domingo, 17 de septiembre de 2017

Una vida sin baile...

"Una revolución sin baile no es una revolución que merezca la pena".


La vida son dos días y, si os soy sincera, me da la sensación de que, en estos casi 30 años de vida, he bailado muy poco. No quiero decir que no haya disfrutado de la vida: lo he hecho, en la medida de lo posible, siempre dentro de las circunstancias que me han envuelto que no han sido las más favorecedoras para el baile. Pero tengo la sensación o, más bien, sé, que me he pasado la vida caminando sin cesar, avanzando, buscando cumplir mis objetivos. Supongo que tener una meta clara tiene esa parte negativa: no te permites entretenerte por el camino. 

Llevo estudiando toda mi vida. Colegio, instituto, universidad, oposiciones. Toda una vida estudiando para conseguir lo que tengo ahora: un trabajo que me gusta, independencia y cierta estabilidad vital. No está nada mal, ¿verdad? No, ciertamente. Pero estoy cansada. Mi mente lo está. Y lo noto porque yo, que siempre he estado loca por aprender cosas nuevas, por estudiar más y más, ahora no tengo ningunas ganas de hacerlo. 

Recuerdo con nostalgia todos esos "cuando me saque la plaza voy a...", y esbozo una sonrisa torcida. Porque de todos ellos, si acaso, he cumplido dos o tres. El curso pasado no me permitió desconectar demasiado. Por eso este curso me había propuesto vivir para mí. Disfrutar de la vida. Hacer cosas que me gustan. Sonreír más. Ser más feliz. 

Esa era la idea. Y eso me animó a apuntarme a danza oriental. Pero ahora resulta que, parecía que no, pero al final sí, me han cogido en la Escuela Oficial de Idiomas. Y ahora me debato entre una cosa y otra, porque sé que no voy a poder con las dos sin estar todo el curso agobiada y de mala leche. Y me niego a eso. 

He estado desde el viernes dándole vueltas al dilema. Que te cojan en la EOI es una lotería, hay muy pocas plazas y he entrado por la reserva, que en junio me dijeron que nanai. La EOI es la única forma que tengo de sacarme el C1 de Inglés y que me dé puntos para concurso de traslados y esas cosas. Sería lo ideal, sería mi deber. Seguir persiguiendo objetivos. Danza, en cambio, no me va a llevar a ningún sitio. No voy a dedicarme a ello, ni creo que lo vaya a hacer particularmente bien, pero me hace sentir maravillosamente bien. Eso sí. Me hace sentir llena, pero con la cabeza vacía. Es genial. Pero, como ya he dicho, no sirve para nada. Sería hacerlo por puro placer.

Ha sido difícil para mí, no os lo imagináis. Pero al final he tomado una decisión. Como decía, he bailado muy poco en esta vida. Poquísimo. Y me he recordado, feliz, bailando sevillanas el mayo pasado, haciendo algo que me había apetecido hacer. Y he mirado atrás y me he visto siempre yendo hacia delante, caminando, sin detenerme prácticamente a admirar el paisaje, persiguiendo objetivos. Y ya estoy harta, y cansada. Quiero disfrutar de lo que he conseguido en la vida. Quiero dejar de cazar y detenerme a contemplar. Quiero permitirme creer de vez en cuando, aunque sea mentira, y lo sepa, que ya lo tengo todo. Así que he decidido bailar. 



PD: No es mal momento para empezar a ser un poco nietzscheana, un poco Pippi. Ya tocaba.


sábado, 16 de septiembre de 2017

Libro: Ready Player One, de Ernest Cline


Hace tiempo que tenía pendiente este libro. Me lancé a leerlo porque la peli va a salir en los próximos meses y lo hice con bastantes ganas, porque es un libro que me han recomendado mucho. Lo acabé hace dos noches y aquí vengo, como siempre, a contaros qué tal.

¿De qué va el libro? 

La muerte de James Halliday, creador de OASIS (una especie de mundo virtual paralelo, bastante más que un videojuego al uso), desata la locura: el magnate ha dejado planificado un juego de cacería dentro de OASIS, según el cual, el primer jugador que cruce tres puertas resolviendo acertijos y superando pruebas, recibirá una cantidad espantosamente grande de dinero. Halliday, un fanático de la cultura americana de los años 80, ha centrado las pistas en ese mundo, así que, desde ese momento, los "Gunters" (Egg Hunters, por la búsqueda de "huevos de pascua") comienzan a investigar sobre todo aquello que interesaba al excéntrico millonario y a intentar encontrar ese huevo escondido. Pasan los años sin cambios hasta que Wade, un estudiante sin prácticamente recursos, encuentra la primera llave. Desde ese momento la búsqueda se torna frenética, pues hay muchos interés en controlar OASIS. Tanto, que esta búsqueda virtual puede llegar a costarles la vida.

Hablando del libro...

