martes, 23 de mayo de 2017

El año pasado.

Yo quiero creer que no siempre he sido así de triste y de cascarrabias. Que no siempre he estado así de amargada con algunas cosas. De hecho, hoy me he puesto a rebuscar en el blog, en post del año pasado por estas fechas y, oposiciones inminentes y todo, encontraba hueco para la alegría, para compartir, para hacer cosas que me gustaban. Porque me apetecía hacerlas. 

¿Recordáis cuanto os hablaba de mis niños? ¿Cuánto me ilusionaba con mi trabajo?

Echo eso en falta. Mucho. Y esta tristeza escuece mucho más cuando tengo momentos de tanta alegría y tantas razones para ser feliz. 

Es como una mancha en un cristal totalmente transparente. 

Menuda mierda. 



PD: A lo mejor estoy equivocada y ya era así de penas, gruñona y quejica antes... Si es así, me lo decís. 

Mr. Sandman, bring me a dream...

Últimamente la sonrisa se me tambalea con frecuencia. Basta un soplo de viento un abrazo para que se desate el temporal. Me cuesta dormir. Me cuesta reír. Me cuesta ver las cosas buenas, y sé que las hay, pero casi parece que se escondiesen, temiendo que toda esta tristeza les fuese a manchar los vestidos de volantes. 

Es tarde. Hace un par de horas que debería estar dormida. Tú también lo sabes. Oigo los engranajes de tu cerebro moverse (es que eres muy mayor), intentando dar con la manera de hacerme dormir rápido. Te tumbas a mi lado y me acaricias el pelo. 

-Quiero oírte. Háblame de nosotros -te pido.
-¿De nosotros? -preguntas.
-Sí. De nosotros. De cosas bonitas nuestras. 

Y hablas. Y hablas. Y de vez en cuando te paras, no sé si pensativo o somnoliento. Río bajito. Sigues hablando. Y sigues hablando. Y me traes sueños. Y ganas de dormir. 






Os dejo un poema que hoy me ha tocado la fibra. 

miércoles, 10 de mayo de 2017

No tengo ganas de escribir.

No tengo ganas de escribir. Me parece que nada de lo que tenga que decir tiene importancia. A decir verdad, me pasa desde hace algún tiempo. Y eso es un problema, porque acabo guardándome dentro todo el veneno y, en una de estas, me muero intoxicada con mi propia bilis. 

A lo mejor debería soltarlo pero ¿qué os digo? ¿Que hoy he leído que alguien defendía eso de ser becario por 0 euros hablando de la mediocridad de aquellos que prefieren ahorrar a triunfar? 


Podría, y podría deciros también que me ha hervido la sangre. No hacía falta que me dijesen que el autor de esa carta al director era un niño bien que ha sido mantenido por sus padres forrados de pasta toda su puta vida, ya lo sabía. A mí que no me vengan con esas mierdas. A ese no le ha faltado nada, necesario o no, nunca. No sabe lo que es trabajar para comprarse los libros de texto. Gastar lo mínimo para llegar a fin de curso con remanente porque el curso siguiente vas a tener que vivir de eso hasta que llegue la beca (allá por diciembre o enero). Ese no sabe que no se vive del aire y que no todos tenemos redes de seguridad. Ese no ha visto llorar a su padre por no haberle podido dar "nada". Vamos, no me jodas.

Y bueno, a eso me refería con el veneno.

Y la cosa es que no estoy para tragar mucho veneno, ¿sabéis? He tenido más tolerancia, pero últimamente la vida me queda grande y cualquier pequeña piedra en el zapato me hace perder el equilibrio. Me dicen que busque ayuda, que no me calle, que no me aisle, pero la cosa es que es una tontería, no es para tanto, a todo el mundo le pasan estas cosas y no puedo ser tan débil. Lo que tengo que hacer es, pues eso, ser más fuerte, tener más aguante, echarle ovarios. Y ya está. Todo pasa y esto pasará también. Y tengo que quitarle importancia. O empezar a dársela, no sé.

En fin, que a lo mejor me vendría bien contarlo, yo qué sé. Pero es que no tengo ganas de escribir. 

lunes, 1 de mayo de 2017

Cómic: Sandman. Obertura., de Neil Gaiman

El 30 de abril, ECC ediciones comenzó a publicar la edición Deluxe de Sandman. Serán 8 tomos así de chulos. Por suerte, el primero reune los 6 números de Obertura, la precuela de Sandman que se publicó en los últimos tiempos. Yo pensé en irme comprando los tomos de grapa poco a poco, pero pensé que tenía más sentido esperar a tenerlos todos reunidos en un ejemplar que fuese más resistente. ¡Por fin! Ya tenía ganas de leerlo...

¿De qué va el libro?

Si habéis leído Sandman (y quizá, aunque no lo hayáis hecho) sabréis que la saga empieza cuando un hechicero de poca monta consigue encerrar a Sueño dentro de una esfera durante varias décadas, provocando desastres en el reino onírico y desencadenando la acción. Pero ¿por qué fueron capaces de encerrarlo? ¿Qué había pasado para que un humano pudiese encadenar al Oneiromante? Eso es lo que explica Obertura.

Hablando del libro...

Esta edición recoge, como ya he dicho, los seis números de Obertura que se publicaron en grapa, pero incluso si la comprasteis en su momento, creo que merece la pena hacerse con este ejemplar por lo chulísimo que es. A mí casi me han dado ganas de rehacer la colección completa con el mismo diseño, pero se me ha pasado rápido (los cómics son caaaroooos).

Como ya he dicho, nos presenta la historia que explica por qué un humano pudo aprisionar a Sueño, estando este tan debilitado que hasta pudieron desposeerlo de sus objetos de poder. Es una cosa que yo no me había planteado, pero claro, tiene sentido: ¿Cómo puede un simple mortal dominar (hasta cierto punto) a un ser tan poderoso?

Bien, parece buena idea contar una historia que de razón del inicio de Sandman, ahora bien (me siento sucia y horrible diciendo esto), la historia no es gran cosa. A lo mejor, podría ser, quién sabe, que yo no me haya enterado de lo profunda que es, pero vamos, Obertura me parece que no está, ni de lejos, a la altura de la serie regular de Sandman. Me refiero al guión. Sí, es más atrevido y experimental, pero no tiene la riqueza ni la fuerza de las anteriores entregas. En cuanto a dibujo, por ejemplo, sí que es muy bueno, o a mí me ha gustado mucho, pero la historia...  Meh.

Evidentemente, sí que se dan los elementos por los que Sueño acaba debilitado, y se ve cómo un personaje se dedica a lo mismo que en la serie regular (esto es, a tocar los ... bemoles), lo cual aporta continuidad, no veo que la aportación sea demasiado grande. Llamadme tiquismiquis.

No me arrepiento de haberlo comprado, ni de haberlo leído, por supuesto, pero vamos, que no creo que lo relea (como sí hago de vez en cuando con la serie regular, y eso que tiene unos poquicos números). Y si yo estoy diciendo esto de algo relacionado con Sandman, es que merezco morir entre terribles sufrimientos y sin posibilidad de reencarnación, pero bueno, es lo que hay.

Merece que le deis una oportunidad pero, eso sí, siempre después de la serie regular :)

Os dejo un trocito...

Evidentemente, salvaré al gato, cómo no.



En resumen, este cómic... 


Me sabe mal poner este icono, pero bueno... No me ha disgustado, pero la verdad es que me ha decepcionado un poco: esperaba bastante más.

Ahora empezaré Ritos funerarios, que me lo regaló mi querida Runa. A ver qué tal. ¿Alguien lo ha leído? :)



viernes, 28 de abril de 2017

De barrio


Las niñas bien se ríen de ella, con sus camisitas bajo la chaqueta de punto y sus uñas de porcelana, pero a Lola no le importa. Siempre da un rodeo a la hora de volver del trabajo para pasar por delante del instituto privado de su barrio. Es la hora a la que los pijitos salen de clase, así que ella levanta bien la cabeza, saca pecho y pisa fuerte mientras mastica chicle con fruición. Al caminar mueve las caderas y su cola de caballo, altísima, oscila, acompañando el contoneo. Y sí, ellas se ríen y la llaman ordinaria, poligonera y otros epítetos aún menos agradables mientras bromean sobre la elasticidad de su entrepierna. Lola lo escucha, pero no le importa. Se limita a caminar más lento, balanceando aún más las caderas. 

Porque Lola lo sabe. Sabe que ellos, sus novios, la miran cuando ellas no se dan cuenta. Sabe que los niños ricos sueñan con averiguar cómo son sus piernas bajo esas ajustadas mallas de lycra, que imaginan las redondeces de sus pechos, apenas escondidos por las camisetas que dejan ver el ribete del sujetador. La desean y eso la hace sentirse poderosa. 

