domingo, 31 de agosto de 2014

Lo malo de ser lector.

Mi título está relacionado con el hastag que ayer estuvo entre los TT de España, a saber: #LoMaloDeSerLector. Muestra:

Pues sí. Lo malo de ser lector es que leer no siempre te hace mejor persona. A veces, simplemente por leer, empeoras. Por ejemplo, en mi caso, ser una voraz lectora y una amante incansable de los libros me ha convertido en una persona prejuiciosa. No es que me hayan salido prejuicios por todas partes, pero sí que es cierto que he desarrollado ciertos prejuicios relacionados con la lectura que no me quito ni con aguarrás. 

Uno de ellos tiene que ver con un post que escribía Sofiatura hace un par de días, relacionado con las ideas preconcebidas que se tienen sobre la filología inglesa en particular y las filologías en general. En un determinado momento se dice que hay gente que entra a filología y que no le gusta leer. Mi reacción:


No, seamos sinceros. Fue más bien algo así:


Un consejillo gratuito os doy. Si no os gusta leer no os metáis en una carrera de humanidades. Así de clarito os lo digo. Porque vais a leer y mucho, al menos si queréis aprobar. A no ser que encontréis el modo de aprobar sin leer un solo libro, que yo no sé cómo narices se hace, pero sé que hay gente -poca- que lo consigue. 

Si no os creéis capaces de esa hazaña os diría que no perdiérais el tiempo...

Pero, y ahí va uno de los prejuicios, es que no entiendo cómo se puede meter a una carrera de humanidades alguien a quien no le guste leer. No me cabe en la cabeza. ¿Cómo se come eso?

Y ocurre, vaya que si ocurre. Me he encontrado a varios profesionales de carreras, muchas de ellas relacionadas con las humanidades o la enseñanza, que me han dicho, sin cortarse, que no les gusta leer y que no leen. Eso me pica, especialmente, cuando hablamos de maestros y profesores. Y no puedo evitar que mi nivel de respeto por esas personas baje drásticamente cuando me sueltan ese comentario. Vaya, ahí va otro prejuicio.

A veces me imagino las universidades cubiertas por un campo de fuerza, o por esfinges, o por cualquier otro obstáculo que no puedan franquear aquellos que no leen. Y me pongo hasta contenta pensándolo. Ya véis, no tengo remedio.

Cuando digo estas cosas, en broma, la gente se me echa encima: "¿Qué tiene que ver leer o no leer con tener un título?", "¡¡¿Pero cómo no van a dejar entrar a la gente que no lee a la Universidad?!! Vaya ideas tienes..." Ya, ya lo sé, es una ocurrencia. Una fantasía, más bien. Pero se deja fuera a la gente por cosas como no tener dinero y eso hay muchas personas a las que no les parece disparatado...

En fin, no seáis muy duros conmigo y yo prometo guardarme mis prejuicios lectores en silencio. Snif :/


Hoy estoy... acalorada
Y estoy escuchando... Juliette - Platero y tú.

sábado, 30 de agosto de 2014

Libro: La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey, de Mary Ann Shaffer y Annie Barrows


Interiormente estoy llorando mucho y muy fuerte. Así es como acaba siempre el dilema sobre leer despacito un libro que te gusta mucho o devorarlo. En orfandad y pena. Eso detrás del pertinente suspiro, claro. Ay. 

¿De qué va el libro?

Londres, año 1946, o lo que es lo mismo, primeros momentos tras la II Guerra Mundial. Juliet, una escritora, recibe una carta desde Guernsey, una de las islas del Canal de La Mancha. Resulta que uno de sus libros -que llevaba escrito su nombre y dirección en la cubierta interior- acaba, por azares de la vida, en manos de un habitante de aquella isla que, fascinado por el autor (Charles Lamb), le pide el favor de que le envíe el nombre y la dirección de alguna librería de Londres, ya que en Guernsey no ha quedado ninguna tras la Ocupación (nazi), para comprar más libros de Charles Lamb y alguna biografía. Desde ese momento Dawsey, que así se llama el caballero, y el resto de miembros de "La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey" entran en la vida de Juliet y, de rebote, en las de sus seres queridos. Y, con ellos, las vivencias de un grupo de personas que se refugiaron en los libros para huir de los horrores de la guerra. 

Hablando del libro...

Sé que ya os he dicho que me gusta, pero para que os hagáis una idea voy a hacer una lista de cosas que aparecen en este libro, acompañadas de mi opinión personal sobre ellas. Allá voy.

Libros --> soy fan.
Cartas --> soy fan.
Segunda Guerra Mundial --> soy fan.
Gente que lee --> soy fan.
Gente a la que la lectura le cambia -o le salva- la vida --> soy fan.
Una escritora --> soy fan.
Romance --> soy fan.
Humor --> soy fan. 
Historias de superación de tiempos difíciles --> soy fan. 

Y así. Este libro de título interminable es una maravilla del género epistolar. Género que, por cierto, me encanta. Sí, ya sé que lo sabéis, porque lo digo siempre.  Tengo que agradecerle la recomendación de esta obra a Lia. Gracias, gracias, gracias (ad infinitum)

Como digo, la obra está compuesta a base de cartas (o telegramas, o notas). No todas las cartas son de Juliet, la protagonista, sino que también podemos leer las respuestas a sus cartas o cartas que intercambian otros personajes entre sí. Gracias a eso podemos ver cómo, a veces, la gente que nos quiere se da cuenta de cosas que nos suceden antes que nosotros mismos.

Con el pretexto de escribir un artículo sobre la lectura, Juliet pide a los miembros de la Sociedad Literaria y el Pastel de Piel de Patata de Guernsey a través de Dawsey que le envíen cartas contándole cosas sobre cómo vivieron ellos la experiencia de lectura durante la ocupación nazi. Así empieza a recibir cartas de varios miembros, contándole cómo sobrevivieron en aquellos años terribles. Las anécdotas son duras algunas, otras divertidas, y otras ambas cosas a la vez. Y como hay personajes de todos, pues a cada uno le preocupa una cosa. Es... entretenido, enriquecedor, fascinante. Hasta hay una vecina temerosa de Dios a la que todo le parece mal. 

Me he emocionado, tengo que reconocerlo. Se me han caído las lágrimas leyendo algunos pasajes. Qué guerra tan cruel, ¿verdad? Bueno, ¿cuál no lo es? Pero... en fin.

Claro, es que es difícil no emocionarse cuando te enamoras de los personajes, como me ha pasado a mí. Especialmente de Juliet. ¿Cómo no voy a querer a una mujer que, un día antes de su boda, planta a su casi marido por guardar todos sus libros en cajas para poner sus trofeos en las estanterías? Por favor. Si es que se merece un monumento... 

Os lo recomiendo. Se ha convertido en uno de mis libros favoritos. No voy a ser tan vehemente como Lia, ¿o sí? Jajaja. Sinceramente, creo que si os gusta leer, que si los libros son para vosotros algo importante en vuestra vida, deberíais leerlo. No nos obliguéis a Lia y a mí a convenceros... :P


Os dejo un trocito...

Imposible elegir. Tengo marcados tantos... :P
Después del desembarco de Normandía, los alemanes decidieron enviar a las chicas de sus burdeles de vuelta a Francia, así que las metieron a todas en un barco rumbo a St. Malo. Esas aguas son muy caprichosas, revueltas y peligrosas. Su barco se estrelló contra las rocas y se hundió. Todos murieron. Se podía ver a todas esas pobres mujeres ahogadas de cabello rubio (color desteñido de frescas, las llamó mi tía), esparcidas por el agua, arrastradas contra las rocas. "Se lo merecían, por putas", dijo mi tía, y ella y mi madre se pusieron a reír.
¡No se podía aguantar! Salté de la silla y les tiré la mesita del té, deliberadamente. Las llamé viejas chochas.
Mi tía dice que nunca más va a poner un pie en nuestra casa, y mi madre no me habla desde ese día. A mi modo de ver, así estamos más tranquilos.
Suyo sinceramente, 
Henry A. Toussant.

En definitiva, este libro...

5/5

Y porque no le puedo poner más. Ahora, y para evitar la decepción que es casi segura después de leer un libro que te emociona tanto, voy a cambiar radicalmente de tercio, que he descubierto que me funciona. Voy a leer Historia de O, de Pauline Réage, un libro que llevo posponiendo muuucho tiempo. Años. A ver qué tal.


Hoy estoy... emocionada
Y estoy escuchando... Te vi - Hombres G

viernes, 29 de agosto de 2014

La voz de la conciencia.


