jueves, 31 de mayo de 2012

Incompatibilidades de esta vida: saber maquillarse y haber estudiado.

Hoy, mi querida Vero, @Euri_Jazz por Twitter, me comentaba que había leído un tweet de una chica que decía que consideraba incompatible haber estudiado y saber maquillarse. Como si no hay enlace no existe, aquí lo tenéis...


Y eso que suele decirse que las mujeres podemos hacer varias cosas a la vez. 

Tengo la firme convicción de que saber maquillarse es una destreza básica, más que nada, porque yo sé hacerlo. No de una manera perfecta, no soy ni Kevyn Aucoin  ni Alex Box, pero me defiendo.  Y si yo sé hacerlo, que soy de lo más torpe que hay en este mundo en cosas que requieran destreza manual, cualquiera puede.  Al menos a un nivel básico.

Y que conste que estoy hablando de maquillarse, no de ponerse potingues en la cara indiscriminadamente.  Ponerse potingues puede hacerlo cualquiera sin saber nada de nada. Pero para maquillarse, basta con echar un ojo a unos cuantos videos de Youtube. Con eso es suficiente para conocer los productos, pasos y trucos básicos necesarios para poder salir con buena cara de casa una mañana de lunes. No hace falta mucho más. 

Ya digo que yo soy bastante torpe para estos menesteres, que me cuestan. Pero me ha costado infinitamente menos que acabar la licenciatura. Vamos, que muy incompatible no es. Digo yo. 

Lo que ocurre es que hay una rivalidad tácita - o no tan tácita - entre belleza e inteligencia. Una mujer que se preocupa por su apariencia, tiene que ser, por fuerza, frívola y superficial. Por lo tanto, si no queremos parecer frívolas y superficiales, es mejor no prestar atención a esas cosas, no vaya a ser que nos tomen por mujeres florero. 

Supongo que algo así pasa al contrario. Si eres guapa, mejor céntrate en sacarte partido, que la inteligencia no te va a hacer falta para nada. Ponte una buena minifalda, un buen escote, y no te preocupes de más, que nadie va a escuchar lo que digas. 

Creo que esa es otra cadena de la que las mujeres tenemos que liberarnos. Mientras parezca que tenemos que elegir entre parecer guapas o inteligentes, -independientemente de lo que seamos realmente - no seremos verdaderamente libres. Y esto me parece, con mucho, más importante que el tema de los miembros y miembras. 

miércoles, 30 de mayo de 2012

Fábula: Bruselas pide nuevos sacrificios.

A estas alturas la realidad es demasiado para mi. Supongo que mi mente se defiende, y cuando oigo la frase que da título a este post en las noticias se me dispara la imaginación.

Me imagino a un enorme y horrendo bicho, gigante y espantoso, al que, a veces, incluso pongo cara. Y me imagino también a un montón de pobres campesinos llevándole carros de grano, un montón de barriles de cerveza, pieles curtidas, e incluso oro y piedras preciosas (poco, porque de donde no hay no se puede sacar). 

monstruo


Mientras tanto, los oligarcas de la ciudad se reúnen en el castillo, bebiendo vino, presenciando desde las almenas como las gentes entregan mucho de lo poco que tienen para satisfacer al temible monstruo. Brindan, por seguirse librando de tener que hacer algún sacrificio notable. ¿Qué es ser odiados por el pueblo mientras tienes el trasero bien recostado en almohadones y la panza llena? Además, de todos modos, muchos de esos aldeanos siguen creyendo que los oligarcas son sus únicos salvadores. Entonces apuran sus copas y se carcajean, sin creerse del todo la suerte que están teniendo. Y gritan: "¡Vino! ¡Vino y mujeres!"

Al cabo de unos pocos días, cuando los aldeanos están haciendo verdaderos esfuerzos por no caer desplomados a causa de la debilidad que aqueja sus cuerpos, se oye un rugido  aterrador. Se trata ya de un sonido familiar. El monstruo Bruselas pide nuevos sacrificios. Ya no queda mucho que ofrecer, se están muriendo de hambre. Pero los oligarcas apelan a la solidaridad, al esfuerzo de todos, a que hay que nadar en la misma dirección para salir de una época difícil. 

- Pero...¿qué quiere ahora? - pregunta una campesina atemorizada.

- Cada viernes, un joven o una doncella serán enviados para ser devorados por el monstruo. Es la única manera de que nuestra aldea no perezca. 

Se oye entre los aldeanos un pequeño murmullo que calla enseguida. Entonces, dos guardias enormes toman de entre la multitud a una de las doncellas campesinas, la cogen en volandas y se la llevan para entregársela al monstruo. Unos cuantos habitantes intentan detenerlos, pero la mayoría de los aldeanos están quietos. Unos tienen miedo de que sus hijos sean enviados antes si dicen algo, o de que, cuando todos los jóvenes hayan sido devorados, los envíen a ellos. Otros insultan a los rebeldes, les vapulean, y dicen que quieren hundir a la aldea. Que son irresponsables, y que van a provocar la ira del monstruo y sus secuaces. Entonces uno de los rebeldes grita:

-¡Van a comerse a nuestros hijos! ¿Qué más pueden hacernos?

Pero los aldeanos se retiran, en silencio. En la plaza de la aldea sólo han quedado unos pocos, que se  sientan allí, mirando de manera desafiante a los oligarcas del castillo. Y permanecen allí, sin apartar la vista de ellos, acusándoles en silencio. Esperando al próximo rugido. 


Cualquier parecido con la realidad debería daros que pensar....


martes, 29 de mayo de 2012

A los que buscan trabajo, las cosas claras, por favor.

Hoy he estado en una entrevista de trabajo. Por favor, no tiréis el confeti todavía. Miro a diario los portales de empleo y me apunto a diversas ofertas. Si estáis buscando trabajo, y frecuentáis este tipo de portales, os habréis dado cuenta de que hay cierto tipo de ofertas que abundan, que están renovándose continuamente, que siempre buscan gente. Piden perfiles muy bajos, dicen que no es necesaria experiencia, y te prometen un gran futuro en la compañía. Pero claro, para leer e interpretar ofertas de trabajo va a hacer falta un máster, (para formación inicial, leer este post). Cuando las ves, sospechas que no son normales. Que hay gato encerrado. Primero, porque nadie publica 20 ofertas cada día en el mismo portal de empleo. Segundo, porque normalmente no indican el nombre de la empresa. Tercero, porque te prometen el oro y el moro. Cuarto, porque para ser un trabajo en el que no piden estudios, ni experiencia, ponen unos ingresos desproporcionados, y más sabiendo cómo está el mundo laboral. Luego resulta que lo que te ponen es a patear las calles, a vender cualquier producto a puerta fría, y con contrato mercantil, con todo lo que eso conlleva, incluido darse de alta como autónomo. Total, que además de trabajar para que otros hagan negocio, puedes llegar a perder dinero.

cara dura piedra


Si mi pareja no llevase bastante tiempo buscando trabajo, a lo mejor me habrían pillado, pero ya sé de qué van ese tipo de ofertas, y no suelo apuntarme. Aún así las adornan tanto que en fin, acabas inscribiéndote sin saber muy bien a qué. Te despistan.

Pues eso, yo me apunté a una oferta de teleoperadora. Ayer vi que me habían preseleccionado. A la media hora me llamaban para citarme para la entrevista. Cuando pregunto por el puesto, me dicen que hay diversos puestos disponibles, que según mi cualificación me dirigirán a unos o a otros. ¿Pero no me había apuntado yo para teleoperadora?  Cuando insisto por saber qué tipo de puestos hay, me dicen que se me comentará en la entrevista. 

Lo comento con mi pareja. Me dice que no pierdo nada por ir a la entrevista, que ya veremos. Todo el mundo me anima y me dice que ponga buena cara, que si no lo van a notar. Que espere algo bueno. Yo me esfuerzo, pero es que no me sale. 

Hoy me presento allí, y tal como me temía, había un montón de gente. Me hacen rellenar un formulario. Después de unos minutos un chico joven, trajeadísimo, me acompaña a un despacho y me hace unas pocas preguntas. Me comenta que son una empresa estadounidense, que a pesar de la crisis han crecido muchísimo y que en EEUU trabajan con marcas como los Lakers o Coca-Cola,  y nombra algunas de las marcas que llevan en España. Me dice que necesitan personal para tres departamentos, que, a decir verdad, ya no recuerdo. Por más que intentas preguntar las funciones, te dicen que dependen del puesto, y que se verán en la segunda entrevista, que dura 8 horas (de 12 del mediodía a 8 de la tarde) y que no es remunerada, pero que quieren ver "la energía y las ganas de trabajar" que tengo. Que eso no se ve en un papel. Me dice que si paso esta criba, me llamarán esta tarde y me citarán para mañana. Cansada ya le pregunto si, cuando me llamen esta tarde, si me llaman, me dirán a qué puesto opto. Me dice que sí. Ver veremos. ¡Ah! Y por supuesto, de sueldos, horarios, tipo de contrato y demás no se habla hasta después de pasar esa maravillosa jornada laboral gratuita, también llamada "segunda entrevista, un poco más larga". 

