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Mostrando entradas de mayo, 2014

Serie: True Detective

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Si piensas ver la serie, mejor no leas este post. Se me puede haber escapado algún spoiler.




Primero fue Ro la que me recomendó True Detective. Viéndola se acordaba de mí. Creo que va a tener que explicarme eso :P. Después fue Lía, como siempre, en mi Olimpo personal, la diosa de las series. A esas recomendaciones siguieron otras, así que ver True Detective se tornó una obligación.
Ojalá todas las obligaciones fueran así. La verdad es que me ha parecido una serie muy entretenida, interesante y que engancha. La trama, digna de una muy buena novela negra, te atrapa casi desde el primer momento. Y digo casi porque el formato no es del todo convencional y puede costar un poco ubicarse. La serie comienza in media res, con el interrogatorio por separado a dos policías (el cuerpo solo me ha quedado claro a medias, que estos americanos se llevan unos líos...) que eran compañeros y que investigaron -y resolvieron- juntos un famoso crimen. Gracias a esos interrogatorios vamos enterándonos de qu…

Noche guionizada.

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"Llego a la parada de tranvía. Tarde, como siempre. Lleváis ya un buen rato esperando y, lógicamente, todo son caras largas. Menos la tuya. Tú me sonríes de oreja a oreja. 
- ¿Va a ser una buena noche? - me preguntas.
- Perfecta. Y lo sé porque el guión lo he escrito yo - te respondo, intentando parecer ingeniosa. 
Te ofreces a llevarme la guitarra pero te digo que no, que no es necesario. Aprecio en ti una ligera mueca ¿Decepción, quizás? No lo sé. Te adelantas y pasas tu brazo por encima de Juanjo. Más bien lo intentas: tu menuda figura casi se desvanece al lado de sus cerca de dos metros. Saltas, intentando llegar, y él, ni corto ni perezoso, te toma en brazos. Ríes y mi corazón tiembla. 
Llegamos a la arena y el arrullo del mar se torna más intenso. Nos detenemos todos y miramos al horizonte, incrédulos. Es imposible que tanta belleza nos pertenezca. Pero esta noche es cierto: la playa está vacía y nosotros venimos dispuestos a naufragar. 
De tu mochila sacas una bolsa de ve…

Otra fase.

Hay gente a la que le gusta dividirlo todo en fases. Supongo que trocear los procesos ayuda a comprenderlos, no sé. Nunca me han gustado las divisiones por fases, aunque he de reconocer que a veces son útiles. Por ejemplo, para este post. Si no, ¿cómo os explico que me siento diferente y tengo otra actitud respecto al hecho de estar de nuevo viviendo en el pueblo y en casa de mis padres? Porque eso queda muy largo. Mejor decir que estoy en otra fase, ¿a que sí?
Supongo que podéis entenderlo:  después de ser independiente volver a la casa paterna y materna, sobre todo si es con el rabo entre las piernas y el sabor a derrota en la boca, pues no es fácil ni agradable. Una pasa tiempo -quizá demasiado- echando de menos cosas que tenía y ya no tiene por el mero hecho de haber cambiado de circunstancias. "Es que yo en mi casa hacía...", "Es que me cocinaba esto", "Es que podía pasar el día en pijama", "Es que me vestía como quería y nadie me decía nada&qu…

Página de un cuaderno de retales.

El otro día fui a un cumpleaños. Quince años con sus quince primaveras tenía el chaval. Con sus quince primaveras y todo lo demás, claro: sus miedos, sus ilusiones, sus sueños, su fuerza y sus debilidades. "¡Lo que te espera!", pensé.  Pero no pensé en comprar regalo. Hace ya tanto que... Lo que hago cuando tengo que hacer un regalo es preguntarme qué puedo sacar de una hoja de papel.  Le regalé un marcapáginas con forma de pajarita de papel.  Para que su imaginación no deje de volar.


Entre dos mentiras, o tres, o cien,  acabo escogiendo la más hermosa  y no la más verdadera. Creo que la verdad es demasiado terrible  para que yo pueda soportarla. 

Hay heridas que me duelen como si fuesen mías. En cierto modo, lo son. Yo también he sido herida con esas armas.  Me gustaría poder decirte que mejora, pero eso no cambiaría nada.  Tu herida seguiría doliéndote lo mismo. La mía aún me duele.
Lucho con mis miedos cada día.
Aunque no los veas,
aunque los esconda entre palabras,
los tengo.

