sábado, 30 de abril de 2016

Libro: El Zorro, de Isabel Allende (+ audiorreseña)



¡Hoooola! Aquí vengo ya con una nueva reseña. Además, incluyo la audiorreseña porque me apetecía hacer el experimento. No he quedado muy conforme, así que la haré a la manera tradicional también, pero ya que está grabada, pues aquí la dejo. 


Y ahora, a la reseña de toda la vida.

¿De qué va el libro?

Esta novela cuenta los orígenes de El Zorro, empezando por el momento en el que los padres de Diego de la Vega se conocen, recorriendo su infancia y su juventud en Barcelona y volviendo, finalmente, a Alta California, al momento en el que el Zorro "toma la máscara", definitivamente. 

Hablando del libro...

Bueno, bueno, bueno. Anda que no tenía yo ganas de hacer esta reseña y fliparme a gusto. Me-ha-encantaaaaaaaaaaado. He flipado mucho con esta novela. ¿Y por qué?

A ver, El Zorro es una novela muy completa. La historia está muy bien hilada, mantiene un ritmo adecuado (con sus variaciones, claro), introduce muchos elementos, hay cambios de escenario que te mantienen pegada al papel... No tengo ninguna pega en ese sentido. Pero quizá, lo más destacable de esta novela son los personajes. Eso, claro, sin obviar el trabajazo de documentación que ha tenido que hacer Isabel Allende. 

Lo que me ha pasado con los personajes es que son jodidamente muy humanos. Isabel Allende se esfuerza, incluso, en mostrarnos los defectos de esos personajes, los lados menos nobles de los mismos, y eso los hace tremendamente atractivos. Así, Diego de la Vega no es un joven perfecto e ideal, tiene sus fallos (uno de ellos da razón de ser a su peculiar máscara), pero estos fallos no restan nada a su carácter, sino que suman. También es genial el personaje de Bernardo, el hijo de una criada india con el que Diego crece y al que trata como un hermano (no obstante, son hermanos de leche) y, de una manera muy especial, el personaje de Isabel de Romeu, la hija menor del hidalgo que acoge a Diego durante su estancia en Barcelona. Es tremenda. Genial. Y también me ha gustado mucho el personaje que narra la historia. Al principio puede parecer un narrador omnisciente, pero no lo es, y de vez en cuando mete consideraciones personales, habla de que se le han acabado las plumas de ganso y no puede seguir escribiendo e incluso se queja del carácter del Zorro o lo critica. Ha sido un detalle muy bueno.

Y hablando de detalles, esos son los que hacen que la novela sea sobresaliente de verdad. Hay pequeños detalles, tramas, finales que cierran la historia de algunos personajes, comentarios... que hacen que te quedes con la boca abierta y que te den ganas de aplaudir (no lo haces porque si sueltas el libro pierdes la página por la que ibas, pero las ganas de hacerlo las tienes). 

Y el final, ese final en el que se dice quién es El Zorro, o qué es, más bien, me ha parecido para quitarse el sombrero, sencillamente. 

En resumen, que se trata de una novela amena, pero rica e interesante. Merece la pena.

Os dejo un trocito...

Decidieron aproximarse con cautela, porque podían ser desertores del ejército, más peligrosos que cualquier felón. Solían vagar en grupos, zarrapastrosos, armados hasta los dientes y dispuestos a todo. En el mejor de los casos, esos veteranos de guerra sin trabajo se alquilaban como mercenarios para pelear a sueldo, zanjar reyertas, cumplir venganzas, y otras ocupaciones poco honorables pero preferibles a la de bandido. No tenían más vida que sus aceros, y la idea de un trabajo manual les resultaba impensable. En España sólo trabajaban los labriegos, quienes con el sudor de sus lomos mantenían el peso inmenso del imperio, desde el rey hasta el último esbirro, picapleitos, fraile, tahúr, paje, buscona o pordiosero.

En resumen, este libro...

Y nada, ahora estoy leyendo Los nombres del fuego, de Fernando J. López, al que tenía muchísimas ganas. De momento, la primera impresión es bastante buena :) Ya os contaré, como siempre. 

¿Qué os parece? ¿Os llama la atención esta novela? ^^

jueves, 28 de abril de 2016

Ubuntu, el DRM y otras hierbas.

Puede que esta entrada sea un disparate producto de un profundo cacao mental.
Es más que posible.
Corregidme si me he equivocado, pero por favor, palos no, que soy frágil.
Y, sobre todo, en la cabeza no, que estoy estudiando.
Gracias.


Hace ya un par de semanas subí esta captura de pantalla a Twitter. 


Bonita, ¿verdad? Algún usuario me hizo comentarios apreciativos, pero no sobre el fondo de escritorio, sino sobre el sistema operativo. Sí, en mi portátil, desde que lo compré, uso Ubuntu.  Y en el ordenador de sobremesa, desde el último (y accidentado) formateo, también. 

¿Qué es Ubuntu? Pues Ubuntu es una distribución de Linux y, por tanto, software libre (código abierto y gratuito) que está orientada principalmente al usuario medio de informática, esto es, al que no entiende demasiado. Utilizar Ubuntu es, si no hay ninguna complicación, casi como tener un móvil con Android: tiene su "tienda de aplicaciones", desde la que se pueden instalar las aplicaciones que necesites, actualizaciones automáticas ... Yo, que no entiendo mucho de informática, no puedo explicarlo demasiado bien, pero hay un montón de información sobre Ubuntu y otras distribuciones de Linux en Internet, así que... :) 

¿Y por qué me pasé a Ubuntu? Porque no quería pagar por una licencia de Windows y porque, habiendo una alternativa libre y que no me generaba muchas complicaciones, no iba a meterme a pireatear nada. También porque creo en la filosofía Linux: un código libre, que se puede estudiar, modificar, mejorar y distribuir libremente, frente a un código cerrado propiedad de grandes multinacionales. A lo mejor es una idea romántica, esta de la comunidad de conocimiento, pero a mí me seduce. Hay alguna razón más, pero vaya, que tuve mis razones.

Y hay que tenerlas porque, aunque las cosas han cambiado bastante y ahora hay alternativas a casi todos los programas privativos de Windows (yo hace ya tiempo que utilizo LibreOffice como suite ofimática principal, por ejemplo, incluso antes de pasarme a Ubuntu), los usuarios de Linux somos un poco la ovejilla negra de la informática. Hay quien se esfuerza en retener sus privilegios y, para ello, intenta que pases por el aro y compres su producto. Por ejemplo, hay fabricantes de hardware que intentan por todos los medios que los desarrolladores de sistemas operativos Linux no puedan desarrollar controladores para sus dispositivos. Mal, muy mal. 


Conste, sin embargo, que yo hago un uso normal del PC y no he tenido problemas. Tengo mi suite ofimática, mi impresora con escáner (que Ubuntu detectó sin problema y sin instalar nada), mi grabadora de audio, mi editor de imágenes, mi reproductor de audio, de vídeo ... 

