domingo, 31 de enero de 2016

Domingo de...



Normalmente los domingos son para mí un día de nostalgia. Lo son intencionadamente: dedico ese día a regodearme en ella sin ningún tipo de remordimiento. Tiene que haber tiempo para todo, ¿no? Pero hoy ha sido diferente. Hoy ha habido comida familiar en casa de mi hermano, así que he tenido que relacionarme. Con gente. Mucha gente. Pero no ha estado mal, porque había tarta. Dos tartas, para ser más exactos. 

Bueno, lo cierto es que, sea por lo que sea, lo he pasado bien. Creo que tiene bastante que ver que mi cuñada es una gran anfitriona, hay que reconocérselo. En fin, que lo he pasado bien, que me he reído mucho y que no lamento no haber podido quedarme remoloneando en la cama o pasar la tarde envuelta en mi nostalgia. 

Además, ha sobrado tarta y me he traído un bueeeen trozo. JoJoJoJo.

Hoy, como estoy de buen humor, voy a torturaros con dos poemas que escribí hace algún tiempo en la Moleskine que me regaló Ro. Yo no sé qué me pasa, que cuanto más pasa el tiempo, peor se me da la poesía. ¿No debería ser al revés? :P


Desnuda.

Desnuda, cruzas ante mí,
como la brisa,
y como la brisa me despeinas el alma.
Mis pies, anclados al suelo,
se elevan
y tú, desnuda, miras por la ventana.
Contemplas lo invisible, lo incierto,
trenzas tu pelo y trenzas dudas
y yo ya no me resisto
y vuelo hacia ti.
Y tú,
desnuda.


Dormida.

Ahora sueña:
la dejé tendida sobre claveles de tela.
Ahora duerme:
arropan su cuerpo remolinos verdes.
Me marché.
¿Qué susurrarán a su oído los duendes?
¿Volveré?
Arriesgaría mi vida por velar su desnudez.


Aprovecho para recordaros que historias minúsculas sigue colgado para descarga gratuita. ¡Descargadlo antes de que me haga famosa y se revalorice, gente! xDDD

Que tengáis un gran inicio de semana queridos y queridas.

¡Mua!

sábado, 30 de enero de 2016

Serie: iZombie.



No me gustan los zombis. Quiero decir, dentro del género de terror, monstruos y demás, no son mis favoritos. Ni mis segundos favoritos. Ni los terceros. Vamos, que creo que se entiende lo que quiero decir: puedo ver una peli de zombis, pero no me voy a lanzar a ella en primer lugar. Y lo mismo me pasa con los apocalipsis. De todos los apocalipsis posible, el zombi des de mis menos favoritos. Vamos, que no soy lo que se dice una fan de los zombis.

Lo que pasa es que nos habíamos quedado sin series, y le tocaba a Jack elegir, y bueno, eligió esta y el planteamiento no me pareció demasiado trillado. "Parece algo nuevo", me dije. Y probamos a verla. 

Veredicto: WOAAAAAAAAAHHHHHHHHHHH 

No, no es que me haya vuelto zombi, es que flipo mucho y muy fuerte con la serie. Estoy enganchadísima. Y, ¡cuidado!, que aún no he acabado de ver la primera temporada, me falta el último capítulo. Así que nada de spoilers, please.

¿De qué trata iZombie? Pues la serie empieza presentando a Olivia (Liv) Moore, una brillante médico residente, dedicada a su carrera y que, en poco tiempo, se casará con su perfectísimo y genial prometido, Major. Un día una compañera la invita a ir a una fiesta en un barco, y bueno, ella no quiere, porque no es su costumbre, pero acaba yendo, con taaaaan buena suerte que se desata un brote zombi allí mismo y acaba contagiada, muerta y zombificada. 

Liv, cuando descubre que es una zombi, rompe su compromiso, deja su maravillosa carrera y se aleja emocionalmente de toda su familia y amigos, que son incapaces de entender el cambio. Para conseguir alimento, busca trabajo en la morgue, y allí conoce a Ravi, su jefe, que descubre su secreto y, lejos de entrar en pánico, está decidido a ayudarla.

¿Qué ocurre? Que cuando se come un cerebro, Liv recibe parte del carácter y las habilidades de su dueño, así como visiones de su vida. Y cuando se trata de gente que ha muerto por una muerte violenta, estas visiones resultan muy útiles para resolver crímenes. Total: que acaba colaborando con la policía de Seattle porque un inspector cree que es una vidente. Tal cual. 

La serie empieza con un tono marcadamente humorístico, es muy fresca y te da ganas de seguir viéndola. Además, incorpora muchos elementos con estética cómic (al parecer está basada en un cómic, con lo cual, se entiende).  Yo empecé la serie creyendo que iba a ser eso, una serie de humor sobre zombis, con algún lío por ahí. ¡Ilusa de mí! Los zombis son seres terroríficos y esta serie le hace honor a esa característica. Poco a poco la trama se va volviendo oscura, violenta, inquietante... Y adictiva. Más adictiva incluso que al principio.

Como digo, me queda un capítulo para acabar la primera temporada, y me muero de ganas de verlo. En resumen: una serie que os recomiendo mucho, mucho, mucho. 

Os dejo la intro, que es muy guay.



¿La conocíais? ¿Os llama la atención?


viernes, 29 de enero de 2016

Ningún número te define.

Hace ya algún tiempo escribí que los currículos no me representan. Pero ni a mí, ni a nadie. No creo que haya ninguna persona que se agote con lo que puede escribirse en un curriculum vitae. Pero lo cierto es que damos mucha importancia a estas cosas. Ojalá fuésemos como los gatos, que, como saben quién son, no necesitan ni nombre. Pero las personas necesitamos datos, etiquetas, que nos definan. O eso parece. Y a veces, por colgarnos esas etiquetas damos demasiado. Sacrificamos demasiado.

Hablo, por ejemplo, de los estudios. Durante mi vida he conocido mucha gente agobiada por los estudios. Y no hablo de agobio normal (como el mío) sino de agobio de dejar de comer, o de comer y no dejar de adelgazar, o de romperte psicológicamente por no poder soportar la tensión. Hablo de ese agobio que te quita la salud. Y queridos, queridas, la salud es lo primero.

Es cierto que cuando empiezas a meterte en la vida académica, especialmente a partir de Bachillerato, las notas parecen algo importantísimo. Vital. Y cuando te importa hacer las cosas bien, cuando te tomas en serio lo que haces, esa presión puede tornarse insoportable. A lo mejor los profesores tenemos parte de culpa, porque a veces, quizá de manera casi inconsciente, ponemos el acento en lo importantes que son los buenos resultados. Y lo son. Pero no a cualquier precio.

Hoy lo digo aquí: ningún número te define. Eres más que tu nota (mucho más). Eres más que la carrera a la que puedas acceder. Más que el trabajo que consigas (o no). Más que tu sueldo. Mucho más. Y no merece la pena sacrificar eso que eres para conseguir ese número. No merece la pena sacrificar tu alegría, tu salud, tu vida por ello. Esforzarse sí, perderse no. 

Y, por supuesto, por si no te lo habían dicho nunca, que fracases no te convierte en un fracaso. 


jueves, 28 de enero de 2016

Autor y obra.

Como ya sabéis, participo en un club de lectura. Hoy, a raíz de alguna intervención, se me ha ocurrido preguntaros por la influencia que tiene vuestra opinión del autor en vuestra percepción de su obra. 

Para mí son dos cosas que están claramente separadas. En parte porque no suelo saber casi nada de la vida personal de los autores, sus filias y fobias, sus vicios y virtudes. Pero incluso cuando no es así, cuando sé algo del autor, cuando tengo hacia el una opinión favorable o negativa, la lectura que hago de su obra suele ser bastante objetiva, o eso me parece. 

Jack conoce un ejemplo de un libro que me resistía a leer porque el autor no es santo de mi devoción personalmente, pero que luego me encantó. Me resistiré a citarlo. Creo que es el único caso, porque no conozco tanto a ningún autor como para que me caiga mal xD

También me ha pasado al contrario. Sabéis que soy muyyyy muyyy fan de Neil Gaiman, pero puedo decir sin pudor que American Gods, por ejemplo, no me acabó de convencer. No porque un autor me encante, en general, todas sus obras van a parecerme geniales y perfectas. Para nada. Actualmente, por ejemplo, estoy leyendo Ahora que la vida, el poemario de Ismael Serrano. Ya sabéis que soy fan, fan, fan de Ismael Serrano. Creo que más que de Neil Gaiman. Y tampoco me cuesta reconocer que no me está encantando su libro, que sus poemas, salvo alguna excepción, están pasando ante mis ojos prácticamente sin pena ni gloria. Ya llegará la reseña, pues me queda algo menos de la mitad del libro, pero mucho tiene que cambiar la cosa para que cambie mi opinión.

