domingo, 21 de julio de 2013

Ponerse al día.

Esto de las redes sociales, el avance de los modos de comunicación y demás hace que las cosas vayan tan rápido que nos perdamos por el camino. Hace tiempo yo solía utilizar el Irc, un chat con diferentes salas. En él conocí a mucha gente interesante. Con algunos de ellos guardo amistad todavía porque, por unas u otras, nos agregamos al Messenger (ya casi olvidado). Pero la gente deja de entrar al Messenger, porque se comunica por Facebook, o WhatsApp o sabe Dios qué. Y, por qué no decirlo, cada uno se dedica a sus cosas y a su gente. 

A muchos les he perdido totalmente la pista. A otros, casi. Pero, de tanto en tanto, una hace esfuerzos por ponerse al día con quien puede. Se acuerda de aquel chico que se prestó a hacerle compañía en la estación de Barcelona, del que fue confidente y amiga, curandera de mal de amores a distancia. O de aquel apuesto militar que le dedicaba canciones en su programa de radio. O de aquel otro amigo que nunca tuvo el valor suficiente para quedar en persona. O de ese al que una hizo mucho daño un día... Y se les busca, por algún rincón virtual, esperando encontrar una respuesta favorable a la típica y manida pregunta: "¿Cómo te va la vida?". Las respuestas son variadas, la mayor parte de ellas desesperanzadas: paro, escasez, pena. Pero, al fin y al cabo, por pesimistas que sean, caen dentro de la triste normalidad en la que nos hemos instalado. Pero de vez en cuando la respuesta sobrepasa lo que una espera.

Hoy he hablado con uno de esos amigos del irc, uno de los patrocinadores de una de mis escasas semanas de vacaciones. En un pueblito de Alicante, pero muy cerca de Murcia. Me invitó a pasar allí unos días, con su familia. Conocí a sus hermanas, su sobrino, sus cuñados, sus padres y sus gatos. Me bañé en su piscina, paseé por su pueblo, y también fui a Orihuela y visité, por primera vez, Elche. Confió en mí tanto como para dejarme conducir su coche, un coche rojo muy chulo. Nos lo pasamos bien y no tengo de él más que buenos recuerdos y un par de camisetas.

Hoy, cuando le he preguntado, ¿qué tal? Me ha contestado: "Siempre mejor que ahora". Y me he quedado parada un momento. Porque tenía razón. Suena a tópico pero habrá mucha gente que esté viviendo ahora los peores momentos de su vida. Especialmente si su vida no ha sido excesivamente larga, como es nuestro caso. Le he contestado y le he dado la razón. Y entonces ha empezado a enumerar, lo típico: sin trabajo, sin dinero,...pero luego ha añadido algo que no suele leerse, por suerte: "Y mi madre enferma". 

Y sí, su madre está enferma, muy enferma. Una enfermedad de esas que borran la palabra esperanza del papel y no dejan más que la marca, el surco casi invisible. Y me he acordado de aquella mujer amable, sonriente, cariñosa. Y de su acento, como el de él. Y me he acordado de cómo me enseñó a hacer ensaladilla rusa: ahí descubrí que para los murcianos y casi murcianos, como era el caso, la ensaladilla rusa es todo un arte, casi un ritual. Y de su sonrisa, porque esa mujer siempre sonreía, siempre parecía estar satisfecha con todo. Y ahora está enferma, muy enferma. De esas enfermedades que borran la palabra esperanza, que la dejan casi invisible. 

Y no he sabido qué decir. Y no me he atrevido a preguntar. Yo quería ponerme al día, y no esperaba esto. Yo habría querido decir algo reconfortante. Pero no he sabido o podido. Me he sentido una desconocida, como si aquellos meses en que fuimos amigos, aquellos días en que quedamos, aquellas visitas no hubieran ocurrido. Me he sentido muy torpe, y muy triste y muy ajena y lejana.  Y por mucho que pienses: "Eso pasa, la gente se muere, es casi lo único cierto en la vida", no hay calma tras el trueno y la tormenta. Y caes entonces en que, si eso es lo que tú estás pensando, tú, que conservas de esa mujer el recuerdo de su amabilidad y su sonrisa, y del ritual de la ensaladilla rusa, ¿qué no estará pasando su hijo? Apenas tiene un par de años o tres más que yo. La necesita mucho, todavía. ( ¿Y cuándo no se necesita a una madre?)

Y es que, amiguitos, a veces la vida es, sinceramente, una mierda.

