martes, 29 de septiembre de 2015

Libro: Vestido de novia, de Pierre Lemaitre.


Había leído mucho y bueno de este libro, y le tenía  ganas. Ya lo he acabado, y vamos allá con la ficha. ADVERTENCIA: Si tienes pensado leerlo, mejor sáltate la reseña, porque a este libro es mejor ir sin ideas preconcebidas, sin saber demasiado, para que el libro te envuelva en su tela de araña. 

¿De qué va el libro?

Sophie tiene lagunas, olvida cosas, desde las más triviales a las más importantes. Por si eso no fuera suficiente, los cadáveres se van acumulando a su paso sin que ella sepa cómo. ¿Qué le está pasando? 

Hablando del libro...

Bueno, el libro es breve y se trata de un thriller psicológico. Lo primero que leí de él en un blog fue que había secuestrado a la lectora, que no podía parar de leer, que le había transmitido incomodidad, que le costaba dormir después de leerlo... Así que pensé: "Esto es bueno". O no. 

A ver, que nadie me malinterprete. Pierre Lemaitre escribe bien. No, no bien. Genial. Fenomenal. Estupendamente. La manera de narrar la historia, el cambio de lenguaje de los personajes, la construcción de las escenas... Me ha encantado. Sabe exprimir todo el poder de evocar que tienen las palabras y por momentos consigue que te sientas de una determinada manera, que compadezcas o detestes a los personajes, y, desde luego, consigue que quieras seguir leyendo.

Sin embargo, un ingrediente muy importante para mí en un libro de este estilo es el misterio. Lo suyo sería que el misterio aguantase hasta el final, más o menos, pero Pierre Lemaitre decide desvelarlo algo antes de la mitad de la novela. Tampoco ha sido mucha la pérdida, en mi caso, pues yo sospechaba lo que ocurría casi desde el principio. No se le puede quitar mérito al autor: la idea es maquiavélica, enrevesada, pero en mi caso, me ha parecido totalmente predecible. No sé si a otras personas les habrá pasado lo mismo. Supongo que no. 

La cosa es que, aunque yo quería seguir leyendo, y el estilo me animaba a hacerlo (no se me ha hecho pesada la novela ni mucho menos), me ha faltado esa incertidumbre, me ha faltado que el libro me sorprenda. Incluso el final, que parece girar un poco más, me ha llegado como si lo estuviese esperando. Así que no puedo decir que Pierre Lemaitre sea mal escritor después de leer Vestido de novia, solo que este libro no ha funcionado para mí. 

No descarto, eso sí, volver a intentarlo con otras obras del mismo autor, a ver si hay más suerte.


Os dejo un trocito...

Finge. A veces, por unos breves instantes, siente que podría ser feliz. Eso la hace llorar. Él no lo ve porque siempre es al final, cuando él  se duerme y ella mira la habitación en la penumbra nocturna. Es una suerte que no ronque.

 En resumen, este libro...

3/5

Mira que me fastidia, porque está muy bien escrito y todo, pero es que no ha acabado de resultar. 


¿Qué voy a leer ahora? Pues esta tarde, que estoy un poco tonta, me he ido a la biblioteca a ver si se me curan los males. A ver si un libro me llamaba por mi nombre, vaya. Y no, no ha sido así. Pero la bibliotecaria me ha ayudado. He acabado trayéndome El profesor, de Frank McCourt**. Y, así, sin comerlo ni beberlo, apuntada a un club de lectura. No sé. A lo mejor está bien hablar de libros con gente de carne y hueso, para variar. Ya, ya sé que sois de carne y hueso, pero vaya, creo que se me entiende. Además, nunca he estado en un club de lectura O_O Jajaja.



**A lo mejor leer libros de profesores fantásticos y súper mega inspiradores no es la mejor manera de desconectar del trabajo ^_^'''

domingo, 27 de septiembre de 2015

Palabras y silencios.


No sé si en las relaciones hay fases. No me he detenido a estudiar las suficientes como para encontrar una constante. Pero sí sé qué fases tienen las relaciones que me gustan. 

Me gustan las relaciones que empiezan con una lluvia de palabras. ¡Qué digo lluvia! Con un chaparrón. O mejor, con un diluvio de palabras. Esas relaciones en las que dos personas se ponen a hablar como si tuviesen que decírselo todo ya por si acaso el mundo se acabase. Son conversaciones en las que se salta de un tema a otro sin demasiado orden ni concierto, en las que contamos cosas que pueden parecer irrelevantes, pero que no lo son, y en las que ambos interlocutores se atropellan y se ceden la palabra a la vez. No, habla tú. No, tú. Venga, habla, que yo ya he hablado mucho rato. Pero a mí me gusta escucharte. 

Ya sabéis, esas conversaciones. 

Y me gustan las relaciones que, cuando esa fase pasa, saben vivir en silencio. No, no las que se sumen en el silencio abnegadas, porque no queda otro remedio. No. Hablo de las que abrazan el silencio como una melodía compartida. Se trata de llegar a ese punto en el que podríamos seguir hablando, pero ni siquiera es necesario, porque podemos disfrutar del silencio. Porque nos basta con ser. Con estar ahí. Sin más. 

No todo el mundo llega a esa fase. 

Pero a veces pasa que se añade otra fase. Una fase en la que vuelven a ser imprescindibles las palabras. En las que miramos al cielo esperando esa inundación muertos de sed. Y esperamos que llegue la hora de esa llamada de teléfono. 

Y no es que esté mal, no me malinterpretéis. Es maravilloso seguir teniendo palabras que intercambiar. Pero se echa de menos poder elegir el silencio.





Anoche vi "Antes del amanecer", y la suma de eso y otras cosas me ha sugerido esta reflexión.
La peli, por cierto, me ha gustado bastante. Me ha parecido tremendamente creible, natural, apasionada y evocadora. Aunque supongo que no es para todos los públicos, o, al menos, yo no me atrevo a recomendarla así, por las buenas :P

viernes, 25 de septiembre de 2015

Un viejo vicio.

A lo mejor me estoy metiendo donde no me llaman, que no digo que no. Últimamente he evitado hablar de temas súper candentes y susceptibles de polémicas salvajes e irreflexivas, porque bastante tengo con bregar con las polémicas en el mundo no virtual. Pero esta vez, vaya, me voy a arriesgar.

Resulta que está el mundo-Twitter agitado por la cuestión feminista. Básicamente es que todo el mundo se está pegando su carnet de feminista en la frente y diciendo que ése es el bueno. Hasta quien dice que no es feminista, lo dice porque el otro feminismo no es feminismo. No sé si me explico. Supongo que no. Ahora mismo la polémica se centra en un artículo de Clara Grima, científica y divulgadora, y en varios artículos de Barbijaputa: No todos los hombres, que creo que es el germen de la polémica, y su respuesta a Clara Grima, el artículo Sor Feminista. ¿Mi opinión? Pues que hay mucha pincelada de brocha gorda, como parece ser común en estos medios. Algunos dirán que porque Twitter no es el medio adecuado para sutilezas (y puede que tengan razón), pero yo creo que los que no estamos por la sutileza somos nosotros. 

La cosa empieza con el tema del miedo que algunas mujeres tenemos a los hombres, y me incluyo. Últimamente parece hablarse mucho del tema (yo misma lo hice aquí) y no deja de parecerme sorprendente que tanta gente se esté llevando las manos a la cabeza. Cuando se saca el tema muchas mujeres empiezan a contar historias a las que puede que ni siquiera hubiesen dado importancia, empiezan a perfilar ese miedo, esa inseguridad poco definida y a identificarla. Pero en lugar de poner el foco en el problema, en lugar de mirar a la luna, pues se mira al dedo. Y el personal se solivianta y empieza a decir que las mujeres son injustas, que meten a todos los hombres en el mismo saco, cuando no que son unas histéricas o unas feminazis exageradas que se lo están inventando todo. 



(A mí lo que más me gusta es cuando dicen que las mujeres son injustas con los hombres por tenerles miedo. Como si pudieran elegir.)


No voy a ser yo la que diga que en todo hombre hay un agresor. Lo que sí puedo decir, y hablo de mi experiencia, es que cuando yo he ido por la calle, o en metro, o en autobús, o he estado tomando algo en un bar, no he sabido distinguir al agresor del que no lo es y he acabado por estar insegura ante todos. No siempre he sido así, ojo. Esto no es genético: es fruto de mi experiencia. Porque las primeras veces que me sobaron, persiguieron, agredieron, no me lo esperaba. Pero cuando te pasa unas cuantas veces tiendes a hacerte desconfiada, al menos es lo que a mí me pasó. ¿Soy una histérica? Pues habrá quien piense que sí. Pero esto no es algo que yo elijo, no es que yo, feminazi anti-hombres, quiera ser injusta con el otro sexo y que los odie a todos. Es que no puedo evitarlo. ¿Pensáis que para mí era agradable tener miedo de cada hombre con el que empezaba una relación? No lo era. No es placentero estar siempre a la defensiva, alerta, buscando gestos, tics, expresiones, que delaten al machista, al violento, al agresor, porque no quieres convertirte en víctima. No todos los hombres con los que me he relacionado han dado en ser machistas, violentos y agresores (algunos sí, por desgracia), pero de todos, desde un determinado momento de mi vida, he sentido miedo hasta que he llegado a conocerles un poco. 