Desde que empecé a leer un poco sobre la filosofía pirata (del movimiento/partido pirata, no del Capitán Garfio) y demás (que incluye una defensa del software libre, por ejemplo) estoy un poco sensibilizada con estas cuestiones. No he leído tanto como me gustaría (todavía), y a lo mejor estoy dando un salto impresionante o metiendo la pata, pero hoy una cosa me ha llevado a la otra y me he puesto a pensar en la estrategia de las cuchillas de afeitar o las impresoras en relación a los ebooks. 

En concreto, ha empezado por Amazon. Hay dos libros que quiero leer que se venden únicamente en Amazon. Uno, solo como ebook. Otro también tiene versión en papel, pero claro, es significativamente más cara que el ebook. Yo tengo un eReader viejito que, hasta hoy, y toco madera, funciona como un omega. Cuando lo compré me plantee adquirir un Kindle, pero en aquel momento no quería cerrarme las puertas del ePub (aunque sí, sé que pueden convertirse los archivos) y opté por otro dispositivo que, además, era más barato (importante para mí en aquel momento). Hoy me alegro de haberlo hecho, porque sí, es legítimo que Amazon utilice la estrategia de los eBooks muy baratos para "obligarte" a comprar su dispositivo de lectura, pero yo no quiero participar de ella. Y lo siento porque hay muchos autores autopublicados que no voy a leer mientras estén solo en Amazon. Sí, puedo leer en su plataforma de lectura online, pero no me gusta leer en el ordenador. Si compro un eBook me gustaría poder llevármelo a mi dispositivo, gracias. 

No creáis que es cosa solo de Amazon. La mayoría de tiendas de eBooks venden los libros con DRM, con lo cual necesitas instalar un programa de Adobe para poder pasarte los libros a tu dispositivo (y solo al tuyo). Ni qué decir tiene que no está para Ubuntu, pero es que yo tampoco pude hacerlo funcionar en Windows cuando lo tenía. Lo intenté, pues las bibliotecas empezaron a prestar libros electrónicos con DRM. Nada. Me fue imposible por más que lo intenté. Cuando no era un error era otro.



Parece que hay por ahí una especie de proyecto de que Adobe Digital Editions acabe estando disponible para Ubuntu, pero, de momento, nada cierto.


Tal parece que no hay otra manera de hacerlo, ¿verdad? Uno se resigna, o se resigna. Pues no. Sí hay otras maneras de hacerlo. Solo hace falta un poco de voluntad. Ahí está Lektu, una plataforma de venta de libros electrónicos sin DRM. Venden en formato epub (para la mayoría de lectores), mobi (soportado por los Kindle) y pdf (para leer en PC o donde queráis). El archivo se descarga a tu ordenador y tú lo puedes cargar a todos tus dispositivos. Aunque es para uso personal, puedes prestarlo, por ejemplo (aunque por el precio que tienen los libros, pueden comprarse perfectamente). ¿Es más arriesgado que usar DRM? Pues sí: dependes de que el lector no coja ese archivo y lo difunda, pero también hay métodos para eliminar el DRM de libros electrónicos que lo incorporaban, y la prueba es que poco después de lanzarse un libro en formato digital está disponible en páginas piratas, por mucho DRM que lleve. Al final, el uso de DRM no frena la piratería y complica la vida a muchos usuarios. Lektu nos facilita la vida a los lectores, dándonos el poder sobre ese archivo que, no olvidemos, hemos pagado. ¡Ah! Y un dato interesante sobre Lektu es que hay algunas obras que tienen la opción de pagarlas con un tuit, por ejemplo. Y otras en las que el precio lo fija el comprador. No sé, me parece una iniciativa muy buena. 

Me alegra mucho que 2deLetras, la editorial con la que voy a publicar (por si alguien no lo sabía todavía xDDDD ¡Poco os estoy dando la tabarra!) esté en Lektu, porque eso quiere decir que los incautos lectores que quieran comprar mi obra en digital podrán hacerlo a un precio asequible y sin complicaciones. 

Y sí, ya sé que todo esto sirve de poco, y que soy una hormiguita despotricando de una bota de la que no puede escapar, pero no me resisto a hacerlo. De momento hay otras maneras de hacer las cosas, y yo voy a intentar no pasar por el aro, si puedo hacerlo. 



miércoles, 27 de abril de 2016

Retales musicales: Ojalá.

Apenas oigo el punteo con el que empieza la canción todo el vello de mi cuerpo se pone de punta.

Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo
 cuando caigan
para que no las puedas convertir en cristal

Entonces un paño de algo que no es exactamente tristeza, dolor ni nostalgia, pero que tiene algo de las tres, cubre mi rostro y mi ánimo. Y mi corazón tiembla. 

Ojalá que la lluvia deje de ser milagro
que baja por tu cuerpo
Ojalá que la luna pueda salir sin ti
Ojalá que la tierra no te bese los pasos

Y siento la necesidad de cantar en silencio, siempre, cada vez que la escucho. Y mis músculos se tensan, recordando historias dolorosas, historias imposibles, finales tristes e inicios que nunca llegaron. 

Ojalá se te acabe la mirada constante
la palabra precisa la sonrisa perfecta

Y aprieto los dientes y murmuro, el entrecejo fruncido, y a veces hasta contengo las lágrimas. Y  en presencia de mis fantasmas recito, casi como una plegaria. 

ojalá pase algo que te borre de pronto
una luz cegadora un disparo de nieve
ojalá por lo menos que me lleve la muerte
para no verte tanto para no verte siempre
en todos los segundos en todas las visiones
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones

Y deseo el olvido. El olvido de todas esas heridas que un día me dolieron. Y me miro las cicatrices, e imagino cómo sería mi piel si ellas no estuvieran. Imagino cómo sería mi alma si no hubiese dolido tanto. Y deseo que las cicatrices y su recuerdo desaparezcan, aunque sé que no lo harán.

Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan
en mi espalda
ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz
ojalá las paredes no retengan tu ruido
de camino cansado
ojalá que el deseo se vaya tras de ti
a tu viejo gobierno de difuntos y flores

Pero entonces algo, casi un relámpago, recorre mi espalda de abajo a arriba y me obliga a alzar la cabeza y mirar al cielo. Y ahora, de nuevo con los dientes apretados, sonrío. Porque esta soy yo, con todas mis heridas, con todas mis cicatrices, con todas las lecciones aprendidas. He aprendido a amar ese dolor que fue. Y aunque vuelvo a cantar, ahora lo hago dando gracias. 

Ojalá se te acabe la mirada constante
la palabra precisa la sonrisa perfecta
ojalá pase algo que te borre de pronto
una luz cegadora un disparo de nieve
ojalá por lo menos que me lleve la muerte
para no verte tanto para no verte siempre
en todos los segundos en todas las visiones
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones.


