martes, 30 de septiembre de 2014

La vida es siempre breve.

Este es otro de los que podemos llamar "post relacionados con mi fascinación por los cementerios". ¡Qué le voy a hacer! No puedo evitarlo. 

Resulta que el último día de "vacaciones" con Jack, aparte de llevarnos el palo, fuimos a visitar a su padre y sus abuelos al Cementerio General de Valencia. No sé si lo entenderéis, pero para mí el Cementerio de Valencia es LO MÁS (si dejamos aparte el pequeño cementerio de Glendalough). Y lo es porque es el más grande que he visto, el más espectacular, el más monumental. Sí, a pesar de mi fascinación por los cementerios, no he visitado demasiados.Algún día me organizaré el tour. Pero tendrá que esperar, de momento.

El Cementerio de Valencia se vislumbra imponente, gigante a medida que te acercas. De hecho, su visión eclipsa una pequeña joya que hay justo enfrente, el Cementerio Británico Protestante, en el que, a pesar de su nombre, alberga tumbas de muchas nacionalidades y diversos credos. También tiene que ver con que está olvidado por las administraciones. Una pena. Me encantaría visitarlo, pero claro, está cerrado. Solo se abre cuando hay un entierro y estos no son muy frecuentes...


Bueno, que me disperso. Entrar al Cementerio General de Valencia es sentirse desbordado. No justo al entrar, pues encontramos los grandes panteones, pero en cuanto te adentras un poco sientes la misma masificación que reina en la ciudad. Y, tristemente, la misma uniformidad, sobre todo en las tumbas más recientes. Por eso una de las cosas que no puedo evitar hacer es encontrar tumbas distintas: pequeñas lápidas cuya única inscripción es un nombre en diminutivo, a veces acompañado de signos de admiración, frases y epitafios fuera de lo común,...

En mi última visita encontré una que me llamó poderosamente la atención. Es curioso, porque estaba muy cerca de una de las que visitamos siempre, pero nunca antes la había visto, a pesar de no ser nueva. Me llamó la atención que en ella aparecían, talladas sobre el mármol, una pila de libros y una pluma. Me acerqué y acaricié la talla -instintivamente, no pienso estas cosas- y leí: "Fulano de Tal y Tal. Profesor. Falleció el día tal, de tal mes en tal año. A los 24 años". 

Se me erizó todo el vello del cuerpo y me recorrió un escalofrío.¡Veinticuatro años! Cuántas clases podría haber dado y no dio. Cuántas vidas podría haber cambiado que no cambió. La vida siempre es breve, pero en unas ocasiones más que en otras...




Hoy estoy... sensible
Y estoy escuchando... Más guapa que cualquiera - Joaquín Sabina

lunes, 29 de septiembre de 2014

Matices.

Se nos está olvidando cómo es eso de apreciar matices. Nos están y nos estamos acostumbrado a la percepción de bulto, al esquema, a lo simple, a lo fácil. Y si quitamos los matices suficientes, podemos confundir a los hombres con los cerdos y viceversa. Todo es cuestión de matices. Por eso soy tan fan de las tildes diacríticas, que no es lo mismo tomar solo café que tomar sólo café. La diferencia que marca un poco más de tinta -o de pixels- es grande.

Pero bueno, tendemos a acabar con las tildes diacríticas y a borrar los matices. Se ve sobre todo en la televisión que, por desgracia, sigue siendo maestra de masas. Debatimos como la tele nos enseña y solo si hay mucha suerte ponemos en circulación opiniones propias. La mayor parte del tiempo asimilamos las ajenas que, por supuesto, van sin matices. Para que sea más fácil tragarlas.

Claro, es que una opinión contundente, firme, sin peros...¡queda tan bien! ¡Nos hace parecer tan seguros y tan competentes! ¡Tan sabios! Como si sabiduría fuese lo mismo que encerrar la verdad en nuestro puño. El matiz es tan dañino como el titubeo. Resta seguridad y eso no está bien. Hay que mostrar posturas claras, bien definidas y antagónicas. Irreconciliables preferiblemente. Pero entonces, ¿para qué dedican horas y horas a los debates? 

Ese es el mensaje que nos llega. Que ceder, que introducir un matiz, es malo. Nos hace débiles, chaqueteros, traidores, volubles. Y nos condena a vivir en bandos enemigos. Y a pensar y revisar nuestras opiniones lo justito, o nada a poder ser, no sea que descubramos que no estamos tan seguros como creíamos de algo. No sea que descubramos un matiz.

Pero a veces me sorprenden. Hace unos días fue Pablo Echenique, eurodiputado de Podemos el que lo hizo. Interrogado por varias cuestiones no tuvo reparo en responder, al menos en dos ocasiones, que no tenía todavía una opinión formada al respecto y en apelar a los matices importantes de la cuestión. Casi lloro de la emoción.

Recuperemos los matices. Son los que nos hacen entendernos con el otro, permitiéndonos ver puntos de encuentro, y son los que nos impiden ser absolutamente iguales que "los nuestros", poniendo de manifiesto pequeñas diferencias que enriquecen el diálogo. Y son imprescindibles. Exijámoslos. Un debate "de bulto" es un lujo que no nos podemos permitir cuando hablamos de cuestiones importantes. Y hay muchas cuestiones importantes de las que hablar.



Hoy estoy... pensativa
Y estoy escuchando... Del pasado efímero - Joan Manuel Serrat

domingo, 28 de septiembre de 2014

¿Tú qué tienes dentro?

El otro día hablaba con una compañera de la facultad, toda alegría y buen rollo. Sí, la que os decía hace unos cuantos posts. Me chocó una de las cosas que me dijo. "Es que tengo mucha rabia dentro", me confesó. Y luego matizó que la rabia no siempre es destructiva. Que bien canalizada sirve para hacer y cambiar cosas. Parecido a lo que dice Ismael Serrano en "La llamada": "Que la tristeza si es compartida/se vuelve rabia que cambia vidas".

Nunca habría dicho, precisamente de ella, que tenía rabia en su interior. Pero como todos supongo. Que levante la mano quien no tenga rabia dentro hoy por hoy.

La gente que conozco y que se da cuenta de lo que está pasando a su alrededor -que, tristemente, es menos de la que cabría esperar- tiene tanta rabia adentro que me da miedo. Algunos la enfocan de manera destructiva y viven amargados, despotricando de todo, pensando en maneras de matar a los que creen culpables de la situación. 


Otros, como mi compañera, consiguen encauzar esa rabia en "nervio" y se crecen frente a todo y frente a todos para cambiar las cosas, para transformar su realidad. 

Y otros se organizan. Buscan a gente que comparta la misma rabia y sintonizan sus frecuencias para actuar juntos. O para despotricar juntos. Y a lo mejor, quién sabe, no estamos muy lejos de que las sintonicen para hacer otras cosas menos civilizadas. 

Y luego... Luego estoy yo. Que no sé si tengo rabia dentro ni sangre en las venas. Sí, sí la he tenido en otros momentos pero ahora... Ahora solo tengo tristeza. Una tristeza enorme, enorme. Y mucha desesperanza. Hace ya tiempo que mi confianza en mis congéneres viene siendo la justita, pero de un tiempo a esta parte, ni eso. Veo lo que hay y no puedo evitar sentirme como Platón, desencantado de tiranos, pero también de democracias que acaban siendo tiranías elegidas por el pueblo. Solo que yo, además, no creo que haya Filósofo-Rey digno del puesto. 

Y la rabia puede mover a acción, pero la tristeza...No sé si Ismael Serrano tiene razón. Máxime si va unida a la desesperanza. 

Y vosotrxs, ¿qué? ¿Qué tenéis dentro? ¿Tristeza? ¿Rabia? ¿Indignación? ¿Esperanza?


Hoy estoy... expectante
Y estoy escuchando... Pongamos que hablo de Madrid - Joaquín Sabina
(culpa de Letraherido, por esta entrada)

sábado, 27 de septiembre de 2014

Despedidx


Ya estoy de vuelta. Espero que no me hayáis echado de menos demasiado, que hay formas mejores en las que invertir el tiempo :P Bueno, de hecho, aterricé ayer, pero no tuve tiempo de escribir aquí. Ni demasiadas ganas, las cosas como son. Me animó un poco eso de batir el récord en deshacer maleta, colocando cada cosa en su sitio. No estuvo nada mal.

Por lo demás, mis "vacaciones" han acabado de manera un tanto accidentada. Con una despedida -como siempre- y un despedido. Siempre me pasa igual, no sé por qué me sorprendo.

En este tiempo he aprendido a no dejarme llevar por las esperanzas. O sí. Me he dejado llevar, a menudo, por el vicio de esperar lo peor. Incluso cuando la vida me dedicaba tímidas sonrisas yo miraba desconfiada, esperando el golpe que, seguro, escondía. Y normalmente el golpe llegaba. Así que en estos últimos años he aprendido a mantenerme alerta.

Pero la esperanza es obstinada y se cuela por los rincones cuando bajas la guardia. Ocurre sin darse cuenta. Pasas los días relativizando las buenas noticias, añadiéndoles un "pero" detrás de cada una: "pero tampoco vamos a ilusionarnos", "pero es solo de momento",... Pero, pero, pero. Pero...un día se te olvida. Y sin querer empiezas a hacer cuentas -de la lechera- y a pensar cuánto falta para poder volver a casa, o para poder ir cumpliendo pequeños grandes sueños. Y piensas en el futuro con esperanza. 

