martes, 31 de mayo de 2016

La extraña pareja.


Este relato lleva revoloteando en mi cabeza un par de días. 
Espero que quede tal y como lo imagino. Es la "precuela" a una canción de Ismael Serrano. 
Allá voy...


***

Estaba apoyado en la barra como un náufrago: las olas de la vida ya lo habían embestido bastante por un día. Normalmente habría pedido algo más ligero, puede que una cerveza o un vaso de vino, pero esa tarde se decantó por el tequila. No solía beberlo, ni siquiera le gustaba, pero sentía que necesitaba cambiar algo, y el veneno que tomar era un punto tan bueno para empezar como cualquier otro.

Levantó la mirada de la copa para pedir al camarero que se la rellenara y la vio. Al otro lado de la barra, sentada, girando sobre el taburete. Parecía aburrida, y aun así... Sintió que la tarde acababa de mejorar. 

Apuró la copa de un trago y comenzó a pensar en cómo abordarla. ¿Quizá un cumplido sobre sus ojos? No, demasiado visto. Necesitaba algo más ingenioso. ¿Leería? Siempre es más fácil con las mujeres que llevan un libro a la vista. O podía, simplemente, invitarla a tomar algo. Saludarla y ofrecerle su compañía. Sí, eso haría. "Menos es más", se dijo. 

Hizo el ademán de levantarse, pero entonces cayó en la cuenta de que aquella muchacha podía ser su hija, si hubiese tenido hijos. ¿Qué tendría? ¿23, 24 años? No más de 25, eso seguro. Y él ya no cumpliría los 50. ¿En qué estaba pensando? 

Volvió a sentarse, abatido, imaginando la reacción de aquella joven, apenas mujer. Cada escenario era más descorazonador que el anterior. Tan absorto estaba en sus pensamientos que no se dio cuenta de que alguien lo llamaba. Cuando, por fin, reaccionó, la muchacha estaba sentada a su lado.

-Tienes cara de necesitar una copa tanto como yo. ¿Me invitas? 


***

Y si alguien quiere conocer el final de la historia, como ya he dicho, no lo escribí yo, pero está escrito:



No me ha quedado como esperaba, pero bleg xD 


miércoles, 25 de mayo de 2016

Se busca (II)

Segunda parte del relato que comencé a publicar ayer. 
Para leer la primera parte, clic aquí

También puedes descargar la antología en la que está contenido este relato desde aquí.

***

No fue a propósito, lo prometo. A veces pasan cosas y... no puedes evitarlo. Me gusta que mis alumnos hablen en público, que se quiten el miedo a expresarse delante de la gente, así que dedico parte del curso a que hagan exposiciones orales. Eran casi las dos de la tarde y le tocaba exponer a ella. Yo no podía apartar la mirada. Quizá por eso me di cuenta de que iba a desmayarse antes que nadie.

Me precipité hacia ella y llegué justo a tiempo para frenar la caída. Perdí el equilibrio y acabé de rodillas en el suelo, con ella entre mis brazos. El resto de alumnos se asustaron y quizá debería haber dicho algo para tranquilizarlos, pero en aquel momento solo existía ella. Dudo incluso de si yo existía entonces, porque no fui capaz de reaccionar. Me limité a sostenerla, a mirarla con los ojos llorosos y a acariciarle la cara mientras murmuraba una y otra vez las palabras “por favor”. Afortunadamente una alumna acertó a atenderla y, unos instantes después, volvía en sí. Cuando abrió los ojos me vi reflejado en ellos y pensé que era así como quería verme siempre. Sin pensarlo me acerqué a ella y, cuando me faltaban unos milímetros para tomar sus labios, alguien me recordó que no estábamos solos.

—Profe, ¿estás bien?

Asentí con torpeza, me levanté y la ayudé a incorporarse.

—Es solo que me ha pillado un poco de sorpresa y estoy algo nervioso.

No sabía si se lo creerían pero, por suerte, a esas edades todavía les queda inocencia. Eso, o que ninguno de ellos podía imaginarse que estaba locamente enamorado de su compañera.

—Pues para haberte pillado por sorpresa, profe, has reaccionado rápido. ¿Lo habéis visto? ¡La ha cogido al vuelo!

—Es verdad, profe, menos mal que estabas atento.

Me felicitaban y agradecían la rápida intervención, convencidos de que habría hecho lo mismo por ellos, pero no habría sido así. No me malinterpretéis, no es que no apreciase a aquellos chavales, pero no eran ella.

El incidente pasó y se olvidó. Las últimas semanas de curso se deslizaron poco a poco, llevándonos hasta mayo y, con él, llegaron los exámenes finales y la despedida. Los alumnos, dispuestos siempre a celebrar, organizaron una cena a la que invitaron a casi todos los profesores. Me enorgullece decir que yo estaba entre los invitados. Os sorprenderá que os diga que no pensé en esa cena como mi gran oportunidad. No, al menos, con antelación. Solo cuando la vi allí, despreocupada, riendo, tratando a los profesores ya no como superiores, sino como compañeros de la aventura vivida, caí en la cuenta de que ya no era mi alumna.

No pude apartar los ojos de ella durante toda la velada. La pasé intentando descubrir cómo podía acercarme a ella sin parecer un viejo verde, sin asustarla. Cómo hablarle para que ella también entendiese que ya no era su profesor, que era solo un hombre. ¿Cómo le dices a una adolescente que la has querido durante años sin que huya? No encontré la fórmula, así que no esperéis que os desvele la incógnita. Por fortuna, fue ella la que se acercó a mí.

Me llamó por mi nombre y me dio las gracias, ¡ella a mí! Por mis clases, por haberle enseñado tanto. Y me sonrió, a mí, y solo a mí. Y yo me di cuenta de que había tristeza en su sonrisa.

—¿Cuál es el problema? —pregunté.

Ella pareció sorprendida, ¿cómo iba a importarme lo que le pasase? A veces estamos tan ciegos...

—Tengo miedo —me dijo—. Miedo de lo que viene ahora. De si tomaré la decisión correcta, de si lo haré bien. De si el camino que escoja me llevará donde quiero ir.

Un ya ex-alumno nos interrumpió:

—Nos vamos a tomar algo al 33, ¿te vienes? —preguntó dirigiéndose a ella.

—¿Te apetece? —me preguntó ella a mí.

—Claro, vamos —respondí.

Entonces ella dijo algo que me desmontó por completo.

—Adelantaos vosotros. Ahora vamos nosotros.

“Nosotros” había dicho. Nosotros, ella y yo. Qué tontería, ¿verdad? Pero para mí no lo fue. Creí que aquel momento había sido el más feliz de mi vida. Sí, soy consciente de que suena infantil, pero no me importa, así fue.

Cuando sus compañeros habían avanzado unos cuantos metros ella me invitó a empezar a caminar.

—A lo mejor me estoy tomando demasiadas confianzas, pero has sido tú quien ha preguntado, así que... —comenzó.

—Aguantaré lo que venga, no te preocupes —dije yo, intentando sonreír.

—Pues que no estoy segura de que este sea el camino correcto, la verdad. Me gusta muchísimo la Historia del Arte, pero no paran de decirme que eso no vale para nada, que debería aprovechar mi capacidad y, ya que he renunciado a estudiar ciencias, pues al menos estudiar idiomas o algo que sirviese para la vida real. O Derecho. Esas cosas. No sé. Cuando lo pienso fríamente creo que está bien que yo invierta o malgaste mi vida en lo que quiero hacer, pero me da miedo que ellos tengan razón y acabar pasándome el resto de mi vida oyendo “te lo dije”. Lo odiaría. No sé si podría soportarlo.

—Lo soportarás. Precisamente porque habrás malgastado tu vida a tu manera. Eso no es algo que pueda decir todo el mundo, ¿sabes?

—Ya, bueno, pero estudiar no es solo aprender. Se espera que uno encuentre trabajo y yo no tengo claro que eso vaya a pasar.

—Bueno, siempre se necesitarán barrenderos. Y no hay vergüenza en ser barrendera. Mucho menos si una es una barrendera con Historia del Arte, ¿no crees?

Apenas hube cerrado la boca me di cuenta de que había dicho una estupidez, de que no era aquello lo que ella necesitaba oír, pero debí equivocarme, porque ella sonrió. Sentí como su hombro se acercaba sensiblemente al mío. Temblé.

