jueves, 26 de marzo de 2015

Evaluar.

Evaluar no es poner notas, y creo que este es un tema que en nuestro sistema educativo no todos tienen claro. Si nos pusiesen una fila de personas delante y fuésemos dándoles números del 1 al 10 al azar, creo que nadie diría que los estamos evaluando. Si se nos diese un criterio, ya podríamos empezar a discutir. Por ejemplo, podríamos evaluar su apariencia física (¿en virtud a qué cánones?¿con qué criterios?) y poner una nota, pero difícilmente podríamos evaluar su dominio de idiomas así, solo por verlos.



La evaluación es un proceso complejo y que requiere de muchas evidencias (cuantas más, mejor). El mismo examen no puede evaluarse de la misma manera cuando una persona tiene fiebre, o cuando acaba de perder a su madre, o si sufre acoso escolar, o yo qué sé. Los profesores, al menos los buenos, tienen en cuenta muchos factores a la hora de evaluar, porque evalúan. Y los reflejan de una manera u otra en la nota. Además, parte de una buena evaluación es la retroalimentación: te he puesto un 4, por esto, por esto y por lo otro, pero puedes mejorarlo así, asá, y de la otra manera. Esa es la mejor manera de conseguir que la persona evaluada mejore. Una nota numérica dice poco de qué hay que hacer para mejorar.

Y aún así, aún mirando todas las variables que consideremos pertinentes, lo de evaluar me parece una putada, porque después de la evaluación viene la calificación (el numerito), y claro, estás diciendo algo del trabajo de esa persona (y ojo, que muchos se lo toman como si se dijese de la persona misma): tu trabajo es insuficiente (o tú eres insuficiente), esto no hay por dónde cogerlo (o no hay por dónde cogerte), el trabajo está muy bien (tú eres muy bueno), o es genial (y tú eres el rey del mambo). Y las dos partes no tienen por qué ir relacionadas. Pero la cuestión es que afecta, en mayor o menor medida, el numerito. Incluso puede abrirte o cerrarte la puerta de una profesión o unos estudios determinados, que no es moco de pavo. Y no sé si le pasará a más gente, pero a veces he tenido la sensación de no tener las evidencias suficientes. Y en ocasiones mis sospechas se han confirmado. Además, supongo que es imposible tener todas las evidencias.


Pero si la evaluación de este tipo, que implica contacto con la persona evaluada, conocimiento (más o menos) de sus circunstancias y demás, es un quebradero de cabeza, hay otro tipo de "evaluación" que me parece directamente una tortura, para el que evalúa y para el evaluado. Más que evaluación parece un juicio con una única prueba. Hablo, por ejemplo, de las oposiciones. O de las pruebas de selectividad (ahora PAEG). O de las reválidas que están por venir.

De hecho esta reflexión me surgió hace un par de semanas, cuando una chica me dijo que iba a presentarse a la PAEG con Historia de la Filosofía y no con Historia de España y me pidió consejo. Y yo, que ya tengo el lomo pelao en esto de que me examinen filósofos (y lo que aún me queda) le di unos cuantos consejos esperando que le fuesen de utilidad, aunque no es seguro.


No quiero que se me malinterprete. Entre los correctores de las PAEG hay muchos que están allí deseando hacerlo lo mejor posible, a pesar de que no saben si el que se ha examinado tenía fiebre justo ese día. De hecho, cuando hacía las prácticas una profesora me habló de la corrección de estas pruebas y me confesó que ella, que llevaba 30 años enseñando, había tenido que ir alguna que otra vez, pero que siempre había ido obligada, porque la presión de estar influyendo así en el futuro de un alumno por un examen puntual no era algo agradable. Pero también me habló de un par de compañeros que se "alistaban" todos los años para corregir lo que surgiese, lo mismo daba selectividad que oposiciones. Me comentó que iban a pillar, arrasando por la vida. Y, que me perdonen, pero viendo lo que vi de ellos (eran viles, mezquinos) me lo creo.

