jueves, 23 de julio de 2015

Libro: Will Grayson, Will Grayson, de John Green y David Levithan


Otra recomendación de Ro y, por tanto, otra lectura imprescindible. Y otro libro que llega a su fin. Vamos allá.

¿De qué va el libro?

Will Grayson tiene dos normas fundamentales: callarse y no dar importancia. No siempre es fácil y no siempre consigue cumplirlas. La cosa se complica especialmente cuando su amigo Tiny (que a pesar del apodo es enorme) se empeña en enredarlo con Jane. Will Grayson vive solo con su madre y tiene depresión. No tiene amigos ni demasiadas ganas de hacerlos. Bueno, está Maura, que quizá no sea lo que se dice una amiga, y también Isaac, que tampoco es, precisamente, solo un amigo. Sí, hay dos "Will Grayson", y su encuentro les cambiará la vida.

Hablando del libro...

Bueno, a ver qué os cuento del libro. Es otro libro sobre adolescentes y sus idas y venidas. No quiero desvelar demasiado del argumento. Supongo que es mejor dejarlo así, en sombra, para que los lectores lo descubran poco a poco. 

Peeeeero sí os voy a dejar mi opinión. Por una vez y sin que sirva de precedente (viniendo de Ro), este libro no ha satisfecho mis expectativas. Tenía que pasar alguna vez, no se me alborote el gallinero :P Y lo cierto es que no sé muy bien por qué ha sido. Me explico: la novela tiene todos los ingredientes para que me guste. Adolescentes (pelín outsiders), con sus inquietudes, sus indecisiones y sus problemas, que son creíbles. Algo de romance. Algo de humor. Un estilo ágil, directo, con el que es fácil conectar. Pero no sé. Lo he acabado y, aunque más o menos he ido disfrutando la lectura, el final me ha dejado fría. Quizá, supongo, que es por cómo se articula el argumento a lo largo de la novela, y por el final mismo. Porque hay momentos en los que sí he llegado a implicarme con la historia de los Will Grayson. O tal vez es porque no es demasiado de nada: no te ríes hasta troncharte, no te emocionas especialmente con los romances, no tiene un desarrollo especialmente trepidante (para nada, más bien XD),... No sé. Algo de eso tiene que ser.

Dicho esto, no es un mal libro de literatura juvenil, para nada. Solo es que si me preguntasen, recomendaría otros antes. Destaco de este el componente LGBT, pues creo que, aunque se muestra la inquietud con la que el personaje gay afronta su sexualidad, se presenta sin excesivo dramatismo, como una fase normal, similar al miedo que uno tiene cuando se va a declarar al chico o chica que le gusta. Me ha gustado mucho esa parte. 

En fin, ¿recomendable? No sé, quizá. Desde luego, no descartable. Merece pasar a la lista de posibles :) Y recordad: a Ro le gustó mucho. Es de fiar.

Os dejo un trocito...

no me explico por qué puede querer alguien ser profesor. es decir, tienes que pasarte el día con un grupo de niños que no pueden ni verte o que te hacen la pelota para sacar buenas notas. eso debe de afectarte después de un tiempo, acabar rodeado de gente a la que nunca caerás bien de verdad. lo sentiría por ellos si no fueran tan sádicos y tan perdedores. 

En resumen, este libro...

3.5/5
A continuación leeré Los superhéroes y la filosofía. Que sí, que tiene narices que aún me queden ganas de leer algo relacionado con la filosofía, y más en "vacaciones". Así soy yo. Masoquista. 

En el fondo es que quiero aprovechar, por si me da ganas de saber algo más de algún superhéroe citado, que estoy con Jack, para que me preste cómics xDDD. Y también para debatir con él. Muahaha. 

En fin, pasadlo bien, y, como me sugirió Lía: "No lloréis por mí, Bettieliebers..." :P Me sentará bien la humedad, el calor sofocante y todo eso. O no, pero al menos cambiaré de aires :P 

Gracias por todo. 

martes, 21 de julio de 2015

Pues va a ser que no ( #OpoBettie 4)

Hola, mozos y mozas. Antes de empezar a contaros mi vida y la (pen)última entrega de mi aventura opositeril, os recomiendo que leáis este post de Ro sobre su experiencia como opositora. Lo he leído esta mañana y me ha costado un buen rato poder parar de llorar. Y eso que yo todavía voy por la primera. Pero este trance nunca es fácil. Todo lo contrario. 

Bueno, allá vamos. Este fin de semana me fui de nuevo a Ciudad Real para enfrentarme, de nuevo, al tribunal. Para intentar demostrar mis capacidades y, sobre todo, mis ganas. No quiero dejar de agradecer, desde aquí, al Hotel Navarro, su acogida y su trato. Tenemos que volver para reclamar ese desayuno que quedó pendiente. Espero que esta vez sea por placer, me quedo con ganas de conocer más de Ciudad Real.

La tarde que llegué intenté no pensar mucho. Le di un repasillo rápido a la presentación, ni siquiera la ensayé. Intenté mantener la cabeza en el hecho de que iba a ir a ver Los Minions y en reírme de Jack, que decía que hombre, cuando se va a una ciudad nueva, no es muy de recibo visitar el cine. Chincha, rabiña, te comes una piña. 

En el cine había muchíiiisima gente en la cola, muchísimos niños en la sala. Hacía eones que no veía un cine tan concurrido.La película, en sí, no es demasiado buena. No es tan buena como las de Gru, desde luego. Pero te ríes. O quizá es que yo iba con muchas ganas de reírme. Tenías razón, Geralt: es humor absurdo para niños XD Pero es que son TAN adorables... ¡Quiero un Bob! xD

Salimos del cine a la hora en la que tendría que haberme acostado para dormir 8 horas, así que poco más hicimos. Cenamos, nos duchamos, nos acostamos, leí, intenté dormir, lo conseguí sorprendentemente pronto para mi propia sorpresa, me desperté varias veces a lo largo de la noche (aunque me volví a dormir enseguida) y a las seis y pico de la mañana me levanté. Empezaba el día de la última prueba.

Por cierto, profe, no llevaba un búho. ¡Llevaba tres! Camiseta, pulsera y monedero ;) jaja.

Hice lo típico que se hace: te aseas, desayunas, te vistes, te maquillas, te mueres de los nervios, te acuerdas de tu playlist opositeril, te la pones, bailas por la habitación del hotel,... Esas cosas. Llegué al instituto tranquila. Encontré a un chaval muy majo, cordobés, que defendía también ese día. Hablamos un poco y estaba en las mismas que yo: sus primeras oposiciones, todo le pillaba de nuevas, y bueno, contento con haber entrado en bolsa. Poco después llegó el presi del tribunal, nos identificó, me dijo que si era la primera, le dije que sí, y nada, me dijo si me parecía bien sacar ya las bolas y quedarme encerrada (¿no había ido para eso? xDDD). Me tocó un tribunal muy majo, creo que es de lo mejorcito de estas oposiciones (salvando, claro, todo vuestro cariño, que ha sido mucho). Y nada, saqué las bolitas, me encerré, preparé los materiales, me hice el esquema, repasé un poquillo. No sé, lo que supongo que hace la gente. Y estaba TRANQUILA. Muy tranquila. Mucho. Es decir, ni yo misma me creía lo tranquila que estaba. A la media hora estaba deseando ya empezar, aunque claro, tuve que esperar.

Cuando llegó el momento subí a la tarima (sí, el instituto tenía tarima), dejé mis cosas sobre la mesa del profesor con cuidado y calma, como si lo llevase haciendo toda la vida, le di a mi cronómetro (pip) y empecé. Hoy me he dado cuenta de que me olvidé señalar un detalle (aunque no creo que hubiese cambiado gran cosa), pero por lo demás es la mejor exposición de PD y UD que he hecho en este tiempo. (Las del máster eran mejor, claro, con mi PowerPoint chulísimo y esas cosas, aquí vamos a pelo prácticamente, que tiene guasa: mucha TIC mucha TIC y las oposiciones parecen de la Edad de Piedra).