Lo que he visto al ir a votar.

He ido a votar. Comprensible, claro. Si después de el tostón que he metido a diestro y siniestro, en virtual y en presencial, no voy a votar, es para que me torturéis. Vosotros, mi familia, y en general, el mundo. Pero sí, he ido esta mañana. Y he ido con los ojos bien abiertos, como suelo moverme yo por la vida los días que he dormido bien. Y he visto algunas cosas que... en fin...¡esta España mía!
Lo primero que me ha llamado la atención cuando me iba acercando al colegio electoral era el ruido, el murmullo de la gente. Era como si hubiese una multitud allí esperando para votar. Cuando he girado la esquina me he dado cuenta de que aquellas personas no estaban allí para votar -probablemente ya lo habían hecho-, sino para otear el horizonte: estaban controlando el movimiento. Interventores y afines de los dos grandes partidos, aunque había bastantes más de uno que de otro, fumaban y charlaban a la puerta del colegio electoral, saludaban sonrientes a los votantes que llegaban y palmea…

Echar raíces.

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Hay días en los que me pongo punk y odio a la gente. Suelen ser, más o menos, los días que salgo a la calle. Conste que yo pensaba que era culpa mía, que soy una asocial, arisca y poco amigable, pero estoy empezando a pensar que es que la gente es imbécil... Qué cosas, ¿no?
Es que te abordan cuando menos te lo esperas con sus impertinencias. Imagínense la escena: mercadillo de pueblo, puesto de ropa interior, Bettie Jander con su madre y su tía "arrebuscando" calzoncillos para su tío y su padre. (¿Qué pasa? Nuestra religión nos anima a comprar la ropa interior en familia... O algo...). Bien, Bettie con la guardia baja porque, ¿para qué vas a tener la guardia alta mientras miras calzoncillos? Señora inquietante que se acerca por la banda derecha y que, con voz de aprendiz de Duquesa de Alba me dice:
- ¿Ya has acabado con la Filosofía?
Mi primer pensamiento ha sido, evidentemente: "¿Yo a usted la conozco de algo?". Pero como soy muy educada le he dicho que sí. A lo …

Libro: Las pruebas, de James Dashner

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Si no has leído El corredor del laberinto y piensas leerlo
no deberías seguir con la reseña.
Spoilers ahead!


Segunda parte de la saga El corredor del laberinto. La acabé anoche. Solo por eso os habéis librado de un post de cierre de campaña electoral. Dadle gracias al librito de marras... jajaja
¿De qué va el libro?
Thomas, Teresa y el resto de Clarianos han sido rescatados -al menos, aparentemente- de la gente de CRUEL. Pero, de nuevo, las apariencias engañan, y todos ellos se ven metidos, de nuevo, en los juegos de la organización, Teresa desaparece y descubren que había otro Laberinto poblado exclusivamente por chicas y que éstas son sus competidoras. Para colmo, descubren que les ha sido inoculado el Destello, la terrible enfermedad que ha asolado el planeta. Les han prometido una cura pero, ¿será real?
Hablando del libro...
En la anterior reseña decía que había cosas que me indicaban el carácter juvenil del libro. En este caso lo he notado incluso más. No creo que deje de leer liter…

Neurología.

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Gratitud absoluta a esa gente/cosas/sucedidos que te sacan del apuro en un momento de bloqueo bloggero. :P


Hace un momento he recibido un mail que me ha dado una ideaca... Creo, queridxs amigxs que me voy a sacar a mí misma de la crisis rápido, rápido. Y quién sabe, a lo mejor si os animáis también a algunx de vosotrxs. Con mi idea de negocio pienso crear muchos puestos de empleo y mejorar la vida de la gente de manera notable. Que por falta de mercado no será...
Voy a dedicarme a la neurología. Bueno, tengo que buscarle otro nombre, porque ese está pillado por la ciencia médica que estudia el sistema nervioso. Pero de momento podemos utilizarlo hasta que se me ocurra un nombre mejor. Eso sí, hay que aclararlo: mi neurología es la ciencia que se encarga del estudio de las neuras. (Neura: pensamiento, generalmente en forma de duda, persistente e intenso, sin demasiada base racional, que nos genera ansiedad, nerviosismo, angustia, ...) ---> Como podéis ver, estoy construyendo ya el a…

Per aspera ad astra

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La culpa de este título -y del post- la tienen
Runa y su flamante tatuaje.



