martes, 25 de julio de 2017

Vigilar el fuego.

A veces uno tiene que saberse resignar. Por ejemplo, a veces hay que saber admitir que la única opción que nos queda es sentarnos en una roca que, probablemente, no será muy cómoda, y ver cómo se consume el fuego. La fiesta ha acabado, ya no hay más canciones de fogata, ni más miradas furtivas, ni más promesas de eternidad. Porque, a veces, las cosas se acaban, sin más. 

Pero para todo hay límites, ¿saben? Porque uno puede sentarse y vigilar el fuego en la noche, y soportar el frío y la tristeza cuando se va convirtiendo en polvo sin vida, y puede intentar vencer la melancolía rememorando el calor que sintió tiempo atrás, aunque ya no sienta nada. Pero lo que no puede uno, más faltaba, es quedarse quieto, con los ojos bien abiertos, mientras alguien viene y le sopla las cenizas. 

Que una cosa es aguantar la penitencia y otra bien distinta deberle favores al verdugo. 

lunes, 24 de julio de 2017

Peli: Bridget Jones' baby

¿Por qué, Bridget, por qué?



Ayer tenía el día un poco petardo, así que  entre conversaciones en Twitter y otras hierbas, acabé decidiéndome a ver Bridget Jones’ Baby. El tercer libro de la saga, Mad about the boy, ni me lo planteo, porque (no spoilers) estoy altamente cabreada con él, con la autora, con la historia y con todo el mundo, básicamente. 

No esperaba gran cosa de la peli, y os adelanto que no decepcionó mis bajas expectativas. Al fin y al cabo yo quería ver a Colin Firth haciendo de Mark Darcy, tímido, estirado e inepto en eso de las relaciones amorosas, y eso está. Colin Firth está un poco mayor, pero como yo le tengo ley, no pasa nada. Al final, tenemos una comedia romántica con Bridget entre dos tíos fabulosos (lo típico en la peli, pero lo típico que nunca nos pasa a las Bridget de verdad xD) y, en este caso, con un embarazo de por medio. Pasas el rato, te ríes a veces, te sonríes otras, algunas pasas envidia (pocas en esta peli, la verdad, aunque he de reconocer que un par de escenas me arrancaron suspiros) y poco más. No esperéis descubrir en el metraje ninguna esencia, porque tampoco es el propósito de la peli. 

Sin embargo, me ha faltado algo. O me ha sobrado, no sé. Esa no es nuestra Bridget. Sí, es Renée, pero no es Bridget. Cuando yo me imaginaba a Bridget en la cuarentena no me imaginaba a una señora que, de repente, se ha vuelto glamurosa, que es delgada, que está súper retocada y que lleva el pelo perfecto casi siempre. Me esperaba a una mujer que, a pesar de todo, no había conseguido “madurar”, que seguía siendo un poco cría, llevando ropa “no acorde a su edad” o extravagante y, desde luego, siguiendo adelgazar para entrar en unos cánones establecidos pero sin que le importase tanto como para llegar a lograrlo. Esta Bridget sigue siendo un poco torpe (un poco) y algo inmadura (pero sin tanta gracia), pero no creo que sea una Bridget con la que se identifiquen aquellas mujeres que se identificaron con ella en la primera película. 

La Bridget de 43 años manda el mensaje de que se puede estar más guapa, más delgada, más espectacular y más joven a los cuarenta y tantos que a los treinta. Y puede que sea posible, pero, al mismo tiempo, pone sobre la espalda de las mujeres ese peso del que se reía en las primeras películas. Aquellas decían: “¡Es ridículo intentar ser perfecta! ¡No se puede!”. Esta dice: “No se puede ser perfecta del todo, pero puedes parecerlo”. 

Incluso han perdido la oportunidad de reírse con el tema del embarazo. No son pocas las mujeres de cuarenta y pico años que consideran el problema de la maternidad, algunas de ellas solteras (las he conocido). Cada vez más mujeres deciden que, si no han encontrado al hombre de su vida, eso no va a ser un inconveniente para tener un hijo, y se convierten en madres solteras por diversas vías. También habrá mujeres que, sin esperarlo o buscarlo deliberadamente, se quedan embarazadas pasados los cuarenta. Y si en la maternidad hay un montón de estereotipos, idealizaciones, normas no escritas y opiniones contrarias (siendo madre nunca se acierta, no soy madre y ya lo sé), imaginad cuando eres madre a la edad en que tu arroz, supuestamente, ya estaba pasado. Se podrían haber reído mucho de eso. Podrían haber reconfortado a muchas mujeres de esa edad que están pasando por el trance o haber hecho reír a las que ya lo han pasado. Pero no. El embarazo es solo una excusa para mantener la tensión entre los dos pretendientes. Tensión, por cierto, bastante mal llevada: Darcy sigue enamorado de Bridget desde siempre y, por otro lado, esta, casi por arte de magia, conquista a un genio de las matemáticas súper rico porque ha descubierto el “algoritmo del amor” que, a pesar de no tener interés en establecer una relación o tener familia, se vuelca con ella y el bebé al 200%. Y se enamora, ojo. 

