martes, 30 de diciembre de 2014

De mutuo acuerdo.

 Vale, Aria. Aunque el infierno hoy parece una promesa agradable, allá va. No llego a tener tu estilo. ¿Te he dicho que tus textos me recuerdan a un abrecartas de plata? Hermosos, pero punzantes. Yo no escribo así. Pero mira, a veces apetece intentarlo.

***

- Pretendes alejarte de mí envuelto en dignidad, como si nunca hubieses roto un plato, como si no fueses el mayor cabrón sobre la tierra. Qué gracia. "No ha funcionado", dices, y sonríes. "Es mejor que lo dejemos", como si yo tuviese algo que decir, como si no estuviese todo decidido. "Lo siento, nena", y me pides que separemos nuestros caminos. ¿Se puede ser más jodidamente injusto? Puede que tú tengas dónde ir, pero yo decidí que mi hogar estaba a tu lado. Aunque, bueno, de eso no puedo culparte.

Ahora lo veo claro: no me quisiste nunca. Fui un agradable entretenimiento, una cura para tu hombría, ¡poco más que un trofeo! Y, ¿lo peor de todo? Que lo supe siempre y me creí mis mentiras. Eso es lo más doloroso. Que tú no mentías con intención de engañar, o al menos lo hacías muy mal. Fui yo la que me engañé.

No entiendo por qué la gente detesta a las rameras por darse a cambio de dinero. ¿No es peor regalarse a cambio de nada, como he hecho yo? Joder, que el altruismo está sobrevalorado. Yo puedo haber sido muy generosa, pero ahora me siento como una mierda.

¿Te ríes? Entonces es cierto. Fui un juego. Y supongo que has encontrado quien me sustituya. ¿Es guapa? Seguro que sí. Seguro que más que yo. Pero dudo que sea tan gilipollas. Por complacerte a ti me perdí entera... Ahora dices que siga con mi vida...¡Si ya no me queda nada!

No, no te acerques. No pretendo darte lástima. De ti me valía cualquier cosa menos la pena. Habría matado gigantes por ti, ¿lo sabes? Habría vivido a tus pies. ¿En qué me he convertido? La grandeza del alma ha muerto si se deja de soñar a lo grande. 

Qué patética. Tú no eras más que un veneno y yo me apresuré a beberte sin medida. ¿Cuándo me convertí en esto? Supongo que en el momento en que fijé mis ojos en ti. Y acabé de rematar la jugada cuando creí que podrías amarme. Parece que nunca acabaré con mis reservas de inocencia...

Ya estoy harta, no me mires más. ¡Que no me mires, te digo! Márchate con ella y que tengas suerte, pero no vuelvas a mí nunca, ¿lo entiendes? Ni cuando haga frío, ni cuando estés solo, ni mucho menos en sueños. No voy a permitir que tu fantasma me persiga, ¿me oyes?



Él se marcha sin mirar atrás y cada paso duele más, como si alguien tocase sin piedad la herida que él le había abierto.

Alza los ojos y entre las lágrimas puede verlo: más apuesto, ingenioso, cálido y amable de lo que había sido nunca. Corre a cobijarse en sus brazos. En medio de la placidez consigue murmurar:

-Ahora tendré que deshacerme de ti, del recuerdo. Y eso va a costar más porque eres tal y como lo soñé: sin defectos ni faltas. 

Intenta zafarse del espectro pero se arrepiente. Arrebujándose entre sus brazos dice para sí:

- Pero no hay prisa.

Y rindiéndose a la melancolía y la nostalgia le entrega sus labios. 


lunes, 29 de diciembre de 2014

Undisclosed desires.

Lo siento, Aria de mis entretelas, pero el relato/monólogo/whatever cabreado tendrá que esperar a otro día. Hoy necesito escribir otra cosa para sacarme esta canción de la cabeza...


Espero que os guste, tanto la canción como el texto.

-*-

Está de espaldas a la puerta del despacho, mirando a través de los enormes ventanales. Realmente tiene unas vistas preciosas: toda la ciudad a sus pies. Se pregunta quién fue el lumbreras que decidió poner el escritorio de espaldas a los ventanales. ¿De qué servía tener un despacho con vistas si no podías verlas mientras trabajabas?

Hace girar la silla y dirige su mano al teléfono pero suena antes de que pueda tocarlo. Es el tono de una llamada interna. "Qué oportuna", se dice. 

- Iba a llamarte ahora mismo -responde, tras descolgar-. ¿Tienes ya la agenda para mañana?
- Sí -contesta la secretaria al otro lado de la línea-, pero ahora mismo tenemos que hablar de algo más importante. ¿Tienes un momento?
- Claro -responde y traga saliva-. Claro, pasa. 

Espera aguantando la respiración, aunque no es consciente de ello. Cuando se abre la puerta vuelve a respirar. Yolanda, su secretaria, debe de haber visto demasiado Mad Men, aunque eso no le importa. Al contrario. Ante sus ojos se alza una mujer imponente, una mezcla entre Joan Harris y Jessica Rabbit. Viste una blusa de satén color crema, una falda lápiz azul marino, bien ceñida, que marca cada una de sus curvas y unos zapatos de tacón absolutamente inverosímiles."¿Cómo puede caminar subida en eso?", se pregunta.

Pero puede, vaya que si puede. Yolanda comienza a acercarse al escritorio con pasos lentos. No ha dado más de tres cuando se lleva las manos al escote y empieza a desabotonarlo. 

-¿Qué...qué haces, Yolanda? -pregunta. 

-Algo que tenía que haber hecho mucho antes -deja caer la blusa a un lado mientras avanza-. ¿Crees que no me he dado cuenta de cómo me miras? Sé que me deseas, lo he sabido desde el primer momento. En cambio parece que tú no te has dado cuenta de cuánto te deseo yo -ahora la que cae es la falda, y ella salie del círculo de tela con una gracia pasmosa-. Pero estás de suerte. Estoy dispuesta a cumplir todos tus deseos, hasta los más secretos, hasta los más prohibidos, hasta los que no has conseguido confesarte. Y son muchos, cielo, vaya si lo sé. 

"Es imposible que esto esté ocurriendo", se dice: una diosa en ropa interior se le está entregando. Y es cierto: la ha deseado tanto, tanto... Desde el primer día que la vio pintarse los labios ayudándose de un espejo de mano. Ha soñado con esos labios rojos cada noche desde entonces, despertándose más de una vez entre gemidos en su lecho de matrimonio y teniendo que inventar al vuelo mil excusas. El recuerdo le hace reaccionar.

-Pero...Mis hijos...Mi matrimonio...

-¿Crees de verdad que eso va a parar lo que sentimos? -pregunta Yolanda con el tono de quien ya conoce la respuesta-. Si hubieses podido pararlo lo habrías hecho antes de desnudarme con la mirada cada mañana y cada tarde, en cada reunión y durante los descansos. 

Tiene razón. No hay nada que pueda hacer. Ha reprimido sus deseos tanto tiempo...

Yolanda se pone de rodillas sobre el escritorio y le ofrece su boca llena de promesas. Justo cuando se dispone a aceptarla, suena el teléfono, explotando la burbuja de su fantasía. Es una llamada interna.

-Iba a llamarte ahora mismo, Yolanda. Dime. 
-Tengo la agenda para mañana. Acabo de cambiar la reunión con los irlandeses, creen que podrán estar aquí a las 4 de la tarde. ¿Te la paso?
-Claro, claro.

Yolanda entra en el despacho, igual que en su fantasía. Viste la misma ropa pero en lugar de llevar el cabello pelirrojo suelto lo lleva recogido con un lápiz en un moño despeinado. Y no parece voluptuosa y llena de lujuria, sino confiada y amable. "Mierda", se dice. 

Yolanda parece haberse dado cuenta de su mueca inconsciente de disgusto, porque pregunta:

-¿Estás bien? 
- Sí, solo cansada - responde ella-. Ha sido un día largo.
Yolanda asiente con gesto comprensivo.
-Ya sabes, Carmen, que estoy aquí para lo que necesites -añade antes de retirarse.

Y Carmen masculla un: "Ojalá". 

Echa una última mirada a la ciudad, recoge su portafolios y sale del despacho. Se despide de ella, de la mujer a la que ama en secreto, de su pecado aún no cometido, y se dirige a su hogar perfecto, en el que la espera su familia perfecta: su cariñoso marido y sus maravillosos hijos, lo cual no hace sino aumentar su culpabilidad. "Si tan solo él fuese un mujeriego,...", se dice. "Si tuviese alguna excusa...". Pero no la tiene. 

