sábado, 1 de marzo de 2014

Incontinencia verbal y transporte público.

Como es 1 de marzo hoy voy a hacer una mascletà yo también. Verbal y eso. Vamos, que voy a soltar veneno. Yo no quería, pero es que hay gente que se gana un post en un blog por no darles una patada en la boca. Que eso de la violencia queda feo y tal. Además, hace unos días leí un post de Griselda en el que hablaba de la diferencia entre manías y putas manías que me acabó de animar. Que sí, que todos tenemos manías, y cada uno las gestiona como puede, pero en el momento en el que se las impones a los demás, tus manías se transforman en putas manías y ya no molan nada.

Por ejemplo, puedes tener la manía de estar hablando toooooooodo el rato. Si estás con gente, pues con gente, y si no, pues por teléfono. ¿De quién es el problema? Tuyo, seguro que acabas con la garganta seca y una factura de teléfono bastante maja. Y de los que te tengan que aguantar, pero bueno, que se apañen ellos. Si necesitas ser una cotorra constantemente porque te da miedo oírte pensar, pues allá tú. 

¿Dónde empieza el problema? Pues en el momento en el que vas en un autobús con más gente. A lo mejor a esa gente no le da miedo escuchar sus pensamientos. A lo mejor quiere leer tranquilamente, o escuchar música en su mp3. Pero no, no puede, porque tu voz cansina traspasa los cascos y no deja ni escuchar la música. Y de dormir ni hablamos. Es más, creo que la gente del autobús no podría ni morirse: seguro que tu voz les sigue al más allá. 

Que yo entiendo que tengas que hacer una llamada. No pasa nada. A cualquiera le surge una urgencia, o tiene que avisar de cuándo llega, o tiene que hablar con alguien. Pero es que lo tuyo fue demasiado, querida. A lo mejor tú lo ves normal, pero te pasaste casi dos horas de reloj, más de medio viaje, hablando por teléfono. Vale, hiciste pausas: la necesaria para buscar el número de teléfono de otra persona a la que darle la lata. ¡Pero si ni te diste cuenta de cuando el segundo conductor se giró en su asiento y te dijo a voz en grito que te callases!



Fue molesto, mucho. Acabé de ti hasta las narices, por no decir otra cosa. Pero yo me pregunto si a ti te daba igual que las 20 personas que íbamos en el autobús contigo nos enterásemos de tu vida y tus problemas personales. Porque yo me enteré de con quién de tu familia no te hablabas, de con quién sí, de líos familiares varios y también me pareció que tratabas a tus padres de una manera condescendiente y bastante estúpida. No te ofendas: si no lo hubieses dicho a voz en grito a tu prima yo no me habría enterado. También me enteré de que tenías un novio/amante en Canarias y que iba a visitarte ese fin de semana. Puede que lo niegues, que digas que sois solo amigos, pero se te notaba en la voz que tenías ganas de... rumba. Y de nuevo, no te indignes: ya que no me dejabas leer, ni dormir, ni escuchar música, pues algo tenía que hacer. Y tu voz me taladraba, de todos modos. Sé cuáles eran vuestros planes, a qué hora ibas a ir a recogerle, dónde ibais a merendar y qué pensabais hacer el fin de semana.

Que sí, que puede que te de igual. Pero, ¿lo de los datos personales? Eso sí que no lo entiendo. No sé si es que no tenías otro momento para llamar a tu mutua y hablarle de tu accidente laboral y de cómo no querías la baja, solo rehabilitación, porque aún te dolía la rodilla. Sé hasta dónde tuviste el accidente. Pero si eso no te inquieta, sé tu nombre y dos apellidos y en qué pueblo vives. Sé que eres funcionaria, porque lo repetiste varias veces. Sé en qué colegio trabajas y en qué ciudad está, ¡y no sé tu DNI porque no me molesté en apuntarlo! Podría haberlo hecho, porque como la llamada con la mutua se cortó tres veces, tuviste que repetir los datos. A la tercera, no te voy a mentir, tuve la tentación. 



Tienes suerte de que yo sea como una gaseosa: mucha efervescencia y poca fuerza. Pero si fuese una pirada -y te juro que casi consigues que me vuelva loca- podría haberme presentado en tu trabajo y hacerte cualquier cosa.Y te reconocería, porque te paraste a mi lado antes de bajar del autobús. No se me ha olvidado tu cara, porque tuve que aguantarme las ganas de partírtela. 

