sábado, 9 de abril de 2016

Scarborough fair.

A veces una canción se me queda clavada y necesito escribir sobre ella. Sé que la idea no es la mejor del mundo, pero es que era una necesidad. 

Mejor leerlo con la música :)




–Tomé asiento en un claro para aliviar mis maltrechos huesos. No estoy acostumbrado a viajar, no entraba en mis planes ser vendedor ambulante, así que me detengo varias veces a lo largo del día. Decidí aprovechar para tomar un bocado y recuperar fuerzas. Al poco tiempo, mientras acababa de preparar la fogata, escuché la voz de una mujer que canturreaba vendiendo hierbas aromáticas. Tenía la voz más hermosa que yo haya escuchado en mi vida, eso sí puedo jurároslo. Yo intenté no prestarle atención, pero su voz era hechizante y, además, se detuvo a mi lado. "Comerciante, ¿verdad?", dijo, y después añadió: "¿No iréis a la feria de Scarborough, por azar?". 

»Era una gitanilla de piel cetrina, ojos vivos y cuerpo menudo. No quería contestarle que sí porque, intuí, seguramente querría unirse a mi caravana y, quién sabe, quizá saquear mi carga en mitad de la noche, pero no pude mentirle. Cuando supo que me dirigía hacia aquí su mirada cambió y un velo de tristeza cubrió su rostro. “¿Seríais tan amable de darle recuerdos a un hombre que vive allí? Lo quise mucho hace algún tiempo.” “Cómo no”, contesté. Entonces ella me habló de vos y de vuestro romance aunque, por lo que ella contaba, os imaginaba más joven. Comencé a comer y, como manda la cortesía, le ofrecí compartir mi comida, pero ella se negó. Antes de despedirse de mí me hizo una última petición. “Dile que encuentre un acre de tierra entre la tierra de la playa y el agua del mar y que entierre allí mi collar, ¿lo harás?”. ¿Cómo iba a negarme? Entonces ella sonrió, me tendió este ramillete de tomillo y se marchó cantando como había llegado. Apenas he llegado a Scarborough he buscado quién pudiera dar razón de vos para comunicaros este mensaje. 

El comerciante miró a su interlocutor y esperó una respuesta en silencio. El hombre, un anciano que habitaba más en el otro mundo que en este, temblaba. 

–¿Estáis seguro de lo que me estáis contando, mercader? –dijo al fin. 

–Tanto como de que el sol brilla en lo alto. ¿Dudáis acaso? 

–Dudo, pero quiero creeros. 

El hombre miró al anciano interrogativamente y este pareció captar la pregunta. 

–Dudo, porque esa muchacha de la que habláis y a la que amé en mi juventud murió hace muchos, muchos años. 

La mandíbula del comerciante se desencajó y, por más que quiso replicar al anciano, no pudo hacerlo. Se limitó a ver cómo se alejaba de la feria canturreando la misma tonada que la gitanilla del camino.


13 comentarios :

  1. Qué bonita historia (y terrorífica, por la sorpresa).
    ¡Un abrazo!

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  2. El tiempo, ese travieso que juega con nosotros

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  3. Me recuerda a Stardust, no he podido evitar sonreír.

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    1. Pues sí, ahora que lo dices, un poquito de eso tiene :)

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  4. ¡El regreso de Plot Twist Queen! Genial Bettie, como siempre. Me encanta tu habilidad para hacer sencillo lo brillante.

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    1. Anda, anda... :P

      Pues estoy muy poco inspirada últimamente, ¿sabes? Si no es porque la canción se me metió en la cabeza...

      ¡Besotes!

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  5. Pensé que acabaría diciendo que había venido para buscarle y acompañarlo al otro lado XD

    Está chula Bettie ;)

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