domingo, 30 de junio de 2013

Las becas.



Las becas son últimamente el tema de conversación  más popular en lo que a educación se refiere. En tertulias, informativos, foros, periódicos,... ¿Y sabéis qué me parece? Que esos tertulianos (o la mayor parte de ellos, al menos) que tanto hablan de las becas, de la excelencia, del trabajo del estudiante, y de muchas otras cosas, no sé si habrán tenido alguna beca en su vida, pero desde luego, me da la sensación de que no las han necesitado. Y no me refiero solo a los filoWert, sino también a los antiWert. He oído tanta sandez junta por ambas partes que no sabría por dónde empezar...

Pero, ¿sabéis qué? Que yo si he cobrado -y he necesitado- becas. Y he convivido con gente que ha cobrado y necesitado becas. Y con gente que las ha necesitado y no las ha cobrado. Y, también, con gente que las ha cobrado y no las ha usado de la mejor manera. Porque sí, de todo hay en la viña del señor. A lo mejor alguna alumna ha usado la beca para ponerse tetas, que no digo que no. Pero también hay unos cuantos políticos, de distintos partidos, metidos en líos bastante sucios, algún tesorero en la cárcel, y los políticos no dicen que son todos corruptos, sino que eso son excepciones. Y lo mismo algunos periodistas. Hay que ver... estas generalizaciones selectivas...



Así que, como de costumbre, yo voy a decir la mía también, con bastante conocimiento de causa, no solo como beneficiaria de becas, sino más aún, como ciudadana que ha estudiado gracias a las becas, que sin ellas no habría podido pasar del Bachillerato, tan crudo como eso.  Quiero aclarar que, en este post, me voy a referir a las becas que garantizan el acceso a la formación en distintos niveles, sobre todo, postobligatorios, aunque creo que la reflexión podría extenderse a los obligatorios. No me refiero, en cualquier caso, a becas premio, becas de investigación, becas de doctorado, en las que las plazas son más limitadas, los objetivos más específicos y en fin, parece razonable que se seleccione al mejor estudiante, académicamente hablando. 

Empecemos por el principio...¿Cuál es el objetivo de las becas? Posibilitar el acceso a la educación de aquellos que no pueden permitírselo económicamente. Por lo tanto, no son un premio al rendimiento académico: estos existen, pero son otra cosa. Y tampoco son, por esa razón, limosna o beneficencia. Son un recurso compensatorio, una manera de redistribuir la riqueza y de disminuir las desigualdades existentes. Para que lo entendáis, y aunque suene populista: son la manera de que la hija de un jornalero y un ama de casa, ambos sin ningún estudio y casi analfabetos, llegue a ser titulada universitaria. Es mi caso, y soy consciente de lo afortunada que he sido. Pero no por eso siento que he recibido limosna, de eso nada. 

Partiendo de ahí, ¿cuál es el criterio que debería tener más peso en la concesión de una beca? El económico. Punto y pelota.  Hoy he oído a Dolores Cospedal decir que los jóvenes tenemos que salir adelante trabajando, y dejando de lado eso de estar permanentemente subvencionados


Y le he gritado a la tele: "Señoooora, que mis becas de cada año han sido, con toda seguridad, bastante menos de lo que gana  usted al mes. ¿De qué me habla? Es muy fácil hablar de ganarse la vida desde su postura, pero yo, que no tengo un chavo, ¿cómo lo hago? ¿Trabajo un año y estudio otro? Eso si encuentro trabajo...¡Baja de la nube, petarda!". En fin, que les parece muy mal que se subvencione a los jóvenes de este país para formarse, pero lo de adjudicar contratos a dedo, o recibir "donaciones", y demás, no les perturba lo más mínimo. Lo digo y lo repito: si no hubiese mantenido mi beca, no habría podido estudiar. Mis padres no habrían podido ayudarme. Y no porque prefieran gastar el dinero en otra cosa, como dijo Wert. Habría sido, para mí, materialmente imposible estudiar.

Pero ahora, el debate se desvía y desvirtúa, y se intenta convertir las becas en premios al rendimiento mínimo, o algo así, dejando de lado lo que son esencialmente. Si no se saca un 6.5, no hay beca de alojamiento, transporte, y demás. Si sacas un 5.5 te pagamos la matrícula.  Claro. Muy justo todo. Eso a un habitante de una gran ciudad le puede servir, pero a mí no me habría servido. Se me ocurre una palabra clara: DISCRIMINACIÓN. Con la misma nota e idéntica renta, un estudiante de pueblo no podría estudiar mientras que uno que vive en una ciudad sí.  ¿Lo véis justo? Porque yo no. 

