domingo, 31 de mayo de 2015

No más acoso escolar.



Podríamos hablar de acoso escolar otra vez. Podríamos hacerlo todos los días. Al fin y al cabo es algo que muchos, muchísimos niños y niñas sufren cada día. Podríamos hablar del último caso de suicidio en una adolescente y aventurarnos a anticipar que, tristemente, no será el último. (Ojalá nos equivoquemos, ¿verdad?)

Pero hoy voy a dejar que lo digan otros.


sábado, 30 de mayo de 2015

Teléfonos.

Esta semana una lectora de este blog me ha regalado una agenda telefónica hecha a mano (y un marcapáginas maravilloso, todo sea dicho) que es una preciosez. Supongo que tenéis en mente qué es una agenda telefónica. Lo digo porque como ya no se usan... :P

Desde que la recibí dedico algún ratito suelto a pasar una de las letras a la agenda: busco en el móvil los contactos con una determinada inicial, cojo la agenda y empiezo a copiar nombres y números de teléfono. 

Ha sido un curioso ejercicio porque he empezado a pasar contactos y contactos en el móvil y no me apetecía apuntarlos. No veía interés a incluirlos en una agenda telefónica de papel. Especialmente en una tan bonita. No deja de ser iluminador qué teléfonos no te importaría perder.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Clic.

Antes que nada, ¡feliz-feliz cumpleaños, Aria B.! Lo prometido es deuda y mi regalo de cumple es la continuación del relato "Aprisa", que escribí como respuesta a tu reto musical. Espero que te guste.

***

-Díiiime, Ana.
-Laura, no vas a creerte lo que me ha pasado. 
-Va, Anita, no me seas dramática, que esto no es una película
-Sí, ríete si quieres, pero cuando te lo cuente vas a flipar. 
- ...
-¿No quieres saberlo?
-Me lo vas a contar igual, así que estoy esperando.
-No te pega hacerte la dura Laura. 
-Jajaja, ¡vale, vale! Cuenta, ardo en deseos de saber...
-Qué graciosita, hombre, jaja. Pues...¡resulta que un tío buenísimo me ha invitado a un café!
-...¿Cómo? Si no me explicas un poco más...
-Sí, tía. Estaba esperando el autobús, allí por la milla de oro, ya sabes... Y un tipo todo trajeado, guapísimo y demás se me ha acercado y me ha preguntado si tenía prisa o me invitaba a un café. 
-¿Qué dices? ¿Y qué le has contestado?
-Pues que sí. Tampoco tenía nada mejor que hacer. 
-¿Pero no tenías clase de Materiales II?
-Sí. Y sigo manteniendo que no tenía nada mejor que hacer.
-Jajajajaja. No sé cómo lo haces para aprobar luego, chica. Y bueno, ¿qué tal con el tío bueno?
-Piero, se llama. Bien. 
-¡¡¿Es italiano?!!
-No, su madre es italiana, pero él es de aquí. Y no tiene ni un poquito de acento... Qué pena, ¿verdad?
-Y tanto. Pero bueno, ¿vas a volver a quedar con él o qué?
-Creo que no. Ha estado bien para pasar la tarde, pero... Creo que somos de mundos diferentes, ¿sabes? Y paso de encariñarme.
-Bueno, bueno, no te precipites. Eso tenemos que hablarlo tú y yo con un cubo de helado delante. ¿Bajo a comprarlo?
-Vale. Esta noche hablamos, Laurita.
-Cuídate, Anita
(clic)



-Díme, mamá. 
-Ana, hija mía, a todas horas con el teléfono en marcha. ¡Llevo una hora intentando hablar contigo!
-Ajá, mamá. Una hora, sí. ¿Y qué querías?
-Nada, hija, ver cómo estabas. ¿Es que no puede una madre llamar a su hija? 
-Claro, claro. Estoy bien, mamá, no te preocupes.
-¿Y qué has hecho esta tarde?
-Pues en clase y eso...Poca cosa.
-Ay, hija, tanto libro y tanta clase, vas a salir loca. Si total, ahora no se coloca nadie sin enchufe. Si te vinieses aquí a la cafetería de la tita...
-Si mamá. Cuando acabe la carrera, si eso. 
-Además, ¿qué chica de tu edad quiere estar ahí liada con los libros? Así no te vas a echar novio nunca, Ana, hija.
-Pues mira, mamá, justamente hoy estuve hablando con un chico, tomando un café y eso, y parece que no le parezco tan mal.
-Eso te lo acabas de inventar, hija. No hace falta. Si yo sé que tú vales mucho pero,...
-No mamá. Me vio en el autobús y me invitó a tomar un café. Y es muy guapo y muy simpático... Y rico... Y trajeado.
-Ay, nena, no me hagas reír. Seguro que ibas despeinada, con cualquier cosa encima,... Anda, anda. Que no me lo creo. Y si ha pasado, seguro que quería reírse de ti. 
-Pues no creo, la verdad. Me ha dicho que volvamos a quedar.
-¿Y dónde vas tú con un muchacho así, si es como dices?
-Pues no lo sé, mamá. ¿Dónde crees que puedo ir?
-A enseñarle su butaca en el cine, más nada, jajajajajaja. 
-Vale, mamá. A seguir bien. Adiós.
-Pero hija, qué mal gen...(clic)




-¿Dígame?
-¿Piero?
-Sí, soy yo.
-Piero, soy Ana. 
- ...¡A-ana! ¿Qué tal?
-Bien, bien. De camino a casa, en el bus. 
-Me alegro. Y...¿querías algo?
-Bueno,... No sé si esto... La cuestión es que...me preguntaba si querrías quedar otro día. 
-¡Claro! Claro...¿Mañana?
-¿Mañana? No es un poco ... Bueno, sí, mañana. 
-¿Para cenar?
-Sí, vale. Para cenar.
-Puedo pasar a recogerte por la uni, en moto. ¿O prefieres que vaya en coche?
-No sé si...Bueno, sí. En moto está bien. 
-Vale, ¿a qué hora sales? 
-Sobre las siete. 
-Es pronto para cenar, pero bueno, ya haremos tiempo, ¿no?
-Algo haremos, sí. Pues hasta mañana entonces.
-Hasta mañana, Ana.
- ...
-...
(clic)


Año y medio después...

-Dime, hija.
-Angustias, soy Piero.
-¡Piero, hijo! ¿Qué tal?
-Bien, bien. Llamo para decirte que no nos esperes para cenar mañana. Vamos a pasar las navidades en la casa de mi abuela, en la Toscana. 
-¡Pero cómo...!
-Sí, lo siento. Ha sido cosa mía, ¿eh? Ana quería ir, pero no le he dejado opción. Quiero regalarle unas vacaciones, enseñarle el pueblo de mi familia, y Roma, y no sé qué más veremos. Todo lo que ella quiera.
-Pero eso os va a costar un dineral, hijo...
-El dinero no es problema Angustias. Además, no hay dinero mejor gastado que el que invierto en hacer feliz a tu hija
-...
-Estamos a punto de coger el avión, tengo que dejarte.
-¡Pero..!
-Feliz navidad, Angustias.
(clic)

-¿Se lo ha tragado? 
-Claro -dice Piero mientras se inclina para besarla.
-Bien. Vía libre entonces. Podremos pasar las navidades tranquilamente, en casa, viendo películas y acariciando a los gatos. 
-No hay nada que me apetezca más. 
-¿Nada? -pregunta Ana, acercándose a él.
-Bueno, quizás... -responde Piero mientras la toma en brazos y se la lleva al dormitorio.



martes, 26 de mayo de 2015

¿Te presentas a Selectividad?

Bueno, Selectividad... Ahora se llama PAEG (Prueba de Acceso a los Estudios de Grado). Cuando yo la hice, se llamaba PAU (Prueba de Acceso a la Universidad). Sea como sea era "el coco". Yo no sé tú, pero yo me pasé los dos años de Bachillerato (los dos, sí) escuchando: "Que las PAU están a la vuelta de la esquina...". Algo muy parecido a que venía el hombre del saco. 