Me sobraron unos diez minutos en total, porque además nadie quiso preguntarme nada (no sabía si eso era porque lo había hecho muy bien o muy mal. Ahora lo sé: ninguna de las dos). Salí contenta, porque algunos miembros del tribunal asentían e incluso se sonreían mientras hablaba. Creí que lo había hecho bien. Salí eufórica. Esa es la palabra. Me hice fotos en la puerta del IES, avisé a la gente, subí una foto a IG (me estoy volviendo "moderna" por encima de mis posibilidades) y esas cosas. Y después me fui de compras.

Me compré un vestido de verano y casi me compro un labial y un pintauñas. Si la señora dependienta gremlin no me hubiese perseguido y acosado lo habría hecho. Pero huí despavorida, no estaba yo para presiones. Y vi el carillón de la Plaza Mayor. Y después de un breve paseo por el centro, nos fuimos hacia la estación. Comimos y esperamos el tren. A esas alturas había desaparecido mi euforia y solo quería dormir durante un mes entero.

Esta tarde he sabido la nota. Me ha sorprendido, porque hasta hoy mismo había defensas. Pero sí, cuando he mirado en Internet estaba puesta. Casi un ocho en el oral. No está mal para ser primeriza. No está mal para haber ido por tu cuenta, para no haber pisado una academia, para haberlo hecho tú todo. No está mal para haberlo hecho en tu situación. No está mal para... Pero yo nunca he sido muy de esas cosas. Yo siempre he querido hacer las cosas bien. Muy bien, a secas. Sin relativismos. Y esta vez no ha podido ser.

Cuando una, con mi nota de oposición, saca la nota ponderada con la fase de concurso (no tengo experiencia, claro) se queda hecha polvo. Y eso que, supuestamente, en mi comunidad se da muy poco peso a la fase de concurso. En eso han quedado estos años de esfuerzos, de estudio y este mes infernal. En eso. Ni qué decir que la plaza ni la huelo, ni la atisbo a lo lejos. Y ya veremos qué pasa con la lista de interinos. Tampoco las tengo todas conmigo.  Lo suyo habría sido no hacerse demasiadas ilusiones. Pero entonces, ¿cómo habría seguido adelante?

Perdón si alguien de los que ha caído por el camino lee esto. Supongo que estaréis pensando que soy una imbécil. Y puede que tengáis razón.

Que sí, que debería estar dando saltos de alegría. Que he aprobado y con buena nota (sobre todo teniendo en cuenta las notas miserables que han puesto este año en casi todas las especialidades). Pero bueno, así soy yo. No estoy conforme con nada. Supongo que Lia me entenderá, ¿a que sí?

Hoy no estoy especialmente efusiva, pero no quiero que parezca que no os estoy agradecida. Si os cuento esto es porque sé que os habéis interesado. Porque he recibido mails que me han templado el corazón y el ánimo. Y mensajes. Y de todo. Y os estoy tremendamente agradecida, de veras. Me he sentido muy arropada por aquí (más que por gente con la que me cruzo todos los días). Gracias de nuevo. Y ahora me voy a ver cómo digiero las novedades. He ido a comprar chuches, para que pasen mejor.


Con un poco de azúcar esa píldora que os dan...

sábado, 18 de julio de 2015

Libro: El oro del rey, de Arturo Pérez-Reverte.


Hacía ya unos cuantos libros que leí la tercera entrega de Las aventuras del Capitán Alatriste, así que en medio de esta batalla (menos sangrienta, pero también cruel) me he decidido a tomar la cuarta entrega. ¡Vamos a ello!

¿De qué va el libro?

Alatriste e Íñigo acaban de plantar los pies en tierra firme, después de combatir en Flandes contra los infieles. Nada más llegar se encuentran con Guadalmedina y Quevedo que ya tienen preparada para ellos una nueva aventura, de esas que requieren hombres diestros en la espada, dispuestos a cualquier lance y con mucha flema.  Vamos, una aventura hecha a medida del capitán. 

Hablando del libro...

Volvemos, menos mal, a los misterios y las intrigas. Y a los lances entre espadachines, aunque lo que pasa en este libro está a medio camino entre un lance de callejón y una batalla. Pero volvemos a encontrarnos a personajes conocidos: Quevedo, Guadalmedina, Angélica de Alquézar, Gualterio Malatesta... Alatriste e Íñigo están, más o menos en su salsa. Íñigo igual de cenutrio que siempre: valiente, pero tonto del haba, qué le vamos a hacer. Cosas de la adolescencia. Y es que, por más que me lo expliquen, no voy a entender esa relación enfermiza, ea. No enfermiza de esas que te hacen llorar mucho, sino enfermiza de las que pueden llegar a costarte la pellica. Pero bueno. 

El argumento gira alrededor de un asalto a un barco en el que va cierto cargamento de oro que piensan escamotearle al rey y que va a ir a parar a otros bolsillos. Alatriste tiene la misión de, junto con unos cuantos hombres, asaltar el barco y hacerlo embarrancar cerca de donde esperan los soldados reales para recuperar la preciada carga. ¿Tendrá éxito? ¿Cuánto le irá en la misión?

No me ha gustado tanto como los dos primeros, también es cierto, pero desde luego me he entretenido con él mucho más que con El sol de Breda. En resumen, y acabando mal y pronto, un libro de aventuras entretenido, que se lee muy rápido. 

Os dejo un trocito...

Todos lo tenían por hombre de leyes y letras amén de toledana, era conocido como Saramago el Portugués, tenía el aire hidalgo y mesurado, y se decía de él que despachaba almas por necesidad, ahorrando como un hebreo para imprimir, a su costa, un interminable poema épico en el que trabajaba desde hacía veinte años, contando cómo la península Ibérica se separaba de Europa y quedaba flotando a la deriva como una balsa en el océano, tripulada por ciegos. O algo así. 
Una de las cosas que más me gusta de los libros de Alatriste es encontrar estos homenajes y referencias :)

En resumen, este libro...

4/5

A continuación no tengo muy claro qué leeré. Creo que algo que tenga que ver con adolescentes. Puede que Will Grayson, Will GraysonLos encuentros con Dumas los dejaré para cuando todo esto acabe (esperemos que para bien).


jueves, 16 de julio de 2015

Los niños siempre dicen la verdad.

Hoy han llamado al timbre mientras estudiaba. Cuando he abierto, mi nena se me ha echado a los brazos como si llevara eones sin verme. Supongo que a ella se lo ha parecido, porque no para de decirle a su madre que me envíe mensajes diciéndome cuantísimo me echa de menos. (Muero de amor)

Me ha estado contando qué tal su verano, diciéndome que está haciendo deberes (más de los que yo creo necesarios, pero bueno) y contándome cosillas de su vida (que es más dura de lo que se merece). Al final me ha preguntado.

-Oye, pero tú...¿cuándo tienes el otro examen?

Le he respondido, le he explicado que tengo que irme a Ciudad Real y todo eso y qué es lo que tengo que hacer más o menos. Cuando he acabado se ha quedado pensativa un momento y, al rato, ha emitido su veredicto.

-Pues yo creo que vas a ser profesora.

Lo ha dicho lentamente, con parsimonia y firmeza a la vez.

-¿Tú crees? -he preguntado yo. 

Ella ha asentido con tanto ímpetu que la diadema se le ha venido hacia delante. No me la he comido en ese mismo momento... pues no sé por qué. 

Cuantísimo quiero a esa enana... 


miércoles, 15 de julio de 2015

Días en tierra de nadie.

No sé qué es la vida, pero desde luego no es lo que pasa desde que sabes que pasas a la segunda fase de la oposición y el día de esa prueba. ¡Qué largos se me están haciendo estos días! Está el tema del estudio, claro. Para quien no lo sepa esta prueba consiste en la defensa, delante de un tribunal, de una programación didáctica (una planificación de un curso para una asignatura) y una unidad didáctica (un tema del libro, para que nos entendamos). He currado tanto en la programación que me la sé de memoria y podría pasar una hora entera hablando de ella pero, desgraciadamente, no tengo ese tiempo. Mi reto está siendo meter todo lo que quiero decir en 30 minutos. De momento lo voy consiguiendo, pero siempre me sabe a poco. En el caso de las unidades también he currado pero, aunque no voy tan justa de tiempo, me siento menos segura que con la programación. Nunca he tenido problemas para hablar en público, al contrario, creo que es ahí donde podría destacar, pero a medida que pasan los días las inseguridades, que he conseguido mantener firmes hasta ahora, van ganándome terreno. Espero que, como me ha pasado hasta este momento, todos esos miedos y neuras queden aparcados en la puerta del aula el día de la prueba. Confío en que así sea.

