martes, 29 de abril de 2014

Mensajería instantánea.

Creo que hacía un tiempo que no os ponía una historieta, un cuentecillo. Este fin de semana se me ocurrió uno, pero como tenía reseñas pendientes y eso, no lo he puesto todavía. Hoy es el día. 

Que conste que los comparto porque parecen gustaros, ¿eh? :P Pues eso, que espero que os agrade.

 

Mensajería instantánea. 

Se conocieron…no importa dónde. Al fin y al cabo ellos tampoco lo recordaban. Podría haber sido en una boda, quizá una noche de fiesta, en una exposición, en una conferencia en la Universidad,… La cuestión es que, por alguna razón, un día que ninguno de los dos ha conseguido recordar todavía intercambiaron sus números de teléfono móvil. Esta circunstancia hizo que una noche de etílica soledad ella le escribiese un mensaje de Whatsapp  –a él y a otros muchos contactos- en un tono que sobrepasaba el fatalismo con creces.

“Si me muero, ¿te importaría?”.

Su mente alcoholizada pensó que era una buena manera de hacer limpieza en la memoria de su teléfono móvil. Una respuesta negativa sería, por supuesto, razón para eliminar a esa persona de su lista de contactos, pero también el silencio: si alguien no es capaz de tomarse el tiempo para responder una pregunta así, que claramente indica que la persona al otro lado está pasando por un mal momento, no merece tener un hueco en tu vida ni en tu teléfono móvil.

Quizá os preguntéis cuántos números de teléfono tuvo que borrar al día siguiente. Digamos que muchos. Hubo bastantes sorpresas desagradables: descubrió que a mucha gente le daba igual si vivía o moría. Pero también hubo una sorpresa agradable. Un mensaje de un tal Alejandro Carvajal.

“Claro. Pero la verdadera pregunta es: ¿te importaría a ti?”.

Pasó la tarde pensando en la respuesta, aunque lo cierto es que sus meditaciones existenciales se veían con frecuencia interrumpidas por sus intentos de recordar en qué circunstancia podría haber conocido a Alejandro Carvajal, cómo era su cara o el tono de su voz. Ya desde la cama, acosada por el insomnio, decidió responderle:

“No lo sé. Eso no indica nada bueno, ¿verdad?”.

A lo que él contestó:

“Ni idea. En cualquier caso, deberíamos averiguarlo, ¿no crees?”.

Pasaron la noche intentándolo, así como los días que la siguieron. Ella se obsesionó con aquel desconocido que había venido a llenar un vacío que creía que acabaría consumiéndola y empezó a buscar dobles sentidos en sus palabras. Necesitaba encontrar una señal, un detalle que indicase que él también estaba empezando a sentir algo por ella, fuese lo que fuese ese algo, que ella no era un entretenimiento. Pero lo único que encontró fue un emoticono sonriente que aparecía con más frecuencia de lo normal.

¿Qué podía significar aquello sino indiferencia? Un emoticono sonriente es la manera perfecta de finalizar una conversación sin ser desagradable: no da ningún dato que permita seguir hablando pero tampoco es ofensivo. Alejandro se estaba cansando de ella, estaba segura.

La confirmación llegó un sábado a altas horas de la madrugada.

“Hola. Tengo ganas de verte, muchas ganas de verte. Me gustaría invitarte a algo y mirarte a los ojos aunque fuese solo una vez. Dí que sí, por favor. Cítame mañana, en cualquier sitio y a cualquier hora y acudiré, te prometo que iré.”

“Confirmado” pensó. Se había cansado de ella y le había propuesto una cita para conseguir un revolcón y darle la patada.  Aún así le propuso una cafetería íntima en la que quedar. No tenía nada que perder: si iba a marcharse, mejor despedirse entre las sábanas. A nadie le amarga un dulce.

Pero las cosas no salieron como planeaba. Cuando llegó al café le reconoció enseguida: esa sonrisa de indiferencia pintada en su cara era inconfundible. Charlaron sobre cosas sin importancia y entre ellos se tendió un velo que, a pesar de la cercanía, les mantuvo separados. Cuando se despidieron ella pudo ver como la sonrisa de Alejandro se agrandaba. “Será el alivio de librarse de mí”, pensó. Se despidieron con dos besos de cortesía y nunca más volvieron a escribirse.

Desde ese día ella maldice esos emoticonos sonrientes y sufre con el recuerdo de la indiferencia de Alejandro. Él, por otra parte, se pregunta qué hizo mal, por qué se le escapó esa mujer que le dejaba sin palabras. Quizá ella no supo leer en su sonrisa las ganas que tenía de besarla…






Hoy estoy... confusa
Y estoy escuchando... Poison prince -Amy MacDonald

24 comentarios :

  1. Muy bien escrito pero con final "chinchón" XP

    Animo, bebesita!

    Te amo <3

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    1. No todos los finales son felices, hijo... jaja

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  2. Ains, que me lo estaba viendo venir... Qué coraje ¿eh? :P
    Me ha gustado mucho, pero mucho. Me da qué pensar en la formar de comunicarnos, en cómo el estado de ánimo influye en la atribución que hacemos de las cosas y el locus de control de cada uno. Lo mismo no estabas pensando en esas cosas en concreto cuando lo escribiste, pero me maravillo, en serio.
    Bsitoss

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    1. ¿Sabes qué me maravilla a mí? Las interpretaciones que hacéis de las cosas que escribo, en serio. Es un feedback que me encanta :) ¡Gracias Angie!