12 comentarios :

  1. No me gusta nada esa pregunta cuando te encuentras-reencuentras con alguien. Al menos en mi caso, cuando la respondo, siempre me quedo con la sensación de que es puro formalismo, tanto la pregunta como la respuesta.
    Pero hay veces en las que a uno le va MAL O BIEN de verdad y si es bien, casi que te cuesta un poco contarlo y si es mal todavía te cuesta más, porque un nudo se te pone en la garganta. Pero muchas veces, es con aquellas personas con las que nos reencontramos con las sentimos el confort de desahogarnos en serio, de contarles lo complicado, lo duro que se nos ha puesto todo. A veces los que nos ven siempre, los que no tienen la necesidad de preguntarnos QUE TAL? tampoco saben escucharnos.
    La enfermedad de un padre, madre o hermano o hijo...nadie sabe lo dura que es, lo mal que se lleva, lo complicada que es hasta que no la vives en carnes propias. Alguien que te escuche en esos momentos es un consuelo, un desahogo. Es normal no saber qué decirle a alguien en esa situación, pero tranquila, no hay palabras mágicas, no hay consuelo posible. Eso sí, se agradece mucho la comprensión y el cariño.

    Lo de la ensaladilla en Murcia, es tal cual lo has dicho. Para mí hay un antes y un después en la ensaladilla desde que conocí esta tierra.

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    1. Si, a veces pasa eso. La "distancia", en muchos sentidos, nos permite quitarnos escrúpulos y vergüenza. Porque me lo soltó a bocajarro, sin preámbulos. Pero yo me sentí... mal. Como que no supe estar a la altura.

      Me pasa mucho, de todos modos.

      Lo de la ensaladilla lo leí en tu post, en una reseña de un restaurante. Y pensé: tal cual. Justo como yo lo viví allá. No era Murcia, pero era la zona, vaya :P

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  2. Mira, he leído este post y creo que vien muy bien la hilo de lo que dices de la vida.

    http://elgallinerodemissmarple.blogspot.com.es/2013/07/vasos.html?showComment=1374476133157#c5236665169033865067

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  3. Siempre se necesita a una madre, y lo digo yo que me peleo con la mía con la misma frecuencia que sale el sol

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  4. No sabes cómo entiendo a tú amigo Bettie,mucho,el trabajo,dinero,lo peor de todo siempre es la salud, la falta de ella,obviamente,y ya no en una misma,que ya tiene tela,sino en los seres más queridos,eso es una puñalada en el corazón.Ya lo digo yo siempre,prefiero las cicatrices del cuerpo,sé cómo curármelas,rosa mosqueta,cremitas y masajes,pero las cicatrices del alma,esas no sé cómo curármelas...nada más que con tiempo,y más tiempo,supongo,poquito a poco.

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    1. No nos queda otra que intentar sanarlas. Si el tiempo ls cura, aunque deje cicatriz, pues... qué remedio.

      Un abrazote, guapa.

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  5. Yo también andaba por el IRC xD
    En mi caso no opino igual con lo de que siempre se necesita a la madre, ya sabes porque xDDD
    Pero poniéndome en el lugar de lo "normal"... sí, es una putada. Tampoco hubiera sabido yo que decir la verdad... Encima cuando es retomar el contacto, que te suelten eso te quedas un poco en shock. Ains T___T
    En estos casos lo único que queda es acompañar al ser querido con todo el amor del mundo.

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    1. Jajaja... Bueno yo creo que siempre se necesita una madre. Otra cosa es que las madres a veces no se comporten como tal, con lo que, aunque tengas madre, pues realmente te sigue haciendo falta una.

      Pero sí, es duro.

      Uala, otra ex-usuaria del IRC! jajaja

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  6. Nunca he comentado, pero llevo leyéndote mucho tiempo. Hace dos años perdí mi trabajo, pero a la semana me entere de que estaba embarazada ( despues de dos años y medio, intentándolo sin conseguirlo) pero a la semana siguiente a mi madre le detectaron esa enfermedad. Imagínate que sube y baja de emociones, yo embarazada y acompañando a mi madre en el hospital. Ahora tengo una bebe preciosa de 16 meses y por suerte mi madre todavía esta con nosotros ( aunque los oncólogos dicen qué es inexplicable) pero ahora si estamos casi al final.....
    No hace falta decir como lo llevamos, porque es imposible.
    Bueno me he enrollado de más, todo esto es para decirte que aveces no hace falta decir nada. Se agradece. Porque en estos momentos nada consuela.
    Sólo decirte que gracias a tu blog y a otros cuantos, mis noches no son tan largas...... Logro evadirme leyendo, cuando mi hija duerme y me quedan esos ratitos de soledad.
    Nunca dejes de escribir.
    Por cierto seguiré en la sombra, pero siempre leyéndote. Eso si, da pistas de tu pueblo, si puedes, porque para mi es una intriga, ya que soy de Albacete capital.
    Un saludo, Alicia Galera

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    1. En cuanto a mi identidad y mi paradero, tengo que preservarlo, soy como Batman :P

      Estas cosas siempre llegan en el peor momento, Alicia. Qué pena.

      En fin, enhorabuena por esa bebé preciosa y me alegro de que mis tonterías amenicen parte de tus noches. :) Gracias por leerlas :) Un abrazo.

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