Es entonces cuando, con la guardia baja y el alma esperanzada, suelen llegar los golpes. 

Han sido tres meses en los que me había dado tiempo a empezar a esperanzarme -a pesar de todos mis peros-. Pero se acabó. De momento.



PD: He empezado un pequeño proyecto "instragramero". No sé hasta cuándo durará. Hasta que me canse, pero ya digo, no sé cuándo será eso. Tenéis el icono a la izquierda en el blog, pero os dejo el enlace también aquí.


Hoy estoy... nostálgica
Y estoy escuchando... Todo empieza y todo acaba en ti - Ismael Serrano

martes, 23 de septiembre de 2014

Libro: El beso del highlander, de Karen Marie Moning


¡Se acabó! Otro libro más para la lista de leídos. Este libro me fue recomendado por Montse, y se lo agradezco. Me resulta un tanto arriesgado leer libros de este género a ciegas...

¿De qué va el libro?

Gwen Cassidy es una mujer inteligente e independiente, podría haber sido una científica brillante pero, en un momento de rebeldía desoyó el mandato de sus padres, abandonó la investigación y tomó un empleo normal y corriente. Pero hay algo que le falta en su vida. Por eso, para ponerle emoción, para encontrar lo que no tiene, decide hacer un viaje a Escocia. Un viaje que cambiará su vida de un modo imposible de imaginar: una no se encuentra a un highlander hechizado desde el s. XVI todos los días... 

Hablando del libro...

Literatura romántica de highlanders. Supongo que si sois aficionadas a la romántica estaréis familiarizadas con este subgénero y sabréis si os gusta o no. Si no os gusta la romántica, definitivamente esta reseña no es la vuestra. Pero quizá os interese si estáis en la misma situación que yo. A mí no me disgusta la novela romántica. Me gusta especialmente la romántica histórica. Sin embargo, he leído unos 5 libros de este género, 6 con este, 4 de los cuales eran de la misma autora y del subgénero "highlander". Así que tenía claro que ESOS libros me gustaban, pero no sabía si otros libros del género me iban a gustar. Por eso agradecí la recomendación de Montse, a la que se sumó Vanedis

Este libro tiene, además, un ingrediente que ninguno de los otros libros de romántica histórica que había leído tenía: fantasía. No es que sea algo que esté extremadamente presente a lo largo de la historia, pero está ahí. Sin embargo, si no eres un(a) gran amante de la fantasía, pero sí te gusta la novela romántica, no te preocupes: no distrae. 

Por lo demás, tiene lo que un libro de este género suele tener: un escocés fornido y varonil, una virgen inexperta, pero audaz y valiente (cabezota, añadiría yo), tensión sexual no resuelta que se acaba resolviendo (varias veces) y una historia de amor apasionado capaz de resistir hasta el peso de los siglos. Como nota diré que aunque todos los libros del género tienen un final previsiblemente feliz y costumbrista (matrimonio, amor eterno, niños correteando, pasión conyugal que no se agota,...) este libro me ha tenido en un "ay" casi hasta el final. Vamos, que casi me la cuela...

El componente erótico, importante en este tipo de libros, está bastante bien trabajado. No es tosco, aunque tampoco es tan "delicado" como lo recuerdo en los libros de Kinley MacGregor. Eso sí, es apasionado y bastante excitante, aunque le ha faltado algo para ser perfecto. Pero bueno, la perfección es tan difícil de alcanzar,...

En cuanto a mi opinión... Bueno, Drustan (el protagonista masculino) no me ha cautivado del todo (no es mi Sin) y Gwen... pues tampoco. Y no sé por qué, la verdad. Pero así ha sido. No obstante, el libro me ha gustado, es entretenido y perfecto para dar rienda suelta a la imaginación. Incluso en algún momento me ha llegado a emocionar. Será que la lectura me ha pillado tontona. No sé. Pero sí, ha habido momentos en los que he conectado con la historia mucho. Sí es verdad que el estilo, los personajes y las historias de Kinley MacGregor siguen siendo mis favoritas. Pero me ha gustado leer El beso del highlander y explorar otros estilos distintos dentro del mismo género. Va a ser que sí, que me van los highlanders... jajaja. Así que nada, seguiré buscando historias de este tipo, a ver si alguna consigue destronar a mis MacAllister. Se admiten sugerencias y recomendaciones.

Os dejo un trocito...

Ha habido un momento en el que no he podido evitar empatizar con Gwen...

Últimamente ansiaba algo a lo que aún no podía poner nombre, algo que la inquietaba e incomodaba cuando miraba El Décimo Reino o la búsqueda de sus amantes desgraciados favoritos, en Ladyhawke. Si estuviera todavía viva, seguramente su madre, la renombrada física Dra. Elizabeth Cassidy, le aseguraría que no era nada más que un deseo biológico programado en sus genes.

Me ha chocado que cite, precisamente, El Décimo Reino, uno de mis placeres culpables favoritos (quizá se refiera a otra obra que yo no conozco...) y a Ladyhawke, una de las películas favoritas de Jack, y una de las primeras que compartió conmigo :)

En resumen, este libro...

4/5
A continuación voy a empezar El jilguero, de Donna Tartt, que si Lia habla así de bien de un libro, ¡qué menos que echarle un vistazo! Además, es un libro bastante gordote, a ver si así me dura un poco más :P



Hoy estoy... tranquila
Y estoy escuchando... Take it all - Adele

lunes, 22 de septiembre de 2014

De ideas, sueños e Ítacas.


Hace unos días me encontré con una antigua compañera de carrera. A ella siempre es agradable verla. Es una de esas mujeres siempre agradables, siempre amables, siempre sonrientes, siempre positivas. ¿Cómo lo hacen? ¿Qué desayunan? Tengo que preguntárselo a la próxima...

Después de darme un abrazo de esos que hacen época -a pesar del calor asfixiante que hacía- nos dirigimos a tomar un yogur helado de esos que están tan de moda. O estaban, no lo sé. 

Allí, en la terraza, mientras tomábamos nuestro helado, hablamos de cosas varias: qué haces, dónde vives, agricultura sostenible, qué aprendiste en la carrera, consumo justo, otros compañeros,  cuántos estaban fuera del país,... Y en medio de toda esa charla, más o menos trascendente, me soltó, como a bocajarro, que iba a empezar un negocio.

Bueno, no sé si negocio es la palabra. Tiene un proyecto, uno muy especial, de autoempleo que, si va bien, probablemente acabe dando empleo a otros. Y por "tiene" quiero decir que está buscando el lugar para empezar, porque todo lo demás, incluido el dinero, ya lo ha conseguido. Todo en cuestión de, más o menos, un año.

Me lo dijo así, de golpe, como con miedo. Supongo que esperando la reacción obvia: "estás loca". Dice que cuando tuvo la idea todo el mundo le decía lo mismo. Pero no se rindió. Ni siquiera cuando hizo su plan de negocio y vio el dinero que necesitaba para empezar.

Lo cierto es que su sueño, porque más que una idea es un sueño, tiene poco que ver con lo que la gente entiende por un negocio viable: algo que te dé dinero, rápido a poder ser, y que no suponga demasiados riesgos, que ya se sabe, los experimentos, con gaseosa. No. Su sueño es profundamente arriesgado porque es contrario a muchos valores establecidos, a muchos "tiene que ser así porque así ha sido siempre". Es contrario a un paradigma que en nuestro país parece no tener alternativa posible.

Pero yo creo que le va a ir bien a pesar de todo. Como ella misma dijo, ahora se abren espacios para cosas nuevas, para otras visiones del mundo y para otras formas de hacer. Además, ya lo he dicho, ella no solo tiene una idea: tiene un sueño. Y el empuje necesario para hacerlo realidad, aunque haya que viajar contra viento y marea. Creo que ha encontrado su sitio y que está viajando hacia él. Y aunque Ítaca a veces sea esquiva, creo que ella llegará. 

Espero que nosotros tengamos la misma suerte y la fuerza de voluntad necesaria para buscar nuestra Ítaca y superar las adversidades. Y sobre todo, la determinación que hace falta para cumplir el principal precepto de la vida: disfrutar el viaje. 




Hoy estoy... pensativa
Y estoy escuchando... Your song - Elton John

sábado, 20 de septiembre de 2014

Libro: Ciega a citas, de Carolina Aguirre


Hoooola amigxs xD ¿Qué tal? Espero que os estéis portando bien, un poco al menos. Aprovecho un momento de ocupación de PC para escribir la reseña de mi última lectura, que luego se me amontonan y ya tengo un montón de ideas para escribir a la vuelta :) Eso, por no decir que ya tengo otro libro casi acabado... :P Vamos a ello.

¿De qué va el libro?

Lucía González es una mujer, periodista, treintañera y soltera. Lo malo no es que lo sea, es que parece condenada a serlo y que nadie, ¡ni su propia madre!, cree que pueda cambiar su situación. Por eso, cuando la escucha haciendo una apuesta con su hermana pequeña se propone callarles a todos y conseguir un novio antes de la boda de su hermana. ¿Lo conseguirá?

Hablando del libro...

