martes, 27 de noviembre de 2012

Libro: El abuelo que saltó por la ventana y se largó, de Jonas Jonasson


Este libro ha sido bastante popular en los últimos tiempos. Lo he visto cuando voy en transporte público, lo he visto en blogs, en las librerías,... La verdad es que lo entiendo. Me ha parecido un libro muy entretenido y bastante divertido. 

¿De qué va el libro?

Allan Karlsson decide que no quiere celebrar su cumpleaños número 100 en una residencia, rodeado de personas desagradables, entre ellas, la enfermera Alice. Así que, ni corto ni perezoso, decide saltar por la ventana de su habitación y emprender un viaje sin destino prefijado. Esa huida de la residencia acaba envolviéndole en diversos crímenes y convirtiéndose en una huida también de la justicia, a lo largo de la cual Allan va ganando compañeros de lo más pintoresco. Aunque, a decir verdad, Allan tiene la cualidad de acabar siempre donde está la acción, y además, salir bien parado. ¿Le funcionará esta vez?

Hablando del libro...

Bueno, el libro es una novela cómica, básicamente. No esperéis grandes carcajadas, pero sí muchas sonrisas. Las situaciones que vive Allan, son, cuanto menos, para sonreirse. Sobre todo por su don de la oportunidad.  La novela mezcla dos hilos conductores. Uno, articula la historia "presente", es decir, la de la huida de Allan de su residencia y lo que le ocurre a partir de ese momento. El otro, articula la biografía de Allan de una manera curiosa, pues hace un recorrido por muchos de los grandes hitos históricos del siglo XX.  Si sois puntillosos con la precisión histórica, no va a ser vuestro libro, pero la verdad es que a mí me ha parecido curiosísima la idea. Sobre todo, me partía de la risa como cuando el hombre pensaba que había llegado la calma, acababa metido en otro lío. 

Os lo recomiendo. Es un libro ameno, se lee fácilmente, no es previsible, y en fin, creo que garantiza unos cuantos buenos ratos. Aunque bueno, se admiten más opiniones de quienes lo hayan leído :)


Os dejo un trocito...

"- Ya sabes que soy un poco lerdo - dijo Herbert-, pero me parece que tu plan no está del todo acabado.
-No eres lerdo - protestó Allan -. Bueno, tal vez un poco, pero en este caso tienes toda la razón. Y cuanto más lo pienso, más me convenzo de que deberíamos dejarlo tal como está, porque, verás, será como tenga que ser, porque es como suele ser. De hecho, casi siempre es así."


Cuando me vine al pueblo me puse unos cuantos libros más en el e-reader. Nosé realmente si tendré tiempo para leer o no... Supongo que no demasiado. Suerte que no me traje material para seguir preparando temas de oposición... habría sido un peso muerto. Hace unos días ví en el blog de ro un post sobre Seda, diciendo que la había leído con sus alumnos. Y me pico el gusanillo. Así que creo que será lo que empiece a leer ahora. Mientras espero.

Os mando un abrazo grandote. ¿Me lo devolvéis?

viernes, 23 de noviembre de 2012

Asuntos familiares.

Desde muy joven he sabido que los días en casa de mi familia estaban contados. Si quería tener la vida que deseaba me tocaba salir de allí más pronto que tarde. Así que, como muchos otros jóvenes, con 18 añitos tuve que dejar la casa de mis padres, mi hogar, para irme a una gran ciudad a estudiar. Luego los políticos dicen que los jóvenes españoles somos provincianos, que no tenemos que movernos de casa para hacer nada. 

Los políticos me ponen de uñas

Y el momento llegó. Lo llevaba bastante bien, estaba concienciada de lo que tocaba. Incluso lo esperaba con ilusión: vivir sola, ser más independiente, madurar. Lo que pasa es que pronto me di cuenta de que no todo era un camino de rosas. Vivir sola tiene su parte buena, que es que vives sola, y también su parte mala, que es que vives sola: tienes que apañarte la vida com puedes. Sin embargo, eso son simplemente las consecuencias de la libertad, o como queramos llamarlo. Pero hay algo que no he conseguido superar todavía: estar separada de mi familia. El primer año pasé muchos días malos acordándome de ellos. Recuerdo el cumpleaños de mi hermano de aquel año, que me lo pasé llorando casi toda la tarde. 

Con el tiempo lo voy llevando mejor, de una manera menos intensa, pero quizá más persistente. No lloro por la lejanía, pero tengo presente su ausencia casi todo el tiempo. Mi familia es un poco particular, porque somos cuatro: mis padres, mi hermano y yo. Claro que hay más familia de sangre, pero los lazos con ellos son muy débiles, dispersos... Y en algunos casos inexistentes.  Supongo que mi familia en su conjunto es tan erizo como lo soy yo... Aunque las circunstancias han ayudado a que eso sea así, claro. 

Sabía que estar lejos duele. Lo sabía, pero lo había olvidado. De pequeña, al vivir en un pueblo, fui consciente de las idas y venidas de aquellos que se habían marchado del pueblo, que se habían alejado de su familia para salir adelante y que, finalmente, se habían asentado lejos. Valencia, Madrid, Barcelona, sobre todo. Pero también los había que venían del extranjero. Y en los reencuentros podía percibirse, hasta una niña pequeña podía hacerlo, la tristeza, la nostalgia, la pena. 

Estar lejos supone que no estás cerca. Y esto supone que no puedes consolar a tu madre, aconsejar a tu hermano o disfrutar de la compañía de tu padre. A veces siento que un día echaré de menos estos años, que me estoy perdiendo muchas cosas de ellos. Y deseo el poder de la bilocación.  Pero lo que no puede ser, no puede ser. Esto se agrava cuando alguien tiene la brillante idea de que es mejor ocultarte ciertas cosas, para que no te preocupes. Mala idea, de verdad. Prefiero enterarme de las noticias desagradables, aunque tenga que permanecer en la distancia. Me hace sentir que sigo siendo parte de la familia.

Hoy he recibido una de esas llamadas desagradables. Mi hermano me ha llamado por teléfono, cosa bastante extraña, y me ha dado una mala noticia sobre mi abuelo materno, que se resume en que ha acabado en la UCI. Me ha dicho que mi madre está destrozada, temiendo que mi abuelo no salga de ésta.  Y yo me he quedado un poco paralizada. Estoy lejos. Sé cómo es mi madre. Si no me ha avisado es porque no quiere que vaya, no quiere que me preocupe, no quiere que me asuste. Pero sé que en estos momentos estará fatal.  Y lo siento por mi abuelo, claro, pero lo siento más por mi madre. No sé si este sentimeinto es justo, o si es el correcto, pero es lo que hay.

Estoy esperando unas horas para ponerme en contacto con mi padre, para ver qué novedades hay, para valorar lo grave que es el asunto y decidir si me voy o espero. Y voy pegada al teléfono móvil aún más que de costumbre, por si acaso mi hermano me hace otra llamada que diga: "Nena, voy a recogerte enseguida". 

Espero que todo acabe de la mejor manera posible, sea esa cual sea. 






jueves, 22 de noviembre de 2012

Oxímoron

Según el DRAE:

oxímoron.
(Del gr. ὀξύμωρον).
1. m. Ret. Combinación en una misma estructura sintáctica de dos palabras o expresiones de significado opuesto, que originan un nuevo sentido; p. ej., un silencio atronador.

También hay una canción preciosa de Ismael Serrano que lleva por título "Oxímoron" y que empieza con las palabras "Apresúrate despacio".
Suelo decir también que la expresión "Buenos días de lunes" es un oxímoron cotidiano y seguro que si os ponéis a pensarlo, encontráis otros muchos. Se trata de un recurso estilístico que me encanta: lluvia ardiente, silencioso ruido, cálido invierno, ... Suelo utilizar expresiones de este estilo en mis poemas. De hecho, a veces me refiero a ellos como "gritos silenciosos".  Me molan los oxímoron. 

Por eso estoy tan cabreada con el nuevo oxímoron de moda. Lo ha formulado el ministro de justicia, Gallardón, supongo que inspirado por el espíritu artístico de su tío abuelo, Isaac Albéniz, que aunque no era poeta, era compositor, y componer música es hacer poesía con las notas musicales.  Pero debe de haber recortes en eso de la inspiración por parte de los espíritus del más allá, porque el oxímoron le ha quedado un tanto cutre. ¿No sabéis de qué os hablo? Pues claro, de la justicia gratuita de pago



Ahora deberíais tener esta cara:

Dafuq did I just read?
Porque es normal. Que te digan que es necesario cobrar tasas judiciales para que la justicia siga siendo gratuita, puede tomarse de dos maneras: como un recurso estilístico muy malo, o como una tomadura de pelo. Yo me inclino por la segunda, ¿y vosotros?

