martes, 30 de septiembre de 2014

La vida es siempre breve.

Este es otro de los que podemos llamar "post relacionados con mi fascinación por los cementerios". ¡Qué le voy a hacer! No puedo evitarlo. 

Resulta que el último día de "vacaciones" con Jack, aparte de llevarnos el palo, fuimos a visitar a su padre y sus abuelos al Cementerio General de Valencia. No sé si lo entenderéis, pero para mí el Cementerio de Valencia es LO MÁS (si dejamos aparte el pequeño cementerio de Glendalough). Y lo es porque es el más grande que he visto, el más espectacular, el más monumental. Sí, a pesar de mi fascinación por los cementerios, no he visitado demasiados.Algún día me organizaré el tour. Pero tendrá que esperar, de momento.

El Cementerio de Valencia se vislumbra imponente, gigante a medida que te acercas. De hecho, su visión eclipsa una pequeña joya que hay justo enfrente, el Cementerio Británico Protestante, en el que, a pesar de su nombre, alberga tumbas de muchas nacionalidades y diversos credos. También tiene que ver con que está olvidado por las administraciones. Una pena. Me encantaría visitarlo, pero claro, está cerrado. Solo se abre cuando hay un entierro y estos no son muy frecuentes...


Bueno, que me disperso. Entrar al Cementerio General de Valencia es sentirse desbordado. No justo al entrar, pues encontramos los grandes panteones, pero en cuanto te adentras un poco sientes la misma masificación que reina en la ciudad. Y, tristemente, la misma uniformidad, sobre todo en las tumbas más recientes. Por eso una de las cosas que no puedo evitar hacer es encontrar tumbas distintas: pequeñas lápidas cuya única inscripción es un nombre en diminutivo, a veces acompañado de signos de admiración, frases y epitafios fuera de lo común,...

En mi última visita encontré una que me llamó poderosamente la atención. Es curioso, porque estaba muy cerca de una de las que visitamos siempre, pero nunca antes la había visto, a pesar de no ser nueva. Me llamó la atención que en ella aparecían, talladas sobre el mármol, una pila de libros y una pluma. Me acerqué y acaricié la talla -instintivamente, no pienso estas cosas- y leí: "Fulano de Tal y Tal. Profesor. Falleció el día tal, de tal mes en tal año. A los 24 años". 

Se me erizó todo el vello del cuerpo y me recorrió un escalofrío.¡Veinticuatro años! Cuántas clases podría haber dado y no dio. Cuántas vidas podría haber cambiado que no cambió. La vida siempre es breve, pero en unas ocasiones más que en otras...




Hoy estoy... sensible
Y estoy escuchando... Más guapa que cualquiera - Joaquín Sabina

18 comentarios :

  1. Ufff. La vida es breve, así que... a disfrutar lo que se pueda.

    besos.

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  2. Sonará raro, pero yo voy bastante. Es un sitio tranquilo, lejos de lo que muestra la ficción, no hay nada que temer allí, al contrario que fuera de sus muros...

    Te amo, Vida mía

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    1. Por eso cuando morimos todos somos buenos: porque al menos no podemos hacer el mal. Por eso los gatos allí son tan confiados y cariñosos.

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  3. Odio visitar los cementerios, no puedo remediarlo. Me recuerdan lo breve y efímero de nuestra existencia y si encima las lápidas anuncian muertes prematuras, me envarga una tristeza que no se me va en todo el día....asi que si puedo, evito esas visitas.
    Besos !

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    1. En esto, como en casi todo, hay sensibilidades muy distintas :)

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  4. ¡A mí me encantan los cementerios! Cuando tenía quince años y estaba en el instituto, me fui de intercambio a Francia unos días, y al lado de donde vivía había un precioso cementerio antiguo; le quité muchísimas fotos, pero, para mi desgracia, en aquella época aún no existían las cámaras digitales, y cuando llevé el carrete a revelar, estaba velado... una pena.
    Hay tumbas realmente espectaculares, pero reconozco que ver las de niños me pone mala. Ahí sí pienso en la brevedad de la vida y lo injusta que es a veces...
    Un beso

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    1. ¡Qué peeeeeeeena por favor!

      Es inevitable no pensar esas cosas, creo, en situaciones así.

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  5. Jo, qué triste me ha puesto lo de la tumba del profesor, como tú dices, cuántas vidas podría haber cambiado o influido... me encanta el detalle de los libros grabados en la lápida :)

    En Málaga visité un Cementerio inglés, aunque como el de tu post también tiene tumbas de distintas nacionalidades, pero lo que abundan son los nombres ingleses. Hay muchos de niños también, recuerdo una tumba de un bebé de tan solo unos días, muy triste :(

    Ese sí que puedes ir a visitarlo, es gratis y según me dijo mi amiga malagueña a veces hacen visitas guiadas (incluso de noche :p ). Hay una casa enorme que está casi dentro del cementerio, sus ventanas tienen vistas a éste, te imaginas vivir ahi? y el señor que trabaja en el cementerio es un amor, hasta me asustó de broma con tirarme a una tumba abierta (me reí pero me alejé rápido de la tumba xDDD)

    Tengo que ponerme al día con tus posts, te tengo abandonada, pobrecica mia xD

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    1. Pues si voy a Málaga, me lo apunto.

      Tengo pendiente hacer la visita guiada en el Cementerio de Valencia. A la próxima que vaya, me apunto.

      Ay, ay, pobrecita yo, que me tienes abandonada... jajajaja :*

      Muá.

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  6. Pues si hubieras ido tantas veces como Yo de pequeña, todos los domingos antes de la playa en verano, en Semana Santa todos los días, y en fiesta del cole...Con las muñecas y todo ahí...ahora huírias de Ellos...Esque mi hermano mayor murió con 18 años cuando tenía 9 años, e íbamos bastante y cuando ya tenía 15 dejé de ír.

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    1. Las vivencias nos hacen, tienes razón. Cuando te pasa algo como lo que te pasó a ti y a tu familia te marca, desde luego.

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  7. Yo la primera vez que visité un cementerio tenía 10 años.Era en el pueblo de mi padre y me llevó a verlo un primo mío. Me llevé una sorpresa: me pareció un jardín muy bonito, y yo esperaba un páramo desolado, con grandes cruces negras, niebla y cuervos en los árboles que te miraban muy mal. Por eso me sorprendí.
    Lo del profesor da que pensar, sí :(
    Un abrazo!

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    1. Otro comentario perdido :/ ¡No lo había visto!

      La verdad es que no todos los cementerios son páramos lúgubres. Aunque los hay ... También depende de cómo los miremos, supongo.

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  8. A mí también me encantan los cementerios xD
    Cuando fuimos a París con el colegio estuvimos en uno y era precioso. Hice varias fotos con la cámara analógica :) Hubo un momento que nos perdimos y daban bastante miedo las estatuas xDDD
    Justamente de mis últimos meses en mi tierra guardo un montón de fotos del cementerio del pueblo, dónde está enterrado mi abuelo.
    Recordaré siempre una mujer que murió por un rayo, que le cayó encima cuando estaba cogiendo fruta T_T
    Me pasa como a Atteneri, las tumbas de niños pequeños o gente joven como dices tú, me dan mucha pena.
    Hará 2 o 3 años que fui al último cementerio por la muerte de un familiar de mi marido y ahí si que no fue muy agradable :(

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    1. No es lo mismo ir de visita "turística", claro. Las implicaciones son distintas.

      :/

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