viernes, 29 de junio de 2012

Barreras mentales: la religión.

Me encanta saber cosas. Dicho así, no estoy siendo muy elocuente. Intentaré explicarme. Desde pequeña me ha encantado leer. Yo no era de esas niñas que preguntaban "¿y por qué?": me iba, buscaba un libro y encontraba la respuesta -o al menos lo intentaba. Ojeaba atlas y enciclopedias por gusto, por curiosidad. Y luego iba a la primera persona que se me cruzase y le decía: "¿A que no sabes por qué ...?" lo que fuese. Me encantaba descubrir cosas nuevas. 

Descartes
En eso soy muy cartesiana...."Daría todo lo que sé por la mitad de lo que ignoro".


No sé si eso tiene algo que ver con que me metiese en este embolao que es la Filosofía.Supongo que no. O sí, en parte. Desde luego, la carrera no ha saciado mis ganas de saber cosas nuevas. Y le pego a lo que se me ponga por delante. Lo que sea. Por eso no entiendo que la gente se levante barreras mentales en ciertas cosas y diga "hasta aquí, más allá no me interesa". Y en esto, la madre del cordero acaba siendo la religión. Como diría Don Quijote: "Con la Iglesia hemos topado". Aunque no sé si se trata de la Iglesia o de la religión en general. ¿Alguien me lo aclara?

A ver, que me siga explicando. Resulta que una servidora usó la Biblia para su Trabajo de Fin de Máster (próximamente). La gente se extraña cuando lo digo. Y cuando digo que creo que todo el mundo, religioso o laico, debería conocer más o menos la Biblia. Ahí los más progres, los más laicos, los más tolerantes y los más más se me echan encima. "¡Pero qué dices!" Y yo digo que sí. Que es uno de los pilares de nuestra cultura. Que muchas cosas se entienden leyendo la Biblia. Y que, aunque sea por conocer al "enemigo", merece la pena. Y sobre todo, merece la pena para tener otra perspectiva y no andar sentenciando por ahí a otras personas o religiones y mirándolas por encima del hombro. (Esto es parte de mi trabajo, ya os contaré)

Pues nada, que no. Me dicen que eso de que la Biblia (o el cristianismo, como queráis) es una parte fundamental de nuestra cultura es mentira. Pues nada, que alguien me explique, sin saber nada de religión, el arte románico  o el gótico. O buena parte del barroco.  Que me explique, sin saber nada de religión, qué quiere decir alguien cuando dice "Ya está aquí el hijo pródigo". O pasarlo peor que Job.  Que no sé, estos son unos pocos ejemplos que se me ocurren.  O que me explique unas cuantas de nuestras fiestas.  

Saber, saber cualquier cosa, nos sirve para mirar al mundo con ojos nuevos y para encontrar en él matices que antes no habíamos percibido. ¿No es maravilloso? ¿Por qué vamos a dejar de ver algunos matices? ¿Por qué levantamos esas barreras?

Yo no lo entiendo, pero lo cierto es que la gente no sólo levanta barreras mentales, sino que pone alambre de espino encima. No sea que un día, le dé por trepar para ver más allá.  Os cuento un ejemplo. En el pueblo donde nací una de las festividades que se celebran es la de Santa Teresa de Jesús. Fundó un convento allí, y por eso se celebra. Por cierto, muy interesante el personaje de Santa Teresa,  toda una revolucionaria en su época, aunque más de uno me lo ha desmentido diciéndome que sí, muy revolucionaria, cuando Franco guardaba su mano y se dice que la tenía bajo su almohada. Y yo digo, ¿qué tendrá que ver una cosa para la otra?

Bueno, lo dicho, que se celebra Santa Teresa. Allí se hacen hogueras la víspera de la festividad y también es costumbre tirar petardos de todo tipo. Pues conozco a un tipo que tiene una barrera montada entre su mente y todo lo religioso del tamaño de la Gran Muralla China. Pero eso sí, el festeo y tirar petarditos sí le gusta. Cuando alguien, de manera muy aguda, le dijo que si tan ateo era por qué celebraba Santa Teresa el tipo contestó que él no veía en la festividad algo religioso o sagrado, sino la celebración del equinoccio de otoño...¡Toma castaña! Desde luego, no hay peor ciego que el que no quiere ver.

En fin... ¿Me dejáis daros un consejo? Os diría lo mismo que Alá le dijo a Mahoma la primera vez que le habló, por medio del arcángel Gabriel, la primera palabra: ¡Lee! (اقْرأْ) (¿Por qué en las traducciones del Corán dice "recita"? ;) ) Pero no os contentéis con leer: preguntad, hablad, observad. Y cuando sintáis que os habéis topado con una de vuestras barreras mentales...¡saltadla! Porque el mundo merece ser visto cada día con ojos nuevos.






martes, 26 de junio de 2012

Libro: Cincuenta sombras de Grey, de E.L. James


cincuenta sombras de grey


No tenía ni idea de la existencia del fenómeno que ha supuesto este libro y los otros dos que completan su trilogía. La verdad es que hasta que un libro no es un best seller más que consagrado, yo ni me entero. Voy leyendo lo que me recomiendan o me apetece sin mucho orden ni concierto y no suelo estar al día de las novedades o los boom editoriales.  Me enteré de la existencia de  50 shades of Grey, o, como se lo ha traducido al castellano, Cincuenta sombras de Grey, hace una semana. En un principio leí varias críticas y pensé “¡Vaya! Esto promete”. Así que me decidí a leerlo. Pero, como en todo, me hace pensar que en el mundo de los libros también hay intereses ocultos, o si no, yo no me lo explico. Vamos a la crítica, a ver si consigo hacerme entender.

¿De qué va el libro?

Anastasia Steel está a punto de graduarse en la universidad cuando conoce al atractivo multimillonario Christian Grey. Entre los dos – vaya usted a saber por qué – se establece un lazo de atracción irresistible, pero, al mismo tiempo, hay barreras entre ellos. Anastasia pronto comprenderá que cuando algo es demasiado perfecto para ser verdad, es porque no es perfecto, y se dará cuenta de cuál es el lado oscuro de su millonetis. Nota: es un libro erótico, de temática BDSM para ser más exactos.

Hablando del libro…

Una de las cosas que leí primero es que este libro se ha hecho conocido por medio de susurros, de recomendaciones en voz baja. Leí también que las mujeres forraban el libro para que no se supiesen qué leían. En definitiva, se crean expectativas de estar ante un libro oscuro y prohibido, algo fuera de lo normal. Respecto a esto, no os hagáis ilusiones. Una vez se sabe que es un libro erótico/romántico, como los muchos que hay en el mercado y que se venden hasta en los kioskos, nada nuevo bajo el sol. No tiene nada de oscuro: es, ni más ni menos, una novela rosa. Y además, mal escrita. Yo he leído algunas de estas novelas rosas. Por curiosidad, empecé con Dueño del deseo, de Kinley MacGregor, y me gustó bastante. No deja de ser una novela rosa, pero está más o menos bien escrita, o, al menos, no da vergüenza que esté impresa. Así que más tarde leí el resto de libros (tres más) de la saga MacAllister, de la misma autora. Los disfruté y me entretuve, que es muchas veces lo que busco en la lectura.  Las novelas rosas de temática histórica –no ambientadas en la actualidad- suelen tener un esquema bastante definido: virgen indefensa –con más o menos carácter-, machote fornido y rudo no muy interesado en las mujeres, o al menos no interesado en enamorarse y comprometerse, relación de atracción-repulsión, una serie de aventuras y sucesos, y, finalmente, la virgen cae en las garras del fornido caballero. Después un dramón, y posteriormente todo acaba bien.  Con 50 sombras de Grey pasa más o menos lo mismo, solo que el caballero es un ricachón, y que el final no es feliz del todo, porque si no, no tendría sentido seguir con la trilogía.

También te hablan de que es un libro muy duro, durísimo. Claro, tratándose de un libro que aborda el mundo del BDSM (Bondage-Dominación-Sumisión-Masoquismo) esperas que se trate de un libro bastante brutal, sobre todo cuando lees críticas que dicen que lo han pasado fatal leyéndolo. Bueno, las emociones y los sentimientos son subjetivos, pero en ese aspecto yo diría que este libro es bastante vainilla. Los números BDSM se reducen a 4 episodios, y son lo más suave e insulso del mundo.  Vamos, que el componente BDSM es simplemente un aderezo en un libro erótico/romántico normal y corriente.  Además, hace algo que me toca los ovarios soberanamente: contribuye a la idea de que la gente con preferencias sexuales relacionadas con el BDSM tienen, algún problema mental, o algún trauma. Ahí estamos, favoreciendo  que se mantengan los prejuicios.

