viernes, 11 de abril de 2014

Meter la letra con sangre.

Hay temas de los que no hablo mucho por diversas circunstancias pero que me parecen muy importantes. Por ejemplo, el tema de la educación, entendida en general, no como formación académica: que lxs chavalxs sepan qué está bien y qué no, cuándo se pueden hacer ciertas cosas y cuando no, que adquieran hábitos buenos y saludables, etc. No lo hablo a menudo porque no suelo coincidir con colegas de profesión ni me relaciono con muchos padres con niños pequeños. Ahora sí estoy hablando, o más bien escuchando, bastante acerca del tema. Es un tema importante en el cursillo, chan-chan. ¿Y sabéis qué? Que me estoy dando cuenta de que saber más de las opiniones de la gente no me está dejando muy tranquila. 

Resulta que la idea de que los jóvenes de hoy en día son unos irrespetuosos con todo y que la culpa es de que hay demasiada libertad y de que no se les ha dado dos leches, o cuatro, o las que hayan hecho falta, ha calado hondo. Todavía se defiende, aún entre gente muy joven, que la manera de ganarse el respeto y el derecho a ejercer la autoridad es mediante el temor. Incluso he escuchado defensas del castigo físico: los profesores, los monitores, deberían poder dar un capón a los chavales si procede. 



Supongo que a estas personas se les ha olvidado ya lo que sentían cuando llegaba la clase de ese profesor que entraba sembrando el terror entre los alumnos. Deseabas que no te preguntara, te daba miedo consultar las dudas y pasabas más tiempo muerto de miedo que aprendiendo la lección. En cuanto a modales se aprendía poco, porque uno se comportaba bien mientras temía la sanción, pero en cuanto el profesor de turno no miraba, vía libre. Y este pensaba que tenía el respeto de los alumnos, pero el miedo nunca es respeto. Y aún se extrañaba cuando un día, alguno de lxs chavalxs, harto, le devolvía un poco de su propia medicina. Al final uno recoge lo que siembra, supongo. También se les habrá olvidado que normalmente el profesor/a o maestro/a más inolvidable es aquel que sin temor, sin gritos, sin faltar al respeto conseguía captar tu atención y, más aún, conseguía que te implicases hasta el punto de no querer decepcionarle no por miedo al castigo, sino porque no fallar a esa persona era algo importante.

El problema es que en este país en esto también estamos muy atrasados. En Lo que mueve el mundo hay un pasaje que hace referencia a lo traumática que fue la vuelta de algunos niños vascos a España precisamente por esta cuestión: salían de un país en el que los conflictos se abordaban de maneras diversas para entrar a una España de posguerra en la que cualquier problema se arreglaba a palos. De un tiempo a esta parte se nos ha dicho que la violencia está mal, tanto la física como la psicológica, y poco a poco se ha ido dejando, al menos en apariencia. Pero nos preguntamos qué hacer entonces. ¿Qué hago, ahora que no puedo darle una bofetada a mi hijo cada vez que me cuestione? ¿Qué hago, ahora que no puedo golpear a mis alumnos, darles un capón, tirarles de las orejas? ¿Cómo les educo? 



Ya decía hace unos días que no estamos acostumbrados al refuerzo positivo, y es una pena, porque bien usado evita tomar otras medidas bastante más desagradables. Hay que buscar otras maneras de educar, de incentivar y corregir conductas, que no sean el sopapo de toda la vida, porque desde luego dejar hacer y consentir y darlo todo para evitar rabietas no es la mejor manera de hacer las cosas. Probablemente sea la peor, y creo que ya estamos viendo hacia dónde nos conduce... Todos tenemos algún caso particular en mente, supongo.

Es evidente que los profesionales de la educación o del ocio, quienes trabajamos con niños y adolescentes, tenemos un problema añadido: tenemos que conseguir que nuestros chicxs se comporten correctamente mientras están con nosotros, no importa lo bien o mal educados que vengan de casa. Y es una cosa complicada, muy complicada a veces. Pero eso no es excusa para defender ciertos métodos...



Mientras escuchaba esas opiniones que me olían a viejo pensaba si no hay suficiente violencia ya en el mundo de los niños y los adolescentes como para que los adultos les demos ese nefasto ejemplo, les enseñemos que los conflictos se pueden solucionar a golpes o a gritos y que gana el que más daño hace. Venían a mi mente imágenes brutales de dos agresiones de adolescentes a unas compañeras y de otras compañeras grabando con el móvil. 

