martes, 29 de enero de 2013

Hacer planes.

Siempre he sido muy de hacer planes, de proyectarme al futuro. Incluso de pequeña, planifiqué mi vida entera. Me hizo mucha gracia cuando Jack me contó que él, de pequeño, había hecho lo mismo. Yo acababa siendo profesora o escritora. Él, ingeniero aeronáutico, porque quería ser astronauta. Lo malo de estos planes, como de muchos otros, es que no suelen cumplirse. La vida no es como la planeas, e incluso, a veces, parece que se esfuerza por llevarte la contraria. Al menos en nuestro caso es así.

Pero claro, cuando los planes son tan concretos, y además, tan ambiciosos, pues a lo mejor es más fácil que las cosas no salgan como esperas. Pero da igual. No hace falta hacer planes serios, la vida se las apaña para pillarte en una posición que no habías calculado.

Mi hermano está haciendo planes. Los suyos parece que no van mal. Y yo me alegro. Su siguiente paso es comprarse una casa, y lo está mirando en serio. Hace tiempo que está interesado en una, en el pueblo de su novia. Más que interesado, está obsesionado. Y se ha propuesto intentar conseguir una hipoteca. Los padres de su novia les ofrecieron ayudarles con cierta cantidad económica. Mi padre ayer, con dolor, aunque no se notara, le dijo a mi hermano que ahora mismo no podía echarle una mano. Yo añadí que yo le pagaba la casa, ¡faltaba más! Pero nadie se rió. No creo que mi padre sea de esas personas que planean demasiado. Pero una persona, inevitablemente, espera cosas. Y mi padre, supongo que después de trabajar desde que era un crío,  de luchar toda la vida, esperaba que, el día en que sus hijos dijesen de entrar a comprar un piso, pudiese darles una pequeña ayuda. Pero no, no puede. Seguro que eso no se lo esperaba. Repite, una y otra vez, que en su vida ha pasado él más de 1 semana sin "dar un jornal". Y ahora van muuuchas y muuuchas semanas sin que trabaje. No se lo cree. No podía preverlo. Ni imaginárselo.

Y estoy segura de que el padre de mi compañero de reparto en La Revoltosa tampoco se esperaba lo que le pasó el domingo. Con menos de cincuenta años, cayó muerto. Seguro que su esposa no pensaba quedarse viuda tan pronto, ni sus hijos huérfanos de padre. Y menos, tan de golpe, sin previo aviso. Pero sí, esas cosas pasan.

Lo cierto es que van 3 hombres jóvenes (rondando la cincuentena) que mueren así, de repente, sin esperarlo, en muy poco tiempo en mi pueblo.  Este dato lo aporto, ya no por lo de los planes, sino para que veáis dónde me he metido: la gente del pueblo dice que han echado una maldición al pueblo, e incluso hay quien está pensando en irse a vivir a otra parte. Ay, señor señor.

En fin, y volviendo al hilo conductor, aunque nos gusta que los planes salgan bien, no suelen hacerlo. Por eso quizá me siento tan perdida y desganada, porque me he dado cuenta de que no sirve de mucho hacer planes. Pero yo siempre he ido por la vida así, planificando. Tendré que aprender una forma nueva de avanzar, y supongo que eso cuesta mucho.




8 comentarios :

  1. No quería ser astronauta, quería construir mi propio robot gigante y pilotarlo...

    BP


    Te echo mucho de menos, princesita. No dejes de escribir NUNCA.

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    1. Ups, perdón. Tienes razón. ^^' No dejo de escribir, ahora no tengo ningún muso haciéndome la puñeta, tengo mucho tiempo :P jaja

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  2. Yo iba a ser cajera de supermercado y actriz, y fumar y tener 3 hijos antes de los 30 xD

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    1. Yo lo de los 3 hijos también. Aún me da tiempo. 5 años. 3 hijos. Si acelero un poco... jajajaja

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  3. Te gusta aprender, seguro que aprendes una nueva forma de seguir.
    De pequeña (y adolescente) también solía hacer muchos planes pero hubo un momento en que dejé de hacerlos. No sé ni porqué. Es verdad que sueño despierta, casi cada día, casi con cada cosa buena que me pueda pasar. Pero voy cambiando, ya no hago planes ni tengo mega-metas, lo que vaya conquistando que sea pasito a pasito. Sueño poquito, a ver si así se puede conseguir algo, porque está claro que los sueños grandes se quedaron en eso; sueños.

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    1. y a lo mejor a veces es mejor... no te creas... :P Hay que ver, unos que dicen que el sistema educativo corta nuestras aspiraciones, y otros que decimos que tampoco hay que soñar a lo grande... ¡señor señor!

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  4. Supongo que eso que llamas planes son las 1000 ideas que yo tengo a la semana de las cuales luego ni una se materializa. Así que saco la conclusión de que los planes son válidos si luego los cumplimos o si en el curso de su cumplimiento cambiamos de caminito porque así es la vida.
    En cuanto a no hacerlos porque se pueden fastidiar por circunstancias externas y "ajenas a la obra", no merece la pena pararse a pensar en eso.
    La vida es como es y no porque se nos puedan fastidiar hay que dejar de tener sueños o planes.

    Y casi, casi que te confirmo que lo de la maldición no es mas que pura casualidad y VIDA, PURA Y PUÑETERA VIDA. Eso, sí, si nos cuidamos un poquito igual la despistamos (a la muerte digo).

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    1. Ya, la vida. A la vida y a sus cosas algunos la llaman maldición. Ea.

      muak!

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