He indicado antes que está mal escrita. Hombre, no tiene faltas de ortografía – aunque si he detectado faltas de concordancia. No sé si es un error de la traducción o qué, pero el libro está narrado en primera persona y de repente hay un momento en el que pasa a tercera… Pero el uso de los adjetivos es de lo más curioso. En las primeras páginas del libro se utiliza el adjetivo bonito/a con una frecuencia pasmosa: bonitos dedos, bonita boca, bonito pelo. Sí, es un adjetivo que está en el diccionario, pero….¿en serio no se le ocurría otra cosa a la autora? Por no hablar de que durante la mayor parte del libro el uso de los sinónimos es escaso, casi inexistente. Palabras como perturbar, gimo o ruborizo salen en todas las páginas. Muy hacia el final del libro parece que la cosa mejora – o a lo mejor es que me acostumbré y ya no lo notaba – pero la mayor parte del libro, y sobre todo la primera mitad, parece escrita por una adolescente que intenta plasmar sus fantasías eróticas, cosa que no digo que esté mal, pero que vuelvo a preguntarme ¿merece la pena publicar?

Puede que no sea algo del todo descabellado, porque luego lees por ahí que en sus inicios, 50 sombras de Grey empezó siendo un fanfiction de Crepúsculo… Eso puede darnos una pista de qué derroteros va a tomar la cosa… Me imagino a Christian Grey descubriendo el amor verdadero y a Anastasia haciéndose una adicta al sado. No es un spoiler, es simplemente una teoría que se me viene a la mente.

¿Lo recomiendo? Pues hombre, no diría a todo el mundo que se lo leyese, la verdad. Es uno de esos libros que me da vergüencita que esté impreso y sobre todo que se venda al precio que se vende. No soy yo muy purista para estas cosas. Ya he dicho que leo novelas rosas, y no tengo nada contra la literatura de consumo. Pero por lo menos, que estén medio bien escritas, no sé. Que me daban ganas de corregir el libro, por Dios.  Si aún así, después de leer esto, sigues teniendo curiosidad, ¡adelante! Si eres capaz de superar el estilo literario, te entretendrás, no deja de ser una historia para pasar el rato. Además, acaba justo en el momento en el que los "tira y afloja" empiezan a hacerse cansinos, para mi gusto.

Os dejo un trocito... (al azar)

"Se mete en el cuarto de baño y cierra la puerta.
Suelto el aire que he estado reteniendo. ¿Por qué es tan alucinantemente atractivo? Ahora mismo me metería en la ducha con él. Nunca había sentido algo así por nadie. Se me han disparado las hormonas. Me arde la piel por donde ha pasado su dedo, en la mejilla y el labio. Una incómoda y dolorsa sensación me hace retorcerme. No entiendo esta reacción. Mmm....Deseo. Es deseo. Así se siente el deseo."

Por cierto, barajé que la calidad estilística del libro fuese cosa de la traducción... Pero...



En fin, no hay nada que un gif no pueda expresar, por lo tanto...


Ale, ¡espero que hayan soportado esta tocho-reseña! :)

Desde unos ojos musulmanes.

“Però el fet que em sentís tan vulnerable davant dels periodistas occidentals em va fer entendre que els musulmans sabem ben poca cosa dels occidentals com a éssers humans, com a cúmul d’esperances y anhels contradictoris, de somnis imcomplerts. Si els consideréssim vulnerables, ens hi sentiríem més propers. Però confonem els occidentals amb Superman, amb arquitectes de la NASA que, sense cor i com uns robots, inverteixen tots els seus sentiments en la construcción de naus espacials inhumanes i exorbitantmen cares per descubrir galàxies llunyanes, mentre s’obliden del seu propi planeta.”[1]


[1] MERNISSI, F., L’harem occidental, Barcelona, Edicions 62, 2001, p. 31

Traducción (más o menos, que nadie se ponga tiquismiquis xD): "Pero el hecho de que me sintiese tan vulnerable delante de los periodistas occidentales me hizo entender que los musulmanes sabemos bien poco de los occidentales como seres humanos, como cúmulo de esperanzas y anhelos contradictorios, de sueños incumplidos. Si los considerásemos vulnerables, nos sentiríamos más cercanos de ellos. Pero confundimos a  los occidentales con Superman, con arquitectos de la NASA que, sin corazón y como robots, invierten todos sus sentimientos en la construcción de naves espaciales inhumanas y exorbitantemente caras para descubrir galaxias lejanas, mientras se olvidan de su propio planeta". 



Y nosotros...¿con qué los confundimos a ellos?

lunes, 25 de junio de 2012

La vida hecha.

Soy de pueblo. Esto es así, y no tiene caso ocultarlo. Rezumo encanto rural por cada uno de mis poros (jaja) y, por más rebelde que he sido desde pequeña hacia lo que no me parecía bien argumentado (sí, yo era una de esas niñas de ..."¿y por quéeee?") hay valores de la cultura de pueblo que han calado en mi persona. Y punto. 

Banner del blog "Me llaman promiscuo". Muy ilustrativo.

Una de esas concepciones que han calado es la de tener "la vida hecha" o "la vida resuelta". Si lo pienso friamente, sé que no tiene sentido. Que la vida no está hecha hasta que no te mueres, o así, al menos, lo entiendo yo cuando lo pienso. Pero si dejo de racionalizar y me pongo a sentir, si dejo que sean mis entrañas las que se ponen en marcha, lo veo de otra manera. Bueno, no. Lo siento de otra manera. Lo de tener la vida hechaes muy propio de la vida en el pueblo, donde poco hay que hacer. Donde las cosas parecen no cambiar nunca. En las ciudades todo es más dinámico, más móvil, más rápido. En los pueblos, el tiempo parece pasar de largo. Y he de decir que no me extraña. 

Tener la vida hecha significa haber encontrado la estabilidad - estabilidad, qué palabra tan extraña - y eso, en un pueblo, se resume a tener un trabajo estable o una forma de ganarse la vida no temporal,  encontrar una pareja, de nuevo, estable, "meterte en una casa", es decir, hipotecarte, y una vez tienes eso hecho, casarte y, no tardando mucho, tener hijos.  Y a partir de ahí, tu vida está hecha. Se supone que se acabó tu búsqueda. Llegaste a la cima, hiciste todo lo que tenías que hacer, y ahora sólo queda ir saltando los pequeños obstáculos que la vida te vaya poniendo. 

Toda esta reflexión estúpida viene porque la mayor parte de mis amigas de la adolescencia, casi todas, tienen ya la vida resuelta, según esta concepción, al menos, aproximadamente. Algunas de ellas tienen hijos sin haberse casado, lo cual no deja de ser bastante escandaloso en el pueblo, aunque tengan el trabajo estable, la casa y la relación de varios años. Otras, se han ido casando y todavía no están en estado de buena esperanza, pero eso es cuestión de tiempo. Y otras, están casadas y no se han contentado con un hijo, sino que ya tienen dos. 

Ver las fotos de sus bodas - porque no, no me invitan - en las redes sociales me hace sentir una punzada de fracaso. ¿Tonto, verdad? Uno no se siente fracasado por no llegar a Madrid si ha tomado la carretera de Barcelona deliberadamente.  O más bien, uno no se siente fracasado por no llegar a un lugar en media hora si ha tomado deliberadamente carreteras secundarias para disfrutar del paisaje, ¿no? Pues sí. 

De nuevo, cuando lo pienso, me digo que es una tontería. Que cuando yo tenía 15 años, algunas de ellas ya habían abandonado el instituto y estaban trabajando. Que cuando yo entré en la Universidad, todas, menos una, habían dejado de estudiar. Por lo que es normal que el año pasado, mientras yo me licenciaba, una estuviese acabando de amueblar su casa, otra estuviese embarazada de 5 meses, otra hiciese un año de casada, ...

Es evidente que si me planteo estas cosas es porque yo también quiero casarme un día, y tener hijos, aunque me hayan tachado de machista por decir estas cosas. Pero me da igual. He tomado esta decisión libremente, igual que muchas otras personas deciden vivir solas, emparejarse y no casarse, tener hijos solteras, o casarse y no tenerlos. Esa no es la discusión.

No debería sentirme mal. Yo tengo que empezar en un mes el camino que ellas empezaron con 15 años. Me queda tiempo por delante. A lo mejor tiene algo que ver el contexto general en el que vivo. No es que no esté casada, ni tenga planes de tener hijos. Es que no veo en un horizonte, aunque lejano,  más o menos visible desde aquí, esa posibilidad. Sé que puede parecer una estupidez, pero desde el punto en el que me encuentro ahora mismo tengo la sensaicón de haber tomado una vía muerta. 