Pero aparte de una tomadura de pelo, este oxímoron esconde -muy poco, porque es bastante evidente- un nuevo golpe a los derechos de todos los españoles. A veces, convierte simplemente en un absurdo ejercer nuestro derecho a recurrir a la justicia cuando creemos que se nos ha agraviado. Por ejemplo, recurrir una multa de tráfico de 100 euros pierde todo su sentido si las tasas judiciales ascienden a 200 euros.  Es uno de los ejemplos más repetidos, pero también uno de los más ilustrativos. Pero no es solo que hace que recurrir a la justicia sea en ocasiones un absurdo, sino que además, grava el daño: cuanto más grave es el daño que hemos recibido, más dinero hay que pagar para recurrir a la justicia a dirimir responsabilidades y culpas.  Recurrir en un juzgado por un despido improcedente, un accidente de tráfico o una negligencia médica puede ser imposible para una gran parte de la población, por no tener recursos económicos suficientes para hacer frente a las tasas.

Desgraciadamente, esto me toca de cerca. Mi madre tuvo un accidente en un puesto de trabajo, a raíz del cual salió a la luz que los seguros no estaban en regla y unas cuantas cosas más. A mi madre empezaron a llegarle las facturas de operaciones, tratamientos e ingresos. Todo esto sería menos grave si el accidente de mi madre no hubiese tenido consecuencias permanentes, pero no fue así. Mi madre tendrá secuelas de por vida y su calidad de vida cuando sea algo mayor se verá significativamente mermada.  El caso está pendiente todavía, por lo que, si dado el caso, consideramos injusta la sentencia, lo de recurrir creo que va a quedar muy fuera de nuestro alcance. La expresión tanto tienes, tanto vales (tanto mereces, tanto puedes, ...) está siendo con el gobierno del PP cada vez más verdadera en la práctica.

En fin, que mucho colegio de pago, pero las habilidades artísticas no las llevan muy bien nuestros ministros. Por eso las humanidades son importantes, niños. Si Gallardón hubiese tenido más sensibilidad humanística habría escrito un poema con oxímoron como oscura palidez, o podría haber jugado a calificar el gobierno de su partido con otros como disculpas ofensivas, poder incompetente, turbia transparencia... ¡Anda que no había posibilidades! Pero no, la falta de sensibilidad poética le llevó a un oxímoron tan cutre como es el de  justicia gratuita de pago. Y de paso, a dejar a los españoles bien jodidos.

Diario de una opositora: atascada.

¡Deja de amargarme la vida, Hegel!
Llevo casi dos semanas en un punto muerto con la preparación de los temas, por varias razones. Estoy preparando en este momento el tema que corresponde a Hegel. Hegel es un filósofo que no he conseguido entender bien durante la carrera. A ello contribuye que el profesor con el que lo trabajé por primera vez me causó cierta fobia hacia este filósofo y su pensamiento. Este profesor era un pedante, soberbio y machista inaguantable y supongo que parte de sus características fueron trasladadas por mi mente al autor. Así que he tenido que empezar prácticamente de cero con Hegel, leyendo artículos de divulgación, temas de libros de bachillerato, e historias de la filosofía sencillitas, no destinadas a especialistas, para después pasar a publicaciones más especializadas.  Por lo que he leído tengo que decir que mi opinión acerca de Hegel no ha mejorado. Me cae mal. Y su pensamiento me parece enrevesado y caprichoso. Que sí, que será el último gran sistema de la filosofía occidental, pero yo no acabo de ver su importancia. Y aún así, siento que una persona que pretenda saber filosofía y no entienda a Hegel es una especie de aberración. Pues nada, soy aberrante. 


Pero aparte de la dificultad planteada por el tema, he estado bastante dispersa últimamente. No esoty en mi mejor momento anímico y psicológico, así que mi rendimiento es nulo. No tengo ganas de estudiar. Siempre surge algo. Será puntual, estoy segura, porque siempre he ahogado mis problemas entre libros. Sí, soy así de rara, pero esto me ayuda en ocasiones así. Pero el hecho es que llevo tres días intentando redactar el tema y que conseguido escribir algo menos de una página. Vamos, que hablando mal y pronto: voy de culo.

Me consuela parcialmente que he dedicado menos tiempo a estudiar porque he pasado un par de mañanas de esta semana repartiendo curricula. Ya os lo conté ayer, y hoy he vuelto a salir a la calle en busca de una oportunidad. Hoy me han cogido el curriculum en todos los lugares donde lo he llevado. Incluso en uno me han preguntado si tenía disponibilidad horaria total, a lo que la menda,  ilusionada, ha contestado:

- Total e inmediata. 

Vamos, que me ha faltado decirle: "Y lo que tu quieras, chata." Estas tonterías, quizá por inexperta, me dan esperanzas. El comercio está en el centro, en la zona comercial, y supongo que estarán pensando en reforzar de cara a las Navidades. Ojalá... 

Solo me queda cruzar los dedos.

Pero como ya digo, esto me consuela solo parcialmente, y muy parcialmente. Así que toca ya arrancar, volver a poner en marcha la máquina, y sobre todo, quitarme de encima este tema, que empieza a cargarme. 

En cuanto a la posible convocatoria de oposiciones de secundaria, todo sigue en el aire. Seguiremos esperando, e informando :P

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Curriculear

Hoy, post breve. Esta mañana he decidido acompañar a Jack a repartir CV por la ciudad. No creo que surta mucho más efecto que la búsqueda por internet, pero bueno, algo hay que hacer. Y de paso, me paseo. He dejado CV en centros de formación y academias, perfumerías y un  par de supermercados. La gente ha sido bastante amable, pero no en todas partes me han cogido el CV.  Algunos me han dicho que no buscaban gente, y que tal como está la cosa, no la iban a necesitar. Y me han mirado con pena. Y eso no me ha gustado nada. Buena señal, supongo.

Pocas cosas que me hayan llamado la atención, pero algunas. La primera, la cantidad de gente que va con la carpeta en la mano, cargada de hojitas que resumen su vida laboral y académica, y en la que llevan puestas bastantes esperanzas. Somos muchos.  La segunda, que en el paseazo que nos hemos dado -desde las 9 hasta las 12.15- no he visto ningún cartel de "Se busca" o "Se necesita". Ninguno. La tercera, la cantidad de comercios y empresas que han cerrado últimamente. Entre ellas, 2 de las empresas a las que hemos ido para que Jack dejase su CV.  Triste. 

Seguiremos en ello.

martes, 20 de noviembre de 2012

Gotas que colman vasos.

Entrada negativa, penosa y asquerosa. 
La que avisa no es traidora.
 

Llevo unos días jodida. No de "jodida pero contenta", no. Jodida de verdad. Con el ánimo encorvado. Bastante abatida. Mis circunstancias, si me leéis de vez en cuando, son de sobra conocidas. Sé que los motivos para sentirse derrotado no son suficiente. Hay gente que tiene todos los motivos y sale adelante, y lucha y puede. Y yo lo intento, junto con Jack, la mayor parte del tiempo.  Lo llevo lo mejor que puedo. No con alegría, pero con fortaleza. Pero esta semana ha sido diferente, descorazonadora.

Sabéis que Jack ha trabajado el mes de Agosto, y luego, el mes de Octubre, en dos empresas diferentes. No está mal, después de 1 año y 7 meses en paro. Pero esta semana hemos vuelto a la realidad española, al paro. Y eso cuesta. 

Luego está la cuenta bancaria, que ha recibido dinerito, por el trabajo, claro. Pero el otro día me ponía a calcular...¿cuántos meses vivimos con esto?  ¿5? ¿6 quizá? Y eso si no surgen imprevistos. Sentir que la vida como la conoces tiene fecha de caducidad tampoco ayuda a llevar bien los problemas. 

Y hoy ha llegado la puntilla. El piso. He leído hoy el post de Marikilla Luzia sobre lo harta que está del piso al que se ha mudado hace pocos meses. Y ha sido casi proverbial, porque cuando he ido a levantar a Jack, que estaba acostado todavía (sospecho que tampoco está llevando muy bien la vuelta a la realidad española) me he encontrado una sorpresa. La gotera ha vuelto. No en forma de gotera, sino en forma de mancha de humedad gigante. Este piso es un cuchitril, pero cuando nos mudamos nos lo enseñaron tan bonito, tan recién pintado, ... Y además, era lo más barato que había, y podíamos alquilarlo sin necesidad de nóminas.  Con un aval bastaba. Pero es un antiguo piso de portero, un ático, con paredes de papel, reformado cutremente. Nos mudamos a finales de Marzo-Abril, y bueno, bien. Pero el invierno siguiente lo notamos. Avisamos de que había humedad, de que salían manchitas en algunas paredes, ... Pero se pasó de nosotros. Hasta que en Marzo/Abril de este año una mancha de humedad del cuarto se convirtió en una gotera.  El cabreo que me pillé, la angustia, la congoja... En fin. Me ahogo en un vaso de agua. Al final, después de varios meses -casi 3- la gotera se arregló. ¡Yupi! El piso sigue siendo un cuchitril, pero en fin, no podemos permitirnos nada mejor.  Pero la gotera ha vuelto, es una mancha de humedad grande.  Y yo ya estoy cansada.  Aún no se ha vuelto a abrir la gotera, pero ha sido la gota que ha colmado el vaso.