Últimamente he tenido noticias -supongo que como todo el mundo- de ciertas aberraciones perpetradas por chavales jóvenes. Prácticamente adolescentes en algunos casos y adolescentes de hecho en otros. Y cuando hablo de aberraciones no me refiero a gamberradas, no. Me refiero a palizas brutales, agresiones sexuales, etc. 

Hablando del tema con algunas personas ha salido la cuestión de si esos chavales tienen conciencia, porque yo a veces lo dudo. No sé, es como si ninguno del grupo viese algo malo en golpear a una chica de 15 años brutalmente y grabarlo con el móvil. Como si no hubiese remordimiento posible. A veces pienso que tiene que ver con la presión de grupo pero lo cierto es que si esa presión llega tan lejos es porque no hay una resistencia seria en el individuo. Aunque sea adolescente. Ni un tímido "tío, déjala". Nada. ¿Dónde está el Pepito Grillo de esos chavales?

Un profesor me dijo una vez que los chavales a veces parecen carecer de los criterios morales más básicos. No es que transgredan las normas, es que a veces ni siquiera saben que esas normas son importantes. Me comentaba que no quería disculparles pero que ciertos chavales nunca habían oído un "Eso no se hace" o "Eso está mal". Y mucho menos habían recibido una explicación de por qué. Si les habían amonestado era por molestar y poco más: mientras no molesten pueden hacer lo que quieran. Me señalaba que hay niños que han sido criados por la televisión o la videoconsola y que no han pasado tiempo de calidad con adultos. No han podido aprender de nadie, nadie les ha puesto límites. Se han educado solos. Si es que a eso se le puede llamar educar. 

Yo le he dado vueltas y creo que, al menos, hay una parte de razón en esta idea. Que explica algunas cosas. No todas, desde luego. Pero me paro a pensar y reconozco la voz de mi conciencia. Es, en buena medida, en lo más básico, la voz de mis padres y a ella se ha sumado mi propia experiencia. No solo oigo esa voz cuando tengo que discernir si algo está bien o mal. También es la voz con la que me juzgo a mí misma, por suerte o por desgracia. Pero también examino casos conocidos. El de ese conocido que, según sus padres, siempre hacía todo bien y que hoy es prácticamente incapaz de aceptar una crítica. El de ese chaval martirizado por las exigencias de su padre que ahora siente un vértigo terrible antes de hacer cualquier cosa. El de esa chica cuya madre la asediaba con comentarios sobre su peso y su imagen personal y que vive acomplejada. Y luego está el de esos que parecen no oír nada. 

Supongo que sí, que en parte asimilamos en forma de voz interior la voz de nuestros referentes adultos. Padres, algún profesor o maestro, algún primo mayor o un tío,... Por eso los adultos tenemos que ser cuidadosos con nuestra manera de dirigirnos a los niños, para lo que sea. Para amonestarles, felicitarles, expresarles cariño, animarles a correr riesgos, intentar que sean prudentes,... A lo mejor es la voz que les acompaña toda la vida... Y, desde luego, hay que hablarles y compartir tiempo con ellos. No es bueno eso de que donde debería oírse una conciencia solo haya silencio. 



¿Con qué voz o voces habla vuestra conciencia?


Hoy estoy... acalorada
Y estoy escuchando... Ansiedad - EUKZ

jueves, 28 de agosto de 2014

El club de los cinco (The Breakfast Club)


Jack está consiguiendo que, poco a poco, me haga persona cinematográficamente hablando. A mí me gusta ver películas, pero lo cierto es que hay clásicos que no he visto, ¿qué le voy a hacer? Por ejemplo, cuando se estrenó "El club de los cinco" yo no había ni nacido. 

Pero bueno, poco a poco, como digo, lo vamos solucionando. Hace poco vimos esta película. Jack, esperando que me gustara. No en vano es un clasicazo del género adolescente. Yo, sin saber muy bien qué esperar, porque no sabía ni de qué iba.

Resulta que la película consiste en que cinco alumnos muy distintos han sido castigados un sábado. Tienen que permanecer desde las 7 de la mañana (madre mía, cómo madruga esta gente...) hasta las 4 de la tarde en la biblioteca de su instituto sin moverse, sin hablar, sin dormir,... escribiendo un ensayo sobre sí mismos. Vamos, un festival del humor.

Dado lo reducido del espacio -salen poco de la biblioteca-, la escasez de personajes y demás, la película tiene un aire de obra de teatro bastante atractivo. Pero supongo que lo verdaderamente interesante es cómo metes a un empollón, un gamberro, un deportista, una chica mona y una pirada en la misma habitación y qué sale de eso. 

El mensaje básico es que somos mucho más que un estereotipo. Que son mucho más de lo que la gente (el director, sus compañeros, su familia...) creen que son y esperan de ellos. Muy bonito. Acaban todos confesándose sus pasiones y sus miedos y haciéndose súper amigos (las drogas ayudan).

Y es una película realista. Sobre todo en la parte en la que el empollón se queda sin pareja y acaba haciendo el trabajo de todos. Ejem.

La pregunta que me planteo es...¿qué pasa después del castigo? Porque de allí salen, se despiden y cada uno toma su camino mientras de fondo se oyen las palabras de Brian, el empollón, unas palabras brillantes, por otra parte.  Pero al lunes siguiente, ¿saludará la princesa al cerebro? ¿Besará el deportista al caso clínico? Y así con el resto de combinaciones. 

Yo creo que no. Y los que la habéis visto, ¿qué pensáis?

Si no la habéis visto, echadle un ojo, que está entretenida, y me lo contáis :)



Hoy estoy... decepcionada (pero no con la peli, ¿eh? :P)
Y estoy escuchando... El trapecio - Marea

miércoles, 27 de agosto de 2014

Libro: Calor helado, de Richard Castle.


Bien, finalizado el último libro de la saga "Nikki Heat" traducido al castellano. Creo que en inglés hay dos más, pero me parece que siguen sin traducir. Lo dicho, Nikki Heat #4. Vamos a ello.

¿De qué va el libro?

La detective Nikki Heat cambió su vida a raíz del asesinato de su madre, hace 10 años. Asesinato que, por cierto, sigue intentando resolver. Por eso, cuando el cadáver de una mujer aparece en una maleta todo se precipita: esa maleta la robaron de la escena del crimen de su madre. Una pista inesperada que le ayudará a Nikki a saber más de quién era su madre y de quién es ella. 

Hablando del libro...

Bueno, pues el libro es, de nuevo, un libro sin pretensiones. Un libro hamburguesa (¿eh Perri?). Vamos, que no tiene nada de especial, no es cocina de autor, pero de vez en cuando te apetece tomártela y te sabe a gloria. Pues eso. Un libro entretenido, con sus misterios -que eso siempre engancha-, acción, ... Y el valor añadido para frikilondrios de la serie. Es imposible no imaginarse a los protagonistas con las caras y cuerpos de Stana Katic y Nathan Fillion. 

De nuevo, en él se aprecian referencias a la serie. No olvidemos que se supone que es el personaje de la serie el que ha escrito el libro. Por cierto, ¿alguien sabe quién escribe estos libros realmente? xD Y también está la referencia de rigor a Firefly. (Por qué, Fox, por qué)

Poco más que decir de esta novela. Recomendable para leer en ratos distendidos, para no pensar demasiado, para entretenerse,... Y a su favor, decir que en cada una de ellas el asesino me ha pillado por sorpresa ;)

Os dejo un trocito...

Optaron por la terraza de la Brasserie Lipp, que, según le había contado Johnny Depp a Rook, también había frecuentado gente como Hemingway, Proust o Camus.
-¿Te imaginas lo que debía ser servir a un existencialista?-dijo Rook-. "¿Qué va a tomar, señor Camus, el steak tartare o los escargots?". "Pues...¿acaso importa?".

En resumen, este libro...


4/5

No había unas expectativas muy altas, así que bien. Lo he pasado bien leyéndolo. 

Ahora empezaré, por recomendación de Lia, La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey, que ya estaba tardando. Iba a empezar Historia de O, pero lo dejaré para más adelante. Es uno de esos libros por los que tengo curiosidad, pero al que nunca le encuentro el momento oportuno. 

Pues nada, ¡eso es todo! :)

Muá!
Hoy estoy... cabreada como una mona
Y estoy escuchando... Asleep - The Smiths

martes, 26 de agosto de 2014

Dioses y artesanos.