Será que hoy no tengo un buen día.

Liebster blog. :)

Después del trastorno que me ha supuesto leer "Lobster blog" (blog langosta XD) me dispongo a cumplir con la nominación del primer premio que le han dado a este cuadernillo de retales. Viene del blog de una monstruita situado Más allá del arcoiris gris. Sirve para dar a conocer blogs de menos de 200 seguidores. No sé si yo quiero volver a tener un blog medio-conocido. Pero igualmente, se agradece. ¡Gracias guapa!

Ahora, al lío... Estas son las normas.

Normas para los premiados: 


  1. Copiar y pegar el premio en el blog enlazándolo con el blogger que te lo ha otorgado 
  2. Premiar a 5 blogs con la condición de que tengan menos de 200 seguidores y notificarles que son ganadores de este premio 
  3. Confiar en que continúen la cadena premiando a otros 5 blogs
Y ésta la imagen del premio:


Antes de nada, decir que yo no obligo a nadie a cumplir la norma de seguir con la cadena. Lo hago porque me apetece dar crédito a alguno de los blogs que leo, de esos blogs que pasan por el mundo de Internet sin pena ni gloria, pero que esconden tesoros.

  1. Videosaurius. Es un blog que anda algo abandonadillo... (ajumjummmm) pero en el que se suponía que iban a subirse críticas de pelis. A ver si esto le hace al susodicho dueño del blog ponerse las pilas.
  2. La libélula negra. Es un blog de reflexiones personales. Su autora es una chica con una sonrisa deslumbrante - aunque no la váis a ver por mucho que busquéis en su blog - y una vida interior apasionante. Merece la pena. No sé si le hará gracia que lo ponga aquí, pero bueno, supongo que cuando alguien se pone a escribir un blog, se arriesga a estas cosas...
  3. Mi burbuja, mis normas. Es un blog bastante personal, también. Su autora y yo compartimos cerebro. Sí, no es coña. Alguien murió y nos trasplantaron medio cerebro a cada una. Porque a veces es curioso como conectamos sin conocernos apenas. Me consta que ya estás nominada, pero no me privo, nena.
  4. El Garra's Gallery. Un blog con relatos, descubierto hace poquito pero que me ha sorprendido gratamente. 
  5. Petardineando. Un blog variadito, con post desde belleza, arte, poemas, literatura... Vamos, para no aburrirse. 
Me gustaría nominar también al blog de Papish. Peeeero me he dado cuenta que tiene cerca de 300 seguidores la tía... Bueno, igualmente aprovecho para darle bombo xDD

Y eso es todo :) Sean felices!

domingo, 24 de junio de 2012

La gente tiene muy claro lo que le interesa.

Voy a ser un poco contradictoria, espero que se me disculpe.

Últimamente hay mucha crítica en diversos círculos hacia aquellas personas que vemos el fútbol y que disfrutamos con los éxitos de la selección española. Que si borregos, que si tal, que si cual. Yo soy una de las personas que ven los partidos. No muero si no veo uno, pero me divierte, lo paso bien. Y sería tonta si me privase de un momento de esparcimiento que sí me puedo permitir. Por eso, cuando comento algo por Twitter sobre el partido, o por Facebook e inmediatamente después veo un mensaje despectivo hacia la gente que se alegra por las victorias en el fútbol cuando el resto de cosas van mal me da un poco de rabia. Pero lo entiendo.

Creo que es razonable que la gente no quiera sufrir. Se supone que el ser humano huye del dolor y busca el placer. No podemos culpar, entonces, a los que intentan evitar el dolor a toda costa, aunque sea cerrando los ojos. 

Sin embargo, también creo que es razonable que la gente que sí sufre, que decide abrir los ojos aunque duela, sienta rabia de cargar tanto peso en sus hombros, mientras los demás evitan ser partícipes de ello. Lo sé, porque a mí también me pasa.  De hecho, cuando la gente me dice que deje de mirar noticias, que deje de interesarme en según que cosas, que deje de provocarme sufrimiento, me enfado, me enfado mucho. Y aunque intento mantener la compostura y la educación, creo que en mis respuestas se nota la amargura que me provocan esas palabras. Y no quiero considerarme superior moralmente, pero pienso: " tú también deberías preocuparte". Pero me callo. 

Parece ser que las personas no reparten sus prioridades. Que la gente tiene muy claro lo que le interesa. No es necesario que haya fútbol para que la gente no quiera enterarse de cosas que les hacen daño. Hace tiempo tenía un blog de maquillaje y estética, y, al mismo tiempo,  un blog similar a este. Quizá menos de opinión y más literario. En aquel superaba los 700 seguidores mientras que en el otro no llegaba a 20. Siempre me reía de ello. No estoy diciendo que muchas de las chicas que seguian mi blog de belleza no siguiesen otro tipo de blogs. Simplemente me hacía gracia la desproporción. 

Ya digo, no culpo a nadie de que no quiera sufrir. El problema llega cuando, a la gente a la que no le interesa informarse sobre ciertos temas, abre la boca. Porque no nos interesa la prima de riesgo, ni la reforma laboral, ni los ERE, ... pero a la hora de opinar, todos queremos decir la nuestra. 

Y así se oyen las cosas que se oyen. En fin. 

sábado, 23 de junio de 2012

Película: Primos. ¿Correcto? Correctísimo.


Acabo de ver esta peli, y he sentido el impulso irrefrenable de venir y recomendarla. Tal cual. No son muchos los que leen este cuaderno, o debería decir cuadernillo, de retales, pero para los que lo lean, ¡mirad esa peli, por favor! Os garantizo que pasaréis un buen rato.

¡Maaaaaaarchando un trailer!

Se trata de una peli súper graciosa, simpatiquísima, pero además, muy tierna. Los personajes se te ganan. Es una de esas películas que quieres que acabe bien, porque crees que los personajes se lo merecen.

Y sobre todo, ¡por fin me topo con una comedia romántica en la que los protas no son dones y doñas perfectos y perfectas! ¡Alegría!

De verdad, qué sensación más agradable me ha dejado esta peli. :)


viernes, 22 de junio de 2012

Dicen que la gente no lee...

... y puede que tengan razón. Probablemente haya mucha gente en este país que no coja un libro ni aunque se lo recete un médico. Estoy segura de que hay varias razones para este fenómeno y no sólo una. Una de ellas, creo, es que los hábitos se transmiten: como los padres de familia normalmente no leen, los hijos no están habituados. También supongo que falla algo en los programas de fomento de la lectura de los colegios. En fin, que seguro que vosotras/os podéis darme alguna razón más. Pero hoy a mi me preocupa algo: va a ser difícil cambiar eso - si es que realmente interesa que eso cambie - si los precios de los libros siguen siendo precios de artículos de lujo. 

Esto viene a cuento de que hoy ha salido a la venta el 5º libro de la saga "Canción de Hielo y Fuego", titulado "Danza de dragones". Cuando he entrado a Twitter he visto que Danza de Dragones era TT, y, evidentemente, como fan de la saga, no he tardado ni un segundo en mirar a ver qué se decía. Algunos tweets que he encontrado (y la mayoría iban en la misma línea) son los siguientes.




El precio que he visto oscila entre 43 y 46 euros. Para la gente que aún se remite a las pesetas para ver si algo es muy caro o no, os diré que el precio está alrededor de las 7500 pesetas.  Ostras, es una pasta, ¿no?

 Vale, que sí, que es un librazo. Que te lo venden con tapa dura y leches en vinagre.  Pero ¡joe! Es que casi parece que esté escrito y encuadernado a mano, con grabados hechos por los monjes de un monasterio en la conchinchina. Y por supuesto, la edición de bolsillo tardará un mes mán en salir, y la edición en dos tomos, no se prevé que salga hasta otoño. (Por cierto, a pesar del precio, los libros empiezan a escasear ya en algunas librerías).

¿En serio queremos que la gente lea? ¿O queremos forrarnos a costa de los que leen? Si una persona no se siente especialmente seducida por la lectura, y le piden 20 euros por un librito cualquiera en edición barata,  preferirá gastarse ese dinero en otras cosas, casi con toda seguridad. Pero bueno, mientras haya gente que se gaste más de 40 euros en un libro, ...

Ayer ví una foto que me emocionó. Forma parte de un post titulado "21 imágenes que restaurarán tu fe en la humanidad" (y que os recomiendo).  La foto era ésta:


Y lo que dice es:

"Durante el horario comercial los libros de la entrada cuestan 50 centavos cada uno o 2 dólares por 5 ejemplares. Si la tienda esta cerrada puedes tomar prestados los libros o cogerlos y pagarme más tarde. EN CUALQUIER MOMENTO: SI NO TIENES DINERO PARA COMPRAR LIBROS Y LOS NECESITAS O QUIERES LEERLOS, SÍRVETE TÚ MISMO. Se aceptan donaciones."