Siente sus miradas, las de ellas y las de ellos, clavadas sobre sí y sonríe. Bajo el desprecio de ellas, envidia, porque ellas también lo saben. Bajo la fingida indiferencia de ellos, deseo. Y en cada uno de ellos, la certeza de que esa tarde, cuando una de esas parejitas de beatos inocentes se deje llevar en el asiento de atrás de algún coche, en alguna habitación juvenil o en el baño de una biblioteca, ellos pensarán en Lola. 

Lola saca una piruleta y se la mete a la boca sin borrar la sonrisa. Está esperando: es cuestión de tiempo que alguno venza al orgullo y, eso sí, a escondidas, le proponga ir una tarde al cine. Su sonrisa se ensancha cuando piensa en su respuesta.

Puede que tengan dinero, pero el dinero no puede comprarlo todo. 



miércoles, 26 de abril de 2017

Depilación láser en Centros Ideal. La 1ª sesión. (I)



Hace poco decidí romper con otro de esos miedos catetos que tenía e informarme acerca de la depilación láser. A mí eso de olvidarte de los pelos casi por completo me parecía magia -aún me lo sigue pareciendo, no creáis- y, supongo que precisamente por eso, no confiaba demasiado en los resultados y no me lanzaba a probarlo. Bueno, por eso, y porque no tenía un duro. 

Ahora he conocido experiencias de gente que se lo ha hecho y está contenta, así que me lancé. He decidido hacerme la depilación láser de diodo en un centro Ideal, básicamente por el precio. Consulté tres centros y, entre los dos que más me llamaban la atención, no vi grandes diferencias de atención y demás, así que escogí aquel cuya oferta me parecía más atractiva. He pillado una promoción en la que tengo 5 sesiones de zona pequeña (ingles en mi caso) y 5 sesiones de zona mediana (en mi caso, medias piernas) por 145 euros. No está mal, ¿no?

Hace unos días fui a hacerme la prueba y fue muy bien. Hoy he tenido mi primera cita y estoy bastante contenta. No con los resultados que, evidentemente, todavía no son visibles y que, supongo, tardarán unas sesiones más en serlo, no tengo ni idea. Lo que sí me he sentido es muy bien tratada. En el centro Ideal de Córdoba al que voy las chicas son muy, muy amables y te hacen sentir muy cómoda.

Era mi primera vez, pero la chica no lo sabía. Aún así me ha dado todas las indicaciones con mucha amabilidad. Me ha invitado a entrar a la cabina de depilación y me ha dejado sobre la camilla un tanga desechable y un paquete de toallitas húmedas, por si las necesitaba. Me lo he puesto y, poco después, la chica que me ha atendido ha tocado en la puerta. Me he tumbado en la camilla y me ha preguntado entonces si era mi primera vez y demás. Ha sido muy agradable y me ha hecho el rato (que no ha sido demasiado) bastante ameno. Me ha dado unas gafas opacas para proteger los ojos y hemos empezado la sesión.

He agradecido, además, que me fuese indicando, paso a paso, qué iba a hacer. A la sesión hay que llevar las zonas a depilar rasuradas del día anterior, pero, aún así, ha repasado la zona por si se había escapado algún pelo tonto. Así era, así que lo ha quitado con una maquinilla de afeitar desechable. Después, me ha ido poniendo el gel del láser por zonas y me ha ido pasando el aparatito. En algunas zonas apenas lo notaba. En la zona de las ingles que entra más al pubis sí he notado más los pinchacitos, pero es algo perfectamente soportable.  Después de depilar cada zona, ha retirado el gel con una espátula y, al finalizar, me ha aplicado gel de aloe vera para calmar, lo cual me ha indicado que debo hacer yo también: aplicar agua fresca en las zonas y aloe vera. Lo he hecho, claro, pero no tengo ninguna molestia, ni rojez ni nada por el estilo.

Después, me ha dejado vestirme tranquilamente y, cuando he salido, he firmado por la realización de mis sesiones y me han dado cita para la próxima vez, dentro de dos meses. 

Hoy no puedo contar mucho más que lo que ha sido la impresión general y la sensación en la sesión. Seguiremos informando :)


miércoles, 19 de abril de 2017

Libro: Yerma, de Federico García Lorca.




Adoro a Lorca, lo sabéis porque lo he dicho muchas veces. Tenía la lectura de esta obra pendiente todavía y decidí empezarla en el pueblo, antes de volver a Córdoba, porque es breve y tenía aquí libros esperándome.  La acabé anoche, así que allá vamos con el comentario/lo-que-sea, porque desde luego dudo que quede aquí algo parecido a una reseña. 

¿De qué va el libro?

El libro, en un primer plano, trata de la historia de Yerma, una mujer recién casada deseosa de tener hijos y a la que no le llegan, que se consume viendo como el resto de mujeres llenan sus vientres. En un segundo plano habla de tantas cosas que dar una interpretación sería romper el libro. ¿Por qué no lo lees y sacas tus conclusiones?

Hablando del libro...

Aquí sí, aquí tengo que hablar de lo que yo he visto en Yerma. Sin embargo os pediría que no leyeseis este post si pensáis leer el libro pronto. Que esperaseis a leerlo un tiempo, hasta que se os olvidasen mis impresiones, para leerlo con vuestras vivencias y no con las mías, para encontraros con el mensaje de Lorca a pecho descubierto. 

No puede negarse que Yerma habla de la maternidad ansiada y no conseguida, pero a poco que rasquemos en la superficie me parece (tomaos todo lo que diga con cautela porque no tengo ni puñetera idea, son solo mis impresiones) que también hay una crítica velada a lo que se espera de las mujeres. ¿Por qué está Yerma tan empeñada en tener un hijo? Porque los hombres tienen campos, y ganados, y labor, pero a las mujeres solo les queda la crianza. De hecho en Yerma encontramos esa ansia de salir, de estar en la calle, de relacionarse... Pero me temo que no es un interés de realizarse fuera, sino más bien, un deseo de huir de una vida en la que no se siente a gusto y, por qué no decirlo, de fantasear con otra vida que, cree, le habría ido mejor.

Porque ese es otro de los temas importantes, no solo en Yerma, sino en todo el teatro de Lorca que he leído: la vida que tenemos que vivir, la que nos es dada, y la que deseamos, y cómo, o bien no podemos resistirnos a ese deseo, o bien la resistencia nos lleva a cometer atrocidades, o bien ambas cosas. Y esa es la parte que siempre me conmueve de Lorca. Cómo acabamos viviendo una vida que, en muchas ocasiones no hemos elegido. Como, a veces, esa vida perfecta nos tira de la sisa y nos la rasgamos para empezar de nuevo. Cosas que pasan. De verdad que pasan.

Y todo eso contado con la pasión y el desgarro de Lorca que, al menos a mí, me sacuden de pies a cabeza. 

¿Recomendable? Yo de Lorca no puedo decir otra cosa: Siempre sí. 

Os dejo un trocito...





En resumen, este libro...

Ahora voy a empezar a leer Sandman Obertura <3 ¡Por fin! :D Pero no será hoy, que se me han hecho las tantas entre unas cosas y otras. Es que a todo no llego y todo no puede ser, queridas mías...

¡Mua!


lunes, 17 de abril de 2017

Monstruos.


No conoces los monstruos que oculta detrás de esa sonrisa. Sí, la has mirado a los ojos mientras se apartaba ese rizo rebelde de la cara y la has escuchado hablar de nimiedades y de sus más profundos secretos. La has visto reír despreocupada y hundirse dos segundos más tarde, no te lo discuto. Por eso, solo por eso, crees que es débil y que te necesita. Si tú supieras las tempestades que ha capeado no te atreverías a pensarlo siquiera. Crees que es un pajarillo que volará siempre a tu mano para alimentarse y no te das cuenta de que eres tú quien se está acostumbrando a ella. 

Mírala, ahí va, se aleja con sus libros en la mano. Ahora volverá la mirada y sonreirá. Tú crees que es porque le cuesta alejarse de ti. Iluso... ¿No te das cuenta? Esa sonrisa te está diciendo que puede ser la última vez que la veas. Ah, ya... Los monstruos, los ves ahora, ¿verdad? 






La primera línea de este post se me ha ocurrido mientras fregaba. Sonaba esta canción, y creo que ha sido ella la que ha tenido la culpa. Así que lo he acabado mientras la escuchaba. Aparentemente, no tienen mucha relación. O sí. quién sabe.

Disfruten.


viernes, 14 de abril de 2017

Serie: 13 reasons why


Este post comenta aspectos relevantes de la serie, por lo que, si todavía no la has visto y eres sensible a los spoilers, no sigas leyendo :)



Esta tarde he acabado de ver "13 Reasons Why", una serie de 13 episodios de Netflix. Ya sabéis que de vez en cuando Netflix saca una serie que parece ser la mejor de todos los tiempos, o, al menos, que parece ser obligatoria. Esta es la última. Si tenéis Twitter, estaréis viendo que mucha gente habla de ella. 