Voy a ser directa: es como El diario de Bridget Jones, pero peor: soltera (o solterona, que es como se la trata en el libro), con algo de sobrepeso, que se ve atrapada entre un hombre encantador (al que en principio detesta) y otros hombres que son unos jetas. Bueno, en Ciega a citas hay algo más de variedad, por aquello de que tiene varias citas para conseguir ganar la apuesta, pero en esencia, ese es el tema. Tampoco es que este libro cometa un crimen, porque es bastante común encontrar este tipo de argumentos.

Lo que ocurre es que no he llegado a empatizar con los personajes, y supongo que es lo que pide este tipo de novela,ya que está escrita como un blog/diario. Supongo que estaba un poco -bastante- influenciada por los personajes tal y como los perfilan en la serie que se emite en Cuatro (por poco tiempo). Y lo cierto es que, salvo la madre insoportable, el resto no tienen demasiado que ver. Me he encontrado con una Lucía que se me ha hecho bastante insoportable, con una hermana caprichosísima e infantil, con unos personajes masculinos un tanto caricaturizados y esquemáticos, que cambian de un momento a otro sin razón... No sé, no he encontrado lo que esperaba en una novela tipo "diario": autenticidad. Aunque fuese ficticia. 

Supongo que contribuye que la autora utiliza el sarcasmo y el cinismo de una manera masiva. Eso SÍ  me lo he creído. Me lo he tomado como una manera de enmascarar su decepción, pena, rabia,... Cualquier sentimiento negativo. Pero luego no he podido evitar notar que ella es tan crítica y déspota hacia los demás como los otros lo son con ella. Me ha resultado imposible no compararla con la Lucía de la serie, que se lo toma todo a risa y que intenta ayudar y llevarse bien con todo el mundo. Creo que en este caso se nota que prefiero la serie, ¿verdad?

Si hablamos de la historia de amor, porque esto parece caer dentro del formato típico de la comedia romántica, pues... es un bluff. Aunque la protagonista tiene varias citas y llega a establecer relaciones más o menos estables -más o menos solamente- se ve a lo lejos lo que va a pasar. Esa previsibilidad no sería un problema si hubiese algo con lo que aliñar la historia: un amor apasionado, tormentoso o un caballero a lo "Marc Darcy". Pero no. Qué le vamos a hacer.

En cuanto a si consigue ganar la apuesta, si consigue encontrar un novio que la acompañe a la boda de su hermana, pues no os lo voy a decir. Quizá sea uno de los pocos alicientes para acabar el libro una vez lo empiezas. Otras razones para leerlo son los "despotriques" de Lucía, que de tanto en tanto tienen su gracia. 

Os dejo un trocito...

Si tengo que ser sincera, más allá de mi sarcasmo, esperaba algo mejor. No sé qué. Pero algo mejor, seguro. Me da la sensación de que en Internet no solo están todos los tullidos y los deformes, sino que, además están todos los piratas, los pobres y los burros. Pero no quiero ser prejuiciosa, después de todo, yo también estoy en Internet, ¿no? Quizá no sean analfabetos, quizá sea el teclado que confunde la "c" con la "s" y la "v" con la "b".

En resumen, este libro...


2/5


Ahora estoy leyendo, por recomendación de Montse, El beso del highlander, de Karen Marie Moning. No sé, el cuerpo me pedía leer algo de este estilo y mejor ir con una recomendación que a ciegas, ¿no? De momento estoy disfrutando bastante la lectura, aunque es diferente a lo que yo había leído de este género. Ya os contaré :)

¡Hasta la próxima!


Hoy estoy... contenta
Y estoy escuchando... Inside you - Willie Hutch, The Temptations

domingo, 14 de septiembre de 2014

Diseccionando un artículo de opinión.


Ayer hubo cierto revuelo en Twitter a cuenta de un artículo de opinión sobre reseñistas adolescentes, especialmente booktubers. El artículo en cuestión es este.

Uno de los ejercicios más sanos es la lectura reflexiva, es decir, leer pensando en lo que lees, que no es siempre el caso. Analizar qué nos están diciendo y qué argumentos se aportan para decir algo. Así, cuando queramos contestar, contestaremos con razones y no con exabruptos. Eso es, un poco, lo que quiero hacer yo con el famoso artículo, y a ver qué pasa. 

Primero, el título: "Retrato del reseñista adolescente". Nos informa sobre qué vamos a leer. Pero, ¿quién es el reseñista adolescente? ¿Es un reseñista en concreto? Parece correcto pensar que no, sino que se trata de una generalización que incluye a todos los adolescentes que hacen reseñas. La generalización es siempre problemática, pero indicar continuamente que hay excepciones, que no es una generalización real, sino una forma de expresarse, o incluir cada dos por tres "algunos" en nuestras frases parece incómodo y antiestético, incluso. Sigamos, a ver si se nos aclara. 

NOTA: En un primer momento pensé en pegar los párrafos del artículo, pero he preferido no hacerlo, pues suponía fusilarlo entero. Así que he dejado en el post solo mis comentarios. Tenéis el enlace por si queréis irlo leyendo. 

Primer párrafo:

En este párrafo se nos introduce, con una anécdota, la situación de los críticos literarios. Bueno, más bien, de un crítico literario, no caigamos en generalizaciones. Pero sí, parece parte del imaginario colectivo la concepción de que el crítico -no solo el crítico literario- es una persona a la que temer, antipática en cierto modo, quizá demasiado exigente, quizá demasiado inflexible. No se me ocurren muchos ejemplos ahora mismo, pero por ejemplo recuerdo la película Ratatouille, o el capítulo de Los Simpson en el que Homer se hace crítico gastronómico y un grupo de críticos le dice que no puede gustarle todo. Es entonces cuando Homer se convierte en un crítico temible, de la noche a la mañana, ganandose la antipatía -y el intento de asesinato- por parte de los cocineros locales. Pareciese que la función de la crítica es hablar de lo que no le gusta. ¿Verdad? O al menos eso es lo que hay en nuestro imaginario.

Segundo párrafo:

 Entramos en el fenómeno de los booktubers, que se nos presentan como jovenes críticos, y no obviemos la cursiva, porque si la autora la ha puesto, por algo será. A mí me parece que expresa que los jóvenes hacen las veces de críticos, aunque no lo son de hecho. Ejercen la crítica, sí, pero no son críticos tal y como lo entendemos, como personas que se dedican profesionalmente a la crítica literaria. Estos jóvenes cuentan sus recomendaciones en vídeo, mientras entretienen y animan. Bueno, si entretienen y animan no es extraño que reciban cálidas ovaciones, ¿no? Y aquí empieza a separarse de la idea que tenemos del crítico: el reseñista adolescente es más divertido, más natural, más espontáneo (¿y más benevolente?). Además, parece que lo de "reseñista adolescente" se delimita un poco más: hablamos del booktuber. O eso parece.

Tercer párrafo:

 Aquí, en cierto modo, se contrapone los programas de televisión sobre libros (que aún existen, por cierto) con los booktubers. En aquellos, eruditos, personas cultas, recomendaban lecturas. En estos, los jóvenes, muchos de los cuales confiesan ser lectores recientes, además de recomendar lecturas a sus seguidores, hablan de consejos de belleza, moda y salud, entre otras cosas. La comparación, a mi juicio, tiene que hacerse con cuidado. Unos adolescentes no pueden tener un gran bagaje cultural si los comparamos con eruditos de la literatura. No han tenido tiempo. Y lo de que han sido poco lectores al principio... Bueno, es normal comenzar poco a poco, ¿no? Y en esto de leer, lo bueno es empezar, ¿no os parece? Por otra parte, lo de mezclar diversos temas tiene que ver, un poco, con el concepto de blog/vlog personal: adolescentes hablando de las cosas que les gustan/les pasan/les molestan, etc. Y no sé, a mí no me parece mal que entre las cosas que le gustan a un adolescente estén los libros. Tampoco digo que a la autora se lo parezca.

Cuarto párrafo:

En este párrafo distingo dos partes. La primera, en la que habla del "fenómeno fan" que hay alrededor de ciertos libros. Hasta este punto, nada que objetar. Este fenómeno ha existido alrededor de actores, cantantes, discotecas, marcas de ropa,... No había pasado en el ámbito de la literatura hasta ahora, pero no me parece algo negativo que haya ocurrido. Y el fenómeno fan tiene la característica de que suele ser compartido, pues es una manera de sentir que se pertenece a algo más grande que uno mismo, de conectar con otras personas. Es casi una hermandad: tributos, potterheads, iniciados/divergentes, ... Algo parecido a lo que eran (y son) las tribus urbanas. Nada nuevo bajo el sol.

Eso sí, lo de que los jóvenes no suelen pisar las librerías es una afirmación un tanto arriesgada. Sí, puede ser que muchos compren libros por Internet o en ferias, pero eso no impide que compren también en librerías. En cualquier caso, aunque así fuera, la repercusión de estos booktubers puede ser positiva en las librerías. A lo mejor sus seguidores acaban yendo a comprar el libro a una librería, que suele ser donde los venden. O visitando una biblioteca. 

Quinto párrafo:

 Hablamos ahora del paso del blog al vlog. La autora pone en duda las razones que dan los booktubers para pasarse de la palabra escrita al vídeo. Yo solía pensar que tenía que ver con la "ley del mínimo esfuerzo", pero no me cuadra. Grabar un vídeo requiere el mismo tiempo o más que escribir un post. Más, seguro. En el post, te equivocas y borras. En el vídeo es más difícil.  En cuanto a la consideración acerca de la imagen personal de los comentadores... Bueno, ¿a quién no le gusta dar su mejor cara? Sobre todo si te pueden estar viendo miles de personas... No sé muy bien a qué viene esa consideración, ¿o es que tendrían que descuidar su imagen o utilizar siempre el mismo estilismo?