Chulo, ¿verdad?



jueves, 21 de junio de 2012

Summer is here, por desgracia para mi.

Hoy he visto un tweet que me ha hecho mucha gracia. Es una pena que su autora lo haya borrado instantáneamente, antes de que me diese tiempo de hacer RT. Decía algo así como: "Que digas que te gusta el verano si eres de Montreal tiene un pase, pero si eres de Madrid es para darte una leche". Algo así, vaya. No sé cómo es el verano de Madrid, pero sé cómo es el de Valencia, y podría suscribir una afirmación similar. 

Quienes me conocen, lo saben: no puedo con el calor. Mi estación favorita del año es el invierno. No me importa ir tapada de pies a cabeza, llevar capas y capas de jerseys, envolverme en una larga y gruesa bufanda, o ponerme dos batas para estar en casa. De verdad, no me importa. 

Sin embargo, en cuanto empieza el calor me pongo irritable, me siento mucho más cansada, me cuesta concentrarme o realizar cualquier tarea con rapidez. El cuerpo me pide descansar en un sitio fresquito, o todo lo fresquito que sea posible, y no salir a la calle y moverme lo menos posible mientras hay luz solar.  Salir a la calle en estos días supone todo un trauma para mí. En serio, no sé si podéis llegar a imaginaros lo mal que lo llevo.

Además, el calor húmedo de Valencia me derrota. Yo estaba acostumbrada a un calor bastante más seco, en el que si te sientas a la sombra, con un ventilador, puedes pasar el rato. Por eso, la experiencia de estar sentada, quieta y sudando me resulta insólita y tremendamente molesta.

Para acabar de rizar el rizo, soy una persona fotosensible. Eso quiere decir que mi cuerpo reacciona negativamente a la exposición solar prolongada. Esto puede ir desde irritaicón en la piel, pequeñas erupciones, reacciones alérgicas más normales (lagrimeo, estornudos, congestión), dolor de cabeza, etc.  Ando todo el verano con gafas de sol, sombrero, protector solar y demás, con lo cual, la sensación de agobio es mayor. Y eso no garantiza, de todas maneras, que no haya una reacción desagradable. 

La gente todavía se extraña cuando digo que odio el verano. Que antes de que empiece estoy deseando que sea Noviembre. ¡Qué vamos a hacerle! Nunca llueve a gusto de todos.

Es una pena que Poniente no exista. Me iría con gusto a pasar el verano a Invernalia. 


miércoles, 20 de junio de 2012

Cosas que echo de menos.

Por bajar un poco el post sobre mi querida UV, y por no ir perdiendo la costumbre de escribir, voy a hacer un post-macedonia. A lo mejor eso no tiene mucho sentido, pero para mí lo tiene: mi madre hacía macedonia cuando quedaban frutas sueltas que estaban empezando a pasarse de maduras: un plátano, un melocotón, una manzana... 

Pues eso, que hoy, con un poco de aquí y un poco de allá voy a escribir este post. Lo cierto es que son cosas que he ido pensando estos últimos días, así que tampoco es del todo descabellado. Lo que ocurre es que intentaba buscar cosas alegres sobre las que escribir, puntos positivos. Pero bueno, a veces la nostalgia es bastante reparadora. Siempre es agradable recordar que en algún momento las cosas te fueron mejor, porque eso quiere decir que pueden volver a irte bien, ¿no?

Una de las cosas que me ha dado por echar de menos últimamente es el terraceo. Bueno, en general, salir a tomar algo a un bar o pub. Es curioso, porque no soy demasiado de bares, no en Valencia, al menos. Cuando he podido salir tranquilamente a tomar algo probablemente no lo he hecho más de una vez al mes, y tampoco es que lo hicera a lo grande. Pero ahora que no puedo hacerlo, pues vaya, me apetece.

Especialmente me apetece ir a la Zumería Naturalia. Es un sitio bastnate agradable en el centro de Valencia. En él sirven zumos naturales (el mío es el Cuba) y crepes dulces y salados (el mío es el de chocolate, nata y nueces).  El interior es super colorido. Está decorado con mesas con manteles de colores, sillas de mimbre, y las lámparas son sombreros de paja. Un sitio pintoresco, cuanto menos. Y en el que solo tengo buenos recuerdos. Era el colofón final de cualquier celebración especial, o un sitio perfecto de reunión con amigos, en el que pasar un buen rato charlando. En fin, un rincón acogedor en esta ciudad que, a pesar de los años, a veces todavía se me hace hostil.

zumeria naturalia
Otra de las cosas que echo de menos es el cine. No por el hecho de ver la peli, sino porque, en fin, ir al cine es todo un ritual. Tiene algo de convencional, de clásico, que me hace sentir bien. No sé. Ir al cine, mirar las carteleras, decidir a qué se entra, pelearse un poco para ver quién puede más... En los últimos tiempos ya sólo iba al cine si quería ver una peli concreta. Hace mucho, pero que mucho tiempo que no voy al cine por ir,  por pasar el rato, y a ver qué sale. No recuerdo cuándo fue la última vez. 

Creo que por hoy me he cansado de extrañar. Suficiente. Mañana será otro día, y espeor que más alegre.


PD: Algo bueno sí tengo para decir: he superado ya las 30 páginas del trabajo de fin de máster, así que ya, sin presión por si acaso me quedo corta.  Me queda poquito para acabarlo, a ver si en una semanita o así le doy cierre  y me pongo a preparar el PowerPoint de la presentación :)

martes, 19 de junio de 2012

Sobre la Universitat de València: Hay más inútiles en el mundo que perros descalzos.

Estoy que tiro fuego por la boca. Una de las cosas que me irrita sobremanera es que, a pesar de que una persona haga las cosas bien, en tiempo y forma, y cumpla con todos los requisitos que se le imponen, pueda acabar siendo perjudicada. Me estoy refiriendo a trámites administrativos, o, como lo ha llamado esta mañana una amiga: a la BURROCRACIA. 

universitat de valencia


En la Universitat de València, en la que he estudiado, no sé si por suerte o por desgracia, este tipo de problemas son el pan de cada día. Yo en seis años sí que he tenido suerte: salvo en 1º de carrera, en el que me amenazaron con anularme la matrícula si no pagaba 6 euros de unas tasas administrativas (qué drásticos, ¿eh?), no había tenido más problemas en 5 años de licenciatura. Pero sí que he podido ver como a algunas personas les cobraban dos veces la matrícula, o que a pesar de hacer los trámites para incorporar unos créditos al expediente, en tiempo y forma, no se incorporaban porque "había pasado el plazo y no habían podido procesar todas las solicitudes". 

Pero, ¡ay! Querían que me acordase de ellos, y en mi último año en la Universidad lo han intentado con todas sus fuerzas. Empezamos el día de la matrícula. Acudo a la Universidad, como oliéndome ya que iba a haber problemas. Pues resulta que la aplicación de matrícula ¡no funcionaba! Aquello fue un caos. Los teléfonos no paraban de sonar. Gente desde sus casas que no podía hacer la matrícula. El personal de secretaría intentó matricularnos desde sus cuentas, pero la cosa no fue demasiado bien. Después de casi 4 horas, me matricularon. No demasiado bien, por cierto. Y de ahí salió otro gran problema.

Consulto mi recibo de matrícula al día siguiente y veo que: 1.- ponen que no he solicitado beca. 2.- ponen que voy a hacer el pago EN EFECTIVO. Había solicitado beca, y había llevado la cartilla bancaria para que pusiesen mis datos. La chica, de hecho, creo que lo hizo. Peeeeero, error humano o informático, la cosa es que a mí, y a otros muchos compañeros, pero muchos, les pasó lo mismo.

Acudo a solucionarlo. Pido el cambio de esos datos. En la secretaría del máster me dicen que ya está, que se me cobrará un importe de algo más de 30 euros en concepto de tasas administrativas. ¿Cómo? ¿Tengo yo que pagar por un error vuestro? Bueno, espero a que la cosa se arregle y mientras tanto me informo sobre si puedo presentar una alegación. Pero el cobro no llega. Idiota de mí, pienso que como ha sido un problema generalizado en el sistema, han decidido no cobrar las tasas del cambio. ¡Jajajaja! Todo esto, por cierto, ocurrió en septiembre/octubre.