Yo ya sabía a lo que iba, por lo que no me ha sorprendido nada. Hay unas cuantas empresas de este estilo en Valencia, que cambian de sede. Ya me citaron para otra entrevista el verano pasado en una dirección distinta, pero con condiciones similares, y lo mismo le ha ocurrido a mi pareja. Pero antes de entrar yo he visto salir a una chica con cara de desesperanza, como diciendo "otra vez lo mismo".  

parado

Eso es CRUEL. Están aprovechándose de la desesperanza y la necesidad de las personas para forrarse de mala manera. Y están jugando con ellos, publicando ofertas de trabajo que tienen poco o nada que ver con la realidad, y que, si bien no mienten, ocultan datos importantes. ¿Por qué no decir las cosas claras? Quizá haya quien, desde el principio, quiera un contrato mercantil, porque vendiendo es un crack y busque ese tipo de puestos de trabajo, o al menos no le importe desempeñarlos. Pero, ¿por qué llamar a confusión a la gente? ¿Por qué crearles falsas esperanzas? Sería más sencillo decir, desde el principio, en qué consisten las cosas, y así, que  hagan esa "segunda entrevista" los verdaderamente interesados. 

No sé, estas cosas me dan mucho coraje. Pero ya lo dice el refranero: a río revuelto, ganancia de pescadores. Y como el río está tan revuelto, da igual cuántos nos escapemos del anzuelo. Siempre pican. Aunque basta googlear un poco y darte cuenta de lo que hay. Os lo recomiendo encarecidamente si notáis cualquier cosa extraña. Googleando el nombre de la empresa que aparecía en el timbre me encuentro esto. Esta costumbre puede que os ahorre algún mal trago. 




domingo, 27 de mayo de 2012

¿Qué ******* pasa en este **** país?

Estoy en un estado total de apatía, de verdad. Estoy tan sorprendida que ya ni me sorprendo. Soy una persona que le da muchas vueltas a las cosas, que intenta explicárselo todo, y que al final, suele encontrar una explicación. Aunque la explicación sea que la gente es idiota, en el sentido griego original, por usar la palabra más respetuosa que se me viene a la cabeza para ciertas personas. Porque sí, la estulticia explica, que no justifica, muchas de las cosas que pasan últimamente, al igual que la avaricia, o la corrupción moral. 

Pero últimamente hay cosas que no me explico. Bien porque vienen de gente a la que, por unas razones u otras no puedo llamar idiota o estúpida, bien porque sería presuponer demasiada estupidez para una sola persona. 

Hoy me han dicho que los profesores no tenían que ponerse en huelga porque les bajasen el sueldo, porque los profesores cobran mucho dinero. Si, si si.  Y que antes los maestros eran maestros de verdad y cobraban mucho menos y tenían muchos más críos. Vamos, un argumento que ya me he cansado de rebatir y del que estoy hasta el moñete. Y me lo dice a mí, que pretendo -sin muchas esperanzas- ser profesora. Se trata de una persona bastante cercana, que no considero tonta, aunque quizá sí algo confundida. Puede que por ahí pueda encontrarle explicación. Lo que me sorprende es que, normalmente, la gente traga con lo que no le afecta. Pero eso le afecta, indirectamente, porque me afecta a mí.  ¿Estamos locos o qué? 

Lo decía hace ya tiempo, que en este país en vez de mirar para arriba e intentar avanzar, procuramos hundir a los que están por encima. Y en este momento, los profesores y maestros, a diferencia de otros muchos españoles, tienen un trabajo, estable (si tienen plaza), y más o menos bien pagado.  ¡Pues que les bajen el sueldo! Claro. ¿Qué más da que esas personas hayan estudiado durante muchísimos años para conseguir ese trabajo? ¿Qué más da que esas personas sean las responsables de la educación de los niños y jóvenes de nuestro país? ¡Que les bajen el sueldo!  Y de paso, que tiren a todos los interinos que hay por ahí, que no están cualificados. 

Pero levantamos poco el cuello. ¿Por qué no miramos a políticos, altos cargos bancarios, etc.? Los políticos son los primeros que deberían bajarse el sueldo, y de manera significativa, que para lo que hacen, les sobra casi todo el sueldo. Y en cuanto a los altos cargos de la banca, matizo: los bancos que no tienen problemas, como buenas empresas privadas que son, que se pongan el sueldo que quieran, pero los bancos que están recibiendo dinero público, ¡por favor!, están cobrando de todos nosotros: que tengan un poco de decencia.  Pero soy consciente de que eso es mucho pedir. 

umbral sueldo banqueros y pobres

Por favor, abramos los ojos y seamos conscientes de qué está pasando. Los sacrificios que se piden a los maestros y profesores no son para beneficiar al resto de la población, más desfavorecida. No se ha dicho: "Vamos a bajar el sueldo a los profesores, pero vamos a mantener el número de profesores. Todos cobraran un poco menos, pero todos mantendrán su puesto." No, no es eso. Recortan a los profesores y tiran a la calle a los interinos. Tampoco han dicho: "Vamos a bajar el sueldo a profesores y maestros, pero vamos a mantener la sanidad universal". No, tampoco es eso.  

Lo que de verdad pasa es esto:

bankia recortes educación

Y ahora sabemos que son bastante más de 10.000 millones. A ver qué nuevos recortes anuncian ahora. 

De verdad os lo digo, que no. Que no me lo explico. 

sábado, 26 de mayo de 2012

Libro: Criadas y Señoras, de Kathryn Stockett


No quería empezar con libros muy largos, que me distraigo, me engancho, y no hago caso a mis obligaciones. Pero nada, imposible. Me apetecía bastante leer este libro, en parte por las buenas críticas que ha tenido la película. Esa es una de las cosas que hay que reconocerle al cine, que da a conocer historias que a lo mejor pasarían desapercibidas para muchos. Y sería una pena, porque, por ejemplo, este libro es una maravilla.

¿De qué va el libro?

Ciudad de Jackson, Mississipi, años 60. La lucha por los derechos civiles en Estados Unidos está en pleno apogeo. Sin embargo, en Jackson la norma pasa por la segregación, por que cada uno permanezca en su sitio. Las palizas y asesinatos de negros son constantes. La población negra vive con miedo, con mucho miedo.  
En medio de esta situación, una de las mujeres blancas quiere convertirse en escritora, y para ello, tiene que escribir algo que marque la diferencia. Para ello necesitará la colaboración de las criadas negras que sirven en las casas de las familias blancas. Para ello, cuenta con una aliada: Aibileen, una mujer negra con muchos motivos para querer que las cosas cambien y la valentía necesaria para dar un paso adelante. ¿Se atreverán  el resto de las mujeres a dar ese paso?  ¿Cuáles serán las consecuencias? 

Hablando del libro...

He disfrutado mucho leyendo el libro. Ha sido fascinante recorrer, entre líneas, desde los ojos de los personajes del libro, los acontecimientos tan importantes que vivió Estados Unidos durante aquellos años. Ha sido impresionante ver cómo pensaban y sentían blancos y negros, como si, básicamente, los negros no es que fuesen otra raza, sino otra especie. 

No quiero hablar mucho, no quiero dar detalles, no quiero destripar nada, pero leyendo el libro me surge una pregunta...¿Cómo habría pensado yo en aquella época? Hay muchos personajes que no son malas personas, sino que, simplemente, se encuentran encerrados en una jaula de cristal, invisible, pero que les hace igual de prisioneros.  Es más, ¿en qué  jaulas invisibles estaré yo encerrada ahora mismo? 

Me gustan los libros que me hacen pensar contando una historia. No me gustan esos libros pretenciosos que quieren descubrirte algo, pero sólo si eres un iluminado. Pero Criadas y Señoras no es así. Te despierta algo dentro con el mero transcurrir de la historia. Te hace pensar y sentir.  Por eso os lo recomiendo. 

Os dejo un trocito... (al azar)

"-¿Qué... qué pasaría si no le gustan las cosas que voy a contarle? Me refiero... a lo que pueda contarle sobre... sobre los blancos.
-Bueno, yo... no se trata de lo que yo opine. Lo que yo piense no importa.
-Pero, ¿cómo sé que no se va a enfadá y va a utilizá lo que yo le cuente contra mí? 
-No sé... supongo que tendrás que confiar en mí - contesto, y contengo el aliento, esperando su respuesta con esperanza.
Tras una larga pausa Aibileen dice:
- ¡Que el Señó se apiade de mí! Está bien, lo haré."
Ahora, que estoy metida en la temática de la lucha por los derechos civiles y demás, voy a empezar a leer la autobiografía de Malcolm X, que mi novio hace años que me recomienda.  Tengo pendiente empezar 1Q84, de Murakami, pero en inglés. Sin embargo, creo que ya que estoy emocionada con esta temática, es mejor aprovechar la racha. Además, no sé yo si meterme a leer ahora en inglés sea la mejor idea... ¡jum! :P



viernes, 25 de mayo de 2012

Se requiere buena presencia.

