sábado, 31 de octubre de 2015

Partidas de ajedrez.

Ayer vi este tuit:



Y un tuit así, aparentemente inocuo, me trajo recuerdos de mi infancia que ya había olvidado. 

Creo que ya os he contado alguna que otra vez que mi hermano y yo, de niños, no nos llevábamos muy bien y jugar juntos, lo que era jugar, pues más bien poco. Yo no entendía nada, pero nada de nada, cuando la gente me decía que seguro que lo pasaba muy bien jugando con mi hermanito. Yo lo que hacía era huir de él. 

No exagero. En alguna que otra ocasión los Reyes Magos nos trajeron juegos de mesa, pero acabaron por resignarse: no los usábamos y acababan muertos de risa en una estantería o un armario. Salvo el Operación. Porque a ese llegué a jugar yo sola. Pero el resto... No sé. Jugar sola al Monopoly, o a juegos tipo Trivial, como que no es muy divertido. 

A mi infancia le han faltado juegos de mesa, snif. Qué ganas tengo de volver a vivir con Jack para jugar al Trivial juntos <3 jaja.

Pero hubo una excepción. Un día, después de hacer un trabajo para el cole, una compañera me enseñó los movimientos de las piezas de ajedrez. Nosotros teníamos un tablero que nos habían regalado comprando no-sé-qué. Era de cartón, con piezas de plástico que no pesaban nada y que al mínimo golpe volaban por los aires. A mí se me ocurrió intentar contra mí misma, pero la verdad, era un tostón. En un momento determinado mi hermano se acercó y me preguntó:

-¿Qué haces?
-Jugar al ajedrez.
-¿Y a esto como se juega?
-Es muy difícil. Para gente muy lista.

Mi hermano me miró de reojo, como si le hubiese lanzado un reto.

-¿Me enseñas?

Y le enseñé a mover las piezas, que era lo único que yo sabía. Y vaya usted a saber por qué, le gustó. 

De ese momento en adelante jugamos mucho al ajedrez durante unas cuantas semanas. Y fue bastante humillante, porque después de haberle enseñado a mover las piezas (que no a jugar), no le gané ni una partida. Me machacó vilmente en todas y casa una de las ocasiones. ¡Y eso que yo era, supuestamente, la lista...! :P

Tiempo después se le pasó. Quizá porque estaba harto de ganarme, que puede ser. Yo saqué algún que otro libro de la biblioteca para aprender estrategias y demás, pero claro, una vez mi hermano se hubo cansado ya no tenía con quien jugar. Aunque no voy a utilizar eso de excusa: no entendía nada de los libros xD Creo que el ajedrez va a ser otra de mis limitaciones xD

Así que ahí va el recuerdo. El único juego de mesa que nos hizo repetir a mi hermano y a mí fue el ajedrez. Si es que somos raros pa' tó xD

jueves, 29 de octubre de 2015

Libro: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de Philip K. Dick


Hacía mucho tiempo que tenía este libro en pendientes. Se lo considera una de las obras clave de la ciencia-ficción, un género que me encanta. Y después de leer no se qué bobada sobre que la ciencia-ficción es un género de segunda, como que me entraron las ganas de leer un libro de este género. Y le tocó a este. 

¿De qué va el libro?

La novela nos presenta un mundo futuro en el que la Tierra se ha convertido en un hábitat poco apetecible, salvo para los androides que escapan de su vida de servidumbre. Precisamente de ellos tiene que encargarse Rick Deckard, un cazador de bonificaciones que trabaja "retirando" (matando) androides que no se resignan a aceptar ese destino. Pero en esta ocasión la tarea será más difícil que de costumbre. Un nuevo modelo, equipado con la unidad cerebral Nexus 6, casi humano, le va a dar más de un quebradero de cabeza. 

Hablando del libro...

A ver, siendo claros, esa sinopsis que acabo de escribir es una basura, pero tampoco puedo hacerlo mejor. Reducir ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? a la caza que Deckard lleva a cabo es simplificarlo mucho, muchísimo, y es casi una falta de respeto al libro. En él se presenta un mundo futuro en el que la Tierra se ha convertido en un escenario totalmente inhóspito e indeseable y en el que los humanos afortunados han sido animados a mudarse a Marte. Tan inhóspito es el mundo que la vida está muy, muy amenazada. De hecho, tener una mascota, un animal de compañía (que no tiene por qué ser uno de los que actualmente consideramos domésticos) es un lujazo, toda una aspiración. Vamos, que es con lo que sueñan los humanos de la novela. Como sustitutivo hay animales eléctricos. No es lo mismo, pero cubre el cupo. Además, preguntar si el animal de una persona es eléctrico es toda una falta de educación. Tener un animal da nivel, te sitúa en un buen estatus social. Curioso.

Además, el contexto se enriquece con referencias a los criterios morales de ese mundo, así como a la religión. Una de las referencias éticas que más me ha llamado la atención es la de la institucionalización de la eugenesia. No es que se asesine a los niños "poco aptos", por decirlo suavemente, sino que se impide a los humanos "poco aptos" reproducirse. También se les prohíbe emigrar y se les condena a la pobreza y la marginación. Se les llama con calificativos tan cariñosos como "cabeza de chorlito", que parece haber perdido la connotación de insulto. Simplemente es eso lo que son. 

Por supuesto, también se da por hecho que los androides no son personas. Y, en ese sentido, es aceptable asesinarlos cuando dejan de ser dóciles a los deseos de los humanos. Sin embargo, a pesar de todo, la distinción no parece tan sencilla. Sí, han sido creados artificialmente, pero son seres inteligentes, con voluntad propia, conscientes de su existencia, temerosos de su muerte,... En varios momentos de la novela este problema cobra protagonismo, aunque creo que no está lo suficientemente explotado. También es cierto que ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? no es una novela moralizante, o a mí no me lo ha parecido. Se limita a arrojar datos, descripciones, situaciones, pero no intenta dar una lectura de ellas en un sentido u otro. No elogia o condena. Nos deja esa tarea a nosotros, si es que queremos asumirla.

El tema de la religión me ha quedado algo menos claro. Y es que tengo la sensación de que no he llegado a captar del todo lo que la novela quiere transmitir. Pero bueno, para eso están las relecturas. La cuestión de la religión, como decía, no me ha quedado demasiado clara. Pero sí me he dado cuenta de que se trata de una religión que busca separar a los seres humanos de los androides, pues se basa en uno de los pocos rasgos que parecen poder diferenciar a un humano de un androide: la empatía. 

También se presta atención a algunos detalles cotidianos. Me ha resultado muy interesante la relación entre Deckard y su mujer, Iran. Recuerdo especialmente una conversación en la que hablan de una especie de cacharro (perdón por no ser muy precisa XD) que es capaz de sugestionar sentimientos. Es decir: ellos pueden programar qué sienten en cada momento. Parecería lógico que, siendo esto así, estuviesen siempre de más o menos buen humor, ¿no? Bueno. O no. 

En resumen, me ha parecido una novela muy rica, mucho. Incluso tanto que una lectura ligera no puede sacar todo el jugo. Creo que es uno de esos libros que se redescubren cuando vuelves a leerlos. Para no ser una novela demasiado extensa da una visión muy compleja del escenario en el que se sitúa y de lo que este contiene. En ese sentido me ha gustado mucho. Más que la trama de "cacería" en sí, aunque he de reconocer que hay algún momento interesantísimo y muy emocionante. Pero quizá si lo que buscáis en este libro es la acción, la persecución, la búsqueda de pistas que lleven a la captura y demás, puede ser que este libro no satisfaga vuestras expectativas.

No quiero acabar la reseña sin hacer mención a la adaptación de esta novela, Blade Runner. Me ha pasado algo que nunca me había pasado. Normalmente si veo la película antes de leer el libro, no le pongo demasiadas pegas. Pero en este caso creo que la película se limita a una parte tan pequeña de lo que la novela cuenta que no le hace justicia, ni en el contenido, ni en la forma. Quizá sí en el fondo, al menos a una parte del libro, aunque no a todo.  Bien es cierto que hace tiempo que vi la película, y que a lo mejor no estoy siendo justa con ella porque he olvidado cosas. Pero desde luego, en este caso, a pesar de haberlo leído después, me quedo con el libro. Sin lugar a dudas. 

Salvaría, eso sí, el famoso discurso: "Yo he visto cosas que vosotros no creeríais...". Genial. 

Os dejo un trocito...

Además, nadie recordaba hoy por qué había estallado la guerra, ni quién -si alguien-había ganado. El polvo que había contaminado la mayor parte de la superficie del planeta no se había originado en ningún país particular, y nadie lo había previsto, ni siquiera el enemigo durante la guerra. Primero habían muerto -era extraño- los búhos.Eso había parecido entonces casi divertido: esas aves gruesas, plumosas, blancas, caídas en los parques y las calles... Como no aparecían antes del crepúsculo, y así había ocurrido cuando vivían, los búhos pasaron inadvertidos. 
Mis pobres búhos... :(

En resumen, este libro...

