jueves, 18 de julio de 2013

Ángeles con batas blancas.

Últimamente he leído alguna que otra entrada que va de hospitales, de médicos y enfermeras. Ayer, la de Ysugamo, contando su mala experiencia en urgencias. Hoy, la de Mandarinalia, contando una experiencia "amargamente gratificante", en sus propias palabras, que ha vivido en su trabajo como enfermera. Esta última entrada, especialmente, me ha animado a escribir esto.

Le decía a Mandarinalia en mi comentario a esta entrada que considero seres sobrehumanos al personal sanitario que se toma su trabajo con la seriedad, profesionalidad y humanidad que requiere. Marcan la diferencia. Son casi ángeles.

Cuando acudimos al médico, a urgencias o a someternos a cualquier prueba, nos sentimos, sobre todo, vulnerables. Nuestra salud, y en algunos casos, nuestra vida, está en manos de otra persona. Y en esa circunstancia es bastante difícil no sentirse insignificante. Y a veces, el personal que nos atiende agrava ese sentimiento. Nos hacen sentir flojos, quejicas, malos pacientes, malos enfermos. Y eso no ayuda. 

No sé si los médicos y enfermeras son conscientes de lo importantísimos que son en esos momentos de vulnerabilidad. No sé si se dan cuenta de cómo su actitud, sus cuidados, sus palabras, en uno u otro sentido, pueden suponer un cambio radical en el paciente. De hecho, ni siquiera sé si nosotros somos conscientes de ello: notamos si nos tratan bien o nos tratan mal, y eso nos alegra o nos indigna, pero no sé si comprendemos hasta qué punto eso es importante más allá de ese momento. 

Ya os hablé de mi médico de cabecera. Pero he tenido muchas más experiencias positivas. 

En Valencia tuve un médico maravilloso. Doy gracias de que fuera él el que me atendió la primera y única vez que he tenido una cistitis. Y además fue una cistitis brutal, no voy a entrar en detalles. El caso es que, por daros un dato, hasta deliraba. Fue en 2º de carrera, yo estaba en Valencia, sola, sin nadie que me apoyase. Era la primera vez que me ponía enferma lejos de casa. Por suerte, Jack, aunque no hacía más que unos meses que nos conocíamos, estuvo más que a la altura y me cuidó fenomenalmente bien.  Pero también influyó mi médico. Supongo que cuando entré por la puerta de la consulta tuvo que verme el miedo en la cara, porque me tranquilizó, me explicó, me trató fenomenal. Hubo un antes y un después de esa consulta. No sé si ese médico sería consciente de que, cuando salí, me sentí más fuerte y más capaz de vivir sola, por mi cuenta. 

Cuando era pequeña me operaron de vegetaciones, adenoides o algo así. Recuerdo que estábamos en una habitación doble unos cuantos niños, cinco, o seis, con nuestros padres. Yo ya sabía a qué iba, así que estaba sentadita en una silla mientras los otros niños saltaban por las camas, corrían y jugaban. Empezaron a llamar por orden alfabético, pero no de apellido, sino del nombre. Y el mío empieza por B, como ya sabéis. Fui la primera. Estaba muerta de miedo. Pero una enfermera vestida de verde de arriba a abajo me tomó de la mano, fuerte, y me llevó por un pasillo largo hasta el quirófano.  Cuando acabó todo aquello, yo estaba muerta de miedo, porque había estado consciente todo el rato y había visto un montón de sangre. Supongo que fue anestesia local lo que me pusieron. Pero entonces, mientras lloraba y moqueaba, la misma enfermera me levantó de la silla donde estaba, me puso en el suelo, y me susurró unas palabras de ánimo: "Has sido muy valiente, ahora nos vamos con tus padres y se lo vamos a decir, ¿vale?". Su mano me llevó, de nuevo, por el pasillo, cogiéndome firme. Cuando llegué al final, ya no lloraba.  No sé si ella fue consciente, pero cuando salía de allí pensaba, ilusa de mí, que en el mundo había gente muy buena, y que siempre que estuviese mal, iba a haber alguien bueno a mi lado. 