Pero claro, no solo estoy lidiando con lo que suponen las oposiciones (que ya a estas alturas me pesan mucho), sino con más cosas (como todos los opositores, supongo). En mi caso, una de las distracciones con las que tengo que lidiar es una persona cercana. Una persona que ha pasado este tiempo intentando desanimarme, queriendo convencerme de que el futuro estaba en ponerme a trabajar en el campo y cosas así, tachándome de vaga y otras lindezas pero que, ahora, va presumiendo por la calle de que he aprobado toda la oposición con la mejor nota del tribunal. Dos falsedades que indican que no le preocupa el proceso, solo mostrar a la gente que no soy tan inútil como ella cree (y como piensa que los demás creen). Supongo que aprobar la primera parte de la oposición con una buena nota no es suficiente, claro. También decía que había aprobado toda la carrera con matrículas de honor. Como si tener 14 o 15 no fuese bastante. Pero vamos. Cosas. 

Pensaba que estaba feliz por mí. Hasta me ha hecho un par de regalos. El famoso capazo que no me merecía y un libro que ha encargado a Jack. Estaba que no me lo creía, la verdad. Sigo flipando, de hecho. Pero se le ha pasado pronto. Parece que se ha dedicado a decir a familiares cosas que no son verdad sobre mí, a pintarme como una mala persona, egoísta, que no ayuda a nadie, etc., cuando no dejo de quitarme tiempo de estudio y de ocio para ayudar, cuando estoy más pendiente de los demás de lo que debería. Supongo que lo que yo hago no vale. 

Esta mañana cuando me he enterado me ha venido tal estallido de rabia que no he podido seguir estudiando. Me he derrumbado, porque sé lo que piensa de mí, pero me fastidia mucho que cuente esas mentiras a otros. Y ahí tenéis media mañana de estudio tirada a la basura. Menos mal que no lo llevo fatal. 

Sin embargo, no todo son penas. Aunque estas cosas me duelen mucho (a pesar de lo mala persona que soy), por suerte tengo a gente que intenta ayudarme, hacerme sonreír, animarme con mi día a día. Jack, que el pobre aguanta carros y carretas, hoy ha tenido que hacerme de paño de lágrimas. Rosa, sin saber nada de esto, me ha mandado un mail con anécdotas de su día que me ha hecho sonreír. Y hoy, Lansy, que parece oler un mal día con jornadas de antelación, me ha sorprendido con un pequeño paquete que contenía un regalo por haber aprobado esa primera parte. Hace una semana que lo sabe y ya se ha molestado en comprarme un regalo y escribirme una carta. No hacía falta, de verdad. Yo es que no sé qué he hecho para recibir tanto cariño. Supongo que es por compensar, ¿no? :P

El paquete contenía un minion-puzzle en 3D. Como tenía pocas piezas y venían numeradas he tardado unos 15 minutos en montarlo, y ya lo tengo en mi escritorio, haciéndome compañía. ¿Queréis ver lo guapo que es? 


En fin, que gracias a todos los que hacéis que estos días en tierra de nadie estén siendo algo más que días de estudio y espera. Y a los que lo habéis hecho hasta ahora, en esta larga travesía. A veces se me olvida que, a pesar de todo lo que hacéis por mí, ni siquiera os he invitado a una caña, ni os he ayudado con una mudanza, ni he escuchado vuestros problemas delante de un café. Algún día voy a tener que devolveros el favor y no sé cómo voy a hacerlo. Gracias.

domingo, 12 de julio de 2015

Peli: X-Men:Primera generación (X-Men: First Class)



Hace tiempo que teníamos esta película pendiente, pero la hemos ido posponiendo. ¿Por qué? Por mí, las cosas como son. Ya os he dicho alguna que otra vez que los personajes Marvel no eran mis favoritos y, de entre ellos, los X-Men particularmente me llamaban más bien poco la atención. Vaya usted a saber por qué, porque ¡joder! ¡Mutantes! Es un tema súper interesante desde el punto de vista ético (lo cual no tiene por qué ser una razón para ver una película o leer un cómic, pero bueno, es valor añadido xD). 

Total, que el único conocimiento que tengo yo de los X-Men deriva de cierta serie de dibujos que veía en mi infancia. Sí, sí. Aunque luego se me pasó, en aquel momento veía Spiderman, Batman, los X-Men,... Pero vamos, que desde entonces, nada. No he leído ni un cómic ni he visto ninguna de las películas que han salido. Pero Jack dijo que esta tenía buenas críticas y nada, finalmente la hemos visto.

¿Veredicto? Favorable. Se trata de una peli entretenida, con la que pasas un buen rato, con sus intrigas, sus escenas de acción, ... Todo lo que tiene que tener una peli de superhéroes para dejarse ver. La ambientación es bastante clásica en este sentido. Hay dos grandes escenarios históricos en los que ambientar una película de este estilo en el siglo XX: la II Guerra Mundial y la Guerra Fría. Esta peli opta (mayoritariamente) por el segundo escenario. Porque claro, la tensión del momento es justo lo que la película necesita. :)

Además tiene un plus, a menos a mi modo de ver, y es que en esta peli se cuenta el origen de los X-Men. Y a mí los orígenes es que me pirran. Otra cuestión es que la historia se parezca o no a los cómics, pero bueno, ya sabemos cómo es esto... En cualquier caso me ha gustado bastante. Sobre todo, la historia de Magneto (ya se sabe que los nazis siempre dan calidades xD) y el personaje de Mística, tan mutante y tan jodidamente humana (al fin y al cabo, ¿quién no quiere que lo acepten?). Por cierto, aprovecho que es Jennifer Lawrence la que interpreta a Mística para decir que parece que va a protagonizar la adaptación al cine de El proyecto esposa :) 

También es, por supuesto, muy interesante el conflicto ético. Está claro que los mutantes son la especie privilegiada, los que tienen más posibilidades de sobrevivir. Al mismo tiempo, los humanos, la mayoría numérica, parecen no estar por la labor de aceptarlos de buen grado. ¿Qué postura deben tomar? ¿Está justificado que luchen por sí mismos y por su supervivencia, aunque pueda conducir a la extinción del ser humano (cosas de la evolución)? ¿O deben optar por un compromiso (aunque sea unilateral) de respeto hacia la especie humana, aunque saben que nunca serán aceptados?

Por cierto: mención especial a Álex González y su pelucón xDDDD


Decidme si este fotograma no parece sacado de un videoclip cutre, porfa-plis:

Yoooo te amo con la fuerza de los maaareeeeesss
Pero bueno, bromas aparte, una peli bastante entretenida. Es muy curioso e interesante ver a los mutantillos tan jovenzuelos, ¡y al Profesor X andando y con pelito! Vaya, que si os gustan las pelis de superhéroes, hagáis la prueba. Yo hasta creo que voy a darle una oportunidad al resto de películas de los X-Men. Ya veremos si no salgo trasquilada...

Amigos, Marvel sigue ganando con sus pelis. 


Superman: No te preocupes, Batman, remontaremos, remontaremos.
Robin: A mí nadie me quiere. Snif. 

¿La habéis visto? ¿Qué opináis?

sábado, 11 de julio de 2015

Retales musicales (IV)

Hoy vengo a responder a una pregunta que Rosa me hizo en el primero de estos posts. A saber: 


¿Qué canción hace que cada vez que la escuchas te entran unas ganas irrefrenables de llorar? (porque te recuerdan algo o a alguien...)


Voy a complacerte, Rosa, y a responder a tu pregunta, pero con una condición: que me respondas tú también a la misma pregunta en los comentarios, ¿vale?  No hace falta que me digas por qué, ni a quién te recuerda, solo quiero saber la canción.