4.5/5

A continuación voy a leer... A ver, aún no lo sé. Iba a leer Don Juan Tenorio, de José Zorrilla. Pero recordé que también tengo El burlador de Sevilla, que para mí es desconocido, porque de la obra anterior sí he visto representaciones, pero no de esta última. He preguntado a un par de expertos, y ante la falta de acuerdo entre filólogos, pues... creo que voy a leer los dos. Lo que no sé es por cuál voy a empezar.  Supongo que lo suyo es ir por orden cronológico. En fin, ya veremos XD

miércoles, 28 de octubre de 2015

Ya sale el sol.


Construí este rincón, este cuaderno de retales, porque no podía evitarlo. Pero desde luego cuando lo empecé no tenía ni idea de hacia dónde me iba a acompañar ni de lo que iba a ganar por el camino. 

Este inicio se debe a que este blog, y vosotrxs, me habéis acompañado durante tiempos muy difíciles. Años muy difíciles. He llorado mucho escribiendo aquí y me consta que a veces me habéis acompañado con vuestras lágrimas en diferido. Lo he pasado muy mal, más incluso de lo que he dejado ver aquí, porque como se dice en mi pueblo: "Hay cosas que no son pa' contarlas". Y este blog me ha sido de mucha ayuda. No por el blog en sí, que también, sino sobre todo por vuestra compañía. 

Los tiempos difíciles no han acabado, pero las cosas están cambiando. Aunque de tanto en tanto os asaltaré con un post desesperado, me parece justo también compartir con vosotrxs mis momentos de felicidad, mis retales coloridos. Habéis aguantado tanta pena...

Hoy no sabía de qué hablar. Tengo varios temas en recámara, pero no me apetecía escribir de ninguno de ellos. Y, sin embargo, me apetecía escribir. Y se me ha ocurrido que, por qué no, escribir un post así, alegre, feliz, sin más ni más. 

Y es que hoy tengo un buen día. A pesar de que me he levantado de la cama con bastante dificultad y de que he empezado el día un poco zombi, la cosa ha ido mejorando. Al llegar al trabajo y empezar con la faena me he ido activando y me he ido sintiendo mejor. Me he tomado las cosas con filosofía y he disfrutado de los instantes agradables del trabajo. En una de las horas libres he acabado riéndome con unos cuantos compañeros, pero riéndome hasta las lágrimas (hacía tiempo que no me pasaba). Y en ese momento, rodeada de gente que apenas conozco pero con la que estaba compartiendo risas, he tenido una especie de revelación: ya sale el sol. 


Al acabar el trabajo he vuelto a casa disfrutando del trayecto, maravillándome del aspecto del cielo, cantando a pleno pulmón dentro del coche. Y he pasado la tarde feliz, moviéndome de un lado a otro no caminando: bailando. 

Poco a poco las cosas van mejorando. Poco a poco todos esos malos ratos van cobrando sentido, han sido para algo. Y eso es mucho. No a todo el mundo le pasa. 

Y es brutal como esto, empezar a trabajar, me ha cambiado la vida. Hace dos meses era una parada a la que la gente miraba con lástima, tenía la autoestima por los suelos, estaba, si no rota, bastante estropeada. Ahora la gente me mira de otra manera, pero lo más importante es que yo me siento de otra manera. Desde lo más general/abstracto, como sentir que mi vida parece haber emprendido el camino hacia algún rumbo, hasta lo más concreto y cotidiano, como haber adquirido una inusitada seguridad en mi día a día, en acciones como, por ejemplo, conducir, algo que me costaba horrores. Aunque tengo momentos de bajón y de sentir que no hago las cosas todo lo bien que debería o que me gustaría, mi autoestima ha subido bastante y en ocasiones, como hoy, está por las nubes. 

No sé. Parece que la vida empieza a sonreírme y, después de tanto tiempo, sienta fenomenalmente bien. 

No quiero acabar sin decir que, si hay alguien ahí preguntándose cuándo le va a tocar a él o ella: ánimo y un abrazo fuerte, fuerte, fuerte. 


martes, 27 de octubre de 2015

Cumpliendo un sueño pequeño.

Hace poco os hablé de este post a cuento del Proyecto Coche. Era una colección de cosas que hacer cuando tuviese un sueldo y que espero ir tachando poco a poco. Pero hoy tengo un retal colorido, una noticia genial, estoy feliz de la vida porque, si no pasa nada, y cruzo los dedos, voy a cumplir uno de los objetivos de esa lista. 

¡¡¡VOY A VER A ISMAEL SERRANO EN CONCIERTO!!!

Además va a ser un concierto acústico, voz y guitarra, algo sencillo. Una maravilla, estoy segura. 

La cosa empezó cuando, hace un par de semanas, o quizá menos, me dio por mirar en su página web para ver si, en próximas semanas (o meses) había algún concierto por aquí cerca, dispuesta a ir sí o sí. Me sorprendió muchísimo ver que tenía un concierto programado en Valencia para principios de diciembre (¡poco más de un mes!), y que las entradas tenían un precio de 12 euros. Eso sí, aún no estaban a la venta. Resulta que el teatro donde tendrá lugar el concierto, El Musical, se re-inaugura la semana que viene. Por eso todavía no estaban las entradas a la venta. 

Jack y yo hemos estado muy pendientes. Incluso escribimos al teatro para informarnos de cuándo saldrían, más o menos, a la venta las entradas. Me hace muchisíiiiiiiiisisisisima ilusión, qué queréis. Ayer por la tarde avisaron de que esta mañana, a partir de las 12, estarían a la venta las entradas para todos los espectáculos de 2015. 

Emoción. Intriga. Dolor de barriga.

Jack no podía comprarlas por Internet. Yo estaba en el trabajo. Pero justamente (oh, bendita casualidad) a esa hora, yo no tenía clase. 

-Malo será -le dije a Jack- que surja algo que me impida sacar cinco o diez minutillos a las 12 en punto...

Que nunca se sabe...Basta que te haga muchisíiiiiiiiiiisisisissisiima ilusión para que algo ocurra. 

Pero no. Esta mañana he podido conectarme y a las 12 en punto estaban las entradas a la venta. La compra ha sido más problemática. 

Seleccionaba dos localidades en primera fila, centradicas. Clic en "Comprar". 

"Las localidades seleccionadas no están disponbiles"

¿Pero cómo que no, si lo estaban hace tres segundos?

Vuelta a intentar. Lo mismo. Vuelta a intentar. Lo mismo. Bettie a punto de tener un síncope. 

Porque claro... Podría haber cogido otras entradas en otra parte menos cotizada, pero una no está ahí a las 12 en punto para sentarse en mitad del teatro. Yo quería mi primera fila y ver a uno de mis artistas favoritos desde bien cerca.

No a la tercera, sino a la cuarta, fue la vencida. O casi. Porque cuando le di a pagar, después de meter los datos de la tarjeta, pasó algo. No sé qué. 

"No se ha podido realizar la compra". 

Jooooooooder. Yo a esas alturas, entre la tensión acumulada de media mañana y ver que me tocaba ponerme en la última fila (o que no llegaba a comprar las entradas) estaba desquiciada.

Diréis que soy una histérica o una exagerada, pero en 10 minutos se han vendido más de 150 entradas. Más de un tercio del aforo. A estas horas solo quedan 113 entradas de 403.

Volví a meter los datos y sí, por fin, ¡entradas compradas! 

No he hecho el baile de la alegría porque en la sala de profesores habrían pensado que estaba como un cencerro, pero no me han faltado ganas. 

Así que, ¡wiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!, primer paso para cumplir un sueño de hace tiempo, dado con éxito. Ahora falta que de aquí al 5 de diciembre no pase nada. Que no tiene por qué pasar, pero... 

¡Qué narices! ¡Yo voy a ese concierto aunque sea arrastrándome! xDDDDD 

Y lloraré. Seguro que lloraré. Pero será de emoción y de felicidad. 

¡Wiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! 

Puede parecer una cosa pequeñita, una tontería, al fin y al cabo es un concierto. Pero a mí me hace tanta, tantísima ilusión... :)

lunes, 26 de octubre de 2015

Nubes.

Ya lo he dicho alguna vez. Una de las cosas que tiene esta profesión es que nunca dejas de sorprenderte. En muchas ocasiones, y cada vez más, a medida que ganas experiencia, encontrarás en los adolescentes la reacción que esperas. Pero nunca será así al cien por cien. Siempre habrá reacciones que no esperas. A veces para mal, claro, pero otras veces para bien. Siempre es agradable que a una la sorprendan para bien, por supuesto, pero cuando ocurre en un aula, cuando son los alumnos los que sorprenden al -supuestamente, en mi caso- experto profesor, la situación tiene algo de mágico.

Quiero que veáis este vídeo, por favor.




Luego me decís si habéis llorado :P


En clase hemos estado viendo Arrugas (mis chicos pequeños y yo). Cuando vemos películas la norma es que hay que guardar silencio, a no ser que quiera hacerse alguna aportación importante. Los chavales estaban atentos a la historia de Loli y Modesto, con los ojos como platos. Y cuando Modesto descubrió su truco para conquistar a Loli una voz rompió el silencio.

