domingo, 13 de marzo de 2016

Fast world, fast reading.

Hace unos días, leyendo este post y comentándolo en Twitter se me ocurrió una idea para un post. Fue tal que así:



En él Sandy habla de la fiebre de las novedades y reparte cargas a partes casi iguales entre lectores y bloggers. Sí, los bloggers leen y reseñan novedades, especialmente cuando colaboran con las editoriales, porque estas están interesadas en promocionar sus lanzamientos. Pero también es cierto que una buena parte de los lectores pide ese tipo de posts y los bloggers/vloggers notan, como dice Sandy, que ese tipo de entradas tienen más comentarios, más visitas y más repercusión. ¿Entonces?

Creo que es un síntoma más de la filosofía de vida que llevamos los occidentales. Vivimos en un "fast world", un mundo rápido, no porque el mundo sea rápido sino porque nosotros mismos estamos acelerados. La comida rápida fue, quizá, la primera muestra de esta manera de vivir, pero ya no es, ni mucho menos, la única. Últimamente se ha hablado bastante de la "fast fashion", la moda rápida: hay que comprar lo último, lo nuevo, aunque sepamos que nos va a durar cinco lavadas. Y, conscientes de este deseo irracional, las tiendas se forran: es tan sencillo como tener en la tienda ropa nueva cada 15 días. Ocurre también, por supuesto, con la tecnología. Hay que tener lo último, lo ultimísimo. ¿Que tu teléfono móvil todavía funciona? Da igual, porque han sacado uno ligeramente diferente que incorpora una "s" en el nombre del modelo. Bueno, podríamos seguir infinitamente, pero ocurre casi con todo. 

Si a eso, además, le añadimos el hecho de tener un blog más o menos visitado, o un canal de Youtube, la cosa se intensifica aún más: tengo que tenerlo porque mis seguidores quieren verlo, les va a interesar lo nuevo y se lo tengo que enseñar. 

Pues es lo mismo con los libros, y ya me duele decirlo. Hay una gran masa de lectores (no todos) que leen los libros que están de moda en ese momento. Y no digo que sea una masa acrítica y que a todos les guste lo mismo: a lo mejor lo leen y lo ponen a parir. Pero leer esos libros y no otros les garantiza estar "en la onda", estar a la moda. Y si, además, se dedican a hablar de libros, les garantiza que esa masa de lectores va a acudir, posiblemente, a su blog o canal para ver qué se dice del libro del momento.

Pero claro, el problema con lo fast es que dura un instante: antes de que nos demos cuenta ha pasado. Lanzan un libro, veinticatorce millones de personas hablan de ello en el espacio de una semana o quince días y después el efecto se va diluyendo hasta que ¡puf! desaparece. ¿Por qué? Porque ya hay varios libros NUEEEEVOOOOS que tienes que haber leído si quieres seguir el ritmo de los tiempos. 

Qué lata. Qué pereza, de verdad. Qué tedio ir en todo al dictado de los tiempos que otros (cadenas de ropa, editoriales, empresas de tecnología, quién sea) van marcando. Yo, personalmente, soy más de esperar a que pase el maremoto de reseñas promocionadas y demás y ver qué se saca en claro de ese libro. Qué opina la gente de la que me fío. Y después de eso, solo entonces, decido si lo leo o no. La vida es demasiado corta y mi lista de pendientes demasiado larga. Quiero intentar leer solo cosas que me merezcan la pena. 

El consuelo que me queda es que los libros que merezcan la pena sobrevivirán a su lanzamiento. No estoy hablando de obras cumbre de la literatura o que merezcan pasar a la posteridad, no es eso. Me refiero a libros que merezca la pena leer aunque sea porque son entretenidos. Si un libro es de esos la gente seguirá acercándose a él después del boom, y recomendándolo, y leyéndolo. O eso quiero creer, porque si todo se desvanece como el flash de un relámpago... Pues ya no sé qué pensar.

PD: Hoy me he encontrado con unos tuits relacionados con lo que yo llamo aquí "fast reading". Pasen y vean:





Pues eso.

Y vosotros, ¿qué pensáis?