Esto no significa que yo crea que todas las mujeres tengan que sentirse así, que tengan que tener miedo, que tengan que llevar las llaves entre los dedos o el 112 marcado en el móvil cuando van por la calle solas. Pero sé que yo hacía algunas de estas cosas y sé que no soy la única. Por descontado que hay mujeres más seguras de sí mismas, que no han tenido las mismas experiencias que yo y que no tienen miedo. Pero hay otras muchas que sí. Y a lo mejor habría que preguntarse por qué, más allá de decir que son histéricas, que están locas o que lo hacen por joder a los hombres.

Y sí, sé que puede ser incómodo para ti como hombre pensar en sí mismo, o para una madre pensar en su hijo como potencial agresor, pero el hecho es que ese hombre, o ese hijo, pueden ser ángeles caídos del cielo, almas bondadosas y demás, pero casi con toda probabilidad en algún momento una mujer los mirará con miedo. Y ella no tiene la culpa. 


Me apostaría algo a que las personas en general, y las mujeres son personas, prefieren vivir sin miedo.


Por otra parte, también entiendo la postura de Clara y de muchxs de los que se han puesto de su parte. A mí también me han retirado el carnet de feminista muchas veces y jode lo indecible. Cuando he dicho que quiero tener hijos, por ejemplo, y que en el momento en el que lleguen me gustaría que su educación y crianza fuese mi máxima prioridad.  O cuando he rechazado aplicar en mi vida algunos postulados pertenecientes a ciertos feminismos. Del mismo modo, también me han dado el carnet de feminista extrema cuando he dicho otras cosas, como cuando hablo del miedo o la inseguridad permanente de muchas mujeres en el espacio público.  Esto es un poco como lo que contaba Don Juan Manuel del padre, el hijo y el burro: hagas lo que hagas te estarás equivocando a los ojos de alguien. 

Sin embargo lo que no entiendo es que se renuncie al feminismo porque "otros" lo practican o lo predican de otra manera. Yo soy feminista y creo en la lucha feminista pasada, presente y, por desgracia, futura (por desgracia, porque hará falta). Aunque no comulgue con todos los feminismos del mundo (que hay muchos, y haríamos bien en ir aceptando ese hecho). A mí, por mucho que lo intenten, nadie va a arrebatarme el "carnet" o a obligarme a renunciar a él. 

¿Sabéis cuál creo que es el problema de fondo? Que se está perpetuando una práctica machista. Se ha adoptado el vicio machista de decir a la mujer cómo tiene que ser. En este caso, cómo tiene que ser (o pensar, o comportarse, o sentir) para ser verdaderamente feminista y, por extensión, para ser verdaderamente mujer, en el más amplio sentido. Si una mujer decide enseñar sus pechos habrá quien considere que perjudica al feminismo porque están perdiendo su dignidad, utilizando su cuerpo como objeto, etc., y otros que lo consideren un desafío, una rebelión. Si una mujer decide operarse el pecho habrá quien piense que está cediendo a cánones machistas que sexualizan en exceso a la mujer, y quien piense que es un logro de la mujer poder actuar y decidir sobre su cuerpo, incluida su apariencia. Si una mujer decide no tener hijos, habrá quien piense que está faltando a su esencia femenina y quien piense que hace muy bien al tomar las riendas de su vida saliéndose de imposiciones y convencionalismos. Si decide ser madre, habrá quien opine que ha claudicado a la presión y quien crea que ha tomado una decisión legítima que la empodera. 

Feminismo es muchas cosas. Luchar, reivindicar, educar. Pero si al final una mujer, individualmente, no puede elegir cómo quiere vivir su vida, ser, aparecer ante los demás, si tiene que sentirse culpable por sentirse o no sentirse de una determinada manera, si mandamos callar a otra mujer porque no piensa como nosotras, etc., ¿de qué sirve todo esto? Si otras personas, especialmente si otras mujeres, van a estar desacreditándola permanentemente como mujer por hacer esto o aquello, ¿para qué tanta lucha? Y de este mal, a mi parecer, está pecando casi todo el mundo. Y creo que así vamos mal. 

Pero, ¿qué sabré yo? A mí no me preguntéis, solo soy una chica, ji-ji-ji. 


jueves, 24 de septiembre de 2015

And the winner of cutre-sorteo is...



Ya es jueves. Ya han hecho el sorteo de la lotería nacional. Y el número agraciado con el primer premio es el...


79350
(podéis comprobarlo aquí) 



Enhorabuena para él o ella. 

Ahora, hablemos del cutre-sorteo xD Como no han participado 50 personas ni mucho menos, la agraciada es la participante a la que le asigné el número 0, que, además, fue la más rápida, esto es...




Puede comprobarse aquí.


 

Pues eso es todo, amigos. Gracias a todos por participar, a pesar de que os ofrezca tan poca cosa. Quedo a la espera de que la agraciada me haga llegar una dirección postal al email del blog (en la pestaña "Contacto") para que le envíe su lámina :) ¡Espero que le guste y le haga compañía! :)



miércoles, 23 de septiembre de 2015

Adivina la canción (III)



El final llegó en forma de mensaje. Mi móvil vibró y allí estaban tus palabras, aunque no parecían tuyas: frías, impersonales, políticamente correctas, asépticas. 

Estoy por Madrid. ¿Quedamos? :)

"Vale", contesté. Tú propusiste una cafetería de Gran Vía, un lugar que no se parecía nada a los que solíamos frecuentar. ¿Puede cambiar tanto una persona en tan poco tiempo? Puede. Igual que tres meses pueden parecer eternos. 

No lo supe hasta que no te vi remover tu café (un cortado corto de leche y con sacarina, gracias). Lo hacías con delicadeza, como si ya no hubiese prisa, como si el tiempo ya no fuese importante. Como si no nos quedase nada que hacer. Al menos, juntos.

Conversamos como si no hubiese pasado el tiempo pero sabiendo que todo había cambiado. Te hablé de mis éxitos, de mis nuevos proyectos, de mis esperanzas. Me callé los miedos y los fracasos. Supongo que es lógico esforzarse en mostrar la mejor cara de uno, aunque todo haya acabado. O quizá precisamente por eso.

Adiviné que tras tu sonrisa había un secreto, supe lo que callabas. Te esperaban, quizá esa misma noche.

Cuando acabamos nuestros cafés me ofrecí a llevarte a casa y accediste, pero no me permití albergar ninguna esperanza. Al llegar a tu portal nos rozamos las caras en uno de esos besos que no tiene de beso más que el nombre. Entonces creí oírlo: el sonido del martillo de una máquina de escribir golpeando el papel en el que habíamos escrito nuestra historia. Pude adivinar por su sonido sordo y definitivo que era un punto, y por el cling que sonó después, que no era un punto y seguido. 



***



No sé si alguien la adivinará. :P

Pista (selecciona con el ratón para leerla): Es una canción de uno de mis cantantes favoritos.

martes, 22 de septiembre de 2015

Y volver, volver, volver...



Hay días en los que una necesita un abrazo. Bueno, una, a pesar de no ser la persona más "física" del mundo, no diría que no a un abrazo -al abrazo adecuado- ningún día. Pero hay días en los que se aguantaría la respiración un buen rato a cambio de uno. 

Hay una canción, "Magical", de Nina, que habla de una chica que vuelve del trabajo y que está harta. Ha tenido un mal día y la cosa no tiene pinta de mejorar. Pero entonces llega a casa y ahí está él, su pareja, dispuesto a arreglarle todos los rotos y a poner en orden el caos. O al menos, a restarle importancia. 

Cada vez que la escucho me imagino a la puerta de nuestro ático ruinoso intentando encontrar las llaves, con el brazo metido hasta el codo en el bolso. Y entonces él abre la puerta. 

Lo echo de menos. Es eso lo que le falta a mi sueño hecho realidad: él. Llegar a casa contenta, o triste, o nerviosa, o excitada, o contrariada, y contárselo todo. Aburrirle con todas las cosas que estoy aprendiendo, con todas las que hice bien o con todos los errores que cometí. Hablarle de mis ideas mientras ponemos la mesa para comer tarde o preguntarle su opinión mientras la retiramos. Y recostarme sobre él mientras le escucho decir que todo va a salir bien, que no sea tan dura conmigo misma, que mañana será otro día, o que lo he hecho genial. 