-Pues yo habría hervido agua, habría metido el vapor en una botella y se lo habría llevado -dijo uno de mis chicos. Es un niño dulcísimo, bien educado y sensible, pero que parece tener un imán para los problemas. 

-Pues yo le habría llevado una nube de azúcar -dijo otro. Este es muy niño, más bajito e infantil que el resto de sus compañeros, pero un cielo.

-Pues yo le habría hecho un dibujo. Pero un dibujo bonito -apostilló otro, un chicarrón de pueblo que no destaca precisamente por su delicadeza. 

-Pues yo habría hecho una nube con algodón -añadió otro, un repetidor que, al parecer, no hace más que dar problemas pero, vaya, debe de ser que nos ha salido cinéfilo. 

Tuve que parar la película un par de minutos ante el aluvión de propuestas. Y luego dicen que el romanticismo ha muerto (aunque cuando trato con los mayores, a veces pienso que sí ha muerto...)

Cuando acabó la clase el primero que había hablado se acercó a mi mesa y me dijo:

-Maestra, tengo que pensar otra cosa. Si meto vapor de agua en la botella, se enfriará, y cuando se lo dé a la chica, solo habrá agua... 

-Tienes razón -le dije-, vas a tener que seguir pensando.

Y se marchó del aula meditabundo, con paso lento, como si resolver ese problema fuese más importante que el recreo o la cola que se habría montado en la cafetería. 

Tengo que salvar estos retales. Son maravillosos. 


domingo, 25 de octubre de 2015

Malos despertares.





***

Se despertó para ir al baño, dispuesta a volver a la cama lo más rápido posible para sumirse de nuevo en el mundo de los sueños. Ese era uno de los pequeños caprichos que intentaba permitirse sin importar qué pasase: el de dormir los domingos hasta bien tarde. 

Aunque, debido al cambio de hora, ya se filtraba la claridad por los agujeros de las persianas, no se dejó engañar y volvió a esconderse entre el abultado edredón. Cerró los ojos con suavidad, respiró hondo y se dispuso a dejarse ir. Pero algo falló: su cabeza comenzó a inundarse con pensamientos tristes, tareas pendientes, nostalgias y faltas. 

Ella intentaba echarlos fuera a manotazos: esos pensamientos no tenían que estar allí, no entonces. Pero apenas se deshacía de alguno, otro volvía a ocupar su lugar, de modo que volver a dormir se tornó misión imposible. La frustración se tornó angustia y se sentó sobre su pecho. Y entonces, cuando sentía que se ahogaba, pensó en él.

Recordó aquella pesadilla horrible y cómo la consoló. Y se le ocurrió que podía intentar algo, no quedaba nada que perder. Como se sabía sus gestos de memoria, se imaginó con la cabeza apoyada en su hombro, mientras la envolvía con uno de sus brazos y con la otra mano secaba sus lágrimas y acariciaba su pelo al tiempo que susurraba: "Ya está, pequeña, no pasa nada. Ya pasó". Por último imaginó que él sellaba su promesa con un beso en la frente.

Lloró como hacía tiempo que no lloraba, pero intentó mantener la imagen. Y a medida que las lágrimas empapaban la almohada ella sintió que se deshacía el nudo, que desaparecía la angustia y que la vencía el sueño. Igual que cuando él la abrazaba. 

La peor parte llegó cuando, al despertar de nuevo, se dio cuenta de que él no estaba allí: seguía necesitando ese abrazo. 


sábado, 24 de octubre de 2015

Cuando menos te lo esperas.

El "Proyecto Coche", ese drama. No os podéis hacer una idea de a qué niveles de frustración he llegado. Después de recorrer todas las casas de compra y venta de vehículos de segunda mano en un buen radio de kilómetros y no haber visto NADA decente dentro de mi presupuesto (pero nada), ya tenía decidido quedarme con el único coche que había visto y tenía medio buena pinta. 

"Cuando queráis venís y lo probáis", nos había dicho el dueño del concesionario. Así que en cuanto pude contar con mi hermano  y mi padre -el experto probador y la voz de la experiencia-, allá que nos fuimos. Y nos encontramos que el coche estaba ejerciendo de coche de sustitución en otro pueblo y que no lo podíamos probar. Nos ofrecieron, en cambio, probar un coche con casi 20 años. Lleno de polvo. Sin aire acondicionado. Y con radio-cassette. 

Lo probamos, pero a aquello casi había que empujarle. En fin. Un fail. Así que no nos quedaba más que esperar a que volviera el primer coche y probarlo. 

Pero mientras esperábamos mi hermano supo que él ya conocía ese coche. Un amigo suyo lo había tenido TAMBIÉN de coche de sustitución. Y el amigo le comentó ciertas pegas importantes. A la mierda mi única opción. "Bueno -me decía-, a lo mejor no va tan mal. Espera a probarlo, a ver..." Vamos, que me aferraba a un clavo ardiendo.

Fue mi hermano el que se enteró de una casa de compra y venta de coches de segunda mano que no conocíamos. El lunes pasado fuimos sin demasiadas esperanzas. No tenían nada de lo que buscaba. "Acabamos de venderlo", dijo el responsable. Otra vez la misma frase. Otra vez. Pero añadió:

-Puedo mirarte algo si quieres...
-¿Sin compromiso?

Lo pregunté porque cuando me han ofrecido buscarme un coche era con compromiso de compra y previa entrega de una señal.

-Claro, sin compromiso. Si lo pruebas y no te gusta, pues nada. 

Acepté. Quedamos en que me llamaría o me escribiría. El jueves por la noche, ya tarde, me mandó unos mensajes con fotos de coches. Y ahí estaba: el coche de mis sueños. Ya os comenté que no me hacían ilusión los coches. Y eso es cierto para casi todos, salvo para un modelo. Y estaba AHÍ. Yo vi el mensaje aún más tarde, así que me aguanté para contestar hasta el viernes a primera hora, temerosa de que se me volviesen a adelantar. Pero no fue así. Quedamos para ayer por la tarde, para ver y probar dos coches. 

El primero que probamos fue mi coche soñado. Mi hermano, solo con verlo, dijo que era un coche muy apropiado para mí, justo lo que yo buscaba. Y cuando nos pusimos a conducirlo...¡qué gozada! Yo vengo conduciendo un todoterreno que va fenomenal, así que pensaba que pasar a un coche pequeño me iba a costar, pero qué va. Creo que me acostumbraré rápidamente a él. Además, es tan cuqui... <3 

Probamos el otro, algo más moderno y más nuevo, pero no había color. Ese pequeñín iba fenomenal y tenía que ser mío. Además, cuando volvimos de probar el segundo coche, ya había otra moza echándole el ojo, así que lo reservé. 

Así que sí, al final el único coche del mundo que podía hacerme ilusión, va a ser mío. Hace casi 10 años, cuando me saqué el carnet, tenía antojo de un coche, un modelo en concreto. Me encantaba estéticamente, pero además tenía un componente emocional ligado. Era el coche de un amigo en el que había pasado momentos geniales, en el que había cantado a pleno pulmón, en el que había ido a conciertos, en el que, incluso, había dormido antes de volver a casa al día siguiente después de esos conciertos. Y me hacía mucha ilusión tener un coche como ese. Poco tiempo después de que yo me sacase el carnet anunciaron que iban a dejar de fabricarlo, así que pensé que nunca lo tendría. 

Bueno, se ha hecho esperar, más de 9 años en concreto, pero después de todo, mi primer coche va a ser un Peugeot 206 que me encanta. Esperemos que se porte bien... :P


Aish, que es bonito él... <3

miércoles, 21 de octubre de 2015

Sueños hechos realidad.


Cuando soñamos todo es perfecto, nos lo pintamos perfecto. Cuando perseguimos un sueño lo idealizamos, o al menos mucha gente lo hace. Es una manera de animarnos a perseguirlo con más ímpetu, con más ganas.  De navegar contra viento y marea. Esas cosas. Pero cuando los sueños se hacen reales, se bajan al mundo... Tienen sus cosillas. Ni el príncipe azul es tan azul,  ni el vestido perfecto es tan perfecto, ni el trabajo de tus sueños es tan ideal. 

Eso no quiere decir que no quieras a tu príncipe, que no adores tu vestido y que no te guste tu trabajo. Es simplemente que tiene sus cosas. Y hoy hablo del trabajo: hay días en los que, por lo que sea, te sientes fatal al respecto del mismo. Incompetente. Torpe. Incapaz. Sobrepasada. Lo que sea. A lo mejor lo dices en voz alta, lo piensas objetivamente, y esos detalles, esas manchitas en el sueño, no son para tanto, que podría ser. Pero tú no puedes evitar sentirte así. Y en mis sueños no volvía nunca a casa con un nudo en la garganta. Pero claro: en mis sueños era SúperProfe y todo lo hacía perfecto. Pero no soy perfecta. Los años de hacerlo todo bien quedaron atrás.


Qué pena que una no pueda ser estudiante siempre y vivir de ello.