Hace unos años tuve que ir a hacerme unos análisis de sangre. Tengo auténtica fobia a las agujas, lo paso fatal.  Fui sola, porque Jack estaba trabajando, y casi sin dormir, porque eran Fallas y era imposible. Eso sumado a los nervios y al miedo era una bomba. Yo me sentía pequeña, endeble, débil. Cuando me senté en la silla para que me sacaran sangre, una enfermera con mal genio me dijo que había que pincharme en la muñeca porque no me encontraba la vena. Casi colapso allí mismo.  "No, por favor, no."  Pero repetía que no había otra solución. Así que, intentando aguantarme las lágrimas, le di mi mano para que me sacase sangre. No me quedaba otra. Como os decía, cuando estamos enfermos o nos hacemos pruebas nos ponemos totalmente en las manos de otra persona. Entonces una enfermera se puso detrás de mí y apoyó sus manos en mis hombros. "Tranquila", me dijo, "y llora si tienes que llorar, no te preocupes". Y me pincharon. "No sale sangre", dijo la otra enfermera. "Tenemos que volver a pinchar". Y yo apreté los dientes, y la enfermera apretó sus manos en mis hombros. Y me susurró: "Tranquila, enseguida acabamos". Y le dijo a la otra enfermera que hiciesen algo que no recuerdo, para poder sacarme sangre. Así que, otro pinchazo, un rato más, y acabó.  La enfermera me pasó la mano por la espalda y me dijo: "Ahora te vas a tumbar un poquito". Y me tumbé en la camilla. Nunca me mareo cuando me sacan sangre, pero aquella vez me vino bien, la verdad. Estuve tumbada unos minutos durante los que no soltó mi mano. Y mientras estaba ahí, tumbada, me di cuenta de que había tenido suerte de encontrar a alguien comprensivo cuando los demás pensaban que lo mío era cuento, o una tontería. 


Por supuesto, también he vivido la situación opuesta: personal sanitario que me ha tratado fatal, que se ha burlado de mis miedos y preocupaciones, ... Pero de eso ya sabemos todos, ¿verdad? Lo que quería decir con esto es que cuando estamos enfermos, en cierta manera, volvemos a ser niños: desvalidos, asustados,... Y en esos momentos significa tanto, tantísimo, una mano firme, una sonrisa, unas palabras amables, o, simplemente, algo de complicidad... Marca la diferencia entre sentirse un "robot" siendo reparado y sentirse una persona siendo cuidada. Y eso es mucho, muchísimo. 



Gracias a todo ese personal sanitario (médicos, enfermeras, celadores, auxiliares,...) que ponen humanidad y cuidado cuando más lo necesitamos.


15 comentarios :

  1. La verdad es que es una lastima que por unos cuantos "asquerosos" haya profesiones que cojan mala fama, hasta tal punto que cuando das con alguien que se preocupa por hacer un buen trabajo lo consideremos una excepción, algo casi milagroso.

    La humildad y la vocación, así como la profesionalidad deberían estar mas alto a la hora de contratar a alguien.

    Gran post!


    TQMBB

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    1. Pues sí. Habría que tener en cuenta otras cosas, aparte de los títulos y la experiencia.

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  2. Pues la mayoría de mis "experiencias sanitarias" han sido bastante negativas. Cada vez que tengo que ir al médico tiemblo porque en muy contadas ocasiones han tenido un mínimo de empatía. Yo en general veo una falta de atención y humanidad por parte de los médicos que me parece alarmante. Que sí, que no es bueno generalizar y que no todos son iguales, pero es algo que no solo aprecio yo, sino también miembros de mi familia y amigos. Muchas veces las consultas parecen más bien un matadero en el que te van despachando como si tal cosa, te recetan un medicamento y ni se toman la molestia de explicarte qué es lo que tienes (claro, y después ves esos casos de negligencia que te dejan aterrorizado).
    Por poner un ejemplo, con 12 años tuvieron que hacerme una operación porque tenía un problema con las muelas del juicio y no me permitían hacerme la ortodoncia, y al maxilofacial con el que tuve la "suerte" de toparme se le cayó dos veces la anestesia y mientras operaba hablaba con la ayudante de política; vamos, para entonces pillé trauma, y lo peor es que tuvieron que intervenirme dos veces. Y esa es solo una anécdota entre un montón.

