miércoles, 21 de agosto de 2013

Más que profesionales.

Hay personas que son buenos profesionales: cumplen con su trabajo de la mejor manera posible. Entre esos profesionales hay algunos verdaderamente ¿qué palabra podría usar? ¿Mágicos, quizá? Son esas personas que van más allá. No sé, pienso por ejemplo en el camarero que no solo te pone el café, sino que te dice las primeras palabras amables del día. O en el encargado de limpieza que te saluda, aunque no te conoce de nada, sonriente. O en la enfermera que te dice unas palabras reconfortantes antes de una prueba médica. En muchas ocasiones estos pequeños gestos llegan cuando más los necesitamos, y aunque pueden parecer insignificantes fuera de contexto cobran un sentido enorme en esas ocasiones. ¡Qué suerte encontrarte con estos profesionales en tu vida! Estas personas, como dicen en el libro The perks of being a walflower, ven y entienden.

Creo que ese es el tipo de profesional que nos gustaría ser. A mí, al menos, me gustaría. No sé qué acabará siendo de mi vida. Tal vez llegue a ser profesora. Puede que incluso dedique a ello mi vida. Si es así, espero tener los ojos, más bien todos los sentidos, bien abiertos a esos gritos silenciosos que todos damos de vez en cuando. ¿Qué son si no las ojeras, la cara larga, los ojos irritados, las manos temblorosas, la cabeza gacha,...? Espero tener o desarrollar esa sensibilidad y espero también que la rutina no la aletargue. Pero quizá no. Quizá acabe de dependienta en una tienda de maquillaje. Y si es así espero saber dar a cada mujer la barra de labios que la haga sentirse preciosa en su día más bajo. O a lo mejor trabajo en una librería. Espero entonces saber intuir qué libro puede marcar la diferencia en la vida de esas personas que desesperan por que algo cambie en su interior.

Hoy me he sentido cerca de ser ese tipo de profesional. Como os he contado, estoy ayudando a una chica a recuperar un par de asignaturas para septiembre. Pues bien, septiembre ya está cerca, y aunque periódicamente le he enviado notas a su madre para informarle de cómo íbamos, le he pedido hoy que viniese a hablar conmigo para contarle, no solo cómo van las cosas, sino para poner en su conocimiento algunas dificultades que tiene su hija y que creo que están a la base de sus problemas académicos. Hemos hablado, y he puesto en su conocimiento mis sospechas, le he indicado qué podría hacer, le he sugerido que lo consulte con la tutora del curso próximo y con la orientadora del colegio. Entonces esa madre, que quiere a su hija por cómo es, que quiere que sea feliz, que sea ella misma, esa madre, conmovida, creo, por mi preocupación, me ha comentado que su niña lo estaba pasando mal, que estaba teniendo un verano terrible por problemas personales. Ya sabemos todos aquí que en la adolescencia, cualquier problema personal es gigante. Y no digo que nos parezca gigante, digo que lo es. La adolescencia no es fácil. Y me ha dicho que esos mismos síntomas, esas cosas que a mí me hacían extrañarme, las ha notado ella también, y la tienen preocupada. Hemos hablado un rato, creo que la he tranquilizado y que le he aportado otra perspectiva a su preocupación de madre.

Cuando se ha ido me ha dado las gracias. Yo he cerrado la puerta y me he sentido preocupada por mi chica, su hija, pero al mismo tiempo me he sentido satisfecha por haber sabido ver los signos, por haber notado los síntomas, por no haber visto a esa chica como una mala estudiante o alguien al que le importa un bledo lo que yo haga o diga. No me he sentido, propiamente, una de esos profesionales mágicos, pero he sentido que me acercaba a ese ideal. Y me ha gustado. 

Este post va por todas esas personas, profesionales, que, además de hacer su trabajo y de hacerlo bien, ven y entienden y, muchas veces, marcan la diferencia, hacen un momento, un día, un curso, ... totalmente diferente con su presencia. Pero hoy, justamente hoy, especialmente a una de esas personas, que, por ver, por entender y por hacer, también siente, y siente mucho. Mucho ánimo, maestra.

18 comentarios :

  1. Gran post. Se merecen el reconocimiento todos esos PROFESIONALES, que ademas de eso (y por si fuera poco) ejercen ademas de PERSONAS.

    Nos acordamos de vosotros. OLE!

    No me cabe la menor duda de que tu, algún día (porque si te digo que ya lo eres me vas a decir que soy un peloto... ;P)seras una de esas personas.

    Te quiero mucho, bebe.