Lo decía en la entrada de la autoayuda: la vida es compleja. Y ahora vengo con la segunda parte: nada que merezca la pena conseguir llega de manera fácil. Venga, llamadme pesimista. Lo que sea. Yo creo que así son las cosas. No es una regla infalible, pero puede aplicarse en muchas ocasiones. 
Últimamente pienso mucho en esto, en las penalidades que tenemos que pasar para intentar alcanzar nuestros sueños o las cosas que deseamos. Hay que tragar carros y carretas para llegar a donde queremos. Y además hay que hacerlo sin garantías. Y si os las dan, en serio, no os las creáis del todo. Así, al menos, os evitáis un posible chasco. Eso por no decir que en muchas ocasiones son una mentira...
Pienso en algunas de vosotras, de cuyas historias conozco algún detalle. Pienso, por ejemplo, en el añaco que Perri se tiró preparando sus oposiciones a secundaria. O en las múltiples oposiciones de Ro. O en Runa, mismamente, …

Neuras de parada.

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Hace poco tuve una entrevista personal de orientación laboral. Una de esas en las que miran tu curriculum, te aconsejan cómo mejorarlo, te preguntan por tus intereses laborales -como si se pudiera elegir-, cómo más querrías completar tu formación, ... Todo ello para intentar encontrarte un empleo. 


Pues bien, lleve MIS currículos. Mis, en plural, porque tengo varios, y según dónde los presento escojo uno u otro. No me pusieron ni una pega. De hecho, me lo alabaron bastante. Después, pasamos a la entrevista. Después de listar mis estudios, los idiomas que hablo, hacer mención a mis prácticas, a mi publicación en una revista de mi especialidad, etc. la chica que me estaba entrevistando, y que no paraba de asentir y tomar nota, me preguntó:
- ¿Y no has encontrado trabajo? 
Eh...No. 


Después de unas cuantas preguntas, de listar mis trabajos ideales (que cubren un espectro amplio) y de comentarle en qué lugares he presentado mi curriculum y cómo, me preguntó:
- ¿Y no te llaman de ninguna …

Alumnos invisibles.

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Últimamente me he encontrado a menudo actuando como la profesora que me gustaría ser algún día. Supongo que tiene que ver con el hecho de que he vuelto a entrar en un contexto educativo. Como alumna, sí, pero es que... me cuesta. No puedo evitar ver las cosas desde la perspectiva del profesor. Y supongo que eso me va a traer algún que otro problema. Pero eso es harina de otro costal. 
Una de las cosas que me da miedo es ser la típica profesora que trata a los alumnos de "listos/trabajadores" y "negados/vagos". Sé que no se debe, pero es lo que he vivido yo durante toda mi educación y temo que, por lo que sea, me salga el impulso de hacerlo. Pero tengo esperanzas de que eso no ocurra. Estos días me he dado cuenta de tengo una sana tendencia a reparar en la gente que no destaca. 


En el curso hay un par de compañeros unos años más jóvenes que yo, no demasiados, pero lo suficiente para que se note mucho la diferencia. Además, estamos en puntos muy distintos. Ellos son…

¡Pijama nuevo!

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Soy la dueña del pijama más guay del mundo. Bueno, yo y alguna más. Pero yo soy una de las afortunadas poseedoras de este pijama tan chulo. 
Soy una fanática de los pijamas. Porque sí, la lencería fina está muy bien, los camisones de raso y todo eso, pero las mujeres como yo estamos más guapas cuando nos levantamos despeinadas, con un pijama cómodo (y una pata del pijama atascada en la rodilla, esto es así).  Me identifico mucho -ya lo he dicho alguna vez- con Lucía, la protagonista de Ciega a citas, y en este caso tengo que defenderla a muerte: sus pijamas son geniales. ¡Ya los quisiera yo para mí! 
Pero es que además yo soy muy maniática para estas cosas. Un pijama es como una segunda casa. Es el lugar en el que te metes después de tener un día largo, un día de perros, o, por qué no, el mejor día de tu vida. Y es algo cómodo, que te arropa. Porque está muy mal visto, pero yo me pasaría la vida en pijama. 