Lo que pasa es que, a mi inexperiencia y mis inseguridades se suma que me siento sola. Puede parecer una chorrada, pero ser profesor/a es un trabajo bastante solitario, o a mí me lo parece. Tienes muchos compañeros, sí, pero a la hora de la verdad estás tú y los chicos. No hablo de problemas graves, en los que puedes acudir al tutor, al jefe de estudios, etc. Hablo del día a día, de lo cotidiano. Ahí estás sola, con tus aciertos y tus errores.



Creo que os va a sorprender lo que voy a decir, pero los profesores, al menos los de mi instituto, se quejan poquísimo. A veces los ves llegar a la sala de profesores con la cara un poco larga. "¿Qué tal?", preguntas. Y te responden algo así como: "Nada, que los de 3ºB me han dado una clase hoy..." o "Que estoy de los de mi tutoría hasta el último pelo del moño". Y ya. No se habla de qué problemas han tenido (a no ser que sean graves), de cómo han reaccionado, de esas cosas. Supongo que porque piensan que bastante tiene cada uno con lo suyo. Y nunca, nunca, nunca se habla de los errores propios (tampoco de los ajenos, claro). Así que, no solo en los libros, también en la vida real: todos parecen SúperProfes, con todo bajo control. Y claro, en comparación, una se siente aún más torpe. 

Y yo, que soy así, tan... abierta para estas cosas, que tengo tantíiiisimas ganas de aprender...Yo, que querría hablar de esto y aprender de la experiencia de otros... Pues tengo miedo de hablar de mis miedos  y de las pequeñas inseguridades o dudas con otros compañeros. Primero, porque pienso que bastante tienen ellos con lo suyo. Y segundo, porque pienso que se van a reír de mí. Hoy me ha ocurrido algo ante lo que no sabía qué hacer. Me he armado de valor y he acudido a una de las jefas de estudios y le he preguntado con toda confianza. Ha sido perfectamente agradable al responderme y me ha dicho que no me agobie, que eso les ha pasado a todos. Seguro. Igual que dos de mis compañeras (las adoro, casi estoy pensando que me agreguen al grupo de Whatsapp, con lo que yo soy), que me han visto con cara larga y me han preguntado. Pero otros dos compañeros se han reído, tal cual. No sé, quizá pretendían quitarle hierro al asunto, pero... No sé si es que yo soy especialmente desastre o si ellos nunca fueron nuevos (o nacieron sabiendo, que también puede ser).



Me digo que en todos los trabajos, no solo en este, hay que aprender. Y que se aprende haciendo. Me digo que estoy aprendiendo sobre la marcha y que voy a cometer errores. Me digo que, al menos, estoy teniendo el temple para que estas cosas no me afecten dentro de clase. Me intento convencer de que todos esos SúperProfes han metido la pata cuando empezaban y que, seguramente, aún meten la pata, aún pasan cosas por alto. Pero eso no hace que hoy me sienta mucho mejor. 

Pero bueno, aunque hoy no lo me sirva, aunque hoy no lo sienta así, hay cosas que compensan. Hoy me quedo con la sonrisa de una niña. Una niña rara, solitaria, incomprendida. Una niña sensible, mucho. Una niña que es presa fácil para las risas y las burlas. Una niña que, aunque es brillante, aunque tiene mucho que decir, prefiere callarse por miedo, para no llamar la atención. Una niña que pasaba las clases seria, alerta, reprimida. Hoy se ha sentido reconfortada, menos rara. Y hoy ha sonreído.

No está mal para un mal día. 




Hoy tocan penas, pero prometo hablaros de dos de mis grupos en próximos capítulos, porque son paradisíacos. En esos grupos sí que salen de vez en cuando (con bastante frecuencia, a decir verdad), clases como las que daba en mis sueños. 
Son los que, en días como hoy, en los que creo que a lo mejor no valgo para esto, en los que me pongo de un melodramático insoportable (porque yo soy un poco así, o un mucho), hacen que diga: "Va, que no es para tanto". 
Pero eso, como digo, otro día. 



martes, 20 de octubre de 2015

"¿Para qué están los padres?"

Eso me dijo, hace unos días, un vendedor de coches. No íbamos buscando coche, ya estamos hartos, tanto mi padre como yo, de dar vueltas, gastar gasóleo y no ver nada en condiciones. No hay término medio: hay coches que están casi para la chatarra a precios desorbitados y coches casi nuevos a precio de coche nuevo. Yo quiero un coche usado, pero que pueda seguir usándose, y que no me cueste casi como uno nuevo. ¿Tan difícil es? Pues sí.

A lo que iba. Tuvimos que llevar al grandullón al taller y, aprovechando que ya estábamos en un pueblo en el que no habíamos buscado coche, dimos una vuelta por los establecimientos de compra-venta de coches usados. No vimos nada que yo pudiese permitirme, ya os lo adelanto. Pero en el último sitio que visitamos flipé mucho con los precios. Coches usados a precio de nuevos, tal cual. Si yo tuviese ese presupuesto no me iba a meter en un coche de segunda mano ni-de-coña. 

Cuando le dije que le agradecía su atención, pero que se me iba mucho del presupuesto que tenía planteado, el señor dijo, así como si nada:

-¿Y para qué están los padres?

Me toca mucho los ovarios que, cuando digo mi presupuesto, la gente se empeñe en venderme algo que lo supera CON MUCHO con afirmaciones como: "Eso va a ser tirar el dinero", "Por ese dinero no vas a encontrar nada", etc. Es mi dinero, mi presupuesto. Si no tienes algo que se ajuste, ya está, ¡leñe!

Mi padre sacó su mejor sentido del humor para contestar, aunque en el fondo había pena, yo lo sé:

-Uy, sí. Lo más probable es que tenga que ayudarme ella a mí, así que...

Y así es. Mi padre ha pataleado toda su vida para que tuviésemos la mejor vida posible y aún hoy se siente culpable de no poder ayudarnos más. De, incluso, poder necesitar nuestra ayuda. 

Al menos ahora tengo la tranquilidad de que empiezo a no ser una carga. Y la esperanza de que, si algún día efectivamente mis padres necesitan ayuda, quizá pueda ayudarles. Algo es algo.



La operación compra de coche va...regular tirando a mal. Tenía una única opción que en los últimos días ha ido perdiendo fuerza por varias cosas (hemos hablado con gente que conoce el coche, el del concesionario es un malqueda, etc.). Hemos estado mirando, y al parecer ha aparecido alguna cosa más, o podría aparecer, pero se supone que tenían que mandarme más información hoy y la información no ha llegado. Y yo estoy harta ya. Hasta el moño. >_< Yo que pensaba que lo difícil iba a ser pagar el coche, y resulta que lo complicado va a ser encontrarlo...

lunes, 19 de octubre de 2015

Libro: El cartero de Neruda, de Antonio Skarmeta



Allá vamos con un libro que llevaba tiempo en mi lista de pendientes, de tan nombrado y celebrado, pero del que no sabía demasiado, a decir verdad.

¿De qué va el libro?

Mario es un joven pescador que no tiene demasiada vocación de pescar, por lo que, cuando ve un anuncio para trabajar de cartero, no lo duda un segundo y toma la oferta. El inconveniente o la ventaja, según se mire, es que solo va a tener un cliente: Pablo Neruda.  Quién sabe, quizá se le pegue algo y se convierta en poeta y seductor...

Hablando del libro...

Lo que yo sabía de la historia es, más o menos, lo que he puesto en la breve y cutre sinopsis, sin embargo el libro no es solo eso. 

Diría que se trata de un típico ejemplo de literatura sudamericana, todo esto sin tener yo mucha idea. Pero los pocos libros que he leído de autores sudamericanos me saben igual, creo que están cocinados de un modo parecido. Se me viene a la mente Arráncame la vida, de Ángeles Mastretta, por ejemplo.  Son historias en las que hay una historia de amor (varias, en el caso de Arráncame la vida), pero esa historia pasa de ser el centro de la narración a ser un adorno, según el momento. También hay cuestiones políticas, humor, costumbrismo, erotismo,... Diría que este tipo de libros son muy...especiados. Esa sería la palabra. (Temo que nadie haya entendido todo lo que acabo de decir).

Por momentos la novela me ha sorprendido, porque me he encontrado una novela en la que el romance era el centro de la historia y era, además, un romance bastante calenturiento con un erotismo muy marcado. Eso sí, no es un erotismo pornográfico, no pretende excitar. Se narra como algo natural (que lo es), al mismo tiempo que se le intenta dar cierto toque de magia, de sutileza, de ritmo. No deja de ser erótico, sin embargo. Y en ocasiones me preguntaba qué habría pasado si una mujer hubiese escrito esta novela.  He de señalar, también, que en ocasiones es un erotismo un tanto raro, pero bueno, supongo que es ahí donde está parte del encanto. 

Pero aunque la historia de amor es lo que une a Mario y a Neruda, alrededor de esa historia y a partir de ella se despliegan otras cuestiones. El contexto político, por ejemplo. Neruda, Allende, el asesinato de Allende, ... Que si los comunistas esto o lo otro... Claro, yo tampoco es que esté muy versada en la política de Chile, las cosas como son, pero bueno, tampoco es que se meta en jardines ni mucho menos: tal y como se narra se puede leer y se disfruta. También se habla de poesía, hay una suerte de metapoesía en la narración. Y se retrata la relación preciosa que se establece entre Mario y Neruda. 