***

Todavía no he conocido a nadie que haya escuchado "Ojalá", de Silvio Rodríguez, y que haya permanecido indiferente. No conozco a nadie a quien esta canción no le remueva algo por dentro. A mí, desde luego, me pone del revés. Me recuerda cosas que me dolieron, pero que al mismo tiempo me hicieron crecer y que no quiero olvidar, no en realidad. 

¿Conocíais la canción?





Hoy Ismael Serrano ha abierto una lista colaborativa en Spotify, en la que se pueden proponer canciones latinoamericanas de las cuales se elegirán tres (creo) para que él las versione. Yo, como no podía ser de otra manera, he propuesto esta. Y alguna más. Pero esta, la primera.

lunes, 25 de abril de 2016

Retratos a tiza (II)



Ella tiene 13 años, es vivaracha y alegre, puro nervio. Es prácticamente imposible que esté medio quieta en clase pero, en ocasiones, me cuesta lo indecible aguantarme la risa cuando hace ciertas cosas que no se deben hacer. Quizá porque es muy graciosa. Tiene la cara morena y los ojos abiertos y grandes para mirar el mundo sin perder detalle. Y lee, mucho. Muchísimo. Y no se puede aguantar: tiene que hablar de lo que lee. Por eso mis clases se convierten en carreras de obstáculos en las que no puedo decir ciertas palabras porque acabamos yéndonos por las ramas. Por ejemplo, mientras hablaba de los impuestos, utilicé la palabra "tributos". Inmediatamente la cosa acabó con ella hablando de Los Juegos del Hambre y yo sujetándome, para no seguirle el juego demasiado. O hace unos días. Entrábamos del recreo. Yo sacaba el libro y las cosas de mi mochila y ella se acercó a la mesa y me dijo, hablando a todo correr, como ella hace:

-Maestra, yo no sé en qué se me va el tiempo. Estoy segura de que ayer por la tarde estuvieron los Hombres Grises en mi casa y se llevaron todo el que tenía. 

A mí que una chiquilla de 13 años de hoy me diga algo así me emociona. El corazón me daba saltos. Pero me las arreglé para contestarle, lo más serena posible:

-Vas a tener que ir a hablar con el Maestro Hora. Estate atenta a ver si ves a Casiopea por ahí...

Me sonríe y se sienta. A veces, mientras trabajan, la miro y sonrío. Imagino a dónde puede llevarle esa cabecita que tiene y, sobre todo, esa imaginación desbordante y toda esa energía. 

Recuerdo que una vez, a principio de curso, me preguntó de qué casa era yo, así, a secas. "Ravenclaw", respondí. No sé si esperaba que le respondiese. Ella me dijo que era Gryffindor. Hace poco se lo recordé y le dije: "De eso nada. Tú eres toda una Luna Lovegood. Eres Ravenclaw de pura cepa". Ella me contestó que Hermione también lee mucho, es inteligente e imaginativa. Entonces le expliqué la teoría de Lia sobre Ron (Hufflepuf), Hermione (Ravenclaw) y Harry (Slytherin) recogidos en Gryffindor. Me habría gustado hacerle una foto y guardar esa cara de alucine para siempre. 

Me encanta que alumnos como ella metan, a la fuerza, fantasía en mis días. 







Él tiene 15 años y es guapísimo. De verdad que lo es: piel morena, ojos verdes, sonrisa perfecta. Es uno de esos chicos que, si no ahora, no tardará mucho en llevarse a las chicas de calle. Además tiene buenos modales, es muy educado y amable, y su voz es muy dulce. Vaya, todo un galán.

He de reconocer que no empezamos con buen pie. No fue algo personal, fue general con su grupo. No sé por qué se mostraron un poco reacios hacia mí, pero poco a poco me los he ido ganando. No es que  todos se hayan convertido en alumnos modelo, pero nos respetamos. En algunos casos, sin embargo, el cambio sí ha sido más drástico. Como en el de este chico. En un determinado momento decidió sentarse en primera fila, justo delante de mi mesa, y ya no se ha movido de ahí. 

Recuerdo haberle echado la bronca tras un examen porque podía hacerlo mejor, a pesar de haber aprobado con una nota aceptable. Él me confesó que no había estudiado casi nada y que no entendía como sus compañeros suspendían con un examen tan fácil. Yo contesté: "Porque la maestra es muy mala", como suelo hacer siempre, con retranca. Y él sonrió y dijo: "Ya sabes que no". "Entonces, ¿estudiarás para el próximo?", pregunté. Y él asintió con la cabeza y sonrió. Y de verdad os digo: qué sonrisa tan bonita tiene este chico. 

Me gusta este alumno porque no es indolente. Tiene intereses, metas, ganas de ser. Una vez se me acercó, al final de la clase, y me dijo que quería estudiar Física, que si yo sabía cuál era la mejor universidad para hacerlo. Por un momento me quedé muda. 

-Sabes que yo estudié Filosofía, ¿verdad?
-Ya lo sé, maestra. Pero por si lo sabías...

Se encogió de hombros. Yo le sonreí.

-No te preocupes, yo te lo miro.

Pregunté aquí y allá y le transmití la información. Desde entonces, cuando hay alguna cosa relativa a la física que creo que le puede interesar, se la digo. Hace un tiempo me habló de la tensión entre sueños y realidad.

-Porque la ingeniería tiene más salidas, pero...
-Pero ¿qué? -le pregunté.
-Pues que, como tu dijiste una vez, la vida es demasiado corta para no perseguir nuestros sueños. 

Y yo, que soy así, tan ñoña, casi lloro. Pero no lloré. 





(Lo estoy guardando todo para el fin de curso, me temo.)


domingo, 24 de abril de 2016

Peli: La novia (2015)




Ayer tuve por fin la ocasión de ver "La novia", de Paula Ortiz. No tenía claro si quería ver la película o no porque es una adaptación de Bodas de Sangre, de Federico García Lorca, obra que aún no he leído (pienso ponerle remedio a eso), y me gusta ver las películas después de leer el libro, siempre que sea posible.  Sin embargo, en este caso, no sé por qué, las ganas de ver la película pudieron con esa regla. 

De "La novia" había escuchado cosas muy dispares, pero lo cierto es que la mayoría de las opiniones que me habían llegado la dejaban en un "ni fu ni fa" grandioso. Y yo, no sé por qué, no podía creérmelo. No es esta una de esas películas que se despachan con un "está bien para pasar el rato", no lo es. Y es que "La novia" no está bien para pasar el rato. Creo que es más bien una de esas películas con las que conectas o no. Y si conectas, vivirás una experiencia preciosa viéndola. Y si no, te aburrirás como una ostra. ¿Queréis saber en qué grupo esto yo? Pues ale, a seguir leyendo.

Va, os lo digo: a mí me encantó.