Y sin embargo, y aquí viene cuando la matan, estoy a favor de que el rendimiento influya en las becas. Una beca no es un regalo, es un compromiso tácito. No puede ser que una persona reciba una beca y se dedique a tocarse la barriga todo un año, porque esto ocurre. Evidentemente, si no se aprueba el mínimo de créditos, al año siguiente no habrá beca que valga, pero con aparecer a los exámenes, el personaje en cuestión puede quedarse el dinero. Si no lo hace, eso sí, tendría que devolverlo.  Por lo menos así era mientras yo estudiaba.  Creo, por tanto, que el que recibe una beca tiene que aceptar ciertas exigencias, pero para mí,  esa exigencia es el aprobado. El cinco pelado. Porque me parece un agravio comparativo que, de dos personas con la misma nota, una tenga que dejar de estudiar por tener un 6 y otra pueda seguir porque tiene dinero.

Creo que a la base de esto hay, además, una concepción muy rancia de la educación, del trabajo y del esfuerzo. Señores, hay estudiantes universitarios a los que sacar un 5.5 les cuesta la misma vida. ¿Eso no es esfuerzo? ¿No vale solo porque el numerito no pasa del 6.5? Y que les cueste mucho trabajo no significa que la Universidad no sea su lugar, que ya estamos con la cantaleta de que "el que no sirve, a la FP" (así piensan dignificarla...) No. A lo mejor el estudiante universitario de 5 es, mañana, un profesional maravilloso. 

Así que, en resumen, sí: estoy a favor de que se exija cierto rendimiento a los receptores de becas. Incluso creo que podría endurecerse el que ya se exige. Pero dejemos la nota tranquilita, que si el 5 da derecho a aprobar, debe dar derecho a seguir adelante. Es que, ¡fijaos!, hasta podría admitir que hubiese que aprobar el 100% de créditos para recibir íntegra la beca del año siguiente, y que hubiese un cierto margen según el cuál no se retira la beca totalmente, pero se penaliza cierta cantidad de dinero, no sé.  Pero para eso los señores políticos deben pensar que los estudiantes tienen que poder dedicar el 100% de su tiempo a estudiar, y por lo tanto, la cuantía de la beca debe ser suficiente para cubrir sus gastos.

Dos años de mi licenciatura fueron terribles. Recibí poco más de 2000 euros de beca. 2000 euros a repartir en 10 meses. Salía a algo más de 200 euros al mes. Yo pagaba de alquiler, por la habitación, 185 euros, y era de las baratas. Que alguien me explique como vivo yo ese año. Cómo compro libros, cómo pago el bonobús. Que alguien me diga si podría haberme permitido yo ponerme tetas. O comprarme unas gafas para poder estudiar, siquiera. El primer año, en segundo de carrera, aguanté porque había trabajado durante el verano y tenía algún ahorrillo. El segundo año, en cuarto de carrera, Jack me ayudó.  Imaginad que hubiese tenido peor suerte. Habría tenido que trabajar para salir adelante ese año. Habría tenido que faltar a algunas clases. No habría tenido tanto tiempo para estudiar. Puede que no hubiese aprobado todo. Incluso, con mala suerte, puede que hubiese suspendido dos asignaturas, pero una de 10 créditos y otra de 5. Y puede, por tanto, que me hubiese quedado sin beca para el año siguiente. 



Pues esto es lo que tienen que hacer muchos estudiantes. Imaginad, ahora con los nuevos planes de estudios que exigen asistencia: 6 horas de clase + 4 (como mínimo) trabajando. Añade transporte, pausa para comer, tiempo para dormir. ¿Cuánto queda para estudiar? ¿Cuántas fuerzas? 

En resumen: las becas son una herramienta para reducir desigualdades y permitir el acceso a la educación superior, por lo tanto, el criterio fundamental es el nivel de renta, que, creo, debe ir emparejado con cierta exigencia académica de rendimiento mínimo, a saber, el aprobado, pero, si hacemos esta exigencia, debemos garantizar que la cuantía de la beca permite al estudiante dedicarse a lo que es lo propio: estudiar. 

Que quede claro que la que escribe no es una estudiante de 5, ni una de 6, ni de 7. Que esto no es revanchismo, ni algo personal, porque estas medidas no me habrían afectado. No llego a Premio extraordinaro, lo cual me quitará el placer de poder negarle el saludo a nuestro ministro, pero mi media de la licenciatura está cerca del sobresaliente. Aún así, la que aquí escribe, ni se ha sentido premiada por ser buena estudiante, y, en ocasiones, casi no ha tenido lo suficiente para acabar el curso. Seamos serios.  Y dejemos ya ese afán de hacer clases en todas partes, que no se trata de ver quién la tiene más larga, por favor.

