miércoles, 18 de marzo de 2015

Reto (VII): Aprisa.

Venga, séptimo relato del reto. Aria B., va por ti.


***
Música para leer:



Llega tarde a la reunión. "Y eso que he venido en moto", se dice. Sabía que ahora su impecable traje apestaría a gasolina, pero ese era el precio de la movilidad urbana. Y, para qué engañarnos, le encanta ese olor y el desconcierto que despierta en sus clientes. Bajo la gomina y a pesar de la ropa hecha a medida hay un rebelde, o eso quiere creer él:  nunca se ha atrevido a comprobarlo. 

El aparcamiento de motos está a 10 minutos a pie de su oficina, situada en la calle más exclusiva de la ciudad. A izquierda y derecha se reparten tiendas en las que la mayor parte de los habitantes no se atreven a entrar siquiera por miedo a ser echados a patadas. Él, en cambio, no es de esos. Ajusta el nudo de su corbata y sonríe, satisfecho consigo mismo y con su vida. 

Entonces algo golpea su mundo y este se agrieta como un cristal. Ella está sentada en la parada del autobús con las piernas cruzadas, no como se supone que deben hacerlo las señoritas, sino con el tobillo derecho apoyado en la rodilla izquierda. Sobre el soporte que ha formado con su cuerpo apoya un libro que, a ojo, debe de tener cerca de las 1000 páginas. Pasa a su lado. Parece un manual universitario, seguramente de una carrera de ingeniería. Involuntariamente se detiene a observarla.

Calza unas botas deportivas de color morado, y lleva puestos unos vaqueros descoloridos y una camiseta de manga corta que le cae hacia un lado, dejando al descubierto su hombro derecho. Sus labios rodean la parte trasera de un rotulador fluorescente y él no puede evitar demorarse en ellos. Sube con el dedo corazón de la mano izquierda las gafas, que se empeñan en deslizarse hasta la punta de su nariz una y otra vez. Y su pelo, rebelde, se escapa del moño descuidado que se ha hecho con un lápiz. Es como si ni ella misma pudiera gobernarse, como si todo su ser fuese un grito que invitase a la aventura. 

A pesar de todo ella ni lo ha mirado, no ha reparado en su presencia. No importa lo cara que sea su ropa, o su moto, o lo lujoso que sea el edificio en el que trabaja. Como no ha importado que ella se haya puesto lo primero que ha encontrado en el armario y haya salido de casa casi sin peinarse. No. Ella tiene algo similar a la atracción gravitatoria: inevitable. Y él... Él solo tiene dinero.

"Por poco tiempo", piensa mientras mira su reloj. Ya van quince minutos de retraso y aún quedan cinco más para llegar a la oficina. Sacude la cabeza, respiran hondo y aprieta el paso. 

-Perdona, ¿tienes prisa o puedo invitarte a un café? 

***

Espero que te haya gustado, darling. Y poco a poco iré haciendo el resto. ^^ Y gracias a todos por seguir pasando por aquí y leyendo mis neuras.


¡Besos!

16 comentarios :

  1. Me ha desconcertado el final y no se si es porque me vuelve a fallar la neurona o por la falta de sueño XP

    Intrigado me ha este mini-relato...


    Te quiero, Peque! <3

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    1. JAJAJAJA. O que la neurona me ha fallado a mí al escribir XD

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  2. Este "pijo" tiene mucho que contar... jeje... necesito que sigas la historia... ;)

    Muac

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    1. Jajajaja. Ay, el pijo. ¿Qué le diría la futura ingeniera?

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  3. Respuestas
    1. Cielo, no se puede decir que no eres clara. :P jaja.

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  4. *____________*
    Y YO SIN VER ESTO HASTA HOY, AYAYAY. Me ha encantado, pero necesito leer más. YA SABES QUÉ RELATO CONTINUAR PARA MI CUMPLE *_* (Me ha llegado a la patata lo de la futura ingeniera <3)

    Qué subidón así, en un momentito xD

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    1. Fue una confluencia planetaria, ¿sabes? Vi en el médico a una chica, que esperaba en la consulta, con su manual super tocho, y parecía de algo de ingeniería -no me acerqué demasiado-. Y mira, mientras escribía se me ocurrió, porque también me acordé de ti xD :P

      Cucha, si se me olvida, recuérdamelo! jaja

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  5. Con esa descripción hasta yo he sentido esa atracción gravitatoria. Podía imaginarla y junto al pijo no era capaz de dejar de contemplarla ojear su tocho universitario. Mola.

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    1. Jajajaja. Está basada en una chica real. La vi en la consulta del médico y no le podía quitar los ojos de encima. Era como si el mundo alrededor pasase a otra velocidad. Y ella estaba allí, sumergida en su tocho libro...

      Así que tengo menos mérito, la verdad :P

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  6. Es necesario una segunda parte, aunque en mi imaginación ya he continuado la historia :)

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    1. Se la debo a Aria B., supongo jajaja :P ¿La has continuado? Me encantaría que me dijeses cómo. :P ^^ (Yo también continúo las historias, o les cambio los finales si no me gustan jajaja)

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  7. Hay finales abiertos que son todo un acierto, como éste. No, en serio, pueden pasar taaaantas cosas... yo he imaginado la mía, pero es personal y me la quedo para mí :P
    ¡Un abrazo!

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    1. Vale, no insistiré. Bueno, yo solía detestar los finales abiertos, pero he aprendido a apreciarlos :)

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