      ¿Quieres saber en qué pensaba en concreto? Pues en lo de los estados de ánimo y la atribución -pero en palabras menos guays- sobre todo. Y en los "tics" que tiene la gente en redes sociales y eso. Como mi "Muá", o la gente que siempre pone un guiño y esas cosas, que a veces tienen mucho más significado del que imaginamos :)

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  3. Respuestas
    1. Lo tomaré como un cumplido, jajaja. ¡Gracias!

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  4. Me ha hecho pensar en aquellos momentos que a veces decimos como "la verdad" o "esto es así". ¿Qué verdad? ¿Qué es así? Todo son interpretaciones según estados de ánimo, experiencias, deseos... Y es que los humanos tendemos a complicar cosas que debieran ser sencillas...

    Buen cuento, y buena imagen para cerrarlo ;)

    PD: Ahora no sabía si poner el guiño o no al final de la frase... XD

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    1. Jajajajajajja xDDDDDD

      La imagen es, simplemente, perfecta. Una maravilla, vaya.

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  5. Ay... me quedé con un regusto amargo en el cuerpo, curiosamente porque pasé por algo parecido hace mucho tiempo. Bastante parecido la verdad, pero ya te lo contaré en privado xD

    Pero aún con el regusto amargo, me ha gustado, me ha parecido muy... REAL. Yo siempre pongo caritas sonriendo en internet, pero porque de verdad quiero transmitir una sonrisa. Y muchos "jajaja". Y nunca pongo caritas guiñando el ojo porque me parece que están relacionadas con el sarcasmo o la ironía y a veces me parecen de mal gusto... Y muchos otros lo pondrán porque de verdad quieren guiñar el ojo en plan cómplice (a mí como no me sale lo de guiñar el ojo en la vida real supongo que es el motivo por el que no me gusta ese emoticono)

    Qué curioso, no? :)

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    1. Yo utilizo los guiños como complicidad. ¿Ves? Jajaja, es muy complicado, sí, y curioso. Y se complica más cuando no conoces personalmente a la otra persona.

      Yo también he pasado por algo parecido. No es raro, creo.

      Muáaaa! :)

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  6. Me ha encantado !! Y a pesar del final, muy acertado, dicen que Whattsap es de las peores herramientas de comunicación que existen...aunque no podemos vivir sin él, verdad ?
    Besos !

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    1. Yo de momento me las voy apañando para hacerlo, jajajaja.

      Me alegro de que te haya gustado :)

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  7. ¿Y esto pasara tanto como creemos? quiero decir que malinterpretemos las cosas en nuestra contra...
    El guasap como españolizo yo, es una herramienta más. Antes pasaba con messenger, sms, llamada normal, cartas no respondidas, y así hasta las palomas mensajeras o los movimientos de abanicos no correspondidos...No creo que sea cosa de tecnología, sino de personas. (Esto lo matizo por algunos comentarios de arriba, no por el tema de la historia que me parece muy acertado)
    Chula la historia. Me ha gustado. Me gusta cuando te pones costumbrista, te sale tan bien!!

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    1. No claro, pasa con el guasap, pasaba con el msn, el irc, los sms,... Es una cuestión de comunicar, de cómo comunicamos y cómo nos entienden, supongo. Y de qué creemos que la gente puede sentir o pensar de nosotros, que es algo que nos sirve para interpretar su comportamiento, acertada o erróneamente.

      Gracias Perri, tienes razón. Creo que lo que mejor me salen son estas cosas, los retales costumbristas, las cosas cotidianas. :P Sin que sean una gran cosa, pero vaya xD

      ¡Gracias por comentar, guapísima!

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    2. A mi el costumbrismo me requetechifla. El tuyo especialmente. Los diálogos y monólogos interiores te salen de rechupete.

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    3. Viniendo de ti me lo tomo muy en serio, se me va a subir a la cabeza jaja

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  8. Ai jo, qué rabia me ha dado que acabara así! ajjajaja
    pero la verdad es que es algo muy real. Comunicarse por escrito es difícil, porque falta el lenguaje corporal que es el que más comunica.
    ¿Cuántos malentendidos? Muchos.
    Y que gran verdad lo de que si te obsesionas con que algo es de una manera, no vas a ver lo que tienes delante realmente.
    Nos das trabajo para pensar eh xDDD pero yo al menos estoy encantada. Me gusta leerte y darle al coco luego.
    Con el tema, yo suelo poner el "xD" para dar a entender que la frase la digo en tono humorístico, porque a veces sino suena como muy borde todo xDDD.

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    1. Jajaja, ¡el dichoso xD! Que nunca sabes si es irónico, si alguien se está riendo de verdad, si es por rellenar... jajajaja ¡Gracias por explicar el tuyo!

      Me gusta haceros pensar. Es mi trabajo -no remunerado, pero molón.

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  9. ¿Y esto pasara tanto como creemos? quiero decir que malinterpretemos las cosas en nuestra contra...Jajajajajajja :)

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    1. Pues no sé. Pero seguro que alguna vez pasa ... :/

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