Dijo Wert que tener un título universitario no era un derecho. Claro, dicho así, no. Pero el derecho a la educación sí existe, se supone. Aún así, no hablemos de derechos. Hablemos de sentido común, o de perspectiva: ¿sería inteligente dejar sin explotar los recursos humanos de nuestro país, solo porque no tienen dinero para estudiar? Recuerdo como Malcolm X se lamentaba de cuantos avances para la humanidad podían haberse quedado atrapados en la cabeza de muchos afroamericanos por el mero hecho de que no les habían permitido desarrollarlos.  Pero bueno, es normal. En este país somos expertos en desaprovechar lo que tenemos. Y así nos pinta el pelo.


sábado, 29 de junio de 2013

Tenía (y tengo) mis razones.

Cuando llegué a casa de mis padres vi en la estantería cosas que antes no estaban ahí: papeles, cajas de CD, libros, ... Así a bulto, no reconocí qué era todo aquello. Mi madre me informó que había desalojado una caja de cartón en la que yo tenía guardados libros, papeles y más cosas, y que lo había dejado ahí. Que cuando pudiera, le echara un ojo y me organizase.

Ayer mismo, por la mañana, me puse a ello. Aquella caja contenía cosas diversas traídas desde mis 18 años: los libros de la autoescuela, los apuntes de segundo de bachillerato, el periódico del instituto, un CD de un grupo de ska con mejor melodía que letras, y aún así, bastante malo, recuerdo de algún concierto, la agenda escolar de aquel año y multitud de folletos informativos de universidades y de orientación. 

Me dio por revisar los test de orientación, y no había duda. Tres opciones destacaban, con mucho, sobre todas las demás: Literatura y artes (por lo de la escritura, supongo ,porque yo arte tengo poco), Humanidades (Antropología, Historia y Filosofía, principalmente) y Educación. 

A veces me preguntan por qué me empeciné en estudiar Filosofía, por qué quise, además, dedicarme a la enseñanza. Por qué no estudié magisterio, o un ciclo, o algo con futuro. Y a veces me preguntan por qué sigo empecinada. Por qué no me busco un trabajo de verdad, aunque con otras palabras.

Y no, no es empecinamiento. Si tuviese otra salida, si pudiese hacer algo que me permitiese ganarme la vida, probablemente mis ganas de enseñar filosofía quedarían un poco aparcadas, pues la urgencia de la vida manda bastante. Pero, estando como estoy, esa idea y ese propósito es de lo poco que me queda, y no puedo permitirme que una de las pocas cosas en las que me mantengo firme se afloje.  Enseñar filosofía, a veces creo que es lo que mejor haría, otras, que es lo único que haría bien.

Hace siete años, allá por mis 18, hubo algo a la base de esa decisión, una idea, un propósito, unos principios. Y aunque a veces dude, aunque a veces piense que si volviera a nacer haría otra cosa con mi vida -académica, al menos-, aunque a veces desearía haber sido peluquera, esa idea, ese propósito y esos principios siguen ahí, intactos. Quizá, hasta más firmes. Nada de eso ha cambiado.  Es solo que, bueno... el camino está siendo un poco más escarpado de lo que yo pensaba. Solo eso.

viernes, 28 de junio de 2013

Cómo aprobé el nivel Avanzado de la EOI preparándome por mi cuenta.

Como os comenté ayer, parece ser que he aprobado el examen de certificación del nivel Avanzado de la Escuela Oficial de Idiomas. Tenía pensado, desde hacía unos días, escribir un post como este: "Si apruebo, lo cuento." Y eso, aprobé. Y en el post de ayer alguna de vosotras me dice que lo cuente. Y sí, lo cuento. Que este blog es para contar cosas.

Cuando salieron las convocatorias para presentarse por libre a los exámenes, yo acababa de aterrizar en el pueblo. No tenía muchas ganas de nada, y los casi 60 euros de las tasas (más de 80 para nuevos alumnos) me desanimaban bastante. Necesitaba ese certificado, para las oposiciones me vendría bien, pero lo veía muy complicado. Sin embargo, hubo por ahí quien me animó, entre ellos Andrea, una filóloga y profe de inglés que me asesoró un poco, me ayudó con los materiales y demás.  Luego, lo cierto, es que entre unas cosas y otras, no he requerido mucho más su ayuda, salvo alguna duda de última hora y eso, pero, si lees esto, gracias por ofrecerte y por estar ahí :)  En definitiva: con ánimos de pareja y amigos, me lancé.

Pero claro, yo iba por libre totalmente: sin academias, sin lecciones de conversación, sin nada, de nada de nada. En una ciudad sí se pueden organizar grupos de conversación, intercambios de idiomas, etc., pero aquí, en el pueblo... Era consciente de que dependía MUCHO de mí misma, de que iba a ser complicado y de que partía con cierta desventaja,  en tanto que iba sin guía, así que tenía que compensar eso con muchas ganas. 