En fin, que me parece que la película es una oportunidad perdida, que lo que pretende es sacar rédito de la nostalgia de aquellas que nos sentimos Bridget y que nos reímos con ella en sus primeras historias, sin conservar ni un ápice de la esencia de lo que ella significó. 

Todo esto no significa que para pasar un rato esté bien, pasable, aunque solo sea por ver qué ha sido de Bridget, pero no me podía guardar la reflexión, porque jolín, qué rabia. 

Y eso es todo, amigas. 

¿Qué pensáis vosotras al respecto?

domingo, 23 de julio de 2017

Libro: La Reina de las Nieves, de Carmen Martín Gaite.



Poco antes del final de curso mi compañera de departamento llegó con un paquete y me lo dio. Era un libro, claro, lo sabía. ¿Qué nos vamos a regalar las filósofas si no? Me dijo que le había dejado huella y que estaba muy contenta de que lo hubiesen reeditado y me lo regaló. Otro de los retales coloridos de este curso un poco gris.  

Por fin, con la calma de las vacaciones y, sobre todo, del pueblo, he podido leerlo. Lo he acabado hace un rato. Allá vamos con la reseña. 

¿De qué va el libro? 

La parte fundamental del libro es la historia de Leonardo Villalba, un joven con mucha vida a las espaldas que, tras la muerte de sus padres, empieza a hurgar en sus papeles, encontrando retazos de un acertijo que se muere por descubrir y que le habla de su pasado. Por otro lado, está Casilda Iriarte, con su propia historia, la actual señora de la Quinta Blanca, a la que trajo el mar y que parece estar movida por él. Y, envolviendo ambas historias, la sombra del cuento de Andersen. 

Hablando del libro...

Primero quiero disculparme. Escribir sinopsis no es lo mío, especialmente con un libro tan complejo como este. Si queréis leer la sinopsis de la contraportada os bastará con echar un ojo en Google. Que mi explicación no os disuada de leerlo, por favor, porque el libro merece la pena.

Os recomiendo, sin embargo, si os ponéis a leerlo, que tengáis ganas de leer algo profundo. No es que el libro sea complejo, qué va, pero las divagaciones de Leonardo, o las de Casilda, o el ir y venir de acontecimientos requieren atención para saborearlos. Y merece la pena hacerlo. Cuando yo lo empecé todavía tenía la cabeza embotada por el fin de curso (que estaba en trámite) y por muchas cosas, así que no conseguí meterme en él. Lo dejé, después de leer un par de capítulos, sobre la mesilla, esperando a un momento mejor. Me lo traje al pueblo junto a Dilo en voz alta y nos reímos todos y, al acabar este, le llegó el turno. Ya, mucho más tranquila y más predispuesta a dejarme llevar, conseguí perderme en él.

La narrativa de Carmen Martín Gaite es tan rica... La mayor parte de la novela consiste en la narración de los pensamientos de los protagonistas, en la manera de vivir lo que les rodea que tienen, ¡pero son tan especiales todos! Leonardo y Casilda, sí, pero también Julián, por ejemplo, con su aparición fugaz. Martín Gaite dota a sus personajes de una profundidad y unas esquinas maravillosas. Los hace enternecedoramente humanos, estremecedoramente confusos. Como somos muchos, supongo. Y quizá, por eso, a veces me he sentido identificada en lo contado y otras he querido sentirme identificada. Y la autora consigue expresarlo con tanta belleza... Tengo el libro entero lleno de pegatinas y no he parado de compartir fragmentos en mis redes sociales, no podía evitarlo. 