Hay sustitutivos, claro. Está el teléfono e Internet. Y las cartas. Pero no es lo mismo. Nunca es lo mismo.



Esta es la entrada número 1000, ¡yay!
A partir de ahora queda cerrado el plazo de participación en el sorteo.
El próximo jueves será elegido el ganador con el número del primer premio de la Lotería Nacional.
¡Suerte a todxs! :D 


lunes, 21 de septiembre de 2015

Libro: Soy leyenda, de Richard Matheson.


Últimamente he estado leyendo este libro que llevaba eones en mi lista de pendientes (desde que vi la peli de Will Smith). Allá vamos con la reseña.

¿De qué va el libro?

Richard Neville es, al parecer, el último ser humano que queda sobre la faz de la Tierra. Todos los demás han muerto o han cambiado. El mundo ha sido tomado por los vampiros. ¿Qué siente uno al ser el último de su especie? 

Hablando del libro...

Se trata de un libro muy breve y que se lee muy rápido. Para mí su mayor virtud es la manera en que describe los sentimientos y hábitos del protagonista, su día a día. Quizá para otra persona esto es una pega, pero lo cierto es que en un mundo como el que dibuja Soy leyenda y desde la óptica en que se sitúa, parece que es el enfoque lógico.

Creo que la novela capta de una manera muy certera las inquietudes, los miedos, los estados de ánimo, las obsesiones, ... del último ser humano. Neville se ve aquejado de ataques de nostalgia, de brotes de locura, de necesidad sexual, de deseo de compañía,... 

La intención de Matheson (tenías razón, Jack, acabé viéndola), aunque no es evidente desde el principio, se hace patente al final de la obra. Nos plantea una cuestión interesante y no demasiado vista en este tipo de género. Damos por hecho que es el ser humano el que tiene que sobrevivir, que es la especie humana la que debe imponerse sobre los vampiros, los zombies, o cualquier otro tipo de criatura. Pero, ¿y si no fuera así? 

Con todo, y siendo ese detalle lo más característico de la novela, no es con lo que yo me quedo, sino con la descripción de las rutinas de Neville. Me han parecido magistrales. 


Os dejo un trocito...

Y antes de que la ciencia hubiese destruido la leyenda, la leyenda devoraría la ciencia y todo lo demás.

En resumen, este libro... 

4.5/5 


Anoche mismo, al acabar Soy leyenda, empecé con mi siguiente lectura: Vestido de novia, de Pierre Lemaitre. He leído muchas cosas buenas de esa novela, aunque también alguna mala. A ver qué acaba por parecerme a mí :)



Esta es la entrada 999.
 La próxima marcará el tope del sorteo. 
Previsiblemente se publicará mañana, si no hay ningún cataclismo. 
Por lo tanto, será el sorteo de la lotería nacional del jueves que viene el que decidirá para quién va la lámina :)

domingo, 20 de septiembre de 2015

Lo que hice para aprobar la oposición.

 Sí, sin plaza. Pero la parte de oposición (los exámenes) la aprobé.
Puede parecer una excusa o algo, pero si no apruebas esa parte, no hay plaza que valga XD

Simple: estudiar. 

También conté con algo de suerte, no digo que no, y debe de ser que no tuve un mal día del todo, porque las cosas son así: estudiar es condición necesaria, pero no suficiente. Pero como ha habido varias personas que me han escrito correos y tal preguntando, pues me ha parecido que no es una mala idea recopilar en un post, brevemente, cuál fue el proceso. Por si os interesa :) También me decían que nadie habla de su experiencia con las oposiciones, como si quisiesen guardar el secreto. Pues bien, no es mi caso, ya lo habéis visto xD ¡Vamos allá! 

En primer lugar decídete. Piensa si realmente quieres opositar y estructura tus prioridades. Hay tantas situaciones como personas y nadie sabe mejor que uno mismo en cuál está y qué puede hacer. No es lo mismo tener dinero para mantenerte que necesitar trabajar para vivir. Ni es lo mismo estar trabajando a media jornada que tener un trabajo comevidas que no te deja tiempo ni para respirar. ¿Cuánto tiempo puedo dedicarle a estudiar? ¿Dejaría las oposiciones por un trabajo? Son cosas que merece la pena plantearse. Hay que saber si la oposición es tu Plan A, tu Plan B, o tu plan Z. No es lo mismo prepararse un poco para "probar" y ver qué pasa que ir a por todas.

Después organízate. Busca tu espacio para estudiar, prepara tus materiales, haz un horario,... Lo que consideres necesario para empezar. Hacer los preparativos es también una manera de irse mentalizando de lo que va a venir después. También es el momento de intentar trazar una estrategia. Cada oposición es diferente, pero en la mía, por ejemplo, seleccioné los temas por los que quería empezar (los de Historia de la Filosofía), que eran también el número mínimo de temas que debía llevar a una oposición.

Y, por último, cuando llegue el momento, ¡a estudiar! Tengo que decir que nunca he conocido a ningún opositor que considerase que había estudiado suficiente, así que todo lo que estudies será poco. Eso no significa que tu vida tenga que desaparecer por completo. Hay cierta tendencia a que así sea, especialmente a medida que se acerca la fecha del examen, pero para mantener la cordura estaría bien que tuvieses tiempo para ti, para hacer lo que te gusta, para desconectar, en definitiva. Por ejemplo, en mi caso, yo estudiaba de lunes a viernes. El sábado y el domingo eran para mí. No salía mucho (o nada), pero dedicaba esos días a descansar, a hablar con Jack, a ver pelis... También mis noches eran sagradas. Si acababa a las 8 de estudiar, hasta ahí. Después me duchaba, me relajaba, cenaba, veía alguna serie y leía un poco antes de dormir. Intentaba que la oposición no se comiese todo mi tiempo. ¡Hasta tuve tiempo de escribir una novela! xDDD  Esto es algo repetido mil veces, pero la oposición es una carrera de fondo, y si te quemas en los 100 primeros metros...

También es fundamental que el tiempo te cunda. No hay nada más frustrante que estar estudiando y sentir que no estás enterándote de nada. En esos casos, creo, merece la pena dejarlo estar, perder una tarde, o unas horas, y despejarse. No tiene sentido martirizarse porque al final es tiempo al que no vas a sacar provecho.  Para que el tiempo te cunda, claro, hay que descansar. Quitarse horas de dormir en una oposición no es buena idea.

Si eres nuevo, como yo lo era, es normal que te sientas perdido y es normal que busques información por ahí, en grupos de facebook y similares, ¡pero ojo! Eso es un arma de doble filo. A mí, al principio, se me generó tal estado de inseguridad y nervios que me vi obligada a dejarlo. Para empezar, cuando más inseguro estás, quizá es mejor que te informes por medio de alguien conocido. Por ejemplo, yo recurrí a Perri. Ella se había presentado ya a unas opos, me hablaba con serenidad, no me generaba nerviosismo. Si te metes, de entrada, a un grupo de estos, encontrarás gente con criterios muy dispares y al final no sabrás por dónde tirar. Más adelante, cuando ya estés "encarrilado" puede ser que lo lleves mejor, pero no es seguro. Hasta que no pasas por todo el proceso no estás muy seguro de estarlo haciendo bien: es normal :) (Incluso puede que ni después estés seguro de estarlo haciendo bien xD)

En relación a lo que acabo de decir, ¡cuidadito con los aluviones de consejos! Yo empecé a prepararme por mi cuenta, sin ir a academia. No fue una persona, ni dos, ni tres las que me dijeron que así era imposible que aprobase. También decidí preparar mis propios temas. Tampoco ha sido una persona, ni dos, ni tres, las que me han dicho que eso era una locura y un desperdicio de tiempo y esfuerzo. Y, por supuesto, también te dirán que mejor te dediques a otra cosa o que no tienes nada que hacer. Escucha, porque entre todos los consejos que te lleguen, puede que haya cosas interesantes. Pero intenta mantenerte fiel a ti mismo. Nadie conoce mejor que tú tus circunstancias, tu manera de estudiar, etc. Yo tengo fuerza de voluntad suficiente para estudiar sin academia. Capacidad suficiente para elaborar temas de igual calidad que los de un temario (o mejores). Y tenía tiempo. Y ganas. No creáis que no dudé, y no lloré, y no me lamenté... Pero bueno, todo el mundo flaquea. Lo importante es recuperar el camino. Y, sobre todo, centrarte en lo que depende de ti, en lo que puedes cambiar. De nada sirve lamentarse porque no tienes experiencia o puntos para la fase de concurso, por ejemplo. Concéntrate en lo que sí puedes conseguir :)

También necesitareis una gran capacidad de automotivación. El camino a la oposición es largo, duro y lleno de piedras. Puede que no en todos los casos, pero sí en muchos. Tenéis que ser capaces de seguir adelante a pesar de TODO, incluido el hecho de que no se vean oposiciones a la vista (como me pasó a mí durante bastante tiempo) o que salgan poquísimas plazas, o mil cosas más. Por eso hay que decidirse e ir a por todas. Y mantenerse en la brecha, contra viento y marea.