¿Es esto lo normal o soy una excepción? ¿Condiciona vuestra opinión del autor el modo en el que interpretáis una lectura? 

¡Opiniones, opiniones! :D


miércoles, 27 de enero de 2016

Cosas de opositores.

Hay cosas que estoy aprendiendo en el camino de enfrentarme a mi segunda oposición. Por ejemplo, que las dudas de opositora no se curan después del primer intento. De hecho, creo que en muchos sentidos me sentía más segura la primera vez que me presenté. 

La semana pasada fue... regular. La vida se me puso en medio (talleres, gestiones, recados varios, trámites,....) y tuve muy poco tiempo para estudiar. El poco tiempo que tuve, además, me cundió muy poco, porque era incapaz de concentrarme y, para colmo de males, me entraron las neuras: que si tienes pocos puntos, que si tal, que si cual, que si Pascual. El año pasado, por ejemplo, no me preocupaba: me decía que si tenía que sacar la plaza la sacaría sin puntos de cursos, sin experiencia y sin nada. Así de flamenca iba yo. Este año estoy mejor que el año pasado: tendré algunos meses de experiencia -que no tenía el año pasado- y tengo algún curso hecho -que tampoco tenía el año pasado-, y, aún así, lo veo, a ratos, imposible. 

A ratos. Otros ratos, como el domingo pasado después del simulacro, me veía ya con la plaza más que sacada  xDDD

Otra cosa que no se cura al repetir es el sentimiento de que a la Administración le importas lo que viene siendo una mierda. Es decir, te estás dejando el tiempo, un montón de esfuerzo, en algunos casos un dineral (no es el mío, sería ya lo que me faltaba xDD), estás haciendo unos sacrificios dignos de un homenaje para conseguir un puesto de trabajo, y esos para los que quieres trabajar te ningunean cosa mala. Vaya, que a los opositores no se los tiene en cuenta. O sí, pero para hacerles la vida imposible. 

Tal es el caso, o parece que va a serlo, de las oposiciones de secundaria en Andalucía. Parece ser que están buscando la manera más eficaz de dejar a la gente por el camino. En el borrador de la convocatoria aparece, por ejemplo, que la programación se entregará AL DÍA SIGUIENTE de la publicación de las notas, EN LA SEDE DEL TRIBUNAL (esto es, presencialmente) y en un horario de 9 a 12. ¿Qué implica esto?

-Si estás trabajando, que te jodes.
-Si vives lejos de la sede del tribunal, que te jodes.
-Si por lo que sea no llegas a tiempo a las notas, que te jodes.

El año pasado las notas salían el día 2 de julio, creo. Las publicaban en los tablones de la sede del tribunal, en Ciudad Real. Como comprenderéis, muchos no podemos hacer un viaje a propósito a otra ciudad a mirar la nota. Los sindicatos suelen subir las fotos de las notas a sus páginas web (menos mal), porque las nuevas tecnologías aún no han llegado a la administración. Si subiesen el PDF de las notas a la web de la Consejería todos estaríamos más tranquilos. Recuerdo que una de las fotos salió borrosa y el afectado no sabía si era un 3 o un 8 y pico su nota. Imaginad. 

Pues, para colmo, la nota de mi tribunal no salió ese día. Es decir, la pusieron, pero no hubo foto hasta el día siguiente. Vamos, que yo habría llegado tarde a la entrega de la programación, fijo. Por suerte, para eso sí habían llegado las nuevas tecnologías y pudimos entregarla por email durante dos días.

Espero que cambien ese punto en la convocatoria, porque si no me va a tocar irme a vivir a Andalucía durante un mes.

La cuestión es que al acabar de leer el borrador tuve que hacer este GIF/meme. Ahí lo dejo, a vuestra disposición, opositores del mundo.


En fin, seguimos en la brecha. Y aún hay quien piensa que la vida del opositor es una fiesta... >_<

lunes, 25 de enero de 2016

Mártires.

Hace poco acudí a un recital de poesía mística. O eso es lo que yo creía que iba a ver, aunque no fue del todo así. Me gusta mucho la poesía mística española y, de hecho, debería volver a releer a Santa Teresa de Jesús y a San Juan de la Cruz ahora, seguro que me encontraría con nuevos matices, significados y sentimientos. 

La cuestión es que el acto, que fue un poco de catequesis (creo que la poesía mística no es patrimonio exclusivo de los católicos, pero a lo mejor es una idea muy tontaca que tengo yo), trató también parte de la biografía de estos dos místicos, especialmente de Santa Teresa. La ponente habló de la devoción que La Santa profesaba a los (y sobre todo a las) mártires y dijo que, desde niña, tuvo un intenso deseo de convertirse en mártir.

Ahí, en ese mismo momento, me golpeó como un relámpago la idea de que he cambiado una brutalidad, de que mi yo de 8 años seguramente no se reconocería en mí, o lo haría con dudas en cualquier caso. Yo, que durante mucho tiempo sentí inclinación por la vida ascética (de verdad de la buena) me sorprendí en ese momento sujetando a la nietzscheana que llevo dentro (llevo muchos filósofos dentro, no es que sea yo misma nietzscheana XD) para que no se pusiese a gritar en medio del acto.

Me encontré en una situación de incomprensión tal que me asusté, porque yo siempre intento -o quiero creer que hago lo que puedo por conseguirlo- comprender a los demás, ponerme en sus zapatos, aunque a veces no me salga. No me gusta ver las ideas de los demás como algo absurdo, por muy diferentes que puedan ser a las mías (hay excepciones xD). Pero en ese momento me ocurrió que me encontré ante un abismo de comprensión insalvable: ¿Cómo podría alguien desear el martirio y la muerte después de incontables sufrimientos? 

Que sí, que era otra mentalidad, otro momento, era diferente. Después de ese primer choque la cosa se calmó, pero en ese momento ese pensamiento me causó un enorme rechazo, aunque yo misma llegué a leer fascinada las historias de tormento de algunos mártires cuando era niña y a desear (desde mi inocencia infantil) ser tan entregada y valiente como ellos.

Quiero pensar que es porque ahora la vida me ofrece tantas cosas y me parece tan plena y llena de posibilidades que no se me ocurre una razón para entregarla.  Y eso me hace muy feliz. 

Y, ya que empezaba hablando de mística, os dejo uno de mis poemas favoritos de la mística española: 

Noche oscura, de San Juan de la Cruz. 

 En una noche oscura
con ansias, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.

 A oscuras, y segura,
por la secreta escala disfrazada,
¡Oh dichosa ventura!
a oscuras, y en celada,
estando ya mi casa sosegada.

 En la noche dichosa
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía,
sino la que en el corazón ardía.

 Aquésta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.

¡Oh noche que guiaste!
¡Oh noche amable más que la alborada:
oh noche que juntaste
Amado con Amada.
Amada en el Amado transformada!

 En mi pecho florido,
que entero para él sólo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.

 El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía.

 Quedéme, y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado,
cesó todo, y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.


domingo, 24 de enero de 2016

Libro: Génesis, de Bernard Beckett



Este libro es una recomendación de Ro que me había pasado desapercibida. Menos mal que ella me la recordó... Me lo he DEVORADO, lo he terminado hace un par de horas. Y allá vamos con la reseña, porque necesito, NECESITO de verdad, hablar de este libro. Pero tendré que morderme la lengua con los spoilers porque, para que quede claro, TENÉIS QUE LEERLO. 

¿De qué va el libro?

Anax (de Anaximandro) es una joven candidata a entrar a la Academia y está a punto de enfrentarse a un examen de cinco horas para probar su valía. De hecho, la novela es, básicamente, la transcripción del examen. Eso sí, que esto no os desanime, porque WOW. 

Hablando del libro...

El libro es una novelita (no sé si novela aplica aquí) muy breve. Como ya he avanzado, es prácticamente una transcripción del examen de Anaximandro (sí, como el filósofo monista de la escuela de Mileto, Elefante XD), e incluso está escrito como una obra de teatro, marcando quién interviene con el nombre del personaje en mayúsculas. Casi todo en la obra es diálogo, salvo alguna descripción puntual de gestos o actitudes y ciertos momentos en los que se dice qué está pensando o sintiendo Anax, pero son los menos. Por esta razón la lectura es muy fluida y se avanza mucho leyendo. Bueno, eso si no te quedas boquiabierta y patidifusa con el libro en las manos sin poder avanzar como me ha pasado a mí de vez en cuando.