Por lo tanto, es normal que una vez que se acaban los exámenes finales y hay tiempo para pensar (antes no hay, lo sé) se nos venga el miedo encima, porque "el coco" está cada vez más cerca. Y nos entran los temblores en las piernas, los nervios, el insomnio, ... A algunos hasta les da por estudiar a lo bestia y todo (:P). Yo no lo pasé muy mal, nada mal de hecho, y viví el periodo previo a los exámenes de Selectividad con bastante calma. Pero recuerdo el malestar de mis compañeros y amigos, y también el de mis primeros (y  hasta ahora últimos) alumnos, y este año me apetece decirte algo.

Esto no son consejos, son experiencias, cosas que he vivido y visto y que creo que te pueden ayudar.

Lo primero que quiero decirte es que lo más difícil ya está hecho. Piensa en esos exámenes de final de trimestre. En esas semanas infernales en las que ya no sabías en qué día estabas o de qué era la prueba. Piensa en los montones de apuntes, en la cantidad de trabajo, en los altos niveles de exigencia de los profesores. Eso ya está hecho. Mira atrás y dime si te parece poca cosa. No, ¿verdad? Pues te garantizo que lo que te queda no es más difícil ni más duro que lo que ya has hecho.

Puedes decir, claro, que esos exámenes eran parciales, y que ahora vas a unas pruebas con toooooda la materia. Vale, tienes razón. Pero, ¿recuerdas lo que hemos dicho de la exigencia de los profesores? Eso no es porque sí, no es porque disfruten haciéndote la vida imposible. Es porque si te preparan para un nivel de exigencia mayor, en Selectividad lo tendrás más fácil. Además, aunque parezca que no recuerdas nada de lo que viste a principio de curso, no es así. Te darás cuenta de que, cuando empieces a repasar, bastantes cosas vuelven. No va a ser tan duro como piensas ahora. En serio. 

Sé que te cuesta creerlo, pero me acabarás dando la razón. Te va a salir mejor de lo que esperas, salvo que ocurra un cataclismo. Y, ¿cómo evitamos ese cataclismo? Aquí sí que voy a darte algunos consejillos.

  • Duerme. No cedas a la locura de restarte horas de sueño para estudiar (ni para otras cosas). Intenta descansar lo suficiente para que, después de estas dos semanas, no estés hecho una piltrafa. 
  • No dediques todo tu tiempo a repasar. Márcate unos horarios, más o menos flexibles, e intenta cumplirlos. Hazte cuenta de que sigues yendo al instituto y cumple. Con la ventaja, claro, de que puedes repasar en pijama. Deja el tiempo que queda fuera a relajarte, a hablar con otros compañeros, a hacer deporte,... Despeja tu mente de vez en cuando. Y hazlo, sobre todo, cuando veas que no avanzas. A veces un paseo no es una pérdida de tiempo :P
  • No estudies, repasa. No intentes aprenderte todo de memoria, porque te va a costar mucho (es todo el temario de varias asignaturas). Creo que lo interesante es que te quedes con las ideas generales de los temas, esas que te permitan desarrollar tus conocimientos. No te pierdas en detalles que no aportan demasiado y que no harán más que retrasarte. 
  • Conoce las pruebas. Seguramente durante el curso ya has hecho pruebas tipo PAEG de las diferentes asignaturas. Sabes lo que te vas a encontrar. Piensa en eso. 
  • Intenta controlar tus nervios. Cierto nivel de nervios nos permite estar alerta, pero no dejes que te paralicen.
  • No tengas miedo. Las pruebas PAEG no son una matanza. La prueba es que la inmensa mayoría de los alumnos las aprueban. No son exámenes que busquen pillar al alumno para que suspenda. Verás como no. Puede ser que tengas mala suerte y que te salga algún ejercicio que no dominas especialmente, pero por lo general lo vas a hacer bien. Seguro que ves el examen más sencillo que los que has hecho durante el curso. 
  • Piensa que no toda tu nota depende de esas pruebas. También cuenta tu nota del Bachillerato. Y aún cuando tengas mucha presión, porque necesitas la nota para entrar a ciertos estudios, relativiza: ponerte histérico no va a ayudarte. Hazlo lo mejor que puedas, y nada más (y nada menos :P)
Recuerdo lo que pensé yo al acabar la PAU: "Pues no era para tanto...". Fue un pensamiento compartido con el resto de compañeros.  También por algunos de mis alumnos, a los que me encontré por la Universidad mientras se desarrollaban las pruebas: "Esto es más fácil de lo que esperábamos", me decían. 

¡Ánimo! Ya no queda casi nada. Si has llegado hasta aquí, lo que queda es cuesta abajo. 




lunes, 25 de mayo de 2015

La gente haciendo política.

Estoy ilusionada. Mucho. Tengo el hype electoral por las nubes. Llamadlo entusiasmo, llamadlo histeria. Lo que queráis. 

Eso a pesar de que por estos lares la cosa no ha sido especialmente espectacular, pero bueno. Ni siquiera veo claro que nos vayamos a librar de Mari Loli (sigamos soñando, Carlota). Pero se ha movido algo. Y eso, en un país como este, en el que parecíamos dar las gracias por cada desprecio que nos hacían, en un país apático, es mucho.

No creáis, que si me pongo a mirar los números sigo sin entender muchas cosas. Podemos decir misa, pero en muchas ciudades y autonomías el PP ha sido la lista más votada. No voy a hablar de nadie que me pille más lejos: ahí está mi comunidad. A Cospedal le ha faltado sodomizarnos y ha quedado a un escañito de la mayoría absoluta. No voy a calificarnos como ciudadanía. Parece ser que los castellano-manchegos somos los nuevos valencianos. O algo. 

Pero, a pesar de esto, me alegro. Quizá no me acabe repercutiendo a mí, pero he visto que la gente que ha dado un paso a delante y se ha decidido a hacer política, a recuperar la política (que es nuestra, de todos, no de los políticos) ha recibido, por lo general, buena acogida. Y eso me encanta y me emociona. 

Pienso en Ada Colau, una activista que hace unos años boicoteaba mítines disfrazada de superheroína, que hace no tantos años daba la batalla por los desahuciados, que defendía la lucha de la sociedad civil, que aguantaba que la llamasen gorda y etarra en platós de televisión con la sonrisa de quien no se lo puede creer. Y veo que su lista es la más votada en Barcelona. Y que a lo mejor acaba siendo alcaldesa. Y me gusta. 



Pienso en Manuela Carmena, una mujer jubilada que no tenía por qué meterse en este fregao, después de muchos años de carrera en la judicatura y que, aún así, ha dado un paso al frente. Pienso en ella, una mujer que ha demostrado tener un talante y un estilo que ya quisieran muchos políticos de los que se han dedicado a esto toda su vida. Pienso en toda la ilusión que se ha despertado a su alrededor y en que han visto respuesta: 20 ediles, a uno de alcanzar al PP con Esperanza Aguirre. Y me gusta. 



Pienso en Mónica Oltra y en Compromís, una coalición que lleva años dando la batalla en la Comunitat Valenciana contra la corrupción y los abusos. Pienso en ella, recibiendo porrazos junto a los vecinos del Cabanyal. En ella, manifestándose con los trabajadores de Canal 9. En ella, expulsada del parlamento por decir las verdades o por "falta de decoro" (porque los trajes regalados por amiguetes son más decorosos, supongo). Y pienso en ella, a la puerta de la comisaría de Zapadores, con los jóvenes que allí se habían concentrado en apoyo de los chavales detenidos en la Primavera Valenciana, intentando que pudiesen entrar a verlos sus padres y/o abogados. Y veo que después de años de clamar en el desierto se les reconoce el trabajo. Y a pesar de que, seguramente, si yo votase en Valencia, no habrían sido mi opción, me alegro. 



Votar no valía de nada, siempre salían los mismos, todos eran igual de ladrones. Esto último está por ver, pero parece ser que las dos primeras afirmaciones se van poniendo en cuestión. 

La política no va a dejar de hacerse, participemos nosotros en ella o no. Se hará, y si no es con nosotros, probablemente acabe haciéndose contra nosotros. Parece que parte de la ciudadanía ha entendido eso, y también que puede participarse en política no desde el conformismo y la resignación, sino desde la esperanza. 

Les dijeron que dejasen de protestar y formasen un partido, que las cosas se ganan en las urnas y no en la calle. Supongo que algunos se arrepienten de haber dado la idea...