¿Cuál es la premisa? Una chica, Hannah, se suicida y deja 7 cintas de cassette, 13 caras, grabadas, en las que explica las 13 razones por las que acabó tomando esa decisión, cada una de las cuales implica a una persona. Estas cintas han de pasar por las manos de cada una de esas personas que, a su vez, deberán pasarlas a la siguiente, de tal manera que se crea, de manera no oficial, una comunidad de "responsables" que conocen secretos los unos de los otros y que son cómplices, en mayor o menor medida, de la muerte de Hannah. 

Recorremos las cintas de la mano de Clay, aparentemente un buen chico. Él no sabe qué pudo haberle hecho a Hannah para estar en esas cintas pero, a través de sus ojos (o de sus oídos, más bien) vamos descubriendo lo que otros le hicieron. Él mismo va dándose cuenta de cuántas cosas no sabía de ella. Y, claro, en un determinado momento descubrimos por qué él está ahí. 

No voy a ponerme a comentar pormenorizadamente cada uno de los aspectos de la serie, pero sí quiero señalar varios temas que me ha parecido que estaban muy bien tratados. 

El primero, el tema del bullying. Es el tema central de la serie, claro. Todo gira alrededor de si el suicidio de Hannah se debió o no al bullying y de si lo que los otros chicos y chicas hacían con ella era bullying o no. Me ha gustado el enfoque, porque no plantean el bullying como algo brutal, al menos no de entrada. Son pequeñas cosas. Una foto. Una lista. Un rumor. Comentarios. Miradas por los pasillos. Pequeñas cosas que, cuando se suman y se dan unas determinadas circunstancias pueden hacerse muy grandes.

Lo que yo llamo el tema de los "buenos chicos". Me ha fascinado como los adultos de la serie no tienen ni puñetera idea de cómo son los chavales con los que tratan. Muchos padres se excusan en el "tú eres buen chico", y así se tranquilizan. Su hijo o su hija no han podido contribuir en modo alguno al suicidio de una compañera, no son esa clase de chico. Ni idea, lo dicho. No quiero decir que los padres no conozcan a sus hijos. Es simplemente que no saben lo que pueden llegar a hacer en un determinado contexto. Y, qué narices, a veces no los conocen.

El machismo. El trato que se da a las adolescentes y, asociado a ello, el papel que asumen. Las cosas que aguantan. Lo difícil que es ser mujer siempre, pero, especialmente, a ciertas edades. No quieres ser la estrecha, no quieres ser la puta, no quieres ser la fácil, no quieres ser la rara, no quieres ser... Y al final no sabes. Se educa a las mujeres, en buena medida, para agradar, y para agradar se toleran muchas cosas intolerables.

Por último, hay una moraleja que no se si queda clara o queda empañada por la manera ñoña en que se dice, no sé, pero que me ha parecido fundamental y muy potente. Y ahora que lo pienso, para lo potente que me ha parecido, en la serie queda un poco disuelta. Se trata de la idea de que tenemos que preocuparnos los unos por los otros, cuidarnos unos a otros. Sería un buen comienzo para resolver muchos problemas. No volver la cara, no hacer la vista gorda. Dar conversación al compañero que parece triste, decir una palabra amable a esa compañera que parece preocupada, intentar poner algo positivo en el día de las personas que nos rodean. No sé, conectar un poco más con nuestros semejantes. ¿O es muy tonto lo que estoy diciendo?

También hay cosas que no me han acabado de gustar. Por ejemplo, la necesidad de Hannah de tener a un chico en su vida (parece que todo se reduce a eso) o el hecho de que parezca que, solo con amor, se pueden superar los problemas, aunque son dos cuestiones que creo que pueden estar justificadas. A mí no me cuesta mucho justificarlas, de hecho. Hannah tiene una necesidad brutal de conectar y eso, unido al romanticismo propio de la edad, hace que sea muy importante estar con un chico. En cuanto a lo segundo, creo que quieren dar el mensaje de que si no dejamos a la gente sola podemos apartarla de salidas tan extremas como el suicidio y se les va un poco el mensaje.

En definitiva, no es la gran serie que quieren pintar, no es un hito en el mundo de las series (que somos un poquito exagerados, leñe). A mí no me lo ha parecido, vaya. Pero sí está muy bien y merece la pena invertir tiempo en verla. Y si aprendemos algo o nos hace pensar un poco, pues mejor.

Yo puedo deciros que, con lo poco que veo, no va muy desencaminada y que, como persona que trabaja con adolescentes, me ha dejado bastante mal cuerpo. 



jueves, 13 de abril de 2017

Mensajes.

Suena el teléfono, un silbido. No me hace falta mirar el móvil, sé que eres tú. Enciendo la pantalla, leo y suspiro. Esta vez tampoco es lo que me gustaría. 

Estás ahí? 😟

También sé lo que ha pasado sin necesidad de que me lo cuentes. Es otra vez la misma historia. Cambiarán los detalles, claro, pero, en resumen, él, otro él, habrá vuelto a hacerte daño. ¿Qué habría sido esta vez? ¿Te habría dado plantón? ¿Te habría dicho que no quiere atarse después de prometerte el cielo entero? ¿Habría jugado con tus sentimientos hasta sacar de ti lo que buscaba? Ya casi no tengo curiosidad. Ya casi no me importa. Ya casi pienso que te lo buscas. Y yo estoy harto.

Sí, harto. Harto de ver cómo te hieren, cómo se te rompen las alas. Harto de ver como vuelves a apostarte una y otra vez a juegos amañados. Y, mientras tanto, aquí estoy yo. Pero nadie piensa dos veces en el paño de lágrimas, ¿verdad? Se le usa y ya está. Al final tú y yo no somos tan distintos.

Pues, ¿sabes qué? Esta vez tendrás que recoger los pedazos sin mi ayuda. Eso. Voy a contestarte y a decirte que esta vez te las arregles tú solita.

No. Es cruel. Tampoco te lo mereces, no tienes la culpa. Nadie se equivoca a propósito, nadie quiere que le hagan sufrir. Pero te dejaré en visto. No puedes acudir a mí solo cuando tienes problemas y, un par de semanas más tarde, decirme que vuelves a estar ilusionada, que él es maravilloso y que esa es la buena. No. No cuentes conmigo para eso. Ya no más.


Sí. Qué ha pasado? :/


lunes, 10 de abril de 2017

Gente de mierda.

Hace poco lancé un tuit que me salió de lo más profundo del alma, fue este:



La cosa es que hay un montón de gente así, a la que le jode las muestras de cariño entre personas, ya sean familia, amigos o, sobre todo, pareja. Y a mí son ellos los que me tocan los cojones, fíjate tú.  Pero, como digo en el tuit, bastante tienen ellos, que si la felicidad ajena les molesta, ya deben pasarlo mal.

La cosa es que a veces no se tragan el veneno, tienen que soltarlo, porque a ver, ya que yo sufro, pues que sufran los demás, también. 

Anteayer me puse tristísima por unas cosas que leí en Instagram. Sigo la cuenta de una chica que, entre otras cosas, es modelo de tallas grandes. Es GUAPÍSIMA (para ser modelo parece ser un requisito xD) y parece bastante maja. Yo no la he tratado personalmente, simplemente veo sus fotos, poco más, pero no ha habido nada que me diga: "Ey, qué tía más petarda". Lo cual es una percepción personal y tiene la validez justa: ninguna. Esta chica puede caerle mal a cualquiera y parecerle un orco, la percepción es libre. Pero si nadie te ha pedido tu opinión, pues harías bien en callarte, o, al menos, en no ir a soltarle mierda a la chavala, digo yo.

Pues resulta que la chica estaba de celebración parejil. Desde hace unos meses sale con un chico, también guapísimo, que, tal parece, la hace muy feliz (y yo que me alegro). Pues la muchacha puso una publicación en Instagram recordando un momento de la noche en que se conocieron, todo muy azucarado, PERO ES QUE ES SU INSTAGRAM Y SE LO FOLLA COMO QUIERE. Pues ya llegó la lista de turno a decir que sobraban esas manifestaciones. Y no contenta con eso, se puso a cuestionar la relación que tienen: que ella se ha agarrado a él como a un clavo ardiendo, porque como está "como una foca" (sic) tiene miedo de quedarse sola, que por eso están juntos, que por eso se ha mudado a vivir con su pareja, etc. etc. etc. También cuestionó al chico, diciéndole que se plantease por qué su relación había ido tan rápido y bla-bla-bla. 

PERO VAMOS A VER, ¿qué le pasa a la gente por la cabeza, en serio? 

Después de toda la movida, la chica de la cuenta hizo otra publicación con una calma y una elegancia que ya quisiera yo... 