Sexto párrafo:

No sé qué booktubers se justificarán así por sus reseñas, la verdad. De hecho, creo que hablar de cosas que te gustan no requiere más justificación que querer compartirlas. O hablar de cosas que no te gustan, lo mismo me da. Percibo aquí otra generalización sin referencia que no sé muy bien cómo interpretar. ¿Todos se justifican así? ¿Algunos? ¿Muchos o pocos? Ni idea. 

Después habla de la homogeneidad: todos leen lo mismo. Bien, cosa de las modas. Todos los adolescentes visten iguales o muy parecido, según la moda que prefieren. Todos escuchan la misma música o muy parecida, cada uno dentro del estilo que prefiera. Y así. ¿Es eso malo? Y luego comentamos los estilos y encontramos que "todo lo que lleve la etiqueta de juvenil es perfecto para ellos". Normal, son adolescentes. Es comprensible que capte su atención un producto pensado para ellos, ¿no? Y lo de que John Green es su buque insignia... Bueno... primero, creo que John Green no tiene nada de malo, y segundo, creo que hay tantos fandoms dentro del mundo booktuber que eso es mucho reducir. Quiero pensar, además, que eso de "cuanto más fantástica mejor" no conlleva una consideración negativa. Creo que Albert Einstein dijo algo así como que "Si quieres que tus hijos sean inteligentes, léeles cuentos de hadas. Si quieres que sean más inteligentes, léeles más cuentos de hadas”.

Séptimo párrafo: 

Por favor. Que estamos hablando de adolescentes. ¿En serio les estamos pidiendo que hablen del flujo de conciencia, el monólogo interior, la intertextualidad o el experimentalismo? Los adolescentes se enganchan a leer libros de aventuras, libros de acción, libros románticos... Libros que les entretengan, les mantengan pegados al papel y que les emocionen. Y convertir eso en algo negativo, máxime hablando de adolescentes, me parece casi perverso. ¿Pretendemos que los adolescentes lean El extranjero de Camus? 

Octavo párrafo:

Es común que el comentario no traspase la capa superficial del argumento, pero sospecho que eso sucede porque el libro no tiene una segunda capa siquiera.
Cuando la autora dice, en la cita que he incluido, que "sospecha", admite que no ha leído esos libros. Por lo tanto, está juzgando la profundidad argumental de libros que no ha leído. En eso los adolescentes le superan, por tanto. No seré yo la que defienda que toda la literatura juvenil sea compleja, profunda y digna de reflexión. Pero la hay, vaya que si la hay. Bajo la misma estrella, del buque insignia de los booktubers, John Green, La trilogía de Los Juegos del Hambre, Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea, de Annabel Pitcher, Eleanor & Park, de Rainbow Rowell o Las ventajas de ser un marginado de Stephen Chobsky son algunos de esos libros que merecen reflexión y que tienen mucho iceberg bajo la superficie.

Después habla de los comentarios de los booktubers como simples, diciendo que no comentan narrador, tiempo, espacio, figuras literarias,... Eso es cierto solo a medias, por lo menos en algunos casos. En las reseñas en vídeo que yo he visto se habla de los personajes principales, de la localización, de la época, de los temas principales... Sí, de manera a veces superficial, pero es difícil ponerse a hablar y que no se los cuele algún spoiler, palabra más común que "novela autoconclusiva" en este mundo. Y lo de que no se habla de figuras retóricas... Si nos vamos a poner a esos niveles, mejor lo dejamos. Supongo yo que no seré la única que dejaba de disfrutar la poesía cuando tenía que contar versos, nombrar estrofas y encontrar figuras estilísticas. No olvidemos, por cierto, que se trata de adolescentes recomendando libros que les han gustado, como se los recomendarían a un amigo. Yo no les hablo a mis amigos cuando les recomiendo un libro de las continuas deprecaciones, las epífrasis que rozaban el exceso o de la conmovedora idolopeya que encontramos en las páginas finales. No sé los demás.

Por cierto, lo de hablar de sus autores favoritos como si fueran sus amigos: son sus ídolos. Yo he hablado así de cantantes, de actores,... Creo que todos los adolescentes lo han hecho. Y oye, eso de que el ídolo de un adolescente sea un escritor es una feliz novedad. Además, el uso que estos escritores hacen de Internet y las redes sociales les pone más cerca de los lectores, y eso también se refleja en su manera de hablar de ellos. 

Último párrafo -sí, por fin.

En este párrafo parece insinuarse que los booktubers han desplazado a los críticos literarios, que ahora, para hablar de literatura, tienes que ajustarte a este patrón, lo cual no es cierto. Este es un fenómeno, en gran parte, para adolescentes. Supongo que habrá booktubers más adultos que hablarán de otros libros y de otra manera. Pero aún así, no es comparable. Hay maneras y maneras de hablar de todo. Una es la del aficionado y otra la del profesional o la del crítico. Y creo que en el caso de los booktubers queda bien claro que son aficionados a la lectura hablando de lo que les han parecido los libros que han leído. ¿Qué tiene eso de reprobable? 


Mi conclusión: Yo creo que este artículo ha errado el enfoque. Los booktubers no restan nada a los críticos literarios. Al contrario, suman al mundo de la literatura: por fin, de una manera bastante más masiva, los adolescentes están hablando de libros y están leyendo por placer. Eso no es necesariamente bueno, pues no todos los libros son buenos, pero es mejor que no leer. De asesorarles y vigilar sus lecturas ya se encargarán sus padres o tutores, igual que hacen con sus videojuegos, sus redes sociales, sus películas, sus estudios o su ocio.  Lo que no se ha conseguido con programas de fomento de la lectura lo están consiguiendo ellos solos, con una webcam y una conexión a Internet. No deberíamos menospreciar nunca la capacidad de influencia que hay entre iguales. Una crítica literaria que lea en un periódico puede causarme curiosidad, en el mejor de los casos, pero si alguien como yo me recomienda ese libro, entonces sí me plantearé seriamente leerlo. Y ahí tenemos una de las raíces de este fenómeno y de otros (bloggers/youtubers de cocina, belleza, tecnología,...)

No sé qué pasará en unos meses o unos años. No sé cuántos de esos chicos y chicas seguirán leyendo, pero seguro que algunos de ellos lo harán. Estoy segura de que muchos se han iniciado a la lectura gracias a este fenómeno y me parece maravilloso. No sé cuántos eruditos habrán conseguido esto mismo ni en qué medida...


Perdón por el tostón. 
Hoy estoy... un poquito pesadita
Y estoy escuchando... Buitre no come alpiste - Extremoduro

sábado, 13 de septiembre de 2014

Libro: Los Simpson y la filosofía, VV. AA.


No me digáis que la portada no mola mucho. ¡Mola muchísimo! Este libro me lo regaló un amigo cuando acabé la carrera. Lo vio en una tienda de segunda mano, como caído del cielo, perfecto para la ocasión. Y nada. Fue a mi estantería y hasta ahora. Pero más vale tarde que nunca, ¿no? :P De esta colección también tengo Los superhéroes y la filosofía, del que he leído unos cuantos ensayos, pero tampoco todos. Ese lo compré. Lo vi en una librería y no pude contener el impulso. :P

¿De qué va el libro?

El libro es una serie de ensayos escritos por académicos de distintas áreas, aunque la mayoría provienen del ámbito de la filosofía. En ellos se sirven de Los Simpson para tratar temas filosóficos de una manera que no es puramente divulgativa, pero tampoco absolutamente académica. Una especie de término medio que puede ser asequible al público en general, al menos en buena parte de los casos :)

Hablando del libro...

Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Pues tendréis palabras, pero también imagen. Allá va. 

Y creo que no se aprecian todas las marquitas que he puesto realmente. Y luego, además, están los subrayados xD

Con esto quiero decir que me ha parecido un libro interesante, al menos en su mayoría. Tengo que reconocer que ha habido dos o tres ensayos que no me han gustado demasiado, me han parecido aburridos. Pero el resto, unos más que otros, todos aportan cosas interesantes, muchas de las cuales a mí no se me habrían ocurrido ni en un millón de años.

Creo que mi ensayo favorito ha sido "La  función de la ficción: El valor heurístico de Homer", de Jennifer L. McMahon, aunque le sigue de cerca "Lisa y el antiintelectualismo estadounidense", de Aeon J. Skoble. El primero trata del potencial educativo que tiene la ficción, e incluso se señala que es superior que los textos filosóficos para instruir acerca de temas morales, por ejemplo. El segundo habla de esa doble posición sobre la cultura que mantienen los estadounidenses, y yo me atrevo a decir que los no estadounidenses también, acerca de los intelectuales: son gente que ha estudiado, gente que sabe, pero si contradicen nuestras convicciones les despreciamos poniendo nuestra opinión de no-expertos al mismo nivel. Queremos educación, pero no demasiada. Y aunque nos enorgullecemos de los logros de nuestros científicos e intelectuales, de cierta manera, les despreciamos. 