A veces me imagino cómo tuvo que ser para los griegos escuchar a los primeros cristianos. Que si la creación de la nada, que si la resurrección de la carne... La cara de "peroquémestáscontando" tenía que ser brutal. 

Imagináos eso de la creación ex nihilo. Es que es raro de narices si te paras a pensarlo. Porque para los griegos, al principio existía el Caos, un espacio insondable en el que se encontraba la materia primigenia. Y, según quién te lo cuente, por unas o por otras un día ese Caos comenzó a "ordenarse", a tomar forma. Eso es comprensible. Es como cuando tú ordenas un conjunto de materia informe y obtienes tu habitación, para regocijo de tus padres.  (Madre mía, como alguien lea esto no me contratan en la vida...¡Vaya explicación XD!) La cuestión es que había algo, y ese algo acababa cobrando forma y convirtiéndose en el mundo tal y como lo conocemos. Hasta ahí, todo bien. (Si obviamos lo inquietante de que haya algo eterno, que exista desde siempre y para siempre. Aunque eso es porque nosotros estamos condenados a perecer, supongo.)

Pero para la tradición judeocristiana Dios crea el mundo ex nihilo, de la nada. Hombre, de la nada-nada, no, porque existía él, y eso es algo. Pero ese algo no cuenta. Dios crea el mundo, crea la materia, porque antes que él no había nada. Y hombre, queda muy de película eso de que Dios diga "Hágase...", oír un chasquido, ver chispitas y que de repente aparezcan los cielos y la tierra y todo lo que vino después, pero jolín, no es fácil de digerir si te paras a pensarlo. Total, que el mundo empieza a existir en ese momento, cuando Dios lo crea. Y se acabará cuando él lo quiera. 



Es raro, a mí no me cuadra ni lo entiendo muy bien -inteligencia finita, mala suerte-, pero queda mucho más resultón que Dios sea un Dios a que sea un simple artesano. Tiene más mérito crear la materia que "simplemente" darle forma, ¿no?

Toda esta reflexión sobre dioses y artesanos viene por una cosa curiosa que me ha pasado esta tarde. Resulta que hace un año o así tuve una idea para una novela (o algo). La idea ha muerto de pena y aburrimiento, pero el caso es que la tuve y en su momento me pareció una idea genial y muy original. Aunque no lo era. Porque la idea no era mía. Era de Neil Gaiman. Sí. Resulta que leí el relato en el que aparecía la idea y me olvidé. Y por lo que sea, esa idea volvió a mi mente consciente pero no trajo a su autor consigo. Así que pensé que era mía. Eeeeen fin. Me he enterado esta tarde, mientras releía un relato de este señor. Vaya decepción... Bueno, menos mal que no soy más productiva y constante, porque si llego a trabajar más en ese proyecto y al acabarlo me entero de esto, me da un síncope.

Y es que soy una mera artesana. Hace poco reparaba en que un relato que acababa de terminar era un fusilamiento de varias historias re-mezcladas. Y lo mismo pasa, por ejemplo, con mi relato Blanca en la nieve (que tiene su gracia), que es un fusilamiento parcial de un cuento que seguro que no adivináis. Lo dicho, una artesana, con más o menos técnica, pero artesana al fin y al cabo.

Y luego están los Dioses. Gente capaz de crear de la nada y de cuyas creaciones me alimento. Qué suerte tener ese don y qué envidia. 

Jack dice que no. Que todos nos inspiramos (los supuestos Dioses también) en cosas que ya existen y las componemos a nuestra manera. Y claro, como yo soy muy fan de la cosmogonía griega, me resulta fácil darle la razón. Pero lo cierto es que unos ordenan la materia existente de manera novedosa, inventan, y otros intentamos -con mayor o menor fortuna- imitarles. No es lo mismo: hay muchos fabricantes de bombillas, pero ninguno es Thomas Alva Edison.

Pero supongo que no todo está perdido. Si todos partimos de la materia preexistente existe la posibilidad para todos de "inventar" algo original, ¿no? Justo mirando la obra de Neil Gaiman es fácil consolarse: es un maestro en fusilar mitología, anécdotas, creencias, cuentos, tradiciones,... y convertirlas en algo distinto, novedoso, original, interesante. (No soy fan apenas, ¿verdad? Creo que verle hacer el Ice Bucket Challenge me ha trastornado un poco...)



Pero fácil no es. Sobre todo si tienes un subconsciente tan obsesivo -y olvidadizo- como yo.




Hoy estoy... inquieta
Y estoy escuchando...Caruso - Jonathan & Charlotte




PD: Menudo coñazo. Cuando me pongo en plan meta-cosas soy insoportable. No me dejéis escribir sobre meta-escritura nunca más. Ni sobre meta-nada. Y no me hagáis mucho caso xD

lunes, 25 de agosto de 2014

Todos somos iguales, salvo alguna cosa.


Me gustaría decir que estoy más cabreada que una mona, pero no, no lo estoy. No me sorprendo. Pero me entristezco, porque dudo seriamente de que el mundo tenga arreglo posible, por no decir que estoy segura de que no lo tiene. 

Hoy conocíamos la noticia de que Mohamed VI de Marruecos se les puso chulito a unos Guardias Civiles en aguas españolas. Y nos hemos enterado de milagro, casi, porque el conflicto diplomático de marras tuvo lugar el 7 de agosto, al parecer. Seguro que ya os habéis enterado, pero os lo explico brevemente. Resulta que agentes de la Guardia Civil estaban realizando controles en embarcaciones de recreo, pues parece ser que se utilizan para transportar droga (igual que los buques escuela de la Armada y eso). Pues nada, que los agentes de la Benemérita se acercan, y lo típico, "buenas, buenas, papeles" y todo eso. Y entonces, un jambo con gorro y gafas de sol se les planta delante y les suelta las palabras mágicas.

"¿No saben quién soy yo?"

Y esos pobres hombres, a saber. Lo que tenían claro es que les iba a caer la del pulpo, porque aquel hombre podía ser cualquiera: el hijo de un concejal, un empresario, el marido de la prima tercera del presidente,... A saber. Es imposible conocer a todos los intocables del país. Y nada, que resulta que era el rey de Marruecos y eso. Ante tal revelación los agentes ponen pies en polvorosa y reculan, no sea que encuentren algo comprometedor y la liemos. O que el tío se moleste más. Nada, nada.

Y la cosa no acaba ahí. Resulta que Mohamed VI descuelga el móvil y llama a Felipe VI, que para eso tienen el mismo apellido (Uve-Palito), y la familia está para lo que está. Y Felipe VI llama al Ministro del Interior. Este, sin descorrer las cortinas ni coger el silbato ni nada, avisa a la autoridad competente de la Guardia Civil de Ceuta y este último, que es el penúltimo mono, se monta en una lancha motora y va a ponerse a los pies del monarca alauí. Faltaría más. 

Mientras tanto, los Guardias Civiles en cuestión se vuelven a tierra pensando en la que les va a caer y en que, a la próxima, va a registrar las embarcaciones la madre de quien corresponda, porque ellos no van a verlas siquiera. Y si llega droga, pues mala suerte. 

Con lo maravilloso y estupendo que habría sido que Mohamed VI les hubiese dado los papelicos y hubiese aguantado estoicamente hasta que los viesen. Porque cuando viesen el nombre aquí sabe hasta el Tato que se habrían retirando haciendo reverencias, porque saben lo que hay. Y lo bien que habría quedado todo el mundo. 

Pero no, aquí se riza el rizo. Aquí no solo el rey de turno se niega a acatar a la autoridad de un país, sino que el resto de responsables políticos del país en cuestión se echan las manos a la cabeza y corren a hacerle la pelota. ¡Pero bueno! ¿Es que no sabían quién era? ¡A ver si es que va a resultar que somos todos iguales ante la ley o algo! 




PD: Yo también estoy notando las cantidades ingentes de aire fresco y democrático que ha traído el nuevo rey a nuestro país.


Hoy estoy... confusa
Y estoy escuchando... The Prayer - Jonathan and Charlotte

domingo, 24 de agosto de 2014

Construya su propia máquina del tiempo.

Podemos construir una máquina del tiempo con cosillas que tengamos por casa. Y es tan fácil que el otro día yo lo hice sin querer. Me pegué un viaje de diez años al pasado sin saber cómo ni de qué manera. Esto tiene sus limitaciones, claro: solo podemos viajar hacia el pasado y dentro de los límites de nuestros recuerdos. Pero oye, ¡menos da una piedra!

