viernes, 29 de noviembre de 2013

¿Cuánto dolor cabe en un cuerpo?

Hay una cosa que los adultos hacen/hacemos y que siempre me ha dado mucha rabia. Con frecuencia tendemos a juzgar los problemas de los demás -especialmente de la gente más joven- como algo nimio y sin importancia. He perdido la cuenta de las veces que mi madre me ha dicho cosas como "qué problemas tendrás tú" o "qué sabrás tú de la vida". Evidentemente, mi miedo a no poder comunicar completamente mis sentimientos y pensamientos cuando tenía 6 u 8 años no eran nada comparable con sus esfuerzos para pagar la hipoteca o sacarnos adelante. Visto desde su perspectiva, claro. Para mí era muy importante. Igual que eran muy importantes otras preocupaciones que tenía y que, al paso del tiempo, me he dado cuenta de que no eran muy normales para una niña de mi edad. A mí la normalidad me llegó tarde. ¡Y qué pena que llegó!

Quizá por lo mucho que me molestó y lo menospreciada que me sentí a veces, intento mirar a los chavales con comprensión. Generalmente pienso que sus problemas son "tonterías", que pronto se darán cuenta de que lo que les pasa no es para tanto, pero entiendo también que para ellos, en ese momento, son algo vital. Por dentro me río, acordándome de cómo era yo a su edad y de mis preocupaciones, pero por fuera intento darles apoyo, aconsejarles y, sobre todo, escucharles, porque no quiero que se sientan como yo me sentí.

Pero otras veces...Otras veces lo que ves te deja helada. Un niño, una niña. Muy joven: diez, catorce,  dieciséis años, o a veces incluso más pequeños. Si los ves pasear por la calle, o charlar con sus amigos en el patio de un colegio nunca sospecharías lo que esconden. Para ti -y para mí- serían niños normales, con preocupaciones, a nuestro modo de ver, tontas, con ganas de jugar y de crecer, de robarle el maquillaje a su madre o de ir al cine a ver la última película de su ídolo. Niños y niñas que disfrutan de esa felicidad sencilla que solo es posible en la infancia y que todos los pequeños se merecen. Pero no es así. A veces en un cuerpo menudo vive una gran angustia, una desesperación ignota e inefable. Y no es que no tengan suficientes palabras. Es, simplemente, que no se le puede poner nombre.  Cuando miras a los ojos de ese niño o esa niña la capa de normalidad que percibimos al principio se resquebraja y podemos ver el monstruo que les atormenta. Entonces es inevitable preguntárselo: ¿Cuánto dolor cabe en un cuerpo? ¿Cuánto, en un cuerpo tan menudo?

jueves, 28 de noviembre de 2013

Congela este instante.

Vamos a hacer una prueba. Se me ha ocurrido hoy, mientras estudiaba Nietzsche. Para que luego digan de la filosofía...  ¿Juegas conmigo? Pues vamos.

Consiste en congelar este instante. En quedarte suspendida en este mismo momento. Pero como lo que estás haciendo ahora mismo es leer mi blog, lo cual no es gran cosa, vamos a ampliar el espacio de tiempo. Piensa en el día de hoy, desde que has abierto los ojos hasta este momento. Dedica unos momentos a repasar lo que has hecho, desde lo más significativo hasta el gesto más nimio. Es importante que hagas un buen inventario para lo que sigue. Dedícale el tiempo que necesites, que el post no se va a mover de aquí. 


¿Lo tienes ya? ¿Sí? Entonces sigue adelante. 

Tienes que responder a una pregunta. No hace falta que me la respondas a mí, no es necesario. Pero tienes que ser sincero o sincera. Y solo puedes responder con un sí o un no. No valen medias tintas, no valen matices. Va, que la suelto.








¿Estarías dispuesto/a a que este día se repitiese infinitamente? 








Si la respuesta es que sí, diríase que eres feliz. Si la respuesta es no, seguramente haya que empezar a cambiar cosas. 


A lo mejor tenéis curiosidad sobre qué he respondido yo. Mi respuesta es un no. No ha sido una sorpresa_ yo lo sé. Pero bueno, nunca sabe una qué va a dar de sí el día. Cuando esta mañana se me ha ocurrido esto, mi día estaba siendo bastante penoso, de ninguna manera digno de ser repetido. Sin embargo, a estas horas, me importaría un poco menos que este día se repitiese eternamente, porque supondría que ayudar cada día, por la eternidad, a unas cuantas personas. Desde luego, preferiría repetir días más felices. Pero en fin, las cosas pueden mejorar. Y supongo que ese es un buen mensaje.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Libro: El forastero misterioso, de Mark Twain


Este fue otro regalo de Jack. No había oído hablar del libro, así que no sabía qué esperar. Desde luego, no me ha dejado indiferente...¡Vamos allá!

¿De qué va el libro?

En una pequeña población de Austria, en 1590, tres jóvenes se encuentran con un extraño ser que dice ser un ángel, de nombre Satán -sobrino del Satán más célebre. Trabarán amistad con él, lo que les permitirá participar de sus opiniones sobre la raza humana, así como conocer el pasado y el futuro de la humanidad. 

Hablando del  libro...

La verdad es que el libro me ha dejado tocadilla. Es un libro bastante cruel con la humanidad, para qué os voy a decir otra cosa. Resalta muchos de nuestros fallos de una manera cruda, casi cruel. Y lo peor de todo es que una no puede más que asentir.

Satán, el ángel, carga contra la humanidad con cualquier excusa, y siempre las encuentra. Nos pinta una humanidad infeliz, envidiosa, ruin, malvada, gregaria,... Y, como ya decía, es difícil hacer objeciones que no sean puntuales, porque yo misma he podido constatar y vivir situaciones como las que en el libro se narran.

Mención especial merece el final: un giro de tuerca inesperado, bastante filosófico, que la verdad, a mí me dejó bastante pensativa. 

Me ha encantado leerlo, sinceramente. No es un libro para reírse, pero la verdad, creo que merece la pena. Eso sí, escoged bien el momento, porque ya digo, no es precisamente alegre. 

Un apunte: hay varias versiones de este texto, ya que es una publicación póstuma. La que yo he leído es la publicada en 1916.

Os dejo un trocito...

Era difícil irritar a Satán, pero aquello lo consiguió.

- ¡Qué asno eres! -dijo-. ¿Eres tan poco observador como para no haber descubierto que la cordura y la felicidad son una combinación imposible? Ningún hombre en su sano juicio es feliz: porque la vida es real para él y ve que la vida es una cosa temible. Solo el loco puede ser feliz, y no muchos de ellos.

En resumen, este libro...

5/5

Ya tengo al siguiente candidato encima de la mesa. Lo he sacado de la biblioteca municipal. El otro día fui a hacerme mi carnet, y me sorprendió encontrar allí un libro de Fátima Mernissi, en concreto El hilo de Penélope. Me ha dicho la bibliotecaria que le cuente qué tal, que soy la primera que lo va a leer y que parece interesante. ¡A ver qué tal! Desde luego, los otros dos libros suyos que he leído me han encantado...


martes, 26 de noviembre de 2013

Despedidas.