En cuanto a la historia... Bueno, es una historia interesante, aunque yo he de decir que me veía venir el desenlace desde lejos. Cuando todavía no sabía por dónde iban los tiros (hasta que las distintas historias han hecho "clic" y todo ha comenzado a funcionar, como al encajar distintos engranajes) estaba muy intrigada por saber por dónde iban los tiros. Luego, evidentemente, ya no, pero no me ha importado, porque este es uno de esos libros que hay que leer viviendo el momento, disfrutando de cada uno de sus párrafos, porque valen oro. 

Os lo recomiendo mucho, muchísimo. 

Os dejo un trocito...

-¿A la Quinta Blanca me ibas a llamar? -preguntó ella-. Pues me parece absurdo. Alas no tengo.
-¿Estás segura? -aventuró él.
Casilda Iriarte retiró su mano y volvió a ponerse el guante gris de cabritilla. Parecía un poco violenta.
-Algunas veces creo tenerlas -dijo en voz baja, sin mirarle-; eso es lo malo, que luego suele venir el batacazo. Pero cuelga, hombre. Y vamos saliendo, ¿no?

En resumen, este libro...


Ahora supongo que seguiré leyendo un libro de Sherrilyn Kenyon, (a.k.a Kinley MacGregor), Un amante de ensueño. Es romántica adulta y después de 3 capítulos a la prota le había crecido un hombre desnudo de un libro, así que... :P jajaja. 

sábado, 22 de julio de 2017

El beso.

Una pareja toma una caña en una terraza. El calor de julio empieza a dar una tregua al ocultarse el sol pero, a pesar de todo, los clientes del bar prefieren quedarse dentro. Ellos están solos bajo el velador que cubre el mobiliario. Comienza a moverse algo de brisa. Ella eleva la barbilla y cierra los ojos, con gesto de placer. 

-Bueno -dice él-, entonces, ¿tenemos ya historia oficial o no?

-Siempre la hemos tenido -contesta ella-, otra cosa es que tú no quieras aceptarla. Pero que la hay, la hay. 

-O sea, que la versión buena es la tuya, ¿no? 

-Claro. ¿Cuál si no?

-La mía. 

Ella lo mira de medio lado y sonríe, pícara.

-¿Que no me besaste? Venga ya, niño, ¡que me pusiste la boca! ¡Que lo estabas deseando desde que giraste la esquina! 

-No te digo que no a eso último, pero yo no te besé. ¡Tú me conoces! ¡Si apenas podía respirar! ¿Cómo se me iba a ocurrir besarte? 

-Me besaste. Cuando me estaba deshaciendo del abrazo me encontré tus labios. 

-No -contesta él, muy serio-. Yo me encontré tus labios. 

Se miran y vuelven a fijar sus ojos en sus respectivas cervezas, serios, meditabundos. Cualquiera que los observase desde fuera no entendería por qué tanta solemnidad en aquel debate tan banal.

-Fue culpa tuya... -dice ella, entre dientes.

-¿Cómo?

-Que fue culpa tuya. Me robaste un beso.

-¡Lo que me faltaba! Ahora sí que sí. Hemos pasado de dudar quién besó a quién a decir que yo te robe un beso a ti. ¡Pero si estaba muerto de miedo! ¡Si creía que ibas a huir de mí en cuanto me vieses! ¿Cómo te iba a robar un beso? Anda, no digas más tonterías...

Ella se levanta de la mesa apartando la silla de un golpe. Parece ofendida.

-¡No es una tontería! ¡Nada de esto lo es! Y sí, me robaste un beso. Me lo robaste mucho antes de que nos viésemos, mucho antes de que estuviésemos cerca. Ese beso era tuyo desde la primera vez que me llamaste "mi niña", ¿te acuerdas? Tuyo desde la primera vez que me dijiste que me querías. ¿Por qué me dijiste que me querías antes de quererme? ¿Por qué? ¿Por qué te fuiste colando por mis rendijas sin permiso y sin que yo pudiese hacer nada para evitarlo? -Entonces parece calmarse un poco, respira hondo y continua- ¿Recuerdas que te avisaba? Te decía que te besaría, pero no porque yo tuviese la voluntad de besarte, sino porque no podía hacer otra cosa, ese beso ya era tuyo, así que tuve que besarte.

Él la mira como si hiciese mucho tiempo que no la veía, descubriéndola otra vez.

-Amor...

-¿Qué?

-Acabas de reconocer que me besaste.

Ella le lanza una mirada enfurecida. Está dispuesta a empezar a gritar, pero él no lo permite. Se levanta, la agarra fuerte por la cintura, la atrae hacia sí y la besa como si en ese beso tuviese que declararle todo lo que nunca le ha dicho.