 ¿Cómo empecé?

En primer lugar, pensé en comenzar con una enseñanza más convencional, tipo libro de texto, pero como ando sin un chavo, empecé con este curso gratuito (2017, me informan de que ya no existe esa guía, aunque el blog sigue activo). Se trata de un blog muy recomendable, mucho mucho, pues las dudas más comunes están bien explicadas, hay enlaces a ejercicios, y en fin, es un buen sitio al que acudir cuando hay un problema.  Sin embargo, me cansé. Hice dos unidades y lo dejé. ¿Por qué? Pues porque si me pasaba la semana entera preparando temas para las oposiciones y dedicaba el fin de semana al inglés, lo último que me apetecía era ponerme a hacer ejercicios de gramática, vocabulario y demás, que ese tipo de trabajo es muy cansino y quita mogollón de tiempo. Así que, ese no fue mi camino. Sin embargo, ahí os dejo el curso, y el blog, por si alguien se siente cómodo con ese método de enseñanza. 

 Cambio de rumbo.

Así que decidí dejarme llevar por mis intuiciones y mi filosofía de aprendizaje de idiomas y busqué un método alternativo. ¿Cómo aprendes un idioma? Usándolo. No hay más. Así que a continuación iré desgranando cómo trabajé cada una de las competencias  Empezaré por las fáciles, que son las de comprensión. 

  • Comprensión escrita: Reading.
 Me puse a trabajar el reading a marchas forzadas. Básicamente, porque alguna de las fuentes que utilizaba para estudiar las opos están en inglés, lo cual te obliga a trabajar la comprensión escrita. Sin embargo, no quedó ahí la cosa, y me propuse leer a diario un artículo en un medio de comunicación en inglés. El escogido fue The Guardian. Tiene artículos muy diversos, un apartado de educación muy interesante y otro de mujeres igualmente interesante y surtido, con artículos que mantienen posturas diferentes, lo cual está bien, porque si eres capaz de estar de acuerdo o desacuerdo con un artículo y señalar los puntos que te convencen más o menos es porque, en mi opinión, tienes una buena comprensión. Es un criterio que utilizo en castellano, para textos más corrientes, y también para textos filosóficos, pero creo que vale también para los idiomas.  

¿Qué ejercicios realizaba sobre los artículos?

Era todo bastante básico y sencillo. 

1. Leer el artículo. Detenidamente. Con cuidado. Identificaba y apuntaba dificultades: palabras desconocidas, frases hechas, nombres de instituciones, títulos académicos y demás. 

2. Examinar la comprensión. ¿Lo he entendido? ¿Puedo formarme una opinión acerca del artículo? ¿Puedo hacer un esquema mental del mismo? ¿Señalar puntos importantes? ¿Puedo mostrar acuerdo o desacuerdo razonadamente? Si es que sí, es que lo has entendido. Y vamos, esto puede hacerlo uno mismo, siendo honesto. Puedes creer que has entendido una palabra y estar equivocado, pero errar cuando hablamos de un texto entero es más difícil. Si la respuesta es no, ¿por qué? Si es porque no entendemos las palabras, ¡hay que leer más! Si es porque se nos escapa algo, se vuelve a leer, y listo. 

3. Resolver dudas. Buscar lo que no sepamos en diccionarios, manuales, internet... Wordreference, en mi opinión, es un buen sitio al que acudir, sobre todo los foros de discusión, a falta de algo mejor. En él, nativos y no nativos debaten sus dudas sobre palabras, expresiones, etc. Además, incorpora diccionario. Aunque a medida que avancéis, lo ideal es que podáis deducir las palabras por el contexto. En el examen, seguramente os salgan palabras que no conocéis, y lo mismo si leéis novelas en inglés y en cualquier otro contexto.

Lo que yo hice posteriormente es seleccionar, de esas palabras y expresiones sobre las que dudaba, las que creía que serían más útiles para mí, y más fáciles de retener, por ejemplo: embezzlement (malversación, desfalco), stem cells (células madre), eviction (desahucio), greenhouse gases (gases de efecto invernadero), ... Para saber cuáles me podían ser más útiles, consulté la guía del alumno, en el que se te dice qué temas pueden caer, qué actividades, etc. Titulé un folio con cada uno de los temas: Imagen e identificación personal, viajes, ocio y tiempo libre, salud, alimentación, educación, ... y posteriormente, fui agrupando el vocabulario según el tema para el que me podía ser útil. También hice una lista con "expresiones útiles": however, although, though, in addition, moreover, chiefly, to sum up, ... y otra de "cajón desastre", en el que metía palabras que no estaban relacionadas con ninguno de los campos temáticos, pero que me gustaban o me podían servir.