Los resultados están por ver, sí. Pero permitidme que disfrute de este momento.

domingo, 24 de mayo de 2015

Como si fuera cierto.


Soñemos como si fuera cierto,
como si no quedaran imposibles,
como si solo con ponernos de puntillas
(más;
aún más;
todavía un poco más)
pudiésemos tocar el cielo
y arrebatarle nuestra estrella.

Caminemos con el corazón lleno
de anhelo,
de fuego,
de tormentas
y sacrifiquemos al olvido
el temor,
las dudas, 
las condenas.

Avancemos, alegres, hacia el futuro
como si la conquista ya estuviese hecha.

***

Hace poco una amiga me decía en una carta, respecto de las oposiciones, que no iba a caer en el manido "tú puedes". Me dijo, en cambio: "Tú debes". Y no hay nada que me ponga más las pilas que un imperativo (:P). 

Gracias Perri

Este poema, por cierto, ha salido de entre las páginas de mi Moleskine. Gracias Ro. Por el cuaderno y, aunque sé que te da apuro que te lo diga, por servirme de inspiración. 

Perdonadme, hermosxs, que estoy ñoña. :P

¡Que tengáis un buen inicio de semana!


sábado, 23 de mayo de 2015

Libro: Ofrenda a la tormenta, de Dolores Redondo (Trilogía del Baztán #3)

Con esta lectura doy fin a la famosa trilogía del Baztán. Vamos a ver qué tal, ¿no?

¿De qué va el libro?

Un bebé muere durante la noche, sin aparentes signos de violencia. Parece un caso de muerte de cuna, pero hay algo más. El caso acaba cayendo en manos de la inspectora Amaia Salazar. Los acontecimientos van sucediéndose en una suerte de bucle demasiado familiar que la llevará a meterse en la mismísima boca del lobo.

Hablando del libro...

Antes de que se me pueda escapar algún spoiler o algo por el estilo, diré que este es el libro que más me ha gustado en todos los sentidos. Recupera el estilo del primero, con un argumento menos recargado y más sosegado que en Legado en los huesos, y además creo que resuelve el tema del "asesino". En este caso sí me he pasado la novela haciendo conjeturas y solo al final, muy al final, he sabido por dónde iban los tiros. 

Además, ha conseguido emocionarme. En un determinado momento se me escaparon dos o tres lagrimillas. 

Ahora sí, si no has leído los otros dos, ¡huye de aquí!

Como he dicho, este libro me ha sorprendido gratamente. Para empezar, mi aversión hacia Amaia Salazar ha desaparecido casi por completo. Pero solo casi. En cualquier caso, no me genera tanta tirria como en las otras dos novelas, y eso ya es bastante :P

En cuanto a la ambientación y demás, poco más que añadir, seguimos en la misma línea. Señalar solamente que a la trama policíaca y  familiar (la familia de Amaia es una fiesta) se une la trama parejil: James, alias "marido-perfecto" y Amaia tienen problemas. Chan-chan. 

La trama policíaca tiene que ver con sacrificios de niñas entre cero y dos años que han muerto, aparentemente, de muerte de cuna. Cuando Amaia empieza a profundizar en el tema se da cuenta de muchas cosas curiosas. Y la brujería, lo místico, tiene un papel fundamental.

La trama familiar, como no, tiene que ver con la loca de su madre. En el libro anterior, Rosario había desaparecido en el bosque, habían sacado sus ropas del río. Sus hermanas la han dado por muerta, como casi todo el mundo. Pero Amaia no. Amaia todavía siente su amenaza. ¿Qué habrá pasado con Rosario?

Y en cuanto a la trama con James, bueno... Digamos que el chico es perfecto, perfectísimo, pero de golpe le da una especie de siroco y, de tolerarlo todo, pasa a plantarse y a hacer exigencias. ¿En qué acabará la cosa? No olvidemos, dicho sea de paso, que el juez Markina estaba por ahí, al sopesquete...

Tengo la tentación de decir que en este libro el componente mitológico es menos evidente o menos importante, pero no. No es así. Quizá no es tan explícito, pero el misterio lo envuelve todo y deja un poso importante en la novela. Aunque al final encontramos respuestas, estas no despejan todas las incógnitas. Y tampoco me ha molestado eso, la verdad. 

En resumen, me ha gustado mucho este libro, creo que es un digno cierre para la trilogía del Baztán, la cual os recomiendo :)

Os dejo un trocito...

Colgó, salió de la cama y se tomó el café mientras se arreglaba. No le gustaba hacerlo así; todavía era una joven estudiante cuando adoptó la costumbre de tomarse con calma su café en la cama. Odiaba correr por la mañana, siempre era presagio de un mal día.
 En resumen, este libro...

4.5/5
 Ahora voy a empezar Los Mundos de Täryenn, la opera prima de Laura Tejada. Sus 760 paginitas de nada y todos los secretos que encierran me esperan.


viernes, 22 de mayo de 2015

Retales musicales (II)

Supongo que todxs habéis tenido momentos de esos en los que estás absolutamente triste, a veces sin saber muy bien por qué. En estas situaciones yo uso la música, y lo hago en dos sentidos.
  1. Me pongo música triste y me hundo en la miseria. Me pego un buen rato de llanto y desahogo hasta que me encuentro mejor. A partir de ahí puedo cambiar mi estado de ánimo. Funciona, garantizado.
  2.  Me pongo una música que me fuerce a cambiar de estado de ánimo. Y aquí tengo pocas opciones. Mi apuesta segura es el grupo del que os hablo hoy, a saber...

 EL ÚLTIMO KE ZIERRE

jueves, 21 de mayo de 2015

Se nos está yendo de las manos.

Lo de las comuniones, digo. 

Que oye, que allá cada uno lo que hace con su dinero y con su familia (que todo educa), pero lo cierto es que hay cosas que no dejan de fascinarme.

Hace poco hablaba con mi nena de su comunión. Le pregunto porque sé que está ilusionada, porque le gusta contarme las cosas. No está ilusionada por el acto religioso en sí, sino por todo lo demás: el vestido, los zapatos (de charol), el peinado (con flores), la fiesta ... y los guantes. 

Me contaba que ya tiene todo en casa y que, vaya hombre, ya tenía los guantes manchados. 

-¿Manchados? ¿De qué? -pregunté.

-De maquillaje. 

Me quedé mirándola con los ojos muy abiertos. Y ella, que es muy lista, me responde sin que yo tenga que preguntarle siquiera.

-Pero fue sin querer. Es que me pusieron maquillaje para las fotos, y me picaba un montón, y me rasqué sin darme cuenta, y manché el guante. 

La pobre lo decía apesadumbrada de verdad, como si fuese un verdadero fastidio que sus guantes no fuesen a estar de un blanco inmaculado el día de su comunión.

-Es que yo no lo entiendo -continuó-. ¿Para qué me ponen maquillaje? Si no hace falta...

Entonces su cara de fastidio me dejó entrever algo que no era esa molestia ni ese enfado por haberse manchado el guante. Me pareció ver una de las primeras dudas que esa niña tendrá a lo largo de su vida sobre su apariencia. 

-Pues claro que no. Eres una niña guapísima -y lo es-, y no necesitas maquillaje ni nada que se le parezca. 

Me miró durante un instante y, a continuación, emitió una breve carcajada. 

-Y lo que es más importante -continué-: muy inteligente y muy trabajadora. 

Y lo es. Ha pasado de suspender todas las materias importantes a aprobarlas todas. Estoy muy orgullosa de ella.  Y ella también está orgullosa de sí misma en los últimos tiempos, lo cual me hace aún más feliz.

Asintió levemente y bajó la mirada. Pero, mientras abría el cuadernillo de problemas de matemáticas, me di cuenta de que seguía sonriendo.


miércoles, 20 de mayo de 2015

Buenas palabras, buenas acciones.

En lo que se trata del aprendizaje, una servidora intenta sacar el máximo partido de cada situación. Mi educación religiosa no es una excepción. Los años de catequesis han dejado poso en mí, si no doctrinal, sí al menos cultural. Estos días ando recordando la famosa parábola de los dos hijos, recogida en el Evangelio de Mateo (21, 28-32).

«Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Llegándose al primero, le dijo: “Hijo, vete hoy a trabajar en la viña.” Y él respondió: “No quiero”, pero después se arrepintió y fue. Llegándose al segundo, le dijo lo mismo. Y él respondió: “Voy, Señor”, y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?»
- «El primero» - le dicen.
Díceles Jesús: «En verdad os digo que los publicanos y las rameras llegan antes que vosotros al Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros por camino de justicia, y no creísteis en él, mientras que los publicanos y las rameras creyeron en él. Y vosotros, ni viéndolo, os arrepentisteis después, para creer en él.»

 Lo que recuerdo es el primer párrafo. ¿Qué vale más? ¿Las buenas palabras o las buenas acciones? Supongo que así, en principio, lo que nos sale es responder que las buenas acciones. Pero, amigos, las palabras son poderosas. Las palabras y las apariencias. 

Con frecuencia se aprecia más a quien, con buenas palabras nos dice lo que queremos oír, a quien pone buena cara ante nosotros aunque nos esté haciendo un flaco favor. Y, sin embargo, a quien es duro con nosotros, a quien nos reprende o nos pone mala cara, aunque lo haga por nuestro bien, a quien reniega, aunque luego haga lo que le hemos pedido, a ese lo tenemos en menos estima. 

Decía Maquiavelo que pocos ven lo que somos, pero todos lo que aparentamos. Y también se dice que la mujer del César debe ser honrada y, además, parecerlo. 

Y visto lo visto una acaba por pensar que lo importante es parecerlo. Lo de serlo, ya tal.


martes, 19 de mayo de 2015

A un mes.

Lo estaba llevando bien, os lo prometo. Lo de las otras entradas no era postureo ni mucho menos. Me encontraba tranquila, serena, llena de confianza y de esperanza. Pero nada dura para siempre, que dicen.

Desde hace un par de días me he dado cuenta de que falta UN MES para las oposiciones. UN MES, que se dice pronto y se pasa antes. Un mes de nada. Y ahora, así de golpe y porrazo, pues como que se me ha puesto un nudo en el estómago y una inquietud en el pecho que yo qué sé... 


Podría aburriros con pesimismos varios, porque me están entrando todas las neuras. Vamos, que me he planteado casi todas las catástrofes posibles. Desde que no me salga ningún tema que me sé hasta que no sea capaz de llegar a la ciudad de examen. 

A ver, que tampoco me voy a martirizar más de la cuenta. Supongo que esto es lo normal. Mi estado hace una semana no lo era. Estaba demasiado tranquila para ser humana. Y ya, para ser yo, ni os cuento. Tan tranquila estaba que no comenté ni lo de las ratios plaza/alumno. Hice una mención jocosa y desenfadada en Instagram.  Digamos que somos 381 almas cándidas y filosóficas pugnando por 7 plazas. A 54 por plaza. Una de las ratios más altas. Pero, en serio, no le había dado importancia. Y, en realidad, ahora tampoco es eso lo que más me preocupa. Pero bueno, que paso de preocupaciones. A pesar de que los nervios ya se hacen más que evidentes, intento no dejarles que se apoderen de mí. Ando a patadas con ellos todo el santo día.

Luego, claro, está la gente que, la mayor parte de las veces con buena intención, te cuenta la fiesta según le ha ido. Y hay de todo. En algunos días te quedas con las experiencias mejores (¿por qué no me va a ir a mí así de bien? y en otros con las peores (seguro que a mí me va igual de mal), como todo. También hay quien mira con compasión, como diciendo que no sé dónde me estoy metiendo. Que para qué tanto esfuerzo. Que voy a odiar mi trabajo en cuanto lo consiga. Me asusta especialmente cuando esas palabras vienen de profes o maestros. Y eso sí que no. Yo a eso me niego. Cuando yo sea profe voy a ser una versión filosófica de Ro. He dicho. (mis ganas...:P)

Quizá es eso lo que más me desanima. O lo que más me asusta. Dar tantas patadas para conseguir este trabajo y luego no estar a la altura. Convertirme en uno de esos profesores cascarrabias que odian su trabajo y a los que la gente con la que trabajan (alumnos, profesores, familias) les importan un carajo. Uf. Me tiemblan las piernas de pensarlo.

Pero no quiero regodearme en la negatividad. Intento pensar en que, para bien o para mal, ya queda menos. Ayer salieron las listas de admitidos y excluidos (las provisionales) y estoy dentro, eso sí, con un montón de compañeros que, supongo, estarán con un estado de ánimo parecido al mío. 

Dicen que una oposición es como una carrera de fondo. No sé si en las carreras también pasará que los últimos metros son los más duros, los que se hacen más largos. Yo tengo la sensación de que este mes me va a parecer eterno y, a la vez, cuando pase, un suspiro. 

It's very difficult todo esto, ¿eh? Si yo solo quiero dar clase, compartir lo poquito que sé. Bueno, esto es solo agotador, supongo. Lo difícil vendrá después. Eso si hay suerte, claro.

Hoy sí, por favor, os ruego animitos, abracitos y besitos en la frentecita.



lunes, 18 de mayo de 2015

Libro: El sol de Breda, de Arturo Pérez-Reverte.


Anoche di fin a la tercera entrega de las aventuras del Capitán Alatriste. Vamos con la reseñita de rigor. 

¿De qué va el libro?

El Capitán Alatriste e Íñigo ya no están en Madrid, cosa prudente si se tienen en cuenta los últimos acontecimientos que vivieron. Ahora combaten en Flandes. En este libro se narran sus aventuras y desventuras antes de la conocida rendición de Breda. 



Hablando del libro...

Otro caso total de no sos vos, soy yo. Me he aburrido, hermosxs. Y esto no es de recibo, que a mí los otros dos libros me encantaron (como podéis ver aquí y aquí). No es culpa del libro, que en realidad es fiel al estilo de los anteriores. La diferencia está en el contenido: el libro trascurre enteramente durante sitios, escaramuzas y batallas. ¿Es eso malo? Para nada, pero a mí no me gusta. Me resultaba muy, muy atractivo ese componente misterioso, casi detectivesco, de las aventuras de Alatriste. Y eso no está presente en este libro.

Jack, que anda un poco más adelantado que yo en la saga, me ha dicho que el siguiente libro vuelve a estar en la línea de los dos primeros, lo cual agradeceré inmensamente cuando me ponga a leerlo. 

Esto no quiere decir que sea un mal libro. Ya digo que tiene el mismo estilo que los otros, incluido ese componente didáctico que a mí me resulta tan interesante (siempre aprendo algo de estos libros). En este caso, como es obvio, las lecciones tienen que ver con la vida de los soldados en Flandes y con las prácticas propias de la guerra en aquellos tiempos. Que todo esto a mí no me sobra, ya que me gustaría saber mucha más historia de España. 

Por cierto, que Pérez-Reverte no da puntada sin hilo. ¿O es que os creéis que lo de poner en el mismo tercio, como compañeros de armas a gallegos, castellanos, vascos,... es casual?  :P

Os dejo un trocito...

Sigo asiduo de la taberna del Turco, desde la que vuestros amigos me encargan os desee sigáis bueno, con grandes recomendaciones de Caridad la Lebrijana; que, según dice, y no tengo pruebas para un mentís, os guarda ausencia y también vuestro antiguo cuarto en la corrala de la calle del Arcabuz.
Ay, mi Cari...

En resumen, este libro...
3/5
Ya digo, que es por mis gustos personales, no por el libro en sí.

Ahora empezaré Ofrenda a la tormenta, de Dolores Redondo, la tercera parte de la Trilogía del Baztán, a ver qué tal.

domingo, 17 de mayo de 2015

Retales musicales (I)

Hablaba hace poco con Letraherido y me preguntaba si me había planteado hablar de música en el blog, de grupos y canciones que me gustan y por qué es así. Y yo, ya sabéis cómo soy, que voy un poco a salto de mata y voy escribiendo las cosas según se me ocurren, sin mucho orden ni concierto. Pero me pareció una buena idea para esos momentos en los que me apetece escribir sobre algo y no sé sobre qué, como cuando me retasteis a escribir.