He llamado al responsable, le he dicho que el arreglo no ha sido muy arreglo. Me ha dicho que daría aviso y que mandarían a alguien. Bien. Cuando venga, le enseñaré todas las humedades que hay. A ver qué pasa. Y quiero que lo arreglen. Porque si no, yo me voy. Me rindo. He roto a llorar al colgar y se lo he dicho a Jack. Yo no quiero vivir más en estas condiciones. Estamos gastando un dinero en un piso y estamos viviendo en unas condiciones casi infrahumanas. Se lo he espetado dejándolo hecho polvo, pero es que no me he podido aguantar. Yo prefiero - le he dicho - que nos separemos, que volvamos en casa de nuestros padres hasta que las cosas mejoren y podamos vivir en un sitio digno, sin miedo a que se nos caiga la casa encima o a ponernos enfermos por la humedad y el frío. Que no agotemos lo poco que nos queda en este lugar.  Y justo después me he sentido egoísta y mala persona. Porque él lo aguanta todo para que estemos juntos y yo no puedo. Yo me rindo. Yo soy débil. Pero soy así. Y realmente pienso lo que he dicho. Mental y unilateralmente me he fijado un plazo, y sí, sé que esto es egoísta, pero lo digo como lo siento.  Si las cosas no mejoran sensiblemente, no quiero pasar otras Fallas aquí. 

Y me rompe el corazón, ¿sabéis? Porque irme a casa de mis padres supone poner mucha tierra de por medio entre Jack y yo. Y llevamos 4 años conviviendo juntos. Ya no puedo imaginar mi vida diaria sin él. Supongo que me entenderéis. Pero claro, suponiendo que encontrásemos un piso con un alquiler similar a este, ¿quién le va a alquilar un piso a una pareja joven, ambos parados?  Puedo intentarlo, claro, pero las esperanzas son casi nulas. Con este piso tuvimos "suerte", y ahora entiendo las facilidades. Deben estar flipando todos de que todavía estemos aquí. Y no me extraña. Lo que no sé es si se imaginarán las gnas que yo tengo de mandarlos a tomar viento.

Ahora mismo estoy bastante hecha polvo. No tengo ganas de nada. Creo que hoy el estudio se suspende. Y no me faltan ganas para suspender la clase particular de esta tarde. Pero no lo voy a hacer. Sé que será un rato en el que sacaré los problemas de mi cabeza. Aunque sea una hora. No me va a venir mal. Será una hora en la que no me sentiré como una puñetera mierda. Algo es algo.


lunes, 19 de noviembre de 2012

Ofertas de trabajo.

Ayudita, po-favó.
Hace, aproximadamente, 5 meses que busco trabajo. No sé si lo estoy haciendo bien o no, no tengo referencias, soy novata. Mal momento para empezar a buscar trabajo, ¿verdad?  Si el mercado laboral está mal, si no tienes experiencia la cosa se complica.  Hoy MGnolia, en su blog, ha escrito un post sobre el mismo tema, las ofertas de trabajo. Lo cierto es que hay días en los que, buscando trabajo por Internet, te ríes por no llorar. Y otros en los que no te quedan ganas de reirte.  

Hace unos días leí un comentario al respecto de este tema bastante acertado. Estaba leyendo los comentarios al artículo de Cristina Fallarás en el que cuenta el momento en el que le llega la orden de desahucio. Los comentarios eran de traca. Lo mínimo que la llamaban era "vaga", porque si en 4 años no ha encontrado trabajo, es que no ha buscado. Como diría la Trujillo, valiente sinvergüenza insensible, quien tenga deudas, que las pague. Y si no las paga, pues es porque no quiere.  Y de ahí para arriba.  Pero un comentario decía que no es raro no encontrar trabajo en cuatro años, sobre todo si tienes un perfil muy definido. Y decía que en España hoy se ofertan, mayoritariamente, dos tipos de trabajo: 1) Comercial, en sus diversas variantes (a puerta fría, en stand, televenta, etc.). Estos perfiles están mal pagados en el mejor de los casos, y en el peor, se te ofrece un contrato mercantil.  2) Perfiles muy especializados que tienen que ver sobre todo con el mundo de la informática: programación, diseño web, etc. En estos perfiles encaja, únicamente, la gente con una formación muy determinada.  Yo añadiría una tercera categoría: Dependientas, aprendices de dependientas, auxiliares de dependientas, etc. del grupo Cortefiel. Son ofertas que salen con bastante frecuencia en Infojobs, y que podrían pensarse normales: al fin y al cabo se trata de una gran cadena de tiendas en la que, presumiblemente, puede haber mucho movimiento y demás. Pero ¡ojito!, porque si buscáis un poco por internet podéis encontrar testimonios bastante descorazonadores: horas extras que no se pagan, declaraciones directas de "te vamos a pagar 300 euros pero tienes que trabajar jornada completa, incluídos festivos", trabajo sin contrato, etc.  Así que, cuidadito. Supongo que no todas las tiendas serán iguales, y que dependerá de quien esté al frente, pero vaya...

Todo lo que sale fuera de esto son excepciones, anécdotas. Y claro, esas ofertas se llenan enseguida, cientos, miles de personas, se inscriben rápidamente. Eso será porque, como dice el PP, no queremos trabajar.

Ante esa situación lo normal es que se mire hasta el mínimo detalle. Empezando por la experiencia. Si nunca has trabajado, lo llevas bastante crudo, creo yo.  Y después, cualquier detalle puede resultar decisivo: demasiada formación, demasiada poca, demasiado poco específica, demasiado específica, trabajos anteriores, muchos, pocos, de larga duración, de corta duración... Es difícil saber qué van a pedir, qué buscan exactamente, por lo que al final solo queda esperar que en alguna ocasión, tú seas la elegida.

Últimamente he solicitado empleo de cosas de lo más diversas: recepcionista, dependienta de maquillaje, dependienta de parafarmacia, dependienta de juguetería, contrato formativo en juguetería (sí, hijas, sí), en call-center, para ser mamá noel en un centro comercial, dependienta de móviles, dependienta de zapatería, en editoriales de libros de texto, dependienta de bisutería. Sí, mucho dependienta. Pero es que los pocos trabajos que salen que no son específicos, son de dependienta.  Pues soy sistemáticamente rechazada. La última fue para lo de Mamá Noel. Me apunté un día, y al día siguiente me habían descartado. Vamos, que sería ver mi curriculum y espantarse. Estas cosas le dejan a una la autoestima bastante maltrecha, la verdad.

Hace unos días le llevé unas copias de mi curriculum a una tía de Jack, por si se enteraba de algo. Tiene amigas que trabajan en un cine, y en fin, por si necesitasen acomodadoras, taquilleras, palomiteras, ... lo que fuese. Pero si se enteraba de otra cosa, pues también.  Cuando le comenté esto mismo me dijo algo así como que le acababa de amargar el día. Que me veía tan inteligente, que le daba pena que optase a esos puestos, que tuviera mis expectativas tan bajas.  También me hizo gracia, porque su sobrino, mi Jack, es tan licenciado como yo, tiene su CAP para dar clase, y no es precisamente tonto. Pero bueno.  Tanto él como yo estamos optando a lo que salga (sin voluntad de que nos tomen el pelo en demasía), y hoy por hoy eso no me pone triste: tanto él, al estudiar Bellas Artes, como yo, al estudiar Filosofía, sabíamos que nuestras carreras no tienen un índice de empleabilidad tremendo, máxime fuera del campo de la enseñanza. Y hoy por hoy lo de la enseñanza ya sabemos cómo está.  Lo que me entristece es que, a pesar de estar a lo que salga, no sale nada.

desesperanza paro juvenil

Seguiremos en ello...¡qué remedio!

domingo, 18 de noviembre de 2012

Hasta siempre, Miliki.


sábado, 17 de noviembre de 2012

Acoso escolar. Mi experiencia.

bullyingÚltimamente ando un poco -bastante- preocupada por el tema del acoso escolar o bullying. Es un tema que me ha preocupado desde siempre, de hecho, el curso pasado, en el Máster en profesor/a de Educación Secundaria eché bastante de menos más formación e información respecto de este tema. Supongo que encontraré algo en el manual de pedagogía que usamos, pero aún así, creo que es un tema sobre el que habría que incidir y trabajar mucho, muchísimo, en este máster. Al fin y al cabo, y con suerte, acabaremos trabajando con adolescentes, chicos y chicas que se encuentran en una edad crítica en lo que refiere al acoso escolar.   No es que no pueda haber acoso escolar antes, pero a esas edades creo que la cosa se agrava por parte de quien infringe el maltrato y de quien lo padece: se trata de una época en la que los comportamientos y las emociones se exacerban, se acentúan, se exageran, y por lo tanto, las consecuencias de ese maltrato pueden ser todavía más graves. Además, la adolescencia es una época importantísima en el desarrollo personal, sobre todo en lo que refiere a la socialización, y sentirse maltratado o rechazado por los iguales en este momento de la vida puede ser fatal. 