¿Qué necesitamos?

- Música de la época a la que queremos viajar. Si se trata de un recopilatorio con canciones de artistas diversos mucho mejor. Pero esto es importante: no vale buscar música del año 1996 en Google y grabar un recopilatorio hoy. No. Tiene que ser un cassette que tengamos por casa o un CD que nos encontremos sin esperarlo. Lo bueno de los recopilatorios viejunos es que suelen contener lo más granao de la música del momento, la flora y nata de las verbenas. Vamos, que es probable que os llevéis un susto. Y ese susto ayuda a viajar. Si grabáis el recopilatorio HOY, pues sería vuestro yo de hoy el que escogería las canciones y así nos privamos del momentaco: "¿PERO CÓMO NARICES PODÍA GUSTARME A MÍ ESTO?". 

- Un reproductor en el que encaje el formato encontrado. Eso es complicadillo, porque no os creáis que todo el mundo conserva reproductores de cassette en casa. 

- Un lugar íntimo. Más que nada para evitar que la gente se ría de las caras que seguramente vais a poner, de los bailecitos que probablemente os váis a echar y de los cánticos desafinados como si no hubiera mañana. Que sabes que sí lo hay, porque vienes del futuro, pero eso no importa. 

Ale, ahora solo tenéis que darle al play, y disfrutar. Ya me contaréis.



***

Os hablaré de mi experiencia. El otro día, de casualidad, me encontré una pila de CDs en la cual había dos recopilatorios de música del año 2003 o 2004. Como extra: no los grabé yo, sino un amigo que era el encargado de estos menesteres. Los recopilatorios son la mezcla más heterogénea y el despropósito más grande que han captado mis oídos en mucho tiempo. Cosas de la edad. Mi amigo incluía alguna petición mía, alguna de sus canciones favoritas del momento, lo que sonaba en los 40 principales en el momento, lo que se bailaba en las discotecas, alguna canción del verano... Os podéis imaginar.

Pero, sorprendentemente, cuando golpeó mis oídos la versión machacona de Dos gardenias que abre uno de los recopilatorios no me reventó la cabeza. No. Me transporté a esas noches de feria y baile con amigas. Poco después llegaron canciones que ni recordaba. De hecho, no sé cómo se llaman ni quién es el artista que las interpreta. Sin embargo, sí me acordé de las coreografías ensayadas que solíamos bailar todas a la vez. 

Y, entre medias de la pachanga veraniega y el pop internacional (aportación de mi amigo), Piperrak, Envidia Kotxina, EUKZ, Ska-p y otras melodías del estilo que evocaban noches de cubalitro en mano y canciones a gritos, cogidos de los hombros, alzando la bebida y cantando al cielo con los ojos cerrados. Como si estuviésemos en un concierto, mismamente, aunque nada más lejos de la realidad. 

Y volvieron esos amores -nunca correspondidos- de verano, el temblor de piernas al volver a casa más tarde de la hora y tras quince llamadas perdidas, las miradas cruzadas y las risitas tontas en los coches de choque, las páginas de ese diario que abandoné y otros tiempos. Tiempos que no pueden volver más que así. Y eso está bien, porque existieron. 

Eso sí, nada de lamentos. Estamos construyendo las vivencias de lo que, en unos años, será el pasado. Por eso hay que vivir en el presente, para no quedarnos nunca sin recuerdos. Y no os olvidéis de grabar y guardar recopilatorios, para poder seguir usando la máquina del tiempo ;)

Que tengáis un feliz inicio de semana. 




Hoy estoy... desficiosa
Y estoy escuchando...Ognuno soffre - Jonathan & Charlotte

viernes, 22 de agosto de 2014

Bettie de noche.


Siempre me ha gustado poner la oreja para quien la necesitaba. No soy muy de cotillear, de hecho eso es una cosa que me da muchísima rabia. Pero cuando alguien me requiere para contarme algo no me importa. No soy -creo- de esas personas que te escuchan deseando que acabes, con mucho "Sí, sí", "Vaya", y que concluyen con un "Bueno, ya pasará" o un "todo se arregla, hombre/mujer". No. A mí me gusta escuchar de verdad, y dar mi opinión. Orientar, un poco. Y parece mentira, con lo poco que me gusta dar consejos así porque sí... Pero bueno, cuando me los piden no me corto. Otra cosa es que lo haga bien. Lo de escuchar y lo de aconsejar. Ahí ya podemos dudar.

Ese era uno de mis roles de adolescente. Ese, y el de celestina. El de celestina no lo he conservado, pero el otro sí. Menos, claro. Creo que a medida que crecemos somos más reacios a contar nuestras miserias y preocupaciones. No sé. ¿Tendrá algo que ver con aparentar que todo va bien? Pero aún, de vez en cuando, hay alguien que acude para contarme algún problema, para desahogarse. A veces se disculpan. "Vaya rollo que te he soltao", me dicen. O "siento recurrir a ti siempre para lo mismo". Pero yo sonrío y les digo que no importa, que no tienen nada que agradecer. Que a mí en realidad me gusta que recurran a mí para esas cosas.

A lo mejor hay quien piensa que soy un poco miserable y que disfruto de las tragedias ajenas. Nada más lejos de la realidad. Suelo implicarme mucho en los problemas de la gente, buscar información, encontrar posibles soluciones. Y ahí está el quid de la cuestión: mientras pienso en los problemas de otros no me acuerdo de los míos que son los que me atormentan más, precisamente porque me son propios.Y bueno, no es todo egoísmo. O sí, según se mire: también se siente bien una al ayudar a la gente, al darles algún alivio.

Ya os dije alguna vez que uno de mis sueños frustrados era el periodismo. No tele. A mí me gustaba la prensa escrita, pero sobre todo, la radio. Y me imaginaba en un programa nocturno, de esos a los que la gente llama para compartir sus penas, para desahogarse, para contar lo que le preocupa a una completa desconocida con la que, a saber por qué, siente que tiene confianza. Me habría encantado hacer algo así. 

Bueno, quién sabe. Nunca es tarde, ¿no? A lo mejor un día de estos me monto un chiringuito a lo "Encarna de noche" y la lío parda :P Mientras tanto, aquí estoy. Bettie de noche, en versión escrita. :)

Muá!





Hoy estoy... sentimental
Y estoy escuchando... Chi mai vivrà per sempre? - Jonathan & Charlotte
(dejo enlace, que merece la pena ^^)

jueves, 21 de agosto de 2014

Libro: Lo que encontré bajo el sofá, de Eloy Moreno.



Anoche no pude aguantarme. Me dije que cincuenta páginas y ya, pero no pudo ser. Leí las cien páginas que me faltaban para acabar el libro. Así que vamos allá. 

¿De qué va el libro?

Cuando movemos un sofá podemos encontrarnos de todo. Cosas que intuíamos que estaban allí y otras que ni siquiera sospechábamos. También pasa lo mismo cuando movemos nuestra vida. O cuando miramos debajo de nuestra sociedad, especialmente si nuestra sociedad tiende a esconder la basura. 

De eso, de lo que hay debajo de los sofás vitales y sociales, es de lo que va este libro.

Hablando del libro...

Os diré lo que para mí ha sido lo más importante: anoche, cuando acabé el libro, aún antes de dejarlo encima de la mesita, suspiré. Fue un suspiro con sonrisa, pero de estos grandes, sentidos, profundos. De esos que da una cuando sabe que ha terminado un libro especial. Por si os sirve os lo digo.

Y ahora, ¿por dónde empiezo? Quizá por el estilo de Eloy Moreno, que camina por la fina línea que separa un estilo poético del exceso de lirismo. Creo que no la traspasa, pero claro, esa es mi opinión. Eloy Moreno no describe cosas, las cuenta, las interpreta. Y por eso encontramos un texto plagado de comparaciones, metáforas y, sobre todo, una emotividad muy intensa.  Supongo que buena parte del mérito es del estilo, pero sí, las emociones llegan.

Otra buena parte del mérito la tienen las historias, claro. Sí, historias en plural. Hay una multitud de historias, de las cuales unas cuantas tienen más peso, pero todas están entrelazadas de una u otra manera. No hay cabo que quede suelto del todo. Es otra de las cosas que me ha encantado de la novela. Y en esas historias es difícil no encontrar alguien con quien podamos identificarnos: una profesora, unos opositores, unos padres novatos, ciudadanos indignados, un anciano a punto de ser desahuciado, un parado cabreado, ... Es difícil no sentirles. Y yo me emocioné hasta las lágrimas -y más allá- en algún que otro momento.