Esto es muy útil, porque, recordad, los temas que os puedan salir en textos, examen oral, etc., suelen tener alguna relación con la actualidad. En alimentación, por ejemplo, el tema de la comida rápida y la obesidad infantil, en medio ambiente, la contaminación, los coches eléctricos, las energías alternativas, etc. Además, en los ejercicios de reading, casi seguro cae algún artículo periodístico. A mí me cayó uno sobre los "freegans", una manera molonga de decir "gente que busca comida en los contenedores de los supermercados", no solo por necesidad, sino por principios, y otro sobre la educación de los hijos. 

Bonus: leer el artículo en voz alta, para ir soltando la lengua con la pronunciación.

Todo esto parece muy largo, difícil y pesado, pero en realidad, en media horita, más o menos, está hecho. 

Mezcla deber y placer.

Por último, también empecé a leer en inglés, como ya sabéis, la saga de Harry Potter. Con los libros el trabajo era más sencillo, leer y apuntar las palabras desconocidas. Más o menos me iba enterando de todo, seguía perfectamente el hilo de los acontecimientos, así que no me costó. Esto es algo que voy a seguir haciendo para mejorar más y más, porque me gusta, y por tanto, no me cuesta nada de trabajo. 

  • Comprensión oral. Listening.
Vuelvo a lo mismo. A veces, hacer ejercicios de listening, acaba siendo un rollaco, con sus repeticiones, sus test, y demás. Por eso, yo me tiré a cosas que hago habitualmente, a saber, ver series en inglés. Acostumbro a ver series en VO con subtítulos desde hace bastante tiempo, y mi oído ha mejorado una barbaridad. Poco a poco cambié a VO con subtítulos en inglés, y en los últimos tiempos, consigo ver películas sin subtítulos, no todas, pero vamos, lo voy haciendo, y lo disfruto. Y no veáis la satisfacción que da acabar la primera peli que ves entera, en inglés, sin subtítulos y decir...¡me he enterado! :P

Como un plus, empecé a escuchar la BBC. ¡Qué bien hablan, los jodíos! Programas de actualidad, radionovelas (muy fan me hice, mucho mucho), pequeñas tertulias, entrevistas... Descargué algunos podcast para escucharlos mientras estaba en Valencia. Y bueno, también se entiende bastante bien, la verdad. Y noté la mejoría. Al principio, tenía que poner toda mi atención en escuchar. Poco tiempo después, podía estar haciendo otras cosas y seguir pillando el grueso del asunto. También muy útil. En los listening suelen salir fragmentos de programas de radio. A mí me salió uno que iba sobre carreras de caracoles. Las entrevistas también son un clásico. Así que, ya sabéis.  

Por supuesto, para "controlar" que váis bien, de vez en cuando no está de más hacer listenings convencionales, con sus preguntitas y demás. Aquí hay muchos

Y las difíciles...

Las difíciles son el Writing y el Speaking. ¿Por qué? Porque hay que crear. Son más difíciles por eso, y además, porque si vas por libre, es complicado que te corrijan. Pero bueno, partimos, en mi caso, no desde cero, sino desde un cierto conocimiento del inglés. Vamos, como en el de casi todos, que hemos estudiado algo de inglés en el cole. Vale, que a lo mejor eso no nos aporta mucho, y puede que hayamos olvidado casi todo, pero es suficiente para empezar. Solo hay que empezar por objetivos más modestos. ¡Seguro que podéis! Yo cuando retomé el inglés estaba más verde que una lechuga, y viendo series y demás pegué un subidón espectacular casi sin darme cuenta. Además, también hay recursos... veréis...

  • Expresión e interacción escrita. Writing. 
Bueno,  esto es escribir, ni más ni menos. Y cuesta. En realidad son muy pocas palabras las del examen, pero hay que soltarse y coger seguridad, más que otra cosa. Un recurso interesante es Lang-8, una web de colaboración entre hablantes nativos y gente que está aprendiendo un idioma. Yo, por ejemplo, escribía redacciones en inglés que me corregían nativos, y, a su vez, yo corregía redacciones en castellano. No siempre te ayudan, hay muchos usuarios, pero bueno, a falta de algo mejor...  También están los típicos "pen pals", amigos por correspondencia. Hoy en día, con el email y demás, es súper fácil. Solo tienes que buscar en google "Pen Pals" y encontrarás mogollón de páginas con anuncios de gente que quiere hacer tándem de idiomas. Así podéis corregiros mutuamente. Yo lo hice cuando me examiné del intermedio, y estuvo bastante bien. También podéis entrar a chats en inglés, pero cuidadito, porque ahí hay -como en castellano- nativos que escriben peor que alguien que está aprendiendo, así que mucho ojito. 