Como ya dije, he aprovechado estos días, en los que solamente estoy dedicada al Trabajo de Fin de Máster, para renovar mi curriculum y empezar a buscar trabajo en páginas de empleo. Más que nada, para ir cogiendo costumbre antes de salir a patear la calle con la carpeta debajo del brazo. Todos los días dedico un buen rato a mirar varias páginas en busca de ofertas en las que pueda encajar. Y con bastante frecuencia leo entre los requisitos las palabras "Buena presencia".

No puedo evitar preguntarme qué significa buena presencia, porque no me podéis negar que es un término bastante ambiguo. Yo no creo tener mala presencia. Soy una persona que tiene la sana costumbre de llevar ropa limpia y ducharse regularmente. Hago lo que puedo con mi pelo rebelde por ir bien peinada. Si hay que ir más arreglada, sé hacer uso del maquillaje para conseguirlo. Puedo hablar correctamente y mantener la compostura.  ¿Creéis que doy el perfil?

En algunas ofertas de trabajo se pide incluso "muy buena presencia". Tampoco aspiro a eso, quizá para esas ofertas no voy suficientemente bien vestida. No sé. 

Pero a mí me da la sensación de que lo que quieren decir es "absténganse feas". Sin más. Como si las que no entramos en un determinado canon no tuviésemos derecho a trabajar. Vaya por delante que no se trata de ofertas de modelo de pasarela o actriz. Por poner un pequeño ejemplo, hablaré de una oferta a la que me apunté ayer. Pedían chicas con conocimientos de peluquería o maquillaje, pero no requerían ninguna titulación (ni siquiera la ESO), tampoco específica de los conocimientos que se piden, ni tampoco experiencia laboral. Lo que sí que pedían era MUY buena presencia. Con lo cual, lo que yo deduzco de ahí es: me da igual que vayas a hacerle un cuadro en la cara a la paisana a la que tengas que maquillar, o en el pelo, a la que tengas que peinar. Si estás buena, el trabajo es tuyo. 

Pues nada, que se mueran los feos. 

jueves, 24 de mayo de 2012

Ático con vistas.

Desde hace un par de años vivo en un ático, sola, con mi pareja. Hoy lo veo como algo normal, pero después de un tiempo compartiendo piso con más gente, aquello fue toda una hazaña. La casa, en aquel momento, me parecía la felicidad hecha ladrillo.Evidentemente, con el tiempo, dejé de verla como el lugar perfecto, pero sigue siendo nuestro refugio, nuestro agujero de caos en el que encontrar la calma. Un sitio especial. Pero no el definitivo.

A veces bromeamos sobre qué haríamos si nos toca la lotería. Yo digo que me mudaría. Que buscaría una casa bonita y algo más amplia. Más cálida y menos húmeda, pero igual de luminosa.  Mi novio dice que compraría el ático y que lo reformaría. Él es una de esas personas a las que les cuesta tirar la ropa vieja, las revistas, y, en definitiva, dejar las cosas atrás. 

En esos casos yo me río y digo que está loco. Pero hay veces en las que, secretamente, le doy la razón. Hay un par de lugares en mi caótico y claustrofóbico ático que son simplemente perfectos. Uno de ellos es el balcón. Desde él, tengo una vista preciosa, sobre todo, de noche. Veo los tejados de los otros edificios, las farolas flanqueando la calle, e incluso unas pequeñas montañas, rozando el horizonte. Antes de dormir me acerco al balcón y miro el cielo. A esta altura, suele haber brisa. Dejo que me roce la cara durante unos minutos, y después, con la sensación del aire fresco acariciándome, me meto en la cama. 

Es una sensación maravillosa. Voy a echar de menos ese balcón cuando me toque la lotería y me mude.




miércoles, 23 de mayo de 2012

Españoleando.

El lunes dije en Twitter que tenía planeado hacer dos cosas muy españolas al día siguiente: la primera, ir a apuntarme al paro, y la segunda, manifestarme en contra de los recortes en Educación. Sí, dos cosas muy españolas. La primera es evidente. La segunda, las manifestaciones, por más que hablen de mayorías silenciosas, de que así no se levanta el país, y por más que intenten desacreditar a los manifestantes, forman parte ya del paisaje español. 

Primero, quería hablar de mi experiencia en el paro. Bueno, básicamente quería decir que hay gente muy poco humana y muy poco amable. El caballero que me atendió me trató con un desprecio enorme. Parece mentira que trabaje en una oficina de desempleo, viendo pasar por allí a gente desesperada. Y sin embargo, en lugar de poner amabilidad y buen trato en su trabajo, se dedica a ser un imbécil.  Salí de allí con mucha pena. No por mí, en realidad, sino por otras personas que vayan con un ánimo peor que yo y las traten como a un trapo. Vamos, que son personas, y tendrán sus rollos, no les pido que se conviertan en los mejores amigos de la persona a la que atienden, pero un "Buenos días", un "gracias", un "por favor" y un poco de buenas maneras no les van a rebajar el sueldo. 

Y por la tarde, a manifestarse. Preparé hasta una cutre-pancarta. 


Mi primera impresión fue solo medio buena. Había gente, sí, y muchas familias. Muchos pequeños antisistema con chupete y demás. Abuelos, padres, hijos, estudiantes, profesores. Pero no sé, me pareció que había  mucha (muchíiiisima) menos gente que en otras ocasiones, como, por ejemplo, las manifestaciones que hubo con el tema del IES Lluis Vives. 


Sin embargo, a la vuelta de la manifestación, desandamos nuestros pasos por calles paralelas y vimos que la cola de la manifestación era bastante larga. Aún así, me pareció muy poca gente cuando lo que está en juego es la educación, que es lo que marca el futuro de un país. Viendo las últimas medidas que se están tomando, está claro que quieren que en este país seamos los camareros de Europa...



Lo que no entiendo es como la gente no sale a la calle en masa. Sobre todo, viendo lo que se nos dice. Cosas como que si algunas familias no pagan los estudios a sus hijos es porque prefieren gastarse el dinero en otras cosas... Como decían ayer por Twitter: claro, está esa fea costumbre de comer todos los días.


Wert:"las familias que no tienen dinero para estudiar es porque no se quieren privar de otras cosas". Esa fea costumbre de comer diariamente
14 hours ago via HootSuite · powered by @socialditto
 Reply  · Retweet  · Favorite

lunes, 21 de mayo de 2012

No somos Grecia... de momento.

Quienes me conocen, o me siguen por Twitter, saben que tengo la costumbre, no sé si sana o no, de ver los programas informativos de LaSexta, como La Sexta Columna y Salvados.  Anoche tocaba Salvados, y el título del programa era "Al filo del rescate". Por primera vez dudaba, no sabía si verlo o no. Finalmente, encendí la tele, y mi novio y yo nos pusimos ahí, a ver qué nos contaban. 



El programa, básicamente, consistió en dar información acerca de los datos de la deuda española y en una comparación con la situación de Grecia: qué medidas se están tomando aquí y cuáles se tomaron allí. Cómo están ellos y como puede ser que estemos nosotros en un tiempo. Vaya por delante que no tengo ánimos de ser catastrofista, pero el programa fue bastante deprimente. Aunque también hubo algún momento para la risa - amarga, eso sí. 



Hubo algunos momentos bastante impactantes. Uno de ellos tuvo lugar cuando Jordi Évole, ante el árbol en el que se suicidó Dimitris Jristulas, le dijo a una ciudadana griega que había un cierto ambiente de normalidad. Entonces, la mujer, al borde del llanto, dijo que diesen un paseo por la ciudad. Que había gente que dormía en la calle. Que los niños se desmayaban en los colegios porque pasaban hambre y sus padres no tenían comida. Por desgracia,  no tardaremos mucho en ver que esas cosas pasan aquí

La mujer tenía trabajo. De hecho, iba de camino a trabajar. Pero hablaba con tristeza. Había algo dramático en su tono de voz, incluso desde sus primeras palabras. Hace unos días mi novio se encontró con un compañero del instituto. Hace años que vive fuera de España, pero viene de vez en cuando. Le contó a mi novio que estaba preocupado, que cuando volvía, sólo se fijaba en las mujeres. Las miraba pasear por la calle. Y con pena, dijo por fin: "Están tristes. Muy tristes". Y eso me hace preguntarme...¿tardaremos mucho nosotras en hablar al borde del llanto?

Después, durante el intermedio, me levanté para ir a la cocina a triturar las verduras para el puré. Mi novio se interpuso en mi camino, y nos abrazamos. Nos abrazamos con hambre, con necesidad de saber que había algo sólido en el mundo, algo a lo que agarrarse. Y estuvimos allí un rato. Cuando nos separamos no dijimos nada, dibujamos una leve sonrisa que susurraba "Saldremos adelante". 