Las personas gordas, somos personas. Somos dignas de todo, como tú que usas una talla diferente a la mia. Soy digna de ser lo que quiera, de poseer física, emocional y materialmente lo que yo misma aspire a tener. Las PERSONAS tenemos derecho a todo lo que anhelamos. Si no crees en ello, el problema lo tienes tu, no yo por ser gorda. Tu puedes amar y ser amada/o por cualquier tipo de persona que te atraiga y sienta reciprocidad por ti, como yo. Tu puedes trabajar donde quieras, cara al público, tras una mesa de oficina, encima de una pasarela, o mocheando escaleras como yo. Tu tienes derecho a ser respetada, a vivirte sin ser juzgada y a sentirte lo que eres; cojonuda, como yo. Independientemente de nuestros cuerpos. #AdelanteCómeteElMundo #AttitudeIsEverything #JenniferUsandizaga #NoALasFaltasDeRespeto
Una publicación compartida de Jennifer Usandizaga Uterga (@jenniferusandiz) el



Y bueno, creo que este post se concluye solo. He aquí la diferencia entre la gente de mierda y la gente fetén.



domingo, 9 de abril de 2017

Entre líneas.

Ya estoy de vuelta en casa (en casa, en mi casa, en casa de mis padres... No sé, ando algo desubicada). Estoy intentando disfrutar al máximo de los pequeños detalles. Por ejemplo, creo que nunca os había hablado de cómo hablamos mi padre y yo de cosas íntimas y personales. Sí que os he contado que mi padre tiene una manera muy particular de ser cariñoso, o de sentirse orgulloso. De expresar sus sentimientos, en general. No conozco a nadie que quiera (que me quiera) así. No sé cómo consigue, sin palabras, decir tanto. Es mi superhéroe. 

Pero hay otra cosa en la que mi padre tiene un talento maravilloso. Cuando quiere saber cómo estoy, en lugar de preguntar a bocajarro (como podría hacer, porque somos manchegos, no tenemos tacto xD), deja caer preguntas aparentemente inofensivas y analiza, leyendo entre líneas. Su pregunta favorita es: "¿Qué tiempo hace por ahí?". A partir de mi respuesta, y sobre todo, del tono, sabe cómo me encuentro. Y sé que lo sabe, porque yo también sé leer entre líneas en sus respuestas.

Lo mismo ocurre cuando quiere preguntarme algo íntimo. De nuevo, podría preguntar, pero no lo hace. Ayer tuve una conversación que, aparentemente, no tenía ninguna importancia. Fue tranquila, parecía que no estábamos diciendo nada. Y sin embargo los dos sabíamos que no era así.

ー¿Aún ves al muchacho ese de Córdoba?
ーSí, nos vemos bastante. 
ー¿Y todo bien?
ーTodo bien.

La traducción aproximada de la conversación sería la siguiente:

ーSé que aquel muchacho no era solo un amigo. ¿Todavía vais juntos?
ーSí, llevamos unos meses saliendo juntos.
ー¿Y te trata bien? ¿Estás contenta? ¿Te hace feliz?
ーSí, papá. Estoy muerta de miedo, pero me está mereciendo la pena. No te preocupes. 

Mi padre puede parecer rudo, y lo es. Pero eso no le impide tener una sensibilidad que ya quisiesen muchas personas con las que me he relacionado. 

Lo adoro. Lo quiero tantísimo. Le debo tanto...

Ains. 


jueves, 6 de abril de 2017

Libro: El libro de Gloria Fuertes. Antología de poemas y vida (por Jorge de Cascante)



Anoche me acabé esta maravillosa antología. Aprovechando los descuentos de la Feria del Libro de la que se ha hecho mi librería de confianza, he encargado unos cuantos tesoros. Este fue el primero. No paraba de ver fotos en las redes sociales cantando sus alabanzas, y me lo tenía que creer, porque cuando Blackie Books se pone, se pone de verdad. Y tratándose de Gloria Fuertes, más tarde o más temprano iba a acabar comprándolo, así que decidí, como decía, aprovecharme del descuento y hacerme con él. No sabéis lo bien que me ha venido. Ha sido, verdaderamente, terapéutico. 

¿De qué va el libro?

Pues Jorge de Cascante nos presenta una antología de poemas en la que se intercalan vivencias o anécdotas de Gloria Fuertes. Estas historias están contadas con cariño, cercanía y delicadeza, como si quien hablase de Gloria fuese un amigo cercano y consiguen hacer redondo del todo un libro que ya tenía papeletas para ser perfecto.

Hablando del libro...

Como ya he dicho, se trata de una antología que, a mi manera de verlo, más que una intención académica, tiene una intención emotiva. No pretende el libro ser una recopilación sistemática de la obra de Gloria, sino crear un clima emocional que quiere homenajear a la poeta (que no poetisa) al mismo tiempo que revivir ese cariño que Gloria provocaba. Los poemas están escogidos y ubicados con un gusto exquisito, acompañan magistralmente a las historias y anécdotas. No se me ocurre cómo podría haberse hecho mejor, la verdad.

He dicho hace un momento que el libro pretende despertar en nosotros ese cariño que ya sentíamos por Gloria Fuertes. Cuando Gloria murió, yo tenía 10 años. No hacía demasiado que le había escrito una carta que iba a mandarle mi maestro, con un poema que yo hice para ella. Y es que yo desperté a la poesía con Gloria Fuertes y sus poemas para niños. Sí, es una manera muy tópica, pero así fue. Así que la adoraba. Cuando me enteré de la muerte de Gloria Fuertes lloré. Fue la primera vez que lloraba por una muerte, y no era la muerte de un familiar (todavía no había experimentado eso), sino la muerte de alguien que admiraba. La carta y el poema quedaron para siempre olvidados en un cajón, ya no sé si el mío o el del maestro. Con esto quiero decir que Gloria era un icono. Probablemente la recordéis como esa abuelita adorable que salía por la tele y que hacía poesías simplonas para niños. Pero Gloria era mucho más que eso y este libro, acertadamente, pretende que nos encariñemos con la Gloria completa y compleja. Con su talante infantil, pero también con su rabia, sus momentos bajos, sus malos vicios, con sus virtudes y sus defectos. Gloria era una mujer, y como tal, era mucho más que esa imagen que conserva de ella el ideario colectivo.

Así que, si quieres saber más de quién era Gloria Fuertes, te recomiendo este libro. En él encontrarás, por supuesto, poemas infantiles, pero también poemas adultos, duros, eróticos, rabiosos, reflexivos, solitarios. Mezclados, sí, porque creo que es como deben estar. 

Pero la cosa es que, además, me he sentido tremendamente comprendida por este libro, o por Gloria, no sé. Al principio se habla de cómo entiende ella la poesía (dice que le viene como el hipo) y de ese ensalzamiento de la espontaneidad poética (mantiene que, cuando corrige un poema, siempre le queda peor que al principio), dos cuestiones que me tranquilizan. No quiero dedicarme a la poesía, ni siquiera se me da bien, pero es cierto que yo también escribo así. Lo bueno o malo que tienen mis poemas es fruto de arrebatos y, tal cual salen, suelen quedarse. Porque son, sobre todo, auténticos en su visceralidad. 

Y no solo me he sentido comprendida en el sentido literario, podríamos decir. También he empatizado muchísimo con los sentimientos de Gloria. Con su manera de sentirse sola, con su manera de sentirse mujer, con su manera de amar... y con su manera de cagarse en todo, también. Con sus luces y con sus contradicciones. Que supongo que esto es pedante, pero así lo siento. No es que quiera yo decir que me parezco a ella, sino que me parece que, por medio de ella, me entiendo mejor. 

Y, por supuesto, me he emocionado. He suspirado, he llorado y he reído con esta antología. Anoche leí, casi al final del todo, un par de cartas que Phyllis, el amor de su vida, y Gloria intercambiaron, y me parecieron tan naturales, tan honestas, tan sinceras... que acabé llorando porque soy idiota

En fin, para que veáis que no exagero, os dejo una imagen de cómo ha quedado el libro tras la lectura.



¿Lo recomiendo? Sin duda alguna. 

Os dejo un trocito...

Poema que luego no podré escribir

Cuando no tenga nada que catar
más que la tierra,
que un hombre rudo me dé la cucharada
(de oficio enterrador), la paletada,
aún con la boca llena de tierra,
seguiré recitando enamorada:
Te quise y aún te quiero todavía,
                         toda viva te amé,
y hoy toda muerta
el timbre de mi voz
llama a tu puerta.

Lo siento, soy así,
algo pesada.


En resumen, este libro...

Y ahora ya veré qué sigo leyendo. Solo consigo mantener el ritmo cuando la lectura me apasiona y, últimamente, no me apasiono fácilmente (lo cuál aún le da más mérito a este libro...)