La película empieza con la novia caminando por el desierto hacia un grupo de personajes (su padre, su suegra y una comadre de su suegra), que la esperan. La acción que se desarrolla en ese momento no es comprensible para quien no conoce la historia, como es mi caso. Pero "La novia" es una de esas películas que hacen guiños con el tiempo narrativo y que encajan el principio y el final, lo pasado, el presente y el futuro. Total: que todo acaba encajando. 

A partir de ahí la historia se desarrolla, con algún guiño al pasado, y con apariciones un tanto oníricas, pero el centro de la historia es la boda: los preparativos, los tira y afloja entre familias, las reticencias de una parte, las dudas que se apartan de la otra... Y es todo TAN LORQUIANO. Pero tanto... Yo no he leído muchísimo a Lorca, aunque digo, donde sea y cuando haga falta, que me encanta. Y es uno de esos autores que reconocería donde fuese. Y aquí se le reconoce. No sé hasta qué punto Paula Ortiz hace una interpretación personal de Bodas de Sangre, pero Lorca está ahí. En el lenguaje, por supuesto, y en la simbología, y en el escenario, y en las canciones. Ese detalle, por ejemplo, me ha encantado. Las mujeres cantando para pasar el tiempo, para seducir, para ahuyentar los malos pensamientos, para acunar a los muertos. Genial. 

Y Lorca está, también, en el desgarro de las actuaciones. Especialmente destacables, a mi modo de ver, dos. La primera, la de Luisa Gavasa, como la madre. Esa madre que ha perdido casi todo y que siente en las entrañas que el drama se cierne sobre lo que le queda. Es una mujer fuerte, dura, que no se achanta ante la vida y que hace lo que tiene que hacer (genial la escena en la que aconseja al novio cómo doblegar a la novia en la cama). Es un personaje similar a Bernarda Alba, pero menos antipática, más sentida, y algo más compleja: su lucha interior poco tiene que ver con la inflexible seguridad de Bernarda.

No en vano, Luisa Gavasa ganó el Goya a mejor actriz de reparto. 

La segunda actuación, como no podía ser de otra manera, es la de Inma Cuesta. Dios, ¡adoro a esta mujer! Inma, la novia, representa a esa mujer arrastrada por el viento como una brizna de hierba, llevada por el sino sin que, al parecer, pueda hacer mucho para evitarlo. Es un personaje que trata de hacer lo correcto, que sabe qué es lo correcto, pero que no puede llevarlo a cabo. Solicitada por el deber y por el querer (o quizá no es el querer, sino otra cosa), su personaje no transmite tranquilidad mas que en contadas ocasiones. Fui capaz de ver a través de su actuación el mar de dudas que albergaba la novia. Y qué fuerza tiene recitando, qué pasión. ¡Y qué manera de romperse! Lo recuerdo y me emociono.




No me convenció, por ejemplo, Álex García como Leonardo. Siendo el tipo de personaje que es, me pareció un poco melifluo, la verdad. Creo que no bastaba con que el actor fuese guapo, hacía falta algo (mucho) más. O quizá es que ese sentir arrollador de Inma/la novia le hizo sombra, no lo sé. 

Como ya he dicho, la película me encantó, pero dudo que sea una película para todo el mundo. Tiene un ritmo lento, pausado, se detiene en sueños y símbolos, se deleita en detalles. Y eso, si no conectas con la narración, puede hacer que una película de hora y media (que es lo que dura) se haga larga. Pero creo que, si te gusta Lorca, merece la pena que le des una oportunidad. Tampoco garantizo nada, porque una de esas opiniones que me dijo que "ni fu ni fa" venía de alguien a quien le gusta mucho Lorca.

En fin, que yo acabé ayer emocionada. No llorando a moco tendido, sino con las lágrimas cayendo por propio peso, sabiendo que había visto algo precioso que, además, me dejó totalmente removida, que me tocó dentro.

Así que nada, ahí queda mi opinión.

Os dejo dos vídeos. En primer lugar, el trailer :)



Y en segundo lugar, una de las canciones de la película, que acompaña a una escena maravillosamente agobiante (toma ya xD) y que me fascinó.





Y vosotros, ¿habéis visto la peli? ¿Os llama la atención?

sábado, 23 de abril de 2016

¡Hablemos de libros!

No tenía ni idea de qué hacer hoy, Día del Libro. Así que... ¡Podcast va!





Espero que no haya dolido demasiado :)

Feliz Día del Libro :)

viernes, 22 de abril de 2016

TAG de hábitos de lectura.

Hace ya algún tiempo vi este TAG en el blog de Javi y me lo guardé para hacerlo en algún momento. Creo que ya le ha llegado el turno :) 

1. ¿Tienes un lugar específico para leer en tu casa?

Pues no del todo. Puedo leer en cualquier sitio, aunque normalmente leo cuando me meto en la cama, antes de dormir. Pero a veces, cuando tengo un rato libre (o me lo tomo) también leo en el sofá de la galería, si hace buena temperatura o en el patio en verano, cuando ya baja el sol y empieza a correr brisita. Aunque me gustaría tener en alguna de mis próximas casas un book-nook :)

2. ¿Marcapáginas o una pieza de papel al azar?

Pues normalmente marcapáginas. Tengo varios y me gusta usarlos. Pero más de una vez he leído un libro marcando el sitio por donde voy con el tique de la librería y cosas así :P 

3. ¿Puedes parar de leer o tienes que terminar un capítulo?

Estas preguntas me hacen darme cuenta de que he cambiado mi manera de leer. Hace algún tiempo, no demasiado, tenía que llegar al final del capítulo para parar de leer. Ahora, por fuerza, me he tenido que acostumbrar a parar cuando ya no puedo más xD Eso sí, intento buscar que el párrafo acabe al mismo tiempo que la página o cosas así. No se me ha ido la manía del todo xD 

4. ¿Comes o bebes mientras lees?

No suelo comer ni beber mientras leo, aunque a veces, algunos domingos o ratos así de relax (que no tengo muchos, por desgracia xD) sí leo con una taza de té al lado o con un chocolate caliente. 

5. ¿Ves la televisión o escuchas música mientras lees?

Pues eso sí que no. La música, si tiene letra, me distrae de la lectura, y lo mismo me ocurre con la televisión. Sí que a veces he leído con música instrumental de fondo, pero últimamente ya no lo hago.

6. ¿Un libro a la vez o varios al mismo tiempo?

Otra muestra de que he cambiado. Sigue sin gustarme llevar varios libros a la vez, pero en los últimos tiempos sí lo hago. A veces llevo un libro de filosofía, una novela y un cómic a la vez, o un libro de filosofía, una novela y un poemario.  Pero tienen que ser libros diferentes, no me gusta leer dos novelas a la vez, por ejemplo. Manías, que tengo unas cuantas XD

7. ¿Lees en casa o en cualquier parte?