Si dijera que odio los funerales sería algo normal. Podríais contestarme: "¿Y quién no?". Bueno, os sorprenderíais. De lo que he visto en mi vida deduzco que hay gente para la que los funerales son un acontecimiento social más del que hay que sacar todo el rédito -del tipo que sea- posible, y al que acuden gustosos. 

No es ese mi caso, pero tampoco es que los odie. Supongo que los asumo como algo inevitable. Pero sí me hacen sentir incómoda: siempre tengo la sensación de que no sé lo que hay que hacer. Bueno, cuando realmente no sabes qué hacer no es una sensación. Por supuesto están las fórmulas de protocolo, tan manidas y gastadas que a mí me parece que han perdido el significado. Lo que yo decía, incómoda.


Y maldigo a mi inteligencia emocional porque en estos casos, casi con toda seguridad, me equivoco. No obro como se debe o se espera.  Pero al menos soy sincera. Y supongo que eso es un punto a favor. Tampoco sé qué decir. Me quedo sin palabras. Yo. Pero supongo que si no se puede decir nada con significado, lo mejor es guardar silencio. Lo malo de eso es que no siempre se interpreta el silencio correctamente. 


Supongo que es normal. Siempre me he sentido extraña e incómoda ante las despedidas. Así que ante una despedida infinita lo justo es que me sienta infinitamente extraña e incómoda. Aunque no me atrevo a decir qué es más difícil: ver a alguien marchar o permanecer en el andén al lado de los que se quedan.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Reclamando que es gerundio.

Y "Reclamad", imperativo, majxs.

Resulta que hermano pequeño está en Orange desde hace eones. Hace 26 flamantes meses contrató una tarifa astronómica para que le dieran un smartphone. Estaba deseando que acabase la permanencia, mucho y muy fuerte. Quería contratar una tarifa más barata, lo que es normal. 

Pues bien, la permanencia era de 24 meses, por lo que ya hace 2 que está superada. Hermano pequeño llamó para informarse de nuevas tarifas y nuevos terminales, y la respuesta fue, en amable: "Te bajamos la tarifa, pero si quieres teléfono LO PAGAS". Eso sí, aunque pagas el teléfono casi íntegro, te lo dan bloqueado y solo puedes usarlo con su compañía. Ejem.

Le sugerí que solicitase la liberación del antiguo terminal, por si se cambiaba de compañía o nos hacía falta a alguien un móvil. Muy majo hermanito, me dijo que sí, que lo liberaba y para mí, que no era de recibo que yo estuviese en la edad de piedra de los móviles. Y yo pensé: "Casi que no lo quiero", porque el WhatsApp me da miedo. Pero, en cualquier caso, lo de pedir la liberación estaba en pie.

Hermanito renovó tarifa y cogió un móvil nuevo que tiene que pagar. Antes de todo esto, le dijeron que SIN PROBLEMA, le liberarían el móvil: "Tú llamas al 470 y allí con el número de IMEI te dan el código". As easy as sewing and singing. (@Superbritánico mola)

¿Problema? Pues que ahora eso no aparece por ningún sitio: si quiere liberar el terminal tiene que a) llamar a un número de pago y b) pagar, además, 9 euros + IVA. Ejem. Resulta que esto no es muy legal que digamos



Resulta que estoy muy cabreada, tengo muy mala hostia y mucho tiempo libre (más o menos). Además, soy una firme defensora de dar por culo, de quejarse mucho y muy fuerte ante lo que no consideramos justo. Ya está bien de poner el culo y comprar la vaselina. Con lo cual, esta mañana he puesto la correspondiente reclamación en consumo. 

He topado con una trabajadora que estaba, también, cabreada, con mala hostia y tiempo libre (porque hoy la gente no tenía quejas). Y me ha estado informando de prácticas abusivas. Hemos estado hablando de cómo las eléctricas engañan con supuestas rebajas, de cómo los bancos han secuestrado los ahorros de miles de personas, de cómo se está abusando de los derechos de los trabajadores. Me ha comentado que trabajan prácticamente sin coordinación, que está todo a medio gas. Y bueno, hemos compartido nuestro cabreo. Por suerte, según me ha dicho, con esto de la crisis la gente se queja más. ¡Ya estaría bien, hombre! ¡Que nos mean y decimos que llueve! También me ha dicho que, aunque mucha gente pone reclamaciones a las telefónicas, no recuerda haber tramitado ninguna por temas de liberación. Mucha gente -mi hermano por ejemplo- no sabe que puede pedir la liberación de su terminal al acabar la permanencia. 



En fin, ¡que vaya mañanita! He salido de la oficina caliente, caliente. Hirviendo. Pero casi lo prefiero. El cabreo, si es productivo, es bien. Y si es destructivo, casi que también. Solo hay que saber qué destruir

¡Reclamad, insensatxs! Os dejo además el link a una petición en Change.org relacionada con este asunto :)



domingo, 24 de noviembre de 2013

Retales musicales: Una historia de Alvite - Ismael Serrano



Cuando su padre acuchilló a su madre,

estaba tan perdido y tan borracho,

que intentó enterrarla en la cocina

y, muchacho, vivían en un cuarto.


En el Savoy me lo contó el Alvite.

Eran tiempos en los que Ernie Loquasto

reinaba como un dandy analfabeto

sobre las putas, el juego y el caballo.


Ella tenía, ya sabes, lo que tienen

esas mujeres que en lugar de labios

te ofrecen la succión de una bañera

y convierten las camas en un charco.


Hay gente que nace en sábanas de seda

y otros, qué quieres, nacen para ser trapos.


Andaba diferente a todas ellas

y nunca se sabía si sus pasos

eran recuerdos de antiguas palizas

o el culo se lo movía el diablo.


Ella, muchacho, me confesó una noche

que su única ambición, a que negarlo,

era que cuando le llegara ese momento

el ataúd, joder, fuera forrado.


De los hombres nunca decía nada.

Los hombres nunca nada le habían dado,

si quitas mil palizas y algun beso

con sabor a empastes y a tabaco.


Hay gente que nace en sábanas de seda

y otros, qué quieres, nacen para ser trapos.


Yo ya la conocí cuando no era

ni sombra de ella misma, y sus abrazos

olían a cuartucho de pensiones,

y la muerte le buscaba los atajos.


El Alvite me dijo que una noche,

en un callejon tan solitario

que ni ratas había, te lo juro,

encontraron su cuerpo destrozado.


Tenía, dicen, las mismas cuchilladas

que su padre a su madre le había dado.

Hay gente que nace en sábanas de seda

y otros, qué quieres, nacen para ser trapos.


Ni siquiera logró, maldita sea,

ese ataúd forradito de raso.

Su cuerpo se quedó en el Anatómico

para estudio de la ciencia, muchacho.


Hay gente que nace en sábanas de seda

y otros, qué quieres, nacen para ser trapos.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Dosis de energía.