Y luego, esto puede parecer una perogrullada, pero lo suyo sería que supieses de qué va tu oposición. Cuál es el temario, cómo es el proceso selectivo, etc. Recuerdo haber leído un mes antes del examen a gente que no sabía en qué consistía la encerrona, o que no tenía idea de que había una prueba práctica, o cuantas bolas se sacaban... No se puede controlar todo, pero la información básica hay que tenerla para no llevarse sustos el día de la prueba o en los días inmediatamente anteriores, que ya se va bastante nervioso.

Y ya, cuando veas que la cosa se acerca, intenta mantener la calma. En un mes lo que puedes hacer es repasar y esperar que te salga lo mejor posible: el grueso del trabajo tiene que estar hecho antes. Y bueno, no te agobies con los números. Siempre somos muchos los opositores, es algo con lo que hay que contar. Pero uno de los aprobados puedes ser tú. Confía en tu preparación. Que sí, que puede salirte mal, pero ese no es el momento de pensarlo :P

Ante todo tienes que saber que este es un proceso sin garantías. Puede salirte mal, ya lo he dicho. De hecho, a la mayoría les sale mal (los suspensos son mayoría, quiero decir). Pero tienes que hacer todo lo que esté en tu mano para que salga bien, de modo que, sea cual sea el resultado, no haya remordimientos. Este proceso es injusto y no refleja siempre el esfuerzo que hay detrás del nombre de un opositor. Pero que no te quede ninguna duda de que lo has hecho lo mejor que lo podías hacer. 

Y sí, seguro que vas a tener bajones. Mil. Pero la gloria es para el que persevera. O, al menos, la oportunidad de alcanzarla :P

Por último: todo esto se lee así muy fácil. Parece sencillo, ¿eh? Pues no lo es. No creas que yo lo he llevado mejor que tú, porque no es así. Las he pasado putas y canutas durante el proceso. Los consejos, las orientaciones, me han funcionado a mí en los buenos momentos, pero en los malos también he llorado y he pataleado. Y he pensado que era incapaz de lograrlo. Lo que quiero decir es que yo también pensé que era imposible, y mira, no lo es.  Conócete y adaptate a tus circunstancias. Confía en ti. Eso es lo verdaderamente importante. Lo demás irá saliendo.

¡Ánimo!





PD: Tienes una pequeña recopilación de momentos opositeriles aquí. Tres añazos. Madre mía. 


Quizá debería haber pulido algo más esta entrada, pero bueno, espero que sirva de ayuda y si os apetece preguntar o aportar algo, ahí están los comentarios. Supongo que entre todos podremos mejorarla.

Lo que pasa es que me apetecía que estuviese entre las 1000 primeras entradas de mi blog. En algo menos de 1000 entradas me ha dado tiempo de empezar a cumplir mi sueño. No está mal :P

Gracias a todos los que me echaron una mano en este camino.

viernes, 18 de septiembre de 2015

El efecto Wert: ¡Todos a religión!

Este curso doy clase de Valores Éticos, la nueva asignatura alternativa a Religión Católica que introduce la LOMCE. Supongo que lo sabéis, pero hasta ahora, cuando los alumnos que habían escogido Religión daban esa asignatura, el resto se iban a otra que ha tenido varios nombres (Actividades Alternativas, Atención educativa,...) en la que lo que hacían, básicamente, era estar bajo la supervisión de un profesor adelantando tarea, estudiando, o similares. Un año mi grupo de Actividades Alternativas hizo una lectura representada de Bajarse al moro. Pero vamos, que era una asignatura sin contenidos que, al menos cuando yo estudiaba, no tenía nota. Se calificaba como apto o no apto. 

¿Qué ocurría? Que el número de alumnos en Religión estaba descendiendo a una velocidad bastante significativa. Por eso la Conferencia Episcopal reclamaba, desde hace tiempo, una asignatura alternativa a la religión evaluable y con contenidos. Y así es como llegó Valores éticos. 

Recuerdo como había compañeros que se congratulaban de la ocurrencia. "Más horas para nosotros", decían. Porque la asignatura cae bajo el dominio de los profesores de filosofía. Al final parece que todo se reduce a las horas, ¿eh? Mientras convierten Historia de la Filosofía en una optativa, nos alegramos de tener participación en el "chantaje" que supone la implantación de Valores éticos. En fin.

Tampoco van a ser muchas horas más, si las cosas siguen así xD 

Yo no me alegré. La primera razón es porque la disyunción que se plantea entre Religión y Valores éticos me parece enfermiza. ¿Qué pasa? ¿Que los creyentes no necesitan valores éticos? ¿Que solo los no creyentes (y los infieles), debido a su incapacidad de ser moralmente buenos, necesitan que se les instruya en tal materia? 

Cuestión aparte serían los contenidos, que parecen estar pensados, en su mayoría, para aburrir a los chavales. Si algún día me encuentro cara a cara con el que pensó que un chaval de 1º de ESO necesita conocer el concepto kantiano de persona le preguntaré qué se toma. Y claro, la LOMCE, con sus estándares de aprendizaje, pretende acotar al máximo qué se enseña. Ya digo: parece que han hecho la asignatura a mala leche.

Siendo así se comprende que en una de mis clases no haya casi nadie matriculado. Hasta cristianos no católicos se han metido a Religión. Algunos medios ya se han hecho eco del subidón que han pegado las matrículas en Religión.

En otra hay más chavales, pero es en ella donde me encuentro con el segundo problema: la segregación brutal. Tal y como se plantea Valores éticos, todos los alumnos se lanzan a Religión, que es lo conocido, quedando solo en la nueva asignatura los alumnos de otras confesiones, sobre todo, los musulmanes.  Son la mayoría en mi clase. Supongo que Wert, tan preocupado por aquello de que los chavales socialicen (por eso aumentó las ratios), no ha pensado en el problema que esta segregación supone. Estos niños se ven forzados a estudiar Valores éticos porque tienen un credo diferente y Religión es una asignatura doctrinal (no es Historia de las religiones, ni cultura religiosa, ni nada que se le parezca). Pero, al mismo tiempo, no tienen la opción de estudiar su religión en el colegio. Son creyentes de segunda en un país que, supuestamente, es aconfesional. Y al final la distinción entre Religión y Valores éticos se torna en la disyuntiva ellos/nosotros. Pero no pasa nada, porque luego te ponen en el currículo de Valores éticos algo sobre la importancia de convivir y no discriminar, y todos contentos. 

En fin. Por mi parte solo queda intentar que los que han elegido Valores éticos (que alguno hay) y los que se han visto forzados a escoger esa opción no se arrepientan ni se lamenten. Se hará lo que se pueda. Es lo que tiene que los que hacen las leyes no tengan que ponerlas en práctica. 


Quedan 3 entradas. CHAN-CHAN. 
Todavía tenéis tiempo.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Amores de una noche.

El finde pasado vi "Amor a quemarropa".


El guión está escrito por Quentin Tarantino, y la peli es muy tarantiniana. Si os gustan sus pelis, creo que esta merece la pena, aunque claro, es algo diferente. Pero se nota que él está ahí.

La peli me sirve de excusa para hablar de un tema que hace tiempo quiero tratar en el blog, pero que no sabía cómo introducir. Para ello, os cuento un poco cómo empieza la película. Clarence, el protagonista masculino, está celebrando su cumpleaños viendo tres películas de artes marciales en un cine cuando llega Alabama, una prostituta pagada por su jefe como regalo de cumpleaños. La idea es que ella actúe como si estuviese interesada en él y que le dé una noche inolvidable. Pero, contra todo pronóstico, Alabama y Clarence congenian y se enamoran. Vaya inicio, ¿verdad? 

¿Cuál es el tema del que quería hablar? Del debate sobre el sexo sin amor. De los líos de una noche. 

La idea mayoritaria parece ser que lo ideal es el sexo con amor. El sexo sin amor es, en el mejor de los casos, un agradable entretenimiento, y en el peor de los casos, "desperdiciar" algo al compartirlo con alguien que no es el hombre o la mujer de tu vida. (Que yo sepa, uno no se desgasta por acostarse con la gente...) Incluso entre las personas que lo practican, parece que el sexo sin amor y los rollos de una noche son una especie de desahogo, un sustitutivo de algo que en el momento no se tiene. Mi opinión no es esa. 

