viernes, 28 de abril de 2017

De barrio


Las niñas bien se ríen de ella, con sus camisitas bajo la chaqueta de punto y sus uñas de porcelana, pero a Lola no le importa. Siempre da un rodeo a la hora de volver del trabajo para pasar por delante del instituto privado de su barrio. Es la hora a la que los pijitos salen de clase, así que ella levanta bien la cabeza, saca pecho y pisa fuerte mientras mastica chicle con fruición. Al caminar mueve las caderas y su cola de caballo, altísima, oscila, acompañando el contoneo. Y sí, ellas se ríen y la llaman ordinaria, poligonera y otros epítetos aún menos agradables mientras bromean sobre la elasticidad de su entrepierna. Lola lo escucha, pero no le importa. Se limita a caminar más lento, balanceando aún más las caderas. 

Porque Lola lo sabe. Sabe que ellos, sus novios, la miran cuando ellas no se dan cuenta. Sabe que los niños ricos sueñan con averiguar cómo son sus piernas bajo esas ajustadas mallas de lycra, que imaginan las redondeces de sus pechos, apenas escondidos por las camisetas que dejan ver el ribete del sujetador. La desean y eso la hace sentirse poderosa. 

Siente sus miradas, las de ellas y las de ellos, clavadas sobre sí y sonríe. Bajo el desprecio de ellas, envidia, porque ellas también lo saben. Bajo la fingida indiferencia de ellos, deseo. Y en cada uno de ellos, la certeza de que esa tarde, cuando una de esas parejitas de beatos inocentes se deje llevar en el asiento de atrás de algún coche, en alguna habitación juvenil o en el baño de una biblioteca, ellos pensarán en Lola. 

Lola saca una piruleta y se la mete a la boca sin borrar la sonrisa. Está esperando: es cuestión de tiempo que alguno venza al orgullo y, eso sí, a escondidas, le proponga ir una tarde al cine. Su sonrisa se ensancha cuando piensa en su respuesta.

Puede que tengan dinero, pero el dinero no puede comprarlo todo. 



miércoles, 26 de abril de 2017

Depilación láser en Centros Ideal. La 1ª sesión. (I)



Hace poco decidí romper con otro de esos miedos catetos que tenía e informarme acerca de la depilación láser. A mí eso de olvidarte de los pelos casi por completo me parecía magia -aún me lo sigue pareciendo, no creáis- y, supongo que precisamente por eso, no confiaba demasiado en los resultados y no me lanzaba a probarlo. Bueno, por eso, y porque no tenía un duro. 

Ahora he conocido experiencias de gente que se lo ha hecho y está contenta, así que me lancé. He decidido hacerme la depilación láser de diodo en un centro Ideal, básicamente por el precio. Consulté tres centros y, entre los dos que más me llamaban la atención, no vi grandes diferencias de atención y demás, así que escogí aquel cuya oferta me parecía más atractiva. He pillado una promoción en la que tengo 5 sesiones de zona pequeña (ingles en mi caso) y 5 sesiones de zona mediana (en mi caso, medias piernas) por 145 euros. No está mal, ¿no?

Hace unos días fui a hacerme la prueba y fue muy bien. Hoy he tenido mi primera cita y estoy bastante contenta. No con los resultados que, evidentemente, todavía no son visibles y que, supongo, tardarán unas sesiones más en serlo, no tengo ni idea. Lo que sí me he sentido es muy bien tratada. En el centro Ideal de Córdoba al que voy las chicas son muy, muy amables y te hacen sentir muy cómoda.

Era mi primera vez, pero la chica no lo sabía. Aún así me ha dado todas las indicaciones con mucha amabilidad. Me ha invitado a entrar a la cabina de depilación y me ha dejado sobre la camilla un tanga desechable y un paquete de toallitas húmedas, por si las necesitaba. Me lo he puesto y, poco después, la chica que me ha atendido ha tocado en la puerta. Me he tumbado en la camilla y me ha preguntado entonces si era mi primera vez y demás. Ha sido muy agradable y me ha hecho el rato (que no ha sido demasiado) bastante ameno. Me ha dado unas gafas opacas para proteger los ojos y hemos empezado la sesión.

He agradecido, además, que me fuese indicando, paso a paso, qué iba a hacer. A la sesión hay que llevar las zonas a depilar rasuradas del día anterior, pero, aún así, ha repasado la zona por si se había escapado algún pelo tonto. Así era, así que lo ha quitado con una maquinilla de afeitar desechable. Después, me ha ido poniendo el gel del láser por zonas y me ha ido pasando el aparatito. En algunas zonas apenas lo notaba. En la zona de las ingles que entra más al pubis sí he notado más los pinchacitos, pero es algo perfectamente soportable.  Después de depilar cada zona, ha retirado el gel con una espátula y, al finalizar, me ha aplicado gel de aloe vera para calmar, lo cual me ha indicado que debo hacer yo también: aplicar agua fresca en las zonas y aloe vera. Lo he hecho, claro, pero no tengo ninguna molestia, ni rojez ni nada por el estilo.

