domingo, 13 de enero de 2013

Arriba el telón.

Creo que lo he dicho en alguna que otra ocasión, y si no, lo digo ahora: soy una enamorada del mundo del teatro. De la actuación, vaya. De verla, y de realizarla. No es que quiera ser actriz, no creo que por ese camino me hubiese ido mejor. Me refiero al mundo del teatro amateur. Creo que personas normales y corrientes, en sus ratos libres, pueden preparar funciones estupendas. No he participado en muchas obras de teatro, pero las pocas experiencias que he tenido han sido maravillosas. Casi todas ellas fueron con 14/15 años, durante el tiempo en el que formé parte de un grupo de teatro amateur de mi pueblo. No había niños ni adolescentes. Los más jóvenes rondaban los 18 años. Y luego estaba yo.  Participé como extra en una representación de Jesucristo Superstar. Básicamente hacía bulto. Pero estaba bien estar en el escenario y demás. Luego hice una obra infantil, en la que hacía de viento y que representamos para los peques de un pueblo vecino. Y por último, participé en la obra Una noche en su casa, señora, de Jean de Letraz, una comedia de enredos muy graciosa. Hacía de extra, pero tuvimos que ir a representarla a un pueblo de la sierra de Cuenca, dejado de la mano de Dios, y ahí me tocó hacer de protagonista. Fue gracioso, porque hacía de señora esposa, y el compañero que hacía de marido me llevaba como 30 años. Vamos, que aquello no quedaba muy creíble. Pero bueno, nos aplaudieron mucho, así que no estaría tan mal...



Pero a la obra a la que más cariño tengo tuvo lugar antes. Doña Mercedes, mi maestra de música de 2º de ESO preparó una actividad muy chula con nosotros: una representación de la zarzuela "La Revoltosa". La verdad, no recuerdo muy bien cómo fue, pero nos lo supo vender bien. En principio todo el mundo andaba reticente a representar una obra (qué vergüenza, menudo rollo, más para estudiar), y más una Zarzuela (eso es de abuelos, es un rollaco). Pero poco después le fuimos viendo la gracia a fingir el acento, a caracterizarnos como chulapos y chulapas, y a montar aquel tinglado. Vamos, que al final accedimos. Hubo más voluntarios a actores de los que se esperaba, y casi toda la clase se ofreció para realizar decorados, como apuntadores, para manejar el equipo de música, las luces... Vamos, que nuestra maestra supo avivar la llama y consiguió meternos de lleno en el proyecto. 

Hizo el reparto de los papeles por sorteo. Como en mi quitan somos muchas más niñas que niños, alguna que otra tuvo que hacer de chulapo. A mí me "tocó" el papel protagonista. Digo "tocó", con comillas, porque tengo la sospecha de que la maestra hizo una pequeña trampa para dármelo.  Ya os he contado también alguna vez que en el colegio me mimaban bastante.  Sea como fuere, me tocó el papel de Mari Pepa. Y mi compañero, Felipe, lo representaba uno de esos chicos malos, que no dan palo al agua, de esos que todo el mundo dejan como caso perdido. Creo que todos estábamos un poco nerviosos, pero lo cierto es que se lo tomó muy en serio, se aprendió todos los diálogos y lo hizo fenomenal. Muy bien.  Además, nos ayudamos mucho mutuamente, y en cuanto superé el problema de vergüenza que me causaba a mí, acomplejada, gordita, empollona, actuar con un chico malo que se las llevaba de calle, todo fue sobre ruedas. 


No sé si conocéis el argumento de la zarzuela. Mari Pepa es una guapa joven que vive en una corrala madrileña, y que acaba despertando el deseo de sus vecinos y la envidia y resentimiento de sus vecinas. Sin embargo, el hombre que a ella le interesa, Felipe, parece despreciarla. Parece. Mientras Felipe y Mari Pepa se acercan el uno al otro, las esposas de los vecinos deciden tenderles una trampa, que concluye en que Felipe, que iba a declararse a Mari Pepa, acaba pensando que es una mujer de dudosa virtud. Al final todo se resuelve y acaba bien.  