Pues hoy, 19 de Junio, mi madre recibe una carta certificada. Me llama a las 13.00 y me dice que me ha llegado un recibo de 908 euros y que si no lo pago en 10 días, me anulan la matrícula. ¡Alegría! Mi madre está nerviosa, yo también, y noto como se me sube la sangre a la cara. Llamo a la secretaría del Máster. Explico que me han concedido una beca, que presenté en enero la acreditación para que quedara constancia, etc. etc.  Me toman los datos y dicen que ahroa me llaman. A los 10 minutos me llama una chica y me dice que no aparecía como becaria en el sistema informático. ¿Cómo? Pero no sólo eso: me dice que he devuelto el recibo de 908 euros TRES VECES. Flipo en colores, le digo a la mujer que no puede ser. Me dice que sí. Le digo que de todas maneras, ya cambié lo de la beca a principio de curso. Me dice que ella no sabe. Le digo que me lo arregle, y me dice que no puede. Que no depende de ella. Que tienen que hacerlo desde otro departamento.  Y que tendré que pagar los 33 euros de tasas. Pero rápido, porque si no lo hago rápido pueden anularme la matrícula. 

En resumen, y después de un rato de "dime y te diré", y de una tipa que hablaba sin escuchar lo que yo le quería contar,  me dice que no soy el único caso, que hay varias personas a las que le ha pasado, que ha ido mucha gente a quejarse, pero que claro, yo ni siquiera le aparecía como becaria. Que llamará al departamento de informática para que cambien ese dato y entonces, en dos días o así, me sacará un recibo para que pague los 30 euros. Y que lo pague rápido y lo lleve corriendo a la secretaría.  Le digo que por favor intenten solucionarlo lo más rápido que puedan. Y me contesta, la muy graciosa, que a ver si le toca la lotería y tiene que solucionármelo otra persona. Ganas de matar en aumento. 

Total, que aquí ando, esperando a que me avisen para pasar a recoger el puñetero recibo. Pendiente y nerviosa, porque ahora, cuando ya tengo el máster casi acabado y aprobado, me vienen con éstas. 

En fin, por unos o por otros, como dice mi padre, hay más inútiles en el mundo que perros descalzos. Y al final, siempre pagamos los mismos.

lunes, 18 de junio de 2012

Teorías sobre la felicidad de una mujer.

Aviso: este post es un post chorra, básicamente contiene divagaciones personales y tontás varias. Porque hoy podría hablar de la prima de riesgo, o de que el bono español a 10 años ha pasado el 7% de interés. Pero es que hasta una misma se cansa ya. 


No sé si lo leí, lo escuché, o me lo contaron. Pero en algún momento de mi vida tuve conocimiento de una teoría que decía que uno puede saber cómo de feliz es una mujer por las veces que se cambia el color o el corte de pelo. La relación es inversamente proporcional: a más tintes, menos felicidad.  Cuando ví la película "Olvídate de mí" recordé esa teoría: el personaje que interpreta Kate Winslet suele cambiar con bastante frecuencia de color de pelo, y lo cierto es que desprende cierta tristeza... ¿Qué opináis?


Tiempo después, comenté esto con alguien, no recuerdo quien. Y ese alguien que no recuerdo me dijo que no sólo con el pelo. Que la felicidad de una mujer es inversamente proporcional a la cantidad de veces que se pone a dieta,  que se compra ropa o incluso que se depila. Vamos, que cogió la teoría del color de pelo y la llevó al límite. Me decía que una mujer feliz no se preocupa de su peso, ni sale a comprar ropa por rutina, si no necesita nada, ni está pendiente de qué pelos crecen o no en su cuerpo.  Porque es feliz y no quiere pensar en nada más que en su felicidad.  Una mujer que se tortura de esa manera - me decía - tiene que estar huyendo de algo peor que la tortura que se está provocando.

No sé qué pensar, oigan. ¿Tendrá que ver con la tristeza, o más con el aburrimiento? O tal vez sea una tristeza velada, de esas de las que no eres consciente. Porque yo cuando estoy triste, pero muy triste, y soy consciente, no me tiño el pelo. Me meto a la bañera y me corto el pelo. Tras-tras-tras. Me corto las puntas, así un poco a lo salvaje, y me quedo más  a gusto que un arbusto. Menos mal que tengo el pelo rizado, y los trasquilones no se notan...

¿Qué pensáis?




PD: Si hoy me he acordado de esta teoría ha sido porque, precisamente, ayer me dio la locura de teñirme el pelo, y hoy me he ido, me he cogido un baño de color y ale, alegría. Son puntazos que me dan y no sé muy bien a que vienen. Por eso he rescatado esta teoría del fondo de mi mente. 

sábado, 16 de junio de 2012

Todo gran viaje empieza con un paso.

camino

Hoy vengo en plan autoayuda, y mira que no me gusta este rollo, pero de vez en cuando hay que pararse y mirar para adentro, y sobre todo, reflexionar. 

Tenemos motivos para estar de mala leche y tristes. Claro que los tenemos. Sobre todo cuando muchas de las cosas que nos pasan escapan a nuestro control: no podemos hacer nada para cambiarlas.  No se trata de una sensación agradable: te sientes ajeno a ti mismo, espectador de tu vida, impotente. ¿Cómo afrontarlo sin volverte loco?

Tengo una amiga que siempre me dice eso, que un gran viaje empieza con un paso. Ella, en un determinado momento de su vida se encontraba mal en varios sentidos, algunos de los cuales no dependía de ella. Pero no se dejó vencer: miró entre todo lo que estaba mal en su vida, escogió lo que qureía cambiar en ese momento, y se puso a ello. Paso a paso, con mucha fuerza de voluntad, lo fue consiguiendo. Con constancia. Y siempre cuenta que, a medida que ese aspecto de su vida fue mejorando, el resto de cosas que estaban mal fueron cambiando a mejor también, como si con ese pequeño cambio estuviese removiéndolo todo, volviéndolo a poner en su sitio. Se siente orgullosa de ese pequeño paso que le ha llevado tan lejos. Y no es para menos. 

Yo quiero también dar un paso. Cambiar algo de lo que no me gusta, y hacerlo con esa testarudez que me sobra para algunas cosas y me falta para otras. No, esta vez quiero ponerme MUY cabezona y conseguirlo, Empezar el cambio, poner a girar la rueda que pueda mejorar las cosas. Cambiar el aire. 

Espero conseguirlo.

viernes, 15 de junio de 2012

El harén invisible de Occidente.

Con motivo de mi Trabajo de Fin de Máster he leído, por fin, un libro  que hacía tiempo que una compañera de clase me recomendó. Se llama El harén en occidente, y su autora es Fatema Mernissi, una socióloga marroquí. Yo lo he leído en catalán, pues es el ejemplar que encontré en la biblioteca, y por si os interesa, se titura, L'harem occidental.

Bien, el libro empieza cuando la autora nos cuenta algo que la dejó perpleja de los occidentales. Cuando viajaba por occidente, presentando otro de sus libros, pudo observar que los hombres se ruborizaban o sonreían pícaramente cuando ella pronunciaba la palabra "harén". No lo entendía.  Ella nació en un harén de Fez y no entendía qué podía tener de divertido o sonrojante un harén. 

Eso la lleva a interesarse por el concepto que los occidentales tienes del harén, que probablemente sea el que tenemos todos los occidentales, o la mayoría: un lugar cerrado, lleno de mujeres exquisitamente vestidas y adornadas, dispuestas a satisfacer de buen grado y con avidez todos los deseos del dueño del harén.  Vamos, toda una fantasía para un hombre.

harén


Esa imagen no cuadra con la que Mernissi tiene de los harenes, y por eso intenta rastrear los orígenes de esa imagen.  En la cultura marroquí, y árabe en general, los hombres, ante el harén se sienten temerosos e inseguros. Las mujeres no dejan de ser un elemento de peligro. Ella cuenta que hay odaliscas que han llegado a asesinar a sus señores por celos. Y que el autoconcepto del hombre occidental como semental dista mucho de lo que perciben los hombres árabes, que pueden palpar la insatisfacción de esas mujeres.