-Y ahora -añade cuando se separan- te he besado yo. En paz.

Ella sonríe.

-El año que viene volvemos, ¿vale? -dice, aguantando todavía la sonrisa.

-Volveremos a discutir y lo sabes -advierte él.

-Pues discutiremos -responde ella-. Ya te dije que era muy de chinchar...

El le coge la mano y se la besa. Permanecen así, sin soltarse, mirando hacia aquella callejuela en la que él la besó por primera vez. ¿O fue ella? Bueno, diremos que se besaron y que sean ellos quiénes sigan intentando resolver ese problema.

jueves, 20 de julio de 2017

Hace un año...

...pasaba esto. 

Hace un año me confirmaban que sí, que había conseguido mi plaza, que se acababa eso de opositar, que todo mi esfuerzo había dado frutos. 

No me imaginaba entonces todo lo que estaba por venir: Córdoba y todo lo que esa maravillosa ciudad ha sido. No, entonces yo orbitaba encima de Andalucía sin saber dónde iban a dejarme caer. Tuve suerte. 

Parece mentira, ya hace un año. Y no creáis que tenía la fecha conmigo. Pensaba que nunca se me iba a olvidar el día que hice la primera prueba, y tuve que rebuscar en el calendario. De la segunda me acuerdo, porque era San Fermín :P. Pero me ha pasado lo mismo con la fecha en que salieron los seleccionados. Yo estaba histérica, eso sí lo recuerdo, pero no recordaba el día exacto, he tenido que hacer cuentas.

Qué cosas, ¿verdad? Algo tan importante, que es el horizonte de tu vida durante años, y cuando lo alcanzas, como que toda esa importancia se diluye.

No me malinterpretéis. Recuerdo el esfuerzo, el sufrimiento, el trabajo. Lo recuerdo todo. Es solo que me bailan las fechas. Por eso no estudié Historia :P 

Pero bueno, quiero recordar que, hace un año, lo conseguí. Soy muy dura conmigo misma en casi todo, pero esto es todo un logro. Así que aquí queda el recordatorio. 

Hoy hace un año que dejé de ser opositora. 


miércoles, 19 de julio de 2017

Lorzas-Killer: A ver si cuela...

Ayer escribí un post sobre lo mucho que me ayudó contar con el apoyo de un foro la última vez que me decidí a perder peso. No ha tenido muchas respuestas, pero las tres personas que respondieron han dejado ver que estarían interesadas en participar en un grupo de ese estilo, así que, sin pensarlo mucho, me he puesto a hacer un foro. Sí, se me va la cabeza, pero bueno. 

La idea es quien pudiese estar interesado vaya apuntándose al foro y que vayamos dándole movimiento, para hacer un poco de grupito. Y, si la cosa va bien, en un par de semanas o así, empezar con el reto. 

Aquí tenéis la URL del foro:


Solo tenéis que registraros, como en un foro cualquiera, y empezar a forear. Yo intentaré estar activa también.

Y eso es todo, la actualización de hoy es breve. 

¡Besos!


martes, 18 de julio de 2017

El Reto GP de MundoRecetas.

Hace años (bastantes, como siete u ocho, ahora que hago las cuentas) me puse a investigar para ponerme a dieta. O para hablar de maquillaje. La cosa es que no sé cómo llegué al foro de MundoRecetas. Ahora que lo pienso, seguramente fuera por el maquillaje. Pero una cosa llevó a la otra y acabé entrando en foro de Dietas, subforo WeightWatchers e hilo "Reto Grandes Pesos".

Me sentí a gusto en seguida. En ese hilo nos reuníamos las gordas rematadas del foro, las que queríamos perder mucho peso. Yo en aquel momento pesaba más de 100 kilos y no era la que más pesaba. Había una tabla de excel que se actualizaba todas las semanas con los pesos del  momento, los kilos perdidos y el ránking de la que más peso había perdido. 

A lo mejor os resulta una chorrada, pero era súper motivador. Veías a chicas reales, con tus mismos problemas (o parecidos) y que habían perdido muchísimo peso simplemente comiendo bien, haciendo ejercicio, siendo constantes. En fin, eso que nos dicen siempre. No había milagros, no había fórmulas mágicas, no había locuras. Simplemente constancia. Y eso era motivador, porque te contaban que ellas también habían tenido malas épocas, que hay muchas cosas que influyen... Y las creías, porque estaban en la misma lucha que tú. 

