Ir al contenido principal

Entradas

Destacados

Un caballero.

Él era un caballero. Cada mañana contemplaba su reflejo y se sonreía: la misma elegancia, el mismo saber estar, ni una cana en su cabello, ni una arruga en su rostro. Se lanzaba a la calle con la seguridad que da saberse casi perfecto, su traje impoluto, su apariencia inmaculada. Ignoraba las narices arrugadas, las miradas sorprendidas, las críticas silenciosas en el autobús, en el supermercado, en el trabajo: o bien eran producto de la envidia o bien iban dirigidas a otro. Él, todo un caballero, no podía ser el blanco de esos dardos.

Cuando volvía a casa se situaba en el mismo punto y se asombraba de no mostrar signos de fatiga, de no tener ni un cabello fuera de su lugar. Sonreía de nuevo a aquel retrato al óleo antes de prepararse para meterse en la cama con la conciencia tranquila.

Entradas más recientes

El cine de verano.

Desconocidos habituales.

No me dejéis sola en el metro.

En julio...

Autocensura.

Aconfesional, mis cojones.

Libro: Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez.

Libro: Stoner, de John Williams.

Peli: Pride (2014)

Mi abuela.