Saldremos adelante...




Libro: Desayuno en Tiffany's, de Truman Capote


Lo he dicho otras veces... No tenía intención de leer este libro en concreto, pero se me cruzó por delante. Se trata de una novelita muy corta, de 100 páginas aproximadamente.  No quería coger nada grande, porque, como ya dije, quiero dedicarme al trabajo de fin de máster. Pero de poco me ha servido, porque anoche acabé este libro y empecé otro. Será el único propósito de año nuevo que cumpliré, el de leer más, pero lo voy a cumplir a lo grande. 

¿De qué va el libro? 

El narrador, un escritor, nos cuenta los recuerdos de sus vivencias con Holly Golightly, una joven con una vida poco convencional, que vivía en su mismo edificio. En la narración de los hechos, de los que Holly es protagonista, se dejan entrever sentimientos, recuerdos y frustraciones. 

Hablando del libro...

Lo primero que diré es que el libro no es como yo esperaba. Esperaba algo más romántico, no sé por qué. Supongo que porque es lo que me sugiere Audrey Hepburn, aunque no he visto más que una película suya, y no es ésta, sino Vacaciones en Roma. Sin embargo, el romanticismo, el amor, los sentimientos, quedan en un segundo plano: son como un arroyo subterráneo cuyo murmullo se oye permanentemente y que, de vez en cuando, emerge para dejar ver el agua.  Me parece fantástico cómo, sin hacerlo explícito, en las acciones y diálogos de los personajes te llega perfectamente la sensación de que están perdidamente enamorados, o absolutamente asustados.  Es como formar parte de la historia. 

Desayuno en Tiffany's es un libro tranquilo. Diría, quizá, melancólico. Al fin y al cabo, se trata de un recuerdo. 

Os dejo un trocito...

"Holly y Mag dieron una fiesta  por Nochebuena. Holly me pidió que fuese temprano para que la ayudase a adornar el árbol. Todavía no entiendo cómo lograron meter aquel árbol en el apartamento. Sus ramas superiores estaban aplastadas contra el techo, y las bajas se extendían de pared a pared; en conjunto era más o menos como el abeto gigante que suelen instalar en la plaza Rockefeller.  Es más, solamente todo un Rockefeller habría podio adornarlo, pues engullía las bolas y las cintas doradas como si se tratase de nieve derretida. Holly insinuó que podía ir a Woolworth's y robar allí unos cuantos globos; así lo hizo: y con ellos el árbol quedó bastante decente. Brindamos por nuestra labor, y Holly dijo:
-Mira en el dormitorio. Hay un regalo para ti." 

Cuando acabé el libro, me tomé un minuto para descansar, y empecé con Criadas y Señoras, una novela que me han recomendado mucho. A ver qué tal :)

sábado, 19 de mayo de 2012

Wert the Fuck?: La educación para la ciudadanía.

Esto se va a tener que convertir en una sección especial o algo. Ya sabemos, más o menos, lo que va a suponer pasar de la Educación para la Ciudadanía a la Educación Cívica y Constitucional. Podéis verlo echándole un ojo a esta noticia.

No voy a  meterme en muchos jardines ni hablar demasiado, porque la verdad ya estoy CANSADA. Sólo diré  que me parece, cuanto menos, curioso, que eliminen contenidos relacionados con los principios constitucionales y los Derechos Humanos por considerarlos susceptibles de adoctrinamiento, para incluir contenidos relacionados con la ideología de un determinado partido. Interesante, sin más.  

Yo no opino más, si alguien tiene que decir algo, ahí está el formulario de comentarios. 

¡Ah! Habréis visto que el blog tiene unos cuantos banners nuevos. Hacen referencia a un "apagón" al que me sumaré el día 22 de Mayo, para protestar por los recortes en Educación. Si hacéis click en alguno de ellos, podéis encontrar información sobre cómo sumaros. Por si os interesa. 

viernes, 18 de mayo de 2012

Yo estudié en la pública.


Últimamente he leído algunos artículos por ahí que dicen "en la privada/concertada los profesores trabajan más horas y va mejor", "en la privada las aulas tienen más alumnos y funciona mejor", etc. Y yo no sé qué decir, porque yo estudié en la pública. Y lo digo con orgullo, porque la existencia de la enseñanza pública es la que ha hecho posible que yo haya estudiado lo que he estudiado, que sea quien soy.  Y sí, ahora os voy a contar mi vida. 

Yo nací en un pueblo pequeño, de unos 2500 habitantes, de esos que dicen que ya no existen. Mis padres son pobres, vengo de una familia humilde. Ninguno de ellos tiene el Graduado Escolar. Mi madre fue algunos años al colegio, aprendió a leer y a escribir, y durante su juventud, sirvió como criada en diversas casas. Mi padre desde niño trabajó en el campo, siendo adolescente quiso ir a la escuela nocturna (de pago) que abandonó porque el maestro se dedicaba a hablar con ellos de fútbol, y él no pagaba para hablar de fútbol. Quería aprender. Finalmente, aprendió a leer y a escribir gracias a una de sus hermanas, para poder sacarse el carnet de conducir.  Tengo, eso sí, una prima, que siendo yo pequeña estaba estudiando Magisterio. Probablemente ella me hubiese enseñado lo que sabía.... Aunque claro, si la escuela no hubiese sido obligatoria y gratuita, probablemente ella tampoco habría llegado a la Universidad.

En el colegio encontré mi lugar.  Desde pequeña supe que aquel era mi sitio. Allí, las cosas que a mí me gustaban, tenían premio: leer, contar, inventar cuentos, hacer dibujos, aprender cosas nuevas. También necesité una logopeda, en 1º de primaria. Y pude tenerla sin que mis padres pagasen un duro: iba dos días a la semana a verme al colegio. Hacíamos unas actividades, y hasta la semana siguiente. En mes y medio se solucionó mi problema. 

A veces digo que la escuela fue mi salvación. Me apoyé en la escuela s a lo largo de mi infancia y adolescencia cuando tenía problemas. Y aún hoy lo hago. Al acabar la primaria pude empezar la ESO, y en mi Comunidad Autónoma, esos años, empezaron a ser gratuitos los libros. ¡Menudo alivio para mis padres! Simplemente el hecho de comprar los libros suponía un enorme sacrificio económico.  

En 3º de ESO tuve que salir de mi colegio y empezar a coger todos los días un autobús que me llevaba al instituto en una localidad cercana.  Bueno, cercana para mí. Otros compañeros tenían casi 1 hora de trayecto. Allí acabé la ESO y el Bachillerato con Mención de Honor. Conservo grandes recuerdos de mis maestros y profesores, y tengo mucho que agradecerles. 

Y me marché a la Universidad, bastante lejos de mi pueblo. Contra todo pronóstico (monetario, no de capacidad) llegué a la enseñanza superior. Y pude cursar mi carrera gracias a las becas, con las que he costeado íntegramente mis estudios superiores. Si no hubiese sido así, habría sido muy difícil que yo hubiese podido acabar la carrera, quizá incluso empezarla. 

¿Y ahora? Ahora estoy acabando un máster, gracias también a una beca. El máster de secundaria. ¿Por qué? Porque quiero devolver, si me dejan, un poco de tanto que he recibido. Quiero ser profesora, a poder ser, en la enseñanza pública. Todos los estudiantes y ex-estudiantes de la pública tenemos la obligación moral de devolver parte de lo que hemos recibido defendiéndola de los ataques que está sufriendo. Todos los ciudadanos hayamos estudiado o no en la pública, tenemos que salvaguardarla. A lo mejor ese es el problema, que muchos de nuestros representantes estudiaron en colegios privados y no creen que la enseñanza pública sea un patrimonio de todos.  Tenemos que intentar que, de nuevo, la educación pública sea algo de lo que enorgullecerse. Y, desde luego, que siga en pie como un elemento de justicia, no de beneficencia. Por eso, yo, con la pública.

Os dejo el video de la plataforma de Ciudadan@s por la Educación Pública:






jueves, 17 de mayo de 2012

Libro: Bridget Jones. Sobreviviré, de Helen Fielding



¿Por qué empecé a leer este libro? Pues supongo que porque me dio por ahí. A principios de año leí la primera parte, El diario de Bridget Jones, animada porque todo el mundo decía que era una obra maestra. Pues me pasó lo que no me suele pasar: que me gustó menos el libro que la peli. Increíble pero cierto. Pero no tenía muy claro que leer, y este libro se cruzó en mi camino, y ya sabéis... Leo lo que se me pone por delante.

¿De qué va el libro?

Pues supongo que sabéis de la peli. El libro es la continuación inmediata del anterior: Bridget está con Mark, enamoradísima y optimista. Pero lo bueno no dura para siempre ni es fácil de mantener, y entre unas cosas y otras todo acaba complicándose hasta límites insospechados.

Hablando del libro...