La historia que narra es una distopía, y ya sabéis que a mí las distopías me encantan si son buenas. Y esta es buena. Aunque, y todo hay que decirlo, tiene poco que ver con las distopías al uso, y mucho menos con las que en los últimos tiempos se han popularizado en la literatura juvenil, en tanto que estas contienen mucha acción, intrigas, amoríos,... y Génesis no tiene nada de eso. Quizá sí suspense, aunque no es un componente fundamental en la lectura. Uno avanza leyendo porque quiere saber lo que Anax está contando, porque es interesante, y ya está. No te das cuenta de que estás ante una novela con un componente de suspense hasta que acaba o, por lo menos, eso me ha pasado a mí. (Que me he quedao con el culo torcío)

Podría decirse, por tanto, que es una distopía juvenil de corte más bien filosófico. Y lo de filosófico va con toda la intención. No solo por los nombres de filósofos que trufan la novela (Anaximandro, Platón, Aristóteles, por ejemplo), sino por los planteamientos que toma prestados y por los que el autor mismo desarrolla. Se habla, por ejemplo, de la República de Platón. Esto no es nuevo, Platón no es un novato en lo de aparecer en distopías, quizá porque su régimen político, bien visto, tiene bastante de distópico cuando se lo lleva al extremo -o no tan al extremo. Por ejemplo, en Divergente hay cierto componente platónico que a mí me resulta bastante obvio en el ideal de las facciones. Pero aquí se ve que Beckett, el autor, sabe algo de filosofía, y el modelo político que implantan después de una serie de catástrofes sí que está claramente inspirado en la República platónica y, aunque se toma algunas licencias, podría decirse que es bastante fiel. Incluso incorpora elementos propios de la teoría de Platón que no suelen enseñarse en los institutos, que se dejan como secundarios, pero que a mi modo de ver son bastante ilustrativos. Tal es el caso, por ejemplo, del control de la reproducción o de privar a las clases "altas" de la sociedad (guardianes y gobernantes) de lazos familiares. Este libro sí es un libro que recomendaría a estudiantes de 2º de Bachillerato que estén estudiando Platón. Bueno, lo haría si no estuviesen muertos de agobio y miedo xD. Pero  si alguno está leyendo esto: el libro es corto y merece la pena. Creo que hasta puede arrojar luz a la filosofía que hayas estudiado.

En conclusión: que el libro es filosófico no porque tome nombres de filósofos, sino porque incorpora planteamientos filosóficos a su desarrollo. 

Pero eso no es todo. También es filosófico porque buena parte de su desarrollo consiste en exposición de argumentos, tanto en el examen de Anax, como en las narraciones de los diálogos entre Arte y Adán. Que, joder jopelines, ¡qué diálogos!. Creo que consiguen despertar perplejidades muy profundas de una manera relativamente coloquial. Y, jolín, ¡las temáticas que saca a relucir son interesantísimas! Bueno, y los diálogos entre Arte y Adán, me repito, pero es que son filosofía pura, y de la dura. No tienen que ver con cuestiones que nos pueden parecer más light, como la ética. Es relativamente fácil meter cuestiones éticas en una novela, porque la ética está en todas partes. No. Estas cuestiones tienen que ver con la gnoseología, con el concepto de persona, con el concepto de pensamiento, hasta incluso con la metafísica pura y dura. Estoy A-LU-CI-NAN-DO. Si alguien me dice que la filosofía tiene que ser un rollo, le tiraré este libro a la cara. 

También está genial el componenente "histórico". En su examen, Anax tiene que narrar qué circunstancias precedieron a la formación de la República de Platón y es genial, porque sus precedentes son nuestro presente (más o menos), y bueno... Me ha encantado esa parte. 

No puedo acabar la reseña sin decir que ha habido varias ideas que me han llamado la atención y me ha parecido que podían ser iluminadoras e interesantes para un lector joven. Muchas, de hecho. Pero tengo que confesar que a mí, que me encanta la ciencia-ficción, que he estudiado filosofía (que sigo estudiando filosofía xD), que le doy muchísimas vueltas a las cosas, que se me ocurren ideas de lo más loco,... ha habido una idea, una en concreto, que me ha dejado sin palabras. Me ha parecido aguda, sublime, genial, tanto desde el punto de vista de la distopía en sí, como desde el punto de vista filosófico. Una pasada. No os digo cuál es, claro. Muahahahahaha...

Y bueno... el final...¡Qué final! Todavía no me ha vuelto la mandíbula a su sitio. 

También me siento en la obligación de aclarar que esta novela me ha gustado a mí, y que toda esta emoción no es impostada, que de verdad estoy alucinando con lo que acabo de leer, PERO que yo soy yo, y que por mis gustos y mi trasfondo, a lo mejor esta novelita me ha tocado la fibra. También puede ser que a un lector mas joven, o que haya leído cosas menos complejas, le parezca un poco infumable o difícil de seguir, aunque no lo creo, pero podría pasar. No lo sé. En cualquier caso, si te gustan las distopías, creo que deberías darle una oportunidad. 

Os dejo un trocito...

Al final he escogido un fragmento en el que habla de la República, porque no quiero desvelar nada de los diálogos entre Adán y Arte. ¡Pero es que son sublimes!

El pueblo se dividió en cuatro clases diferenciadas, basadas en las lecturas genómicas. Obreros, Soldados, Técnicos y Filósofos. Los niños eran separados de sus padres al nacer, y los datos sobre su origen nunca se divulgaban. Todos eran sometidos a un examen cuando cumplían un año, y se les asignaba una clase o se los eliminaba.
Luego recibían una rigurosa educación, tanto física como intelectual. La lucha y la gimnasia eran obligatorias, junto con las matemáticas y la genética. En los meses de verano, los niños iban desnudos,pues se creía que eso disminuía el deseo de individualidad.
Los mejores atletas de la clase de los Obreros podían ascender, aunque sus genomas no lo predijeran, a la clase de los Soldados. Del mismo modo, los mejores pensadores tenían la oportunidad de ascender a la clase de los Técnicos, pero nunca más allá. La clase de los Filósofos estaba reservada para unos pocos ungidos. 


¡Muahahaha! Soy una de los pocos ungidos...¡Muahahahaha! xD

En resumen, este libro...

5/5

Y creo que le pondría algún punto más XD

A continuación iba a leer La larga marcha, pero por no seguir en el mismo tema o parecido, voy a ponerme con El libro del cementerio, de Neil Gaiman.  A ver qué tal, que hace mucho que no leo a uno de mis escritores favoritos ^_^

PD: Durante toda la lectura de Génesis tenía la canción Explorers de MUSE en la cabeza. Así que os la dejo también:


viernes, 22 de enero de 2016

Libro: Las puertas de Anubis, de Tim Powers.




Ya os conté en el post sobre regalos de mi cumple que tenía ganas de leer este libro. Pues me ha costado, pero ya lo he acabado. Vamos allá con la reseña.

¿De qué va el libro?

Año 1983. Brendan Doyle es un experto en Coleridge al que contratan para ilustrar a un grupo de turistas temporales sobre la figura del poeta. Sus tareas incluyen viajar al siglo XIX con los turistas, pero no quedarse atrapado allí. Doyle será capturado por un grupo de gitanos y, a partir de ese momento, perseguido por varias personas para interrogarlo (y no de buenos modos) o asesinarlo. No tiene ni idea de en medio de cuántos planes ha caído.

Hablando del libro...

Como ya os comenté, tenía ganas de leer este libro porque es parte de la inspiración de la serie de televisión El Ministerio del Tiempo, de la que soy fan. Pero fan, fan. Pues bien, aun a riesgo de que alguien me asesine, creo que los hermanos Olivares le sacan mucho más partido a la idea de que desde ciertos lugares físicos podamos viajar a otros momentos del tiempo, y también creo que lo resuelven mejor, de una manera más natural y creíble, menos enrevesada. Por supuesto, El Ministerio del Tiempo tiene sus peros y sus paradojas temporales, pero Las puertas de Anubis tampoco es que lo tenga todo dominado. SPOILER: *** Hooooooola, cuando viajas al pasado no pasa nada, pero si viajas al futuro al acabar el viaje estás en pelota picada...***

Voy a asumir mi parte de culpa, y es que yo me acerqué a este libro buscando viajes en el tiempo como elemento central, y no. Las puertas de Anubis es un libro de aventuras en el que, sí, hay algún viaje en el tiempo, pero eso es solo un elemento circunstancial con cierto peso, no el centro de la novela. Quizá por eso me ha decepcionado un poco. O, mejor dicho, quizá de ahí proviene parte de mi decepción, que no toda. 