30 comentarios :

  1. No podía estar más de acuerdo con esta entrada. A mí me abruma tanta velocidad, y yo creo que el disfrute y el provecho requieren pausa y marcha lenta. Además, yo soy de lectura lenta, muy lenta, me gusta ir saboreando a la vez que voy reflexionando sobre lo que leo. Y ya doy por sentado que no voy a poder leer todo. Ni siquiera de entre lo mejor y más selecto podría leerlo todo. Así que menos me voy a preocupar de leer las novedades.
    ¡Un abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, sabía que esto iba a estar en tu onda XD

      Eliminar
  2. Yo, como soy rara...
    No suelo leer "novedades" porque pesan. Me explico, suelen ser tapa dura y yo leo en la cama... Y no me agobio por las prisas, leo porque quiero, porque adoro leer, no por obligación ni postureo. Si me tiro 4 meses con un libro porque me duermo a los dos párrafos del cansancio acumulado durante el día, bendito sea. Si duermo 2h porque no puedo soltar un libro, bendito sea.
    Leo lo que me apetece, puedo pasar de un pueblo ruso del XIX, a la última de Mendoza, volver a Alatriste, darme un paseo por la campiña inglesa con Austen o NY con Auster, irme a París con D'Artagnan o a Alemania con Safier... O tener ganas de volver a La Mancha (me está "llamando" don Alonso Quijano, me está llamando).

    Leer es disfrutar, viajar, soñar... ¿Por qué con prisas?

    ¡Besotes desde el Duero!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya vamos con bastantes prisas por la vida, ¿no es así?

      :) Pues dale el gusto. Yo algún día sé que tendré ganas de releer El Quijote, pero voy a esperar a que ese momento llegue :D

      ¡Besos!

      Eliminar
  3. Yo esta misma mañana he estado pensando en ello. En muchos aspectos de mi vida me he considerado la rara(y no en el buen sentido que se le atribuye ahora, de "voy a ser diferente", sino de pasarlo realmente mal y sentirme con ansiedad por ello), pero el que más era el de la lectura. No por leer, que ya de por sí en los entornos adolescentes es algo raruno, sino porque a parte de no tener redes sociales, en vez de estar con el móvil todo el rato, me pillaban leyendo en el transporte público, nada más llegar a casa e incluso en los cinco minutos entre clase y clase cuando el libro me tenía enganchada.
    Pero es que ha lelgado el punto en que estoy dentro de una comunidad lectora y me siento rara dentro del grupo lector también. Y es que yo prefiero los libros en digital, porque son más cómodos y más baratos(o gratis, porque la economía no da y muchos son estafa absoluta), no suelo leer novedades, no me presiono por leer libros o no hacerlo(a pesar de que este año voy muy a la carrera, pero porque tengo mucho de lo que esconderme entre páginas), no siento la imperiosa necesidad de que visiten, comenten, den like o compartan mi blog ni mis tuits, no quiero que las editoriales me envíen ejemplares porque los considero más obligación que privilegio y no creo que me gusten precisamente lecturas dentro de lo "normal para mi edad" ni para el estilo de persona que soy.

    Pero yo que sé. Es todo tan absurdo...
    Y en cuanto a la ropa... yo debo de ser absurda e ir a contracorriente en todo, porque me compro ropa buena que me dura años. Y lo pago con gusto, porque me gustan las cosas viejas, que yo he utilizado, con historia. Y lo mismo con los libros.

    Me enrollo, ¡qué tía más pesada!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Veo que la gente "que me rodea" no entra en ese canon "fast" :D

      Eliminar
  4. ¡Por los dioses! Estoy HARTA de ir corriendo por la vida... ¡Parece que se escapa y hay que ir detrás de ella a marchas forzadas! Cada día recuerdo a los hombres grises y me parece que Momo era un libro revelador.

    No sé, yo cada vez voy más despacio, cada vez me apetece más disfrutar de "no hacer nada". El sentimiento de "pérdida de tiempo" es desesperante y yo ya me he negado a ello. Incluso ahora, que estoy en un momento de muchísimas cosas a la vez, tengo claro que hay momentos en los que parar Y PUNTO.

    La gente es cada vez más incapaz de disfrutar del momento, de fijarse en las pequeñas cosas que se escapan y que serán luego aquellas que añorarás...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Momo era un libro revelador, sí.

      De todas maneras, cualquiera diría de ti, que siempre andas metida en algo :p jajaja

      Eliminar
    2. Ay... Momo... lo leí cuando era adolescente y no me entusiasmó. Volví a leerlo el año pasado y me encantó. Y espero seguro, seguro, volveré a leerlo...
      Decididamente, era revelador...

      Eliminar
    3. Bettie, precisamente siento la necesidad de ir despacio cuando tengo muchas cosas que hacer XD

      De hecho, uno de mis cursos es precisamente para "parar". Me encanta la lengua de signos, lo paso bien, me divierte y tengo la oportunidad de poder practicar, por lo que no necesito estudiar gran cosa. Me sirve de desconexión, pero el tiempo que ocupa no puedo negarlo: es bastante.

      De resto, la verdad es que intento ir lenta. Me fastidia mucho tener prisa.