Lo que más me ha gustado de este libro es que me anima a leer otras cosas, como algunas obras que se citan en él. Lo que menos, que es un libro muy centrado en Estados Unidos, por lo que se hace referencia a series de televisión que yo no conozco, aunque por cómo se habla de ellas parecen formar parte de la historia de la televisión estadounidense, por lo que a veces me faltaban referencias. 

Bueno, y por supuesto que me ha gustado que se use una serie propia de la cultura popular para hablar de filosofía de una manera interesante, novedosa y graciosa, aunque sin perder rigor. Y más que todo, que se defienda el uso de ese tipo de recursos. Yo misma he descubierto que hay mucha más miga en Los Simpson de la que yo he sido capaz de apreciar. Mucha, pero que muchísima más. Y eso que he visto reposiciones... uf, para aburrir :P

Os lo recomiendo si os interesa la filosofía, si tenéis un poquito de base leyendo textos académicos, aunque en la mayoría de los artículos la dificultad sería equiparable a la de leer un artículo de opinión bien construido. Lo que quiero decir es que, aunque se sirva en ocasiones del humor, este no es un libro de chistes, sino que contiene explicaciones, argumentos, referencias, etc. y que requiere atención para comprender plenamente lo que nos dice. 

Os dejo un trocito...

Una persona sabia es aquella que reconoce la posibilidad de aprendizaje que casi toda experiencia comporta. Por desgracia, no siempre somos sabios. En lugar de abrirnos a lo que puedan ofrecer las experiencias individuales, solemos inhibir el proceso de aprendizaje al juzgarlas irrelevantes desde el punto de vista cognitivo. Aunque, en efecto, algo nos quede de toda experiencia, no nos permitimos aprender todo lo que podríamos de las sitauciones que no tenemos por educativas.

"La  función de la ficción: El valor heurístico de Homer", de Jennifer L. McMahon
¿Qué opináis? ¿Tiene razón? ¿A veces desperdiciamos oportunidades de aprender porque despreciamos el medio que nos brinda esa oportunidad? 

En resumen, este libro...

4/5
Le pongo solo un 4 porque algunos ensayos (pocos) me han aburrido un poco. Pero en general me ha gustado mucho :)

Hoy estoy... cabreadilla, vecinitos
Y estoy escuchando... My same - Adele

viernes, 12 de septiembre de 2014

Lo mejor de un abrazo


¿Qué es lo mejor de un abrazo? ¿Os habéis puesto alguna vez a diseccionar su anatomía? Supongo que no. Los abrazos son una de esas cosas que no nos paramos a analizar. Los damos, los deseamos, los extrañamos, los imaginamos, ... Pero no los analizamos.

No, hasta que lo hacemos. Y nos paramos a pensar en esos dos seres que se encuentran y para los que el resto del mundo deja de existir. En ese acto en el que, como si lo hubiesen ensayado, uno de los dos se deja envolver y el otro envuelve, mientras los brazos se estrechan y las cabezas, ambas, encuentran cada una el sitio perfecto y reposan. Y entonces el tiempo comienza a pasar lento, lento, como si disminuyese la velocidad al pasar para no perder detalle. 

Pero, ¿qué es lo mejor de un abrazo? La calidez, quizá. Sentir, de una manera primaria, que no estamos solos, reconocernos a través de la temperatura de nuestros cuerpos. O tal vez el roce, la sensación piel con piel, el contacto puro, desnudo, natural. Podría ser también la fuerza. ¿No hay veces en las que necesitáis dar o recibir un abrazo de esos que casi cortan la respiración? Y lo mejor de todo es que no importa, porque en medio de ese abrazo podríamos vivir sin aire. 

Pero no, nada de eso. No para mí. Un abrazo puede no ser especialmente cálido, puede haber ropa de por medio -¡o incluso kilómetros!-, puede ser un abrazo delicado, casi imperceptible, y no importa: sigue conservando su esencia, lo mejor del abrazo sigue ahí.

¿Qué es lo mejor del abrazo? El gesto que, sea como sea, te hace sentir que puedes flaquear, pero siempre habrá alguien que impedirá que te caigas: ese alguien a quien tú nunca dejarías caer.

Y si nos caemos, porque a veces ocurre, no pasa nada: podemos deshacer el abrazo a toda velocidad para tender una mano o las dos. Pero eso es ya otra historia. 



Hoy estoy... blandita
Y estoy escuchando... Chasing Pavements - Adele



Suelo contaros cómo se me ocurren estas cosas pero esta vez... creo que mejor lo dejo así. :)

jueves, 11 de septiembre de 2014

¿Fomentamos la lectura?

"El verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta el modo imperativo".
Jorge Luis Borges.

Es cierto que hay verbos que es imposible conjugar en imperativo -o casi-, y otros con los que es muy difícil hacerlo. Yo creo que el verbo "leer" es de los segundos. 

No es la primera vez que alguien me ha dicho que no debería haber lecturas obligatorias en la escuela o el instituto. Y yo entiendo que obligar a leer, por norma, no es lo ideal, pero al mismo tiempo soy plenamente consciente de que si no fuese por esas lecturas obligatorias muchos niños y niñas, muchos adolescentes, no se habrían acercado nunca a un libro. Porque hay casas en las que nunca se les ha leído un cuento, en las que no se compra libros, en las que la lectura no se contempla como una actividad de ocio. No sé, es un argumento un poco cutre, pero ¿cuántas veces hemos probado algo que no nos apetecía y al final nos ha gustado? Creo que esa es, más o menos, la idea del programa de fomento de la lectura: vamos a obligarles a tomar un poquito de esto, a ver si les gusta, y acaban picándose. 

O esa debería ser al menos. Pero claro, supongamos que a alguien no le gusta... No sé, la comida mexicana, por ejemplo, porque tiene el prejuicio de que es muy picante y no le apetece pasarse la comida sufriendo y bebiendo litros y litros de agua. Queremos que esta persona se interese por la comida mexicana, que la pruebe, porque estamos convencidos de que es una gastronomía interesante y le va a acabar gustando cuando supere sus prejuicios. Bien. Pero lo primero que le ponemos es un plato a base de chiles picantes. ¿Buena o mala estrategia? Mala, ¿verdad? Seguramente, si puede hacerlo, se levante de la mesa y se vaya a comer al Bar Pepe. Y seguramente le queden pocas ganas de volver a probar la comida mexicana.

Pues eso mismo es lo que se hace muchas veces con el tema del fomento de la lectura. Porque supongo que la intención debería ser que los niños y niñas de hoy leyesen más, que disfrutasen de la lectura cuando fuesen adultos, que llegasen a leer sin que los obligasen. Pero si en ese plan de fomento de la lectura les metes a chavales y chavalas adolescentes El QuijoteTirant Lo Blanch, o el Cantar de Mío Cid, así, sin anestesia ni nada, pues a lo mejor no vuelven a leer un libro por gusto en su vida.  Porque en primaria creo que la cosa no es tan así. Pero en la ESO el interés por convertir a los chavales en eruditos de la Literatura Castellana es una cosa descompasada...

Hay excepciones, lo sé. De hecho este post está suscitado por una de esas excepciones. Un profesor de lengua que además es escritor, tuiteó ayer:

https://twitter.com/Nando_J/status/509744046970265600

¿Os he recomendado ya su libro La edad de la ira? ¿Sí? Bueno, pues otra vez. ¡Os lo recomiendo!

El post no tiene desperdicio. Si la distinción entre leer y literatura es tan marcada, algo se está haciendo mal.

Yo recuerdo con especial cariño 4º de ESO. Teníamos un profesor de lengua que estaba bueníiiisimo. Quieras que no, esas cosas ayudan. Pero además era bastante majo. Su política de lecturas obligatorias fue...reducir la obligatoriedad al máximo. Ese año nos tocó leernos a todos El cazador del desierto, de Lorenzo Silva, pero las otras dos lecturas, una por trimestre, las elegimos nosotros. Una, entre grandes obras de la literatura universal. Otra, entre grandes obras de la literatura hispanoamericana. Yo escogí, respectivamente, El diario de Ana Frank y Arráncame la vida, de Ángeles Mastretta. El profesor hizo listas en la pizarra. En el primer caso había tantos títulos como estudiantes, o alguno más, de modo que cada uno escogiese el suyo, uno diferente. En el segundo caso, había la mitad, porque teníamos que hacer parejas y leer ambos el mismo libro. Me gustó. Pero lo que más me gustó es que el profesor supo vendernos las historias. Claro, cuando nos tocaba elegir, preguntábamos: ¿Este, de qué va? Y nos explicaba. Y te daban ganas de leerlo, puedo garantizarlo.

Cuando lo cuento hay gente que todavía se escandaliza de que no leyese La Celestina en 4º de ESO. Y yo creo que ese no es el momento para obligar a leer la celestina. Y obligar es la palabra clave. Si un chaval, por gusto propio, se coge La Celestina con 15 años y se la lee, ¡olé! Pero yo creo que ya que vamos a obligarles a leer, por lo menos que sea algo que puedan disfrutar, o, al menos, comprender.

Ese ha sido el único curso en el que me ha ocurrido algo así. Al año siguiente, lo quisiéramos o no, El Quijote y algo más que no recuerdo. Y en 2º de bachillerato tuve algo más de suerte, porque me gustaron casi todas las lecturas. Pero eran obligatorias igualmente. Al menos eran del s. XX...

