miércoles, 24 de julio de 2013

¿La respuesta correcta?

Estoy ayudando a una chica a estudiar un par de asignaturas que tiene que recuperar en septiembre. Bueno, en realidad tiene alguna más, pero ha decidido que sus capacidades o sus ganas le dan para dos asignaturas, y por lo que a mí respecta, creo que la decisión no está del todo mal tomada. Una de las asignaturas es Matemáticas. Sí, como leéis. Yo, que dejé las matemáticas con 16 años, cambiándolas por el Latín, el Griego y la Historia del mundo contemporáneo. Yo, que aunque no se me daban mal, no encontraba placer o satisfacción alguna en los números como sí lo hallaba en comentar textos, traducir la Guerra de las Galias o las Fábulas de Esopo. Yo. Ahora. Enseñando matemáticas. Después de casi 10 años sin ponerles un dedo encima. Tiene guasa.  Pero me atreví cuando la madre me lo propuso, porque a estas cosas hay que atreverse. Y porque consideré que el nivel - 1º de ESO - es asequible. Vamos, que podría con ello. Y ahí estoy, entre fracciones, números naturales, enteros, reales, ecuaciones, potencias, raíces cuadradas y otras hierbas. 



Lo que pasa es que la chica, o chiquilla, que se llama como una de vosotras, es un caso. No perdido, pero un caso. Más que nada porque es un despiste con patas y rizos. Todo el mundo me dice: Bettie, que es normal, que es la edad, que todos hemos sido adolescentes, que bla-bla-bla. Pero la gente no está ahí y no lo entiende. Creo que tengo que buscar un nuevo adjetivo, porque despistada se me queda muy corto, en serio os lo digo. No me entendáis mal: me río mucho, a veces me lo tomo a guasa, y otras no me queda más remedio que sacar a la sargenta que llevo dentro. 

Es esa la única pega que puedo ponerle a la pobre, porque como niña es una dulzura: risueña, simpática, educada,... Y aún así, o precisamente por eso, soy muy comprensiva. Yo entiendo que la gente tiene razón en lo que me dice, la edad, el verano, el calor,... Hoy mismo, cuando me ha dicho que 3 + 4 eran 8 y me he puesto seria, ella, no menos seria que yo, me ha dicho:

- Es que tengo mucho sueño. 

- Y yo también - he contestado yo. Pero no he añadido: por culpa de una que se llama como tú, que me recomendó un libro que me tiene pegada a la lectura y me hace perder la noción del tiempo. - Pero eso tiene remedio, ¿sabes?

-  ¿Cuál? - me ha respondido ella, esperando que le diese una solución válida.

- Pues acostarse antes, claro.

Nos hemos reído y ella, medio tímida, me ha dicho:

- Es que anoche estuve viendo una peli. 

- ¿Ah, sí? ¿Qué peli, si puede saberse?

- A tres metros sobre el cielo - me ha contestado.

Y yo, como decía, muy comprensiva, he entendido la situación. A su edad entiendo que le llame más la atención el torso desnudo de Mario Casas que las matemáticas. Y así se lo he hecho saber, claro. A mí me habría pasado, y eso que Mario Casas... Nos hemos reído y hemos reanudado las cuentas. 

Pero todo esto no era más que para que os hicieseis una idea del perfil de mi chica. Porque lo bueno viene ahora. Resulta que, después de irse, me he puesto a corregir los ejercicios que le mandé la última vez que nos vimos. Y sigue en su tónica: sumas mal hechas, se me olvida la que me llevo, este signo lo cambio porque me da la gana, la jerarquía de las operaciones se me olvida a veces sí y otras no,... Pero hoy me he encontrado con algo que me ha dejado fría un momento y luego rota de la risa. 

Es cierto que una, a poco que haya corregido algo de estudiantes, sabe que alguna barbaridad se va a encontrar. Por desgracia, no todas son graciosas, algunas son, simple y llanamente, burradas. Pero otras lo son. Aún recuerdo aquella redacción de 2º de Bachillerato que decía que Hume podía predecir el futuro, y lo que me reí. Y lo que se rió el alumno cuando leyó el comentario "No como Sandro Rey". En fin, que estas cosas pasan, y le ponen sal a la enseñanza, claro que sí. Pues hoy me he encontrado una de las buenas, dignas de foto de facebook y todo. 

La pregunta era: "¿Cuántos números hay entre el -178 y el 236?". Lo que el enunciado pide, creo que está claro, es una resta de números enteros. Es decir, (+236) - (-178). Pues debe de ser que no, que no está tan claro. ¿A que no sabéis qué ha hecho mi chica?

No, esto no, pero habría molado.
Pues, ni corta ni perezosa, se ha puesto a escribir la serie: - 178, -177, -176, -175, ... hasta 236. Sí, así, tal cual. Eso sí, luego no los ha contado para decirme CUÁNTOS había. Y así se lo he apuntado en la hoja: "Pregunta cuántos, no cuáles". 