Las historias, claro, las desarrollan personajes. Y este libro tiene algo interesante: es un libro sin héroes. Al menos no héroes como solemos entenderlos. Es difícil imaginarse a la mayoría de los personajes subiéndose a un pedestal de moralidad y dando lecciones. Bueno, eso lo hace mucho la gente aunque no tenga la legitimidad. Pero supongo que me entendéis. Todos tienen sus dificultades, sus defectos, sus luchas internas... y maneras de afrontar su vida que no siempre son dignas de aplaudir o de admirar. Pero son humanas. 

Esta manera de organizar la novela le proporciona a Eloy Moreno la oportunidad para tratar una gran cantidad de temas de actualidad. Unos, porque pertenecen al presente. Es el caso de la corrupción política y social, el cabreo generalizado contra políticos y banqueros, el acoso escolar, el paro, los desahucios,... Otros, porque son eternos, como el amor que se enciende cuando otro se apaga, las decisiones que nunca tomamos y nos persiguen toda la vida, el machismo,...

Y luego está Toledo. Toledo, ciudad Imperial, ciudad de las tres culturas. Toledo histórica y noble. Toledo, mágica y misteriosa. Toledo de manzanas interminables, calles estrechas y secretos escondidos. Toledo, esperando ser descubierta. ¿Sabéis? Yo nunca he estado en Toledo, pero este libro ha conseguido que me enamore de esa ciudad. En él Toledo es más que el escenario. La ciudad se convierte en participante de la historia, la abraza y le da sentido. Esta novela no sería ni parecida si ocurriese en otro sitio. 

Os la recomiendo mucho. Muchísimo. 

Os dejo un trocito...

Aquel domingo desperté con mil mariposas en el cuerpo, mariposas que se me escapaban en cada sonrisa, desperté con la misma ilusión que un niño en la mañana de Reyes. Aquel domingo había quedado con él de nuevo.
Ahora que vuelvo a recordarlo todo, me doy cuenta de que en aquellos días mis deseos madrugaban mucho más que mis arrepentimientos. 

En resumen, esta novela...


5/5


Y ahora, ¿qué leo yo? ¿Qué libro me cojo para llenar el vacío que dejó anoche ese suspiro? Mejor no intentar superarlo, ni igualarlo, porque va a ser difícil. Mejor le doy la vuelta a la historia y me cojo algo sin pretensiones. No sé. Seguramente Calor Helado, el cuarto de la saga Nikki Heat de Richard Castle. Ains. Que aún no se me pasan los suspiros. Ains. 

Gracias, Runa de mi vida, por recomendármelo.



Hoy estoy... suspirosa
Y estoy escuchando... Aquellas pequeñas cosas - Joan Manuel Serrat

miércoles, 20 de agosto de 2014

Nostalgia didáctica.


Esta tarde, como otras muchas, la he pasado ideando cosas para mi programación didáctica y escribiéndolas. Lo que pasa es que, a diferencia de otras tardes, hoy he estado compartiendo algunas ideas con Jack para ver qué le parecían. Valoro su opinión como persona, en general, pero valoro más en este caso su opinión de estudiante no repelente con tendencia a aburrirse en clase, particularmente en clase de filosofía. 

El caso es que hablando de todo esto y preguntándole por una idea que podía ser interesante, me ha contestado que sí, que podría estar curioso. 

- Además, a veces los chavales de 16 años -ha añadido- dicen cosas bastante interesantes.

Sí, sí lo hacen. Recuerdo con ternura mis días de prácticas. Resulta que tuve DOS DÍAS para impartir la unidad didáctica que me tocó en suerte en 1º de bachillerato, así que mis chicxs tuvieron que hacer bastante trabajo por su cuenta. Para hacerlo rápido, pero bien, les propuse que leyesen las páginas en las que se hablaba de las teorías éticas - fue el tema que me tocó - y que escribiesen una pequeña redacción en la que me dijesen cuál preferían y por qué y, si se atrevían, cuál les parecía menos acertada y por qué.

Yo sabía que era mucho trabajo. Aún así, la profesora me lo dijo: "Te has pasado un poco". "Ya", contesté, "pero es que quiero que piensen, y en clase no me va a dar tiempo si ellos no me ayudan un poco". Así de triste pero así de verdad.

Yo, siendo sincera, no me esperaba ningún éxito de crítica y público, ni siquiera de afluencia. Vamos, que cuando empezase a preguntar me iba a ver sola. Iba preparada para tal eventualidad: un esquema de las teorías éticas, anécdotas, unos dilemas para provocarles,... Pero no hizo falta.

La gran mayoría de los alumnos llevaban su redacción calentita. Tenía muchas ganas de leerlas. Pero eso lo haría en casa. Dediqué los 50 minutos de clase, que entre unas cosas y otras se quedan en 40 con suerte, a preguntarles y a charlar. Hice una tabla en la pizarra para recoger la "popularidad" de las diferentes teorías éticas. Yo que esperaba una avalancha de hedonistas... ¡y qué va!

Pero lo más interesante fueron sus argumentaciones. Recuerdo especialmente la de uno de los chicos. Un chico que no quería estudiar bachillerato, sino un ciclo formativo, pero allí estaba, en 1º, batallando con las materias y ganando y perdiendo por los pelos. Recuerdo como él, que defendió el intelectualismo moral, me habló de la importancia de la educación y me citó hasta la Constitución Española y las bases de nuestro Código Penal. Y pensé en el tiempo que le habría dedicado a preparar aquella actividad. Cuando leí la redacción no me quedo ninguna duda: esta vez había obtenido una victoria muy sobrada. Una victoria indiscutible. 

Salí de la clase con un sabor de boca muy dulce y sonriente. "¿Cómo te has sentido?", me preguntó la profesora. "Bien, muy satisfecha. Y sorprendida.". "Yo también", me confesó ella, "pensaba que no lo iban a hacer..." Pero lo hicieron, participaron. No me dejaron en la estacada. 

El sabor duró toda la tarde, mientras corregía sus trabajos. No voy a negar que también me eché alguna risa, pero en general eran bastante buenos, y eso que yo soy una profe dura. Y cuando les devolví sus redacciones, cuatro días después,  el sabor dulce todavía estaba ahí. Les habría dado un abrazo a cada uno. 

Todo este rollo para decir que eso, que pensando en la programación didáctica no pienso en el tribunal, sino en hipotéticos alumnos que ojalá algún día tenga. Y recuerdo, sin poder evitarlo, a los que tuve, aunque fue brevemente. Y me ha entrado la nostalgia de enseñar. Dicen que eso se cura cuando empiezas a trabajar... Ya veremos.


PD: Jo... Qué entrada más ñoña...


Hoy estoy... nostálgica
Y estoy escuchando... Forse (Unintended) - Jonathan and Charlotte

martes, 19 de agosto de 2014

Carta a una mujer cualquiera.

Mujer, aunque posiblemente no te conozca, me siento cercana a ti, que tienes nombre y apellidos, mujer concreta, de carne y hueso. Te siento cercana, aunque no sepa quién eres.

Tampoco sé qué te ha pasado a ti, concretamente, pero estoy segura de que te ha pasado algo. A lo mejor no has tenido la desgracia de que te violasen en grupo y te dejasen tirada en la calle. Puede que no, eso espero. Pero seguramente has sufrido algún tipo de agresión sexual. Verbal o física.  ¿No te han gritado obscenidades nunca cuando ibas por la calle? ¿Nunca te han tocado en el transporte público? ¿Nunca han intentado forzarte a hacer algo que no querías hacer? ¿Nunca han ignorado que has dicho "No" en repetidas ocasiones hasta que han conseguido lo que querían? ¿Nunca han intentado aprovecharse de ti cuando habías bebido algo más de la cuenta?

Seguro que sí. A mí me ha ocurrido, y eso que yo pensaba que estaba a salvo. No sé por qué me había creído que las violaciones ocurren siempre en calles oscuras, que las padecen chicas guapas que llevan faldas cortas y que el violador es siempre un desconocido, una especie de inadaptado social, un monstruo. Las mentiras no se convierten en verdades al repetirlas una y otra vez... pero la gente llega a creerlas. 