Desgraciadamente no hay que buscar mucho para encontrar ejemplos. Hace unos días, en un pueblo de Ciudad Real, una chica acabó muriendo tras un intento de suicidio, causado por el acoso escolar que sufría. ¿Se trata de un problema que se agrava por momentos? ¿O simplemente es que se hace visible algo que antes estaba oculto, como ocurría con el maltrato a las mujeres? No tengo ni idea, pero lo que sí sé es que hay que atajarlo.

bullying acoso escolar
Yo sufrí acoso escolar. Entonces no se llamaba así, se llamaba "mamá, en el cole, los niños me pegan y me insultan". Ocurrió desde el primer momento en el que entré al cole, con 4 años, y durante muchos años más, prácticamente hasta los 14.  Por suerte, no fue constante. Fue más intenso al principio. Mis gafas y mi gordura me valieron muchos golpes y malos ratos. Volvía más de una vez llorando a casa y mi madre, a la que nunca nadie se habría atrevido a hacerle bullying, me decía que me defendiera. Pero yo siempre he sido muy blanda, muy tontita, muy pacífica, muy indefensa y frágil, a pesar de mi complexión.  Así que hacían conmigo lo que querían. Mi madre habló con la maestra, habló con padres, habló con niños, ... No se solucionó del todo, pero no quiero pensar cómo habría acabado la cosa si no lo hubiese hecho. Además, por suerte, yo empecé a destacar muy pronto en el cole. Leía antes que nadie, era muy espabilada para esas cosas, despierta, curiosa. Me encantaba aprender. Y era muy calmada, muy obediente, por lo que, aunque mis compañeros me trataran mal, al menos recibía cierto reconocimiento de mis maestros. No era un completo fracaso, tenía algún motivo para quererme. Pero los maestros tampoco supieron ver lo que pasaba, no del todo. Incluso a veces lo agravaron.

Ocurrió en 1º de primaria. Yo seguía siendo muy buena alumna, pero tenía un problema con la lectura en voz alta. Hacía ya 2 años que leía de corrido, pero no sabía pronunciar la letra "R": perro, burro, carro, roncar... esas palabras eran mis pesadillas. Y por si fuera poco con las gafas, mi timidez, y mi gordura, mis compañeros se reían de mí cada vez que leía. La maestra, supongo que con la intención de que yo aprendiese a pronunciar, me hacía leer constantemente, con lo cual, constantemente recibía burlas de mis compañeros.  Nunca antes, ni después, he dicho "no quiero ir al colegio" por los insultos. Pero ese año sí, porque me quedé sola. No tenía nadie de mi lado. De nuevo intervinieron mis padres, que hacía ya algún tiempo estaban en gestiones para ver por qué no pronunciaba bien, aceleraron el proceso. Desde el organismo de educación competente - no recuerdo, era pequeña - mandaron una logopeda al cole, 2 horas a la semana, para que trabajase conmigo. En tres semanas o cuatro pronunciaba perfectamente. Menos mal que mis padres eran muy cabezotas.

stop bullyingCon los años el maltrato disminuyó. Se quedó en insultos, algún que otro golpe, algún que otro "empollona" o "enchufada", de vez en cuando, y poco más. Quizá tuvo que ver que yo me hice casi invisible en los recreos. Me sentaba sola en un rinconcito del patio a comerme mi bocadillo hasta que sonaba el timbre. Mi madre aún cuenta algunas veces cómo iba al cole -que está al lado de casa- a mirar por la reja, y que se le partía el alma al verme tan sola.  Lo peor eran las clases de Educación Física, en las que no paraba de inventar excusas para no hacer nada que diese pie a que se metiesen conmigo. Sí, soy la típica niña repelente que siempre tenía excusas para no hacer gimnasia. El maestro de Educación física me detestaba y nunca me preguntó mis motivos. Supongo que para él también era una niña gorda. También ayudó mi hermano, que poco después de entrar en el colegio también fue "acosado" por gordo. Eso sí, él no es como yo, y supo defenderse, supo plantar cara. Pobre del que se metiese con él... Y por esa parte, también fui protegida. Nadie quería meterse conmigo, porque tendría que vérselas con mi hermano pequeño. Sí, pequeño :P.

Pero bueno, sobreviví. Me hice fuerte en mis virtudes, aguanté bastante bien la soledad hasta llegar a disfrutar de ella. Me encerré en mis libros, en mis fantasías. Y no pasó nada. Supongo que soy como soy hoy por las cosas que viví. A veces me cuesta afrontar problemas, me acobardo. Me cuesta imponerme ante otra persona que no conozco. Pero supongo que al final no salí tan traumatizada como cabría esperar. También es cierto que al llegar al instituto, con 14 años, la cosa mejoró. Conocí gente nueva, hice amigos, pertenecientes a grupos "alternativos" y supongo que de esa manera justifiqué el hecho de haber sido siempre marginada: yo era, siempre había sido, diferente.  Eso accionó una palanca en mí: mi autoestima y mi seguridad en mí misma se dispararon. Resurgí. Desde luego, podría haber sido peor. Cuando lo miro retrospectivamente me digo, medio en broma medio en serio, que menos mal que no había redes sociales ni Internet, pues el maltrato podría haber continuado virtualmente. Y eso sí que habría sido letal. 

De mi experiencia saco una conclusión: el acoso escolar solo es posible por el silencio y por la ceguera. Muchos de mis profesores no se enteraron hasta que mi madre no fue a quejarse. Y me cuesta creer que no se dieron cuenta. Era fácil ver que yo no me relacionaba, que tenía miedo, que me escondía en los recreos. Era fácil ver que en ocasiones entraba despeinada a clase, o que sollozaba. O al menos, yo creo que era fácil.  ¿Por qué no hicieron nada?
acoso escolar

Algo así ha ocurrido en el instituto de Ciudad Real. Los padres se quejaron, pero desde el centro se consideró que no había indicios de acoso escolar como para cambiar a la chica de instituto. ¿No había indicios suficientes? No sé... ¿Cómo de mal tiene que pasarlo una persona hasta que llega al extremo de quitarse la vida?  No creo que esa chica pasase por todo eso sin que nadie se diese cuenta.  Me cuesta, la verdad. Desde luego, mi nivel de acoso fue bastante "tolerable" en comparación con lo que podemos ver hoy, y se podía apreciar perfectamente, era evidente. En este caso no me explico como no pudieron ver ningún indicio.

Si un día, como deseo, acabo en un instituto, como profesora, me gustaría ser una "profesora búho", que tenga los ojos bien abiertos y que sepa ver lo que ocurre. Pero lo cierto es que no tengo muy claro si sabría cómo actuar: no me lo han enseñado. Sé hacer programaciones didácticas kilométricas y unidades didácticas. He aprendido de la burocracia del puesto -exagerada, en mi opinión-, y de los contenidos, y  he aprendido palabras nuevas como adaptación curricular, proceso de enseñanza-aprendizaje, concreción curricular, etc. Pero no me han dicho como afronto los problemas de mis alumnos, no educativos, sino como personas. No todo lo que pasa en el aula tiene que ver con el conocimiento, quizá esa sea la mínima parte, ¿lo que resta no es importante?

A lo mejor habría que plantearse estas cosas al planificar la formación del profesorado. 

Aprovecho para deciros que si alguien que lea esto sabe de artículos o cualquier otro documento sobre el tema, se agradecen recomendaciones. Que no me lo hayan enseñado no quiere decir que no tenga la obligación moral de saberlo.


viernes, 16 de noviembre de 2012

No te vigilan, les están explotando.

En mi adolescencia solía ser parte de esos grupos que llaman "antisistemas". No porque quemase cajeros ni nada por el estilo, sino porque, en fin, cualquier grupo que no entra en lo absolutamente convencional es suceptible de ser clasificado bajo esa categoría. En esos peligrosos grupos era habitual cierto desprecio y desconfianza hacia la policía, que se manifestaba con la frase "no te protegen, te están vigilando". Es de ahí de donde saco yo hoy el título para este post, en el que quiero hablar un poco de el último mono del mundo de la seguridad: los vigilantes de seguridad. 

Desde que tuvo lugar el incidente en el Madrid Arena, en el que fallecieron 4 chicas, tengo en mente escribir algo sobre esto, pero no creí que fuera el momento. No es que mis palabras vayan a tener una tremenda repercusión, pero simplemente, con cuatro chicas muertas, no creía necesario meterme en este jardín, que no tiene que ver en concreto con ese incidente, sino que es mucho más general.