Hoy, también, tengo un día de mierda. Iba a escribir un post sobre mi angustia existencial, sobre cómo, por culpa directa del gobierno e indirecta de mucha gente, seguramente no pueda ser profesora de Filosofía. Sobre cómo ahora mismo no sé qué hacer con mi vida. Y sobre que, menos mal que soy sensata, porque si no...

Pero no voy a hacerlo. No, porque voy a acabar llorando, y ya lloro bastante. Y no, porque esto, cómo me siento ahora mismo, es una de esas cosas que siento que no hay palabras que puedan comunicar.Así que, ¡cambio en el guión! Hoy, post musical. Con canciones de esas que sirven para alegrarle a uno el día. Que además puede ser de utilidad pública, visto que mañana es domingo y pasado mañana, lunes (como todas las semanas, por otra parte). Allá vamos.

- Girl on fire - Alicia Keys. Para sacar toda esa fuerza que tenemos dentro.


- Hand in my pocket - Alanis Morisette. Porque en las adversidades también se puede ser feliz, o al menos, estar contento (jodido, pero contento). (Gracias a @HellenLaSombra por regalármela)


- These boots are made for walking - Nancy Sinatra. A veces apetece dar un portazo, o una patada, a algo o a alguien. Bueno, nunca es  tarde para hacerlo. Todo llega.


- Tú Mismo - Warcry. "Nada hay bajo el sol que no tenga solución: nunca una noche venció a un amanecer."


- Resistiré - LMDC (versión del Dúo Dinámico). No nos queda otra que resistir.


- Cell Block Tango & All That Jazz, del musical Chicago.  No puedo parar quieta cuando las oigo.



- No queda sino batirnos - Mägo de Oz. Si hay que salir a leches con la vida, pues se sale.


- I'm a believer - The monkees. Buenrollera a tope.


- For the longest time - Billy Joel. ¡Hay que vivir el momento!


- Seven Drunken Nights - The Dubliners. ¿Algo mejor que canciones irlandesas de borrachos para que a uno se le contagie la alegría?


- Twist and shout - The Beatles.



- Born this way - Lady Gaga. Me encanta la letra del estribillo. Es casi un mantra personal xD



Y por último, que me eternizo.

- Uprising - Muse. "They will not control us, we will be victorious".




Caben más, claro, pero tampoco es cuestión de estarse aquí una vida entera poniendo canciones. Sin embargo, si se os ocurre alguna, se agradecen aportaciones en los comentarios. Hay días en los que una necesita mucho de esto para ir tirando. 

Ale, ¡ahí queda eso! :) Pasad un buen finde.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Libro: El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad.


Este es un libro que tengo pendiente desde hace mucho tiempo. Desde...tercero o cuarto de carrera, más o menos. Recuerdo que en una de las asignaturas más interesantes que he tenido -trataba sobre la guerra- el profesor lo mencionó, también con relación a una versión cinematográfica, Apocalypse Now.Pues bien, Jack me regaló hace poco esta novela, ¡el empujón que me faltaba!

¿De qué va el libro?

Marlow cuenta a otros marineros una experiencia que vivió hace tiempo, cuando fue contratado por una compañía dedicada al comercio de marfil para conducir un vapor por el río Congo. Esta travesía le llevará hasta Kurtz, un personaje que, a lo largo de la historia, se perfila notable y enigmático y por el que Marlow acabará sintiendo cada vez más curiosidad.

Hablando del libro...

No he visto Apocalypse Now, pero he oído hablar de ella. Y he visto el capítulo de los Simpsons que está basado en esa película (lo cual es una fuente indiscutible de sabiduría y cultura). Así que atribuyo mis impresiones acerca del libro a los prejuicios que tengo sobre la película. Me explico. Me han hablado de la película como muy dura y violenta, quizá por eso esperaba un libro duro y violento. De hecho, algo de eso es lo que recuerdo de la exposición de aquel profesor que lo recomendaba. Y en ese sentido, no he encontrado lo que esperaba.

El libro es duro y violento, sí. Lo que narra lo es. Pero no es explícito, o no demasiado. No, desde luego, si lo comparamos con las cosas a las que estamos acostumbrados hoy en día. El libro es duro más por lo que no dice que por lo que sí: el componente psicológico, la angustia e intranquilidad que transmite la narración de Marlow, aunque ya ha pasado tiempo desde que ocurrió lo que cuenta, y la incertidumbre de qué es lo que realmente vivió e hizo Kurtz, de qué hay detrás de ese horror que clamaba en sus últimos momentos. La manera en que se narra la locura que puede sobrevenir a los hombres que van en expedición por aquella tierra no deja de ser inquietante. También el comportamiento de los blancos con los nativos, que se narra como si fuese algo normal y corriente, es ... duro. Pero es solo que no es tan explícito como yo pensaba.

Después de todo me queda la sensación de que me he perdido algo al acabar el libro, de que no lo he entendido del todo. Aunque me ha llegado un mensaje bastante claro: los seres humanos no siempre sabemos de qué atrocidades somos capaces, pero algunos podríamos ponernos a averiguarlo de bastante buen grado.

Os dejo un trocito...


La que estaba loca era su alma. La soledad en la selva lo había llevado a mirar su interior, y juro que eso lo enloqueció.


En definitiva, este libro...

3.5/5

Aunque no es lo que esperaba -y esos prejuicios me han deslucido un poco la lectura-, creo que es un gran relato que merece ser leído con calma y que, de alguna manera, te toca, te provoca inquietud. Como si, sin decirlo, te estuviese revelando algo que sabes, aunque no te des cuenta.

Ahora comenzaré El forastero misterioso de Mark Twain. ¡A ver qué tal!

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Día Mundial de la Filosofía 2013: El amor.

 El Día Mundial de la Filosofía se celebra el tercer jueves de noviembre cada año. Este año toca el día 21 de noviembre, es decir, mañana. Pero por si mañana no tengo tiempo, ahí va la entrada conmemorativa. :P

Quedaría un poco ñoño decir que la filosofía es amor, pero lo es. Lo es etimológicamente: filosofía puede traducirse como "amor a la sabiduría". Y es una disciplina que, en mi experiencia, requiere grandes dosis de amor y de pasión y que, si te seduce, no abandonas nunca. Es un amor para toda la vida. Si no fuese así, ¿cómo se explica mi locura?

Pero no es de eso de lo que quiero hablar hoy. Hoy os voy a hablar de una de esas anécdotas que toda pareja enamorada tiene. Me refiero, con pareja, a la que hacemos la filosofía y yo, en este caso.

Fue en primero de carrera. Estaba cursando la asignatura Historia de la Filosofía Antigua con uno de los mejores profesores que he tenido en mi vida. Una parte de la asignatura consistía en un ensayo. Llamadme estúpida, pero yo no sabía, ni remotamente, qué tenía que hacer. ¿Un ensayo? A mí eso me sonaba a teatro. En fin, no todos los problemas planteados por la filosofía -o por los estudios de Filosofía, en este caso- son irresolubles, así que acabé averiguando qué era un ensayo, y me vino bien, porque desde ese momento en adelante haría unos cuantos.

