miércoles, 14 de febrero de 2018

Mi regalo de San Valentín: #Qurtuba (descarga gratuita)




Llevo unas cuantas semanas trabajando en este poemario, recopilando, corrigiendo, montando... Ahora mismo estoy un pelín desanimada, porque, a pesar de que lo he intentado hacer lo mejor que sé, el ePub se ve distinto en cada dispositivo: distintas fuentes, con estrofas o sin estrofas, la portada se ve bien o no... En fin. Lamento no haber tenido más maestría, porque creo que estos poemas lo merecen y quienes vayan a leerlos, también.

La cosa es que, por fin, mejor o peor, Qurtuba ya está aquí. Tiene un montón de poemas y cuenta con una prologuista de excepción. Y es muy, muy, muy personal.

Si os animáis a leerlo, espero que os guste.

Podéis descargarlo...

... en PDF (click aquí)


...en ePub (click aquí)


También tiene su página en Goodreads ya hecha, para que lo puntuéis si os apetece.

Y eso es todo.

A los que vayáis a leerlo, por adelantado, GRACIAS.


miércoles, 7 de febrero de 2018

Mi padre me lo paga.


El otro día estaba en clase intentando explicar el valor de la solidaridad. Intento, cuando explico cualquier cosa en las asignaturas de Valores Éticos o Educación para la Ciudadanía, hacerles ver que no tienen que ser un icono de la lucha por los derechos humanos para hacer algo importante, para marcar la diferencia, aunque sea a pequeña escala.

Cuando pedí ejemplos de solidaridad todos tiraron por las ONG's y demás: recogidas de ropa, donar comida, hacer voluntariado...  Algunos no tenían muy clara la distinción entre civismo (cumplir con las normas básicas de ciudadanía) y solidaridad (dar ayuda a quien la pueda necesitar).

Intenté acercarlo a ellos. Le dije que para ser solidario basta con preguntarse cómo les gustaría que les tratasen a ellos en una situación de dificultad determinada.

-Por ejemplo -comencé-, imaginad que se os da muy mal una materia. ¿No os gustaría que un compañero os echase una mano con ella? ¿No sería solidario prestar esa ayuda?

La mayor parte del aula asentía, no sé si por convencimiento o por inercia. Pero entonces uno de ellos habló:

-A mí me lo paga mi padre.

De esa afirmación se desprendían dos cosas: que no necesita ayuda, por un lado, y, por otro, que no va a identificar cuándo otro compañero requiere esa ayuda. Ni qué decir tiene que, ahora mismo, mi alumno no contempla la posibilidad de que a alguien no puedan pagarle sus padres las clases particulares.

Me quedo con lo positivo: ahora, al menos, ya hay alguien que se lo ha hecho ver, aunque eso no cambie nada.


lunes, 5 de febrero de 2018

Soy valiente.


Soy valiente. Eso no quiere decir que no tenga miedo: lo he tenido siempre, toda mi vida. He estado muerta de miedo, paralizada por el miedo. Pero siempre, hasta hoy, he conseguido romper el hielo con coraje y escapar de esa prisión.

He vencido monstruos. Me he mostrado débil. He arriesgado. He luchado. He perdido y he vuelto a intentarlo. Lo he dejado todo para empezar de cero y ser quien quería ser y ahora sé que no podía hacer otra cosa y que volvería a hacerlo tantas veces como fuese necesario.

Lo prometí y me lo prometí al mismo tiempo: voy a ser valiente, voy a seguir siéndolo. No voy a dejar que se muera esta llama después de que, por fin, conseguí avivarla. Volveré a contener el aliento y a saltar al vacío cuando tenga que hacerlo, porque me merezco ser feliz, no me basta con estar cómoda.

Y seguiré siendo feliz, porque tengo miedo, pero soy valiente.



domingo, 4 de febrero de 2018

Libro: De Platón a Batman. Manual para educar con sabiduría y valores, de Jose Carlos Ruiz.




Bienvenidos a la reseña de mi primer libro sobre crianza y educación de los hijos. A mí es que me gusta coger las cosas con tiempo, ¿sabusté?

Resulta que un colega publicó este libro y tuve que comprarlo. El autor me parece una persona que sabe contar las cosas de una manera amena y, después de leer este libro, quedo reafirmada en que hace afirmaciones bastante sensatas. Lo he estado leyendo entre lecturas de ficción y lo acabé anoche.

¿De qué va el libro? 

Pues gira en torno a tres tópicos para hablar de la educación de los hijos: varios filósofos relevantes, el Frankenstein de Mary Shelley y los superhéroes. Todo ello de manera amena y clara. Y, desde mi punto de vista (que no deja de ser el de una profana en esta materia), con bastante acierto.

Hablando del libro...

Como ya he indicado, podemos dividirlo entres grandes bloques. El primero de ellos extrae algunas enseñanzas de grandes pensadores y nos dice qué pueden aportarnos para la educación de los niños. El segundo, que se titula "Criando monstruos", habla, utilizando la historia de Frankenstein, de errores frecuentes que se dan en la crianza actual. El último nos habla de superhéroes y de los superpoderes humanos que pueden ser útiles a los pequeñajos para convertirse en personas buenas, equilibradas y felices (dentro de lo normal, tampoco nos vamos a poner en plan Mr. Wonderful): la sinceridad, la moralidad, la curiosidad... Cada una de estas virtudes se abordan desde la figura de un superhéroe.

Como ya he dicho, me ha parecido un libro sensato, nada histriónico, que no pretende solucionar todos los problemas sino señalar algunas cosas importantes a tener en cuenta a la hora de pensar en tener un hijo y de decidir cómo criarlo y que pone de relieve lo peligrosas que son ciertas tendencias, desde el "abandono" de la educación de la criatura, hasta la aspiración a la perfección, pasando por la idealización de la paternidad o la pontificación basada en un determinado estilo de crianza.

Es cierto que yo lo veo desde fuera en lo que toca a la maternidad, pero sí trabajo con niños y adolescentes y me topo con los efectos de distintas decisiones educativas, así que desde esa postura sí que puedo decir que este libro me ha parecido acertado e interesante.

Os dejo un trocito...

La educación no puede plantearse como una labor donde se busca la perfección en la formación del infante. No podemos trasladar los objetivos que nos imponen en nuestros trabajos a la labor educativa. Hay que des-profesionalizar la educación, des-sistematizarla. Entre otros motivos porque los niños no son resultados cuantificables de nuestras programaciones. 


Si os interesa el tema, echadle un ojo, seguro que os aporta algo bueno :)
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