      Eliminar
  5. Es que no puedo estar más de acuerdo. Prisas con todo, consumismo hasta el último extremo. Cuando creíamos qe la cultura podía "curar" ese consumismo irracional, éste encuentra la manera de colarse por ahí también!.
    Con la cantidad de grandes clásicos y otras historias que hay para leer ¿quién tiene tiempo para preocuparse de las novedades? :P
    Un besito lector :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Las prisas se cuelan en todo, sí. Por desgracia >_<

      ¡Besos!

      Eliminar
  6. Yo ya no sé si buenos o malos, pero sé que en mi lista de pendientes de Goodreads tengo 500 libros que, por una razón u otra, quiero leer; si no no estarían ahí. Y tengo claro que jamás la voy a dejar a cero, porque siempre añado nuevos, y porque nunca podré leer esos 500 libros, pero tampoco me preocupa.

    No compro novedades. Sinceramente: son caras; suelo leer en mi Kindle, más barato o gratis, como dijo la señorita Elefanta; y si compro nunca compro recién lanzado el libro: siempre me espero a la edición de bolsillo, y siempre sólo si sé que va a merecer la pena. Y con tiendas de segunda mano como Re-Reads me da que ya ni siquiera eso.

    Llevo un móvil de hace años, que la gente diría que está "pasado de moda", pero sigue funcionando bien: sobra. Y la ropa me deshago de ella cuando ya da vergüencilla usarla de lo usada que está… cada céntimo que cuesta quiero aprovecharlo al máximo. :P Y no por no comprar (que esa es otra, si puedo mejor por internet porque no me gusta ir "de tiendas") sino porque coñe, ¿te has gastado x dinero en esa ropa? ¡pues hay que amortizarlo!

    Y en cuanto al blog, va a visitarme la misma gente si reseño el último de John Green que si reseño uno del apareamiento del caracol africano, así que tampoco me preocupa.

    No sé si seré demasiado raro o no, pero haciendo lo que te dé la gana dentro de las limitaciones de cada uno se está más tranquilo.

    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No ser demasiado famosos ni demasiado leídos tiene estas ventajas, no tenemos presión xDDDD

      500 libros... Y a mí mis doscientos y pico pendientes me parecen muchos... xD

      Eliminar
  7. 100% de acuerdo contigo Bettie. Mi blog es muy modesto,así que lo que "pidan" mis subscriptores..pues nidea xD Yo también soy de las que lee lenta y saboreando los libros. Novedades? Claro, de vez en cuando y si uno de mis autores favoritos saca libro (aunque es difícil porque casi todos están muertos)
    Yo hace tiempo decidí dejar de seguir los blogs que únicamente leen lo que les proporcionan las editoriales. Me parece una extensión muy barata de las campañas de Marketing. Y con eso no digo que las reseñas no sean interesantes, que seguro que si...pero simplemente me aburren, me da pereza, como tu dices.
    Un abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Claro, si no pasa nada con las novedades. Yo cuando saca un libro Neil Gaiman quiero leerlo, y cuanto antes, mejor, por ejemplo. Pero un libro no me interesa simplemente porque sea nuevo. Es distinto, creo :P

      Eliminar
  8. En efecto, es un tema muy interesante sobre el que hemos meditado en ocasiones los que reseñamos en mi blog. En este caso, nuestra filosofía es reseñar aquello que leemos, sin más ni menos, no ir buscando lo último ni lo más popular, sino según nos apetezca y en el tiempo en que podamos. Últimamente, como estoy leyendo muchos clásicos de cara a las oposiciones (tanto por obligación como por deseo de leer ciertas obras), pues mi blog está lleno de esta clase de libros, que no suele ser precisamente lo que más "se lleva".

    Cada vez con más celeridad, cuando una obra toma fama, veo cómo muchos blogs lo reseñan y conozco esos libros precisamente porque se extienden como la pólvora. Como señalabas, muchas veces se debe también al trabajo de marketing de las editoriales (nosotros no "colaboramos" con ninguna xD). En parte, lo comprendo (la colaboración es un "beneficio" mutuo, generalmente...), pero se está convirtiendo en una vorágine acelerada de lecturas de "leer y tirar". Y a veces hay libros que pese a tener pocas páginas, duran semanas, y tomos enormes que se "consumen" en días...

    Al final se va a crear la "ansiedad lectora": ¡hay que leer lo último que sale y cuanto antes! Y olvidar muchas veces que hay una ingente cantidad de obras que aún esperan decirnos muchas cosas. Como siempre, en mi forma de ser algo aristotélica, en el medio está la virtud.