Bueno, me cuesta mucho decidirme por una sola porque los recuerdos que hacían que llorase al escucharlas han perdido fuerza y actualmente no creo que haya ninguna canción con la que pueda responder a esa pregunta. Pero voy a compartir con vosotros tres canciones que SÍ me hacían llorar cada vez que las escuchaba porque me recordaban a alguien o algo. Allá van.

Dos de ellas van juntas porque me recordaban a la misma persona. La primera es "Si amaneciera", de Saratoga. Llegué a escucharla en directo y toda yo era un mar de lágrimas pensando en que esa persona no estaba a mi lado. Porque de eso va la canción: de cómo se queda uno cuando se pierde a alguien importante, de cómo se siente cuando imagina esa posibilidad y de la necesidad de tener cerca a ese ser querido para no sentirnos solos. Aunque reconozco que, con toda seguridad, esta canción no me habría causado ningún impacto (o no demasiado) si no me la hubiese mostrado él. 


Junto con esta canción va "Alborada", de Avalanch. Se trata de una declaración de amor. Yo la escuchaba y pensaba en que me faltaba la valentía para decir a esa persona que era tan importante para mí lo que sentía (supongo que porque conocía la respuesta, claro).  Durante bastante tiempo tuve mis idas y venidas amorosas, pero acababa siempre dejándolo pasar porque pensaba en él. Porque tenía la sensación de que el universo, cuando dejase de sacudirse, acabaría dejándonos al uno al lado del otro.  Y cada vez que volvía a encontrarme con él recordaba el verso final de la canción y tenía que aguantarme las lágrimas: "¿No ves que aún estoy solo? ¿No ves que aún te quiero?". 


Estas son las primeras canciones que me hicieron llorar recordando a alguien. Pero last but not least, como dicen los ingleses, tenemos la bomba lacrimógena (para mí) durante bastante tiempo. No voy a explicarla, creo que se explica sola si la escucháis. La canción perfecta para un desamor a medias, en el que uno se desenamora y el otro se jode mucho y muy fuerte (y tú eres quien se jode): "Ojalá", de Silvio Rodríguez



Cierro con una canción que me hace llorar casi siempre, aún hoy, aunque no me recuerda a alguien, sino más bien algo, a los amores adolescentes, su ingenuidad y su magia. Me recuerda a mi primer amor y, cuando la escucho, mis lágrimas son...agridulces, aunque con el paso del tiempo cada vez lo recuerdo con más ternura. Se trata de "La huida", de Ismael Serrano.  La letra no tiene desperdicio. Me parece... maravillosa, sin más.


Bueno, Rosa, espero haber satisfecho tu curiosidad. Ahora te toca a ti. Y a quien quiera, claro :)

¡Muaaaaa!

viernes, 10 de julio de 2015

Reencuentros.

-Camarero, dos ginebras con limón. 
-No hace falta que me invites... En serio, no hace falta. 
-Es un gran día. No pensaba volver a verte. Mucho menos que vinieses a mi boda...
-Ya. Yo tampoco lo creía posible. Pero mira, aquí estamos. Tú, casándote. Y yo, en tu boda. No sé qué es más increíble.
-No hagas bromas. Tampoco es tan raro. La gente se enamora. Se casa. Esas cosas.
-Sí, claro. La gente. Pero tú no eres "gente". No he conocido en mi vida a nadie que sea menos gente que tú. Y no pongas esa cara.
-Vale. Vale. Es raro. Pero ha servido para que volvamos a encontrarnos. Me...Me alegro mucho de verte. En serio.
-Y yo. No lo creía posible, pero me alegro. A pesar de todo.
-Ya. Lo siento. Debí...
-No. No debiste nada.  No tienes que pedir perdón. No pudiste impedir que me enamorara de ti. Y si seguí pensando en ti tanto tiempo fue porque... No sé, supongo que malinterpreté las señales. 
-Yo...
-¿Sabes cuando decidí que se acababa todo? Porque tuve que decidirlo. De no haber sido por mi fuerza de voluntad aún te querría... Fue aquella noche, la del concierto, ¿te acuerdas? Llegamos a casa casi borrachos. Habíamos bebido lo suficiente para perder toda la vergüenza pero no tanto como para no darnos cuenta de lo que hacíamos. Recuerdo que me enseñaste mi habitación y me pareció que te quedabas un rato esperando en la puerta, como queriendo que te invitase a entrar. No me atreví. Menos mal, porque habría hecho el ridículo. Pero pasé toda la noche en vela, esperando a que vinieses a meterte en mi cama. Triste, ¿verdad? No paraba de preguntarme qué estarías haciendo, que no venías...
-Esperaba que tú vinieses a meterte en mi cama.
-...
-... 

***

Experimento. Escena con solo diálogo. ¿Qué tal? :)
Nota: ¿Cuál es el sexo de los dos interlocutores?:P
Nota 2: ¿Os atrevéis a ponerle banda sonora? :P

jueves, 9 de julio de 2015

Aprovechar la adolescencia.

Hace unos días vi en Twitter un mini debate sobre el tema de aprovechar o no aprovechar la juventud. Lo iniciaba el tuit de una chica en el que criticaba que hubiese gente que pensara que aprovechar la juventud era emborracharse y liarse con el primero que pasara por allí. Yo no suelo entrar en esos temas en Twitter, no por nada, sino porque necesito pensar bastante: soy muy de grises.

Es cierto que parece que la gente que vive su adolescencia/juventud de una manera distinta a salir de fiesta y demás parece ser clasificada dentro de la categoría de gente que está echando a perder sus años mozos. Y eso no está bien. Cada quien vive su vida según sus gustos, intereses, carácter, circunstancias... Pero por poner en valor otras formas de vivir parece que hemos de desprestigiar las mayoritarias. Y tampoco es eso. No digo que en ese debate se hiciera, pero a veces se hace.

Respeto mucho a los adolescentes y jóvenes que pasan su adolescencia de otra manera. Leyendo. Escuchando música. Estudiando. Escribiendo. Sin salir hasta tarde, sin beber, sin desfasar. Los respeto porque eso a veces te condena a la soledad. Es así de duro y así de crudo, especialmente si vives en una ciudad pequeña o en un pueblo. Y no solo eso. Además te conviertes en el bicho raro. Así son las cosas. Lo sé, porque he sido el bicho raro durante mucho tiempo. Lo sigo siendo, supongo.



Pero justamente, no en mi adolescencia. O no del todo. Justamente ahí fui una adolescente más o menos normal (si es que hay tal cosa). Estudié en el instituto. Hice amigos. Rompí con amigos. Hice amigos nuevos. Tonteé con varios estilismos. Descubrí música nueva. Fui a conciertos y bailé pogo. Me encapriché y desencapriché muchas veces, creyendo en cada una de ellas que estaba enamorada, que si no era esa persona, no sería nadie más. Experimenté. También viví un par de grandes historias de amor (una no correspondida, otra sí). Se acabaron. Lloré mucho. Fui una Drama Queen. Me obsesionaba el sexo (curiosidad, más que nada). Escribí diarios. Quedé con gente de Internet (mucha). Mentí a mis padres. Creí que mi lugar natural en el mundo estaba con mis amigos. Me emborraché. Y tonteé con las drogas. Y también dije no (tuve el aplomo y el carácter necesario para hacerlo). Me metí en líos. Y casi me meto en alguno importante. Hice locuras y el amor en el asiento trasero de un coche y en otros muchos lugares incómodos (lo cual entra en la misma categoría, creo). Y a veces pretendí que era cosas que no era. No sé, gajes de la edad, supongo.


