos de las cosas que nos van mal por 24 horas y celebrar que un día 12 nos encontramos frente a frente por primera vez.  Y para ayudar, nos damos un pequeño capricho, dentro de nuestras posibilidades: me prepara su genial ensalada césar y compra nuestro helado de chocolate favorito. Yo me encargo del café.  Y la verdad, puede parecer una tontería, pero cada mes estoy ansiosa porque llegue el día 12 :)

Y por último, algo que me hizo bastante feliz anoche. Estando en duermevela se me ocurrió una idea potable para un libro de fantasía. Me emocioné mucho, porque cuando se trata de proyectos creativos de un alcance medio o grande, mi imaginación se auto-boicotea. Esta mañana, lo primero que he hecho ha sido apuntar mi idea a grandes rasgos y pensar en ella un rato. Y dejarla para más adelante, para cuando tenga más tiempo (:(). Eso sí, me he prometido firmemente intentarlo, y sobre todo, intentarlo en serio. Y eso me ha hecho sentirme bastante feliz y satisfecha conmigo misma.

Espero que éste sea el primero de muchos post de retales coloridos, también conocidos como  "momentos luciérnaga".

Y si os surge la inspiración, podéis compartir conmigo alguno de estos momentos :)


"Gervasio argumentó que no tengo la más mínima posibilidad de cambiar eso. ¡Y a mí qué! ¡Como si yo creyera que estoy en condiciones de cambiar todas las cosas contra las que me rebelo!"


Javier Ortiz, en su artículo "Lenguaje Masculino".

miércoles, 11 de abril de 2012

Tú eres la causa de tus miserias.

O eso nos quieren hacer creer. Desde el "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades" (¿quiénes?) hasta el "es que eres demasiado negativo", pasando por el "protestar  y manifestarse no sirve de nada, invierte ese esfuerzo en solucionar tus problemas".

Hoy quiero compartir con vosotros un video:



No quiero que nadie me malinterprete. No creo que sea más sano o mejor ser pesimista, ver siempre el vaso medio vacío o vacío del todo. Yo, como la locutora del video, abogo por el realismo: ser consciente de nuestra realidad y buscar las posibles salidas para las situaciones que nos atormentan.  Además, no debemos dejar de valorar a esas personas que ante las adversidades se crecen, mantienen la serenidad y el buen humor, y hacen la vida más agradable y más fácil a los que les rodean. Lo que pasa es que hay que asumir que no todos somos así.

Por eso, al margen de todo esto, también quiero hacer una defensa de la tristeza. Vivimos en una sociedad tremendamente intolerante con la tristeza y con el dolor (propio y ajeno). Puedo decir por experiencia que la gente pasa a lo largo de su vida por situaciones que no le permiten estar alegre, ser divertida o ver el lado bonito del mundo. Y llegan momentos en los que esas personas no son la mejor compañía posible y otras personas les tratan con desdén, o desprecio, o dicen que son unos victimistas. Que todo el mundo lo pasa mal y no se quejan tanto. Etcétera. Y estas personas, además de estarlo pasando mal, ¡acaban sintiéndose culpables por no estar de risas! ¿Os parece normal? Porque a mí no.

Al final, se va a tratar de sonreír a todo precio. De estar siempre felices y de transmitir felicidad a todo el mundo y a todas horas, escondidos tras una máscara. Como payasos. ¿Nunca os habéis preguntado por qué a muchas personas les inquietan los payasos? Quizá tengáis por ahí la respuesta.


Dedicado a Isa, que andaba indignada con el tema, y que me ha dado la idea. 

martes, 10 de abril de 2012

Libro: La emperatriz de los etéreos, de Laura Gallego


Bueno, últimamente me meriendo los libros. ¿Cuánto me ha durado éste? ¿Tres días? Será que estoy leyendo libros muy entretenidos.


Hace un tiempo leí una entrevista a la autora de este libro y pensé: "Eso es lo que a mí me hubiera gustado ser", una escritora como ella. Laura Gallego escribe desde niña,  ha publicado varios libros, y tiene unos cuantos más en la recámara. Vamos: imaginación desbordante y pluma (o teclado) ágil.  Así que cuando tuve la oportunidad de leer este libro, del que había leído tan buenas críticas, me lancé.