Tras 40 minutos conduciendo llega a la urbanización y entra en casa. Los niños y su esposo acuden a la puerta con el tintineo de las llaves, cubriéndola de abrazos, besos y anécdotas del día. Cuando la puerta se cierra tras ella el golpe le parece mil veces más fuerte de lo que ha sido en realidad, como el de la puerta de una cárcel, y aunque su marido había estado preparando una cena opípara no es capaz de oler el caldo, ni la carne, ni el bizcocho. Tan solo a naftalina.

¿No es a eso a lo que huelen los armarios?

domingo, 28 de diciembre de 2014

2014

Se acerca el final del año y llega el momento de abrir el tarro de los buenos momentos para hacer balance. Al fin y al cabo ya pensamos bastante en lo malo, ¿no es así?

 En 2014:

- Hice el juego de las papeletas y no salí mal parada del todo.
- Mi querida amiga carxa se acordó de mí durante sus vacaciones y me mandó unos souvenirs geniales :) ¡Ah! Y no me olvido de la felicitación navideña de su pequeñajo <3
- Tuve una experiencia muy enriquecedora cuidando de los pequeños pitufos en la guardería. Inolvidable. Admiración profunda a las maestras de infantil.
- Vi mi nombre en la portada de una antología de relatos. Not bad. 
- Le hice a Jack una bufanda con estas manitas. En el papelito que metí en el bote escribí: "No hay mejor manera de empezar el año que haciendo algo bonito por la gente a la que quieres".
- Leí Eleanor & Park. Y sí, me gustó tanto que lo metí en el bote. También Un monstruo viene a verme, que siempre va a ser para mí un libro muy especial.
- Recibí una pequeña maleta llena de sueños de Atteneri.
- Seguí recibiendo cartas de mi querida Papish. Y con ellas, seguí recibiendo su cariño.
- Han anunciado que convocarán, por fin, plazas de Filosofía. Lo cual quiere decir que voy a tener la oportunidad de probarme a mí misma.
- Hice dos cursillos. 
- He descubierto la serie "Agents of SHIELD", que me tiene enganchada al máximo xD Y que me da muy buenos ratos.
- Hubo gente a la que le gustó mi relato, "Blanca en la nieve", incluido en la antología Diciembre
- Ha habido gatitos en mi vida, y eso siempre es bien.
- Me tejí una bufanda/cuello con las manicas :D
- Asistí a un concierto de música coral que me encantó.
- Recibí mi primera Moleskine. Supongo que por ser un regalo, me ha de traer mucha suerte <3.
- Aunque estuve bastante malusa (con fiebre) varias veces, en una de ellas, la primera del año, tuve al lado a mi enfermero favorito para cuidarme.
- Me regalaron bombones. 
- Re-descubrí monumentos e historias que daba por sentado.
- Me dí cuenta de que, todavía, y a pesar de todo, no soy una amargada.
- Volví a escribir poesía con cierta regularidad.
- Acabé de escribir mi primera novela. Que, por cierto, creo que ya tiene título, al menos por el momento: Diez días en las Highlands.  Y el NaNoWriMo fue toda una experiencia.
- Aprendí a hacer marcapáginas de mariposas con papel.
- Jack sigue estando a mi lado.
- Habéis seguido ahí. E incluso hay gente nueva.

Quizá este año no ha sido tan completo en plan "logros reseñables" como 2013. Pero sigo viva, así que sigo teniendo la posibilidad de superarme y de superarlo.

Supongo que este no es un balance justo o veraz, en tanto que he puesto solo lo agradable, ¿pero qué importa?  Hoy me atrevo a rechazar toda verdad que no entrañe al menos una alegría, como manda Nietzsche.

En cuanto a propósitos para  2015, uno sencillo, para ir sin presiones: seguir encontrando excusas para continuar metiendo papelitos en el tarro de los buenos momentos.

Y vosotros, ¿qué me decís de 2014?

sábado, 27 de diciembre de 2014

Libro: Apocalipsis, de Stephen King.


Este fue el primer libro de Stephen King que me regaló Jack. Se ve que, consciente de que yo cuando me pongo, no leo libros, sino que los devoro, me calzó un ejemplar de casi 1600 páginas. Que me devoré igualmente XD Me gustó mucho en su momento, pero lo cierto es que no recordaba mucho más que las líneas generales del argumento. La razón por la que lo he retomado ahora es porque están planeando hacer una adaptación cinematográfica que, parece ser, va a constar de 4 películas (lo cual me parece un poquillo exagerado) y que hay rumores de que contará con Matthew McConaughey en el papel de Randall Flagg (el malo malísimo). Y como yo me he hecho fan de ese actor de nombre inescribible, me apeteció recordar la historia con él en el papel de Flagg. Y pega, ya te digo si pega.  Por cierto, en la noticia dice que la novela tiene algo más de 800 páginas. Mentira cochina. Como no se refiera a la primera versión, que salió a la venta con el título La danza de la muerte, que era una versión bastante más abreviada de la misma historia...  En fin, que vamos a ello.

¿De qué va el libro?

Nos situamos en 1990. Un error de algún tipo hace que una enfermedad altamente contagiosa y fatal casi en el 100% de los casos escape del centro donde la investigaban. La nueva forma de gripe, que pronto se conocerá como "Capitán Trotamundos" acaba con la mayor parte de la población de Estados Unidos en un tiempo récord. Los pocos que sobreviven empiezan a tener vívidos sueños y terribles pesadillas que tiran de ellos hacia Nebraska y hacia Las Vegas, respectivamente. Parece que una guerra entre el bien y el mal está a punto de desatarse, y no queda otra opción que tomar partido.

Hablando del libro...

Me encanta. Este tipo de historias postapocalípticas me fascinan, me atrapan y me enganchan. Siempre y cuando, claro, estén bien escritas. Y creo que eso, si hablamos de Stephen King, no es una pega. Apocalipsis es una obra faraónica. No solo por su extensión, sino por su profundidad. Sé que lo digo en cada reseña de King, pero no entiendo por qué desprecian estos libros. Son calificados de literatura de consumo, y no tengo ningún problema con eso: se leen bien, enganchan, son entretenidos,... Peor eso no implica necesariamente que sean facilones o insulsos. En casi todos ellos hay, bajo la historia, una reflexión muy, muy interesante. Y Apocalipsis está entre ellos. Cuestiones políticas (¿Cómo nos organizamos tras el apocalipsis? ¿Democracia? ¿Oligarquía? ¿Tiranía?), morales (¿qué normas siguen vigentes cuando el mundo se convierte en un lugar salvaje?), religiosas (¿hay un plan divino -o demoníaco- en el devenir histórico?), entre otras, son parte del trasfondo de Apocalipsis.

Los personajes son una pasada. Son redondos, tienen matices los mires por donde los mires. También es cierto que hay espacio para desarrollarlos, :P Pero lo cierto es que son personajes interesantes. Héroes y villanos tienen sus razones para actuar, son creíbles. Al final da la sensación de que, si la situación que narra el libro se diese, posiblemente la gente actuaría así. 

El libro es largo, pero después de leerlo, y aunque Stephen King se permite el lujo de hacer digresiones, parece que no falta ni sobra nada. Cada palabra y cada coma es pertinente, si no para la acción principal, para entender los personajes y sus acciones.

No sé qué más decir. Que es un libro muy bueno y que me gusta mucho. Y ya está. xD Os lo recomiendo, aunque cuando os decidáis a leerlo, aseguraos de tener muchas ganas, que a veces ver un libro tan grande se pone por delante... jaja

Os dejo un trocito...

Cuando tenía diez años se había estrellado con la bicicleta contra un buzón cuando miraba hacia atrás para gritarle algo por encima del hombro a Georgette McGuire. Se hizo un corte en la cabeza, le sangró la nariz, se laceró ambas rodillas y quedó inconsciente unos momentos. Luego se puso en pie y emprendió el camino de la entrada a su casa, llorando, horrorizada por la visión de la sangre de sus heridas. Hubiera ido a ver a su padre, pero como estaba en el trabajo, entró tambaleándose en el salón donde su madre se encontraba sirviendo el té a las señoras Venner  y Prynne. "¡Fuera de aquí - le gritó y, al instante corría ya hacia Frannie, abrazándola y exclamando-: ¡Oh, Frannie, oh querida, qué le ha pasado a tu pobre nariz!" Pero todo esto llevándose a Frannie a la cocina, donde podría ya gotear la sangre en el suelo.