Pues la verdad, tengo que reconocer no sólo que la peli me gustó más que el primer libro, sino que además, el segundo libro me ha parecido, con mucha diferencia, mejor que el primero. Y mejor que la peli. Cosas raras de esta vida. Me ha parecido muy divertido, en un libro no demasiado largo pasan un montón de cosas. Desde luego, no esperéis que el libro descubra ningún nuevo continente: al final amor, amistad, malentendidos, errores, etc. son la sal de la obra, y las líneas generales son muy similares a las del primer libro.  Pero como ya he dicho, bastante más intenso, entretenido y divertido. 

Como siempre digo, lo de recomendar o no un libro es algo muy personal, pero es un buen libro para leer tranquilamente, quizá bajo una sombrilla, o para intentar vencer al calor de las noches de verano con una sonrisa.

Os dejo un trocito... (al azar, a ver qué sale)

"Medianoche. De vuelta en el apartamento. Una vez fuera, con un f´rio que te calaba los huesos, la mujer segura de sí misma se transformó en pura inseguridad. Tuve que pasar por delante de unos trabajadores que estaban arreglando una cañería central de gas bajo unas luces muy potentes. Yo llevaba un abrigo muy corto y botas, así que me preparé  para habérmelas con silbidos obscenos y observaciones embarazosas, y luego me sentí como una imbécil cuando no hubo ni lo uno ni lo otro.
Me recordó una vez, cuando tenía quince años, en que yo caminaba por una solitaria callejuela y un hombre empezó a seguirme y me agarró del brazo. Me di la vuelta para mirar alarmada al atacante. Por aquel entonces yo estaba muy delgada y llevaba tejanos ajustados. También, sin embargo, llevaba unas gafas de patillas anchas y aparatos en los dientes. El hombre me echó un vistazo a la cara y salió corriendo."

 En fin, ahora no sé qué voy a empezar a leer, la verdad. Anoche, al acabar este libro, me leí también el artículo ¡Indignaos! de Stephane Hessel. Creo que por el momento me dedicaré al Trabajo de Fin de Máster y no dedicaré demasiado tiempo a la lectura, aunque me siento tentada a empezar la biografía de Malcom X... ¡Ya veremos!



martes, 15 de mayo de 2012

Reflexiones sobre el Máster en Profesor/a de Ed. Secundaria: Nos pisan la guitarra.

Hoy es el penúltimo día de clase del máster. Creo que aunque técnicamente no he acabado con él (sí, léase en modo lucha), porque aún me queda presentar el temido Trabajo de Fin de Máster (¿?), ya puedo hacerme una idea de lo que ha supuesto este máster, de las expectativas que se cumplieron (buenas, o malas), y de las que se superaron, (para bien o para mal).  De hecho, esta tarde un par de profesores quieren hacer una evaluación de la asignatura (son primerizos en el máster), ya que las encuestas de evaluación del profesorado, en general, no sólo en nuestro grupo y asignatura, están siendo un poco desastrosas. Y yo digo: no me extraña. 

Así que espero que este post me sirva para organizar un poco todos los improperios que querría decir, y para ganar un poco de perspectiva de cara a esta tarde.  Empezaremos por el principio.

¿Qué esperaba yo del máster? Pues la verdad, no mucho. Hace ya tres años que mi pareja hizo el antiguo CAP, y menos mal, porque ese fue el último año que se ofertó. Él lo hizo de manera no presencial, pero aún así  fue un coñazo. Lo que yo esperaba del máster es que fuese lo mismo que el CAP, pero dilatado para llenar los 60 creditazos que tenemos que cursar. Es decir, la misma tortura, pero multiplicado: un curso entero, 6 horas al día. Al fin y al cabo, un trámite para poder optar a las oposiciones del cuerpo de profesores de secundaria.  Para cortarse las venas. Y no me equivocaba. Pero, en el fondo de mi corazón esperaba sacar algo de provecho, aprender algo útil, hacer algo interesante. Y en cierto modo, tampoco me equivoqué.



¿Qué ha sido el máster? Un despropósito. Antes he dicho que ha habido golpes de cal y de arena, pero, como no sé cuál es la buena, la cal o la arena,  sólo diré que la cosa ha estado descompensada. ¿Por dónde empiezo? Quizá sea bueno dejar lo mejor para el final, y así, acabar con buen sabor de boca, ¿no?.

Un despropósito detrás de otro...

  1. Me ha dado la sensación de que se nos ha tratado como a niños pequeños. Y la verdad, es que la estructura del máster lo favorece: 6 horas al día, asistencia obligatoria, ... Es un cambio importante viniendo de una carrera más flexible, que te da más independencia para abordar tu propio estudio.  Pero, ¿a qué me refiero concretamente con esto? Pues a que, no sé si por inexperiencia de los profesores, por temor, o por desconfianza, normalmente, se ha ido a lo seguro y más básico. A mí se me cayó el alma a los pies cuando estuvimos varias clases de dos horas repasando el  curriculum de las asignaturas propias de Filosofía en ESO y Bachillerato.  Y cuando digo repasando quiero decir LEYÉNDOLO. ¿No habría sido más útil referirnos a la legislación y dejar que lo leyésemos nosotros en casa? Creo que después de habérmelas con Hegel o Heidegger no tendré muchos problemas para leer el DOCV o el BOE.   Esto, por poner algún ejemplo.  Ha habido más. Como por ejemplo, ponernos a hacer actividades de ESO y Bachillerato. Y no una vez, como ejemplo, sino con bastante frecuencia. 
  2. He encontrado cierta falta de profundidad en algunas materias, así como poca originalidad y autenticidad. No sé, teniendo 2 clases de 2 horas  cada semana, durante un curso entero, pueden trabajarse muchas cosas interesantes. No le veo sentido a que vengas con el libro Enseñar Filosofía hoy, que no es ningún libro nuevo, y que te dediques a leerlo en clase. Pero sin entrar mucho en materia: "Podéis utilizar canciones en clase... y habría que hacer un cuestionario..." Y para colmo, después de esto, decirnos que tenemos que elaborar nuestros propios materiales. ¡Tiene guasa la cosa!
  3. Ausencia total de coordinación. ¡Pero total! Los profesores de unas asignaturas no han hablado con los de otras. Resultado: repetición de tareas y acumulación de trabajo repetitivo. Por no hablar de que si había que hacer unidades didácticas, cada profesor te daba unos criterios. Una locura. Con la consiguiente sensación de estar perdiendo el tiempo permanentemente.
  4. Gran carga de trabajo.  A las 6 horas diarias se le suma una carga de trabajo impresionante. Cuando mi tutor me preguntó si había empezado a hacer "algo" del Trabajo de Fin de Máster, me reí. Sí, me reí en su cara. ¿Cuándo?  No soy una persona sospechosa de ser vaga, no es por tirarme flores. Y he ido ahogadilla prácticamente hasta final de curso.  Y menos mal que conseguí aprobar el C1 de Valenciano a principio de curso. Si hubiera tenido que compatibilizar el máster con las clases de valenciano la cosa podría haber sido mortal. Nota: tengo una compañera que lo hace y no llega, es que no llega. 
  5. Falta de correspondencia del Trabajo de Fin de Máster con el curso. ¿Qué sería lo lógico para un Máster de Secundaria? Pues que en vez de fundirnos a programaciones y unidades didácticas durante el curso, redujesen un poco la carga de trabajo y esas tareas se realizasen para el Trabajo de Fin de Máster: una programación didáctica completa y una unidad didáctica desarrollada, que se presentasen delante del tribunal. Primero, porque tendría sentido y coherencia con el curso. Segundo, porque ese es el escenario más parecido a un tribunal de oposición que vamos a poder experimentar antes de opositar. ¿Qué tenemos que hacer? Un trabajo de investigación o innovación educativa. Sin más. Con lo que se han presentado trabajos de lo más variados y extravagantes.  Y desde luego, es difícil relacionar un curso que te has pasado haciendo unidades didácticas y programaciones con lo que nos proponen como Trabajo de Fin de Máster. Nota: hice esta propuesta a un par de profesores, para beneficiar a las generaciones venideras, y les pareció buena idea. Lo van a proponer. 
Bueno, se me pueden ocurrir más cosas, pero tampoco quiero cebarme... Vamos a lo bueno.

  1. Las prácticas. Son algo tremendamente útil. Un contacto bastante fiable con la realidad. Una prueba de fuego. Sé de compañeros que después de las prácticas han decidido que no quieren ser profesores. Y de otros, que tenían dudas, que se han dado cuenta de que les gusta y de que podrían desarrollar esa tarea con solvencia. Por mí, que pusiesen más prácticas, sí señor.
  2. Algún profesor que ha puesto la nota discordante. Ha habido profesores que han puesto sobre el tapete problemas que podemos encontrar, pero también han dado directrices para solucionarlos, o intentarlo. Que han tratado la profesión con realismo, pero también con pasión. Gente a la que le gusta su trabajo. Gente que queda fuera del derrotismo que hemos percibido en el máster. Eso ha estado bien.
  3. La posibilidad de tratar con diferentes profesores, y por tanto, con diferentes concepciones de la educación. Ha sido interesante tomar contacto con diferentes modelos de educar, de evaluar, de concebir la educación. Ha sido, sobre todo, enriquecedor. Aunque no todo vaya contigo, aunque no todo te parezca bien, no deja de haber aportaciones que quizá no había pensado que podían llevarse a cabo y que son interesantes. Eso también ha sido bueno. 