Lo que yo hice fue, además, hacer una redacción bastante larga por cada uno de los temas que podían salir, en total, 16, intentando utilizar el vocabulario aprendido e incorporando nuevas palabras. Las redacciones eran de 300 palabras mínimo, aproximadamente lo que tenían que tener las 2 del examen juntas.  Más vale que sobre... :) Si soy capaz de escribir una de 300, hacer dos más pequeñitas va a ser pan comido, seguro. 

Consejo: si vais a presentaros a un examen, revisad las maneras  de saludar en una carta, las maneras de despedirse, expresiones formales e informales de dirigirse a una persona, etc. Os será muy útil.

  • Expresión oral. Speaking.
Y aquí viene cuando la matan. El speaking es lo que más miedo nos da, sobre todo, porque no estamos nada, pero nada acostumbrados a hablar en inglés. Segundo, porque es una actividad compleja: tenemos que pensar y hablar a la vez, cuidando gramática y pronunciación: que si esto va en plural, que si no me dejo la "s" de tercera persona, que si esto es "these" y no "this", y esto "those" y no "that". Y así. Cuesta, no os voy a mentir. Por eso hay que practicarlo. 

La gramática, se supone que tenéis que tenerla ya asimilada del writing y demás, de leer, de escribir y de escuchar inglés. Si habéis hecho lo anterior, esto os será más fácil. A mí a veces me salen unas expresiones de no sé dónde que luego están bien. Y es porque las he leído u oído. En serio, ayuda una barbaridad. Y aporta naturalidad a la expresión. Por ejemplo, mi compañera de examen oral hablaba bien, con corrección, pero de una manera muy poco natural u orgánica, como forzada, sin enfatizar nada, ... Yo creo que la naturalidad también da puntos :)

La pronunciación, por su parte, es algo más escabrosa. También mejora mucho al escuchar mucho inglés, pues empiezas a asimilar, inconscientemente, ciertas reglas de pronunciación y a identificar excepciones, como que "blood" no se dice "blud". Pero, para todo lo demás, para dudas y mejoras, hay una web estupenda que, además, es una idea española, según supe hace poco. Se trata de Forvo. Es una web en la que los usuarios nativos graban la pronunciación de palabras, indicando su zona. Así, puedes ver cómo lo pronuncian los nativos, y hasta identificar acentos. ¡Muy útil!

Otro ejercicio que me fue muy bien a mi, sobre todo en el examen de intermedio, es cantar canciones en inglés, en mi caso de los Beatles: poner una canción, y con la letra delante, cantar al mismo tiempo. Vamos, los errores de pronunciación se identifican al vuelo. Puede parecer una chorrada, pero a mí me ha funcionado, y a más de una persona que conozco, también. ¡Probadlo!

Y claro, hay que hablar. Si tenéis con quien practicar, perfecto. Y si además sabe inglés, fenomenal. Pero si no, hablad con vosotros mismos en voz alta. Os daréis cuenta de muchos errores que cometéis justo después de haber metido la pata, de verdad. Y si no, grabad vuestra exposición y escuchadla después, veréis los fallos SEGURÍSIMO. Y mejoraréis. 

Aquí también me fueron muy útiles las redacciones: tenía un montón de vocabulario, y muchos temas que podían salir prácticamente elaborados. A mí me salió un tema muy actual, el de la sanidad pública y la privada, los problemas en hospitales y farmacias por los recortes,... Y claro, como me había preparado con noticias actuales y demás, me quedó un monólogo majísimo, quedé como una mujer muy informada y comprometida, capaz no solo de hablar, sino de exponer y defender su opinión de una manera enfática, segura y contundente en inglés. Y olé. En el diálogo, había que debatir sobre ir al trabajo en coche o usando medios alternativos de transporte. Ya os digo, los temas se repiten bastante de un año a otro, al menos en Valencia. Echad un ojo a modelos de años anteriores.


¡Y eso es todo! Vamos, eso creo. Y me parece que ya está bien. ¡Vaya testamento! Soy consciente de que es enorme. Solo espero que os sea útil. Y si tenéis que preguntar, no os cortéis. Después de leer este tocho, os habéis ganado el derecho.

¡Si es que os tengo que querer!

Demostraciones efusivas de amor, a lo Desdentao.

Loads of love, dearies! ;)

Muy freak, lo sé.

Des-volver

Hoy, de nuevo, he des-vuelto de sus brazos. Sí, como la canción, pero al revés. La despedida en la estación de autobuses ha sido absurda, patética, y no podía ser de otra manera si queríamos guardar la compostura, más por no entristecernos el uno al otro que por decoro o cualquier cosa que se le pareciera. He pagado el billete, he tomado asiento, y en cuanto le he visto marcharse me he sumergido en las ideas y venidas de Sira Quiroga, en sus aventuras entre pespuntes, pruebas y figurines de moda. No solo ha sido por la calidad del libro, por lo cautivador de su prosa y su argumento. Es que lo necesitaba, mucho. Vivir la vida de otro para no sentir la tristeza de la mía. Y oye, no funciona del todo, pero algo ayuda. 