Creo que el sexo, la actividad en sí, puede ser igual de agradable, satisfactoria, mágica e incluso romántica con o sin amor. Tal y como yo lo veo, no se trata tanto de acostarte solo con alguien a quien ames, sino de amar a aquellas personas con las que te acuestas, aunque sea durante unas horas. No sé si sabré explicar qué quiero decir con esto. A ver: me refiero a que, cuando tienes un rollo de una noche, no debes ver a la otra persona como una especie de muñecx hinchable para satisfacer tus necesidades, sino que debes rendir culto a esa persona y hacerte a la idea de que, mientras estéis juntos (unas horas, una noche, ...) esa persona es la única del mundo, merece tu atención y tu meta ha de ser hacerla sentir bien. Se trata, en definitiva, de vivir un amor de una noche. No sé si alguien aparte de mí le ve sentido a lo que acabo de decir xD 

Esto sirve para chicos y para chicas, conste.

Está claro que esa compenetración que exige el buen sexo es más complicada con alguien que acabas de conocer, pero si mantenemos esa idea en mente, es posible llegar a ella. Es posible tener un encuentro sexual con un desconocido/a que nos deje huella y que vayamos a recordar. Incluso que nos parezca romántico. Esto, por desgracia, no es algo muy común, pero creo que tiene que ver con esa idea de que los rollos de una noche son una especie de sustitutivo, no un fin en sí mismos. 

Evidentemente, tener una pareja estable tiene otras ventajas, pero respecto al sexo, creo que no tiene por qué ser peor una opción que la otra. Incluso puede ocurrir que un rollo de una noche duerma abrazado a ti, prepare el desayuno por la mañana y después se despida para no volveros a ver nunca. Y, por qué no, puede ocurrir como en la película: que algo que estaba destinado a ser un rollo de una noche se convierta en un romance para toda la vida. Eso sí, espero que con menos violencia que en la película :P

Dicho esto, claro, cada uno gestiona sus relaciones sexuales y románticas como quiere, puede o le dejan :P

¿Qué opináis de esto? ¿Sois partidarios o no del sexo sin amor? ¿Pensáis que es un sustitutivo de baja calidad del sexo con amor? ¡Contadme cosas! (Y también de la peli, si os apetece, claro xD)


miércoles, 16 de septiembre de 2015

Amor de padre (en forma de galletas).

Ya os he dicho alguna que otra vez que en mi casa el tema de decirnos cuánto nos queremos, como que no. Aquí somos más de gestos que de palabras. Y yo, aunque con otras personas suelo ser muy expresiva, en casa estoy dentro de la dinámica establecida, así que intento demostrar con actos lo que quiero a mi familia. Quizá por eso, porque lo intento mucho y muy fuerte, también veo esos pequeños gestos con claridad y los valoro con intensidad. 

Aunque ya no soy ninguna niña, tiendo a ponerme encima la presión de que mis padres se sientan orgullosos. Sí, puede parecer una estupidez, pero así es. Y  me ocurre especialmente con mi padre, a quien quiero y admiro más de lo que podría llegar a expresar. Así que cuando él hace uno de estos gestos de cariño y orgullo yo... Pues tengo que sonreír mucho y aguantarme las lágrimas, porque es que me emociono, no lo puedo evitar.

Ayer martes fue mi primer día de clases "largo". El lunes entro tarde al instituto (tengo un horario para enmarcar, y no lo digo yo: varios compañeros me han recomendado que lo haga, porque no volveré a tener uno así de bueno -sic.-), así que el primer día que madrugo de verdad es el martes. Salía yo ya de casa con el bolso en la mano, la mochila colgada, las llaves del coche en la otra mano y la cabeza ya en el instituto. Cuando abrí la puerta me encontré a mi padre, que iba a poner la llave para abrir desde fuera. Venía de por el pan. 

-¿Ya te vas? -me preguntó.

-Sí -respondí-, prefiero llegar con algo de tiempo que justa. 

-Toma -dijo, ofreciéndome una bolsa-, te he comprado unas galletas de esas que dijiste ayer. Las he visto así morenas y he pensado que eran las que decías. A ver si te gustan. Llevan chocolate y avellana, creo. 

Efectivamente, el día anterior yo había hablado de la impresión que me causaron unas galletas que vi en la panadería. Morenas, como dice mi padre, con trocitos de chocolate y frutos secos (efectivamente, eran avellanas). Dije que estuve tentada de comprar una para probarla, porque tenían una pinta buenísima. Y mi padre tiene una memoria...Y un corazón...

Cogí las galletas y me las llevé. Pensé que serían un buen almuerzo con un capuccino de máquina (todos los compañeros dicen que el café de la máquina está malo, pero a mí me sabe a gloria xD). 

-También te he cogido un bollo de mosto -añadió mi padre-. Para desayunar, si quieres. 

Sonreí, le di las gracias, y me monté en el coche. Cuando llegué al instituto todavía no se me había pasado la ilusión tonta y tuve que tuitearlo (me estoy volviendo moderna por encima de mis posibilidades). 


Las galletas me supieron a gloria. Sí, estaban buenas, mortalmente buenas. Además de tener los trocitos de chocolate y de avellana, por dentro, cuando las mordías, tenían chocolate semi-fundido (orgasmo galletil, vaya). Pero no fue solo por eso. Fue por el gesto. Ese gesto que decía, además de todo lo que mi padre dijo: "Hija, que tengas un buen día de trabajo. Estoy orgulloso de ti."  ¿Cómo no me iban a estar buenas? ¡Me habrían sabido a gloria aunque hubiesen sido integrales sin azúcar!



Edito y añado: el bollo de mosto, que está de muerte mortal, me dará para 3 desayunos/meriendas. Lo he estrenado esta mañana y como buena proto-moderna, he subido foto en Instagram xD

Una foto publicada por bettie (@cuadernoderetales) el

martes, 15 de septiembre de 2015

La primera vez que...


Hoy es la primera vez que no estoy con él por su cumpleaños desde que nos conocimos. Es por una buena razón, claro. Los últimos he podido pasarlos a su lado porque no tenía otra cosa mejor que hacer (y no, estudiar no es algo mejor que hacer). Este año sí tengo algo que hacer, así que la celebración del cumpleaños va a tener que posponerse. 

Sé que a él no le importa lo de la celebración en sí (que no estemos juntos, eso es otro cantar). Además, tampoco es que le apasione cumplir años. Pero a mí sí me importa. Para mí sí es importante que tal día como hoy, hace taitantos años, él viniese al mundo. No quiero pensar en cómo sería mi mundo si ese acontecimiento no hubiese tenido lugar.

Pero no pasa nada. Aunque no soy Lannister, pagaré mis deudas. Y este cumpleaños, que lo sepas, empieza a acumular intereses desde hoy. Espero poder escaparme pronto y hacerte una visita. Y espero que podamos celebrarlo (sin tarta, ni refrescos, ni...). 

Estamos haciendo camino. Ese es mi regalo para ti (para nosotros) este año: la esperanza de que tu próximo cumpleaños sea el primero de otra racha de cumpleaños que pasaremos juntos y sin echarnos de menos. 

¿Brindamos por eso?




lunes, 14 de septiembre de 2015

Libro: El Conde de Montecristo, de Alejando Dumas.



Me ha costado acabarlo (no por nada, sino por su extensión), pero me propuse que de anoche no pasaba sin que acabase El Conde de Montecristo, y lo conseguí. Así que allá que vamos con la reseña.

¿De qué va el libro?

Edmundo Dantés es un joven marino al que la vida parece sonreír. Sin embargo, los celos y las envidias de terceras personas harán que ese futuro feliz que parece abrirse ante sus ojos se convierta en niebla, sumiéndolo en la desesperación. Desesperación que, cuando Dantés descubre la verdad, se torna en un intrincado plan de venganza. 

Hablando del libro...

Es lo primero que leo de Dumas. Sí, para empezar, empecé fuerte. Se trata de una historia interesante y entretenida. Sin embargo, en ocasiones da la sensación de que la historia está "engrosada" de una manera un tanto forzosa. Ocurre de tanto en tanto que la obra cambia el foco de los personajes y nos encontramos ante las peripecias de gentes que, así en principio, ni nos van ni nos vienen, ni sabemos muy bien cuál es su papel en la historia. Todos acaban teniéndolo, claro, pero esos giros desconciertan un poco. Y Dumas se deleita con la historia de estos personajes hasta tal punto que uno piensa dónde quedó el hilo argumental principal. Cuando vuelves a ubicarte, claro, todo va cobrando sentido. Sin embargo, si lo que buscas es una narración lineal, esta no es tu historia.

Esta característica puede hacer que a veces perdamos un poco el interés porque no sabemos dónde quedó la venganza de Dantés y cómo lo que estamos leyendo contribuye a ella. Pero bueno, supongo que es cuestión de disfrutar de cada tramo de lectura, trate de lo que trate.

