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No se qué de un espíritu...

  ¡Hola!  ¿Qué tal? ¿Cómo estáis? ¿Nerviosos por la llegada de los Reyes? Por aquí ya han pasado, en globo. Si nos descuidamos no los vemos, porque lo cierto es que su desfile ha sido bastante rápido. Es una pena porque, aunque esta noche vuelven, ya no los vamos a poder ver.  Yo venía a hablaros de esto: de la ilusión, del espíritu navideño o lo que sea. Ya sabéis que yo nunca he sido muy navideña y que suelo enfrentarme a estas navidades con cierto cinismo individual. Intento, claro, no amargarle las fiestas a los demás. De hecho, hasta en los años más Grinch, su ilusión se me ha contagiado un poquito.  Sin embargo este año no me reconozco: soy yo la que está ilusionada. Justo el año en el que mi pareja y yo decidimos no hacernos regalos por razones personales. Total, para mí las Navidades no son tan importantes. Pues este año me he descubierto penosa perdida porque no iba a tener regalos en Reyes. Tanto es así que el parejo ha decidido adelantar uno de los regalos de mi cumpleaños p

El tarro de cosas bonitas #2020

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  ¡Hola, hola!  Aquí vengo, a mantener tradiciones que no me apetece perder. La de hoy es, como ya habrás adivinado, la apertura y revisión de los papelitos del tarro de cosas bonitas.  Escribo esta introducción después de haber abierto los papelitos y haberlos escrito aquí. Es cierto que son muchos menos que el año 2019 , que llegué a 87, pero claro: ─En 2019 no hubo una pandemia mundial que nos tuvo encerrados en casa. ─En 2019 sí tuvo algún que otro viaje, entre ellos, el viaje a Italia, del que salieron bastantes papelitos. ─La dinámica de 2019 era muy distinta a la de 2020. Por lo que sea, este año he tenido menos presente el bote de buenos momentos y cosas bonitas.  No obstante, no me ha hecho falta revisar los papelitos para darme cuenta de que este no ha sido el peor año de mi vida. Sí, es cierto que la pandemia lo ha teñido todo, pero no he perdido a ningún ser querido, la gente cercana a mí que lo ha cogido lo ha pasado sin demasiadas complicaciones (hasta ahora, y que siga a

Mi propósito para 2021: ¡Háblate bien! ¿Te apuntas?

 El otro día, después de corregir un comentario que una amiga hizo sobre sí misma, tuve una revelación: mi propósito de este año va a ser no permitir que mis amigas y seres queridos se hablen mal a ellas mismas. En este audio lo explico un poco mejor.  ¿Qué me dices? ¿Te apuntas?  ¡Muuuuaks! 

Libro: Papá Puerco, de Terry Pratchett (¡Tenéis que leerlo!)

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  Los que lleváis tiempo por aquí ─¿queda alguien por aquí? :P─ os habréis dado cuenta de que hace tiempo que no subo reseñas de libros. No es porque no lea, de hecho este año he leído más que el año pasado (por lo que sea me he encontrado pasando mucho tiempo en casa). Lo que ocurre es que no me quedan ganas. Me sigue encantando hablar de libros, pero ya no me apetece hacerlo aquí, sentarme y escribir. Es una pena, porque tampoco hay muchos más medios en los que me encuentre cómoda hablando de libros. No obstante, con este libro sí me ha apetecido, TENGO QUE GRITAR A LOS CUATRO VIENTOS LA MARAVILLA DE LIBRO QUE ES PAPÁ PUERCO . Me pasa en general con los libros de Terry Pratchett, que este año tan especialito han tenido un lugar muy importante. Son libros que me han sacado de bloqueos lectores (siempre me funcionan) y que me han hecho reír cuando todo estaba bastante serio ahí fuera. Me gustaría creer que a Terry fue a recogerlo la muerte en persona, que le hizo alguna propuesta jugos

¡ABAJO LOS INFLUENCERS!

Hoy he venido a quejarme. Pensé en hacerlo en audio, pero oye, tengo este blog muerto de asco, así que supongo que, dado que me va a leer más o menos la misma gente que me escucharía, mejor utilizar mi formato favorito, que es este.  Como dice el título, vengo a hablar de los influencers. La verdad es que este fenómeno sigue sorprendiéndome. Es cierto que cuando los blogs vivían su momento de esplendor pasaba algo parecido: había blogs temáticos con un montón de seguidores que eran verdaderos líderes de opinión en determinados temas, pero nada que ver con lo que pasa actualmente en Instagram. Para mí ese mundo era bastante ajeno, pero desde que empecé a seguir la cuenta @hazmeunafotoasi me he ido poniendo al día con el mundo del influencerismo y cada día que pasa estoy más cabreada y sorprendida.  Por ejemplo, ayer esta buena mujer sacó el caso de una influencer que promocionó unas cajas mensuales de chuches por 1€ a las que, si luego querías, podías suscribirte por 90€ el trimestre.

De media.

  Lola frotaba la espalda de Manuela repetidamente pero no de manera mecánica: ponía el corazón entero en cada caricia. No entendía cómo su amiga podía tener tan mala suerte con los hombres. Por más que lo pensaba, no le encontraba la pega.  ─Yo me rindo, Lola. De verdad. Voy a pasar de los tíos, porque ya estoy hasta el coño que sean ellos los que pasen de mí.  ─No digas eso, mujer. Ya llegará alguien. Siempre hay un roto pa' un descosío. .. Manuela la miró con incredulidad.  ─Ay, no sé, nena ─insistió Lola─. A mí me gusta pensar que todos somos el «le daría fuerte y flojo» de alguien.. Manuela rió y le cogió la mano. ─Sí, pero eso es de media. En el sistema capitalista algunos acumulan muchos «te daría fuerte y flojo» y otros nos comemos los mocos. Es el mercado, amiga. Lola sacudió la cabeza. Ambas sonrieron con amargura. Deseaba que a Manuela le fuese bien en el amor muy pronto. Porque la quería, sí, pero también porque era muy difícil animarla cuando estaba tan pesimista: sie

El chichi y los farolillos.

Hoy, mientras merendaba con mi pareja, me he echado a llorar. De hecho, he estado llorando buena parte de la tarde.  –¿Qué te pasa? ¿Por qué lloras? –Estoy frustrada y triste. –¿Por qué estás frustrada y triste? –Porque el mundo es muy feo.  Acto seguido me he puesto a desgranar las circunstancias, desde las más nimias a las más significativas, por las que el mundo me parece un lugar horrible e insoportable. Él me ha escuchado comprensivamente y me ha dejado llorar. No podía hacer más. Un rato más tarde he notado una punzada en el vientre. He consultado la aplicación que uso para hacer el seguimiento de mis ciclos menstruales y, efectivamente, estoy en pleno periodo premenstrual.  –¿Qué pasa? –me ha preguntado, tras oír mi queja. –Pues que está a punto de bajarme la regla. –Vaya... A lo mejor por eso estás así. –Sí...  Hemos acabado de preparar la cena. Ya sentados a la mesa he considerado oportuno hacer otra puntualización: –Oye... –Dime. –Que yo esté premenstrual no quiere decir que