Pues puedo decir también que La emperatriz de los etéreos es un libro de aquellos que me habría gustado escribir a mí. Diría que es una novela "juvenil", pero me lo voy a ahorrar, porque creo que un buen libro no tiene edad recomendada: yo disfruto leyendo, en general;  disfrutaría leyendo Fray Perico y su borrico, por ejemplo. Así que, obviando lo de "juvenil", diré que se trata de una novela del género de la fantasía, llena de magia, emocionante. Incluso diría que es un cuento largo, por su trama simple y su estructura.  Creía que al final tendría un mensaje "ecologista", de alguna manera: el paisaje helado, casi muerto, en el que se desarrolla la novela, podría ser el resultado del calentamiento global, por ejemplo. Pero no iba por ahí la cosa.


Lo que sí me ha gustado es -y esto es una lectura muy personal- el giro que le da la autora a la idea de que el cuerpo es la cárcel del alma, algo que nos sujeta a la tierra y nos impide llegar a estadios de mayor perfección. Cuando estudiaba a Platón esa idea me parecía perversa. Me parecía un error depreciar el cuerpo y sobreapreciar el alma, y sobre todo, su parte racional. ¡Los seres humanos somos mucho más! Si no fuésemos así, no seríamos humanos.  Pues, dejando de lado estas disquisiciones pseudo-filosóficas,  la autora se sirve de esta idea de que el cuerpo es la cárcel del alma y la utiliza a lo largo del libro para enseñarnos a amar nuestra humanidad: material, quizá imperfecta, pero capaz de grandes cosas.


¡Y dicen que no es de los mejores libros de la autora!


¿Un breve resumen?


Nos encontramos en un paisaje helado e inhóspito. Nuestros protagonistas viven en Las Cuevas, un poblado subterráneo.Bipa es una joven muy práctica, demasiado madura para su edad. Aer es un joven creativo, con la cabeza en las nubes, que sueña llegar al palacio de la legendaria Emperatriz de los Etéreos.  Un día Aer marcha definitivamente en busca de la Emperatriz. Bipa toma la decisión de ir tras él, para devolverlo a Las cuevas, y así, hacer un favor a Nuba, la madre de Aer.


Bipa emprende un duro pero maravilloso viaje, que la llevará por tierras desconocidas  y en el que vivirá grandes aventuras, pero que también provocará cambios en ella. ¿Conseguirá Bipa encontrar a Aer? ¿Abandonará en su empeño antes de conseguir su meta?


¿La recomendaría?


Pues si disfrutáis con este tipo de lecturas, sencillas, casi como cuentos, sí. Es mi caso, pero conozco gente que no leería un libro juvenil sin sentirse estúpida. Con lo cual, sabiendo que se trata de un libro fantástico, de trama sencilla, con una única protagonista, que recorre un camino en el que vive aventuras (muy de A-B-C de la literatura juvenil, sí) vosotros mismos podéis decidir. En mi caso, la sencillez no ha hecho en absoluto que no disfrute de su lectura. Como ya os decía, tengo cierta resistencia a los libros con pretensiones de profundidad y trascendencia.


¿Una cita del libro?


Hoy no hay cita. En la página web del libro podéis encontrar el primer capítulo íntegro para leerlo y ver si os llama o no la atención. Así que aquí os dejo el enlace al capítulo 1 de La emperatriz de los etéreos.



Vuelvo a estar indecisa sobre qué empezar ahora. Estoy entre comenzar con Los Juegos del Hambre, leer algo más fantástico como La princesa prometida, o dar un giro y volver a leer un libro del estilo de El club de las chocoadictas.  En cuanto lo sepa, pondré el libro que estoy leyendo en el lateral del blog :)

lunes, 9 de abril de 2012

No lo olvidemos...

Primero cogieron a los comunistas,
y yo no dije nada por que yo no era un comunista.
Luego se llevaron a los judíos,
y no dije nada porque yo no era un judío.
Luego vinieron por los obreros,
y no dije nada porque no era ni obrero ni sindicalista.
Luego se metieron con los católicos,
y no dije nada porque yo era protestante.
Y cuando finalmente vinieron por mí,
no quedaba nadie para protestar.