Lo curioso del ensayo era el tema: el amor. No creía yo que fuésemos a pensar en el amor en la carrera. Pero me equivocaba. Más concretamente, teníamos que hacer un ensayo sobre el amor en Platón a partir de sus diálogos El banquete y Fedro. Y me enamoré. 

No os imagináis lo placentera que fue para mí aquella lectura o la redacción de aquel ensayo. Encontré en los diálogos de Platón concepciones del amor distintas y maravillosas y palabras que me pusieron los pelos de punta, a pesar de los siglos de distancia. Supe que estaba ante algo grande si, después de tanto, tantísimo tiempo de haber sido escrito, conseguía tocarme de aquella manera. O a lo mejor es que soy idiota

Quizá sean las dos cosas, porque no renuncio a la idea de que la filosofía es algo muy grande. La que se ha hecho, porque me ha pasado infinidad de veces que se me han puesto los pelos de punta o me ha dado la vuelta el corazón leyendo algún texto. Y eso me ha ocurrido porque lo que dicen sigue importando. Y la que queda por hacer, porque los problemas y retos a los que nos hemos de enfrentar no van a resolverse solos, eso está claro, y sin reflexión, desde luego, no van a resolverse bien.

Así que, en nombre de ese amor que profeso a mi manera -y cada amante de la filosofía lo profesará a la suya-, voy a cometer un crimen: voy a dejar aquí algunos fragmentos de estos dos diálogos que me pusieron los pelos de punta. Y es un crimen porque merecen ser leídos enteros, pero, ¿quién sabe? A lo mejor después de esto alguien se anima... 

El amor nos hace héroes.

Así, pues, están de acuerdo en que el Amor es el más antiguo de los dioses todos. también es de todos ellos el que hace más bien a los  hombres; porque no conozco mayor ventaja para un joven, que tener un amante virtuoso; ni para un amante, que el amar un objeto virtuoso. Nacimiento, honores, riqueza, nada puede como el Amor inspirar al hombre lo que necesita para vivir honradamente; quiero decir, la vergüenza del mal y la emulación del bien. Sin estas dos cosas es imposible que un particular o un Estado haga nunca nada bello ni grande. Me atrevo a decir que si un hombre, que ama, hubiese cometido una mala acción o sufrido un ultraje sin rechazarlo, más vergüenza le causaría presentarse ante la persona que ama, que ante su padre, su pariente, o ante cualquiera otro. Vemos que lo mismo sucede con el que es amado, porque nunca se presenta tan confundido como cuando su amante le coge en alguna falta. De manera que si, por una especie de encantamiento, un Estado o un ejército pudieran componerse de amantes y de amados, no habría pueblo que llevase más allá el horror al vicio y la emulación por la virtud. Hombres unidos de este modo, aunque en corto número, podrían en cierta manera vencer al mundo entero; porque, si hay alguno de quien un amante no querría ser visto en el acto de desertar de las filas o arrojar las armas, es la persona que ama; y preferiría morir mil veces antes que abandonar a la persona amada viéndola en peligro y sin prestarla socorro; porque no hay hombre tan cobarde a quien el Amor no inspire el mayor valor y no le haga semejante a un héroe. (Banquete, 178 B - 179 B)

Por qué amamos a quien amamos.

En otro tiempo la naturaleza humana era muy diferente de lo que es hoy. Primero había tres clases de hombres: los dos sexos que hoy existen, y uno tercero compuesto de estos dos, el cual ha desaparecido conservándose sólo el nombre. Este animal formaba una especie particular, y se llamaba andrógino, porque reunía el sexo masculino y el femenino; pero ya no existe y su nombre está en descrédito.[...] Los cuerpos eran robustos y vigorosos y de corazón animoso, y por esto concibieron la atrevida idea de escalar el cielo, y combatir con los dioses, como dice Homero de Efialtes y de Oto. Júpiter examinó con los dioses el partido que debía tomarse. El negocio no carecía de dificultad; los dioses no querían anonadar a los hombres, como en otro tiempo a los gigantes, fulminando contra ellos sus rayos, porque entonces desaparecerían el culto y los sacrificios que los hombres les ofrecían; pero, por otra parte, no podían sufrir semejante insolencia. En fin, después de largas reflexiones, Júpiter se expresó en estos términos: Creo haber encontrado un medio de conservar los hombres y hacerlos más circunspectos, y consiste en disminuir sus fuerzas. Los separaré en dos; así se harán débiles y tendremos otra ventaja, que será la de aumentar el número de los que nos sirvan; marcharán rectos sosteniéndose en dos piernas sólo, y si después de este castigo conservan su impía audacia y no quieren permanecer en reposo, los dividiré de nuevo, y se verán precisados a marchar sobre un solo pié, como los que bailan sobre odres en la fiesta de Caco.

[...] Hecha esta división, cada mitad hacia esfuerzos para encontrar la otra mitad de que había sido separada; y cuando se encontraban ambas, se abrazaban y se unían, llevadas del deseo de entrar en su antigua unidad, con un ardor tal, que abrazadas perecían de hambre e inacción, no queriendo hacer nada la una sin la otra. [...] De aquí procede el amor que tenemos naturalmente los unos a los otros; el nos recuerda nuestra naturaleza primitiva y hace esfuerzos para reunir las dos mitades y para restablecernos en nuestra antigua perfección. Cada uno de nosotros no es más que una mitad de hombre, que ha sido separada de su todo, como se divide una hoja en dos. Estas mitades buscan siempre sus mitades. (Banquete, fragmentos entre 189b - 191d)
 Después de esto se explica que algunos de estos seres estaban compuestos de dos mujeres, otros de dos hombres, y otros de un hombre y una mujer. Así se explican la homosexualidad y la heterosexualidad.

Por cierto, el grupo Avalanch tiene una canción sobre este mito...


 (Espero que se me perdone lo de poner la canción en su versión acústica :P)

(Texto de El Banquete extraído de aquí)

El amor nos da alas.



“Recibiendo, pues, este chorreo de belleza por los ojos, [el alma] se calienta con un calor que empapa, por así decirlo, la naturaleza del ala, y, al caldearse, se ablandan las semillas de la germinación que, cerradas por la aridez, les impedía florecer; y, además, si el alimento afluye, se esponja el tallo del ala y echa a nacer desde la raíz, por dentro de la sustancia misma del alma, que antes, por cierto, estuvo toda alada. Anda, pues, en plena ebullición y burbujeo, y como con esa sensación que tienen los que están echando los dientes cuando ya van a romper, ese picor y escozor de las encías, así le pasa al alma del que empieza a echar las plumas. Bullen, escuecen, cosquillean las nacientes alas; y si pone los ojos en la belleza del muchacho y recibe de allí partículas que vienen fluyendo – que por eso se llaman ‘río de deseos’ -, se empapa y calienta y se le acaban las penas y se llena de gozo.” (Fedro, 251 b- 251d)



Ains. 


