miércoles, 22 de mayo de 2013

Mis experiencias con la religión fuera y dentro del aula.

De pequeña y hasta bien entrada mi adolescencia fui católica practicante. Lo subrayo porque lo digo con todas sus consecuencias. Yo iba a misa cada domingo. En mayo acudía a rezar el rosario, y me sabía las letanías de memoria. Leía la Biblia con cierta asiduidad. Acudía a Catequesis. Fui catequista. Formaba parte del coro parroquial. Y, por supuesto, cursé religión en el colegio. Digo "por supuesto" porque en mi época (no hace tanto) no se contemplaba la posibilidad de no hacer religión. Simplemente, todos los niños íbamos, y sanseacabó. Vamos, os hacéis una idea, ¿verdad? 

Desde luego, mis experiencias con la religión fueron diversas. Y en este sentido, quiero distinguir dos ámbitos: el colegio y la catequesis. 

En la catequesis tuve experiencias muy positivas, pero que mucho. Hasta el punto de que fue allí donde empecé a darme cuenta de que algo no me cuadraba en todo aquello. En mi pueblo, la catequesis no la impartía el párroco, sino mujeres - acabo de caer en que no había ningún hombre catequista- de diversas edades. El único requisito era haber recibido el sacramento de la confirmación. Las sesiones de catequesis eran bastante dinámicas, sobre todo a medida que los niños iban siendo mayores. Leíamos el catecismo, sí, pero también lo discutíamos. Ninguna pregunta era silenciada, al menos en mi caso,  y mis catequistas nunca me negaron ninguna respuesta ni me censuraron por preguntar. Sí, lo que estoy diciendo, aunque parezca mentira, es que se podía debatir. Recuerdo, sobre todo, la catequesis previa a la confirmación. Ahí ya éramos más mayores -yo debía tener unos 12/13 años, si mal no recuerdo- y preguntábamos más cosas. También éramos menos, solo los realmente interesados, porque ya se sabe: la confirmación no conlleva ceremonia, ni regalos.  Pues teníamos conversaciones de lo más interesantes, aunque os cueste creerlo. Una de ellas concluyó en que mi madrina de confirmación fue una chica musulmana. Y, el breve tiempo que yo ejercí de catequista, no me comporté como San Manuel Bueno, Mártir, no. Si los chavales me preguntaban algo sobre lo que yo dudaba, manifestaba mis dudas. Y nunca se me censuró por ello.


De hecho, el día en el que decidí, definitivamente, que no quería formar parte de la Iglesia fue tras uno de estos debates. Fue la primera excepción a ese ambiente agradable que relataba, y la última. Era usual hacer convivencias: nos reuníamos chicos y chicas de diferentes pueblos y realizábamos distintas actividades deportivas, juegos, y también, por supuesto, había sesiones de catequesis, charlas, proyección de documentales, etc. En una de estas convivencias, la última, se trató el tema del aborto. Se nos proyectó un documental horroroso sobre el aborto en el que, con imágenes bastante impactantes para mí, al menos, que tenía entonces 15 años, se hablaba de lo criminal del aborto. Una frase se me quedó grabada: "Los fetos son empleados para dar de comer a los perros". Así, tal cual. Y la foto de un bebé perfectamente formado, ensangrentado, muerto.  Aguanté hasta el final. Y en el turno de preguntas hablé, pregunté y me mostré bastante indignada por lo que acababa de ver. La catequista encargada de aquella actividad, a quien yo no conocía, me contestó amablemente, defendiendo su postura. Pero lo entendí. Habíamos llegado a un nivel donde la evangelización ya se había conseguido, supuestamente,  y lo que se buscaba era la radicalización. Supe que mis dudas ya no tenían cabida en aquel espacio.Y me fui para no volver nunca más. En cualquier caso tenía esa opción.