Puedo leer en cualquier parte, pero normalmente lo hago en casa. Más que nada porque cuando salgo es a trabajar xD Pero si voy al médico o a sitios así, donde sé que tendré que esperar, suelo llevar un libro encima. Lo que menos me gusta de conducir es que no puedo leer mientras viajo. Bueno, no sé si lo que menos, pero una de las cosas que menos me gustan xD

8. ¿Lees en voz alta o en tu cabeza?

En mi cabeza. Pero me gusta que me lean, aunque suelo caer frita rápido xD :P Y también me gusta leerle a la gente :)

9. ¿Alguna vez lees páginas adelantadas o te saltas algunas?

No suelo hacer eso, pero sí hago algo que yo llamo "leer en diagonal", que consiste en leer rápido y por encima. No lo hago normalmente, desde luego no lo hago si el libro me está gustando, pero hay fragmentos que se hacen cansinos o libros que ya te tienen hasta el tiki, y entonces, pues sí, lo reconozco xD 

10. ¿Romper el lomo o dejarlo como nuevo?

También he cambiado en esto. Siempre me ha gustado que mis libros estén impecables, como si no los hubiesen tocado, pero ahora... A ver, me gusta que estén lo más cuidados posible, pero cuando lees un libro grueso, el lomo se dobla, se agrieta... Y si tiene mucho tiempo, se despega, se rompe... Las páginas a veces se arrugan o se doblan. Intencionadamente no lo hago, pero me lo tomo con más filosofía: un libro con arrugas, como una persona con arrugas, es un libro muy vivido :) 

11. ¿Escribes en tus libros?

Depende. En los libros sobre los que estudio y demás, sí. Mis libros de filosofía suelen estar bastante subrayados y anotados con observaciones y emoticonos (sí, pongo emoticonos xD). En novelas, poemarios y cómics, sin embargo, no anoto. Sí que marco fragmentos o páginas que me han interesado con mini-post-its de esos, pero no suelo escribir. A veces, cuando algo me interesa mucho o quiero anotar algo, incluyo una hoja de papel entre las páginas del libro. 


Y ahora se supone que toca nominar pero, como siempre, dejo el TAG ahí para que lo haga quien quiera :) También, si os apetece, podéis responder a algunas cuestiones en los comentarios. 

¡Besicos! 


jueves, 21 de abril de 2016

Cosas de mujeres.

Hace semanas que tengo en mente hacer esta entrada. La posponía por varias razones, pero hoy la realidad se ha cruzado en mi camino en forma de noticia y me he dicho: pues parece que viene a cuento. Y, no me voy a engañar, también me he puesto a escribirlo porque sé que me voy a quedar a gusto haciéndolo. De hecho, hasta se me ha pasado grabar un podcast despotricando, pero al final me he aguantado. 

Decía que la realidad se ha cruzado en mi camino en forma de noticia.  Y la noticia es que la CUP ha llevado al pleno de Manresa una moción en la que piden, básicamente, que las charlas informativas sobre menstruación que se dan a las adolescentes dependan, no de empresas de compresas y tampones, sino del servicio de información y atención a las mujeres (SIAD), que se informe de todos los métodos higiénicos disponibles y que los centros del SIAD puedan proporcionar métodos alternativos a los que están más disponibles para que las chicas los conozcan. 

La cosa es que he leído titulares que van desde el "La CUP, contra el uso de compresas y tampones" hasta el "La CUP quiere prohibir el Tampax". ¿Qué va a ser lo próximo? Primero quieren romper España y ahora se meten en las bragas de nuestras hijas, hermanas y mujeres. 


Ya podrían esos medios preocuparse de cómo afecta a las mujeres que los productos para la menstruación tengan un IVA del 21% en vez de hacer el gilipollas. Ups, ya se me ha escapado la primera.

A ver, que yo he sido adolescente y he recibido "información" sobre mi cuerpo por parte de empresas. Tampax, creo recordar, mandó a mi colegio packs para las chicas de 2º de ESO que contenían muestras de tampones y una especie de diario plateado en el que se hablaba de los cambios propios de la pubertad, que tenía espacios para que nosotras escribiésemos y cosas así. También he visto anuncios en televisión orientados a las adolescentes de diversas marcas, en los que se incluía un teléfono de contacto (allá en el Pleistoceno) para pedir muestras gratuitas e información. Y yo las pedí. Y esa fue la información que yo tuve acerca de las opciones que tenía durante mis reglas. Y así fue como yo me atreví a probar los tampones, ese invento del demonio destinado a frescas y promiscuas (sí, eso es lo que se me daba a entender cuando yo era adolescente).

En aquel momento recuerdo, por ejemplo, que las adolescentes éramos el objetivo de Tampax. Que las chicas vírgenes usásemos tampón era todavía un tabú y aquel diario plateado, así como los folletos que acompañaban a las muestras, eran muy insistentes en que no pasaba nada, en que seguiríamos siendo vírgenes, en que no dolía... Y se vendían los tampones en los anuncios como el método perfecto: puedes hacer deporte, bañarte, salir...¡no te pierdas ningún plan! En fin, a lo que voy es que esa información, aunque no fuese falsa, sí que tenía una intención clara: vender tampones a las adolescentes. Por supuesto, no se hacía tanto hincapié en el tema del SST (Síndrome de Shock Tóxico).

Yo quiero pensar que ahora las cosas han cambiado y que las chicas tienen madres que no se avergüenzan de hablarles de la menstruación. Quiero creer que las adolescentes obtienen esta información de primera mano y no de parte de las marcas. Pero aún así, hay vida más allá de las compresas y los tampones, y eso muchas mujeres no lo saben. ¿No sería genial que les diesen esa información en esas charlas? Y luego, cada una, ¡que use lo que quiera y más le convenga! 

Lo que más me ha gustado de todo esto ha sido leer comentarios DE HOMBRES diciendo que QUÉ PUTO ASCO la sangre de la regla y opinando de cosas sobre las que no tienen puta idea. Es que dan ganas de decirles: ¿Tú eres tonto o te has dao contra un poyete? A ver, chaval, que no tienes la regla, que no sangras, que no has usado una compresa, un tampón ni una copa menstrual en tu vida. ¡Qué cojones! Lo más probable es que no hayas visto sangre menstrual jamás. ¿PERO QUÉ ME ESTÁS CONTAINER? Eso por no hablar de aquellos a los que les enfurece que un partido político se meta en la regla de las mujeres y acusa al partido de machistas cuando, diez tuits más abajo, se mete con cómo se visten o dejan de vestirse las mujeres. 



Por supuesto que también hay mujeres que lo dicen, pero en ese caso se trata de esa mitad de la humanidad que sí tiene la regla todos los meses, así que sabe si su sangre le da asco o no. 

En fin, que visto el cuñadismo que impera en el mundo, me decido a escribir y publicar hoy esta entrada. Por si a alguien le interesa.