A simple vista podría parecer que vivía para salir de fiesta, emborracharme y liarme con cualquiera que se pusiese a tiro. Pero no.  Me divertía, de muchas maneras. Disfrutaba de la compañía de mis amigos. Pero también acabé el instituto con una media de sobresaliente y me metí a estudiar filosofía. (A lo mejor, ahora que lo pienso, esa fue otra locura de juventud XD)

Y sí, era la empollona de la clase, siempre lo he sido. Y me encantaba leer. Pero aún así hice todas esas cosas.  ¿Me arrepiento de alguna? Ni un poquito. Supongo que, en parte, porque si tuviese que hacer muchas de ellas ahora no las haría. Tuvieron su momento. Pero también es porque cada una de ellas me enseñó algo de mi misma. Descubrí lo que me gustaba y lo que no. Lo que me hacía sentir bien y lo que no. Lo que merecía la pena y lo que no. ¿Cometí errores? A montones. Por suerte, ninguno irreparable. Por eso sé que el error es el mejor maestro (aunque a veces sea cruel). Y creo que la adolescencia/juventud es una edad perfecta para cometer pequeños errores. O alguno grande, que cada vida es cada vida...



No creo que malgastase mi juventud. Al contrario, creo que la aproveché bastante. Y tampoco creo que quien se queda en casa leyendo, o chateando con amigos con sus mismos intereses que, por desgracia, están lejos, la esté desperdiciando. Ni el que se empeña en escribir novelas. No. Simplemente cada uno la aprovecha a su manera. Para eso, simplemente, hay que hacer lo que quieres. Creo. 

A lo mejor estoy volviendo a equivocarme, así que...¿qué es para vosotros aprovechar la juventud?


PD: Cuando pienso en estas cosas, en mi cabeza suena esto...


miércoles, 8 de julio de 2015

Mira que si es que sí... (#OpoBettie 3)

Os escribo así:


 Aún no me lo creo. Pero sí. Es raro. Veo la escabechina general y, ¡joder! estoy entre los afortunados que se han librado de la masacre. Pero al mismo tiempo, aunque suene prepotente, no tenía por qué no ser así: han sido muchas horas de trabajo duro y estudio (aunque como ya he explicado hoy, no todos los que suspenden lo hacen por no haber estudiado, tristemente). 

Estoy hablando de que HE APROBADO la primera fase de las oposiciones. Así, como lo leéis. Vale que muchos ya lo sabéis, porque lo he gritado a los cuatro vientos (virtuales, pero también analógicos, que la vecina pensaba que nos había pasado algo xD), pero como no podía ser de otra manera, aquí, en mi cuaderno de retales, tiene que quedar constancia de este MOMENTAZO DE MI VIDA. 

Cuando me he enterado, os lo podéis imaginar, he llorado a la vez que reía y me he quitado un peso de encima... Uf, gigante. Sobre todo porque se supone que ayer tenían que haber salido las notas y nada, yo me acosté sin saber si había aprobado o no y, como a algunos compañeros ya les aparecía el llamamiento en la consulta personalizada, pensando que más bien no. Me he enterado hoy porque un sindicato ha colgado fotos de los tablones del IES donde me examiné. Que para estar en el siglo XXI, lo de la administración tiene tela. ¿No pueden subirse las listas en pdf a la web? Digo.  Por cierto, aún estoy esperando que en mi consulta personalizada aparezca la fecha en la que tengo que hacer la defensa. Y tal. Sin prisa. 

Pero bueno, que hoy eso me importa un poco menos, la verdad. Lo llevo con más calma porque HE APROBADO. ¿Os lo he dicho ya? Pues hay que decirlo más. Sobre todo cuando he ido contra viento y marea para seguir en esto y aguantando continuamente a sabios que me decían que no iba a poder, por una cosa o por otra. Todavía no tengo la plaza (tal vez no la consiga), pero sigo en la brecha. ¿No era imposible?


No he estado sola en este proceso, justo es decirlo. Pero tampoco en la espera. Ayer, hecha un manojo de nervios, no podía dejar de conmoverme por la atención de gente que otras personas dirán que son desconocidos. Gente que ha llegado a mi vida, sobre todo, a través de este blog (o de otros). Las ristras de interrogantes de Lia en Twitter. Runa haciendo de "stalker" en mi perfil. Ro, que sé que se está acordando mucho de mí estos días. Rosa y sus emails. Geralt, que ayer me mandó suerte y, como la cosa no salió, hoy ha vuelto a repetir. Letraherido, dispuesto a distraerme por todos los medios. Lansy, con sus planes maléficos de mandar un ejército minion al tribunal. Carxa, Papish, con el corazón puesto en esta prueba. Carlota, con su ¿y si sí? (Y los que me dejo) Todos deseosos de saber, mandándome fuerzas. Y hoy, todos felices, bailarines, aliviados,... Sé que mi aprobado ha causado más lágrimas de emoción y alegría a parte de las mías. Gracias. Si hoy pudiera pedir un deseo sería daros un fuerte abrazo a cada uno. Pero fuerte de verdad. Eso sí, en una sala con aire acondicionado, que no está la cosa como para mucho contacto humano :P jaja. Ojalá pronto pueda hacerlo. 



Y, por supuesto, a cada paso, mi Jack, que está aguantando lo que no está escrito, el pobre... :P

 Necesitaba esto. Mucho. Sentir que mi esfuerzo no ha sido para nada y que, si sigo esforzándome como yo sé, puedo salir de esta, aunque no sea fácil. Que, quién sabe, quizá el año que viene entre como profesora a un instituto. Que tal vez pueda recuperar mi vida, devolverla a su cauce. Que a lo mejor mi destino no es dar vueltas por el fondo, que puedo subir a flote. Estoy segura de que en los próximos días me voy a levantar con muchas más ganas de vivir (que estaban bajando mis reservas).

¿Y ahora? Pues ahora a esperar que en la consulta personalizada aparezca la fecha de mi defensa. Mientras tanto -y después- a preparar ese monólogo tan poco gracioso, pero en el que he puesto tanto esfuerzo y pasión. Y, cuando llegue el momento, ¡a volver a Ciudad Real! ¡Yuju! ¡Ciu-dad-Real! ¡Ciu-dad-Real! xDD Solo espero que el calor remita un poco (que va a ser que no) o, por lo menos, que no se me vuelvan a derretir los zapatos. ¡Ah! Y a pensar en qué me regalo, que esto lo merece. Había pensado en un libro. Pero, ¿cuál?

Seguiremos informando. 

Gracias.

Por todo. 





No dejéis de leer mi Breve romance primaveral, anda, que es muy monoso.

martes, 7 de julio de 2015

Breve romance primaveral.

 Tenía pensado hablaros de los resultados de mi aventura opositeril y de las perspectivas futuras, si las hubiese, pero todavía no sé nada con certeza, así que aquí os dejo algo que se me ocurrió anoche, mientras escuchaba música, presa del insomnio.


Sitúa su caballete como cada domingo sobre el puente de piedra, dispuesto a capturar la unión del río con el horizonte. Está obsesionado con plasmar el movimiento del agua sobre el lienzo. Mientras aprieta la última clavija algo capta su atención: bajo el imponente sauce llorón una muchacha lee un libro tumbada sobre la hierba. Nunca antes la había visto.

Yace sobre su espalda y sus cabellos cobrizos se esparcen sobre el fresco verdor primaveral. Alza los brazos para poner el libro a la altura de sus ojos. Está tan absorta en la obra que no se da cuenta de que su falda de flores ha caído hasta sus caderas y deja a la vista la totalidad de sus piernas: una, flexionada y la otra, cruzada sobre aquella. La visión de los blancos muslos turba al pintor.

Observa cómo la luz de la tarde incide sobre el río y cómo este la refleja perezosamente. "Es una escena única", se dice. "Pero también ella lo es", añade. Así que cambia la orientación de su caballete y se dispone a captar la belleza de aquella extraña flor. Lamenta no poder pintar el movimiento juguetón de sus pies descalzos meciendo las ramas que cuelgan sobre ella. 

El sol da las últimas pinceladas al crepúsculo al tiempo que él acaba su pintura. La muchacha cierra su libro y se frota los ojos, seguramente cansados por el esfuerzo de leer con poca luz. Se levanta con parsimonia, sacude las manos sobre su falda y se decide a abandonar el prado. 

Para hacerlo tiene que cruzar el puente y una de sus manos roza levemente, de manera accidental (¿o quizás no?) el hombro del pintor. Este suelta el pincel con presteza y la toma por la muñeca, atrayéndola hacia sí. La muchacha lo mira con curiosidad pero sin temor y cede, aproximándose a aquel desconocido. Él desliza una mano por su cintura y acaricia con la otra el níveo rostro de la joven. Ella lo mira fijamente a los ojos y se entrega a un beso que ambos saben inevitable. 