¿Sabéis qué me encanta? Las lecturas de Ro con sus alumnos. Durante el curso paso por su blog y la mirada se me desvía al lateral derecho. Y me digo: "Qué suerte tienen". Porque tienen una profesora que lee y que les obliga a leer libros que a ella le habría gustado leer a su edad. Bueno, mejor dicho, libros que le gusta leer ahora y todo. Y lee con ellos. No sé si de sus clases saldrán muchos lectores, pero al menos supongo que ninguno saldrá traumatizado con las lecturas obligatorias. Y eso es bastante.

La cuestión es que tenemos que aclararnos. ¿Qué queremos? ¿Meter a los niños los clásicos con calzador a los 15 años o que desarrollen un gusto por la lectura que les permita leerlos y disfrutarlos a los 25? Yo lo que creo es que lo ideal es que el verbo "leer" no tenga que ir en modo imperativo. Pero si tiene que ir en algún momento, cuántas menos páginas sean leídas así, mejor. Así que, ¿por qué no escogemos libros que borren el imperativo con el primer capítulo?




Hoy estoy... impaciente
Y estoy escuchando... Stand by me - B. E. King

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Contemplativamente.

Estaba yo esta mañana sentada, recitándome interiormente las definiciones de "naturaleza" en Aristóteles, concentrada no, lo siguiente: "Generación de lo que crece; principio a partir del cual crece lo que crece; principio del primer movimiento de los seres naturales en virtud de su propia índole,..."

Aparentemente no estaba haciendo nada. Como la mayor parte del tiempo, al parecer. 

Y en lo mismo estaba Gato. No, no creo que estuviese recitándose cosas sobre Aristóteles. No es eso. Lo que pasa es que Gato estaba haciendo nada. Aparentemente al menos. Estaba sentado, quieto, sin mover siquiera el rabo, con la vista perdida en el horizonte, mirando a través de un hueco de las puertas entreabiertas.

- ¡Este Gato, de verdad! Es que no hace nada, parece tonto...

Parece. Parece. Parece que tenemos que estar haciendo siempre algo. ¿No os habéis dado cuenta? Pienso, por ejemplo, en los trayectos en transporte público. Hay gente que lee, hace algo. Hay gente que habla por teléfono/wasapea. Hay gente que escucha música, cuidando de mover el pie de vez en cuando o hacer que tararea para que se note más que hace algo. Y luego están los que no hacen nada. Inquietantes, sobre todo si se sientan enfrente de ti: "¿Me está mirando? Tiene que estarme mirando... Tiene que estar haciendo algo, aunque sea mirarme". 

Hay que hacer cosas, estar metidos en alguna actividad. Y si estás haciendo algo tiene que notarse. Hace unos meses una madre me contaba que había empezado a chispear y se puso a buscar a su hijo de 6 años por el parque para irse a casa. Lo encontró tumbado en un trozo de césped, con los brazos extendidos y mirando al cielo.

- ¿Qué haces? -preguntó la madre. De nuevo, la pregunta de marras.

- Nada -contestó su hijo-, disfrutar.

A veces alucino con la sabiduría de algunos niños. 

Lo que yo quería decir es que igual que no todo el que vaga está perdido, ni todo lo que reluce es oro, no todo el que parece que no hace nada está perdiendo el tiempo.

Todo esto se me ha ocurrido por la respuesta que he dado a las acusaciones hacia Gato que he reproducido antes.

- No es que no haga nada. Es que es más de la vida contemplativa. Tú no lo entiendes.

Cosas de estar recitándome a Aristóteles.

Y oye, quién sabe. A todos nos parece que Gato no hace nada, lo cual puede ser verdad, pero a lo mejor está ideando la saga de Harry Whiskas y la bola de pienso filosofal. O investigando sobre la alegoría de la caverna de Platón. O pensando en el sentido de sus siete vidas.


Aunque, conociendo a Gato como creo que lo conozco, haríais bien en iros preparando para someteros a su poder. Me temo que, con tanta concentración, solo puede estar ideando una cosa: su plan para dominar el mundo.


Consejo: Disfrutad de la vida, haciendo o sin hacer. A lo mejor en unos meses os ha esclavizado un Gato.


Hoy estoy... insoportable
Y estoy escuchando... Yesterday - The Beatles

lunes, 8 de septiembre de 2014

Estamos viendo... The Strain (serie)


De vez en cuando, muy de vez en cuando, Jack elige qué series vemos. Pero la culpa no es mía, no, es VUESTRA y solo vuestra, que sugerís series molonguis y claro, cualquiera se resiste. Pero bueno, visto el declive de Falling Skies, tras acabar American Horror Story: Assylum, necesitábamos otra serie de cabecera para completar las noches en blanco. Y él sugirió The Strain. Y yo dije, ¿por qué no? Suerte que no acababa de leer ninguna de vuestras recomendaciones.

Pues bien, en ello estamos. Aunque es raro ver juntos a Argus Filch y a Sam Gamyi, la serie no está para nada mal. Tiene un buen ritmo: no es lento, pero tampoco rápido, y te deja siempre con ganas de más. Los personajes, así en principio, tampoco es que me hayan cautivado, salvo Abraham Setrakian (David Bradley): ¿Quién no se quedaría prendada de un viejo judío superviviente del holocausto con la cabeza un poco ida, que alimenta un corazón guardado en un tarro y que lleva una espada "mágica" en el bastón? *____*  ¡Ah! Y no me puedo olvidar del inspector de sanidad, especialista en ratas (Kevin Durand). 


Pero, todo y no haberme cautivado la mayoría, son creíbles, como el conjunto de la serie. Sí, amiguitos, una serie de terror/ciencia-ficción creíble. O a mí me lo parece. Sobre todo en la parte de las corruptelas empresariales/gubernamentales. Ay, qué bonicos y corruptos todos. <3



Lo que me ha sorprendido es que hayan podido darle una vuelta de tuerca más al género vampírico y conseguir algo verdaderamente interesante y sugerente. No hay vampiros que brillan ni romance adolescente, y, por lo que parece, no hay posibilidad de redención. No. Los vampiros de esta serie son salvajes, violentos, voraces y terribles, como tienen que ser. Y no les falta, al menos a alguno de ellos, esa cualidad de arteros, engañadores y manipuladores. Además, consiguen introducir el componente "sci-fi" en un clásico del terror sin perder ese componente místico y ancestral de los vampiros: sí, los vampiros se reproducen mediante parásitos, como una especie de virus, pero lo que hay tras ellos es una especie de ser, me atrevo a decir que de naturaleza demoníaca, y, ante todo, la maldad. Voy por el capítulo 5, así que a lo mejor me equivoco en algunas cosas.
 
En resumen: que mola. Y si necesitáis una razón más para verla: salen nazis. Al menos uno. Ah, y que es de Guillermo del Toro. Aunque podría dedicarse a Hellboy y tal. Ejem.

Veremos a ver qué tal se desarrolla. De momento me tiene en vilo y muy interesada. ¿Alguien la sigue? ¡Comentad, malditxs! :D



Hoy estoy... inquieta
Y estoy escuchando... La senda del tiempo - Celtas Cortos

domingo, 7 de septiembre de 2014

A few of my favorite things...

"Cuando estoy triste, simplemente recuerdo mis cosas favoritas y ya no me siento tan mal." Hay que buscar sabiduría en los musicales, queridxs.


Así que me despido del domingo pensando en unas cuantas cosas que me gustan. Os animo también a que compartáis las cosas que os gustan conmigo :)

1.- Relojes a los que se les ve el mecanismo. Siempre me han parecido fascinantes los mecanismos de los relojes y si tuviese un reloj así estaría mirándolo todo el rato.


sábado, 6 de septiembre de 2014

Año de elecciones...

...año de oposiciones.

Es un refrán que he oído muchas veces. Últimamente tenía dudas, tal y como están las cosas, de que fuese a cumplirse. ¡Ilusa de mí! El cómo estén las cosas les da absolutamente igual. Lo único que quieren es seguir en su silloncito, lo más cómodos posible. Y para eso, arañarán votos de donde haga falta y, si es necesario, cambiarán la Ley Electoral a su antojo y conveniencia. 

Así que parece que sí, que en 2015 habrá oposiciones a Secundaria. Otra vez, porque en 2014 hubo en algunas autonomías (Aragón, Andalucía, Galicia,...), aunque no tuve la suerte de que Filosofía estuviera entre las especialidades convocadas. Quién sabe, a lo mejor hay más suerte este año. Los de Aragón tienen 6 placitas ahí guardadas... Menudo derroche, ¿eh? La cuestión es que ambas Castillas, la nueva y la vieja, han declarado que plantean convocar oposiciones a Secundaria. Castilla y León ha dicho que sí, o sí. Castilla - La Mancha ha sido menos tajante. Ambas ruegan Ministerio de Hacienda que levante un poco la mano y que suba la tasa del reposición del 10% al 30 o incluso al 50 %. De eso dependerán el número de plazas convocadas.

Y yo... Yo ya tengo miedo. Aún no han convocado nada y a mí me tiemblan las piernas. Por un lado me da miedo de que Filosofía quede otra vez fuera de la oferta. Por otro tengo un miedo más grande: el de fracasar. No es que cuente con sacar la plaza a la primera: no lo descarto, conozco quien lo ha conseguido, pero sé que es muy, muy, muy difícil. Lo que me da miedo es suspender el primer examen estrepitosamente, no llegar ni a la segunda parte del examen, quedarme en blanco, hacer el ridículo, no salir de allí con dignidad. Porque entonces, ¿para qué habrá servido todo este tiempo? ¿Cuál será mi excusa? Y sobre todo, ¿qué supondría para mí?