El libro se inicia con un rito que pretende traer al mundo a un dios egipcio. Estamos en 1802. Los acontecimientos se narran de una manera un poco críptica (contribuye a esa sensación también el lenguaje de los gitanos, que está sin traducir) y uno no sabe muy bien qué está pasando. Después, se pasa a 1983, a un avión en el que viaja Brendan Doyle, el protagonista, al que le han ofrecido un misterioso puesto de trabajo en Inglaterra. Esa es la metodología narrativa: se pasa de un momento a otro, de una escena a otra, con bastante frecuencia. No es que esté mal, pero al principio andas un poco perdido.

Después, cuando tiene lugar el primer salto temporal y Doyle se queda atrapado, el tema de los viajes en el tiempo pierde importancia. De hecho, salvo algún guiño o detalle puntual, los viajes en el tiempo no tienen una relevancia destacada en la novela. Estos detalles me parece que tienen la finalidad de premiar al lector avispado, pero se hacen tan obvios que pierden prácticamente la gracia. Todo lo relacionado con los viajes en el tiempo se me ha hecho bastante previsible, la verdad. 

No así la trama de aventuras, eso es cierto. Pero también porque me da la sensación de que no va a ninguna parte, de que los personajes van de aquí para allá y los acontecimientos se suceden unos tras otros sin demasiada lógica. Pasan unas cosas detrás de otras, y ya. De verdad que el último tercio de la novela lo he pasado esforzándome por no leer en diagonal, porque la acción no me ha enganchado para nada. 

Para colmo de males, un detalle, un elemento en el que sí estaba interesada, me lo han resuelto al final del libro con una elipsis temporal. ¡Pero qué....! ¬¬ Estoy más cabreada que una mona, vaya.

¿La verdad? Es una pena, porque la idea daba mucho de sí y los personajes son muy buenos. Todos, salvo Doyle, que yo creo que lo diseñan más tonto y no sale. Los malos dan bastante repelusillo -y son la mayoría- y Jacky me parece un personaje muy chulo, con muchos recursos y que podría haber dado bastante más juego. Además, se incluye a ciertos personajes reales como Byron y Coleridge en la trama. Son secundarios, sí, pero bueno, esas cosas a mí me gustan bastante. Eso, por no hablar de que creo que, ya que metes el tema de la mitología egipcia, podrías desarrollarlo un poco más. Lo mismo con la cuestión de los viajes en el tiempo. No sé, da la sensación de que la novela tiene muchos elementos en el trasfondo, pero quedan muy lejos, como decorado de cartón piedra.

Que esto es mi opinión, y que con buscar en Google encontraréis sin problema un montón de reseñas que ponen este libro por las nubes, pero a mí no me ha llenado, lo mire por donde lo mire. Jo. 

PD: Se me había olvidado ya, pero he encontrado la pegatinilla buscando una cita para poneros. A ver, sacadme de dudas...¿alguno/a de vosotros/as diría que la religión egipcia es panteísta? 

Os dejo un trocito...

Durante un breve segundo de locura sintió el deseo de clavarse los dedos en el rostro y arrancarlo hecho jirones. Luego examinó concienzudamente la idea de que él no era, ni había sido jamás, Chinnie el Admirable, sino meramente un..., solo Dios sabía el qué, aparentemente un mendigo que lo había soñado todo. 

Meh. Otro tema desaprovechado, pero no me extiendo más para no hacer ningún spoiler. 

En resumen, este libro...

2/5
Ahora estoy leyendo Génesis, por recomendación de Ro (no sé cómo se me había pasado ese post...). Apenas he leído unas páginas, diez o así, pero ya ha captado totalmente mi atención. Ya os contaré, y espero que pronto, porque es bastante breve :)

miércoles, 20 de enero de 2016

Al natural.

Nunca me ha gustado mi pelo. Es algo que, por mi experiencia, le pasa a bastante gente. De adolescente tenía una amiga con el pelo precioso: castaño oscuro, brillante, suavísimo y liso como una tabla. Solía decirle muchas veces la envidia que me daba su pelo y cuantísimo me habría gustado tenerlo como ella. 

Curiosamente, ella me decía lo mismo.

Yo tengo el pelo castaño claro (otrora fui rubia, en mis tiempos mozos :P), rizado y cabezón. Lo de cabezón va acorde con la dueña. ¿Qué quiero decir con que mi pelo es cabezón? Pues que es rizado y punto. Ya puedes utilizar secador, plancha, colgar ladrillos de las puntas o cualquier cosa que se te ocurra. Es rizado y no va a dejarse convencer para ser cualquier otra cosa.

Ojo, es cabezón, que no rebelde: si me moldeo el pelo de cualquier manera para que se quede rizado (con tirabuzones o eso) sí coge la forma. Es con el liso con lo que tiene un problema. Serio. 

Durante mucho tiempo llevé siempre el pelo recogido, porque no me gustaba. Después hubo una época en la que me dio por utilizar planchas de pelo. Fue breve: mi pereza siempre ha sido superior a mi vanidad. Volví a las coletas y similares, pero con la vista puesta en el día que iba a la peluquería. Ese día sí. Ese día, al menos, llevaba el pelo liso. Si el ambiente no estaba muy húmedo me duraba casi toda la tarde, y eso era un lujazo. Y recibía muchísimos cumplidos. Todo el mundo me decía que el pelo liso me quedaba fenomenal.

Hace ya algún tiempo me corté el pelo -mucho- y comencé a no peinarme. Esto es: dejé mi pelo a su aire, al natural. Mis rizos volvieron en todo su esplendor y desorden. Y, ¿sabéis qué? Que no estaban tan mal. He ido acostumbrándome a mis pelos de loca y me veo bien con ellos. Hace ya dos años que no me recojo el pelo, por ejemplo. (Tampoco es que pueda xD)

Hoy creo que he culminado el proceso de auto-aceptación capilar. He ido a la peluquería y me he cortado el pelo. Mi peluquera me lo ha peinado liso, como hace siempre, y cuando me he puesto las gafas y me he mirado al espejo he dicho:

-Meh. Creo que me gusta más al natural. Rizado. 

A lo que la peluquera ha contestado:

-Entonces mañana mismo estará a tu gusto. 

Jajaja. 

Esto puede parecer una patochada, pero siento ese proceso, siento que estoy llegando a un sitio que me gusta, a ser una Bettie que está cómoda en su piel (con todos sus defectos, que son unos cuantos) y en su vida (ahí aún falta un poco, pero vamos en el buen camino). Supongo que lo del pelo es solo un símbolo, una metáfora o un hito visible. No sé. 

¿Y vosotrxs? ¿Estáis cómodos con vuestros pelos? :)


domingo, 17 de enero de 2016

Aventuras y desventuras de una profe afónica.

Estos últimos días he estado un poco tocada de la garganta. Bueno, el primer día de trabajo de la semana pasada estaba un poco tocada. El segundo día de trabajo... bastante más, así que cambié la manera de dar clase y no hablé prácticamente nada. Pero al tercer día no resucité, sino más bien lo contrario...¡estaba completamente afónica! He estado un poco constipada, con mocos en la garganta y eso, y bueno, cuando me pasa eso suele resentírseme siempre la voz. Lo malo es cuando trabajas con tu voz.

Ahora me pongo a pensarlo y me doy cuenta de que no seré tan vaga. Pensé en quedarme en casa, pero bueno, para que estuviese un compañero de guardia, pues estaba yo, que no me pasaba nada a parte de la voz. Pero tampoco me conformé con eso. Me busqué la vida para dar las clases que tenía sin hablar. Menos mal que ese día no tengo muchas.

Pero bueno, en realidad no he venido para hablar de mí. He venido para hablar de mis chicos y chicas que no dejan de sorprenderme. Una de las razones por las que pensé quedarme en casa era por no "mostrar debilidad". Me explico: temía que si me veían "floja" (y un poco lo estaba, porque no tenía nada, pero estar así cansa mucho) iban a revolucionarse, a tensar la cuerda, a medirse conmigo. Y la verdad, no estaba yo para mucho tira y afloja.  Pero al final, ya digo, me fui y pensé que si tan malo era el temporal y no podía capearlo, siempre podía dar aviso y volverme a casa. 

Pues bien, he de decir que en general (me sobran dedos en una mano para contar las excepciones) no solo no se pusieron en plan rebelde, sino todo lo contrario. No deja de ser conmovedor ver como uno de esos niños que se dedica a hacer la vida imposible a los profesores y a provocarlos sale voluntario a explicar algo a sus compañeros para que yo no hablase e incluso llama la atención a sus compañeros.

-¡Eh, vale ya, que la maestra no puede hablar!

No es el único caso. Durante esos dos días en los que he estado peor creo que he tenido algunas de las clases más silenciosas y atentas del curso. Algunos hasta parecían "agradecidos" por que hubiese aparecido y me hubiese buscado la manera para darles clase, pero esto es tan inverosímil que casi creo que estoy viendo fantasmas.