En resumen, este libro...

5/5
 A continuación tengo intención de leer, para acabar el año, Forastera, de Diana Gabaldon. Dudaba entre ese y Nieblas de las Highlands, de Karen Marie Moning. En twitter ha ganado Forastera, por una abrumadora mayoría de 1 voto a 0 xDD En otra ocasión será, porque El beso del Highlander me gustó bastante. Lo cierto es que me genera curiosidad, todo el mundo habla bien de la saga de libros y de la serie. Ya veremos si acabo yo abrazándome a las rocas de Escocia,... jajaja

 

viernes, 26 de diciembre de 2014

Mis lecturas de 2014.

Aquí estamos otro año más -y van 3- haciendo recuento de lecturas. Y oye, como si fuesen 300: hablar de libros es un gran placer y da muchas alegrías.


Aunque el año todavía no ha acabado y creo que me daría tiempo a leer al menos un libro más, voy a hacer ya el post. Contaré Apocalipsis como si lo hubiese acabado, pues caerá esta misma noche. Aunque no sé si aparecerá en alguna categoría del test que, por cierto, es el mismo de otros años. Vamos allá.

1.- ¿Cómo definirías tu año en libros en menos de una línea?
Este año: productivo. He leído bastante más de lo que esperaba, y más que ningún año de mi vida, creo. Serán 55 libros, y hemos de tener en cuenta que leí El Señor de los Anillos y lo conté como un único libro... xD

 2.- ¿Qué lectura recomendarías de las que has hecho este año...
...para reír?: Dejaría este apartado casi en blanco, porque tampoco es que haya hecho una lectura de estas de reír a carcajadas, o al menos no me viene ahora a la mente. Pero bueno, creo que este hueco podría llenarlo con La importancia de llamarse Ernesto, de Oscar Wilde.
...para llorar?: Uhmmm... De estos sí que he leído bastantes. O eso, o cada año me vuelvo más llorica. La ladrona de libros, Bajo la misma estrella, Eleanor & Park o Un monstruo viene a verme han sido algunas de ellas. Todas muy recomendables.
...para enamorarse?: Aparte de Eleanor & Park, que me parece una historia de amor adolescente maravillosa, Contra el viento del norte.
...para pensar?: Esto va a quedar así un poco raruno, pero El fugitivo, de Stephen King xD Puede parecer una tontunez, pero no lo es. Siempre he dicho que los libros de Stephen King tienen mucha miga y que no son para nada libros facilones, aunque sea muy ameno leerlos.

3.- Un libro del que no esperases mucho pero que te haya sorprendido.
El primero, la antología Diciembre (yo aquí he venido a hablar de mi libro en realidad XDD). Lo cierto es que al ser una antología de amateurs y eso no esperaba que hubiese relatos con tanta calidad. A mí particularmente me gustó mucho. Y, por otro lado, Lo que encontré bajo el sofá. Supongo que por el título, que no me decía nada, pero después de leerlo cobra pleno sentido. Me gustó mucho.

4.- Un libro del que esperabas bastante y que te decepcionó. 
Ciega a citas. Soy "flan" de la serie, o más bien era: me hacía reír, me entretenía,... Pero lo cierto es que el libro no me gustó demasiado.

5.- Lo peor que has leído este año.
(Atte, va por ti) Highlander: El beso del demonio. Es malo, pero malo, malo, malo, ¿eh? Pero malo. Malo, malo. Malo. Aunque de él saqué la motivación y el ímpetu para escribir mi novela. ¿Véis? No hay libro tan malo del que no se pueda sacar algo bueno xD

6.- Destaca algo positivo de ese libro (algo que hayas aprendido, que te haya sugerido, que te haya hecho pensar...) 
Me he adelantado, pero eso: lo positivo que saco es que me dio el empujón para escribir una novela romántica que a mí me gustaría leer. Pensé "yo podría hacerlo mejor", y no me quedé en el pensamiento, lo intenté. No sé si será mejor o no, la verdad. Pero haber conseguido escribirla para mí ya es más que suficiente. Así que supongo que tendré con ese libro una relación de amor-odio xD

7.- ¿Qué ha faltado este año en tu lista de lecturas? 
Primero pensé que ciencia ficción, pero lo cierto es que he leído algo de eso, aunque la mayor parte de las lecturas no hayan sido satisfactorias (la saga Divergente y la saga El corredor del laberinto no me han llenado para nada). Ahora me doy cuenta de que he leído poca comedia, y lo mismo, la mayor parte de la comedia que he leído no me ha llenado mucho. Y sobre todo, faltan cómics.

8.- De tu lista de libros cuál regalarías... 
...a tu madre/padre? El curioso incidente del perro a medianoche. Bueno, creo que ese se lo regalaría a cualquier amante de la lectura, es muy bueno, pero lo pongo en este apartado por el tema del autismo.
 ...a tu mejor amigo/a? Mejor amigo = amante de la lectura, como yo. Al menos aquí. Así que le regalaría La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey. ¿No lo habéis leído? ¡A qué esperáis, insensatxs!
...a tu pareja? El fugitivo, de Stephen King. Aunque, curiosamente, me lo regaló él a mí xD
...a un niño/a? Este año no he leído literatura para niños... :/ Eso es lo que me ha faltado, ya lo he encontrado. Meh.
...a un joven? Eleanor & Park, por supuesto. Y Aristotle and Dante discover the secrets of the universe (que solo por la portada ya merece la pena). O La edad de la ira.

9.- ¿Cuál te costó menos leer y por qué? 
No sé. Hay varios que he leído con facilidad. Pero supongo que Un monstruo viene a verme ha sido el que menos me ha costado leer en cierto sentido. Las palabras fluían, no sé, fue muy agradable leerlo. A la par que duro, todo hay que decirlo.

10.- ¿Cuál te costó más leer y por qué? 
Quizá El amante de Lady Chatterley. Y supongo que por la distancia temporal, no sé. No acabé de meterme en la historia, me chirriaba demasiado.

11.- Un libro que te hayas dejado pendiente en este 2014
Muchos. Entre ellos muchas lecturas recomendadas por Ro. Pero especialmente, y aunque no tenía ningún propósito específico para él, me queda por leer Matar a un ruiseñor. Aunque espero remediarlo en enero.

12.- ¿Algún propósito lector para 2015? 
Primero: releer Sandman. Lo necesito, el cuerpo me lo pide. El antes citado Matar a un ruiseñor. Leer más poesía y más relatos. Y leer algo que no sea novela o ficción. Aunque esto último me cuesta horrores.

Respecto de mis objetivos lectores para 2014, decir que los he cumplido todos.Lo que pasa es que no creo que esa pestaña sobreviva al cambio de año. Ahora me organizo relativamente bien con Goodreads, así que no creo que lleve ahí la cuenta de lecturas pendientes.

La lista completa de los libros que he leído en 2014 con sus reseñas, si las hubiese está aquí.

Y a vosotrxs, ¿os ha cundido el año lector? :)

martes, 23 de diciembre de 2014

A long night's day.

Entra en el portal encogido. Si no estuviera tan sumamente cansado, tiritaría. Cuando se abre el ascensor observa el nuevo panel electrónico: -2ºC. 07:42. 25 de diciembre.

- Fum, fum, fum -tararea para sí.

Siete pisos. Cling. La puerta se abre y él recoge la mochila del suelo. Ni siquiera tiene ánimos para levantarla: la arrastra hasta la puerta. Cuando abre, sujetando el llavero en el puño para no hacer ruido, un agradable golpe de calor le acaricia la cara.

La casa parece desierta: todos duermen. "Menos mal", se dice. Había prometido a su mujer colocar él los regalos de Navidad bajo el árbol cuando volviese de trabajar. Así ella no tendría que esperar a que los niños se durmiesen. "Debieron de volver muy tarde", pensó él. "Y cansados, además", añadió cuando vio que los abrigos estaban sobre el sofá, el bolso sobre la mesa y, en el fregadero, sin limpiar, tres tazas que hace no demasiadas horas habían contenido leche con cacao. 