En fin, ahí queda mi aportación con motivo del Día Mundial de la Filosofía, aunque ya sabéis que yo tengo una deformación profesional que no se la salta un gitano :P Espero que sirva para acercar, aunque sea un poquito, la filosofía a la gente que lee este blog :)


Yo, por mi parte, lo voy a celebrar, además de estudiando, releyendo la respuesta de Kant a la pregunta ¿Qué es la Ilustración?. Por si a alguien le interesa, en este blog está el texto comentado y explicado a fondo por un profesor de filosofía :)

martes, 19 de noviembre de 2013

Juguetes para niñas.

¿Tenéis primas pequeñas? ¿Hijas? ¿Sobrinas? ¿Ahijadas?

¿Sabéis qué vais a regalarles estas navidades o para su próximo cumpleaños?

No importa lo que hayáis respondido -xD- porque el tema de este post es muy interesante. No por lo que vaya a decir yo, claro, sino por lo que han dicho otros.

¿Le habéis echado un ojo alguna vez a un catálogo de juguetes? Ya empiezan a llegar, Christmas is coming. No sé si os habréis dado cuenta, pero la parte para bebés es más o menos neutra, pero enseguida encontramos, perfectamente diferenciadas, las páginas de juguetes para niños y las páginas de juguetes para niñas. Normalmente, lo primero que se ve es el color: azul para los niños, rosa para las niñas. En las páginas para niños hay camiones y coches, juegos de construcción, sets de herramientas, ... En las de niñas muñecas, cocinitas, juegos de peinado y maquillaje, ... Al final suele haber otra sección neutra con puzzles y juegos de mesa.

Así que, si los padres quieren comprarle un juguete a la niña, lo lógico es que vayan a las páginas rosas. O al pasillo rosa, si ya están en la tienda. Y si la niña puede pedir, no os preocupéis, que los anuncios ya se encargan de que ella capte qué juguetes son para niñas y cuáles para niños. 

Hoy he visto un anuncio diferente. 


Anuncia un juguete que lo que pretende es dar a las niñas más opciones que los disfraces de princesa y las muñecas y que, en un nivel más profundo, quiere conseguir que las niñas de hoy encajen entre lxs ingenierxs del mañana. La historia tras el juguete la cuenta su creadora aquí:


Solo está en inglés, pero tiene subtítulos en inglés, para leer por si no se pilla algo al vuelo :) La chica cuenta, básicamente, que ella nunca pensó en hacer ingeniería, que pensaba que era una cosa de chicos. Pero una profesora de secundaria se lo sugirió, probó, y finalmente se graduó en ingeniería, a pesar de que tuvo muchas dificultades. Siente constantemente que no encaja, pero para que nuestras niñas encajen, y sean lo que quieran ser, puso sus habilidades en juego para crear un juguete. La idea era combinar un juego de construcción con el componente verbal de una historia, pues observó que los libros atraían a las niñas. Ni los ingenieros ni las empresas del juguete la apoyaron, porque eso no vendía. Pero hizo un crowfunding y....¡sorpresa! Llegó a su objetivo en 4 días y hoy su juguete se vende maravillosamente.  Os recomiendo la charla porque es estupenda.  

Al final Debbie Sterling -que así se llama esta chica- cuenta que una madre le escribió un email, contándole que, mientras su hija y ella jugaban con su juguete, la niña le dijo:

- Mamá, ¿soy una ingeniera?

A lo que la madre contestó:

- Sí cariño, puedes ser lo que tú quieras.

Confieso que en ese punto me he emocionado.

He tenido conocimiento de este juguete porque una amiga ha puesto el anuncio en Facebook. Ella es, justamente, ingeniera. Y comentando, ha dicho que ella de pequeña quería mecanos y juegos de construcción, cualquier cosa menos muñecas. Y también ha dicho que sus padres tuvieron que "pelearse" con la gente para que no le regalasen muñecas, ¡bien por ellos! Y he pensado hasta qué punto pueden ser importantes los juguetes que recibimos. 

Yo solía recibir libros. También muñecas. Pero ya os he contado a qué jugaba yo con las muñecas: las ponía en sillas frente a una pizarra pequeñita y les daba clase. ¿Qué cosas, verdad? 

En el caso de Jack, por ejemplo, aunque tenía muñecos de acción y demás, siempre me dice que la manera más fácil de entretenerlo era darle una hoja de papel. También recibía tebeos de regalo. ¿Le influyó para estudiar lo que estudió? Supongo que sí. ¿Te influyó, Jack? 

No digo que sea una relación causa-efecto. Desde luego que no. Pero puede influir. Así que cuando vayáis a hacer un regalo a un niño o a una niña, pensad que no es solo un juguete, también un mensaje. Yo lo voy a tener presente.

Bonus:

Algunos vídeos de niñas jugando con el juguete y de sus inventos. 






¿Me contáis qué os regalaban a vosotrxs y si ha influido en lo que habéis estudiado o en cómo sois hoy?

lunes, 18 de noviembre de 2013

Libro: Ha vuelto, de Timur Vermes


Desde que vi este libro en una librería, mientras paseaba (sí, me gusta pasear por las librerías XD) he tenido ganas de leerlo. Es una de las novedades de este otoño, y suele estar situado en lugares privilegiados en las tiendas. Además, la portada llama bastante la razón. Y cuando lees la contraportada, pues es inevitable -creo- que te entre curiosidad.

¿De qué va el libro?

Hitler se despierta en un descampado en medio de Berlín en el año 2011 -creo-, vestido con su uniforme militar y bastante desconcertado con lo que se encuentra. Azares de la vida le llevan a convertirse en cómico de televisión, y en uno bastante celebrado, además. Y de ahí, ¿quién sabe a dónde?

Hablando del libro...

Bueno, el planteamiento la verdad es que es bastante llamativo: esperaba grandes cosas de este libro. Quizá por eso me he quedado un poco decepcionada con él. 

Me contaron que el libro está muy centrado en el contexto sociopolítico y cultural de Alemania. Las menciones a medios de comunicación o personalidades políticas son constantes, así como a personajes históricos, algunos de los cuales nos pueden sonar (Goebbels, Speer, ...) pero otros... Pues no. También se nombran comercios y demás, de los cuales podemos conocer algunos (MediaMarkt, Schlecker,...) pero no otros. En ocasiones, como la de los comercios, pues no es demasiado importante entender a qué se refiere, pero en otras, como las de los políticos y demás, sí, porque si no, pues no se pilla la broma. Puede ser un poco fastidioso estar consultando notas y demás. 

Y luego está el tema del ritmo. No sé, a mí, hasta la mitad del libro aproximadamente, me ha parecido muy lento y estático, como que no pasaba nada interesante, no sé. Estuve tentada de abandonarlo, pero me cuesta mucho dejar los libros, así que seguí. Y bueno, a partir de la mitad se me ha hecho un poco más ameno, no sé si es cosa mía o del libro. Todo eso, para luego llegar a un final un poco decepcionante (por abrupto, principalmente) que, eso sí, me ha dejado un poco asustadilla. Más que nada, porque lo veo hasta factible.

