viernes, 27 de abril de 2012

Vivir, sobre-vivir o sub-vivir.

Hoy iba a escribir sobre la concepción de la miseria que tiene la gente, que tenemos, debo decir. Y, ¡qué narices! Lo voy a hacer. Pero también voy a hablar de los cambios sutiles, o no tan sutiles que ciertas situaciones producen en ti. 

En otro blog escribí hace unos meses sobre el tema de que los conceptos de caro y barato son extremadamente relativos. Por eso, yo también admito fluctuaciones. Pero que me digas que por muy poco dinero ves Barcelona, cogiendo un Euromed por la mañana y volviendo por la noche... Pues por ahí no paso. Yo entiendo que cuando una persona tiene un cierto nivel de vida, puede permitirse algunas cosas. Pero, por favor, por ti y por mí, amplía tu perspectiva, tu campo de visión: por mí, porque me haces sentir mal cuando dices esas cosas, y por ti, porque no estaría mal que valorases que tienes un nivel de vida más que adecuado. 



La verdad es que en los últimos tiempos empiezo a sentir un poco de "resentimiento de clase". Me toca soberanamente la moral que una persona con un trabajo fijo, con una pareja con un trabajo fijo, ambos bien pagados, con una casa ya pagada  y que se van de vacaciones 3 veces al año, me mire a los ojos con cara de pena y me diga: "Sí, todos lo estamos pasando muy mal". Porque no sé si es que se está riendo de mí o es que no se da cuenta de lo que pasa a su alrededor. 

Ese es uno de los cambios. Soy una persona más resentida. Pero el otro es que soy mucho más materialista (que no consumista). En momentos en que he vivido un poco mejor cualquier cosa me hacía ilusión porque lo importante es el detalle. Si una persona venía y me regalaba una tarjeta de felicitación por mi cumpleaños era la persona más feliz del mundo porque esa persona había pasado un rato pensando en mí y me había dedicado unas palabras. Pero ahora, aunque sigo valorando esas cosas, he cambiado. Ayer, mi madre me dio mi regalo de Reyes. Sí, ayer. Veo poco a mi familia, pero esa es otra historia. El regalo eran 50€ en un sobre con una de esas pegatinas que dicen "¡Felices Fiestas!". Y se me encogió el corazón. Porque es lo que más puedo necesitar ahora. Supongo que mi madre también pensó en mí, y sabe que es lo que me hace falta.  



Pero también me he dado cuenta de que cada vez mis deseos se acercan más al nivel de subsistencia. Cuando mi madre me dio el sobre, me dijo: "Para que te compres algo", a lo que yo contesté: "Sí, con esto comemos durante dos semanas." Por supuesto que hay cosas que me gustaría tener, y actividades que me gustaría hacer. No recuerdo cuándo fue la última vez que fui a un cine de estreno. Hace años. De hecho, la última vez que fui a un cine de reestreno fue hace más de medio año, seguro. Pero no pensé en ellas en un primer momento. Me siento culpable cuando pienso que de esos 50 € podría sacar 10 para comprarme algún capricho. O 25, para salir una noche a cenar y tomar algo. 

Supongo que tiene que ver con que no tengo perspectivas de que esos 50 € puedan ser repuestos. Ahora mismo en mis cuentas domésticas todo son gastos, así que cada entrada inesperada debe ser atesorada para destinarla a cubrir necesidades básicas. No hay presupuesto para ilusiones, para salidas, para caprichos. Supongo que hay quien cree que me gusta vivir así cuando digo que no voy a salir esta noche, o que no voy a cenar, o que no he podido ir al cine a ver esa película. Supongo, también, que no están en mi situación, ni lo han estado, y que por tanto, no pueden entenderme.




3 comentarios :

  1. Te comprendo perfectamente, he estado gran parte de mi vida así y da mucha rabia no poder permitirte hacer ciertas cosas cuando otras personas pueden por su nivel económico. Y más sabiendo que tú también podrías desarrollar esas capacidades si pudieras permitirte hacer ciertas cosas. Entiendo perfectamente ese "malestar" de cuando te gasta algo. Hace siglos que no me doy un capricho, pero ese malestar lo tengo constantemente con el tema de la guitarra.

    Ahora tengo la suerte de que después de muchos años, mi padre por fin ha "sentado la cabeza" y ha decidido ayudarnos un poco. Ese poco es insuficiente, pero bueno, algo es algo, como mínimo me da para una actividad "extraescolar" como es la guitarra... hasta que el grifo se corte que no tardará mucho.

    Es muy jodido, la verdad. Porque ves que tus colegas viven solos y tú necesitas independizarte y ves ese momento tan lejano... ves que se van a cenar, que cuando salen se toman sus cuatro cubatillas. Y tú vas ahí con tu bocata y tu botella de plástico aplastada con el vodka rojo del mercadona de 4 euros que te dura pa' tres semanas de fiesta si no compartes, XD (ser pobre fomenta la creatividad).

    En fin, lo que más me mata es la falta de empatía que comentas. Aunque doy gracias por, al menos y aunque no sea el mío propio, tener un techo.

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  2. Y claro, ellos lo están pasando muy mal, pero acorde con sus capacidades económicas. Ya no comen caviar, ahora como hay crisis tienen que comer huevas de esturión de un nivel menor. No sé si me explico.

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    1. Te explicas que da gusto. Como siempre. Pero sí, hay mucha falta de empatía, y sí, se fomenta la creatividad. Aunque lo malo es que yo nunca he servido para eso de la picaresca... pero en fin.

      Aprovecha con lo de la guitarra ahora que puedes!! :)

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