Además el último día, con lo mal que lo estaba pasando, una alumna quiso endulzarme la mañana con unos dulces marroquíes hechos por su madre.

-Toma, maestra. Son dulces.

-No, muchas gracias -dije, pero me arrepentí, porque la niña es muy bonica y porque me encantan los ducles árabes jaja-. Bueno, venga, dame uno. 

Estaba bueníiiiisimo. Le dije que le diese la enhorabuena a su madre y me dispuse a cerrar el aula. Entonces me extendió un saquito hecho con papel de plata y me dijo:

-No, maestra, que son para ti. Yo tengo más.

¡Eran para mí! *_____* Y estaban bueníiiisimos. Hasta se me curó un poco la garganta y todo xD

Eso sí, me ha dicho Jack que tenga cuidado con eso, no me acusen de cohecho impropio xD

En serio, soy muy ñoña y muy ternusca, pero es que durante esta semana me ha emocionado verdaderamente la actitud de mis alumnos y alumnas :) 

Ahí os dejo un retalillo colorido para empezar la semana con una sonrisa, que sé que os gustan estas cosas ^^

sábado, 16 de enero de 2016

Twitter y la publicidad.

Hace tiempo hice un curso que no viene mucho a cuento. Lo hice porque no tenía otra cosa mejor que hacer (total, nunca jamás iban a convocar oposiciones de lo mío) y porque invitaba la CEOE. No esperaba demasiado de él, pero lo cierto es que le saqué algún provecho a varios niveles. Así que bueno, al final de todo no estuvo mal. 

Una de las cosas que aprendimos en ese mini-curso fue a promocionar nuestro negocio (¿qué negocio? XD) en redes sociales (Facebook y Twitter). Aquello fue gracioso. Para mí, claro. No tanto para el profesor del curso que tenía que enseñar a usar Twitter y Facebook más o menos bien a gente que, en el mejor de los casos sabía subir fotos a Facebook y de Twitter no había oído hablar en su vida y que, en el peor, no tenía ni puñetera idea del tema. 

Saqué algunas cosas de provecho de ese curso, la verdad, como aprender el manejo de alguna aplicación para gestionar estadísticas o cuentas, pero en lo relacionado con estrategias de marketing... Meh. Me parecieron unos consejos contraproducentes, cansinos, invasivos... 

Por lo que he visto después, moviéndome por las redes sociales, creo que más de uno ha hecho el mismo curso o con el mismo profesor...Y sí, confirmo mis sospechas: no me mola nada que utilicen conmigo esas estrategias. 

¿Cuáles son? 

  • Follows masivos. Haces una búsqueda de usuarios en Twitter por una palabra clave y le das a seguir a todos y cada uno de ellos. ¿Para qué? Pues esperando el follow-back, esto es, que te sigan a ti. Normalmente, estas personas siguen a tanta gente que no interaccionan con casi nadie en concreto y se limitan a poner publicaciones genéricas hablando de lo suyo. Esto, al fin y al cabo, casi que ni tan mal, porque a lo mejor en una de estas sí que encuentras alguna cuenta interesante y eso, pero lo malo viene cuando:
    • No devuelves el follow. Acto seguido y sin tardar demasiado dejan de seguirte. Esto solo confirma que estaban buscando seguidores. 
    • Devuelves el follow y, poco tiempo después, cuando ya has mordido el anzuelo, dejan de seguirte. Si da la casualidad de que luego tú también dejas de seguirlos, ten por seguro que, más tarde o más temprano, volverán a seguirte. Y así ad infinitum
    • Devuelves el follow y, casi instantáneamente, te mandan un privado pidiéndote que compres su libro, que le des "Me gusta" a su página de Facebook, que los votes en no sé dónde... yo qué sé. Cualquier cosa.  No sé a vosotros, pero a mí esto me pone de muy mala leche. No sé, finge que te intereso un poco al menos, ¿no?
  • Publicidad constante. "Tienes que repetir el mensaje para que llegue a toda tu audiencia". Esto es, que después de haber "engañado" a un número considerable de twitteros, tienes que darles el coñazo para que vayan a tu hotel, compren ropa en tu tienda o lo que sea. A todas horas. Y casi seguro que no hablan de otra cosa. ¿Qué hago yo con ese tipo de cuentas? Unfollow rápido. Más que el rayo. He dejado de seguir a artistas y famosos que me gustan mucho por esta razón. Lo siento. Bueno, en realidad, no. 
  • Spam en cuentas aleatorias. Esto es súper gracioso. De vez en cuando escribes cualquier cosa y alguien contesta a tu tuit en plan "manzanas traigo". Ejemplo:
BettieJander: Voy a cerrar la cuenta de Wattpad. No la uso...
RandomUser: @BettieJander ¿te gusta leer? Puedes disfrutar de mi historia "INSERTE TÍTULO" EN Wattpad. (enlace)
Ehmmmmm....¿no? Pues no. No.

Pasemos a Facebook, aunque no lo he puesto en el título.


  • Dar el coñazo a amigos, familiares, conocidos, compañeros de colegio, desconocidos, gente que pasa por la calle y por supuesto, seguidores de Twitter (por privado)... para que le den me gusta a tu página de Facebook y a cada una de tus publicaciones.  En serio, esto es un consejo que nos dieron. Vamos a ver... Es que no le veo el sentido. Está bien que informes a la gente de que tienes una página (puedes hacerlo en una publicación, y así cada quién es libre de unirse o no), pero irlos persiguiendo para que le den me gusta... Chicos... ¿en serio? Que es que a lo mejor les importa una mierda lo que tú hagas... 
Y luego, esto sirve para Facebook y Twitter:
  • Escribir con faltas de ortografía o como si fueses borracho. Mira, que no. Yo comprendo que un fallo lo tiene cualquiera de tanto en tanto, y más con los dichosos teclados de los teléfonos y demás, pero hay cosas que es que no: ni mayúsculas, ni tildes, ni signos de puntuación, faltas garrafales,... Que no. Que no me da ganas de leer lo que tengas que contarme y seguramente tampoco de ir a tu negocio ni de comprar lo que sea que vendas. Que no. 

Yo no sé si es que estas cosas son molestas solo para mí o qué, porque la gente las sigue haciendo. No sé, ¿vosotros qué opináis del tema? ¿Os parecen tan molestas como a mí estas estrategias? 



Una encuestita...

miércoles, 13 de enero de 2016

La madre de la criatura.

Carolina Bescansa se ha llevado a su hijo al trabajo y se ha liado parda. Podría entender los comentarios moderados sobre si es lo adecuado o no (al fin y al cabo somos muy de opinar de todo), pero he leído algunas cosas que me escandalizan, como que Fernández Díaz haya calificado el hecho de lamentable*. Pues anda que no hay cosas que lamentar en el mundo. Y en España. Y en el Congreso, ya puestos. 


* Me escandalizaría si la afirmación viniese de otro lugar, a decir verdad. De un señor que tiene un ángel que le ayuda a aparcar y que pide trabajo a Santa Teresa de Ávila, ya menos. 


Que a ver, nos puede parecer bien o mal, cada uno de nosotros podríamos hacerlo o no, pero creo que no hay tela para hacer tanto traje en esto. ¡Hasta las mujeres se le han echado encima! Que no nos beneficia, dicen. Que perpetúa la imagen de que es la madre la que cuida. Ya, bueno, las diputadas no van normalmente con sus hijos al Congreso y yo no veo que la realidad de que la mujer es la que cuida haya cambiado demasiado. Eso, por un lado. Por otro, y hasta donde yo sé, los padres pueden hacerlo casi todo, pero dar de mamar... Más bien no. ¿O sí? Mira que como sea que sí y se entere Lorzagirl de que Zarajota está escurriendo el bulto... 

Que lo deje en la guardería, dicen. Porque eso sí es responsable desde el punto de vista feminista. Es lo que feministamente y progresistamente y todo-lo-mente hay que hacer para hacerlo bien. Además, todo el mundo tiene a mano una guardería y toooodo el mundo puede permitírsela. Eso es así. Espera... ¿que no es así? Vaya...



Normalmente las madres -cuando hablamos de lactantes y se acaba la baja, si es que te la dan- y/o las familias no tienen opción: si hay trabajo, hay que dejar al niño. En una guardería, que puede quedar bastante lejos del trabajo,  con algún familiar, con una persona contratada para que lo cuide. Es eso o que alguien deje el trabajo para cuidar a la criatura, y ese alguien casi siempre será la mujer. Otras personas más afortunadas pueden salirse por la tangente y tomar una decisión menos drástica: en lugar de dejar el trabajo pueden cogerse una excedencia o similar. Es dejar de trabajar, pero no se pierde el trabajo.