Apenas he interrumpido la lectura un instante para contemplar la gran masa de agua azulada del embalse de Contreras, justo antes de ver en un cartel verde: Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha. Provincia de Cuenca. Después de leer algo más de 150 páginas, he dejado el libro y he mirado por la ventana. Ya estaba aquí, cerca. Las llanuras ocres se extendían ante mí, bajo el cielo claro y brillante. Y he sentido, como siempre que vuelvo, algo entre alivio y alegría. Serán las raíces. Y eso, al mismo tiempo que mi corazón se hacía pequeñito para extrañarle menos. Yo ya lo sabía. Lo supe desde siempre, desde niña, que iba a tener el alma dividida. Pero no me lo imaginaba así, no tanto. Todo esto, aliñado con el irritante silbidito de Whatsapp de varios viajeros.

Y aquí estoy, de nuevo. Y es duro, otra vez, como todas las veces.  Porque, no sé si podría explicarlo de modo que lo entendiéseis... Salgo de un lugar en el que todo, casi todo lo que hago está bien, me aparto de un hombre para el que soy la mujer perfecta, de un amigo capaz de levantar mi pesado ánimo, empeñado en hundirse, un compañero que no solo tolera mis defectos, sino que los adora... En definitiva, dejo un ambiente en el que soy querida y valorada, mucho, para pasar a un ambiente en el que, no digo que no me quieran, pero no lo expresan con demasiado entusiasmo, y en el que valorada, lo que se dice valorada, no me siento. Ya os he dicho otras veces que todos mis éxitos académicos aquí no valen nada, son papel mojado, y que soy la empollona a la que la vida real le queda grande. Claro que cuesta cambiar de ambiente.

Y para no acomodarme, ya he tenido mi ración de eso hoy mismo. Me han preguntado qué tal los exámenes, si todo bien. Yo, claro, he contestado que no sabía, que hasta el lunes, 1 de julio, no salían las notas. Pero,  mire usted qué cosas, la cosa no ha sido así. Cuando me he puesto en el PC, me ha dado por mirar las notas, así, por probar. Meto mi DNI y mi expediente y aparece esto... (clic para ampliar)


Y casi muero de alegría. Se lo cuento a Jack, que está aún más contento que yo -claro, ha pasado más nervios que yo... Y bajo, para contárselo a mis padres. Mi madre, está llorando sus penas mientras hace la cena y me dice, sin demasiada emoción: "¿Acaso dudabas?". Mi padre asiente con la cabeza, supongo que medio porque no sabe muy bien qué he aprobado y medio porque es la norma general que yo apruebe. Pero oye, que suela aprobar no le quita mérito, ¿no?  No sé, que sin academia, sin clases, sin nada, he conseguido aprobar el nivel superior de inglés de la EOI.... Pero bueno, no diré que esperaba algo distinto, ya os he dicho que aquí, mis logros, no valen nada. No objetivamente, sino relativamente, ya sabéis. Que tampoco voy a echarme más mierda encima de la absolutamente necesaria.

Y eso, que ya estoy aquí. Aterrizando a marchas forzadas. Haciéndome, de nuevo, al ambiente un tanto cargado y amargo que hay en casa de mis padres en los últimos tiempos.



PD: Soy consciente de que todo esto puede sonar dramático de más, así que para compensar os diré que también me esperaban cosas buenas a la vuelta: mi gato, que ha estado enfermo mientras yo estaba fuera y que, por suerte, ahora está bien, mis recopilatorios de música para la ducha, mi familia, evidentemente, que aunque no sean los que mejor animan al personal, son mi familia, y un par de paquetitos, cortesía de Lansy. A ella, que es muy especial, se le ocurrió organizar un Sorteo Secreto, es decir, sin que nadie se apuntase, sin requisitos, sin compartir por aquí y por allá: ella escogió a los lectores más fieles, hizo el sorteo, y ¡vaya! uno de los premios me tocó a mí. Así que si alguna vez pensáis ponerles los cuernos a vuestros blogs favoritos, ¡reconsideradlo! Que ser fiel, mola. Me propuso, como premio, 10 euros en Bookdepository. Yo aproveché para pedir un libro y ella aprovechó para sorprenderme con, además, un marcapáginas molongo. Soy muy fan de los marcapáginas, que lo sepáis todas. ¡Y este además tiene una borlita! (que no se ve en la foto u.u') :P


Pienso cogerlo en cuanto acabe con El tiempo entre costuras. Le tengo ganas, ya os contaré. Gracias, Lansy :)