—Si te soy sincera... El problema es mi madre, ¿sabes? Nunca ha querido que yo estudiase. Parece mentira, en los tiempos que estamos, que todavía crea que el papel de una mujer está en casa o, como mucho, ejerciendo algún trabajo “de mujeres”: peluquería, limpieza, … Esas cosas. Pero en cierto modo también me siento bien haciendo algo que ella no aprueba. Es como si me estuviese reivindicando. Como si dijese que sí, que soy diferente a ella, y que me gusta serlo. Si tuviese el valor me encantaría enfadarla a cada momento.

Dijo las últimas palabras mirándose las puntas de los pies, como si temiese sonar infantil o malcriada. En cierto modo, así era, pero estaba hablando de sus padres y es fácil parecer infantil cuando hablas de tus padres. No tardé mucho en darme cuenta de que no era eso lo que temía. Fue apenas un instante, un destello casi imperceptible, pero una lágrima cayó de su ojo derecho. Estaba intentando contener las lágrimas. Entonces, sin pensarlo, tomé su barbilla y me acerqué a su boca. La miré fijamente, viéndome de nuevo reflejado en sus ojos.

—¿Crees que esto enfadaría a tu madre? —susurré antes de besarla.

No fue un movimiento inteligente, lo sé. Debería haber aprovechado la oportunidad para ofrecerle mi apoyo y mi consejo y, con esa excusa, darle mi teléfono, proponerle que quedásemos durante el verano... Podría haberlo hecho mejor, está claro. Pero lo importante, lo verdaderamente importante, es que ella me devolvió el beso.

No sé cuánto duró porque para mí se paró el tiempo. Mis manos recorrían su espalda y se enredaban en sus rizos y las suyas, entrelazadas alrededor de mi cuello, nos mantenían unidos.

El sonido de un claxon nos devolvió al mundo real, no sin dificultad: fue como despertar de un largo sueño.

—Mi madre... —susurró ella.

Lo bueno es que pudimos comprobar a ciencia cierta que encontrarla besándose con su profesor la había cabreado bastante, vistos los improperios que soltaba. Lo malo es que estaba dispuesta, por todos los medios, a llevársela.

No sé qué era lo que brillaba en sus ojos cuando me miró por última vez. Creo que yo lloré, sabía que la perdía. Se abalanzó sobre mí y me besó de nuevo, con violencia.

—Gracias —susurró al despedirse. Pero no sé qué era lo que me agradecía.

Y yo me quedé allí de pie, viéndola marcharse mientras su madre gesticulaba exageradamente. Quise imaginar que, a pesar de todo, sonreía.

La esperé. Aguanté un par de cursos esperando que, quizá, ella volvería. Pero no volvió y la vida en aquel instituto se me hizo insoportable. Veía su sombra por los pasillos y oía su risa por las escaleras, a la hora de salir al recreo. Esperaba encontrarla en todas las aulas en las que estudió y a veces hasta me parecía que mis compañeros aún hablaban de ella. Creí que me estaba volviendo loco y, finalmente, claudiqué. Decidí volver cerca de mi familia y amigos con la esperanza de olvidarla, pero no ha habido suerte. Y ahora sé que lo prefiero. Hace tres años que la busco, ¿saben? Y aunque mi búsqueda no ha dado buenos resultados, prefiero consumirme en su recuerdo que resignarme a dejarlo marchar. No sé, a veces pienso que tal vez ella también me busca y que quizá el destino quiera que un día nos encontremos. Quizá esté leyendo esto y se reconozca. Si es así, si me estás leyendo, quiero que sepas que, aunque lo he intentado, ya casi no puedo notar el sabor de ese beso y creo que deberíamos hacer algo al respecto. Sin tu madre esta vez.

Yo, por si acaso, seguiré buscándote.


martes, 24 de mayo de 2016

Se busca (I)

Este es uno de los relatos contenidos en la antología historias minúsculas. El cuarto, para ser más exactos. Bueno, para ser aún más exactos, es la mitad del cuarto relato. El final, mañana, o en la antología :P


***


"Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta." Cuando leí el inicio de la famosísima obra de Nabokov pensé que el autor, o el personaje, no lo tengo claro, estaba siendo un cursi y un pervertido a partes iguales. O quizá no tan iguales, tampoco lo tengo claro. Recuerdo haber leído ese libro durante la carrera, animado por dos amigos. Yo era algo más perezoso para ponerme a leer: prefería dibujar, pasear o, simplemente, hartarme de cerveza en las terrazas del barrio universitario. Eso no significa que yo no tuviese inquietudes, ni mucho menos. Prueba de ello es que me dejé llevar por ellos y leí el libro.

Solíamos reunirnos los jueves por la tarde, antes de salir de fiesta, para charlar un poco sobre lo que habíamos leído hasta el momento. He de reconocer que lo pasaba francamente mal en esas reuniones. Mis compañeros parecían encontrar en la obra de Nabokov un significado profundo que les permitía superar la repugnancia que supone, en principio, la relación entre Lolita y Humbert. Incluso se permitían justificarlo aludiendo a la conducta de Lolita, a lo que yo, indefectiblemente, respondía espetándoles: “¡Por Dios Santo, que es una niña!”. Era él, Humbert, el que debería haber sujetado sus pasiones (por no decir algo más vulgar) y dejar en paz a la niña. Recuerdo que acababa cada reunión de los nervios, pero por suerte duraba poco: cuando decidíamos concluir la tertulia nos marchábamos a beber y a intentar conquistar alguna mujer con nuestros ejemplares bajo el brazo. Y he de decir que, a veces, funcionaba.

Lo que vengo a decir es que no solo tenía claro que lo que ocurría en Lolita era una ficción, sino que incluso como ficción me parecía enfermiza. ¿Cómo podía un adulto, un profesor, nada menos, enamorarse de una niña que casi no llegaba a adolescente? Era una idea repugnante, vomitiva. Y sobre todo me parecía algo sucio. No entendía cómo la gente podía ver romanticismo en aquella historia. Yo lo único que veía era a una niña precoz y sin las herramientas necesarias para dirigirse por la vida y a un pederasta pervertido. No veía amor. No creía, de hecho, que pudiese haberlo en una situación así.

Pero era, como suele decirse, joven e inexperto, y no sabía entonces que la vida me daría una lección y se despacharía a lo grande conmigo.

Algunos años después de aquellas charlas literarias, una vez hube acabado la carrera y tras unas cuantas oposiciones, algunas con más fortuna que otras, acabé consiguiendo una plaza de profesor bastante lejos de mi casa. Como en la otra punta de España, más o menos. Pasé por tres institutos distintos. Hasta que la conocí.

Llegó a mí con 12 años. Yo era su tutor. No podría asegurar que me enamoré de ella al instante, pero sí que me quedé prendado de su brillo. Aquella niña —no voy a excusarme diciendo que era algo más— brillaba. No se me ocurre otra manera de decirlo. Recuerdo sus intervenciones en las clases, sus preguntas agudas, su perpetuo inconformismo. No era rebelde, no era desafiante: simplemente nunca daba nada por sentado. Y recuerdo sobre todo un gesto suyo que no cambió durante los siguientes años: cuando se concentraba, fruncía el entrecejo, arrugaba el labio y elevaba los ojos al techo. Podría decir que me parecía un gesto adorable o tierno. Pero no, no era eso.

Desde luego que no me lo reconocí entonces. Cuando decidí quedarme en aquel centro, cuando renuncié a acercarme a mi familia, a mis amigos, me dije que estaba a gusto: no era un centro problemático y los compañeros eran agradables. Además, me insistí, ya estaba bien de ir de acá para allá como pollo sin cabeza, sin asentarme en ningún sitio. Podía quedarme allí unos años y hacer puntos hasta tener suficientes como para poder trabajar cerca de mis seres queridos, pero cerca de verdad. Hoy, en cambio, me resulta obvio que me quedé por ella. Algo, no sé qué, me gritaba que me quedase a su lado. Y así lo hice.

Puede que a estas alturas mi narración te esté escandalizando tanto como a mí me escandalizó Lolita, pero no te equivoques: solo quería estar cerca de ella. De hecho, durante los cursos siguientes, ni siquiera fui profesor suyo. Pero me bastaba cruzarme con ella por los pasillos, oír como mis compañeros la nombraban con admiración y le pintaban un futuro brillante. Puede sonar ridículo, pero me sentía orgulloso de aquella niña a la que prácticamente no conocía. Eso, sin embargo, no impedía que cada noche me durmiese susurrando su nombre.

