viernes, 16 de marzo de 2012

Tras la muerte de Amina.

Por si alguien no sabe de qué va este tema, no estaría de más que echase un ojo a éste artículo.



Hay cosas en el mundo que no se entienden. Como la ley que llevó a Amina, menor de edad, a casarse con el hombre que la violó cuando tenía 15 años. Es una especie de "solución intermedia": si la familia de la chica consiente, al casar a su hija con su violador, éste está reconociendo su culpa y haciéndose cargo de las consecuencias de su mal acto. Pero, ¿qué ganan los padres? ¿Por qué unos padres accederían a casar a su hija con un violador? ¿Qué hay tras la muerte de Amina?


Marruecos, como sabréis, es un país en el que la religión tiene mucho peso en el código penal. Y en muchas religiones, una mujer que ha sido desvirgada es mercancía defectuosa, está rota, es impura. Otro hombre la ha marcado, la ha poseído.  Y nadie quiere una mujer de segunda mano si puede conseguir una mujer de primera mano.  Si cambiamos la palabra "mujer", por "yegua", "coche" o "burro", este pensamiento podría entenderse. Y sí, es a ese nivel al que se está reduciendo a la mujer. Digamos que la virginidad es su precinto de garantía. Si no ha sido capaz de mantenerlo, una mujer no vale nada. Primer supuesto.


Si el primer supuesto no os parece suficiente, vayamos al segundo. Si en una violación consideramos a la mujer como víctima y al violador como un delincuente, no hay pacto que valga. El violador merece cumplir una determinada pena por su delito. ¿Por qué pactar un matrimonio? Como ya hemos dicho, porque esa mujer ya no tiene el mismo valor. Pero además, porque la mujer tiene parte de culpa. Por no decir que tiene casi toda la culpa. Las mujeres son seres provocativos, que incitan al pecado, que son irresistibles. ¿Cómo un pobre hombre va a poder refrenarse ante tales provocaciones? Ese es su único delito, no haberse podido dominar. Pero si la mujer no le hubiese provocado... Así que como Amina estaba buscando desesperadamente que la violasen, y el pobre hombre cometió el error de no ignorar sus señales, ambos tienen parte de culpa. Por eso, si la familia consiente el matrimonio y él se presta, tenemos una solución intermedia.


Así, Amina se vio arrastrada a casarse con el hombre que la había violado, condena respaldada por el código penal de su país y por sus propios padres. Se vio obligada a repetir, siempre que su marido quisiese, aquel acto traumático que le arruinó la vida (porque, no lo olvidemos, Amina pertenecía a su violador y marido, y éste podía disponer de su cuerpo cuando quisiese). Se vio obligada a vivir en casa de la familia de su violador y marido, ya que éste no tenía ingresos para mantenerla, y a soportar que la familia de éste la tratase como a una mujer que había llevado a la perdición a aquel virtuoso hombre. Yo doy por sentados los malos tratos, tanto verbales como físicos. ¿A alguien le sorprende que Amina decidiese envenenarse con matarratas?


Ahora sus padres (¿o debería decir su padre?) se rasgan las vestiduras, pero públicamente escurren el bulto. Yo puedo llegar a entender que, envueltos en supuestos e inmersos en una determinada cultura, no viesen claramente el daño que le hacían a su hija cuando autorizaron el matrimonio. Pero que aún hoy no vean la maldad de aquel acto, que no asuman su responsabilidad, aún sabiendo que su hija no estaba siendo bien tratada por su familia política, y que no hicieron nada para remediarlo, me parece surrealista.


Sobre todo, pienso en su madre, que también está inmersa en esas estructuras de opresión. ¿Qué pensará? ¿Qué querrá gritar mientras mantiene el silencio? Porque pensar que no quiere gritar, me aterroriza.

2 comentarios :

  1. Bueno este es un tema que me incita bastante a perder las formas.
    Si hay algo que no respeto y no respetaré nunca es la religión musulmana.
    Las mujeres son como tu dices con las perfectas palabras, un objeto de colección, usado perdemos valor.
    El que somos un ente de provocación enviado por el mismo demonio es otra realidad, por eso debemos ir tapadas, lo máximo posible para no sacar a la luz los instintos masculinos, ellos son como animales.
    Si paseamos con minifalda es que somos unas guarrillas que queremos pillar, si nos ponemos un tacón directamente nos preguntan cuanto cobramos U_u, en situaciones así me he encontrado y no miento.

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    1. Bueno, no estoy de acuerdo. Ahora mismo, por mi trabjao de fin de máster, estoy leyendo un poco sobre mujer e islam, y no se trata de la religión, se trata de la gente que ostenta el poder y de las interpretaciones que han hecho de la religión. En ese sentido, el islam no es peor que el catolicismo. No sé si te interesará, pero uno de los libros que estoy leyendo y que me prece interesante se titula "El Harén político: el profeta y las mujeres", y habla de lo del velo, de la discriminación política que sufre la mujer en el islam, etc. etc, teniendo como base el Corán y los alhadices de Mahoma. Es muy interesante, porque tenemos muchos prejuicios ;)

      Lo dicho, una cosa es el corán y demás textos sagrados, y otra las interpretaciones que hacen los hombres de ella.

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