Pero oye, que si me los hubiese contado, si me hubiese dicho "taitantos", aunque hubiese sido contándolos uno a uno, le habría dado la respuesta por buena. Porque el enunciado te hace una pregunta, pero no te dice cómo responderla, y esperar que tú lo interpretes como ellos quieren es mucho esperar. Y, ¿sabéis qué? Que creo que es más importante en esta vida tener recursos que saber hacer operaciones con números enteros, ¡qué leche! Además, no me gusta nada esa idea de que solo hay una respuesta correcta. No es real en casi ningún ámbito. Y desde luego, las respuestas que importan, no están al final del libro. 




19 comentarios :

  1. En realidad es super tierna la anécdota ^_^

    Esperemos que espabile un poco de aquí a septiembre por su bien.

    ;)

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  2. ¡Qué rica!
    Ya nos contarás si aprueba :P
    Un besete sol

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  3. Yo, y lo digo en serio del verbo HABLARENSERIOSUPERSERIO, no podría enseñar matemáticas ni de 1º de la ESO.

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    1. Ay!! que me he quedado a mitad...
      Se supone que el cálculo de esos CUANTOS NÚMEROS es algo sencillo? Yo no tenía ni idea de cómo averiguar eso. Pero ni idea, ni aproximación de idea. Y tengo ya mis 40 y prefiero cualquier cosa, inlcuido un concierto de Reguetton a estudiar mates...jejejejeje

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    2. A ver, si a mí me lo preguntan hace un mes, lo habría sacado, aunque de otra manera xDDD Vamos, sumando los números que hay de 0 hacia un lado y hacia otro xD Que es básicamente lo mismo. Lo dicho, recursos.

      Yo... bueno, nunca sabes de qué eres capaz hasta que lo intentas, Perri xD Le recomendé a la madre que fuese a casa de un chico que se acaba de licenciar en Matemáticas. Pero la chica, que ya había probado, dijo que no le gustaba mucho - vaya usté a saber por qué, el chaval es un amor-, y dije, bueno, por intentarlo. Si luego no va bien, siempre puedo dejarlo para no entorpecerla. Pero bueno, de momento vamos bien, hija. :P

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    3. Bettie, la que vale, ¡vale! y no hay más que decir. Besitos!!!

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  4. jajajaajajaj yo veo y me muero!!

    yo tb doy clases particulares y se ven cosas que asustan, sobre todo en inglés...!

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  5. Ains, en plena edad del pavo jajaja
    La verdad es que debió estar un buen rato apuntando todos los números xDDDDD
    Forma ingeniosa sí, pero no dice cuantos hay claro XD
    En la ESO a mí se me daban bien las mates, me encantaban.
    En Bachillerato y en el 1r año de carrera especialmente, pfff que complicación XDDD
    A ver si la chica te hace un poco de caso :P

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    1. Si caso hace, lo que pasa es que su despiste la posee xD Yo creo que casi no puede hacer nada para evitarlo, pobre XD

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  6. Me ha encantado tu entrada! Yo apena comenzare la uni en Agosto, pero admito que pese a mi edad, enseñar siempre se me ha hecho algo interesante. Desde peque me gustaba mucho jugar a la maestra, aunque como tú, no aguanto las mates.
    Tal vez en Algun momento de mi vida enseñe, sólo por probar que tal, porque a veces les explico cosas a mis amigos y me dicen que lo hago bien, jaja, habrá que ver.
    En fin, pobre chica, yo se lo que le pase que yo igual más de una vez reprobé mate

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    1. :) Yo también jugaba a maestras de niña!jaja Mucha suerte con tu andadura universitaria ^^

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  7. A mi a los 16 años me interesaban más las matemáticas, pero será que soy rarita, jejeje.

    Pobres matemáticas, hay mil niños en una clase y cada uno necesita que le expliques qué es eso de las ecuaciones y tantas otras cosas de una manera distinta. Pobres profesores que no tienen tiempo para dedicar a cada niño....porque os aseguro que las mates MOLAN MUCHO. Y luego hay tantos pobres niños que ven a las mates como si fueran Satán.

    ¡Que vivan las mates! ¡Las mates son tus amiiiigas!

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    1. Cuestión de gustos, supongo :P jajajaja. Aunque esta chica no las ve como Satán, que va. También repasamos Sociales, y le gustan las mates mucho más, ¡de lejos! jaja

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  8. Después de todo tiene gracia la chiquilla. Yo de joven me divertía con las matemáticas, pero creo que era por aburrimiento.

    Aún así el otro día me sorprendí haciendo cuentas del IVA del ticket de Mercadona... estoy pa' que me encierren.

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    1. JAJAJAJ, qué va, hay que mantener el cerebro activo!! :D

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¡Adelante! Deja tu retal :)

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