Cuando sus labios se sacian, sonríen. Ella coloca con timidez un mechón rebelde tras la oreja. Él se lleva la mano a la nuca y se ruboriza. Deshecho el abrazo ella se aleja y él vuelve a sentarse en su silla plegable y contempla como las flores de su falda aletean mientras se marcha. Ambos están convencidos de que no volverán a verse, de que ese beso ha sido tan refrescante e irrepetible como un soplo de brisa primaveral. 

***

Había pensado en adaptar, de nuevo, la letra de una canción a un relato, pero me ha quedado algo muy libre, más bien un relato inspirado en la canción. Aún así, si alguien la reconoce...

Os la dejo aquí :) Por si queréis releer el relato con ella de fondo, que es como lo he escrito ^^

lunes, 6 de julio de 2015

Libro: Si decido quedarme, de Gayle Forman.


Llegué a este libro por recomendación de Ro (como en tantas otras ocasiones). Si no hubiera sido por ella no lo habría leído, creo. Me parecía una petardez, vaya usted a saber por qué, porque no sabía ni de qué iba. Pero si Ro lo dice, yo lo leo. Sus recomendaciones no suelen fallarme. Vamos allá.

¿De qué va el libro?

Mia es una chica de 17 años con una vida perfecta (todo lo perfecta que puede ser la vida de una adolescente), querida por su familia, por su novio, con un brillante futuro como violonchelista,... Pero un día como otro todo eso se rompe, se va al garete, y Mia tiene que tomar la decisión más importante de su vida en el momento más crítico de la misma. 


Si quieres leer el libro, te recomiendo que lo leas como yo, un poco a ciegas. Mejor no sigas leyendo, de verdad :)


Hablando del libro...

Lo primero y principal: este libro es de llorar. Mucho y muy fuerte. A moco tendido. Con hipidos. En conclusión: Geralt, no lo leas por la calle xD No, en serio. No os hacéis una idea de lo que he llorado con este libro. Puede ser, también, que llevo unos días especialmente llorona, pero da igual. Para que lo sepáis lo digo.

Se trata de una novelita brevíiiiisima. Menos de doscientas páginas. Unas 180, más o menos. Está narrada desde el punto de vista de Mia. Además es un punto de vista especial. Mia empieza narrando cómo ha sido el día en el que su mundo se ha roto por completo. Un día normal, con un poco de nieve, en el que su familia se plantea salir a visitar a unos amigos y a unos familiares. Nunca llegan. Un accidente de tráfico les corta el paso. 

Mia acaba en el hospital, y después en la UCI. Pero la cuestión es que el "espíritu" de Mia está separado de su cuerpo. Puede ver el accidente, puede ver lo que ha pasado, y puede verse a sí misma. Sí, así es. Mia se ve en la UCI, ve a la gente que la quiere llorando por ella, ve cómo los cirujanos la operan. Lo ve todo. Y oye que una enfermera le dice a sus abuelos que la decisión es de ella, que de ella depende si se queda o si se va. Y en eso consiste el libro, en los pensamientos de Mia, en sus recuerdos, en todo aquello que le sirve para intentar decidir si se queda o si se deja ir. Y no es una decisión fácil. 

Poco más puedo decir de este libro. Es muy intenso, está muy bien narrado, hecho de escenas costumbristas, de detalles, de pequeñas fotografías cotidianas que se ponen en la balanza de Mia. Ella los narra desde una emoción profunda, y esa emoción se contagia. Empatizas con Mia y te sientes como ella. Y claro, de ahí el llanto como un torrente. 

En fin, otra novela juvenil con algo que decir. Recomendable si os gusta el género.

Os dejo un trocito...

No estoy segura de que este mundo siga siendo mi sitio. No estoy segura de querer despertarme.

En resumen, este libro... 

5/5

Hay secuela, Lo que fue de ella, pero de momento vamos a dejarlo estar un poquito xD Ahora mismo estoy leyendo La araña negra, de Vicente Blasco Ibáñez. Estoy un poco preocupada, porque es un libro muy gordo (1200 páginas) y no sé. Leí La barraca, y me encantó, pero creo que este libro no se parece demasiado a aquel. Además no controlo mucho del momento histórico en el que ocurre. Seguiré unos días más, a ver si entro en materia, porque anoche leí muy poco, y a ver qué tal resulta la cosa.

domingo, 5 de julio de 2015

Peli: Memorias de un zombie adolescente (Warm bodies)


Últimamente no es que acierte mucho con las películas que veo, o tengo esa sensación. Pero hace poco recordé así, sin venir mucho a cuento, esta película. Creo que se estrenó en 2013 (no estoy segura, y podría buscarlo, pero blehg). Lo que sí recuerdo con toda seguridad es lo que pensé cuando vi el primer anuncio: "Menuda chorrada". Así, tal cual. No sé, yo pensaba que, al calor de Crepúsculo, habían decidido ir más allá y convertir a los zombies en objeto de deseo de las adolescentes. Y la verdad, eso me parecía el colmo. 

Le perdí la pista a la peli, pero hace unos meses, no sé dónde, leí que estaba bien, que era entretenida y eso. Y supongo que por eso me vino a la cabeza: ahora mismo necesito distracciones en mi tiempo libre. Y, ¡sorpresa! Me gustó. Mucho.

No sé qué esperaba, pero desde luego no esta peli. Si te paras a pensarlo tiene un concepto bastante raro y ecléctico. Si tuviera que clasificarla diría que es una comedia romántica. Sui generis, claro. Pero no deja de ser una película de zombies, en parte. No soy especialmente fan de los zombies, conste, pero si utilizan ese concepto en una peli una espera que haya sangre y "gorecillo". Y tiros en la cabeza y esas cosas. Creo que la peli cumple en ese aspecto. Tiene sus persecuciones y todo eso, sus menús a base de cerebro,... Esas cosas. 

El argumento es el siguiente. Tenemos a un zombie adolescente con problemas existenciales. No sabe cómo se llama o llamaba, ni quién es o era, ni nada. Pero en su interior siente que le falta algo (aparte de la vida, claro). Durante buena parte de la película lo que acompaña a las imágenes son los pensamientos de nuestro protagonista, que dará en llamarse "Erre". Y no tienen desperdicio. Erre se siente, sobre todo, solo. Lo único que hacen juntos los zombies, al parecer, es alimentarse. Y en una de estas están, de "caza", cuando conoce a Juliet. Digamos conoce, digamos que la ve con un arma de fuego disparando a sus compis zombies a diestro y siniestro, con el pelo rubio al viento. Y algo cambia en él. Después de haberse comido al novio de Juliet, Erre decide rescatarla y llevársela con él al aeropuerto, donde los zombies habitan. Juliet se da cuenta después del impacto inicial de que él no es como le habían contado que son los cadáveres, pero aún así quiere irse, claro. Y él quiere que se quede. Y eso. El romance que parece imposible. Porque, seamos serios, ¿un zombie y una humana? Venga, va.

Pero claro, si los zombies no son los malos -al menos no del todo-, hacen falta unos malos malísimos. Y esos son los huesudos, esqueletos zombies, que corren muy rápido porque no les pesan las chichas (y es lo que le da calidad a la película xDDDD) Y ahí la tenemos liada, porque a los huesudos no les gusta nada que Erre y Juliet se hayan hecho "amigos" y están dispuestos a acabar con ellos, con los zombies y con los humanos. ¿Qué harán los zombies y los humanos? ¿Perecer por separado? ¿Luchar juntos? ¿Inmolarse conjuntamente lanzando una bomba nuclear? 

Pues eso, que contra todo pronóstico y aunque pensaba que el punto de partida era un total y absoluto disparate me lo pasé muy bien, me pareció una película bien llevada, divertida, entretenida y con una muy buena banda sonora. (Ese momento "Pretty Woman" es mor-tal). No se trata de una obra clave del séptimo arte, pero cumple su función fenomenalmente bien, creo.

Total, que no me enrollo más y os dejo el trailer.