Se supone que es un libro humorístico, y bueno, tiene sus puntos. También, además, tiene momentos en los que te hace pensar: reflexiones sobre la democracia, por ejemplo. Ya digo, hay momentos bastante buenos (tengo bastantes marcados en el libro), pero creo que no mantiene un buen tono a lo largo de toda la lectura, está un poco descompensado, lo que ha hecho que, a ratos, me haya aburrido como una ostra.

Os dejo un trocito...

Recuerdo aún claramente mi entusiasmo al ver enseguida en la parte superior de la carta una impecable cruz gamada sobre campo blanco. No había contado con reacciones positivas tan pronto. Fuera de eso, de entrada nada llamaba la atención.

Desplegué la carta. Con letras torpes, gruesas y negras, ponía:

"¡Termina de una vez con esa vasura, mal dito zerdo judío!"

Hacía mucho tiempo que no me reía tanto.

¡¡¡Hitler también es un talibán ortográfico!!! xD

Para concluir, este libro...
2.5/5

Ahora empezaré con El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, que lo tengo pendiente desde hace años :) Fue un regalo de Jack para nuestro aniversario ^^. ¡Como me conoce! :P

domingo, 17 de noviembre de 2013

Dame hueco... o no.

Hace tiempo, en relación al tema del espionaje de Estados Unidos, los de El Intermedio hicieron un curioso experimento: mandaron a un humorista/reportero a entrevistar gente a la calle sobre el tema y, mientras respondían, les iba "comiendo" el espacio vital, hasta ponérseles prácticamente encima.

Me puse muy, muy nerviosa. Soy una persona a la que no le gusta que la gente se le acerque mucho, o la toque mientras habla, no lo soporto. 

Pero, como en todo, hay tiempos de arrepentimiento. Yo últimamente vivo una época de arrepentimiento constante. Yo, que siempre he sido un poco distante en estas cosas, ahora... Ahora me muero por un abrazo, por una caricia, por un beso, por unas palmadas de ánimo en la espalda. Y claro, no por gestos simplemente. Por gestos con significado más bien. Los necesito más que el aire, más que el agua. Porque me muero de miedo, ¿sabéis? Y necesito de esos gestos que, sin decir nada, te convencen de que todo va a salir bien o de que, al menos, no vas a estar sola si las cosas van mal.




En fin, que no me hagáis mucho caso, que estoy teniendo un domingo de mierda. Para rematarlo, además, Windows ha decidido que, sin razón aparente, mientras me duchaba, con el ordenador en reposo, pues sería conveniente mostrarme un pantallazo azul. Por redondear el día, más que nada. Eso por no hablar de la calentura que tengo en la nariz. En fin... Mañana será otro día...

sábado, 16 de noviembre de 2013

Nunca es tarde...

En el barrio donde me alojo cuando voy de visita a Valencia hay un par de esas discotecas cuyo público mayoritario son señoras y señores de cierta edad, ya me entendéis. Pasar por la puerta es toda una experiencia. Y es, además, una experiencia que vivo bastante a menudo cuando voy allí, porque una de ellas está de camino a la casa que ocupo. Desde luego, hay de todo, pero es imposible pasar por alto ciertos estilismos: se quedan grabados en la retina. No sé cómo seré yo cuando me haga mayor, pero espero darme cuenta de ello y, sobre todo, espero no intentar parecer 30 años más joven. Básicamente, porque lo que suele conseguirse es parecer 10 más vieja. También es difícil pasar por alto ciertos comportamientos de cortejo e intento de apareamiento de los machos de la manada. En fin, que es muy interesante, sociológicamente hablando. Vamos a dejarlo así. Pero, como ya he dicho, hay de todo. Hay señoras y caballeros a los que, simplemente, les gusta bailar, y acuden a esta discoteca porque ponen la música que a ellos les gusta y quieren pasar un buen rato, sin más.



Veréis, en uno de nuestros paseos, cruzábamos por delante de la puerta de uno de estos locales. De él salió una señora que andaría por los 65 - 70 años, supongo. Yo siempre he sido muy mala para esto de estimar la edad de la gente. La señora no parecía una loba, a lo Shakira, sino que iba vestida bien, normal. Guapa, pero sin escotes vertiginosos, minifaldas, tacones de alturas infinitas y cosas así, que son las que se ven por allí con bastante frecuencia. Cualquiera diría que aquella señora no tenía nada que esconder: estaba disfrutando de un buen rato, bailando tranquilamente en una discoteca. Pero entonces descolgó el móvil que llevaba en la mano y pasó lo siguiente:

- No, aún no -dijo la señora.

Pausa, mientras alguien hablaba al otro lado del teléfono. Y entonces, la señora añadió:

- No, es que están acabando de secarme el pelo...

 
 
 
Es bueno saber que nunca es uno suficiente mayor para seguir teniendo secretos...



viernes, 15 de noviembre de 2013

Recortes en amabilidad y buenos modales.

Si este post lo hubiese escrito Mibicicleta (no tienes nombre O_o xD) se titularía algo así como: "Enemigos del ciclista novato: los conductores subnormales". Bueno, a lo mejor lo de subnormales no lo ponía, pero a mí no se me ocurre una manera mejor de describirlos: se trata de ese tipo de conductor que, haga lo que haga, y aunque sepa que lo está haciendo mal y se está pasando las normas por el arco del triunfo, se pone chulo cuando se lo dicen. Pero que muy chulo. Querida "mibicicleta", este post va por ti, porque me acordé mucho mientras presenciaba este despropósito.

Íbamos Jack y yo paseando por la acera, tan tranquilamente. Ni siquiera reparamos en que en esa calle había carril bici, porque no estaba sobre la acera -como está en ciertas partes de la ciudad-, sino que estaba marcado en la calzada. Pero bien marcado: con su línea contínua y su bici dibujada, la mar de majo.  Pues bien, como decía, no habíamos reparado en él, hasta que oímos, algo por detrás de nosotros, a un señor gritando con muy malas pulgas.

- ¡¡¡¡QUÉ HACES HACIÉNDOLE FOTOS A MI COCHE!!! ¡¡¡¿QUIÉN TE MANDA HACERLE FOTOS A MI COCHE?!!! ¿EHH? ¿EHHH?

Jack y yo nos damos la vuelta y vemos a un chico montado en una bici plegable, con el móvil en la mano. Estaba fotografiando un coche bastante grande aparcado encima del carril bici sin miramientos. 

El señor no era un jovencito, precisamente, y venía acompañado de otro caballero, tampoco jovencito. Pues ambos se pusieron como bestias con el chico. Este, sin levantar el tono de voz, les dijo que estaba haciendo una foto porque no se podía aparcar ahí. Que si no estaba conforme, llamaban a la policía.

- ¡¡¡QUÉ POLICÍA NI QUE NADA!!! ¡¡¡QUE NO LE ECHAS FOTOS A MI COCHE!!!