De hecho, esto podría titularse, como en el post de los incendios, "No pasa nada... hasta que pasa". Lo que ocurrió en el Madrid Arena podría haber pasado en cualquier otro concierto, festival, evento deportivo, etc. También es cierto que en este caso parece que concurrieron todas las irregularidades que eran posibles. Incluso te hace pensar que ya sería casualidad que el caso que se ha destapado sea el evento más "sucio" de todos los que se han realizado o se proyectan en nuestro país. Y da miedo pensar en qué más cosas no sabemos.  Por lo tanto, no todo tiene que ver con la seguridad privada del evento. Pero este problema, el de la seguridad privada, es recurrente en la mayoría de eventos que se realizan. Es una constante. Sería de lo más fácil encontrar irregularidades en relación a la seguridad en cualquier evento más o menos multitudinario. 

Primero de todo, porque en estos eventos, montar un dispositivo de seguridad como toca es muy caro, y esto tiene un problema: los organizadores no quieren dejarse una pasta gansa en seguridad y las empresas se verían obligadas a disminuir drásticamente su margen de beneficio para conseguir servicios, clientes. ¿Qué se hace? Pues algo bastante común en nuestro país: hacerlo mal. Partiendo de que no va a ocurrir nada, se organiza la plantilla con un porcentaje muy bajo de vigilantes de seguridad (habilitados tras hacer un curso y pasar pruebas teórica y práctica, y con su habilitación en vigor) y se completa el grueso de la plantilla con personas sin titulación, es decir, auxiliares, a los que se malpaga (conozco auxiliares que han currado por 4 euros la hora en turnos de 12 horas). Que no tengo nada contra ellos, son gente que tiene que trabajar también, y partiendo de que no va a pasar nada, y de que la simple presencia de gente con un chaleco fluorescente va a disuadir al personal de hacer cualquier cosa peligrosa, pues no pasa nada. Pero es que el problema es que no podemos partir de ese punto. Un dispositivo de seguridad se debe de montar pensando en lo que puede llegar a pasar y para evitar que pase. No digo que un vigilante de seguridad sea la panacea, pero al menos sabemos que ha pasado una prueba que le habilita, con su correspondiente psicotécnico y demás. Puede que esto no nos dé una garantía total, pero en el caso de las personas sin habilitar, no tenemos garantía de ninguna clase.  Y el problema ya no es que haya un porcentaje de gente sin habilitación trabajando en el dispositivo de seguridad, sino que ese porcentaje sea, con mucho, más amplio que el de la gente habilitada. ¿No estaría bien proporcionar un poco la balanza? Y repito, no hablo del Madrid Arena, donde parece que el tema es todavía más complicado, sino en general.

Pero además esos vigilantes de seguridad posiblemente estén trabajando en unas condiciones deplorables. Conozco personalmente casos de personas que han doblado turno: 8 horas (o más) en un servicio y otras 8 en otro.  Imaginaos el estado mental y físico de esa persona. Como para afrontar una crisis. También es común que estas personas hagan turnos de más de 8 horas, hasta 12 o 13. En esas horas, conozco casos de personas que ni siquiera podían ir al cuarto de aseo, porque si lo hacían, y pasaba algo, "se la cargaban".  Tampoco puedes tener cerca, en la mayor parte de las ocasiones, algo tan simple como una botella de agua, para hidratarte y poder mantenerte más fresco. En resumen: están en condiciones pésimas, lo cual no facilita que puedan reaccionar correctamente ante un problema determinado.  Este tipo de eventos, al ser puntuales, se cubren con gente que ya trabaja en la empresa, haciéndoles doblar turno o trabajar en su día de descanso, o bien, contratando personal de una manera precaria, justo para ese evento. Cuanto más se quiere ahorrar, más se tira de lo primero. Así que sacad vuestras conclusiones. 

Por último, llamar al hecho de poner vigilantes de seguridad, auxiliares y/o controladores de accesos aquí y allá "dispositivo de seguridad" es ser muy generoso.  No es común tener un plan de actuación determinado, un procedimiento, una estrategia. Simplemente ponen a una persona en un punto y le dan una orden concreta: "Cachea al personal", "Mira que nadie entre por esta puerta", etc, y esto en el mejor de los casos. En el peor, se les indica dónde tienen que estar y se les pide que permanezcan ahí, sin más. O incluso puede presionárseles para que no cacheen al personal o examinen mochilas, para no obstaculizar o ralentizar la entrada a un evento. Pero, aunque se den algunas órdenes a cada empleado, no suele haber una coordinación entre los diferentes efectivos, ni un plan para, por ejemplo, impedir que una gran masa de gente entre en un pasillo a la vez. Esto se agrava si tenemos en cuenta que suele haber varios equipos de seguridad, de distintas empresas, que no suelen estar coordinados. En el caso del Madrid Arena también ocurrió esto. La empresa Seguriber, de vigilantes de seguridad y la empresa Kontrol34, que creo que es de porteros (controladores de accesos), se repartían la seguridad del evento, aunque todavía no tengo muy claro cómo. Dudo que hubiese un plan conjunto. De hecho, que unos y otros se lancen la patata caliente parece dejar muy claro que no lo había. Pues esto ocurre casi siempre que hay dos o más empresas de seguridad implicadas. 

No sé si me dejo algo, creo que por el momento vale. Solo espero que la próxima vez que acudáis a este tipo de eventos tengáis claro que va a haber irregularidades en el dispositivo de seguridad. Quizá no ahora, ni en unos meses, porque me consta que las empresas están bastante acojonadas con lo que ha pasado en Madrid.Y de paso, que penséis que probablemente el tipo que está en la entrada, con esa placa fea, intentando hacer su trabajo lo mejor que puede o le dejan, esté jodido, muy jodido, y asustado, sabiendo que si pasa algo, le va a tocar comerse un marrón bien grande cuando, en gran parte, puede considerársele víctima, y encima, encabronado, porque en las peliculas, los vigilantes siempre son los primeros en palmarla (un poquito de humor nunca viene mal, ¿no?) :P



PD: Tampoco quiero demonizar a ningún colectivo empresarial ni nada por el estilo. Hablo de una situación de la que tengo conocimiento personal, y que por lo que yo he podido comprobar, es bastante generalizada. O eso, o es que yo, como parece ser costumbre, acabo conociendo los peores casos.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Día Mundial de la Filosofía



La UNESCO estableció oficialmente el Día Mundial de la Filosofía en el año 2005, que se celebraría el tercer jueves de noviembre, que justamente, es hoy. El propósito de este día es recordar y poner de relieve la importancia de la Filosofía, no solo de conocerla, sino de practicarla. La defensa de la Filosofía, creo, tiene que hacerse desde una perspectiva amplia: no entendiendo la Filosofía de una manera casi escolástica, como lectura, interpretación y anotación de los clásicos, sino que, además de tener en cuenta esa dimensión de la Filosofía, creo que hay que ir más allá.

A lo mejor ese es uno de los motivos por los que la Filosofía está desde hace años de capa caída. Ya no hablo de cómo se la maltrata en las reformas educativas,  porque eso es cuestión aparte, sino de la concepción general que se tiene de la Filosofía y de aquellos que, de una manera u otra, estamos relacionados con ella. Se entiende que la Filosofía acaba siendo una colección de cosas que señores muertos y sin nada mejor que hacer dijeron hace mucho tiempo y que, hoy en día, ni nos van ni nos vienen, mas que para aprobar el examen de rigor, si es que lo tenemos. Y las personas relacionadas con esta disciplina acabamos siendo concebidos como algo entre la locura y la sobrehumanidad, porque para soportar esos tostones hay que ser lo uno o lo otro. Por no decir que se tiene la idea de que todos vamos mirando al cielo sin importarnos lo que pueda haber bajo nuestros pies, como dicen que le ocurrió a Tales. 

Filósofos superheroizados: Hegel, Nietzsche, Schopenhauer y Marx.
Pero ni la Filosofía son palabras muertas ni los que la estudiamos, disfrutamos, trabajamos, enseñamos, somos locos. La Filosofía es un quehacer, una tarea, algo que está mucho más presente en nuestras vidas de lo que pensamos. No solo porque es parte de nuestro pasado, sino porque sabiéndolo o sin saberlo, la utilizamos para interpretar nuestro presente y para proyectar nuestro futuro.  

Puede ser que la Filosofía, con mayúscula, como disciplina, quede restringida a unos pocos espíritus selectos. No todos somos Aristóteles, ni Kant, ni Hegel, (por suerte). Pero hay una filosofía cotidiana, que probablemente no será impresa ni estudiada, pero que entra en juego cuando reflexionamos sobre nosotros mismos y sobre nuestras circustancias. Creo que hoy no es un día dedicado solo a recuperar y reivindicar los clásicos, sino también esa actitud filosófica con la que hoy mismo se está analizando y criticando nuestro presente, con la que se están poniendo sobre la mesa cuestiones acerca de la justicia, el progreso, el desarrollo, la humanidad,... Y para eso no hace falta un título, simplemente ser humano, porque mientras haya hombres, se filosofará, y si eso se pierde, nos habremos perdido nosotros mismos. 