Otra historia fue mi experiencia con la religión en el colegio. Allí no había debate posible. Había libros de texto, aprendizaje de memoria y poco más. Si en la catequesis nunca se castigó mi curiosidad, en el colegio no hubo sitio para ella. Supongo que porque el profesor en cuestión no se sentía cómodo ante la posibilidad de que en una clase de 25 o 30 personas varias se pusiesen a cuestionar sus enseñanzas. En la catequesis éramos 5 o 6 por catequista, era diferente. Con lo cual, no solo la duda no se permitía, sino que era obligatorio, para aprobar, repetir como loros el dogma. De eso se trataban los exámenes.  No es que se censurase la duda o el diálogo, es que no cabían allí. Y de allí no podías marcharte, no podías abandonar, si no querías suspender, al menos.  Esa fue mi experiencia, salvo una única y honrosa excepción: en 1º de Bachillerato también cogí religión, porque supe antes de matricularme que a mi curso se la impartiría una profesora en concreto. Esa profesora impartía la clase de una manera muy diferente, mediante cinefórums: había un cuestionario/debate previo sobre cierto tema, se veía una película relacionada, y después había un comentario y reflexión sobre el tema basándonos en la película. Una de las películas que recuerdo, sobre todo, fue Mar Adentro. El debate fue interesantísimo y la libertad de expresión fue absoluta. Y, para terminar, la profesora nos repartió a todos el poema de Sampedro que da título a la película. Y, aunque la presión de la nota todavía estaba ahí, con esta profesora no había problema. Mis posturas, manifiestamente opuestas a muchos puntos de la doctrina, no influyeron en mi nota y obtuve un sobresaliente. Pero repito, esa profesora debía ser una rara avis. Porque el otro profesor de religión del centro no era nada parecido.

¿A dónde quiero llegar yo con esto? A otra razón más (entre muchas) para que la Religión Católica salga fuera de las aulas: porque estoy a favor de la libertad de credo. Si los padres quieren que sus hijos sean educados en la fe católica, o si los propios niños lo piden, la escuela no es el sitio adecuado. Para eso está la catequesis, un lugar en el que, por muy mal que se pongan, no te pueden suspender, no te juegas nada. Con suerte, quizá se encuentren unxs catequistas tan dialogantes como los míos. Por supuesto, mi recomendación es que  los padres conozcan a los encargados de impartir la catequesis, e incluso que asistan a alguna sesión para cerciorarse de que el ambiente no va a ser opresivo, sino todo lo contrario. Esa es la única manera de que alguien abrace una fe, si se le da la opción de no hacerlo. Sin embargo en la escuela, mediante memorización y repetición de preceptos y oraciones, y bajo la amenaza del suspenso, lo más común es que se despierte animadversión hacia la asignatura y la misma religión. Además, se cortan las alas a la curiosidad, a la duda y a la capacidad de sospecha, que son, en mi opinión, fundamentales para desenvolverse por la vida con una actitud crítica.

Yo he aprendido mucho de la religión, no voy a negarlo. Y bastantes de las cosas que he aprendido me han sido de mucha utilidad para interpretar el arte, para conocer mi cultura, para disfrutar de novelas, para entender problemas, para mis estudios universitarios... Pero, siendo sincera, tengo que decir claramente que la mayor parte de estas cosas, casi todas, las he aprendido fuera de la clase de Religión. Así que sigo sin entender por qué la Conferencia Episcopal y la Santa Sede siguen insistiendo en la evangelización en las escuelas. En serio: no funciona.