    <3

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  2. Jack no es un peloto, tiene toda la razón del mundo. Ya eres una profesional mágica, tú no tienes la culpa de que aún no te dejen demostrarlo. Pero el día que te dejen... Ay! Ya verás, ya.
    Esa chica tiene mucha suerte.
    Gracias por todo, por TODO, por el achuchón virtual también. Hoy se necesita. No sé si veo y entiendo, aún no leí el libro, pero esto es duro de cojones y tener a gente como tú "cerca" reconforta.
    Seguiremos actuando e informando ;)

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    1. Pues no lo pospongas mucho, el libro, digo. Ya sabes, tan cerca como se puede. No puedo perder de vista mi medio cerebro. :P

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  3. Tu entrada me recuerda a la que fue (y es) mi profesora favorita durante estos dos últimos años. Es una de esas personas que te animan el día. Es casi imposible no encontrarla con una sonrisa. Incluso recuerdo un día que vino a trabajar enferma y, si me enteré de que no se encontraba bien, es porque ella misma lo dijo, y porque estaba algo más pálida. Pero tenía la misma sonrisa de siempre. Es una persona que desprende alegría y te la contagia fácilmente. Es mi profesora de filosofía y reconozco que ha conseguido que adore una asignatura a la que le tenía mucha manía (bueno, ahora mismo estoy peleada con la filosofía, pero es por unos trabajos que tengo que entregar que me tienen agobiada). Como profesora, explica muy bien y sus clases son muy amenas (adoraba sus clases). Ha conseguido que vea la filosofía de otra manera. Como persona, es un cielo. Me ha tratado con mucho cariño siempre. Me ha ayudado en malos momentos, me ha escuchado y ha hecho todo lo posible por ayudarme a solucionar mis problemillas. Es una de esas personas que hacen la vida más agradable. Tiene una paciencia infinita (para aguantarme a mí...).
    Pero acabo este año bachillerato y va a dejar de ser mi profesora. Por una parte agradezco acabar de una vez, porque cuatro años de bachillerato cansan (soy un desastre, lo sé). Pero por otra, voy a echar de menos a varios profesores del instituto, especialmente a ella.
    Para mí, los profesores no deben solo enseñar, sino también ser capaces de ayudar a sus alumnos cuando lo necesiten. Por lo que he leído, y por lo que voy leyendo en tu blog, estoy segura de que serás una gran profesora. Una de esas que nunca se olvidan. Así que, mucho ánimo y a luchar por lo que quieres. El mundo (y tus futuros alumnos) agradecerán encontrarse con una profesora como tú.

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    1. Gracias Julia, ojalá cumpla eso que dices.

      Me alegro de que te hayas cruzado con una profe así. JO, que la Filosofía mola XDDD

      Mi profe con sonrisa infinita y perfecta en el bachillerato fue la de Historia del Mundo Contemporáneo. Una maravilla de mujer.

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  4. Si es que eres muy grande! ♥
    Tiene mucha suerte de tenerte a ti en estos momentos, tanto por la chica a la que ayudas como por Runa ;)
    Casi suelto una lagrimilla xD

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    1. Nos hemos quedado en el casi, ¡menos mal! :) Muá :*

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  5. Bien hecho. Seguro que esa madre ha dormido mucho mejor desde que hablaste con ella. Tú sigue atenta que lo que dices en tu post es lo que diferencia a los que ganan un jornal con los que se lo ganan.
    Un abrazo

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  6. Bettie, qué bonita experiencia. Me alegro muchísimo por ti, por lo bien que te has sentido :)

    Estos son los momentos a atesorar ¡enhorabuena!

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    1. Sí, lo he guardado, literalmente. Lo he escrito en un papelito y ha ido al tarro de buenos momentos del año, que la verdad, está un poco triste u.u XD

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  7. Es que eres una gran profesional; sólo hace falta que alguien te dé más oportunidades para demostrarlo ^^

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  8. ¡Bien! Ojalá seas pronto profa, que hay muchos niños y niñas que tienen que cruzar su camino con el tuyo :)

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  9. Por qué usas el FUTURO? ¿Que serás? ¿llegarás a ser una gran profesional? Bettie, ya lo ERES. Y si no te lo crees, cuando llegues a los 40, una edad en la que ya habrás vivido la mitad de la vida, te darás cuenta de lo que te hablo. En serio, ya lo eres. Sin duda.

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    1. Bueno, yo creo que aún me queda mucho camino que andar y mucho por aprender... Pero gracias :)

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