A lo que el otro señor añadió:

- ¡¡¡TE VAN A TOCAR LA CARITA UN DÍA EHHH!!! Y TE VAS A IR A CASA CONTENTO Y CALIENTE. ESO ES LO QUE TE VA A PASAR.

A todo esto, yo tenía el bolso abierto para sacar el móvil y llamar a la policía y no teníamos pensado irnos hasta que aquello no se solucionara: parecía, de verdad, que el par de dos iban a zurrar al chaval. 

Finalmente no pasó nada. El señor se subió a su flamante coche, el chico le hizo la foto, y el otro señor se fue, murmurando, por la calle. Nosotros nos fuimos, flipando. 

Y yo me pregunto...¿en serio? ¿Además de aparcar donde te sale del real nabo vas de chulo por la vida? Que la escena habría sido diferente si el señor hubiese salido disculpándose y diciendo que enseguida aparcaba el coche. Todos sabemos cómo son las ciudades. A lo mejor había parado para hacer algo urgente y rápido. Aunque, conste, el coche no estaba parado, estaba estacionado. Mal estacionado, pero estacionado. En cualquier caso, aunque no lo hubiese hecho bien, una ración de buenos modales habría cambiado mucho la situación, ¿no creéis?

Me pregunto también qué problema tienen los muchos conductores con los ciclistas -y a veces muchos peatones también-, que o bien les obstaculizan el paso o bien les ignoran como perdonándoles la vida. 

Y me pregunto, por último, si tan cara se vende la amabilidad y los buenos modales últimamente. Que a lo mejor la gente, con esto de la crisis, no se los puede permitir. O a lo mejor es que, directamente, los han recortado. Porque lo que no creo es que hayamos sido amables y educados, ni que hayamos tenido un buen comportamiento cívico, por encima de nuestras posibilidades.


jueves, 14 de noviembre de 2013

Es una chica excelente

Se acabó vuestro descanso, queridxs: he vuelto.

Aunque debería estar con las pilas cargadas a tope yo siento más bien todo lo contrario. No es que no haya estado bien pasar unos días con Jack, alejarme del pueblo y eso. Es que ciertos fantasmas te persiguen allá donde vayas. Pero bueno, mejor con él y con los fantasmas que con los fantasmas a solas.

Una de las citas obligatorias cuando paso por Valencia son mis amigas. Las echo de menos más de lo que mi manera de ser me permite expresar. Además, la última vez una de ellas estaba enferma y no pudo venir y otra, de viaje. Tenía ganas de verlas. Y fue genial hacerlo. Sin embargo, esa cita fue uno de los momentos amargos de mi viaje. 

No es porque sean amigas mías, pero son mujeres muy válidas, en serio. Pero eso no les quita ni un poco de la angustia y la desesperación que tenemos los demás. Cada uno lo vive a su manera, claro. 

T., que está a punto de acabar el máster de profesora no sabe qué va a pasar con su vida después. Aunque siempre está sonriente, siempre, y aunque probablemente los nervios por la defensa del Trabajo de Fin de Máster le impedían mirar más lejos, sé que está angustiada. Lo noté.

A., una mujer inteligentísima, sigue buscando empleo. Su carrera y dos másteres, su alto nivel de inglés, de valenciano, sus otros estudios y actividades, de momento, no le han ayudado. Sigue teniendo que aguantar que, desde su propia casa, la miren con condescendencia y le reprochen para qué tantos estudios. Mientras tanto se ha declarado en rebeldía contra los informativos.  Porque nos llenan de miedo, dice, y el miedo es el arma de control más poderosa. 

E. nunca ha sido demasiado estudiosa, metódica, repelente como yo, pero persevera. Le quedan unos créditos de libre elección para acabar la carrera. ¿Y después? Algún máster y bastante inglés para poderse ir, con los diplomas bajo el brazo, a República Dominicana, donde tiene familia. A probar suerte porque lo que es aquí no es que no se pueda probarla, es que ni se la huele a lo lejos.

R. se ha puesto a estudiar unas oposiciones de administrativo. En febrero es el examen y ella está ansiosa: no llega. Está enfadada con el mundo, con las leyes, con las normativas y con todo en general. Y supongo que tiene motivos. Muchos motivos. Máxime cuando nos enteramos de que cierto individuo que aprobó cierta asignatura presentando como un trabajo propio los apuntes de R. y que pasó por la carrera de aquella manera está metiendo la nariz y parte del cuerpo en algún departamento universitario, solucionándose la vida poco a poco. 

Y nosotras, la que más y la que menos, ahogándonos en la desesperanza. ¿Envidia? Puede. ¿Rabia? Mucha.

Mientras estaba fuera llegó a mi casa una carta. Decía que Bettie es una chica excelente, al menos académicamente hablando. Se supone que me concedían un premio por mi rendimiento académico, excelente, o eso dicen, en el máster. Deberían llamarlo reconocimiento académico, o al menos eso dice Jack, porque un premio en el que no te dan nada, aparte del papelito en el que te lo comunican, pues como que no tiene mucha gracia, no tiene mucho de premio. Se habría agradecido un pin, o algo. Uno en el que ponga: "Soy una chica excelente". A ver si así el mundo se va enterando y se me acaba esta racha.


martes, 12 de noviembre de 2013

Six, six, six...

...¡¡¡The number of the Beast!!!

Que no, que es broma. 

Seis. ¿Seis qué? Seis años. Seis años al lado de mi Jack. Caben aquí todos los clichés: y parece que fue ayer, el tiempo pasa volando, etcétera, etcétera. Pero lo cierto es que es verdad.

Este año es un poco distinto. No tenemos que hacer algo especial en un día más juntos, porque estar juntos ya hace el día especial de verdad. Cosas de la distancia. 

Así que a estas horas estaré con él y lejos de un ordenador, eso casi seguro. Pero aún así no puedo dejar pasar esta fecha señalada.

La verdad es que en lo que se refiere a estas cosas me siento muy torpe. Pero, como nos enseñan en American History X, si alguien lo ha dicho mejor que tú, róbaselo. Y hay alguien que dice muy bien lo que yo quiero decir hoy.

Escúchalo con atención, amor.


¿Me hacéis un regalo de aniversario? Tranquilxs: solo os pido que seáis muy felices hoy :)

jueves, 7 de noviembre de 2013

Si es que te vas a casar...

Ya os he comentado en otras ocasiones de que soy una friki del folclore, en general, pero, en particular, del folclore castellano. ¿Qué le vamos a hacer? La tierra tira...

En unas horas se casa una gran amiga mía y no voy a estar cerca. Así son las cosas. Si fuesen de otra manera, me habría cogido un avión, me habría plantado un vestido y unos tacones, y bueno, habría ido. Habría sido una ocasión maravillosa para des-virtualizarnos.

Lo dicho, se casa. Y yo, como friki del folclore, me decidí a mandarle una ronda de casamiento. Maravillas del Interné, majas. 