15 comentarios :

  1. Bettie, yo también fui en mi infancia y pubertad una católica practicante. Igual que tú iba a misa TODOS los domingos, en Mayo al rosario, algo que preparaban para los niños, participa activamente en todas las actividades de la iglesia, he sido la Virgen María durante muuuchos años en Navidad, y estudiaba religión en el colegio, instituto. En mi caso la religión la daban los sacerdotes del pueblo o de algún pueblo cercano. La catequesis, fue para mí mi centro cultural. Mi catequista era una mujer mayor que además tenía una preciosa casa con jardín y estancias chulísimas y que se encargó de que sus niñas de catequesis tuviésemos allí un espacio en el que jugar, a cambio de nada, de que nos portasemos bien y punto. Teníamos hasta una pequeña biblioteca. Recuerdo esos años con tanto, tanto cariño!! Ir a misa, ir a catequeseis era chulo. Era misa para niños. No recuerdo si debatíamos o no, pero tampoco recuerdo lo contrario. Yo era una buena chica, nada que ver con lo contestaría que soy hoy. Era muy religiosa, rezaba mucho, llevaba estampas de vírgenes y cristos en mis carpetas de clase, limpiaba todos los jueves, por iniciativa mia propia, la puerta de una ermita de mi barrio (lo hacía los jueves porque es el día en el murió Cristo)...y tras leerme un librito de una niña que me tocó en la catequesis, quería ser santa como ella...Se que todo esto suena supersurrealista, a veces me rio mucho con mi forma de ser de peque, pero es que era así. Y era normal.
    Al leerte me he dado cuenta de que es verdad, de que yo empecé a pasar de todo esto cuando me dí cuenta de que lo que querían era radicalizarme.
    Yo veo solamente a un sector de la iglesia, a unas personas que abanderan una manera de pensar que dudo mucho tengan todos los católicos. Pero es que a veces parece que si no eres de "esos" por muy religioso que seas, lo tuyo no vale. Y estoy segura de que hay muchos católicos que no son así. Una pena que no sean los que llegan arriba para cambiar un poco todo. En fin, no voy a decir aquí lo que ya sabemos.

    Por supuestísimo yo tampoco estoy de acuerdo con que se de religión en el colegio, igual que tampoco quiero que se de historia del Real Madrid. Además, si me pongo estupenda me sale el ramalazo y digo que la gente defiende la religión católica, pero que si los musulmanes exigieran lo mismo, estarían en su derecho, veríamos a ver qué pasa.

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    1. Yo conozco a algunos de esos católicos normales, por llamarlos de alguna manera. Mis catequistas lo eran. Una de las mejores personas que conozco lo es. Y creo que has captado lo que quería decir: que tanto insistir, tanto querer imponerse, hacen flaco favor a la Iglesia y a los católicos, perfilándolos a todos como ultras.

      Aquel documental fue la gota que colmó mi vaso, pero ya antes preguntaba por qué no había mujeres sacerdotes, no me parecía justo. O por qué Dios no quería a los homosexuales, según ellos. En fin, que fue la gota que colmó el vaso. Y me di cuenta que no todos los católicos eran como yo pensaba y que yo con mis ideas no entraba ahí. Así que...

      Pero como tú, recuerdo la catequesis y las cosas que hacíamos con mucho cariño. :)

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    2. Por cierto, yo quería ser monja, carmelita descalza, como Santa Teresa de Jesús. Osea que conmigo no te avergüences de nada XDDD

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  2. yo la verdad es que no tengo ninguna experiencia... no estoy bautizada, no di religión ni catequisis... lo que se es gracias al arte, a mis padres y a algún documental.

    estoy y estaré siempre totalmente en contra de que se impartan clases de religión católica en los colegios. o todas o ninguna, pero mejor ninguna. que cada cual aprenda su religión en su casa y en su iglesia... pero no en los colegios...

    ojalá algun dia sienta que vivo en un país laico de verdad..

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    1. Desde luego, es que eso es básico, lo más básico: que las creencias sean una cuestión privada y no de Estado.

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  3. Qué bien escribes hijamía! Me siento totalmente identificada en tus palabras. Cualquier radicalización es mala, venga de donde venga. Y el ser humano es un interrogante por naturaleza, o al menos en mi opinión debería serlo. Si no no seríamos humanidad, seríamos un rebaño.