Rastrea el arte, la literatura y la filosofía, y llega a Kant, a su escrito Lo bello y lo sublime, en el que se disocia belleza e inteligencia. La mujer debe elegir entre ser bella o inteligente (como decía en este post). Mernissi dice que es una decisión tan terrible como la que imponen los fundamentalistas: o la seguridad del velo, o la agresión si no lo llevan.  Cita, de hecho, Mernissi un pasaje en el que Kant no sólo dice que belleza e inteligencia sean disociables, sino que la inteligencia anula lo femenino. No me resisto a poner la cita, traducida del catalán a mi manera:

"A una mujer que tiene la cabeza llena de griego, como Mme. Dacier, o que mantiene polémicas fundamentales sobre mecánica, como la marquesa de Châtelet, parece que lo único que le falta es una barba".
Mernissi ante esta perspectiva se siente, de nuevo, perpleja. Para los árabes la mente es un arma de seducción, y una de las palabras que utilizan para referirse a la relación sexual significa "negociación". No podemos olvidar tampoco a la muchas veces citada durante el libro Sherezade, que evitó su muerte contando cuentos. De hecho, la autora dice que si Sherezade hubiese actuado como la pintan en los cuadros, desnudándose y haciendo acopio de sensualidad física, al día siguiente habría perdido la cabeza.  Mernissi se da cuenta de que en occidente, a la mujer se le despoja de su capacidad intelectual. Por eso el hombre occidental no tiene miedo del harén: en sus fantasías la mujer no es inteligente.  Os recomiendo muchísimo la lectura de este libro, porque el recorrido por la cultura occidental desde los ojos de Mernissi es fascinante.

Todo esto tiene sentido, pues estamos hartas de ver que muchas mujeres que han tenido cierto poder lo han conseguido porque han sabido utilizar sus llamadas "armas de mujer": no la palabra, sino velando su inteligencia, pareciendo tontas e indefensas, pero voluptuosas, y creando estrategias para que, desde esa indefensión, se les proporcionase lo que querían. Ha tenido que esconder su valía para alcanzar sus propósitos.  Contra esto se ha luchado desde los primeros pensadores feministas: se ha intentado rescatar la inteligencia de la mujer. Sin tanto éxito como sería deseable, por cierto.

Pero el último capítulo se llama "La talla 40, el harén de las mujeres occidentales". En él cuenta lo que pasó cuando fue a unos grandes almacenes en Nueva York y la dependienta le dijo que allí no había faldas para ella. Ella, viendo las dimensiones del lugar, contestó, "¿en toda esta tienda no habrá una falda para mí?". Pero la dependienta le contestó, dice Fatema, como sentencia un imán: "¡Usted está demasiado gorda!".Confiesa que ella misma, una mujer con gran seguridad, se sintió insegura y atacada.

Ese es el inicio del capítulo donde Fatema analiza cómo los occidentales afirman su poderío masculino. Los árabes lo hacen manipulando el espacio, encerrando a las mujeres. Los occidentales, manipulando el tiempo: la mujer tiene que parecer jóven, más aún, adolescente. Permanentemente desvalida, y casi infantil (cuanto menos inteligente  y desafiante mejor). Ese es el canon de belleza marcado.  Y se trata de una manipulación más peligrosa, porque una mujer encerrada sabe que lo está, pero el tiempo es más fluído e intangible, y es difícil a veces sabernos presas de esa cárcel invisible.  Y el mecanismo funciona bien. Simplemente se define cuál es el canon de belleza, que las mujeres ya se mortifican para entrar en esos estándares. 

Hay muchas más reflexiones interesantes, pero tampoco quiero transcribir el libro, así que os recomiendo que lo leáis, de verdad. Sobre todo, para darnos cuenta de que no podemos darnos por emancipadas tan rápidamente, ni dar al resto de mujeres por sometidas con la misma velocidad.

miércoles, 13 de junio de 2012

Post-it

Sobre la prueba de ayer... No la pasé. Para ser televendedora hay que valer.

Gracias por vuestros ánimos.

martes, 12 de junio de 2012

De los nervios.

Será por la falta de costumbre, pero estoy atacada de los nervios. Yo prácticamente solo he trabajado como profesora particular. Ahí estoy en mi salsa. Enseñar es lo que sé hacer, lo que me gusta y se me da bien.  En todo lo demás tengo la sensación de que soy un poco incapaz, o bastante.  Supongo que por eso, en parte, tengo la ansiedad que tengo ahora mismo con vistas a la prueba de esta tarde. 

No he dormido, practicamente. Y desde que me he despertado tengo un nudo en el estómago y una presión en el pecho que hacía tiempo que no sentía. He tenido hasta naúseas. Creo que no me ponía así de nerviosa desde los exámenes finales de 4º de carrera.

Pero además estoy enfadada. No sé si me contratarán, probablemente no, pero, ¿y si lo hacen? Evidentemente, sería una buena noticia. Nos hace falta el dinero ahora mismo. Mucha. Pero claro, eso me hace pensar. Llega un punto en el que te preguntas si puedes permitirte ser cómo quieres ser. Y cuando la respuesta es no, te encuentras en una situación como la que vivo yo ahora. Dispuesta a aceptar un trabajo que va contra mis convicciones.

Que bueno, que esto es una chorrada.  En fin.

lunes, 11 de junio de 2012

Habemus entrevistam.

Pues sí. Hoy me he ido un poco al quinto pino a hacer una entrevista. He pasado más calor que una tonta, me he perdido,  me he encontrado y en fin, al final la cosa se ha desatascado en que mañana tengo que ir a trabajar un día gratis. Es rollo competición, ¿sabéis? De todas las candidatas, la que más visitas concierte (el trabajo es como teleoperadora, concertando visitas),  es la que se queda. Resulta que de las tres que estábamos, yo era la única que no tenía ninguna experiencia. Creo que me van a atropellar.

Qué poco me gusta ese rollo. Pero cuánta falta me hace.

Ya os contaré.

sábado, 9 de junio de 2012

Libro: Autobiografía de Malcolm X.

malcom X

Hace tiempo que mi novio me recomendaba leer este libro. Lo que ocurre es que yo tengo un problema con las biografías: me aburren. Aún así, después de leer Criadas y señoras, pensé que era un buen momento para intentarlo. ¡Y lo conseguí! :P

¿De qué va el libro?

Pues la cosa no tiene mucha complicación, y el título lo dice todo: es la autobiografía de Malcolm X. A lo mejor alguno de vosotros ha visto la película y sabe de quién se trata, pero es posible que muchos de vosotros no sepáis mucho de él. Yo recuerdo que la primera vez que oí este nombre fue en un capítulo de El Príncipe de Bel-Air, pero seguí sin tener ni idea de quién era Malcolm X, que quería, o qué hacía. La primera persona que me habló de él fue mi novio. Y hace poco pude ver la película basada en este libro, que motivó que escribiese este post. Lo que quiero decir es que es normal que muchos de nosotros no supiésemos  mucho sobre este personaje. Pero todo tiene remedio, y la lectura de este libro es una buena manera de conocerle, a través de su propia narración. 

Por si alguien quiere una sinopsis más al uso, os diré que el libro narra la vida de Malcolm X: su infancia, bastante agitada, su adolescencia, el inicio de su decadencia y su conversión en un delincuente. Su paso por la cárcel, su conversión religiosa, su actividad como ministro de la Nación del Islam, su ruptura con el líder de la misma, y el cambio idelológico que experimentó al final de su coirta vida. 

Hablando del libro...

Bueno, antes que nada, tengo que decir que la edición que he leído yo, que es la que podéis ver en la imagen, ES HORROROSA. Faltas de ortografía, una traducción llena de expresiones que no solemos usar y que hacen que la narración parezca forzada,  y una cosa que no puedo soportar: escriben psicología sin la p inicial. ¡¡grrrrr!!

Quitando esos pequeños inconvenientes, que la verdad, dificultan que se disfrute del libro, por lo menos en mi caso, tengo que decir que el libro me ha encantado, porque en él se descubre la evolución de un hombre. Al principio del libro estamos leyendo al Malcolm X más radical, y podemos encontrarnos con pasajes más que sorprendentes, por ejemplo...
"Parece  que a algunas mujeres les gusta que un hombre las explote, y cuando no ocurre así, son ellas las que explotan al hombre. De todos modos, el dinero era del marido, pues me imagino que ella no había trabajado en su vida. Al llegar a Boston, le pedí más y más, y ella seguía dándomelo. No sabía dónde lo conseguía. De vez en cuando, le daba una paliza para que no perdiera la costumbre. Las mujeres necesitan una paliza de vez en cuando, y hasta parece que la desean.  Me sentía de muy mal humor y le pegaba con más fuerza que nunca aquellas noches en que Shorty estaba fuera; ella lloraba, me insultaba y juraba y perjuraba que no me vería más, pero yo sabía que esa idea ni siquiera se le pasaba por la cabeza."
 Pero a medida que se avanza en la lectura nos vamos dando cuenta de sus cambios, sus inseguridades. Esto ocurre porque Malcolm empezó a "dictar" el libro a Alex Haley en los primeros tiempos como Ministro, en su época más radical, pero durante este tiempo experimentó la ruptura con Ellijah Muhammad y la Nación del Islam,  vivió intentos de asesinato por parte de sus antiguos compañeros, realizó su peregrinación a la Meca, y, en definitiva, mientras estaba dictando este libro vivió ciertas experiencias que le ayudaron a abrir la mente. Por eso la lectura de este libro es un fantástico ejercicio para desarrollar la tolerancia y la empatía.