¡Un beso!

martes, 4 de abril de 2017

Bajo los naranjos.



Los pétalos caían
como juramentos.
Olía a azahar
y tú no me besabas.
Se pronosticaba lluvia
aunque hacía buen tiempo.
Un pétalo cayó.
¡Llamad a la ambulancia!

Entre tus manos posé
mi corazón muerto,
la sangre de mi alma
se derramó en palabras
y comenzó a llover
aunque hacía buen tiempo
porque olía a azahar
y tú no me besabas.






He escrito hace esto ahora mismo, recordando cómo esta tarde los pétalos que se desprendían de los naranjos me atacaban con saña y violencia. Y no sé, no es gran cosa, pero me parece bonito. 

Leer a Gloria Fuertes me está poniendo insoportable, pero no me importa.

viernes, 31 de marzo de 2017

Me han dicho que soy poesía.

Va por ti, A. Spinelli :)



Sí, el otro día me dijeron que era poesía pura. Y también me han dicho que cuando escribo soy más yo que nunca. Debo estar de enhorabuena, porque de un tiempo a esta parte la poesía me da como el hipo (le robo esto a Gloria Fuertes, porque me encantó la manera de expresarlo), no puedo pararla. Tanto es así que esta mañana me he ido a trabajar de mala leche porque tenía unos versos revoloteando en la cabeza y, con la prisa, no me he podido parar a escribirlos. 

Estoy escribiendo mucho. En parte por mi precioso cuaderno de Muerte. En parte, también, por mi querida Lamy AL-Star, de la que no me separo. Y en parte porque tengo el alma inquieta, como el mar, que hasta cuando parece tranquilo está agitado. Y hay que sacar todo ese movimiento de alguna manera. 

Y del mar va la cosa, porque vengo a traeros un poema (porque soy insoportable y pedante, qué le vamos a hacer) que escribí mirando al mar. No sé si os lo conté, creo que por aquí no, pero me fui a Fuengirola a pasar el puente de Andalucía y allí me reencontré con mi viejo amigo, el Mediterráneo. Por supuesto, cargué con mi cuaderno y mi pluma y allí, sentada en la playa, escribí. Y desde la terraza del apartamento, mientras el sol se reflejaba en el agua, escribí. Hasta desde la terraza del MacDonald's del paseo marítimo escribí. 

Este poema es uno de los que escribí durante esos días. No sé por qué, estoy bastante orgullosa de él, y ya sabéis que eso, en mí, es tela de raro. 

Os lo dejo aquí. 



La brisa mecía tu pelo
al despuntar la mañana.
Te rezaban, devotas, las olas.
Y tú querías ser de agua.

La espuma besaba tu rostro
y el mar me susurraba
tu nombre en una caracola.
Y tú querías ser de agua.

En la playa probé tus labios
de salitre, algas y nácar.
Me amaste como aman las mareas.
Y tú querías ser de agua.

Te musité palabras de amor
-testigo la luna clara-
pero no pude hacerte mía.
¡Tú querías ser de agua!




Echo de menos el mar. Y Fuengirola. Y aquellos días. 

Me quedan los recuerdos. Y los poemas. 

miércoles, 29 de marzo de 2017

Pros y contras.

Seguro que lo habéis visto alguna vez en alguna película o serie: a la hora de tomar una decisión se hace una lista con los pros y los contras y se toma la decisión en virtud de si los pros superan a los contras o a la inversa. Pues os voy a dar una exclusiva de mierda:

ESE

MÉTODO

NO

FUNCIONA. 

No, no funciona, porque si se trata de una cantidad numérica de pros y contras, es ilógico: una operación que te salve la vida, si nos ponemos estrictos, tiene un pro: te salva la vida. Pero a lo mejor tiene muchos contras pequeñitos. No es la cantidad, si no la cualidad del pro o del contra lo determinante, supongo. O una mezcla de los dos. 

Pero si entramos en consideraciones cualitativas, la hemos cagado. Porque a veces un contra puede tener una importancia pequeñita, irrelevante casi, entre muchos pros. "No, solo tiene este pequeño defecto, pero es que es tan maravilloso en todo lo demás...". Puede ser un contra molesto, pero hay otros muchos buenos y superan, tanto numéricamente como cualitativamente a ese contra. 

Ocurre, sin embargo, que la importancia que damos a los pros y a los contras no siempre es la misma. Puede llegar a darse el caso de que ese contra irrelevante cobre una importancia inusitada en poco tiempo, de modo que incluso habiendo más pros que contras la balanza se incline del lado contrario. Pero a lo mejor, cuando llega ese momento, ya es demasiado tarde o, al menos, ha pasado más tiempo del que nos habría gustado. 

Yo me he hartado de hacer listas de pros y contras a lo largo de mi vida y nunca, en ningún caso, me han servido de ayuda. Mis decisiones han sido tomadas, después de darle muchas vueltas a todo (muchísimas), con un "hasta aquí". Con frecuencia, en contra de la opción con más pros. Así me va. Pero es que cuando he hecho caso a "solo tiene un contra" o "es un contra muy pequeño", he acabado metiendo la pata hasta el fondo. Así que hace algún tiempo tomé una decisión firme: no voy a obviar más contras, no voy a hacer la vista gorda con ninguno. Y, desde luego, no voy a dejar pasar ninguno de los que he aprendido que son importantes, irrenunciables. Puede que peque de intransigente, no sé, pero es que resulta que en la vida no hay tiempo para ensayos y yo ya no tengo el cuerpo, ni el alma, ni el ánimo, para vivir a medio gas. 

O yo qué sé. 


lunes, 27 de marzo de 2017

Mi sindromecito de Stendhal.

Yo lo sabía. Yo sabía que Córdoba me iba a curar todos los males. Y así es. Ya puedo sentirme fatal, que si tengo la oportunidad de salir y callejear por Córdoba, el alma me pesa menos. Lo malo es que no siempre tengo tiempo...

Pero hoy lo he sacado. Lo necesitaba. Y no me he podido aguantar. Me pasa mucho. A veces tengo que hacer una parada y escribir. 

Os dejo un trocito de esta ciudad que me ha robado el corazón vista a través de mi pluma, aunque el homenaje no le haga justicia. 


Ya veo el puente romano.
¿Me esperas, Córdoba sultana?
Despunta el amanecer
y el sol te lava la cara.

El Guadalquivir susurra
su amor con palabras de agua
y furtivo te acaricia:
"¿Me quieres, Córdoba gitana?"

Arrebolados los versos
se agolpan en mi garganta.
Ya pisan mis pies tu suelo.
Te extrañé, Córdoba amada. 


viernes, 24 de marzo de 2017

El arroz, parte 2.

Hace casi tres años escribí un post en este blog para recordar una fecha especial: el primer día que me dijeron que se me iba a pasar el arroz. Pues bien, hoy, casi tres años después, vengo aquí a hablar, no de lo mismo, pero sí de algo parecido: de mis ganas, posibilidades y expectativas de ser madre. 

No soy una persona excesivamente lanzada hacia los niños, creo. No me encantan. No corro hacia ellos como una loca. Eso no quita, sin embargo, que tenga muchas ganas de ser madre. Bueno, a lo mejor muchas no es la palabra adecuada, pero sí entra en mis planes, sí me gustaría. Hubo una época de mi vida en la que no quería tener hijos, pero pasó rápidamente. Ahora sí quiero. 

Cuando rompí mi última relación, algunas personas se permitieron meter el dedo en la llaga, señalándome que ahora sí que tenía difícil lo de tener hijos. A estas personas les contesté, además sin despeinarme ni pensarlo siquiera, que, por suerte, una mujer con dinero no necesita a un hombre para ser madre. Lo pensaba de verdad. Incluso me había marcado un plazo. Y, tengo que ser sincera, pensaba que esa era la opción más factible: no confiaba en entablar una relación lo suficientemente firme como para decidirme a tener hijos con nadie en el periodo de tiempo que me había marcado. Así que sí, me había propuesto, seriamente, ser madre soltera. 

No es que yo fuese una incauta, sabía que algo así debía de ser complicadísimo, pero confiaba en poder hacerlo. Creía que merecería la pena y que, a pesar de todas las dificultades, iba a poder hacerlo bien. Hoy... Ya no lo tengo tan claro. 

Bueno, sí, lo tengo claro. Hoy creo que sería imposible para mí ser madre soltera y estar medio cerca de sentirme satisfecha con mi desempeño como madre. Pero tampoco creo que lo hiciese bien con compañía. En los últimos tiempos he trabado relaciones más o menos estrechas con madres trabajadoras y veo cómo van por la vida, y yo me siento incapaz de conjugar mi vida laboral ahora mismo con el cuidado de un niño.  Y sí, quizá este año está siendo especialmente intenso, pero no creo que las cosas vayan a cambiar tanto como para que mi opinión cambie. Y, por supuesto, dejar de trabajar no es una opción. 

