miércoles, 25 de diciembre de 2013

Saca la bota María, que me voy a emborrachar.

Así dice un villancico típico en una de sus estrofas. Y claro, luego pasa lo que pasa: que llegamos al estribillo y se lía la marimorena.

Por lo que se saca de los villancicos y canciones populares, pareciera que lo de ponerse hasta el ojete de alcohol es parte constitutiva e inseparable del espíritu navideño made in Spain. Y también por lo que se ve en la práctica de las comidas y cenas navideñas. Y luego la gente me pregunta que por qué no me hace gracia la Navidad... 

Reconozco que me estoy volviendo muy ultra con el tema. No con el de la Navidad, sino con el del alcohol. Lo cierto es que no entiendo que cada vez que hay una celebración de cierto rango (bodas, bautizos, comuniones, inauguraciones, comidas navideñas, cumpleaños,...) parezca obligatorio emborracharse como si no hubiera mañana, hasta tal punto que en algún caso podría no haberlo. Ahora hablo de la Navidad porque es lo que me pilla más reciente, pero vamos, es aplicable a muchos otros casos. Me pregunto también por qué no incluyen esto, tan nuestro, en el anuncio de Campofrío.

No es que esté a favor de la ley seca, pero creo que hay situaciones para todo, y que para emborracharse están los botellones, las fiestas con amigos, no sé, otras circunstancias, pero no las comidas familiares. Y cuando digo emborracharse, es lo que quiero decir, que una cosa es tomarse unas copas de vino mientras se cena con la familia, o unas cervezas, y unas copas en la sobremesa, y otra venir caliente de la calle antes de empezar. 

No lo entiendo, de verdad. No sé qué proceso mental lleva a ciertas personas a la conclusión de que ir borracho a una reunión familiar es una buena idea. Por si no es ya lo suficientemente fácil que se líe parda yendo sobrios... Y luego está el tema de que te pones en ridículo, aunque claro, supongo que eso es una opción que contemplan antes y que les importa bastante poco. 

Pero no hay caso, es como somos. Y si uno, o dos, o tres, o más, deciden que la verticalidad no pega con la ropa de los domingos, pues nos reímos todos, porque ¡qué gracia! ¡Qué tonterías dice! ¡Qué borracho va! Es todo maravilloso. Porque además, mientras nos reímos de él no me toca a mí.  Aunque claro, hay a quien no le hace tanta gracia: a la madre, la esposa, el hermano, etc. del sujeto o sujeta en cuestión seguramente no le siente tan bien. Y a mí, desde luego, no me sienta bien, ni cuando se trata de alguien cercano ni cuando no. Me da vergüenza ajena. 

Ya digo, de un tiempo a esta parte estoy radical con el tema. A lo mejor es que soy un muermo, que puede ser. Algo así debieron pensar anoche cuando preferí sentarme al lado de mi tío y ayudarle a cenar antes que ponerme en la mesa con la gente joven y el alcohol, y los gritos, y las discusiones. O a lo mejor es que he tomado la determinación de que, como no me emborracho para que nadie tenga que aguantarme, tampoco quiero aguantar los desvaríos y estupideces etílicas de nadie. 




11 comentarios :

  1. No se, yo creo que llevas razón, pero mira... es la coyuntura, que se dice...

    Yo anoche hubiera preferido el rascacielos de La Jungla de Cristal antes que el comedor de casa de tu suegra, y eso que los niveles etilicos tampoco eran elevados en exceso... pero bueno...

    Mi navidad no es hasta el 11 de enero...


    Te amo.

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  2. Yo tampoco entiendo bien la obsesión por el bebercio de la gente. Que hay que beber casi por obligación y no, mira, yo paso. El alcohol no me sienta bien, no estoy acostumbrada y solo me apetece cuando considero que tengo algo verdadero que celebrar, y sin pasarse tampoco. Lo peor es que cuando los demás se emborrachan, entran en un bucle del que no formas parte, por lo que toca hacer lo que hiciste tú, aislarse. En fin, Ejjpaña.

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    1. Ejjpaña no.... ejjjpañoles XD

      Pues debes de sentirte un bicho rarísimo con eso de no beber... xD

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  3. Aff, hace tiempo que me cuestiono lo mismo. No entiendo la razón de que "festejar" vaya unido íntimamente con "alcohol".
    Saludos.

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    1. Es requisito prácticamente indispensable. Pero no con "alcohol" sino con "alcohol a raudales". Meh.

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  4. Que te voy a contar yo, viniendo de la familia que vengo xD
    Para mí eso era algo tan normal, que no me di cuenta del problema del alcoholismo hasta que no se puso la cosa tan chunga.
    Ahora lo recuerdo y es que es lamentable.
    Cuando vas a una comida o cena de este estilo, que todos beben como cosacos, si tú no bebes eres lo peor. Recuerdo el cumpleaños de uno, que a otro chico que no quería beber, le empezaron a llamar de todo y por la presión terminó como una cuba. No acabó en urgencias de milagro.
    Si estás en una reunión con otra gente, disfruta de la compañía digo yo.
    Si no te gusta, pues hay otras maneras de hacer las cosas que lanzándose a la bebida.

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    1. Si no te gusta la reunión y llegas a tal punto que tienes que ponerte hasta el ojete para soportarlo, quédate en casa, no merece la pena XD

      Besosos y abrazosos <3

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  5. A mí no me gusta, y conste que me he emborrachado y por eso precisamente lo digo. La última vez lo pasé tan horrorosamente mal (creo que me envenenaron pero ése es otro tema ¬¬) que dije nunca mais a ese pub y al bebercio.

    Creo que me pasó por llevar tantísimo sin beber (aquello fue en febrero del año pasado) y es que yo soy de sin alcohol hasta antes de embarazarme :-P

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    1. Yo tampoco estoy embarazada y no soy muy de beber, no jajaja.

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    2. Es que ni que sólo existiera el bebercio para divertirse, a mí las dos borracheras peores de mi vida me han traído precisamente dos de los peores momentos de mi existencia.

      Un chou, un chou

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