Tuve que esperar varios años para volver a escuchar su voz, para volver a ver aquel gesto que tanto me gustaba. Había cumplido ya los diecisiete y era casi una mujer (no le resto importancia al casi). Entonces sí fue difícil. Yo la había querido durante todo ese tiempo y, aunque me había costado admitirlo, ya lo había hecho. Aun así me había mantenido a distancia. ¡Era solo una niña! Eso me decía. Y me acordaba de Humbert. Pero es que realmente era una niña, y esa circunstancia me impedía hacer una locura. Porque no, no era por mi trabajo, a esas alturas me importaba un cuerno perderlo: era porque no quería seducirla, sino que me amara. Por eso esperé. Pero en ese momento, cuando me di cuenta de que mi niña había crecido, fue casi imposible contenerme. Ella, tan joven y a la vez tan madura, se presentaba ante mí radiante, como siempre, y yo apenas podía reprimir el impulso de dirigirme a ella después de una clase e invitarla a tomar algo en cualquier bar.

Esa idea me acechaba y me quitaba el sueño. “Mañana lo hago”, me decía al acostarme, pero acababa cambiando de opinión al amanecer sin saber por qué. Una madrugada, por fin, se me ocurrió una razón: era mi alumna. Sí, tardé varias semanas en reparar en algo así de obvio. Por supuesto que sabía que era alumna mía, pero no había reparado en lo que eso significaba: estaba subordinada a mí, me debía, hasta cierto punto, obediencia. ¿Y si aceptaba mi invitación y lo que de ella se derivase en virtud de esa obediencia? No habría podido perdonármelo. Así que me propuse aguantar y, con esa idea en mente, me resultó algo más fácil. Salvo aquel día en el que estuve a punto de descubrirme.



lunes, 23 de mayo de 2016

TAG: 12 preguntas para blogueros.

¡TAG nuevo! Esta vez ha sido Nelareads quien me ha nominado a responder estas preguntas, dirigidas especialmente a blogueros. Jo, casi que me siento importante y todo XD Vamos allá, a ver qué sale.

1. ¿Cómo comenzó tu interés por el mundo blogger? ¿Cómo y cuándo decidiste crear el blog? 

Siempre he tenido interés por los blogs, desde que tengo acceso a Internet. Mi primer espacio fue un Hotmail Spaces o como se llamase aquello, que venía vinculado a la cuenta de Hotmail, a la que utilizaba para el MSN Messenger. Ahí escribía mis paranoias y no me leía ni el tato. El primer blog que me abrí en blogger fue al empezar la carrera, me animó un compañero, y en él había de todo: relatos, poesía, artículos de opinión... De hecho, este blog sale de aquel, es una especie de segunda parte. Pero bueno, que aquel tampoco lo leía ni el tato. Además, he tenido otros blogs temáticos. Varios. Alguno seguro que no os lo esperaríais xD 

Decidí abrir este blog un 12 de marzo. Estaba estudiando el Máster de Profesora de Secundaria, y tenía muchas ganas de contar cosas. Además, mi blog personal, el que abrí al empezar la carrera, me quitaba las ganas de vivir xD Decidí que lo mejor era empezar de cero, y ya veis que sí, que era un problema del blog: en el otro apenas escribía y en este es imposible que me calle XD 

2. ¿Planificas los temas de tus entradas o escribes aleatoriamente? 

Mis entradas son más aleatorias e impulsivas que otra cosa, y siempre digo que esto es un cajón de sastre donde cabe de todo. No planifico nada, me siento a escribir y sale lo que sale, incluso en las reseñas y los relatos. Pero sí intento apuntar los temas de los que me apetece hablar, la idea solamente, porque luego llego y tengo ganas de escribir, pero no sé qué contar xD. Google Keep es mi amigo para esos menesteres, porque como suelo llevar el móvil encima, pues ahí tengo una notita dedicada a ideas para el blog. 


3. ¿Cuánto tiempo tardas en terminar una publicación?

Depende. Media hora, más o menos. Algo más si es una reseña o una entrada más extensa. 

4. ¿Qué programas utilizas para editar tus imágenes o vídeos? 

No hago vídeos y no suelo subir imágenes mías, así que nada. Pero si hago algún banner o cosas así, utilizo GIMP para editarlo. (El software libre es tu amigo :D). Podcast sí que he estado haciendo últimamente, y por si alguien lo pregunta, los grabo y edito utilizando Audacity. 

5. ¿En qué momento del día publicas tus entradas? 

Suelo publicarlas por la tarde, normalmente alrededor de las 8, pero eso ya es mucho precisar. Depende. 

6. ¿Analizas los resultados de cada publicación? ¿Cómo?

Nope. Es que me da un poquito igual, la verdad. Lo que sí veo es qué entradas ve la gente más a lo largo del mes, porque tengo puesto el widget en el blog. Y de repente sube alguna mucho, y miro por qué, o de dónde vienen las visitas y cosas así. Pero vamos, que no suelo mirarlo a no ser que vea alguna cosa rara de ese estilo XD

7. ¿Qué tipo de interacción tienes con tus lectores? ¿Sueles responder a los comentarios? 

Me gustan mis lectores, son los mejores del mundo <3 No sé cómo me aguantan sin que les pague ni nada por el estilo. Y sí, suelo responder los comentarios, me encantan los comentarios que me dejan. 



8. ¿Qué importancia le das al diseño del blog?

Pues a ver, una importancia relativa. Me encantan los blogs bonitos, pulcros, súper estilosos... Pero yo no tengo los conocimientos, ni el tiempo, ni la paciencia necesarios. Así que aquí está mi blog, más o menos presentable, pero nada del otro mundo. Pero oye, que dentro de su cutrez, a mí me gusta XD

9. ¿Qué rol cumplen las redes sociales en tu blog?

Pues es que las redes sociales que uso no son del blog, son mías. No son únicamente para promocionar las entradas ni nada. La red que más uso es Twitter, y ahí desvarío que da gusto. De todo, ¿eh? No solo de cuestiones relativas al blog (eso es casi lo de menos xD)

10. ¿Has pensado en internacionalizar tu blog y traducirlo al inglés?

Nope. Ni se me ocurre. Esto es una vía de escape, un hobby, no digo más que tonterías, y yo creo que la gente de habla inglesa no necesita leer tonterías mías traducidas (mal), ya habrá gente que diga tonterías en su idioma. Así que no. 


11. ¿Has pensado en ganar dinero con tu blog?


Nooope. Vamos, que si alguien quiere pagarme por mis mierdas, tampoco voy a decir que no xD Pero por el momento en este blog no he puesto anuncios (ni pienso ponerlos) ni nada por el estilo. Tampoco es que me hayan hecho propuestas, pero es que no las espero xD 

En realidad vivo con la esperanza de que alguien lea todas estas locuras, vea un diamante en bruto y me saque de pobre, pero nada, que no hay suerte xD

12. Finalmente si tuvieras que darle un consejo a los futuros bloggeros sería...

Piensa qué quieres que sea tu blog, qué quieres hacer, y actúa en consecuencia. Y si quieres un blog para divertirte, para conocer gente, para abrirte al mundo, pues, ante todo, ¡disfruta! Si no hay otro interés (económico, laboral, etc.) esto pierde la gracia cuando deja de ser divertido.

Y esta vez voy a ahorrarme las nominaciones, que no quiero poner a nadie en compromisos. Pero os animo a que lo hagáis :)

¡Besos fuertes! Y gracias a Nelareads por pensar en mí y nominarme (sin compromiso ni presiones :P) :) 

¡GIF de regalo! 



domingo, 22 de mayo de 2016

Libro: Pròleg a l'oblit, de Jordi Monteagudo i Cases




¡Hoooola! Hoy voy a reseñar poesía (los poetas de la sala corren a esconderse bajo las mesas). Sí, ya lo sé, mis reseñas de poemarios suelen ser, como poco, destempladas. Eso, cuando no soy una auténtica destructora. Pero a veces, sin que una se lo espere, se encuentra algo que la entusiasma en el lugar más extraño. Y eso me pasó a mí anoche. 

Estaba cotilleando el blog de Jordi Monteagudo por razones que tienen poco que ver con la poesía y todo con la "piratería" (no esa que pensáis, sino la del Movimiento Pirata). Y, cotilleando, cotilleando (que para eso están los blogs, en realidad xD) me dio por mirar en un apartado y me encontré con, ¡oh, sorpresa!, un poemario en ePub para descarga gratuita. ¡Pa' la saca!  (Podéis descargarlo desde aquí en ePub y PDF) Tanta era la impaciencia y la curiosidad (porque no conozco mucho a Jordi, pero nunca habría imaginado que escondía un poeta) que lo subí a mi cuenta de Google Books para empezar a leerlo anoche mismo en el móvil, cosa que odio xD. 