DOS COSAS QUE HAN CAMBIADO MI MANERA DE VIVIR LA MENSTRUACIÓN.


1. La copa menstrual.



Sí, yo uso una de esas guarradas que dicen los de la CUP desde hace unos 6 o 7 años. La primera vez que leí sobre ella en Internet pensé: "Joder, qué guarrada". Pero luego empecé a pensar (es una mala costumbre que tengo) y me dije: "Guarrada, ¿por qué? Es mi sangre, no es otra cosa". Después te pones a pensar en que, si la copa menstrual es asquerosa, llevar una compresa manchada, ni te cuento, por ejemplo. Y en cuanto a los tampones, yo simplemente no podía usarlos con regularidad porque me provocaban irritación y molestias. Así que me lancé a probarla, algo más libre de prejuicios y neuras, aunque no muy convencida de que me fuese a funcionar.

La copa menstrual, por si alguien no lo sabe, es un aparatito como esos de la foto (hay distintos modelos), hecho de silicona y que te colocas de manera parecida a un tampón: doblas la copa dos veces, la introduces en la vagina y se abre para recoger la sangre. Lo bueno que tiene es que no es absorbente, por lo que no reseca, ni irrita ni nada por el estilo (en general, siempre puede haber a quien sí le irrite). Su vida es de entre 5 y 10 años y cuesta entre 18 y 30 euros. Si hacéis cuentas veréis que el ahorro es considerable. En aquel momento era difícil encontrarlas presencialmente, pero hoy puedes pedirlas en casi cualquier farmacia. 

¿Qué tal me fue? Pues si estoy hablando de ello después de 7 años, será porque me fue bien, ¿no? :P Me costó un par de reglas o tres adaptarme del todo, pero me compensaba, porque iba comodísima y me despreocupaba. Yo me pongo la copa por la mañana cuando me levanto y me la cambio por las noches, cuando me ducho, y hasta el día siguiente. Doce horas sin tener que preocuparme de nada. Y yo era de las que gastaba un montón de compresas y, por la noche, tenía que usar compresas extra-extra-extra. Ya me entendéis. 

Una vez me hice a su uso, casi cero problemas. Y muchísimas ventajas. Por ejemplo: puedes llevar la copa puesta en los días previos a los que esperas el periodo, para no llevarte un susto, cosa que no debe hacerse con los tampones, por ejemplo. La única pega es que por la noche, por lo que sea, alguna vez, muy de vez en cuando, he tenido una pequeña fuga al incorporarme de la cama. Lo soluciono usando un salvaslip para dormir en los días de mayor sangrado, y chimpón. No os creáis que es muy frecuente. Hace varios meses que no me pasa.

Soy consciente de que hay gente a la que no le ha funcionado este método, y no pasa nada. Y que hay mujeres a las que la sola idea les espanta. ¿Qué tengo yo que decir sobre eso? Nada en absoluto. Que cada una use lo que más le convenga. Lo bueno es conocer las diferentes opciones, ¿no?


2. Clue.



¿Qué es Clue? Clue es una app para móvil que te ayuda a llevar el control de tu periodo. Unos meses después de tener el smartphone y no usarlo demasiado pensé en buscar una app para registrar cuándo me baja la regla y eso. Yo, que tengo muy mala memoria, siempre lo he apuntado en la agenda, pero a veces se me olvidaba, o tenía que estar mirando meses atrás para encontrarlo... Un jaleo. Total, que me puse a mirar en la PlayStore de Google y todo era muy rosita, muy floreado, con ositos, con muñequitas y toda la parafernalia que se supone que nos tiene que gustar a las mujeres. Y entonces encontré Clue con un mensaje genial. Era algo así como: bonito, científico...¡y no es rosa! 



¡Instala! ¡Instala!

Y la instalé. Y no, no es rosa. Y sí, es científica. En los apartados de "Ayuda", donde te explica qué es la menstruación, cuál es su duración media normal, qué es el Síndrome Premenstrual, etc. ¡cita bibliografía! Qué locurón. 

Me gustaba cuando la instalé y, desde entonces, ha incorporado un montón de mejoras y opciones de seguimiento, así que estoy contentísima. Pero ¿para qué sirve Clue?

Pues la función principal es saber en qué momento del ciclo menstrual estás: cuándo comenzará, cuando estarás ovulando, cuándo te acercarás al SPM, cuándo es posible que vuelvas a empezar a sangrar... Vamos, lo que viene siendo un ciclo. Clue recoge los datos que le aportas y calcula una media de tus ciclos, lo que es bastante útil. 

Además, Clue incorpora posibilidad de activar avisos: aviso para tomarte la píldora (si es que la tomas), aviso cuando vayas a empezar a sangrar (previsiblemente), aviso cuando vaya a empezar tu periodo de ovulación (útil, por ejemplo, si intentas quedarte embarazada)... Pueden activarse y desactivarse al gusto del consumidor.

También incorpora otras opciones de seguimiento que están relacionadas con el ciclo menstrual: deseo sexual, estado de la piel, estado de ánimo... Así, tomando notas de estas cosas, podemos ir conociendo mejor nuestro cuerpo. Por ejemplo, yo ahora, teniendo en cuenta ciertas cosas que pasan durante el ciclo, puedo intuir si mi regla va a ser más o menos dolorosa, si voy a estar más o menos cansada, etc. Estas variables también pueden activarse o desactivarse desde la configuración. 

Está disponible para Android y Iphone y os la recomiendo mucho, mucho. A mí me ha quitado más de una preocupación. 



Y, por último, algo que ha cambiado mi manera de vivir la regla, aunque he dicho que os iba a hablar solo de dos cosas, es haberme deshecho de los tabúes y prejuicios. La regla no es algo sucio, es algo normal, que nos pasa a las mujeres y punto. La regla no es algo que haya que ocultar ni sobre lo que haya que callar. Aunque eso es lo que me enseñaron a mí, ya no me lo creo. Y por la gran liberación que ese aprendizaje supuso hablo de estas cosas, aún a riesgo de encontrarme con caras de asco y miradas de desaprobación. 

Creo que merece la pena hacerlo.


Si tenéis alguna duda al respecto, ya sabéis que ahí están los comentarios, pero también, si os da vergüenza o reparo, tenéis disponible mi mail en la sección de "Contacto". 

martes, 19 de abril de 2016

Filosofía sin filosofía.

Estoy de muy mala leche ahora mismo. Y me pongo de muy mala leche todas las tardes, cuando me pongo a trabajar en la programación LOMCE para las oposiciones. Estoy haciéndola de la asignatura Filosofía, de 1º de Bachillerato. En principio parecía que iba a servirme la del año pasado con algunos retoques, pero así, a unos meses de las oposiciones, ¡plot twist!, la programación tiene que ir en LOMCE aunque Andalucía AÚN no tenga los currículos. Eeeen fin.