En fin, que con este texto tan poco sistemático, tan poco filosófico, tan poco "digno", quiero reclamar, una vez más, no solo que se deje de maltratar la Filosofía, sino que se la defienda, que se promueva. Para ello, quizá, los que tenemos un título de Filosofía deberíamos dirigir la mirada hacia nosotros mismos y dejar de ser tan jodidamente elitistas, estirados, repelentes e insoportables. No todos lo son, ni siempre, pero un poco de apertura de mente no haría daño. No estaría mal aceptar que la Filosofía solo se salvará si defendemos y enseñamos una filosofía viva, que interactúa con nuestro mundo y que llega a todos, desde el niño que pregunta compulsivamente al anciano que reflexiona sentado en un banco. De lo contrario, acabaremos siendo anticuarios, guardianes de un saber que no habrá de quién guardar, porque a nadie interesará.

Y, por supuesto, pido también que se tenga presente a la Filosofía en la educación reglada. Que se la respete como lo que es: uno de los saberes fundamentales de la cultura occidental que, como tal, nos ayuda a entender lo que hemos sido, lo que somos, y las posibilidades de ser que se abren ante nosotros, y a apreciar nuevas dimensiones de nuestra vida. Porque decía Kant que no se aprende filosofía, se aprende a filosofar, pero a lo mejor lo primero no está de más para llegar a lo segundo. Necesitamos fomentar el filosofar desde la escuela, sobre todo para saber que, pese a lo que nos dicen una y otra vez, primero en el colegio, y ahora en la televisión, no solo hay una respuesta posible que el elegido de turno conoce (el profesor, el político, el economista, ...): siempre hay otras posibilidades, lo único necesario es pensar por nosotros mismos, filosofar. Y si molesta, es porque lo estamos haciendo bien.



Cuando alguien pregunta para qué sirve la filosofía, la respuesta debe ser agresiva, ya que la pregunta se tiene por irónica y mordaz. La filosofía no sirve ni al Estado ni a la Iglesia, que tienen otras preocupaciones. No sirve a ningún poder establecido. La filosofía sirve para entristecer. Una filosofía que no entristece o no contraría a nadie no es una filosofía. Sirve para detestar la estupidez, hace de ésta una cosa vergonzosa. 
Gilles Deleuze


martes, 13 de noviembre de 2012

Terror en el vagón de metro.

En la vida pasan cosas inexplicables, como que dejes toda la mañana cargando tu reproductor de mp3, con vistas a que por la tarde tienes un buen viaje en metro, y que, cuando vayas a encenderlo antes de salir a la calle, esté descargado. Más descargado que cuando lo pusiste a cargar. En fin cosas que pasan.

Pero es que además, pasan cuando más falta te hace el utensilio en cuestión. Yo pensaba que lo iba a necesitar por las esperas causadas por los paros parciales del metro, pero no: ha sido una vez dentro del vagón, con el culo estacionado en un asiento, cuando ha ocurrido la tragedia. 

En el trayecto de vuelta de la clase particular, mi metro pasa por una especie de "intercambiador" en el que hacen transbordo los estudiantes que vienen de uno de los campus de la Universidad Católica de Valencia. Normalmente en esa parada el metro se llena bastante, así que si encima es día de paro, imaginaos. Así que he acabado con un grupo de jovenzuelos a mi izquierda, hablando de videojuegos, y con un par de jovenzuelas a mi derecha.  Hace tiempo que me doy cuenta de lo que se diferencian las conversaciones que tiene la gente por la calle con los problemas que llevo yo en mi cabeza.Comprensible: ni se dice todo lo que se piensa, ni se piensa todo lo que se dice. Pero es que lo de hoy ha sido de traca. 

Esta pareja de jovenzuelas se han puesto a hablar de líos de faldas. Una de ellas ha dicho que un chico le había empezado a caer mal porque una noche quiso volverse a casa estando de fiesta y desde ese momento su relación no ha vuelto a ser la misma. Poco después han empezado a hablar de un chico de clase. La conversación ha sido tal que así:

Pija 1: Jo tía, pues a mí es que, la verdad, me da super miedo. Es muy raro, ¿no?
Pija 2: Sí, tía. Y feo. ¿Tú has visto lo feo que es?  Tiene que estar super solo, ¿sabes?
P1: Pues tiene novia, que lo dijo el otro día
P2: Pues así será ella... Tiene que ser igual de fea que él, seguro.
P1: Jaja, sí, seguro. Bueno, no te creas, ¿eh? Que a veces ves tías súper guapas con tíos súper feos, que dices, ¿hola? Si esta chica podría estar con un modelo o con quien quisiera, ¿qué hace con este cardo? 
P2: Ya tía. Pasa mogollón. Al revés no tanto, ¿sabes? Todos los tíos buenos van con tías buenas. Nunca van con feas.
P1: Normal. Yo es que eso de que te guste la personalidad no lo entiendo, porque si eres feo, pues eres feo, y ya está. No se te puede ver guapo. 

¡Que alguien me salve!
Pensamientos profundos, ¿verdad? Han seguido hablando, y fijaos la gravedad del asunto, que no hace ni una hora y ya he olvidado casi toda la conversación. Menos el final. 

P1: Pues me ha dicho que se iba a operar las bubis, ¿sabes?
P2: Pues tía, menuda tontería. Los médicos no recomiendan eso. 
P1: ¿Ah no?
P2: Claro. Por lo de tener hijos y tal. Porque si te operas antes del embarazo, es esfuerzo perdido, porque luego se te estropean las tetas. Yo lo tengo claro: me esperaré a tener un hijo, y luego me las retoco, y las tengo mejor puestas y más bonitas.
P1: Ya claro, tienes toda la razón.

Y se han bajado un par de paradas antes de que yo llegase a casa. Me he mordido mucho la lengua para no decirles una impertinencia, porque la verdad, ni me iba ni me venía. Ni siquiera debería haberlo oído. ¡Ojalá los oídos también tuviesen párpados! 

Esto me ha recordado que, hace ya bastantes años, mientras iba ensimismada con mi mp3 por la calle, un chico monísimo con una pinta de bohemio que tiraba para atrás, me dio una tarjeta manuscrita en la que ponía algo así como: "No te aisles del mundo, escucha su poesía". Si me lo llego a encontrar hoy, le hago tragarse las tarjetas. 

Además hoy llevaba un bolso grandecito...jujuju
En fin... por lo menos me lo estoy tomando con buen humor. Pasar el viaje pensando maneras de asesinar al par de dos jovenzuelas de mi derecha me ha quitado bastante tensión. No hay mal que por bien no venga :D

lunes, 12 de noviembre de 2012

5

(Cuidadito con las rimas, ¿eh? jaja)

Hoy ese número tiene un significado grande, enorme. Jack y yo hacemos 5 años juntos. Cinco años desde aquella hilarante pero tierna primera cita, digna de una comedia romántica. Cinco años en los que hemos vivido muchísimas cosas juntos, cosas de todo tipo. Y aquí seguimos, a las duras y a las maduras. 

Hay un refrán que dice "contigo, pan y cebolla". Yo nunca me creí eso. Soy muy espiritual para unas cosas, pero muy materialista para otras, y desde que dejé de creer en príncipes azules he creído que en una relación el buen sexo y el dinero son tan importantes como el amor. Pero de todo se aprende, y ¡oye! he descubierto que el dinero no es tan importante, o a lo mejor es que hay que compensar unas cosas con otras: cuanto menos dinero, más sexo y más amor. :P

Y aquí seguimos, echándole ganas e imaginación a la vida. Sujetándonos el uno al otro y ayudándonos a caminar. Construyendo, muy lentamente, un proyecto de vida juntos. Todo esto suena muy ñoño, pero hoy es un buen día para ponerse ñoña. 

Vendrán tiempos mejores, estoy segura. Solo espero que cuando eso llegue todo siga como ahora entre nosotros, que los problemas económicos y lo que esté por venir no nos hagan perdernos. Que sigamos teniendo la misma ilusión y las mismas ganas por salir adelante juntos. Y que sigamos queriéndonos tanto, tanto, como nos queremos hoy mismo. 

Te quiero, Jack. 


domingo, 11 de noviembre de 2012

Algo flota en el ambiente.

Y digamos que no es amor. Ni polen. Son las dos cosas que suelen flotar en el ambiente y que notamos. Aunque a veces no. Hay a quien le resulta más fácil detectar el polen en el aire que el amor. Nadie es perfecto.