No sé qué puede empujar a una persona a comportarse así, a jugar con el futuro y las aspiraciones de otra por descargar su mala baba. Máxime cuando ellos también han estado en la misma situación. Y prefiero no pensar en que en tres meses me pueda tocar uno de esos, porque me tiemblan las rodillas. Y sí, en este tipo de procesos se trata de calificar y des-calificar a los diferentes aspirantes, te lo juegas todo en una sola apuesta, ya lo sabes. Pero si hacen eso por hobbie, no sé qué harán en sus clases, con sus alumnos. Bueno, en este caso concreto, sí lo sé. Y ya os digo que no tenían otro procedimiento.

 Bueno, qué, ¿alguna idea después del rollaco que os he metido? xD

16 comentarios :

  1. La justificación d este tipo de ... personas? es tan simple como perversa:"a mi me lo hicieron" seguida del consabido y repetido ad nauseam "es lo que hay"... A mi,siendo sincero, cada vez que alguien me saca tan "inapelable" argumento, me dan ganas de golpear sus cabezas en el suelo hasta hacerlas puré u___u

    La diferencia entre ellos y yo es que yo al final me apiadaria. Ellos no, obviamente.

    Quizás la tarea mas difícil de un profesor en nuestros días sea enseñar a los chavales que es la empatía y,de algún modo, hacer que cale en sus cabecitas...

    Porque en su ausencia esta la raíz de todo mal...pienso yo


    ahora me piro,que ya me he pasao de Ubeda tres cerros XP



    Te amo,bichilla! <3

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    1. Jajajajaja, cerca del cuarto estás.No, pero no dices ninguna tontería ,creo.

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  2. Ayer precisamente hablábamos de ello en la comida, porque dos de mis compañeras se han presentado voluntarias para corregir la selectividad. Una de ellas para ver cómo eso puede mejorar su trabajo, para ver cómo dan otros profesores sus temas de historia, para ver qué criterios de corrección y de calificación les dan. La otra por el dinero. Aunque presentarse voluntario porque te paguen no quiere decir que lo vayas a hacer mal.

    Evaluar es dificilísimo. Tanto que yo no puedo ni quiero conformarme con un número. Un número entero. Hay tantas variables entre un cuatro y un cinco... Como en aquel libro que leímos, podemos decir aquello de que entre el cero y el uno hay infinitos números, y entre el cero y el diez, y que unos infinitos son más grandes que otros.

    Ya te digo que no me conformo con un número y con explicárselo al alumno, me gusta añadir en mis notas una frase, un "tienes un siete pero puedes hacer mucho más" o "Sigue así, porque tu cuatro va a ser un cinco en breve".

    Besos.

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    1. Desde luego que hacerlo por dinero no implica que se haga mal. Si eso fuese así nadie haría bien su trabajo, ¿no? jaja. Ya digo que creo que estos casos son minoritarios, y muy extremos. Normalmente las personas que van a corregir pruegas de este tipo, obligadas o por la razón que sea, querrán hacerlo lo mejor posible. Aunque es difícilísimo, para mí no sería plato de gusto :P jaja

      Tú molas, profe.

      Besos.

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  3. Pues volvemos a coincidir. Que un número (o una palabra: apto/no apto, suficiente/insuficiente...) pueda decidir e incidir en el presente y, seguramente, el futuro de una persona es difícil de entender. Según con quién lo comentas te dice que de alguna forma se tiene que hacer, y seguramente tienen parte de razón, pero creo que es imposible conocer y evaluar a una persona por lo que te ha puesto un día en un papel.

    Porque estoy seguro que much@s conocemos a personas que cuando las ves trabajar te preguntas cómo han podido llegar hasta allí. Y es que quizás son muy buenas memorizando o escribiendo o detectando qué es lo que se espera de ellas en un examen, pero que a la hora de llevar a cabo el trabajo real son unos ineptos.

    O que ese día, como bien apuntas, personas que lo podían hacer mejor no se encontraban bien o no tenían un buen día.

    De las personas mezquinas que comentas... estoy con Jack.

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    1. A mí es que eso me dejó... No sé. Eran personas, dos, un tanto inestables, la verdad. No tniendo cómo estaban en los puestos que estaban.