Me dicen que no es para tanto. "Tranquila", me comentaba una experta opositora, "que luego no es para tanto. Haces el examen en un aula no muy grande normalmente, no es como lo que sale en la tele. No ves a tanta gente y estás en un ambiente que resulta familiar. Es otro examen más de los muchísimos que has hecho en tu vida". Pero yo sé que, aunque puede que lo que dice sea verdad en parte, no, no es un examen más. 

Hace una semana, en el mercado, escuché a una mujer hablar con otra.  Supe que estaban hablando de oposiciones porque repetía los mismos comentarios que he oído/leído muchísimas veces.

- Y claro, ella aunque saque un diez, pues no saca plaza, porque hay otros con los cursos y la experiencia delante, y eso cuenta más. ¿Entonces, pa' qué hacen el examen? Si eso está ya tó dao. ¡¡¿Pero cuándo va a trabajar esta hija mía?!! ¡¡37 años, desde los 24 que se sacó la carrera!!

Y no sé, me imaginé a mi madre en el mismo contexto dentro de unos años. Y quise morirme. 

En fin... Ya se verá.



Hoy estoy... asustada
Y estoy escuchando... Romperás - Extremoduro

viernes, 5 de septiembre de 2014

Libro: Deseo de ser punk, de Belén Gopegui.



Conocí este libro gracias al blog de Ro y fue directo a la lista de pendientes. Pero a una velocidad vertiginosa, ¿eh? Sobre todo por el título. Pero también porque va de adolescentes, que es un tema que me va bastante. Y ya que he abandonado temporalmente la literatura juvenil, pues me refugiaré en la literatura SOBRE jóvenes :P

¿De qué va el libro?

Martina tiene 16 años y le falta música. O eso dice ella. No tiene música pero tiene un código. Lo que pasa es que un día, tras asistir al funeral de alguien a quien quería y admiraba, la vida se le pone del revés: ya no le interesa salir por la noche, deja de prestar atención en clase,... Y la cuestión de Martina no es tanto "¿Por qué?", porque ella no se autocompadece, sino "¿Qué hago?". Y se le ocurre una idea: terrorismo musical.

Hablando del libro...

No os dejéis "engañar" por mi sinopsis. El libro MOLA. Mola mucho, de hecho. Está escrito como una especie de carta/diario de Martina a un chico. Escribe en un cuaderno lo que piensa, lo que hace, lo que le pasa. Y son reflexiones MUY adolescentes. Mucho. Y eso no es malo. Ve las cosas con la claridad con que las ven los adolescentes, esa claridad capaz de sacar los colores a los adultos cuando se atreven a hablar. Y, al mismo tiempo, está empezando a descubrir la complejidad del mundo. Está en un lugar que no le pertenece, como todos los adolescentes y va buscando su sitio, como todos los adolescentes. Y ese es uno de los temas del libro: la búsqueda de ese lugar en el que podamos ser nosotros mismos, sin pagar, sin hacer nada concreto, simplemente ser y no estar solos. Y bueno, es una búsqueda física, en el caso de Martina, pero yo le veo un contenido figurado importante. 

Pero en el libro planean otros muchos temas. La música es uno de los principales. Y Martina, para no tener música, "pilota" bastante. El libro está recorrido de menciones a canciones memorables. He de reconocer que a mí me ha picado un poco que se metiese con Los Beatles, pero seguramente mi yo-con-deseo-de-ser-punk también lo habría hecho. Esa es otra de las razones. He descubierto en Martina, en buena parte, a mi yo de dieciséis años, que escuchaba Envidia Kotxina (entre otros). En fin, aunque los punks se mueran, Punk Is Not Dead, por lo que se ve :P

No os voy a adelantar mucho más, porque el libro merece una lectura. En él Martina reflexiona sobre muchas cosas del mundo adulto, que empieza a ser el suyo y, entre ellas, reflexiona sobre los adultos. Creo que todos deberíamos poder cambiarnos los ojos con otras personas de vez en cuando para vernos defectos y cosas a mejorar, y también, por qué no, puntos fuertes. Y los de un adolescente serían perfectos. En ese sentido, la mirada de Martina es muy interesante.

Me parece titánico el ejercicio que ha hecho Belén Gopegui en este libro. Cuesta creer -al menos a mí me cuesta creerlo- que no lo haya escrito una adolescente. Es genial. 

Es un libro que se lee muy rápido, se devora, te arrastra por sus páginas. O al menos eso me ha pasado a mí. He de advertir, en todo caso, que es un libro que se disfruta página a página, por lo que va pasando, y no con vistas a un final despampanante. Así que recorres las páginas deseando tener más, pero no por llegar al final.

Si os gustan los libros sobre adolescentes, no os lo perdáis. 

Os dejo un trocito...

Me va a resultar tremendamente difícil, porque tengo unos 30 fragmentos marcados. Vamos al azar... :/

 -Oye, ¿cómo sabía la gente en Portugal lo que tenía que hacer cuando sonara esa canción?
-Estaban organizados.
-¿Y por qué aquí la gente no se organiza?
-No sé quién es la gente. Puedo contarte por qué no lo hago yo. Porque me organicé muchas veces. Estuve en un partido político, en el sindicato, en un colectivo de radios libres. Y casi siempre perdimos. Y no siempre fue fácil.
-¿Pero no es más difícil quedarse en casa pensando que no se puede hacer nada?
-Pues no. Lo malo es que no es más difícil. Es más fácil.
En resumen, este libro...

5/5

Leo a tal velocidad con el poco tiempo que le dedico que podría ganarme la vida haciéndolo xDD Ains. A ver si me dura algo más el siguiente libro. He escogido Los Simpson y la filosofía. ¡Pooor cierto! Con este libro igualo los libros leídos el año pasado (41) y supero el reto que me marqué en enero. ¡Wiiiii! xDD


Hoy estoy... decepcionada
Y estoy escuchando... Gimme danger - Iggy and The Stooges

jueves, 4 de septiembre de 2014

Cosas que enamoran.


Me parece que empiezo a creerme eso de que para que el amor dure hay que comprender y compartir las locuras del otro. 

Ayer ardía una biblioteca en Granada y yo me acordé de algo que pasó a la salida del cine hace ya tiempo. Fui a ver Ágora con Jack y unas amigas de la facultad. ¿Habéis visto Ágora? Os la recomiendo.

Pues bien, al salir, todos teníamos los ojos llorosos, pero no todos llorábamos por lo mismo. Por si no lo habéis pensado os lo digo: cuando la gente llora en el cine, no todos lloran por lo mismo. Este es un buen ejemplo. Yo, aquella noche, lloraba por Hipatia. Jack no.

Entonces Jack rompió el silencio que habíamos arrastrado fuera de la sala:

- Qué pena, de verdad -dijo, con los ojos brillantes-. Qué pena.

Yo le miré, con ternura. Todos nos miramos, supongo. Entonces añadió...

- Todos esos libros quemados... Quién sabe lo que se perdería ahí y cuánto hemos tardado en recuperarlo. Y lo que no hemos recuperado... Uff...

Jack lloraba por los libros. Ya ves tú. No por las personas que morían en el asalto. Lloraba por los libros que no pudieron ser salvados. Y a mí no me extraña. A veces resulta más fácil encontrar consuelo, consejo, conocimiento o compañía en un libro que en una persona. 

Si es que le tengo que querer...



Hoy estoy... agobiada
Y estoy escuchando... Ellos dicen mierda - La Polla Records

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Redes sociales (e Internet) como fuente de toda sabiduría.

Yo no sé si es que el nivel del periodismo está cayendo en picado, si ocurre solo en determinados medios, o qué narices pasa. Desde luego, los magazines matinales dejan mucho que desear. No es que yo les preste demasiada atención, pero mientras me dedico a lo mío, mi madre tiene la tele puesta, y de vez en cuando, como soy multitarea, pillo algún detalle que me maravilla.

La última moda es acudir a las redes sociales y perfiles varios de Internet para esclarecer casos de asesinato, desaparición, etc. Esto puede tener su interés, no digo que no. Puede proporcionar datos interesantes. Pero de ahí a la importancia que le dan en televisión... Y digo en televisión porque supongo y espero que la policía haga una criba más sensata... No todo lo que ponemos en las redes sociales da información veraz acerca de nosotros, nuestras preocupaciones o nuestros estados de ánimo. A veces exageramos, otras ocultamos cosas, otras bromeamos, otras inventamos, en ocasiones mentimos y no nos olvidemos de uno de los vocablos de moda, el postureo. Multipliquemos esto por MUCHO si hablamos de adolescentes.

Hace unos meses sacaron la conclusión de que una niña tenía desafección con sus padres, posiblemente hasta era maltratada, tenía pensamientos suicidas, atracción por la muerte y un desequilibrio psicológico a partir de un CUENTO que escribió en su blog. Un cuento de terror. Si viesen lo que escribo yo últimamente por ahí me encerraban con camisa de fuerza y todo.