Lo he terminado esta mañana, así que, como toca, ¡vamos a por la reseña?

¿De qué va el libro?

Pròleg a l'oblit es un poemario en el que se unen tres trabajos concebidos de manera independiente: El cant de Joana, Et diré adéu i em quedaré esperant-te y Laberíntica. Y no sabría qué más decir en lo que se supone que debería ser la sinopsis :P

Hablando del libro...

Como ya he dicho, el poemario está dividido en tres partes bien diferenciadas, de las que hablaré a continuación, pero también incluye un prólogo en el que Jordi habla un poco de su trayectoria poética (no dejo de flipar con esto xD) y de la decisión de publicar este poemario de la manera que lo ha hecho, con licencia libre. No tiene desperdicio, así que si os animáis a leer el poemario, no os lo saltéis. 

Me ha gustado mucho el estilo poético de Jordi. Sabéis que yo no suelo ponerme a leer poesía y que soy bastante especialita. Ni mi querido Ismael Serrano salió ileso de mi lectura de sus poemas, y eso son palabras mayores. Pero, sin embargo, cuando empecé a leer las primeras palabras de El cant de Joana me quedé maravillada. Jordi tiene un estilo simple, pero bello. Su poesía no es artificiosa, ni erudita, pero tampoco es efectista. Tiene una manera de escribir honesta, auténtica. Y emotiva. Muy emotiva. Creo que el sentimiento que puso en esos poemas es tan grande que traspasa el tiempo (el poemario es de 2011, y los poemas creo que son anteriores) y la pantalla. Me parece que es imposible que alguien que escribe sin sentir pueda transmitir tanto, así que me imagino que Jordi sentía, y mucho, mientras escribía. Además, debe ser que él y yo nos movemos en la misma frecuencia emocional, porque hay poemas que leo y considero honestos y auténticos, pero que a mí no llegan a conmoverme. No me ha pasado eso con los poemas de Jordi. Con ninguno. Es que estoy a-lu-ci-nan-do. 

Vamos por partes.

La primera, El cant de Joana, es una apertura magnífica para esta obra y contiene un solo poema. Es un poema especial, no os voy a decir por qué. Lo que sí os voy a decir es que es emotivo, y sincero, y maravilloso, y que me hizo llorar. Y que me encantó. Eso de que yo llore con poemas no me ha pasado mucho. Me ha pasado con Lorca, con Blas de Otero y con Luis Cernuda, que yo recuerde. Como veis, no son cualquiera. Y además, que esto me ocurra con un poema que no está escrito en mi lengua materna es aún más excepcional. Pero he conectado tanto con estos poemas que me he olvidado de que estaban escritos en valenciano. 

La segunda, Et diré adéu i em quedaré esperant-te no es tan tierna como la primera. Contiene varios poemas. Diría de ellos que se nota cierta pérdida de inocencia. En El cant de Joana hay nostalgia, pero hay ilusión, es algo brillante. Creo que esta segunda parte es algo más triste, casi un canto a la pérdida.  O si no, a ver qué os sugiere esto.

[...]tot ho recorde, tot, mentre vas estenent
els oblits en les cordes del balcó.
On han fugit aquells dubtes daurats
que esdevenien llum quan el silenci
amenaçava els llavis i els llavis
buscaven un refugi segur contra el desig?
Epístola, fragmento.

La tercera, Laberíntica, tiene, ciertamente, algo de laberinto. En ella Jordi explora distintas temáticas de una manera más metafórica, más hermética. O al menos, yo he notado mucho la diferencia respecto del estilo más sencillo de las otras dos partes. No es que sea incomprensible, es que el autor se deleita algo más en los "recovecos". Percibo en los poemas de esta parte -Jordi, si lo lees, corrígeme si me equivoco- un cierto sentimiento de desesperanza vestido, a veces, de algo de cinismo. Es como si el autor se supiese un extranjero entre la gente, como si mirase al resto de la gente lamentándose, más por ellos que por su propio aislamiento. Y me ha gustado mucho ese "sentimiento de fondo" y el regusto que me han dejado en la boca.

Se trata, en general, de un conjunto de poemas que me han conmovido muchísimo, que han conseguido acelerarme el corazón en más de una ocasión y de los que he disfrutado lo indecible. ¿Qué más puedo añadir? Que es una pena que una joya así esté perdida en la inmensidad de Internet, pero que es genial que yo me la haya encontrado :D

En resumen, lectores que leéis en catalán/valenciano y a los que os gusta la poesía, tenéis que leerlo. El precio no es excusa :P. He pensado mucho mientras leía el poemario en Euterpe, que lee y escribe poesía en catalán, y en Javi, no sé por qué, pensé que le gustaría. Espero que lo leáis (es muy cortito, unas 56 páginas) y que me deis vuestra opinión. Y que lo disfrutéis la mitad de la mitad que yo. Con eso ya sería mucho :)

Por último, quiero felicitar a Jordi por la maravilla que salió de su cabeza, su corazón y sus manos. Bravo. 

Os dejo un trocito...

Un poema, más bien. Mi favorito ha sido El cant de Joana, pero quiero que lo descubráis por vosotros mismos. Así que voy a poneros otro. Lo he echado a suertes, porque tengo un montón marcados XD


Somni 

Ens hem equivocat
perquè estem vius.

Donem les gràcies
per cada error
petit o gran
que ens ha vingut al cor. 

Ens hem equivocat
perquè hem cercat un pas entre les ombres
mentre els que avui se'n riuen dormien
el plàcid somni dels covards.


En resumen, este poemario...

PD: ¡Se me había olvidado hablar del título! Bueno, ya a estas alturas, poco que decir, solo que, después de leer el poemario, me parece sublime. Y me hace pensar que, acaso, en eso de olvidar, nos quedamos siempre en el prólogo al olvido. 

sábado, 21 de mayo de 2016

Podcast: Soy introvertida, ¿y qué?

Otro podcast de sábado. En esta ocasión hablo de cómo veo yo la introversión.




Después de grabarlo he visto en Twitter esta imagen que me ha gustado mucho :)


¿Y vosotrxs? ¿Sois introvertidos o no? ¿Qué opináis?

¡Mua!

viernes, 20 de mayo de 2016

Primer amor.

Camino por la calle. Vuelvo de la fotógrafa, con una foto preciosa en la mano: mis alumnos, yo y, de fondo, Toledo. Sonrío y me siento afortunada. Entonces me encuentro a un grupo de niños en la calle. Dos chicos, tres chicas y tres perros. Tienen once o doce años, no más. Uno de ellos, pequeñito, delgado, con gafas, da saltitos mientras implora al otro chico que le diga algo "porfa, porfa, porfa". Junta las manos, como si rezase, y todo. Las chicas, a su espalda, cuchichean y sonríen.

El otro chico se hace el interesante mientras tira de un perro enorme que no está interesado en la intriga. Finalmente sonríe y responde:

-Ha dicho que sí.

El chico de las gafas salta y grita: 

-¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! ¡Ha dicho que sí! ¿De verdad ha dicho que sí?

Una de las chicas le contesta:

-Que sí, pesao

El chaval no puede parar quieto, no cabe en sí. Otra chica apunta desde detrás.

-Se lo hemos dicho, que la querías, y ella ha dicho que también te quiere. Bueno... Ha dicho que se lo creerá si se lo dices tú, si no, no. 

El chaval aprieta el paso. Por la dirección que llevan, diría que van al parque.

-Se lo digo, claro que se lo digo.

El chaval salta, baila de un lado a otro de la calle, acaricia a los perros.

-¡Que me quiere, que Susana me quiere! 

Entonces frena en seco y se gira para hablar con sus amigos.

-Oye...Pero cuando llegue Susana, ¿me vais a dejar solo? No, ¿verdad?


Y yo me voy a casa sonriendo y pensando en ese amor inocente y luminoso de los que todavía ni imaginan que en poco tiempo estarán buscando los rincones solitarios y oscuros. 

***

Esto es absolutamente verídico. Conste. 

miércoles, 18 de mayo de 2016

Amapolas.

Me encantan las amapolas. Hace ya bastantes días que en el camino que separa mi casa del trabajo me encuentro los campos llenos de amapolas, todos teñidos de rojo. No tiene nada de especial: ocurre todos los años en esta época, pero a mí me parece un espectáculo maravilloso. 