En cuanto a los personajes... Se me hacen un tanto insulsos. Neruda no demasiado, y Mario se salva por momentos, pero la protagonista femenina, Beatriz... Tampoco es que tenga mucho que hacer o que decir. Sin embargo su madre... ¡ay, su madre! Rosa es un personaje genial, genial. Natural, honesto, algo bruto, pero brillante. Me he reído mucho con las ocurrencias de Rosa, y también me ha hecho pensar, no creáis. Para ser tan sencilla creo que tiene un alma muy poética, que unida a su pragmatismo da un resultado maravilloso. 

En resumen, es un libro ameno, que se lee rápido, que tiene momentos brillantes. No es un libro, en cambio, que recomendaría a todo el mundo, precisamente por ese estilo característico de algunos autores sudamericanos que puede que no guste a todos. A mí me gusta, por ejemplo, pero en pequeñas dosis. Si leo muchos libros de ese estilo seguidos, me saturo. 

Os dejo un trocito...

-Mijita, no me cuente más. Estamos frente a un caso muy peligroso. Todos los hombres que primero tocan con la palabra, después llegan más lejos con las manos.
-¡Qué van a tener de malo las palabras! -dijo Beatriz abrazándose a la almohada.
-No hay peor droga que el bla-bla. Hace sentir a una mesonera de pueblo como una princesa veneciana. Y después, cuando viene el momento de la verdad, la vuelta a la realidad, te das cuenta de que las palabras son un cheque sin fondo. ¡Prefiero mil veces que un borracho te toque el culo en el bar ,a que te digan que una sonrisa tuya vuela más alto que una mariposa! 

En resumen, este libro...

4/5

Ahora voy a retomar la lectura de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, del que leí apenas un capítulo antes de que El francotirador paciente se cruzase en mi vida :P 

domingo, 18 de octubre de 2015

Segundas partes...


Me marqué como fecha para volver a estudiar los temas de las oposiciones el día 1 de octubre. Y lo cumplí. Lo que pasa es que, entre unas cosas y otras, pues me he mirado cinco temas y de aquella manera desde ese día. 

Estoy muy enfadada conmigo misma y me siento muy culpable. Además resulta que en mi instituto ha caído una compañera de mi edad, que también es nueva-nueva, aunque ella lleva dos oposiciones a la espalda y yo solo una. Pero vamos, circunstancias parecidas. No, no: ella trabaja a jornada completa, es decir, tiene, en principio, menos tiempo que yo para estudiar, pero es tan formal, tan estudiosa, tan-tan-tan... Vamos, que cada vez que hablo con ella se me pone un cargo de conciencia... ¡a mí! ¡Que soy una repelente!

Pero lo cierto es que no tengo ganas de estudiar, tengo que ser sincera. Pienso en volver a pasar por otras oposiciones y en todo lo que tengo que hacer antes (gracias al cambio de la dichosa ley, mi preciosa programación didáctica ya no vale ^_^, tengo que hacer otra) y me tiemblan las rodillas. Afú. Es que... otra vez. ¿Tanto daño he hecho yo para que se me castigue así? xDDD

No me va a quedar otra, claro. No tengo plaza y la única manera de conseguir algo de estabilidad en este trabajo es conseguirla. Pero jo. Del mismo modo que mientras me preparaba para mis primeras oposiciones estaba tan segura de mí misma que hasta me veía capaz de lograrlo, hoy por hoy veo que no, que no va a haber manera. Supongo que intento boicotearme, así, sin más. 

Es que me cuesta horrores concentrarme. No sé si será porque he perdido el hábito de estudio en dos meses o qué, pero me pongo a leer los temas, temas que ya me sabía de cabo a rabo, y me suenan a: "bla-bla-bla-bla-bla". Es un horror.

No sé. A lo mejor tengo que mentalizarme todavía. Hasta he pensado dejar pasar las oposiciones de este año (si hubiese de mi especialidad) y, sin dejar de estudiar, eso sí, centrarme en intentar sacar el C1 de inglés este curso y presentarme a la siguiente convocatoria en mi comunidad. 

Pero bueno, esto no son más que elucubraciones. Puede que al final no saquen filosofía en ninguna comunidad.  Aunque eso no quita que tenga que volver a tomarme en serio el estudio. Afú. 

Aquí empieza el Diario de una opositora, segunda parte. Deseadme ánimo. 

sábado, 17 de octubre de 2015

Definitivamente, se me ha derretido el seso. (#NaNoWriMoESP 2015)


Será porque este verano ha sido muy malo o porque me he atrevido a ir a la playa y a que me diese el sol directamente. O a lo mejor es por otra cosa, no lo sé: el caso es que se me ha fundido algún fusible.

¿Os acordáis del #NaNoWriMo? Sí, esa iniciativa en la que lo que se hace es intentar escribir una novela de 50.000 palabras en lo que dura noviembre. Sí, esa, gracias a la cual "parí" mi primera novela (no publicada hasta el momento) Diez días en las Highlands. Eran otros tiempos. Yo era una opositora en paro a tiempo completo y, aunque por más que estudiara siempre creía que no era suficiente, conseguí sacar algún ratito para escribir y logré cumplir el reto.

Me gustó la experiencia, lo he dicho en varias ocasiones. De hecho tenía la intención de participar este año con algo distinto: un proceso de novela distópica de ciencia-ficción en el que tengo puesto mucho interés. Mucho interés... y poco tiempo. La idea se me ocurrió en mayo, más o menos, al borde del opocalipsis, y desde entonces, entre unas cosas y otras, no he tenido tiempo de ponerme a avanzar con la planificación de la historia. La idea era acabar el "guión" antes de noviembre y empezar a escribirla durante el NaNoWriMo, pero no va a poder ser. La tengo a medio construir y podría ponerme con ella, pero no me quedaría algo aceptable, y con esta novela no quiero jugármela, quiero escribirla con calma, quiero que me salga algo chulo porque creo que la idea de la que surge lo merece. 

También tengo una idea para la segunda parte de Diez días en las Highlands, pero eso está todavía más en pañales. Vamos, que no. Que no tengo tiempo, no tengo proyecto. Que no. Ya tengo decidido desde hace un mes que no me voy a presentar, que no puede ser. Como dice Frank McCourt en El profesor: después de dar clase toda la mañana uno no llega a casa con ganas de ponerse a escribir prosa inmortal. Ni mortal. Ni nada. xDDDD Y si encima tienes que seguir estudiando, ni te cuento... 

Pero esta mañana estaba hablando con una tuitera del NaNoWriMo... Y jo. Es que lo pasé tan bien... Fue una locura tan genial... Y entonces...

"¡Quiero participar en el NaNoWriMo y voy de culooooooo!"

Que sí. Que quiero participar. Que voy a participar, vaya. Lo que no tengo muy claro es si llegaré a las 50.000. Casi diría que no (tengo muchos queresereees). Pero bueno, voy a tomármelo con calma, y llegaré hasta donde llegue. Mi máxima este año no es demostrarme que puedo escribir una novela, sino disfrutar, practicar, experimentar, entretenerme, pasar el rato. Y como ese es el plan, pues mi proyecto va acorde con él. Un proyecto no demasiado ambicioso, no demasiado llamativo, no demasiado... nada. 



Ahí va la cutre portada de historias minúsculas, mi proyecto para el #NaNoWriMo 2015. Mi idea es que sea una colección de relatos costumbristas, ya sabéis, de esos que suelo escribir aquí de tanto en tanto. Contar historias que tienen lugar en el día a día, historias con una base de cotidianidad pero que acaban teniendo un "algo". ¿Lo conseguiré? Pues supongo que con alguno de ellos sí, pero otros serán una chufa. La planificación va a ser la justita para pasar el trago: estoy haciendo una especie de "lluvia de ideas" a partir de las cuales empezar cada relato, y ya. Lo que salga va a ser absolutamente inesperado.  Por cierto, si a alguien le apetece aportar ideas, momentos, noticias, imágenes, canciones... que puedan servir de inspiración para esta locura, ¡ahí tenéis los comentarios! :) 

Y nada, eso es todo. Ya, ya sé que estoy como una calabaza, pero bueno, ¿os enteráis ahora? xD En fin, solo espero pasarlo bien, nada más, ¡y nada menos! 

Y vosotrxs, ¿no os animáis con el #NaNoWriMo? :) Venga, Rosa, que el año pasado dijiste que no tenías bastante tiempo para prepararte...¿Y este año? xD 


Por si a alguien le da la locura también, aquí tenéis el link a la web del NaNoWriMo

viernes, 16 de octubre de 2015

Pronto empezamos...