Bertolt Brecht
Corrijo, la cita es de Martin Niemoeller (pastor protestante, 1892-1984). Erróneamente atribuida a Brecht.


***



Nos dicen que "los ricos" pagarán por esa Sanidad cuya grandeza es que era de todos. Y como no somos ricos, nos da igual. Pero hay que estar atentos al doble efecto que lleva esta maniobra:



  1. Abre las puertas al repago: Empezarán por los que ganan más de 100.000 euros. Pero, ¿quién nos garantiza que no nos acabará tocando a los demás?

  2. Inicia la conversión de la Sanidad, que era pública y universal, en una institución de beneficencia,  en una especie de ghetto sanitario para pobres. Y, seamos serios, si empieza a ser un servicio de beneficencia, para pobres, la calidad disminuirá estrepitosamente.

Piénsenlo.
Este post no habla de una ley ya aceptada, ni siquiera de una propuesta. Comenta los rumores y afirmaciones que desde hace un tiempo van haciendo distintos dirigentes del PP, que al menos, hablan de "abrir el debate" o califican el sistema sanitario de "insostenible" . La reflexión sigue valiendo, aunque sea reflexionar en el vacío. Por si acaso... 



Presupuestos Generales del Estado (2012), de una manera gráfica.

Presupuestos Generales del Estado 2012 [slideshare id=12315910&w=425&h=355&sc=no]


Merece la pena que le echéis un ojo a este resumen de los presupuestos para saber en qué se van a invertir vuestros impuestos, porque la ignorancia es peligrosa.

domingo, 8 de abril de 2012

“Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas. De pronto, cambiaron todas las preguntas.”

Mario Benedetti

En España todo va bien.

O eso se deduce de la cantidad de esfuerzos que dedican nuestros políticos a hacer el tonto. Y no, no pienso buscar un eufemismo, porque es eso exactamente lo que hacen: perder el tiempo y hacer el tonto.


No lo digo en general, que podría, sino en concreto, por la feliz ocurrencia de un Ayuntamiento del PP de retirar el nombre de Rafael Alberti de un teatro.  Las razones, que pueden leerse en el artículo enlazado en la línea anterior, son pocas y peregrinas, y desde luego, no suficientes, para quitar al teatro el nombre del autor de Marinero en tierra, de cuya pluma brotaron versos como estos:










    Si mi voz muriera en tierra
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera.Llevadla al nivel del mar
y nombardla capitana
de un blanco bajel de guerra.¡Oh mi voz condecorada
con la insignia marinera:
sobre el corazón un ancla
y sobre el ancla una estrella
y sobre la estrella el viento
y sobre el viento la vela!









¿Bonito, verdad? No hay razón mercantilista que justifique esta maniobra del PP. Ni siquiera la que alude a que, vaya por Dios, el poeta no tiene relación alguna con el municipio donde se encuentra el teatro, a saber Huércal-Overa. Pobres de aquellos municipios que no cuenten entre sus habitantes a algún personaje ilustre - que no sé si es el caso. Y si tienen sólo uno, va a haber que bautizar a todos los edificios de la misma manera. En el caso de mi pueblo, ahora mismo, tendríamos para elegir Teatro Santa Teresa de Jesús o Clemente de Aróstegui. A este pobre hombre no creo que se le conozca mucho, así que podrían dejarlo sin teatro por no vender bien el pueblo. Si nos ponemos poco rígidos, podríamos incluso llamarlo "Teatro Reyes Católicos" aunque eso ya sería pasarse de pretenciosos.  Y creo que el instituto donde estudié no debería llamarse "Jorge Manrique", ya puestos. Bueno, si me pongo, le cambio el nombre a la mitad de los edificios de España.