Antes de cumplir con su tarea se apresura a sentarse en el cuarto de baño, no tanto por la urgencia fisiológica de evacuar como por la de descansar. El inodoro que le habría parecido gélido si acabase de levantarse se le antoja confortable y casi cálido. Fija la mirada en la ventana y su mente comienza a divagar. "¿Qué tal les iría la cena anoche? No tengo perdón, mira que dejar a Laura sola con mi familia... Bueno, tampoco es que yo haya estado de fiesta, pero... Pobre. Estoy seguro de que si no hubiera sido por los niños habría puesto alguna excusa para quedarse en casa... Y no me extraña. Espero que el marido de mi prima no hiciese ninguna de las suyas. ¡Y que no discutiesen! Aunque difícil me parece..." 

Se sobresalta con una cabezada: "¡Me he dormido!". Mira el reloj: las 08:12. "Menos mal, no ha sido tanto...". Sale del cuarto de baño dispuesto a colocar todos los juguetes bajo el árbol y un regalo que Laura no se espera antes de que el sueño le sorprenda de nuevo. Encuentra una caja bastante grande con su nombre y una nota: "No seas gamberro: no lo abras". Le contesta mentalmente que ya es 25 de diciembre, pero Laura tiene razón: los niños querrán ver cómo abre su regalo con ellos. Se imaginaba sus caras y sus voces ansiosas: "Papi, papi, papi, ¿a ti qué te ha traído?". 

Suspira y sonríe. Piensa que la felicidad debe ser eso: un fuego interior que hace que el frío no importe, una fuerza que te anima a seguir a pesar del cansancio, un sentimiento que te da la voluntad suficiente como para esperar a abrir el regalo con las personas que quieres. 

- O para dormir, con suerte, dos horas y poder aguantar el trajín del día de Navidad-se dice, tras mirar el reloj. 

Seguramente menos. Los niños se despertarán ansiosos por abrir sus regalos y, aunque se acostarían tarde la inocencia parece hacerles incombustibles. Más que ir, se deja llevar al dormitorio y se desploma sobre la cama. Se duerme antes de quitarse el uniforme. 

¡Ah! Al final no serán dos horas, sino una y veinte minutos. Y, a pesar de todo, sonreirá. 





Hay muchas navidades. Muchas y muy distintas. A mí hoy me da por recordar a esa gente que va a estar alejada de los suyos en fechas señaladas: enfermeras, médicos, bomberos, policías, vigilantes de seguridad y muchos otros que me dejo.  Felices fiestas y un abrazo enorme :)

lunes, 22 de diciembre de 2014

Va de dineros la cosa.

¿Algún/a nuevx ricx en la sala? ¿No? Pena. Otro año será. 

Pero si necesitáis dinero, no os preocupéis demasiado, que se ve que lo regalan. 

Supongo que os sonará la frase esa tan gastada durante los últimos años: "Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades". Sí, ¿verdad? Habrá casos de todos, que no digo yo que no. También habrá quien, con el dinero de las becas se haya puesto tetas, pero yo no conozco a nadie, eso también lo digo. La cuestión es que se ha culpado a los españoles de pedir hipotecas a lo loco para comprarse pisos con el precio sobredimensionado. Porque, joder, cómo es la gente, que le gusta vivir en una casa y no debajo de un puente... 

Yo recuerdo los anuncios en las sucursales bancarias y en las cajas de ahorros en plan "No tires el dinero, compra", ofreciendo hipotecas a diestro y siniestro. Recuerdo incluso que mis padres recibieron publicidad instándoles a comprar una segunda vivienda cuando todavía no tenían pagada la primera. Y luego ibas y todo eran facilidades. "No pasa nada, no hay problema, firme usted aquí, aquí y aquí. Sus padres que avalen aquí y todo listo. ¿Coche tiene? Porque podemos hinchar esto un poco y...". Esas cosas han pasado. Ha habido gente que se olió la tostada y no picó. Pero hubo gente, mucha, que sí. 

Pero bueno, de todo se aprende, ¿no es así? Supongo que estas cosas no volverán a pasar...


¡Que era broma! Anda que... ¿Os lo habíais creído?

Resulta que desde hace tres meses llaman a casa cada quince días desde una gran entidad bancaria para ofrecernos un préstamo de hasta 8000 euros. Después del saludo de rigor la pregunta es: ¿Quiere 8000 euros? Y ya está. Muy serio todo.

Además hace poco recibí un folleto publicitario de la cueva donde tengo abierta una cuenta bancaria. Me ofrecían hasta 5000 euros. Las palabras "crédito preconcedido" aparecían presidiendo el papelito. Y me decían que era una oportunidad maravillosa para hacer un viaje, pagar los regalos de navidades, etc. Vamos, para que vivas por encima de tus posibilidades.

A Jack le pasó lo mismo hace unas semanas, cuando fue a una oficina de su entidad bancaria para que le diesen una cartilla nueva. El cajero le espetó, así a bocajarro: "¿Sabe que tiene un préstamo concedido?". Jack en el momento flipa un poco y dice que él no ha pedido nada. Entonces el cajero le dice que es solo por ser cliente. Ajá. A una persona en paro. Qué bonito y qué prudente. 

Quiero creer que luego, cuando se ponen a estudiar la cuestión, reculan si las condiciones no son adecuadas. Pero si no lo hicieron con las hipotecas, no sé por qué iban a hacerlo ahora, con cantidades más pequeñas. 

No sé. A mí estas cosas me ponen en plan Robespierre. Menos mal que por suerte yo no voy a gobernar en la vida, porque si yo tuviese algo de poder con estas cosas la iba a liar parda.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Serie: Marvel's Agents of S.H.I.E.L.D.


Se acercan las navidades, y mucho ho-ho-ho, pero para los seriéfilos es una época nefasta. Salvo por los especiales de navidad de ciertas series. Pero la cuestión es que la mayor parte de las series se van de vacaciones y nosotros, pobres, nos quedamos sin series que ver. Es, sin embargo, un buen momento para cogerse series finalizadas (tipo Firefly, o Battlestar Galactica, por ejemplo) o repescar alguna que no empezaste a ver en su momento. 

Jack y yo hemos repescado dos. Por iniciativa mía, Constantine. Por iniciativa suya, Agents of SHIELD. Y creo que ya voy aprendiéndome bien la canción: MARVEL le da veinte mil vueltas a DC, again.


Ya hablaré de Constantine cuando acabe la temporada. La serie se deja ver, no voy a decir que no, pero claro, es que la pones al lado de Agents of SHIELD y... eso. Y mirad que los personajes DC siempre me han parecido más atractivos -mucho más atractivos- que los de MARVEL, sin saber yo mucho de esto. Pero nada, me estoy cambiando de bando, ea. Por lo menos, cinematográficamente hablando. 

A ver, a lo que vamos, que es la serie. Agents of SHIELD narra las aventuras y desventuras de un equipo de SHIELD (para quien no lo sepa, una agencia dle gobierno encargada de todas las cosas extrañas, tipo gente con superpoderes, alienígenas, todo eso). El equipo es un poco especial, porque hace vida en un avión (esto me recuerda a algo...) y está un poco al margen de la jerarquía de SHIELD. Como que van un poco por libre. Si es que mi agente Coulson desde que lo mató Loki no es el mismo... Snif. Tampoco tengo yo claro que el cambio haya sido a peor, eso también es verdad.

¿Quiénes componen esta alegre comitiva? El agente Coulson, que es el jefazo, la especialista Miranda May, que ahí donde la ves pega unas leches como panes pero no es muy de hablar -cosas de los traumas de "guerra"-, el agente Ward, otro especialista, un poco repelente él, pero en el fondo un cachico de pan, Fitz, ingeniero y Simmons, científica que hace un poco de todo (juntos son Fitz-Simmons y son muy entrañables, aunque cuando hablan sea difícil entender qué dicen) y, por último, la recién incorporada: Skye. En realidad no es agente de SHIELD, sino una cyber-activista que han captado para la causa. Y ella se ha dejado captar porque tiene sus razones, claro. 



¿Qué mola de esta serie? Pues todo. Tiene su componente de humor, acción, por supuesto, pero en su justa medida, un poquito de drama, misterios,... Está todo muy bien mezclado y el resultado es muy convincente. Cada capítulo te deja con ganas de más. Pero lo que mola más es que, como cabe esperar, forma parte del universo superheróico que Marvel está montando y eso es genial si te gustan el resto de películas que han ido sacando. Las referencias a la batalla de Nueva York son continuas, hay referencias a Hydra, a Thor, a Iron Man, a Hulk,... En fin, a todo. Y eso da coherencia a la serie, te hace meterte en ese universo. Mola un montón. Por cierto, sale España. Al menos en un capítulo de los que yo he visto hasta ahora. Sevilla, en concreto. 