Nos cuidábamos mucho, lo recuerdo. El hilo se había convertido en una especie de salita de estar donde nos contábamos nuestras vidas, nuestras movidas del trabajo o los estudios, las cosas que nos hacían ponernos tristes o nerviosas, lo que nos motivaba... Nos dábamos consejos o ánimos, nos reñíamos cuando no estábamos haciendo las cosas bien. Creo que eso fue el secreto de mi éxito, no hacerlo sola, no sentirme nunca sola. Y fue un éxito: perdí casi 20 kg. Y estoy segurísima de que no fue por el programa Weight Watchers, que es muy bueno (a mí me lo parece, vaya), sino por su apoyo y compañía. 

Hoy he pensado que debería volver a las andadas, intentar perder peso de nuevo. Ahora que la vida me sonríe más quería recuperar aquel proyecto que dejé a medias, intentar arreglar otra cosa más en ella. Pero he recordado que ese hilo está muerto desde hace años, que mis niñas ya no habitan allí y, por si me faltaba algo, hasta Weight Watchers se ha ido de España.  Y me ha entrado una nostalgia tremenda, porque las he echado muchísimo de menos, porque me encantaría volver a aquel hilo que se movía más que ninguno con post kilométricos, bromas y hasta memes (en la época en que los memes no eran mainstream xD). 

Casi me han dado ganas de iniciar un proyecto parecido. Pero luego he caído en la cuenta de que nunca sería lo mismo y de que mi poder de convocatoria es igual a cero. 

Así que nada, me quedo con mi nostalgia. 

Y ya está, aquí tenéis un post random xD 





Lo he puesto ahí a la derecha, pero por si alguien no lo ha visto y tiene interés, he abierto un blog dedicado a juegos de mesa desde el punto de vista de una novata total y absoluta. Por si queréis visitarlo, os dejo el link aquí.

domingo, 16 de julio de 2017

Libro: Dilo en voz alta y nos reímos todos, de Fernando J. López.



Desde que supe de la publicación de este libro supe que me lo acabaría comprando. El momento llegó cuando en mi librería de confianza hicieron unos descuentos brutales, así que aproveché para coger varios libros. Esto fue antes de Semana Santa. He acabado el libro hoy, así que echen cuentas... La vida del profesor es muy dura (con ironía y sin ella), por lo que un libro como este nunca está de más. 

¿De qué va el libro?

Fernando J. López es profesor de secundaria y, aunque actualmente se está dedicando a otros menesteres, lo que pasa en las aulas no se olvida. Con humor y un puntito de rabia (pero muy chiquitín) recoge en estas páginas retazos que configuran un simpático retrato del sistema educativo español en su conjunto (leyes, profesores, padres, alumnos, burocracia, evaluaciones...). Ya sabemos cómo funcionamos los españoles, que purgamos la mala leche con risas...

Hablando del libro...

Uno de mis objetivos vitales es leerme todo lo que escriba Fernando. Desde que leí La edad de la ira, libro que regalo y recomiendo donde surja la ocasión (y si no surge, también), supe que estaba ante un autor con una sensibilidad especial, así que le he seguido la pista. Por eso, cuando me enteré de que iba a publicar un libro sobre la educación secundaria en tono de humor, tuve la certeza de que acabaría leyéndolo más pronto que tarde. Y no solo eso: lo he recomendado tanto que, al menos, 6 o 7 compañeros lo han acabado comprando también. 

El libro cumple con su objetivo: si eres profesor, que veas las partes malas de tu trabajo con humor y que te sonrías cuando piensas en las buenas; si no lo eres, que comprendas un poco mejor esa profesión tan opinable por todo el mundo y tan caricaturizada que es la docencia. Es cierto que a veces me he reído más que otras, quizá porque después de este curso me cuesta tomarme algunas cosas con humor, pero ha sido una lectura ligera y divertida.

También he de reconocer que, por supuesto, no coincido en todo con el autor. No siempre me ha parecido adecuada la visión que transmite. Pero eso es natural: estoy metida en ese mundo y he tenido mis propias experiencias, que me han llevado a modelar una opinión determinada. No ha sido negativo, al contrario. No esperaba poder dialogar con un libro humorístico, y lo he hecho. 

En resumen, una buena lectura para acabar de desconectar del curso antes de olvidarnos de que nos dedicamos a enseñar por unas semanas. Si es que eso es posible. 