Que sí, que cada vez me conformo con menos. Lo importante es tener un lugar d…

El arroz.

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Estoy en plan investigador hoy. Quiero hacer un poco de trabajo sociológico de campo, así que os lanzo una pregunta al aire. No es obligatorio responder, por descontado, pero se agradecen testimonios. Ahí va.

¿Cuándo fue la primera vez que te dijeron que se te iba a pasar el arroz? 

La mía ha sido hoy. Con 26 añicos de nada han insinuado que, si no estoy pensando en tener hijos ya, pues no tardaré mucho porque si me espero se me pasa el arroz y luego no podré tenerlos naturalmente. Me he quedado un pelín en shock. No es que sea mentira del todo, todos sabemos que la edad óptima para tener hijos -biológicamente- no coincide -y cada vez menos- con la edad que elegimos -por las circunstancias que sea- para tenerlos. Si es que podemos elegir. Pero ha sido un poco sorprendente. ¿A que sí, Perri? ¡Que soy una petit-suisa! Ni a yogurina llego... xD
Es que... no sé. No tengo las condiciones económicas para tener hijos, eso está claro. Ahora seguro que alguien piensa: "Eso es una excusa q…

Está pasando.

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En estos momentos está pasando o está a punto de pasar. La novia aún no lo sabe, pero si ella quiere, va a casarse. Van a preguntárselo al menos. 
Cuando el novio me lo contó me llevé las manos a la cara, sorprendida. Y casi me muero de ternura viendo cómo se sucedían los preparativos. Con cierta torpeza y llenos de clichés, pero con pequeños gestos únicos y muchas ganas de construir un escenario perfecto para un momento inolvidable.
Sí, queridxs, oigo campanas de boda a lo lejos, de una de esas bodas que una no puede eludir. Ni quiere, para qué vamos a decir lo contrario. Y que yo no quiera eludir una boda, ¡es mucho decir! Por aquí la gente dice que no se oyen aún las campanas, que para eso aún queda pero no sé, yo me lo veo venir mucho antes de lo que nadie se espera, no sé por qué. 
Estoy contenta, la verdad. Mucho postureo pero al final soy una ñoña y estas cosas, aunque quedan sonar un poco rancias o pasadas de moda a mí me enternecen. 
Voy a valorar seriamente hacer mi propia…

Que no se os escape.

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Me encantan las flashmob. Vamos, una de mis metas en la vida es encontrarme alguna. Porque no, nunca he visto una flashmob en vivo y en directo. He sido parte de una (más o menos), pero nunca la he presenciado. Y creo que son una cosa maravillosa. A mí, al menos, me emocionan. 
Recuerdo uno que se organizó hace meses en una oficina del paro, con la música de la canción Here comes the sun, de The Beatles. 


No sé, es una manera de darle magia a algo cotidiano e incluso triste. Un flashmob es algo maravilloso que no te esperas y que tiene que marcar tu día para bien, porque es una cosa que no ocurre a cada momento.
Hace poco salió un flashmob en las noticias: ópera en el aeropuerto de Madrid. Tenéis un vídeo aquí. Imagináoslo: estás esperando un avión, esperando y, de repente, la ópera viene a ti. Ese señor con maletín de al lado, la chica que no para de mirar el móvil, empiezan a cantar. Y tú allí, en medio de toda esa belleza inesperada, sin comerlo ni beberlo. Maravilloso, ¿no?
Yo m…

Libro: La edad de la ira, de Fernando J. López

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Hay muchas razones para escoger un libro: el título, la portada, el autor, el género,... Yo de La edad de la ira me encapriché por una cita. Sí, su autor puso en Twitter una cita del libro que captó poderosamente mi atención. Desde ese día -hace algunos meses- he estado detrás de él hasta que lo he podido leer. ¡Ficha va!
¿De qué va el libro?
Marcos no es un adolescente modelo (¿quién lo ha sido?) pero cuando se le detiene por matar a su padre de una manera brutal y herir a dos de sus hermanos -uno de ellos de gravedad- los que le conocen no pueden explicárselo. Un periodista, que tampoco lo entiende, decide investigar por su cuenta para buscar respuestas a la infinidad de interrogantes que este caso ha suscitado. Esto le lleva a adentrarse en el IES Rubén Darío ... quizá más de lo que le habría gustado. 
Hablando del libro...
Me ha gustado mucho, me ha encantado. Me ha requete-encantado. Pero no es una lectura agradable. O al menos para mí no lo ha sido. Porque sí, es ficción, el auto…

Libro: 365 días para ser más culto, de David S. Kidder y Noah D. Oppenheim.