En fin, que ni siquiera he llegado a la mitad de la primera temporada y ya estoy ahí en plan fanática histérica. Que mola mucho. Y ya está.

Bueno, ¿y vosotros con qué vais a llenar este hueco temporal sin series?

viernes, 19 de diciembre de 2014

Planes y recomendaciones.

He tenido tan ocupado el poco tiempo que mi cerebro queda libre en contener -o no- el Espíritu Grinch que no había caído en que falta menos de un mes para mi cumpleaños. Si es que las desgracias nunca vienen solas... xD Necesito sacarme el futuro de la cabeza, así que voy a hacer como Ro y como Nick Andros (de Apocalipsis) y voy a hacer una lista de recomendaciones para llenar el finde que se avecina, ratos de vacaciones, y esas cosas.

1. Leer. No podía faltar. Buscar un sitio confortable y calentito, cerca de un radiador, una chimenea o una estufa. Cubrirse con una manta suave. Y leer un buen libro. O no tiene por qué ser un libro. Puede ser una historia cualquiera, o un blog. O una novela por capítulos en un blog. Sí, este post también es la excusa para volver a recomendaros, esta vez en un post, el blog "Nico, por favor". En él la autora cuelga cada semana un capítulo, breve pero cuidado, de la historia de Nico. Y yo, como también he tenido enamoramientos en el metro, pues me he hecho fan instantánea. ¿Por qué no os pasáis por el blog y le echáis un ojo al prólogo? Y a ver qué os parece :)




2. Tomar chocolate. Especialmente chocolate caliente. Libro + chocolate caliente = perfección.


3. Ver películas. Aplica lo mismo que con el libro. Llenar un rato libre de una película que tenías ganas de ver y que no has podido ver antes, o de ese clásico al que nunca le encuentras el momento oportuno es aprovechar bien el tiempo. Y, por supuesto, siempre es un buen momento para volver a ver nuestras películas favoritas.

Todo el mundo sabe que La Jungla de Cristal es una película de Navidad.
4. Haz cosas, crea cosas. Dedica tiempo a hacer manualidades -si te gusta-, a dibujar -si te apetece-, a escribir -si te entran ganas-. Yo pienso darle buen tute a mi Moleskine. Más del que ya lleva. Es cierto que muchas de las poesías que escribo son pura basura, pero primero el hábito y luego la calidad. Tengo que recuperar las dos cosas. Por cierto, ¿habéis visto qué cuqui me ha quedado? Bueno, ya sé que no tanto. Es que lo de dibujar y eso no es lo mío...


5. Descansa. Date el gusto de remolonear y no te sientas culpable.



No sé. ¿Se os ocurre algo más? Porque yo creo que ya me he quedado más relajada, :P

jueves, 18 de diciembre de 2014

Me va a faltar vida.


A veces creo que me va a faltar vida para maldecir. Miro alrededor y dentro de mí y no dejo de encontrar razones para despotricar. El entorno, la gente, mis defectos, mis inseguridades, mis decisiones, mi mala suerte, mis carencias, mi situación. Y sí, es cierto que si me comparo con ciertas personas tengo que reconocer que soy afortunada. Lo que pasa es que a veces te da por compararte con otras y... Bueno, qué os voy a contar. Tampoco creo que haya que echarse las manos a la cabeza: a cada uno le duelen sus llagas, grandes o pequeñas. 

Pero en otros momentos... No sé, una ola de algo me pasa por encima y creo que me va a faltar vida para dar gracias. Hay veces que creo que no tengo lo que me merezco, y otras que creo que tengo cosas que no me merezco. No sé si se me entiende. 

Lo cierto es que yo hago muy poco y recibo tanto a cambio... que a veces hasta me siento incómoda, en deuda. En esto tampoco sé si me estoy explicando.

Resulta que la cartera ya se sabe mi nombre y apellidos, y casi mi DNI. Con frecuencia me llegan cartas, postales o paquetes de gente que me quiere. Hay quien, a pesar de que pueda parecer raro, me lo dice, me lo escribe: "Te quiero, Bettie". Y Bettie se hincha como un globo y explota en lágrimas. Esas cosas pasan. Recibo libros, cuadernos, bolígrafos. No sé si es que sois muy perspicaces o si yo soy muy transparente, pero me conocéis mejor que muchas personas que han compartido espacio y tiempo conmigo.  He de decir que aunque los regalos están bien, no lo vamos a negar, yo prefiero las letras. Incluso a veces me quedo embobada en lo colateral. Hoy he recibido unos regalitos de una amiga muy especial y casi no los abro. Al final lo he hecho, pero me he guardado el papel de regalo, el cordel que ataba un paquete, el lacre que sellaba otro... Y bueno, ahí está mi duende vigilante, al ladito de mi escritorio con su sonrisa perenne, que llegó custodiando mi Moleskine. ¿Cuándo y dónde impartieron el curso de envolver cosas tan cuquimente que yo no me enteré?

Pero lo que me llega con más intensidad y frecuencia es cariño. Mucho. Y no sé si os hacéis cargo, pero una de las cosas que más necesito ahora mismo es eso. Y digo necesito con toda la fuerza que puedo. Lo necesito. A veces es un comentario en el blog -con mucha frecuencia-. Otras un privado en Twitter. Otras un mail.  Un "esto me ha recordado a ti". Un "quiero leer tu novela". Un "me emociona como escribes". Un "me has hecho reír". Unas palabras de ánimo. De veras que a veces siento que a pesar de la distancia y de los huecos vacíos hay gente ahí, al otro lado -a 300 o 3000 km- que me está mandando un abrazo de esos que echan fuera del cuerpo todos los males. Que hay gente ahí que, aunque no entiendo por qué, quiere hacerme feliz de una u otra manera. Que le importa si sonrío o no.

Y me viene muy bien. Aunque no sé si me lo merezco, ya digo. Pero no me voy a quejar. Simplemente voy a dar gracias. Aunque sé que me va a faltar vida. Para eso, y para devolver los gestos. Pero se hará lo que se pueda.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

El viaje de Nela (II)


Para leer la primera parte de esta historia, clic aquí.

El miércoles por la mañana Nela vuelve al instituto. Mientras se abre paso entre los corrillos de gente tiene que aguantar sus miradas acusadoras y sus palabras hirientes. "¿Por qué no tendrán párpados las orejas?", se pregunta.

-Dicen que la encontraron en el coche de un tío, follando. Menuda cara se les tuvo que quedar a los picoletos... -comenta una joven riendo. 

De nuevo, una media verdad. Sí, la encontraron en el coche de un tío, pero no follando. Hablaban de música. De Extremoduro, para ser más exactos. Él decía que "Amor castuo" es una canción muy infravalorada. Ella asentía y añadía: "Pero mi favorita es 'Decidí'". Esperaban cruzar la frontera de Francia sin problemas cuando les pidieron los carnets. Nela rezó para que les dejasen seguir pero, como de costumbre, Dios comunicaba. En el ordenador de un Guardia Civil saltó una alarma: "Menor desaparecida". Los detuvieron. No ha vuelto a saber nada de Jordi. 

Nela siente como tres pares de ojos le miran el culo con hambre y el estómago se le revuelve. Piensa de nuevo en Jordi.

Jordi la quiere. Y la quiere de verdad, no como esos babosos que intentan meterse en sus bragas. Se conocieron por Internet, en un foro de música, y una cosa llevó a la otra. No importó la distancia (¡Barcelona está tan lejos!) ni las circunstancias. Se ha enamorado de ella a pesar de todo, o quizás precisamente por todo. Jordi quiere curarle las heridas y envolverla en paño hasta que se vuelva lo suficientemente dura como para volver al mundo. Ella... Ella no sabe si lo quiere igual, pero un naúfrago no se pregunta si quiere bastante al salvavidas, ¿verdad? Cuánto daño le ha hecho... Acusado de secuestro... Pero no hubo secuestro. O quizá sí, pero por su parte. Él abandonó su vida por rescatarla. Se lamenta: quería escapar de su ruina de vida y lo que ha hecho ha sido arruinar la de Jordi.