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  3. PD- Saludos, que no me gusta eso de no despedirme! :)

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    1. Yo también he tenido experiencias malas. Una médica que tuve achacaba todo, desde dolor de rodillas a resfriado, a que estaba gorda. A Jack una médica no le quiso mirar un abceso porque tenía MUCHO PELO, qué asco. Literal. Y mi trauma con las agujas creo que viene del ATS de aquí, que es lo contrario a la empatía. Cuando lloraba yo, de pequeñita, al ir a pincharme, encima me decía llorica, quejica, nosequé. Todos esos rollos. Así que... Pero se agradece la existencia de ángeles con bata. Ojalá fuesen todos. Ojalá.

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  4. Pues a mí se me saltan las lagrimillas, no sé, me he puesto a recordar cosas que le he dicho y hecho a algunos pacientes y pensar que les haya podido reconfortar me emociona.

    otro día os contaré alguna anécdota más alegre, que también tengo unas cuantas :)

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    1. A lo mejor no te das cuenta, pero ese gesto en un momento de enfermedad, de miedo, o de nervios, a los pacientes no se nos olvida :)

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  5. Un hermosísimo post, Bettie... :)

    Yo coincido contigo en que hemos tenido en mi familia casos buenos y casos malos, pero ya sabes que yo intento quedarme con lo bueno... Me alegra mucho que tengas el recuerdo de esos momentos en los que un sencillo gesto para uno ha sido un mundo.

    Yo también creo que no sólo no se les sabe inculcar la importancia de la empatía al personal sanitario, pero tampoco es menos cierto que muchas personas adolecen de falta de empatía hacia ese mismo personal.

    Jack, me vas a perdonar, pero hay de todo en estos trabajos como en cualquier otro, por mucho que apesten. Lo que apesta es la persona y no por ello debe desvirtuarse el esfuerzo de los que "dan el callo".

    A veces caemos en la tentación de exigir que se pongan en el lugar del paciente, pero ¿hacemos nosotros lo mismo alguna vez? "Es su trabajo, haber escogido otro". Eso es lo que he oído muchas veces y me parece injusto. Son personas, humanas, con días malos, con problemas personales y laborales, con jornadas muy largas, con guardias de 24 horas, con enfermedades, con dolores o malestares... A veces tienen que estar haciendo verdaderos esfuerzos para poder atender bien a los pacientes con los medios escasos de que disponen, o alargar consultas durante muchas más horas de las que pensamos que están día tras día... Y no es ni la punta del iceberg.

    Por favor, es verdad que a veces nos tratan como un pedazo de carne y es cierto que a veces es alguien que simplemente es un bruto desconsiderado que debería haber escogido otro trabajo, pero también debemos pensar que son personas y que existe algo más detrás del tiempo que pasamos nosotros con ellos y que influye igual que nos influyen ellos a nosotros.

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    1. Eso es totalmente cierto. Puedes tener una idea formada de tu médica de cabecera, o de la enfermera de tu centro médico, o de una enfermera fija que trataste durante un tiempo que estuviste ingresado. Pero a veces vas a urgencias y bueno, ese día probablemente la persona que te atiende lleve MUCHAS horas, incluso hay quien empalma días, de guardia, probablemente esté cansado, vea como se le amontona la faena, y en fin... Es muy duro.

      Pero claro, en otra situación a lo mejor es más fácil empatizar. Cuadno estás enfermo es más complicado. Sentimos que es más urgente. Pero claro, quien te atiende es una persona, y da de sí lo que puede dar, no más.