    Lo que procuro es apuntar aquellos libros que me llaman la atención (por el argumento, principalmente), y poco a poco ir descendiendo en ese listado que, realmente, es interminable. Sin prisa, sin pausa, sin más prioridad que mi propio afán lector. Y con las películas, igual. Disfruté hace unas semanas viendo Psicosis, una eterna pendiente, y no me voy a morir por no haber visto aún el último estreno de masas. Pero a veces disfruto yendo al cine a ver alguna película de reciente estreno, ¡pero también hay muchas obras cinematográficas esperando, no solo las que se anuncian en cartelera! Así que sí, vivimos en un mundo que va cada vez más deprisa, que presiona por cuestiones obvias (como la venta de productos), y que corre el riesgo de no pararse a ver realmente todo lo que se ha producido, especialmente aquello que realmente merece la pena.

    ¡Un saludo! Y, de nuevo, muy interesante tema ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tu comentario :) Ser aristotélico es en muchas ocasiones una buena opción. A mí lo que me fastida es que con todo este movimiento "fast" acabamos haciéndole el juego a las empresas, consumiendo sin parar y prácticamente sin criterio.

      En fin, qué le vamos a hacer.

      Eliminar
  9. De un tiempo aquí cada vez más necesito tiempo de "disfrute", de dejar atrás las prisas. Vivimos en una sociedad en la que no estar continuamente conectado y activo sea sinónimo de estar al margen: trabajo, gimnasio (o padel, que ahora es mucho más 'cool'), redes sociales mediante 'smartphones' lo último de lo último, privalias... Yo no me atrevo a apuntarme ni siquiera a un club de lectura o a una lectura conjunta porque no me veo capaz de seguir el ritmo, pues mi ritmo es el que me pide el cuerpo en cada momento. Hay meses que puedo leer mucho y otros que bajo el ritmo escandalosamente porque no acierto con los libros o no tengo ánimo. Y me siento bien. Incluso empiezo a dejar a veces libros a medias si veo que no me llenan. Con tanto libro en pendientes ¿para qué perder el tiempo con libros que no te llegan? En fin, que te doy la razón Bettie.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Haces muy requetebien :) Y tú, hijo mío, ya has corrido lo que te tocaba y otro poco estos meses :P jaja

      Eliminar
  10. Pues yo es que no tengo prisa ninguna, oye...
    Aunque a veces un libro puede engancharme tanto que lo devoro en dos días, otras veces un libro puede llevarme meses acabarlo (en ocasiones tengo dos o tres empezados al mismo tiempo).
    Pero no leo (al menos, habitualmente) porque sea novedad.
    En lo que va de año he leído un par de libros "nuevos" (editados en 2015) y unos cuantos que se publicaron hace muchos años (alguno incluso antes de que yo naciese)
    Depende del momento y del libro. Pero no suelo ir "a la moda"... jeje.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si es que hay que leer lo que apetece. Si es nuevo, pues bien, no pasa nada. Pero lo de lo nuevo por lo nuevo... mal rollito.

      Eliminar
  11. La calidad ante el número siempre. No merece la pena tener 9793463 libros en tu estantería si nos has profundizado con ninguno.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues sí. Aunque bueno, a lo mejor sí profundizas con las novedades, nada lo impide...

      Eliminar
  12. Yo voy leyendo lo que me va apeteciendo. Es raro que lea un libro cuando sale. Tengo una larga lista de lectura pendiente y, no sé cómo me apaño, cada vez que paso delante de una sección de libros, apunto nuevos títulos. Para mí leer es pasar un rato agradable y voy a mi ritmo. A veces devoro los libros, y otras veces tardo semanas y semanas en acabar uno.
    Besitos, guapa :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra ver que quedan bastantes excepciones a esta moda :)

      Eliminar
  13. Poco me queda que añadir porque ya has dicho todo lo que pienso xDDDD Me ha gustado mucho la entrada, que se hable de ello. Totalmente de acuerdo ♥

    Para empezar que yo compro de segunda mano o de gangas, así que las novedades no me interesan XDDD Leo o veo algo cuando a mí me apetece.

    Ya sabes también que hago lo que me da la gana en mis espacios XD por eso tengo pocos seguidores (reales). No son todos los casos, pero la mayoría de gente que es más conocida es porque hacen lo que dices. Yo así no disfruto y no es cómo quiero llevar mi vida, tanto real como virtual.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues nada, a nuestro ritmo y a nuestra marcha, darling :)

      Eliminar
  14. Una pereza total y el mundo blogger con todas esas iniciativas "carreriles" de leer tantos libros... Uffff!! Pereza me da.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La verdad es que sí. Es como: "Por favor, parad un poco ya xD" jajaja

      Eliminar

¡Adelante! Deja tu retal :)

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...