Así que, de un tiempo a esta parte, pienso mucho en la maternidad y lo hago, sobre todo, para irme haciendo a la idea de que no va a poder ser. Sí, ya sé, aún me queda tiempo, en un par de años las cosas pueden cambiar una barbaridad, etcétera, etcétera. Pero no sé si tanto. 

Supongo que esto me convierte en otra de esas mujeres "egoístas" que ponen por delante su interés personal, que renuncian a tener hijos para tener una vida "cómoda". Eso también me hace gracia. El hecho de que no querer tener hijos no sea una opción válida, como si la procreación fuese un deber inexcusable. Pues no, no lo es. Tenemos derecho a elegir qué hacemos con nuestra vida, simplemente. Pero, sobre todo, tenemos derecho a escoger en una sociedad en la que, en muchos sentidos, la maternidad (la faceta "privada", familiar) y la vida pública (el trabajo, entre otras cuestiones) parecen ser incompatibles en muchos casos. Y si tenemos derecho a elegir, nadie puede culparnos por tomar una decisión o la contraria.

Así que, sí, mucho tienen que cambiar las cosas para que me decida a realizar ese ideal de ser madre que he tenido de un tiempo a esta parte (y dudo que vayan a cambiar tanto). Pero si tengo que elegir, prefiero elegirme. Prefiero avanzar, disfrutar de todo aquello que he conseguido con mi esfuerzo, intentar ser feliz de otra manera (aunque probablemente yo sí note siempre que me quedó algo por hacer). Prefiero eso que mirar un día a una criatura con resentimiento y culparla, injustamente, de lo que no pude hacer, de lo que no pudo ser. O sentir que lo hice todo mal: ser madre, ser mujer, ser trabajadora, ser persona. 

Supongo que habrá quien crea que soy inmadura, infantil, floja o a saber. Puede. Sé que otras mujeres pueden. Yo no sé si puedo llevarlo todo adelante, pero lo dudo. Y se trata de algo lo bastante importante como para no hacerlo con dudas. 

Acabo ya, sin más. Solo quiero decir que admiro profundamente a todas las madres, pero a aquellas que trabajan y crían y cuidan y educan, más aún. No me explico de dónde sacan el tiempo, ni las fuerzas. 

martes, 21 de marzo de 2017

La Bella y la Bestia (2017) y un anuncio.

El domingo estuve en el cine y fui a ver La Bella y la Bestia. Me lo merecía, después de las dos semanas que llevaba y la que me esperaba (la que estoy teniendo). Además, quería verla en VOSE, y me temía que no aguantaría mucho en cartelera. Total, que el domingo, en la sesión matinal, allí estaba yo, bien provista de pañuelos, que sabía lo que iba a pasar. 



Os pongo en antecedentes: La Bella y la Bestia es mi película favorita de la infancia. Es, de hecho, la primera película de la que tengo recuerdo. Me la alquiló mi madre en una librería-papelería-videoclub que había en mi pueblo, la vi y me encantó. Y al fin de semana siguiente pedí que me la alquilase. Y al siguiente. Y al siguiente. Y al siguiente. Hasta que mi madre se plantó y dijo que ya estaba bien de alquilar la misma película todos los santos fines de semana. Tanto me gustaba.

Siempre me he identificado con Bella: una letraherida, rara, solitaria, incomprendida... Pero yo, encima, fea. Y esta tarde, en un momento de evasión (mi cuerpo estaba en el trabajo, mi mente ya no aguantaba más allí) he acabado pensando que siempre he tenido debilidad por las bestias, ya sea en un sentido o el otro, pero en fin, que ni caso, que estoy un poco ida. Además, al final, la rara encontraba a alguien que la entendía, la belleza estaba en el interior, los desahuciados encontraban su sitio y bla-bla-bla. Me encantaba. Hasta en mi época de odio a los finales felices seguí respetando ese final.

Así que, eso, que era mi película favorita y tenía mucho miedo de que la rompiesen, pero iba con cierta confianza de que eso no iba a ocurrir. Y creo que no ha ocurrido. Creo, incluso, que la han mejorado en algún aspecto (aunque me ha sobrado alguna canción, pero bueeeeno). Pero como yo de cine no entiendo un carajo, solo os diré que me pasé la película llorando, y que me vino bien, porque telita qué días llevaba. Me emocioné un montón, me gustó mucho, y aún lloré a la salida, recordando la película. 

Me gustó volver a la infancia ahora que la veo tan lejos, ahora que me siento empujada hacia adelante y que siento que tengo tan poco tiempo para mí, para hacer lo que quiero. En fin, que os la recomiendo, es una buena película con la que pasar el rato, visualmente me pareció una maravilla y, bueno, no voy a decir nada más porque no puedo ser objetiva.



En otro orden de cosas, ayer en el post dije que tenía que hacer un anuncio triste. Quería dedicar un post, pero para que la gente no se me alarme, lo pongo aquí, en breve, y ya está. Hace algo más de un año anuncié aquí que iba a publicar una novela con la editorial 2deLetras. Muchos os alegrasteis por mí y os habéis interesado por el proyecto durante este tiempo. Algunos, los maś cercanos, habéis estado algo más enterados, pero la mayoría no, porque no me resulta fácil hablar del tema. Por circunstancias tristísimas, mi proyecto no pudo salir adelante. Estuvimos trabajando en él (no puedo dejar de agradecer a Verónica y a Diana su implicación y, especialmente a Diana, su paciencia y buen hacer), pero cuando la partida de una de las almas de la editorial truncó, entre otros, este proyecto. La cosa es que ayer me remitieron los documentos diciendo que, ya que no se pudo cumplir el contrato, me devuelven los derechos de mi obra. Así que nada, un sueño que se me murió en los brazos. Ya decía yo que era demasiado bonito para ser verdad...

Y sí, ya sé que puedo intentarlo de nuevo, pero no será con esa novela. Para mí está impregnada de muchas cosas negativas. Así que nada: de momento no voy a ser escritora.

(Y si las cosas siguen así, ni de momento ni nunca... >_<)

En fin, eso es todo. Voy a dejarme caer sobre la cama.

¿Me dais abrazos, porfi? Hoy me hacen falta.


lunes, 20 de marzo de 2017

Libro: Historia del Rey Transparente, de Rosa Montero.


¡Wooooooo! ¡Una reseña! ¡Ueeeee! 

Bueno, no os emocionéis mucho, que estoy medio dormida y esto va a ser, con toda seguridad, una basura. Pero hoy necesito hacer algo por gusto, y ya ayer me quedé con ganas de escribir en el blog (y eso que el post de ayer iba a ser bien ñoño y bonito, de esos que os gustan...), así que, allá voy. 

¿De qué va el libro? 

Historia del Rey Transparente es, en realidad, la historia de Leola, una mujer campesina −más bien una niña al inicio de la novela− que, por avatares de la vida, acaba convirtiéndose en caballero y en muchas más cosas en un medievo en el que, ni qué decir tiene, su sitio era otro bien distinto. 

Hablando del libro...

Adoro a Rosa Montero. Ya puedo decirlo. No he leído todo lo que ha escrito, pero la adoro. Si no hay que idolatrar a una mujer que inicia un libro así, A VER QUÉ. 


En serio, genial. En cuanto empecé el libro y me encontré con eso, me enganché. Me encantan los personajes femeninos de Rosa, esas mujeres fuertes y humanas (incluso cuando no lo son), verdaderas heroínas (incluso cuando no lo son). Sin embargo, aunque no me hubiese quedado prendada del libro en ese mismo momento, no habría tardado mucho en hacerlo, pues la novela es muy entretenida, llena de acción, aventuras, idas y venidas. La verdad es que, para lo poco y mal que estoy leyendo últimamente, he leído Historia del Rey Transparente con avidez y ganas y lo he disfrutado tanto como el agotamiento me ha dejado.

De nuevo me ha pasado con este libro, como con algún otro libro de Rosa Montero, que lo importante no es el destino, sino el camino. No esperéis un final epatante, la mayor parte de las vidas no lo tienen. Se trata simplemente de la historia de una mujer con unas vivencias extraordinarias, que no es poco. ¿Lo mejor del libro? A parte de la ambientación, las subtramas y demás, lo que más me ha gustado es la manera en la que se retrata el crecimiento de Leola. Se hace de una manera tan natural que no somos realmente conscientes de su evolución, o yo al menos no lo he sido, hasta que no vuelve a encontrase con su pasado. Me ha gustado mucho, muchísimo. Y lo mismo digo de ese toque de magia que no sabemos hasta qué punto es real. Yo quiero creer que lo es. Hoy necesito creer en la magia.

En fin, que un libro muy recomendable, con sustancia, pero al mismo tiempo ameno. ¡A leerlo!

Os dejo un trocito...