      Y en cuanto a lo de Jack... sí, hay que pensar que entre el personal sanitario, como en toda profesión, hay gente más profesional y menos, pero ya sabes que ciertos colectivos tienen muy mala fama, y ese es uno. Nos solemos quedar con la vez que nos tratan mal, jatetú.... u.u'

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  6. Fui a leer la historia de Mandarinalia y jo e____e
    Pasa que a veces te acuerdas más de las malas experiencias que de las buenas xDD
    No pero yo tengo siempre en mente los que me han tratado bien. En el tema de médico de cabecera solo fue una mujer joven xDD
    Y en el caso que me ocupa ahora de los dentistas, pedí cita al del pueblo porque allí me siento muy cómoda y segura. Espero no tener que adelantar visita, a ver si aguantan las muelas xD
    Cuando fue Carlos a hacerse la endoscopia, viví un caso de desprecio del paciente a los trabajadores. El hombre que estaba antes que Carlos, tenía prisa por ir a comer. Tenía que venir la enfermera a quitarle la vía y el señor no paraba de dar por culo.
    Pasó una mujer por el pasillo, que no sé que puesto ocupaba y le fueron a dar la murga. La mujer les dijo: la enfermera se ha tenido que ir a la UCI, espere un momento.
    El hombre: pero es que ya llevo rato esperando y quiero irme joder!
    Y yo con cara de: ¿Pero no has escuchado que se ha ido a la UCI gilipollas?
    Total que tenía prisa el hombre por salir a fumar e ir a comer.

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    1. Pues nada, en la UCI podía haber alguien muriéndose que no volviera a comer nunca, pero él tenía que irse ya. Pues nada. Es que hay que ser más comprensivo. Desde los dos lados.

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  7. No voy a entrar mucho al detalle, porque creo que está todo dicho, pero yo, donde he encontrado a los médicos más ESTUPIDOS ha sido en MURCIA. Y lo dejo dicho aquí y ojala me lea alguno, sobre todo los dos dermatólogos del centro Andres Quesada, que pasan consulta en menos de 1 minuto, que no te explican nada, eso si tienes la suerte de que no te digan, como le dijeron a mi chico, que el acné de su espalda estaba ya implantado ahí para siempre, y que desde luego para modelo no servía. Este sinvergüenza se llama Mariano, tiene consulta privadísima al margen de la pública, dudo mucho que en la privada trate así a los enfermos, para mí es un médico impresentable, un viejo anclado en un régimen en el que el médico, el cura y el sargento de la guardia civil eran ordeno y mando. Ale, pues que ya me he desahogaU.

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    1. Vaya suertecilla. Jack también se encontró a una médica parecida... u.u'

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  8. Justo te leo hoy que otra vez vuelvo a confiar en los médicos,en la buena gente que hay por el mundo,que la hay,lo sabia en el fondo la optimista de mi lo sabia,y de nuevo lo confirmo hoy,me hacia falta volver a confiar yo que siempre los defendí porque llevaba una temporadita larga ya de malos médicos,malas enfermeras que no hacen bien su trabajo porque están cubriendo vacaciones,porque están cabreados y les da todo igual,médicos impertinentes que no hacen domicilios,que no te mandan a un especialista si no les suplicas,que no te ingresan a un anciano asi le vean fatal,en fin,escatimando...que los recortes los paguen los pacientes es una cosa tremenda,muy fea e injusta y lo estaba viendo yo últimamente mucho,y me estaba cabreando ya Bettie,y me canso de protestar,y de luchar,no se dan cuenta que nuestra salud está en sus manos?..me canso..por eso los buenos ángeles de bata blanca que siempre hay,menos mal¡¡¡¡se llevan mis sonrisas y mis GRACIAS¡¡¡¡siempre,siempre,nunca se olvida a los buenos,nunca..

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    1. Como se quedan marcados a fuego, quizá mucho más que los malos. Los buenos marcan la diferencia. Y sí, nuestra salud está en sus manos, y por eso es tan importante, por eso se valora tanto cuando la tratan bien. Ay Carxita, que me alegro que vuelvas a confiar :)

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