Pero hay una reflexión final, que puede resumirse con la expresión que he usado en el título: nos chafan la guitarra. Esa es la percepción general. Nos cortan las alas, nos talan las ilusiones, nos quitan las ganas. La elección del profesorado no ha sido muy acertada... Es más, creo que no ha habido elección como tal en la mayoría de los casos. Simplemente han cogido a la gente que tenía menos horas o similar y allá que los han mandado. Al menos, han tenido en cuenta que sean, o hayan sido, profesores en secundaria, en el caso de los profesores de las materias propias de la especialidad.  Pero, salvo contadas excepciones, se nos ha dicho que no hay que esperar nada, por decirlo suavemente. Si yo, que estudié la carrera ya con miras a dedicarme a la enseñanza, que ser profesora era mi primera elección, me he sentido profundamente desanimada, no me extraña que haya gente que iba "a probar" y que haya desistido. 

No creo, desde luego, que la función del máster sea convencer a los alumnos de lo maravillosa que es la enseñanza secundaria. Pero tampoco de lo contrario. Una cosa es presentar el panorama de manera realista, y otra muy distinta es plantear a los alumnos como muebles, prácticamente, y decir que nosotros no debemos esperar nada ,que somos carceleros, instrumentos opresivos y no sé qué más.  Me indigna que los profesores que dan clase en el máster de secundaria se presenten con este tipo de enfoques.  Bastante tenemos ya con ver cómo desmantelan la educación pública, como no se cubren vacantes suficientes, como se aumentan las ratios, como para que encima nos digan que, si después de todo el esfuerzo, conseguimos trabajar como profesores, seremos carceleros, estaremos frustrados y no podremos hacer nada con valor. 

Por suerte las prácticas me han servido para tomármelo con perspectiva y darme cuenta de que cada uno cuenta la fiesta como le va. Si una persona acabó por inercia en la Secundaria, y la abandonó en cuanto tuvo ocasión para irse a la Universidad, porque no quería estar allí, ¿qué te va a contar? Por suerte, y a pesar de las críticas, sigo teniendo ganas. Muchas ganas. Aunque a veces el panorama me desanime. 

Quiero ser profesora de filosofía. 




domingo, 13 de mayo de 2012

Comenzando la búsqueda de empleo.



Hoy he decidido actualizar mi curriculum y ponerme a enviarlo a distintos lugares por email, o, lo que viene siendo lo mismo, comenzar, de una manera informal, mi búsqueda de empleo. Mientras estaba en ello, me ha llamado mi madre. Reproduzco la conversación:

- ¿Qué haces, nena?
- Mandar currículums.

- ¿A quién?

- Pues... a todo el mundo. A todas partes.

- ¿Para qué?

- Pues... para.... para trabajar, mamá, ¿para qué va a ser?

No es lo que parece. Lo que ocurre es que mi madre tiene una capacidad de expresarse claramente bastante limitada cuando se pone nerviosa. La pobre pensaba que había encontrado alguna oferta de empleo interesante, que no estaba mandando currículums por mandar. Pero sus preguntas me han dejado de una pieza.

¿A quién?  

Eso mismo me pregunto yo. ¿A quién le mando mi curriculum? Soy una mujer formada, muy formada, pero mi formación es extremadamente especializada. Eso, por no decir que no tengo una de las carreras con más salidas laborales del panorama académico (tiene la que yo quiero, y eso es lo que me importa... o importaba).  Hay muchas tareas que yo creo que podría desempeñar, como por ejemplo, selección de personal en un departamento de Recursos Humanos, o diversas labores en el campo del marketing y la publicidad.  Pero la cuestión es, ¿lo creerán mis empleadores? En un mundo con titulitis, es difícil que me contraten en algún otro puesto especializado, o semi-especializado que no sea el que prescribe mi formación: Profesora de Ed. Secundaria en la especialidad de Filosofía. Y por desgracia, este no es un gran mercado.

Así que empiezo por mandar mi curriculum para optar a trabajos no especializados: centros comerciales, perfumerías, supermercados, zapaterías, tiendas de ropa, ... Por el momento, prefiero no pensar en cómo mi imagen o mi "presencia", que no sé si es realmente buena ("buena presencia", vaya término ambiguo) vayan a afectar a mi posible contratación, o si mis estudios superiores serán un inconveniente.  De verdad, prefiero no pensarlo.  Mando mi curriculum adjunto en un email en tono educado. Y espero sin demasiada esperanza. Lo cual nos lleva a la segunda pregunta...

¿Para qué?

De verdad que mi madre no lo ha hecho con mala intención, ni para meter el dedo en la llaga. Pero la pregunta ha quedado resonando en mi cabeza. ¿Para qué? Y la única respuesta que se me ocurre es que si pierdo la esperanza, estoy totalmente perdida. La respuesta a la pregunta es obvia: para trabajar. ¿Para qué si no mandaría mi curriculum? Pero tal y como están las cosas, no es una respuesta que se dé con mucha seguridad. Comparto mi vida con un hombre, también formado, con estudios superiores, y además, con especialización técnica en un área de servicios concreta que lleva cerca de año y medio en paro. Como comprenderán ustedes, mi entusiasmo acerca de la posibilidad de encontrar trabajo es bastante limitado. Prudente, diría yo. 

Pero hay que mantener la esperanza. Seguir adelante con el poco entusiasmo que podamos reunir. Y esperar, sobre todo, que nos sonría la suerte.  Hace poco me presenté a un proceso selectivo para trabajar en una tienda de ropa. Una de mis compañeras de clase, que sí fue contratada, me comentó que a la hora de firmar el contrato les dijeron que habían recibido 13000 candidaturas, de las que se quedaron únicamente con 3000, y de las que finalmente seleccionaron a 100 personas. Si no me fallan los cálculos, tenía 1 posibilidad entre 130 de que me contrataran. Para eso se necesita suerte. 


Lo malo es que nunca he sido una persona con demasiada suerte...

Los ciudadanos hablan, el Estado golpea.

Anoche nos fuimos a dormir con una extraña sensación. Por una parte, teníamos la impresión de, de nuevo, estar ante un momento de esos que debería salir en los libros de historia. Por otra parte sentíamos incertidumbre. Sí, ayer la gente se manifestó, salió en masa a las calles. Pero también ocurrió lo mismo hace un año, y las cosas han cambiado bastante, pero a peor. ¿Qué tendríamos que hacer ahora? ¿Qué más hay que hacer?



Así nos acostamos, con una mezcla de sensaciones. Una de ellas era la "derrota" de la Delegación del Gobierno en Madrid, que había dicho que a partir de las 10 de la noche la gente del 15M no podría permanecer en la plaza, y que lo había repetido por activa y por pasiva. Pues nos dieron las 10, y las 11, las 12, la 1, las 2, y las 3... Y a las cinco, con nocturnidad y alevosía, desalojó la policía. 

Lo hizo como lo vienen haciendo últimamente, de una manera violenta y desproporcionada. Con cobardía, cuando la mayor parte de la gente se había retirado a su casa a descansar, después de un largo día.  Y haciendo alarde de una inteligencia estratégica que no emplean para hacer bien su trabajo, pero sí para desalojar cuando no hay cámaras. Supongo que creen que la gente ya les ha visto golpear bastante. 

Yo no doy para nada el perfil de perroflauta: No tengo perro, y dejé de tocar la flauta en primaria. Creo que una sociedad sin normas es inhabitable, y que el Estado es el monopolio de la violencia legítima. Y por si pasan los de La Razón por aquí: sí, estudié Filosofía, pero la acabé a curso por año, con bastantes buenas notas, por cierto.  

Sigo creyendo en esos supuestos, pero también sigo creyendo en que la mayor parte de ellos no se cumplen. El Estado es el monopolio de la violencia legítima, y no es gratuita ninguna palabra: legítima. La violencia no es legítima simplemente porque la Delegada del Gobierno mande a la policía a apalear a los ciudadanos. De hecho, no hay nada más ilegítimo que apalear a ciudadanos pacíficos ejerciendo sus derechos cívicos, haciendo política.  Ayer leía en uno de los libros del Máster que los jóvenes están alejados de la política. Con actuaciones como la de anoche, no me extraña. Y que nadie me diga que la política se hace desde los partidos, porque si mi única opción como ciudadana para tener voz durante los 4 años que no hay elecciones es afiliarme a las juventudes de algún partido, elijo muerte.