Sí, estoy segura de que si eres mujer y estás leyendo has padecido alguna de estas situaciones desagradables u otras por el estilo. Y estoy casi segura de que te has sentido culpable. A lo mejor al bajar del metro te has puesto el pañuelo sobre el cuello intentando tapar el escote. O prefieres ir de pie en el autobús con tal de no sentarte al lado de un hombre. Puede que no hayas vuelto a ponerte esos pantalones ajustados. Quizá tienes miedo de volver a beber de más y le has perdido el gusto a salir de fiesta. O a lo mejor te cuesta confiar en la gente a la que acabas de conocer. O, quién sabe, a lo mejor pensar en ir más allá, en llegar al sexo, te revuelve el estómago y te aterroriza. Has dejado de hacer cosas por ese miedo, porque piensas que en esas cosas yace tu responsabilidad. Tú eres responsable -al menos en parte- de lo que te pasó. Eso crees. Yo también lo he pensado. Muchas veces.

Solo quiero decirte una cosa: la culpa no fue tuya. Ojalá a mí me lo hubiesen dicho. Estoy segura de que no has escuchado algo así muchas veces, y sí lo contrario. Porque una mujer que viste así, lo está buscando. Porque si sale de discotecas, lo está pidiendo. Porque si bebe de más, que se atenga a las consecuencias. Porque si va ajustada, quiere que la toquen. Porque si se pone fresca para hacer deporte, lo pide a gritos.  Porque quién le mandaba estar sola en la calle a esas horas. Porque era una calientapollas. Porque ella lo provocó. Tú lo provocaste. Yo lo provoqué. 

Eso es mentira. Repítelo: es mentira. No lo buscabas, no lo querías, no lo pediste. No hay justificación posible ni razones que puedan convertir en culpable a la víctima. No. No te lo creas. Por mucho que lo repitan. No te lo merecías. Y sospecha de quien te diga lo contrario.



Hoy estoy... indignada (sigo indignada)
Y estoy escuchando... Bohemian Rhapsody - Queen

Libro: The DUFF, de Kody Keplinger

 
Hacía tiempo que este libro figuraba entre mis pendientes. Recomendación de Goodreads, en primer lugar, y después vi que Ro lo había leído. Me lo he acabado súper rápido, así que vamos con la reseña.

¿De qué va el libro?

Bianca descubre, sin comerlo ni beberlo, que es la DUFF de su grupo de amigas, la amiga gorda y fea. Su primera reacción es remojar en Cherry Coke al mensajero, Wesley Rush, pero eso no impide que ese nuevo calificativo que no conocía la torture. Sin embargo las cosas se enredan lo suficiente como para que ella acabe enrollándose con Wesley, a pesar de detestarle y a pesar de que él podría tener a cualquier chica y ella es la DUFF. Pero bueno, es solo sexo para distraerse. Lo que pasa es que a veces una cosa lleva a la otra y...¿puede ser que Bianca se esté "enamorando" de Wesley, un declarado mujeriego?

Hablando del libro...

Sí, es lo que parece: una comedia romántica con algún tinte de drama para adolescentes. No adolescentes de 13 años, sino adolescentes más mayorcitos. No por nada, sino porque el sexo hace acto de presencia de tanto en tanto entre las páginas del libro. Nada escandaloso, nada extremo. Simplemente sexo. Pero bueno, hay que tenerlo en cuenta.

Por lo demás, y aunque el libro es entretenido y se deja leer, me ha parecido súper simple y predecible. Desde la primera página sabes qué va a pasar y la lectura tampoco aporta gran cosa. Los momentos "dramáticos", los problemas personales de los protagonistas, son tratados muy por encima, sin profundizar demasiado, convirtiéndose en mera ambientación, nada más. Hay que darles a los protagonistas un ambiente complicado para convertirlos en adolescentes atormentados. Nota: todos los adolescentes están atormentados a su manera, aunque no estén abandonados o tengan padres alcohólicos. No sé, me resulta un poco superficial introducir esos elementos para pasar por encima de ellos, simplemente. Cosas mías. Será que me he acostumbrado a libros de género young-adult como The perks of being a wallflower o Eleanor & Park, entre otros, que estos me saben a poco...

Supongo que tampoco ayuda que la DUFF de este libro no sea para nada gorda ni fea. De hecho es una chica más. En ese sentido veo un poco exagerado hacer que buena parte de la trama del libro gire alrededor de este tema. Sí, se arregla un poco con la conclusión del libro, que no voy a desvelar, pero bueno... No sé... En cierto sentido tiene relevancia, claro, al ser un libro para adolescentes. Supongo que todas nos hemos sentido la amiga fea. Y que también hemos sentido alivio cuando había otra que ocupaba ese rol. (Soy muy mala persona, lo sé). Vale, aceptamos barco.
 
Y luego hay algunas cosas que no me han gustado por los valores que transmite. No es que crea que todo libro tiene que ser educativo y/o moralizante...Pero si transmite valores que no me gustan, pues no puedo evitar notarlo.  Por ejemplo, el tratamiento que se hace del sexo que es un tanto... ¿hipócrita sería la palabra? No sé, me parece que transmite la idea de que el sexo sin amor es pura golfería, que está mal en el fondo, aunque mucho "puta es algo que dice la gente para hacerse sentir mejor por sus propios defectos" y tal, pero al final sí que hay conductas que no están bien -promiscuas- y lo que está bien es que el sexo lleve asociados sentimientos románticos. Hasta de alguna manera se hace una distinción entre el sexo sin amor y el sexo con amor de lo más tópico. No me ha gustado eso. Por otra parte, y punto a favor, todas las escenas de sexo que aparecen en el libro son de sexo seguro: se nombra, explícitamente, el uso del preservativo. No está de más, que lxs adolescentes hacen cada locura...

En definitiva... Un libro para adolescentes tirando a jóvenes. A mí tampoco me ha aportado demasiado. Y tengo que decir, también, que no es un libro que yo regalaría a un/a joven. Hay otros que pondría por delante. 
 
Voy a tener que alejarme de la literatura juvenil una temporada...

Os dejo un trocito...

"Spanish, huh?" he said, glancing down at the scattered papers as he grabbed them. "Can you say anything interesting?"
"El tono de tu voz hace que quiera estrangularme". I stood up and waited for him to hand over my papers.
"That sounds sexy." he said, getting to his feet and handing me the stack of Spanish work he'd swept together. "What's it mean?"
"The sound of your voice makes me want to strangle myself."
"Kinky."

En resumen, este libro...

2/5
 No pongo que me ha decepcionado porque, a decir verdad, tampoco esperaba gran cosa del libro. Pero, a pesar de eso, no me ha causado una gran impresión. Ni una pequeña. 

Ahora empezaré Lo que encontré bajo el sofá, de Eloy Moreno, recomendación que me hizo Runa hace ya algo de tiempo. La razón por la que voy a leerla ahora es que, como estoy tan obsesionada con la literatura ambientada en España, y descubrí ayer que esta novela está ambientada en Toledo, pues me ha picado la curiosidad. De hecho, tiene hasta ruta turística... Ya veremos qué tal :)



Hoy estoy... indignada
Y estoy escuchando...Recuerdo - Ismael Serrano

domingo, 17 de agosto de 2014

La historia tras la foto.


El otro día me señalaron lo guapa que estaba en una foto. Lo cierto es que sí. Cuando yo miro esa foto me veo guapísima. Y sé lo que muchos piensan y no dicen: más guapa que ahora. Veo regular, pero no estoy ciega. 

La foto es de 2009. Era agosto y ya de noche. Serían las 21.00, más o menos. Yo acababa de ponerme ropa de calle para ir a recoger a Jack al trabajo. También me había maquillado un poco. En aquella época estaba yo aprendiendo a maquillarme y, en general, empezaba a preocuparme un poco por mi imagen personal, así que no salía a la calle sin pintarme un poco. Me sentía fantástica cuando me miraba al espejo.

A veces, si llegaba temprano, compraba un frapuccino de moca en un Starbucks que había cerca y me lo tomaba mientras le esperaba, sentada en la calle San Vicente o en la Plaza de la Reina. Otras veces hacía tiempo mirando las tiendas de souvenirs. Al final, Jack salía, con un café de máquina en la mano, nos besábamos y volvíamos a casa, charlando de lo que habíamos hecho durante el día, de qué nos apetecía cenar y de otras cosas sin importancia. 

Eran buenos tiempos. Casi hacía aún un año que vivíamos juntos. Sí, en un piso compartido, pero juntos. Él tenía trabajo, parecía que la suerte nos sonreía. Yo había pasado el ecuador de la carrera y, aunque por esa época pensaba en abandonar con cierta frecuencia, estaba satisfecha. De una manera u otra el futuro, que era tan incierto como siempre, no me preocupaba. Sentía que las cosas saldrían bien. ¿Cómo podrían no salir bien?