Yo asumo que hay cosas que voy a escuchar en el trabajo y que no me van a gustar. De hecho me propuse desde el principio no tomarme esas cosas demasiado a pecho. Creo que en el ámbito de la educación hay tanto tópico y tanta inercia que es inevitable que caiga de vez en cuando alguna afirmación que me rechine. Y no estoy insinuando que yo sea perfecta: seguro que alguna se me escapa. Lo que no esperaba es que empezásemos tan pronto.

Supongo que sabéis que de tanto en tanto (una vez al trimestre, obligatoriamente) se realizan unos aquelarres en los que los profesores de un determinado curso se reúnen para evaluar a los chavales. En mi humilde opinión: son el mal. Pero no dejan de ser interesantes porque a veces se aportan ideas, técnicas que funcionan con ciertos alumnos,... Y en otras ocasiones descubres que un alumno cambia una barbaridad de una clase a otra. Y una barbaridad supone que casi no se reconoce al chaval o chavala en cuestión. 

Yo ya he tenido que asistir a unos cuantos de esos aquelarres, para ver de dónde partimos. He intentado hacer aportaciones constructivas y todo eso, pero también he procurado escuchar más que otra cosa. Al fin y al cabo ando un poco acomplejada e insegura por mi inexperiencia. Sin embargo, no he podido aguantarme la sorpresa con algunos alumnos a los que una gran parte de los profesores calificaban negativamente. En una ocasión, en la que los calificativos eran especialmente rotundos, no pude aguantarme y dije que en mi clase ese alumno en concreto era uno de los más participativos, que, sin salirse de su estilo (es el graciosillo del grupo), hacía aportaciones valiosas y dinamizaba mucho la clase. Alrededor, caras de sorpresa. Y entonces, un compañero dice:

-Claro, es que si les dejas hablar...

Entonces, la cara de sorpresa fue mía.

-Hombre, en mi asignatura es lo suyo. Si les pido que piensen, supongo que tendré que escuchar lo que tengan que decir.

A lo que contestó otra compañera:

-Bueno, pues lo que tendremos que hacer es darte a ti todos los libros y que les impartas el resto de materias, ¿no? 

Risas generales.

Me sentí un poco mal. O bastante. A lo mejor es que, por esa inseguridad que digo, estoy especialmente susceptible, pero sentí que en ese momento se me colgaba ya una etiqueta. La de profe blanda. La de que hago de mi asignatura una "maría", un club social. La de que no doy al estudio el valor, la seriedad y la dignidad que merecen. Ya digo, a lo mejor es cosa mía, pero...

Y sin embargo no entiendo por qué. ¿Por escuchar a mis alumnos? ¿Por interactuar con ellos? ¿Por buscar una metodología que contribuya a que mantengan la atención, a que no me dejen sola, hablando con las paredes? No sé. 

Y todo esto ahora, que aún no hemos "empezado", como quien dice. Veremos qué pasa cuando haya que hablar de notas numéricas. A lo mejor me estoy pasando de optimista, pero viendo lo que veo, espero buenos resultados. Si al final las cosas son así y la tasa de suspensos acaba siendo muy baja... Lo que me faltaba. Ya se sabe que para ser buen profesor, un profesor serio, hay que atenerse a la constante macabra. Encima de ser la nueva, seré la blandengue. Y olé.  

Pero bueno, que si eso se debe a que hay muuuuuchos aprobados entre mis alumnos, bienvenido sea. 

También hubo otras cosillas, como que los de letras son los que tienen el nivel más bajo. Pero en fin, para qué seguir. Ya he soltado un poco de lastre. Me reitero: tengo que empezar a tomarme ciertas cosas menos en serio o, al menos, intentar que no me afecten demasiado. 

Libro: El francotirador paciente, de Arturo Pérez-Reverte.




La semana pasada tuve que pasar una noche (en principio pensábamos que serían más) en el hospital con Jack. Nada grave, está bien :). Pero es que tengo que querer a este hombre porque, nada más llegar, hecha polvo (llegué casi a las 21.00, en pie desde las 6.30 de la mañana, con un catarro bestial) supo alegrarme el día. "Toma", me dijo desde la cama del hospital, "para que pases mejor las horas". Es que mi Jack piensa en todo.  Con el catarro no leí demasiado durante los días que estuve con él, más bien nada, pero en el tren de vuelta le di un buen tute y lo he acabado hoy. Vamos allá. 

¿De qué va el libro?

Alejandra "Lex" Varela es una experta en arte urbano que acaba de recibir una propuesta laboral muy interesante: debe encontrar a Sniper, un grafitero que se mueve fuera de la legalidad desde hace años, famoso y muy valorado, pero cuyo rostro, nombre y paradero se desconocen, y, convencerle para participar en un catálogo, para "venderse". Pero Lex no es la única que sigue a Sniper. Biscarrués, un gran empresario, se la tiene jurada y ha puesto precio a su cabeza. Con ese panorama es normal que Sniper no ponga fácil eso de ser localizado...

Hablando del libro...

El libro es una novela de suspense en la que, aunque no hay policías persiguiendo a un asesino, la incertidumbre es similar o incluso mayor. Creo que, en buena medida, esto se debe a que el cazador y la presa son ambos personajes con mucho carisma.

Por un lado tenemos a Lex Varela, una joven tenaz, concienzuda, interesante, inteligente, perseverante,... Lex no es una snob, no tiene miedo de meterse en harina para conseguir su objetivo, no es una muchachita indefensa, no es débil, no es asustadiza. Es un personaje femenino muy fuerte y, como ya he dicho, muy carismático, o al menos eso me ha parecido. Se agradece porque, además, es la narradora de la historia.  También tiene ese "algo" que hace que queramos saber más de ella, que queramos descubrir sus secretos. Porque se intuye, desde las primeras páginas, que Lex tiene secretos. Lo que no se tiene tan claro es hasta qué punto se van a desvelar, si son relevantes para la historia o cuáles lo son. Pero no importa, porque a mí me ha parecido que no sobra nada. Bueno, quizá hay alguna escena en la que se pasa de badass y que yo no supe si me acababa de creer, pero bueno...

Por otro lado tenemos a Sniper. Ese no es su verdadero nombre, claro. Sniper es la firma de un famosísimo grafitero, abiertamente antisistema, totalmente irreverente, yo diría que situado más allá del bien y del mal, en una especie de nihilismo destructivo desde el cual él hace lo que hace, caiga quien caiga. No sé si lo he pillado bien, pero desde luego esa es la impresión que a mí me ha dado. Pero es un personaje, también, atractivo. Porque Sniper, acertado o equivocado, parece mantenerse fiel a sí mismo. Veinte años pintando paredes, trenes, boicoteando exposiciones, tocando los cojones (hablando mal y pronto) y, a pesar de las ofertas y de las mil y una tentaciones, no ha querido venderse, aunque habría sido una venta muy lucrativa. ¿Por qué? ¿Es un idealista? ¿Un loco? Durante toda la novela Lex va siguiendo la pista de Sniper, hablando con amigos, conocidos, contactos,... Y a medida que ellos hablaban yo tenía más y más ganas de que lo encontrase para saber qué tenía que decir él.  Tengo la sensación de que Sniper está pensado para caer algo antipático. Ya, ya sé que los personajes se crean y se desarrollan, y que no tienen que caernos bien o mal a todos, pero en este caso me da la sensación de que Sniper tenía que caer mal, ser cargante, mientras que Lex tenía que caer bien. No sé. En mi caso, no sé, no he podido evitar que Sniper me cayese simpático. Todo el rato.

Así que Lex persigue a Sniper... Pero también Biscarrués, como ya he dicho, un rico empresario. Resulta que Sniper, de tanto en tanto, lanza una especie de desafíos en plan: "Estaría bien que alguien hiciese esto". Y esos desafíos se refieren a hacer grafitis en sitios especialmente peligrosos. Y resulta que, llevando a cabo esas intervenciones, como él las llama, ha muerto gente, chavales y chavalas jóvenes. Uno de ellos el hijo de Biscarrués. Este culpa a Sniper de la suerte corrida por su hijo y se ha propuesto acabar con él, literalmente. Matarlo. Y podéis haceros a la idea de que para un hombre como él, con dinero, no hay nada imposible. Especialmente si hay una mujer tenaz buscando al mismo sujeto. El camino fácil es seguir a la mujer y esperar que nos conduzca a él, ¿no?

Ése es el centro argumental de la novela, al menos del grueso de la misma. Las pesquisas. La persecución. La búsqueda incansable de pistas. Pero todo ello se encuentra envuelto de una manera muy atractiva. Hay reflexiones, ideas, detalles,... que no tienen desperdicio. La mayor parte de ellos se encuentran en la narración de Lex, pero también en los diálogos. El arte, en general, y el grafiti, en particular, son uno de los temas predominantes, pero también el consumismo, la banalización de la cultura, la mercantilización de todo, las modas, la domesticación de todo aquello que molesta,... Y luego están las frases, los lemas. Muchos de ellos forman parte de las obras de Sniper. Afirmaciones como "Si es legal, no es grafiti" o "Las ratas no bailan claqué" hacen vibrar a la pequeña antisistema que una servidora lleva dentro, y como esas, otras muchas.