La cosa es que me desquicio, porque el currículo de la asignatura lo habrán hecho expertos en la materia, pero esa gente no ha pisado un aula desde hace tiempo o no sé qué pensar porque, la verdad, no creo que haga falta ser profesor de secundaria para darse cuenta de que lo que proponen es un despropósito. Para abarcar este currículo se necesitarían dos o tres cursos. 

Estaba trabajando en una unidad didáctica cuando no he podido más y he explotado por Twitter. Si queréis verlo, podéis leer el hilo que comienza con este tuit. 



Yo soy muy feliz este año, sobre todo, en las clases de ética. Tenemos tiempo para hablar, para cuestionar cosas, para preguntarnos, para relacionar el temario con problemas actuales,... De hecho, en eso consisten prácticamente las clases. Siento que, a las malas, aunque mis alumnos no aprendan mucho, por lo menos en algún momento habrán pensado algo. 

Y luego veo lo que viene, y es que se me echa el mundo encima. A lo mejor pensáis que soy exagerada. Por eso os dejo una lista de los estándares de aprendizaje evaluables que hay que ver, esto es, lo que puede salir en las reválidas. A partir de esta lista, las comunidades autónomas pueden añadir, pero no quitar. La pongo en un spoiler porque es larga de narices. 






Y claro, yo me pongo a pensar en qué hago para enseñar filosofía como a mí me gusta (y como a mí me gustaría que me la hubiesen enseñado) y es que me deprimo porque no hay tiempo material. Pero ya no es eso: es que ante tal montonera de contenidos es imposible aprender nada, ni aunque entendiésemos "aprender" como memorización y estudio. Hay tanto que ver que estamos condenados a la superficialidad absoluta. Ni aunque una diese clases magistrales, sin debatir, sin nada más, podría aprenderse algo con este currículo. Al final la filosofía queda reducida a un listado de conceptos sin anclaje con las teorías, nombres propios que acabarán por sonarles, pero poco más, propuestas teóricas de las que se conoce el nombre (o el título que les ponga el libro de texto de turno). Vamos: filosofía para concursos sencillitos, porque con lo que se ve aquí no se puede responder ni a las preguntas del Trivial Pursuit, si me apuras. 

Lo gracioso es que en la introducción, la LOMCE dice que hay que mostrar a los alumnos que la filosofía está relacionada con su realidad, que los problemas que trataban los filósofos aún son relevantes hoy en día y que lo son para ellos. Y eso se puede hacer, claro, si hay tiempo y si se da libertad. Pero así es imposible, a no ser que uno se líe la manta a la cabeza y pase de la ley

Y puede parecer que el cambio de ley no es tan importante, pero yo el año pasado pude defender mi programación didáctica con seguridad, aplomo y orgullo, porque se parecía bastante a lo que yo creo que debe ser un curso de Filosofía. Pero este año es que me va a ser imposible. 

Lo siento por mí, porque yo no me "apunté" para esto. Porque esta no es la educación en la que creo, ni para la filosofía, ni en general. Lo siento por los alumnos que van a tener que lidiar con profesores estresados para dar tanto temario como sea posible, con libros de texto que no explican, citan, con una ley que se preocupa poco o nada de su educación, porque eso es lo que siento y veo, y todo esto en medio de una incertidumbre absoluta. Y lo siento por la filosofía, porque así es difícil que alguien se enamore de ella. 

Me dan ganas de llorar. 



domingo, 17 de abril de 2016

Peli: Deadpool.

Esto es una entrada experimental. La parte escrita en negro, es mía. La parte escrita en marrón y cursiva, de Jack. ¡Disfruten! (Si es que pueden xD)


Las relaciones a distancia requieren mucha imaginación. A veces no se puede ir al cine juntos, pero sí se puede ver una película a la vez. Es tan fácil como sincronizar relojes y fijar una hora para darle al “play” a la vez. Bueno, a veces no es tan fácil…. pero divertido si es un rato n___n “¡Sincronicemos nuestros relojes!” n___n

Normalmente los sábados son la noche de cine, y anoche tocó ver Deadpool. Y como a los dos nos gustó mucho y hemos pasado un buen rato hablando de ella por teléfono, y como además a Lansy le gustó la reseña conjunta de Straight outta Compton y nos pidió que hiciésemos más, pues se nos ha ocurrido hacer una especie de reseña a cuatro manos abriendo un documento de Google y así, a lo loco. Y tan loco XD Lansy, esto va por ti :P




AVISO: NO ES UNA PELI PARA TODO EL MUNDO. Si eres mas seco que la mojama o mojigato o te gustan las películas de Iñárritu, estás avisado.

Dicho esto, vamos a ello. 

Jack, ¿cómo podríamos definir Deadpool? Explicar lo que es en pocas palabras, vaya. 

Es una gamberrada. Una “penícula de mucho reír”. No, en serio XD Es… Como cuando eras un chaval y volvías del insti en el bus con los colegas y una parida encadenaba otra y al bajar del bus te dolía la tripa y tenías agujetas en la mandíbula de tanto descojonarte. Pues eso :D Pero todo muy en plan “colegas gamberrotes”. Pero con amor, con mucho amor también XD <3 <3 <3 

La verdad es que con Deadpool las risas están garantizadas. Al menos si no vas con las expectativas equivocadas. Deadpool no es una peli de superhéroes: es una peli en la que un tío en mallas (CORRECTÍSIMO XD) la lía parda. Una peli de acción y humor. Y algo de amor, también. ¡Que no falte! No dejo de flipar con la idea de que haya habido padres que han llevado a sus hijos a verla… O_o Carnet de padres ¡YA! Porfaplis.

Lo más destacable de Deadpool, en mi opinión, es el grandísimo sentido del humor que tiene. Chusco, zafio, gore, explícito, sí. Pero descacharrante. Y la peli no deja títere con cabeza. Se ríe del protagonista, de las películas de superhéroes, del mundo del cine,... ¡Y eso es genial! ¿No, Jack?
 
