viernes, 24 de octubre de 2014

Libro: La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera.



Este es uno de esos libros que tengo pendientes desde el primer curso de carrera. Una de mis compañeras me habló de él como un libro maravilloso, profundo, ... No sé si ella lo había entendido, puede ser que sí, porque era terriblemente compleja, pero yo estoy segura de que, si lo hubiera leído entonces, no lo habría entendido. Así que me alegro de haberlo leído ahora. Vamos a por la reseña.

¿De qué va el libro?

El libro aborda las vidas de Tomás, Teresa, Sabina y Franz desde varias perspectivas. Quizá predomina el amor, probablemente, pero supongo que en el libro se examinan todas esas cosas que buscamos para llenar nuestras vidas y darles peso. O que evitamos para ganar levedad, quién sabe. 

Hablando del libro...

Jack me dijo que tenía ganas de que yo leyese el libro para que le diese mi opinión. Me dijo algo así como que es el libro que recomiendan los gafapastas. Bueno, yo llevo gafas de pasta, si es que eso cuenta, pero supongo que sí, que este libro es de esos que se recomiendan sin haberlos entendido, o incluso sin haberlos leído, para dar sensación de cultura o algo similar. 

Pues bien, ahí va mi opinión de gafapasta.

Tengo que decir que el libro me ha decepcionado un poco, y no es porque sea un mal libro, sino porque me creo unas grandes expectativas en los primeros capítulos. Esperaba grandes cosas de él. He estado satisfecha -en mayor o menor medida, dependiendo de los capítulos y demás- durante buena parte del libro, pero a medida que se acercaba el final me ha ido faltando algo, supongo que la tendencia ascendente que yo esperaba. Cuando un libro empieza en un punto espero que ascienda y que el final sea como los minutos finales de un espectáculo de fuegos artificiales o algo así. Creo que La insoportable levedad del ser no sigue ese esquema. Es un libro más bien plano, con sus picos dentro del desarrollo, eso sí, pero que se desarrolla en una misma horizontal.

No es lineal, en cambio, cuando hablamos del tiempo. La novela avanza y retrocede y, si esperamos que el final del libro se corresponda con el final de la historia, como parece lógico, nos estaremos equivocando. Yo me he equivocado. Supongo que eso también contribuye a la sensación que te queda al dejar el libro, una sensación de puntos suspensivos. Cosas que pasan.

Sin embargo supongo que eso ni suma ni resta, pues no es este uno de esos libros que se leen por lo que el autor nos cuenta de sus personajes, sino por lo que el autor y sus personajes nos cuentan de nosotros mismos. (Esto ha quedado muy gafapastiense,¿verdad?) Tomás, Teresa, Sabina, Franz,... No hablan de casos aislados, de personajes inventados, sino de las personas. Creo que Kundera mira en el fondo de la gente y descubre en ellos lo incomprensible. Y esto incomprensible, puesto en negro sobre blanco resulta chocante, a veces incluso molesto, pero por algo será, ¿no? A veces no entendemos -ni ellos mismos se entienden- la relación de cada personaje con lo que da sentido a su vida. Con el amor, con la política, con su vocación, con su trabajo, con sus hijos,... Resulta fácil desde una posición de espectador hacer recetas, pero si miramos al mundo o nos ponemos frente a un espejo no resulta difícil encontrar contradicciones de ese tipo en las personas de carne y hueso.

Además  las reflexiones que Kundera hace, al margen -o no tanto- de la historia no tienen precio. La que abre el libro, sobre el eterno retorno, el peso y la levedad me encantó. También, aunque es una reflexión de Tomás, me gustó la concepción que tiene de los cirujanos. O la pregunta acerca de la responsabilidad y la ignorancia, muy aplicable a nuestros días.
 
En definitiva, es un libro para pensar, para leer despacio y asimilar. Para detenerse a pensar un poco en cosas que puede que no hayamos pensado, o sí. Y para quedarse con dudas. Porque al final de los finales, ¿qué es lo positivo? ¿El peso o la levedad? 

Os dejo un trocito...

Y llegó a la conclusión de que la cuestión fundamental no es: ¿sabían o no sabían?, sino: ¿es inocente el hombre cuando no sabe?, ¿un idiota que ocupa el trono está libre de toda culpa solo por ser idiota? [...]

Y fue entonces cuando Tomás recordó la historia de Edipo: Edipo no sabía que dormía con su propia madre y, sin embargo, cuando comprendió de qué se trataba, no se sintió inocente. Fue incapaz de soportar la visión de lo que había causado con su desconocimiento, se perforó los ojos y se marchó de Tebas ciego.
Ejem...


En resumen, este libro...

4/5

A continuación creo que voy a leer Oliver Twist, para cubrir otros de mis propósitos lectores que era leer alguna obra de Dickens. A ver qué tal.