Yo escucho mucha música. Quiero decir que escucho música casi todo el tiempo. Y aún así no tengo ni puñetera idea de música, ni busco nuevos grupos o cantantes, ... No sé, por eso quizás no me había puesto a hablar de esto. Pero tampoco soy filóloga y hablo de libros, así que...¿Por qué no?

¿Empezamos?


Retales musicales (I): Estopa.


Estopa es el primer grupo de mi adolescencia. O de mi preadolescencia. Es la primera expresión de rebeldía. El primer grupo que me gustó de verdad, aunque no puede decirse que me hiciese fan del todo (no he sido muy de seguir grupos allá donde fuesen y de estar al corriente de todas sus novedades). Entraron en mi vida, como en la de muchos, con una canción que todo el mundo ha escuchado alguna vez, supongo:

 La raja de tu falda.


Sin embargo, cuando me puse a escucharles me di cuenta de que esa no era, ni de lejos, la mejor canción del disco. Mis favoritas de su primer disco, también llamado "Estopa", eran Tu calorro y Como Camarón. Las aprendí con la guitarra y no veáis que serenatas daba... xD

Pero no todo era tocar y cantar (o malcantar). También bailaba. No había vez que no sonara "Cuando cae la luna" y que no me pusiese a bailar por la casa.


También había canciones para el desamor. Canciones que por aquel entonces a mí no me conmovían demasiado: no había tenido tiempo de que me rompieran el corazón de verdad, era una criatura. Pero ahora, con el paso del tiempo, algunas me ponen los pelos de punta.


No sé, ya he dicho que no tengo mucha idea de música, pero las canciones de Estopa tienen un no sé qué que qué sé yo. Sus ritmos pueden parecer facilones, quizá, pero yo los siento cercanos y me llevan y me traen. De hecho, ahora mismo, mientras escribo, estoy escuchando Estopa y estoy tecleando al ritmo de la música :P Y sus letras, que otros ven como macarras o simplonas, a mí me parece que tienen mucha más miga de la que la gente cree. Supongo que de esto yo no me daba cuenta entonces, al principio, porque era una criatura que creía que todo estaba bien. Pero luego, a medida que entré en la adolescencia, empecé a entender las letras que hablaban de frustración, de rebeldía, de drogas, y de que la vida es un poco puta, a veces, pero aún así merece la pena bailar con ella.

Sobre todo, Estopa es uno de esos grupos que ha pasado por mi vida para quedarse. No es que lo escuche a todas horas, pero cuando lo pongo, me sigue gustando. Y es uno de los pocos grupos que cuando tengo un día de mierda consigue levantarme el ánimo y ponerme a bailar. No arregla nada, pero ya se sabe que las penas con rumba son menos penas, morena.


Bueno, yo ya tengo unas cuantas ideas, algunas canciones y grupos de los que quiero hablar, pero os lanzo un guante. Os pido que, si os apetece, me hagáis preguntas tipo meme, como los cuestionarios de libros. Por ejemplo: "Una canción/grupo que escuchabas pero que ya no te gusta", o  "Una canción o grupo que siempre te hace reír", o "¿En qué musical te gustaría vivir?". Cosas así. Así podéis saciar vuestra curiosidad, si es que esta chorrada os genera alguna curiosidad, y de paso me ayudáis con lo de las ideas, que últimamente mi cerebro va a muy pocas revoluciones  (se me agota el combustible). ¡Gracias de antemano!

Tengo la sensación de que esto va a quedar curioso, porque mi reproductor de música es una locura sin sentido xD

Bueno, qué, ¿a alguien más le gusta Estopa por aquí? :P


sábado, 16 de mayo de 2015

Book-tag: Sailor Moon.

Allá vamos con otro book-tag. Esta vez, sacado de Sucede a medianoche, el blog de Viento Polar. Lo cierto es que yo, de pequeña, no veía mucho anime, no le acababa de pillar el punto. Pero las categorías me han parecido interesantes, así que, allá vamos.

1. Sailor Moon. Un libro que te haya hecho llorar.



 Si tengo que coger solo uno, ahora mismo escogo Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea, de Annabel Pitcher. Unos hipidos y todo... Demasié. Pero muy recomendable.

viernes, 15 de mayo de 2015

Fábula DIY: El gato y la golondrina.

La primavera trajo golondrinas al pueblo o, quién sabe, quizá las golondrinas trajeron la primavera. El caso es que los primeros rayos de sol trajeron multitud de avecillas jóvenes y temerarias que amenazaban con arrancar el sombrero a los transeúntes con sus vuelos rasantes. Supongo que, como todos los jóvenes, se creían dueñas del mundo y no temían a la muerte. 

Pero no solo eran desafiantes mientras volaban, también cuando cantaban. Se posaban en los balcones al amanecer, robándoles horas de sueño a las gentes de aquel lugar y, desde sus atalayas, atormentaban a toda hora a los animales domésticos de los hogares. Especialmente a uno.

En una de las viviendas habitaba un gato elegante y siempre calmo. Las golondrinas jóvenes disfrutaban volando sobre el patio que él guardaba, viendo como sus ojos, fieros a pesar de todo, las perseguían sin que pudiese hacer nada por alcanzarlas. No obstante, la diversión duraba poco: no es muy divertido provocar si nadie responde a tus provocaciones, por lo que, tras unos minutos, las golondrinas se marchaban con viento fresco a torturar a otros animales. Todas, menos una. 

Aquella golondrina, más osada que ninguna, decidió que no iba a rendirse hasta que aquel estúpido animal intentase cazarla. Entonces sí iba a reír a gusto, haciéndole correr, maullar, saltar y bufar tras ella. De suerte que tomó la costumbre de apostarse, bien temprano por la mañana, sobre el muro del patio y entonar un canto irritante. Su piar se repetía como una burla y acababa siempre con un vibrato del que se sentía especialmente orgullosa y que sonaba como una carcajada socarrona. 

Uno, dos, tres, cinco, siete, diez días repitió la operación. Y nada. El gato la escuchaba, o eso indicaban al menos sus orejas puntiagudas que se movían al ritmo de los gorjeos de la golondrina. Y la veía, pues sus ojos verdes y rasgados permanecían fijos en ella tanto tiempo como se dignaba a estar allí, sobre la tapia de su patio.

Ese día, el décimo, la golondrina sintió que algo bullía en su pequeño pecho: nunca, nadie, la había mirado así. Intentó desterrar esa idea de su alma, pero no fue capaz. Pasó la noche en vela pensando en aquel gato que la miraba y la escuchaba sin descanso, dedicándole toda su atención. 

Al día siguiente la golondrina volvió a su puesto pero su voz ya no era desafiante ni su canción burlona. Había desaparecido el gorjeo final, ese que parecía una risa. Esa vez la golondrina entonó algo parecido a una balada, sin atreverse a mirar al gato. Solo cuando hubo acabado volvió la vista y se dio cuenta de que él se había movido, de que se había acercado y de que sus ojos, fijos en ella, como siempre, parecían dos canicas relucientes. Entonces el gato habló.

-¿Cómo puedo confiar en ti? Me has estado atormentando todos estos días...
-Puedo demostrarte que te amo, si me dejas acercarme a ti.

El gato pareció dudar un momento, pero acabó tumbándose en el suelo, a la espera. La golondrina aceptó la invitación y, dejando escapar alegres trinos, se acercó a saltitos hasta el gato, tanto que casi podía rozar sus bigotes. 

Este alzó una pata con dulzura y, sonriendo, la puso sobre la golondrina, sin tocarla todavía. Ella no cabía en sí de gozo: ¡La amaba! ¡El gato la amaba! Agachó la cabeza, azorada, esperando la caricia de su amado. Entonces el gato desplegó sus garras y acabó con ella. 





***

Como he dicho que es una fábula DIY (Do It Yourself, hágalo usted mismo), falta una parte, claro: la vuestra. A ver, a ver,... ¿cuál es la moraleja?

miércoles, 13 de mayo de 2015

Libro: Pippi Calzaslargas, de Astrid Lindrgren.


Nunca se lee suficiente las aventuras de Pippi Calzaslargas. Nunca. Y a mí ya me había llegado el turno de la relectura. He estado mirando, mientras buscaba las portadas, y no he encontrado la de mi edición (de Círculo de Lectores), pero me he sentido aliviada al ver que Blackie Books sigue editando este libro. Uf. Menos mal. 