Yo no soy madre, pero lo veo en mis compañeros de trabajo. Muchos vienen a trabajar desde la ciudad y o bien se dejan a sus pequeñajos en una guardería a las 7 de la mañana que queda a 70 kilómetros de donde trabajan (como para que pase algo y haya que ir corriendo...) o bien dejan de trabajar. No es una decisión fácil, pero al menos pueden escoger sin demasiada "violencia". A principio de curso una chica que acababa de ser madre hablaba de ello. Dudó hasta el último momento, pero al final decidió irse de excedencia y disfrutar de los primeros meses de vida de su bebé, estar ahí para amamantarlo y no vivir con la cabeza puesta en si se habrá puesto enfermo, venga viaje para allá, que no puedo participar en la rueda porque no sé cuándo me hará falta el coche,... 

Pero como digo, estas personas son privilegiadas dentro de lo que es el mundo laboral. Los trabajadores, las trabajadoras, suelen tenerlo más complicado para conciliar crianza de los hijos y vida laboral. ¿Debería ser así? Por supuesto que no.

Carolina Bescansa, que hoy por hoy no tiene que elegir entre dejar a su hijo en una guardería y trabajar, sino que tiene más opciones, ha decidido llevarse a su bebé lactante al trabajo. ¿Y qué? Eso no la hace mejor madre ni peor. Tenía la opción y la ha tomado, sin más. Una pena que más madres no tengan esa opción -o la de la guardería en el trabajo- y tengan que dejar la lactancia a las bravas para poder dejar al niño en una guardería, por ejemplo. Más elocuente que el gesto de Bescansa, es la reacción de la gente al mismo. ¡Un bebé en el Congreso! ¡Si ahí solo pueden pasar los que han sido elegidos! (¿Qué mierda de argumento es ese?) ¡Oh, Dios santo! ¡Que le ha dado el pecho ahí, en el escaño! (Los bebés comen. Y los lactantes, maman. Hasta donde yo sé, del pecho de su madre)

Me choca especialmente la reacción de esos que defienden la familia tradicional, que dicen sí a la maternidad (que es lo que hace mujer a la mujer, ojito), sí a la vida y toda la parafernalia. Que sí, que tener hijos sí, pero lo de criarlos mejor se deja a las empleadas del hogar (las de Ana Mato le visten a los niños y todo) o a terceras personas. 

Y me reitero: una mujer no es mejor madre por cargar a su criatura a todas partes o por hacer todo lo contrario. La cuestión es que sería maravilloso que fuese la madre la que pudiese decidir sobre el asunto. 

Insisto, además: como si no hubiese otras cosas más escandalosas por las que escandalizarse. 

lunes, 11 de enero de 2016

Regaladme algo, anda...

Dicen que ante el vicio de pedir, la costumbre de no dar (algo así era, creo, no sé si era así exactamente), pero yo creo que no soy muy pedigüeña (¿o sí?), así que hoy, que es mi cuuuumple, me atrevo a haceros una petición. Como toda petición, no es obligatorio que me hagáis lo que os pido, claro...

Pero es que, encima, estoy malita... cof, cof... 



Supongo que sabéis que suelo poner citas célebres, o de canciones, o frases que me motivan en mis agendas. Soy una especie de obsesa de las frases bonitas. Lo malo de esto es que ya me da la sensación de que uso siempre las mismas o muy parecidas. He pasado unos días, desde que recibí mi agenda nueva, buscando frases en varias páginas de Internet y en Pinterest, y ya he escrito unas cuantas, es verdad. Pero me gustaría pedir vuestra colaboración ciudadana (juas!) y que compartieseis conmigo alguna cita que os guste especialmente. Puede ser un verso de un poema, o de una canción, o no sé... Cualquier cosa cortita que pueda ponerse en un huequecito de una agenda. Y tiene que ser cortito, que mi agenda de este año es más pequeña jaja. También puede ser de cosecha propia, algo vuestro. Perri, por ejemplo, me escribió una frase (Puede parecer mentira, pero al final, los sueños se cumplen) que acabó, como por arte de magia, puesta el día de las adjudicaciones de vacantes, el día que supe que iba a trabajar de profe. ¡Fue una casualidad maravillosa!

Además, para que sea un poco "toma y daca", por cada cita que me regaléis, os respondo con una de las que he puesto ya en la agenda, ¿qué os parece?

Pues ale, ¡a ello! :D

¡Gracias lindos y lindas! :D

:D

domingo, 10 de enero de 2016

Recapitulando.

Es una curiosa coincidencia que las vacaciones y los 27 se me acaben el mismo día y que uno de mis regalos de cumpleaños vaya a ser estar en mi aula, con mis chicos, hablando del sistema democrático (creo que Rajoy puso las elecciones el 20D para que todo el jolgorio de pactos y demás coincidiese con mis temas de ética). 

Pues sí, el tiempo no para, y si estas vacaciones se me han hecho cortas (para mal, porque no he hecho todo lo que habría querido ni tampoco las he disfrutado tanto como me merecía, creo), también ha ocurrido lo mismo con mis 27 años. 

He ido atrás en el archivo del blog y, por ejemplo, el año pasado no escribí nada sobre mi cumpleaños. Ese día reseñé La nieta del señor Linh. No me gusta cumplir años. Nunca me ha gustado, ni siquiera de niña. Entonces tenía mis razones y ahora supongo que lo que me queda es el hábito. 



Este año aún me cuesta más cumplir porque no quiero despedirme de mis 27 años. Porque me gustan los años impares, y me gusta el número 7. Y, supersticiones aparte, porque con 27 años he conseguido cosas maravillosas. ¿La más importante? Alcanzar mi sueño de pisar un aula, de ser profesora de secundaria. A veces aún se me inundan los ojos cuando vuelvo del trabajo, emocionada. Pero eso no es todo. Ha habido más (y lo que está por venir). No sé, miro atrás (no muy atrás, con un año me basta) y me parece mentira la diferencia. A veces me siento tan feliz y tan afortunada que no me lo creo. Y no me lo creo, de verdad: me parece que tanta buena suerte "de repente" es algo inaudito y sigo esperando que un viento inclemente llegue y se lo lleve todo, que todo lo que he conseguido vuelva a convertirse otra vez en sueños de papel, arrastrados lejos de mis manos. Quizá por eso, aún, me despierto por las mañanas apretando los puños, para que no se me escapen.

Y lo cierto es que mi vida dista mucho de ser lo que yo esperaba cuando era pequeña, o incluso cuando acabé el instituto. Cuando era pequeña, a los 27, ya me veía casada y con un bebé, trabajando en mi trabajo soñado, viviendo en mi casa (en una que sintiese mía de verdad, aunque no lo fuese), disfrutando de una vida  con barra libre de abrazos. Sí, sé que todo esto es muy naif, pero eran los sueños de una niña. Vuelvo, de nuevo, a hace un año, y pienso en que no había horizonte a la vista y en los esfuerzos titánicos que tenía que hacer para no perder la cabeza pensando que no había futuro para mí. Ahora creo, o quiero creer, que aunque mi vida soñada se está haciendo esperar, está ahí, algo más adelante en el tiempo, en alguna parte.  Y, sobre todo, que la barra libre de abrazos está cerca. No sé. Hoy por hoy miro al futuro con esperanza, algo que hace un año me parecía impensable.

Bueno, visto así, a lo mejor no está tan mal seguir cumpliendo años. A lo mejor el año que viene, por estas fechas, estoy despidiéndome de mis 28 con la misma pena (o más) que hoy me despido de los 27.

En cualquier caso, esté bien o mal, lo quiera o no, mañana me despertaré con un año más, así que ya que es inevitable, si puedo pedir un deseo, pediría que fuese un buen día (dentro de lo que cabe).





Ríete tú de la crisis de los 30, los 40,... ¡Yo llevo en crisis desde que cumplí los 25! ¡O antes! xD
Nah. Lo que pasa es que soy una drama queen. Qué le vamos a hacer.
Lo bueno es seguir cumpliendo. Y si el año ha sido para mejor, con más razón aún.
:)

viernes, 8 de enero de 2016

Libro: El caballero del jubón amarillo, de Arturo Pérez Reverte (Alatriste, 5)



Quinta entrega de las aventuras del capitán Alatriste, al cual he tenido bastante abandonado. Pero bueno, los libros no se enfadan cuando vuelves a ellos después de mucho tiempo, así que, sin problema :P

¿De qué va el libro?

En esta entrega, Alatriste e Íñigo se ven envueltos en varios lances, aunque la trama central gira alrededor de una mujer, María de Castro, la cual ha suscitado intereses de hombres de muy distinta alcurnia. Esos intereses serán utilizados por ciertas personas para tramar una conspiración en la que deshacerse de personajes incómodos, también de muy distinta alcurnia.