Lo hemos estado haciendo mal, probablemente lo sigamos haciendo fatal. Lo que me da miedo es que no vayamos a saber hacerlo mejor.



Hoy estoy... de bajona
Y estoy escuchando... You don't fool me - Queen

12 comentarios :

  1. Es que ganarse el respeto de los chavales mediante la inteligencia es un esfuerzo que muchas personas no son capaces (o son demasiado vagos o sencillamente no les sale de las narices) de hacer. Se confunde la seriedad y el cumplimiento de las normas con el miedo y el maltrato. El problema, como muy bien explicas tu, es que venimos de donde venimos y se ha pasado de un extremo a otro.

    Al menos, algunos nuevos profes (y unos pocos de los viejos) lo tienen claro y da gusto escuchar sus estrategias para llevar a los chavales por el buen camino. Eso, mi colega Fidel, siempre te digo que lo domina a la perfección ¡que fenómeno el tío!

    Y tu seguro que también lo harás muy bien, cariño.

    No es mejor profesor el mas cabrón, o el mas payaso, el que va de coleguita. No. El mejor profesor es el que es el más inteligente, sobretodo emocionalmente. Y tal... que yo me pongo a decir y al final digo tonterías... XP

    Te amo, osita <3

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    1. Sí, es que hemos pasado de los golpes a la indiferencia, o a consentirlo todo, y no puede ser.

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  2. Este tema da para mucho...y como ex alumna, madre y hermana de una maestra, opino que, por supuesto, violencia, no, pero que los profesores tendrían que tener un poco más de poder del que tienen ahora (el quit está en saber cómo proporcionarselo). Porque los niños de ahora no son como los de antes y por mucho que no queramos reconocerlo, el respeto no es el mismo.
    Opino como Jack: no es mejor profe el más enrollao ni el más bueno, sino el que sabe cómo hacer que las clases sean interesantes para los niños...
    Besos !

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    1. Es que antes en muchas ocasiones no había respeto, había miedo. Y no es lo mismo.

      Pero tengo que estar de acuerdo en que muchas veces los docentes, monitores, etc. se quedan con el culo al aire, pero es, de nuevo, una cuestión de educación en muchas ocasiones. Si los chavales están acostumbrados a que todo se consigue con rabietas, chantajes emocionales, etc. etc., el profesor tiene un problema como una casa.

      Esto no se soluciona con leyes de autoridad del docente ni cosas de este estilo, sino con un aprendizaje de docentes y familias que es necesario para encontrar la manera de educar sin atemorizar ni consentir excesivamente. Y con colaboración: que el chaval sepa que su padre no va a ponerse en contra del docente para defenderlo sin importar lo que haya pasado. Fácil no es, eso claro.

      Muá.

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  3. Bravo, excelente post Bettie, y totalmente de acuerdo con lo que dices.

    El otro día, mientras esperaba para entrar a dar clase, escuché los gritos de una profesora a chavales de P4 o P5, diciendo "¡PERO QUE ES ESTO DE CHILLAR! ¡AQUÍ NO CHILLA NADIE MÁS QUE YO!". Y yo lo escuchaba a 20 metros fuera de clase. Me entró una rabia por dentro...

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    1. ¿De P4 o P5? Alucino. Es que con nenes más mayores se ve más normal, pero con los peques... Bueno, algunas compañeras también han compartido su experiencia con alguna maestra y en fin...

      Muy educativo eso: aquí solo grito yo. Estupendo. En fin.

      Tú también verás de todo cuando vas a los coles... :S

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  4. Jo, Bettie, no se pueden decir mejor las cosas que una (al menos yo) piensa.

    Llevo en el mundo de la educación toda mi vida, primero como alumna y luego como profe, y he visto de todo. Aún sé que hay profes que son capaces de dar un capón a los alumnos (en la clase de mi hijo la de mates lo hace y nadie se queja) y otros que van de coleguitas y tampoco puede ser.

    Es muy difícil intentar educar a unos chavales en una hora o unas horas al día si les dices, por ejemplo: quita los pies de la pared, a que en tu casa no lo haces?? y te contestan que sí, que en su casa sí lo hacen, y es cierto.

