lunes, 21 de mayo de 2012

Libro: Desayuno en Tiffany's, de Truman Capote


Lo he dicho otras veces... No tenía intención de leer este libro en concreto, pero se me cruzó por delante. Se trata de una novelita muy corta, de 100 páginas aproximadamente.  No quería coger nada grande, porque, como ya dije, quiero dedicarme al trabajo de fin de máster. Pero de poco me ha servido, porque anoche acabé este libro y empecé otro. Será el único propósito de año nuevo que cumpliré, el de leer más, pero lo voy a cumplir a lo grande. 

¿De qué va el libro? 

El narrador, un escritor, nos cuenta los recuerdos de sus vivencias con Holly Golightly, una joven con una vida poco convencional, que vivía en su mismo edificio. En la narración de los hechos, de los que Holly es protagonista, se dejan entrever sentimientos, recuerdos y frustraciones. 

Hablando del libro...

Lo primero que diré es que el libro no es como yo esperaba. Esperaba algo más romántico, no sé por qué. Supongo que porque es lo que me sugiere Audrey Hepburn, aunque no he visto más que una película suya, y no es ésta, sino Vacaciones en Roma. Sin embargo, el romanticismo, el amor, los sentimientos, quedan en un segundo plano: son como un arroyo subterráneo cuyo murmullo se oye permanentemente y que, de vez en cuando, emerge para dejar ver el agua.  Me parece fantástico cómo, sin hacerlo explícito, en las acciones y diálogos de los personajes te llega perfectamente la sensación de que están perdidamente enamorados, o absolutamente asustados.  Es como formar parte de la historia. 

Desayuno en Tiffany's es un libro tranquilo. Diría, quizá, melancólico. Al fin y al cabo, se trata de un recuerdo. 

Os dejo un trocito...

"Holly y Mag dieron una fiesta  por Nochebuena. Holly me pidió que fuese temprano para que la ayudase a adornar el árbol. Todavía no entiendo cómo lograron meter aquel árbol en el apartamento. Sus ramas superiores estaban aplastadas contra el techo, y las bajas se extendían de pared a pared; en conjunto era más o menos como el abeto gigante que suelen instalar en la plaza Rockefeller.  Es más, solamente todo un Rockefeller habría podio adornarlo, pues engullía las bolas y las cintas doradas como si se tratase de nieve derretida. Holly insinuó que podía ir a Woolworth's y robar allí unos cuantos globos; así lo hizo: y con ellos el árbol quedó bastante decente. Brindamos por nuestra labor, y Holly dijo:
-Mira en el dormitorio. Hay un regalo para ti." 

Cuando acabé el libro, me tomé un minuto para descansar, y empecé con Criadas y Señoras, una novela que me han recomendado mucho. A ver qué tal :)

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