Tras una mañana interminable de comentarios, insultos e incluso algún toqueteo vuelve a casa. Se pone la música todo lo fuerte que puede, hasta que le es imposible escuchar sus pensamientos.

Va a subir la marea y se lo va a llevar todo.
No veas si noto la fuerza
yo creo que soy un toro.
Date prisa que ya está aquí.
Hay tormenta y yo me tiro al mar.
Me abandono, no me voy a ahogar
y ahora arriba soy el huracán.
Decidí
Aprender a hacerme yo la maleta
para poder vivir.
Hoy lloré
se me habrá metido un poco de arena
eso no es para mí.
Me inventé
mil maneras de perder la cabeza
es más sencillo así.
Comprendí
y ahora vivo en un castillo de arena
mi reino es para ti.

Hace el comentario de lengua, los ejercicios de inglés y la redacción de filo. Prepara la cena para tres pero cena ella sola, en su cuarto. Recoge la mesa y friega todos los platos. Se vuelve a su habitación y lee un rato. Un golpecito en la puerta, suave, la sobresalta. Se tranquiliza cuando oye la voz de su madre, abotargada por las pastillas.

-Nela, la luz.

Nela apaga la luz, se mete en la cama y vuelve a rezar. Pasa así, acurrucada e insomne, una eternidad. Y, a pesar de todo, siente que la eternidad se le ha quedado corta cuando lo oye entrar. No abre los ojos pero sabe que es él por la manera de andar, lenta y amenazante. Como tantas noches se mete en su cama y la usa, sin piedad. Nela ya se ha olvidado de llorar: no sirve de nada. Y va a olvidarse de rezar: Dios siempre comunica. 

Cuando se marche ella abandonará la cama, que apestará a él, y se sentará sobre la alfombra. Cogerá su diario y lo apoyará sobre sus rodillas. Escribirá lo que acaba de pasar, como hace cada noche, y vuelve a trazar su plan. "Mañana volveré a dejarlo olvidao en clase de filo. La última vez casi se lo digo a la profe. A lo mejor mañana...."

Tal vez mañana la profe de filo encuentre el diario de nuevo. Tal vez piense que son demasiadas coincidencias. Tal vez, incluso, venza las reticencias éticas y se atreva a leer la primera página. Y entonces, con toda seguridad, acudirá a Nela e interrumpirá su viaje al infierno. Pero mientras tanto Nela tendrá que aguantar las palabras hirientes, las miradas indiscretas y las faltas de respeto de aquellos que no han leído lo suficiente como para caer en que cada quien lucha contra sus propios monstruos. Y en que algunos son más grandes, fieros y crueles de lo que podríamos llegar a imaginar.

martes, 16 de diciembre de 2014

El viaje de Nela (I)


Lunes. Ocho y diez de la mañana. Una muchacha rubia y larguirucha desciende los tres escalones del autobús sintiendo todavía sobre los párpados el leve peso de las legañas. Unos gritos la hacen despertar de repente.

-¡Tía! ¡Tíaaaaaaaaaa! ¡Quéfuerte, quéfuerte,quéfuerte! 

Otra chica, baja y morena, se aproxima a todo correr hacia ella. A pesar de la somnolencia, la reconoce. Es su amiga, sí. Y lleva sin verla todo el fin de semana. Pero eso no es suficiente razón para que acuda a recogerla al autobús con tanta energía un lunes. 

-¿Qué pasa? -pregunta la chica rubia arrastrando las palabras.

-¡La Nela, tía! ¡La Nela! ¡Que se ha fugao de casa!

La muchacha morena saborea la cara de sorpresa e incredulidad de su amiga, consciente de que ha conseguido la exclusiva. Y esa exclusiva es todo un bombazo. Nela, la misma Nela que el viernes pasado estuvo aconsejándoles cortes de pelo en clase de Latín, se había escapado de casa.

-A mí tampoco me ha pillao por sorpresa, ¿sabes? -comenta una joven en el pasillo mientras mastica chicle-. Era una guarra to-tal. Esos pantalones pegaos, esos escotes... Y siempre de aquí p'allá con algún tío. Una zorra, lo que yo te diga.

-Y encima se creía muy guay y muy mayor por escuchar esa mierda de música. Era una calientapollas -responde otra, más por ganar complicidad con su compañera que por convicción.

Los profesores, que no tenían noticias de la supuesta vida disoluta de la chica desaparecida, han pasado la mañana escuchando quejas y rumores, intentando recuperar la calma y el orden necesarios para dar clase. Ha sido imposible. Durante la hora del recreo caminan absortos de un lado a otro de la sala de profesores murmurando, de vez en cuando, una frase que rompe el silencio.

-¿Manuela? Es que no me lo creo. 

- No puede ser. No puede ser. 

Pero su tutora sí se lo cree y no está sorprendida. Recuerda que hace unas semanas Manuela se olvidó sobre la mesa un diario y ella se lo devolvió. Recuerda también la mirada de Manuela, expectante, deseosa de algo que ella no pudo adivinar. 

-Manuela, ¿pasa algo? -preguntó, inquieta bajo su mirada.
- No, profe -contestó ella-. Da igual. 

"Si hubiera insistido...", se dice. Pero ya no tiene sentido. No se puede volver atrás.

La jefa de estudios, la única profesora del claustro que reside en el pueblo, se ha atrevido a llamar por teléfono a la familia. A ella la conocen y la respetan, seguramente podrían contarle algo más. O al menos algo más fiable que los rumores de los pasillos.

-Dicen que denunciaron ayer por la tarde la desaparición. Que esperaban que se hubiese ido a dormir con alguna amiga o algo así, pero al no dar señales de vida en todo el domingo...

Bueno, eso era verdad solo a medias. La madre de Manuela, o Nela, como la llamaba todo el mundo salvo sus profesores, y su pareja habían pasado el sábado de juerga y el domingo durmiendo la resaca. Al llegar a casa ni siquiera comprobaron que Nela estuviese en su cuarto. No fue hasta la hora de cenar, al notar que no había nada preparado, cuando se dieron cuenta de que Nela se había marchado. 

-¿Como están? -pregunta un profesor que miraba pensativo por la ventana.
- Destrozados -contesta la jefa de estudios.

Y eso también es verdad solo a medias.

Continúa aquí.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Mi superpoder de mierda.


A veces fantaseo con que todos nos hacemos mutantes. Imaginad: cada uno tendría un superpoder. ¿A que mola? Bueno, no mola tanto si nos ponemos medio realistas. Porque cuando pensamos en superpoderes os imaginamos todos volando, haciéndonos invisibles, con superfuerza y cosas por el estilo. Pero a lo mejor a ti te toca el superpoder de mover lácteos. Shit happens

Yo, estoy segura, tendría un superpoder de mierda. Como ahora. Cuando estaba en la facultad tenía la posibilidad de teletransportarme, pero solo funcionaba allí. Ahora... tengo el superpoder de hacer llorar a la gente. Sobre todo cuando escribo. Sin querer ni nada de eso. Lo que yo quiero cuando escribo es que la gente sea feliz y esas cosas, no que llore.  Por eso es un superpoder de mierda. Menos si tienes algo metido en el ojo. Entonces está bien.

O a lo mejor no es un superpoder tan mierder. Hoy hablaba con Jack de esto y me ha dicho que no es tan malo como yo pienso. Por ejemplo, el tipo de los lácteos consigue liarla muy parda (hablo de la serie Misfits, por si os estáis quedando picuetos de más). Me comenta Jack que puedo hacer llorar a mis enemigos y, cuando tengan la vista nublada por el llanto, darles una patada en los... Bueno, ya me entendéis. Y después, por supuesto, huiré haciendo la croqueta.

Así es. Cuidadico conmigo. Cebolla-woman is here! Será el destino (filosófico), o algo.



PD: Sí, esto es una parida en toda regla. Pero es que hoy tengo el cerebro licuado, queridxs. :P

domingo, 14 de diciembre de 2014

¡A tomar por saco todo! Yo me voy a Hogwarts.


Hace unos días recibí una noticia muy grata. Yo, que ya había perdido la fe, yo, que ya casi me creía muggle, me encontré esto por Twitter...


Qué tontería, ¿verdad? Muggle yo, con lo poco que pego en este mundo... 



Así que en esas estoy, mirando compulsivamente el buzón, esperando mi carta de Hogwarts. Que yo supongo que tienen que hacer alguna especie de programa de inmersión mágica o algo para la gente que dejaron atrás, ¿no? Porque yo no me creo que en el mundo mágico se vayan a arriesgar a dejar que todo el potencial talento que tenemos se pierda. ¿No? No pueden ser tan idiotas como los muggles. Que son magos. Eso tiene que significar algo. 