    Y también es difícil que te respeten, y va en temperamentos.

    Estoy de acuerdo contigo en que hemos pasado de un estreno a otro, de pegar a los hijos y no mirarles más que cuando había que imponer algún castigo a dejarles hacer lo que les da la gana, y creo que estas generaciones tienen que encontrar el equilibrio, el punto medio, el respeto sin miedo, pero es difícil. Hay chavales que tratan a sus padres, delante de ti, peor de lo que nadie se pueda imaginar, y tú piensas que después de todo, al profe le tiene bastante respeto, comparado con sus padres. Pero es que hay padres, y profes, que no han sabido ganarse el respeto de sus hijos, y eso sí es triste. El colegueo con los hijos creo que es mucho peor que entre profes y alumnos.

    Bueno, como ves, el tema me da para mucho y te podría contar cientos de cosas. También me pone mala que la gente diga por ahí eso de "un azote a tiempo". A mí me parece que un azote nunca.

    Y lo del refuerzo positivo, tendría que contar un día mi experiencia.

    Besos.

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    1. Un juez de Granada, de menores, dice que si me hago amigo de mis hijos los dejo huérfanos, y es verdad. No hay que ser amigo, hay que ser padre. Y eso no quita que tus hijos confíen en ti, que sepan que les quieres, que les apoyas... Pero tienes que ser el "malo" a veces. Y hay quien ha sido educado a palos y no quiere que su hijo pase por eso... y permite y da todo. Y claro, es un problemón. Porque luego el niño pide más, y más. Y chantajea. Y maltrata a los padres. Y ¿qué hace un profesor en unas horas? Pues eso.

      A mí me encanta leer tu blog porque siempre te dicen que una persona no puede cambiar nada, y yo de vez en cuando me doy cuenta de que una persona puede cambiarlo todo. :) Espero que cuentes tu experiencia un día, profe :)

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  5. "El miedo nunca es respeto", totalmente de acuerdo. Yo creo que los que emplean la violencia son, en su mayoría, los que la han vivido. También creo que un profesor no se debería encargar de la educación no académica de un alumno. Eso hay que traerlo de casa, solo que en muchas ocasiones los padres dejan todo en manos del profesor. Pretenden que venga ya educados, en todos los sentidos, del colegio/instituto.

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    1. Todo el mundo educa a un niño. La familia, por supuesto, son los máximos responsables. Pero también educa el profesor, con lo que hace y con lo que no: si es amable, respetuoso, si habla a gritos, si intenta mediar en los conflictos y no resolverlos "porque yo lo digo", etc. Pero igual que educa el vecino que aparca mal el coche, o ese que tira los papeles al suelo. Los niños lo ven todo, y todos somos susceptibles de ser modelos.

      Pero desde luego lo que no se puede hacer es encargar al profesor que inculque unos modales a mi hijo que yo no quiero inculcar, porque no quiero ser el malo de la película. Eso no puede ser.

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  6. Menudas últimas entradas eh? xD bueno la verdad es que siempre son geniales :)
    Poca cosa más puedo añadir que no se haya dicho ya.
    De mis profesores, hay uno que intenta ir de super enrollado y a mí me pone negra. Últimamente se está comportando, pero ha habido días que ha dicho unas cosas... que yo me he quedado a cuadros tía.
    Nos induce a que nos emborrachemos, a que copiemos en los exámenes y a que desayunemos sí o sí, aunque luego vomites.
    De verdad espero que no lo diga en serio, que lo diga en plan de parecer guay, porque como de verdad lo piense tiene tela.
    Hay algunas cosas que sí me gustan de él, de como intenta que aprendamos de verdad ciertas cosas, pero luego está el otro extremo xD
    Otra profesora, que siempre está gritando, y alguna vez ha dicho eso de dar una torta. También últimamente parece que está más tranquila. Será que el buen tiempo los calma xDDD
    Como te dije ya la otra vez, esto pasa con las personas y con los animales. Así va todo T_T

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    1. Alucino. Ni una cosa ni la otra. Yo no diría en clase, NI EN BROMA, que comas, aunque luego vomites, y esas cosas. Es que no. El típico profe enrollado de la vida a mí siempre me ha dado mal rollo. Me lo sigue dando, ea.

      Me alegro de que las últimas entradas te hayan gustado, :)

      ¡Ay, que es bonica mi Lansy! :D

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