La amapola no es una flor especialmente vistosa, ni bella, ni compleja, ni extraña. Es una flor común, silvestre, nada del otro mundo. Quizá precisamente por eso me gusta. 

Pero esta mañana he descubierto algo más sobre la amapola. 

Resulta que la amapola es una flor tremendamente débil, si habéis tenido alguna en vuestras manos lo habréis notado. Sus pétalos se caen al mínimo roce y son finísimos, y su tallo es de lo más endeble, apenas puede mantener el leve peso de la corola. Esto, por supuesto, ya lo sabía. 

Lo que he descubierto, otra vez (sí, supongo que se pueden descubrir las cosas más de una vez) es que las apariencias engañan. Estaba tomando una rotonda y por el rabillo del ojo he captado que ahí, en el asfalto, en el arcén de la rotonda, había una amapola. Una sola. Puede que por eso me haya llamado más la atención ese punto rojo sobre el gris. ¿Cómo una flor tan frágil ha conseguido abrirse camino desde debajo de la calzada? ¿De dónde ha sacado las fuerzas? 

Quizá la vida, hasta cuando parece frágil, empuja con más fuerza de la que podríamos imaginar. 

Quizá no hay imposibles. 

Pero solo quizá. 


lunes, 16 de mayo de 2016

Tag-premio: Versatile Blogger Award.

Hace unos días A. M. Irún, autora de Nico, por favor y El sentido de la vida de Carla Pi (su nuevo libro ^^) /momento teletienda off/ me nominó a un tag-premio de estos. Además me dijo que soy polivalente, que lo mismo plancho un huevo que frío una camisa (no, esto último es broma xD). Y mola. Porque A. M. Irún es guay. 



Entonces, siendo tan guay, ¿cómo voy a no cumplir yo con la mitad del trato? Porque ya sabéis que yo lo de nominar, pues es que, pichís pachás. Pero voy a hacer el esfuerzo, venga, va. 

La primera parte del trato consiste en decir siete cosillas sobre mí. A ver. Me va a costar decir algo nuevo, porque me tenéis más "vista" que el TBO xD

  1. Me encanta la ropa formal, especialmente el estilo de los años 40 y 50, pero siempre voy hecha un desastre. Me cuesta muchísimo vestirme medio bien. Vamos, que para mí ponerme un pantalón vaquero y un jersey liso ya es todo un logro. No me pidáis más. No sé vestirme.
  2. Sueño despierta. Los domingos, por ejemplo, me permito quedarme un rato remoloneando en la cama, medio despierta, y me imagino escenarios que no van a ocurrir, o viajes que quiero hacer... Cosas así. Y me encanta.
  3. Creo que me gustaría vivir en el norte de España. Asturias, Cantabria, Galicia... Me parece que es una zona en la que estaría bien. Además, tiene mar. Y creo que, aunque he nacido en tierras de secano, saber que el mar está cerca me hace bien.
  4. Tengo el título de mecanografía al tacto. Puedo escribir sin mirar el teclado y mientras me hablan (y contesto). A Jack esto le da mucho miedo xD
  5. Tiendo a tener bastante poca paciencia, por lo que todo lo que son trabajos manuales, lejos de relajarme, me estresan.
  6. No me gusta el chocolate blanco.
  7. Cuando no puedo dormirme, le doy la vuelta a la almohada y, normalmente, funciona y me duermo. 
Creo que hay alguna repe, pero bueno, me perdonáis, ¿no? Me he dado cuenta de que ya no tengo nada de misterio xD


Y ahora, las nomineisions. 


Pues nomino a Javi, porque ya he visto que esto lo ha hecho bastante gente, pero no he visto que él lo haya hecho. Porque también es versátil: en el espectro que hay entre píxeles y páginas puedes encontrártelo donde sea :D

Igualmente, quien quiera puede hacerlo, ¡faltaría más! 

¡Besos!

domingo, 15 de mayo de 2016

Libro: La lluvia antes de caer, de Jonathan Coe.


Otra lectura que no habría caído en mis manos de no ser por el club de lectura. Cuando fui a la biblioteca a por el siguiente libro y me dieron este, lo miré perpleja: no me sonaba el título, ni el autor, ni nada de nada de nada. Miré en Goodreads y vi que tenía bastantes reseñas reguleras, pero mi bibliotecaria me dijo que en otros clubs de lectura había funcionado muy bien, y bueno, aunque tuve mis dudas sobre si leerlo o no (y sobre si acabarlo o no), al final lo he leído. Vamos a por la reseña.

¿De qué va el libro?

Han encontrado muerta a Rosamund, una anciana soltera que vivía sola. Hay dudas sobre si su muerte fue espontánea o hay algo más tras ella. En la lectura de su testamento, Rosamund encarga a su sobrina Gill que busque a Imogen, una muchacha ciega de la que tiene apenas un recuerdo vago, y que le entregue unas cintas que ha grabado y en las que le describe 20 fotografías familiares. Gill, ante la incapacidad de encontrar a Imogen, escucha las cintas por si en ella hubiese algún dato que la llevase hasta ella, y descubre cosas sobre su familia que nunca habría podido imaginar. 

Hablando del libro...

Como ya he dicho, la novela empieza con la muerte de Rosamund, su funeral y la lectura de su testamento, pero eso es meramente introductorio: una excusa para que Rosamund acabe contando su historia mientras Gill escucha las cintas. Así que el grueso de la historia, prácticamente toda ella, lo conforma la narración de Rosamund. 

Así que Rosamund habla a Imogen. El hilo conductor son 20 fotografías ordenadas temporalmente. Suele empezar el capítulo con la descripción de lo que se ve en la fotografía, pero no tarda en irse por las ramas y empieza a contar qué pasó antes de la foto, o alguna anécdota que implica a las personas que salen en la fotografía. En resumen, utiliza las fotografías para contar la historia de su familia. 

A mí me costó meterme en la novela. Es más, estuve a punto de dejarla. Cuando empecé a leerla me aburría soberanamente. Puede sonar mal, pero cuando cerraba el libro era algo como: "¿Y qué me importan a mí los desvaríos de esta señora?". Supongo que porque no conseguía conectar con la historia, la narración no había captado mi interés. Todo eso, a pesar de que está muy bien escrita. Pensé en abandonarla, porque estaba desganadísima. Es que me estaba dejando totalmente fría. 

Pero entonces hubo un "clic". La historia de Rosamund. Su juventud. Cómo asumió quién era realmente. Supongo que ahí empecé a interesarme. Y lo cierto es que desde esa parte, un poco antes de la mitad del libro, la cosa ha ido mejor. No me ha encantado, pero al menos no me ha dejado indiferente. He encontrado entre las líneas de La lluvia antes de caer algunas perlas, algunos buenos momentos, alguna enseñanza. Hasta en ciertos momentos me ha resultado consolador, me ha hecho sentirme menos extraña. Finalmente ha merecido la pena. 

Dicen, también, que la narración de la vida de la familia de Rosamund es también un repaso de la historia del siglo XX de Inglaterra, pero si os soy sincera, esa parte me ha pasado bastante desapercibida. Lo que yo he visto ha sido un drama familiar que se extiende a lo largo de cuatro generaciones, historias normales y corrientes de vidas normales y corrientes: separaciones, infidelidades, celos, odios, crueldad... Y si os gustan ese  tipo de historias, aunque a mí no me ha entusiasmado, creo que deberíais darle una oportunidad :)

Os dejo un trocito...

Recuerdo ese sentimiento (ese pensamiento) perfectamente: el darme cuenta de que a veces es posible (incluso necesario) albergar ideas contradictorias; aceptar la verdad de dos cosas que se contradicen abiertamente. Acababa de empezar a entenderlo: a entender que esa es una de las condiciones fundamentales de nuestra existencia.

En conclusión, esta novela...



Ahora estoy leyendo Jonathan Strange y el Señor Norrell, de Susanna Clarke. Apenas he leído dos capítulos, y la verdad es que la historia promete. ¡A ver qué tal! :D

sábado, 14 de mayo de 2016

Podcast: Al volante. Mi experiencia con la conducción.

Otro sábado, otro podcast. Espero que lo disfrutéis.




Os dejo los enlaces de los que hablo en el audio:

Para leer el post de Lia sobre su experiencia con el profesor de autoescuela machista, clic aquí.

Para leer el post de Perri sobre cómo vencer el miedo a conducir, clic aquí

¡Mua! 

viernes, 13 de mayo de 2016

Anna Gabriel y la crianza o la CUP y las tribus.