Tendría que pedirte una indemnización por daños y perjuicios, por el viajecito que me diste y el dolor de cabeza que me pusiste. Pero no, no voy a hacerlo. Solo te pido que, ya que trabajas con niños, les inculques un poco más de educación de la que tú tienes. No sé, que piensen un poco en si están molestando a los demás, más que nada. Porque yo antes de estar más cabreada que una mona, lo que sentía era vergüenza ajena. ¡Yo, imbécil, que dejé de leer cuando oscureció para no encender la luz individual del bus por si molestaba! Y tú, más pesada que una vaca en brazos, taladrándome con tu cháchara. Taladrándonos a todos. Pero bueno, que si no te ves capacitada, por lo menos no taladres a los peques con tu incontinencia verbal. ¿Es que nadie va a pensar en los niños?




Hoy estoy... creativa
Y estoy escuchando... Se ha enredado en tu cabello - Ismael Serrano

20 comentarios :

  1. Después de esta entrada solo puedo hacer una cosa XD :


    OLE!



    Te amo, peque!!! <3

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    1. Si la hubieras oído.... ains u.u martirio señor.

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  2. Qué espanto y qué horror..... con el poco aguante que me gasto últimamente no sé si lo hubiera soportado sin partirle la cara o algo...

    Gente, ese asco...

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    1. Yo no sé cómo aguanté. Eso sí, la matraca que di yo luego hasta que saqué toda la mala leche que me hice en el viaje.... apuf.

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  3. Jajajaja,me ha encantado tu definición de gente a la que les da miedo oír sus propios pensamientos. O el eco retumbando de neurona en neurona. Aysss!

    Durante tres años trabajé para El Eje del Mal, y de aquella aprendí a hablar por el móvil muy muy muy bajito y a ponerme la mano delante de la boca para que nadie pudiera oírme, ni siquiera leerme los labios. Algún día tengo que contar todo lo que aprendí de aquella experiencia.

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    1. Interesante :S xDDD ¿Estarías dispuesta a dar clases particulares de eso? Porque hace mucha falta XD

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  4. Aff! si habré padecido en los viajes, niños golpeándote la cabeza desde el asiento de atrás, adolescentes escuchando música estridente sin auriculares, señoritos y señoritas con sus pantallitas en facebook alumbrándote la cara por la noche, sin nombrar a la señora que habla por teléfono, la que lleva un arsenal de comida y parece un roedor, la que pretende dialogar contigo todo el viaje o el señor que se ahoga con su propio ronquido...podría seguir pero para qué echar más leña.
    Es lo que decís: Respeto a los demás! qué cuesta un poquito de educación!
    Saludos.

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    1. Jajaja, cuando viajas en transporte público la verdad es que encuentras de todo. Yo en los últimos tiempos he estado teniendo suerte...hasta esta vez. u.u xD

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  5. Jajajaja, yo tengo la teoría de que los autobuses sacan lo peor de cada persona, pero bueno, no sé, será que les tengo manía. Ahora, no hay finde que vuelva al pueblo que no llegue con ganas de matar a alguien. En fin, la gente...

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    1. JAJAJAJA. Sí, debe de ser eso. La gente... u.u XD

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  6. ¿No he comentado aquí? Uffff, es que la gente así es cansina cansina...yo también les he sufrido alguna vez y...en fin...una tortura.
    Pero sobre todo lo que dan es vergüenza ajena, a mí al menos, porque quieras o no, al final el lado cotilla sale, y te pones a "sopar" como dicen en Murcia, te quedas escuchando, te enteras de todo...¡¡allá ellos!!
    A ver para cuando ponen bozales en los trenes/buses/aviones.....jejejejejeje

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  7. Me ha encantado la entrada jajaja. A lo mejor será porque no estuve yo allí soportando, menuda pesada. Por desgracia hay mucha gente así. Que le vamos a hacer. Pero peores cosas hace la gente. Como estar con la música del móvil con el altavoz puesto para que todos soportemos su música... En fin.

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    1. Noooooooooorl, la música sin auriculares noooorlllll xD

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  8. Ay mi pobre!! Yo también he sufrido personas así algunas veces, lo "mejor" fue el día de la verborrea de una compañera de trabajo.

    Que a mí no es porque hable, y yo soy muy educada y discreta pero era la primera vez que me veía y se puso a hablar con otra de TODO lo que te puedas imaginar, hasta de con quién del hospital estaba intimando mientras el marido trabajaba :O

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    1. Joder con la peña. Menos mal que no eras amiga del marido ni lo conocías XDDDD

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