15 veces 15



"A veces recuerdo el cuento del muro lleno de pintadas que te conté cuando nos conocíamos. Lo estaba pensando desde hacía tiempo porque pensé que sería bonito encontrar entre el caos un oasis... Sin saber que iba a ser profético y te iba a encontrar a ti entre el caos."


Me dice, sin decirlo, que soy su oasis. Ja-Ja. Qué risa. Puedo ser muchas cosas, pero un oasis... No diría yo que soy un oasis. Tengo poco de mar en calma y mucho de tempestad, de oleaje imprevisible.  Recuerdo las vacaciones en la playa. Nos sentamos juntos en el paseo, con las piernas colgando, mirando al mar. Intentábamos medir las olas que, sin tiento, rompían contra la orilla. Yo no reconocía al mar, a ese Mar Mediterráneo tan familiar, que otras veces había visto tan tranquilo. Pues así soy yo: nunca se sabe cuando va a empezar el temporal.

Así que no, querido. De oasis nada... Pero lo cierto es que él ha aprendido a navegar mis olas, a encontrar refugios en mi caos y poner paz en mis inquietudes. Lo ha hecho desde aquellos primeros cuentos. Cuando él lo hace parece fácil.

Y tiene mérito, mucho, ver un hogar en estas ruinas, un oasis en mis aguas bravas.

Supongo, no sé, que por eso, aunque improbables, seguimos siendo.





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