Y también dice Plinio: "Dios significa para un mortal ayudar a otro mortal, y ése es el camino para la gloria eterna". Y este Dios me gusta, le comprendo. Es mejor que el Dios del santo Job, como decía la Duquesa el otro día. Todos estos libros, lo noto, me están cambiando por dentro. Yo no podía imaginarme que esto de leer era como vivir. 

En resumen, este libro...

Ahora voy a empezar, si el agotamiento me lo permite, Tan poca vida, que me lo recomendó mi querida profe. A ver si puedo leer algo antes de caer rendida.

¡Muá!




PD: Os echo de menos, y echo de menos esto, y me pongo muy triste :(
PD2: Tengo un anuncio triste que hacer, bueno, al menos para mí es triste, creo que para el bien del universo es una gran noticia, pero hoy ya no tengo fuerzas. Ya encontraré el momento.
PD3: El domingo fui a ver La Bella y la Bestia, y quiero fangirlear mucho, pero no tengo tiempo, y sufro.
PD4: Me encantaba tener un blog :(

jueves, 16 de marzo de 2017

Perdona.

Soy fuerte, casi invencible. No hay nada que me asuste más de un instante. Nada me lastra. No me cuesta pasar página. No me arrepiento de nada: estoy segura de que lo he hecho todo bien. No me importa lo que esperen de mí, no me importa lo que piensen de mí, no me importa decepcionar. Lo estoy llevando bien. Todo. Estoy contenta con lo que soy. Estoy feliz de ser como soy. Sé que soy suficiente. Más que suficiente. No estoy triste. No lloro. No me duele. 

Perdona, esto no iba aquí: cambio tanto de máscara a lo largo del día que me he confundido. 

lunes, 13 de marzo de 2017

El cepillo de dientes.



Puede parecer un artefacto inocente: solo un cepillo de dientes. Un utensilio cotidiano, al que no se presta importancia. Permanece ahí, a la espera, en su vaso, hasta que se le requiere. Y, sin embargo, ¡qué hueco tan grande deja un cepillo de dientes que falta! ¡Cuánto duele apartar uno cuando sobra! ¡Cuántas promesas encierra un cepillo de dientes olvidado tras un fin de semana! 

Siempre he pensado que el cepillo de dientes es el mejor ejemplo de lo inmensas que pueden ser las cosas pequeñas.



jueves, 2 de marzo de 2017

Yo ya.

En un Parlamento, en concreto en el europeo, se pueden decir muchas cosas. Pero yo no pensaba que escucharía algo como esto:



Pero no me sorprende tanto el discurso (hay más indeseables en el mundo de los que tocan, lo creo firmemente) sino la reacción. Este vídeo está cortado, pero tras la intervención del eurodiputado de marras, apenas un murmullo. La moderadora le da las gracias y cede la palabra a la siguiente persona en intervenir. Y ya está. No se le corta el micrófono, no se le censura desde la cámara, no nada. No, al menos, que yo sepa. 

Pregunto...Si en lugar de utilizar ese discurso para defender la brecha salarial entre hombres y mujeres lo hubiese hecho entre negros y blancos, ¿la reacción habría sido la misma? 

Bah, qué más da. Solo habla de mujeres. Qué quejicas somos, de verdad. 

No todo puede decirse en según qué contextos. No todas las opiniones son válidas, no todas son respetables. Y si nos saltamos los Derechos Humanos así, a la torera, pues yo, ya. 

miércoles, 22 de febrero de 2017

De buenos y malos.

Hay ocasiones en las que las circunstancias favorecen las confesiones entre profesores y alumnos y, sobre todo, entre alumnos y profesores. Son situaciones en las que las barreras del aula bajan un poco y las distancias, no tanto físicas como simbólicas, se reducen. Algunas de estas situaciones son, por ejemplo, las excursiones. 

Yo pensaba que este año no iba a ir a ninguna excursión. Desde luego, ganas no me han dado. Pero mis muchachos y muchachas me lo pidieron y yo a ellos no les puedo negar nada, así que accedí. Y claro, en esa excursión una coincide con otros alumnos que también van y se entera de muchas cosas. 

Por ejemplo, una se entera de que sus alumnos están muy interesados en saber si tiene o no pareja, pues le han buscado un novio potencial y están intentando mover fichas, así como quien no quiere la cosa. Por ejemplo, me han ofrecido la cuenta de Twitter del susodicho, para que le eche un ojo.  Desde luego, no están haciendo las indagaciones cara a cara. Estos alumnos le han preguntado a su tutora, claro. Resulta que me vieron con un chico el otro día y quieren saber si hay algo o solo es un amigo. Y la pobre tutora, que no sabe por dónde salir, viene y me lo cuenta, entre muerta de risa y un poco picada por la curiosidad. Hay que ver.

En una excursión, por ejemplo, también puede ocurrir que a una se le "declaren". Así, tal cual. Que le griten "Profesora, te amo" porque una ha hecho un comentario de lo más normal sobre un grupo de música o porque ha mencionado un meme de Internet. Estas cosas pasan. 

O, en una excursión puede ocurrir que una se lleve alguna sorpresa. Puede que unos alumnos, ante las quejas de una sobre el comportamiento de algunos de sus compañeros le digan: "Pues a nosotros nos han dicho que eres muy buena en esos grupos. Dos personas distintas, además. Y qué personas..." Una no pregunta, porque sabe que se lo van a contar igual, o quizá con más motivo si no pregunta. Y se lo cuentan. Y le citan a dos piezas de museo de esas que no sabes qué hacer con ellas. Dos miembros del cuerpo estudiantil -por decir algo- que siempre están metidos en problemas, que contestan mal a los profesores, que no saben comportarse en un aula y a los que, por consiguiente, siempre se les está echando la barrila. Una servidora, también. Más de lo que le gustaría. En esos grupos tengo que entrar con cara de haber mordido un limón pasado y de mala leche. Y si no entro así, no pasan 15 minutos sin que me haya puesto de mal humor. No me gusta, pero es lo que hay. Y aún así dicen que soy buena... 

No me lo esperaba, desde luego, pero ya que piensan así, no estaría mal un poco de reciprocidad... 


miércoles, 8 de febrero de 2017

Lo que estoy viviendo.

El fin de semana pasado estuve en un concierto de música clásica. Tocaba la Orquesta Joven de Córdoba en un concierto para celebrar su quinto aniversario. En cuanto sonaron las primeras notas del Concierto para flauta de Mozart casi lloro (pude aguantarme) y el resto del concierto me lo pasé como una niña pequeña disfrutando del momento, feliz, feliz, feliz. Y más feliz. Lo recuerdo y se me escapan los suspiros.

Estoy intentando disfrutar de lo que es vivir en una ciudad tanto como puedo. Por ejemplo, lo del concierto habría sido tan difícil el año pasado... Pero este año lo vi en Twitter y, casi sin pensarlo, compramos entradas. ¡Qué bonito es vivir en una ciudad tan viva como Córdoba! 

Habrá quien diga que Córdoba no es una ciudad viva, pero es que yo sí sé lo que es vivir en un lugar muerto...

No sé si os acordáis de que estuve diciendo que si me sacaba la plaza en Andalucía iba a tener que comprarme un traje de gitana. Pues bien, ya lo tengo. Yo, que soy muy fan de los trajes regionales y todas estas cosas, el primero que tengo es un traje de gitana, siendo manchega. Tiene narices la cosa.  Pero estoy muy contenta, es que veo un volante y vamos, me vuelvo loca. Dudé mucho, pero me alegro de haberlo comprado. Qué contenta estoy de vivir aquí, cómo me está gustando Andalucía...

Vaya, andaluces, que os vayáis acostumbrando a mi presencia, que de aquí no me sacáis, vamos. 

Y ahora me voy a la cama, que estoy muerta de cansancio acumulado y, además, mañana va a ser un día importante... Me dormiré sonriendo, pensando en todo lo que estoy viviendo. 

Qué afortunada soy. 

¡Mua! 

jueves, 2 de febrero de 2017

Gracias por tu vida.

Hace tres días una amiga de mi familia recibió una llamada esperada durante mucho tiempo. Le pedían que se fuese rápidamente para el hospital: había unos pulmones para ella. Supongo que intentó contener la emoción y controlar los nervios. Al fin y al cabo no era la primera vez que la llamaban y en la ocasión anterior todo había quedado en nada. Los médicos prefirieron no arriesgarse y esperar a tener mejores opciones. 

Pues bien, se ve que el momento llegó, porque esta vez sí, le hicieron el transplante. Todos lo que la conocemos estábamos pendientes de ella, de su operación y del resultado. No es para menos: es una persona vital, alegre, positiva, con ganas de salir adelante a la que un día, sin saber muy bien por qué, empezaron a fallarle los pulmones. Ha pasado muchísimo tiempo pegada a una máquina de oxígeno, con la casa llena de tubos, incapaz de salir a pasear o, en los últimos tiempos, incluso de preparar un café cuando alguien iba de visita a su casa. 