Os dejo un trocito...

Alguien debería hacer un estudio sobre la presencia del chicle en las aulas.  Una cuestión que se mantiene idéntica en su gravedad cotidiana desde el principio de los tiempos y que seguro que tuvo que ser ya motivo de disputa entre Sócrates y Platón:
-Así que dices, Sócrates, que solo sabes que no...
-Platón, ¿te quieres sacar el chicle de la boca, por favor?

En resumen, el libro...


Y nada, que voy a seguir con La Reina de las Nieves, de Carmen Martin Gaite, que me está encantando. :)

Dos mujeres.

Camina con paso firme, subida en unos tacones que utiliza solo en ocasiones como esta, cuando quiere hacerse notar. Lleva un vestido largo estampado con grandes flores que compró en su último viaje. Oculta sus ojos tras unas enormes gafas de sol, pero todos saben que es ella: la conocen, la han visto crecer. Sonríe, sin motivo pero con ganas, con una sonrisa pintada de rojo geranio. 

La paran, la saludan, cómo te va, qué tal por el sur. Bien, bien, muy bien, con calor, responde. Avanza. Se encuentra con una compañera del colegio empujando un carrito de bebé. Qué guapo, dice, de quién es, pregunta. Mío, le responden. Se siente un poco culpable por no haberse enterado, pero está lejos, viviendo otra vida, siendo otra persona, no puede enterarse de todo, en realidad no le interesa. Le da la enhorabuena por el niño, es precioso, le dice, y verdaderamente lo es. No pregunta el nombre ni nada, solo le da la enhorabuena de nuevo antes de avanzar. Se le tuerce un poco la sonrisa. 

***

Acaba de montar el carrito de paseo mientras su madre baja las escaleras con el niño. Lo sube, lo ata, le pone el sombrero y le da su juguete favorito. El niño sonríe y ella, no puede evitarlo, también. Le dice dulzuras mientras comprueba que no se ha dejado nada importante y, cuando ha terminado, comienza a empujar el carrito hacia el mercado. Lo mira y cae de nuevo en la cuenta: es madre. Las noches de insomnio, los sustos, las nuevas obligaciones no le dejan ser tan consciente como querría del milagro. Cada pocos pasos alguna mujer la hace detenerse para echar un ojo dentro del carrito. El niño patalea y ríe divertido, como si le encantase ser el protagonista. Levanta la vista y la ve, primero sin reconocerla. Se detiene a su lado. 

La saluda, qué tal, cuánto tiempo, cómo estás. Bien, contesta. Qué niño tan guapo, de quién es, pregunta. Mío, responde, y piensa que no es posible que no se haya enterado, que lo está diciendo para hacerle rabiar, pero al mismo tiempo es capaz de notar su desconcierto. Se despide, intenta no mirarla a la cara para no ver, para no imaginar. Mira al niño. Vuelve a sonreír. Pero menos. 


***


No podemos ser las dos mujeres, pero yo, a veces, quiero. A lo mejor no es tan drástico como que estemos condenadas a ser una, a dejar cosas fuera, a priorizar, pero a mí me parece bastante inevitable. 

Cuando vuelvo al pueblo esas dos mujeres chocan. Se encuentran dos modelos de mujer. La mujer independiente, que se ha priorizado a sí misma, sus estudios, su carrera. Que ha intentado -sigue intentando- ser feliz sin conformarse con bienestares light aunque eso le haya supuesto, en muchas ocasiones, ser el bicho raro y saberse una extraña entre los suyos. Y, por otra parte, la mujer que sí, trabaja y lucha para salir adelante, pero que sabe que la meta de su vida es conocerlo, casarse con él (o no) y tener hijos a los que dedicarse por completo. En fin, que se encuentran el modelo de mujer que he decidido ser (que intento ser) y el modelo de mujer en el que me han educado, el que me han dicho que debería escoger. 

Y no debería pasar nada, supongo. A mí me gusta el rol que he escogido, precisamente por eso lo he escogido. Cuando he tenido que priorizar lo he tenido claro. He querido estudiar, salir del pueblo, ver otras cosas y, cuando he sentido que algo me lastraba las alas, he soltado lastre aunque me haya quedado sin casi nada. Pero cuando vuelvo aquí me siento tan extraña... Y no puedo evitar peguntarme cómo habría sido mi vida si hubiese tomado otras decisiones. Y, entonces, me pongo un poco melancólica.