También he de decir que a mí me ha "jorobado" que mi edición es una PATATA llena de erratas y mal maquetada. Es lo que tiene comprar libros baratunos. Es de Albor libros, os lo digo para que no se os ocurra comprarla. Por eso a veces me ha costado más hacerme con la lectura, porque esas cosas a mí me despistan mucho.

Parece mentira que, tratándose de un libro tan tocho, no sepa qué más decir, pero así es. Supongo que es uno de esos libros que hay que leer en la vida (y se deja leer, ya digo, la única pega son esos cambios de tramas y personajes), y que merece que cada quien se forme su propia idea de él. Os animo a ello (cuando tengáis ganas y tiempo xD)

Os dejo un trocito...


-¡Ay, hijo mío!-repuso-. La ciencia humana es bien limitada, y en cuanto te haya enseñado las matemáticas, la física, la historia y las tres o cuatro lenguas vivas que hablo sabrás tanto como yo. Pero para toda esa ciencia apenas emplearé dos años en transmitírtela. 
-¡Dos años!-dijo Dantés-. ¿Creéis que podré aprender yo todo eso en dos años?
-En sus obligaciones, no. Pero en sus principios, sí. Aprender no es saber. Existen los eruditos y los sabios; a los primeros los hace la memoria, y a los segundos, la filosofía.


En resumen, este libro...

4/5

Ahora no sé qué voy a leer. Desde luego, no algo tan largo. Creo que mi ritmo lector va a bajar drásticamente xD 

¡Besotes!

domingo, 13 de septiembre de 2015

Movilidad interior.

Mañana es mi primerito día, como diría Homer Simpson. Vale, llevo trabajando desde el día 1, pero mañana entro en harina de verdad. Mañana voy a tratar con mis primeros alumnos, con permiso de mis alumnos de prácticas, claro. Y en fin, comprenderéis que estoy entre emocionada y muerta de nervios. 

El viernes recibí mi horario y los listados de alumnos. Estuve manoseando las páginas... no sé cuánto tiempo. Releyendo una y otra vez aquellos nombres que iban a marcar el inicio de mi vida profesional como docente. Susurrándome, y susurrándoles, que tenía que hacerlo bien. Ese era el punto de todo este periplo. Espero estar a la altura. 

Pero resulta que, al final, voy a compartir inicios con alguien, aunque sea en la distancia. En el IES donde estoy soy la única nueva. Soy la más joven. Soy la única inexperta. De hecho, por lo que me han dicho, no es muy normal entrar así, de primeras, con una vacante, sin hacer sustituciones. Cosas de la rebaremación, y mira que lo siento. Lo que ocurre es que muchos de ellos parecen haberse olvidado ya de como era empezar en esto. O eso, o lo llevaron fenomenalmente bien, porque parece que yo tuviera que saberlo todo. Y me siento bastante estúpida la mayor parte del tiempo. Así que me va a venir bien compartir neuras con alguien que esté en mi misma situación, o parecida.

(He de decir, también, que la gente es muy agradable, pero claro, ya no pueden compartir esos nervios del primer día)

El jueves estaba en el instituto cuando empecé a recibir mensajes en el móvil de una manera salvaje y ansiosa. Cuando los leí descubrí que a una amiga de la universidad le habían dado una vacante a tiempo parcial (un tercio). El sueldo bruto son unos 700 euros y algo. Nos preguntaba qué tenía que hacer. Nos pedía consejo.

La cosa es que a mi amiga todo esto le pilló en shock. Ella, como yo, se apuntó hace dos años a la bolsa de interinos de Catalunya. Ella, como yo, no tenía esperanza alguna de que la llamasen. De hecho ella se fue al extranjero. Trabajaba, hasta el jueves pasado y desde hace más de un año, sirviendo café en una cafetería de una cadena famosísima. De repente, sin haber opositado, sin tener puntos, sin nada, se encuentra que la llaman para todo un curso, aunque en una jornada muy reducida. Para ella en este momento lo de ser profe quedaba fuera de su horizonte de visión. Pero la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. 

El otro día hablaba conmigo, nerviosísima. Vuelve esta noche del extranjero. Mañana tiene que presentarse, con todos los papeles, en el organismo que gestiona el personal. Y claro, le faltan cosas. Además, no sabe qué tiene que llevar o preparar para el primer día. ¡No sabe nada! Va a llegar y la van a meter en una clase así, a las bravas. Así que yo, que le llevo unos días de ventaja y que he estado intentando mentalizarme, hice lo que pude por tranquilizarla. 

(Me sentía estúpida intentando calmarla, porque en el fondo, con nervios y todo, me parece admirable. Si yo hubiese tenido que, en tres días, abandonar un país extranjero, volver a España y empezar a trabajar en un instituto, creo que habría colapsado. Así que el hecho de que estuviese solo nerviosa y algo desconcertada me parecía una pasada.)

Esto va a sonar mal, pero su desorientación me sirvió de consuelo. Ahora sé que voy a poder compartir neuras, inquietudes, buenos y malos ratos, con alguien. Espero que a las dos nos vaya bien y que este sea el inicio de una estapa maravillosa. 

Deseadme (deseadnos) suerte :)


(Faltan 8 entradas)

sábado, 12 de septiembre de 2015

La portabilidad a #Lowi

No sabía si escribir este post, porque lo cierto es que ninguna compañía me paga para que le haga publicidad, pero como hubo gente que me preguntó y se interesó por mi portabilidad a Lowi, me he decidido a escribir esto. Quise esperar a que se emitiese la primera factura para hacerlo, y como eso ya ha ocurrido, allá voy. 

Os pongo en antecedentes. Yo estaba en Yoigo. Y estaba contenta a más no poder. En Yoigo, siempre que he necesitado acudir al Servicio de Atención al Cliente (SAT), me ha ido fenomenal. Me han solucionado todos los problemas con amabilidad y diligencia. No tengo queja. La cuestión es que como cliente tampoco me sentía muy valorada. Estaba pagando un consumo mínimo de 6 euros + IVA (7 y pico en total) por nada. Pregunté por el programa Renuevo y, a pesar de que llevaba años con ellos (como 5), nada, no había nada decente. Pregunté por una tarifa de datos cuando me compré el móvil nuevo, y nada salvo lo que había en la web. 

Aguanté porque, como he dicho, estaba a gusto. Pero hace un mes más o menos me avisaron de que subían el establecimiento de llamada y eso y al final del sms decían algo así como que si no me gustaba, podía irme. Y dije, "¡Qué cojones! ¡Estoy pagando más de 7 euros por nada!". Y me puse a mirar compañías aunque fue más trámite que otra cosa. Lowi ya estaba en mi mente.


Para dejar a Aristóteles sin palabras hay que ser muy pro, las cosas como son.

¿Cuál es la propuesta de Lowi? 6 euros por 1 GB de datos y llamadas gratis, esto es: pagas el establecimiento de llamada y tienes 60 minutos para hablar. ¿Que te quedas con ganas de seguir? Pues cuelgas y vuelves a llamar. Y así. 

No está mal porque yo no llamo mucho, y así, por menos de lo que estaba pagando con Yoigo, tendría Internet en el móvil. Y si da la casualidad de que tengo que llamar, pues fíjate si me puedo extender...

Pedí la portabilidad en su web. Es un proceso fácil. Pagué 3 euros de gastos de envío para recibir la SIM (que es 3 en 1, sim, microsim y nanosim) y en pocos días la tenía en casa. A partir de recibir la tarjeta, iniciaron la portabilidad. Yoigo me llamó para mejorar la oferta de Lowi, pero a mí esos que te quieren cuando te vas con otro no me molan. Al día siguiente recibí un SMS avisándome de la fecha de portabilidad y cuando el día llegó, todo fue como estaba previsto, cero problemas. 



El primer mes te prorratean la cuota y los megas. Como yo porté después del 15 tenía unos 460 megas y pagué menos de 3 euros. Al siguiente mes -este- ya pagaré seis euros y un giga. Y lo que me sobró del mes anterior. Porque ese es otro de los atractivos de Lowi: acumulas megas. Eso sí, solo un mes. No llegará el momento en el que tengas más de 2 gigas acumulados :P jaja. 

Como está tan bien la gente piensa que tiene truco. Y claro, podría ser. Leí varias opiniones diciendo que en Lowi los megas se les gastan antes. Pues bien, ya puedo decir que no es mi caso. Lowi cuenta los megas exactamente igual que mi móvil Android. El mes pasado no llegué a los 100 megas. Este mes ya estoy cerca de los 100, porque estoy pasando más tiempo fuera de casa. Pero aún me quedan 1.4 gigas, jo-jo-jo. 