Hoy estoy... cansada
Y estoy escuchando...Balada de otoño - Joan Manuel Serrat

15 comentarios :

  1. YO lo lei en un momento muy concreto de mi vida, en que el libro me dijo muchas, muchísimas cosas. Desde entonces, y a pesar de que las historias y personajes están desdibujados en mi mente, no quiero volverlo a leer para no decepcionarme, porque fue de esos libros importantes, que no quieres que terminen, que parecen escritos para ti en ese momento. Sé que lo subrayé, que marqué con papeles muchos lugares de libro, pero no quiero volver a él, porque sería un poco como abrir la caja de los truenos...

    Besos.

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    1. Para mí no ha sido tan importante. A veces una lectura es perfecta porque cae en tus manos en el momento concreto de tu vida, en el que tú eres la persona perfecta para el libro y las circunstancias también. No ha sido mi caso, me temo :P

      Y si ese es el tuyo, como parece, haces bien en no volverlo a leer, creo. :)

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  2. Uf, mira que de este me han hablado mucho mis compis de la uni pero me da bastante pereza por eso mismo que cuentas..últimamente me apetece leer cosas que me distraigan y no se me hagan pesadas, y el día que me apetezca algo más denso me quiero estrenar con algún autor ruso. Un beso

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    1. En este caso escogemos levedad, ¿no? Jajaja. No creas, a mí me cuesta ponerme con libros de este estilo. YO también quiero leer alguna de las grandes obras de los autores rusos, pero tengo que encontrar el momento y los ánimos XDDD Así que te entiendo perfectamente. :)

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  3. A mí me pasa como a Ro: lo asocio al momento en que lo leí y me marcó mucho... Pero creo que sí lo releeré, aunque un poco más adelante.

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    1. Yo no sé, no creo que lo relea, la verdad. No ha sido para tanto para mí. Y me da mucha envidia, porque yo quiero libros que sí me hagan sentir que son para tanto >_<

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  4. Es un libro que lei hace mucho, que me encantó y que sigo recomendando a pesar de no usar gafas de pasta, jeje. UN beso!

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    1. Jajajajja.

      Apto también para gente sin gafas de pasta. Tomamos nota. Jajajaja

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  5. Pues me sigue apeteciendo leerlo, pero tengo claro que ahora mismo no es mi momento para leer este libro, así que tendrá que esperar un poco más. Sé que si lo cojo ahora no lo voy a leer como se merece, así que prefiero esperar y seguir leyendo cosas ligeras o de humor, para compensar la saturación de mi mente en estos momentos...
    Gracias por tu opinión del libro.
    Besos

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    1. Haces estupendamente. Cuando sabes qué te vas a encontrar en un libro -más o menos- es inteligente empezarlo en un momento que te permita disfrutarlo :)

      Un besote. Y de nada. :)

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  6. Sé de que libro se trata, pero no recuerdo haber leído ninguna reseña al respecto; creo que ni sabía de que trataba. Me da buenas sensaciones; aparte de lo plano que pueda ser -por lo que dices-, veo un buen fondo, algo filosófico, que me gusta.
    P.D. Yo, de Dickens, he leído "Almacén de antigüedades", y aunque no es nada del otro mundo, me gustó el estilo del autor. A ver que tal se te da "Oliver Twist", aunque a mí no me atrae nada, la verdad.

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    1. Yo fui a un clásico de Dickens. Veremos a ver en qué resulta.

      Y sí, en La insoportable levedad del ser hay fondo filosófico. Y superficie filosófica también :P

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  7. Pese a que no te ha entusiasmado, me ha llamado bastante. Y ya conocía este libro de oídas, así que algún día espero empezarlo.
    También tengo que estrentarme con Dickens.
    Ando leyendo ahora un clasicote, Orgullo y prejuicio. Me parece bueno y he anotado algunos fragmentos que he dicho "¡qué buenos son!", y entiendo por qué es un clásico, pero no sé, tampoco me entusiasma si lo comparo con otros clásicos que he leído (como La Regenta, de Clarín, me maravilló por completo). Y lo voy dosificando con otras lecturas.
    Un abrazo!

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    1. ** Donde dije "estrentarme" quise decir "estrenarme".
      Y con lo Orgullo y prejuicio, quise decir que creo que me está pasando justo lo mismo que a ti con La insoportable levedad del ser: me gusta, pero resperaba más.

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    2. A mí no me disgustó, pero también es cierto que no me conmovió ni me emocionó especialmente. Es lo que tú dices: te das cuenta de por qué es un clásico y merece serlo, pero falta algo. Y da una rabia... A mí cada vez que me pasa me enfada un montón...

      Con Dickens me está pasando algo parecido u.u

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