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Sé bailar ye-yé.

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Hay veces que, para hacer la gracia, cuando estoy con gente hablando de sus talentos, bromeo diciendo: «Cuidado, que no os quiero enamorar, pero sé bailar yeyé». Detrás de esa afirmación hay una historia bastante tierna (a mí me lo parece) en la que está involucrada ─redoble de tambores─ mi madre.
Me pone un poco triste hacer memoria y ver que hay muy pocas anécdotas tiernas o divertidas de mi infancia en las que participe activamente mi madre. No obstante, hay dos momentos clave en los que participó: la recuerdo vigilando mis recreos desde la reja del colegio para evitar que me hicieran daño y la recuerdo llevándome a la biblioteca y haciéndose un carnet para que yo pudiera sacar libros cuando tenía solo 5 o 6 añitos. Pocos recuerdos, pero importantes.
El de hoy, en cambio, no es tan relevante, pero me resulta imposible recordarlo sin sonreír y eso es muy bueno, así que lo voy a compartir aquí.
Resulta que era un sábado cualquiera. Yo era pequeña, debía de tener unos 6 años. Mi madre y …

Algo más que una habitación propia.

En el famoso ensayo de Virginia Woolf titulado Una habitación propia se dice que para escribir una mujer tiene que tener dinero y una habitación propia. Ojalá fuese solo para escribir. Tengo la firme convicción de que el grado máximo de libertad de una mujer se alcanza cuando tiene dinero propio (suficiente para vivir y hacer frente a algunos imprevistos) y una casa propia (este "propia" no implica necesariamente en propiedad).
Poder sostenerme por mí misma y contar con un espacio al que pueda llamar mío han sido dos metas importantísimas para mí desde que acabé mi anterior relación. Considero que haberlas alcanzado (una de ellas completamente, otra a medias) son dos de los logros más importantes de mi vida. 
El día que supe que había ganado la plaza de funcionaria mi padre lloró. Mi padre, ya lo sabéis, es uno de esos hombres de antaño que no se permite llorar, pero ese día lloró y me dijo, con alivio, que ya tenía la vida resuelta. A él el hecho de que yo fuese a tener un su…

Limpieza de armario.

Uno de mis propósitos para este 2020, creo que ya os lo he comentado alguna vez, es cuidarme más. Cuando empezó enero yo pensaba que ese cuidarme iba a ser: hacer dieta  y adelgazar. A medida que avancé en ese propósito, comprometiéndome con él, me di cuenta de que cuidarme era mucho más. En unos meses está cambiando absolutamente el enfoque que le doy a las cosas, a la vida en general. Pero, especialmente, a aquellas cosas con las que tenía una relación problemática: la comida, el ejercicio, mi cuerpo. 
Estoy intentando hacer las paces para cuidarme, asumiendo que (por mucho que me frustre a veces) cuidarse no es lo mismo que adelgazar o hacer dieta. De hecho, cuidarse y hacer dieta pueden ser absolutamente opuestos. 
Hoy, mientras pensaba en esto, me dio un "volunto": pensé que tengo el armario bastante lleno (mi armario en este piso es pequeñito, y yo no hago cambio de armario, tengo toda la ropa junta) y que seguramente había ropa que no me entraba ya. Lo que es seguro y c…

Las drogas

Las drogas.  Mi fin. No puedo ¡salir!

Así empieza una canción de Segismundo Toxicómano (podéis escucharla aquí), un grupo punk que solía escuchar cuando tenía 16 años. Sé que hay otras canciones dedicadas a las drogas: Barco a Venus, de Mecano, Exiliado en el lavabo, de Estopa, Heroína, de Los Calis... Pero a mí siempre me viene esta a la cabeza. 
Venir al pueblo para mi siempre es un choque emocional importante, por muchas cosas. Ahora, que estoy creciendo, sanando o yo qué sé qué, en lugar de darme ganas de morirme (unas pocas sí me dan), de lo que me dan ganas es de contarlo, de hablar de todas las cosas que están mal aquí (y en otros muchos pueblos como el mío), de las cosas que me han hecho daño durante mi infancia y adolescencia, de la causa de mis cicatrices y de algunas heridas que quedan abiertas.  Y hoy, como habréis adivinado, le toca el turno a las drogas.
Yo fui una niña muy inocente hasta que entré de lleno en la adolescencia. También os digo que cuando no te relacionas con na…

Libro: Gente normal, de Sally Rooney

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¡Hola!
Hoy vengo con la reseña de otro libro, que parece ser el único motivo que encuentro para pasarme por aquí. En esta ocasión, se trata de Gente normal, de Sally Rooney. Sé que alguien me lo recomendó, o que leí que alguien lo recomendaba, pero ahora mismo soy incapaz de recordar quién fue. Puede que lo leyese en el blog de Ro, que de ahí saco muchas lecturas cada vez que entro. Fuese quien fuese, agradezco mucho que pusiese a esta autora en mi camino y, en concreto, este libro (tiene otro que no tardaré en leer, eso lo tengo clarísimo)
¿De qué va el libro?
La novela nos muestra la relación de Connell y Marianne, dos compañeros de instituto cuyos contextos son muy distintos: mientras que Marianne es la hija de una familia adinerada, Connell es el hijo de la mujer que limpia en casa de Marianne; Connell, en cambio, es bastante popular, mientras que Marianne es el blanco de las burlas de todo el instituto. Mientras leemos, acompañamos a Connell y Marianne desde su último año de institu…

Libro: Penélope y las doce criadas, de Margaret Atwood.

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Hace unas cuantas semanas, estaba yo en el directo de Twitch de Ana (se dedica a hacer lettering y a charlar, os invito a que os paséis cuando queráis) y se puso a enseñarnos piezas dedicadas a primeras frases de libros. Hubo una que me llamó la atención y ella me dijo que era la frase de apertura de este libro. Tan potente me pareció la frase que fue directo a la lista de pendientes. Eso sí: el entusiasmo de Ana hablando de él también funcionó.
¿De qué va el libro?
El libro nos cuenta la "Penelopíada", la historia de su vida desde su propio punto de vista. Estamos acostumbrados a escuchar la historia de Penélope con la luz que arroja el prisma de Odiseo/Ulises: la esposa ejemplar, la que espera, la que es fiel. Ella misma es la narradora de su historia. Se trata de un enfoque femenino a un clásico que, como la inmensa mayoría, proyectan una mirada masculina del mundo.
Hablando del libro... 
Puede que haya quien esté deseando que descubra esa primera frase, pero voy a mantener e…

Libro: Tomates verdes fritos, de Fannie Flagg

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Hace unas semanas me suscribí a una newsletter de recomendaciones literarias (enlace aquí). En una de las primeras entregas recomendaron este libro que es bastante mítico pero del que yo no sabía nada, salvo que es el libro favorito de Manjula en los Simpson. La historia me pareció muy sugerente así que me animé a leerlo. 
El libro alterna pasado y presente. Evelyn Couch acude a una residencia a visitar a su suegra y allí conoce a Ninny Threadgoode, una anciana que empieza a contarle historias de su juventud por las que desfilan distintos personajes. A raíz de esas conversaciones, Evelyn va despertando, revisando su vida, cambiando... 
El libro trata muchos temas de actualidad aunque, evidentemente, no desde un enfoque actual, pues se publicó en 1987. Se trata, por ejemplo, el tema del racismo. Hay historias que suceden en los años posteriores a la Gran Depresión y en pleno auge del Klu Klux Klan. También se trata el tema de la homosexualidad pues hay una pareja de lesbianas. Me ha resu…