Por último, pero no por ello menos importante, está el hecho de que Lex sea lesbiana. Y es importante precisamente porque no lo es. Quiero decir que no se hace una gran ceremonia alrededor de ese hecho: es lesbiana, le gustan las mujeres, y ya. No hay escándalo ni drama. ¡Yuju!

Y ya me callo. Solo quiero añadir que este libro me ha sorprendido muy gratamente. Sabéis que he leído algunos libros de Alatriste (todavía no todos), y también algunos artículos de opinión de Pérez-Reverte, pero no había leído novelas ambientadas en la actualidad (esta es muy actual), ni conocía su estilo de narración (porque en Alatriste es muy particular). No sé, no creía que Reverte iba a llevar este tema tan bien, de una manera tan atractiva. No pensaba que un libro suyo como este, cuya alma es el arte callejero, iba a resultar tan convincente.

Me ha gustado mucho. De verdad

Os dejo un trocito...

Y hoy, para variar, va en foto.



En resumen, este libro...

4.5/5

El siguiente libro, que ya he empezado, es El cartero de Neruda. Es mi primera lectura para el club de lectura al que acabé apuntada así sin buscarlo ni nada. Llevaba tiempo en mi lista de pendientes y, aunque me asusté al ver al portada tan petarda que tenía la edición que nos han prestado, he de decir que de momento me está gustando.  (Acabo de caer en que es un fotograma de la película basada en el libro -que no he visto, al menos no entera-, pero eso no quita que sea muy petarda, igualmente xD)

martes, 13 de octubre de 2015

En algo hay que entretenerse.

Ando regular de tiempo, así que tiro de entradas que tenía guardadas en borrador.
La idea era dejarlas programadas para este puente, pero se me olvidó.
Pues, ¡ea!, no hay mal que por bien no venga. O algo.


Hoy os traigo una lección sobre "cosas de pueblo". Si no sois de pueblo os va a resultar de lo más esclarecedora, y si lo sois, espero que podáis hacerme apuntes, confirmarme cosas, desmentir... Que ya se sabe que cada pueblo de nuestra geografía tiene sus particularidades. 

El relato que sigue puede parecer exagerado y caricaturesco, pero no. Es la reproducción casi literal de una conversación real. En serio de verdad de la buena.

Todo comenzó por un pijama. Los pijamas de Primark, no sé si lo sabéis, tienden a convertirse en lo que ellos quieren. En este caso, el pijama decidió ensancharse bastante y acortarse mucho. Con lo cual un pijama de pata larga se convirtió en sumamente ancho y  "pantorrillero", si es que eso existe.

- Madre mía, ese pijama se parece a los pantalones que llevaba el otro día Fulanita para ir a la boda. ¡Vaya pintas! Un pantalón ancho, ancho, que le estaba corto, porque es que le estaba corto. ¡Y altísimo! Vamos, que le llegaba casi hasta los sobacos. ¡Y las sandalias! Unas sandalias de tiras que le estaban grandes por todas partes. Con lo presumida que es su madre, no sé cómo le dejó salir así de su casa. 

-Ahora los pantalones se llevan así, un poco cortos y de talle alto. Es la moda. 

-Pues son ridículos. Que no digo yo que no sea la moda, si los jóvenes lo llevan, pero vaya, que son horrendos. Y si no, el otro con el que iba, Menganito. Que yo no lo conocí, pero cuando me dijeron que era el hijo de Zutana, pues mira...

-¿Zutano mayor?

-No, no, el pequeño. Que también, si no me lo dicen... ¡Menudo cambio! Con lo bonico que era de crío. Ahora me lleva unos pelos... Una cresta de esas. Y con traje, claro. Con traje y pajarita. Vaya modelito...

-A ver, si ese es el pelo que lleva, ¿qué tiene que hacer? ¿Cambiarse la cabeza antes de salir de casa?

-Además -intreviene un tercer interlocutor-, no es el primero que ha llevado cresta. Ejem...

-Ya bueno, pero mi hijo nunca se puso traje con cresta. No.  La cuestión, es que vaya pintas llevaban los dos. Que iban juntos por la calle a la boda. Que no sé yo si serán novios o qué.

-Sí, claro, novios porque iban juntos por la calle. Después ella se tropezó y él la cogió para que no se cayese, y eso significa que serán los próximos en casarse, no te jode...

-Pues hombre, iban juntos ellos dos solos por la calle, tú me dirás. Y yo algo he oído también, del hijo de Zutana y esa muchacha. Así que...


Y al final una abandona la conversación porque... Yo qué sé. Porque sí. Porque es inútil intentar infundir sentido común. Porque esto es así: en un pueblo, si paseas con alguien del sexo opuesto, estáis saliendo o, como se dice por aquí, os habláis. Y ya si compartís vehículo (coche o, sobre todo, moto) la cosa es seria, pero seria de verdad. Lo de ser amigos ni se contempla porque, por supuesto, es mucho menos entretenido. Y hay que entretenerse en algo, que por aquí no hay cine.

Ains.

martes, 6 de octubre de 2015

Libro: El profesor, de Frank McCourt







Esta lectura es una de esas que no esperas hacer. Mas que nada, porque no sabía ni que este libro existía. Acabé con él entre mis manos por pura casualidad, y ha sido una feliz casualidad, todo sea dicho.

¿De qué va el libro?

Frank McCourt, conocido por ser el autor de Las cenizas de Ángela (novela en la que cuenta su infancia en Irlanda), se dedica en este libro a narrar su experiencia como profesor de secundaria en varios institutos de Nueva York.

Hablando del libro...

No lo pospongo más: el libro me ha gustado. Una servidora tiene debilidad por las historias de profesores, (qué le vamos a hacer, deformación profesional), pero no siempre encuentra algo que merezca la pena. Cuando lees libros de profesores a veces te pintan la profesión como algo maravilloso, estupendo, mágico y genial. También te dicen que es duro, porque nadie quiere admitir que hace un trabajo fácil, pero no te hablan de las dificultades.  Ocurre en ocasiones, también, que el protagonista es un súper-maestro, alguien que ha debido de nacer con el superpoder de dominar todas las artes de la docencia y que, mediante técnicas más o menos variopintas, consigue llevar a todos sus alumnos por el buen sendero hacia el aprendizaje y el éxito. Este tipo de libros no me gustan, más que nada porque no me los suelo creer.

Este libro no cae en esos vicios. Nos habla de aulas con pocos recursos materiales, de ambientes de trabajos diversos (institutos en los que el equipo directivo era más colaborador, otros en los que actuaban de vigilantes de los profesores, básicamente, institutos de formación profesional o institutos que dirigían a la universidad,...),  de dificultades (que las hay en todas partes), de fallos y de aciertos. Frank McCourt se muestra como un profesor inseguro, se califica varias veces de farsante, porque así se sentía, y carga durante buena parte de su carrera con la culpa de no ser un profesor como Dios manda. Solo hacia el final de su carrera, con muchos años de experiencia, se ve a un Frank McCourt más seguro de sí mismo, consciente de que él es como es y no puede ser otro, y de que sus métodos son algo extraños, pero funcionan y, por tanto, sirven. Pero ese trayecto es un trayecto de muchos años. Muchos. 

Supongo que me reconozco en la narración de los primeros años. Que comparto incertidumbres e inseguridades, así como algunos dejes de McCourt, como lo que el llama "falta de ambición", aunque a mí no me parece tan falto de ambición. Por otro lado, parece que hay que estar muy loco para querer ser profesor toda la vida... :P

Resaltaría una parte del prólogo. Él habla de cómo escribir Las cenizas de Ángela le abrió muchísimas puertas que hasta entonces habían estado cerradas para él. Como llegó a ser famoso. Y después habla de los profesores novatos que, aunque muy "soterrado" tienen cierta esperanza de convertirse en grandes profesores, de que todos sus alumnos los quieran, de que sus compañeros reconozcan su labor, de que las juntas de Educación valoren su esfuerzo y sus métodos, de que los premien y los pongan como ejemplo y de convertirse en protagonistas de una película sobre su labor como docentes. Todo esto lo hace con ironía y recochineo, claro, como diciendo que la enseñanza es lo más importante que ha hecho y que, a pesar de todo, no ha sido por eso por lo que se le conoce y reconoce.

En fin, un libro entretenido, ameno, en el que se combina crudeza con ironía y un sentido del humor que hace uso sin problemas del autoescarnio. Supongo que aprender a tomarse las cosas a risa es una habilidad muy importante entre los docentes :P



Os dejo un trocito...


Ahora creo llegado el momento de reconocerme al menos una virtud: la terquedad. No tiene tanto glamour como la ambición, el talento, el intelecto o el encanto, pero no deja de ser lo único que me sacó adelante a lo largo de los días y las noches.

En resumen, este libro...

4.5/5


Ahora voy a leer... No tengo ni idea. Ya veremos. Estoy muy indecisa con las lecturas últimamente, ea.

lunes, 5 de octubre de 2015

¡Feliz día del docente!