Intento tomármelo con humor, pero es que estos ataques de revanchismo, porque no se trata de otra cosa, me ponen bastante enferma. Menos mal que creo que el señor Alberti se lo habría tomado bien, con el sentido del humor que desprenden algunos de sus poemas:




EL TONTO DE RAFAEL
(Autorretrato burlesco)


   Por las calles, ¿quién aquél?
¡El tonto de Rafael!
Tonto llovido del cielo,
del limbo, sin un ochavo.
Mal pollito colipavo,
sin plumas, digo, sin pelo.
¡Pío-pic!, pica, y al vuelo
todos le pican a él.
¿Quién aquél?
¡El tonto de Rafael!
Tan campante, sin carrera,
no imperial, sí tomatero,
grillo tomatero, pero
sin tomate en la grillera.
Canario de la fresquera,
no de alcoba o mirabel.
¿Quién aquél?
¡El tonto de Rafael!
Tontaina tonto del higo,
rodando por las esquinas
bolas, bolindres, pamplinas
y pimientos que no digo.
Mas nunca falta un amigo
que le mendigue un clavel.
¿Quién aquél?
¡El tonto de Rafael!
Patos con gafas, en fila,
lo raptarán tontamente
en la berlina inconsciente
de San Jinojito el lila.
¿Qué runrún, qué retahíla
sube el cretino eco fiel?
¡Oh, oh, pero si es aquél
el tonto de Rafael!

Tengo que reconocer que tengo cierta debilidad por Alberti. De pequeña, gané en un concurso un libro titulado "Rafael Alberti para niños", que recogía unos cuantos de sus poemas acompañados de ilustraciones. ¡Cuántas noches apagué la luz a disgusto, después de soportar los gritos de mi madre, por quedarme hasta tarde leyéndolo! Llegué a aprenderme todos los poemas de memoria. Me encantaba ese libro, lo adoraba.



(Mi señora madre lo prestó sin mi consentimiento, y creo que debo darlo por perdido...Pero quiero volver a conseguirlo, para, algún día, léerselo a mis hijos, sobrinos, nietos, vecinos, o a quien se tercie).


Don Rafael, si usted puede presenciar este despropósito, no se lo tome muy a pecho, y, dadas las fechas en que estamos, me permitiré decir "perdónelos, porque no saben lo que hacen". La pena es que sí, lo saben muy bien. Y les da igual. Aunque quizá a usted le guste tan poco dar nombre a un teatro como estar en la ciudad.



 Si yo nací campesino,
si yo nací marinero,
¿por qué me tenéis aquí,
si este aquí yo no lo quiero?

El mejor día, ciudad
a quien jamás he querido,
el mejor día  —¡silencio!—
habré desaparecido.

Todos los poemas incluídos en esta entrada son de Rafael Alberti.


Espero que los hayáis disfrutado.


sábado, 7 de abril de 2012

Libro: Sin noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza


Ante la duda de no saber qué leer tras mi última lectura, me puse a pensar en la lista de "imperdonables": esos libros que es imperdonable que no hayas leído, porque los ha leído hasta el Tato, normalmente por prescripción de algún profesor durante los años de instituto. Así que, tras no mucho pensar, se me vino a la cabeza este título, Sin noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza. Si bien a mí no me prescribieron este título, sí que otra novela de este autor, La verdad sobre el caso Savolta fue más que prescriptiva, pues entraba en el examen de Lengua y Literatura de las Pruebas de Acceso a la Universidad el año en que yo me examiné. Así que más que leerlo, me lo estudié. A pesar de la obligatoriedad, recuerdo que me gustó, así que me dije "p'alante con el Gurb este".


Pues bien: no digo que hiciese mal al leer Sin noticias de Gurb, pero un libro y el otro se parecen como un huevo a una castaña.



Sin noticias de Gurb es una novela breve, escrita en tono de sátira y con tintes de humor absurdo.  No me extraña que sea de esas que mandan leer a los chavales, porque leerla es una delicia. Mi pareja, después de un rato leyendo, me dijo que hacía tiempo que no me oía reirme tan a gusto. Y si hay algo que nos hace falta hoy por hoy es reírnos a gusto.


¿Un breve resumen?


Gurb y su acompañante son dos extraterrestres que aterrizan en la Barcelona de 1990, imbuida al máximo en los preparativos de los Juegos Olímpicos.  Gurb abandona la nave bajo la apariencia de Marta Sánchez, pero no vuelve a dar señales de vida. Ante esta situación, su compañero abandona la nave bajo la apariencia del Conde Duque de Olivares, dispuesto a encontrarlo. Pero la inercia terrestre¡y los churros! tiran más de lo que una mente extraterrestre puede soportar.