Allá vamos.

¿De qué va el libro?

Pippi tiene 9 años y vive sola en Villa Mangaporhombro. No le ha quedado más remedio: su madre es un ángel y su padre el rey de una isla de caníbales (aunque nadie se lo ha confirmado, ella está segura, su padre es duro de roer). Eso, lo de ser duro de roer, debe de ser hereditario, porque no hay quien pueda con Pippi, ya sea ladrón, matón, maestra o policía. Claro que, ¿quién iba a poder con la niña más fuerte del mundo? 

Hablando del libro...

Me repito, pero me da igual: se lee poco a Pippi. Yo he vuelto a ella esta vez por mi nena, con la que leo trozos a veces. Se ha hecho fan. Total y absolutamente fan. (Geralt, toma nota, es un libro fantástico para una ñaja de 9 años). 

Leyendo con ella me dio envidia, no lo voy a negar, y pensé en releerlo. He tardado un poco porque tenía vértigo. Es el libro de mi infancia y siempre pienso en qué pasa si vuelvo a él y ya, de repente, no me gusta o no me parece tan bueno. Pero no os preocupéis, esta vez tampoco me ha pasado. He vuelto a reírme y a alucinar con Pippi casi como la primera vez. Bueno, esta vez le he tenido más envidia, las cosas como son. Es una pena que yo no me decidiese a tomar la píldora de chirimir



Lo que pasa es que Pippi es un libro para niños, pero no solo para niños. Tiene ciertos mensajes un tanto libertarios que un niño no entiende del todo y que leídos por un adulto, la verdad, es que resultan llamativos. Y es que Pippi es bastante subversiva. No ve sentido al colegio, no respeta a los policías, se ríe de los adultos, es una mentirosa compulsiva (aunque sin mala intención), y es, en definitiva, una niña que no necesita a los adultos para nada. ¿Qué hay más subversivo que eso?

Aunque se trata de un libro gordito (recopila tres series más pequeñas) es un buen libro para leer con niños porque los capítulos son bastante breves y autoconclusivos. En cada uno de ellos se cuenta una aventura de Pippi que acaba resolviéndose, así que no hace falta leerlo del tirón. Además, mi edición (no sé si la de Blackie Books también) está acompañada de ilustraciones bastante graciosas. O a lo mejor es que yo no puedo ser objetiva: le tengo mucho cariño a este libro, a todo él. 

Ilustración de Ingrid Vang Nyman

Supongo que intuís que es un libro que recomiendo a todo el mundo, niños y mayores. ¡Es como las pelis de Pixar, se disfruta a todas las edades! :)

Ilustración de Ingrid Vang Nyman
 Os dejo un trocito...

En ese preciso momento, dos policías de uniforme cruzaron la puerta del jardín.

-¡Oh! -exclamó Pippi-. Hoy también voy a estar de suerte. La policía es lo mejor del mundo, aparte de las fresas y la crema.

Y se fue al encuentro de la pareja de guardias con el rostro radiante de felicidad.

-¿Eres tú la niña que vive sola en esta casa? -le preguntó uno de los agentes.
-No -contestó Pippi-. Soy una tía suya muy pequeña, y vivo en un tercer piso en el otro extremo de la ciudad.

Dijo esto porque tenía ganas de bromear, pero a los guardias no les hizo gracia la broma. Le dijeron que no se las diera de lista, y le anunciaron que ciertas personas caritativas de la ciudad habían decidido que ingresara en un hogar infantil, y que ya lo tenían todo arreglado.

-¡Pero si yo vivo ya en un hogar infantil! -dijo Pippi.
-¡Ah!, ¿sí? -exclamó uno de los policías-. ¿Qué hogar infantil es ése?
-Éste -dijo Pippi con orgullo-. Yo soy una niña y éste es mi hogar. No vive en él ninguna persona mayor; por tanto, esto es un hogar infantil.

En resumen, este libro...

5/5
Me encanta y me encantará siempre. De siempre de toda la vida. <3 Jaja.

Ahora voy a cogerme uno de aventurillas, que no tengo yo el cuerpo para mucha fiesta. Así que empezaré El sol de Breda. Capitán Alatriste, allá voy con la mano en alto pa correrle a usted a collejas xD

martes, 12 de mayo de 2015

Que vienen, que vienen...(2)

...las elecciones (otra vez).

Que yo no quería, en serio, no tenía intención, pero es que me buscáis la boca y los dedos, y no puede ser, acabo haciendo una segunda entrega del...

Cursó básico de lógica (informal) para sobrevivir a las elecciones. 

(chan-chan)

En la entrega de hoy, queridos amiguitos y amiguitas, la falacia más usada en elecciones, junto al tu quoque. Allá que voy. Con todos ustedes, hoy...

2. La falacia ad populum.

(Si has llegado aquí por error y estás más perdido que un cartero en Barcelona, pero quieres quedarte, te recomiendo que leas los primeros párrafos de esta entrada).

Ya sabemos lo que es una falacia, ¿verdad? Que sí, que sé que lo sabemos :P Pues ahora voy a explicar, brevemente, en qué consiste la falacia ad populum (al pueblo) que, como ya os he avanzado, es una de las que más se usan. Más que nada porque los políticos creen que capacidad de razonar tenemos la justita. Y debe de ser verdad, porque oye, este tipo de argumentos falaces les funcionan. O, al menos, calan entre la población con muchísima facilidad.

 (aplausos y vítores xD)

Estamos ante una falacia ad populum cuando se intenta convencer a alguien de una determinada cosa apelando a ciertas pasiones (miedo, odio, desesperación). Es un argumento que se ve muy claramente en las campañas de asociaciones o partidos con tintes xenófobos o racistas: vienen a quitarnos el trabajo, a llevarse a nuestras mujeres, van a ponerle velo a tus hijas, no vas a poder caminar tranquilo por las calles, ...

En esos casos se ve muy claro. Pero en otros, como se utiliza tanto, lo tenemos tan asumido que ya casi ni nos damos cuenta. Parece que lo lógico cuando queremos convencer a un ser racional (y suponemos que los votantes lo son, a lo mejor sin razón para hacerlo) es aportar razones que apoyen nuestra postura, nuestra candidatura, nuestro programa,... Pero casi resulta difícil encontrar este caso en los discursos políticos durante la campaña electoral. Lo que encontramos con muchísima facilidad, a diestra y siniestra (y lo digo con toda intención) son promesas electorales que buscan dorar la  píldora a un votante que, contento con la promesa, no se va a preguntar nada más, no va a pedir razones ni justificaciones. Habrá quien tenga más fe que yo en la racionalidad de los votantes y se pregunte cómo esto puede funcionar. Bien, para muestra...


Y sí, el hecho de que Cospedal sea presidenta de Castilla-La Mancha hoy por hoy no se debe solo a estos carteles, pero hay muchísima gente que votó al PP convencido de que iban a crear empleo. ¿Cómo? Ni idea. Pero lo habían dicho, así que... En resumen: en un país castigadísimo por el paro en plena crisis, prometer empleo, así sin más: ad populum. Podría ponerse un argumento un poco más actual: Esperanza Aguirre promete Wi-Fi gratis en Madrid. En una época en la que el smartphone, la tablet y otros dispositivos son casi parte de nuestro cuerpo... ad populum. Mención especial merece la palabra "gratis". No, gratis no: lo pagarán los madrileños con sus impuestos. Y ese dinero no podrá ir a otras partidas. Pero bueno, si explicamos esas cosas, la falacia ad populum (Vótame, porque pondré Wi-Fi gratis) pierde fuelle.

Para que nadie diga que se nota de qué pie cojeo -que se nota- diré también que en los mítines de Podemos -y en casi cualquiera, insisto- es difícil no pillar unas cuantas de estas falacias al vuelo. En su caso, apelan a la situación de desesperación, desempleo y demás que sufrimos buena parte de los españoles para arrimar el ascua a su sardina. Lo mismo vale los partidos que han hecho campaña contra otros apelando al miedo, por ejemplo: "Si ganan los de Podemos, serán las últimas elecciones democráticas". Siento poner tantos ejemplos parecidos, pero es que son tan llamativos...