No me ha gustado :( Yo quería que me gustase, en serio, pero me he aburrido cosa mala. No sé si es la edición que yo he leído o qué, pero el libro no está bien escrito. La idea promete, sí, pero está mal desarrollada y, al final, es una excusa para que el autor suelte una detrás de otra un millón de referencias frikis a juegos de rol, videojuegos, películas y música que le gustan. Que todo eso está muy bien, pero claro, cuando la única gracia de un libro consiste, prácticamente, en pillar las referencias, pues no sé, yo diría que no es un buen libro. Quizá un fanfic dignificado, yo qué sé.

He pillado algunas referencias, claro, sobre todo al cine, pero no he jugado nunca a rol, soy manca con los videojuegos (lo he sido siempre) y en fin, que no he podido captar en toda su profundidad las referencias de la historia y, por lo demás, la historia es bastante simplona. Ya no es tanto que el libro sea aburrido, como que la historia es muy básica y el autor se recrea tanto en las referencias que uno pierde el interés.

Así que, en resumen, si eres un fanático de los 80 y su cultura, sobre todo videojuegos, adelante. Si no, creo que no te pierdes nada por dejarlo pasar.

Os dejo un trocito...

La verdadera escuela pública, la que controlaba el Gobierno, llevaba decenios convertida en una vía muerta, masificada y mal financiada. Con el tiempo, las condiciones de muchas escuelas habían empeorado hasta tal punto que se animaba a cualquier estudiante con un mínimo de inteligencia a que se quedara en su casa y asistiera a clase online.

En resumen, este libro... 


Ahora voy a intentar leer La pell freda, La piel fría, que en un mes estrenan la peli y tiene buena pinta. A ver si soy capaz de leerlo en catalán, que tengo el idioma más bien oxidadillo. Y, por supuesto, seguiré con las obras completas de Luis García Montero <3

jueves, 14 de septiembre de 2017

¿Me retáis de nuevo?

Hace un tiempo participé en un reto con vosotros: os pedía sugerencias de recursos (canciones, fotos, dibujos, obras de arte...) y yo asumía el compromiso de escribir algo (un relato, un poema, otro texto) inspirado en las propuestas de los 5 primeros comentaristas. Vuelvo a proponeros otro reto similar. Me gustó mucho la experiencia, y de ella salieron algunos relatos chulos, como estos:

Mañana

A plena vista

Aprisa

Los tiempos cambian y mis rutinas, últimamente, me permiten poco tiempo para sentarme a escribir, pero me apetece hacerlo, así que, ¡venga! Espero vuestras propuestas. Eso sí, me comprometo SOLO a escribir relatos inspirados en las 5 primeras (a lo mejor luego escribo más, como la otra vez, pero en principio, voy a ponerme esa meta).

:) ¿Os animáis?

miércoles, 13 de septiembre de 2017

En forma. ¿En qué forma?

Cuando era adolescente tenía un amigo que repetía un mismo chiste: "Yo estoy en forma. Redonda, pero en forma". Lo decía mientras sacaba la tripa y se daba palmas. Todos nos reíamos. Pero yo me pregunto, ¿la forma "redonda" está reñida con estar en buena forma física? Creo que no.

Es algo que se da por hecho: una persona con sobrepeso (gorda, vaya) no puede estar en buena forma. Y no hablo de un par de kilos: hablo de una persona con bastante sobrepeso. Y lo mismo con la salud: una persona con sobrepeso no puede estar sana.  Son dos argumentos estrella de los que quieren convencerte de que tienes que adelgazar sí o sí porque no puede ser que estés sano y, si lo estás, no puede ser que estés en forma. O viceversa.

Yo llevo unas semanas metida en esto de adelgazar. La decisión ha salido de mí, nadie me lo ha metido por los ojos. Y, aunque mis últimos análisis, en junio, salieron muy bien, yo sí sentía que no estaba en buena forma. Aunque, en mi opinión, eso no es tanto por el sobrepeso como por que no hago ejercicio. En fin, que yo sí podría encajar en esa dicotomía: gorda no en forma. Pero no siempre es así.

Llevo un par de semanas flipando. Ya sabéis que me he apuntado a danza oriental para hacer ejercicio y porque es algo que me apetecía aprender. Pues bien, si me animé y me quité los complejos fue porque la profesora no es una chica estilizadísima, sino alguien con sobrepeso. Parece que este tipo de disciplinas están vetadas para las mujeres que no cumplen cierto canon, que no quedamos estéticamente bien en según qué papeles. Pero vi un vídeo de ella bailando y me pareció mágico y maravilloso, así que me animé. Pues bien, no solo se mueve fenomenalmente bien, sino que tiene una flexibilidad y una resistencia brutales. Se dobla como pocas mujeres que yo haya visto. En serio, es alucinante. Además es fuerte y ágil. De verdad, me encanta ver cómo se mueve y lo que hace, estoy fascinada. Verla me hace sentir mejor conmigo misma.

Total, que se puede estar en forma y redonda. Y también se puede estar delgado y no estar en forma, ojo, que eso no se dice :P

Conclusión: haz ejercicio, disfruta de tu cuerpo, cuídalo y siéntete bien  con él. Ya, ya sé que es más fácil decirlo que hacerlo, qué me vais a contar, pero hay que intentarlo.

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