Os animo a que la veáis si queréis pasar un buen rato :)



También he acabado Si decido quedarme esta tarde, pero bueno, mejor hablar de algo para pasar un buen rato. Mañana, supongo, haré la reseña del libro, pero os adelanto ya que me ha gustado mucho :)

sábado, 4 de julio de 2015

Money, money, money...

Sí, este post viene con música...





Creo que no os llegué a hablar de Mamma mia, pero la vi hace poco y me encantó. Argumentalmente es un poco disparate, pero se te olvida con la música, las interpretaciones y la locura en general que desprende la peli. La recomiendo.

Pero no es de eso de lo que yo venía a hablar. Yo venía a hablar de dinero. 

Hace poco leí un tuit anunciando un informe que mostraba que el nivel económico de la familia influía en el rendimiento académico de los niños. "¡Anda! ¡No me jodas!", pensé. Menuda tontería, ¿verdad? No importa nada poder ir a clases particulares si lo necesitas, ni tener todo el material necesario. Y no influye estar preocupado porque tus padres no tienen trabajo, o porque siempre están quitando de aquí o de allá, y, si nos ponemos extremistas, se estudia muy bien sin calefacción, con el estómago vacío o, ya puestos, en la calle (o casi). Desde luego, qué cosas. 

Que el dinero no da la felicidad, dirán. Que no es lo más importante. Bueno, pues ayuda, y mucho. Y no solo académicamente. Ayuda, en general.

No os hacéis una idea de lo que no tener un euro le ha hecho a mi carácter. Me he convertido en una persona amargada y cruel conmigo misma. Más. El otro día me pasó una cosa que no iba a contaros, porque es una tontería, pero hoy como que me apetece contar tonterías y denostarme un poco.  Resulta que vino de visita alguien con un bolso muy chulo. Un capazo de mimbre con forro de lunares. Precioso. 

Empecé a fantasear con el bolso, con comprarme uno, con cómo lo usaría y tal. La fantasía duró menos de un minuto. Me puse a flagelarme, claro: no tienes dinero para gastar, eres una caprichosa, ¿es que acaso te mereces un premio? Evidentemente, no. 

Y así. ¡Y eso que ni siquiera se me pasó por la cabeza comprarlo! Todo por un puto bolso de diez euros. Bueno, también puede que influya que yo soy un poco gilipollas. Pero  la cuestión es que en  el fondo creo que no merezco ese bolso. Y creo que no merezco muchas otras cosas. Y me castigo mucho. Porque eso sí creo que lo merezco. Porque muchas veces, con mucha más frecuencia de la que me gustaría hay en mi cabeza una vocecita que me repite una y otra vez que si no tengo lo que quiero (y lo mismo me da un bolso que una vida) es porque no me lo merezco. Si me lo mereciera, tendría los medios para conseguirlo. En realidad lo que me tortura es que creo que la culpa es mía. 

Y nada. Que creo que el sitio ideal para pasar las vacaciones de verano viene siendo un manicomio. Hasta tengo uno mirado.


PD: Esta entrada ha estado un buen rato en borrador, pero al final me he dicho "¡Qué cojones!". Voy a publicarla porque a lo mejor a alguien le sirve ver que no está solo/a, que hay gente que también lo pasa mal, que no todo en el mundo es gente súper guay y súper competente y cosas súper bonitas, como parece cuando miras Internet. Que también estamos los menos guays, con menos autoestima y con días (o temporadas) de mierda. Y eso. 

viernes, 3 de julio de 2015

Libro: La mujer de su hermano, de Cheryl St. John.


Como ya os comenté, participé en la iniciativa "Libros sorpresa" de Alcaná Libros. Este fue el título que recibí y que he estado leyendo estos últimos tres días. Vamos con la reseña.

¿De qué va el libro?

Cuando Noah se entera de que su hermano Levi ha sido asesinado a tiros prácticamente no se sorprende. Cuando sí se sorprende es cuando se entera de que se casó y que abandonó a su mujer embarazada  pocos meses antes de morir. Noah, que es un hombre de honor, no puede hacer otra cosa que hacerse cargo de ella y del bebé que espera. Lo hace porque es su deber. Y, ¿nada más?

Hablando del libro...

Cuando dije que era una novela rosa petarda, es porque es una novela rosa petarda. No lo digo en tono despectivo ni nada: conste que me ha servido para distraerme y eso es toda una hazaña últimamente. Pero vamos, que es una novela rosa más entre cientos con el mismo esquema. No hay nada destacable en ella. ¿Sirve para pasar un buen rato? Sí, pero igual que esta casi cualquiera del género.

Me explico. Tenemos los personajes. Kate, la mujer abandonada por su marido, cuya inocencia es lo que hace que la engañen. Aún queda parte de esa inocencia y candidez en ella, sin embargo no se trata en esta ocasión de una doncella virginal. Esto es, quizá, lo más destacable de la novela. Noah, el mediohermano del difunto marido de Kate, que es un hombre honorable, callado, algo tosco, grandote, fuertote, (lo típico xD) pero que sufrió un accidente que lo desfiguró de cierta manera. Esto hace que él no quiera dejarse ver y que se sienta indigno del amor de las mujeres o, más bien, que crea que nadie sería capaz de amarlo. Metes a estos dos en un rancho (la novela está ambientada en Estados Unidos, en el siglo XIX) y a ver qué sale. Hay, claro, personajes secundarios. La madrastra de Noah y madre de Levi, una gobernanta metomentodo, Anne, una costurera de la que Kate se hace amiga, y alguno más, pero son bastante arquetípicos. 

La trama consiste en el desarrollo de la historia de amor. No me ha desagradado del todo, porque sí que el romance va in crescendo hasta que llega un punto en que te dan ganas de ahostiar a los protagonistas por no declararse el uno al otro y ser felices para siempre. Eso está bien, aunque en esta novela llega a rozar el exceso. Pero bueno, no está mal del todo.

El componente erótico-festivo está presente (¡bieeeeeeen!), pero de una manera muy sutil. Y es que esa parte no he leído a nadie que la trate como my dear Kinley MacGregor. Ains. Qué calores y qué todo. (#Sinliebers powah). Pero bueno, ahí está. Al fin y al cabo estas novelas son lo que son y están para lo que están: para distraer, para hacer fantasear, para evadirse. Cumplen su propósito si las buscas con esa mentalidad. Pero dentro del género, ya digo, no hay nada que la haga destacar. 

Lo que sí quiero destacar es la edición. Me ponen muy nerviosa las erratas, y esta edición tiene unas cuantas. Pero bueno, como estaba en modo relax tampoco les he dado mucha importancia.

Os dejo un trocito...

En cualquier caso, no saber qué estaba pensando lo estaba poniendo nervioso. Noah se fijó en que había colocado unas flores en un florero sobre la mesa y se dio cuenta de que eran las violetas y las alegrías que él le había recogido para su ramo de novia.
Tal y como había pensado varias veces en el último mes, volvió a pensar que su hermano tendría que haberla amado.
En resumen, este libro...

3/5

No le pongo un "ni fu ni fa" porque me lo he pasado bien leyéndola y me ha enganchado y eso, que es el objetivo de estas novelitas ^^


Ahora voy a empezar una recomendación de Ro que me apunté hace tiempo: Si decido quedarme. La he ido posponiendo por unas cosas o por otras, pero creo que ya le ha llegado el turno. Ya veremos qué tal.

jueves, 2 de julio de 2015

You talkin' to me?

Si has leído el título con la voz de Robert De Niro, eres muy friki xD


A todo el mundo le pasan cosas extrañas e incomprensibles, sí, pero supongo que yo soy de esas personas que se vician dándoles vueltas. Así que recurro a vuestra inmensa sabiduría, oh lectores, para que me echéis una mano.

Estos hechos ocurrieron el día de la presentación de las opos. A la salida Jack me dijo que un par de miembros de un sindicato estaban dando información sobre la publicación de las notas y demás. Le dije que si estaban por allí y me los señaló. Eran un hombre y una mujer más bien jóvenes. Me acerqué a ellos con mi mejor sonrisa y les pregunté por las notas. Entonces me contestó él. Pero lo hizo mirando a Jack.