Edito y añado un EXTRA. Sabía que había visto una de estas hoy, pero no me acordaba, y me ha venido de repente. Susana Díaz avisa de que pueden pararse los servicios públicos si no se elige gobierno.  Esto es: elegidme presidenta o se paraliza la región. ¿Qué genera esto? Miedo. O si no miedo, al menos incertidumbre, nerviosismo. Intenta presionar con esa amenaza para acelerar su elección. Pero lo cierto es que ella es presidenta del gobierno en funciones, por lo tanto si los servicios se paran sería responsabilidad suya...

Insisto, si se aportan datos, justificaciones, razones que apoyen una determinada tesis o medida, no estaríamos ante una falacia. Pero si nos sueltan la promesa con la intención de dorarnos la píldora: ad populum. Intentad contarlas la próxima vez que veáis a un político en la tele durante estos días.

Por cierto, el uso de esta falacia como estrategia se llama demagogia, otra palabra muy guay que unos y otros se dedican a lanzarse. A veces cuando unos y otros se acusan de demagogos, a mí lo que me parece es que les da rabia que no se les haya ocurrido hacer cierta promesa grandilocuente a ellos antes.



¿Por qué es esta falacia tan utilizada en política? Simple: porque funciona. Es altamente eficaz. El pueblo es bastante voluble y manejable si sabes qué teclas tocar, creo que hay ejemplos de sobra en la historia. Y esas teclas, como ya he señalado, poco tienen que ver con la racionalidad. El miedo, la inseguridad, los prejuicios de un pueblo, son poderosos condicionantes de la conducta y aquel que los conoce y sabe cómo utilizarlos tiene un gran poder sobre él.

Que nadie, nadie, tenga ese poder sobre vosotros. Preguntároslo todo. Incluso esto.



Nota: buscando imágenes he visto que se confunde la falacia ad populum con la falacia ex populo, así que para que nadie se confunda, la explico brevemente. La falacia ex populo es la que apela a la aceptación o rechazo mayoritarios de una determinada cuestión como razón para aceptarla o rechazarla. Por ejemplo: "Vamos a quitar la filosofía de la educación reglada (o las plástica, o la música) porque todo el mundo está de acuerdo en que no valen para nada y en que hay que priorizar las materias instrumentales" o "Todo el mundo considera que la sanidad pública no funciona bien, por lo que privatizarla es una buena idea".


Bueno, ¿habéis escuchado/leído algún ejemplo de estas falacias tan majas últimamente? :)

domingo, 10 de mayo de 2015

Manos.

Dicen que la cara es el espejo del alma. Otros dicen que los ojos. Yo creo que nada del cuerpo refleja suficientemente lo que hay en el alma de las personas, pero si tengo que elegir algo, me decanto por las manos. 



A veces miro las manos de la gente que conozco y elucubro sobre si lo que dicen sus manos coincide con lo que yo sé de ellos. Pienso en las manos de mi hermano, con las uñas mordidas casi hasta la raíz, fruto de su nerviosismo, enrojecidas casi siempre, de frotarse para quitar la pertinaz grasa de la maquinaria. Pienso en las de mi madre, ásperas del friegue, cuarteadas en invierno, de lavar la ropa a mano, sin importar el frío, y, a pesar de todo, en sus uñas impolutas, perfectamente cortadas con una ligera forma ovalada. Pienso en las manos de Jack, pequeñas, pero firmes, y tan suaves que querría estar cogida de ellas toda la vida.


Mis manos no son demasiado interesantes. Tengo unas manos normales, suaves, con las uñas generalmente cortas. El único rasgo que les otorga personalidad es un callo en el dedo corazón de la mano derecha, que habla de muchos años de estudio, de muchos apuntes tomados, ...y de que aprieto mucho al escribir.



Pero las manos más especiales que conozco son las de mi padre. Son las manos de un hombre que ha trabajado toda su vida con ellas, en el campo. Están curtidas, llenas de callos. Su tono es moreno, pues pocas veces han trabajado a la sombra. Son fuertes y firmes, pero también capaces de las tareas más delicadas. Y hablan, incluso, de su sentido del humor. A mi padre le falta, en uno de sus dedos, la última falange, debido a un accidente que sufrió cuando era niño. Cuando alguien lo observa él, con su habitual sonrisa burlona, responde:

-Llevo desde entonces esperando a ver si brota -dice, señalando el extremo-, pero no tira. No pasa nada: una uña menos que me tengo que cortar.



Y vuestras manos, ¿cómo son? ¿Creéis que hablan de vosotros? ¿Os fijáis en las manos de los demás?


viernes, 8 de mayo de 2015

Que vienen, que vienen...

...las elecciones.

Ha empezado la campaña electoral. Ya, ya sé. ¿Cuándo acabó? Porque para que algo empiece tiene que haber un espacio en el que no se está haciendo. Bueno, que da igual. Que ya ha empezado. Brace yourselves, elections are coming. 

No ha hecho falta ni que empezase la pegada de carteles para encontrarnos ya con algunas perlas propias de la campaña electoral. Por ejemplo, ayer leí que un miembro de la lista de València en Comú, la candidatura de unidad popular para el ayuntamiento de Valencia, decía de un cartel de Compromís en el que aparecía una mujer (creo que era Mónica Oltra, pero no estoy segura) que no sabía si era un cartel electoral o de un club de carretera. Osea... En fin. Ese es el nivel. Pero no pasa nada, porque luego hablamos en femenino y ya está. Feminismo a tope. 

Total, que entre unas cosas y otras he pensado que sería interesante me apetecía escribir un post en plan

CURSO BÁSICO DE LÓGICA (informal) PARA SOBREVIVIR A LA CAMPAÑA ELECTORAL.

Sí, ya lo sé. Soy lo peor. Hasta había pensado hacerlo en podcast... xD La que me animó fue Esperanza Aguirre, con sus declaraciones sobre Manuela Carmena, candidata de Ahora Madrid. La cuestión es que una se da cuenta con facilidad de que la política, por desgracia, consiste más en descalificar a los adversarios que en rebatir sus ideas. Por eso, la primera lección de este curso básico (no estoy dando a entender que vaya a haber más, tranquilos xD) es...

1. La falacia ad hominem.

Una falacia es un argumento inválido en el que se deduce una conclusión indebidamente a partir de cierta(s) premisas. El peligro de la falacias es que puede parecer que de hecho dan apoyo a una determinada conclusión, que son una razón válida para creerla. Vaya, que pueden "colárnosla" si no estamos alerta. Cuando esto se hace intencionadamente, es decir, cuando alguien, por medio de una falacia y sabiendo que se trata de una falacia, intenta convencer a otro de algo, se dice que estamos ante un sofisma. Pero bueno, aceptaremos barco y diremos que nuestros políticos son tan ineptos que no saben distinguir cuando usan un buen argumento de cuando usan uno malo, y ya está. No entraremos en sus intenciones. 


Hay distintos tipos de falacias. La falacia ad hominem (literalmente, "contra el hombre") pertenece a las que se llaman falacias de pertinencia, porque el error está en que pretenden utilizar ciertos hechos para apoyar una conclusión con la que no tienen relación, para la que no son pertinentes. Estos hechos pueden ser verdaderos. Por ejemplo:

-Voy a votar a Claudia como delegada de clase.
-No tía, ¡si es súper bajita!.

Puede ser cierto que Claudia es baja pero, ¿es eso importante para su labor como delegada? Otra cosa sería si quisiésemos que Claudia nos bajase el bote de las galletas del estante más alto de la cocina, pero en este caso el argumento no vale. 



Las falacias ad hominem se utilizan mucho en política, como decía antes. No rebato las ideas de mi adversario, sino que intento desprestigiar a mi adversario para restar credibilidad a sus ideas. Otra cosa es como lo hagan, porque rara vez sus argumentos son pertinentes. Por ejemplo, un argumento contra Ciudadanos, el partido político, era que su líder, Albert Rivera, es catalán. Como dice mi sabio padre: ¿Qué tienen que ver los cojones pa' comer trigo? Y seguro que se os ocurren más casos. 