Cuando ayer pregunté a mi madre por ella me dijo que ya estaba respirando por sí misma, que los pulmones nuevos estaban funcionando al 100% y que todo el mundo estaba como loco de contento con el milagro.

Sí, bueno, milagro. Depende, claro. El milagro de la ciencia y de los avances médicos. El milagro de una sanidad pública que nos atiende. Y, sobre todo, el milagro de esa persona (o de sus familiares) que decidió que su vida no iba a perderse, que iba a ir a otra persona. O a otras. 

Seas quien seas, gracias por tu vida. 

lunes, 30 de enero de 2017

Recortes y recuerdos.

一Hoy he visto esa esquina en un periódico. La he reconocido nada más mirarla: tras el arco, un edificio azul. Y casi te he visto a ti, allí, esperándome con un refresco. Yo llegaba tarde porque me equivoqué de parada de autobús, pero el camino, a pesar del calor, se me hizo corto. Lo que sí se me hizo largo fue el último tramo, mientras esperaba a que el semáforo cambiase de color para cruzar al otro lado de la calle y abrazarte. He recortado la foto pensando en guardarla en una caja para, un día, recopilar recuerdos. Pero entonces me he puesto a pensar que esa caja no tiene sentido...¡Hay tantas cosas que no puedo meter dentro! El primer abrazo. El olor a jabón de nuestro primer beso. Tu mirada desde el asiento de aquel MacDonald's. La primera vez que cantamos juntos. La primera vez que te cogí la mano. Nuestro primer baile. Lo primero que cocinaste para mí. Y lo segundo. Y lo tercero... Hay tantos recuerdos condenados al olvido...

一¿De verdad lo crees? ¿Crees que acabaremos por olvidarlo? 一pregunta él, mortalmente serio.

一Sí 一responde ella一, a no ser...

一A no ser...

一A no ser que me lo recuerdes cada día, claro.

一Será un placer 一contesta él mientras se acerca lentamente, preparando el salto para zambullirse en sus labios. 





domingo, 29 de enero de 2017

La La Land (2017)


City of Stars,
are you shining just for me?




Pues sí, queridos lectores: ya he visto La La Land. Más vale tarde que nunca, ¿no? Le tenía ganas, pero me alegro de haber esperado. Creo que la he visto en el momento justo: una vez pasada la oleada de críticas que la encumbraban y cuando está decayendo la oleada de críticas que la hunden en la mierda. 

Pues eso, que hace un rato que he salido del cine y no sé si han sido las canciones lo que me ha desvelado, o la noche cálida de finales de enero que tenemos por aquí (10 grados a las 3 de la madrugada, para que os hagáis una idea), pero el caso es que se me ha pasado el sueño, así que, mientras lo encuentro, voy a contaros lo que me ha parecido a mí la película (como si a alguien le importase). 

¿Es La La Land una gran película? En mi opinión, no. ¿Es tan mala como dicen algunos? En mi opinión, tampoco. Es una película entretenida (algo extendida de más, pero esto se está convirtiendo en tendencia, si es que no lo es ya, así que...), un poco tópica, pero bonita.  Sí, bonita, ¿vale? He utilizado el adjetivo maldito, pero es que no se me ocurre otro (y eso que he acabado llorando, pero eso es porque soy idiota, supongo). 

Creo que  La La Land ha tenido un problema gordo, y es que se le ha dado muchísimo bombo antes del estreno y en sus primeros momentos en cartelera, subiendo el hype a cotas estratosféricas, y claro, cuando uno va allí, esperando una obra maestra, pues a lo mejor se queda un poquito chafado. Pero tampoco es que sea lo peor de lo peor. Otro problema que ha tenido son las comparaciones, pero vamos, es que comparar La La Land con los grandes clásicos del género musical a lo mejor es pasarse y tener mala baba. Primero esta película tendría que ganarse el título de clásico (cosa que no creo que ocurra) para que la comparación fuese medio justa. 

En fin, que la película tiene sus problemas. Para mí, el más importante, que la película no sabe lo que es. Quiere ser un musical, pero se le pasa rápido. A mí me han faltado números musicales (o, al menos, que estuviesen mejor repartidos) y no sé... Aunque algunas canciones se me han quedado pegadas (voy a estar silbando "City of Stars" una semana, lo sé), no creo que haya ningún número musical memorable. Quizá el más cercano es el número inicial... Aunque Emma Stone está maravillosa en la canción de la audición (pero claro, ahí no bailan, ni nada de eso xD) y la canción es un temazo. Como loca soñadora lo digo. 


Los que dicen que sobran números musicales, pues a ver: si no os gustan los musicales, no los veáis. Es que en los musicales cantan y bailan y eso, ¿sabéis? 


Pero, en conjunto, me ha gustado. Tiene momentos muy buenos y otros bastante insulsos, pero creo que puede verse y disfrutarse. Yo no me arrepiento de haber pagado la entrada para verla, vaya. Está la cuestión, claro, de que, además, a mí me ha conmovido, pero sé que es algo subjetivo. No es una película especialmente conmovedora, pero a mí me ha emocionado, así que a lo mejor mi opinión no debería contar. "Entonces, ¿para qué la escribes?", diréis. Pues porque no tengo sueño y algo tengo que hacer.




Here's to the ones who dream,
foolish as they may seem,
here's to the hearts that ache,
here's to the mess we make...


Bueno, ¿y vosotros? ¿Habéis visto La La Land? ¿Pensáis verla? ¿No sois de musicales? ¡Qué! ¡Hablad, por todos los dioses! :P

sábado, 28 de enero de 2017

Fin del juego. (Ganador/a concurso)


Bueno, para que veáis que no ha habido trampa ni cartón, aquí os dejo el vídeo que grabé el día de antes de publicar el post con el orden de las cartas.




Siendo esto así, y si no me he descontado, el ganador del concurso ha sido... ¡¡Geralt, con 7 aciertos!! Una pasada :P

(tío, qué suerte tienes, ya es el segundo premio que te llevas en este blog, si no he perdido la cuenta xD)

Había pensado en hacer un regalito en plan un libro o similar, pero estoy abierta a sugerencias, así que Geralt, voy a mandarte un mail y lo hablamos :)

¡Gracias a todos por participar! 

miércoles, 25 de enero de 2017

Libro: El psicoanalista, de John Katzenbach.


Los Reyes me trajeron, además de una camiseta súper cuqui de Stranger Things con gatetes y una bolsa de chuches, este libro. Porque a mí hay que regalarme libros SIEMPRE, a ver si me entendéis. Me ha costado bastante leerlo, porque apenas puedo leer por la noche, caigo rendida, y durante el día siempre tengo algo que hacer y no leo, pero allá voy. De momento mi propósito de leer un libro por mes va viento en popa. 

¿De qué va el libro?

Rick recibe un anónimo el día de su 53 cumpleaños en el que una persona lo acusa de haberle arruinado la vida y le propone un juego: o adivina quién es en un determinado plazo (firma como Rumplestiltskin) o se suicida o él arruinará la vida a alguno de sus seres queridos (no especifica cómo). Después de constatar que Rumplestiltskin va en serio, Rick entra en la dinámica propuesta, haciendo que su estable vida comience a desmoronarse. 

Hablando del libro... 

Siempre que reseño un thriller digo lo mismo: no sé por qué no leo más thriller. Son un género bastante agradecido: no demasiado pesado, te anima a seguir (engancha) y entretiene. Pero, a priori, no es un género que suela escoger, a no ser que me lo recomienden mucho o, como ha pasado en esta ocasión, que me regalen algún libro. 

Voy a empezar por el final: ¿Me ha gustado? Sí, me ha gustado. El psicoanalista me parece, dentro de lo poco que he leído del género, algo diferente. No quiero decir mucho para no destripar nada, pero se establece una dinámica muy interesante entre el perseguidor y el perseguido. 

Es cierto que algunos giros los he visto venir, lo cual es grave porque yo soy bastante tontaca para esas cosas, pero puede haber sido casualidad. Otras personas que lo han leído me dicen que no es tan predecible como a mí me ha parecido, y yo les creo. 

En resumen -perdonad que no me extienda demasiado, pero es que el constipado me mata-, es una novela entretenida, para pasar el rato, que tiene unos finales de capítulo que te animan a seguir leyendo y que, si te pones, te acabas enseguida. A no ser, claro, que te levantes a las 6.30 de la mañana y te hayas puesto a leer a las 23.30, porque claro, hay que dormir. 

Os dejo un trocito... (pequeñito, pequeñito)

-Todo el mundo necesita un guía que lo lleve hacia el infierno, Ricky. Ya te lo dije. 

En resumen, este libro...


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