Después, me ha dejado vestirme tranquilamente y, cuando he salido, he firmado por la realización de mis sesiones y me han dado cita para la próxima vez, dentro de dos meses. 

Hoy no puedo contar mucho más que lo que ha sido la impresión general y la sensación en la sesión. Seguiremos informando :)


miércoles, 19 de abril de 2017

Libro: Yerma, de Federico García Lorca.




Adoro a Lorca, lo sabéis porque lo he dicho muchas veces. Tenía la lectura de esta obra pendiente todavía y decidí empezarla en el pueblo, antes de volver a Córdoba, porque es breve y tenía aquí libros esperándome.  La acabé anoche, así que allá vamos con el comentario/lo-que-sea, porque desde luego dudo que quede aquí algo parecido a una reseña. 

¿De qué va el libro?

El libro, en un primer plano, trata de la historia de Yerma, una mujer recién casada deseosa de tener hijos y a la que no le llegan, que se consume viendo como el resto de mujeres llenan sus vientres. En un segundo plano habla de tantas cosas que dar una interpretación sería romper el libro. ¿Por qué no lo lees y sacas tus conclusiones?

Hablando del libro...

Aquí sí, aquí tengo que hablar de lo que yo he visto en Yerma. Sin embargo os pediría que no leyeseis este post si pensáis leer el libro pronto. Que esperaseis a leerlo un tiempo, hasta que se os olvidasen mis impresiones, para leerlo con vuestras vivencias y no con las mías, para encontraros con el mensaje de Lorca a pecho descubierto. 

No puede negarse que Yerma habla de la maternidad ansiada y no conseguida, pero a poco que rasquemos en la superficie me parece (tomaos todo lo que diga con cautela porque no tengo ni puñetera idea, son solo mis impresiones) que también hay una crítica velada a lo que se espera de las mujeres. ¿Por qué está Yerma tan empeñada en tener un hijo? Porque los hombres tienen campos, y ganados, y labor, pero a las mujeres solo les queda la crianza. De hecho en Yerma encontramos esa ansia de salir, de estar en la calle, de relacionarse... Pero me temo que no es un interés de realizarse fuera, sino más bien, un deseo de huir de una vida en la que no se siente a gusto y, por qué no decirlo, de fantasear con otra vida que, cree, le habría ido mejor.

Porque ese es otro de los temas importantes, no solo en Yerma, sino en todo el teatro de Lorca que he leído: la vida que tenemos que vivir, la que nos es dada, y la que deseamos, y cómo, o bien no podemos resistirnos a ese deseo, o bien la resistencia nos lleva a cometer atrocidades, o bien ambas cosas. Y esa es la parte que siempre me conmueve de Lorca. Cómo acabamos viviendo una vida que, en muchas ocasiones no hemos elegido. Como, a veces, esa vida perfecta nos tira de la sisa y nos la rasgamos para empezar de nuevo. Cosas que pasan. De verdad que pasan.

Y todo eso contado con la pasión y el desgarro de Lorca que, al menos a mí, me sacuden de pies a cabeza. 

¿Recomendable? Yo de Lorca no puedo decir otra cosa: Siempre sí. 

Os dejo un trocito...





En resumen, este libro...

Ahora voy a empezar a leer Sandman Obertura <3 ¡Por fin! :D Pero no será hoy, que se me han hecho las tantas entre unas cosas y otras. Es que a todo no llego y todo no puede ser, queridas mías...

¡Mua!


lunes, 17 de abril de 2017

Monstruos.


No conoces los monstruos que oculta detrás de esa sonrisa. Sí, la has mirado a los ojos mientras se apartaba ese rizo rebelde de la cara y la has escuchado hablar de nimiedades y de sus más profundos secretos. La has visto reír despreocupada y hundirse dos segundos más tarde, no te lo discuto. Por eso, solo por eso, crees que es débil y que te necesita. Si tú supieras las tempestades que ha capeado no te atreverías a pensarlo siquiera. Crees que es un pajarillo que volará siempre a tu mano para alimentarse y no te das cuenta de que eres tú quien se está acostumbrando a ella. 

Mírala, ahí va, se aleja con sus libros en la mano. Ahora volverá la mirada y sonreirá. Tú crees que es porque le cuesta alejarse de ti. Iluso... ¿No te das cuenta? Esa sonrisa te está diciendo que puede ser la última vez que la veas. Ah, ya... Los monstruos, los ves ahora, ¿verdad? 






La primera línea de este post se me ha ocurrido mientras fregaba. Sonaba esta canción, y creo que ha sido ella la que ha tenido la culpa. Así que lo he acabado mientras la escuchaba. Aparentemente, no tienen mucha relación. O sí. quién sabe.

Disfruten.


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