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Empecé este libro porque me gustó la idea de tener cada día durante un año una píldora de sabiduría. Al final se ha alargado y han sido casi dos años lo que he tardado en leerlo por completo. Pero hoy mismo lo he acabado. Así que ahí va, su correspondiente ficha. 
¿De qué va el libro? 
Esta obra nos propone un tema cada día de la semana durante un año. Los lunes, Historia, los martes, Literatura, los miércoles, Artes Plásticas, los jueves, Ciencia, los viernes, Música, los sábados, Filosofía y los domingos, Religión (no solo católica ni mucho menos).  Un determinado aspecto de cada tema se desarrolla en un artículo breve -se lee en 5 minutos o menos- haciéndonos un poquito más cultos.
Hablando del libro...
Me pareció una idea interesante. Se presentaba como un "devocionario intelectual". Los devocionarios son libritos de oración que, en ocasiones, están organizados según la época litúrgica: en Semana Santa se rezan unas cosas, en Navidad otras, etc. Pues este libro es algo as…

"Bipartidismo o barbarie".

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¡Hola amiguitos! No sé si os habéis enterado pero... ¡ESTAMOS EN CAMPAÑA ELECTORAL! ¡Wiiiiiiiiiii! Aunque lo cierto es que si la campaña ha empezado ahora...¿estas últimas semanas qué han sido? Pero bueno, dejémonos de preguntas sin respuesta. 


Estoy un poquito de bajón porque este año tampoco me han llamado para estar en una mesa electoral. Diréis: menudo coñazo. Todo el mundo lo dice. De hecho, persona a la que le toca, persona que maldice la democracia mucho y muy fuerte. Pero a mí como que me hace ilusión y todo. Pero bueno, ya me tocará, supongo que en el momento más inoportuno o cuando a mí ya no me apetezca. Cosas de tener una suerte rebelde. 
Pero bueno, no pasa nada. Hay otras maneras de jugar a esto. Yo he de reconocer que soy muy friki de las elecciones. El domingo 25, de hecho, me pasaré toda la tarde pegada a la radio/tele/Internet para saber cómo van los sondeos a pie de urna, el porcentaje de abstención, los primeros recuentos, etc. etc. Eso ha sido siempre, desde que …

Futuribles.

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Post con muchas fotos :P

Ya os he dicho que suelo hacer cosas inútiles de vez en cuando. Bueno, para qué mentir: las hago con bastante frecuencia. Una de las que más me gusta es planificar viajes imaginarios con Jack. Sitios a los que iríamos si mañana nos encontrásemos un saco lleno de billetes de 500 euros, o si nos toca la lotería o ya, si tenemos mucha suerte, si conseguimos un trabajo medio estable y medio bien pagado. 
Jack y yo solemos empezar por España. Siempre empieza por ahí. Quizá con la excusa del calor empezamos a hablar de Asturias. 

- Me encantaría ir contigo donde fuese -dice él-, incluso al fin del mundo.

(Auto) Help.

En un comentario en la entrada "Barreras o espejismos" mi querido Letraherido me habla de la autoayuda. Un poco por encima, pero saca el tema. Y a mí cuando se me saca un tema... especialmente si no tengo otra idea mejor... Pues eso, que vamos a hablar de autoayuda. O a divagar.
Vaya por delante que quien lea libros de autoayuda, o los escuche, o lo que sea, porque le gustan, porque le van bien o porque le hacen gracia, ¡pues estupendo! No tengo nada contra ellos. Para gustos colores y aquí cada quien se droga con lo que quiere, ¿no? No voy a ir yo juzgando. Lo que os voy a contar es por qué no me gusta a mí la autoayuda, al menos lo que yo he leído que, he de reconocer, no ha sido mucho. Pero también tengo que decir que me ha quitado las ganas de seguir intentándolo.
Mis obras de referencia en este caso han sido El Alquimista, de Paulo Coelho y Cuentos para pensar, de Jorge Bucay. También eché un ojo a Alegría, de Osho, pero lo dejé con cierta indignación porque encontré …