Yo solía defender a los policías, a los militares, a las Fuerzas de Seguridad del Estado. Cuando alguien decía "están programados para atacar", "no piensan, obedecen órdenes", allí estaba yo, defendiendo a la persona que hay debajo del uniforme. De hecho, todavía me molesta oír ese tipo de cosas, pero ya no puedo decir nada. He visto a policías golpear de una manera arbitraria y desproporcionada a estudiantes. Atacar y golpear a gente sentada en el suelo pacíficamente. Y mis ideas no me han vuelto ciega: he visto que la policía no nos protege a nosotros, sino a sus jefes, apoltronados en sus lujosos despachos y viviendo a todo tren del dinero que nos sacan. 



Y ahora, ¿qué? ¿Qué nos dirán los responsables? ¿Que a las 5 de la mañana esas personas empezaron a ser problemáticas? O simplemente, que tenían que decir la última palabra. Que a las 10 no retiraron sus efectivos, visto que no podían cumplir su amenaza. Ni a las 12. Y rendirse es herir demasiado su orgullo, el orgullo de unos políticos narcisistas y egocéntricos. Y eso sí que no. ¿Qué son unos cuantos golpes y contusiones para que la Delegada del Gobierno se sienta bien consigo misma? Porque si de algo estoy segura es de que les gusta ejercer el poder así, de manera desproporcionada y salvaje, contra gente desarmada y pacífica. 

viernes, 11 de mayo de 2012

Libro: Como agua para chocolate, de Laura Esquivel


Me apetecía leer algo romántico, ¡y se me ocurrió preguntar en Facebook! Bueno, no sé yo hasta qué punto fue buena idea: ahora tengo una lista de títulos románticos enorme. Tendré que dosificarme, para no morir de romanticismo. No sé por qué, entre tantos títulos, empecé por éste. Desde luego, tengo que seguir fiándome de mi intuición, porque lo he disfrutado muchísimo.

¿De qué va el libro?

Tita y Pedro están enamorados, pero por una tradición familiar, Tita está condenada a permanecer soltera. Pero el amor busca ventanas por las que colarse cuando las puertas están cerradas, y Pedro no se resigna a estar lejos de Tita.  Este libro nos narra una historia de amor imposible de ejercer, pero imposible de olvidar, que gira alrededor de la cocina. 

Hablando del libro... (puede haber spoilers)

Acabé el libro como en una nube. Y lo leí de una manera especial: muy en silencio. En silencio por fuera, pero también en silencio interior, prestando mucha atención, sin que ningún pensamiento me despistase. Era como si estuviese observando de verdad la historia y tuviese miedo de que cualquier interferencia pudiera molestar a los protagonistas, romper la magia. Me he sentido un poco vouyeur, como mirando por una rendija de la puerta de la cocina.

Tengo que destacar varias cosas. La primera de ellas es la manera en que la historia está narrada. Nunca había leído nada de realismo mágico (bueno, creo que el término adecuado para referirse a este libro es "lo real maravilloso"), así que me ha sorprendido muchísimo y me ha encantado. Esa manera de narrar como si nada pasase, como si todo fuese normal, y que, sin darte cuenta, estén creando una escena maravillosa, insólita.  El libro desprende una ternura y una delicadeza tremenda.  Es de esos que te toca el corazón.

Luego están los personajes. Hay personajes tremendamente conmovedores, pero a mí me ha llamado la atención el personaje de Mamá Elena. Me ha recordado tremendamente a Bernarda Alba. Y cuando descubres la historia de Mamá Elena, no puedes más que sentir compasión. Una compasión que se extiende generacionalmente, pues muchas veces, las mismas mujeres, perpetuamos nuestra propia esclavitud en una especie de resentimiento.

Os dejo un trocito...

"Tita extrajo solo media cucharadita de este aceite para mezclarlo con aceite de almendras dulces y preparar una excelente pomada para los labios. En invierno se le partían invariablemente, tomara las precauciones que tomara. Cuando era niña esto le causaba gran malestar, pues cada vez que se reía, se le abrían sus carnosos labios y le sangraban produciéndole un intenso dolor.  Con el tiempo lo fue tomando con resignación. Y como ahora no tenía muchas razones que digamos para reír, no le preocupaba en lo más mínimo."

Anoche mismo, justo al acabar Como agua para chocolate,  empecé la continuación de El diario de Bridget Jones, Bridget Jones: Sobreviviré, de Helen Fielding. Necesito algo más liviano después de esta gran historia de amor... :)

Por cierto, ¿vosotros sabéis qué significa la frase que da título al libro? Resulta que para mezclar el agua con el chocolate, ésta tiene que estar muy, muy caliente...

jueves, 10 de mayo de 2012

Vente a Alemania, Bettie.


Desde hace algunos años, más de 3, frecuento un foro. En él he hecho buenas amigas, y es una buena válvula de escape cuando quiero desahogarme y contar mis problemas. Ya se sabe, a veces la gente que tienes alrededor, en carne y hueso, está cansada de oírte, o tiene sus propios problemas. O comparte los problemas contigo. Y no es cuestión de meter el dedo en la llaga. 

La cosa de los foros es que tú crees que sabes quién leerá lo que escribes, pero te equivocas. Aunque esto, no siempre es malo. Ayer me preguntaba a mí misma cosas acerca de mi futuro inmediato, de cómo iba a afrontar esta nueva etapa de mi vida que en breve comienza: en un par de meses dejo de ser estudiante para empezar a ser parada.  Hoy me he encontrado un mensaje privado de una chica que vive en Alemania desde hace años, sugiriéndome que antes de irme a casa de mis padres, antes de rendirme y desesperarme, que me vaya a Alemania. Que allí trabajaré, que piden muchas au-pair, y que así podría aprender el idioma. Y luego, buscar trabajo. Me dice que allí se valora mucho a la gente que ha estudiado, no como en España, que eso es casi un lastre. Y tengo que darle la razón. Me faltan números para contar a la gente que me ha dicho que ha quitado estudios de su curriculum, porque la rechazaban por tener un perfil demasiado alto. 

El mensaje desprendía entusiasmo y confianza. Me decía que cada vez que veía uno de esos anuncios se acordaba de mí. Y me decía que me animase, que sabía que no es una decisión que se toma de la noche al día, pero que merece la pena valorarla. 

Pero yo soy cobarde. No lo digo con pena, sino con realismo. En mi ideario hay multitud de refranes como "los valientes caen de culo" o "de valientes están llenos los cementerios". Pero también reconozco que "el mundo es de los osados".  Pero yo no soy osada. En serio, no lo soy.  Sólo de pensar en abandonar mi país me da un vértigo de muerte. Es curioso. Nunca pensé que sintiese tanto apego a este país tan curioso e imperfecto. Pero así es. Y no solo es eso: es que llevo 24 años acostumbrándome a este medio, y ya lo tengo controlado. Empezar de nuevo en otro país me iba a costar. Lo voy a decir, sin tapujos: me da miedo.

Y además, tenemos otro problema: me da pánico no hacerme entender. A veces pienso en viajar a sitios que siempre me habría gustado visitar, y enseguida mi mente dice...¿y el idioma? Y me pega un bajón... Luego se me pasa, porque en fin, me da la sensación de que, como turista, en inglés puedes más o menos moverte por casi cualquier parte. Pero largarme a un país sin conocer nada del idioma... Me parece temerario. Y ya he dicho que yo soy bastante cobarde. No tengo ni idea de alemán. Bueno, sé decir en alemán Crítica de la Razón Pura (Kritik der reinen Vernunft), Ilustración (Aufklärung), superhombre (übermensch), y seguro que algún palabro filosófico más. Pero no creo que eso sea de mucha ayuda. Ah, y también sé decir nein. Pero no creo que sea la palabra más indicada para ir a buscar empleo o trabajar. 

Pero me resigno. Sé que tengo que perfeccionar mi inglés, al menos hasta conseguir el superior de la EOI, y empezar a aprender alemán, o francés, o... (agradecería sugerencias razonadas), porque empiezo a perder la esperanza de poder vivir en mi país de una manera digna. No es que me considere una persona muy talentosa, pero no me gustaría sentir que, por aquello de la crisis, he desperdiciado mi talento. 

Se trata verdaderamente de una situación dramática. O al menos yo así lo siento. No sólo por tener que irme, por pensar en ello seriamente, sino porque me va a costar dejar atrás esta España mía, esta España nuestra, como la llamaba Cecilia.


No hay soluciones.

Hay dos maneras de decir esa frase. Una te aboca a la muerte, y otra no es más que un esperpento. 

Cuando de verdad alguien dice que no hay soluciones, cuando lo siente, se ha perdido la esperanza. Y una parte de nosotros muere, porque tenemos que aceptar una condición que nos desagrada, que incluso nos duele. Cuando decimos sinceramente que no hay soluciones es porque no nos quedan fuerzas para seguir buscándolas, o porque creemos que no hay lugar o situación, en el cielo o en la tierra, donde podamos encontrarlas. Cuando se dice sinceramente que no hay soluciones nuestra mirada se pone una pátina de nostalgia que no nos podemos quitar. Porque hay cosas que pierden sentido.  Es más, hay gente que cuando dice o piensa, sinceramente, que no hay soluciones, se muere literalmente. Sin metáforas. Lo triste es que, en ocasiones, sí hay soluciones. Lo que ocurre es que, como humanos que somos, a veces no somos capaces de verlas.  A veces sólo se trata de poner en marcha la moraleja del acertijo de los 9 puntos.