Entrada con tacos y mala leche.
Avisados quedan.


El periodismo en España es una puta mierda. Permitidme la generalización: aunque admito que algún medio podría salvarse, aunque no esté del todo libre de pecado (se puede ser tendencioso hacia un lado, hacia el otro, o hacia el centro), hay mucha basura. En días como hoy pienso en todos los periodistas que hay en el paro. Aunque claro, a lo mejor alguno está en paro porque pasa de comulgar con ruedas de molino. 

Hoy vengo con otra de la CUP. Sí, ese partido maligno, hijo de Satanás, encarnación del Anticristo. Si ya quisieron prohibirnos los tampones, metiéndose en las bragas de las mujeres, ahora quieren quitarnos a nuestros niños y obligarnos, nada más y nada menos, a que se críen en tribus. ¡EN TRIBUS! ¡¡¡PERO QUÉ DERECHO SE CREEN QUE TIENEN!!!

Y si no lo creen, miren, miren estos titulares. 




En fin. Yo, en vista del revuelo, he preguntado a ver qué narices había dicho la CUP. Y no, resulta que no era la CUP, sino Anna Gabriel, que sí, que es miembro de la CUP, pero que no estaba hablando en representación de su partido en ese momento. Vean y juzguen. 



Y a ver, lo que yo interpreto de esas declaraciones es que esta mujer 1) tiene ciertas preferencias respecto de la maternidad, en este caso, la crianza en colectivo; 2) utiliza una cita que todos hemos visto alguna vez, casi seguro, para ilustrar su idea, a saber: "para educar a un niño hace falta la tribu entera"; 3) expone la opinión personal de que la familia nuclear tiende al conservadurismo.

¿Qué concluyen los medios de esto? Que LA CUP (no Anna Gabriel) quiere acabar con la familia tradicional/imponer un tipo concreto de crianza (no que es una opción personal de una persona) y que ese tipo de crianza es en TRIBUS (no en colectivo, sino que mezclan la cita con la idea y sacan lo que quieren).

Y qué queréis que os diga, me pasa como con lo de la regla, la copa menstrual y demás: no lo veo tan grave. Ni nada grave. Ni creo que tenga que montarse este pifostio. En otros partidos las dicen más gordas y ni nos despeinamos. Pero claro, como es UNA DE LA CUP, pues ya tenemos excusa para cargar contra un partido que nos es bastante más que antipático.

Pues bien. Por puntos.

1) Esta mujer tiene derecho a tener las preferencias de maternidad y crianza que le salgan del tiki. Igual que pasa con las mamás que dan pecho y las que no lo dan. Con las que son partidarias del colecho y las que no. Con las que optan por unas estrategias para la alimentación o por otras. Siempre y cuando la vida e integridad del menor no estén comprometidas, una madre puede elegir lo que considera mejor para ella y su bebé. Y antes de tenerlos, por supuesto, puede pensar también cómo le gustaría que fuese su maternidad, faltaría más. A ver si nos dejamos ya de cuñadismos, hombre, por favor.

Por otra parte, hay otras opciones de crianza que me parecen más descabelladas, pero esto que dice Anna Gabriel se ha hecho, pichís-pichás, hasta no hace demasiado. No, quizá, en la misma casa (aunque sí, también ha ocurrido en ocasiones que en una misma casa convivían los padres, varios hijos con sus parejas, y los hijos de estos), pero sí en mucha cercanía. Ha ocurrido en pueblos pequeños, o incluso en barrios en algunas ciudades. Hoy Fulanita se quedaba con los niños de tres vecinas. Mañana Zutanita hacía lo propio. Anteayer Menganita les dio de merendar. Y Pasado mañana puede que Zutanita le eche un broncón al hijo de Fulanita porque ha hecho cualquier travesura. No hace tanto, las mujeres hacían turnos para cuidar al hijo de una vecina, enfermo, aunque no fuese suyo, o le curaban una herida de la rodilla si se había caído en la calle.  No hace tanto, los recién casados del piso de arriba se quedaban de tanto en tanto con la niña de los del 2º izquierda porque la mujer tenía que ir al hospital a cuidar de su madre enferma y el marido trabajaba 14 horas al día. ¿Es lo que yo escogería? Pues hombre, lo dudo. Pero vamos, que, siendo que no lo impone a nadie, como preferencia suya, personal, no me parece lo peor que se haya propuesto al respecto.

2) "Para educar a un niño hace falta la tribu entera". Me juego lo que sea a que muchos de los que están rasgándose las vestiduras ahora con las declaraciones de Anna Gabriel ven eso puesto en un cartel bonito en Twitter y lo retuitean. Yo lo he hecho. ¿Por qué? Porque un niño se educa en sociedad y aprende de todo lo que hay a su alrededor, no solo de sus padres. Y parte de "la tribu" son el resto de vecinos, los profesores, los medios de comunicación... Todo lo que hay alrededor del niño puede influir en su educación y en su manera de ver el mundo. ¿Es algo tan descabellado?

3) La concepción nuclear de la familia nos inclina al conservadurismo. Bueno, puede que no en todos los casos, pero sí que puede ocurrir (y ocurre) que cuando uno tiene su trabajo, su casa y su familia (la que le importa de verdad) a salvo, como que se acomoda, e incluso evita moverse demasiado, no sea que algo se caiga y se estropee. Yo conozco casos de gente así. No creo que sea solo por la familia, sino por la concepción de lo que es una vida buena que se nos da, y ese modelo de familia es parte de ella.

Me da la risa, porque están poniendo a Anna Gabriel de vuelta y media por decir esto, ¡pero nadie se mete con Platón! Platón, por ejemplo, decía que las clases de guerreros y gobernantes de la República no podían tener posesiones, riquezas ni familia propia. ¿Por qué? Porque consideraba que esos elementos podrían causar la corrupción del guardián y del gobernante. Si pudiese tener posesiones, querría amasar más. Si tuviese familia propia, la pondría por delante de su obligación respecto a la República. Bueno, oye, a lo mejor es que esta gente no ha leído a Platón. Como no han colgado ningún fragmento de una entrevista suya en Twitter...


-De éstas -comencé- y de las demás cosas antes dichas se sigue, en mi opinión, esta ley.
-¿Cuál?
-Esas mujeres serán todas comunes para todos esos hombres y ninguna cohabitará privadamente con ninguno de ellos; y los hijos serán asimismo comunes y ni el padre conocerá a su hijo ni el hijo a su padre.
PLATÓN, La República, 457d. Referido a la clase de los guardianes.


En fin. Que no lo entiendo. Que uno puede estar de acuerdo o no con Anna Gabriel (persona individual), pero de ahí a montar el lío que se ha montado, pues como que no. Lo que pasa es que ya no sabe una si atribuirlo a la ignorancia (¿no enseñan a escribir titulares en periodismo?) o a la maldad. O a lo mejor a todo. Yo qué sé.


jueves, 12 de mayo de 2016

Libro: Bodas de sangre, de Federico García Lorca.


Adoro a Lorca. Me gusta su poesía, pero empiezo a sospechar que me gusta, aún más, su teatro. Hace poco, como ya os comenté, vi La novia, y me dije que no podía pasar demasiado tiempo sin que leyese la obra de teatro.  Ahora puedo decir, con todo conocimiento, que La novia es una buena adaptación de la obra de Lorca. 

¿De qué va el libro?

La novia y el novio van a casarse, a pesar de las reticencias de la madre. Y se casan, y festejan. Pero allí, entre los invitados, está Leonardo, antiguo novio de la novia y familiar de los asesinos del padre y el hermano del novio. Y la tierra tira. Y la sangre, vuelve. 

Hablando del libro...

QUÉ-PUÑETERA-MARAVILLA de obra. Así, tal cual. Bodas de sangre es más lírico que La casa de Bernarda Alba, pero en ese lirismo no pierde un ápice de fuerza dramática. Es, diría, incluso un poco obsesivo en cuanto a simbolismo (navaja, luna, sangre, caballo ...), lo que la convierte en un maravilloso híbrido de teatro y poesía. 

