martes, 13 de marzo de 2012

Mi generación

Para que ustedes se hagan una idea, nací a principios del año 1988. Formo parte, más o menos, de eso que se ha venido a llamar "generación ni-ni", que ni estudian, ni trabajan. Parece que desde que salió el término, todos los jóvenes somos parte de esa generación informe y poco delimitada. Esto me recuerda a una cita que se le atribuye a Sócrates:
"La juventud de hoy ama el lujo. Es mal educada, desprecia la autoridad, no respeta a sus mayores, y chismea mientras debería trabajar. Los jóvenes ya no se ponen de pie cuando los mayores entran al cuarto. Contradicen a sus padres, fanfarronean en la sociedad, devoran en la mesa la comida, cruzan las piernas y tiranizan a sus maestros".

¡Vaya! Va a resultar que la cosa no es nueva.  No lo de que los jóvenes seamos unos vagos, tiranos e irreverentes. Sino lo de que los mayores generalizan.

Como joven, no puedo más que discrepar de ese letrerito que se nos ha colgado. Yo no soy una de las personas más trabajadoras de mi generación, estoy segura, pero aún así, he acabado una licenciatura universitaria y estoy cursando un máster. En cuanto a idiomas, me defiendo con solvencia en Inglés. Y manejo las nuevas tecnologías tan bien como esos cacharros infernales me lo permiten.  Pero no todo debe medirse en nivel de estudios - que, visto lo visto, están resultando servir para bien poco. En mi generación también hay jóvenes trabajadores, muchos de los cuales, fueron víctimas de la tan nombrada burbuja inmobiliaria: jóvenes que dejaron los estudios con ansias de fortuna, de independencia, de construirse un futuro, y que al final, se han quedado en ruinas.

Los pertenecientes a esta generación tenemos que inventar un nuevo calificativo. Uno que refleje la realidad de nuestra situación. Porque somos muchas cosas. Somos una generación engañada. Somos una generación a la que han privado del porvenir que sus antepasados habían querido que disfrutasen, y por el cual lucharon. Somos, de nuevo, una generación de emigrantes. Somos la generación de la mochila y el currículum. Somos una generación que mira con vértigo el futuro, que se pregunta qué quedará para sus hijos. Somos una generación con motivos para estar tristes, y que aún así, defienden la alegría.

¿Qué nombre deberíamos ponernos?

2 comentarios :

  1. Ves por qué si eres filósofa?
    Y si no llega a ser por la crisis os quedáis con eso de ni-ni, en el sentido más peyorativo del término.
    al hilo de la cita, siempre he pensado que uno se hace viejo cuando dice eso de:
    ..." es que esta juventud es lo peor..."

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    Respuestas
    1. Jajaja, pues yo creo que tienes razón. El que dice eso es porque se ha olvidado de lo que hizo cuando era joven... jaja

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