Hoy hace justo un año que escribí este post que me quedó taaaaan bonito.
(Nada como tener una buena musa :P)


No quiero ser muy cansina con mis anécdotas trabajiles. De hecho, aunque tengo más de una, me las guardo, porque no es cuestión de abrumaros. Yo estoy alucinada con la novedad y cada detalle me parece digno de ser contado, pero tampoco hay que pasarse. Pero hoy es el Día del Docente, y creo que la ocasión lo merece. Además, voy a ponerme un poquillo en evidencia, que eso siempre da vidilla a un blog, ¿no?

Para que nos situemos, os diré que estamos en un aula con 19 terremotos de 1º de ESO. Bueno, vale, no son 19 terremotos. Solo 10. Los otros 9 son más calmadicos y calmadicas. La cuestión es que, salvo algún repetidor, la mayoría se ve de nuevas en el instituto y, o bien se acobardan un poco, o bien se creen los reyes del mambo. Captar y mantener su atención es toda una hazaña. 

Pues allí estaba yo, feliz. No, feliz no, exultante. Fuera de mí. Porque lo había conseguido. Estábamos viendo un vídeo que los tenía, contra todo pronóstico, totalmente embelesados. Por si alguien se lo pregunta, era el discurso de Malala en la ONU. De vez en cuando yo paraba el vídeo, les preguntaba cosas, ellos respondían entusiasmados... ¡Estaban fascinados con su historia y con su discurso! Os digo, sinceramente, que verlos así, con los ojos como platos, me estaba poniendo la piel de gallina. 

Y entonces, ocurrió. Malala dijo:

-Un niño, un profesor, un libro y un bolígrafo pueden cambiar el mundo. 



Y entonces, en mi cabeza, se sucedieron los siguientes pensamientos: "Vale, Bettie, vale. No llores. No pasa nada. Es emocionante y todo, pero es demasiado pronto aún como para que tus alumnos te vean llorar. ¡Además los de primero! Aguanta, aguanta, que como se te ocurra soltar una lágrima tenemos cachondeo para rato. Vamos. Ser tan sentimental va a traerte problemas en el trabajo, que no se puede ser tan ñoña. Date la vuelta como que te paseas y abre mucho los ojos. Aguanta. Aguanta. Aguanta." Todo esto mientras me dirigía a parar el vídeo para preguntarles qué les había parecido la frase. Conseguí aguantarme, más o menos. No lloré. Pero los ojos los tenía un poco encharcados. Pero bueno, pensé que, como estábamos a oscuras, no se darían cuenta. Ya. Claro. Se les va a pasar algo... ¡Ni por accidente!

Uno de ellos, sentado en primera fila, me dijo:

-Maestra... ¿estás llorando?

¿Y qué dice una ahí? ¿La tontería de que se le ha metido algo en el ojo? ¿Ponemos de excusa la alergia? No me apetecía. "Emocionarse no es nada malo ni vergonzoso", me dije. Así que contesté:

-No, pero casi. Es que lo que acaba de decir me parece muy emocionante, ¿a vosotros no?

Entonces empezamos a hablar de esa frase, de si les había gustado, de si creían que era cierta, etc. 

Acabé la clase absolutamente satisfecha, feliz, contentísima. Mientras recogía los trastos y todos salían se me acercó uno de los terremotos y, en voz muy bajita, como confesándome un secreto, me dijo:

-No pasa nada, maestra. Si yo también me estaba emocionando, ¿sabes? 





Este post va dedicado, con toda mi gratitud y admiración, a esos docentes que ponen el alma en su trabajo y que hacen lo que hacen con pasión. De mayor quiero ser como vosotros.

domingo, 4 de octubre de 2015

Antes de...







La vida no es sencilla
 y creo que ya tuvimos bastante suerte
 encontrándonos, 
¿sabes?

Así que supongo...
No, no supongo, estoy segura.

Así que estoy segura de que
lo que venga de ahora en adelante
va a llevarnos más trabajo
(ya está siendo así).

Y a lo mejor, 
quién sabe,
tenemos que invertir mucho tiempo
en recordarnos
que seguimos siendo los mismos
de hace 20, 30, 40 años,
que seguimos ahí, 
bajo las frustraciones, el desánimo y los golpes. 

¿Pero sabes qué? 
Que no me importa. 
Para nada. 

Estoy dispuesta a pasarme la vida entera
recordándote (por qué) que me quieres. 
(Y también a brindar, haciendo el amor,
por haber recuperado la memoria)



***

Estoy ñoña. Es que es domingo. Los domingos son mi día ñoño fijo. También puedo estar ñoña un martes, pero el domingo es seguro. Máxime si el sábado por la noche te lo pasas viendo películas de amor. Anoche acabé la trilogía "Antes del..." con Antes del atardecer y Antes del anochecer

Me han gustado ambas. Mucho. La primera, claro, tiene ese "algo" especial, supongo que es la novedad, la frescura. Pero las otras dos también me han gustado mucho. Creo que porque se conserva lo que hace genial la primera película: te crees la historia, te crees a los personajes, te crees lo que sienten. Y piensas, al acabar la película: "Esas cosas pasan". 

Creo que retrata un faceta del amor romántico que no suele dejarse ver. El amor se abre paso (si somos valientes), pero a veces lo hace llevándose casi todo por delante. Pero bueno, uno no puede evitarlo en ocasiones.  Porque los "y si" son muy traicioneros. Sobre todo los que tienen que ver con historias de amor que nunca tuvieron un punto y final. Y no todo el mundo tiene la ocasión de enfrentarse a sus "y si", pero si te diesen la oportunidad...¿Qué harías?  

Y el amor, cuando se hace carne, deja de ser perfecto, deja de ser platónico. No es que todas las parejas estén condenadas a pelearse constantemente, a amargarse la vida y, poco a poco, odiarse hasta que llegue la indiferencia. No es eso. Pero sí es cierto que casi todas las parejas pasan malas rachas, se gritan de vez en cuando, se ofenden, se hacen daño. Hasta en ocasiones se olvidan de quererse (no es que dejen de quererse, es que se olvidan por un momento de quererse, o de que se quieren).  Pero lo importante no es que eso pase, sino lo que se hace con ello. 

No sé. Me han gustado, ea. Y no esperaba que me gustasen, ni siquiera la primera. Así que, chapó. 



sábado, 3 de octubre de 2015

Heroes Syndicate: superhéroes españoles.

El ruido que yo puedo hacer desde este rincón es más bien nulo. Es decir, cercano a cero. No soy influencer ni nada que se le parezca (oooooohhhh), pero si creo que algo o alguien merece la pena, no dudo en dedicarle un espacio en este humilde blog. 

Hoy el post va dedicado al nuevo proyecto/hobbie de Jack. Hace ya tiempo puso en práctica la idea de resucitar y sacar brillo a superhéroes del tebeo español. El primer intento no fue muy bien. Bueno, fue bien hasta que dejó de ir. Hay quien no entiende que un homenaje sin ánimo de lucro no es otra cosa que eso. Pero en fin, pelillos a la mar. La cuestión es que Heroes Syndicate ha vuelto con nuevo look, nuevos personajes y muchas ganas. Para ello se está sirviendo de superhéroes de dominio público. Y, como la mayor parte de ellos, si no todos, son americanos, está acometiendo además la tarea de traérselos para acá. Esto es, está adaptando superhéroes ya existentes para convertirlos en españoles, con todo lo que esto supone: nombre real, nombre de combate, historia (me encantan las historias), etc. Vamos, que él lo explica mejor que yo en su post de presentación

Como ya le dije a él mismo, creo que ha ganado con el cambio. El nuevo blog tiene una apariencia de página web o base de datos secreta y cada uno de los post tiene un título que simula el nombre en clave de un determinado archivo. ¡Me encanta! Los comentarios los hacen otros "agentes" y en el apartado de "Museo" puede verse qué personajes han servido de inspiración para cada uno de esos superhéroes españoles. 

Pero bueno, ¡si hasta hay un S.H.I.E.L.D. a la española! Se llama D.A.G.A., y podéis leer su historia y descripción aquí. Una organización creada bajo el reinado de Alfonso XIII, que tuvo que enfrentarse a la Guerra Civil, pasar a la clandestinidad durante la posguerra,... Vamos, todas esas cosas de nuestra historia. Si los americanos lo hacen, ¿por qué nosotros no? :P



Incluso, no sé, se me ocurre -y esto es todavía una idea peregrina- que podríamos intentar poner a esos personajes en movimiento. Ya escribí un fanfic utilizando superhéroes españoles a petición de Jack (cuando ganó el sorteo del 2º aniversario) y me lo pasé bastante bien leyéndolo. Me lo pasé menos bien cuando me enteré de que habían cogido a un pirado al que le fallaba el mismo fusible que a mis pirados del fanfic O_O. La cuestión es que fue divertido, me lo pasé genial y fue todo un ejercicio de frikismo. Así que, quién sabe, quizá hasta le coja prestado algún personaje a Jack de vez en cuando... 

Por cierto, el fanfic larguísimo está disponible aquí, por si alguien se lo perdió. 

Pues eso: que si os gustan los superhéroes, no perdéis nada dando una vuelta por Heroes Syndicate :)


 
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