Hablando del libro...

Uno de mis libros favoritos de la saga, junto con la primera y la segunda entrega. Vuelven los enredos en la corte, los líos de faldas, las conspiraciones, los enemigos habituales (Bocanegra, Alquézar, Malatesta), los lances en callejones oscuros, y en habitaciones oscuras, y en caminos poco transitados,... Vamos, una novela que recupera el espíritu de la primera. 

De nuevo, como es usual en esta saga, Pérez Reverte utiliza la narración de aventuras e intrigas para introducir a personajes célebres de la historia de España, o de las letras españolas o para hablarnos de aquella o estas. Así, de una manera amena, se nos está dando una clase de historia o literatura, eso sí, pasada por la visión de Íñigo Balboa.

En resumen, y por no extenderme más, una novela que está dentro de los cánones marcados por la saga y que destaca por ser especialmente interesante y entretenida.

Os dejo un trocito...

Los más ruines tarugos alardeaban de entendidos, y hasta las dueñas y maritornes hacían sonar las llaves en la cazuela, dándoselas de versadas y discretas. Y así dábase rienda a una de las mayores aficiones de los españoles, que es vaciar la hiel amargada por los malos gobiernos mostrándose bellacos en la impunidad del tumulto. Pues de todos es sabido que Caín, naturalmente, fue hidalgo, cristiano viejo y nació en España.

A veces me pregunto hasta qué punto habla Íñigo Balboa de la gente de su tiempo y hasta qué punto Pérez Reverte suelta la bilis contra la gente del nuestro... xD


En resumen, este libro...

5/5

Y bueno, aunque me ha costado decidirme, ya he empezado a leer Las puertas de Anubis, de Tim Powers. Llevo muy poquito leído, así que ya veremos :) 

miércoles, 6 de enero de 2016

¡Regalos, regalos!

En días como hoy una se permite ciertas incoherencias, como lo de ser republicana por convicción y esperar regalos de Reyes. Bueno, de Reyes no, de mi rey. Que no es mago, es majo, que mola más. 

Este año he debido de ser buena, buenísima, vamos, la mejor del mundo, porque he recibido regalos por encima de mis posibilidades y de las del regalador xD En mi defensa he de decir que son regalos de NavidadesReyesCumple, que viene casi todo junto xDD  Ya os enseñé mi agenda de Mafalda, chula no, lo siguiente. Pues además de ella he recibido un paquete de bombones, una bolsita con carbón dulce (porque también soy un poco mala, las cosas como son), una colonia y...


¡¡¡¡LIBROS!!!!

Porque sí, porque yo lo de #RegalaLibros me lo tomo muy en serio. El pobre Jack ahí, todo afectado: "Es que solo te regalo libros..."... ¿Solo? ¿CÓMO QUE SOLO? Echad un ojo a esto...



Además este año ha sido acierto pleno, plenísimo. Mi rey majo se ha empleado a fondo, y me consta que lleva bastantes semanas buscando los libros perfectos para mi regalo. Si es que hay que quererlo <3 Por si no conocéis los libros, os comento un poco:

  • Las puertas de Anubis, de Tim Powers, es un libro sobre viajes en el tiempo. Aunque es un libro bastante famoso dentro del género de la ciencia-ficción, yo lo conocí en medio del boom causado cuando uno de los creadores de la serie El Ministerio del Tiempo reconoció que este libro era una de las inspiraciones de la serie. Y claro, una ministérica declarada como yo le tenía el ojo echado desde hacía tiempo. Creo, creeeeeeooo, que será el primero que lea ^^
  • El libro del cementerio, de Neil Gaiman. ¡Y tiene ilustraciones! Como seguramente ya sepáis, soy fan, fan, fan, fan, fan de poster de Neil Gaiman desde hace bastaaaante tiempo. (Adler, compartimos crush xD) A pesar de ello, hacía tiempo que no leía nada suyo, desde El océano al final del camino, que me trajo Papá Nuel el año pasado. Así que nada, ¡otra apuesta segura! A ver qué tal, porque tiene una pinta...
  • La larga marcha, de Stephen King. Es uno de los libros que publicó King con el seudónimo Richard Bachmann, como ocurre con El fugitivo (uno de mis libros favoritos de Stephen King hasta ahora). Ambos libros han sido relacionados con Los Juegos del Hambre. El fugitivo, porque habla de un concurso de televisión en el que tienes que sobrevivir mientras otros te cazan, y este porque trata de un conjunto de adolescentes que son forzados a participar en una competición a muerte (no he querido leer mucho más, quiero dejar que el señor King me sorprenda). También le tenía muchísimas ganas desde que leí El Fugitivo, así que ... :)
  • Qué difícil es ser dios, de Boris y Arkadi Strugatski. Tuve noticias de este libro hablando con Jack de Pícnic junto al camino, a propósito de una reseña que leí en el blog de Letraherido. Jack me habló de él como un clasicazo de la literatura de ciencia-ficción y un hito en la literatura rusa de este género. Y yo que, aunque seguramente nadie lo diría viendo lo que escribo, disfruto muchísimo de la ciencia-ficción, lo puse en la lista de pendientes. :D

Va a ser un mes de enero lleno de buenas lecturas. Lo veo. 

Y, para culminar, he merendado Roscón de Reyes, que he decidido autorregalarme. Hacía tres años que no lo tomaba, porque en mi casa no se compra. Tampoco se come, así que he de decir que Jack y yo vamos a acabar de roscón hasta el moño xDDDD Pero bueno, no pasa nada, lo sobrellevaremos con templanza XD

Y vosotrxs, ¿qué? ¿Habéis sido buenos? ¿Habéis tenido muchos regalos? 



domingo, 3 de enero de 2016

Educar para encontrar trabajo.

Hoy han venido los Reyes Magos cargados de regalos. Bueno, ha venido Jack cargado de regalos. Todos en una caja. En la misma caja. Envuelta. Con lo cual mis regalos de NavidadReyesCumpleaños estaban juntitos y revueltos y tendré que sacarlos todos al tiempo. Le he rogado, por favor, que me sacase la agenda (para que yo no viese el resto de regalos), porque siempre me regala una agenda por Navidad, que yo sin mi agenda no puedo vivir, y estamos a 3 de enero y es que no es que la tenga sin decorar (horror), ¡es que no la tengo! Un poco de por favor. Me ha hecho caso, más diligente él...

Una foto publicada por bettie (@cuadernoderetales) el


Todo esto era para enseñaros la agenda xDD. Ahora es cuando voy con el post de verdad. Y es que le he pedido, también, que me traiga de la city un ejemplar de La Marea del mes pasado (por si alguien lee esto dentro de mucho tiempo y le interesa, es el número 34), cuyo dossier está dedicado a la filosofía.

He aprovechado para comenzar a leer la revista y me he topado con unas palabras de Maite Larrauri, profesora de filosofía y divulgadora, que me han hecho pensar. Bueno, varias de sus ideas me han hecho pensar, como la de que la práctica supresión de la filosofía no es por maldad, sino por ignorancia, y que no obedece a ningún propósito concreto (sería concederles demasiado crédito a los que toman estas decisiones). Pero de lo que quiero hablar hoy es del objetivo del sistema educativo.

¿Cuál es el objetivo del sistema educativo tal y como está concebido actualmente? Va, os dejo que penséis. (Escribídmelo en los comentarios :P)







¿Ya? Pues bien, el objetivo del sistema educativo es, sobre todo, formar a los chicos y chicas con vistas a la empleabilidad. De hecho, eso es lo que se le reprocha últimamente a la escuela. que lo que enseña no sea acorde con lo que las empresas demandan.

Si quisiésemos estar en sintonía con lo que las empresas demandan (muchas de ellas), casi que bastaría con saber decir "sí, señor" en tres idiomas. 


Esa es la idea. Enseñemos a nuestros niños cosas que les sirvan para encontrar trabajo. Matemáticas, por supuesto. También tienen que saber leer y escribir. Idiomas, que los idiomas son muy importantes para encontrar trabajo. Asignaturas relacionadas con las TIC, que siempre quedan bien. Y poco más, que todo lo demás distrae.

La idea, a priori, bueno, no es una locura. Hay que trabajar para ganarse la vida, y cuanto más orientada esté la formación de nuestros niños y jóvenes a lo que las empresas demandan, pues tanto mejor. Más facilidades para ellos. ¿No?