Al final, te acabas dando cuenta de que Malcolm X era una persona extremadamente inteligente a la que se le pusieron trabas desde la infancia para que se convirtiese en la persona que podía llegar a ser.  Cayó hasta lo más bajo, y una vez allí,  fue rescatado por las ideas de la Nación del Islam, lo que causó su conversión, y su trabajo por esta organización religiosa con toda su fe y su confianza. ¿Cuántas veces ocurre esto? ¿Cuántos jóvenes como Malcolm X acaban en organizaciones neonazis, grupos terroristas u otro tipo de organizaciones violentas? Su historia no es exlusiva de él mismo, ni de Estados Unidos, ni siquiera de los negros. 

Pero era inteligente, y acabó dándose cuenta de su error. La vida es una gran maestra y te enseña muchas cosas. Y a él le permitió abrir los ojos. Cosa que, por cierto, le costó la vida.

Os dejo un trocito...

Mejor, dos. Conforme iba leyendo el libro me daba cuenta de muchas cosas que pueden ser perfectamente actuales. He seleccionado un par:
"Mi madre empezó a comprar de fiado. A mi padre eso nunca le había gustado. 'El crédito -decía siempre- es el primer paso hacia las deudas, es el principio de la vuelta a la esclavitud'"
"Si un colectivo tiene la oportunidad de votar unido y con ello puede decidir el resultado de las elecciones, y no aprovecha esa ocasión, no cabe duda de que ese colectivo está políticamente enfermo."

En fin, un libro muy recomendable. Ahora, a ver qué empiezo. No sé si empezar con 1Q84 de Murakami,  pero como lo tengo en inglés, no sé, me da perecita, jaja. Aprovecho, de paso, para pediros recomendaciones de algún libro de Philip Roth. ¿Cuál leeríais primero?

viernes, 8 de junio de 2012

El género de los insultos.

 El otro día, Ana Pastor, la presentadora de Los Desayunos de TVE, tuvo un encontronazo con un twittero. Podéis leer en el enlace cómo y por qué fue, más o menos. A mí no me interesa demasiado el contenido de la bronca, pero sí las formas.  

Esto fue lo que dijo Ana Pastor ese mismo día.



Y creo que tiene razón. Hace unos cuantos días, también se insultaba en términos similares a la Delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes.  Ana Pastor y Cristina Cifuentes son dos personas que me merecen opiniones totalmente distintas. Pero se las insulta en los mismos términos. Y esos insultos sí que merecen para mí la misma consideración. 

No me meto con el hecho de que se insulte. A veces la mala leche es incontenible, y más viendo según qué cosas. Lo que me interesa a mí es la categoría de los insultos. A lo mejor son cosas mías, pero los insultos que se dirigen a personajes públicos masculinos y a personajes públicos femeninos son sensiblemente diferentes. 

insultos


Yo he leído descalificaciones a políticos muy diferentes. Que si mentiroso, que si incompetente, que si estúpido, que si cobarde... Si subimos un poco de nivel podemos encontrar algún insulto más fuerte, pero hacen referencia a las capacidades o carencia de las mismas de la persona en cuestión.  

Sin embargo, cuando se trata de insultar a una mujer encontramos dos insultos populares: puta y zorra. Que no hacen referencia a la ausencia o carencia de capacidades del personaje, sino que aluden a que se trata de una mujer que vende su cuerpo por dinero o que es muy promiscua sexualmente. No sé hasta qué punto importa eso en discusiones políticas.  ¿No se las puede llamar incompetentes, demagogas, incapaces, inútiles, etc.? No, hay que irse a las dos palabritas mágicas. ¿Será eso síntoma de algo? No sé, no veo que se insulte en términos equivalentes a los hombres.

¡Ah! Por cierto, sí que hay un insulto que se hace a los hombres que no tiene que ver con sus capacidades. El famoso "hijo de puta". Vaya, otra vez la mujer por ahí.  Qué cosas.

jueves, 7 de junio de 2012

Titulitis reumática

La titulitis es una enfermedad que aqueja a España.  No sé si en el extranjero pasa lo mismo, no conozco el caso. Si alguien tiene noticias, que me lo comunique. 

Es la fiebre de los títulos. No se puede ser inteligente si no se tiene un título. Los títulos te dan dignidad. De hecho, no se entiende que una persona inteligente no tengan un título y esté apoltronada en un despacho.  Hace unos días, a una chica muy inteligente le dijeron precisamente que era demasiado inteligente para estar detrás de un mostrador.  Aún intento buscarle la lógica. A ver si va a resultar que todos los que no están en despachos, aulas, laboratorios y demás son tontos de remate. O a lo mejor lo que pasa es que muchos despachos y demás están ocupado por totales incompetentes y enchufados.

Pero esa titulitis con el tiempo se ha vuelto reumática, porque nos impide movernos con facilidad. Yo conozco personas de 40 o 50 años que tienen una titulación universitaria en, por ejemplo, magisterio, y están dirigiendo un equipo de trabajo en una empresa. O una titulada en Filosofía que, al saber idiomas, se encarga de las relaciones internacionales de otra empresa.  Esto antes ocurría: una titulación universitaria te daba más opciones que la de dedicarte, simple y llanamente, al campo abierto a tu especialidad.  


De hecho, en la información de las carreras universitarias te da múltiples opciones. En la de Filosofía, por ejemplo, decía que podíamos dedicarnos al campo de los Recursos Humanos (me gusta), como asesores en medios de comunicación (me gusta) o en empresas (bueeeeno), así como desarrollar cualquier puesto donde se necesitase capacidad analítica y organizativa. Un profesor me comentó que hubo hace años una época en la que los bufetes de abogados contrataban a un Licenciado en Filosofía porque, cuando a nadie se le ocurría por donde salir, el filósofo siempre tenía alguna idea. 

Ayer tuve noticias de una metedura de pata BRUTAL de una empresa en lo relacionado con las Relaciones Públicas y la Atención al cliente. Leyendo un artículo sobre este problema, en uno de los comentarios, decían que eso les pasaba por no contratar gente con estudios de Relaciones Públicas. Yo me quedé un poco ojiplática. Es como si todas las personas que están en los servicios de atención al cliente de todas las empresas tuvieran que tener titulación en Relaciones Públicas... No sé, no lo veo justo ni factible.

Pero en esa dirección van las cosas. Hay muy poca flexibilidad laboral. Y con ello, no me refiero a que los jefes puedan bajar el sueldo a sus empleados unilateralmente, sino a que una persona como yo, difícilmente podrá dedicarse a campos que le interesan y que puede que se le den bien, como el de la publicidad o los recursos humanos. Discúlpenme, es que solo podía elegir una carrera. 

titulitis


A lo mejor muchos de vosotros decís que lo normal es eso. Que tengas que tener estudios de Publicidad o Marketing para ser telefonista. O de psicología para trabajar en Recursos Humanos.  Evidentemente, para las empresas es mucho más rentable, porque los estudiantes salen acabados de la facultad, y no tienen que darles formación adicional. Mal hecho, porque muchas personas que se incorporan a un puesto de trabajo especializado por primera vez van varios meses de culo. Pero bueno, si no se adaptan por sí mismos, se les despide, y aquí paz y después gloria. 

Pues a mí eso no me parece bien. Creo que todas las personas que han acabado una carrera universitaria, o la mayoría de ellas, han desarrollado una serie de destrezas que les pueden permitir adaptarse a más puestos que aquellos a los que su titulación dirige. Evidentemente, yo no quiero que me pongan a hacer operaciones a corazón abierto. Pero podría trabajar en una editorial, por ejemplo. O como recepcionista. O como guía de un museo. No sé.   Incluso muchos estudiantes de Bachillerato podrían trabajar también en diversos puestos. ¿Qué haría falta? Un pequeño curso de formación, que no estaría de más que se impartiese a todos los nuevos empleados, con titulación o no, porque cada empresa funciona de una manera.  Creo que de esta manera mejoraría el mercado laboral español.  Esta flexibilidad sí creo que sería beneficiosa, y no esa por la que el jefe te baja el sueldo bajo la amenaza de despedirte. 

O a lo mejor digo muchas tonterías. 

martes, 5 de junio de 2012

He crecido.