Y luego está lo que hizo Esperanza Aguirre. Si os fijáis en el ejemplo anterior, es cierto que Albert Rivera es catalán, pero ese hecho no influye para que el partido que lidera sea mejor, peor, más o menos de fiar. Esperanza Aguirre hizo algo parecido, en parte. Dijo de Manuela Carmena que estaba ahí, con los del PCE cuando lo de Atocha (leedlo si no sabéis de qué va la cosa, que tiene delito que lo dijese como lo dijo, despectivamente). Sí, es cierto, Manuela Carmena trabajaba en ese despacho de abogados. Pero, ¿influye eso en algo para su candidatura? ¿La deslegitima? En mi opinión no, pero bueno. 

Además añadió que Manuela Carmena no era juez, porque había entrado en la carrera judicial por el cuarto turno, es decir, que no aprobó una oposición.Y esto ya no es una falacia. Es una mentira. Primero, si eres juez, eres juez. Segundo, Carmena había hecho y aprobado sus oposiciones. Habríamos tenido una falacia si hubiese sido verdad, pues no veo yo qué tiene que ver que una persona apruebe o no una oposición para que sea más o menos capaz como candidata a una alcaldía, pero es que es mentira. La señora Aguirre, como siempre, en su línea. Pero los que mienten son siempre otros.


Y hasta aquí la primera lección. Qué coñazo, ¿verdad? Bueno, ya acabo, con un consejito: en esta campaña, cuando escuchéis a los candidatos, cuando leáis sus programas, prestad mucha atención a los argumentos, que seguro que hay más de una falacia, pero también prestad atención a los datos, que a veces no se conforman con ser falaces y mienten, directamente. Y sobre todo,dudad de cualquier cosa, no deis nada por sentado. No dejéis que os tomen el pelo o, por lo menos, no se lo pongáis fácil, que piensan que nos chupamos el dedo y, qué queréis que os diga, en general, les hemos dado razones.


jueves, 7 de mayo de 2015

Libro: Legado en los huesos, de Dolores Redondo (Trilogía del Baztán #2)


Segunda parte de la Trilogía del Baztán. Decidí dejar un poco de tiempo después de leer El guardián invisible porque no quería saturarme. Pues después de este la pausa va a ser obligada. Vamos con la reseña.

¿De qué va el libro?

La vida de Amaia Salazar ha dado un giro, si no de 180 grados, sí de 150. Lo que creía casi imposible, quedarse embarazada, ha ocurrido. Elizondo, el pueblo del que huyó y al que no pensaba volver, se le antoja un lugar amable, se ha reconciliado con él. Después de cerrar el mal llamado caso del Basajaún, Amaia cree que podrá disfrutar de su vida, de su maternidad y de su trabajo. Se da cuenta de que no es así cuando se ve directamente interpelada por no uno, sino dos criminales confesos. Tirar de ese hilo la llevará a enfrentarse a secretos y misterios que no llega ni a imaginar. 

Hablando del libro...

Desde ya os digo que esta reseña seguramente sea muy loca, poco organizada y un desastre. Pero es que cuando hago las reseñas, las escribo conforme se me van ocurriendo, casi como si estuviera hablando. Y claro, pasa lo que pasa.

Lo primero que se me ocurre es que DIOSSSSS qué leche le daba a la inspectora jefa Salazar. Aunque claro, me crujiría, que para eso ha estudiado en Quantico con el FBI. Pero es que le tengo una manía... madre del amor hermoso. Eso no es malo, necesariamente, ni dice nada malo del libro. También pasé media saga de Harry Potter, si no más, con ganas de abofetear a Harry en bucle... La cuestión es que la chica se me hace un poco demasiado intensita, algo egoísta, un pelín chula,... Yo qué sé, que no acabo de conectar con ella. 

Pero, como digo, eso no es malo ni influye negativamente en la historia. Legado en los huesos nos presenta una historia que retoma elementos de El guardián invisible y que añade muchos más. El punto de partida es el juicio del padrastro y asesino de Johanna Márquez, resuelto en la primera parte de la trilogía, por ejemplo. También se retoma el tema de la relación con su madre, y parece que se empieza a ver un poco -no demasiado claramente, todo sea dicho- por qué Rosario, la madre de Amaia, da tanto puto miedo. No, en serio os lo digo, a mí me acojona. Yo leo en la cama, y cierro la puerta de la habitación para que la luz de mi lamparita no moleste a nadie. Cuando acabo de leer, apago la luz, me levanto de la cama y abro la puerta. Pues cada noche tenía la sensación de que me iba a encontrar a la vieja loca ahí, con las manos en plan garra, mirándome con los ojos desorbitados, y diciendo, con una sonrisa en la boca: "Voy a comerte". Uf, qué escalofrío. (Por cierto, vaya cachaza tenía el aita de la nena...)

La trama, o más bien tramas, porque se trenzan varias (y se trenzan bastante bien) son emocionantes, misteriosas, trepidantes. Casi demasiado, si os soy sincera. Aunque no podía parar de leer porque quería saber a dónde iba a parar toda aquella locura (no está solo el plano policíaco, sino también el mitológico, rollos de brujería,  ¡hasta el Opus!), me ha parecido que el libro adolece de una especie de horror vacui, miedo al vacío. Supongo que es solo una percepción personal, pero me ha dado la sensación de que las tramas estaban ahí, comprimidas, muy juntas unas con otras, que saltaba de una cosa a otra muy rápido. Que a lo mejor era la intención de la autora, no digo que no. Pero a mí me ha dado un poquito de agobio xD Incluso diría que la línea en la que lo mitológico deja de ser un elemento interesante para pasar a ser demasiado cargante se traspasa a veces.

Y ahora es cuando vienen los spoilers. ¡No sigas leyendo! (Para leer, selecciona con el cursor)

Ha habido, como en el otro libro, cosas que no me han cuadrado demasiado. Una, no puedo evitarlo, es el momento Club de la lucha con el inspector Montes. ¿Me estás diciendo que un tío que te detesta, que está más pasao de roscas que yo qué sé, hace las paces contigo cuando le das una paliza en un callejón? ¿Eso me estás diciendo? Pues perdona, pero no me cuadra nada. No me lo creo.

Otra, el momento juez Markina - Amaia de uniforme. A ver, alma de cántaro, llevas la novela bebiendo los vientos por ella, intentando que le ponga los tochos al bueno de su marido (qué santo, señor, qué santo), ¿y cuando la ves de uniforme se te pasa de golpe? ¿Pero cuál es tu problema? 

Supongo que podría citar alguna más, pero tampoco es cuestión de despotricar mucho, porque son pequeños detalles, nada más. 

Luego, claro está también lo del final. De nuevo Dolores Redondo hace la jugada de sacarse al asesino casi de debajo de la falda. Sí, estaba ahí, y su padre, y todo... Pero... ¿cuánto se habla de él durante la novela? Vamos, que podría haber sido ese personaje como cualquier otro. Y creo que en este libro este mecanismo es incluso más descarado que en el primero.

Finalmente, tenemos ¡los misterios sin resolver! Esto no es malo, lo que pasa es que genera expectativas de que se van a resolver durante el libro, y no. Entonces las expectativas se traspasan al tercer libro, y a lo mejor tampoco. ¿Qué narices ha pasado con Dupree? ¿Está muerto? ¿Desaparecido? ¿Es el dios interior de Amaia? ¿Qué relación tenía la loca de Flora con Anne Arbizu? ¿Son brujas las dos? Porque Flora tiene todas las papeletas. Y finalmente, ¿cuál es el puñetero problema de la madre de Amaia? ¿Brujería? ¿Locura? ¿Es un demonio mitológico? ¿Se trastornó por vivir en un pueblo y se volvió una psicópata peligrosa? ¿Qué? Esas cosas pasan... xD

En resumen: un libro entretenido, ameno, se lee bien, engancha y todo eso. Para pasar un buen rato (o uno malo) y no pensar en otras cosas. No dejéis que mis pegas os disuadan. Creo que merece la pena echarle un ojo. Sobre todo si os gustó la primera parte, claro :P

Os dejo un trocito...

-Señoría, este individuo no es un hombre, es un espécimen humano del sexo masculino, y entre eso y ser un hombre hay un abisrmo.

En resumen, este libro...


3.5/5
Ahora voy a empezar a releer Pippi Calzaslargas, me apetece mucho. Cambio total de tercio :P Pero la verdad es que es justo este tipo de lectura la que me pide el cuerpo, así que... :)


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