Lo cierto es que tengo ganas de empezar. A lo mejor recibo la carta pronto y me incorporo después de Navidad. Un semestre intensivo y al año siguiente a empezar en serio. Que yo aprendo rápido, sobre todo las cosas que me interesan. 

No creo que me vaya a dar mucha pena alejarme del mundo muggle. Es cierto que aquí hay gente que quiero, pero a veces la realidad de este mundo se me hace tan confusa que soy incapaz de comprenderla. Sí, ya sé que la vida no se ha hecho para comprenderla sino para vivirla, pero en un juego sin reglas es difícil mantener el ritmo. Y mantener la motivación cuando sientes que no puedes aportar nada a este mundo también es complicado. Sin embargo allí... Allí seguro que podría hacer algo útil. ¡Que soy Ravenclaw, leches!



Así que espero a que llegue la carta. Supongo que si tú también, nos veremos en King's Cross, andén 9 3/4. Si llego tarde, intenta que me esperen. Aprovecharé eso de estar en Londres para visitar a algunas amigas que se han marchado. También cabe la posibilidad, no lo niego, de que me pierda en las librerías de Diagon Alley, ya sabes: muggle o no, los libros siempre han encerrado magia para mí. ¿Que cómo me reconocerás? Es fácil. Soy una chica grandota, pálida, de pelo castaño claro, rizado y alborotado, nada extraordinario. Seguramente lleve los labios rojos, para la ocasión. Pero por lo que creo que me reconocerás es por el brillo en los ojos y por la necesidad de huir hasta encontrar mi lugar en el mundo.  Que tiene que estar en Hogwarts, lo tengo claro. 




viernes, 12 de diciembre de 2014

Prioridades.

Antes de nada, me dirijo a todos los psicólogos que pasen por aquí: si meto mucho la pata, perdonadme. Como diría Homer Simpson: es mi primer día. 


El otro día estaba dale que te pego con el tema de la motivación. Con esto me pasa como con todas las cosas en las que ha teorías diversas pero bien construidas: que creo que todas tienen razón. O casi. Pero hay una teoría de la motivación que siempre me ha resultado muy interesante: la teoría humanista de Maslow. Sí, Maslow. El de la pirámide. 


Es una teoría que me parece tan, tan lógica...A ver, que lo explico un poco cutremente. A la base de la pirámide están las necesidades más fundamentales y cada escalón superior requiere que las necesidades que hay por debajo estén más o menos cubiertas. Con un poco de detalle:

1. Necesidades fisiológicas. Se sitúan en la base de la pirámide, por lo tanto son básicas. Son las primeras que intentaremos cubrir. Descanso, alimento, sexo,... Esas cosas.
2. Necesidades de seguridad. Sentirse a salvo. Si sentimos que en cualquier momento nos van a robar, o nos van a golpear, o insultar, pues no estaremos muy a otras cosas. Importante, por ejemplo, en el caso del bullying.
3. Necesidades de aceptación (sociales, en la imagen). Tienen que ver con sentirse parte de una comunidad, con ser aceptado. Esta comunidad puede ser la familia, un grupo de amigos, etc.
4. Necesidades de reconocimiento (estima en la imagen). Relacionadas con que nos vean tal y como somos y se nos valore por eso. Que reconozcan nuestra valía y nuestros méritos. Está muy relacionada con la autoestima. 
Estos cuatro primeros niveles son llamados también "niveles de carencia", porque intentan llenar un hueco, completar algo que nos falta. 
5. Necesidades de autorrealización o crecimiento. En este plano se encuentran cosas tan importantes como los valores morales, el aprendizaje, el compromiso político o social, el desarrollo de diversos talentos artísticos, etc. 

Hay una frase de Marea, de la canción "Pan duro" que dice "qué saben las tripas de puños cerrados". Y creo que hace referencia a esto. Si estás muerto de hambre, que no te vengan con cuentos e idealismos, ¿verdad? Hay otra frase similar que dice "¿De qué sirve la libertad política a los que no tienen pan?". 

Ante una situación como la que estamos, ¿qué cabe esperar? ¿Que la gente se organice y cambie el mundo o que se busque la vida? Desde luego la teoría de Maslow no es infalible, pero... Si creas una situación de miseria no puedes culpar al pobre de que robe para comer. La moral está en el último peldaño, el hambre en el primero.

Esto me recuerda también a una escena de la película "Por siempre jamás", en la que Cenicienta intenta liberar a un hombre haciéndose pasar por su señora, pagando por él. El carcelero se resiste, pero cuando llega el rey, ella le dice que si él, monarca, condena a su gente a estar mal educada, ¿no es responsable de los delitos que cometan? (A partir del minuto 6.50, aproximadamente)



En fin, que las prioridades son importantes.

Y este ha sido mi post raruno de hoy. Espero que se publique como toca en la página de Blogger. Es por eso por lo que ayer estuve haciendo probaturas. Veremos a ver. Aunque me interesaría saber por qué Blogger me odia...

¡Muá!



jueves, 11 de diciembre de 2014

Buen profesor, mal profesor.

Anoche vi un tuit con un enlace. En el tuit se preguntaba si es mejor o peor un profesor por suspender a más o menos alumnos y llevaba a este post. En él se habla de algo que es vox populi en todos los centros educativos, al menos desde secundaria en adelante. Eso de que hay profesores que son más duros que otros. (¿Eso quiere decir que esos otros son blandos?) Y la dureza de un profesor se mide por el número de suspensos. Seguro que os suena. Seguro que alguno de vosotros ha dado gracias por que le haya caído fulanito en matemáticas y no menganita. O lo contrario. Yo di gracias, muchas gracias, en el instituto, de que no me tocara nunca el jefe de departamento de filosofía, por ejemplo. Porque, aquí donde me veis, la filosofía me daba miedo. Aún me da. Pero bueno, dice Ismael Serrano que tener miedo y estar vivo a menudo es parecido, así que...

En el post se introduce la noción de constante macabra, descubierta por el profesor de didáctica francés André Antibi, y que en su país se han tomado bastante en serio. La constante macabra es el cupo de suspensos por clase y suele permanecer bastante constante según los profesores. Lo que viene a decir es que si el cupo de suspensos de un profesor es del 40%, en cada examen o evaluación acabará suspendiendo más o menos el 40% de sus alumnos, incluso aunque tuviese una clase con alumnos muy estudiosos. En este otro post se habla también de este concepto, es muy interesante.


Recuerdo que cuando estudiaba el máster, como recomendación, nos decían que todo lo que fuésemos a evaluar fuese cuantificable. Es curioso, porque por ejemplo, si destinas X puntos a la actitud de los alumnos, ¿cómo puntúas eso? Asiente en clase mientras explico: 0.1. Mira por la ventana: -0.1 Es un pelín absurdo. La razón por la que se nos recomendaba cuantificar todo y de tal manera que la evaluación parece un examen de matemáticas es porque así se evitan arbitrariedades y agravios comparativos. Cosas como la constante macabra. Pero no es así, al parecer. Según los estudios de Antibi, cuando un profesor tiene una clase con capacidades algo por encima de la media, pone ejercicios de evaluación más difíciles, sube el listón. Consciente o inconscientemente. De modo que al final acaba suspendiendo un número similar de alumnos.

Yo hasta ahora no lo había pensado, pero no me extraña. Existe esa percepción entre profesores -que llega incluso a los alumnos- de que un profesor con el que aprueba todo o casi todo el mundo es un blando. No puede ser que sea buen profesor, no. Es un blando. Les perdona la vida. Mientras que un profesor con el que suspende todo el mundo es un buen profesor, recto, duro, como debe ser. Los que son malos son los alumnos. Vagos, maleantes, incapaces. Menuda falta de respeto... 



También va por asignaturas. Hay asignaturas en las que está fatal que apruebe todo el mundo, porque son asignaturas duras, difíciles: matemáticas, física,  filosofía, por ejemplo. Y otras en las que el hecho de que suspendiese un gran porcentaje de alumnos sí sería raro: plástica, música, educación física,... De hecho, las asignaturas que se perciben como "marías" parecen estar exentas de este efecto. 