Fue raro. Yo había preguntado. Jack estaba detrás de mí, a cierta distancia. ¡Él ni siquiera era opositor! Y, a pesar de todo, le estaba respondiendo a él, mirándole a él, ingorándome por completo.

Le comenté algo sobre el práctico y sobre la desorganización a la hora de dar información y demás y esperé que me respondiese a mí. Pero nada. Volvió a contestarle a Jack. La cosa continuó durante dos preguntas más. 

Cuando por fin nos alejamos le pregunté a Jack si había visto lo mismo que yo. Me contestó que sí, que estaba nervioso, que quería que dejase de mirarlo para mirar a otra parte, pero que sentía sus ojos clavados en él.

-Si yo fuese malpensada -dije- pensaría que te contestaba a ti porque eres el hombre, aunque la que preguntaba y la que oposita soy yo...

Y vosotrxs, ¿qué pensáis? ¿Os ha pasado algo así alguna vez?

miércoles, 1 de julio de 2015

#OpoBettie, parte 2.

No es que me apetezca especialmente ponerme a pensar en las oposiciones ahora mismo. Más de lo necesario e inevitable, quiero decir. Pero después de vuestros comentarios en la entrada que dejé escrita antes de marcharme casi que me siento un poco obligada por todos los ánimos y buenas palabras, por los emails, por la preocupación, por la compañía,... por TODO. Y oye, quién sabe, a lo mejor hasta me viene bien.

Llegamos a Ciudad Real el día 26 pasadas las dos del mediodía. Esta vez el viaje fue bien, muy bien incluso. No hubo ninguna loca con altavoz por los alrededores ni nada que se le pareciese. Al salir de la estación nos llevamos una buena bofetada de calor (el fin de semana fue caluroso de verdad) pero, de nuevo, no tuvimos que esperar el bus: nada más llegar a la marquesina apareció. ¡Alucinante! Y lo es más si os digo que cuando lo cogimos el domingo para ir a la estación tuvimos que esperarlo un total de...1 minuto más o menos. ¿Habré desarrollado un nuevo superpoder? ¿Será aplicable a los buses urbanos de otras ciudades? 

Llegamos al hotel, nos refrescamos, soltamos los bultos,... esas cosas. En la otra entrada no lo dije, pero hoy sí lo digo: nos alojamos en el Hotel Navarro. Esto es publicidad gratuita, sí xD. Se trata de un lugar cómodo y acogedor (no es un hotel demasiado grande), tranquilo, limpísimo (muy, muy importante) y económico (creo, no tengo muchas referencias para comparar). El personal fue muy amable y atento con nosotros, muy cordial. Estuvimos muy, muy a gusto y, estoy segura, si tengo que volver a Ciudad Real, volveré a alojarme allí (a no ser que vaya en plan lujo total, claro xD). 

Esa tarde la pasamos en la habitación, disfrutando del frescorcito del aire acondicionado, que venía bastante bien. Yo estuve repasando a ratos, mirándome mis temas favoritos para quedarme con buen sabor de boca. Me sentó bien, porque al repasar esquemas y algún que otro tema me dio la sensación de que sabía más cosas de las que me parecían, de que podría defenderme mejor de lo que pensaba.A las 8 de la tarde, más o menos, cerré la carpeta para no volverla a abrir. Estaba tranquila, muy tranquila. Más tranquila, con diferencia, que en los días anteriores. Sí, sentía una punzada de incertidumbre: ¿qué caerá en el práctico? ¿y si no sale ningún tema de los que llevo preparados? Pero se me pasó pronto. 

Descansé bastante bien, a pesar del madrugón (me levanté a las 6) no me sentía cansada. Salí para el instituto y a las 8.10 ya estaba allí, aunque nos habían citado a las 8.30 y no empezaron a llamar hasta las 9.15. ¿Lo peor de todo? El puñetero calor. No sé, alguien debería pensar en que los opositores somos personas y yo que sé, en poner unos ventiladores o algo. Jack, que estaba fuera, dice que vio como sacaban a un chico mareado. Imaginad que estáis meses, incluso años, preparando esta prueba y después no podéis hacerla porque, debido al calor, os da un chungo... Jode, ¿verdad?

Bueno, nos dijeron las indicaciones (no tipex, no marcas, no borrones, no nada de nada) que te ponen más nervioso que otra cosa. Tuvimos algún drama por ellas. Un buen rato después llegaron los exámenes prácticos. Husserl y MacIntyre. El primero, mal: tengo un bloqueo con los filósofos con H. El segundo, había leído la obra en tercero de carrera, pero no estaba en el temario, así que... Perdí casi 10 minutos decidiendo cuál hacía. Al final hice MacIntyre. Creo que fui de las pocas. Y no sé. Hice lo que pude. Salí relativamente conforme, tan solo 10 minutos antes de que se acabara el tiempo. Con dudas, pero creyendo que llegaría al 2.5 necesario para hacer media. ¿Cómo no iba a llegar? ¡Si nunca he sacado tan poca nota en nada! (Ilusa) Solo faltaba que saliese un tema que llevase bien para clavarlo y poder tener una nota medio decente. O llegar al 5, que para el caso...

De los cuatro temas, salieron dos que llevaba. Uno era el de Hume (filósofo con h, bloqueo). Otro, Nietzsche. ¡Niezsche! La gente estaba flipando. Incluso los que habían ido sin estudiar estaban contentos porque todo el mundo puede decir algo de Nietzsche. Incluso habrá muchos fans. Así que no sé, supongo que corrigiendo serán salvajemente rigurosos. Yo quedé contenta, muy contenta con mi tema. Creo que hice el mejor examen de mi vida, sin exagerar. Si hubiese sido un examen de carrera lo habría petado mucho. Peeeero, no era un examen de carrera. En la carrera hay aprobados para todos y aquí, pues no hay plazas para todos y no compites contra ti mismo, sino contra los demás. Además, si con el práctico no llego al 2.5 ya puedo hacer un tema de 10, que lo mismo da. Así que no sé. Pero en el momento no pensé eso. Acabé el examen, lo releí y lo entregué. Salí a 3 minutos de que se acabase el tiempo, feliz, satisfecha, dispuesta a encargar comida china para celebrarlo. 

NOTA:  se me derritió la suela de los zapatos. En serio, no es una hipérbole. A las 2 y pico del medio día, caminando por la acera, ¡me quemaba los pies! Tuve que tirar los zapatos al llegar al hotel. 

Salí esperanzada, contenta. Feliz de haber podido plasmar parte de mi esfuerzo (si no me hubiese salido ningún tema de los que llevaba... uf). Incluso, a pesar del calor, me decidí a salir a callejear por Ciudad Real. Saludé a Don Quijote en la Plaza del Pilar, me hice amiga de Dulcinea, paseé por la Plaza Mayor (y vi su carillón, flipé mucho), miré tiendas (¡incluso tiendas de maquillaje!) y quise traerme un souvenir literario, pero parece que en Ciudad Real la mayor parte de las tiendas cierran los sábados por la tarde. Mñé. Acabamos la tarde en el Parque Gasset, tomando un helado. Volvimos al hotel, nos refrescamos, y vimos Gru. Bueno, yo no llegué al final. Caí rendida antes y dormí del tirón más de 10 horas. 

Al día siguiente algo había cambiado. Mi ánimo se había ensombrecido. En el tren volví taciturna. Y hasta hoy. Estoy mucho más nerviosa de lo que lo he estado antes y, aunque estoy intentando preparar a contrarreloj la segunda parte, cada vez estoy más segura de que pierdo el tiempo. De que no fue suficiente.

El día 7 lo sabremos, espero. Y ojalá me equivoque.



Edito: Con todo el nubarronismo que tengo encima se me ha olvidado deciros que después del examen, llena de alegría y optimismo, sentí el impulso irrefrenable de cambiarme el color del pelo. Vi en mercawoman un tinte muy bonito, "Avellana" ponía en el envase. Resulta que ahora soy pelirroja. Y tal. :P

Edito 2: La canción de esta segunda parte ha sido esta (Jack no me perdona por habérsela pegado xD)

 
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