Así que sí, estoy guapa en la foto. El brillo alegre de mis ojos, la luminosidad de mi piel, la suave curva de mis labios -¿sería una sonrisa?- y la altitud de mi mejilla indican que era feliz y que no echaba nada en falta. Supongo que eso influye no en como me veo ahora, sino en cómo era entonces. Y en cómo aparecía a los ojos de los demás y ante el objetivo de la cámara de fotos. 

Algún día todo será diferente, feliz, simplemente...

Fuente.


Hoy estoy... nostálgica
Y estoy escuchando... No reconozco - Ismael Serrano

sábado, 16 de agosto de 2014

Libro: Carta de una desconocida, de Stefan Zweig.



Como os decía,  ayer leí en un ratillo esta novela breve de menos de cien páginas. Sé que me la recomendó alguien aquí, en un comentario en el blog, pero ahora no recuerdo quién. Sea quien fuere, ¡gracias!

¿De qué va el libro?

Un famoso novelista encuentra entre su correo una carta bastante voluminosa, unos 25 pliegos de papel, en los que una mujer que no conoce le confiesa que ha estado enamorada de él desde niña. 

Hablando del libro...

Con esa sinopsis podéis pensar que vaya novelón, ¿verdad? Pues sí, lo es. Casi la totalidad de la novela, excepto un par de párrafos o tres al principio, y otro par de párrafos o tres al final, la ocupa la carta en cuestión. Y es una carta llena de pasión, de rabia, de dolor, de desesperación,... Quizá eso es lo más reseñable de toda la novela: las emociones de esa mujer tristemente desconocida, aunque tiene motivos para no serlo. 

He de decir que bueno, me ha parecido un tanto exagerado todo, pero claro, una carta así, una primera y última carta, tiene que ser potente, exagerada. Lo malo es que la vida de esta pobre mujer pues ha sido, si tengo que adjetivarla, un tanto obsesiva (bastante). 

También es cierto que no sé qué me pasa últimamente, que tengo una especie de clarividencia que me hace auto-spoilearme los libros. Desde la tercera página, como mucho, sabía qué había detrás de toda la carta. 

Sin embargo, como metáfora, me parece excepcional. 

Un buen libro para leer en un viajecillo corto, por ejemplo, o en una sala de espera, porque se lee del tirón.

Os dejo un trocito...

     Sólo quiero hablar contigo, decírtelo todo por primera vez. Tendrías que conocer toda mi vida, que siempre fue la tuya aunque nunca lo supiste. Pero sólo tú conocerás mi secreto, cuando esté muerta y ya no tengas que darme una respuesta; cuando esto que ahora me sacude con escalofríos sea de verdad el final. En el caso de que siguiera viviendo, rompería esta carta y continuaría en silencio. Igual que siempre. Si sostienes esta carta en tus manos, sabrás que una muerta te está explicando aquí su vida, una vida que fue siempre la tuya desde la primera hasta la última hora.

En resumen, este libro...

3.5/5

Siempre está bien leer novelas que tengan que ver con cartas. Ya sabéis que me encantan :)



Hoy estoy... programando esta entrada
Y estoy escuchando... Highway to Hell - ACDC


PD: Supongo que habréis notado que el blog tiene otra cara. Sí, he vuelto a cambiar el fondo. Esta vez, mi nuevo fondo es cortesía de Creative Mindly. Resulta que en su blog, concretamente en este post, hay un pack de fondos que ella misma ha diseñado y se pueden descargar gratuitamente :) ¡Ahora tengo un buen arsenal! :D

viernes, 15 de agosto de 2014

Libro: La sima del Diablo, de Heinz Delam.


Atteneri me recomendó este libro en la entrada sobre la presencia de España en la ficción, al mismo tiempo que me organizaba unas vacaciones de ensueño por Gran Canaria. A nadie le amarga un dulce, y si para que a una le hagan un tour tiene que leerse un libro, pues una se lo lee, y en paz.

¿De qué va el libro?

Carlos se va de vacaciones con sus padres a Gran Canaria. Pero la perspectiva de unos días llenos de tedio cambia cuando conoce a Yraya, una muchacha que le enseñará lo más hermoso de la isla, pero también lo más misterioso...

Hablando del libro...

Por lo que he podido leer por ahí, este es el típico libro que mandan leer en los institutos, la típica lectura obligatoria. De hecho, fue así como Atteneri lo leyó. No creo que sea una mala candidata a ser lectura obligatoria. De hecho, diría aún más: si yo tuviese algún cargo importante en Turismo de Canarias, regalaría este libro para que a la gente le entrasen unas ganas locas de visitar las islas. Al menos conmigo ha surtido efecto. 

Se trata, por tanto, de una novela juvenil, pero que se deja leer por adultos. No esperéis, sin embargo, una gran profundidad ni nada por el estilo. También porque la novela no se presta: es una novela de  misterio, una novela para leer y disfrutar, perfecta para devorarla en unos cuantos ratos. 

El punto de partida, el misterio inicial, son unos ataques de perros salvajes que han costado la vida no solo a animales, sino también a personas. Pero claro, la cosa no es tan simple, nunca lo es. Lo que me ha gustado especialmente de esta novela es que entremezcla esos misterios detectivescos con la mitología guanche, introduciendo también cierto componente fantástico que no queda muy claro hasta qué punto es real o no. Por lo menos a mí me parece que no son simples locuras... También me ha gustado que no es una novela perfectamente redonda, que no todo queda aclarado. Creo que le da credibilidad y que deja la historia "entreabierta".

¿La pega? Pues que yo, a mitad del libro, ya sabía quién era "el malo". Y eso que yo soy bastante lerda para estas cosas, ¿eh? Se me ha hecho un pelín predecible en ese sentido. Pero bueno, no es culpa de nadie que yo sea tan inteligente (xD).

Como ya digo, no es un libro con grandes pretensiones, pero no importa: es una novela que se lee bien, es entretenida  y que tiene un valor añadido bastante interesante: un recorrido por la geografía y mitología canaria  breve, pero intenso. 

Gracias, muchas gracias Atteneri, por la recomendación. Me ha encantado leerlo :)

Os dejo un trocito...

Yraya se echó a reír.
-Vencer el miedo tiene más mérito que no sentirlo. En eso consiste el auténtico valor.
-¿Eso también lo decía tu abuelo?
-Lo leí en una novela de aventuras africanas.


En resumen, el libro...

4/5

Bueno, y ahora, ¿qué leo? Esta tarde me he acabado también Carta de una desconocida, de Stefan Zweig, que me recomendó alguien de por aquí, aunque ahora mismo no recuerdo quién fue. Supongo que haré la reseña más adelante. Creo que empezaré The DUFF, de Kody Keplinger, una novela juvenil que me recomendó Goodreads y que luego leyó Ro, así que, a ver qué tal. He de reconocer que no espero grandes cosas de ella, con que sea entretenidilla, me vale.



Hoy estoy... con ansia de leer
Y estoy escuchando...Le voy a cobrar a tus labios tus miradas - Sínkope

jueves, 14 de agosto de 2014

Todo por la pasta.


Con estivalidad y alevosía ha aparecido en el BOE el permiso del Gobierno para realizar prospecciones petrolíferas frente a las costas de Fuerteventura. Que, la verdad, no sé por qué lo hacen así. Si nos vamos a enterar igual. Que la gente está a la que cae, y hacerlo en pleno verano y antes de un puente queda fatal. Pero bueno, supongo que los consejos de estilo caen con ellos en saco roto. 

Me da mucha pena. Anoche leía yo La sima del Diablo con avidez, porque me está encantando, y me imaginaba los paraísos que aparecen en el libro. La playa de Las Canteras, las flores de Mayo, el maravilloso contraste entre el mar y las calderas de los volcanes,... Y luego me imaginaba un desastre. Nada intencionado, provocado probablemente por un pequeño accidente. Y a las Islas Afortunadas habría que cambiarles el nombre. Porque eso, los accidentes ocurren. Y lo peor de todo, al final la responsabilidad acaba siendo de nadie o de muy pocos. Que les pregunten a los gallegos. 