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    1. Gracias Atalaje. Yo creo que esa es una de las causas de que la religión -católica, al menos- esté de capa caída: el calla y reza funcionaba en la edad media, con la población ignorante. Ahora, cada vez más, la gente quiere preguntar, y que se el responda.

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  4. Jo, yo no fui nunca católica practicante... cuando vivía mi abuela sí que iba a misa algún domingo para acompañarla, y recuerdo ir el año que hice la comunión porque no quedaba otra. Pero en general en mi casa siempre se vivió todo de modo muy relajado. Mi abuelo no iba a misa porque estaba sordo y no escuchaba al cura, así que decía que prefería verla desde casa que solían poner las del Papa que eran mucho más chulas además. Y así todo. Cuando me confirmé en mi casa me miraron con cara de "¿y te vas a meter en ese lío sin necesidad?" Aún hoy no sé por qué me dio por confirmarme. Supongo que era un modo más de socializar, de estar con gente. El primer año de catequesis fue un rollo, todo palabras vacías sin contenido verdadero. El segundo mejoró mucho, porque llegó un cura un poco progre que cambió todo. Desde entonces mi relación con la iglesia es ir a misa dos o tres veces al año (más las que toca por funerales o cosas así). Acompaño a mi madre y bueno, yo estoy a mi bola, pero no está mal. Pero sí que he notado que las cosas se han radicalizado mucho. En mi pueblo hay ya gente de esos grupos extremos, que van por libre, celebran sus propias misas pero luego dejan su huella en el resto de actividades de la parroquia. Es muy triste que ante la pérdida de fieles, la Iglesia haya decidido girar hacia ese lado, entregarse a los grupos extremistas.

    En cuanto a lo de la religión en el colegio, pues debería estudiarse su parte histórica dentro de Historia y ya, pero el laicismo aquí no se sabe lo que es. :(

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    1. Yo soy fan de una optativa de Historia de las Religiones, a la altura de otras optativas, en la que se hable de la influencia de las religiones en España. Y en España no todo ha sido catolicismo. Quizá ni siquiera lo mejor. Así que...

      En mi casa también era todo muy relajado, no sé como salí yo tan beatilla, oiga. Pero el caso es que salí así jaja. Ahora ya, nada. Como tú dices, en los funerales. Y para eso, prefiero no ir demasiado.

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  5. Decir que España es un país laico es una mentira como una casa, pero total una mentira más o menos ya no se nota :(

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    1. Bueno, no creas, sí que se nota. Lo que pasa es que esa mentira en concreto, como realmente no se sabe ni se entiende lo que es el laicismo -yo creo- pues....

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  6. Me ha gustado mucho la entrada ^^ Sobretodo el final. Estoy de acuerdo contigo.
    Yo solo fui a catequesis para la comunión y era en el propio colegio de curas al que iba xD
    No me acuerdo de nada la verdad jaja
    Nos tocaba ir a la pequeña parroquia del colegio a misa de vez en cuando. Incluso en Bachillerato, aunque menos... pero había que ir. Menudo coñazo era xDD
    Yo la asignatura por poco la suspendía xDDD No me daba la gana de aprenderme todo eso y menos con el profesor/cura borracho que teníamos. Llegamos a hacer clases en el bar del colegio ¬¬ Hacíamos los exámenes con el libro debajo de la mesa o varios en la misma mesa xDDD ni ganas tenía de copiar para sacar buena nota.

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    1. Porque es un rollaco. Si yo lo sé. Cuanto más te obligan, peor. xD

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  7. Yo actualmente me sigo considerando creyente aunque no comulgo con la mayoría de las cosas que hace la Iglesia.

    Y yo tb soy de las que opina que la religión en catequesis y en las iglesias, no lo veo nada necesario en los colegios; a lo sumo, como ya se ha dicho: historia de las religiones, todas y su influencia en la historia

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