Resulta que una costumbre -ya casi perdida, supongo- era mandar una última ronda de mozos a la novia en la víspera de su boda, ya que, una vez casada, no podría ser rondada o cortejada.  Y era algo tal que así:

 Ronda de casamiento - Nuevo Mester de Juglaría


También hay canciones para celebrar las bodas, claro. Una de ellas es el Canto al Honor, que se canta -y se baila- a los recién casados.

 Aquí tenéis la canción, con letra, interpretada por el Nuevo Mester de Juglaría:


Y aquí, cómo un grupo mozas del grupo de danzas Nuevas Raíces les bailan el Canto al Honor a unos recién casados, en Tordesillas.


Y también está La Gala, para celebrar un buen casamiento... (a partir del minuto 1.45)


Hasta aquí el breve, brevísimo recorrido, por el folclore castellano relacionado con las bodas. Espero que lo hayáis disfrutado.


Por último, querida amiga, espero que te haya gustado tu ronda :) No tengo más buenos deseos que hacerte, que haceros, nada que añadir: solo que la felicidad que habéis gozado hasta ahora siga ahí, cosa que estoy segura que ocurrirá. El amor es una flor rara y delicada, pero me consta que ambos sois muy buenos jardineros. :)




PD informativa: Voy a estar unos días fuera. Hay una entrada programada, pero supongo que no sabréis de mí hasta que vuelva :) ¡No me echéis mucho de menos!

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Sensatez

Soy una persona sensata. Suelo saber cuando hablar y cuando callar. Cuando hablo, normalmente, sé qué decir y qué omitir, y cuando callo, normalmente, hago valer mis silencios. Tengo, además, una conciencia sobredimensionada que me impide, la mayor parte de las veces, hacer locuras. Diríase que, para mi edad, soy prudente, y me dirijo por la vida de una manera más o menos equilibrada.



Pero detesto mi sensatez. Me gustaría volverme loca, perder los papeles del todo, para no volver a encontrarlos. Me gustaría no haber aterrizado tanto en tierra firme y seguir flotando, como en otros momentos, sobre un mundo que imaginaría mejor de lo que en realidad es. 



Me gustaría emprender una huida, de las de antaño. Coger una mochila cargada de cosas inútiles y marcharme. Olvidarme de mis apuntes, del ordenador, el teléfono móvil, las cifras del paro, el desahucio, la ansiedad y la tristeza. Marcharme contigo. Y viajar sin destino, quizá hacia un país cálido, para que no importe dormir a cielo raso, y, si se tercia, hacer el amor bajo las estrellas. 



¡Ojalá enloqueciese! Aunque, probablemente, y conociéndome, enloquecería de sensatez. 



La huida - Ismael Serrano



Runaway - The Corrs


martes, 5 de noviembre de 2013

Libro: Nubes de kétchup, de Annabel Pitcher


No sé si recordaréis la entusiasta reseña que hice de otra novela de esta autora, titulada Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea. Aprovecho para decir, de nuevo, que es un libro altamente recomendable. Pero mucho. ¡MUCHO MUCHO! Pues, como me gustó tanto, desde que me enteré de que la autora tenía otra novela supe que tendría que leerla tarde o temprano. Más temprano que tarde. Y aún así, me ha costado. Pero ya está, lo acabé anoche, ¡vamos con la reseña!

¿De qué va el libro? 

Zoe, aunque su nombre de verdad no es Zoe, tiene un terrible secreto: ha hecho algo horrible, horroroso, pero nadie se ha enterado. Todo el mundo la considera una víctima más. Sin embargo, su conciencia no la deja en paz y decide sacarlo todo fuera contándoselo a alguien que la pueda entender, que como ella esté marcado por la tragedia. Ese alguien es Stuart Harris, un preso que está en el corredor de la muerte, en una cárcel del estado de Texas. 

Hablando del libro...

Esta novela de Annabel Pitcher es algo diferente de la primera. Su temática no es tan profunda, tan dura como la de su primera novela. En este caso nos enfrentamos a una problemática típica de adolescentes. No de todos los adolescentes, pues hay un acontecimiento fuera de lo habitual, pero bueno, el enfoque, en líneas generales es ese. Además, la narración se construye por medio de las cartas que Zoe escribe a Stuart Harris. En ambos sentidos me ha recordado a otra novela muy buena, The perks of being a wallflower (Las ventajas de ser un marginado), que también está conformada por cartas sin respuesta, escritas por un adolescente que necesita contar sus problemas, sus miedos, sus experiencias. Aunque, si he de elegir, de los dos libros escojo, sin dudarlo, Las ventajas de ser un marginado.

Sí que está el estilo de la autora: ese modo de escribir, mezclando ternura, sin ser cursi, y humor, algo negro a veces, sin romper el clima, sin hacernos desconectar de la historia, está presente, igual que en Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea. Aunque, como ya he dicho, la historia no es tan intensa, ese estilo, que fue una de las cosas que me conquistó de su primer libro sigue ahí. Además, la lectura es muy, muy ligera, y la historia te engancha casi desde el primer momento. Más que nada por la curiosidad de qué fue lo que le pasó a Zoe, de cuánta responsabilidad tuvo en esa terrible acción que se atribuye...y de cómo acaba la historia de amor, que la hay, claro.

Puede ser que, si lo leéis, cuando lo hayáis acabado penséis: hay cosas que sobran. A mí me pasa. Quiero decir, la protagonista cuenta muchas anécdotas que realmente no se entiende del todo en qué medida son importantes para la historia principal, como que se enrolla demasiado. Pero bueno, es una cosa que no notas mientras lees, o al menos yo no lo he notado, pero al terminarlo sí que he tenido esa sensación de que en ocasiones se había metido relleno a la historia.

Una cosa que me habría gustado: al final del libro aparecen una carta de Zoe, que nunca envía, y una carta de otro personaje, que tampoco envía nunca. Pues ya puestos, me habría encantado que se incluyese una carta de Stuart Harris, aunque fuese una nota. No sé, por saber qué pensaba de toda la historia de Zoe: si le estaba agradecido por escribirle, si pensaba que era una petarda, no sé... :P ¡Ah! Y en mi mente construí un final alternativo. Eso no quiere decir que el del libro sea malo...solo que no es el que a mí me habría gustado, jaja :P

Os dejo un trocito...

... que es una muestra de ese toque de humor negro que os comentaba...

Querido señor S. Harris:

No tenga en cuenta la mancha roja de la esquina. Es mermelada, no sangre, aunque igual tampoco hace falta que le explique la diferencia. No era precisamente mermelada de su esposa lo que la policía le encontró a usted en el zapato.

En conclusión, esta novela...

4/5
A continuación empezaré Ha vuelto, de Timur Vermes. A ver qué tal. Yo tenía la idea de que era un libro gracioso, aunque no fuera para troncharse, tipo El abuelo que saltó por la ventana y se largó, pero he leído en un foro que hay que estar bastante al día de la realidad televisiva, cultural y social de Alemania para enterarte de los chistes. ¡Ver veremos!
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...