En cuanto al SAT, solo he tenido que llamar una vez, el mismo día que porté, para desactivar el contestador (que viene activado por defecto) y para preguntar por la configuración de Internet en mi móvil. Me atendió una chica MAJÍIIIISIMA (mucho) y que me solucionó el tema rápidamente. La pega es que no tienen SAT 24 horas, pero bueno, yo tampoco me pongo a llamar al SAT de mi compañía móvil a las 5 de la mañana, normalmente. 

Además, puedes gestionarlo prácticamente todo desde su App y su web. Yo llevo la App en el móvil y está muy bien. El uso de la app, por cierto, no consume datos de la tarifa.

Y pensar que los de Yoigo me pusieron como pega para no portar a Lowi que era un Operador Móvil Virtual (OMV)... ¡Si creo que en todos estos años solo he ido a una tienda Yoigo una vez! xD

En fin, no sé, esto parece un post promocional, pero es que hasta el momento no tengo nada malo que decir de Lowi. Por supuesto que, si la cosa cambia, lo contaré. Como ya he dicho, no me pagan por esto xD


viernes, 11 de septiembre de 2015

Un hortelano especial.


Había una frase en uno de mis temas de oposición que decía que los actos personales de alguien pueden sobrevivir a esa persona, como es el caso del testamento: un documento que redactas (o haces redactar) mientras estas vivo, pero que se hace efectivo después de tu muerte. Escribo en pasado, pero vamos, supongo que la línea sigue ahí. Ya lo comprobaré cuando vuelva a coger los temas de las oposiciones. Snif.

El caso del testamento es obvio, pero quizá no se nos ocurran muchos más si nos ponemos a pensar ejemplos. No sé. Yo, como Hazel Grace, creo que el olvido es inevitable y que quizá nuestros hijos nos recuerden, también nuestros nietos, pero nuestro recuerdo no irá mucho más allá. Qué decir de nuestros actos. Pero hoy he encontrado otro ejemplo.

Yo no conocí a mi abuelo paterno (y me habría gustado, mucho). Tampoco mi madre lo conoció. Cuando mi abuelo murió mi padre estaba soltero y, al parecer, todos esperaban que se quedase así para siempre. Hoy diríamos que mi abuelo murió joven, aunque en el momento en el que murió las cosas no eran como son hoy.  Vamos, que hace bastantes años que no está entre nosotros. Más de treinta. 

De mi abuelo sé poco, más allá de cómo era su carácter. Lo veo a través de los ojos de mi padre, y lo veo como un buen hombre. Trabajador, ingenioso. Creo que mi padre se parece a él. Mis padres no suelen hablar de sus respectivas familias. A veces pregunto, porque si os contase algunos detalles que he ido descubriendo... ¡Son como de película! De hecho, a partir de algunas de esas historias he escrito relatos de terror, no os digo más. No sé si es por la escasez de historias, pero cada vez que descubro algún detalle sobre mis antepasados, como que lo veo lleno de magia. O a lo mejor es que tienen magia. No sé, juzgad vosotros mismos.

Hoy, al volver del trabajo (qué raro me sigue sonando esto), he pasado por la huerta por si mi padre quería que lo llevase a casa. He estado un rato por allí muriéndome de risa con los gatos, mientras mi padre hacía alguna cosa. Después, hemos paseado por la huerta, para quitar unas hojas de col y echárselas a las gallinas. Mi padre me ha pasado las hojas que había quitado y se ha puesto a arrancar una planta de acelgas que estaba ahí, al lado de las coles, fuera del surco, un poco a su aire. 

-Papa, ¿qué hace eso ahí? -lo he preguntado porque mi padre es tremendamente organizado con su huerta. Las acelgas tienen su sitio y queda bastante lejos de donde estaba esta.

-Si te lo cuento no te lo vas a creer -me ha contestado mi padre.

-Prueba... -he respondido yo, claro.

-Son acelgas de las que plantaba tu abuelo en la huerta. Se ve que algunas soltaron simientes y desde entonces van saliendo por aquí por el borde, o a veces más dentro de la huerta. Las voy quitando, pero siguen saliendo. 

-¿Todavía? -he preguntado, atónita.

-Todavía. 

Así que hemos cogido la planta de acelgas y se la hemos puesto también a las gallinas. 

Me he quedado maravillada. Un acto tan pragmático y aparentemente irrelevante como es plantar acelgas hace que mi abuelo, de alguna manera, siga actuando en el mundo. Y que ahora mismo yo esté escribiendo sobre él. Y que mi padre lo sienta presente cada vez que arranca una de esas plantas. ¿No os parece una pasada?

Así que, si queréis que os recuerden, a lo mejor en vez de plantar un árbol debéis plantar acelgas. Yo solo lo digo.

 

martes, 8 de septiembre de 2015

Caminos extraños.


Toma, Rosa. Segunda parte de las andanzas de Miguel y Candela.



Se acostumbraron a compartir sueños con el amor de su vida y cama con un amante autoestopista: no es difícil encontrar en las noches a alguien que busca un refugio y que ofrece a cambio de amor desechable. Pero esa esquizofrenia emocional no podía durar. Tarde o temprano les llegaría el turno de decidir si se entregaban a sus sueños o intentaban mantener sus pies bien pegados al suelo de la vigilia. 

El primero en enfrentarse a la decisión fue Miguel. Se despertó al lado de Lorena, que había abierto una frutería hacía unas semanas al lado de su casa. Disfrutó infinitamente del cortejo: Lorena, que intentaba llamar su atención sin exponerse demasiado, siempre deslizaba en su bolsa la manzana más jugosa, la lechuga más fresca, las cerezas más dulces. Una tarde las bolsas de plástico decidieron enredarse entre los dedos de Lorena y, mientras Miguel intentaba liberarla, ella encontró las fuerzas suficientes para invitarlo a tomar una caña. Y Miguel, que no había dicho que no a nadie desde que Candela le devolvió su carta, aceptó.

-Paso a recogerte a las 8.30 y te ayudo a cerrar -dijo mientras abandonaba el comercio sin que Lorena acertase a responder.

Miguel cumplió. Volvió a la hora del cierre y ayudó a Lorena a guardar las frutas y hortalizas más delicadas en cámaras, barrió la tienda y cerró la persiana mientras ella hacía caja. Cuando hubo acabado se apoyó en el mostrador y la observó. Lorena tenía el pelo cobrizo, los ojos verdes y pecas en la nariz. Sonreía siempre y, aunque podía decirse por sus ojeras cuándo estaba teniendo un mal día, nunca negó una palabra amable a nadie.  "Podría llegar a quererla", se dijo Miguel. Y mientras se debatía sobre si debía besarla, ella lo besó a él.

Esa noche se saltaron las cañas, la cena y el postre. Aterrizaron sobre la cama de Miguel y se lo dieron todo hasta quedar exhaustos. A la mañana siguiente, mientras contaba las pecas de la nariz de Lorena, Miguel decidió que amar a Candela en sueños no era suficiente. Y se propuso amar a Lorena. 



Unos meses después, al entrar en la oficina, Candela encontró a Miguel rodeado de compañeros que lo felicitaban y vitoreaban. 

-¿Qué celebramos? -dijo Candela, consciente de que no era su cumpleaños, ni su santo, ni ninguna otra fecha señalada: las conocía todas.

-Miguelito -dijo uno de ellos mientras palmeaba la espalda de Miguel-, ¡que se nos casa!

A Candela se le cayeron todos los documentos que cargaba, pero no le importó. Se acercó a Miguel y le espetó, sin importar que la tachasen de loca:

-¡No puedes hacerme esto! ¿Me oyes, Miguel? ¡Yo te quiero! 

Y entonces lo besó con furia.

El corazón de Miguel se rasgó con aquellos gritos y la sal de aquel beso hizo que el dolor se le antojase insoportable. Sostuvo el beso mientras apartaba a Candela con dulzura. 

-Lamento que no hayamos sabido amarnos a tiempo -dijo Miguel. 

A continuación besó la frente de Candela y tomó asiento en su escritorio. Suspiró y miró la foto de aquella joven pecosa que había sabido conquistar sus noches, sus días y sus sueños, por ese orden. Mientras oía sollozar a Candela pensó en decirle que no merecía la pena, que en la búsqueda de la felicidad trazamos caminos extraños. Calló, sin embargo, pues no lo habría creído. Hay lecciones que tenemos que aprender por nosotros mismos. 




Quedan 11.

lunes, 7 de septiembre de 2015

¿Quién te conoce?

Hace poco compartí un pensamiento en Twitter. Era este.


Mi madre comentaba, refiriéndose a mí, en relación con el encuentro con  la pequeña Lydia Deetz y para enfatizar la carga dramática del mismo que "hasta a ella le ha dejado mal cuerpo, y eso que tiene el corazón duro como una piedra". Lo fue a decir justo en el momento en el que ando casi arrastrándome por el día a día de tanto que me afecta todo. Joder, ¡si me tengo que aguantar las lágrimas cuando veo los informativos! ¡Hasta con algunos anuncios!