Claro. Se ríe de todo y de todos. Empezando por sí pispa (jate!). La ruptura de la cuarta pared es una constante durante todo el metraje. Deadpool interacciona con el espectador en incontables y desternillantes momentos de la peli. Esto es algo que ya estaba en los cómics de los que proviene y podemos encontrarlo en otras películas, como por ejemplo en la GENIAL “Todo en un día” (Ferris Bueller’s Day off). Esa también hay que verla, amigos ochenteros… ¡Qué coño!, seguro que ya la habéis visto, ¿a que sí? ;)  Eahmmm… ¡sigamos! ¡ESO! XD


Otro detalle que hace que la película sea lo que es al final es la música. Ayer, mientras la veíamos, Jack me comentaba que, en ese sentido, la peli era muy “tarantiniana”. ¿Explicas eso un poco? :) 

Pues eso, que son temas muy bien escogidos, muy “pop”, que a todos nos suenan y que a nadie se le ocurriría ponerlos en una película en principio, pero que luego en realidad quedan de puturrú de fuá XD Ahí están ese “Careless Whispers” de WHAM!, “Calendar Girl” de Neil Sedaka (muy brutal la combinación de escenas y canción) o “You’re the Inspiration” de Chicago. Y alguna más, claro :) 

Podemos pasar a las actuaciones que, en una peli así, no son algo que yo destacaría, pero Ryan Reynolds se sale. Hasta con el traje puesto y la cara tapada tiene una gracia brutal. Te partes con él, con sus gestos, con su manera de andar… Es que mediante retoque digital se ha realizado un efecto similar al doblaje de voces, pero en este caso aplicado al apartado visual. Cada escena en la que aparece Deadpool con su máscara ha sido grabada 2 veces, una con máscara y otra sin máscara, para después incorporarle a la primera todo el movimiento que el personaje necesita por su expresividad (tal y como es en los cómics) y que con una máscara REAL era imposible de conseguir. Un trabajo de chinos para mí, la verdad n___n pero el resultado es realmente impresionante. El personaje es el epítome de la expresividad, prácticamente un emoticono viviente XD. Vaya, lo que aprende una en una reseña a cuatro manos :P xD

Ryan Reynolds domina la función como no le veía yo hacer desde “Van Wilder” (otra que hay que ver si os gustan las risas y los pantalones cortos de flores XD) 

También tenemos ahí a Morena Baccarin, a quien recordaréis los que hayáis visto la versión moderna de los lagartos de V (¡puaj! viva Mike Donovan de toda la vida!) o de hacer de cortesana en Firefly (¡qué buena era esa serie, coño!) que está muy bien como sufrida novia del protagonista. Un poco damisela en apuros al final, pero bueno. No es la típica “damisela en apuros”, también hay que decirlo. Toda la parte en la que nos cuentan cómo se conocieron y cómo se desarrolló su relación es a la vez entrañable, cachonda (¡Feliz día de la Mujer! xD), divertidísima y con su grado de profundidad. Y te da ideas muy buenas para esconder el anillo de boda cuando se lo quieras dar a tu chica (apuntaos ese recurso, a mí me hubiera venido de perillas u___u ;) XP)

Y bueno, quizá va siendo hora de terminar (¡Joer que pronto! @___@) que si seguís leyendo esto nunca tendréis tiempo para ver la peli xD ¿Últimas palabras antes de morir… digooooo… de acabar la reseña o lo que sea esto, Jack?

Para mí, un Whopper con queso y de todo menos cebolla, que luego me da ardor. También quiero un Sprite si tenéis y si no una coca zero. ¿Y tú, amore?

Yo… pues os recomiendo que veáis Deadpool para pasar un buen rato de risas. Y ahora me voy a sisarle Whopper (virtual) a Jack xD

Y recordad, nenes y nenas, HAY QUE REÍRSE, hay que reírse todo lo que se pueda, que ya es bastante mierder el mundo ;) 

Os dejo el trailer para que vayáis abriendo boca ^^


¡Hasta la próxima! 

sábado, 16 de abril de 2016

La media naranja.

El otro día vi en Twitter a alguien preguntando por aquello de las "medias naranjas", por si sus seguidores creían en ello. Algo después leí a otra persona de mi Twitter que decía algo así como que le daba ternurilla la gente que creía en eso de la media naranja. Si no digo los nombres no es por secretismo, es porque no recuerdo quiénes eran ^^' jaja.

Lo que no vi, y me extrañó, fue a alguien defendiendo la teoría de la media naranja con un: "Pues yo conozco a alguien que..." o "Pues en mi caso...".  Suele pasar que la gente defiende esa teoría así, con ejemplos personales o de conocidos. Yo misma lo he pensado alguna vez cuando hablo de mi relación con Jack. A veces pienso: "Demasiadas coincidencias". 

Pero quizá es pertinente hacer un pequeño paréntesis para explicar brevemente en qué consiste esto de la media naranja. Es una figura que, creo, es heredera del Mito del Andrógino que utiliza Platón en su diálogo El banquete. En este mito se habla de seres con cuatro brazos, cuatro piernas, dos cabezas... Seres que serían similares a la unión de dos personas por el vientre. Por cierto, este ser tenía dos órganos genitales, que podían ser masculino y femenino, dos femeninos o dos masculinos. Los dioses, temerosos de la felicidad de estos seres y del poder que les daba decidieron hacer algo: partirlos por la mitad y dispersarlos por el mundo. Por eso los seres humanos pasamos la vida buscando a esa otra mitad, a esa media naranja, a la nuestra, a la que nos pertenece, y no a otra. 

De este modo parece que solo hay una persona destinada para cada uno de nosotros, y que con esa persona todo será fácil, perfecto, ideal, maravilloso. 

Pues no. 

No, yo tampoco creo en la teoría de la media naranja, aunque como mito o metáfora es bonita, pero no la compro. Y eso que a veces me digo, como ya he señalado, que en lo mío con Jack hay demasiadas coincidencias. Y sí, las hay, pero si la cosa no hubiese resultado entre nosotros, todas esas coincidencias no habrían tenido ningún significado, habrían sido detalles triviales, nada más.

Entonces, ¿por qué todos conocemos a algún ejemplo que corrobora esta teoría? Porque las personas  somos seres imaginativos y tendemos -yo también- a construir una narrativa que dota de sentido a las circunstancias más o menos azarosas de nuestra vida. Tendemos a conectar los puntos para ver la imagen. Un hombre cuenta la historia de como conoció a otro, su actual pareja. Resulta que coincidieron en el tren porque él había perdido el primero, el que le tocaba. Además, estaban leyendo el mismo libro, y por eso cruzaron miradas. Y, para colmo, cuando hablaron, resulta que el otro chico estaba allí porque se había equivocado de línea, porque era nuevo en la ciudad. Y de todo esto se concluye que estaban predestinados. Que cada uno es la media naranja del otro. 

Y la verdad, más allá de esas líneas que nosotros añadimos, es que dos personas afines se han encontrado y han estado dispuestas a trabajar para construir juntos una relación. Por supuesto, no somos afines con todas las personas del mundo, ni con la mayoría, pero tampoco es que seamos afines solo con una persona. Y, además, la afinidad no lo es todo.  Si esa teoría que recoge Platón fuese cierta, yo tengo la convicción de que podría ocurrir que las dos mitades de un mismo ser se juntasen y la cosa no funcionase. Por desinterés, por dejadez, por egoísmo... Por mil razones. 

Así que, si me tomas un consejo, deja de mirar a tus parejas buscando trozos de fruta. No te preguntes si es tu media naranja. Pregúntate si puede funcionar y, sobre todo, si tú quieres que funcione. 

¡Me ha encantado esta taza! xD Fuente.



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