El tema es que eso es una falacia. Dejemos de lado cuestiones como que la escuela no debe de ser una máquina de producir trabajadores y demás. Vayamos a ese argumento. ¿Qué pasa? Que aunque enseñemos en la escuela lo que las empresas demandan HOY, cuando el alumno abandone el sistema educativo, dentro de cuatro, seis, ocho o diez años, probablemente la demanda sea muy distinta. Pensad en cómo eran nuestra vida hace diez años y en cómo es ahora. En qué herramientas se utilizaban para trabajar hace diez años y cuáles se utilizan hoy. Yo qué sé. Hoy estamos todos como locos con el inglés, pero a lo mejor de aquí a ocho años el idioma necesario para asegurarse un trabajo es el chino. (O más bien, los dos)

Creo que la mirada es errónea. El sistema educativo no debe adecuar los contenidos a lo que las empresas demandan, sino dar al alumno la mayor cantidad de herramientas posible, para que pueda adaptarse a cualquier circunstancia en la que tenga que habitar cuando abandone el sistema educativo. Competencia matemática, por supuesto, competencias lingüísticas, claro, conocimiento de un segundo idioma, y un tercero, por qué no. Pero hay vida más allá.

Se han recortado las artes plásticas, la música, la filosofía, la cultura clásica... para dar más espacio a esas materias instrumentales, tan vitales para el futuro laboral de nuestros niños y jóvenes. Pero esas asignaturas, que a veces defendemos escudándonos en su "inutilidad" (que queda muy bohemio), proporcionan herramientas muy útiles para desenvolverse en el mundo. Destrezas manuales, gusto estético, conocimiento de la propia cultura, capacidades analíticas, manejo del espacio, uso de la perspectiva, habilidades que facilitan el aprendizaje de idiomas, capacidad de leer y comprender textos complejos, habilidades argumentativas o críticas, capacidad para pensar alternativas, creatividad, etc. Esas asignaturas tan inútiles, esas que no valen para nada, sí contribuyen a la formación integral de la persona, no solo desde el punto de vista de los contenidos y proporcionan habilidades que pueden resultar útiles para desenvolverse en un escenario laboral que no sabemos cómo será ni qué demandará.

Eso, por no hablar de cosas que poco o nada tienen que ver con la empleabilidad. Que el hombre vive (o debería vivir) para algo más que para trabajar.

Y vosotros, ¿qué opináis? ¿A qué creéis que tiene que dar más peso el sistema educativo?


sábado, 2 de enero de 2016

Libro: La familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela.


Otra propuesta del club de lectura. Otro clasicazo, otro must-read. Este no lo había leído. Formaba parte del plan de lectura de 1º de Bachillerato, y llegaron a encargárnoslo, pero finalmente lo cambiaron por otro, así que no llegué a leerlo y, probablemente, no lo habría leído de no ser por el club de lectura. Ya le daré las gracias a la responsable en la próxima reunión :)

¿De qué va el libro?

Pascual Duarte está preso, a la espera de que lo ejecuten a garrote. Durante su encierro tiene tiempo de pensar en su vida y decide ponerla por escrito y enviarle esas memorias al único amigo de su última víctima del que recuerda la dirección. En definitiva: se trata de las memorias de Pascual Duarte y del relato de sus múltiples desventuras.

Hablando del libro...

Siempre me han gustado los libros que utilizan trampantojos para presentarse, como El Quijote, por ejemplo. En este caso se habla de unas cuartillas que Pascual Duarte escribió para calmar su conciencia y que envió a un amigo de su última víctima, cuartillas que, de puro milagro, se salvan de la destrucción y son encontradas posteriormente en una farmacia de Almendralejo. Aquel que las halló las transcribió e incluso investigó sobre su veracidad y sobre la suerte de Pascual Duarte, adjuntando al final dos cartas de dos personas que lo conocieron en presidio. Cuando a uno le dan tantos datos casi que prefiere no pensar que lo que está leyendo es ficción, y acaba por meterse de lleno en la historia. Al menos, a mí me pasa. 

Pero no solo es eso. La manera de narrar, el estilo, intenta asemejarse a la manera en la que escribiría un hombre de la época (principios del siglo XX), de pocas letras: palabras mal escritas (como "reló"), multitud de refranes y frases hechas, ... Incluso pide perdón después de decir palabras como "trasero". Yo, que soy de pueblo y de finales del siglo XX no me lo he acabado de creer del todo, pero la verdad es que el efecto está bastante logrado. 

¿Y qué nos cuenta Pascual Duarte en sus memorias? Pues nos habla de su vida pero, casi siempre, por referencia a su familia. A sus padres (él violento y ella mezquina y desapegada), a su hermana, hermosa e inteligente, pero deshonrada, a su hermano, el inocente Mario, que nació tonto (en palabras del propio Pascual) y que murió sin orejas y ahogado en una tinaja de aceite. Y a su mujer. O sus mujeres. Al fin y al cabo, ningún hombre es una isla, y quizá fuese esa la mala suerte de Pascual: ¿podría haber sido su vida diferente en el seno de otra familia? 

La historia se sitúa en un pueblo cercano a Almendralejo, en Badajoz, a finales del siglo XIX y principios del XX. No hace falta que abunde mucho en cómo estaba España por entonces: en la miseria. Y en niveles más profundos que el económico. Una sociedad inculta, baja, violenta, ... 

Ese creo que es el objetivo de la novela: la crítica de una sociedad miserable que condena a su gente a la miseria. Pascual Duarte, en el relato de su vida, nos lleva por las circunstancias que influyeron en que él fuera como es. No se excusa, no es eso, ni echa la culpa a su cuna o a su nacimiento,  pero el lector acaba pensando, en mayor o menor medida, que demasiado bien salió el mozo para lo que le tocó vivir. No solo por el sitio en que le tocó nacer, sino porque también el pobre tenía una mala estrella...

Desde luego, esa lectura puede no ser convincente. ¿Es todo fatalidad? ¿Está Pascual determinado a obrar como obra? O, por el contrario, ¿comete crímenes que poco tienen que ver con sus circunstancias? ¿Es un problema de carácter? Supongo que puede ser entretenido pensarlo y debatirlo, aunque no nos lleve a ninguna parte.

Sea como fuere, La familia de Pascual Duarte es una novela que me ha estremecido profundamente. Se para una a pensar en las miserias de las gentes y en cuántos "Pascuales" habrá habido por las cárceles de España...

Os dejo un trocito...

Hay una parte que me ha parecido especialmente significativa. 

Desde aquel día siempre que veía a don Manuel lo saludaba y le besaba la mano, pero cuando me casé hubo de decirme mi mujer que parecía marica haciendo tales cosas y, claro es, ya no pude saludarlo más; después me enteré que don Manuel había dicho de mí que era talmente como una rosa en un estercolero y bien sabe Dios qué ganas me entraron de ahogarlo en aquel momento; después se me fue pasando y, como soy de natural violento, pero pronto, acabé por olvidarlo, porque además, y pensándolo bien, nunca estuve muy seguro de haber entendido a derechas; 
En resumen, este libro...

5/5

Empezamos bien el año, ¿no? :) Ahora voy a seguir con la saga Alatriste. A ver qué se cuenta.

Y vosotrxs, ¿habéis leído este libro? ¿Qué os pareció?

viernes, 1 de enero de 2016

Lo que hacemos por amor.

Estábamos haciendo cola para pagar el libro de Ismael Serrano el día de la presentación. Delante de nosotros, quizá Jack también se acuerde, había un hombre acompañado de su hijo, un niño de unos 9 años o así (soy muy mala para eso de adivinar las edades). El niño creo yo que no tenía muchas ganas de estar allí. A decir verdad, creo que no tenía muchas ganas de estar en ningún sitio fijo durante más de diez minutos. Le preguntaba a su padre cuánto iban a tardar. El padre, armado de paciencia y de cariño, le explicaba la situación:

-No sé cuánto tardaremos, pero tenemos que aguantar. Hay que conseguir este libro firmado para tu madre...

Aquel hombre tenía, creo, las mismas ganas que el niño de estar allí, haciendo cola, escuchando a un artista que, por lo que parecía, no le gustaba demasiado. Y sin embargo allí estaba. Pensando, supongo, en la sonrisa -incluso en las lágrimas de emoción- de su esposa cuando viese su regalo: un libro firmado por su cantautor favorito. 

Lo que hacemos por amor...




Hace unos días vi que Papá Noel le había regalado a la madre de un amigo un CD firmado por un artista que le encanta, Sergio Dalma. Mi amigo había hecho cola para que el artista se lo firmase e, incluso, había posado con él para tener una prueba de que la firma era real. A mi amigo no le gusta demasiado Sergio Dalma. La música que escucha no tiene nada que ver con sus baladas. Y, sin embargo, allí estuvo, esperando, para darle ese regalo a su querida madre. 

Lo que hacemos por amor...





¿Y vosotrxs? ¿Qué cosa "extraordinaria" habéis hecho por amor?


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