Pero lo que noto que flota en el ambiente es otra cosa. Hoy quedé con mis amigas, como venimos haciendo casi todos los sábados últimamente. Es algo estupendo, porque realmente pensaba que me iba a ir de la universidad sin amigas. Ni amigos.  En cosas así da gusto equivocarse. Tengo que decir que nuestra amistad es un poco extraña. No solemos contarnos demasiadas penas. Cuando quedamos, nos reímos, hablamos de nuestros problemas sarcásticamente y le quitamos peso al asunto. Maldecimos e insultamos, pero sobre todo, nos reimos mucho y de muchas cosas. De casi todo, la verdad. Creo que es cosa de mi amiga R. Siempre se ha tomado la vida de una manera muy especial, y eso se contagia. También ayuda que, a veces, nuestros problemas son tan surrealistas que, contados en voz alta, es imposible no reirse.  Sea por lo que sea, quedar con ellas es una cura. Al volver a casa tienes fuerzas nuevas para seguir adelante, una sonrisa en la cara y notas la espalda menos cargada, como si, literalmente, te hubieses quitado peso. De verdad, son reuniones mágicas. 

Pero hoy ha sido diferente. He notado cansancio, incertidumbre y un toque de tristeza en nuestras risas. Sobre todo en R: ella que siempre tenía a punto la palabra perfecta para hacer que lo más serio pareciese un chiste, ella que se reía de todo, hasta de cosas que cualquier otra persona no contaría más que a un terapeuta, ella, tan fuerte, parece rendida.

¿Será que tenemos más problemas y tristezas que chistes? Espero que no... porque nos van a hacer falta.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Libro: ¿Dormimos juntos?, de Andrea Hoyos + reflexión sobre el boom de la literatura erótica.

Esta no va a ser una reseña - ficha al uso, porque el libro tampoco es un libro al uso. Es más, podría decirse que es un relato. Podéis encontrarlo en Amazon en formato kindle a un precio que yo pensaba que era asequible. Teniendo encuenta que son 60 páginas con una maquetación "holgada", por decir algo, pues me parece caro. Vamos, que el relatito ocupará, realmente, unas 30 páginas. No es que el precio de un libro se tenga que poner al peso, pero la verdad es que es un poco cabreante que te vendan esto como  un libro auténtico, más sincero que 50 sombras de Grey, y te encuentres un relato en el que prácticamente no hay trama. ¡Qué trama va a haber en 30 páginas! Hay sospechas, y yo creo que son fundadas, de que este libro es una especie de presentación de los personajes, o una prueba de mercado, para lanzar la continuación más adelante. Y la verdad, me tocan la moral estos experimentos.

Como relato, pues no está mal. Tienes la sensación de que no pasa realmente nada, más allá del tira y afloja entre los personajes. La autora juega con la autobiografía y la ficción, sin saber muy bien en qué punto se encuentra el relato. Y la redacción pues es bastante buena. Las escenas eróticas son bastante directas, he leído por ahí que "toscas". Pues sí, algo. No son tan eufemísticas como en otros libros, pero a mí no me molesta. Al fin y al cabo es un libro actual, la protagonista es una mujer de hoy, y ninguna de nosotras llama normalmente miembro viril al miembro viril :P Pero me quedo un poco "despagada", la verdad. Esperaba algo más. Eso, por no decir que no me identifico como mujer con Andrea, la protagonista. No me identificaba con Anastasia, no era creíble que una virgen ignorante se metiese, de buenas a primeras, en un rollo tan serio como el de Grey.  No colaba. Eso para empezar, aunque podría seguir. Pero del mismo modo,  tampoco me parece creíble Andrea. No sé. 

Había pensado empezar Ardiente Verano, de Noelia Amarillo, después de este libro. Pero se me han quitado las ganas, la verdad. Este BOOM de la literatura erótica que ha surgido a partir del libro 50 sombras de Grey se me está atragantando sobremanera. Es que no consigo llegar a entender cómo ese libro ha podido comenzar un boom, se escapa a mi entendimiento.  Sea como fuere, parece que hoy en día todo libro que se publica tiene que ser erótico. Es más, diría que la gente se ha lanzado a escribir libros erótico-románticos como loca, para publicar algo y darse a conocer. ¿Cuál es el problema de esto? Pues que están saliendo muchísimos libros de esta temática, pero la mayoría son una patata. No he leído ninguno, aunque sí las reseñas. Pero es que no me llaman la atención. Es todo tan  "Grey", desde las portadas hasta el planteamiento, que no me dan ganas de cogerlos. Pero las reseñas suelen coincidir en que son historias que no hay quien se crea, ni echándole fantasía, planteadas de una manera bastante tosca, y en fin, de poca calidad. No es que crea que la literatura erótica tenga que ser una obra de arte. Me parece bien que haya libros de esta temática en plan "consumo". Para qué engañarnos, la mayoría lo son. Pero por favor, un poco de calidad. Una historia creíble o apasionante detrás. ¡Algo! Las personas que leemos literatura erótica no lo hacemos por el porno. Para eso, la gente ve porno, saltándose además las escenas "innecesarias". Si cogemos un libro y estamos dispuestos a ir página por página, no es por las escenas tórridas, sino por toda la historia que da sentido a esas escenas.  Y si esa historia no vale nada, el libro no vale nada.

Tengo entendido que Ardiente Verano es uno de esos libros romantico-eróticos que sí merece la pena leer, que tiene una historia detrás. Pero ahora mismo, la verdad, no estoy de humor. Creo que empezaré con El abuelo que saltó por la ventana y se largó, que lo tengo pendiente desde hace algún tiempo.


(Sí, hoy dos posts. Ayer programé la entrada para hoy sobre La Historia Interminable, y anoche acabé el libro y he escrito esta reseña en cuanto he tenido un rato. Me amontono, lo sé XD)

Libro: La historia interminable, de Michael Ende


Cuando no sé qué leer, me funciona volver a los clásicos o a los libros infantiles. Hacía tiempo que tenía pendiente La Historia Interminable, y por fin he saldado la cuenta.

¿De qué va el libro? 

El libro nos cuenta la historia de Bastián Baltasar Bux, un niño pequeño, cobarde, regordete y con una imaginación desbordante, pero martirizado por sus compañeros de colegio. Un día, huyendo de estos, entró en una librería y robó un libro con dos serpientes que se mordían mutuamente la cola en la portada. No sabía hasta qué punto ese libro le haría vivir grandes aventuras. 

Hablando del libro...

Si no habéis leído el libro, probablemente tengáis en la mente la mítica película basada en el libro y con el mismo título (aunque después de leer que hay gente que no conoce la peli "Entrevista con el vampiro", no sé si es tan probable). Pues bien, para empezar os diré que la película corresponde, aproximadamente, a la mitad del libro. Yo la había visto, y cuando llegué a lo que es el desenlace de la peli me preguntaba por qué me quedaban todavía 150 páginas por delante.  Y es que la historia sigue. No diré como para no spoilear al personal, que ya sabéis que no me gusta demasiado. 

Lo cierto es que el libro se me ha hecho un poco, haciendo honor a su título, interminable. Son unas 360 páginas en la versión que yo he leído, pero entre que muchos días no he tenido tiempo para leer y que tampoco me motivaba mucho la historia, pues me ha costado un poco. No me malinterpretéis, no es que la historia sea mala, sino que es infantil. Mucho. Y no es que no me gusten los libros infantiles, pero hay algunos que resisten mejor la lectura de un adulto (¿puedo considerarme adulta? xD) que otros. Por ejemplo, Momo, del mismo autor, soporta mejor la lectura de alguien adulto, en mi opinión.  O tal vez sea que cada vez me cuesta más llegar a Fantasía...¡No quiero hacerme mayor! En cualquier caso, es un libro precioso para leer con niños. E incluso puede ser un buen ejercicio de entretenimiento continuar con ellos las historias que el libro va dejando abiertas. Porque toda historia es interminable.

Os dejo un trocito...

"- Ya no saben narrar. Han perdido el lenguaje. Por eso he inventado ese juego para ellos. como ves, los entretiene. Y es muy fácil. Si lo piensas, tendrá que admitir que todas las historias del mundo, en el fondo, se componen sólo de veintiséis letras. Las letras son siempre las mismas y sólo cambia su combinación. Con las letras se hacen palabras, con las palabras frases, con las frases capítulos y con los capítulos historias."

Ahora voy a empezar ¿Dormimos juntos? de Andrea Hoyos.  También tengo pendiente Ardiente verano, de Noelia Amarillo, pero el primero es bastante más breve, así que empezaré por él. Estoy un poco hasta las narices, y me da bastante rabia, el fenómeno "Grey", que consiste en que de repente, empiezan a surgir novelas con temática erótica como setas, la mayor parte de ellas de una calidad penosa, escritas, editadas o publicadas a la correprisa para aprovechar el boom. Justo como si  E. L. James con su Grey hubiese descubierto un continente nuevo. Por suerte, he leído un par de reseñas que ponen bastante bien el libro de Noelia Amarillo. A ver si se me pasa un poco el resquemor y la manía que le estoy cogiendo a la novela erótica actual.

jueves, 8 de noviembre de 2012

¿Cuál es el objetivo del sistema educativo?