Supongo que una gran mayoría de los canarios deben estar indignadísimos. Conozco algunos que lo están. Pero también los hay que se están frotando las manos y pegando saltos de alegría. ¿Por qué? Porque las prospecciones petrolíferas van a llevar dinero y riqueza a las Islas Canarias.  Y trabajo, sobre todo trabajo. Van a ser la solución definitiva al paro que padecen Las Palmas, que dicho sea de paso, no es poco. Así que, ¡albricias! En nada y menos todos los habitantes de Fuerteventura y del resto de la provincia van a estar trabajando gracias al petróleo. ¡Viva!

Supongo que habéis notado la ironía. Sin ser yo una experta, no creo que la cosa sea para tanto. Pero aunque lo fuese, ¿qué pasa? ¿Que si da trabajo cualquier cosa vale? ¿Si es bueno económicamente ya no hay más que hablar? (Lia, soy yo la que me repito. De esto ya hablé en otro post xD)

Parece ser que no. Y si es por dinero merece la pena destrozar lo que se ponga delante. Y si es el planeta, que parece que no se queja, pues mira qué bien y qué fácil.  Porque los defensores de las prospecciones en Canarias no son los únicos. Hace poco varios pueblos de España se peleaban por acoger en sus términos municipales un maravilloso, estimulante, inofensivo y saludable cementerio nuclear. La localidad ganadora fue Villar de Cañas, en Cuenca. El pueblo, o al menos una buena parte de él, parecía volcado en el proyecto porque iba a ser su salvación. ¡Trabajo! ¡Negocios! Hasta un reportaje vi en televisión que hablaba del milagro.  También están los defensores del polémico hotel en la playa del Algarrobico, que expresan su sentir en una "contrapintada" que remienda la que hizo Greenpeace sobre la construcción.

No sé, no me voy a largar sobre el tema. Que cada uno reflexione por su cuenta. Pero en días como hoy, en casos como estos, no se me van de la cabeza ciertas palabras atribuidas a un indio: cuando se tale el último árbol, cuando se envenene el último río, cuando se pesque el último pez... Solo entonces se dará cuenta el hombre de que el dinero no se puede comer. 




Hoy estoy... desesperanzada
Y estoy escuchando... Summer Nights - Grease OST

miércoles, 13 de agosto de 2014

Libro: El Señor de los Anillos, de J.R.R. Tolkien



Otro propósito lector para 2014 era releer este libro. Hace más de 15 años que lo leí por primera vez. Resulta que mi madre, que había oído nombrar el libro de marras, consideró que era una buena opción, junto con Pippi Calzaslargas  para pedir a Círculo de lectores. Cien pesetas cada libro, oiga. Yo, que por aquel entonces, solía leer todo lo que me caía en las manos, pues hice lo propio con ambos libros. Y claro, este no es un libro que yo recomendaría a una niña de ocho o nueve años. Había olvidado algunas partes, pero recordaba perfectamente la sensación que me había quedado: que era un rollaco leerlo. Pues bien: quise volverlo a leer ahora, más adulta, para ver si esa sensación cambiaba.

¿De qué va el libro?

Por azares del destino el Anillo Único, forjado por el propio Sauron, el Señor Oscuro, acaba en las manos de una criatura inocente y aparentemente irrelevante, un hobbit. Pero el Señor de los Anillos ha vuelto y necesita el anillo para someter a todos los seres bajo su poder. ¿La única esperanza? Destruirlo en los fuegos del Monte del Destino pero...¿quién emprenderá tan arriesgada misión? ¿Lograrán conseguirlo?

Hablando del libro...

Supongo que a todos os suena el argumento porque probablemente habréis visto las películas.  De todos modos intentaré no hacer spoilers, por si acaso. 

Bueno, el libro es uno de los clásicos de la literatura fantástica. Casi diría "El clásico", el espejo en el que otros libros del género se miran. O los miran a la fuerza: muchas son las comparaciones que se hacen entre Canción de Hielo y Fuego y El Señor de los Anillos. En cualquier caso marcó un hito en la literatura fantástica así que, como aficionada al género, necesitaba darle otra oportunidad. El experimento no ha salido del todo bien, la verdad. La sensación que he tenido ha sido prácticamente la misma que cuando lo leí por primera vez siendo una cría. 

Es una pena. Me explico: el libro es ÉPICO. Tiene mucha aventura, seres fantásticos, acción, unos personajes bastante buenos y un hilo argumental que engancha. Pero tiene un pero: la manera en la que está escrito. No puedo. Mi mente está todo el rato diciendo: "Sí, me interesa lo que me estás contando, pero si sigues contándomelo así cierro el libro y acabo con este tostón". En otras palabras, Tolkien se enrolla mucho. Muchísimo. Entre las descripciones eternas y las intervenciones interminables de algunos personajes, te puedes morir. 

Esto, claro, es un problema para mí, que no disfruto con este estilo narrativo. A otras personas -por ejemplo a Jack- les encanta.

Así que me gusta todo menos el estilo. Pero claro, el estilo es algo fundamental cuando lees un libro, ¿no? Es lo que te facilita o dificulta la lectura y el disfrute. Y yo lo he tenido complicado, la verdad. Ha merecido la pena, sin embargo, porque entre las líneas del libro hay verdaderas perlas de sabiduría y porque, como he dicho, la historia es estupenda. Pero jo...

Os dejo un trocito...

- No me gustan estas noticias. El retraso de Gandalf no presagia nada bueno. Pero está dicho: "No te entrometas en asuntos de magos, pues son astutos y de cólera fácil." Te corresponde a ti decidir: sigue o espéralo.
- Y también se ha dicho -respondió Frodo-: "No pidas consejo a los elfos, pues te dirán al mismo tiempo que sí y que no."
Y no puedo dejar de compartir con vosotros dos líneas de uno de los poemas incluidos en el libro:

No todo el oro reluce,
ni toda la gente errante anda perdida;

Lo que yo os diga, verdaderas perlas de sabiduría.


En resumen, este libro...

... es difícil de narices de puntuar. Veamos...


3.5/5
No le doy menos, porque es una historia muy buena con mucha chicha, pero no le doy más porque me ha costado un montón acabarlo debido al estilo. Ains. 


A continuación leeré La sima del diablo, de Henz Delam, recomendación de Atteneri. Bueno, en realidad me sobornó con una ruta turística por los lugares que aparecen en el libro, siendo ella la guía. Así no hay quien se resista... :P


Hoy estoy... inquieta
Y estoy escuchando... Happy - Pharrell Williams

martes, 12 de agosto de 2014

Todo me parece bonito.

Hay quien diría que tengo unos gustos un tanto raros. Para mí son normales, estoy acostumbrada a ellos. Además, ¿no dicen que para gustos, colores? Pues entonces no sé por qué se extraña la gente de que prefiera el dinamismo, la exuberancia y las curvas de El rapto de Proserpina frente al equilibrio de El nacimiento de Venus. Sí, lo siento. Este cuadro siempre me ha parecido aburrido. Como castigo por mi insolencia, Boticcelli, desde donde esté, me manda fans suyos para que su cuadro esté siempre presente en mi vida de una manera u otra. 


Pero bueno, a este nivel no pasa nada. El problema viene cuando digo que me gusta el arte funerario, que siento fascinación por las catrinas y otras cuestiones parecidas (o diferentes). La objeción a mis gustos viene, invariablemente, de la mano de una palabra: bonito. "Eso no es bonito", o "Qué cosa más fea" (nos valen los antónimos, ¿no?). No falla.


Y me cabrea que se desprecien mis gustos y mi sensibilidad porque no se restringen al ámbito de lo bonito.

En primer lugar está el tema de la indefinición: ¿qué es bonito? Porque ante una de las fotos más bonitas que yo he hecho en mi vida alguien comentó, y le salió del alma, algo así como: "¡Qué feo! ¡Qué horror!". Por si os lo estáis preguntando, la foto era la siguiente.


Pero, como para gustos, colores, pues yo me callé y pensé: "Pos vale". 

Y luego hay otra cosa. ¿Qué pasa? ¿Que todo lo que merece la pena se engloba dentro de la categoría "bonito"? No sé. "Bonito" no es el adjetivo que yo atribuiría a El grito, de Munch. O a La casa de Bernarda Alba. O a Los caprichos, de Goya. O si nos salimos del arte, "bonito" no es el adjetivo que yo utilizaría para definir un parto, por ejemplo. Eso no quiere decir que el adjetivo elegido sería "feo", ni mucho menos. ¡Hay mundo más allá de lo bonito, señorxs! Y más adjetivos, desde luego.




En fin, este post va por aquellos a los que lo bonito les sabe a poco y buscan más allá.



Hoy estoy... cabreadilla
Y estoy escuchando... The road to home - Amy MacDonald

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