La cuestión es que, claro, la mitad del reparto, compañeros y compañeras iban detrás de mí durante toda la obra. No había manera de que eso no le subiese la autoestima a una. Por ejemplo, en esta parte: http://www.youtube.com/watch?v=h4oF6UJH9Kw (no puedo insertar el vídeo, ¡cachis!). Lo cierto es que adoptar el papel de presumida, coqueta y resuelta me costó bastante, pero lo interioricé y creo que me sirvió de terapia. 

Si tenéis curiosidad por saber cómo acabó aquello, pues bien, os diré que una obra que en principio se representaba para compañeros del colegio y familiares, acabó siendo repetida 4 veces más, para que la gente del pueblo fuese a verla, y las 4 veces se llenó la Casa de la Cultura. Todo un éxito.  Luego nos felicitaban por la calle.  No estuvo nada mal.

Siempre he querido volver al teatro amateur, pero por unas o por otras... Hace un par de meses una amiga me dijo que su madre estaba en un grupo de teatro amateur en formación y que buscaban gente. Yo le dije que quizá me interesase, pero tenía ya en la cabeza que quizá pasase lo que está pasando ahora mismo, así que no podía comprometerme con nada serio. Vamos, que no hay manera.

Pero un día de estos volveré, estoy segura. Y estoy segura de que volveré a pasar muchos buenos ratos.  Mientras tanto me quedo con la mentalidad tan propia del mundo del espectáculo, la que nos repetía Doña Mercedes, la que retrató Freddie Mercury en su magistral canción: Pase lo que pase, el show debe continuar.


6 comentarios :

  1. De peque también hice teatro, luego llegó la edad del pavo y ya sabemos qué pasó... que cambié de asignatura optativa y pasé del teatro.
    Pero con 10 años interpreté una obra más de 5 veces para el público del colegio, Morena Clara, que era una peli antiquisima de Lola Flores jaja; luego con 13 hice de Doña Inés en Don Juan Tenorio. Y la verdad que lo pasé genial, me gusta el teatro pero aquí a Algeciras no llegan muchas obras la verdad, lo máximo fue ir a Madrid a ver el musical "Chicago" en 2010, eso fue un momentazo en mi vida!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Uf, Chicago, me encantaría verlo.

      Yo soy asquerosamente responsable. Lo dejé, porque era un grupo amateur, extraescolar, y ensayaban de noche. Acabábamos a las 2 de la madrugada... y yo a las 7 me levantaba para ir al instituto. Así que en fin, para no afectar a is estudios, lo acabé dejando. En fin, cosas diversas.

      Qué chulo el papel de Doña Inés... ains! :D

      Eliminar
  2. Je, yo tengo recuerdos similares. Con un maravilloso profe que teníamos dedicábamos los viernes por la tarde al teatro, y era fantástico. Luego en el instituto no tuve oportunidad de hacer nada, pero ahora, por aquello de mi curro, tengo mucho contacto con los grupos de teatro amateur de mi pueblo -a los que la crisis está afectando un montón y es una pena-. Y esa es la mejor filosofía, adelante, siempre. Un beso!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Qué chulo, Lya. Nosotros nos comíamos recreos, tardes, lo que hiciera falta. Alumnos y maestra, todos. Y eso que ella era de otra localidad y demás. Pero mira... :)

      Eliminar
  3. A mí tb me encanta y de hecho ahora ando buscando algún grupo amateur en mi ciudad.

    En el cole, no es por echarme flores, pero nadie lo hacía mejor que yo xD

    En 6º representábamos una obra de los hermanos Machado y mis propios compañeros me eligieron protagonista femenina; y luego yo elegí como compañero masculino al chico que me gustaba xD

    Hace poco me encontré el guión de esa obra y me emocioné al recordarlo *.*

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Qué te parece, la amiga... eligiendo al chico que le gustaba de co protagonista... XDDD :P

      Eliminar

¡Adelante! Deja tu retal :)

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...