Ayer leí un tuit, la verdad es que no cogí el enlace - perdón -, que decía algo así como que algo falla en el sistema educativo, si nuestros niños entran queriendo ser astronautas y salen queriendo ser funcionarios.  Voy a obviar el tema del funcionariado. Bueno no, no lo voy a obviar. ¿Qué pasa? ¿Que no se puede querer ser funcionario? ¿Querer tener un puesto de trabajo estable es algo a criminalizar? ¿O es que estamos presuponiendo que los funcionarios cobran del estado sin hacer nada?  Si nadie quisiera ser funcionario y pasar unas duras pruebas selectivas, en las que hay muchísima competencia, habría muchos servicios que a saber por quién proporcionaría. Probablemente, empresas privadas, con trabajadores mal pagados y explotados y con una calidad peor, porque entra en juego el beneficio, como decía en otro post.Y otra cuestión es que el sistema educativo incite a los chicos a ser funcionarios. El funcionario más cercano que tienen es el profesor, y de verdad, no creo que el ideal de vida de los niños sea ese. Y menos ahora, que les quitan pagas, recortan sueldo, y demás.

Pero dejemos ese tema de lado y centrémonos en otra cosa. Creo que no por mucho repetir algo se convierte en verdadero. Y últimamente parece que está de moda repetir que el colegio mata la creatividad de los niños y corta sus aspiraciones.  Supongo que depende de por dónde se mire. De hecho, hay quien dice que el sistema educativo ha insuflado demasiadas aspiraciones a los jóvenes españoles. Pero, ¿en serio estamos echando la culpa al sistema educativo de que los niños no quieran ser astronautas de mayores? Ahora va a ser el sistema educativo el que va a tener la culpa de que yo abandonara mi profesión ideal cuando tenía 3 años: actriz y cantante. 

Además, ¿qué tipo de elitismo churro es éste? Primero, ¿todos tenemos que querer ser artistas, científicos o similar? ¿Estamos considerando un fracaso a la persona que quiere ser albañil? ¿Carpintero? ¿Maestra? ¿Dependienta? Porque aunque haya quien no se lo crea, hay gente que tiene puestos de trabajo normales y corrientes que no son frustrados de la vida, que están contentos con su puesto de trabajo. Y que no son robots. Son gente inteligente, creativa y con mucha vida intelectual. Pensar lo contrario es ser muy simple y simplificar al resto.

Segundo, aunque queramos ser algo, no todos podemos. Yo no puedo ser cantante porque España sería declarada zona catastrófica por inundaciones constantes. Ni puedo ser astronauta porque no tengo las capacidades físicas necesarias. O renuncio a ser lo-que-sea porque no me compensa el esfuerzo. ¿No son decisiones legítimas?

Todo esto, por no hablar de que si todos nos dedicásemos profesionalmente a ser astronautas, pintar cuadros y escribir libros, no sé quién entregaría las cartas, recogería las verduras,  envasaría los alimentos, ... 

Está de moda echar las culpas de todo al sistema educativo. De que los jóvenes no emprenden (¿no será que es algo muy arriesgado y que no tienen dinero?), de que mata la creatividad, de que nos hace acríticos, ignorantes, mata nuestra curiosidad,... Pero yo me pregunto, ¿creemos que la escuela y sus profesores son hadas madrinas, capaces de convertir calabazas en carrozas con un golpe de muñeca y que por tanto pueden convertir a los niños en lo que ellos quieran? ¿Creemos que tiene la escuela toda la responsabilidad en la educación de los niños y jóvenes?  

A todos los que se quejan tanto, les diría que, aparte de observar el sistema educativo, se preguntasen cuántos padres van a museos con sus hijos los fines de semana, o a bibliotecas. Cuántos salen al campo a hacer excursiones. Cuántos pasan un rato enseñándoles cómo funciona una bicicleta y cómo repararla, o cómo construir bebederos para pájaros o estanterías para las especias. Cuántos comentan temas científicos con sus hijos. Cuántos padres gastan dinero en llevar a sus hijos a talleres de teatro o escritura, en lugar de a fútbol o clases de inglés.Y que se pregunten también cuál es el status que tiene un investigador en la sociedad española, por ejemplo. O el de un músico. Pude presenciar como unos alumnos, estudiantes de conservatorio de música y danza presenciaban como sus estudios y titulaciones iban a ser degradados. Como se desprestigiaba aquello que era su vocación, a lo que querían dedicarse.



No es que crea que la culpa es de los padres, del Estado, ni tengo a quién señalar en concreto. Pero a lo mejor todo influye, y el sistema educativo, aunque tiene mucho que mejorar, no es el único responsable de que los niños, en cuanto empiezan a despertar al mundo, prefieran ser tronistas de MHYV. 

miércoles, 7 de noviembre de 2012

#AmarEsConstitucional

Ese es el hastag que se promovía ayer en Twitter durante la deliberación acerca de la constitucionalidad del matrimonio homosexual y después de que se hiciese público el resultado de la misma: el matrimonio homosexual fue respaldado, con 8 votos a favor y 3 en contra, por el Tribunal Constitucional



No es que yo tenga mucho que decir respecto de este asunto, ya debe de estar todo dicho, pero como dije ayer mismo, no son muchas las oportunidades que los españoles tenemos de felicitarnos a nosotros mismos por cosas que ocurran en nuestro país, sobre todo si excluímos el deporte. En cuestiones sociales no destacamos, sobre todo en los últimos meses, por ir a la vanguardia del progreso: Gallardón,  y su batalla con la ley del aborto, asociando femineidad a maternidad, Wert, diciendo que si hay que cambiar la ley para mantener los conciertos con colegios que segregan por sexo, se hará, el declive de nuestro sistema educativo y sanitario,... Vamos, que no estamos para aplaudirnos y darnos palmaditas en la espalda, por mucho que algunos quieran convencernos de que ven señales esperanzadoras de nuestra salida de la crisis.

Pero ayer fue diferente. Ayer sí pudimos aplaudirnos durante un rato. Ayer, en lugar de recortar derechos o prestaciones, se consiguió afianzarlos.  Las personas en nuestro país van a poder casarse, sin impedimentos. Me pongo en plan Miss para decir que hombre con hombre, mujer con mujer, mujer y hombre, y también a la inversa, amarse y querer compartir la vida es normal, pero ahora además, casarse es constitucional, con todo lo que eso conlleva: adopción, pensión de viudedad, permisos para cuidar de la persona que queremos, para acceder a visitarla al hospital en situaciones graves... La verdad es que no sé cómo nos las apañamos los españoles para liarla siempre en cosas que parecen de sentido común. Ayer vi una foto de un niño sosteniendo un cartel que decía "No divorciéis a mis mamás". ¿Os imagináis lo que podría haber pasado si finalmente se hubiese aceptado el recurso de inconstitucionalidad?

Pero me hace mucha más gracia lo taimados que son nuestros representontos. Porque empezaron muy fuertes contra lo del matrimonio homosexual, promoviendo charlas donde se planteaba la homosexualidad como una psicopatología, condición que la homosexualidad dejó de tener para la OMS en 1990. Después siguieron por el tema de la familia, que me hace gracia. En un país donde los niños los crían los abuelos, o madres solteras, o a saber, negar la opción de los gays a adoptar en favor de una familia tradicional. Luego dijeron que era el término "matrimonio", porque la RAE lo definía como unión de hombre y mujer. Y luego porque en la tradición católica hace referencia a la unión de hombre y mujer por la Iglesia. ¿Hubo problemas con llamar matrimonio a la boda civil? Creo que no. Con la boda civil sí, pero no con el nombre. Vamos, que le han dado todas las vueltas posibles para oponerse sin seguir pareciendo unos ultras. Aunque han pasado de ultras a ridículos. Si te quieres oponer, oponte, ¡pero sé valiente! Los que luchan por sus derechos se exponen para conseguirlos, ¡haz lo mismo! No quieras manipular y engañar al personal.

Pero no les ha valido de nada, porque casarse es constitucional, sin distinción de sexos. Y lejos de pedir disculpas, ya ha habido quien ha sacado el pie del tiesto, quien ha mostrado su cara después de tanto tonteo: no quieren que los gays se casen para que no puedan adoptar. Y punto.  Como decía, es preferible que los niños se críen sin nadie que les quiera a que sean dos madres o dos padres los que los cuiden.  

Neil Patrick Harris & family. Parecen una familia feliz, ¿a que sí? Bueno, el niño parece asustado, pero ya sabéis que va de león de El Mago de Oz, que era cobarde. Va a ser actor, como su papi Neil XD
 
En fin, que me repito, me regocijo y gozo con esta noticia. Aunque sea solamente por el simple gusto de sentir que el país no siempre retrocede ante los empujones contrarreformistas. A veces, aguanta.

Ahora que el matrimonio gay ha sido respaldado por el constitucional, ¿lo incluirá Wert en su nueva asignatura? (Pausa para partirse de risa o llorar desconsoladamente). Por cierto, a cuenta de esto, he añadido un widget con la petición de Change.org contra el anteproyecto de la LOMCE. Si no habéis firmado y no os mola un pelo lo que se nos viene encima, ya sabéis.
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