Ayer hablaban en términos similares de otra chica que sigue desaparecida. Que si era infeliz, maltratada, que si no tenía nexos emocionales con sus padres, que si estaba obsesionada con la muerte, que si era una niña atormentada,... Todo eso es lo que decían en la tele. ¿Qué veía yo? Una chica a la que, como a otros les atraen los One Direction,a ella le atraía la cultura gótica, los vampiros, y demás. Y si eso significa necesariamente infelicidad, malos tratos y demás, ... Que puede que sí, pero no necesariamente. Hacedme caso a mí. Been there, done that.

La adolescencia es una etapa especial en la que los sentimientos están a flor de piel y tendemos a magnificarlo todo (porque todo nos parece muy grande). Además es una etapa en la que empezamos a "descubrirnos" y a experimentar con cosas, a hacer pruebas. Imaginemos que tenemos un grupo de amigos de toda la vida y, cosas de la vida, nos empieza a interesar, pongamos, el punk. Imaginemos también que a nuestros amigos el punk, como que no. De hecho, has sacado un par de veces el tema y te han mirado fatal. Tú no quieres perder a tu grupo de amigos, quedarte sin un grupo de pertenencia, así que lo dejas estar. Pero, ¡oh, milagro! Resulta que hay una cosa llamara Internet en la que hay más gente con tus mismos gustos. Así que te creas unos cuantos perfiles y en ese ámbito te permites ser punk. Incluso más punk de lo que realmente eres. Exageras, incluso sueltas alguna mentirjilla - total, nadie lo va a saber-. Todo, de nuevo, para conocerte a ti misma pero, también, para encontrar nuevos grupos de pertenencia. No digo que eso sea lo que ha pasado en este caso ni lo que pasa en todos. Pero que pasa, pasa.

No sé. Yo lo único que digo es que hay que tener cuidado con estas cosas porque se puede hacer daño a gente de manera muy gratuita e injusta. Hay que hacer caso a las llamadas de atención de los adolescentes, claro, porque a veces tienen problemas graves que requieren de ayuda. Pero si de todo adolescente que escribe en las redes sociales un tuit/estado en plan "Mis padres me odian", "La vida no tiene sentido" o similar pensamos que está siendo maltratado o cosas por el estilo, no vamos a poder abarcarlo todo. 

Supongo que esa gente no recuerda cuando era adolescente. Y si lo recuerda, como que le da igual. Total, el morbo vende.


Hoy estoy... muerta de calor (sigo u.u)
Y estoy escuchando... Hoy puede ser un gran día - Joan Manuel Serrat

martes, 2 de septiembre de 2014

Libro: Historia de O, de Pauline Réage.



Después de mucho tiempo, años, posponiendo esta novela por fin le he encontrado un hueco. Era más cosa de poner la intención, pero ya se sabe que cuando otros libros se te empiezan a poner delante...

¿De qué va el libro?

O es una joven francesa que es conducida por su amante, René, a Roissy, un lugar donde la instruirán sin piedad en la sumisión y la obediencia. De repente O dejará de pertenecerse a sí misma para convertirse un una servidora de cualquiera que la reconozca como tal y soportará en virtud de tal condición dolores y humillaciones inimaginables, eso sí, por voluntad propia.

Hablando del libro...

Se trata de una obra muy breve. Resulta que surgió de un ejercicio de la autora para seducir y captar la atención de su amante. Cuando este la publicó se generó un gran escándalo: el contenido de la obra junto con el misterio que rodeaba a la autora (no se supo quien lo había escrito realmente hasta muchos años después de ser publicado) lo convirtieron en un libro tabú, de esos que se leen a escondidas. Muchos encuentran en este libro el origen de la cultura BDSM. 

Nota de Bettie: esto SÍ es un libro BDSM y no la memez esa de las sombras de Grey. 

De hecho, este libro está a medio camino entre una novela erótica y los 120 días de Sodoma, del Marqués de Sade. Con la salvedad, y no es pequeña, de que en esta obra todo es consentido (sea el consentimiento más o menos explícito, se le pregunta por esta cuestión varias veces durante la historia), cosa que no ocurre en la obra de Sade.  En ese sentido hay que señalar que lo que se narra en Historia de O no tiene que ver con azotitos y grilletes de terciopelo, sino cosas mucho más fuertes. Por eso, aunque el lenguaje no es soez ni desagradable, si uno se para a analizar lo que está pasando puede sentirse incómodo. Depende de cómo lo mires. Si lo miras como las vivencias de una mujer real, pues ... incomoda. Si lo lees como una fantasía, que es lo que yo creo que es, pues adquiere otros tintes.

Pues bien, tengo que decir, en primer lugar, que puedo dividir el libro en dos partes. La primera llega hasta un poco después de la mitad de la historia y la segunda hasta el final. La primera me ha parecido muy interesante y me ha gustado mucho, la segunda no tanto: se me ha hecho más monótona y mucho menos sugestiva. 

Por que sí, amigxs, a mí este libro, que suele catalogarse como erótico, me ha dado por pensar. Si es que no estoy bien de lo mío. Pero lo cierto es que te hace plantearte cosas acerca de las personas (me resisto a decir de la naturaleza humana). No sé, parece haber en algunas de ellas -más de las que imaginamos- cierta tendencia al dolor, a la sumisión, ciertas fantasías que en ocasiones no se ven realizadas y que en otras sí, dentro del ámbito sexual o fuera del mismo. Y en la primera parte de este libro esto está muy bien plasmado, porque adquiere la forma de conflicto.

Por ejemplo, O acude a Roissy voluntariamente -por petición de su amante- pero lo que encuentra allí le horroriza. Los hombres de Roissy la tomarán cómo y cuando quieran sin que ella pueda negarse -siempre y cuando quiera permanecer allí. Pero eso no es todo: la azotarán cada noche de manera brutal y la humillarán de cualquier manera que se les ocurra. Sin embargo después de la primera noche, cuando queda sola en su celda, ella misma, confundida, se debate entre el temor que le inspiran las fustas y látigos y la sensación de anhelo que le despiertan. Ella no lo entiende y me atrevo a decir que el lector tampoco.Pero con el desarrollo de la historia ella lo va entendiendo mejor -o aceptando- y el lector creo que también.

Durante esa primera parte parece que O aguanta todo eso por amor a René, que su entrega es total porque piensa que, sea cual sea la circunstancia, se está entregando a él. A mí me parece un poco excesivo si nos lo tomamos así. Lo que pasa es que, a medida que avanza la obra yo intuyo que no es solo eso. A ella le gusta someterse, obtiene placer de ello, pues sigue haciéndolo de buen grado hasta cuando René deja de ocupar ese lugar privilegiado. O encuentra gusto en complacer las necesidades y deseos de sus amos, así de simple. Y llamarlo amor es, a mi modo de ver, una manera de camuflar esa pulsión en principio, cuando ella misma no es capaz de comprender lo que le pasa. 

No sé. A mí me ha hecho plantearme si no esconderemos todos en alguna parte una semilla de la que puedan crecer estas fantasías, que en algunos casos germina y en otros no. Porque de hecho, el libro creo que es bastante erótico y así se le ha considerado desde que se publicó. Y si eso es así será porque algo hay en lo que narra que excita a los lectores. A muchos de ellos, al menos...

También está presente el tema de la bisexualidad, aunque la explicación que la protagonista da de la misma a mí no me acaba de convencer, pero bueno, es la suya. Sirva esto para decir que O no es ninguna virgen pura y casta pervertida por unos degenerados, sino una joven experimentada en las cuestiones del sexo que accede a que le muestren otra manera de enfrentarse a la sexualidad y, más que eso, a las relaciones humanas. O se adentra tanto en este tipo de relación que su rol de sumisa se desarrolla 24 horas 7 días a la semana. Un poco demasié pal body, en mi opinión, pero bueno, cada quien...

Y luego está la segunda parte, que bueno, para mí se quedó coja en este sentido, me despertó mucho menos interés erótico e intelectual, ambos. Y el final castrado... Pues muy mal. El último capítulo está eliminado y al final del libro te da las dos posibles opciones, sin desarrollar, en plan: "elija usted mismo e imagíneselo como quiera". Pues vale, bien. Pero yo creo que ya que te metes en ese jardín, métete del todo, ¿no?

Creo que este libro, leído sin prejuicios, puede ayudarnos a entender muchas cosas relativas a la cultura BDSM, en particular, pero también relativas a las relaciones interpersonales. De hecho, hay relaciones de pareja con patrones de dominación/sumisión implícitos que son mucho más peligrosas y tóxicas que una relación BDSM explícita, sensata, segura y consensuada. Pero bueno, esto ya son cosas mías.

Os dejo un trocito...

Ella no deseaba morir, pero si el suplicio era el precio que tenía que pagar para que su amante siguiera amándola, no pedía más que él estuviera contento de que ella lo hubiera sufrido y, sumisa y callada, esperaba que la condujeran a él.

En definitiva, este libro...

4/5
 
Supongo que este libro no irá a muchas listas de pendientes xDDD Pero bueeeeeno. A continuación creo que empezaré Deseo de ser punk, de Belén Gopegui, recomendación de mi querida Ro, que con ese título me parece de lectura obligada. Espero que me dure un poco más, que últimamente no escribo más que reseñas.

¡Leed mucho!


Hoy estoy... muerta de calor
Y estoy escuchando... País petit - Ocults amb Lluis Llach

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