Pero hay quien es capaz de decir que no hay soluciones con una sonrisa. Y aquí está el esperpento. ¿Quien sonríe mientras le atormentan? [...]

Sólo se me ocurre una solución: dicen que no hay soluciones porque no se han visto en la necesidad de buscarlas. Porque realmente, nada les atormenta. La vida les es tan placentera, tan agradable, que se aburren, y tienen que crear problemas ficticios o exagerar los existentes, y fingir que se interesan por ellos. Así consiguen no parecer fríos, cómodos, comunes, y de paso, formar parte de algo más allá de su propio ombligo. Pero una vez hecho esto, la pose más cómoda, y que además da un cierto toque de radicalismo, cosa siempre bastante llamativa, es decir que no hay solución a los problemas. No hay salida. No hay solución. Y si las hay, podemos posicionarlas en una escala de "malas, muy malas, peores y nefastas". ¿Cómo puede alguien decir eso de algo que de verdad le importa y quedarse tan tranquilo? Si te importa, no estás tranquilo, y si estás tranquilo... es porque no te importa. 

Pero yo sí necesito soluciones y sí tengo valores e ideas. Y por mucho que tu vengas con tus citas librescas, diciéndome cuál es el libro que te reveló el verdadero sentido del Universo, el que te mostró que todo aquello en lo que creo es una mentira, y que todo está perdido, no voy a creerte. Porque quiero seguir viva, por dentro y en conjunto, viviendo, y no transitando por la vida. Voy a seguir buscando soluciones.


lunes, 7 de mayo de 2012

Libro: Yo, mi, me... contigo, de David Safier.


Hace poco leí el libro Maldito Karma, de David Safier, y me divertí muchísimo. La verdad es que necesito grandes dosis de buen humor. Fue eso lo que me animó a leer esta obra del mismo autor. Y no me ha decepcionado.

¿De qué va el libro?

Rosa es una maestra con poca vocación, que se enfrenta a una situación amorosa dramática: su gran amor va a casarse con otra. Ante esta situación, Rosa decide echar una canita al aire, pero hasta eso le falla. Sin embargo, en su salida, descubre un método para conocer el verdadero amor: la regresión hipnótica.  Acaba en el siglo XVI, en un cuerpo que no es el suyo, y con un compañero bastante particular. 

Hablando del libro...

Es, como ya he dicho, divertidísimo. El típico libro que empiezas a leer y se te pasa el tiempo volando. Tiene puntos muy cómicos, y comentarios con los que yo, por lo menos, me he podido identificar. Te pasas un buen rato con la sonrisa en la cara. No tengo mucho que decir, aparte de esto. Y es  que por mi parte, si un libro es entretenido, me sirve. 

Si queréis pasar un rato entretenido y olvidaros un poco de los problemas, os lo recomiendo encarecidamente.

Os dejo un trocito...

"Aquel teatro era muy distinto al de nuestra época: allí se trataba de entretener a la gente, de ofrecerles emociones, y no de rollos macabeos abstractos para culturetas. Y los espectadores se implicaban: se alborotaban cuando los hombres, locos de amor, hacían el ridículo, se ablandaban cuando los enamorados confesaban sus sentimientos y contenían el aliento cuando el rey de Francia moría y la princesa tenía que regresar a su país sin poder casarse antes con su gran amor, el rey de Navarra. "
Ahora estoy con Como agua para chocolate, de Laura Esquivel, que me han recomendado muchísimo. Anoche empecé con el libro y leí el primer capítulo, y la manera de escribir, con esas expresiones mexicanas, me recordó a un libro que leí en 1º de Bachillerato y me encantó: Arráncame la vida, de Ángeles Mastretta, así que lo estoy leyendo con mucho interés.

domingo, 6 de mayo de 2012

A todas las mamás...

... porque son las responsables de que todo siga en orden, de que el mundo siga en pie, y girando todavía.

A vosotras sí que hay que daros las gracias por existir -por existir vosotras, y porque gracias a vosotras existimos- cada día.  Y hoy, por supuesto.


sábado, 5 de mayo de 2012

"Yo no uso las autovías, que las paguen los que las usen."



Hace un par de días o tres que oigo sentencias similares, ya que se ha empezado a especular con cobrar peajes en las autovías. Y en mitad de la discusión, vuelven a salir argumentos que apelan al "como a mí no me afecta..." La verdad, me da muchísima rabia oír estas cosas. Caigo en la cuenta de que la gente no sabe en qué tipo de Estado vive (o vivíamos). 



Vivimos en un estado social democrático y de derecho, o vivíamos. En el que todas las palabras cuentan, o contaban. Prestemos atención a la conjunción "estado social". ¿Qué quiere decir?  Que el estado se encarga de garantizar ciertos servicios y derechos que posibiliten el ejercicio de la ciudadanía. No voy a entrar en el ideal de redistribución radical de la riqueza. Me quedo en el nivel básico: si no puedo alimentar a mi familia, me voy a preocupar poco del ámbito de lo público; si me estoy muriendo sin asistencia médica, me va a dar bastante igual lo que estén votando en el congreso. Si estoy en la más absoluta miseria, no estoy en condiciones de igualdad para ser ciudadano ni para hacer uso de muchos de mis derechos.

Además, cuando el Estado se encarga de todas estas cosas, ¡sorpresa! el resultado es bueno. Cuando el Estado invierte el dinero de los contribuyentes de una manera adecuada y responsable, un montón de gente se beneficia: el equipo de arquitectos que construye el hospital, las empresas a las que se les compra el equipamiento, los albañiles, fontaneros, electricistas,... que participan en su construcción, los médicos, enfermeras, auxiliares, que consiguen plaza para trabajar en él, los trabajadores de limpieza, seguridad, cocina, ... y, por supuesto, los usuarios. Los que hacen posible todo esto no son otros que los ciudadanos, que pagando impuestos, han hecho posible que unas determinadas personas se beneficien de un servicio, que otras encuentren un puesto de trabajo, que mejore la calidad de vida.  ¿Qué se desprende de aquí? Primero, que nada es gratis: el dinero invertido en la sanidad, en la educación, o en las autovías no es del Estado, el Estado sólo es el encargado de administrarlo. Segundo, el Estado debe ser un buen administrador, es su principal tarea. 

Y, ¿cuál es la idea que subyace a todo este planteamiento? La idea de SOLIDARIDAD. Habrá servicios que yo no usaré, es más, que espero no tener que usar, como por ejemplo el IVO, Instituto Valenciano de Oncología, que por cierto, no está recibiendo el dinero que toca. Pero con mis impuestos, por solidaridad, sustento esos servicios que atienden a otros ciudadanos.  Lo mismo con la enseñanza: imaginemos que yo no tengo hijos, ni ganas. Pero con mis impuestos contribuyo a que los futuros ciudadanos tengan una educación de calidad. ¿Se entiende esto?

Pues parece que no. Porque cuando alguien dice "que paguen las autovías aquellos que las usan" está tirando todo este planteamiento por tierra.  Las autovías son un bien de todos los ciudadanos, pues se han puesto ahí gracias a nuestros impuestos. Por esa regla de tres, que paguen los colegios los que tengan hijos, que paguen los hospitales los que estén enfermos, que los que se queden sin trabajo se las apañen como puedan, etc. 

Ahora, como en muchas otras cosas, quieren volver a cobrarnos las autovías. Y entre los que no entienden que viven en un Estado Social Democrático y de Derecho, y los que dicen "bueno, eso a mí no me afecta, porque no voy por autovía", vamos apañados. 

Pues sepan ustedes que, a lo mejor, sí que les afecta. Hay ambulancias que van por autovía. Transporte público también. Transportistas. ¿Creen que esta medida no subirá el precio final de muchos servicios y productos?. O piensen en su hijo, que sí que utiliza autovías. O en su padre. O en su hermana.  Piensen que tiene que coger el coche para ir a trabajar, o para volver al pueblo. Piensen en que quizá decida tomar una carretera en lugar de una autovía. Y en el jaleo que se puede montar si mucha más gente toma esa decisión. Piense en una carretera llena de curvas, con dos carriles (estrechos) y dos sentidos. Piense en un adelantamiento peligroso.  ¿Nadie ha ido más allá del afán recaudatorio? Aparte de timarnos, cobrándonos por algo que ya se ha pagado,  y por cuyo mantenimiento se pagan impuestos, ponen en peligro la seguridad vial. 

Qué maravilloso es poner en los curricula educativos temas de Educación Vial: enseñad a la gente cosas buenas, que ya nos encargaremos nosotros de hacer todo lo contrario.

Y así nos va. 




Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...