¿La recomendaría?


Definitivamente, sí. Es muy divertida, súper entretenida y audaz. Además, su brevedad la hace perfecta hasta para aquellos que son más perezosos.  El único problema es que, al ser una novela escrita para una determinada época (de la que han pasado ya más de 20 años) podemos sentirnos un poco perdidos en cuanto al contexto. Pero no creo que ese sea un gran inconveniente: la novela se disfruta independientemente de los detalles temporales.


¿Una cita del libro?


Abro una página al azar y ...




"18.00 Me siento en un banco de la calle a hacer la digestión. El tráfico, que hasta ahora era prácticamente inexistente, se va densificando por momentos. Esto sucede porque todo el mundo está volviendo al a ciudad. En los accesos a la ciudad se producen retenciones, que a menudo alcanzan el grado de importantes retenciones. Algunas de estas retenciones, sobre todo las denominadas importantes retenciones, duran hasta el próximo fin de semana, de modo que hay personas desafortunadas (y familias enteras) que se pasan la vida yendo del campo a la retención y de la retención al campo, sin llegar a pisar nunca la ciudad en la que viven, con el consiguiente menoscabo de la economía familiar y la educación de los niños."



Bien... a ver qué me da por leer ahora. No tengo ni la más mínima idea. ¡Ya os contaré!

Las comidas familiares.

La familia en la que me he criado es algo peculiar en cuanto a los lazos con los parientes. Por diversas circunstancias, puedo acabar diciendo que mi familia la componen mis padres y mi hermano. Sí, tengo tíos, abuelos, primos, ... más de los que puedo contar, e incluso más de los que yo misma conozco. Pero mi relación con ellos no es demasiado cercana.


Por eso nunca he sabido lo que es una comida familiar, salvo dos contadas ocasiones que puedo recordar: un cumpleaños de mi hermano en casa de mis tíos en Valencia y una comida de Navidad en casa de mi abuela materna. Y esta segunda no sé si ocurrió realmente o solo en mi imaginación.


Pero, cosas de la vida, acabas entrando en otras familias, y tienes que aceptar su dinámica y su funcionamiento. Y de repente, te encuentras participando en comidas familiares que suceden en determinadas fechas obligatoriamente. Unas más multitudinarias que otras. Y menos mal que no todas son igual de multitudinarias. Y acabas dando gracias por tus circunstancias familiares y entendiendo por qué nunca echaste de menos esa situación.


No sé si me explico. Esas comidas concertadas son una especie de imposición a la que no puedes faltar. Por lo tanto, siempre habrá en ellas alguien sin muchas ganas, y esa probabilidad aumenta cuanta más gente hay invitada. Además, también aumenta la probabilidad de que entre los invitados haya, al menos, un par de ellos que no se traguen entre sí. O lo que es más fácil, uno a quien nadie soporte, o alguien que no soporte a ningún otro ser viviente. El caso es que la amargura está servida, por muy dulces que sean los manjares a engullir. Y por último, algo que me fascina: en las comidas familiares acaba hablándose siempre de los temas más incómodos y polémicos que se os puedan ocurrir, enfrentando a varios miembros de la familia y derivando con facilidad en la puesta al descubierto de los trapos sucios.  Una escena muy agradable, sobre todo para una recién llegada.


Y es que no lo entiendo. Las comidas familiares según este concepto deberían estar prohibidas. Lo suyo es que la gente, cuando quiera verse, quede y coma, salga, o haga lo que le venga en gana. Intentar mantener a una familia junta por medio de las comidas familiares es como querer mantener vivo a un paciente dándole pequeñas dosis de cianuro de vez en cuando. Y no exagero: tengo noticias de comidas familiares que han acabado a lo "cruz de navajas".


Por lo pronto, yo voy intentando escabullirme de todas las que puedo. Me he librado de la de Nochebuena, por el momento. Y me sabe mal, porque a los ojos de la familia de mi pareja debo ser una bruja que les ha robado a una parte de ellos con sus encantamientos. Pero es que la dosis de tortura que puedo tolerar es muy pequeña.

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