Pero bueno, no es eso lo importante. La cuestión es que a mí me dio la risa. No me lo pude tomar de otra manera ante esa afirmación tan gratuita y tan (creo) equivocada acerca de cómo soy. Especialmente viniendo de una persona que me conoce desde que nací. Aunque no sé si el verbo conocer es el correcto. 

Conste que no le estoy echando la culpa a ella. Seguramente mi hermano, o mi padre, o mucha gente de mi alrededor, incluso mis amigas de la universidad, tampoco me conocen. Seguramente dirían cosas poco acertadas sobre mí si les preguntasen o tuviesen que describirme con algo de profundidad. No soy una persona especialmente abierta y, además, aunque suene adolescente, cuando he intentado mostrarme un poco me ha dado la sensación de yo misma aparecía como incomprensible para la gente. Y también puede ser que dé una imagen errónea de mí misma. No sé. Algún día llegaré a una conclusión, o no.

Va a ser que eso de conocer a la gente es más complejo de lo que parece, y ya parece complejo. Y va a ser, no sé, quizá, que la cercanía distrae o dificulta. Hace poco alguien a quien he empezado a tratar de manera más cercana hace pocos meses me dijo que lo conocía mejor que algunos de los que habían sido sus amigos, a pesar de haber tenido un trato más cercano y prolongado. Y yo misma me he descubierto contándole a alguna amiga virtual cosas, desahogos, que solo me siento capaz de compartir con Jack, dicho sea de paso, la única persona que puedo decir con seguridad que me conoce, más incluso que yo misma. Lo sé porque ya no tengo miedo de decepcionarlo. Sabe cómo soy, para bien y para mal. Y eso no es algo que me pase...con nadie más, creo.

Y me pregunto por qué. ¿Es más fácil "descubrirse" a distancia? Por carta, por mail. ¿O es simplemente que esas personas afines, las que pueden llegar a conocernos, dan en estar lejos, sea por lo que fuere? A veces me pregunto si hablaría a estas personas con la misma libertad de haber sido vecinos, compañeros de clase o de trabajo. Si ellos me tratarían con la misma confianza. Si habríamos llegado a dirigirnos la palabra siquiera. Y la respuesta suele ser negativa, no sé por qué. 

 

domingo, 6 de septiembre de 2015

Sin destinatario



"Querida amiga,

no puedo dejar de soñar contigo. Cada noche, en mis sueños, ensayo una escena perfecta en la que te confieso lo que siento. Curiosamente todas tienen final feliz. Quizá por eso, después del último sueño, un abrazo que se convirtió en delirio, me he atrevido a escribirte esta carta en mitad de la noche. Para ver si los finales felices existen.

No me enamoré de ti a primera vista, ni tras cruzar las primeras palabras siquiera. Me enamoré de ti poco a poco, a fuego lento. Tu calidez y tu brillo fueron envolviéndome despacio y me consumí en ti casi sin darme cuenta. De esto hace ya tiempo y desde entonces he atesorado cada momento, cada sonrisa, cada palabra que me dirigías. Me he esforzado en hacerme experto en ti. Y creo que ningún explorador o aventurero ha emprendido jamás una misión igual de emocionante. 

Ahora, por fin, me decido a lanzarme al vacío, a ponerme al descubierto, a ofrecerte lo que soy. 

Mi corazón queda en tus manos.

Con todo mi amor,

Miguel". 


Candela volvió a plegar la carta y a meterla en el sobre en el que la había encontrado. Se secó las lágrimas de los ojos y respiró hondo antes de ir a la mesa de Miguel. Cuando estuvo ante él esbozó su mejor sonrisa y le tendió aquel mensaje sin poder reprimir el temblor de su mano.

-Toma, Miguel. Creo que se te ha caído de la carpeta cuando has ido a llevarme el café. Es preciosa. Espero que te salga bien.

Miguel se puso pálido y su gesto se desencajó. Candela, preocupada, se excusó.

-Pensaba que era para mí, por eso la leí. Perdona si te ha molestado. 

-No, no es eso. Es que...

-Ya. Es injusto que la haya leído yo. La primera en leerla debería haber sido ella. Pero bueno, así cuentas también con una opinión femenina, ¿no?

-Sí, supongo que sí -respondió Miguel, bajando la cabeza. 

Mientras Candela se alejaba, Miguel maldecía y se preguntaba por qué no había puesto su nombre. Ocupado en esos menesteres no se dio cuenta de que Candela se secaba las lágrimas de nuevo al ver confirmada su sospecha: no era posible que alguien le escribiese a ella algo así. 

Ese día ambos perdieron la esperanza. Y, sin embargo, siguieron soñando en secreto el uno con el otro. 


sábado, 5 de septiembre de 2015

Serie: Sense8


Serie no. ¡Seriaca! Gracias, profe, por otra de tus recomendaciones geniales. 

Primero, comentario sin spoilers ni nada por el estilo: tenéis que verla. Y ya. No os preocupéis si al principio no le veis la gracia, que llega. ¿Qué os vais a encontrar? Una serie con su punto de rareza, como a mí me gustan. Ocho personajes bastante singulares y diferentes entre sí que se encuentran conectados, así porque sí, de repente, de una manera muy, muy íntima.  Si Aristóteles decía que la amistad es una misma alma en dos cuerpos, no sé qué diría de este grupo...


Ahora, el comentario de mis impresiones. Si no la has visto y no quieres saber nada más de la serie, ¡huye, insensatx!


Empezaré diciendo que si no es porque la serie venía recomendadísima...No sé. El primer capítulo me interesó durante los primeros veinte minutos, poco más o menos. Luego se me volvió reiterativo y casi tedioso. No le vi la gracia, vaya. Pero claro, tenía que darle una oportunidad. Y no me arrepiento para nada.

Ya en el segundo capítulo vi que la serie cogía impulso. Pensé que, quizá, al tratarse de un planteamiento un poco extraño (no tan extraño me pareció a mí, pero bueno) querían que la gente entendiese bien qué estaba pasando entre esas ocho criaturas. Pero creo que se esforzaron demasiado en ese menester. Sin embargo, en cuanto la cosa empieza a acelerar gana mucho. Es una serie que combina emotividad, acción y momentos para la reflexión. Y se queda tan pichi. Y a ti te deja boquiabierto. 

La serie comienza en el momento que el grupo (cluster) es "dado a luz". Esas personas que, al parecer, están conectadas desde su nacimiento, comienzan a ser conscientes de esa conexión y, como es de esperar, alucinan, porque lo primero que presencian es un suicidio. Así, como por encanto, ocho personas muy distintas entre sí y dispersas por todo el mundo acaban unidas. 

Pero no se trata de ocho personas cualquiera. Esta serie, a parte de un guión muy bueno, tiene unos personajes tremendos. Nomi, una transexual lesbiana, activista, antigua hacker, con una madre que es para echarle de comer aparte. Lito, un actor "culebronesco", el típico latin-lover por el que todas suspiran y que guarda un gran secreto. Capheus, un conductor de autobús en Nairobi, bueno hasta decir basta que pelea duro para conseguir tratamiento para su madre, enferma de SIDA. Sun, hija de un empresario, discriminada  por ser mujer en favor de su hermano, un completo inepto, pero que es mucho más fuerte de lo que puede parecer, en todos los sentidos. Will, un policía de Chicago que ya ha tenido alguna experiencia similar. Riley, una DJ islandesa que se encuentra autoexiliada en Londres. Wolfgang, un berlinés que ha nacido en la familia equivocada. Y Kala, una joven hindú dulcísima que vive entre la tradición y la modernidad y que se ve atrapada por ambas. 

Cada uno de ellos tiene sus propios problemas (y no pequeños). Además, esa relación tan estrecha se intensifica entre algunos miembros del grupo y da lugar a momentos... Simplemente geniales. Es imposible no quererlos a todos. 



Aparte de eso la serie me ha sorprendido, porque aunque tiene escenas brutales, las que me han dejado más marcada son algunas aparentemente simples. No sé, como cuando Wolfgang dice que le gustan sus zapatos. No sé. 

Aunque si he de elegir, creo que mi escena favorita (me emocioné a morir) es esta...


Pero otras en las que unos y otros se ven mezclados y se confunden... Es que son geniales. En serio. 

Me he emocionado mucho con esta serie. O quizá es que llevo unos días excesivamente emocional. Ains. 

Si tengo que ponerle una pega sería el final. No es que sea un mal final, sino más bien que me ha sabido a poco. ¡Yo quiero más!

Y aquí lo dejo, consciente de que esta puede ser una de las peores entradas sobre series que haya escrito. Pero no pasa nada. Os garantizo, eso sí, que la serie se merece más que esto :P 

¿La habéis visto? ¡Contadme cosas! 



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