El problema de esto es que se establece una evaluación injusta que puede acabar por desmotivar a los alumnos. Y no es eso lo que queremos, creo.  Desde luego, la idea de que un profesor gane prestigio por el hecho de que la mayor parte de sus alumnos suspenden me parece de lo más insólito... Y hay quien presume de ello y todo...



En fin, que me pareció una cuestión curiosa y que espero tener en cuenta de ahora en adelante. Pero me gustaría hacer un poco de investigación de andar por casa. ¿Vosotros habéis vivido en vuestras carnes esto de la constante macabra? Recordando vuestros tiempos de estudiante, ¿os resulta familiar?


Hoy estoy... relajada
Y estoy escuchando... Coming home - Firelight

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Libro: Un monstruo viene a verme, de Patrick Ness.

Esto no es una reseña, repito: esto no es una reseña. Es pensar hacia afuera sobre esta lectura. Así que habrá spoilers, presumiblemente. Si no has leído este libro, ¡huye de aquí! Es más: huye de todas las reseñas. Merece la pena leerlo, pero sobre todo merece la pena leerlo sin haberse creado demasiadas expectativas. Simplemente cogerlo y empezar a leer. ¿Mi recomendación? Cómpralo, cógelo de una biblioteca, pídelo prestado (pero devuélvelo luego, ¿eh?) y léelo. Y disfruta. 

Si lo has leído, me encantaría que compartieses tus impresiones conmigo :)

Ahora sí, allá voy.


Este libro es especial. Por su propia historia (la que llevó a su gestación) y, por supuesto, por la que contiene. Pero también mi ejemplar es especial. Cuando alguien acaba un libro y siente el impulso no solo de recomendártelo, sino de regalártelo, ocurre algo maravilloso. Las relaciones que se sellan con un libro son muy especiales. Gracias, Ro. :)

¿De qué va el libro?

Conor O'Malley tiene 13 años y a menudo se ve asaltado por una terrible pesadilla que le hace despertar entre sudores. Cuando una noche, siete minutos después de las 12, un monstruo llama a su ventana, Conor cree que es la pesadilla, que viene a llevárselo. Pero no: no era el monstruo que él esperaba. Era otro, algo diferente, y quizá hasta más peligroso. Porque lo que busca lo es: la verdad.

Hablando del libro...

Os decía que la historia del libro es especial. Llama la atención en la portada la inscripción: "A partir de una idea original de Siobhan Dowd". Uno se pregunta por qué Siobhan Dowd no pudo acabar la historia. La respuesta es sencilla: se murió. De cáncer. Y como la muerte, aunque avise, nunca da el tiempo suficiente, la idea y los personajes de Siobhan fueron acogidos por Patrick Ness, autor del libro, que les dio vida. Como él mismo dice en el prólogo, se metió en líos con ellos. Y qué maravillosos líos.

La historia tras el libro se refleja en la historia en el libro. La madre de Conor está enferma de cáncer, luchando contra la enfermedad con mucha esperanza pero pocos resultados. Aunque, por supuesto, ni Conor ni ella quieren admitirlo. 

La vida de Conor se ha transformado en un infierno. Su vida ha cambiado radicalmente. No solo porque ahora tiene que hacerse responsable de muchas más cosas, sino porque ya nadie le ve como a Conor, sino como al niño cuya mamá se está muriendo. Y él detesta eso. Debe de ser terrible que te recuerden a cada instante que alguien que quieres está enfermo. Como si fuese fácil de olvidar...

Entonces, una noche, llega el monstruo. Un monstruo que promete -o amenaza con- contarle tres historias, a cambio de las cuales recibirá una de parte de Conor, y no puede ser una historia cualquiera: debe ser la verdad. Da miedo, ¿eh?

La historia está trenzada de tal manera que uno vive las tribulaciones de Conor. Comparte sus perplejidades, siente su rabia y su tristeza. Pero, sobre todo, me ha sorprendido como la historia consigue que el lector, igual que Conor, sepa lo que va a pasar pero no quiera admitirlo. Es... confuso y doloroso. Cuando un libro duele, cuando duele de verdad, es que ahí hay algo importante. Una lección de vida.

Porque, como ya he avisado que iba a haber spoilers, aparte del tema de la verdad y lo contradictoria que puede llegar a ser (a tomar por saco el principio de no contradicción), el tema fundamental es la muerte, la pérdida, y cómo nos enfrentamos a ella. Si La ridícula idea de no volver a verte me removió las entrañas con su tratamiento del duelo, de lo que viene después de la muerte de alguien que quieres, Un monstruo viene a verme me ha hecho erizarme, temblar, llorar y emocionarme con el tratamiento de lo que pasa antes de la pérdida, cuando sabemos que esta va a llegar. Todavía me dan escalofríos de recordarlo.

Anoche acabé el libro entre llantos e hipidos. Un llanto de ese incontrolable, que te hace temblar, que te corta la respiración. Pues de ese. Y no es porque sea un libro que pretende hacerte llorar. Es porque te toca el corazón.

No puedo acabar este post raruno sin hacer referencia a la maravillosa edición. La que a mí me han regalado es la de la editorial DeBols!llo, de tapa dura, con su cubierta de papel con solapas sobre las tapas y todo. No se si me gusta más con la cubierta o sin ella. Las ilustraciones - porque es un libro ilustado - son una maravilla, acompañan a la historia perfectamente, y también son intensas e incluso un poco perturbadoras. No sé, es una edición preciosa. Así da gusto :)

Os dejo un trocito...

-Las historias son criaturas salvajes -dijo el monstruo-. Cuando las sueltas, ¿quién sabe los desastres que pueden causar?

Bien cierto es...

Además, y aunque yo no soy muy fan de los booktrailers, creo que este es muy chulo y merece la pena :)



En resumen, este libro...

5/5

Ahora seguiré con Apocalipsis y las 1000 páginas que me quedan. No suelo dejar a medias un libro para leer otro, pero creo que la ocasión lo merecía. :)


Hoy estoy... embotadíiiisima.
Y estoy escuchando... Love will find a way - Lion King II OST

lunes, 8 de diciembre de 2014

Por los pelos.

Llevo dos días en los que no puedo parar de mirar cortes de pelo. Mal rollito. 

Lo cierto es que el pelo me ha crecido bastante, hace ya un par de meses que debería haber ido a la peluquería, pero...En fin, no he tenido ganas ni inspiración. Quiero hacerme algo nuevo como... No sé... Quizá cortarme la cabeza xD

Pensaba en teñirme o hacerme reflejos/mechas, pero todo lo que conlleve un mínimo mantenimiento me tira para atrás. Así que no sé qué hacer con mis pelos. 

He estado buscando ideas por Pinterest, y he encontrado algunas. La tendencia es a cortarme el pelo mucho bastante, pero no lo suficiente como para tener que ir cada tres semanas a retocar el corte -el pelo me crece una barbaridad. A ver qué os parece. 

1. Bob asimétrico. Ya llevé este corte de pelo una época, aunque no con tantas capas ni asimétrico, y con flequillo a lo Bettie Page. A mi madre le gustaba. No le parece un corte de vieja, como el que llevo ahora, según ella.


2. Despeinado y chic. Así visto queda muy mono, pero la verdad es que creo que con mi pelo -grueso- y mis rizos no acabaría de cuadrar.


3. Corto -pero no mucho. Nunca me he atrevido a cortarme tanto el pelo. Y creo que mantenerlo decente sería un coñazo. No sé.


4. Medio-pixie. Siempre me han gustado los cortes pixie, pero no creo que le fuesen mucho a mi cara. Sin embargo este estilo... Pero creo que tenemos el mismo problema que el anterior. A las tres semanas parecería que me he cortado el pelo yo misma con unas tijeras del cole.


5. Melenita por los pelos. Un corte muy corto, pero que deja melena al viento, aunque poca. Parece que tampoco quedaría mal un poco despeinado, ¿no?

6. Bob con capas. Hasta el momento este es mi favorito. Un bob muy tenue -que casi no parece un bob- con un flequillo largo -para poderlo echar a un lado- y capas cortitas que den volumen en la coronilla. Claro, que a la modelo le queda fenomenal pero... jajajaja


En fin, seguiremos buscando cortes de pelo y dándole caña al tablero de Pinterest, a ver qué sale al final. Lo mismo nada, y sigo con el moñete retorcido hasta el fin de mis días XD

¡Mua!


Hoy estoy... apuf.
Y estoy escuchando... Cry me a river - Julie London

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