En Goodreads, mientras lo cotilleaba, vi la opinión de una lectora americana que hablaba del machismo de la obra y criticaba varios aspectos de localización y/o argumento. Y mi reacción en el momento fue pensar que es muy difícil entender plenamente a Lorca desde allende los mares. A lo mejor me equivoco, pero yo cuando leo a Lorca lo siento en las entrañas. Y cuando leo su teatro, identifico rasgos aún presentes en las gentes que conozco y que me rodean. No hace tanto aún se solucionaban los problemas entre vecinos al son de tiros de escopetas o a la luz del brillo de las navajas. De hecho, aún se hace, aunque sea mucho menos común. Y no sé, yo no diría que es una obra machista, especialmente si tenemos en cuenta que es una obra de principios del siglo XX. (Basada en una historia real, por cierto)

En fin, que yo no puedo decir nada que le añada nada a este maravilloso libro. Que la leáis, que es breve y maravillosa. Demasiado breve, diría yo. 

Cómo lamento que no dejasen a Lorca escribir más cosas como esta. 

Os dejo un trocito...

NOVIA
¡Ay qué sinrazón! No quiero
contigo cama ni cena,
y no hay minuto del día
que estar contigo no quiera,
porque me arrastras y voy,
y me dices que me vuelva
y te sigo por el aire
como una brizna de hierba.



En resumen, esta obra...


Seguiré con La lluvia antes de caer, del que ya me queda poco y que, por suerte, parece que ha mejorado :D Ya os contaré, como siempre :)

¡Besos! 

martes, 10 de mayo de 2016

Las papeletas.


¡Bueno, bueno, bueno! ¡Elecciones otra vez! ¿Quién se lo iba a imaginar? (#ironía) Y yo tan contenta el día 18 de diciembre, pensando que se había acabado la campaña electoral más larga de mi vida (desde las Elecciones Europeas dando la tabarra, madre >_<). Y eso que a mí me gusta la política y que soy un poco friki de las elecciones, las campañas electorales y demás. No quiero saber cómo estarán los demás. 

Ahora, como el pueblo está que trina, dicen que campaña austera. Y a ver qué va a ser eso. Yo los ponía a hacer campaña por la calle con un megáfono y sanseacabó. Pero parece que la cosa se está centrando en el tema del envío de propaganda electoral y papeletas por correo. 

Esto del mailing electoral (¿es que no hay palabras en español para hablar de ello?) tiene tela. Yo, para quede claro, estoy totalmente en contra. ¿Por qué?

Primera y principal razón, porque, seamos serios: ¿Alguien se lee la propaganda electoral? Yo a veces, pero por reírme. Pero en general, acabo pintando cuernos, bigotes, cicatrices y parches en el ojo de los diferentes candidatos (mayormente el del PP y el PSOE, aquí no llega otra cosa). 

Segunda, ¿qué envían de interesante? Nada. Una carta pidiendo el voto. Si acaso, algún folleto con alguna promesa electoral. Pero no está el programa, por ejemplo. No hay nada con enjundia, porque no cabe en el sobre. Entonces, ¿qué me envías? ¿Una carta para decirme lo que te oigo decir en la tele todos los días? Andalamier...

Tercera, ¿es realmente necesario? Anda que no hay maneras de hacer propaganda política hoy en día. Están los medios de comunicación tradicionales, las bases de los partidos en los pueblos y ciudades, las redes sociales, Youtube, los canales de Telegram,... Yo que sé, mil cosas, que permiten cubrir todo el espectro de edad, desde los más mayores a los más jóvenes. Entonces, ¿para qué necesitamos que nos manden propaganda por correo, con lo caro (y antiecológico) que es?

Ah, sí. Ya lo sé. Por las papeletas. 

Resulta que es necesario enviar propaganda electoral porque lleva papeletas (no siempre, la de IU-Unidad Popular no traía papeletas en las últimas elecciones). Y claro, la gente quiere llevar su voto de casa. 

A ver, examinemos un momento ese argumento.


Ya está. 

Que son dos sobrecitos con dos papeles dentro, no la resolución de una ecuación. Que toda la complicación es escoger las papeletas y meterlas en el sobre. Que si alguien no puede hacer eso a lo mejor es que no está en condición de votar. Digo. 

A veces me planteo que las papeletas de votación no deberían salir del colegio electoral. Que solo deberían estar disponibles ahí (y en el voto por correo, por cuestión de necesidad). A lo mejor es porque soy de pueblo y estoy harta de ver a señoras y señores llegando al colegio electoral con la papeleta debajo del sobaquillo. Y os digo: esa papeleta no siempre llega por correo. Probablemente alguien del partido que sea ha ido a repartir papeletas por las casas de ciertas personas, con promesas, buenas palabras y palmaditas en la espalda. Y así se explica luego que pase lo que pasa.

Parece que los años que llevamos de democracia no han sido suficientes para acabar con el caciquismo.

Y vosotros, ¿qué opináis? 


domingo, 8 de mayo de 2016

Peli: Requisitos para ser una persona normal.



Bueno, esta semana, en los sábados de cine de Bettie&Co. ha tocado esta película. Me sonaba el título, y sé que cuando la vi anunciar dije: "Bah, seguro que es una mierda, pero solo por el título me apetece verla". Se me olvidó, pero me acordé de ella hace unos días, y le hemos hecho un hueco. 

A ver, ¿qué os comento yo de esta peli? Pues que, contra todo pronóstico, me ha encantado. Pero encantarme de emocionarme y llorar y todo viéndola. Que a lo mejor soy yo la que no soy muy normal, porque si uno se pone a leer críticas de la peli por ahí... Ejem. 

¿De qué va "Requisitos para ser una persona normal"? Pues va de María de las Montañas, una chica muy poco normal (es que con ese nombre... xD) que aspira a serlo. La peli empieza con una entrevista de trabajo en la que a María le hacen esas preguntas que no hay quien sepa responder y que acaban conduciéndola a dar una definición de lo que considera una persona normal. Entonces le preguntan si ella cumple los requisitos y ella, aunque miente y dice que sí, pues se da cuenta de que no: ni casa, ni pareja, ni vida familiar, ni aficiones, ni vida social, ni trabajo, ni felicidad. 

En estas que la chica se encuentra con un chico con el que ya se había encontrado y se da cuenta de que pueden hacerse un favor. Él necesita adelgazar. Ella convertirse en una persona normal. Así que cada uno se convierte en el proyecto del otro. Quid pro quo

¿Y qué digo yo? Es que la película me ha parecido TAN dulce, TAN tierna, TAN genial. Es una comedia romántica, pero a mí me ha conmovido de verdad. La manera de narrar la historia me parece bastante original. Me ha recordado un poco a "Amigos de más", pero la peli de Leticia Dolera está MUCHO mejor llevada y me ha gustado mucho más. Mil camiones más. Infinitamente más. Además, la música acompaña perfectamente el transcurrir de la historia, así como los personajes secundarios. Y tiene esos momentos que son, al mismo tiempo, normales y tremendamente dulces, hasta cuando no lo parecen. Porque puede ser cierto que no mucha gente vea romanticismo en un "horno holandés" a dobles (xD), pero que es romántico, lo es. Eso te une a una persona para siempre de siempre xDDDD

Me ha gustado. Que ya sé que lo he dicho, pero es que me ha gustado mucho. Es que me parece genial el desarrollo y el desenlace. Y no sé. Que quiero coger a Leticia Dolera (que escribe, dirige y protagoniza la peli) y darle un abrazo. Y otro, fuerte, fuerte, a Manuel Burque. Sus actuaciones son geniales. Es que no parece que estén actuando. A veces se te olvida que estás viendo una peli por lo naturales que son sus conversaciones. 

Ains. Qué hora y veinte más bien invertida, queridxs. 


No como las tres horas que invertimos en ver The Hateful Eight de Tarantino. A lo mejor os hablo de eso otro día, pero es que tengo que reunir todo mi hate. 



Y qué sabor más dulce y qué sensación más agradable me ha dejado esta película. Y como me encanta no ser normal, sino persona. 

Bravo. 

Os dejo el tráiler :)





¿La habéis visto? ¿Os apetece? 


sábado, 7 de mayo de 2016

Podcast: ¿Y ahora qué? Sobre los estudios, elegir carrera y demás.


Otro podcast. Parece que se va a convertir en costumbre los sábados. O mejor no, porque me pongo a hablar y no paro xD





Podéis dejarme comentarios, sugerencias y lo que queráis en los comentarios. También, si os animáis, vuestra propia experiencia u opinión al respecto. Seguro que a alguien le ayuda :)

¡Besos!

viernes, 6 de mayo de 2016

Libro: Los nombres del fuego, de Fernando J. López.




Este libro ha sido mi regalo del Día del Libro 2016. Desde que leí La edad de la ira comencé a seguir a Fernando J. López y aguardaba con interés y expectación esta obra. Ahora, por fin, ya la he acabado. ¡Vamos a por la ficha?