Se me pasará. Siempre lo hace. 

sábado, 15 de julio de 2017

Peli: Wonder Woman (2017)



La semana pasada pude ver, por fin, Wonder Woman. Le tenía muchas ganas, porque había leído críticas muy entusiastas de gente que considero que tiene bastante buen criterio. No soy una experta en el personaje de Wonder Woman ni una fan entusiasta, precisamente por lo primero. He leído un par de cómics y no sé demasiado más, más allá que aquello que es de conocimiento general. 

Pues bien, no me voy a ir por las ramas: la película me ha defraudado bastante. En parte porque iba con las expectativas algo altas, pero solo en parte. La otra parte es que la película no es una buena película. Se deja ver, no es un pestiño infumable (sí, hijos, sí, es mejor que Batman v Superman, pero es que eso no era difícil), pero no es una buena película y, desde luego, no creo que le haga justicia al personaje. 

¿Por qué creo esto? Bueno, en primer lugar, porque es una película muy tópica. Es el camino de una heroína para destruir a un enemigo brutal, un camino que se ha visto en multitud de películas antes, también de superhéroes. La única diferencia es que aquí la protagonista es una mujer (no es poco, pero tampoco creo que sea suficiente). Ojo, no digo que la película tenga que ser MÁS porque la protagoniza una mujer, nada de eso. Si la protagonizase otro héroe sería igual de anodina y tópica. El guión es simplón y tiene un ritmo algo lento. Varias personas me han dicho que habría sido una peli que les habría gustado hace algunos años, pero hoy, tras el boom de este tipo de películas, esperamos algo más. De Wonder Woman, de Batman y de quien sea. 

Tengo, insisto, problemas con el guión. No creo que se le de a Wonder Woman el protagonismo ni el enfoque que merece. Es que parece pánfila casi todo el rato (creo que parte de esto tiene que ver con la actriz, que no me agrada demasiado para el papel). Y luego, la resolución del conflicto es un poco ñordo, salida de la nada. Creo que pretende ser épica, emocionante, y entiendo lo que quiere dar a entender, pero me parece tan gratuita...  Mención especial merecen los malos, que tienen menos protagonismo que una patata. Para ser una película supuestamente feminista, la villana podría no haber salido y no habría pasado nada, es un mero títere de atrezzo. PONED UNA VILLANA MALA DE VERDAD, COPÓOOOON. 

Luego, en el tema superpoderes estoy un poco desconcertada, porque de repente Wonder Woman te salta la vida entera, en otros momentos necesita ayuda... No sé. No hay consecuencia ni continuidad, me da la impresión. 

Por último, me toca especialmente los ovarios que hablen de Wonder Woman como una película feminista. No me parece que lo sea. Es una película con una protagonista femenina, pero eso no la convierte en feminista. Además, no me parece nada inspiradora, qué queréis que os diga. Prometía al principio, cuando la Diana niña, decidida a ser como el resto de amazonas, desafía a su madre y se entrena a escondidas (pero esto no es feminista porque es lo que hacían todas las mujeres y porque Hipólita no le prohíbe entrenar por razón de género, que tendría guasa). Prometía, como digo, porque yo pensaba: "Bueno, el personaje tiene carácter, cuando desembarque en la I Guerra Mundial los va a poner a todos a escuadra". Pero no. No ocurre.  Y la cosa es que Wonder Woman, el personaje, lo poco que yo he leído de él, sí es una mujer fuerte, empoderada, un icono feminista. Pero no veo eso en la película. 

En fin, que es una peli que se puede ver, aunque no la recomendaría, pero que, en mi caso, no ha colmado las expectativas que había generado ni de lejos. 

Y a vosotros, ¿qué os ha parecido?

jueves, 13 de julio de 2017

Derecho a no hacer nada.

Tenemos muchas vacaciones. No, no los maestros. Prácticamente todo el mundo. Hoy me han enseñado un artículo en el que decían que 8 días de vacaciones son suficientes y que tienen el mismo efecto de descanso que 15. La implicación del artículo, supongo, es que, siendo así, para qué tener tantas vacaciones: con una semanita de nada, un poco más, vamos que chutamos. Tener vida, tiempo libre, ocio, relacionarse... Todo eso está muy sobrevalorado, queridos.

