sábado, 5 de mayo de 2012

"Yo no uso las autovías, que las paguen los que las usen."



Hace un par de días o tres que oigo sentencias similares, ya que se ha empezado a especular con cobrar peajes en las autovías. Y en mitad de la discusión, vuelven a salir argumentos que apelan al "como a mí no me afecta..." La verdad, me da muchísima rabia oír estas cosas. Caigo en la cuenta de que la gente no sabe en qué tipo de Estado vive (o vivíamos). 



Vivimos en un estado social democrático y de derecho, o vivíamos. En el que todas las palabras cuentan, o contaban. Prestemos atención a la conjunción "estado social". ¿Qué quiere decir?  Que el estado se encarga de garantizar ciertos servicios y derechos que posibiliten el ejercicio de la ciudadanía. No voy a entrar en el ideal de redistribución radical de la riqueza. Me quedo en el nivel básico: si no puedo alimentar a mi familia, me voy a preocupar poco del ámbito de lo público; si me estoy muriendo sin asistencia médica, me va a dar bastante igual lo que estén votando en el congreso. Si estoy en la más absoluta miseria, no estoy en condiciones de igualdad para ser ciudadano ni para hacer uso de muchos de mis derechos.

Además, cuando el Estado se encarga de todas estas cosas, ¡sorpresa! el resultado es bueno. Cuando el Estado invierte el dinero de los contribuyentes de una manera adecuada y responsable, un montón de gente se beneficia: el equipo de arquitectos que construye el hospital, las empresas a las que se les compra el equipamiento, los albañiles, fontaneros, electricistas,... que participan en su construcción, los médicos, enfermeras, auxiliares, que consiguen plaza para trabajar en él, los trabajadores de limpieza, seguridad, cocina, ... y, por supuesto, los usuarios. Los que hacen posible todo esto no son otros que los ciudadanos, que pagando impuestos, han hecho posible que unas determinadas personas se beneficien de un servicio, que otras encuentren un puesto de trabajo, que mejore la calidad de vida.  ¿Qué se desprende de aquí? Primero, que nada es gratis: el dinero invertido en la sanidad, en la educación, o en las autovías no es del Estado, el Estado sólo es el encargado de administrarlo. Segundo, el Estado debe ser un buen administrador, es su principal tarea. 

Y, ¿cuál es la idea que subyace a todo este planteamiento? La idea de SOLIDARIDAD. Habrá servicios que yo no usaré, es más, que espero no tener que usar, como por ejemplo el IVO, Instituto Valenciano de Oncología, que por cierto, no está recibiendo el dinero que toca. Pero con mis impuestos, por solidaridad, sustento esos servicios que atienden a otros ciudadanos.  Lo mismo con la enseñanza: imaginemos que yo no tengo hijos, ni ganas. Pero con mis impuestos contribuyo a que los futuros ciudadanos tengan una educación de calidad. ¿Se entiende esto?

Pues parece que no. Porque cuando alguien dice "que paguen las autovías aquellos que las usan" está tirando todo este planteamiento por tierra.  Las autovías son un bien de todos los ciudadanos, pues se han puesto ahí gracias a nuestros impuestos. Por esa regla de tres, que paguen los colegios los que tengan hijos, que paguen los hospitales los que estén enfermos, que los que se queden sin trabajo se las apañen como puedan, etc. 

Ahora, como en muchas otras cosas, quieren volver a cobrarnos las autovías. Y entre los que no entienden que viven en un Estado Social Democrático y de Derecho, y los que dicen "bueno, eso a mí no me afecta, porque no voy por autovía", vamos apañados. 

Pues sepan ustedes que, a lo mejor, sí que les afecta. Hay ambulancias que van por autovía. Transporte público también. Transportistas. ¿Creen que esta medida no subirá el precio final de muchos servicios y productos?. O piensen en su hijo, que sí que utiliza autovías. O en su padre. O en su hermana.  Piensen que tiene que coger el coche para ir a trabajar, o para volver al pueblo. Piensen en que quizá decida tomar una carretera en lugar de una autovía. Y en el jaleo que se puede montar si mucha más gente toma esa decisión. Piense en una carretera llena de curvas, con dos carriles (estrechos) y dos sentidos. Piense en un adelantamiento peligroso.  ¿Nadie ha ido más allá del afán recaudatorio? Aparte de timarnos, cobrándonos por algo que ya se ha pagado,  y por cuyo mantenimiento se pagan impuestos, ponen en peligro la seguridad vial. 

Qué maravilloso es poner en los curricula educativos temas de Educación Vial: enseñad a la gente cosas buenas, que ya nos encargaremos nosotros de hacer todo lo contrario.

Y así nos va. 




2 comentarios :

  1. Al ver el título pensaba que eso lo pensabas tu y ya me había asustado xDDDD
    No tengo nada más que añadir, estoy de acuerdo en cada palabra que has escrito :)

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    Respuestas
    1. jaja, por eso he puesto comillas, por si acaso. xDD Pero también está bien asustar a la gente XDD

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