¿De qué va el libro?

Abril. Madrid. Siglo XXI. Xalaquia. Tenochtitlan. Siglo XVI. Dos adolescentes. Dos épocas, pero el mismo deseo: ser. Serlo todo. Serlo ahora. 

(Sinopsis de mieeeerdaaa xD Lo sé.)

Hablando del libro...

Los nombres del fuego cuenta la historia de dos chicas adolescentes. Abril vive en el Madrid de la actualidad y es una adolescente "típica", si es que eso existe: estudia en el instituto, tiene un pequeño grupo de amigos, liga con chicos, sale, escucha música, ... Xalaquia vive en Tenochtitlan, en el siglo XVI, en una sociedad con tradiciones muy arraigadas que la oprimen, y con un destino escrito que ella está dispuesta a corregir o reescribir por completo, cueste lo que cueste.

Las dos historias se cuentan paralelamente en capítulos alternos. Un capítulo de la historia de Xalaquia, un capítulo de la historia de Abril. Las historias parecen no estar del todo relacionadas, o más bien, la conexión no se ve clara, hasta que el final se va acercando, pero sí es cierto que se intuye que no son independientes. La novela, y esto es, ambas historias, tienen un toque mágico y fantástico. En el caso de Xalaquia es algo que ella vive con naturalidad, pero en el caso de Abril y sus amigos, la cosa es algo más inquietante: canciones que suenan en un Ipod que no deberían estar ahí, mensajes de WhatsApp anónimos con palabras que no reconocen, con versos que no identifican, fotografías que nadie ha tomado ni colgado en Internet pero que, sin saber cómo, ahí están. Raro, raro, raro. 

Pero quizá en esta novela el hilo argumental, la trama, es lo de menos. Lo verdaderamente importante son los personajes, cómo son, cómo se sienten. Creo que hay tres que destacan por encima del resto. 

Xalaquia, evidentemente, en su lucha por escribir su propio destino, por ser quien quiere ser. Esto no es fácil cuando, a los 15 años se te concierta un matrimonio, se te dice que tu vida va a consistir en ser la fiel y devota esposa del mejor de los guerreros de tu pueblo. 

Nihue/Ocelotl, un guerrero tlaxcalteca, enemigo del pueblo de Xalaquia, que ella salva. Este también tiene que hacer un recorrido vital importante, pues todo el código de valores que tenía, todos los principios por los que se guiaba, se vienen abajo. Y tiene que reconstruirse. 

Y Abril, mi personaje favorito. Abril es... no sé cómo describirla. Lo que podría parecer desde el exterior cierta indolencia adolescente no es nada que se le parezca. Abril está buscando su sitio en el mundo, buscándose a sí misma, acercándose a sus sentimientos y huyendo de ellos, según el momento. Dentro de su confusión y su inexperiencia, parece tener las cosas bastante claras. No sé, es un personaje que te deja un sentimiento de contradicción extraño. Y creo que eso es lo que la hace tan auténtica. 

Hay otros personajes que, creo, están menos desarrollados. Por ejemplo, Marina. Me habría gustado saber más de su historia y sus sentimientos. O Nico, también me habría gustado saber más de él. E Iván, que tenía todo para enamorarme, pero no lo ha conseguido. Quizá porque no he acabado de creérmelo, no sé. Aunque, eso sí, con su obsesión por la física y las matemáticas me recordaba a un querido alumno y a mi hijafante favorita. Habría merecido la pena conocerlos más, aunque habría salido una novela mucho más larga. Pero me habría gustado leerla, porque Fernando J. López, como siempre, huye de los clichés y da golpecitos a la imagen que tenemos de las relaciones personales, del amor... hasta que esa imagen se resquebraja y nos deja ver lo que hay detrás. Y eso mola, no muchos autores lo hacen. Y mucho menos cuando se trata de adolescentes. 

Peeeeeeeeeeero, y hay un pero, esta novela, aunque he disfrutado de su lectura, no me ha encandilado como La edad de la ira, que me robó el corazón totalmente. Sí, la he leído sin sufrir ni nada por el estilo (aunque me han gustado más las partes de Abril que las de Xalaquia, con diferencia), pero ha sido una novela que ha pasado por mí sin marcarme demasiado, sin conmoverme. Y me da rabia, la verdad, porque hay escenas en la novela que son geniales y se tocan temas de mucha actualidad y que están abordados de una manera necesaria. Pero me ha sabido a poco, no sé. Supongo que quizá el autor pretende mostrarlos sin sermonear y por eso parece que quedan un poco al margen. 

También he de decir que el rollo mágico no me ha convencido demasiado, y mirad que a mí me gusta más una fantasía que a un tonto un lápiz, pero no me ha acabado de cuajar. 

En resumen, no es que no me haya gustado la novela, que sí me ha gustado, pero esperaba algo más. También es verdad que esta novela lo tenía difícil para superar el listón que La edad de la ira puso en mi corazoncito lector :P Eso sí, para lectores adolescentes y eso, creo que es una buena lectura. 

Os dejo un trocito...

Te lo dedico, hijafante. 

¿No te han hablado nunca de la entropía? La entropía es una mierda. La entropía dice que todo se estropea. Que es normal que una taza se rompa, pero que la taza jamás se elevará para recomponerse ante nuestros ojos. Y yo quiero que eso suceda. Yo quiero que la taza vuelva a estar completa. Que nada se rompa. Que las heridas no duelan. Que esa noche que hemos vivido por culpa de esos bestias no suceda jamás.  Quiero regresar al puente sobre el Sena, a la madrugada en que nos saltamos los horarios e inventamos las normas, al instante en el que sentimos, hace solo unos días, que éramos eternos. 

En resumen, este libro...



Ahora estoy leyendo ya La lluvia antes de caer, de Jonathan Coe. Es la propuesta del club de lectura para este mes, y no sé de qué va. He leído como 8 páginas nada más  y no he mirado ni la sinopsis de detrás. Ya os contaré :P jaja.


miércoles, 4 de mayo de 2016

De excursión.

La semana pasada estuve de excursión con mis chicxs. La verdad es que fui así un poco de acopling, porque me enteré de que iban a hacer el viaje y, como era un día que yo no tengo clase, pregunté si podía unirme. Y es que la oferta era tentadora. Resulta que han leído en Lengua Lo que encontré bajo el sofá y a su profesora no se le ocurrió mejor manera de trabajar la lectura que hacerles preparar la ruta que pasa por los lugares citados en la historia que, quizá recordéis, transcurre en Toledo. Es más, Toledo es un personaje más de la historia. Cuando acabé la novela me quedé con unas ganas tremendas de visitar Toledo. Entonces no podía yo ni imaginar que ese viaje y en relación con ese libro iba a ser mi primera excursión con alumnos.

Lo pasé muy bien con ellos. Es que son muy divertidos. Me encantó la experiencia.

La excursión en sí no fue gran cosa. Fue un viaje relámpago en el que lo que hicimos, sobre todo, fue callejear, parando en los puntos donde ellos tenían que contar historias: Zocodover, el reloj con una sola aguja, la calle del Hombre de Palo, la Catedral, el lugar donde ocurre la leyenda de las tres fechas de Bécquer, los cobertizos, ... El único punto que no aparece en el libro, la única visita que hicimos, fue para ver el cuadro "El entierro del señor de Orgaz", de El Greco. No sé si lo sabéis, supongo que no, pero a mí El Greco me encanta, y ese cuadro también. Y verlo en persona fue algo así como muy MUY xDDD

La verdad es que la gente me mira raro cuando digo que no he viajado, y no he estado en museos, y no conozco muchas cosas que me gustaría conocer. "Por cuatro duros se puede viajar", me dicen. Y yo ya no me corto: "Es que ha habido momentos en los que no he tenido ni dos duros para dedicar a mi ocio". Y así es. Todavía espero encontrar el momento en el que pueda ir a Madrid y pasarme un día entero en el Museo del Prado, entre otras cosas. Así es mi vida. 

Al día siguiente tenía un montón de agujetas en las piernas, porque Toledo tiene cuestas para dar y vender. Pero vamos, que eso no me ha quitado las ganas de volver un día a recorrer la ciudad con calma, ver todo lo que quiero ver y disfrutar de la ciudad en profundidad. 

De momento y hasta entonces me quedo con la vista desde el mirador. 


Hice nosecuantas fotos de la misma vista... Pero es que el día estaba nublado, y la luz cambiaba a cada rato y... <3 xDDD


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