Da un poco de miedo la manera en la que se nos intenta hacer tragar la necesidad como virtud. Ahora no es que nos quedemos en casa porque no tenemos dinero para salir (en un sistema capitalista que solo considera ocio de calidad aquello que se paga), sino que hacemos nesting. Y así con un millón de soplapolleces más. Y estoy harta. HARTA HE DICHO.

Recuerdo cuando me decían: "Trabaja para vivir, no vivas para trabajar". Le veíamos todo el sentido. El objetivo del trabajo era proporcionarte los medios para poder disfrutar de tu vida con la mayor calidad posible. Y trabajar más solo tenía sentido si te permitía disfrutar más de tu vida. Ahora parece que el fin del trabajo es única o, al menos, primordialmente, el trabajo mismo. Por eso está mal preguntar por el salario o por el horario en una entrevista. Por eso se ofrecen puestos de trabajo con dedicación completa sin remunerar. Por eso, sí, porque somos gilipollas.

Es que hay gente que lo compra, y no solo eso, lo defiende a capa y espada como verdad universal, y todo el que piense de otra manera es poco menos que un parásito. Sí, tener aspiraciones más allá de pasarse la vida trabajando es de vagos y parásitos.

Pues, qué queréis que os diga, yo estoy muy a gusto de vacaciones. Y ojo, que soy una afortunada: tengo un trabajo que he escogido y que, con sus malos ratos, me gusta, un trabajo en el que puedo sentirme realizada. Eso no quita que quiera tener tiempo para aprender cosas, disfrutar de mi gente, hacer actividades culturales, o, por qué no, para NO HACER NADA.

Ese es, básicamente mi plan para este verano. No hacer nada. Descansar mucho y perder el tiempo. He estado una semana en la playa paseando por el paseo marítimo, a remojo en la piscina y tirada por ahí. Y ha sido maravilloso. Y en lo que queda de verano no tengo muchos más planes. Descansar y pasar buenos ratos. Fin de la historia. Ni siquiera he planeado ningún viaje de esos que luego luces en Facebook. Nada. Y no me pesa.

Desde aquí quiero reivindicar el derecho a no hacer nada y a disfrutar de lo que cada uno haya ganado con su esfuerzo como quiera o pueda, ea. 


domingo, 2 de julio de 2017

Retales musicales: Quique González.

Si alguien ha marcado musicalmente este curso, ese ha sido Quique González. De hecho, creo que no lo comenté por aquí, pero hace algo más de mes y medio me fugué a Málaga con el cordobés a ver un concierto suyo. Era uno de mis objetivos del curso, y pensaba que ya no lo conseguiría. Pero sí, el momento llegó casi por accidente, y fue alucinante. Os dejo una parte del concierto que grabé (la única, estaba demasiado ocupada disfrutando :P)

Hoy tenía ganas de actualizar y, cuando he pedido sugerencias por Twitter, Letraherido me ha recordado que hace mucho que no hago entradas dedicadas a música, y es cierto, y hasta me ha sugerido el artista, así que os voy a dejar por aquí unas cuantas canciones de Quique González que me gustan mucho. Puede que salga un post ñoño, porque para mí, pensar en Quique es pensar en mi cordobés, que fue quien me lo presentó, pero bueno, a ver qué sale. 

La primera canción que quiero enseñaros es la primera que yo escuché de él. A veces me la pongo en bucle e intento decidir a qué se refiere. Está inspirada en un poema de García Montero que me encanta y es simplemente maravillosa. Se titula "Aunque tú no lo sepas".



Otra canción que he escuchado en bucle hasta el infinito y más allá, es "Kamikazes enamorados". A mí me pilló en un momento en el que volver a enamorarme me parecía un acto suicida, así que me vino al pelo. 





Otra de las canciones de Quique que he escuchado en bucle hasta el infinito y más allá es "Salitre". Hay unos versos que me parecen deliciosamente egocéntricos y pagados de sí mismos, pero que me llegué a creer. Me encanta. 




Creo que no voy a alargar mucho más el post, así que os dejo una canción que me pone siempre el corazón en un puño. Yo soy muy de preguntarme por los "y si...", así que esta canción me lo remueve todo.  Tengo que escucharla con moderación. 


En fin, aquí tenéis ya una pequeña muestra musical y yo he cumplido y he actualizado el blog, aunque sea con contenido de relleno. 

Para próximas actualizaciones, se admiten sugerencias, peticiones y demás.

¡Muaaaaaaa!



Este post va dedicado a mi cordobés.
Gracias por Quique. Y por tanto.
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