Y gracias a todas, por haber llegado hasta aquí :) Y por los mensajes en twitter y demás. Sois un cielo. ¡Ah! Y he pasado por vuestros blogs muy de puntillas -pero mucho, mucho-, seguro que me he dejado muchas cosas interesantes. Pero si tenéis que recomendarme alguno de vuestros post, no temáis al autobombo, :P jaja

jueves, 20 de junio de 2013

Libro: Harry Potter and the Deathly Hallows, de J.K. Rowling


¡Hola! No, no, aún no estoy en casa. Y no, todavía no he acabado de examinarme. La semana que viene tengo el examen oral de inglés, y después volveré a casa-padres.  Se acaban mis "vacaciones",chicxs... :( El examen escrito fue relativamente bien, más sencillo de lo que yo esperaba en todos los sentidos. No estoy 100% segura de haber dado la talla, tengo bastantes dudas, aunque la sensación es que, aunque sea justita, habría podido superar esa fase. Veremos a ver qué pasa en el tan temido por todo el mundo speaking... Pero no vengo a haceros un avance de mis aventuras durante estos días -que no han sido tales, no os emocionéis :P. El motivo por el que "usurpo" un PC para escribir en el blog es poderoso: un libro. ¿Qué si no? :P 


Lo he terminado hace unas horas, y allá voy, con la correspondiente reseña del último libro de la saga de Harry Potter. ¡Lo conseguí! (Y lo disfruté, que conste...)

¿De qué va el libro?

Tras la muerte de Albus Dumbledore, Harry, acompañado por Ron y Hermione se dispone a salir a buscar los Horrocruxes que faltan, como Dumbledore le encargó antes de morir. La tarea no será fácil y en su camino encontrarán nuevos enigmas y no pocas dificultades.  De fondo, la profecía de Trelawney que no abandona a Harry: ninguno de los dos puede sobrevivir si uno de ellos no muere. El cara a cara definitivo se acerca...

Hablando del libro... (spoilers, ¡cuidaito!)

Bueno, bueno, bueno. Bueno. Bue-no. Finalmente me enganché a estos libros, como os dije, y me convertí en toda una Potterhead. Y ahora mismo tengo ese sabor agridulce y ese sentimiento de orfandad que nos invade cuando se nos acaba una historia que nos ha atrapado.  Mola. 

El libro es emocionante, intenso. Como los últimos. Evidentemente, la saga gana con el tiempo. Y en este he de decir que me ha parecido que la gente se muere con bastante alegría. Que es normal, que es una guerra y todo eso, pero que cuando menos te lo esperas, ¡zas! personaje muerto. Casi parece que J.K. Rowling hubiese estado recibiendo consejos de G.R.R. Martin...  Me ha parecido también que tiene más puntos "sentimentales" o "emocionales", llamadlos como queráis. El cambio de la relación con Kreacher,  el reencuentro con Ron, y, sobre todo, la verdadera historia de Snape... ¡Ains! Desde luego, recomendable. Pero, evidentemente, si habéis leído los anteriores no necesitáis recomendación, claro...

Me sobran algunas cosas, pero no porque el libro esté mal, sino porque en fin, yo tengo mis propias preferencias, y soy bastante aficionada a tejer finales alternativos. Y el final de este libro, el epílogo, me parece tan ñoño... Y es tan diferente de mi final alternativo...:P Me quedo, además, con la duda... ¿Llega Harry a convertirse en un auror?

No sabría decir, en realidad, cuál es mi libro favorito de la saga. Tengo que pensarlo, y no sé si llegaré a alguna conclusión. ¿Y el vuestro?

Os dejo un trocito... 

'When I get married,' said Fred, tugging at the collar of his own robes, 'I won't be bothering with any of this nonsense. You can all wear what you like, and I'll put a full Body-Bind Curse on Mum until it's all over.'

Esto podría haberlo dicho yo misma...Bueno, de hecho lo digo bastante a menudo, excepto por la parte de la maldición. Yo usaré cuerdas. Es lo que tiene ser Muggle... xD

Ale, propósito cumplido: leer la saga de Harry Potter en inglés. Le he cogido el gusto, la verdad, así que intentaré seguir leyendo en inglés de ahora en adelante. Pero creo que por el momento, y hasta que llegue a casa, donde me espera una sorpresa gracias a Lansy, voy a empezar algo en nuestra lengua. En este caso, será El tiempo entre costuras, de María Dueñas. Hace tiempo que está en pendientes, pero he recibido el empujón que necesitaba: Antena 3 va a emitir una serie basada en el libro, así que quiero tenerlo leído para cuando eso ocurra. 

Nos leemos a mi vuelta, supongo. No creo que usurpe este pc para escribir otra entrada antes... :P 




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