      En cuanto a lo de evaluar por un papel... Bueno, mira, en oposiciones es lo que hay. En selectividad no lo dejan todo a ese día (aunque influye bastante), sino que cuentan con la media del curso. Pero en las reválidas no sé, creo que va a ser un sistema aún más injusto.

      En fin. ¡Un beso!

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  4. La palabra "evaluación" a mí es que ya me da un poco de repelús... jijiji.
    Es muy complicado, porque tendrían que tenerse en cuenta muchos factores y no suele ser así. A veces, tener un mal día, puede arruinarte años de tu vida. Injusto, sí. ¿Quién no ha ido a un examen estando enfermo, sin poder ni pensar? ¿o quedarse totalmente en blanco por culpa de los nervios, aún sabiéndote todo de "pe" a "pa"?
    Y aparte de las "aptitudes" hay que valorar las "actitudes"...
    Tema complicado...

    Un besote

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    1. Sí que es complicado, sí.

      Un beso, Rosa :)

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  5. Si ya en el sistema educativo no hay sitio para diferentes formas de aprendizaje, tampoco lo hay para las calificaciones, desde luego. Todo el mundo que sepa lo mismo, aunque no sea importante, y no se evalúan cosas que luego sí lo son. Y desde luego pasa lo mismo en los trabajos, que puede conseguirlo gente de lo más incompetente sólo porque se le da bien memorizar para un examen...
    Evaluar lo hacemos cada día, tod@s, en muchas situaciones. Evaluar bien, evaluar justamente un trabajo o desempeño no. Eso también habría que enseñarlo y aprenderlo y creo que no se hace.
    Espero y confío en que no te toque una de ésas personas amargadas corrigiendo...
    Bsitoss

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    1. Eso espero yo también... :/ jaja

      Pues sí, hay que aprender a evaluar, sí.

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  6. Esto me ha recordado a mi examen de bases de datos, que me encontraba fatal y no podía ni pensar xD Lo aprobé muy justo pero la profesora no me echó bronca ni nada porque sabía que estaba mala.
    Eso sí, otro profe me echa bronca por sacar "mala nota". No me lo dice directamente pero es un claro "puedes hacerlo mejor" xD
    La verdad es que con este curso estoy teniendo mucha suerte con los profesores. Se nota que les gusta su trabajo y se desviven por su alumnos. Además como somos pocos alumnos estamos en familia xD

    Lo de los correctores de exámenes tan malvados me parece lo peor.

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    1. Es lo peor. xD

      Pero eso que comentas, esa relación ayuda a tener más datos y eso. Y lo mismo con el profe que te dice: puedes hacerlo mejor. Porque dos personas pueden sacar la misma nota, y a una felicitarla y a otra abroncarla. :P

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  7. La evaluación es injusta, en las oposiciones aún más... pero a día de hoy no hay otro método en que basarse, al menos con las infraestructuras y los modelos educativos con los que se cuentan.
    Respecto a lo de los malos profesores... creo que es gente amargada que intenta amargar al prójimo. Eso pasa en todas las profesiones, en el sector servicios sobre todo: en lugar de solucionar tus frustraciones personales, te dedicas a compartirlas y contagiarlas con todo aquel que tiene la "suerte" de toparse contigo. Me pongo negra, vamos!
    Besitos!

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    1. Bueno, en las oposiciones no sé, pero en la evaluación en colegios e institutos se puede hacer de muchas maners. Incluso aunque al final haya que poner un numerito, ese numerito puede decidirse de muchas maneras.

      Ya, es una putada, hablando mal, lo de esa gente. Especialmente cuando puede tener consecuencias tan grandes para una persona.

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  8. Bufff... pues sí, si yo a veces para evaluar un libro del 0 al 10, me como mucho la cabeza, supongo que evaluar exámenes y trabajos debe ser igual o peor. Y sí, según la persona que te evalúa, un mismo exámene puede oscilar varios puntos. Muy complicado, sí... por eso es injusto que todo dependa de una nota y una sola prueba.
    ¡Un abrazo!

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