Hoy he leído en Facebook que un antiguo amigo había empezado a leer La voz Dormida. Que llevaba la mitad del libro y que no entendía por qué no lo había leído antes, siendo republicano. Yo he pensado que quizá tenía algo que ver con que ese libro se lo regalé yo. En ese estado se ha desarrollado una conversación relacionada con otro que yo publiqué hace unas semanas en el que me preguntaba qué pasaría si apareciese con una bandera de España en una manifestación anti-recortes cualquiera.  Él me ha dicho que como podía ser que yo, que le había regalado ese libro, con una dedicatoria tan emotiva, ahora fuese diciendo de llevar "estanqueras"* a las manifestaciones. Los hay que no pillan cuándo se trata de una pregunta retórica o de un caso hipotético. 

Le he dicho que parecía mentira que no me conociera, si creía que había cambiado tanto. No es que crea que cambiar es malo, desde luego, y mucho menos que uno tenga que defender toda su vida las creencias de su adolescencia. Pero no sé, creo que esa afirmación ha sido producto de la imagen que se quedó de mí. Es una imagen de la que no estoy orgullosa, pero en fin, soy responsable de cómo soy, no de cómo tú crees que soy. 

Pero la cosa es que sí, sí he cambiado. Probablemente hace 6 años, cuando este chico y yo éramos buenos amigos, cuando le regalé este libro que tanto me gusta, ni siquiera me habría planteado esa pregunta retórica. Creo que con el paso de estos años he conseguido abrir mi mente y he desarrollado una capacidad que aprecio: la de ponerme en lugar del otro, hasta cuando rechazo de plano su posición. No para justificar, sino para entender. Y eso me permite querer, valorar y disfrutar de personas muy diferentes a mí, sin caer en el rechazo por prejuicios, por superstición o por desconocimiento. 

Aunque a veces lo pienso y creo que no he cambiado mucho, en situaciones como estas me doy cuenta de que he crecido, no por fuera, sino interiormente, de que he cambiado. Y en esta ocasión, para bien. 



* "Estanquera" es una manera un tanto despectiva de referirse a la bandera de España. Se la llama así porque al acabar la Guerra Civil, las viudas y mutilados del bando nacional recibieron licencias para abrir estancos y quioscos. 

lunes, 4 de junio de 2012

Aventura: Salir de Yoigo. Capítulo 1: la liberación del móvil.

Pues sí, hace tiempo que decidí que en cuanto se me acabara la permanencia, me largaba de Yoigo. No es que esté descontenta con la compañía... Tengo una tarifa muy buena (que ya no existe) y pago muy poco por lo que hablo. El problema es que pago tan, tan poco, que no llego ni al consumo mínimo. Total, que estoy pagando, a final de cada mes, algo más de 7 euros por un consumo de no más de 4.  

Eso es lo malo de las permanencias: cuando yo me hice el contrato en esta casa entraban ingresos y gastaba bastante más el teléfono  móvil. Pero apenas 20 días después de iniciar mi contrato, se acabó el trabajo y dejé de gastar tanto. Total, que he estado 17 meses cargando con una tarifa y un contrato, todo porque necesitaba un móvil. En fin, mea culpa

Pero la feliz fecha de fin de permanencia fue el día 2 de Junio, así que hoy mismo llamo a Yoigo para pedirles mi código de liberación del móvil. Vaya, considero que en 18 meses pagando 7 euros y pico de los cuales he consumido aproximadamente la mitad (si llega) lo he pagado, que el dichoso móvil no era nada del otro mundo. La última vez que estuve con ellos, hace 2 años, -estuve unos meses en Simyo entre Yoigo y Yoigo- cuando llamé me liberaron el móvil en el acto. Proporcioné el IMEI del terminal y mis datos personales y el operador me dictó un código y me indicó el procedimiento para liberar mi móvil. En cuanto colgué estaba hecho. 

Pues esta vez no. Llamo, doy el número de IMEI y demás y la operadora me dice que tienen que pedir el código...¿cómo? Pues sí, que lo tienen que pedir. Y pregunto que cuanto tardará. Me contesta que no sabe, pero que como máximo un mes. ¡Otro mes más! Eso confiando en que cumplan el plazo. ¿Por qué este cambio? Ni idea. 

Así que aquí estoy, esperando a que me den el dichoso código para liberar el móvil y poder cambiar de compañía -probablemente a Simyo, que no tiene consumo mínimo ni permanencia. Porque esa es otra, ahora con el fin de los móviles subvencionados, no te dan un móvil medio decente por 0 euros en casi ningún sitio. Solamente Orange mantiene esta política, pero claro, necesito un operador económico... Así que nada, necesito mi móvil libre. 

Si algo saco en claro de esto es que cuando una compañía móvil es demasiado buena para ser cierta, ya se encargará el tiempo de hacerla lo suficientemente mala para que sea real. Verdad verdadera. 


domingo, 3 de junio de 2012

Y aún nos pasa poco...

Esa frase la suelen decir mis padres cuando a alguien le ocurre algo malo que se ha buscado con ganas, pero no tanto como podría haber sido.  Ejemplo: persona que va con el coche como loca, que tiene un piño y destroza el coche. Pero salva la vida y sale relativamente ileso. Momento perfecto para decir: "Y aún le ha pasado poco...". Intenten imaginar más ejemplos.

A mí se me ocurre uno, y tiene que ver con el país entero. Fijaos bien en que la situación no está para tirar cohetes.Es más, podríamos decir que estamos  tirando a mal con bastante energía. Pero también podría decirse que aún nos pasa poco. Evidentemente, no se puede generalizar, y hay gente muy decente, cabal y sensata en esta tierra, pero digamos que es difícil reparar en ello con noticias como esta:

"Los toros ganan al empleo en el referéndum de Cáceres"


Resumiendo el caso: Un municipio formado por tres pueblos tiene un presupuesto de 15.000 euros para festejos, pero desde el Ayuntamiento promueven un referéndum para preguntar en qué prefieren gastarlos los ciudadanos: en vaquillas o en puestos de trabajo eventual. Por aquello de que luego la gente se llena la boca diciendo: "¿Pues no estarían mejor gastados esos euros en trabajo?". Ale, ahora no podrían culpar al Ayuntamiento de malgastar el dinero. Decidirían los habitantes.  Resultado: 242 votos a favor de las vaquillas, 181 a favor del trabajo. Ganan las vaquillas.

Ni siquiera hace falta entrar en temas de maltrato animal. ¿Estamos locos? Porque yo lo veo clarísimo. El otro día escuché un argumento a favor de gastar el dinero en vaquillas: "Las vaquillas las disfrutamos todos y el trabajo sólo aquellos a los que les toque". No se puede ser más egoísta y más simple. 

En fin, un chollo para los políticos, ni siquiera tienen que distraer al pueblo para que consuma su pan y presencie su circo. Ya se auto-convencen ellos solos. 

Definitivamente, en este país hay rescates que nos hacen más falta que el económico: un rescate educativo, porque aunque haya menos analfabetos, seguimos siendo prácticamente igual de ignorantes. Y un rescate moral, porque hay muchos humanos en este país, pero muy poca humanidad. 

Y hablando de rescates morales...


Un abrazo y buena semana. 


sábado, 2 de junio de 2012

Colgados del teléfono.

Muchos adolescentes han pasado horas y horas así. Colgados del teléfono. Esperando la llamada de aquel chico o chica que conoció en un pub, o que le presentó un amigo común. Yo, por suerte o por desgracia, no fui mucho de eso. No recibía muchas llamadas. Pero nunca puedes decir nunca, porque nunca es tarde. Y ahora, pasada ya mi adolescencia, vivo colgada del teléfono. 


Eso sí, por razones distintas. Últimamente estoy monotemática, pero sí, hablo de nuevo del trabajo. Cuando empiezas a buscar trabajo, o convives con alguien que lo está buscando, el teléfono se convierte en algo imprescindible. Cuando lo olvidas, o cuando encuentras una llamada perdida, cuando se te queda sin batería o pierdes la cobertura, vives un drama. Esperas con ansia descolgar y que al otro lado te propongan una entrevista de trabajo. Lo esperas con todas tus fuerzas. Y cada vez que suena el móvil, te sobresaltas, se aceleran las pulsaciones.

Pero cuando por fin has conseguido la entrevista la agonía es mucho mayor. Siempre esperas que detrás del "Ya le llamaremos" haya algo de verdad. Que realmente vayan a llamarte. Y cuando el teléfono suena ocurre algo así...



Pero ya ha pasado el viernes, y dijeron que llamarían durante esta semana. Otra esperanza más que se desvanece. Otra oportunidad más que expira. 

En fin, seguiremos colgados del teléfono, ¿no, cielo?
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